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se marcharía a las aves atadas. Después de hecho esto, y para dar un remate lozano a sucomplexión, cogía algunos pelos de ...
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Relaciones entre la homeopatía y la antropología.

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La revolución paradigmática y cultural de la homeopatía

  1. 1. La revolución paradigmática y cultural de la homeopatía (I).Al ángel Gabriel Dr. Prof. Felipe Cárdenas D.I.Hom, Ph.D Antropología Doctor en Antropología Homeópata titulado British Institute of Homeopathy Homeópata Instituto Homeópatico de Colombia Magna Cum Laudem Doctor Honoris Causa Asesor Grupo Centir - Colegio La Alborada Profesor Universidad de La Sabana1IntroducciónHe venido insistiendo desde hace varios años que la homeopatía es uno de los legadosmás importantes con los que cuenta la humanidad. Su precursor moderno fue el médicoalemán Samuel Hahnemann (Meissen, Alemania, 10 de abril de 1755 - † París, 2 dejulio de 1843). En este escrito pretendo reflexionar sobre los aportes de la homeopatíapara las ciencias de la salud. En el universo de ciencias de la salud se incluyen todas lasramas de la medicina, la psicología y las ciencias sociales y humanas que hancontribuido ha iluminar la discusión sobre las relaciones de los fenómenos de la salud yla enfermedad. El propósito es abrir y contribuir en la discusión sobre la naturaleza deesta ciencia particular y polémica, intentando demostrar que la homeopatía establece laspautas para generar una gran revolución institucional, epistemológica, paradigmática ycultural. Esa revolución es consolidada por Hahnemann, esta en marcha y como todagran revolución tienen fuerzas contrarrevolucionarias que buscan detener los flujossociales, médicos y culturales que la homeopatía ha logrado y puede lograr instaurar enla cultura humana. Entonces, el presente trabajo, que espera ser complementado conaportes de diversos colegas, lo que pretende es aclarar las razones que me llevan aafirmar que la homeopatía es una de las grandes revoluciones paradigmáticas yculturales que ha vivido la humanidad en los últimos doscientos años.AntecedentesVoy a permitirme explorar los vínculos de la ciencia moderna de la homeopatía con losmodos de pensamiento de muchos pueblos primitivos y tradicionales a lo largo delmundo. Para ello me apoyaré en el libro La Rama Dorada. Sir James George Frazer, enLa Rama Dorada, libro escrito por uno de los padres fundadores de la antropología ypublicado por primera vez en 1890, en su aproximación a las costumbres y folklore decientos de sociedades a lo largo de la Tierra dedica algunas páginas a explicar en sucapítulo III la naturaleza de la magia simpática. El libro en mención abunda enposiciones etnocéntricas y sus recopilaciones de costumbres no pretenden exaltar los1 Felipe.cardenas@unisabana.edu.coColegio La Alborada.http://www.youtube.com/watch?v=I6PQ_ysFxBs
  2. 2. primitivos modos de pensar. Sin embargo, su visión sistematizadora y enciclopedistapermite contar con un interesante compendio de costumbres que se han extendido a lolargo del tiempo y a lo largo de diversas civilizaciones que han intuido la existencia deleyes naturales que le permitirían al ser humano operar y actuar en la historia de unamanera menos incierta. Para Frazer: “El salvaje concibe con dificultad la distinción entre los natural y losobrenatural, comúnmente aceptada por los pueblos ya más avanzados. Para él, elmundo está funcionando en gran parte merced a ciertos agentes sobrenaturales que sonseres personales que actúan por impulsos y motivos semejantes a los suyos propios, ycomo él, propensos a modificarlos por apelaciones a su piedad, a sus deseos y temores.En un mundo así concebido no ve limitaciones a su poder de influir sobre el curso de losacontecimientos en beneficio propio. Las oraciones, promesas o amenazas a los diosespueden asegurarle buen tiempo y abundantes cosechas; y si aconteciera, como muchasveces se ha creído, que un dios llegase a encarnar en su misma persona, ya nonecesitaría apelar a seres más altos. Él, el propio salvaje, posee en sí mismo todos lospoderes necesarios para acrecentar su propio bienestar y el de su prójimo” (1993:33).La afirmación de Frazer debe entenderse en el contexto de la visión occidentalaristotélica. Es una afirmación que refleja el espíritu occidental, pero no es acertadacuando afirma que todos los pueblos más avanzados buscan establecer la distinciónentre lo natural y lo sobrenatural. Dicha distinción se circunscribe a un horizontecultural definido en el tiempo y en el espacio. Pero olvida Frazer que grandes corrientesculturales incluso al interior de Occidente no aceptan dicha distinción como válida. Lamente del salvaje, como lo demostró la obra de Claude Lévi-Strauss funciona con lasmismas constantes que contiene la mente del civilizado. Gilbert Durand viene ennuestra ayuda cuando dice: “Los magníficos trabajos de Leroi-Gourchan y Jean Serviermuestran, en este último, que el evolucionismo, y con mayor razón los historicismos,son mitos producidos por el hombre y no productores del hombre, y, en el caso delpaleontólogo, que la evolución es un fenómeno muy lento, que utiliza una duracióntodavía más larga que la larga duración histórica, como la llama el historiador FernandBraudel, un tiempo a escala geológica en el que la especie humana ―desde Cro-Magnon, es decir, antes de ayer― no ha cambiado. Lo que la anthropology cultural ypaleontológica nos muestra con gran coherencia, esa parte la anthropology que es lapsicología, lo que podríamos llamar antropología psicológica; lo confirma Lévi-Strauss,por una parte, que en contra de toda la escuela evolucionista, afirma “que los hombressiempre han pensado así”, y el psicoanálisis, la etnología psicológica, la psicología delas profundidades, por otra, convergen para mostrarnos que los mismos deseos, lasmismas estructuras afectivas, las mismas imágenes, se reflejan en el espacio y en eltiempo de un extremo a otro de la humanidad” (Ciencia del Hombre y Tradición, 1999:17). El valor de la obra de Frazer radica en los datos que consigna y en la identificación,aun cuando equivocada, que hace de importancia de la magia simpatética en los modosde pensar del llamado primitivo, que como hemos visto, son también modos posibles depensar del llamado hombre civilizado. Entonces, el llamado primitivo, que somostodos, intuyo desde tiempos muy remotos principios, que perfeccionados porHahnemann, están en la base pre-científica no sistematizada que daría origen gracias ala homeopatía. Y es que la homeopatía, ha establecido bifurcaciones en la vida demillones de personas que han sido curadas y aliviadas por la Ley de Curación de losSemejantes. Por bifurcaciones debe entenderse, que sin la intervención homeopática, lahistoria de vida de dichas personas nunca hubiera podido llegar ha tener forma en laplenitud del ser. Es decir, el tratamiento homeopático le dio un giro radical a la vida dela persona tratada. Sin ese tratamiento, el dolor, la angustia, la desesperanza y la
  3. 3. enfermedad hubieran aplacado la vida de dicha persona, tanto en enfermedades crónicascomo agudas. Una bifurcación, es el símil en lo religioso, de una conversión. Labifurcación homeopática implica un profundo proceso de transformación en la vida deuna persona. Es la salud en su máximo gradiente. Es fundamental tener en mente, quecuando Frazer escribía y publicaba por primera vez La Rama Dorada, ya en Europa yen los Estados Unidos de América, como en otros países del mundo, incluido Colombia,la homeopatía científica desarrollada por Hahnemann, venía realizando curasmaravillosas que sorprendían al mundo. Pero Frazer no logró superar susanimadversiones etnocéntricas, tanto de intelectual como de científico. Su acercamientoal “otro”, al que quería verse como distinto a él no fue suficiente. Su modelo científico,orientado a la recopilación de datos sociales y culturales en el terreno de la magia, fueincapaz de captar que en las propias tierras civilizadas de Europa había surgido unaEscuela médica con un potencial de curación poderoso.El problema antropológico Pues bien, lo que se tiene, más allá del problema médico-científico de aceptar ala homeopatía como sistema válido al interior de la medicina tradicional, es un profundoproblema de índole antropológico, referido a un claro entendimiento sobre el sentido delos conocimientos del otro y de la validez de dichos conocimientos en función de mispropios criterios de valoración de la realidad. Frazer, en su profunda obra ilustrada, loque pretende es descalificar los conocimientos del primitivo, ignorando, como he dichoque en los valles de su querida Europa se venía operando una revolución en el campo dela medicina y que precisamente se basaba en una concurrencia civilizatoria, apoyada enla similitud cultural, que con base en la genialidad de Hahnemann y en las condicionesinstitucionales de las que disponía, le posibilitó darle forma a la homeopatía. El error deFrazer se sigue realizando en las aproximaciones que se hacen de la diferencia cultural.El espíritu dominante, la mentalidad y el procedimiento característico de nuestraconciencia antropológica, y de la ciencia, es el de establecer una asimetría epistémica yontológica: el científico, al estilo de Frazer, es el que tiene las respuestas. Esamentalidad perversa y equivocada está en la base de la persecución contra lahomeopatía y es la que explica que dicha ciencia no cuente aún con espaciosacadémicos en los lugares universitarios de occidente. Miremos como clasifica e interpreta Frazer el fenómeno de la magia simpatética,universo que cobijaría a la homeopatía. Téngase en cuenta que las observaciones deFrazer, basadas en testimonios de misioneros, viajeros y cronistas refieren una realidadde orden sociológico y cultural donde operan dichos principios; y que por lo tanto, seda un multinaturalismo, una habitación de múltiples mundos por parte de las culturasestudiadas, donde se expresarían visiones, no estrictamente dicotómicas como lasplanteadas por Frazer, y actuaciones en el mundo no simplemente restringidas a tratarla enfermedad desde su aparición fisiológica-anatómica, tal como lo entendemosexclusivamente en el campo del dualismo cartesiano que marca la noción deenfermedad de la medicina en su escuela dominante. Dice Frazer hablando de susprincipios: “Si analizamos los principios del pensamiento sobre los que se funda la magia,sin duda encontraremos que se resuelven en dos: primero, que lo semejante produce losemejante, o que los efectos semejan a sus causas, y segundo, que las cosas que una vezestuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia, aun después de haber sido
  4. 4. cortado todo contacto físico. El primer principio puede llamarse ley de semejantes y elsegundo ley de contacto o contagio. Del primero de estos principios, el denominado leyde semejanza, el mago deduce que puede producir el efecto que desee sin más queimitarlo; del segundo principio que todo lo que haga con un objeto material afectará deigual modo a la persona con quien este objeto estuvo en contacto, haya o no formadoparte de su propio cuerpo. Los encantamientos fundados en la ley de semejanza puedendenominarse magia imitativa u homeopática...Denominar a la primera de estas dosramas de la magia con el término de homeopática es quizá preferible a los términosalternativos de imitativa o mimética, puesto que éstos sugieren un agente consciente queimita, quedando por ello demasiado restringido el campo de esta clase de magia.Cuando el mago se dedica a la práctica de estas leyes, implícitamente cree que ellasregulan las operaciones de la naturaleza inanimada; en otras palabras, tácitamente dapor seguro que las leyes de semejanza y contagio son de universal aplicación y no tansólo limitadas a las acciones humanas”( p. 33). Se desprende de lo afirmado por Frazer que la magia homeopática es una“ciencia falsa y arte abortado”. El primitivo ―según él―carece de un verdaderoconcepto de ciencia, es un arte bastardo. Sus principios serían aplicaciones equivocadasproducto de una errónea asociación de ideas. Téngase en cuenta que Frazer estahaciendo referencia a la magia definida por él como homeopática y no a la homeopatíaestructurada por Hahnemman. Sin embargo, lo que buscó probar, es que la intuición dela gran ley de curación homeopática había sido vislumbrada en la mente de muchospueblos. Como el mismo Frazer dice: “Quizá la aplicación más familiar del postulado“lo semejante produce lo semejante” es el intento hecho por muchas gentes en todas lasépocas para dañar o destruir a un enemigo, dañando o destruyendo una imagen suya, porcreer que lo que padezca esta imagen será sufrido por el enemigo y que cuando sedestruya su imagen él perecerá” (p. 36). Frazer, por carecer de la formación en cienciasnaturales de Hahnemann y por el marcado aire intelectualista que cerco a los primerosantropólogos evolucionistas de gabinete, no estaba en capacidad de comprender queestas prácticas mágicas extendidas a lo largo del mundo y a los largo de los mileniosescondían las raíces de la homeopatía moderna. La genialidad de Hahnemann, apoyadoen sus conocimientos de química, biología, física, botánica, geología, fue la que lepermitió extender el puente entre el conocimiento científico moderno en el que se formóy los conocimientos tradicionales sobre la ley de los semejantes vislumbrada hacíamiles de años por hechiceros de la India antigua, Babilonia, y Egipto, así como tambiénpor los de Grecia y Roma. Agrega Frazer sobre la persistencia de las prácticas basadasen la ley de los semejantes, en su contexto sociológico: “aún hoy día, recurren todavía aella los salvajes arteros y perversos de Australia, África y Escocia. Por ejemplo se noscuenta que los indios norteamericanos creen que dibujando la figura de una persona enla arena, arcilla o cenizas, y también considerando cualquier objeto como si fuera sucuerpo, y después clavándolo con una estaca aguzada o haciéndole cualquier otro daño,infligirán una lesión correspondiente a la persona representada” (p36.). Los ejemplosque brinda Frazer son extensos. Como lo reconoce, la magia también se usa para buscarel bien: “Si la magia homeopática o imitativa, utilizando las figuritas, se ha practicado amenudo con el rencoroso propósito de arrojar fuera de este mundo a las gentesaborrecidas, también, aunque más raramente, se ha empleado con la buena intención deayudar a entrar en él a otras. Es decir, se ha usado para facilitar el nacimiento yconseguir la gravidez de las mujeres estériles. Así, entre los batakos de Sumatra, cuandouna mujer estéril desea llegar a ser madre, hará en madera una figura de niño y locolocará en su regazo, creyendo que esto la conducirá al cumplimiento e sus deseo” (p.37).
  5. 5. Como ya comentamos, por el marcado intelectualismo de Frazer, era imposibleesperar de él el que tuviera la capacidad de generar nuevos conceptos que dieran cuentade otros mundos posibles; su representación intelectual no logró ir más allá de ladescripción de diferentes realidades exóticas a los ojos de un ingles; no captó sino lafachada de las formas, y no pudo penetrar ni en la clasificación ni en la formaperceptiva de esos otros mundos. Como en los tiempos de Frazer, la descripcióncientífica dominante actual no es capaz de entender la riqueza de la fuerza miméticacreativa, que en el marco de una constante cultural, incluso de un orden científicodistinto al dominante, puede poner su énfasis y centrarse en el carácter de invención quese produce al interior de la diversidad-unidad cultural, la cual muchas veces generadiferentes realidades conceptuales que distan de ser conmensurables con las delantropólogo. Antropólogos contemporáneos como Rene Girard, entenderán que lamagia simpatética esta contenida en la capacidad mimética reguladora de la violenciafísica en el ser humano. ¿Cuántos asesinatos, y violencia física real, no evitaron estasconductas irracionales representadas en las mentes de estos hombres primitivos?Entonces, en los miles de años de existencia de la magia simpatética, lo que ellarepresentó fue un camino para la mimesis de la violencia (no-violencia) sacrificial queha acompañado a la humanidad. En ese sólo plano socio-político y cultural el mundo dehoy convulsionado por guerras tecnológicas genocidas haría bien en recordar elpotencial mimético de la no-violencia representada por las imágenes proyectadas poraquellos hechiceros y clientes deseosos de venganza. Una venganza simbólica quecanalizó el odio, el rencor, la envidia y el egoísmo humano manteniendo ciertos nivelesde salud en la tribu, en la aldea y en la banda. Las rencillas y los antagonismos lograbancanalizarse, regularse y autoregularse desde el horizonte del manejo simbólico. Laviolencia que vivimos los herederos del extremo occidente es la expresión de la crisismetafísica y ontológica de los cientifismos que han erosionado la imagen del hombretradicional que como decía santa Hildegarda de Bingen tenía en su ser la imagen delcielo y la tierra. De todas maneras, sus equívocos teóricos, se compensan con el valor delos datos compilados en el libro. En ese sentido, Frazer comenta como: “El otro usobenéfico de la magia homeopática es la cura o prevención de enfermedades. Losantiguos hindúes ejecutaban una complicada ceremonia, basada en ella para curar laictericia. Su tendencia principal era relegar el color amarillo hacia seres y cosasamarillas, tales como el sol, a las que propiamente pertenece, y procurar al paciente unsaludable color rojo de una fuente vigorosa y viviente, principalmente un toro bermejo.Con esta intención un sacerdote recitaba el siguiente conjuro: ‘Hasta el sol subirá tupesadumbre y tu ictericia; en el color del toro rojo te envolveremos. Te envolveremosen matices rojos por toda una larga vida. ¡Que quede esta persona ilesa y libre del coloramarillo! Te envolveremos en todas las formas y todas las fuerzas de las vacas, cuyadeidad es Rohini y que además son rojas (rohinih). Dentro de las cacatúas, dentro delos tordos pondremos tu amarillez y además en el pajizo doradillo de inquieta colapondremos tu amarillez”. Continua Frazer relatando la cura: “Mientras pronunciabaestas palabras, el sacerdote, con objeto de infundir el matiz rosado de la salud en elcetrino paciente, le iba dando a beber agua en la que había echado pelos de un toro rojo;vertía agua sobe el lomo del animal y le hacía beber al enfermo de la que escurría; lesentaba sobre una piel de toro rojo y le ataba con un trozo de ella. Después, con eldesignio de mejorar su color expulsando completamente el tinte amarillo, procedía aembadurnarle de pies a cabeza con una papilla hecha de cúrcuma (una planta amarilla),le tendía en la cama y sujetaba a los pies de ella, mediante una cuerda amarilla, trespájaros, a saber, una cacatúa amarilla, un tordo y un doradillo. Después iba vertiendoagua sobre el paciente, lavándole el barro amarillo, con lo que era seguro que la ictericia
  6. 6. se marcharía a las aves atadas. Después de hecho esto, y para dar un remate lozano a sucomplexión, cogía algunos pelos de toro rojo, los envolvía en una hoja dorada y lospegaba a la piel del enfermo” (p. 39). Frazer, citando al historiador, biógrafo y ensayista griego Plutarco (c. 46-125), leda continuidad al anterior relato sobre la forma de tratar la ictericia por parte de losgriegos. Dice Frazer en relación con la creencia griega: “Los antiguos creían que si unapersona con ictericia miraba con atención a una avutarda o chorlito y el ave fijaba suvista en ella, quedaba curada de la enfermedad” (p. 39). Y en palabras de Plutarco,citadas por Frazer, se dice: “Tal es la naturaleza y tal el temperamento de esta ave queextrae y recibela enfermedad que sale como una corriente por medio de la vista”. Ycontinua Frazer, comentando como: “Era tan conocida entre los pajareros la valiosapropiedad de estas aves que cuando tenían alguna para la venta, la guardabancuidadosamente cubierta, por temor de que algún ictérico la mirase y se curase gratis.La virtud del ave no estaba en el color de su plumaje, sino en sus grandes ojos doradosque, como es natural, extraían la amarillez de la ictericia” (p. 39). Y citando al escritor ynaturalista latino Plinio (23-79 D.C) en su trabajo sobre ornitología, Frazer dice:“Plinio nos cuenta de otra ave, o quizá la misma, a la que los griegos daban el nombrede “ictericia”, porque si una persona ictérica la miraba, su enfermedad la dejaba paramatar al ave. También menciona una piedra que suponían curaba la ictericia a causa deque sus matices recuerdan los de una piel ictérica” (p. 39). Las siguientes páginas delcapítulo III están destinadas a enumerar las diversas costumbres relacionadas con lamagia que se basa en la Ley de los Semejantes.Recurrencias de la Ley de los Semejantes y su valor antropológicoHan transcurrido más de 100 años desde la primera publicación de La Rama Dorada.Más allá de los preciosos ejemplos que proporciona el libro sobre las diversascostumbres humanas, el movimiento temporal permite contextualizar mejor el sentidoque tiene “el otro” en la construcción de un orden cultural que contenga un marco decredibilidad que este en condiciones más simétricas con respecto a quien es el queobserva. La homeopatía científica, tiene una Ley de curación, como axiomas y teoremasque sustentan dicha Ley, axiomas y teoremas. Sin embargo, los críticos que ponen enduda la posibilidad de sustentación científica de la homeopatía, no aceptan losargumentos que los homeópatas actuales brindan para sustentar la cientificidad de lahomeopatía; los médicos “convertidos” y “transmutados” fueron formados inicialmenteen el espíritu organicista y materialista dominante en el campo universitario, sinembargo, por diversos motivos, terminaron ejerciendo como homeópatas; pero aún así,estos nuevos herejes, no logran convencer del todo a sus colegas. Consecuentemente, lahomeopatía se encuentra en la misma situación descrita e interpretada por Sir JamesGeorge Frazer, es una pseudo-ciencia, forzada a vivir en los nichos de la clandestinidady en la asimetría epistémica y ontológica, ya que el espíritu antropológico y científicodominante la entiende con el mismo nivel de comprensión con el que Frazer entendía ala magia simpatética de los pueblos primitivos que la Corona inglesa se topaba en suproceso de expansión colonial. Eso no quiere decir, que en los Departamentos deAntropología, también marginales en las estructuras de poder universitarios, de muchasuniversidades del mundo, no se celebren simposios y congresos sobre antropología de lasalud o antropología médica, donde se invitarán toda clase de chamanes, neo-chamanes,hechiceros y brujos. La perspectiva sigue siendo la de la valoración exótica. Pero síalguien se atreve, en el ámbito universitario de occidente a plantear que la homeopatíacientífica tiene la posibilidad de curar efectivamente enfermedades venéreas, como la
  7. 7. sífilis, o enfermedades como la tuberculosis, o que tiene la capacidad de manejar todo elespectro de enfermedades psiquiátricas, actualmente en manos de la medicinabioquímica; entonces ahí si, se armó la de Troya; y simplemente, por que de ser así,todo el establecimiento universitario de occidente se vería afectado, empezando por lasFacultades de Medicina y terminando por las Facultades de Teología, que con seguridadvolverían a reencontrarse con el poder de la plegaria y la oración, fuerzas homeopáticaspor excelencia. Consecuentemente, la dificultad para que el conocimiento homeopáticono se haya institucionalizado tiene que ver precisamente con la gran revolución queimplicaría el darle en condiciones de igualdad un espacio a la homeopatía en el campusuniversitario. De ser así, la fuerza sanadora de la homeopatía se irradiaría en los terrenosde la Universidad y de la sociedad, renovando y recordándonos el valor de laantropología tradicional, de la philosofía perennis del hombre y que en el horizontecivilizatorio de occidente nos remite la poderosa imagen y símbolo político, hoyperdido del Imago Dei. De seguro que la alienación y cosificación que esta en la base detodos los problemas que vivimos podría ser superada, generando como ya lo he dicho,nuevos conceptos, nuevas experiencias, y reviviendo conceptos vitales del pasado,como experiencias fundantes de siglos de oro de la humanidad, posibilitando el darcuenta de otros mundos posibles; se pasaría de la descripción de diferentes realidades, ala construcción de mundos posibles, en el mejor sentido de la utopia. Todo aún siguepor descubrirse. El mundo es un libro, abierto a la interpretación hermenéutica. Elénfasis se centraría en el carácter de invención que se produce al interior de ladiversidad cultural y de la interioridad de la conciencia; donde se generaría una tensiónde orden noético con las experiencias de orden que tenemos y que estamos en capacidadde construir, en una apertura al conocimiento donde el dato experiencial de laconciencia esta abierto a generar diferentes realidades conceptuales y prácticasorientadas por el “ángel del conocimiento y de la Revelación”.Colombia, 11 de junio de 2010

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