8                           Ciudadanos cyborgs                    y la digitalizaci6n de todoLa revoluci1n serd podcastead...
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Yehya tecnocultura

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Tomado del libro:
Naief Yehya: Tecnocultura, el espacio íntimo transformado en tiempos de paz y guerrra. Tusquets.

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Yehya tecnocultura

  1. 1. 8 Ciudadanos cyborgs y la digitalizaci6n de todoLa revoluci1n serd podcasteada Quiz6 ningrin otro aparato port6til ha desatadouna obsesi6n semejanre a la producida por el iPod.Este heredero del ancestral Walkman, de Sony, tienela capacidad de crear no s61o ambientes sonoros, per-sonalizados, ambulantes, sino tambi6n de cautivarnuestra atenci6n visual y asi aislarnos totalmente decualquier estimulo del exterior y la realidad. Pero afnm6s importante, debido al enorme poder de almacena-miento de memoria que tienen estos dispositivos, setrata de aut6nticos cat6logos de los gustos, intereses eidiosincrasia de su propietario. Independientementede que el portador guarde material comprometedoren el disco de su iPod, que en caso de caer en manosajenas lo pudieran avergonzar o incluso incriminarlopor sus actos o deseos, esta pequefla m6quina puedecargar literalmente la historia emocional, los itinera-rios culturales, las memorias m6s preciadas, las fan-tasias, los temores y el imaginario idealista de su pro-pietario en forma de mrisica, programas de televisi6ny radio (en forma de podcasts), fotograffas persona-les y todo tipo de archivos digitales. 227
  2. 2. En cierta forma el iPod y sus similares nos acer- que gracias a la tecnologfa P2P Peer to peer (de usua-can a las fantasias del padre de la ciberndtica, Nor- rio a usuario), que permite que los cibernautas com-bert Wiene4, quien en 1964 escribi6 que te6ricamente partan archivos, Napster nunca tenia en su posesi6nera posible "telegrafiaro o transmitir el patr6n com- el bien en cuesti6n. Napster populariz6 este tipo depleto de un cuerpo humano al reducirlo a impulsos intercambio de archivos que tuvo un inmenso impac-eldctricos codificados que podrian ser enviados por to en la manera en que una buena parte de los inter-un cable y reconstituidos como materia al llegar a su nautas utilizan la web. Un nuevo e interesante girodestino. Un iPod del futuro podria ser usado para al- tuvo lugar cuando en rnarzo de 2007Apple anunci6macenar nuestra ,.esencia, y eventualmente trans- que la tienda iTunes en linea habia rebasado a lasportarla a un nuevo recipiente, para trasmigrar nues- tiendas Wal-Mart para convertirse en la primera pro-tro ser a un cuerpo nuevo, en un proceso semejante al veedora de mrisica en Estados Unidos (El tercer lu-que propone Hans Moravec.l gar 1o ocupaba Amazon). Esto indicaba que un gran Ahora bien el iPod y dem6s aparatos para repro- ndmero de cibernautas estaban pagando sus 99 cen-ducir archivos de audio y video tienen sentido en tan- tavos de d6lar, por canci6n, asi como las tarifas res-to que la mrisica y videoclips que se puedan cargar en pectivas por peliculas, series televisivas y dem6sellos est6n f6cilmente disponibles a un precio m6dico medios, para adquirir de manera legal su entrete-o mejor aun: gratis. El6xito del iPod dependi6 de que nimiento via la web.surgiera un tr6fico vigoroso de archivos musi- En un articulo publicado en la revistaWired, Johncales en un formato universal. La circulaci6n vertigi- Perry Barlow,2 un ex integrante de la celebrada y sin-nosa de archivos musicales comenz6 en 1999, con gular banda Grateful Dead y cofundador del Electro-Napste4, el programa pionero de Internet creado por nic Frontier Foundation, escribi6: uYo creo que anteShawn Fanning, que por un lado tiene una funci6n de la pr6ctica ausencia de la ley, la 6tica va a tener unbuscar archivos en la red, especialmente de mfsica en importante regreso en la redr. En su articulo Barlowel formato MP3, y por otro lado cuenta con un sistema exploraba la revoluci6n que desat6 Napste4 y puso enque perrnite intercambiarlos a trav6s de un servidor evidencia que el viejo orden de la protecci6n del tra-centralizado. La Asociaci6n de la Industria de la Gra- bajo intelectual creado en el siglo xvIII se habiavueltobaci6n de Am6rica (Recording Industry Association obsoleto. Las ideas no son objetos que podemos guar-of America) demand6 a Napster por contribuir y faci- dar en una caja fuerte, sino por el contrario, nada me-litar a que otros violaran los derechos de autor, ya jor puede sucederles que propagarse como si fueran 1 John Perry Barlow, nThe Next Economy Of Ideas. Will Copyright Hans Moravec, Robot. Mere Machine to Tianscendent Mind, Ox- Survive the Napster Bomb? Nope, but Creativity Will" , Wired, octubreford University Press, Nueva York, 1999. de 2000.228 229
  3. 3. lun virus para poder contaminar al mayor nrimero de por tener el disco repleto de pornografia, el pavormentes posibles. Si algo ha puesto en evidencia Ia po- al robo de identidad y al ciberacoso -como el quepularizaci6n de la red, es precisamente la noci6n puede sentir un cibernauta al entrar a un website dede que no hay un limite para el consumo de ideas mala reputaci6n y encontrarse con anuncios perso-y que parad6jicamente un sistema superabundante nalizados dirigidos hacia 6l mismo-) no afect6 gra-que ofrece informaci6n, entretenimiento, consumo y vemente a los piratas reincidentes compulsivos, nieducaci6n a bajo costo y acceso inmediato no ha eli- mucho menos a aquellos que hacen su modus vivendiminado ni sustituido a otros medios, sino que por el de copiar material protegido. Si bien disminuy6 elcontrario los ha enriquecido y fortalecido, de manera nfmero de personas que comparten ilegalmente ar-semejante a la forma en que la videocasetera y el apa- chivos, muchos otros siguen haci6ndolo rutinaria-rato de DVD no s6lo han estimulado la cinefilia, sino mente, ya que a fin de cuentas pagar un d6lar porque han generado ingresos inmensos para la indus- canci6n es mucho dinero si se considera que en unatria filmica. tarde se pueden bajar las discograffas completas de Napster hizo frente a toda la artillerfa legal y pro- Pink Floyd, Brahms, Coldplay y Shakira.pagandistica de la RIAA, sus poderosas agencias de Napster hizo popular y fScil el intercambio de ar-relaciones pfblicas y algunas estrellas de rock, como chivos por Internet, pero el protocolo de comunicacio-la banda Metallica y el rapero, productor y actor nes Bitorrent ha hecho este proceso eficiente, seguro yDr. Dre. Napster fue aplastado y el 3 de junio de 2002, altamente adictivo. Este m6todo tiene la cualidad dese declar6 en bancarrota como parte de un acuerdo que permite distribuir enormes cantidades de infor- alcanzado con la empresa alema.na Bertelsmann para maci6n r6pida y eficazmente sin que el distribuidorcomprar la empresa por 8 millones de d6lares. M6s original tenga que poner el costo total en materiatarde Napster reapareci6 como una empresa legitima de recursos de hosting (o de ser anfitri6n), hardwareofreciendo mtisica a cambio de una mensualidad. o amplitud de banda. Bitorrent, creado por BramPero la batalla contra la tecnologia P2P no termin6 Cohen en julio de 2001, hace que cada persona que ahi. La RIAA y la MPAA (Motion Pictures Association recibe la informaci6n a su vez la provea a otros reci-of America) siguieron su ofensiva contra la empresa pientes de manera que el costo se distribuye entre losGrokster, que en esencia hacia algo semejante que usuarios, asi se reduce la carga del distribuidor ori-Napster pero con mejor tecnologia. La asociaci6n de- ginal, se depende menos de 6l y se crea una saludablesat6 una enfebrecida campafla de demandas contra redundancia que puede corregir un gran nfmero deusuarios individuales. Esta cruzada de terror que problemas de transmisi6n. Una gran parte del tr6ficoviene a sumarse a las otras paranoias engendradas de Internet se debe al uso de este protocolo para com-por el espacio virtual (como el temor de ser arrestado partir peliculas, mfsica, programas y cualquier cosa230 23t
  4. 4. Iimaginable. No todos los usuarios de Bitorrent se de- ci6n que puede mediar nuestra experiencia, y no <pa-dican abajar y subir peliculas, programas y discogra- sivamente> como lo hace un libro o una gufa, sino defias completas sino que tambi6n muchas empresas e manera activa, de forma que el lugar visitado sirveinstituciones emplean este mdtodo para enviar gran- para que proyectemos en 61 la descripci6n y las ex-des archivos. pectativas del mismo. Asi, el viajero de la medi6sfera Asi como las demandas, la persecuci6n de los in- desembarca en cualquier rinc6n del planeta (que ten-fractores (que la mayoria de las veces son niflos, an- ga cobertura de sat6lite e Internet inal6mbrico decianos o estudiantes universitarios) y el cierre de re- preferencia) y puede correrrzar a googlear direcciones,des P2P no amenazan cor. poner un fin a la pirateria, orientarse con un geoposicionador orbital, obtenertampoco las transacciones nilegales" entre usuarios mapas, referencias, recomendaciones, traductores yde material protegido corren el riesgo de llevar a la diccionarios del idioma local, calculadora de conver-quiebra a Microsoft y Apple o de asesinar a la mrisica si6n monetaria y puede satisfacer cualquier curiosi-o al cine. En cambio, el verdadero peligro que corren dad sin levantar la vista de sus monitores y pantallas.las nuevas tecnologfas es la fatiga del consumidor. Y Aunque puede parecer que un viaje asi le robariaesto se debe a la oleada de productos demasiado se- la mistica,labelleza y el carisma a cualquier rinc6nmejantes, mediocres, caros y sumamente desechables del mundo, que seria triste y mediocre tener una ex-que mantiene inundado un mercado en el que los ci- periencia completa de viaje sin la necesidad de ha-clos de obsolescencia cada vez se hacen m6s cortos y blar o ver a los locales. Pero 6sta es una forma direc-no duran mds de seis meses ta y acelerada de acceder al acervo cultural de un luga4 el cual puede resultar hermdtico al viajero. Como seflala Barnet:El mundo en la mano <Nuestra experiencia ha sido formulada antes de La globalizaci6n de los medios se ha transforma- nuestra llegada [...] el sitio al que nos acercamos esdo de manera radical en la era de los dispositivos de ya futuro anterio4, es ya una memoria. Un disposi-infocom port6tiles y la manera en que contendemos tivo m6vil, no promete simple y fnicamente conecti-con estas nuevas realidades sesgadas por la tecnolo- vidad perpetua, sino que ofrece acceso a los niveles gia est6 b6sicamente influenciada por la ciencia fic- sedimentarios de informaci6n apilados en el mun-ci6n. Como seflala Belinda Barnet, de la Universidad do y la capacidad de afladir fragmentos a ellos".3Tecnol6gica de Swinburne, Australia, los lugares quevisitamos se vuelven "inteligentes por virtud de nues- 3 Belinda Barnet, .Infomobility and Technics: Some Travel No-tra presencia, porque traemos con nosotros informa- tes,, http://www.ctheory.net/articles.aspx?i d=492.232 233
  5. 5. El precio de tener acceso a estos recursos y de po- nuestras tecnologias, lo cual refleja nuestra desespe-der leer los sedimentos culturales que se acumulan rada ansiedad por controla4 poseer y unirnos a lasen cada lugar ffsico es que a nuestro paso por el m6quinas que nos rodean cotidianamente, de las quemundo digital vamos tambidn dejando un rastro deli- en general no entendemos nada y de las que a me-berado y otro involuntario. El primero puede ser en nudo somos completamente dependientes. Muchasla forma de un blog de viaje, una bit6cora posteada veces manipulamos tan s6lo elementos cosm6ticos yen Internet y nuestras comunicaciones a casa. El se- superficiales de las extensiones que, en muchos ca-gundo en cambio es la colecci6n de registros de todos sos, nos dan sentido y son fundamentales para nues-los movimientos, comunicaciones e intercambios que tro quehacer. No hace falta hacer una introspecci6ntenemos en las diferentes redes usadas, las cuales de- profunda para darnos cuenta de que en general so-tectan nuestra posici6n cada determinado intervalo mos pasajeros, casi rehenes, de nuestras tecnologias.de tiempo, como las c6lulas de los tel6fonos m6viles. Nuestra situaci6n en cierta forma es paralela a la deSi a esto sumamos la huella digital que vamos de- los pasajeros del Vuelo 292 quienes podian cambiarjando cada vez que usamos una tarjeta de cr6dito, de canal, apagar el monito4 mirar por la ventanilla onuestro rostro al ser capturado por las incontables concentrarse en las im6genes de su dilema sin quec6maras de vigilancia, m6s y m6s facetas de nuestra eso tuviera efecto alguno en lo que sucederia en laexperiencia van quedando inscritas en bases de datos a pista de aterrizaje.las que muy probablemente nunca tendremos acceso. Los pasajeros del Vuelo 292 que contemplaban suNuestra sombra inform6tica, Dopplegringer digital o avi6n volando en cfrculos hacia el precipicio de unacuerpo desincorporado cibern6tico, serd muy proba- tragedia televisada con interrupciones comerciales,blemente siempre un extraflo para nosotros, un clon tema musical y gr6ficos computarizados ad hoc vi-virtual que asf como puede perderse en el cementerio vian una curiosa experiencia extracorporal. Una deque es el descomunal tiradero de informaci6n inritil las fantasias de la cultura cibern6tica es liberarnosgenerado por nuestra cultura, puede ser usado para in- del peso de la carne, del caos del deterioro de la car-contables fines, desde estadisticos hasta policiacos o ne, al que estamos condenados. Nuestras pr6tesis nocriminales. Es decir, raravez en nuestro beneficio. son el mejor m6todo de trascender lo material, pero nos ofrecen la ilusi6n de despegar por momentos de la prisi6n de la carne. Es posible imaginar el descon-Otro s cuerpos desincorp orado s cierto, el terror y Ia delirante experiencia de desincor- poraci6n que sentirian esos viajeros al ver que el tren Los habitantes de la medi6sfera invertimos enor- de aterrizaje frontal de la aeronave parecia habersemes cantidades de tiempo y dinero a personalizar convertido en una especie de signo de exclamaci6n234 235
  6. 6. que colgaba de la parte inferior de la cabina. Quizdtlos viajeros en ese vuelo evocaron el famoso clich6 dequienes dicen haber tenido experiencias cercanas a lamuerte, en las que se ven a si mismos, como si su es-piritu abandonara su cuerpo. Los viajeros podian versu lento naufragio como si fueran ajenos a 61, como sise tratara simplemente de una de tantas tragediasdistantes a las que CNN dedica unos cuantos minutossemanales. El extraflo episodio medi6tico del Vuelo 292 resul-ta una atinada metdfora del estado de la cultura con-tempor6nea en una era en que vivimos obsesionadospor entretenernos hasta lamuerte. En este tiempo deguerras, enormes cat6strofes naturales y patol6gicaindulgencia polftica estamos demasiado ocupados ig-norando que el mundo est6 en guerra, reprograman-do nuestras preferencias en el tel6fono celular/c6ma-ra digital/televisi6n de plasma/DS Nintendo, comopara darnos cuenta de que nos hemos vuelto parte de riun espect6culo y el show en cuesti6n es una tragic6- Imica pelicula de desastre. Tan s61o nos queda espe-rar que aterrizaremos con la misma suerte que el jYuelo 292. i I i236

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