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Cn crisis

  1. 1. MSJ COMENTARIO NACIONAL I © Pablo Trincado Crisis de representación en Chile L Alejandro Corvalán a representación de los ciudadanos en el proceso de toma PhD en Economía NYU, profesor Universidad Diego Portales. de decisiones requiere, necesariamente, de su participación política. Esta puede adquirir una serie de formas, siendo el Paulo Cox voto la forma más masiva de participación en las democracias PhD en Economía, Universidad de Toulouse; modernas. Una baja participación electoral induce directamen- economista senior del Banco Central de Chile. te un problema de representatividad cuando quienes se restan del sistema no lo hacen de manera aleatoria; una democracia poco participativa es, típicamente, una democracia desigual. Invocando la necesidad de una mayor participa- En Chile, la participación electoral ha experimentado una ción, se legisló estableciendo inscripción electo- caída sistemática durante todo el período posautoritario. En los últimos veinte años, nuestro país ha acumulado la mayor ral automática y voto voluntario, a contar de las caída en participación electoral del mundo. Mientras que en elecciones municipales de octubre próximo. Sin 1988 casi el 90% de la población en edad de votar participó de embargo, el objetivo proclamado difícilmente se la primera elección presidencial en la transición a la democra- cia, menos del 60% lo hizo en la última votación de este tipo alcanzará debido al entramado legal e institucio- en 2009. Si bien parte de esta caída es un fenómeno natural nal vigente. en sociedades que transitan hacia a la democracia1, la baja en la participación en Chile es extremadamente abultada al com- pararse con otras transiciones latinoamericanas o de Europa El electorado nacional no solo ha envejecido, Oriental. Además, Chile tiene la menor tasa de participación sino que también exhibe un notorio “sesgo de juvenil entre las democracias latinoamericanas: mientras el clase”; es decir, los excluidos pertenecen a los promedio del electorado de 18 a 30 años es de un 58% en la región, en nuestro país solo alcanza al 22%2. sectores económicamente menos favorecidos La baja participación es un problema en sí mismo para el de la sociedad. buen funcionamiento del sistema democrático al amenazar su 6 70 MARZO-ABRIL 2012
  2. 2. legitimidad como tal. Caídas bruscas y sostenidas como la de Chile pueden interpretarse como reflejo de la insatisfacción de La baja participación electoral en Chile está lesio- los chilenos con respecto a su sistema político. Efectivamente, nando el principio de igualdad. Solo ateniéndonos a el nivel de satisfacción con la democracia en Chile ha disminuido las características socioeconómicas de los votantes, sistemáticamente durante las últimas dos décadas, ubicándo- vemos que los que participan no son los mismos que se actualmente en el lugar 12 de 17 países Latinoamericanos3. Pero, adicionalmente, la baja participación electoral implica los que no participan. un problema de representatividad si la caída en la participación electoral no es imparcial respecto a quienes quedan excluidos. Generalmente son los ciudadanos provenientes de las familias el nivel educacional. Este patrón, especialmente notorio en las de menores ingresos, con menores niveles de educación adqui- cohortes más jóvenes, ha comenzado a ser perceptible en el rida y menor capital cultural los que se “marginan” del ejercicio electorado total a medida que las nuevas generaciones han ido democrático esencial (Lijphart 1997). En este contexto, el electo- reemplazando a las mayores. El efecto en el largo plazo es evi- rado chileno no solo ha envejecido, sino que también exhibe un dente. Estamos en proceso de construcción de un electorado notorio “sesgo de clase”; es decir, los excluidos pertenecen a los con fuerte sesgo de clase. sectores económicamente menos favorecidos de la sociedad. Es indudable, entonces, que la baja participación electoral La diferencia en la participación entre clases sociales es en Chile está lesionando el principio de igualdad. Solo atenién- evidente entre las cohortes más jóvenes. En Las Condes hay donos a las características socioeconómicas de los votantes, unos ocho mil jóvenes entre 18 y 19 años. De ellos, más de cua- vemos que los que participan no son los mismos que los que no tro mil se registraron para votar en las últimas elecciones. En participan. El votante representativo no sería el mismo que el La Pintana también viven ocho mil jóvenes de la misma edad, ciudadano representativo. Y, dado que la situación socioeconó- pero menos de 300 se registraron para votar. Dicho comporta- mica determina o influencia en gran medida las predilecciones miento no es particular de la última elección, sino que ocurrió políticas, la baja participación se traduciría en que las prefe- también en las pasadas elecciones parlamentarias de los años rencias de los más jóvenes y los más pobres no se estarían ma- 2001 y 2005, a la vez que muestra un claro aumento en el tiem- nifestando en el proceso de representación política. En efecto, po. La siguiente figura muestra la tasa de registro en función varios estudios muestran que los ciudadanos más jóvenes tie- del ingreso comunal en la Región Metropolitana el año 2005. nen preferencias distintas a las de los mayores (Carlin 2006) y, considerando los altos niveles de desigualdad económica y Inscripción electoral (18-19 años) social de Chile, lo mismo debiese ocurrir con el sesgo clasista Elección 2005, R. Metropolitana que exhibe el registro. Potencialmente, esta desigualdad en 60 la representación podría tener una injerencia no menor sobre los resultados electorales y las decisiones de políticas deriva-Inscrip. electoral: % (SERVEL) dos de ellos. Se podría argumentar que en Chile las preferencias políti- 40 cas de inscritos y no inscritos no difieren radicalmente, según lo reportado en algunas encuestas, pero es erróneo concluir a partir de esta evidencia que una mayor participación efectiva 20 no afectaría los resultados electorales (Grofman et al. 1999). Tí- picamente la incorporación antecede a la politización. El asunto es que ignoramos cuán estables son las preferencias de los que no participan (los no inscritos) y si estas eventualmente cambia- 0 rían al incorporar la información recabada durante la elección. Logaritmo de crecimiento (CASEN 2006) En síntesis, la evidencia apunta directamente hacia una cri- Fuente: Corvalan y Cox (2012) sis de representación en el país. Un patrón similar se observa a lo largo de todo el país (Cor- EXPLICACIONES Y SALIDAS DE LA CRISIS valán, Cox 2012). El ingreso es un factor explicativo significati- vo y robusto de la propensión de registro electoral4, aun con- La baja participación ciudadana y el malestar con la democra- siderando varios otros factores socioeconómicos, incluyendo cia han recibido múltiples explicaciones, las cuales, no obstan- 1 Las elecciones fundacionales que inician la transición democrática, como el plebiscito del Sí y el No (1988) en el caso chileno, son “momentos de gran drama” y gran participación. Parte de este electorado tiende a desencantarse posteriormente (O’Donnell and Schmitter 1986). 2 Latinobarómetro, 2008. 3 Latinobarómetro, 2008. 4 En Corvalán y Cox 2012, a partir de información proporcionada por la encuesta Latinobarómetro para Chile en 2006, 2008 y 2010 los autores usan diferentes especificaciones para estudiar la probabilidad –mediante un modelo probabilístico de estimación– de que el encuestado esté registrado. El análisis econométrico multivariado muestra que el ingreso es una variable explicativa estadísticamente significativa y robusta. MARZO-ABRIL 2012 71 7
  3. 3. MSJ COMENTARIO NACIONAL I Los sistemas electorales incentivan la participación por ser representativos y competitivos o por generar elecciones muy decisivas. Sin embargo, el sistema binominal no incorpora ninguna de estas dimensiones. © moputradopol te, se pueden sintetizar en dos corrientes centrales. La primera, pares por el hecho de que fue completamente contenida por que llamaremos de “expectativas”, fue enunciada a fines de las instituciones impuestas por el régimen autoritario que la los años noventa (Brunner 1998) y ha persistido hasta hoy en precedió; se trata de uno de los mejores ejemplos reales de un importantes círculos académicos (Mainwaring y Scully, 2008 y diseño institucional deliberado y exitoso. A consecuencia del 2009). Podríamos decir que se trata de la explicación gobiernis- trauma que significó el golpe de Estado de 1973, las autorida- ta, dado que se esgrimió hace una década por la Concertación des de la época iniciaron un ambicioso programa de ingeniería y hoy por la derecha5. La segunda hipótesis, que llamaremos institucional cuyo fin fue crear una “democracia protegida”. “institucional”, también aparece hacia fines de los noventa. Los diseñadores institucionales del régimen militar atribuye- Según esta hipótesis, las instituciones democráticas del Chile ron gran importancia al aumento de participación política en el posautoritario han jugado un papel central en limitar el carác- quiebre institucional y, consecuentemente, la democracia pro- ter democrático de la transición (Siavelis 2000, Posner 2008)6. tegida buscó generar altos niveles de exclusión y estabilidad a La explicación de “expectativas” supone una lectura alta- cambio de limitar la participación política en varias dimensio- mente optimista de la realidad chilena: el país vivió una “transi- nes (Corvalán 2012). ción ejemplar” y construyó una “democracia perfecta”, sistema El principal cuerpo institucional que dio origen a la “demo- político que de hecho permitió que Chile tuviese el crecimiento cracia protegida” chilena fue la Constitución de 1980. Esta con- económico más abultado de la región en las últimas dos décadas. tenía mecanismos tendientes a corregir los “problemas” que El malestar sería “normal” y “esperable” dentro de un contexto presentan el sufragio universal y la elección popular: estados de modernización acelerada que ha producido nuevas expecta- de excepción constitucional, designación de senadores sin me- tivas y una ciudadanía más empoderada y con acceso a nuevas diar elecciones, trasladar la rendición de cuentas del Ejecuti- tecnologías. No es difícil comprender el atractivo de estas hipó- vo desde el Congreso a nuevos órganos no electos –como el tesis dentro de la propia clase dirigente chilena: la causa última Tribunal Constitucional y el Consejo de Estado– y autonomía de que los ciudadanos protesten es el éxito de sus gobernantes. de las Fuerzas Armadas. Parte de estos mecanismos fueron No obstante, el hecho de que los indicadores de participación reformados el año 2005. No obstante, la Constitución chilena electoral y la satisfacción con la democracia sean extremadamen- ha mantenido una neutralidad valorativa del orden económico te bajos en una democracia estable, dotada de un fuerte sistema o las ideas de propiedad o familia, ámbitos donde impone la de partidos y resultados económicos ejemplares, debilita la tesis visión conservadora de sus creadores e ignora las preferencias de que estamos ante una situación normal y esperable. Brunner sociales. Adicionalmente, los mecanismos directos de partici- (1998) argumenta correctamente que a fines de los noventa (i) pación del tipo plebiscitario quedaron restringidos a materias los indicadores mencionados no diferían significativamente del constitucionales o comunales (Soto Barrientos 2008). promedio regional y (ii) los no votantes son del mismo estrato Dos instituciones complementan la labor protectora de la socioeconómico que los votantes. Pero, según indicamos, ambas Constitución. Primero, el sistema de inscripción electoral, que afirmaciones resultan falsas una década más tarde. Actualmente, consideraba una combinación de reglas únicas en el mundo: el Chile constituye más bien una singularidad dentro de una región sistema de registro voluntario con voto obligatorio, que obli- donde otros países también han transitado hacia niveles compa- gaba a los potenciales inscritos y votantes a incorporar en su rables de ingreso –Argentina, Costa Rica, México, Uruguay– sin decisión de participar los costos de todas las elecciones ve- exhibir una despolitización tan acentuada. nideras, en lugar de tomar la decisión sobre la base de infor- La hipótesis institucional, por el contrario, se hace cargo de mación respecto a la elección más próxima solamente; el re- esta singularidad. La transición chilena se distingue entre sus gistro solo puede hacerse en oficinas especiales para ese fin 5 En el último encuentro empresarial ENADE 2011, el presidente Sebastián Piñera hizo uso de esta argumentación en forma casi textual para explicar el actual ciclo de movilizaciones. 6 Estos autores no circunscriben su argumentación exclusivamente al rol de las instituciones. Sin embargo, reconocen las trabas institucionales como esenciales para el funcionamiento de la nueva democracia. 8 72 MARZO-ABRIL 2012
  4. 4. y en horarios altamente restringidos; finalmente, los registros les de desigualdad económica, no es capaz de ser procesadocierran 120 días antes de la elección, incluso antes de que los por las instituciones y, por lo tanto, la búsqueda de represen-propios candidatos se inscriban para participar, lo cual impide tación sale de los canales formales y se transforma en protesta.tanto la movilización de los partidos como el efecto motivador Las diferencias entre ambas explicaciones causales de lade las campañas electorales. Valenzuela (2004) resume esto actual crisis chilena, aquella basada en “expectativas” y la otracorrectamente cuando asegura que respecto a la inscripción en las “instituciones”, son relevantes en cuanto a las disímileselectoral, “Chile tiene tal vez el sistema más tortuoso entre to- consecuencias políticas que se derivan de ellas. En el primerdas las democracias del mundo para realizarla”. caso, el malestar es inevitable, fruto del desarrollo, y, salvo Segundo, el sistema binominal genera incentivos perversos ajustes menores, la democracia chilena no requiere de trans-sobre la participación. Los sistemas electorales incentivan la formaciones sustantivas. La segunda, por el contrario, impli-participación por ser representativos y competitivos (sistemas ca asumir que las actuales instituciones son ineficientes y queproporcionales) o por generar elecciones muy decisivas (sis- merecen ser corregidas. Los autores de estas líneas comulgantemas mayoritarios). Sin embargo, el sistema binominal no in- ampliamente con esta segunda interpretación: profundas refor-corpora ninguna de estas dimensiones. Por una parte, tiene la mas institucionales son necesarias para dejar atrás el legadomagnitud de distrito más baja dentro de los sistemas propor- autoritario y avanzar hacia una democracia participativa. MSJcionales, lo cual no se traduce en niveles deseables de repre-sentatividad y competencia; por otra, tampoco es mayoritario REFERENCIASy, por lo tanto, no genera elecciones decisivas. Brunner, José Joaquín, 1998, “Malestar en la Sociedad Chilena: ¿De qué, exactamente, estamos hablando?”, Estudios Públicos nº 72, pp.173-198.MOVILIZACIONES NO SE DEBEN AL “DESARROLLO” / Carlin, Ryan, 2006: “The Decline of Citizen Participation in Electoral Po- litics in Postauthoritarian Chile”. Democratization, nº 13 (4), pp. 632-651. / Corvalán, Alejandro, y Cox, Paulo, 2012: “When Generational Replace- La conjunción de todas estas instituciones, donde cada una ment is Class Biased: The Case of Chilean Turnout”, disponible en SSRN. /por separado limita el papel de los ciudadanos en el proceso Corvalán A., 2012, “Institutional Design Against Participation: the case of Chile”, Documentos de trabajo nº 32, UDP. / Grofman, B., Owen, G., Collet,de toma de decisiones, no fue fruto del azar sino de un cuida- C., 1999: “Rethinking the partisan effects of higher turnout: so what’s thedoso diseño; en la práctica, ha generado una democracia con question?”, Public Choice nº 99, pp. 357-376. / Lijphart, Arend, 1997: “Un-bajos niveles de incorporación de nuevos votantes, tal cual sus equal Participation: Democracy’s Unresolved Dilemma”. American Political Science Review, nº 91(1), pp. 1–14. / Mainwaring, S., and Timothy Scully,diseñadores estipularon. Ante la presencia de serias restriccio- 2008: “Latin America: Eight Lessons for Governance”, Journal of Demo-nes al proceso de representación, tanto en la elección de los cracy, nº 19 (3), pp. 113-127. / Mainwaring, S., and Timothy Scully, 2009:representantes como en sus posibilidades de maniobra legal, “Democratic Governance in Latin America”, Stanford University Press. / O’Donnell, Guillermo, y Schmitter, Philippe, 1986: “Transitions from Au-la reciente reforma del sistema de registro difícilmente cumplirá thoritarian Rule: Tentative Conclusions about Uncertain Democracies”.el objetivo de incorporar a los millones de votantes excluidos. John Hopkins University Press. / Posner, Paul W., 2008: State, Market and Bajo esta lectura, la democracia chilena es institucional- Democracy in Chile: The Constraint to Popular Participation, New York, Palgrave MacMillan. / Siavelis, Peter, 2000: The President and Congressmente poco inclusiva. La crisis actual y el malestar ciudadano in Postauthoritarian Chile: Institutional Constraints to Democratic Con-se deben a limitaciones objetivas en el proceso de represen- solidation. The Penn State University Press. / Soto Barrientos, Francisco,tación. En particular, el reciente ciclo de movilizaciones no ha 2008: “El derecho de participación en el Sistema Constitucional Chileno”. Revista catalana de dret públic nº 37, pp. 461-494. / Valenzuela, J. Samuel,sido generado por exceso de desarrollo. Por el contrario, se 2004: “¿El Voto Voluntario Fortalece o Debilita la Democracia?”. Asuntosproduce porque el conflicto social, gatillado por los altos nive- Públicos, Informe nº 399. Hotel Acacias de Vitacura Salas de Reuniones Luz Natural Frondosos Jardines Asados para Grupos Eventos Familiares 211 8601 www.hotelacacias.cl reservas@hotelacacias.clMARZO-ABRIL 2012 73 9

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