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RECUERDA
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Joven | Lección 7 | Jesús, el Espíritu Santo y la Oración | Escuela Sabática

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  1. 1. Para el 16 de mayo de 2015 ÍI7Jesús, el Espíritu Santo y la oración PARA ESTA SEMANA: Lucas 2:25-32; Juan 16:5-7; Lucas 23:46; 11:1-4; Mateo 7:21-23; Lucas 11:9-13. TEXTO CLAVE: "Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre" (Luc. 11:9,10). PREVIEW SABADO L a oración es más que comunicación. La oración es el salvavidas que nos conecta a Aquel que nos da las fuerzas para seguir adelante, para seguir compartiendo su Palabra. La oración nos da esperan­ za. Sin la conexión que provee la oración, la vida puede parecer desolada e imposible. Cuando no hay nadie con quien hablar y parece que ya no queda esperanza, ¿a quién acudir? ¡Acude a Dios en oración! Tu dependencia de Dios y tu comunicación continua con él pueden ser un ejemplo, para aquellos que te rodean, de que aunque a veces parezca que el mundo entero está en tu contra, tu fe es muy real. El poder de la oración es tangible. Es real. Cuando dedicamos tiempo para preguntar, para buscar, para tocar la puerta, obtenemos respuestas. 09Mayo Lección para jóvenes / 47
  2. 2. DOMINGO 10Mayo TW A r7 UNA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU Lucas registra una serie de eventos en ios que personas comunes se encuentran con la confluencia del Hijo y del Espíritu. María, a quien el ángel dijo que el Espíritu Santo vendría sobre ella, llegó a ser una receptora dispuesta para la encarnación del Hijo. Poco tiempo después, Elizabeth sintió a su hijo moverse en su interior cuando María, ya embarazada, se acercó a visitarla; y ella misma fue llena del Espíritu Santo. Cuando el pequeño Jesús fue llevado al Templo para el sacrificio acostumbrado, el Espíritu guió a Simeón a interceptar al bebé y pronunciar una bendición profética. Los encuentros personales entre Jesús y aquellos que lo aceptaban como el Mesías coincidían con un derramamiento del poder del Espíritu Santo. A través de su ministerio, Jesús nos dio una llave que abre las puertas del cielo, dándonos el poder para conquistar la tentación y sortear obstáculos para ministrar. A través de su ejemplo de oración, podemos acceder al poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. El verdadero patrón para una vida llena del Espíritu es el que Jesús en­ señó tanto por ejemplo como por modelo. No hay conflicto alguno entre la oración modelo que nos enseñó y la vida de oración que manifestó. Nuestro Padre (Luc. 3:21, 22; 23:46; Fil. 2:5-11) "La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué afe­ rrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos" (Fil. 2:5-7). Jesús no aceptó honor para sí mismo, sino que señaló a la gloria y el poder de su Padre celestial. Luego de su bautismo, Jesús se comunicó inmediatamente con su Padre a través de la oración. Aquellos que tuvieron el privilegio de presenciar el evento vieron al Espíritu Santo manifestado en forma de una paloma que descendía. También escucharon el apoyo del Padre y sus palabras de aprobación. Entonces, en la culminación de su trabajo por nuestra salvación, Jesús confió su espíritu en las manos de un Padre amante y todopoderoso. No hay mayor honor que la confianza de un niño en la integridad y la benevolencia de sus padres. ¡Alabado sea tu nombreI Biblia en mano .............................. .......-......— —.....-................— / ¿Qué nos dicen los siguientes versículos acerca de la función del Espíritu Santo en la venida de Cristo a la Tierra en carne humana? Luc. 1:35,41; 2:25-32. j ¿Qué maneras concretas y prácticas pueden abrirnos a la conducción del Espíri­ tu Santo? Es decir, ¿cómo podemos ser cuidadosos de que nuestras elecciones de ninguna manera nos endurezcan a su voz? 48 / Lección para jóvenes
  3. 3. NUESTRA LÍNEA DIRECTA "Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él. Cuando Jesús estuvo sobre la Tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les enseñó a presentar a Dios sus necesidades diarias y a echar toda su solicitud sobre él. Y la seguridad que les dio de que sus oraciones serían oídas, nos es dada también a nosotros" (LO 11). "Es nuestro privilegio abrir el corazón y permitir que los rayos de la presencia de Cristo entren en él. Hermano mío, hermana mía, dad el rostro a la luz. Poneos en contacto verdadero y personal con Cristo, para que podáis ejercer una influencia elevadora y vivificadora. Que vuestra fe sea fuerte, pura y firme. Que la gratitud a Dios llene vuestro corazón. Cuando os levantéis en la mañana, arrodillaos junto a vuestro lecho, y pedid a Dios que os fortalezca para cumplir los deberes del día y hacer frente a sus tentaciones. Pedidle que os ayude a poner en vuestra obra la dulzura del carácter de Cristo. Pedidle que os ayude a pronunciar palabras que inspiren esperanza y ánimo a los que os rodean, y que os acerquen al Salvador" (HHD 201). "Nuestra vida ha de estar unida con la de Cristo; hemos de recibir cons­ tantemente de él, participando de él, el pan vivo que descendió del cielo, bebiendo de una fuente siempre fresca, que siempre ofrece sus abundan­ tes tesoros. Si mantenemos al Señor constantemente delante de nosotros, permitiendo que nuestros corazones expresen el agradecimiento y la alabanza a él debidos, tendremos una frescura perdurable en nuestra vida religiosa. Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios, como si habláramos con un amigo. Él nos dirá personalmente sus misterios. A menudo nos vendrá un dulce y gozoso sentimiento de la presencia de Jesús. A menudo nuestros corazones arderán dentro de nosotros, mientras él se acerque para ponerse en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc. Cuando esta es en verdad la experiencia del cris­ tiano, se ven en su vida una sencillez, una humildad, una mansedumbre y bondad de corazón que muestran a todo aquel con quien se relacione que ha estado con Jesús y aprendido de él" (PVGM 100). "Los que han profesado amar a Cristo no han comprendido la relación que existe entre ellos y Dios [...]. No comprenden cuán grandes privilegios y necesidades son la oración, el arrepentimiento y el cumplir las órdenes de Cristo" (MS 1:156). Biblia en mano — - I Analiza los siguientes ejemplos de la vida de oración de Jesús: Lucas 3:21; 6:12; 9:18, 28-36; 22:39-46; 23:46. ¿Qué te dicen estos ejemplos acerca de tu propia vida de oración? Lección para jóvenes / 49 LUNES 11Mayo L A ÍY7
  4. 4. MARTES 12Mayo <P A H 7 ¿A QUIÉN ORAS? En ocasiones ¿te cuesta orar? A veces es difícil saber de qué hablar con Dios, ya que no entendemos realmente cómo es él y quién es. Tratar de contarle sobre nuestras vidas, que parecen tan complicadas, a un Dios que puede parecer tan distante puede ser desalentador. Para complicar más las cosas, la Persona de la Trinidad encargada de trabajar con no­ sotros y responder a nuestras oraciones es un Espíritu. ¿Cómo podemos relacionarnos con este Espíritu? ¿Cómo puede este Espíritu oírnos? ¿Cómo sabemos que este Espíritu se preocupa por nosotros? ¿Qué pasaría si alguien te pidiera que hagas un dibujo de Dios? ¿Qué dibujarías? No hay respuestas erradas, porque cada una de nuestras producciones mostraría dónde estamos en nuestro caminar con él. Pero, la Biblia es clara: hay una respuesta correcta. Juan 14:8 y 9, Colosenses 1:15 y Hebreos 1:3 nos dicen que cuando pensamos en cómo se ve Dios, debemos pensar en Jesús. Colosenses 2:9 dice que la plenitud de Dios habitaba en Cristo. Dios cubrió toda su gloria con un cuerpo humano, con el fin de que podamos ver y entender visualmente quién es él. El pecado nos ocultó el rostro de Dios; la vida de Jesús lo revela. La neurociencia nos dice que para que el cerebro procese verdades más abstractas, primero tenemos que establecer una imagen mental de ese concepto. Por eso, cuando alguien menciona nuestro postre prefe­ rido, podemos verlo en nuestra mente, y ya sabemos cómo sabe. Jesús es la imagen que Dios eligió darnos para que entendamos su carácter maravilloso, poderoso y lleno de gracia. "Prueben y vean que el Señor es bueno" (Sal. 34:8). Vemos esa bondad en Jesús. Es casi imposible ver una imagen correcta de Dios sin Jesús. A menudo, nos confundimos sobre la voluntad de Dios para nuestras vidas porque nos olvidamos de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno. Cuando pensamos en Dios, debemos pensar en la imagen que él nos dio para entenderlo. Esa imagen es Jesús. Así que, cuando oramos, podemos creer que real y verdaderamente estamos hablando con Jesús. Nos es mucho más fácil entender que él se preocupa y quiere derramar su poder en respuesta a nuestras oraciones. Biblia en mano j Lee Lucas 11:1 al 4. ¿De qué forma estos versículos nos ayudan a entender el modo en el que actúa la oración? y ¿Conoces al Señor, o solo acerca de él? ¿De qué maneras tu vida de oración te lleva más cerca de él? 50 / Lección para jóvenes
  5. 5. ¿HAS ESTABLECIDO TU EBENEZER? Los israelitas lo habían hecho de nuevo. Su desobediencia los había separado del Dios que los había rescatado de la esclavitud. Sus acciones habían causado que perdieran el símbolo de la presencia de Dios entre ellos; los filisteos habían tomado el arca del pacto y la habían retenido por siete meses. Pero esta acción solamente les había traído sufrimiento, así que estaban listos para devolver este símbolo problemático a los israelitas. Finalmente, el arca terminó en la casa de Eleazer, donde permaneció por veinte años. Durante ese tiempo, el pueblo de Israel volvió a Dios. Samuel los instó a quitar de sus vidas todo lo que los separara de tener una relación con Dios: "Después Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Ebenezer, 'El Señor no ha dejado de ayudarnos' " (1 Sam. 7:12). Como seguidores de Dios, debiéramos tener un Ebenezer en nuestras vidas. Podemos lograr esto siguiendo varios pasos: Ten un momento diario para orary escuchar. Sin estos momentos, no podemos aferramos a las promesas de Dios. Comenzar un momento de oración diario puede ser intimidante si piensas en orar durante una hora entera inmediatamente; comienza con quince minutos. Prepara ciertas cosas específicas por las que quieres orar. Pero dedica también tiempo a escuchar lo que Dios puede estar instándote a contarle. Sé persistente en tus pedidos. Las oraciones, a veces, no reciben res­ puestas inmediatas. Usa esas instancias para crecer en tu confianza en que Dios obrará en todo según su propósito. Recuerda pedir que se cumpla la voluntad de Dios: el plan de él siempre es el mejor. Nota cuándo ves un cambio en tu deseo de pasar tiempo con Dios. ¿De qué manera ha cambiado tu relación con el Señor? ¿Cuándo el orar se convirtió más en una conversación con tu mejor Amigo? ¿Cuándo tus oraciones comenzaron a mostrar más de lo que realmente hay en tu corazón? No olvides tu Ebenezer cuando comiences a notar respuestas a tus oraciones. Sé audaz, y comparte con tus amigos y familia cómo Dios está trabajando en tu vida. Cuéntales sobre la "piedra de ayuda" que has descubierto para tu vida. Tu vida de oración será tan personal como tú decidas. No hay formas correctas o incorrectas de pasar tiempo en oración; lo Importante es que hables con Dios todos los días. Eres su hijo, y él quiere darte los deseos de tu corazón. Biblia en mano ................................................. ..................................... ! Dios es el Padre que nos da todo lo que necesitamos. A la luz de esta promesa, ¿qué gran seguridad puedes encontrar en Lucas 11:9 al 13? j Repasa Lucas 11:1 al 4. Piensa en los problemas que menciona. ¿De qué manera tu experiencia con cada uno de esos problemas puede enriquecerse y profundi­ zarse mediante la oración? Lección para jóvenes / 51 MIÉRCOLES 13Mayo 8b A ÍY7
  6. 6. JU E V E S 14Mayo A ñ 7 ¿UN DIOS “MÁQUINA EXPENDEDORA”? El versículo para memorizar de esta semana no muestra la imagen completa. "Pidan, y se les dará" suena como que Dios es una máquina expendedora. Pero la oración no funciona así. Veamos los versículos que figuran antes. "También les dijo: 'Supongamos que, a medianoche, uno de ustedes va a la casa de un amigo y le dice: "Vecino, préstame, por favor, tres panes. Un amigo mío, que está de viaje, ha llegado y va a quedarse en mi casa; ¡no tengo nada para darle de comer!" Supongamos también que el vecino le responda así: "¡No me molestes! La puerta ya está cerrada con llave, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte los panes". SI el otro siguiera insistiendo, de seguro el vecino le daría lo que necesitara, no tanto porque aquel fuera su amigo, sino para no ser avergonzado ante el pueblo' " (Luc. 11:5-8, TLA). La oración requiere persistencia. No pedimos una vez y esperamos que sea suficiente. Habrá veces que tendremos que presentar nuestros pedidos ante Dios una y otra vez. Sigue tocando la puerta; sigue pidiendo. Sigue buscando respuestas. Cuando hago un viaje largo, llevo conmigo un mapa. Pero el mapa no me va a servir de mucho si lo miro solo una vez, cuando estoy saliendo: tengo que seguir mirándolo en cada curva y cada ruta. Si no, terminaré perdida. Lo mismo sucede en nuestra rela­ ción con Jesús. Debemos seguir pidiéndole instrucciones para llegar con seguridad al cielo. Todos recordamos cuando éramos niños y veíamos "el juguete" en la tienda. Queríamos "el juguete" más que ninguna otra cosa en la vida. Así que, se lo pedíamos a nuestros padres. ¿Se lo pedimos una sola vez y ellos nos lo dieron? Probablemente, no. Pero si persistíamos en pedirlo, finalmente nos lo compraban. O explicaban amablemente que no po­ dríamos obtener "el juguete". Es cierto que no debiéramos orar como niños quejosos, rogando por algo que queremos, pero a veces eso es lo que hacemos. El punto es persistir. Sigue pidiendo. Sigue buscando respuestas. Sigue tocando la puerta, porque recibirás una respuesta. Puede no ser la respuesta que queremos, pero Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Él nos dará la respuesta que necesitamos porque es nuestro Amigo. Biblia en mano ■-.................................................... y Lee Lucas 18:9 al 14. ¿Qué lección vital hay aquí acerca de la oración? / Las personas que no conocieron al Señor tienden a compararse con los que, supuestamente, están peor que ellos, a fin de convencerse de que no son tan malos. ¿Por qué eso es un gran engaño espiritual? ¿Qué importa que otros estén peores que nosotros? 52 / Lección para jóvenes
  7. 7. RECUERDA Cuando oramos a Dios no estamos solo orando a "un dios", sino al Todopoderoso, a Aquel que conoce los deseos de nuestros corazones (Sal. 37:4). Cuando Jesús fue bautizado, miró el cielo en oración y el Es­ píritu Santo descendió en forma de paloma. Lucas nos anima, a ti y a mí, a mirar al cielo y permitir que las bendiciones de Dios se derramen sobre nosotros. Cuando oramos, los cielos se abren, el corazón de Dios nos escucha, y nuestras almas y cuerpos se refrescarán en su amor y grada abundantes. Simplemente, mira hacia el cielo. VIERNES 15Mayo CONSIDERA » Separa algunos minutos cada día para pasar tiempo con Dios. Ya sea en tu dormitorio, afuera, en el colegio o en el trabajo, pasa tiempo con él. » Encuentra un compañero de oración. La oración intercesora es pode­ rosa. Elige un amigo, familiar, compañero de clase o colega, y com­ prométanse a orar juntos en persona, por teléfono, por mensajes, o incluso Skype. Decidan un horario a la semana para orar, y háganlo. » Escriban pedidos de oración en pequeños papelitos durante la Escuela Sabática o un estudio bíblico. Pónganlos en una canasta y oren por ellos. Luego, distribuyan un papelito para cada persona y comprométanse a orar por ese pedido durante la siguiente semana. La siguiente vez que se reúnan compartan de qué forma Dios, quien siempre contesta nuestras oraciones con un "sí", "no" o "espera", respondió a sus pedidos. » Busca "modelos de oración". Pide a algunos amigos que modelen cómo oran. Toma una fotografía de sus diferentes estilos de oración; por ejemplo: con las manos juntas, mirando al cielo, arrodillados, pos­ trados en el suelo. Con sus permisos, comparte sus imágenes Online, para animar a otros a orar y recordarles que, no importa cómo ores, simplemente importa que ores. » Busca en Google "estadísticas de la oración". Investiga y analiza el porcentaje de cristianos que oran y por qué, o por qué no. Comparte con la iglesia tus descubrimientos y cómo pueden determinar una diferencia en tu comunidad. » Ora durante tu momento de ejercicio. Escucha música cristiana y ora mientras corres, andas en bicicleta, etc. No solo tendrás mejor estado físico, sino también mejor estado espiritual. AMPLÍA 2 Crónicas 7:14; Salmo 5:3. Elena de White, La oración, capítulo 21, "La dirección divina y la oración". Colaboraron esta semana: Jordán Wagner, Chattanooga, Tennessee, EE. UU.; Steven J. Dovich, Andover, Massachusetts, EE.UU.; Ashley Wagner, Whitesboro, Nueva York, EE.UU.; Dustin Hall, Elmira, Nueva York, EE.UU.; Deena Bartel-Wagner, Whitesboro, Nueva York, EE.UU.; Ashley Cheney Wagner, Chattanooga, Tennessee, EE.UU.; Rocky Dionysus, Honolulú, Hawaii, EE.UU. Lección para jóvenes / 53

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