Lección 8 para el 21 de noviembre de 2015
«Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que
las naciones que Jehová destruyó delante de los ...
«Sin embargo, no faltaron en esos tiempos malos los testigos
de Dios y de lo recto. Los trances penosos de los que Judá se...
«Mas el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el
rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por r...
«A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho,
comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce
años comenzó...
«Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El
sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán
delante del...
«Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante
de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían ...
¿Cuán amplias fueron las
reformas de Josías
registradas en 2ª de Reyes
23:4-24?
«No hubo otro rey antes de él, que se conv...
«Ser lector del libro de la ley -que contiene un "así dice Jehová"- era
considerado por Josías como el puesto más elevado ...
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Lección 8 | Las reformas de Josías | Escuela Sabática Power Point

  1. 1. Lección 8 para el 21 de noviembre de 2015
  2. 2. «Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel» (2ª de Reyes 21:9) «Pero [Amón] nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre; antes bien aumentó el pecado» (2ª de Crónicas 33:23) «Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios» (2ª de Crónicas 33:12-13) A partir de la muerte del rey Ezequías, Judá selló su destrucción. 1. Manasés les enseñó los pecados más abominables, incluyendo el asesinato ritual de sus hijos. 2. Aunque Manasés se arrepintió, el pueblo ya había probado las «profundidades de Satanás» (Ap. 2:24). 3. Amón, con su ejemplo, anuló las reformas de Manasés y confirmó la apostasía.
  3. 3. «Sin embargo, no faltaron en esos tiempos malos los testigos de Dios y de lo recto. Los trances penosos de los que Judá se había salvado durante el reinado de Ezequías habían desarrollado en muchos una firmeza de carácter que sirvió ahora de baluarte contra la iniquidad prevaleciente. El testimonio que ellos daban en favor de la verdad y la justicia despertó la ira de Manasés y de quienes compartían su autoridad y procuraban afirmarse en el mal hacer acallando toda voz que los desaprobaba… Fielmente, los profetas continuaron dando sus amonestaciones y exhortaciones; hablaron intrépidamente a Manasés y a su pueblo; pero los mensajes fueron despreciados; y el apóstata Judá no quiso escucharlos… Entre aquellos cuya vida había sido amoldada sin remedio por la apostasía fatal de Manasés, se contaba su propio hijo… No se permitió que el perverso rey reinase mucho tiempo. En medio de su impiedad temeraria, tan sólo dos años después que ascendió al trono, fue muerto en el palacio por sus propios siervos» E.G.W. (Profetas y reyes, pg. 281-282)
  4. 4. «Mas el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar a Josías su hijo» (2ª de Crónicas 33:25) Amón sembró violencia y cosechó violencia. Aquellos que lo mataron, cosecharon también violencia. La reacción del pueblo ante el magnicidio, no puede ser llamado de ningún modo «democracia popular». Fue un linchamiento en toda regla. Para perpetuar el mal, pusieron en el trono a un rey «títere», un niño de tan solo 8 años. El profeta Habacuc fue la voz de aquellos que se preguntaban hasta cuándo Dios no actuaría para frenar tanta maldad. Pero Dios ya estaba actuando en el corazón del joven rey Josías.
  5. 5. «A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas» (2ª de Crónicas 34:3) A los 16 años, Josías buscó a Dios; y a los 20 años comenzó un movimiento de reavivamiento y reforma en Judá. Seis años después, concentró sus esfuerzos en restaurar el templo, corazón de la vida religiosa de Judá. La reforma había hecho su efecto. Los hombres encargados de la obra de reparación del templo se habían vuelto tan honrados como para que «no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare» (2ª de Reyes 22:7).
  6. 6. «Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos» (2ª de Reyes 22:10-11) Una verdadera reforma no puede basarse solo en cambios superficiales (romper imágenes, reformar el templo, cambios externos). La Biblia ha de ser la base de todo cambio profundo y duradero. La aparición del «libro de la ley» en el templo (el Pentateuco, o parte de él) provocó un profundo cambio en Josías. En ese momento, fue consciente de las consecuencias finales del pecado. Mandó a consultar a Dios, a través de la profetisa Hulda, sobre las posibilidades de evitar la destrucción de Judá (2ª de Reyes 22:13-20).
  7. 7. «Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto» (2ª de Reyes 23:3) En vista de la respuesta de Dios en el sentido de que Judá sería irremediablemente destruida, ¿qué sentido tenía seguir adelante con el movimiento de reavivamiento y reforma? La respuesta de Hulda a la consulta de Josías es válida para nuestros días: la humanidad está condenada, pero cada uno puede obtener la salvación individualmente. Por esta razón, Josías estaba determinado a intentar que la mayor parte posible de sus súbditos pudiesen alcanzar la salvación.
  8. 8. ¿Cuán amplias fueron las reformas de Josías registradas en 2ª de Reyes 23:4-24? «No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual» (2ª de Reyes 23:25) Sacó del templo todos los utensilios idolátricos. Quitó a los sacerdotes idólatras de los lugares altos. Sacó la imagen de Asera que estaba en el templo. Derribó los lugares de prostitución idolátrica del templo. Profanó los lugares altos y derribó los altares de las puertas de la ciudad. Profanó Tofet para que nadie sacrificase a su hijo a Moloc. Quitó los carros y los caballos dedicados al sol. Derribó los altares paganos que estaban en el templo. Quebró las estatuas y derribó las imágenes de Asera. Destruyó el becerro de oro de Bet-el. Mató a los sacerdotes paganos. Celebró la pascua.
  9. 9. «Ser lector del libro de la ley -que contiene un "así dice Jehová"- era considerado por Josías como el puesto más elevado que pudiera ocupar… La obra más encumbrada de los príncipes de Israel -de médicos, de maestros en nuestras escuelas, tanto como de ministros y de los que están en puestos de responsabilidad en los establecimientos del Señor- es cumplir con la misión que descansa sobre ellos de fijar las Escrituras en la mente de la gente como un clavo en un lugar seguro, de usar los talentos recibidos de Dios para impresionar la verdad de que "el principio de la sabiduría es el temor de Jehová". Para los dirigentes de Israel el propagar un conocimiento de las Escrituras en todos sus confines es promover la salud espiritual, pues la Palabra de Dios es una hoja del árbol de la vida» Comentario Bíblico Adventista, tomo 2. Comentarios de Elena G. de White sobre 2ª de Reyes 23:2

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