ÍNDICEINTRODUCCIÓN ……………………………………………………………...2CAPÍTULO      PRIMERO:      EL    “SHEOL”     EN    LA    REFLEXIÓNTEOLÓGICO...
INTRODUCCIÓN     En este presente trabajo trataremos de explicar la fórmula de fe “descendióa los infiernos” con la ayuda ...
CAPÍTULO PRIMERO         EL “SHEOL” EN LA REFLEXIÓN TEOLÓGICO-BÍBLICA1. El “Sheol” en el Antiguo Testamento.       En el A...
El Antiguo Testamento enseña que «algo» de la persona pervive luego de lamuerte y lo denomina refaim —sombras—. La etimolo...
«… pues no has de abandonar mi alma —nefesh— al sheol, ni dejarás a tu amigo ver lafosa. Me enseñara el camino de la vida,...
la condenación ( DS 1011; 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido(Concilio de Toledo IV en el año 625...
«…Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobadopor los ancianos, los sumos sacerdotes y...
También en San Juan:        «…Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado elHijo del ho...
estaba a la mesa. Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron: “¿Para qué este despilfarro?Se podía haber vendido a...
CAPÍTULO SEGUNDO                                  EL ARTÍCULO DE FE:                    “EL DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIE...
manifiesta que el alma de Cristo a penetrado verdaderamente en ese misterio que sedesigna con la expresión «Reino de los m...
La expresión «corazón de la tierra» no significa el sepulcro, sino el Sheol, que lagente se imaginaba localizado en el int...
CAPÍTULO TERCETO                  “EL DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIERNOS”                           EN LA TRADICIÓN DE LA ...
Durante el sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor,meditando su Pasión y muerte y aquél «descenso a ...
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La situación de Jesús muerto esta unida a aquella verdad de fe que proclamamosen el Credo: « Descendió a los infiernos.» E...
Como punto de partida es necesario aclarar, además de la expresión «infiernos»no significa el infierno, el estado de conde...
mostrar como desemboca en este punto a cerca de la doctrina del descenso en el ámbitode la teología. En este sentido es es...
Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según las cuales Jesús"resucitó de entre los muertos" (Hch 3, 15; Rm 8, 1...
«Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte (cf. Mt 12, 40; Rm 10, 7; Ef 4, 9)para "que los muertos oigan la vo...
CONCLUSIONES       Para los Cristianos el Sheol o hades es el lugar de los muertos o morada de losmuertos donde bajo Crist...
BIBLIOGRAFÍALUDWIG OTT, Manual de teología dogmática, Barcelona 1958.AA. VV. La celebración en la iglesia: ritmos y tiempo...
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El descenso de cristo a los infiernos (recuperado)

  1. 1. ÍNDICEINTRODUCCIÓN ……………………………………………………………...2CAPÍTULO PRIMERO: EL “SHEOL” EN LA REFLEXIÓNTEOLÓGICO-BÍBLICA ……………………………………………………... 31. El “Sheol” en el Antiguo Testamento. ……………………………………………..32. la muerte de Cristo como acontecimiento histórico……………………………… 6CAPÍTULO SEGUNDO: EL ARTÍCULO DE FE, “EL DESCENSO DE CRISTOA LOS INFIERNOS”………………………………………………………………... 10CAPÍTULO TERCETO: “EL DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIERNOS”EN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA ………………………….............................131. El descenso de cristo en el pensamiento de los Padres………………………… ..132. En la liturgia………………………………………………………………………...143. En el Magisterio…………………………………………………………………….153.1 En los símbolos de fe……………………………………………………………...163.2 En el IV Concilio de Letrán (1215)………………………………………………173.3 Concilio II de Lyon……………………………………………………………….183.4 Catecismo de la Iglesia Católica………………………………………………….18CONCLUSIONES…………………………………………………………………….21BIBLIOGRAFÍA ……………………………………………………………………..22
  2. 2. INTRODUCCIÓN En este presente trabajo trataremos de explicar la fórmula de fe “descendióa los infiernos” con la ayuda de textos bíblicos y la contribución y el desarrolloreflexivo de toda la tradición patrística, de la liturgia y el magisterio en dondeprofundizamos los símbolos de la fe, los concilios y, finalmente, el Catecismo. Para dicho trabajo, Tomamos como punto de partida aclarar la expresióninfiernos, el cual no significa el infierno, el estado de condena, sino comomorada de los muertos que en hebreo se dice “Sheol” y en griego “Hades” (Hch.2, 31). En nuestro segundo capítulo hacemos una selección de textos bíblicosimprescindibles acerca del descenso de Cristo a los infiernos, el cual manifiestael hecho de una muerte auténtica, el paso de un estado de muerte y el rescate queDios realiza, librando a Cristo de la muerte. En el último capítulo, desarrollamos en el símbolo de la fe “el descenso deCristo a los infiernos”, el cual destacan los extremos más opuestos: «infierno» y«cielo». También desarrollamos el descenso a los infiernos entendido como unestado de muerte dentro del año litúrgico, que desarrolla el misterio de Cristo, elcual se celebra el sábado santo. Finalmente, vemos como el Magisterio recoge de la Tradición, de laSagrada Escritura, del pensamiento de los Padres y de la liturgia lo que hoy la fecristiana confiesa: «descendió a los infiernos.» 2
  3. 3. CAPÍTULO PRIMERO EL “SHEOL” EN LA REFLEXIÓN TEOLÓGICO-BÍBLICA1. El “Sheol” en el Antiguo Testamento. En el Antiguo Testamento se va perfilando progresivamente la revelación sobre lavida post mortem. Encontramos en la revelación del Antiguo Testamento una enseñanzaprogresiva sobre la vida después de la muerte —post mortem—, con lo cual se enseñade forma paulatina que tras la muerte hay otra vida. Vamos a señalar de maneraordenada como nos presenta el Antiguo Testamento la pervivencia post mortem. El Antiguo Testamento habla de la muerte como la pérdida del hálito de la vida —neshama— 1,o que exhala el alma —nefesh—2,mientras que el cuerpo se corrompe, locomen los gusanos. El lenguaje bíblico que se utiliza para los cadáveres es nebeletam. Tras la muerte, el Antiguo Testamento habla de que el difunto se ha ido a reunirsecon sus padres o antepasados3. Sin embargo, lo más común es que se hable de que se haido al sheol: «lugar de los muertos»4.1 Jb 34, 14; Sal 104, 292 Jr 15, 9; Gn 35, 183 Gn 15, 15; 49, 334 El sheol es mencionado la primera vez en el Génesis, Jacob al escuchar la noticia de la muerte de Joséexclama: «en el dolor buscaré en el sheol a mi hijo» (Gn 37, 35). Está clara la fe en la inmortalidad. Elsheol no se puede pensar como lugar del entierro, o inhumación, es decir la sepultura, pues Jacob pensabaque José había sido devorado por las fieras. Luego, Jacob piensa que su hijo aunque sin su cuerpo, 3
  4. 4. El Antiguo Testamento enseña que «algo» de la persona pervive luego de lamuerte y lo denomina refaim —sombras—. La etimología del término refaim esincierta. La mayoría de los exegetas hablan de que proviene de rafa: «ser débil», luegorefaim sería «exhausto de fuerza», con lo cual señala que poseen una existenciadebilitada. Se habla de plural: de un grupo (Prov. 21, 26). En el sentido de taletimología, se quiere expresar la vida triste e inerte de los muertos. Esta vida deinactividad se expresa en el Eclesiastés: es la región donde no hay conocimiento ysabiduría ( Qo 9, 10). Este texto tiene necesidad de ser precisado pues no se niega elconocimiento de los muertos sino que no toman parte más de la vida ordinaria ( Qo 9,6). Los autores que hablan de los refaim no pretender dar una explicación precisa delestado de los muertos. Ellos describen lo que ven: los muertos no tienen más lasprerrogativas de los vivos5. Se utilizan muchas expresiones para hablar del estado de los muertos en el sheol.Se habla de forma negativa como un estado donde los refaim no pueden relacionarsecon Dios: (a) No habrá familiaridad con Yahvé ya que no se podrá visitar el templo6. (b) En el sheol no se da gracias a Dios ni se le alaba (Is 38, 18-20). El salmistatoma la misma idea: en el sheol no se alaba a Dios y pide por ello la liberación (Slm 6,6). En los salmos místicos (salmos 16, 49, 73) encontramos una revelación sobre laesperanza de salir del sheol7. En estos salmos se expresa la viva esperanza de que Yahvélibere al justo del sheol para llevarlo consigo. Debe decirse que no se habla ya de refaimsino de nefesh: alma, luego se está expresando una pervivencia más personal deldifunto.pervive.5 S. ZEDDA, L’escatologia biblica. Antico Testamento e Vangeli sinoticci, v. I, Brescia 1972, pp.94 ss.6 Is 38, 117 «Un nuevo y trascendental paso de evolución se dibuja en los llamados salmos místicos (Sal 16 (15); 49(48), 73 (72)). Quizás se trate de salmos post-exílicos. En todo caso, el salmista expresa en los tres laesperanza de que Yahvé lo libere del sheol y lo lleve consigo». C. POZO, o.c., p.214-215. 4
  5. 5. «… pues no has de abandonar mi alma —nefesh— al sheol, ni dejarás a tu amigo ver lafosa. Me enseñara el camino de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro a tu derecha,delicias para siempre»8. «Como ovejas son llevadas al sheol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominaránsobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen ¡el sheol será su residencia! Pero Diosrescatará mi alma —nefesh—de las garras del sheol me cobrará»9. «¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra. Micarne y mi corazón se consumen, mi porción. ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios porsiempre!... Más para mi, mi bien es estar junto a Dios…»10. En el libro de la Sabiduría encontramos la revelación explícita de la inmortalidaddel alma. Este libro que quiere ser un consuelo para los judíos fieles a la ley de Dios, enespecial a los perseguidos, anima a la fidelidad enseñando que el justo vive tras lamuerte; al contrario, al impío le espera la muerte eterna11. «… las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormentoalguno… En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen por desdeñar aljusto y separarse del Señor»12. «El justo aunque muera prematuramente halla el descanso»13. El Sheol o hades es el lugar de los muertos o morada de los muertos donde bajoCristo después de muerto porque los que se encontraban allí estaban privados de lamisión de Dios (Sal 6, 6; 88, 11–13), pues mediante la muerte Jesús se sumerge en estasituación de soledad, tinieblas, abandono, pero no permanece allí vencido (Hch 2, 31;Hch 2, 24). Sino que Jesús expresa su solidaridad liberadora con quienes estaban bajoel yugo de la muerte. Tal era en efecto a la espera del redentor el estado de todos losmuertos, malos y justos (Sal 89, 49; 1 S 28, 19; Ez 32, 17–32) ), lo que no quiere decirque su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibidoen el "seno de Abraham" ( Lc 16, 22–26). "Son precisamente estas almas santas, queesperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuandodescendió a los infiernos" (Catech. R. 1, 6, 3). Jesús no bajó a los infiernos para liberarallí a los condenados ( Cc. de Roma del año 745; DS 587) ni para destruir el infierno de8 Sal 16, 10.9 Sal 49, 15-16.10 Sal 73, 25-28.11 C. POZO, o.c., pp.227-237.12 Sb 3,1.10.13 Sb 4,7. 5
  6. 6. la condenación ( DS 1011; 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido(Concilio de Toledo IV en el año 625; DS 485; también Mt 27, 52–53).2. la muerte de Cristo como acontecimiento histórico. La muerte de Cristo no es uno de los posibles términos de su vida terrena, sino lameta terrena prevista que consumaba su acción redentora, pre-ordenada por Dios yquerida también por la voluntad humana de Jesús. Sí, Jesús es un hombre, y muere dehecho; pero en él hay más que un hombre, es un hombre que verdaderamente, como Élmismo dijo es hijo de Dios, Jesús mismo dijo a sus discípulos, refiriéndose a su muerte: «… Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que secumpla!...»14 La muerte de Cristo es un acontecimiento histórico, el cual esta en el planprovidencial de Cristo por ello, San Pablo, afirma subrayando que transmite lo que élmismo ha recibido: «…Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió pornuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según lasEscrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientoshermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego seapareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. Y en último término se me apareciótambién a mí, como a un abortivo…»15 En los evangelios aparecen predicciones explicitas de la Pasión hechas por nuestroseñor Jesús en torno a su muerte, la primera, fue en la ocasión de la confesión de Pedroen Cesarea: «…Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir aJerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y sermatado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo:“¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!” Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los deDios, sino los de los hombres!…»16 En Marcos Jesús se aleja de toda tentación por que el motivo de su muerte es tieneuna razón teológica.14 Lc 12.50.15 1 Co 15,3-8.16 Mt 16,21-23. 6
  7. 7. «…Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobadopor los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días.Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle.Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: “¡Quítate de mivista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombre”…» 17 El Kerigma apostólico anuncia que Cristo murió por nuestros pecados. «…Dijo: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, lossumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día”…» 18 La segunda ocasión tras la transfiguración: «…Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: “El Hijo del hombre va a serentregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará.” Y se entristecieronmucho…»19 «…porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre seráentregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muertoresucitará”…»20 «…Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado enmanos de los hombres…»21 La tercera ocasión: «…Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por elcamino: “Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumossacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él,azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará”…» 22 «…Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumossacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles,y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará…» 23 «…Tomando consigo a los Doce, les dijo: “Mirad que subimos a Jerusalén, y secumplirá todo lo que los profetas escribieron para el Hijo del hombre; pues será entregado a losgentiles, y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán, y altercer día resucitará.” Ellos nada de esto comprendieron; estas palabras les quedaban ocultas yno entendían lo que decía…»2417 Mc 8,31-33.18 Lc 9,22.19 Mt 17,22-23.20 Mc 9,31.21 Lc 9,44.22 Mt 20, 17-19.23 Mc 10, 33-34.24 Lc 18,31-34. 7
  8. 8. También en San Juan: «…Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado elHijo del hombre…»25 «…Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo.Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla denuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre…»26 «…Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echadofuera. Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Decía esto para significarde qué muerte iba a morir…»27 Otras alusiones más o menos veladas de Nuestro señor a su Pasión y Muerte, «…Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: “¿Por qué nosotros y losfariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?”…» 28 «…Jesús les dijo: ¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio estácon ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les seráarrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día…»29 «…Jesús les dijo: “¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras elnovio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán enaquellos días”...»30 El anuncio del cáliz que a de beber «…Replicó Jesús: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?”Dícenle: “Sí, podemos.”…»31 «…Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, oser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?”…»32La comparación que hace de la unción en Betania con el embalsamiento «…Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a él una mujerque traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras25 Jn 3,14.26 Jn 10,17-18.27 Jn 12, 31-33.28 Mt 9,15.29 Mc 2,19-20.30 Lc 5,34-35.31 Mt 20, 22.32 Mc 10,38. 8
  9. 9. estaba a la mesa. Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron: “¿Para qué este despilfarro?Se podía haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres.”Mas Jesús, dándose cuenta, les dijo: “¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una "obra buena"ha hecho conmigo. Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréissiempre. Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi sepultura lo ha hecho.Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablarátambién de lo que ésta ha hecho para memoria suya.”…» 33 «…Estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino unamujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, de mucho precio; quebró elfrasco y lo derramó sobre su cabeza. Había algunos que se decían entre sí indignados: “¿Paraqué este despilfarro de perfume? Se podía haber vendido este perfume por más de trescientosdenarios y habérselo dado a los pobres.” Y refunfuñaban contra ella. Mas Jesús dijo: “Dejadla.¿Por qué la molestáis? Ha hecho una obra buena en mí. Porque pobres tendréis siempre convosotros y podréis hacerles bien cuando queráis; pero a mí no me tendréis siempre. Ha hecho loque ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo os aseguro:dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo queésta ha hecho para memoria suya.”…»34 «…Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quienJesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro erauno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume denardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó delolor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:“¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?”Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía labolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: “Déjala, que lo guarde para el día de misepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis.”…» 35 «…Se puso a decir al pueblo esta parábola: “Un hombre plantó una viña y la arrendó aunos labradores, y se ausentó por mucho tiempo.”A su debido tiempo, envió un siervo a loslabradores, para que le diesen parte del fruto de la viña. Pero los labradores, después degolpearle, le despacharon con las manos vacías. Volvió a enviar otro siervo, pero ellos, despuésde golpearle e insultarle, le despacharon con las manos vacías. Tornó a enviar un tercero, peroellos, después de herirle, le echaron. Dijo, pues, el dueño de la viña: “¿Qué haré? Voy a enviar ami hijo querido; tal vez le respeten.” Pero los labradores, al verle, se dijeron entre sí: "Este es elheredero; matémosle, para que la herencia sea nuestra." Y, echándole fuera de la viña, lemataron. “¿Qué hará, pues, con ellos el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a estoslabradores, y entregará la viña a otros.” Al oír esto, dijeron: “De ninguna manera.” Pero élclavando en ellos la mirada, dijo: “Pues, ¿qué es lo que está escrito: La piedra que losconstructores desecharon en piedra angular se ha convertido? Todo el que caiga sobre estapiedra, se destrozará, y a aquel sobre quien ella caiga, le aplastará.” Los escribas y los sumossacerdotes trataron de echarle mano en aquel mismo momento - pero tuvieron miedo al pueblo -porque habían comprendido que aquella parábola la había dicho por ellos…» 3633 Mt 26,6-13.34 Mc 14,3-9.35 Jn 12, 1-8.36 Lc 20, 9-19. 9
  10. 10. CAPÍTULO SEGUNDO EL ARTÍCULO DE FE: “EL DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIERNOS” Un pasaje de difícil interpretación es el de 1 P 3, 18-21 donde se habla de queJesús al descender a los «infiernos» predicó a los espíritus encarcelados. En todo caso,se afirma que Cristo con su victoria pascual ha sometido a todas las potestades «… Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, eljusto por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu. En el espíritu fue también apredicar a los espíritus encarcelados, en otro tiempo incrédulos, cuando les esperaba lapaciencia de Dios, en los días en que Noé construía el Arca, en la que unos pocos, es decir ochopersonas, fueron salvados a través del agua; a ésta corresponde ahora el bautismo que os salva yque no consiste en quitar la suciedad del cuerpo, sino en pedir a Dios una buena conciencia pormedio de la Resurrección de Jesucristo, que, habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y leestán sometidos los Angeles, las Dominaciones y las Potestades…» De difícil interpretación es 1 Pe 3 18-21 en el que se habla del anuncio de lasalvación a los espíritus encarcelados. Tres parecen ser las interpretaciones másacertadas 1) Cristo fue a anunciar a los espíritus o a los muertos la posibilidad de laconversión o salvación, o su condena definitiva o su victoria triunfal (1 Pe 3,18-22).2)Cristo, por medio de Noé, anunció la posibilidad de salvación a los de su generación,que ahora está encarcelada como espíritus incrédulos 3) Cristo, después de su muerteantes de la ascensión fue a anunciar a los ángeles rebeldes su triunfo definitivo37. Asimismo, se anuncia la cercanía de la parusía: esta cercano el fin de todo (1 P 4,7); por eso, es necesario estar preparados viviendo el mandamiento del amor ( 1 P 4, 8-11). Puede decirse que el descenso a los infiernos o sheol afirma parte de cuanto secontiene en la afirmación de que Cristo «fue sepultado». En efecto, así como lasepultura manifiesta la condición del cuerpo sin vida, el descenso a los infiernos37 J. RICO PAVES, o.c., p.64. 10
  11. 11. manifiesta que el alma de Cristo a penetrado verdaderamente en ese misterio que sedesigna con la expresión «Reino de los muertos». Jesús ha estado muertoverdaderamente durante «tres días»: la muerte le ha afectado en toda su humanidad, ene.Su cuerpo y en el alma, en la forma que afecta a todo hombre que muere. «La Iglesia confiesa que el espíritu humano pervive después de la muerte; no quiere ello decir, sin embargo, que la muerte no «afecte» también gravemente al alma. Incluso hablando en lenguaje clásico es necesario decir que separa del cuerpo del cual ella es esencialmente su forma, el alma queda en estado contra-naturam» (Santo Tomás de Aquino, CG IV, 79) Jesús durante tres días se encuentra, pues, «entre los muertos» ( Hch 3, 15; 13, 30;17, 3). «El descenso al Sheol o a los infiernos tiene un primer significado: Que Jesús comparte lamuerte con los que han muerto, cumple «las leyes» de la muerte, de tal forma que se puedadecir con verdad que resucito de entre los muertos…pero si se mira más a fondo la tradiciónbíblica y teológica, el descenso a los infierno es también expresión de la grandiosa soberanía deCristo sobre la muerte y sobre los muertos. De allí que generalmente la Teología hayaconsiderado que, en este descenso, Jesús aporta la redención a los justos, que ya habían, muerto,es decir, que les aplica la redención con su bajada a los infiernos» 38 El catecismo de la Iglesia Católica dice con seguridad de lo que implica laafirmación de que Jesús «bajo a los infiernos». «Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva..." (1 Pe 4, 6). El descenso a losinfiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase dela misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo pero inmensamente amplia en susignificado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y detodos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención. » 39 Es claro que, sometido a las leyes de la muerte, Jesús sigue siendo el Señor de lavida y de la muerte y, al mismo tiempo, que esta verdaderamente sometido a la muerte.Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte, Jesús dice lo siguiente refiriéndosea su permanencia en el Sheol; (Mt 12, 40; Rom 10, 7; Ef 4, 9) « Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tresnoches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches en elcorazón de la tierra. » (Mt 12, 40)38 K. ADAM, El Cristo de nuestra fe, cit 437-48839 C.E.C., n. 634 11
  12. 12. La expresión «corazón de la tierra» no significa el sepulcro, sino el Sheol, que lagente se imaginaba localizado en el interior de la tierra, por decirlo así en el corazón dela misma esta misma referencia también sirven para los siguientes pasajes: « O bien: ¿quién bajará al abismo?, es decir: para hacer subir a Cristo de entre losmuertos. » (Rom 10, 7) « ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? »(Ef 4, 9) Consideremos también las siguientes formulas: «Para que los muertos oigan lavoz del Hijo de Dios y los que lo oigan vivan» (Jn 5, 25). Jesús, «Príncipe de la vida»(Hch 3, 15). Aniquiló «mediante la muerte, al Señor de la muerte, es decir al diablo yliberto a cuantos, por temor a la muerte estaban de por vida sometidos a la esclavitud»(Hbr 2, 14-15). En adelante Cristo resucitó «tiene las llaves de la muerte y del Hades»(Ap 1, 18) y al «nombre de Jesús toda rodilla se doble en el Cielo, en la tierra y en losabismos» (Flp 2, 10). 12
  13. 13. CAPÍTULO TERCETO “EL DESCENSO DE CRISTO A LOS INFIERNOS” EN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA1. El descenso de cristo en el pensamiento de los Padres Algunos Padres dicen que el Señor descendió al sheol y predicó a los impíosllamándoles a la conversión. Pero no es la postura mayoritaria de la Tradición. La másrepresentativa es la postura de san Juan Crisóstomo quien defendió firmemente que laconversión no puede darse tras la muerte40. La aclaración de san Juan Crisóstomo esfundamental pues expresa el vínculo entre la vida terrena y el destino escatológico41. San Ignacio de Antioquía escribe que Cristo, en su visita al infierno, «resucitó deentre los muertos a todos aquellos profetas que habían sido sus discípulos en espíritu yque le habían esperado como maestro» (Magn. 9, 2). San Justino y San Ireneo citan un pasaje apócrifo de Jeremías en el cual venclaramente predicha la bajada de Cristo a los infiernos: «El Señor, el Santo (Dios) deIsrael, se acordó de sus muertos que duermen en la tierra del sepulcro, y descendió aellos para anunciarles la salud»42. Otros exponentes sobresalientes del s. II son Melitón de Sardes y S. Justino.2. En la liturgia40 SAN JUAN CRISOSTOMO, In Mat. Hom. XXXVI, 3: PG 57,417.41 Dentro de los Padres de Occidente, san Gregorio Magno enseñó que Cristo bajó solo por los justos delAT y que enseñar una salvación de los impíos es una doctrina herética. Cfr. SAN GREGORIO MAGNO,Epistolarum Lib. VII, 15: PL 77, 869-870.42 SAN IRENEO , Adv. Haer. IV 33, I y 12 y V 31, I: «para sacarlos y salvarlos». 13
  14. 14. Durante el sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor,meditando su Pasión y muerte y aquél «descenso a los infiernos», -al lugar de losmuertos- que confesamos en el credo y que prolonga la humillación de la Cruz,manifestando el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad laseparación del cuerpo y se unió a las restantes almas de los justos. Pero el descenso alReino de la muerte es también el primer movimiento de la victoria de Cristo sobre lamisma. En ese día la Iglesia conmemora la ausencia del Señor por eso no se celebra elsacrificio de la misa ni se recibe la comunión, Sacramento de su presencia. - a no ser encaso de viático-, aunque se reza la liturgia de las Horas. Es el sábado Santo, cuando termina el altar permanece por todo ello desnudo hastaque, después de la solemne vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, seinauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta díaspascuales. En la Plegaria Cuarta del Misal Romano, en el memorial dice: «Por eso, nosotros, Señor, al celebrar ahora el memorial de nuestra Redención,recordamos la muerte de Cristo, y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos suresurrección y ascensión a tu derecha, y mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos sucuerpo y su sangre, sacrificio agradable a ti y salvación para todo el mundo». «Dirige tu mirada sobre esta víctima que tu mismo has preparado a tu Iglesia, y concede acuantos compartimos este pan y este cáliz, que congregados en un solo cuerpo por el EspírituSanto, seamos, en Cristo, víctima viva para tu alabanza». El sábado santo como día que Cristo ha bajado a los infiernos, constituye elmisterioso intermedio entre el viernes santo y la resurrección pascual. En cuanto día de la muerte no puede ser todavía el día de la victoria de Dios sobrela muerte; y, sin embargo, es el día en que la vida eterna se mostró tan viva que pudotomar la muerte sobre sí para superarla desde dentro. Vemos ya en los primeros siglos de la tradición litúrgica cristiana que muy prontose va venerando en este día el descanso de Jesús en el sepulcro –como lo atestigua san 14
  15. 15. Atanasio43- y su descenso a los infiernos cuya fórmula aparece a mitad del s. IV enOriente, compuesta probablemente en Siria por Marco de Arethuya; sin embargo sucontenido esta ya presente en la Anáfora de Hipólito (a 220). Por tanto, el sábado será un profundo misterio y lo será siempre. Pero, quizás envez de dejarle como un día sin mucha trascendencia, ha llegado el día se saber apreciarcon más interés y reflexionar sobre Él y descubrir lo inagotable, rico y profundo que eseste día.3. En el Magisterio La fórmula «descendió a los infiernos» con intencionalidad salvífica concreta estaausente aun en el símbolo Niceno-constantinopolitano44. «Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosasvisibles o invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes detodos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido, no hecho, consustancial con elPadre, por quien fueron hechas todas las cosas; que por nosotros los hombres y por nuestra salvacióndescendió de los cielos y se encarnó por obra del Espíritu Santo y de María Virgen, y se hizo hombre, yfue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato y padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día según lasEscrituras, y subió a los cielos, y está sentado a la diestra del Padre, y otra vez ha de venir con gloria ajuzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y vivificante,que procede del Padre, que juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, que habló por losprofetas. En una sola Santa Iglesia Católica y Apostólica. Confesamos un solo bautismo para la remisiónde los pecados. Esperamos la resurrección de la carne y la vida del siglo futuro. Amén.»45 El descensus esta atestiguado en los símbolos de fe a partir del siglo IV, pero ensu contenido esencial ya era evidente a la fe cristiana desde el comienzo, del mismomodo que todos los artículos de la confesión de fe como el misterio de la gracia, desalvación, de redención. «En el 359 se encontraba ya por primera vez en un credo arriano. Antes inclusode su introducción en el Credo católico, había ya una tradición en la Iglesia respecto deeste descenso de Cristo a los infiernos. »4643 AA. VV. La Celebración en la Iglesia, ritmos y tiempos de la celebración, Tomo III, Salamanca 1990,pág. 118.44 A. AMATO. Jesús el Señor, Madrid 2006. Pág. 516.45 DH 150: Credo Niceno-constantinopolitano46 José Antonio Sayes, Señor el Cristo. Pág. 488 15
  16. 16. La situación de Jesús muerto esta unida a aquella verdad de fe que proclamamosen el Credo: « Descendió a los infiernos.» Esta frase se introdujo en el Símbolo de losApóstoles en el siglo IV y comienzos del V para traducir ciertos contenidos bíblicos quese dicen de la muerte de Jesús.»47 El descenso a los infiernos garantiza que cristo ha conocido verdadera mente lamuerte. El fin de su vida no es una especie de paso fugaz. Cristo ha penetrado en elabismo de muerte humana, pasando por un autentico estadio de muerte y teniendo queresucitar «de entre los muertos». La afirmación que el Credo hace es puramente cristológico, y una consecuencianecesaria de la encarnación del Logos. 3.1 En los símbolos de fe En los símbolos de fe, en el que confesamos que Jesucristo después de la pasión,crucifixión, muerto y enterrado «descendió a los infiernos», significa simplemente quenuestro salvador no solo murió, sino que estuvo muerto, es decir, que apuró hasta elextremo las consecuencias que comporta el morir como disolución de lo humano-corporal-histórico, morir es de algún modo experiencia humana, pero nadie ha vueltopara explicar que es permanecer en el reino de la muerte. El descensus aparece cada vez más frecuentemente en documentado ensímbolos, formulas de fe precisiones doctrinales, pronunciamientos conciliares; tambiénen el Credo Apostólico.3.2 En el IV Concilio de Letrán (1215) En la Tradición se impuso la afirmación del “descenso de Cristo a los infiernos”.Fue definida expresamente por los Concilios IV de Letrán y II de Lyon (1274) en laconfesión de fe de Miguel Paleólogo.47 M. ARIAS REYERO, Jesús el Cristo. Pág. 203 16
  17. 17. Como punto de partida es necesario aclarar, además de la expresión «infiernos»no significa el infierno, el estado de condenación, sino la morada de los muertos, talcomo señale en la primera parte del capitulo.En este primer concilio, el IV de Letrán, en su decreto Firmiter afirma lo siguiente: «Y, finalmente, Jesucristo unigénito Hijo de Dios, encarnado por obra común de toda laTrinidad, concebido de María siempre Virgen, por cooperación del Espíritu Santo, hechoverdadero hombre, compuesto de alma racional y carne humana, una sola persona en dosnaturalezas, mostró más claramente el camino de la vida. El, que según la divinidad es inmortale impasible, El mismo se hizo, según la humanidad, pasible y mortal; El también sufrió y murióen el madero de la cruz por la salud del género humano, descendió a los infiernos, resucitó deentre los muertos y subió al cielo; pero descendió en el alma y resucitó en la carne, y subiójuntamente en una y otra; ha de venir al fin del mundo, ha de juzgar a los vivos y a los muertos,y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos: todos loscuales resucitarán con sus propios cuerpos que ahora llevan, para recibir según sus obras, orafueren buenas, ora fueren malas; aquéllos, con el diablo, castigo eterno; y éstos, con Cristo,gloria sempiterna»48. Esta propuesta del concilio es recogido por todos los catecismos de la Iglesiacatólica.3.3 Concilio II de Lyon En la confesión de fe de Miguel Paleólogo se afirma: «Creemos que el mismo Hijo de Dios, Verbo de Dios, eternamente nacido del Padre,consustancial, coomnipotente e igual en todo al Padre en la divinidad, nació temporalmente delEspíritu Santo y de María siempre Virgen con alma racional; que tiene dos nacimientos, unnacimiento eterno del Padre y otro temporal de la madre: Dios verdadero y hombre verdadero,propio y perfecto en una y otra naturaleza, no adoptivo ni fantástico, sino uno y único Hijo deDios en dos y de dos naturalezas, es decir, divina y humana, en la singularidad de una solapersona, impasible e inmortal por la divinidad, pero que en la humanidad padeció por nosotros ypor nuestra salvación con verdadero sufrimiento de su carne, murió y fue sepultado, y descendióa los infiernos, y al tercer día resucitó de entre los muertos con verdadera resurrección de sucarne, que al día cuadragésimo de su resurrección subió al cielo con la carne en que resucitó ycon el alma, y está sentado a la derecha de Dios Padre, que de allí ha de venir a juzgar a losvivos y a los muertos, y que ha de dar a cada uno según sus obras, fueren buenas o malas» 49. La novedad permanente de la fe cristiana se nos revela justamente en lo extraño ysecreto de este misterio, aunque de modo lento, penoso, paciente y celoso. Contribuir aesto es también la intención de las reflexiones que siguen en las cuales queremos48DH 801.49 DH 852. 17
  18. 18. mostrar como desemboca en este punto a cerca de la doctrina del descenso en el ámbitode la teología. En este sentido es especialmente importante los siguientes aspectos:antropológicos, cristológicos-soteriológicos, trinitario-teológicos, práctico-teológicos.Cada uno de estos aspectos es separable pero en última instancia no lo son realmenteporque el aspecto cristológico-soteriológico no es pensable sin el antropológico; delaspecto cristológico como ejemplo se derivan los aspectos prácticos-sacramental-teológicos (o también éticos), y todos juntos solamente son posibles dentro del aspectoglobalizador teológico trinitario. Finalmente por tanto, podemos decir que la verdad expresada en el Magisterio dela Iglesia Católica contiene una confirmación de la realidad de la muerte de Cristo y almismo tiempo proclama el inicio de su glorificación. No solo de Él, sino de todos losque por medio de su sacrificio redentor participan de su gloria en la felicidad del reinode Dios.3.4 Catecismo de la Iglesia Católica El descenso de Cristo al lugar de los muertos supone el anuncio a los que hanmuerto rectamente de entrar en la gloria y a la visión de Dios, Cristo anuncia su propiaentrada en la gloria con él; aunque en el sélo se distingue ya en el judaísmo antiguo dosniveles: El de los condenados definitivamente y el de los salvados, Cristo inaugura consu resurrección el nuevo cielo y les anuncia precisamente esto, es lo que enseña elnuevo catecismo. "Jesús bajó a las regiones inferiores de la tierra. Este que bajó es el mismo quesubió" (Ef 4, 9–10). El Símbolo de los Apóstoles confiesa en un mismo artículo de fe eldescenso de Cristo a los infiernos y su Resurrección de los muertos al tercer día, porquees en su Pascua donde, desde el fondo de la muerte, él hace brotar la vida: Christus,filius tuus, qui, regressus ab inferis, humano generi serenus illuxit, et vivit et regnat insaecula saeculorum. Amen. (Es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro,brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos.Amén).(MR, Vigilia pascual 18: Exultet). 18
  19. 19. Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según las cuales Jesús"resucitó de entre los muertos" (Hch 3, 15; Rm 8, 11; 1 Co 15, 20) presuponen que,antes de la resurrección, permaneció en la morada de los muertos (cf. Hb 13, 20). Es elprimer sentido que dio la predicación apostólica al descenso de Jesús a los infiernos;Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en la morada delos muertos. Pero ha descendido como Salvador proclamando la buena nueva a losespíritus que estaban allí detenidos, pues en EL encuentran el fundamento de la propiasalvación (cf. 1 P 3,18–19). Entre los habitantes de Abraham, San Pedro distingue especialmente al loscontemporáneos de Noé, no para excluir a los demás, sino para hacer resaltar mejor laeficacia de la muerte redentora de Jesús que alcanza incluso a otros de otros tiempos. Loque nos quiere enseñar el catecismo es que todos los justos, desde los tiempos de Noé,alcanzan los efectos salvíficos de la pasión de Cristo con el anuncio del cielo nuevo. «La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (cf. Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9)a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontrabanallí estaban privados de la visión de Dios (cf. Sal 6, 6; 88, 11–13). Tal era, en efecto, a la esperadel Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos (cf. Sal 89, 49;1 S 28, 19; Ez 32,17–32), lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola delpobre Lázaro recibido en el "seno de Abraham" (cf. Lc 16, 22–26). "Son precisamente estasalmas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberócuando descendió a los infiernos" (Catech. R. 1, 6, 3). Jesús no bajó a los infiernos para liberarallí a los condenados (cf. Cc. de Roma del año 745; DS 587) ni para destruir el infierno de lacondenación (cf. DS 1011; 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido (cf. Ccde Toledo IV en el año 625; DS 485; cf. también Mt 27, 52–53). "Hasta a los muertos ha sidoanunciada la Buena Nueva..." (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimientodel anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fasecondensada en el tiempo pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de laobra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos losque se salvan se hacen partícipes de la Redención.»50 Jesús sabe que su muerte es salvadora para todos los hombres, por tanto lamuerte de Jesús no viene de sorpresa, no es un accidente. No es una lamentableequivocación. Su muerte se va perfilando en el Nuevo Testamento.El reino de los muertos queda roto, dominado por Jesús. Con la muerte y sepultura deJesús toda realidad, todo poder, así sea el más desconocido y subconsciente, ha sidovencido. Y esta victoria esta presente en la Iglesia tal como nos enseña el catecismo.50 CEC 633-634. 19
  20. 20. «Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte (cf. Mt 12, 40; Rm 10, 7; Ef 4, 9)para "que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan" (Jn 5, 25). Jesús,"el Príncipe de la vida" (Hch 3, 15) aniquiló "mediante la muerte al señor de la muerte, es decir,al Diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud"(Hb 2, 14–15). En adelante, Cristo resucitado "tiene las llaves de la muerte y del Hades" (Ap 1,18) y "al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos" (Flp 2,10). Un gran silencio reina hoy en la tierra, un gran silencio y una gran soledad. Un gransilencio porque el Rey duerme. La tierra ha temblado y se ha calmado porque Dios se hadormido en la carne y ha ido a despertar a los que dormían desde hacía siglos... Va a buscar aAdán, nuestro primer Padre, la oveja perdida. Quiere ir a visitar a todos los que se encuentran enlas tinieblas y a la sombra de la muerte. Va para liberar de sus dolores a Adán encadenado y aEva, cautiva con él, El que es al mismo tiempo su Dios y su Hijo...Yo soy tu Dios y por tucausa he sido hecho tu Hijo. Levántate, tú que dormías porque no te he creado para quepermanezcas aquí encadenado en el infierno. Levántate de entre los muertos, yo soy la vida delos muertos (Antigua homilía para el Sábado Santo).»51 Jesús muerto se hace solidario con los hombres que han vivido antes que él. Suliberación se extiende también a ellos. La historia de la salvación no repercute sólo en elpresente o en el futuro, sino también en el pasado. No hay barreras espaciales nitemporales para la salvación inaugurada por la muerte de Cristo.51 CEC 635. 20
  21. 21. CONCLUSIONES Para los Cristianos el Sheol o hades es el lugar de los muertos o morada de losmuertos donde bajo Cristo después de muerto porque los que se encontraban allí estabanprivados de la misión de Dios ( Sal 6, 6; 88, 11–13), pues mediante la muerte Jesús sesumerge en esta situación de soledad, tinieblas, abandono, pero no permanece allívencido ( Hch 2, 31; Hch 2, 24), sino que Jesús expresa su solidaridad liberadora conquienes estaban bajo el yugo de la muerte. Por tanto la muerte de Cristo es unacontecimiento histórico, el cual está en el plan providencial de Cristo La aclaración de los Padres de la Iglesia, especialmente San Juan Crisóstomo esfundamental, pues expresa el vínculo entre la vida terrena y el destino escatológico.En la liturgia el sábado santo como el día que Cristo ha bajado a los infiernos,constituye un profundo misterio y lo será siempre. La fórmula «descendió a los infiernos» llegó al credo en el siglo IV, pero en sucontenido esencial ya era evidente a la fe cristiana desde el comienzo. De este modo podemos concluir con certeza que:1. El descenso de Cristo es salvífico, por tanto es un acto redentor como toda su vida.2. La Iglesia confiesa el valor redentor del descenso de Cristo a los infiernos.3. El descenso a los infiernos enseña que Cristo murió verdaderamente (verdaderohombre). 21
  22. 22. BIBLIOGRAFÍALUDWIG OTT, Manual de teología dogmática, Barcelona 1958.AA. VV. La celebración en la iglesia: ritmos y tiempos de la celebración, Tomo III,Salamanca 1990.J. ANTONIO SAYES, Señor el Cristo. Pamplona 1998MAXIMO ARIAS REYERO, Jesús el Cristo. 1980S. ZEDDA, L’escatologia biblica. Antico Testamento e Vangeli sinoticci, v. I, Brescia1972SAN IRENEO, Adv. Haer. IV 33, I y 12 y V 31, I: «para sacarlos y salvarlos.»CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA. 1992H.DENZINGER-P.HUNERMANN, Echiridion symbolorum definitinum etdeclarationum de rebus fidei et morum, Barcelona 2000.AA. VV. La Celebración en la Iglesia, ritmos y tiempos de la celebración, Tomo III, Salamanca 1990SAN JUAN CRISOSTOMO, In Mat. Hom. XXXVI.A. AMATO, Jesús el Señor. Madrid 1998. 22
  23. 23. 23

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