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Tema1

  1. 1. 1 Tema: Iniciativa Salvífica de Dios.Jesús murió crucificadoLa muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar y de las circunstancias. Esto pertenece al misteriodel designio de Dios. Este designio divino había sido ya anunciado antes en la Escritura como unmisterio de redención universal, es decir, del rescate que libera a los hombres de la esclavitud delpecado. Jesús tenía que morir, y morir en la cruz (Flp 2,8). «Fue oprimido y el se humilló y no abrió la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron y nadie se preocupó de su suerte. Lo arrancaron de la tierra de las vivos, lo hirieron por los pecados de mi pueblo; lo enterraron con los malhechores, lo sepultaron con las malvados. Aunque no cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca, el Señor lo quebrantó con sufrimientos. Se entregó en lugar de los pecadores y por ello tendrá descendencia, prolongará sus días... Mi siervo traerá a muchos la salvación cargando con sus culpas.» ls 53, 7-11Al enviar a su propio Hijo, nos lo entregó por todos nosotros y por nuestra salvación para quefuésemos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo: «Si, cuando éramos enemigos, fuimosreconciliados con Dios por la muerte de su Hijo...» (Rm 5, 10). Al entregar a su propio Hijo pornuestros pecados, Dios manifestó que su designio sobre nosotros es un designio de amor. LaIglesia ha enseñado que Cristo ha muerto por todos los hombres sin excepción «no hay ni hubo ni habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo» (Concilio de Quiercy, año 853)La muerte de Cristo es, pues:- El sacrificio pascual que lleva a cabo la redención definitiva de los hombres (1 Co 5, 7) por mediodel Cordero que quita el pecado del mundo: «Al día siguiente, ve Juan Bautista venir hacia él aJesús y dice: He ahí el Cordero de Dios que quita el Pecado del mundo» (Jn 1 29).
  2. 2. 2- El sacrificio de la Nueva Alianza: «Esta copa es la NuevaAlianza en mi sangre. Siempre que la bebáis, hacedlo enmemoria mía. Pues cada vez que coméis este pan y bebéisesta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que vuelva»(1 Co 11, 25).- La ofrenda del Hijo de Dios hecho hombre, que, libremente y por amor, ofrece su vida en favorde los hombres: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15, 13) yla ofrece al Padre por medio del Espíritu Santo: «Cuánto más la sangre de Cristo, que por elEspíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestraconciencia para rendir culto al Dios vivo» (Hb 9, 14).La muerte de Jesús en la cruz sólo se puede entender desde el amor y no desde el castigo. Sólodesde el amor de Dios Padre a los hombres, del amor de Jesús hacia su Padre y de Jesús hacianosotros. La cruz es la demostración del amor hasta el extremo: «Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.» (Jn 13, 1). Y en este sentido, sólo el amor confiere su valor de redención, reparación, expiación y satisfacción al sacrificio de Cristo en la Cruz. Jesús dio su vida por amor y Dios nos entregó a su Hijo por amor.Descendió a los infiernosJesús murió realmente. Su muerte no fue una apariencia ni una invención. De hecho, estuvo tresdías en el sepulcro. Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en lamorada de los muertos.Pero ha descendido allí como Salvador proclamando la Buena Nueva a las personas que allíesperaban la redención. Al igual que Jesús predicó la Buena Noticia en esta tierra de los vivos,también lo hizo en la tierra de los muertos.La Escritura llama infierno a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto. Allíestaban estos hombres y mujeres santos de toda la historia de la humanidad que esperaban a suLibertador. Entró en la tierra de los muertos para abrirles la puerta a la vida, para convertir lamorada de tinieblas y sombras en morada de luz y llevarles a la vida eterna en paz con Dios. Bajó aanunciarles su triunfo y su glorificación.La Iglesia, al profesar su fe en el descenso de Cristo «al lugar de los muertos», afirma que el triunfode Jesús sobre la muerte abrió a todos los hombres la esperanza de poder vivir eternamente conDios.
  3. 3. 3Al tercer día resucitó de entre los muertos «Si confiesas con tu boca: ¡Jesús es Señor! y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo» Rm 10, 9La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo. Es la verdad central denuestra fe creída y vivida por los primeros cristianos, transmitida a lo largo de los siglos, escritacomo fundamento del Nuevo Testamento y predicada como parte esencial de la vida de Cristo.El misterio de la Resurrección de Jesús es un acontecimiento real (y no algo inventado por losdiscípulos) que tuvo manifestaciones históricamente aprobadas. Quien resucitó fue la persona deJesús, su cuerpo físico y su alma, y no sólo la causa de Jesús, su figura o su idea. La Resurrección de Jesús no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de las resurrecciones que él había realizado antes (Lázaro, la hija de Jairo...). La Resurrección de Jesús es esencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio, participa de la vida divina en el estado de su gloria. En la Resurrección, el cuerpo de Jesús se llena del poder del Espíritu Santo.Nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lodescribe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Aunque es un acontecimiento históricodemostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros con los apóstoles,no por ello la Resurrección pertenece menos al centro del misterio de la fe en aquello quetrasciende y sobrepasa la historia. Este acontecimiento no sólo ocurrió en aquel momento, sinoque abarca la totalidad de los siglos, del espacio, pues, aun siendo en un lugar y espacio concretos,trasciende ese lugar y ese espacio y abarca al universo entero.La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todaslas verdades de nuestra fe encuentran su justificación si Cristo ha resucitado. «Si Cristo no ha noha resucitado vana es nuestra fe» (1 Co 15, 14). La Resurrección de Cristo es el cumplimiento delas promesas del Antiguo Testamento y del mismo Jesús durante su vida terrenal. La verdad de ladivinidad de Jesús es confirmada por su Resurrección, pues en ella Jesús demostró que él era elHijo de Dios. Por ello, la Resurrección de Jesús es el principio y la fuente de nuestra resurrección.

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