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Capítulo 3: El Espíritu en verdad 29
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30 ENSEÑANZAS DE CRISTO
Como el viento, el Espíritu es invisible. Pero podemos ver
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Capítulo 3: El Espíritu en verdad 31
EL ESPÍRITU DE VERDAD
En su última noche con sus discípulos,Jesús les dijo que se est...
32 ENSEÑANZAS DE CRISTO
Jesús debió haberíos mirado a los ojos y pensado en todas las cosas
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Capitulo 3 – Libro Complementario – El Espíritu en verdad– Escuela Sabática Tercer trimestre 2014

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Capitulo 3 – Libro Complementario – El Espíritu en verdad– Escuela Sabática Tercer trimestre 2014

  1. 1. “Yo rogaré al Padre,y os dará otro Consolador,para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir,porque no le ve, ni le conoce, pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros,y estará en vosotros”(Juan 14:16,17). uando Jesús comenzó su ministerio, historias acerca de él se P difundían por el país. No pasó mucho tiempo antes que los siervos en las bodas de Caná repitieran su historia. Aún si no estaban seguros de quién era, estaban seguros de que había sucedido algo notable. -Los huéspedes se quedaron sin vino antes de que la fiesta terminara. ¡Era un escándalo vergonzoso! -explicó uno de los siervos. -Cuando se lo dijimos a esa señora, María, quien era parte de la familia o algo así -añadió otro siervo-, ella llamó a su hijo que viniera a la cocina. Yo pensé que lo enviaría corriendo a comprar más vino. -¡Pero no hizo eso! -interrumpió el primer siervo- Sencillamente nos dijo que hiciéramos lo que él nos dijera, y salió. Él nos dijo entonces que llenáramos los jarrones de vino con agua. Pensamos que estaba loco: ya había suficiente agua por allí. Pero, de todos modos, lo hicimos, esperando que nadie nos echara la culpa a nosotros por el error.
  2. 2. 26 ENSEÑANZAS DE CRISTO -Llevé el primer jarrón a la fiesta, y comencé a servirlo. Cuando el primer invitado levantó su copa, esperaba que me la tirara por la cara. Pero tomó un sorbo profundo y sostuvo en alto su copa. “Este es el mejor vino que alguna vez gusté”-les dijo a todos-.“¡El dueño de casa guardó lo mejor para el final!” -Y, créanlo o no, cada uno de los jarrones estaba lleno de vino. ¡Jesús de Nazaret había transformado el agua en vino! No todos oyeron la historia de la boda, pero no se perdieron de lo que hizo Jesús después. Estaba en Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando visitó el templo, ¡casi no podía llegar a la puerta! “¡Vendo ovejas!”, gritaba un mercader.“¡Compre aquí sus palomas!”, gritaba otro.Y los que más alto gritaban eran los que cambiaban dinero. “¡Cambio! ¡Cambio! ¡Cambie su dinero por las monedas del templo! ¡Las necesitan para dar su ofrenda!” Jesús tomó un momento para contemplar las escena.Jaulas de animales por todas partes, y vendedores regateando con los compradores, ¡parecía más el mercado de una ciudad que un lugar de adoración! Se inclinó, recogió un trozo de soga, y se encaminó a la parte alta de los escalones. Allí hizo sonar la soga como un látigo,y gritó:“¡No traten la casa de mi Padre como un mercado! ¡Saquen esto de aquí!” Todos se dieron vuelta para mirar, inmóviles en sus lugares por el tono de su voz. Por un momento, hasta los animales quedaron en silencio. Entonces Jesús volcó la mesa del cambiador de dinero más cercano, y las monedas cayeron rodando por el piso.Arrancó la puerta de una jaula y las ovejas salieron corriendo en todas direcciones. El templo estalló otra vez con el ruido mientras Jesús iba de jaula en jaula liberando a los animales y volcando las mesas. Los vendedores, huyendo del sonido de la voz de Jesús, salieron por la puerta a la calle casi tan rápidamente como los animales que escapaban. Nada semejante había ocurrido alguna vez en el templo.A medida que la historia se difundía por Jerusalén, todos se hacían la misma pregunta: ¿Quién es este hombre? En el Evangelio de Juan encontramos que, después de la escena en el templo, Jesús permaneció en Jerusalén para la Pascua, y “muchos creyeron
  3. 3. Capítulo 3: El Espíritu en verdad 27 en su nombre, viendo las señales que hacía” (Juan 2:23). No sabemos qué fueron esas “señales” o “milagros”, y no tenemos ningún registro de sermones o enseñanzas de Jesús de ese momento, pero deben haber sido poderosos e impresionantes. Aunque muchas personas creyeron en Jesús, los líderes religiosos no creyeron. Su posición de autoridad en el país se veía amenazada. Manejaban las cosas en el templo, y este campesino de Galilea les estaba faltando al respeto, ¡y arruinando su negocio! Pero un líder religioso quedó profundamente impresionado. COMO EL VIENTO Uno de los fariseos, el grupo religioso-político que manejaba el país, quería hablar más con este Hombre extraño que había dicho y hecho tantas cosas asombrosas. Nicodemo había leído las profecías mesiánicas. Había escuchado las palabras de Jesús con un corazón abierto y honesto. Pero no podía arriesgarse a que lo vieran conversando con Jesús: él era demasiado importante. En cambio, esperó hasta que estuviera oscuro. Después de determinar dónde Jesús pasaría la noche, se vistió con su manto menos llamativo, se cubrió la cabeza dejando ver únicamente su cara, y se fue a su encuentro. Imagine a Nicodemo moviéndose sigilosamente por una calle, bajo la cubierta de las sombras y evitando las luces de las pocas lámparas encendidas. Se preguntaba si un ladrón lo esperaba detrás del siguiente muro.Le preocupaba que algún buen ciudadano lo viera y lo acusara de una actividad criminal. ¿Cuántas veces habrá considerado volverse y olvidarse de sus preguntas? ¿Qué impulsaba a Nicodemo a asumir este riesgo? Cuando finalmente estuvo cara a cara ante Jesús, Nicodemo no se presentó. Probablemente pensaría que Jesús lo vería sencillamente como uno más de sus seguidores. Pero, por supuesto, Jesús sabía quién era él. “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche,y le dijo: Rabí,sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,si no está Dios con él”(Juan 3:1,2). Nicodemo comenzó con una apelación al ego de Jesús. “Maestro,
  4. 4. 28 ENSEÑANZAS DE CRISTO sabemos que has venido de Dios. Claramente, tú eres importante y sabio”. ¿Pensaría él que Jesús sonreiría y asentiría con orgullo, invitándolo a formular sus preguntas importantes? Si lo pensó, Nicodemo calculó muy mal. Jesús ignoró su declaración y se lanzó directamente a lo que Nicodemo necesitaba escuchar.“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”(vers.3). Nicodemo no había preguntado acerca de ser parte del reino de Dios. En realidad, Nicodemo no había hecho ninguna pregunta. Jesús estaba respondiendo a la pregunta que estaba en su corazón. Él no necesitaba nueva información, o una mejor comprensión intelectual de la Escritura. Lo que necesitaba era un corazón nuevo. Pero él no lo entendía.“Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,y nacer?”(vers.4). Aun Nicodemo debió saber que esa era una pregunta tonta. Los conversos del paganismo a la religión judía eran conocidos, a veces, como niños recién nacidos, de modo que la idea de nacer de nuevo no era novedosa para él. Claramente, estaba confundido y agitado porque Jesús estuviera contestando una pregunta que él no había formulado. LA FUNCIÓN DEL ESPÍRITU Para responder la pregunta de Nicodemo, Jesús presentó la función del Espíritu Santo. Aquí comenzamos a ver lo que Jesús enseñó acerca del Espíritu Santo y su rol en nuestras vidas. “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere,y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”(vers. 5-8). La pregunta de Nicodemo es la misma que nosotros nos hacemos: ¿Qué significa nacer del Espíritu? “Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?”(vers. 9).
  5. 5. Capítulo 3: El Espíritu en verdad 29 La respuesta de Jesús incluye algunas de las palabras más preciosas de la Escritura. El le dijo a Nicodemo:“Si no puedes aceptar lo que te digo acerca de las cosas terrenales, ¿cómo creerás lo que te digo acerca de las cosas celestiales?”Y entonces compartió la hermosa verdad celestial que todos recordamos:“Fbrque de tal manera amó Dios al mundo,que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,sino para que el mundo sea salvo por él”(vers. 16,17). La historia de Nicodemo enmarca mucho de lo que Jesús enseñó acerca del Espíritu Santo. En ella vemos al Espíritu en acción, y comenzamos a ver cómo el Espíritu puede actuar en la vida de una persona. El Espíritu Santo actúa sobre la gente antes de que se den cuenta de ello Los otros dirigentes colegas de Nicodemo, y los sacerdotes, odiaban a Jesús. Estaban seguros de que era falso, un impostor que destruiría a su nación. Pero Nicodemo todavía quería escuchar lo que Jesús enseñaba. Si alguno lo veía hablar con Jesús, Nicodemo sería criticado públicamente, tal vez hasta destituido del Sanedrín. ¿Por qué Nicodemo asumía ese riesgo? El Espíritu Santo lo estaba guiando. Las preguntas planteadas en su corazón por el Espíritu tenían que ser respondidas. Nicodemo no se daba cuenta de esta influencia: él no sabía lo que sucedía. El Espíritu Santo actúa en nuestros corazones antes de que percibamos su presencia. Esa voz suave, nos sigue guiando en cada paso del camino. El Espíritu Santo nos ayuda a entender las cosas celestiales Nicodemo vino a Jesús suponiendo que él tenía una información que necesitaba, alguna nueva comprensión de la Escritura o la profecía. Pero lo que él necesitaba era un corazón nuevo. El Espíritu Santo usó las palabras que Jesús le dirigió para abrirle los ojos. Nicodemo no entendió todo esa noche, pero con el tiempo comenzó a ver la diferencia entre una religión “de la mente”y una religión “del corazón”. Comenzó a captar que no es lo que sabes lo que importa,sino a quién conoces.
  6. 6. 30 ENSEÑANZAS DE CRISTO Como el viento, el Espíritu es invisible. Pero podemos ver sus efectos sobre las personas Jesús comparó el “nacer del Espíritu”con el viento: es invisible, pero sus efectos no lo son.Todos hemos visto el resultado de “nacer del agua”,o ser bautizado. El resultado es visible: una persona que acaba de ser bautizada ¡está mojada! Pero lo que ha ocurrido adentro -nacer del Espíritu- no lo podemos ver. No obstante, los resultados de un cambio de corazón son muy visibles. No hay mayor testimonio del poder de Dios que una vida transformada. Cuando un esposo abusivo se vuelve un compañero amante, el Espíritu ha estado allí. Cuando un mentiroso de toda la vida comienza a vivir con integridad, el Espíritu ha estado allí. Cuando alguien cambia de estar centrado en sí mismo a estar centrado en las necesidades de otros, el Espíritu ha estado allí. El Espíritu Santo opera en nosotros a largo plazo. Año tras año, toca nuestros corazones y mentes El Espíritu Santo impulsó a Nicodemo a arriesgarse para hablar con Jesús. El Espíritu entreabrió el corazón de Nicodemo para comenzar a comprender lo que Jesús le decía. Pero en una manera que nos anima más, el Espíritu no se detuvo allí. Nicodemo no se unió a los discípulos: no dejó su “trabajo”para seguir a Jesús de pueblo en pueblo. Hasta donde sabemos, no tuvo ninguna otra interacción con Jesús: hasta que Jesús murió. Según Juan 19, fueron Nicodemo y José de Arimatea los que hicieron los arreglos para sepultar a Jesús después de su crucifixión. El Espíritu Santo actuó sobre el corazón de Nicodemo durante dos años, y no abandonó la meta de ayudarle a entender las “cosas celestiales”. Cuando los discípulos huyeron de Jesús y se escondieron llenos de temor, Nicodemo se apresuró para cuidar del cuerpo de su Maestro. Qué ánimo nos da a cada uno de nosotros, el saber que el Espíritu Santo no nos abandona después de un solo sermón o de un solo culto de adoración. Él no se retira después de una serie de evangelización y nos deja solos para encontrar nuestro camino. El Espíritu Santo permanece con nosotros, y con los que amamos,guiando nuestros corazones hacia Dios y su amor.
  7. 7. Capítulo 3: El Espíritu en verdad 31 EL ESPÍRITU DE VERDAD En su última noche con sus discípulos,Jesús les dijo que se estaba por ir. Pero les hizo una promesa. Les prometió enviar el Espíritu Santo,el Ayudador, el Consolador, el Consejero. Aunque el Espíritu de Dios siempre estuvo con sus hijos, Jesús estaba prometiendo algo más: una presencia del Espíritu que nunca habían sentido antes. De una manera especial, el Espíritu Santo continuaría haciendo la obra de Jesús como su Maestro. “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas,y os recordará todo lo que yo os he dicho”(Juan 14:25,26). “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio acerca de mí, porque habéis estado conmigo desde el principio”(Juan 15:26,27). Pero a nosotros se nos da esta misma promesa. El mismo Espíritu que había de enseñar a los discípulos a comprender “cosas celestiales”también abrirá nuestras mentes a aquellas cosas. Cuando oramos por el Espíritu de Dios para iluminar nuestras mentes antes deestudiar la Biblia, no hemos de repetir simplemente palabras memorizadas. Hemos de recordar la promesa de Jesús a sus discípulos, y a nosotros. “ÉL OS GUIARÁ A TODA LA VERDAD” En la ausencia de Jesús, los discípulos tendrían que hablar en lugar de él,y compartir su Palabra con el mundo. Pero ellos no estarían solos en esta tarea. En realidad, por duro que haya sido para ellos creer eso en aquella tarde, Jesús les dijo: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”(Juan 16:7).Luego describió que el Espíritu: Convencería al mundo de pecado, porque no creen en Jesús. Convencería al mundo de justicia, porque Jesús no estaría allí en persona para hacerlo. Convencería al mundo de juicio, porque Satanás y todos los que lo siguen serán juzgados cuando Jesús retorne (vers.8-11).
  8. 8. 32 ENSEÑANZAS DE CRISTO Jesús debió haberíos mirado a los ojos y pensado en todas las cosas que quería decirles, todo lo que había querido enseñarles.Ahora, al final del tiempo que pasaría con ellos, solo podía prometerles que Alguien vendría y les enseñaría más cosas. “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere,y os hará saber las cosas que habrán de venir”(vers. 12,13). Esa promesa también es para nosotros. El Espíritu Santo no nos dejará solos, sino que nos guiará a toda la verdad si estudiamos la Biblia y oramos. “En cualquier lugar y tiempo que nos sintamos impotentes y solos, el Espíritu Santo vendrá a consolarnos si oramos, pidiendo con fe. Aun si estamos separados de todo amigo en la Tierra, nada puede separarnos de nuestro Consolador celestial” (Messiah: A Contemporary Adaptation o f the Classic Work on Jesús’Ufe, “The Desire o f Ages” [Mesías: Una adaptación contemporánea de la obra clásica sobre la vida de Jesús, El Deseado de todas las gentes],p. 359). “Jesús quería compartir su gozo al poder darles el mejor don que ellos podían pedir a su Padre. El poder del mal había crecido cada vez más fuerte m a través de los siglos, y los seres humanos eran más fácilmente controlados por él. Solo el poder y la presencia del Espíritu Santo harían posible que la gente volviera a Dios y escapara del pecado. El Espíritu Santo haría que el sacrificio de Jesús alcanzara su propósito. Su poder es la única manera en que los humanos pueden vencer sus tendencias heredadas y cultivadas para hacer el mal” (ibíd., p. 360). Un claro reflejo de la perfección de Dios puede mostrarse en los seres humanos si confían en el Espíritu Santo.

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