¿Quién es
Jesucristo?
PARA ESTA SEMANA: Lucas 4:16-30; 6:5; Efesios 1:3-5; Lucas 9:18-27;
2 Pedro 1:16-18.
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PRINCIPALES
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RECUERDA
Saber quién es Jesús está en el mismo eje central de quiénes somos
y qué tiene la eternidad para nosotros. Podemo...
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Joven | Lección 3 | ¿Quién es Jesucristo? | Escuela Sabática 2015

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Joven | Lección 3 | ¿Quién es Jesucristo? | Escuela Sabática 2015

  1. 1. ¿Quién es Jesucristo? PARA ESTA SEMANA: Lucas 4:16-30; 6:5; Efesios 1:3-5; Lucas 9:18-27; 2 Pedro 1:16-18. TEXTO CLAVE: "-Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? -El Cristo de Dios «afirmó Pedro" (Luc. 9:20). PREVIEW E n mayo de 2013 me mudé a Port-au-Prince, República de Haití, por un proyecto laboral. Mientras me preparaba para ir, hice un "trato" con Dios de que nada malo me sucedería mientras estuviera allí. El día que llegué hubo una pequeña demostración en Champ-de- Mars, y mi conductor tuvo que pasar por allí. Sin embargo, en lo profundo sentía paz, sabiendo que estaba a salvo en los brazos del Salvador. Mi relación con Cristo fue lo que me mantuvo mi calma, y sigo confiada en eso hasta hoy. Hubo muchos desafíos, y mis colegas me preguntaron más de una vez si sentía temor. Mi respuesta siempre fue: "Hice un trato con Dios antes de venir a Haití. No tengo nada que temer". Pero hubo momentos, a lo largo de mi vida, en los que me he sentido como Juan el Bautista tras las rejas de la prisión; aunque teóricamente sabía que Cristo estaba conmigo y que él me daría las salidas. En esos momentos, cuando parecía que no tenía escapatoria, tuve que buscar la seguridad dé saber quién verdaderamente es Dios y que realmente estaba conmigo. He cuestionado: "¿Eres tú el que ha devenir?" (Luc. 7:19); y cada vez su amor me ha probado que él era quien esperaba. He visto los mila­ gros de Cristo en mi vida y en la vida de quienes me rodean. He llegado a conocer personalmente al Cristo del Evangelio de Lucas; y él es mi todo. SÁBADO 11Abril Lección para jóvenes / 19
  2. 2. DOMINGO 12Abril tH A 03 Las profecías predijeron durante siglos la venida del Salvador del mun­ do; cada mujer judía se preguntaba si sería su hijo. Pero Dios encontró favor en una joven judía: María. "No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor" (Luc. 1:30). Cuando Jesús finalmente vino a los suyos, "no lo recibieron". Algunos, en su incredulidad, quisieron arrojarlo por un acantilado. Jesús no encajaba en sus nociones preconcebidas acerca del propósito del Mesías. Esperaban que llegara con gran pompa, pero él llegó como un bebé modesto, en una familia humilde. Ellos buscaban un salvador de la opresión romana, pero Jesús vino a ser un Salvador del pecado y su consecuencia mayor: la muerte. Su misma esencia estaba en contra del sistema de valores reinante. En lugar de justificar sus males, los amonestó por elegir permanecer en la oscuridad antes que en la luz. Así, ellos endurecieron sus corazones al mensaje de salvación y vida eterna. Juan el Bautista, a quien Dios había elegido para predicar sobre el Mesías por venir durante los años anteriores al comienzo del ministerio de Jesús, creyó en la Palabra de Dios. Él y sus seguidores anhelaban ver al Salvador. Sin embargo, cuando Jesús vino, aunque creyeron, quisieron asegurarse. Buscaron esa seguridad preguntando a Jesús; él los aseguró con palabras y con hechos de sanidad (Luc. 7:18-22). Los discípulos también fueron receptivos hacia Jesús. Aunque al princi­ pio estaban cegados por la cultura prevaleciente, sus corazones receptivos fueron abiertos a las verdades que Jesús les enseñó. Pedro, a través del discernimiento divino, declaró que Jesús era realmente "el Cristo de Dios"; su transfiguración fue una prueba más de esta verdad. En resumen, Jesús vino a dar su vida como rescate para salvar a los perdidos. Pero, la vida eterna solo está garantizada para aquellos que creen que él es el Salvador. Jesús todavía está dispuesto a salvar a cual­ quiera que crea en él. Él nos llama al arrepentimiento. Quiere ser nuestro Salvador, Señor y Amigo. ¿Quién es él, para ti? Biblia en mano —— ...... ...........— — —— — — — j Lee Lucas 4:16 al 30. ¿Qué hizo que la gente reaccionara como lo hizo? Ver también Juan 3:19. / Lee Lucas 7:17 al 22. ¿Cuál fue la pregunta de Juan acerca de Jesús, y por qué la habríaflecho? y En un sentido, la respuesta que dio Jesús podría haber hecho que Juan estuviera un poco más consternado. Después de todo, pudo haberse planteado, si Jesús tiene el poder de hacertodas esas cosas increíbles, ¿por qué estoy languidecien­ do en esta cárcel? ¿Quién no se ha hecho la misma pregunta, en sus propias tra­ gedias personales: Si Dios tiene tanto poder, ¿por qué me ocurre esto a mil ¿Por qué es la cruz, y todo lo que ella representa y promete, nuestra única respuesta? ¿QUIÉN ES JESÚS PARA TI? 20 I Lección para jóvenes
  3. 3. A lo largo de las páginas de las Sagradas Escrituras encontramos des­ cripciones del Salvador por venir, del Hombre y su trabajo. "Se interpon­ dría entre el pecador y la pena del pecado, pero pocos lo recibirían como el Hijo de Dios. Dejaría su elevada posición de Soberano del cielo para presentarse en la Tierra, y humillándose como hombre, conocería por su propia existencia las tristezas y tentaciones que el hombre habría de sufrir. Todo esto era necesario para que pudiese socorrer a los que iban a ser tentados" (C T 33). Con el tiempo, y a través de su vida y ministerio, Jesús realmente cumplió todo esto. Pero ¿quién es él para til "Nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como siervo, para suplir incansablemente la necesidad del hombre. 'El mismo tomó nuestras en­ fermedades y llevó nuestras dolencias' (Mat. 8:17), para atender a todo menester humano. Vino para quitar la carga de enfermedad, miseria y pecado. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter" (MC 11). Aun así, ¿quién es él para ti? "Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo" (1 Juan 2:1). Estas palabras reconfortantes hablan directamente a nuestros corazones sedientos, mientras nos hacen saber que "tenemos un abogado ante el trono de Dios, que está envuelto por el arco iris de la promesa, y estamos invitados a presentar nuestras peticiones ante el Padre en el nombre de Cristo. Dice Jesús: Pidan lo que deseen en mi nombre, y les será hecho. Al presentar mi nombre, dan testimonio de que me pertenecen, que son mis hijos e hijas, y el Padre los tratará como a su propio Hijo y los amará como me ha amado a mí" (557 13). Todas estas promesas que calman y animar nuestros corazones cansados nos muestran cómo es el hombre Jesucristo. ¿Quién es él para ti? Biblia en mano ........................................... — ..............................■ y Lee Lucas 1:31,32 y 35; y 2:11. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de quién es realmente Jesús? “¿QUIÉN ES ÉL PARA TI?” Lección para jóvenes / 21 LU N E S 13Abril L A
  4. 4. M A R T E S 14Abril <P A 03 LA PROFECÍA PERSONIFICADA La Biblia está repleta de profecías sobre el primer advenimiento de Cristo. Jesús fue la semilla prometida, que heriría la cabeza de la serpiente, Satanás (Gén. 3:15). Se necesitaba un Salvador por causa del pecado. Al pasar el tiempo y cambiar las civilizaciones, los conflictos se vuelven más complejos. La evidencia arqueológica nos cuenta de grandes ciudades que fueron invadidas por otras naciones en los tiempos bíblicos. Luego, los rollos de los profetas comenzaron a llenarse de profecías sobre un Rey y Redentor. Sería el "Príncipe de paz" para los cautivos, y un "Consejero" para los quebrantados (Isa. 9:6). El relato de Lucas acerca del nacimiento de Cristo da evidencia del nacimiento del Salvador prometido. Aquí, la genealogía del Salvador coincide con la profecía del Antiguo Testamento. El nacimiento virginal, predicho en Isaías 7:14, comprueba los detalles de Lucas cuando cuenta sobre lo que el ángel dijo a María. Luego, Jesús nació en Belén. Evidencia arqueológica reciente también respalda el relato del naci­ miento de Jesús. Un grupo de arqueólogos desenterró un sello con el nombre "Belén". El sello habría sido utilizado para rotular cargamentos de impuestos desde Belén hacia Judea.1 Jesús, el profetizado, llegó en el tiempo adecuado. Sin embargo, "no había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable" (Isa. 53:2). Y la vida continuó como si nada para muchas personas. Lucas 7:24 al 30 nos cuenta que él sería rechazado por su generación. Lucas presentó los hechos de manera or­ ganizada e irrefutable, y como médico griego estaba, quizás, en la mejor posición para presentar estos hechos a los gentiles. Lucas nos presenta un Cristo personal. Como señala el versículo para memorizar de esta semana, Pedro, luego de presenciar las acciones de Jesús, se refiere a él como el "Cristo de Dios". La palabra "Cristo", en grie­ go, se traduce como el "Ungido". Esta descripción de Jesús puede parecer estar en el orden equivocado; después de todo, estamos acostumbrados al nombre Jesucristo. Pero Pedro describe a Jesús como el "Ungido" de Dios; y Lucas está de acuerdo en que realmente era el Ungido de Dios. Biblia en mano — ——-------------— ------ --------- ----- y Lee Filipenses 2:5 al 8. ¿Qué significa para nosotros que Jesús es Dios, en el sentido más pleno? Aunque esta verdad está llena de implicaciones, una de las más asombrosas es que, aunque era Dios, Jesús condescendió no solo a tomar sobre sí nuestra humanidad, sino también a ofrecerse a sí mismo como sacrificio, en esa humanidad, por nosotros. ¡Estamos hablando aquí de Dios! ¿Qué esperanza maravillosa nos da esta verdad, por lo que nos dice acerca de cómo realmente es Dios? 1 Diaa Hadid, "Ancient Bethlehem Seal Unearthed In Jerusalem", Huffington Post Religión, 23 de mayo (2012), recuperado de http://www.huffingtonpost. com/2012/05/23/ancient-bethlehem-seal_n_1538605.html 22 / Lección para jóvenes
  5. 5. “¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?” Cristo retó a sus discípulos con la pregunta: "¿Quién dicen que soy yo?" (Mar. 8:29). Hoy, él nos desafía con la misma cuestión. Jesús mismo nos dice quién es: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6); "Soy el Alfa y el Omega, el Comienzo y el Fin, el Primero y el Último" (Apoc. 22:13). ¡Sí! Jesús sabe exactamente quién es. Pero ¿tienes tú una respuesta a su pregunta? Para el hijo pródigo, él es el padre amante que espera pacientemente a que vuelvas a casa (Luc. 15:11-32). Para el enfermo emocional, él es el Dador de la vida (Juan 10:10). Para el adicto al sexo, a las drogas o a las compras, él es el Sanador (Éxo. 15:26). Para el estudiante preocupado por sus finanzas, él es el Proveedor (Fil. 4:19). Para el deprimido, él es el Dador de la paz (Fil. 4:7). ¿Quién dicen que es Jesús? Conócelo como conoces a tu mejor amigo, utilizando las siguientes estrategias: Pasa tiempo con él. Dedica un momento especial de tu día para cono­ cerlo mejor. Santiago 4:8 dice que si nos acercamos a él, él se acercará a nosotros. Medita en él, en sus palabras, su estilo de vida y su Regalo de salvación. "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado" (Juan 17:3). Concéntrate en agradar a él, no a ti mismo. Realiza un esfuerzo cons­ ciente por hacer lo que le agrada. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente". Este es el primero y el más importante de los Mandamientos" (Mat. 22:37, 38). Habla con él. ¡Sí! Jesús todavía escucha y responde oraciones; y no solo aquellas ofrecidas durante momentos devocionales o cuando estás de rodillas. Él responde las oraciones emitidas en la mente mientras tra­ bajamos, caminamos hacia una clase o manejamos por la autopista. Él siempre está listo para responder a nuestras oraciones. "Antes que me llamen, yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado" (Isa. 65:24). Confia en él. Deja que Jesús sea quien dice ser. ¿Por qué tratar de re­ solver nuestros problemas, o enfrentar los desafíos, en solitario, si Jesús promete estar ahí para ayudarnos? "Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará" (Salmo 37:5). Biblia en mano ....... j Lee Lucas 9:18 al 27. ¿Por qué plantearía Jesús una pregunta cuya respuesta él ya sabía? ¿Qué lección procuraba enseñarles acerca de sí mismo y de lo que significa seguirlo? j No es suficiente saber quién fue Jesús. Necesitamos conocerlo por nosotros mismos. Entonces, si afirmas conocer a Jesús, ¿qué sabes realmente de él? Es decir, ¿qué te ha enseñado tu conocimiento personal de Jesús sobre él, y acerca de cómo es él? Lección para jóvenes / 23 M IÉ R C O L E S 15Abril Sb A 03
  6. 6. JU EV ES 16Abril A 03 JUSTICIA I: LOS INGREDIENTES PRINCIPALES Ese día, en la sinagoga, había personas que conocían a Jesús desde que era un muchacho, otros solo habían oído sobre él, y algunos lo habían visto unas pocas veces. También debieron de haber parientes cercanos y lejanos, y viajeros curiosos que fueron a escuchar al hijo de José y de María. Pero, ¡espera! ¿Acaso estaba diciendo ser Aquel sobre quien hablaba el profeta Isaías? Leyó como si cada palabra hubiera sido escrita sobre él. ¿Era su imaginación, o parecía que estaba recitando cada palabra del rollo de memoria? "El Espíritu del Señor está sobre mí" (Luc. 4:18). Escuchaban atentamente, mientras su confusión se volvía alarma y luego enojo. ¿Quién era este hombre? Habían escuchado las historias. Los milagros, definitivamente, no po­ dían ser ciertos. E incluso si lo eran, ¿qué diferencia marcaba? Continuaba siendo solamente el hijo de José y de María. Muchas personas que lo habían visto obrar milagros o que habían sido tocados por él, todavía no sabían quién era realmente. Estaban contentos por las cosas que había realizado, así que, no investigaban mucho más. Corremos el peligro de hacer lo mismo hoy. Muchos de nosotros esta­ mos contentos adorando al Dios que nuestros padres y pastores describen, en lugar de conocerlo personalmente. Oswald Chambers escribió: "Dis­ tingue siempre entre lo que ves que es Jesús, y lo que ha hecho por ti. Si solo conoces lo que ha hecho por ti, no tienes a un Dios lo suficientemente grande; pero si lo has contemplado como realmente es, las experiencias pueden ir y venir, pero tú te mantendrás 'como viendo al invisible' ¿Has visto realmente a Jesús? ¿Le has permitido entrar en cada aspecto de tu vida? ¿Lo has experimentado personalmente, como la mujer con flujo de sangre? (Luc. 8:40-48). Cuando lo hayamos experimentado, y continuemos haciéndolo, diremos como Pablo: "Sé en quién he creído" (2 Tim. 1:12). Biblia en mano -............................................................................. y Lee los informes de la transfiguración en los tres Evangelios (Luc. 9:27-36; Mat. 17:1-9; Mar. 9:2-8). (Además, lee el informe de Pedro, y nota lo que él establece de su experiencia presencial: 2 Ped. 1:16-18.) ¿Qué información adicional da Lucas, y por qué es importante? / Con la visita de Moisés y Elias, Jesús, que había consolado a tantos otros, en­ contró consuelo para sí mismo. ¿Qué nos dice esto acerca de cómo aun los más fuertes entre nosotros, nuestros dirigentes, maestros y conductores, pueden a veces necesitar del ánimo y la ayuda de otros? ¿A quién conoces que ahora mismo podría necesitar consuelo y ánimo? 1 Oswald Chambers, My Utmost for His Highest (Grand Rapids, Mlch.: Oswald Chambers Pub. Assn. Ltd., 1992), 9 de abril. 24 / Lección para jóvenes
  7. 7. RECUERDA Saber quién es Jesús está en el mismo eje central de quiénes somos y qué tiene la eternidad para nosotros. Podemos admirar las obras de Jesús, honrar sus palabras, demostrar su paciencia, representar su política de no violencia, aclamar su efectividad en la toma de decisiones, alabar su abnegación y quedarnos sin palabras ante el cruel final de su vida. Muchas personas, incluso, pueden estar listas para aceptar a Jesús como un buen hombre, que trató de impartir justicia donde había injusticia, ofrecer sanidad donde había enfermedad y traer ánimo donde había solo miseria. Pero ninguna de estas cosas se acerca a responder a la pregunta que Jesús mismo pronunció: "¿Quién dicen que soy yo?" (Luc. 9:20). Es una pregunta que demanda una respuesta. Y en esa respuesta yace el destino de la humanidad. VIERNES 17Abril CONSIDERA » Diseña un montaje con todas las cosas que Jesús es para ti. » Canta el himno "Prefiero a mi Cristo", himno 269 del Nuevo Himnario adventista. » Escribe una estrofa para "Prefiero a mi Cristo" que refleje lo que Jesús significa para ti. » Haz una lista de las características de carácter que definen a Jesús, y evalúa de qué manera tú estás manifestando estas características en tu vida. Ora para que el Espíritu Santo te ayude a crecer en la áreas en que crees ser débil. » Prepara pan y jugo de uva de Santa Cena para un servicio de viernes de noche o de sábado de noche. Antes de tomar parte de los emblemas, pide a algunos voluntarios que expresen qué significa el sacrificio de Cristo para ellos, personalmente. » Mira un programa televisivo o lee un libro sobre algún aspecto de la naturaleza que te interese de manera particular. ¿Qué te enseña sobre el Creador? » Haz una lista de las características de Jesús que te atraen a él. Considera cómo estas características se ven manifiestas en tu vida. Pide ayuda al Espíritu Santo para desarrollar estas características. AMPLÍA Salmo 23; Mateo 1:23. Elena de White, El Deseado de todas las gentes, "Un siervo de siervos". Colaboraron esta semana: Camaria Holder, Calgary, Alberta, Canadá; Audwin y Laél Josiah, St. John's, Antigua, Indias Ocddentales; Wayne Duncombe, New Providence, Bahamas; Scheri-lyn Makombe, Indianapolis, Indiana, EE.UU.; Nadia Ammitie King, Nassau, New Providence, Bahamas; Ogechi Nwankwo, Moreno Valley, California, EE.UU.; Rachel Swart, Ypsilanti, Michigan, EE.UU. nnLección para jóvenes / 25

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