BOY HOOD
(Momentos de una vida)
VO EN ANGLÈS AMB SUBTÍTOLS EN CASTELLÀ. 162 minuts
6 i 7 d’octubre de 2015
PEL·LÍCULA PER ...
2/22 – BOYHOOD (Press-Book)
REPARTO
Olivia......................................................................... PATRIC...
3/22 – BOYHOOD (Press-Book)
BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA)
SINOPSIS
Rodada durante cortos periodos comprendidos entre 2002...
4/22 – BOYHOOD (Press-Book)
ACERCA DE LA PELÍCULA
“El tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río”.
Jorge Luis Bo...
5/22 – BOYHOOD (Press-Book)
JUGANDO CON EL TIEMPO
El cine siempre ha jugado con el tiempo en un intento de robar algunos d...
6/22 – BOYHOOD (Press-Book)
En vez de ceñirse a un guión convencional, el realizador se limitó a redactar un
esquema estru...
7/22 – BOYHOOD (Press-Book)
Slacker y Movida del 76, con la premiada Antes de amanecer, y más tarde con la
innovadora pelí...
8/22 – BOYHOOD (Press-Book)
interesante, y fue un placer ver cómo se desarrollaba su vida. Con cada año que pasaba,
su col...
9/22 – BOYHOOD (Press-Book)
amigos”, dice. “Creo que las relaciones en la película parecen tan naturales porque
formamos u...
10/22 – BOYHOOD (Press-Book)
Ganadora de dos Emmy, nominada en tres ocasiones al Globo de Oro por su papel en la
serie “Mé...
11/22 – BOYHOOD (Press-Book)
es lo mismo centrarse en un personaje totalmente trazado que meterse en la piel de
alguien qu...
12/22 – BOYHOOD (Press-Book)
conformista de su padre y el sentido de responsabilidad de su madre. Se convierte en un
joven...
13/22 – BOYHOOD (Press-Book)
“Nada más conocer al personaje que interpreta Ethan, nos enteramos de que ha
tomado una decis...
14/22 – BOYHOOD (Press-Book)
CAMBIOS
La estructura de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) se apoya en una
sensación de dinamism...
15/22 – BOYHOOD (Press-Book)
Luego, a medida que Mason crece, la música encaja cada vez más con sus gustos
personales”.
En...
16/22 – BOYHOOD (Press-Book)
ese momento, se tiene la sensación de que la vida de Mason puede ir en un sinfín de
direccion...
BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA
VIDA)
Para los que crean que vida y cine son lo
mismo.
Lo mejor: su grandeza está en su humildad....
VIDA DE ESTE CHICO
12 años de rodaje para plasmar el tránsito de la niñez al final de la adolescencia. Con
‘Boyhood’, Rich...
Durante todo ese tiempo, Linklater reunía a su equipo una semana al año para continuar la
historia allí donde se había que...
LA ACAMPADA
Hay, en el trato de Mason con su padre, un halo de complicidad que se manifiesta en toda su
dimensión en una a...
Boyhood' captura la vida
El director Richard Linklater filmó a los mismos actores durante 12 años en
una película épica y ...
año) que le quedaban mientras prolongaba una de las carreras más eclécticas
del cine independiente yanqui.
DOCE AÑOS DE MA...
Mientras Mason/Ellar crece y crece en la película, también cambia, por
supuesto, el paisaje a su alrededor. Y la película ...
Sinopsis
En Boyhood, el director Richard Linklater (Escuela de rock, trilogía Antes del
atardecer) rodó con los mismos act...
materna (excelente Arquette), la dureza de su vida marcada por las fracturas
matrimoniales y la angustia a quedarse sola c...
En una escena de 'Boyhood', el padre intenta explicar a su hijo la precisión y
complejidad de una canción que se escucha e...
A poco que nos fijemos, todo es demasiado vulgar para encima celebrarlo.
Y así, la película avanza sometiéndose ella misma...
La imagen se convierte ella misma en tiempo que cuestiona precisamente el
tiempo. Porque al fin y al cabo, la suma de todo...
Crítica de «Boyhood»: una «catedral»
El director de la trilogía «Antes de...» ha presentado en el festival
alemán una obra...
Todo está reflejado en la catedral de Linklater. Los cambios políticos, la música, las nuevas
tecnologías, la pequeña pero...
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  1. 1. BOY HOOD (Momentos de una vida) VO EN ANGLÈS AMB SUBTÍTOLS EN CASTELLÀ. 162 minuts 6 i 7 d’octubre de 2015 PEL·LÍCULA PER A LES ASSIGNATURES DE: Filosofia, Anglès RECOMANADA PER A ALUMNES DE BATXILLERAT I CICLES FORMATIUS HORARI: Matí, a les 11,30 h PROJECCIONS: Cinema Retiro C. Àngel Vidal, 17 - Sitges ENTRADA ÚNICA: 5 € CINETREN (bitllet combinat tren+pel·lícula): 7 € 6 € (des de Vilanova i la Geltrú) CINEBUS (bitllet combinat bus+pel·lícula): 6 € (des de Ribes i Les Roquetes) 7 € (des de l’Arboç, Vilafranca i el Vendrell) TELÈFON RESERVES: 93 894 01 37 Matins, de 9,30 a 13,00 h MIQUEL CLAPAROLS, COORDINADOR VALENTINA PETRICH, SECRETÀRIA elretirositges@gmail.com Ho organitza: Rodalies de Catalunya R En conveni amb: S I T G E S CINEM A RE T I R O ESTUDIANTS I CINEMA 2015/2016
  2. 2. 2/22 – BOYHOOD (Press-Book) REPARTO Olivia......................................................................... PATRICIA ARQUETTE Mason Sr. ............................................................................ ETHAN HAWKE Mason.............................................................................ELLAR COLTRANE Samantha ...................................................................LORELEI LINKLATER EQUIPO TÉCNICO Director ......................................................................RICHARD LINKLATER Guión .........................................................................RICHARD LINKLATER Productores ...............................................................RICHARD LINKLATER ........................................................................... CATHLEEN SUTHERLAND Productores ejecutivos...............................................JONATHAN SEHRING .................................................................................................JOHN SLOSS Coproductores .....................................................................SANDRA ADAIR ..........................................................................................VINCE PALMO JR Fotografía ..................................................................................LEE DANIEL ...............................................................................................SHANE KELLY Diseño de producción ..................................................... RODNEY BECKER Montaje........................................................................SANDRA ADAIR, ACE Vestuario............................................................................... KARI PERKINS Casting............................................................................ BETH SEPKO, CSA Supervisión musical....................................................... RANDALL POSTER
  3. 3. 3/22 – BOYHOOD (Press-Book) BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) SINOPSIS Rodada durante cortos periodos comprendidos entre 2002 y 2013, BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) es una experiencia cinematográfica totalmente innovadora que plasma en la pantalla doce años de la vida de una familia. La película se centra en Mason, que junto a su hermana Samantha, realiza un recorrido emocional y trascendental en el tiempo, desde la niñez a la madurez.
  4. 4. 4/22 – BOYHOOD (Press-Book) ACERCA DE LA PELÍCULA “El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río”. Jorge Luis Borges BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA), de Richard Linklater, un drama de ficción rodado durante cortos periodos a lo largo de 12 años con los mismos actores, es un recorrido único, épico e íntimo, a través de la euforia de la niñez, los cambios casi sísmicos de una familia moderna y el paso del tiempo. La película sigue a Mason (ELLAR COLTRANE) desde los seis años, durante la década quizá más cambiante de su vida, entre un torbellino de mudanzas, controversias familiares, relaciones que se tambalean, bodas, diferentes colegios, primeros amores, primeras desilusiones, momentos maravillosos, momentos de miedo y una constante mezcla de desgarro y de sorpresa. Los resultados son totalmente impredecibles, ya que un momento lleva a otro, calando en la profunda experiencia personal que nos va formando mientras crecemos y nos acoplamos a la siempre cambiante naturaleza de nuestra vida. La historia empieza cuando Mason, un soñador de seis años, se enfrenta a la primera gran convulsión de su vida: su entregada y luchadora madre Olivia (PATRICIA ARQUETTE) ha decidido que se muda con Mason y su hermana Samantha (LORELEI LINKLATER) a Houston, justo cuando el padre de sus hijos, Mason Sr (ETHAN HAWKE), acaba de regresar a Alaska. Así empieza una vida de cambios. Entre una marea de padres y padrastros, novias, profesores, jefes, peligros, deseos y pasión creativa, Mason consigue encontrar su propio camino. IFC Films presenta BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA), una película producida por Detour Filmproduction, escrita y dirigida por Richard Linklater (Antes del anochecer, Bernie), protagonizada por Patricia Arquette, Ethan Hawke, Ellar Coltrane y Lorelei Linklater. Producen la película Richard Linklater y Cathleen Sutherland, con Jonathan Sehring y John Sloss como productores ejecutivos. Directores de fotografía, Lee Daniel y Shane Kelly; diseñador de producción, Rodney Decker; montadora, Sandra Adair.
  5. 5. 5/22 – BOYHOOD (Press-Book) JUGANDO CON EL TIEMPO El cine siempre ha jugado con el tiempo en un intento de robar algunos de los momentos de nuestras vidas y plasmarlos en una pantalla para aportarnos cierta perspectiva, o también se ha sumergido en dimensiones míticas y oníricas donde el tiempo se hace elástico. Sea como fuere, casi todas las películas de ficción, por una necesidad puramente práctica, se ruedan en periodos cortos de semanas o, como mucho, meses. Pero, ¿es posible rodar un drama contemporáneo durante un periodo de tiempo mucho más amplio, en el tiempo real que tarda un niño en evolucionar año tras año, cambio tras cambio, hasta convertirse en un joven adulto? Esta es la cuestión que se planteó Richard Linklater hace doce años al empezar a desarrollar BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA). Todo empezó cuando el director pensó en una película acerca de las emociones, tan especiales y difíciles de describir, que se experimentan durante la niñez. Pero la niñez abarca muchos aspectos, y no estaba muy seguro de por dónde empezar. Entonces se le ocurrió una idea. “¿Por qué no intentamos abarcarlo todo?”, fue una de las preguntas que recuerda hacerse. El director era perfectamente consciente de que había un sinfín de razones por las que un proyecto semejante era casi imposible de realizar. Creativamente hablando representaba un reto inconcebible e imposible de financiar: ¿qué equipo artístico y técnico, y qué productora se comprometería durante un periodo tan largo? Además, su plan de rodaje iba totalmente en contra del funcionamiento actual de la industria cinematográfica. Pero se lanzó de cabeza. “Fue como dar un salto al futuro”, recuerda Richard Linklater. “En la mayoría de aventuras artísticas, uno se esfuerza en mantener el control, pero en este caso habría numerosos elementos totalmente fuera del control de cualquiera de nosotros. Los cambios no solo serían físicos, sino emocionales, y deberíamos acoplarnos. Estaba dispuesto a que naciera una colaboración entre mis ideas iniciales y la realidad de los cambios por los que pasarían los actores en ese periodo de tiempo. En cierto modo, la película se convirtió en una colaboración con el tiempo mismo. Y el tiempo demostró ser un buen colaborador, aunque no siempre muy predecible”.
  6. 6. 6/22 – BOYHOOD (Press-Book) En vez de ceñirse a un guión convencional, el realizador se limitó a redactar un esquema estructural que le permitió conseguir el apoyo a largo plazo de la productora IFC Films, que nunca dudó en seguir adelante durante un rodaje repartido en más de una década. A continuación se puso en contacto con los posibles candidatos artísticos y técnicos, a los que explicó cómo funcionaría un calendario de rodaje tan irregular: todos deberían reunirse una vez al año durante los 3 ó 4 días en que pudieran coincidir para rodar. Después de cada rodaje, Richard Linklater montaría, con su habitual colaboradora Sandra Adair, y escribiría el siguiente paso de la historia. Durante esos 144 meses, nadie excepto ellos sabría exactamente qué habían creado y solo se podría entender la amplia perspectiva de la película después de la última filmación. Richard Linklater no esperaba que hubiera tantas personas dispuestas a participar en semejante proyecto: “Por parte de IFC era una locura comprometerse para un rodaje semejante, pero sé que Jonathan Sehring (presidente de IFC) luchó por la película”, dice. “Cada año tuvo que explicar a qué se debía este gasto y por qué aún faltaban años para que hubiera resultados. Tuve mucha suerte; de no ser por él, no habría película”. El compromiso que se requería a los actores de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) no tenía nada que ver con una película o telefilm normal. Para empezar, todos tenían que coordinarse para coincidir unos días durante doce años seguidos. Pero lo que es aún más importante, debían estar dispuestos a explorar sus personajes anualmente durante un largo periodo y en circunstancias cambiantes. “Era un proceso totalmente diferente, eso fue lo mejor”, dice Patricia Arquette, que da vida a Olivia, la madre que cohesiona la historia, aunque a veces necesita un poco de ayuda. “No había ningún precedente”, dice el director. “Los contratos de doce años no existen en el cine. Solo les pedí que se comprometieran, tuvieran fe y saltaran al vacío conmigo”. No solo los actores debían saltar al vacío, también tendrían que ser pacientes hasta ver los resultados, algo a lo que Hollywood no está acostumbrado. Explicar de qué se trataba a quien no estuviera involucrado en el rodaje era tan complicado que Richard Linklater prefirió no hablar del proyecto mientras rodaba otras películas. Cuando empezó el rodaje en 2002, el realizador ya empezaba a ser conocido como uno de los directores estadounidenses más característicos, después de darse a conocer a principios de los noventa con dos producciones independientes de éxito,
  7. 7. 7/22 – BOYHOOD (Press-Book) Slacker y Movida del 76, con la premiada Antes de amanecer, y más tarde con la innovadora película de animación Waking Life, seguida por School of Rock/Escuela de rock y la comedia negra Bernie. Asimismo, rodó Antes del amanecer y Antes del atardecer, que forman una trilogía con Antes del anochecer. Esta trilogía explora el paso del tiempo en la vida cotidiana visitando a la misma pareja en tres etapas diferentes de su vida, pero de un modo que nada tiene nada que ver con BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA). “El tiempo adquiere mucha importancia en la trilogía”, explica el realizador, “pero en momentos puntuales, mientras que en BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) intento abarcar todo un periodo y enseñar más directamente cómo nos moldea el tiempo, lenta y gradualmente”. Uno de los problemas insalvables del tiempo es que va de la mano de la incertidumbre y el azar, por lo que rodar la película presentaba riesgos considerables. “Además de los temores habituales, también temblaba pensando cosas como ‘¿Y si Ellar se muda a Australia?’”, reconoce Richard Linklater. “Al final, incluso llegué a decir: ‘Ethan, si me muero, tú tienes que terminar la película’”. Pero el tiempo entregó al director un espacio creativo sin precedentes que puede resumirse en la posibilidad de contemplar cada elemento de la película sin prisas. “Fue increíble disponer de un tiempo de gestación tan amplio”, dice. “Nunca me había pasado, y dudo que vuelva a tener una oportunidad semejante”. EL NIÑO Desde el principio, encontrar al niño en torno al que gira la historia fue crucial para BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA). “Buscamos a un chico que se comprometiera durante doce años, y ningún niño de 6 ó 7 años puede hacer planes a tan largo plazo”, explica Richard Linklater. “Era una especie de locura. Entrevistaba a niños y no dejaba de pensar en lo que se convertiría al crecer, cómo sería su vida”. Sin embargo, la respuesta a esas preguntas llegó cuando conoció al joven Ellar Coltrane, de Austin, Texas. “Incluso a esa edad, tuve la sensación de que Ellar acabaría en el mundo artístico, tal vez porque sus padres lo están, pero también porque había algo especial en él”, recuerda. “Me pareció que el entorno en el que crecía se prestaba a lo que queríamos hacer. Cada vez fue más claro que Ellar era un niño inteligente e
  8. 8. 8/22 – BOYHOOD (Press-Book) interesante, y fue un placer ver cómo se desarrollaba su vida. Con cada año que pasaba, su colaboración fue más activa, más directa”. Para Ellar Coltrane, formar parte de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) ha significado vivir una niñez y una adolescencia únicas, que además han acabado plasmadas en la gran pantalla. Pero al principio no sabía en absoluto qué representaba el proyecto. “No podía imaginarlo”, dice. “Para empezar, doce años representaba el doble de mi vida en la época. Ahora mismo me cuesta pensar en los doce años siguientes, pero a los seis años era totalmente imposible. Tardé varios años en empezar a comprender por qué la película era tan diferente de cualquier cosa que se había hecho hasta entonces”. Cuando el joven actor mira hacia atrás, se alegra de haber podido trabajar en un ambiente protegido, aislado de los medios. “Estoy muy agradecido a Rick por haber evitado que me viera o que me vieran inmediatamente en una pantalla”, añade. “Creo que ahora estoy mejor preparado de lo que estaba al principio del proceso”. Entre los recuerdos borrosos que Ellar Coltrane tiene de los primeros años de rodaje sobresalen algunas imágenes más claras. Recuerda que, al principio, Richard Linklater le guiaba y debía memorizar los diálogos. A medida que creció con Mason, su personaje, empezó a abrirse y a utilizar su instinto creativo, por lo que la experiencia se hizo cada vez más satisfactoria. “Cuando volvíamos a encontrarnos, Rick y yo hablábamos de lo que me pasaba, de lo que hacía, e incorporábamos partes de mi realidad al personaje”, explica Ellar Coltrane. “Con el tiempo, mi vida y la vida de mi personaje empezaron a tener puntos de encuentro y participé más en la creación de Mason. Todo parecía mucho más sencillo de niño, pero ahora me doy cuenta de que las relaciones de esta familia eran densas y complicadas. También creo que haber formado parte de la película me permitió ver las relaciones de otra forma, sobre todo la relación con mi madre, que es igual de complicada que la de Mason con la suya”. Richard Linklater añade que, en numerosos aspectos, Ellar Coltrane fue mucho más allá de lo que imaginaba para Mason, pero el joven actor dice: “Hubo momentos en que me pasé, pero creo que en este proceso me hice más sensible y Mason se abrió más y más”. El hecho de pasar una temporada cada año con el equipo artístico y técnico durante doce años fue como tener una segunda familia para Ellar Coltrane. “Puedo decir que Rick, Lorelei y muchos miembros de la producción están entre mis mejores
  9. 9. 9/22 – BOYHOOD (Press-Book) amigos”, dice. “Creo que las relaciones en la película parecen tan naturales porque formamos una especie de familia durante el rodaje”. Encontrar a Sam, la hermana de Mason, fue mucho más sencillo. Había alguien muy cercano a Richard Linklater que quería el papel; se trataba de su hija Lorelei, de nueve años. “Estaba en esa edad en la que iba a clases de baile, de canto, era muy extrovertida y tenía muchas ganas de formar parte del proyecto”, recuerda. “También fue una decisión práctica porque podía controlar su disponibilidad”. Aun así, no significaba que Richard Linklater fuera capaz de adivinar los cambios de humor de su hija, ni su relación con el proyecto en los años venideros. “Al cabo de unos años empezó a interesarse mucho más por las artes plásticas – que se le dan muy bien -, y mucho menos por la interpretación. Un día, cuando no le apetecía nada meterse en el papel, vino a verme y me preguntó si su personaje podía morir”, dice, riendo. “Lorelei tiene muy poco que ver con Sam, y supongo que para ella su participación en la película representó cosas diferentes en momentos diferentes. También imagino que la artista que lleva dentro acabó entendiendo la dimensión del proyecto por muy incómodo que fuera a veces”. El vínculo entre Lorelei y Ellar también cambió con los años, reflejando la evolución de dos hermanos en la vida real. “La relación entre un hermano y una hermana siempre es incómoda en la niñez. Nos ocurrió porque al principio estábamos más distantes, incluso había cierta rivalidad, pero todo eso cambió con el tiempo”, explica Ellar Coltrane. “Ahora, mi relación con Lorelei es muy importante porque es la única que ha vivido, como yo, la extraña experiencia de crecer dentro de la película, y que entiende realmente lo que significa pasar por esto. Me gusta hablar con ella”. Para Patricia Arquette, trabajar con Ellar y Lorelei resultó revelador. “Nunca me cansaré de repetir lo geniales que son”, dice. “Fue fantástico verles cambiar con tanta rapidez y de forma tan maravillosa delante de todos nosotros”. LA MADRE BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) también estudia el papel de la madre ante un niño que empieza a afirmar su independencia. Para el papel de Olivia, que empieza como una madre separada que intenta sacar adelante a sus hijos, y consigue el valor y la voluntad para convertirse en maestra de escuela y criar a dos extraordinarios jóvenes adultos, Richard Linklater escogió a Patricia Arquette.
  10. 10. 10/22 – BOYHOOD (Press-Book) Ganadora de dos Emmy, nominada en tres ocasiones al Globo de Oro por su papel en la serie “Médium” y a la que hemos visto recientemente en el papel de Sally Weet en la aclamada “Boardwalk Empire”, fue muy aplaudida por sus interpretaciones en Ed Wood, de Tim Burton, y Amor a quemarropa, de Tony Scott. Pero nunca se había enfrentado a una estructura de rodaje remotamente parecida a la de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA). “Cuando Rick me llamó para explicármelo, me entusiasmé. Recuerdo que me preguntó: ‘¿Qué piensas hacer durante los siguientes doce años?’ No podía haber escogido una frase mejor”, dice Patricia Arquette, riendo. “No había guión, la película tampoco encajaba en ninguna categoría, pero la idea era asombrosa, nadie había hecho algo parecido. Por eso decidí que me las arreglaría para dejar los días libres necesarios en mi agenda de trabajo durante doce años. Comprometerme fue lo más fácil del mundo”. El director y la actriz nunca habían rodado juntos y solo se habían visto una vez, pero Richard Linklater dice que en cuanto habló con ella, supo que era perfecta para el papel. “El hecho de que había sido madre muy joven era algo importante para el personaje”, dice. “La llamé por teléfono y enseguida nos pusimos a hablar de nuestras madres, de cómo eran cuando crecimos. Aparte de eso, tenía ideas magníficas acerca de ser madre”. “Patricia es una actriz de pies a cabeza y no tuvo miedo de zambullirse en el personaje”, sigue diciendo el director. “No le importó cargar con las ambigüedades de Olivia, al contrario. Olivia no es perfecta, tiene muchos defectos. A pesar de parecer pasiva en ciertos momentos, también la considero como una madre coraje, una mujer que siempre intenta mantener el equilibrio entre sus pasiones y hacerlo todo por sus hijos”. Patricia Arquette reconoce que no temió meterse de lleno en el papel porque se fiaba plenamente de Richard Linklater. A pesar de ser la primera vez que trabajaban juntos, comprendió inmediatamente que sería el tipo de colaboración creativa que la llevaría a descubrir un territorio nuevo. “Rick siempre está tranquilo y nos apoya, su visión de lo que quiere es muy clara”, comenta. “Me pareció increíble que siempre estuviera abierto a cualquier cosa. Siguió su instinto y aceptó todos los cambios que surgieron con el paso del tiempo”. Comprender a Olivia fue un proceso diferente a los que había seguido Patricia Arquette hasta entonces para conocer a los diversos personajes que ha interpretado. “No
  11. 11. 11/22 – BOYHOOD (Press-Book) es lo mismo centrarse en un personaje totalmente trazado que meterse en la piel de alguien que no está dibujado, que está por hacer. Sobre todo al principio no sabía nada de Olivia, no podía saberlo porque no había ocurrido nada”. Y añade: “Me obligó a considerar una interpretación diferente y creo que le vino bien a la historia”. “Descubría al personaje día a día. No tenía ideas preconcebidas. Rick me pidió que pasara tiempo con Ellar y Lorelei. Dormían en mi casa e hicimos unos cuantos proyectos juntos para la clase de arte. Era una forma de mantener una relación basada en la realidad. Nunca sabía del todo qué ocurría, pero confiaba plenamente en el proyecto. Y siempre había un trasfondo emocional muy fuerte que no había sentido en ninguna película”. La actriz aportó una parte de su bagaje como madre a la película, pero insiste en que Olivia es una amalgama de influencias muy diversas y de muchas madres. “Olivia y yo nos parecemos en ciertas cosas y no somos nada parecidas en muchas otras”, y añade que su madre, al igual que Olivia, estudió para maestra después de que ella naciera. “Por ejemplo, la escena en que Olivia mira a Mason marcharse para ir al colegio es casi lo opuesto de cuando yo miré a mi hijo irse al colegio, pero recuerdo que fue un momento intenso, y me parece que la reacción de Olivia es igual de humana e intensa”. Las relaciones de Olivia con los hombres, no solo con Mason Sr, el padre de sus dos hijos, sino con otros compañeros difíciles y, en algunos casos, ofensivos, fascinaron a la actriz porque revelan cómo vemos o intentamos ver a los demás. “Colocó a Mason, su exmarido, en una caja con la etiqueta de ‘irresponsable’ y cree ser la única que se ha preocupado del día a día de sus hijos. Pero nunca ve a su ex cuando está con los niños y desconoce qué tipo de padre es”, explica Patricia Arquette. “Pasa el tiempo y también toma decisiones sentimentales equivocadas, aunque está convencida de ir por el buen camino, de hacer lo que debe por sus hijos, de buscar una situación estable. No se da cuenta de que lleva orejeras”. A pesar de los errores, de los traspiés y de los peligros, Olivia consigue criar a dos jóvenes adultos sensibles y fuertes que parecen estar preparados para enfrentarse al mundo. “Me gustó mucho ver cómo Mason, que al principio parece ser un niño soñador un poco perdido, acabó convirtiéndose en un joven adulto con intereses artísticos”, termina diciendo la actriz. “Por muy decepcionante que fuese la relación de sus padres, consigue ser una mezcla de las mejores cualidades de ambos. Tiene el espíritu poco
  12. 12. 12/22 – BOYHOOD (Press-Book) conformista de su padre y el sentido de responsabilidad de su madre. Se convierte en un joven asombroso”. EL PADRE La niñez de Mason está marcada por el divorcio, como ocurre al 50% de niños estadounidenses. Su padre es alguien casi desconocido hasta que vuelve a aparecer en la vida de la familia al principio de la historia. Ethan Hawke, nominado por la Academia de Hollywood en tres ocasiones, encarna a Mason Sr después de haber colaborado con Richard Linklater en Antes de amanecer y Antes del anochecer. El actor, que también es guionista y director, interpretó el papel de hombre genéticamente modificado en Gattaca, el de agente novato en Día de entrenamiento, fue el protagonista de Hamlet - Una historia eterna, y el hermano reacio en Antes que el diablo sepa que has muerto. Cuando se empezó a rodar BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) en 2002, Richard Linklater ya había hablado en varias ocasiones del proyecto con el actor, que se había entusiasmado inmediatamente. “Rodar una película en un periodo de doce años me pareció una idea única e increíble”, recuerda Ethan Hawke. “Nunca había participado en nada parecido, y tampoco creo que se haya hecho hasta ahora. Algunas personas pensaron que se trataba de un documental, como la serie “Up”, de Michael Apted, pero no tiene nada que ver. Es una narrativa de ficción rodada durante doce años. Muy poca gente se atreve a usar el cine de una forma nueva, a explorar el tiempo de otro modo, tal como quería hacer Rick”. Ethan Hawke no dudó en aceptar el papel. “Recuerdo que a Rick le preocupaba mucho que yo estuviera muy ocupado y no pudiera disponer de unos días al año, pero le dije que creía en el proyecto y que resolveríamos los problemas. Reconozco que los siguientes doce años fueron un gigantesco número de malabarismo, pero cuando se cree en algo, siempre hay una solución”. Una vez en el proyecto, el actor hizo que Mason padre cambiara radicalmente a medida que aceptaba convertirse en un adulto responsable. Pasa de conducir un GTO, de recorrer Alaska y de ser un músico que apenas gana bastante para sobrevivir, a vender seguros, conducir un monovolumen y tener una segunda familia, aunque nunca pierde su sentido del humor.
  13. 13. 13/22 – BOYHOOD (Press-Book) “Nada más conocer al personaje que interpreta Ethan, nos enteramos de que ha tomado una decisión: formar parte de la vida de sus hijos y ser un buen padre”, explica Richard Linklater. “Fue padre antes de madurar. Cuando le conocemos, aún está aprendiendo a comportarse como un adulto”. El director añade: “Se hace responsable, pero la madurez tiene un precio. Abandona sus sueños artísticos para convertirse en un buen padre, se pone la máscara del vendedor de seguros, pero una parte de él sigue estando en el mundo de la música”. Ethan Hawke se sintió atraído por el peliagudo tema de ser padre a tiempo parcial. Además de ser hijo de divorciados, también se divorció durante el rodaje de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA). “Creo que el impacto de un divorcio, tanto en los hijos como en los padres, es un interés que compartimos Rick y yo; ya lo habíamos explorado en Antes del anochecer, pero en un contexto muy diferente”, dice. El director no hizo participar al actor en el rodaje durante el primer año para que pareciera un padre que ve a sus hijos muy de vez en cuando y que se enfrenta a una pared de timidez y de desconfianza porque no está en su vida diaria. Sin embargo, Ethan Hawke recalca que siempre había una sensación de intimidad en el plató. “Una de las grandes cualidades de Rick es su forma relajada de dirigir, lo que funciona de maravilla con actores jóvenes como Lorelei o Ellar. Su paciencia y generosidad consiguen maravillas. Conozco a Lorelei casi desde que nació y fue fantástico compartir esto con ella. En cuanto a Ellar, fue un poco como meterse en el Programa Artístico de 12 Años de Richard Linklater. Creo que experimentó algo muy intenso. De todos nosotros, era el que más se adentraba en un terreno desconocido”. A medida que avanzaba la filmación, a Ethan Hawke le sorprendía la naturalidad de las interpretaciones. “Stanislavski se entusiasmaría con esta película”, dice, riendo. “No hay nada de documental, pero la película convence al espectador de que los personajes son reales, y por eso cualquier detalle de su vida es interesante”. Dentro del realismo que impregna la película, el actor compuso varias canciones para su personaje músico que además interpreta él mismo. Está convencido de que fue posible mantener el interés de la historia durante doce años gracias a que Richard Linklater siempre permitió que la ficción se mezclara con la realidad. “Rick estuvo increíblemente receptivo, pasara lo que pasara”, dice. “Ahora puede parecer que tuvimos suerte, pero era mucho más que eso. Trabajó con suma paciencia y se adaptó a lo que la realidad le aportaba”.
  14. 14. 14/22 – BOYHOOD (Press-Book) CAMBIOS La estructura de BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) se apoya en una sensación de dinamismo, de movimiento, por lo que el espectador es consciente de la trayectoria temporal y del paso del tiempo, aunque se deje llevar por el día a día de la infancia de Mason. En opinión de Richard Linklater, gran parte del concepto consistía en permitir que la película diera la sensación de fluidez, de conjunto, y evitar que reflejara los tiempos muertos entre cada rodaje anual. Técnicamente hablando, significaba seguir con las decisiones originales durante doce años. “Quería una estética unificada, pero sabía que la cultura y los personajes cambiarían dentro de esa estética”, explica el director. “Los elementos formales de la película debían ser los mismos de principio a fin”. También fue una apuesta arriesgada rodar toda la película en 35 mm, ya que empezaba a ser un formato en vías de extinción. “Hacia el final del rodaje, fue cada vez más difícil rodar en 35 mm”, dice. “Pero nos ayudó a conseguir la fluidez deseada”. No era necesario indicarle al público el paso del tiempo, ya que los cambios en el rostro de los dos jóvenes actores eran lo bastante elocuentes. “Cada vez que empezábamos un nuevo rodaje era obvio que Ellar y Lorelei habían cambiado”, añade el director. También plasmó la siempre cambiante biosfera cultural a través de la ropa, los diseños, los aparatos y sobre todo la música para subrayar las constantes alteraciones en un periodo de doce años. Hablando de la música, Richard Linklater dice: “Suelo escoger temas que me dicen algo para mis películas, pero en este caso pensé en canciones que tuvieran un significado para Mason. Quería que la música reflejara la cultura del momento, y no fue tarea fácil. Ellar Coltrane no ayudó mucho porque, sorprendentemente, su gusto musical era ecléctico y retro, por lo que el director consultó a varios asesores jóvenes para saber qué temas eran los más relevantes en la primera época. Weezer y Coldplay acompañan los años iniciales, mientras que Arcade Fine y Daft Punk ocupan la última parte de la película, entre los que se mezclan temas que realzan la historia. “Lo importante para mí era que alguien hubiera tenido una experiencia emocional con esas canciones”, explica Richard Linklater. “Pedí numerosas opiniones.
  15. 15. 15/22 – BOYHOOD (Press-Book) Luego, a medida que Mason crece, la música encaja cada vez más con sus gustos personales”. En cuanto a mantener la fluidez entre tantos rodajes, gran parte del mérito se debe a un cuidadoso trabajo de preproducción, desde la búsqueda de localizaciones, hasta un minucioso trabajo de casting para no tener sorpresas de última hora. Hubo algún que otro momento de caos, pero el director insiste en que todo fue mucho más sencillo de lo que esperaba. “Era un poco como reunirnos cada año para ir de acampada”, dice, riendo. “Volvimos a encontrarnos cada año durante doce años y acabamos siendo una especie de familia. Pero la familia crecía, y al final teníamos un reparto de 143 personas y un equipo técnico de 400 miembros. Cada año era un poco más complicado sacarlo adelante, pero también estábamos convencidos de seguir el mismo surco creativo”. Cuando acabó el último rodaje, la película estaba casi terminada porque Richard Linklater y Sandra Adair la habían montado cada año. El montaje que quedaba por hacer era mínimo. “Todo encajaba”, dice Richard Linklater”, aunque era más larga de lo que tenía previsto. Había pensado en diez minutos por año para llegar a 120 minutos, pero al final del primer año comprendí que no funcionaba así. Decidí dejar que la película fuese lo que necesitase sin imponerle esa clase de restricciones. Tiene algo de épico y, a la vez, es muy sencilla e intimista”. Para los actores, ver la película por primera vez fue catártico y emotivo. Richard Linklater sugirió que Ellar y Lorelei la vieran a solas varias veces. Ellar Coltrane le está agradecido por haber hecho esta sugerencia: “Vi una parte de mí mismo que no suelo mirar, fue muy intenso, una experiencia profundamente personal, pero al mismo tiempo, asombrosa y muy completa. Doce años es una parte importante de una vida y, como dice Rick, el auténtico protagonista es el tiempo. Nunca había visto nada igual. Es parte de mi vida, pero creo que puede ser algo universal porque enseña lo que muchos de nosotros nos perdemos, apreciar el momento por lo que es”. Patricia Arquette esperó a ver la película con público durante su presentación en el Festival de Sundance. “Al principio me sentía muy protectora con la experiencia y casi hubiera preferido que nadie la viera”, recuerda. “Pero lo mejor fue descubrir cómo entraban los espectadores en la historia, cada uno a su manera. Fue maravilloso”. Richard Linklater añade que para él, uno de los momentos más conmovedores de la película es el final, la última escena, cuando Mason, que ha dejado atrás la niñez, se aleja hacia las montañas, hacia un mundo desconocido, el primer día de universidad. En
  16. 16. 16/22 – BOYHOOD (Press-Book) ese momento, se tiene la sensación de que la vida de Mason puede ir en un sinfín de direcciones, pero todos sabemos de dónde viene. “Recuerdo estar de pie, con el sol poniéndose, y sentir algo increíble”, dice el director. “Era la última toma de una experiencia que había durado doce años. No tengo palabras para describir lo que sentí, fue algo irrepetible”.
  17. 17. BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA) Para los que crean que vida y cine son lo mismo. Lo mejor: su grandeza está en su humildad. Lo peor: que la película se acabe tan pronto. Por Sergi Sánchez Existe un precedente de 'Boyhood', una saga aún en curso, dirigida por Michael Apted, 'The 7up Series', que, desde 1964 y cada siete años, entrevista a los que fueron sus objetos de estudio (niños de orfanato y de internado) ahora convertidos, por obra y gracia del tiempo, en lo que la vida ha querido modelar de sus sueños. El tiempo, por supuesto. El ser y el tiempo. Las dos grandes diferencias entre este proyecto y el de Linklater, probablemente, una de las películas más importantes y hermosas de los últimos años, es que: 1) uno es documental y el otro ficción, y 2) en la propuesta de Apted, el espectador envejece al mismo ritmo que lo que ve en pantalla, obligado a vivir sus elipsis con las de los protagonistas. En 'Boyhood', obra maestra que haría resucitar de alegría a André Bazin, Linklater ha ido mucho más allá que Apted. Rodando una semana al año durante 12 años con los mismos actores, dibujando la historia de una familia que parece robada de la propia vida, ha logrado captar el latido del tiempo en cada uno de los gestos de su devenir, en el modo en que afecta a nuestro vínculo con el mundo cuando este se está formando –vemos en qué se convierte Mason (Ellar Coltrane) de los 5 a los 17 años, ese periodo que identificamos con el relato de iniciación–; y en cómo la vida nos abre los ojos, cumple y frustra nuestros sueños (el personaje de la magnífica Patricia Arquette es, en este sentido, sintomático). En definitiva, en cómo el tiempo nos hace humanos. Catarsis sin subrayar Los 12 años que cuenta la película, concentrados en casi tres horas que pasan en un suspiro, son 12 años que también han transcurrido para el cineasta. Y, sin embargo, es imposible imaginar más consistencia en el tono, más coherencia en un tratamiento del tiempo que nunca se pone en primer plano, que nunca quiere definirse a sí mismo como una sucesión de catarsis, que nunca subraya las circunstancias del contexto, que nunca evidencia sus elipsis. Los que pensaban que la trilogía de Linklater con Ethan Hawke y Julie Delpy era un monumento a las erosiones del tiempo real, tendrán que admitir que 'Boyhood' le da sopas con honda. Conmover y... terminar Estamos ante una de las películas domésticas más conmovedoras de la historia, porque su sola existencia, tan modesta y humilde como un Súper 8 infnito, hace crecer la mirada del espectador, la implica en su propuesta, tan transparente como experimental, de una manera que sólo el cine parece capaz de conseguir. Cuando el Sol se pone y todo termina, es imposible que no nos embargue una enorme melancolía. ¿Qué será de nosotros cuando las luces de la sala se enciendan? ¿Qué será de nosotros cuando la vida y el tiempo estén de nuestro lado?
  18. 18. VIDA DE ESTE CHICO 12 años de rodaje para plasmar el tránsito de la niñez al final de la adolescencia. Con ‘Boyhood’, Richard Linklater pone la experimentación cinematográfica al servicio de una emocionante mirada a la memoria y al paso de la vida. por Àlex Montoya. 20-08-2014 Lorelei Linklater y Ellar Coltrane con Ethan Hawke, su padre en el film. Richard Linklater admite que está en guerra con la narrativa tradicional. En realidad, con 'Boyhood' no hace más que rizar el rizo de una constante experimentación, con la que ya ha coqueteado en la trilogía 'Antes de... (amanecer, atardecer, anochecer)' o en sus dos aproximaciones a la animación: 'Waking Life' (2001) y 'A Scanner Darkly' (2006). Experimentación al servicio de una historia, sin pretensiones estomagantes, que convierte a Linklater en un autor tan sensible como sorprendente. UNA VIDA EN CONSTRUCCIÓN Con 'Boyhood', el cineasta ha encarado, quizás, uno de los procesos creativos más largos de la historia del cine: 12 años, 4.200 días de producción, que en realidad sólo fueron 39 de rodaje en total, contaba en la gira promocional del film, iniciada en Sundance 2014. El resto... tiempo para pensar, pensar, pensar. Pensar en la película mientras hacía otras películas. Pero ese era un periodo de gestación necesario para llegar adonde pretendía.
  19. 19. Durante todo ese tiempo, Linklater reunía a su equipo una semana al año para continuar la historia allí donde se había quedado 12 meses antes. Empecé con la estructura clara. Y sabía cómo quería acabar el film, sabía cuál sería la última toma. Pero estaba abierto a todo lo que pasaba a mi alrededor, a la colaboración con Ethan Hawke, con Patricia Arquette y con los niños, que a medida que maduraban se volvían más participativos. Y el tiempo fue un recurso de lujo: teníamos un año entero para trabajar, sobre la base de lo que ya había pasado, reflexionando hacia dónde íbamos y hacia dónde queríamos ir. Es verdad que los cineastas somos fanáticos del control. Y aquí había que cederlo por completo, y admitir que teníamos un colaborador del que no podíamos desprendernos: el futuro, lo desconocido. Cuentas con él, aun sin saber en qué términos. Me quedé atrapado en esta arquitectura: una estructura fuerte, llena de detalles nuevos y con margen para evolucionar con los actores y la realidad. Todo ello al servicio de un ambicioso objetivo: capturar el tránsito de la niñez a la adolescencia, el sendero en que el ser humano se define, mientras digiere sus experiencias y los cambios del entorno. La película quiere reflejar la forma en que recorremos el camino de nuestras vidas y tomamos conciencia de nuestra individualidad, reflexiona Linklater. Se trata de la creciente toma de conciencia de uno mismo en relación a la familia, la escuela, la cultura... De niño reaccionas ante lo que te sucede, y, poco a poco, lo que te rodea y lo que vives te va moldeando. La apuesta cinematográfica se asemeja a la experiencia ante un viejo álbum de fotos: la reseña de pequeños momentos, no necesariamente determinantes, en una vida, que despierta recuerdos, muchas veces mediatizados por esas imágenes. Siempre vi 'Boyhood'como una manera de mostrar la memoria, como un recuerdo de nuestra infancia, relata el realizador. Quería ser desordenado, como la vida. Gran parte de lo importante sucede fuera de cuadro, y, de hecho, el gran punto de inflexión pasa antes de empezar la película: la separación de los padres. Tolstói no escribía sobre las Guerras Napoleónicas, sino sobre cómo afectaban al individuo y a su entorno. Así vivimos: los grandes acontecimientos ocurren, pero nos quedamos con nuestra percepción. LA MUDANZA Desde el primer minuto de proyección, se adivina qué tipo de personalidad tendrá el protagonista. Hice pruebas de casting a otros niños más... normales. Pero incluso tan jovencito, Ellar Coltrane ya tenía ese punto de pensador etéreo. Me gustaba la manera en que procesaba sus pensamientos. Parecía como si fueran a ser artísticos, poéticos, expresivos. Mucho más arrolladora se presenta su hermana, a la que interpreta la hija de Linklater, Lorelei. Cantando a Britney Spears o despidiéndose hasta del césped del jardín cuando, al principio del film, su familia se muda a Houston, son actitudes que definen el arrojo de la pequeña. Me preguntan si no fue raro trabajar con mi hija... lo raro hubiese sido no hacerlo. Lorelei había crecido entre rodajes, salía en alguno de mis films, y quería el papel. No fue sencillo lidiar con su paso por la adolescencia: Con 12 años, recuerda el director, quiso dejarlo. Me preguntó si podía matar a su personaje. En un instante del metraje, los protagonistas acuden al lanzamiento de un libro de Harry Potter. Lorelei iba disfrazada de profesora McGonagall, aunque quería ser Hermione. Pensaba que recibiría una carta de Hogwarts admitiéndola como alumna, y que algún día saldría con Harry Potter. No con Daniel Radcliffe, sino con Harry. Creo que con esa escena, sintió que invadíamos su espacio. Fue un problema entre padre e hija, no entre actriz y director. OBAMA FOR PRESIDENT La realidad no sólo moldeaba a los actores y, de rebote, a sus personajes. También lo hacía con la coyuntura social y, por extensión, con el guión. Mucho menos la moda, los peinados... en este sentido fue una década de inmovilismo absoluto, matiza Linklater. En la relación entre el padre ausente y sus hijos hay espacio para la política. Demócrata convencido, el personaje de Ethan Hawke les aconseja que voten a cualquiera menos a Bush. Que participen en la campaña de Obama (clavan carteles de su candidatura) aportaba una pincelada interesante, admite. ¿Quién imaginaba que ganaría?
  20. 20. LA ACAMPADA Hay, en el trato de Mason con su padre, un halo de complicidad que se manifiesta en toda su dimensión en una acampada que comparten: paseos por el bosque, baños en un lago y disertaciones sobre el amor, el sexo y... 'Star Wars' y sus posibles secuelas. Ahora provoca una sonrisa, sabemos que sí las habrá, pero entonces era una pregunta razonable, dice Linklater, que recuerda otro instante del film con el que se identifica particularmente, y que tiene mucho que ver con la idiosincrasia de Texas, de donde procede el cineasta y que retrata en la mayor parte de sus películas. Ocurre cuando el adolescente Mason recibe como presente de cumpleaños un rifle y lecciones de tiro. Con 13 años me regalaron por Navidad una escopeta y una Biblia, recuerda. No hay nada malévolo detrás de esa escena. Las armas forman parte del entorno rural en el Sur, y tolerarlas no es una cuestión política. Hay demócratas en Montana que apoyan la posesión de armas como hay republicanos en Nueva York que las condenan. LA GRADUACIÓN Aparentemente, el punto culminante de la película, el destino de un personaje al que seguimos desde los 6 años. La realidad es algo distinta: Esta es una película muy personal, y los recuerdos de mi graduación no son los mejores, razona Linklater. Como si fuera un extra en un gran evento. Sí me acuerdo de volver con mi amigo Danny en coche, bebiendo y tirándonos pedos. Y de mi madre hablando demasiado en una celebración en la que yo no quería estar. Las vidas de Linklater y de Mason se fusionan. LA UNIVERSIDAD La entrada de Mason a la universidad cierra un círculo que Linklater definió 12 años antes. Un objetivo claro es bueno cuando navegas en aguas desconocidas. Espero que se perciba como un final esperanzador, que funciona como reflejo respecto al principio. Ese momento en que sientes que tienes el futuro ante ti y eres feliz al percibirlo. ¿Y podríamos seguir con su historia? Sí, al terminar los estudios podría coger un tren y viajar a Europa... dice en un guiño a su 'Antes de amanecer'. AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS Abrazar la realidad ('Boyhood' tiene algo de película casera, recalca Linklater) sin abandonar la ficción: Aun sin tener nada de documental, todo se percibe como muy de verdad. Hay 143 escenas en más de dos horas y media de metraje, no dejan de pasar cosas, aunque muchas son mínimas. Porque... seamos realistas: la mayor parte de nuestras vidas no justificarían hacer una película sobre nosotros.
  21. 21. Boyhood' captura la vida El director Richard Linklater filmó a los mismos actores durante 12 años en una película épica y delicada que se estrena el viernes JUAN MANUEL FREIRE / BARCELONA VIERNES, 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2014 EL PERIÓDICO Ellar Coltrane y Ethan Hawke, en una imagen de 'Boyhood'. En 1964, Michael Apted escogió a un grupo de niños de siete años para hablar de diversos temas en el documental Seven up! La idea era volver a hablar con ellos cada siete años y observar en qué habían cambiado. Fueron vueltos a filmar hasta seis veces, llegando a sus 49 años. Boyhood (Momentos de una vida), la película de Richard Linklater que se estrena hoy en nuestras salas, tiene conexiones con la serieUp, porque también captura a un niño en momentos diferentes de su progreso a la edad adulta, de los 7 a los 18. Es ficción, pero resuena con extraña verdad por la naturalidad de todos los momentos que captura, porque esos momentos aparecen comprimidos en una sola obra -de casi tres horas- y porque, de algún modo, vemos a los personajes crecer ante nuestros ojos. Un experimento a la vez doméstico y épico, Linklater ha filmadoBoyhood con los mismos actores a lo largo de 12 años, en los días sueltos (unos cuatro por
  22. 22. año) que le quedaban mientras prolongaba una de las carreras más eclécticas del cine independiente yanqui. DOCE AÑOS DE MADUREZ Durante los años que rodó Boyhood, tuvo tiempo también para dirigir a Jack Black en Escuela de rock (2003); reunir a Jesse y Celine enAntes del atardecer (2004); rehacer la comedia deportiva Los picarones (1976) con Una pandilla de pelotas (2005); adaptar el alegato contra la comida basura Fast food nation (2006) y a Philip K. Dick en A scanner darkly (2006), sacar a Zac Efron de la sombra deHSM con Me and Orson Welles (2008), probar con la comedia negra en Bernie (2011)… Un workaholic, pero un workaholic que solo trabaja en lo que le interesa. Desde su debut en 1991 con Slacker, Linklater no ha dejado de dar señales de inquietud a todos los niveles: visual, temático, verbal. Si acaso, ha ganado hambre de búsqueda con los años. Cuando cumplió los 40 sintió la necesidad de hacer una película sobre crecer, dejar de ser un niño, aprender (en pequeña parte) cómo funciona la vida. La idea de capturar tan amplio margen de la vida de un personaje, siempre con el mismo actor, parece sencilla; seguramente alguien la tendría antes. Pero Linklater ha sido el primero en llevarla a cabo y, de paso, hacer historia del cine con ello. Durante las casi tres horas que dura Boyhood, asistimos a un conjunto de momentos en la vida de Mason Evans, Jr. (Ellar Coltrane) y su familia: su hermana (Lorelei Linklater, hija del director) y sus padres separados (Patricia Arquette y Ethan Hawke, quien ha aparecido en ocho películas del director). No son momentos necesariamente dramáticos, aunque los hay. Tampoco tópicos iniciáticos. Linklater sabe que el significado no reside en las vueltas de campana, sino, sencillamente, en aquellos momentos que parecen ligeros pero pesan mucho cuando se juntan. Sabe hacer resonar esta historia con fuerza sin necesidad de tirar hacia la gravedad o hacer ostentación alguna de su importancia. ELLAR COLTRANE, DESCUBRIMIENTO Para ello cuenta con la ayuda de un gran grupo de actores, empezando por Ellar Coltrane, el descubrimiento de la película. «Simplemente parecía un chaval guay», declaró Linklater en un reciente artículo de The New Yorker. «Tenía un extraño carisma. Otros chavales querían ser sus amigos, se notaba». Durante el rodaje de The 12-year project (así se llamaba originalmente), Coltrane apareció en alguna otra película, como Fast food nation del propio Linklater. Pero hace unos años decidió que su carrera como actor acabaría con Boyhood; ya no estaba interesado. Tras la recepción de la película, ahora se lo piensa.
  23. 23. Mientras Mason/Ellar crece y crece en la película, también cambia, por supuesto, el paisaje a su alrededor. Y la película se desdobla en retrato del pulso histórico-cultural de los dosmiles. Está la guerra de Irak, la campaña por Barack Obama en el 2008, Harry Potter. Todos esos gadgets cronológicamente diseminados por la acción: del eMac a la Wii, del iPod Nano al iPhone. Y una banda sonora bien elegida -a partir de ensayos de gente que tuvo en esos años la misma edad que Mason- para reflejar el momento y despertar los recuerdos.
  24. 24. Sinopsis En Boyhood, el director Richard Linklater (Escuela de rock, trilogía Antes del atardecer) rodó con los mismos actores durante 10 años para construir esta insólita crónica familiar. Durante las casi tres horas que dura Boyhood asistimos a un conjunto de momentos en la vida de Mason Evans, Jr. (Ellar Coltrane) y su familia: su hermana (Lorelei Linklater, hija del director) y sus padres separados (Patricia Arquette y Ethan Hawke, quien ha aparecido en ocho películas del director). No son momentos necesariamente dramáticos, aunque los hay. Tampoco tópicos iniciáticos. El significado no reside en las vueltas de campana, sino, sencillamente, en aquellos momentos que parecen ligeros pero pesan mucho cuando se juntan. La historia resuena con fuerza sin necesidad de tirar hacia la gravedad o hacer ostentación alguna de su importancia. Y mientras Mason crece y crece en la película, de los 7 a los 18 años, también cambia el paisaje a su alrededor y la película se desdobla en un retrato del pulso histórico-cultural de la década. Está la guerra de Irak, la campaña de Barack Obama en el 2008, Harry Potter, la Wii, el iPhone... www.universalpictures.es (1 valoración) Crítica Lo que propone Richard Linklater con Boyhood (Momentos de una vida), filmar la evolución de unos personajes a través de los años interpretados siempre por los mismos actores, no es nuevo. El fallecido David Carradine lo hizo en una película aún inédita, Mata-Hari, que empezó en 1963 con su hija recién nacida y fue rodando año tras año para explicar la historia del popular personaje mientras documentaba los cambios de su propia hija. Lo mismo podría decirse, dentro del cine de gran aparato, de la serie Harry Potter, interesante por observar los cambios de sus protagonistas de niños a adolescentes. Y es también lo que hizo François Truffaut con el personaje de Antoine Doinel, encarnado siempre por Jean-Pierre Léaud, aunque a lo largo de cinco películas. Pero Linklater destaca por la facilidad con que muestra la evolución del personaje/actor, la armonía de los cortes entre los distintos bloques y, sobre todo, la complicidad que establece con los intérpretes, tanto con Ellar Coltrane, figura central, como con sus padres y hermana en la ficción, incorporados por Ethan Hawke, Patricia Arquette y la hija del director, Lorelei Linklater. Aunque pueda parecerlo, Boyhood no habla solo de las experiencias vitales de un chico desde los seis años hasta que entra en la universidad, el periodo que comprende un rodaje de 39 días hábiles que empezó en el 2002 y concluyó en el 2013, es decir, lo más parecido en el cine contemporáneo a lo que antes se denominaban películas-río (Lo que el viento se llevo, Gigante). Para Linklater es tan importante la evolución de la figura
  25. 25. materna (excelente Arquette), la dureza de su vida marcada por las fracturas matrimoniales y la angustia a quedarse sola cuando sus hijos vuelen lejos del hogar. Y la paterna (Hawke), personaje ausente pero a la vez determinante. El cometido de Ellar Coltrane es fundamental, pero también lo es la mecánica narrativa de una precisión brutal, sobre todo cuando se intuyen horas y horas de metraje filmado para dar forma a una parte esencial de la existencia. Mucho más que momentos de una vida: la vida en su plena totalidad captada como nunca por una cámara cinematográfica.
  26. 26. En una escena de 'Boyhood', el padre intenta explicar a su hijo la precisión y complejidad de una canción que se escucha en la radio del coche. "Fíjate en la producción", le dice. El chaval le mira. Y lo hace como si en ese preciso instante su querido progenitor se hubiera convertido en un alien peligroso a punto de hacer explotar la Tierra. No es tanto incomunicación, que también, como la propia naturaleza mutante de la vida. La distancia no es tanto física como temporal. Y eso afecta a todo. "¿De qué mierdas está hablando este sujeto extraño?", parece pensar el crío. Y, en efecto, de esto trata la película presentada por Richard Linklater en la Berlinale: del más extraño de los sujetos; del tiempo, de esa ridícula ficción que nos define. A nosotros y, ya que estamos, al propio cine. De repente, el director de Austin avanza un paso más y coloca a ese peculiar invento de los Lumière en una posición quizá completamente nueva. Suena radical porque lo es. La historia es conocida por, quizá, enfermizamente original. Linklater propuso a un grupo de actores (Ethan Hawk y Patricia Arquette a la cabeza) y un par de críos (Ellar Coltrane y Lorelei Linklater, su hija de verdad) rodar una película durante 12 años. Se trataba de verles crecer ante la cámara. Desde la infancia a ese momento impreciso en todo deja de tener sentido. Y para siempre. La infancia como argumento o, mejor, como herida. Recuérdese, ningún niño sabe lo que es la infancia. Para hablar de ella es necesario haberla perdido antes. Lo que bien podría parecer el argumento de una vídeo instalación ideada para desangrar, por ejemplo, a la Diputación provincial de Teruel en nombre del arte maño de vanguardia, en manos de Linklater se convierte en un delicado, preciso y evocador recorrido por todo lo que duele. Sólo lo que hace sangre, recuerden, importa. Lejos del experimentalismo de pandereta, la estrategia no es otra que convertir la pantalla en un espejo; devolver a la mirada del espectador el espectáculo extravagante, furioso y ridículo de la existencia. Y así, la cámara se deposita, no simplemente narra, en cada uno de los gestos, tal vez intrascendentes, que acaban por configurar eso que en Facebook damos en llamar perfil y en los álbumes de fotos antiguos, la vida. Lejos de la intención de 'Boyhood' el cómodo y tranquilizador recurso de la nostalgia. Ni un centímetro de celuloide está ahí con la intención de conmover. Aunque lo haga. Y profundamente. Al contrario, todo el esfuerzo de la puesta en escena consiste en descartar el ternurismo de garrafa, el aniversario ocurrente. De la misma manera que se niega la impostura de la primera vez (el primer beso, el primer abanderado, el primer...) se evita con cuidado cualquier amago épica.
  27. 27. A poco que nos fijemos, todo es demasiado vulgar para encima celebrarlo. Y así, la película avanza sometiéndose ella misma y constantemente a una doble pregunta (quizá dos formas de preguntar lo mismo): ¿qué es el tiempo para el cine?, ¿qué es el tiempo para la ficción? y, más importante, ¿qué es simplemente el tiempo? De ahí su importancia para la historia del cine (que es como el cine resiste al tiempo). Decía Borges que "El universo [como el tiempo]... es una colección no menos ideal que la de todos los caballos con que Shakespeare soñó -¿uno, muchos, ninguno?- entre 1592 y 1594". Todo ello para demostrar con paciencia brillante que el tiempo no es más que una ficción ideada por el hombre para unir todos los instantes necesariamente inconexos que componen y justifican al hombre. Si les aburro, no me culpen. Tómense su tiempo El cine y el tiempo El cine es quizá la forma de ficción que de forma más evidente se ha aliado con el tiempo (No es el momento para hablar de la música). Pero su relación con él no siempre fue natural. Si hacemos caso a la taxonomía ideada por el francés Gilles Deleuze, el tiempo fue en un principio una consecuencia derivada de la propia narración cinematográfica, del montaje. Sólo posteriormente, de la mano de gente como Rossellini, el cine se empeña en ofrecer una imagen directa del propio tiempo. Fue, para aclararnos, cuando empezamos a aburrirnos en el cine. Y no me digan que no se acuerdan de Antonioni. Pues es aquí precisamente, en este debate que define y crea el cine moderno, donde se coloca la película de Linklater. Hablamos, para situarnos, del mismo individuo que en tres periodos sucesivos con una distancia de nueve años rodó la trilogía 'Antes del amanecer', 'Antes del atardecer' y 'Antes del anochecer'. Los mismos actores crecían ante la cámara y con ellos sus preocupaciones y la de los espectadores. Pues ahora se trata del paso adelante del que hablábamos antes. Esta vez la propuesta es radical. El director juega a cuestionarse los límites. Todos ellos. Los que separan la ficción de la realidad ("El guión se mantuvo siempre atento a lo que pasaba fuera de la película en el momento de rodar"); la verdad de la mentira; la propia narración de la posibilidad de ofrecer un sentido al absurdo de todo esto.
  28. 28. La imagen se convierte ella misma en tiempo que cuestiona precisamente el tiempo. Porque al fin y al cabo, la suma de todos los hechos que componen la vida no es menos artificial que la de todos los caballos que soñó Shakespeare (o Borges) en una noche de verano. No sé si me siguen. Si la respuesta es sí, lo siento. No quería abusar de su tiempo. Al final, queda una película sin precedentes, tan descomunal e inquietante como conmovedora. Magnética e irrenunciable. ¿Hemos dicho ya que es una obra maestra? Parece que se habla de un chaval de Texas desde el primer divorcio de su madre hasta la entrada en la universidad, y no. En realidad, se habla de todas las infancias del mundo; del tiempo que las sostiene. Se habla de todos nosotros. Nunca antes una película se había atrevido a tanto. Por cierto, ¿cuándo nos dimos cuenta de que nuestro padre, en realidad, era un alien?
  29. 29. Crítica de «Boyhood»: una «catedral» El director de la trilogía «Antes de...» ha presentado en el festival alemán una obra colosal rodada en 12 años Comentarios 0 Comentarios DAVID MARTOS Día 14/02/2014 - 09.51h Durante la Edad Media, los peregrinos de toda Europa recorrían cientos de kilómetros para expiar sus pecados en las catedrales. Aquellos inmensos templos de piedra les aportaban enseñanzas sobre la vida a través de sus esculturas y vidrieras, les daban consuelo espiritual... y fundamentalmente respuestas. ¿A qué hemos venido a este mundo? ¿Tiene sentido este valle de lágrimas? Pasados unos siglos -y tamizada por la experiencia la capacidad de aportar respuestas que alberga la religión cualquiera que sea su naturaleza, allá cada cual-, los humanos seguimos buscando consuelo en el arte. Buscamos una forma diferente de vivir nuestra vida, incluso de amenizarla. ¡O no! Quiza buscamos que alguien nos muestre nuestra propia vida. Buscamos una catarsis, una purificación, un espejo no deformante en el que reconocer las miserias y los propios temores. Raras veces el cine aporta tan magnas respuestas, raras veces se convierte en tan pulido espejo. Ese cine que nos distrae, que nos aburre o que nos enfada, casi nunca termina por devolvernos una imagen clara de nuestra propia vida, tan nítida que se pueda fotografiar con la mirada y archivar para el futuro. Muy pocas veces se convierte la sala de cine en un «déjà vu» permanente, ante el que nos descubrimos con una sonrisa dolorosa o que nos hace derramar alguna lágrima, casi sin darnos cuenta.«Boyhood» es una catedral del cine. Es una película a la que los periodistas acreditados en la Berlinale -ni más ni menos pecadores que el resto, supongo- acudíamos siguiendo los ecos de quienes ya la habían visitado en Sundance. Y la estancia en el templo no ha resultado vana. Hemos llorado y hemos reído porque hemos visto nuestra imagen en el espejo de Richard Linklater. El director de la trilogía «Antes de...» nos ha tenido engañados durante 12 años. Mientras nos iba regalando raciones de vida con aquella historia de amor circular e interminable, iba preparando la construcción de su catedral cinematográfica con silenciosa minuciosidad. El rodaje comenzó en julio de 2002. Desde ese momento hasta hoy, siempre con los mismos actores y siguiendo un guión complejo y abierto a los cambios, el cineasta ha ido grabando escenas año tras año. Reflejando el crecimiento de los niños Ellar Coltrane -gran descubrimiento- y Lorelei Linklater -su propia hija, también fantástica-; pero también el paso a la bella madurez de Patricia Arquette e Ethan Hawke, el actor comodín -bendito comodín- de Linklater. A lo largo de un metraje de más de 160 minutos todos ellos tejen la historia reciente de una familia, de Estados Unidos y del mundo. Se convierten en nuestro espejo. Quienes esperen de «Boyhood» la hondura filosófica de «El árbol de la vida» no la encontrarán. Quienes esperen, en cambio, ese fino hilo que une los diálogos cómicos de «Antes de...» con la verdad, encontrarádecenas de escenas maravillosamente escritas. Diálogos con esa intención de la que el cine con pretensiones se olvida a veces: que los personajes hablen y respiren como nosotros para convertirse en nuestro verdadero reflejo.
  30. 30. Todo está reflejado en la catedral de Linklater. Los cambios políticos, la música, las nuevas tecnologías, la pequeña pero impresionante evolución que ha experimentado Occidente en la última década. Y en cuanto al cine... Cinematográficamente, «Boyhood» significa «riesgo». ¿Cómo pudo saber el director que el mismo reparto seguiría aquí 12 años después? ¿Cómo supo que los niños se convertirían en los actores que son? El arquitecto se atrevió a ser ambicioso, y las campanas de esta catedral deberían repicar a gloria cuando, el próximo sábado, la Berlinale le otorgue el Oso de Oro que merece.

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