EVA CANEL UNA  ILUSTRE ASTURIANA COSMOPOLITA
LA PIEDRA DE NUESTRA SEÑORA.   En este rincón de Asturias, olvidado por sus representantes en Cortes y por los gobiernos q...
 
A la salida de Coaña, por el camino que conduce a San Esteban, existe una piedra grande, cuya forma está pregonando a grit...
 
Una tarde, en la que el paseo se había prolongado hasta el montecillo de Mafaya, desde donde se dominan las fértiles vegas...
 
Aquella generación creía en la Virgen de la manga ancha; los coañeses del día argonautas por instinto, iconoclastas con lo...
 
MARÍA DE PIN La luna caminaba y las estrellas iban palideciendo y el caminito de Santiago perdiéndose detrás de una estrib...
 
Alguna vez, que luciendo la luna libre de nubecillas daba de lleno en la figura de Mariquina, creía el guardían que la car...
 
EL ESFOYÓN   … .Creyó morir sin llegar a sus montañas queridas, sin ver el mar Cantábrico, tan azul y tan movido, y sin as...
 
ASTURIAS Y LOS ASTURIANOS   Algo más temible encuentro que es, para la unidad de los pueblos, la exageración del regionali...
…  No penséis por esto que no soy regionalista ¿quién puede dudarlo? Sóilo tanto, tanto, que prefiero mi aldea con sus cal...
 
<ul><li>Dicen ciertas gentes, mal avenidas por sistema .... que habéis salido de vuestra provincia arrojados por el hambre...
 
En vuestras casas había pan: de maíz, bien, pero pan, y…. seguramente no faltaba algo para  acompangar . Teníais leche, fr...
<ul><li>… Luego vosotros emigráis por vuestro carácter, poco conforme con lo pequeño, y por vuestro deseo de salir fácil, ...
 
<ul><li>…  Para dar una idea de las facultades intelectuales de los asturianos, diré, que en una estadística reciente, he ...
Se os tacha y quizás con razón, de díscolos y descontentadizos. Esto que puede ser un defecto, y sin duda lo es no reprimi...
 
<ul><li>Quizás debáis algunos de vosotros el haber venido pobres a Cuba, al patriotismo de vuestros abuelos y al amor entr...
LAS MUJERES DE MI TIERRA   <ul><li>Existe una creencia errónea en la mayoría de las personas que por bien educadas se tien...
La mujer de mi tierra, que por el hecho de ayudar al hombre en las faenas agrícolas, es tenida en el resto de España, como...
 
<ul><li>La mujer de nuestras aldeas, lleva el alza y baja del trigo que se necesita para pagar la renta y sembrar de nuevo...
 
<ul><li>En el concejo de Coaña hay un puertecillo de mar llamado Ortiguera, nombre debido quizás a los montones de ortigas...
 
<ul><li>… Los maridos de estas mujeres, navegan en la costa cantábrica; mandan, muchos de ellos, barquitos de cabotaje, y ...
 
<ul><li>Las mujeres de Ortiguera, son religiosas en extremo y devotas fanáticas de la Virgen de la Caridad; imagen que tie...
 
<ul><li>Para terminar voy a presentaros a la mujer de mi tierra, bajo la faz política.  </li></ul><ul><li>No lee periódico...
<ul><li>… Sin ellas, sin la educación moral en que crían a sus hijos, sin las máximas que les inculcan, América no tendría...
<ul><li>Ellas, las aldeanas de Asturias, dan vida y honor a ciudadanos que enriquecen el suelo que los acoge; y estos ciud...
MANOLÍN
<ul><li>Estaban cerca de Navia: allí mismo, a la vuelta del primer recodo, enfilarían el último trozo de carretera, al que...
 
<ul><li>Ya se divisaba la ría, hinchándose, invadiéndolo todo con la subida de una marea de plenilunio, inundando sus vega...
 
<ul><li>Señorita, señorita –gritó el mayoral arqueando el cuerpo para nivelar la cabeza con el cristal de la berlina- mire...
 
<ul><li>En este momento daba el coche la vuelta sobre las Aceñas y pasaba por Buenavista como alma de asturiano politiquil...
 
<ul><li>¿Eh?, qué dices Chucha. </li></ul><ul><li>Ya no se ve; te preguntaba qué era una cómo torre, castillo o cosa así… ...
 
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<ul><li>La casa de Menéndez debía su nombre al terreno en que estaba situada y distaba apenas cinco minutos de las primera...
 
<ul><li>Manolín respetaba la memoria de su padre, aunque crapuloso y borracho como lo había conocido; pero la de su madre ...
 
<ul><li>La casa era confortable y para una aldea de mala muerte resultaba lujosa. </li></ul><ul><li>Chucha dijo que le gus...
 
<ul><li>Ya hemos subido al monte, y bajado al río, y hemos cogido truchas con la nasa y la fisga de Manolín que nos acompa...
 
<ul><li>Iban bordeando un riachuelo escandaloso a causa del choque precipitado de las aguas contra piedras enormes esparci...
Llegaron a un punto donde el riachuelo se convertía en acequia de un metro de profundidad por dos de anchura. Era el cauce...
 
<ul><li>Prosiguieron su camino, cruzando un prado cuya crecida hierba ocultaba  algunos charcos que habían quedado del rie...
 
<ul><li>La mulata fue inmediatamente a tenderse al lado de una de ellas; aquellos caminos y aquellos paseos se le hacían i...
 
<ul><li>Así debió ser su madre cuando joven: él la recordaba enferma, abatida y frisando en los cuarenta y cinco años; sin...
 
<ul><li>El prado de la pumarada estaba debajo del palacio y aunque bastante separado, llegaba la voz fácilmente porque las...
 
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Presentaci,On Eva Canel

  1. 1. EVA CANEL UNA ILUSTRE ASTURIANA COSMOPOLITA
  2. 2. LA PIEDRA DE NUESTRA SEÑORA. En este rincón de Asturias, olvidado por sus representantes en Cortes y por los gobiernos que de nada se acuerdan más que de apremiar para el pago de contribuciones y cédulas, se conservan restos de edades ocultas por las nebulosidades del tiempo, restos que indudablemente arrojarían alguna luz sobre la debatida cuestión de nuestras prehistóricas razas.
  3. 4. A la salida de Coaña, por el camino que conduce a San Esteban, existe una piedra grande, cuya forma está pregonando a gritos su origen pagano; pero la extinguida piedad de estas que fueron sencillas gentes, y como tales, llenas de supersticiosas tradiciones, guardó como santo legado una, inverosímil, que de generación en generación ha llegado hasta los primeros años de mi vida.
  4. 6. Una tarde, en la que el paseo se había prolongado hasta el montecillo de Mafaya, desde donde se dominan las fértiles vegas que baña el caudaloso Navia, regresábamos ambas un tantico molidas y despeadas. ¿ Nos sentaremos en la Piedra de Nuestra Señora?- pregunté. ¿ En la piedra?- replicó asombrada.- En la piedra no puede sentarse nadie: no te sientes jamás, querida de mis ojos. ¿ Por qué? Porque esa piedra ha sido puesta ahí por la Virgen.
  5. 8. Aquella generación creía en la Virgen de la manga ancha; los coañeses del día argonautas por instinto, iconoclastas con los ídolos que representan la ciega fe de sus mayores, profanan la sagrada piedra para buscar el áureo borreguillo que suponen enterrado junto a un dios Apolo asturiano, y de fabricación especial. … Los ciclones que reinan en el último tercio de este siglo, derrumban los edificios que tienen por base la tradición sobrenatural.
  6. 10. MARÍA DE PIN La luna caminaba y las estrellas iban palideciendo y el caminito de Santiago perdiéndose detrás de una estribación del próximo Cordal y la hermana de Xuanón continuaba lo mismo: entrando y saliendo, recostándose en la puerta, levantando al cielo la mirada y pasándose la mirada por la frente muy a menudo.
  7. 12. Alguna vez, que luciendo la luna libre de nubecillas daba de lleno en la figura de Mariquina, creía el guardían que la cara de la mujer tan querida para él en otro tiempo, se parecía como una gota de agua a otra gota al rostro de la Dolorosa que había en la Iglesia; aquella Dolorosa pálida, amarillenta, que tenía en el pecho un corazón de plata atravesado por las siete saetas que representaban otros tantos dolores.
  8. 14. EL ESFOYÓN … .Creyó morir sin llegar a sus montañas queridas, sin ver el mar Cantábrico, tan azul y tan movido, y sin aspirar el perfume de aquellos prados llenos de oxígeno que necesitaban sus pulmones.
  9. 16. ASTURIAS Y LOS ASTURIANOS Algo más temible encuentro que es, para la unidad de los pueblos, la exageración del regionalismo; la defensa del terruño, en particular, con el abandono de la tierra en general; y aunque debemos atribuir la exasperación de estas ideas a las doctrinas federales admitidas y puestas en práctica por algunos pueblos civilizados, hay situaciones y momentos en que traspasarlas de su límite resulta un crimen de leso patriotismo.
  10. 17. … No penséis por esto que no soy regionalista ¿quién puede dudarlo? Sóilo tanto, tanto, que prefiero mi aldea con sus callejuelas enlodadas o llenas de polvo, y sus caminos intransitables, y sus veredas escarpadas, a la capital de la provincia con su gran prado de San Francisco, su aristocrático Bombé y sus hermosos edificios de construcción moderna.
  11. 19. <ul><li>Dicen ciertas gentes, mal avenidas por sistema .... que habéis salido de vuestra provincia arrojados por el hambre. </li></ul><ul><li>No es cierto: habéis salido para dar rienda a las aspiraciones vuestras de ser y de tener; habéis salido por miedo al uniforme de soldado que un tiempo fue terror de las madres y que hoy continúa sirviendo de coco por tradición y sin motivo para ello: habéis salido porque vuestros padres, haciendo lo que la cangreja del cuento, quieren empujaros en los adelantos, mientras ellos continúan apegados a lo viejo… pero arrojados por el hambre, no. </li></ul>
  12. 21. En vuestras casas había pan: de maíz, bien, pero pan, y…. seguramente no faltaba algo para acompangar . Teníais leche, fruta, castañas, caza y pesca a vuestra disposición. ¿Podríais ser arrojados por el hambre?
  13. 22. <ul><li>… Luego vosotros emigráis por vuestro carácter, poco conforme con lo pequeño, y por vuestro deseo de salir fácil, digna y rápidamente de la esfera en que habéis nacido…y acaso la idea igualitaria sea el reflector que os atrae hacia los pueblos nuevos, en donde la fortuna lo iguala todo. </li></ul><ul><li>Esto es noble, nobilísimo: pero no es necesidad estomacal: es sed de prosperar y de elevarse. </li></ul><ul><li>Exporta nuestra provincia mantequilla, sidra, huevos, fruta, ganados, jamones, pescados apreciadísimos de su incomparable Cantábrico y salmones abundantes y sabrosos de sus navegables ríos. </li></ul><ul><li>También son muy apreciadas nuestras maderas de pino, de castaño, de nogal y de roble. </li></ul><ul><li>La provincia que cuenta con estos elementos, no aporta, por hambre, contingente a la emigración. </li></ul>
  14. 24. <ul><li>… Para dar una idea de las facultades intelectuales de los asturianos, diré, que en una estadística reciente, he visto que ocupa Asturias el segundo lugar entre las provincias más adelantadas en instrucción primaria. </li></ul><ul><li>El primer puesto pertenece a la provincia de León y lo consigno para honra de los leoneses. </li></ul><ul><li>Se dice que habéis venido sin ilustración y sin cultura; bien, pero apenas uno habrá venido sin saber leer y ninguno seguramente sin honra. </li></ul>
  15. 25. Se os tacha y quizás con razón, de díscolos y descontentadizos. Esto que puede ser un defecto, y sin duda lo es no reprimiéndolo individualmente, constituye en colectividad el fondo de nuestra nobleza y acusa la virilidad y la altivez política de vuestra raza. Nuestra raza ha surgido de las costas accidentadas de un mar tempestuoso, formando su carácter entre riscos y peñas. … . Vosotros seréis muy asturianos pero antes debéis y queréis ser muy españoles.
  16. 27. <ul><li>Quizás debáis algunos de vosotros el haber venido pobres a Cuba, al patriotismo de vuestros abuelos y al amor entrañable que a la nacionalidad tuvieron. </li></ul><ul><li>¡Decidme por fin, si los nietos de aquellos patriotas podrán inspirar jamás recelos de tibieza ni han de ser nunca con razón tildados de indiferentes para nuestra hermosa y queridísima España!. </li></ul>
  17. 28. LAS MUJERES DE MI TIERRA <ul><li>Existe una creencia errónea en la mayoría de las personas que por bien educadas se tienen: la de suponer que una mujer inculta y falta de instrucción carece de lo que yo llamo elegancias morales y delicadezas del espíritu. Los que así piensan no han nacido ni vivido entre las aldeas de Asturias. </li></ul><ul><li>Pocas. Poquísimas mujeres en el mundo, poseen inteligencia más viva, ni más fina penetración, ni razón más asentada, ni más sano discurso. </li></ul><ul><li>La mujer de las aldeas, en Asturias, posee el instinto de lo noble y lo digno; y si me apuráis un poco, diré que practica los refinamientos de la educación moral sin otro espolique para practicarlos, que la vivacidad de su inteligencia y las indicaciones honradísimas de su naturaleza. </li></ul>
  18. 29. La mujer de mi tierra, que por el hecho de ayudar al hombre en las faenas agrícolas, es tenida en el resto de España, como si fuese esclava o mula de reata, es la que goza en nuestra patria de mayores derechos, merecidos por su inteligencia y concedidos por el hombre que le consulta desde la compra de un par de bueyes hasta si ha de ser Buenos Aires o La Habana el punto a donde se deben encaminar los muchachos. El dominio de la aldeana de Asturias en el hogar, llega a tal extremo de que corta de la hogaza el pan que comen todos los miembros de la familia.
  19. 31. <ul><li>La mujer de nuestras aldeas, lleva el alza y baja del trigo que se necesita para pagar la renta y sembrar de nuevo; vende el que sobra para satisfacer necesidades de contribución y vestimenta; espera si ha de vender o comprar el estado oportuno del mercado; echa cuentas de memoria con precisión matemática…..nivela los presupuestos de la casa mejor que los ministros de Hacienda y cuando la cosecha es mala o las calamidades muchas y no alcanza el maíz para las hornadas del año procura evitar a su marido el trabajo de buscarlo fiado, ya que cuanto hay en la casa está bajo su absoluta voluntad y custodia. </li></ul>
  20. 33. <ul><li>En el concejo de Coaña hay un puertecillo de mar llamado Ortiguera, nombre debido quizás a los montones de ortigas que bordan sus tortuosos callejones. </li></ul><ul><li>Las mujeres de este pueblo, medio marino y medio aldeano, aunque ellas no quieren que sea lo segundo, son tan excepcionales, tan extraordinarias y virtuosas, en la acepción lata e inacabable que la palabra virtud lleva aparejada, que no conceptúo superiores a éstas a ninguna de las mujeres del orbe. </li></ul>
  21. 35. <ul><li>… Los maridos de estas mujeres, navegan en la costa cantábrica; mandan, muchos de ellos, barquitos de cabotaje, y tanto la esposa del capitán como la del último de los marineros, viven pendientes de los vientos, de los temporales, del huerto donde siembran patatas y legumbres para todo el año y del camino por donde llega el empleado del telégrafo de Navia, que les lleva los partes anunciándoles arribadas felices. </li></ul>
  22. 37. <ul><li>Las mujeres de Ortiguera, son religiosas en extremo y devotas fanáticas de la Virgen de la Caridad; imagen que tiene su capilla edificada en una altiplanicie dominando el mar y la poética ría de Navia, y que es lo más bello dentro de lo escarpado y de lo agreste. </li></ul><ul><li>Allí rezan por los navegantes; allí depositan sus votos; y allí pasan el día cuando calculan que puede cruzar el barco de su marido. </li></ul>
  23. 39. <ul><li>Para terminar voy a presentaros a la mujer de mi tierra, bajo la faz política. </li></ul><ul><li>No lee periódicos, verdad. No sabe que cosa puede ser libertad o conservaduría, porque para ella todos los periódicos son iguales; pero sabe que don fulano ha prometido al su home rebajarle la contribución de consumos y la territorial a cambio del voto: tampoco ignora que la obediencia les manda votar al candidato, amigo del amo a quien pagan la renta. </li></ul>
  24. 40. <ul><li>… Sin ellas, sin la educación moral en que crían a sus hijos, sin las máximas que les inculcan, América no tendría ese extraordinario contingente de astures que la engrandece. Sin ellas, que saben arraigar el amor a la tierra nativa en los hombres que nacen de sus entrañas, faltaría a estas provincias españolas el más marcado sello de patriotismo, que consiste, en conservar el apego a las tradiciones de la región. </li></ul>
  25. 41. <ul><li>Ellas, las aldeanas de Asturias, dan vida y honor a ciudadanos que enriquecen el suelo que los acoge; y estos ciudadanos dignifican después las costumbres sociales, con las elegancias y las distinciones de que nos vemos rodeados en esta deliciosa mansión de los asturianos de Cuba. </li></ul>
  26. 42. MANOLÍN
  27. 43. <ul><li>Estaban cerca de Navia: allí mismo, a la vuelta del primer recodo, enfilarían el último trozo de carretera, al que daba remate un puñadito de casas blancas, amontonadas, con balcones y ventanas pintadas de verde, como si ese color fuese allí el dominante por moda, por costumbre, o por mantenerse más terne a las embestidas invernales. </li></ul>
  28. 45. <ul><li>Ya se divisaba la ría, hinchándose, invadiéndolo todo con la subida de una marea de plenilunio, inundando sus vegas pintorescas y sus orillas festoneadas de piedrecitas menudas, chatas y brillantes, que al contacto del sol de julio, abrasador y espléndido, a pesar de encontrarse en el decline de su majestuosa carrera, despedían reflejos semejando pedazos de vidrio esparcidos por una mano cómplice de la naturaleza. </li></ul>
  29. 47. <ul><li>Señorita, señorita –gritó el mayoral arqueando el cuerpo para nivelar la cabeza con el cristal de la berlina- mire v. que bonito; esta Ría vale un Potosí. Ya estamos llegando a Navia. </li></ul>
  30. 49. <ul><li>En este momento daba el coche la vuelta sobre las Aceñas y pasaba por Buenavista como alma de asturiano politiquillo arrebatada por su dueño el diablo. </li></ul>
  31. 51. <ul><li>¿Eh?, qué dices Chucha. </li></ul><ul><li>Ya no se ve; te preguntaba qué era una cómo torre, castillo o cosa así… </li></ul><ul><li>¡Ah! la torre de Lienes. </li></ul>
  32. 53. <ul><li>¿Y qué quiere decir? </li></ul><ul><li>No quiere decir nada; es reliquia de nobleza; la gente del país cuando tiene alguna desgracia dice: “Jesús antes que suceda esto más vale que se caiga la torre de Lienes.” </li></ul>
  33. 55. <ul><li>El Castañar era una casa de aldea pintoresca y alegre, como son todas las del Occidente de Asturias; con sus huertas de rica fruta, sus maizales, sus vallados cubiertos de zarzas y helechos, sus prados llenos y húmedos, salpicados de margaritas silvestres, de manzanilla y de florecillas de San Juan. </li></ul>
  34. 57. <ul><li>La casa de Menéndez estaba enclavada en la cabecera de un soto de castaños viejos y de sabroso fruto; castaños gallegos y castaños de yema, los más abundantes y apreciados de la comarca. Al pie de empinado castañar extendíanse grandes pumaradas o prados llenos de manzanos cargados con el exquisito fruto, y un río pedregoso y escandalosamente murmurante, en donde se pescaban exquisitas truchas, bañaba la pradería cuando las necesidades del verano obligaban al riego artificial tan poco usado en aquellas regiones lluviosas. </li></ul>
  35. 59. <ul><li>Al lado opuesto del río había un monte, no desprovisto de vegetación, que daba a los prados y al castañar un aspecto melancólico y poético cual no vale imaginarlo; precisaba verlo, sentir allí los ruidos de la naturaleza chillona en sus mutismos, revoltosa en su descanso y despierta en los profundos letargos de un crepúsculo vespertino de las tardes de julio. </li></ul>
  36. 61. <ul><li>La casa de Menéndez debía su nombre al terreno en que estaba situada y distaba apenas cinco minutos de las primeras del pueblo de Suaces. Era éste desparramado como allí lo son todos; las casas no están apiñadas como en Castilla y sí diseminadas entre huertas y tierras de labranza. </li></ul>
  37. 63. <ul><li>Manolín respetaba la memoria de su padre, aunque crapuloso y borracho como lo había conocido; pero la de su madre era para él tan sagrada, que de estar en su mano hubiera puesto su imagen en el sitio que ocupaba la Dolorosa de la iglesia de Suaces. </li></ul>
  38. 65. <ul><li>La casa era confortable y para una aldea de mala muerte resultaba lujosa. </li></ul><ul><li>Chucha dijo que le gustaba muchísimo y que le encantaba aquella huerta, aquella arboleda tan frondosa, aquellos castaños tan altos y tan copudos… </li></ul>
  39. 67. <ul><li>Ya hemos subido al monte, y bajado al río, y hemos cogido truchas con la nasa y la fisga de Manolín que nos acompaña siempre. </li></ul>
  40. 69. <ul><li>Iban bordeando un riachuelo escandaloso a causa del choque precipitado de las aguas contra piedras enormes esparcidas por el lecho. </li></ul><ul><li>Aquellas piedras servían de puente a los que necesitando pasar a la orilla opuesta no tenían ganas de descalzarse, si por rara casualidad llevaban los pies metidos en zuecos o madreñas. </li></ul>
  41. 70. Llegaron a un punto donde el riachuelo se convertía en acequia de un metro de profundidad por dos de anchura. Era el cauce que alimentaba un molino próximo cuyo ruido se percibía ya en la hondonada que formaban los sotos de una y otra orilla.
  42. 72. <ul><li>Prosiguieron su camino, cruzando un prado cuya crecida hierba ocultaba algunos charcos que habían quedado del riego artificial, usado solamente cuando el estío es muy seco </li></ul>
  43. 74. <ul><li>La mulata fue inmediatamente a tenderse al lado de una de ellas; aquellos caminos y aquellos paseos se le hacían insoportables, no teniendo, como no tenían para ella, el encanto poético que su ama les encontraba. </li></ul>
  44. 76. <ul><li>Así debió ser su madre cuando joven: él la recordaba enferma, abatida y frisando en los cuarenta y cinco años; sin embargo, tenía aquel sello de la dama principal, aquel aire noble, aquel resto de belleza ideal que sólo con la Dolorosa de Suaces admitía comparación. </li></ul>
  45. 78. <ul><li>El prado de la pumarada estaba debajo del palacio y aunque bastante separado, llegaba la voz fácilmente porque las ondas sonoras no tenían que vencer ruidos extraños. </li></ul><ul><li>La soledad de los pueblos de Asturias es muy parlanchina, pero los ruidos de la naturaleza no interrumpen a nadie. </li></ul><ul><li>… El sol era muy fuerte, pero la huerta del Castañar tenía árboles frondosísimos, y apenas penetraban entre el follaje los rayos del astro, próximo ya al meridiano de Suaces. </li></ul>

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