Joven | Lección 13 | Crucificado y resucitado | Escuela Sabática

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Joven | Lección 13 | Crucificado y resucitado | Escuela Sabática

  1. 1. Para el 27 de junio de 2015 Crucificado y resucitado PARA ESTA SEMANA: Génesis 3:1-6; Lucas 22:39-46; 2 Corintios 13:8; Lucas 22:53; Mateo 12:30; 1 Corintios 15:14. TEXTO CLAVE: "El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, pero al tercer día resucitará" (Luc. 24:7). PREVIEW A pesar de su sufrimiento en esta Tierra, Jesús hizo el sacrificio máximo para que podamos tener vida, y tenerla con más abun­ dancia (Juan 10:10). A veces lo abandonamos, pero él igual­ mente nos protege y guía, para que nuestra fe en su Palabra sea fortalecida. Cuán tierno y amante es nuestro Salvador, que hasta en el Jardín del Getsemaní sanó al siervo del sumo sacerdote que venía a tomarlo (Luc. 22:49-51). Así como Jesús mostró compasión por todos, aun por quienes buscaban destruirlo, nosotros debiéramos mostrar la misma compasión hacia quienes nos lastiman. En esas situaciones, oremos por un corazón como el de Jesús. El día de su crucifixión, Jesús fue clavado en la cruz por nuestras trans­ gresiones. Algunas de las personas que habían presenciado sus milagros se burlaban de él, diciendo: "Salvó a otros; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el Escogido" (Luc. 23:34). Debemos estar agradeci­ dos porque la promesa de Jesús puede borrar nuestras transgresiones y sacarlas de su memoria (Isa. 43:25). Obtenemos la redención gracias a su crucifixión y resurrección, entonces, ¿por qué no perdonar a quienes nos lastiman como él perdonó? Miqueas 7:18 y 19 dice: "¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar. Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados". Al estudiar la lección de esta semana, tengamos en cuenta la naturaleza humana de Jesús e intentemos ser como él. Hoy te invito a orar por esta profundidad de amor. SABADO 20Junio Lección para jóvenes / 89
  2. 2. DOMINGO 21Junio MUERTE, PERO VIDA RENOVADA Parte del ministerio de Jesús en la Tierra fue dar a los seres humanos una oportunidad de recibir vida eterna. Desde la niñez, él sabía que su propósito y misión eran cumplir la voluntad de su Padre (Luc. 2:41-50). Nuestra misión hoy también debiera ser presentar a todas las naciones a Jesús, y prepararlas para el bautismo. ¿Estás participando de esta misión? Mira a Jesús, el ejemplo perfecto, quien nos muestra que una vez que se nos ha asignado una misión, debemos comenzarla y no mirar atrás. Continuar para adelante, a pesar de... (Luc. 22:1-6; 23:1-7) Jesús ministró con sus palabras y con sus acciones. Pero, aun dentro de su círculo de discípulos fue traicionado por uno y negado por otro. Jesús mismo nos dijo que el mundo nos odiará por causa de su nombre; pero si perseveramos hasta el fin seremos salvos (Mat. 10:22). Con una promesa semejante de parte de él, ¿qué más estímulo necesitamos? En los momentos en que nos atacan y el enemigo desafía nuestro carácter, podemos encontrar refugio en el Señor, Aquel que prometió que nunca nos dejará ni nos abandonará (Heb. 13:5). Siempre recuerda que habrá momentos en que Dios permitirá que enfrentes situaciones, cuyo propó­ sito es fortalecer tu fe. Pero no debemos desanimarnos, sino permane­ cer fieles, confiando y obedeciendo sus mandatos. Necesitamos poner nuestras manos en sus manos, porque él es quien puede transformar lo Imposible en posible. Biblia en mano y "Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce" (Luc. 22:3). Sin duda, Satanás trabajó arduamente para conseguir a todos los discípulos. ¿Qué tenía Judas que capacitó al adversario para tener éxito con él, en contraste con los demás? y No hay nada de malo con el estatus, el poder o el dinero. El problema surge cuando estas cosas (o cualesquiera otras) ensombrecen nuestra fidelidad a Dios. ¿Por qué es importante considerarse a uno mismo como Judas, para no autoengañarse? 90 / Lección para jóvenes
  3. 3. ¿DE QUÉ LADO REALMENTE ESTÁS? "Pero todos gritaron a una voz:-¡Llévate a ese! ¡Suéltanosa Barrabás!" (Luc. 23:18). "Pilato se vio forzado a obrar. Recordó entonces una costumbre que podría servir para obtener la liberación de Cristo [...] Era una costumbre de invención pagana; no había sombra de justicia en ella, pero los judíos la apreciaban mucho. En aquel entonces, las autoridades romanas tenían preso a un tal Barrabás, que estaba bajo sentencia de muerte. Este hombre había aseverado ser el Mesías. Pretendía tener autoridad para establecer un orden de cosas diferente para arreglar el mundo. Dominado por el engaño satánico, sostenía que le pertenecía todo lo que pudiese obtener por el robo. Había hecho cosas maravillosas por medio de los agentes satánicos, había conquistado secuaces entre el pueblo y había provocado una sedición contra el gobierno romano. Bajo el manto del entusiasmo religioso, se ocultaba un bribón empedernido y desesperado, que solo procuraba cometer actos de rebelión y crueldad. Al ofrecer al pueblo que eligiese entre este hombre y el Salvador inocente, Pilato pensó despertar en aquel un sentido de justi­ cia. Esperaba suscitar su simpatía por Jesús, en oposición a los sacerdotes y príncipes. Así que volviéndose a la muchedumbre, dijo con gran fervor: '¿Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás, o a Jesús, que se dice el Cristo?' "Como el rugido de las fieras, vino la respuesta de la turba: 'Suéltanos a Barrabás'. E iba en aumento el clamor: ¡Barrabás! ¡Barrabás! Pensando que el pueblo no había comprendido su pregunta, Pilato preguntó: '¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?' Pero volvieron a clamar: 'Quita a este y suéltanos a Barrabás'. '¿Qué pues haré de Jesús, que se dice el Cristo?' preguntó Pilato. Nuevamente, la agitada turba rugió como demonios. Había verdaderos demonios en forma humana en la muchedumbre, y ¿qué podía esperarse, sino la respuesta: 'Sea crucificado'?" (DTG 681, 682). "El pueblo de Israel había hecho su elección. Señalando a Jesús, había dicho: 'Quita a este, y suéltanos a Barrabás'. Barrabás, el ladrón y homi­ cida, era representante de Satanás. Cristo era el representante de Dios. Cristo había sido rechazado; Barrabás había sido elegido [...]. Al hacer su elección, aceptaban al que desde el principio es mentiroso y homicida. Satanás era su dirigente [...]. Iban a hacer sus obras [...]. El pueblo que eligió a Barrabás en lugar de Cristo iba a sentir la crueldad de Barrabás mientras durase el tiempo" (¡bíd., 688). El juicio y la crucifixión de Cristo terminaron, pero todavía debemos elegir de qué lado estamos. ¿Cuántas veces has caído en tentación, a pesar de tus convicciones espirituales? Recuerda que cuando pecamos crucificamos a Jesús de nuevo (Heb. 6:6). Biblia en mano — .«-——I-. .............................................................. y ¿De qué modo se relacionaron con Jesús las siguientes personas? ¿Qué lecciones podemos obtener de sus ejemplos, que nos pueden ayudar en nuestra relación con Dios y en la manera en que nos relacionamos con la cruz? El Sanedrín (Luc. 22:53); Pilato (Luc. 23:1-7,13-25); Herodes (Luc. 23:6-12); los dos ladrones (Luc. 23:39-43). Lección para jóvenes / 91 LUNES 22Junio L A 19
  4. 4. MARTES 23Junio EL DESTINO DE LA DIVINIDAD El destino se puede definir como "un curso de eventos predeterminados, considerado algo que está más allá del control o el poder humano".' Muchas personas creen que su destino se determina en su nacimiento, y no puede cambiar. Otros creen que pueden construir su propio destino. Como cristia­ nos adventistas del séptimo día, creemos que Dios tiene un propósito para nuestras vidas desde antes de nuestro nacimiento (Jer. 1:4, 5; 29:11; Rom. 8:28-30). Somos un pueblo escogido, y somos llamados a hacer su voluntad. Cristo también tenía una obra divina que hacer, un destino que cumplir. El suyo era la labor de expiar por los pecados del mundo, para darnos salvación. El Antiguo Testamento ¡lustra la expiación como posible de obtener a través de sacrificios (Éxo. 29:36; Núm. 15:25). Como se veía en la época del Antiguo Testamento, estos sacrificios eran el método que Dios había dado para dirigir la atención del pueblo de Dios al sacrificio que su Hijo haría por ellos. "El sacrificio diario se llevaba a cabo en el contexto del Antiguo Testamento, que reconoce que la muerte es la penalidad por el pecado (Gén. 2:16, 17; Eze. 18:4, 20); sin embargo, el Dios del Antiguo Testamento dijo misericordiosamente a su pueblo penitente que la muerte de una víctima sacrificial sería un sustituto de la muerte del pecador".12 Estos sacrificios simbolizaban la muerte de Jesús, el Hijo de Dios, quien ofreció libremente su vida para salvamos. Él tenía la tarea divina de ser la víctima sacrificial por el pecado. Él sabía perfectamente cuál era su destino; pero también se preguntaba si había alguna alternativa. Así oró en el Jardín del Getsemaní, pidiéndole al Padre que, si era posible, se le quitara esa sentencia de muerte. Pero aun así, que fuera hecha no su propia voluntad sino la del Padre (Luc. 22:42). Sí, Jesús tuvo que morir como expiación por nuestros pecados. Su cru­ cifixión fue el sacrificio expiativo máximo. Significó que ya no necesitamos más sacrificios diarios. Nos proveyó de una vida nueva en él, y eliminó todo rastro de enemistad entre nosotros y Dios, para que podamos ser justificados y santificados. Biblia en mano j Compara lo que sucedió en el Edén (Gén. 3:1-6) con lo que ocurrió en el Getse­ maní (Luc. 22:39-46). ¿Cuál es la gran diferencia de lo que sucedió en ambos jardines? j La siguiente vez que seas fuertemente tentado, ¿de qué forma puedes tener la clase de experiencia que tuvo Jesús en el Getsemaní, a diferencia de la que Adán y Eva tuvieron en el Edén? ¿Cuál es el factor vital que marca toda la diferencia entre ellas? 1 The Free Dictionary, s.v. "destiny", recuperado el 29 de septiembre de 2014, http://www.thefreedictionary.com/destiny. 2 Tratado de teología adventista del séptimo día, p. 200. 92 / Lección para jóvenes
  5. 5. SU DOLOR, NUESTRA GANANCIA ¿Alguna vez has levantado pesas? ¿Te despertaste al día siguiente sintiendo que tus brazos y piernas estaban a punto de salirse? Jesús sufrió a causa de nuestros pesados pecados. Y gracias a que él llevó la carga, nosotros no necesitamos levantarnos adoloridos. A continuación, hay algunos pensamientos sobre cómo confiar en su maravilloso amor. La falta de fe de los discípulos no tiene sentido. Parecería que los discí­ pulos de Jesús, quienes lo habían oído predicar durante tres años, tendrían que haber sabido qué esperar en cuanto a su muerte y resurrección. Pero, cuando él murió se llenaron de duda y temor. ¿Cuán a menudo leemos en la Biblia sobre las pruebas y las tribulacio­ nes que los cristianos debemos enfrentar? Pero cuando aparece alguna situación difícil nos desalentamos y agotamos. Si los discípulos hubieran recordado las enseñanzas de Jesús y que él había dicho que al tercer día se levantaría, habrían respondido a su muerte de una manera totalmente distinta. No nos sorprende que Jesús les haya dicho: "¡Qué torpes son ustedes, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria?" (Luc. 24:25, 26). ¿Cómo podemos evitar cometer los mismos errores que los discípulos? Tenemos acceso al perdón desde que Cristo murió en la cruz. Cristo dijo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Luc. 23:34). El arrepentimiento es nuestra respuesta al perdón que Cristo ofrece, y como resultado de nuestro arrepentimiento somos reconciliados con Dios. Esto quiere decir, entonces, que la reconciliación con el Padre solo es posible a través de la muerte de Jesús. "Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados" (Isa. 53:5). ¡Qué Dios misericordioso servimos! Él "no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan" (2 Ped. 3:9). Nuestra respuesta debiera ser amarlo y cumplirsus mandatos. Es más, debiéramos buscar diariamente llevar a otros a Dios, para que ellos tam­ bién puedan recibir las bendiciones que él ha prometido a todo aquel que cree en él. ¿Adónde estaríamos, si no fuera por la cruz? ¿Qué esperanza tendríamos, si Jesús no hubiera muerto la muerte que nosotros merecemos? Al meditar en estas preguntas, nuestros corazones solo pueden derretirse dentro de nosotros, y solo podemos hacer lo que place a nuestro Padre celestial. Biblia en mano ........... .............— ...................... ................ ........ / En los primeros capítulos de Hechos, hay por lo menos ocho referencias a la resu­ rrección de Jesús (Hech. 1:22; 2:14-36; 3:14,15; 4:1,2,10,12,33; 5:30-32). ¿Por qué la resurrección de Jesús fue tan esencial en la predicación apostólica y en la fe de la iglesia primitiva? ¿Por qué es tan crucial también para nosotros hoy? Lección para jóvenes / 93 M IÉ R C O L E S 24Junio a» A -IQ
  6. 6. JUEVES 25Junio A 1? SI SOLO SUPIÉRAMOS La oportunidad de clamar, por favor y misericordia es atractiva y a menu­ do mal utilizada. Algunas personas continúan pecando porque creen que simplemente se pueden arrepentir y Dios los perdonará. No consideran el sacrificio que involucró la crucifixión ni la magnitud de tal sacrificio por ellos. Gracias a la documentación correcta de prácticas históricas, los detalles de la crucifixión son bastante confiables. La crucifixión es un proceso lento y doloroso. Antes de la crucifixión, el criminal podía ser azotado. En preparación para este sufrimiento, se le sacaba la ropa y ataban las manos. El látigo tradicional (flagrum) era corto, y consistía en muchas tiras de cuero con dos pequeñas pelotas de plomo o espinas atadas en el extremo de cada tira. El pesado látigo abría la piel; y era descargado con toda la fuerza una y otra vez. Al principio, las pesadas tiras cortaban la piel solamente, pero al continuar los golpes seguían cortando más y más profundamente. Luego, la persona era forzada a cargar una cruz hasta el sitio de la cru­ cifixión. Las cruces pesaban más de 140 kilogramos. Luego, se martillaban clavos en las manos, para sostener el peso del cuerpo, y se ayudaban con una soga. El período de tiempo que se tardaba en morir podía variar de horas a días, dependiendo del método, la salud de la víctima y el clima. La muerte, basándonos en apoyo erudito, incluía fallas en el corazón, asfi­ xia, deshidratación y, a veces, depredación animal. La crucifixión era una ejecución, pero también una humillación, ya que la persona condenada quedaba completamente vulnerable a los elementos de la naturaleza y a la crueldad de los espectadores. Esto debiera poner en perspectiva el sacrificio que Jesús hizo por noso­ tros. Él tuvo la existencia más perfecta, pero "se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo" (Fil. 2:7). Finalmente, murió la muerte más horrible, pensando que sería separado de su Padre para siempre (Mat. 27:46). ¡Qué gran Salvador tenemos! Biblia en mano ............. .......— ——— / Lucas 24:13 al 49 nos cuenta acerca de los eventos posteriores a la resurrec­ ción de Cristo. Los diversos encuentros ¿cómo ayudaron a estas personas a comprender lo que le había ocurrido a Jesús, y por qué eso es muy importante, aun para nosotros hoy? ! ¿Cuánto tiempo pasas con la Biblia? ¿Cómo impacta ella en tu manera de vivir, las elecciones que haces y el modo en que tratas a otros? 94 / Lección para jóvenes
  7. 7. RECUERDA Jesús experimentó el dolor más severo, físico y emocional, durante los eventos que llevaron a su crucifixión y muerte. Ninguna otra persona ha sufrido ni sufrirá un dolor similar. Las personas que lo torturaron y lo sentenciaron a muerte no sabían la verdad que les estaba diciendo: que él era su Mesías, su Salvador. Hoy, la historia de su sacrificio parece casi increíble, porque un amor así es inimaginable humanamente hablando. Pero, no seamos parte de la gente que selló su destino con su incredulidad en Aquel que nos ama de manera suprema. Pongamos nuestra confianza en quien llegó a ser el perfecto sacrificio y qüe resucitó para darnos vida. VIERNES 26Junio CONSIDERA » Compon una canción sobre el amor sacrificial de Jesús. Incluye la idea de cuán feliz eres de vivir por Jesús, quien murió por ti. » Medita en las siguientes tres profecías del Antiguo Testamento que señalan el sacrificio de Jesús: Salmo 22:14, 15; Isaías 50:6; 52:14. » Escribe una reflexión titulada "Amor verdadero", basada sobre el amor que Jesús demostró cuando eligió morir por ti. » Dibuja una línea de tiempo con la secuencia de eventos, comenzando con el juicio de Jesús y terminando con su resurrección. Usa los detalles que proveen los cuatro Evangelios. » Da un estudio bíblico sobre la muerte y la resurrección de Jesús a un vecino, colega o amigo. Basa el estudio sobre uno de los siguientes pasajes bíblicos: Mateo 26-28; Marcos 14-16; Lucas 22-24; o Juan 13, 19 y 20. AMPLÍA Mateo 27:32-54. Elena de White, El Deseado de todas las gentes, capítulos 77-81. Colaboraron esta semana: Sheneka Davidson, St. Catherine, Jamaica; Annalisa Miller, St. Catherine, Jamaica: Reco Phillips, St. Catherine, Jamaica; Siobhan Richards, St. Catherine, Jamaica; Shantelle De Shong, Kingston, Jamaica: Roxanne Smith, St. Catherine, Jamaica: Prema Gaikwad, Silang, Filipinas. Lección para jóvenes / 95

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