Diseño de estadio de Beijing
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<ul><li>La concreción de la visión olímpica de Speer Jr., y la de sus clientes, marca el fin de un bienvenido interludio. ...
 
 
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DiseñO De Estadio De Beijing

  1. 1. Diseño de estadio de Beijing
  2. 2. ¿Quien lo hizo? <ul><li>De Berlín 1936 a Beijing 2008 El complejo olímpico de Beijing fue diseñado por Albert Speer Jr, el hijo del arquitecto de Hitler, quien hizo traza para los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. ¿Polémica? En la ceremonia de apertura de las Olimpíadas de Beijing los espectadores pudieron ver espectáculo de minuciosa coreografía envuelto en kitsch nacionalista. Por supuesto, si hay algo que las autoridades chinas no se proponen para sus Olimpíadas es evocar la imagen de las tropas de Hitler marchando con paso de ganso. Después de todo, el nacionalismo oficial chino proclama el &quot;ascenso pacífico&quot; del país en el marco de un idilio de &quot;desarrollo armonioso&quot;. Sin embargo, el paralelismo no es en absoluto descabellado, ya sea en el plano estético o en el político. </li></ul>
  3. 3. <ul><li>De hecho, al encargarle el diseño del proyecto de las Olimpíadas de Beijing a Albert Speer Jr., el hijo del arquitecto favorito de Hitler y diseñador de las Olimpíadas de Berlín de 1936, el gobierno chino recordó la marcada politización de la estética que caracterizó al totalitarismo del siglo XX. Al igual que esos regímenes, ya fueran fascistas o comunistas, las autoridades chinas trataron de transformar el espacio público y las competencias deportivas en una prueba tangible de su capacidad y legitimidad. </li></ul>
  4. 4. <ul><li>La tarea que se le encomendó a Speer Jr. fue el diseño de un plan maestro para el acceso al complejo olímpico en Beijing. Su diseño se centró en la construcción de una imponente avenida que comunica la Ciudad Prohibida con el Estadio Nacional en el que tuvo lugar la ceremonia de apertura. El proyecto de su padre para &quot;Germania&quot;, el nombre que había elegido Hitler para la Berlín que planeaba construir después de la Segunda Guerra Mundial, también se basaba en un poderoso eje central similar. </li></ul>
  5. 5. <ul><li>Las autoridades chinas consideran que las Olimpíadas son una puesta en escena para demostrarle al mundo la vitalidad excepcional del país que erigieron en los últimos treinta años. Esa demostración, por otra parte, apunta a un objetivo político interno aún más importante: la legitimación de la persistencia del régimen a los ojos de los ciudadanos comunes chinos. Dado ese imperativo, un lenguaje arquitectónico ampuloso y rimbombante resultaba casi inevitable. Es por eso que no constituye una sorpresa que las Olimpíadas de Beijing recuerden los Juegos soberbios que fascinaron al Führer y cautivaron a las masas alemanas en 1936 . </li></ul>
  6. 6. <ul><li>Al igual que las de Beijing, las Olimpíadas de Berlín se concibieron como una fiesta de presentación en sociedad. La maquinaria propagandística nazi de Josef Goebbels trabajó a pleno. Las imágenes deportivas que Leni Riefenstahl utilizó con un efecto brillante en su aclamado documental &quot;El triunfo de la voluntad&quot;, parecían crear un vínculo entre los nazis y los antiguos griegos, así como confirmar el mito nazi de que los alemanes y la civilización alemana eran los verdaderos herederos de la cultura &quot;aria&quot; de la Antigüedad clásica. Al diseñar el plan maestro para las Olimpíadas de Beijing, Speer Jr., un prestigioso arquitecto y planificador urbano, buscó, al igual que su padre, crear una metrópolis global futurista. </li></ul>
  7. 7. <ul><li>Por supuesto, el lenguaje que utilizó para vender su proyecto a los chinos distó mucho de parecerse a las palabras que había usado su padre para presentarle sus planes a Hitler. En lugar de hacer hincapié en la pomposidad del diseño, el joven Speer insistió en su carácter ecológico. La ciudad de Beijing, de dos mil años de antigüedad, se vería transportada a una hipermodernidad, mientras que el diseño de Berlín 1936 de su padre era, según sus palabras, &quot;mera megalomanía&quot;. Sin duda, nunca hay que buscar en el hijo los pecados del padre. En este caso, sin embargo, en que el hijo abreva en elementos fundamentales de los principios arquitectónicos del padre y sirve a un régimen que intenta usar las Olimpíadas por algunas de las mismas razones que animaban a Hitler, ¿acaso no se muestra dispuesto a reflejar esos pecados? </li></ul>
  8. 8. <ul><li>Los regímenes totalitarios, los nazis, los soviéticos en 1980 y ahora los chinos- quieren ser sede olímpica a los efectos de mostrar su superioridad ante el mundo. China considera que encontró su propio modelo de desarrollo y modernización, y sus autoridades ven las Olimpíadas tal como lo hicieron los nazis y Leonid Brezhnev, como un medio de &quot;vender&quot; su modelo a un público global. Es evidente que los chinos dieron muestras de miopía al elegir un arquitecto cuyo nombre tenía connotaciones históricas tan sombrías. Es probable que el nombre de Speer no resultara importante para los funcionarios que lo eligieron. Querían organizar unas Olimpíadas que hicieran visible la imagen que tenían de sí mismos y, dada la maestría que había demostrado el padre en la arquitectura del poder, Speer cumplía con los requisitos. </li></ul>
  9. 9. <ul><li>La concreción de la visión olímpica de Speer Jr., y la de sus clientes, marca el fin de un bienvenido interludio. Tras la finalización de la Guerra Fría, durante años la política estuvo al margen de las Olimpíadas. Una medalla de oro premiaba la capacidad deportiva y la dedicación de los atletas, no los presuntos méritos del sistema político que los producía. Ahora, sin embargo, volvimos a una estética de hipnosis política, lo que se refleja en el objetivo declarado del gobierno anfitrión de que China tiene que ganar más medallas de oro que ningún otro país en la historia. Cuando la antorcha olímpica — una creación de los nazis, que se usó por primera vez en las Olimpíadas de Berlín— avance por la avenida del poder de Speer Jr., el mundo se verá obligado a presenciar una vez más un triunfo de la voluntad totalitaria. </li></ul>
  10. 12. Estadio de Beijing

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