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Homilia 800 años catedral

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Homilia 800 años catedral

  1. 1. El Arzobispo de Santiago de Compostela Homilía en la Misa de la celebración del VIII Centenario de la Consagración de la CatedralHermanos en el EpiscopadoExcmo. Cabildo MetropolitanoExcmas. e Ilmas. AutoridadesSacerdotes, miembros de Vida Consagrada y laicosMiembros de la Archicofradía del Apóstol SantiagoTelevidentes y RadioyentesPeregrinos llegados a SantiagoHermanos y hermanas en el Señor El VIII Centenario de la Dedicación de la Catedral, edificio sacro,casa de Dios y casa de los hombres, con su misterioso encanto y su simbolismo,nos ofrece la posibilidad de hacer una reflexión sobre el misterio del templo. Launción con el crisma de las doce cruces cuyas leyendas hemos recordado,configuró litúrgicamente el carácter sagrado del templo que nos acoge hoy,“símbolo y hogar visible de la comunidad diocesana, presidida por el Obispo, que tieneen ella su cátedra”1. Cátedra que es “signo del magisterio y de la autoridad del pastorde la Iglesia particular y signo de la unidad de los creyentes en la fe que anuncia elObispo como pastor de su rebaño”2. En este día de júbilo nuestra manifestación noes otra que decir: ¡A Ti, Señor, te alabamos, te bendecimos y te damos gracias!Porque Dios nos ayuda y el Apóstol Santiago. Nuestra Catedral, símbolo de la vida religiosa, cultural y social, hasido siempre una casa habitada no sólo por los diocesanos sino también pormiles y miles de peregrinos que a lo largo de toda su historia han venido paravenerar la Tumba del Apóstol Santiago y hacer memoria de la Tradiciónapostólica. La fiesta de la Dedicación nos recuerda que este templo es un lugarde oración: “los alegraré en mi casa de oración”, dice la Escritura, y un ámbito deencuentro con Dios donde percibimos su amor y su misericordia que nos llenande gozo: “Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre” (Ps 83). “Mi trono es el cielo, la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me vaisa construir, dice el Señor, o qué lugar para que descanse? (Hech 7, 49). El templo esuna parábola de nuestra existencia que vive la tensión entre la lejanía y laintimidad con Dios, entre el misterio y la revelación, entre el tiempo y laeternidad. Su belleza y armonía, destinadas a dar gloria a Dios, nos invitan anosotros, limitados y pecadores, a convertirnos para formar un "cosmos", unaconstrucción bien ordenada, en estrecha comunión con Cristo, el verdaderoSanto de los Santos.1 JUAN PABLO II, Homilía, junio de 1993.2 Ceremonial de los Obispos, 42. 1
  2. 2. El Arzobispo de Santiago de Compostela “¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dioshabita en vosotros. Si alguno destruye este templo de Dios, Dios lo destruirá aél, porque el templo de Dios es santo, y este templo sois vosotros?” (1Cor 3, 16-17). San Agustín nos exhorta a que "cuando recordemos la Consagración de untemplo, pensemos en aquello que dijo San Pablo: ‘Cada uno de nosotros somosun templo del Espíritu Santo’. Ojalá conservemos nuestra alma bella y limpia,como le agrada a Dios que sean sus templos santos. Así vivirá contento elEspíritu Santo en nuestra alma". En esta fiesta hacemos referencia al lugar concreto del cultocomunitario a Dios. La adoración en espíritu y en verdad si bien no secircunscribe o se limita a un lugar, tiempo o fórmula, necesita un ámbitoexterior de manifestación de la comunidad que celebra su fe y alaba a Dios.Como meta de peregrinación nuestra catedral también ofrece el patio de losgentiles, espacio abierto que invita a todo el mundo a rezar al único Dios. Eneste sentido a nosotros nos toca purificar el templo como a Jesús en su tiempo,quitando “aquello que es contrario al conocimiento y a la adoración común deDios, despejando por tanto el espacio para la adoración de todos”. Launiversalidad de presencias en nuestra catedral hace que vivamos laexperiencia de ver que como en tiempo de Jesús aquellos griegos, muchos queperegrinan, quieren ver a Jesús. Cómo no subrayar la realidad viva de la comunidad cultual de losfieles bautizados, piedras vivas que forman el templo de Dios, fundamentadoen Cristo, piedra angular. “Vosotros como piedras vivas, entráis en laconstrucción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado paraofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo” (1Pe 2,5). Pormedio del culto el pueblo fiel entra en comunión con la realidad del misterioque sobrecoge y fascina. El culto verdadero es una respuesta de fe a larevelación de Dios, vivida en fidelidad a su voluntad y en solicitud fraterna conlos demás. Buscar a Dios es encontrar también a los hombres. En medio del templo esperamos la entrada salvadora de Cristo. Supaso y su presencia han sido una constante en nuestra historia. En Jericó,Zaqueo no lograba ver a Jesús entre tanta muchedumbre. También hoy algo nosimpide ver y sentir esa presencia. En la escena evangélica se nos da la clave entérminos de altura y de abajamiento. De altura, porque Zaqueo se deja ganar elcorazón por el deseo de ver a Jesús y, como era pequeño de estatura, seadelanta y sube a un árbol. No hay salida para una mirada baja,desesperanzada, resignada a sus límites, carente de creatividad. La repetidafrase “no queda otra salida”, es muchas veces un pretexto que sirve paranarcotizar las conciencias. Echamos en falta altura humana y espiritual para 2
  3. 3. El Arzobispo de Santiago de Compostelaafrontar el reto religioso, cultural, social, económico y político en nuestrasociedad, y padecemos la cortedad de miras que nos dificulta ver el paso deDios entre nosotros. Pero el milagro acontece: Zaqueo se eleva sobre sumediocridad y encuentra la altura donde subirse. Porque del dolor y de loslímites propios es de donde se aprende mejor a crecer. No optó por la resignación frente a sus dificultades, buscó laaltura desde donde ver mejor, y se dejó mirar por el Señor. Sí, dejarse mirar porel Señor, para liberarnos de tantos prejuicios, ideologizaciones y modasrelativistas que insensibilizan ante el dolor propio y el de los demás, y que nosimpiden escuchar la llamada del Señor a bajarnos de nuestras autosuficiencias,de los personajes inventados por el afán de poder y riqueza, de la trampamontada sobre nuestros pobres complejos. El acoge la salvación: “Hoy hallegado la salvación a esta casa, porque el Hijo del Hombre vino a buscar y asalvar lo que estaba perdido” (Lc 19, 10). Esto le lleva a reparar el mal cometidoy a compartir. Como él escuchemos la llamada a bajar al compromiso paciente yconstante de cada día, sin pretensiones posesivas sino con la urgencia de lafraternidad y de la solidaridad. El camino es sencillo: volver al Evangelio,dejarnos mirar como Zaqueo, y no disfrazar nuestros límites. O pórtico da Gloria indícanos que do templo material e dacomunidade cultual que constitúe o Pobo peregrino de Deus transcendemos árealidade definitiva, á liturxia perenne da nova Xerusalén que é a patriaesperada. Este é o lugar do perfecto e eterno encomio ao Deus un e trino. Alí xanon haberá santuario “porque o seu templo é o Señor Deus, que todo o sostén, emailo Año” (Ap 21,22). Por iso traemos á nosa memoria as palabras de Paulo:“Non vos axustedes ao mundo presente. Transformádevos, máis ben, polarenovación da mente, para que poidades coñecer cal é a vontade de Deus: o bo,o que lle agrada, o perfecto” (Rom 12,1-2). Que o Apóstolo Santiago cuxa imaxepreside este templo, nos axude a entender a dignidade con que Deus nos dotoupolo bautismo, e estimule e apoie os nosos esforzos para ser verdadeirostemplos de Deus. Amén. +Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela 3

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