Para el 13 de junio de 2015
El Reino de Dios
PARA ESTA SEMANA: Lucas 11:2; 1:32, 33; 18:16-30; 17:23, 24; Apocalipsis
21:1...
DOMINGO
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UN REINO SOBRE TODOS LOS DEMÁS
Desde que el pecado entró en nuestro mundo, la humanidad volvió su
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UN REINO QUE NO ES DE ESTE MUNDO
"Cristo no reconoce ninguna casta, ni color ni grado como necesarios
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MARTES
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EL REINO DE ARRIBA
La palabra "reino", traducida del griego basileia, como Lucas la usaba,
denota rein...
EL REINO DE DIOS EN MI VIDA
Muchos piensan en el Reino de Dios como un lugar celestial, un premio
físico que heredarán en ...
JUEVES
11Junio
EL REINO DE DIOS ES COMO
UN PAR DE ANTEOJOS
La frase el reino se ha convertido en uno de los dichos del cri...
RECUERDA
Como adventistas del séptimo día, estamos orientados hacia la misión
y el regreso de Jesús, cuando derrotará a Sa...
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  1. 1. Para el 13 de junio de 2015 El Reino de Dios PARA ESTA SEMANA: Lucas 11:2; 1:32, 33; 18:16-30; 17:23, 24; Apocalipsis 21:1-3; Lucas 21:34-36. TEXTO CLAVE: "Habrá quienes lleguen del oriente y del occidente, del norte y del sur, para sentarse al banqueteen el reino de Dios" (Luc. 13:29). PREVIEW E l Reino de Dios es uno de los temas más prominentes que Jesús en­ señó. Aunque el libro de Lucas registra esta frase más de cuarenta veces, todavía hay mucho misterio a su alrededor. Esto nos lleva a preguntas como: ¿De qué se trata el Reino de Dios? ¿De dónde viene? ¿Cómo llega? ¿Cómo funciona? Los fariseos cuestionaron a Jesús sobre este tema en Lucas 17:20 y 21. La respuesta de Jesús solo abarca un aspecto del Reino de Dios: "La venida del reino de Dios no se puede someterá cálculos. Novan a decir: '¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá ¡'"Jesús es muy claro en que el Reino de Dios no llegará con la pompa común para los reinos terrenales, acompañados por un desfile y una banda. Quienes esperemos arrogantemente su llegada, no la notaremos. Jesús parece presentar el Reino de Dios en gran contraste con cualquier reino que este mundo haya visto. Pero estas no son las respuestas que los fariseos desean escuchar. Ellos quieren saber el momento exacto en que vendrá. Jesús continúa explicando por qué los fariseos no notarán el reino de Dios cuando venga: "El reino de Dios está entre ustedes" (vers. 21). Con toda la anticipación y la observación cuidadosa, los fariseos no recono­ cieron que el Reino de Dios ya había llegado y estaba de pie, frente a ellos. ¡Qué Increíble! El Reino de Dios está aquí ahora mismo, y tenemos acceso completo a él. SÁBADO 06Junio Lección para jóvenes / 75
  2. 2. DOMINGO 07Junio + = A UN REINO SOBRE TODOS LOS DEMÁS Desde que el pecado entró en nuestro mundo, la humanidad volvió su atención al Reino de Dios por venir. Como expresión, "el reino de Dios" pue­ de referirse tanto al futuro reino de gloria (1 Cor. 6:9,10) como al presente reino de grada (Mat. 4:17; 5:2, 3). El "reino de los cielos, o el reino de Dios" era un tema central en las enseñanzas de Jesús, ya sea al enseñarlo mediante parábolas o al enseñar a sus discípulos cómo orar por el Reino venidero. Un reino de gracia (Mat. 4:17; 5:2, 3; Luc. 17:21) Un aspecto del Reino de Dios es que "no consiste en cosas externas sino en las gracias internas de la vida espiritual". Jesús declaró: "Dense cuenta de que el Reino de Dios está entre ustedes" (Luc. 17:21). El Reino de Dios, entonces, se puede encontrar en quienes han entregado sus vidas a Dios. Pero esto requiere un cambio de corazón, en el que el orgullo humano y la suficiencia propia se dejen de lado. El Reino de Dios puede vivir más y más en nuestras vidas al entregarnos diariamente a él. A través de su vida, Jesús demostró las características a las cuales aspira­ mos: mansedumbre de carácter, conocimiento y entendimiento de las Escri­ turas, la presencia del Espíritu Santo en la vida y un caminar cercano a Dios. Cuando aceptamos el regalo de la gracia, el Reino de Dios puede habitar en nuestros corazones mientras esperamos que nos lleve a su Reino de gloria. Un Reino de gloria (Dan. 2:44; Luc. 1:32, 33) El Reino de gracia es preparación para el Reino de gloria. Si no tenemos el Reino de Dios en nosotros, no podremos entrar en el Reino eterno de Dios, el cual será experimentado solamente en la Segunda Venida. Este Reino eterno se describe con detalles en Apocalipsis 21 y 22. Entonces, el Reino de Dios también se refiere al reino físico, que se está preparando para nosotros en este momento (Juan 14:1-3). Es un Reino que "permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos" (Dan. 2:44). El apóstol Pablo escribe sobre el Reino de Dios. Para él es un reino real, del cual Cristo es Rey (Rom. 14:17; 1 Cor. 4:20; 6:9; Col. 4:11; 2 Tes. 1:5). En la Última Cena, Jesús se refirió a que el Reino de Dios se estable­ cería cuando él volviese a juzgar a los vivos y a los muertos (Mat. 26:29). Biblia en mano j ¿Qué dice Lucas 11:2 acerca del Reino de Dios? ¿De quién es ese Reino y por qué es tan importante? j ¿Qué enseña Lucas 1:32 y 33 acerca de quién inauguró el Reino de Dios, y cuál será su resultado final? j ¿Cómo podemos vivir de manera que reflejemos la realidad del Reino de Dios? Más importante aún, ¿de qué modo podemos reflejar esa realidad en nuestra propia vida? ¿Qué debería ser diferente acerca de cómo vivimos ahora, como ciudadanos del Reino de Dios? 76 / Lección para jóvenes
  3. 3. UN REINO QUE NO ES DE ESTE MUNDO "Cristo no reconoce ninguna casta, ni color ni grado como necesarios para llegar a ser súbditos de su reino. La admisión en su reino no depen­ de ni de la riqueza ni de una herencia superior. En cambio, los que han nacido del Espíritu son los súbditos de su reino [...]. "Cristo no encuentra a sus súbditos preparados para su reino, sino que los califica por medio de su divino poder" (MGD 52). "El poder transformador de Dios debe estar en nuestros corazones. Debemos estudiar la vida de Cristo e imitar el Modelo divino. Debemos contemplar la perfección de su carácter y ser transformados a su imagen. Nadie entrará en el reino de los cielos a menos que su voluntad sea llevada cautiva a la voluntad de Cristo" (RJ 14). "Los rostros de los hombres y las mujeres que andan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Están rodeados por la atmósfera celestial. Para esas almas, el reino de Dios empezó ya. Tienen el gozo de Cristo, el gozo de beneficiar a la humanidad. Tienen la honra de ser aceptados para servir al Maestro; se les ha confiado el cargo de hacer su obra en su nombre" (MGD 112). "Como seres inteligentes, necesitamos sentarnos a pensar si realmente estamos buscando el reino de Dios y su justicia. Lo mejor que podemos hacer es meditar seria y sinceramente en si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para obtener la esperanza y lograr el cielo que aguarda al cristiano. Si por la gracia de Cristo llegamos a la conclusión de que realmente lo queremos, la siguiente pregunta será: ¿Qué debo abando­ nar en mi vida para que no me sea una piedra de tropiezo?" (CDD 46). Jesús vino "para abriros el reino de amor, de justicia y de paz. Abrid el corazón para recibir este reino, y dedicad a su servicio vuestro más alto interés. Aunque es un reino espiritual, no temáis que vuestras necesida­ des temporales sean desatendidas. Si os entregáis al servicio de Dios, el que es todopoderoso en el cielo y en la tierra proveerá todo cuanto necesitéis" (DMJ 84). Biblia en mano ................................. ................................................ / ¿Qué nos enseñan los siguientes textos sobre de qué se trata la ciudadanía en el Reino de Dios? Lucas 18:16-30; 12:31-33; 9:59-62. j Medita en las palabras de Jesús sobre dejar que "los muertos entierren a sus muertos". ¿Qué verdad importante expresa aquí acerca de no presentar excusas que impidan seguirlo cuando llega el llamado, no importa cuán válidas pudieran parecer esas excusas? Lección para jóvenes / 77 LUNES 08Junio L A 11
  4. 4. MARTES 09Junio A 11 EL REINO DE ARRIBA La palabra "reino", traducida del griego basileia, como Lucas la usaba, denota reinado, soberanía, autoridad y gobierno, especialmente de Dios, tanto en el mundo como en los corazones de los hombres.' En la época de Lucas, las imágenes vividas del "Reino de Dios" eran confusas. Los reyes y los reinos en los que podían pensar eran buenos y malos. Crecían rápidamente y caían en el olvido; generalmente, en medio de conflictos y derramamiento de sangre. Los reyes solían considerarse salva­ dores; y el Reino de Dios, sin lugar a dudas, evocaba la promesa de libertad de la opresión romana, lo cual resultó en decepción para muchos que, como los discípulos, no habían entendido las palabras de Jesús (Luc. 24). En la mayoría de los países, hoy en día, nos cuesta identificarnos con el término "rey". Generalmente, cuando pensamos en líderes pensamos en primeros ministros y presidentes. Pero, el Reino de Dios y su Rey no son solo increíblemente relevantes, sino también vitalmente importantes para esta generación y las generaciones que vendrán. El Reino de Dios está lleno de misterio. Su Rey Soberano había venido como un niño humano. El Señor de todos había venido como siervo de todos. Su Reino trasciende el tiempo, la geografía y la cultura, y aun así siempre ha estado disponible para todos en la historia. Jesús dijo: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36), pero prometió que su Reino ya había venido para quienes vivimos en este mundo. Exclusivamente, solo aquellos que entran en este Reino pueden ser salvos (Hech. 4:12), y él intenta desesperadamente alcanzar a todos los perdidos con su Invitación de ir "a casa" (Lucas 15). En el relato de Lucas, somos invitados a tomar nuestro lugar en la historia de la eternidad. El Rey prometido llega, y nos abre la puerta a su Reino en medio de un conflicto con el reino de la oscuridad. Jesús enseña a sus súbditos los principios del Reino de Dios, y su vida muestra estos principios en la carne, como se sacrificó por todo aquel que quiera entrar. Su resurrección provee más evidencia sobre su autoridad como Rey por sobre sus enemigos, incluyendo el pecado, la enfermedad, la muerte y nosotros: los creados y redimidos. Él extiende su invitación a todo aquel que quiera unirse a su Reino mediante la sumisión a su gobierno. ¿Cómo podemos recibir a Jesús como Rey? Entregándonos a él como Rey. Como parte de su Reino, somos llamados a extenderlo hasta el día en que regrese en gloria, para establecer su Reino de una vez y para siempre (Luc. 21:5-38). Biblia en mano ............................... ...................... .......................... / ¿Qué nos enseñan estos textos acerca del Reino de Dios al final del tiempo? Luc. 17:23, 24; 21:5-36. 1 Strong's Concordance, s.v. "basileia", Bible Hub, recuperado el 28 de septiem­ bre de 2014, http://biblehub.com/greek/932.htm. 78 / Lección para jóvenes
  5. 5. EL REINO DE DIOS EN MI VIDA Muchos piensan en el Reino de Dios como un lugar celestial, un premio físico que heredarán en la Segunda Venida quienes hayan sidojustificados por su gracia. Jesús habló sobre esto en Lucas 21. Pero también nos animó a reconocer que el Reino de Dios es una realidad en nuestro tiempo, aquí y ahora; una manifestación física de la Palabra de Dios y del Espíritu, vivos en nosotros. Él explicó: "¡el reino de Dios está entre ustedes!" (Luc. 17:21). El Reino de Dios puede observarse en las vidas de sus seguidores. Se manifiesta en su humildad y su disposición a servir y a seguirlo, incluso cuando parezca no ser beneficioso para ellos (Luc. 18:22-25). Cuando vivimos en armonía con el Reino de Dios, se nos garantiza una paz y una seguridad que provienen de saber que Dios proveerá para todas nuestras necesidades cuando dedicamos nuestras vidas completamente a sus propósitos (Luc. 12:31-34; Fil. 4:19). A continuación, hay algunas ideas sobre cómo vivir en su Reino hoy. Encuentra perspectiva, y busca su Reino en oración (Luc. 11:2). Jesús enseñó que cuando oramos primero debemos enfocar nuestra mente en el carácter santo de Dios, meditar en su justicia, sabiduría y soberanía. Entonces, cuando reconocimos su autoridad sobre nuestro mundo y nuestras vidas, podemos alinearnos con él cada día, pidiendo que su Reino forme parte de quienes somos. "Él les dijo: -Cuando oren, digan: 'Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino' " (Luc. 11:2). Síguelo aunque sea difícil hacerlo (Luc. 9:57-62). Algunas veces en nuestra vida podemos reconocer la dirección de Dios, pero sentir que está en conflicto con nuestros planes, nuestras responsabilidades, nuestra iglesia, nuestros amados. Jesús nos llama a caminar cerca de él, sin mirar a las responsabilidades que pensamos que son nuestras, sino confiando en que él proveerá y se encargará de nuestras necesidades y de las ne­ cesidades de quienes están a nuestro cargo. 5é humilde, dispuesto a escuchar y actuar (Luc. 18:16, 17). Jesús se­ ñaló el valor de una fe como de niños. Cuando reconocemos que Dios es confiable y soberano, respondemos con amor y con un deseo de obedecerlo, y como niños pequeños, contamos a otros cuán grande es nuestro Padre celestial. Biblia en mano ————— — — — ——— —— y Lee Lucas 21:34 al 36. En tus propias palabras, resume el mensaje básico del texto. Al hacerlo, considera tu vida y pregúntate de qué manera se aplican a ti estas palabras. ¿Qué necesitas hacer para estar seguro de que sigues lo que Jesús nos dice aquí? Lección para jóvenes / 79 M IÉRCOLES 10Junio Sb A -f-f
  6. 6. JUEVES 11Junio EL REINO DE DIOS ES COMO UN PAR DE ANTEOJOS La frase el reino se ha convertido en uno de los dichos del cristianismo "moderno" en los últimos años. Cuando alguien escucha una palabra, frase o idea lo suficientemente a menudo, termina prácticamente vacu­ nado contra su intención original. Se necesita cuidado para no volvernos indiferentes al Reino de Dios. El Reino de Dios es como usar un par de anteojos de color. Estos anteojos no son anteojeras que no nos permitan ver el mundo, sino que nos dan la capacidad de experimentar el mundo de una nueva manera. El mundo es un lugar terrible. Encontramos horror adonde miremos: actos de violencia, abuso, manipulación, engaño y des­ cuido, instigados por nuestros semejantes contra vecinos, amados, niños, colegas y desconocidos. Todo esto testifica de la degradación del mundo en que vivimos. Mis "anteojos" me ayudan a ver más allá de la matanza y de las consecuencias de mi historia personal, a la hermosura y la paz que provienen de la intimidad con Dios. Si elegimos no aceptar este regalo del Reino, estamos eligiendo ver el mundo en su estado crudo, y fácilmente podemos terminar inmersos en miseria, desesperación, angustia y odio. Si buscamos el Reino de Dios con todo nuestro corazón, Lucas nos dice que nuestro Padre nos dará el Reino con alegría (Luc. 12:31). Mi corazón no es capaz de mirar más allá de mí mismo, a los corazones de quienes me rodean, si estoy atrapado en las decepciones de mi propia vida. Pero cuando estamos usando aquellos "anteojos", viviendo en el Reino de Dios, es que nuestros ojos son abiertos a las necesidades genuinas a nuestro alrededor. Es entonces que realmente podemos intentar alcanzar y amar a otros en el nombre de Jesús. Es en ausencia de la presencia íntima de Dios en nuestras vidas que los marginados y los discriminados son des­ cuidados. Gálatas 3:26 al 29 nos recuerda que todos somos miembros de la familia de Cristo, en la cual el amor y el abrazo de Dios no considera nuestras diferencias. Si como herederos del Reino nos impregnáramos en la realidad de Dios, la iniciativa de Dios, las provisiones de Dios (Luc. 12:31), si nos levantáramos y viviéramos en el Reino hoy, la gloria de Dios irradiaría para que todos la vean, sin barreras, acogedora. Elijo usar los "anteojos" de Dios para que, en lugar de concentrarme en la basura del mundo, pueda mirar más allá, a una vida de intimidad creciente con Cristo y su amante familia. Biblia en mano j Lee Hechos 1:1 al 8. ¿Qué verdades importantes acerca del Reino de Dios se expresan aquí? j Estos seguidores de Jesús todavía tenían algunos conceptos errados acerca de la naturaleza de la obra de Cristo, pero de todos modos el Señor los estaba usando. ¿Qué mensaje hay aquí para nosotros, de que no necesitamos com­ prenderlo todo, a fin de ser usados por Dios? 80 / Lección para jóvenes
  7. 7. RECUERDA Como adventistas del séptimo día, estamos orientados hacia la misión y el regreso de Jesús, cuando derrotará a Satanás y nos llevará a su Reino Junio eterno. Pero, Jesús también nos enseña que su Reino ya está con nosotros y que quiere que nos unamos a él, Invitando a otros a entrar en este Reino. Si te consideras un cristiano, tu desafío más grande es si vas a entregar "todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indicare su providencia. Podrías, así, poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo" (CC70). CONSIDERA » Crea una obra de arte (cuadro, gráfico, narrativa) de lo que piensas que es ser un ciudadano del Reino. » Busquen ideas, con tu familia o amigos, sobre cómo implementar un proyecto de servicio en tu iglesia o comunidad que ayude a otros a responder a la sanidad y la gracia que el Reino eterno de Dios otorga a todos. » Haz una lista de tus sueños y objetivos, tanto en lo personal como en lo profesional. Incluye una lista de actividades y cosas que sean importantes en tu vida. Revisa la lista y pregúntate: ¿Son estos sueños y objetivos parte de la construcción del Reino de Dios? Si no puedes responder esa pregunta con un "sí" seguro, pide a Dios que te dé "anteojos del Reino" para poder experimentar el mundo de manera que te ayude a abrir los ojos a la dirección de Dios. » Ora el Padrenuestro, y cuando digas "Venga tu reino" agrega "en mí". Cuando ores "Sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo", agrega "utilizándome para ayudar a difundir tu Reino, y para invitar a otros a tu gracia eterna". » Lee o canta todas las estrofas del himno "Buscad primero", N° 226 del Nuevo Himnario Adventista. Escribe una nueva estrofa que se aplique específicamente a tu vida. AMPLÍA VIERNES 12 Mateo, capítulos 5 al 7. Elena de White, El camino a Cristo, pp. 67-75. Colaboraron esta semana: Matthew Moore, Gold Coast, Australia; Nina Atcheson, Brisbane, Australia; Matt Atcheson, Brisbane, Australia; Russ WiUcocks, North Lakes, Brisbane, Australia; Alana Etwell, Adelaide, Australia; Julie-Anne Heise, Cooranbong, New South Wales, Australia; Jean Kellner, Fulton, Maryland, EE. UU. Lección para jóvenes / 81

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