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Lección 10 | Primarios | Tiempo para orar | Escuela Sabática Menores

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Lección 10 | Primarios | Tiempo para orar | Escuela Sabática Menores

  1. 1. ■ 0 uán a menudo hablas con tu mejor amigo? f ñ c U n a o dos veces al día? Jesús tenía un ami- W con quien necesitaba hablar todos los días. ¿Quién te parece que era? E l hombre gritaba: '¡Inmundo! ¡Inmundo!' Había pasado mucho tiempo desde que ha­ bía notado la primera mancha blanquecina en su cuerpo. Cuando aparecieron la mayoría de las manchas, había acudido al sacerdote, y había escuchado aquellas terribles palabras: 'Tienes lepra'. Había tenido que dejar, entonces, su familia y su hogar. Siempre que llegaba cerca de una ciudad, debía gritar '¡Inmundo!" Un día, el leproso escu­ chó que Jesús sanaba a la gente. Estuvo pensando por un tiempo. ¿Sería posible que Jesús lo sanara? Tal vez Jesús podría curarlo. Él no sabía cómo en­ contrar a Jesús, pero trata­ ría de hacerlo como fuera. En realidad, no se podía acercar a las ciudades, así que buscaba a Jesús en los pueblos pequeños. Viajó por los senderos de las montañas donde nadie más iba. Finalmente, lo encontró enseñando a la gente cerca de un lago. Se mantuvo alejado de la multitud y observó. Vio cómo Je­ sús sanaba a la gente; escuchó — las palabras amables que pronunciaba. Entonces, isu esperanza se transformó en fe! Creyó que Jesús podría ayudarlo. Por eso, aquel hombre comenzó a acercarse a la multi­ tud. Se olvidó de que no le estaba permitido permanecer cerca de la gente: el único pensa­ miento que lo dominaba era que Jesús lo sana­ ra. Cuando la gente lo vio, algunos huyeron; otros le gritaron; otros aun trataron de dete­ nerlo antes de que se acercara a Jesús. Hicie­ ron todo lo que podían, menos tocarlo. Pero el leproso no había llegado hasta allí para darse por vencido. Cayó sobre sus rodillas, diciendo: -Señor, yo sé que tú puedes sanarme y lim­ piarme, si lo deseas. -¡Quiero, sé limpio! -contestó Jesús mien­ tras lo tocaba. ¡Él me tocó!, pensó el hombre. ¡Nadie me ha tocado en mucho, mucho tiempo! Entonces observó su brazo. ¡Las manchas blancas habían desa­ parecido! Todas las llagas que cubrían su cuerpo habían desaparecido. Su piel tenía otra vez un tono normal, como la gente que lo es­ taba mirando. -V e ahora a pre­ sentarte a los sacerdo­ tes -le indicó Jesús- para que te declaren limpio. Y da tu ofrenda de agradecimien­ to; pero no digas a nadie lo que te he hecho. El hombre hizo lo que Jesús le había ordenado... excepto una cosa. ¡Contó a todos los que en- 46
  2. 2. Adoro a Jesús en mis momentos tranquilos de oración. Queridos padres: Recuerden que los maes­ tros de Escuela Sabática enseñarán esta lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas después, durante la semana que comienza a partir de ese sábado. Versículopara memoriiar contraba lo que le había pasado! Y más gente que nunca comenzó a buscar a Jesús; lo se­ guían por todas partes. Jesús necesitaba tener tiempo para hablar a solas con Dios. A menudo se escabullía de la gente por un tiempo, para tener momentos pa­ ra orar; tiempo para hablar con su Padre. Era difícil hablar cuando la gente se amontonaba a su alrededor, así que Jesús encontraba lugares tranquilos donde no sería interrumpido. A menudo, Jesús se levantaba cuando toda­ vía estaba oscuro para hablar con su Padre. Otras veces pasaba toda la noche oran­ do. Su lugar tran­ quilo favorito era el Jar­ dín de Getse- maní. ¡Mu­ cha gente necesitaba tanto de él! Por eso, sabía que necesitaba poder y sabiduría de parte de Dios. Y por ello oraba cada día. Cada día se apartaba de la gente para tener momentos es­ peciales de comunión con Dios. Nosotros también pode­ mos obtener poder y sabi­ duría de Dios. Necesita­ mos tiempo para orar diariamente, tam­ bién. Cuando oramos y ala­ bamos a Dios cada día, él estará con nosotros. “Mas él se apartaba a lu­ gares desiertos, y oraba” (Lucas 5:16). 47
  3. 3. Lee solo Marcos 1:35. Encuentra un lugar donde puedas estar solo para orar. Cuenta a Dios lo que te sucedió hoy. ¿Por qué piensas que a Jesús le gustaba orar en ese jardín? Fabrica un cartel que diga: “Dios contesta las oraciones”. Múestraselo a tu familia durante el I culto. Pide a cada miembro de tu familia que com­ parta una experiencia acerca de oraciones contes­ tadas. Juntos, agradezcan a Dios por contestar las oraciones. Dobla un pedazo grande de papel por la mitad. Traza el contorno de tu mano, manteniendo el dedo meñique dei lado del doblez. Recórtalo (sin cortar el lado que está doblado). Ahora, ábrelo y escribe tu versículo para memorizar adentro. Colócalo en tu lugar tranquilo de oración. % Durante el culto de familia, lean Mateo 6:4-13 todos juntos. Pide a tu familia que te ayude a escribir la oración en tus propias palabras. O Oren el Padrenuestro todos juntos. ^AftjTXU Durante el culto de hoy, lean y comenten Mateo 6:5-?. ¿Cuándo y dónde tiene cada miembro de tu familia un espacio para pasar momentos a solas en oración? Compartan experien cías de oraciones contestadas. A Canten “ Dulce oración” (HA, 376); luego, agradezcan a Dios por contestar las oraciones. Entonen un canto de alabanza antes de orar. ¿H¡ M La gente pensaba que la lepra sobrevenía como consecuencia de los pe­ cados de una persona. Así que, si alguien se sanaba de la lepra, significaba que sus pecados también habían sido perdonados ( 0 Lean y comenten Lucas 11:4-13 durante el culto. Mencionen y comenten las cosas buenas que Dios ha hecho por tu familia. Dibujen el contorno de las manos en oración de cada miembro de tu familia. Recorten y peguen las siluetas sobre papel para hacer un colage. Arriba de las manos escriban: “ Manos en oración, manos que alaban a Dios” . ^ Si es posible, salgan con tu familia a un lugar tranquilo en un marco natural. Lean Marcos 1:35 todos juntos. Imaginen que están en el Jardín de Getsemaní, donde Jesús oraba a menudo. * Comenten y oren acerca de motivos especiales de oración que cada uno mencione. Q Enseña el versículo para memorizar a tu familia y entonen un canto de alabanza todos juntos.
  4. 4. i B ' l j I B l B l | *g£) Durante el culto, lean y comenten Lucas 5:12-16. ¿Cómo sabes que el leproso tenía fe en Jesús? ¿Cómo era su vida antes de que Jesús lo sanara? ¿Y des­ pués? Que cada miembro de tu familia imagine que no se le permite vivir más en casa. Pide a cada uno que vaya a un lugar privado para pensar acerca de esto por varios minutos. Cuando regresen, deben venir exclamando “ iInmundo! ¡Inmundo!” Pidan juntos a Jesús que los limpie de todo lo que pueda estar contaminando en sus vidas. Agradézcanle por es­ cuchar sus oraciones. ^ Repasa la lección de esta semana y represén­ tenla entre todos tus familiares. Pide a cada uno que repita el versículo para memorizar y comparta sus experiencias en los momentos que pasaron a solas con Dios durante esta semana. Haz un bollo con una hoja de papel y arrójen­ sela de uno a otro mencionando algo por lo cual desean agradecer a Dios. Canten un canto de ala­ banza antes de orar. AcertijoTiempo para orar Copiar la primera letra de cada objeto en los espacios provistos. La respuesta te dirá cómo mantenerte en contacto con Dios.

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