La posada del silenco nº 35, curso vi

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La posada del silenco nº 35, curso vi

  1. 1. EL VÍDEO DE HOY: EN PORTADA- ATRAPADOS EN GAZA CARITAS CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS VOLUNTARIOS CON SUS 78.000 VOLUNTARIOS
  2. 2. Cáritas. 5 de diciembre de 2014.- Con motivo de la celebración, hoy 5 dediciembre, del Día Internacional de los Voluntarios, Vicente Altaba, delegado episcopal de Caritas Española, ha dirigidouna carta a los más de 78.000 con que cuenta la Institución, para agradecerlessu servicio y dedicación generosa. Según los datos de laMemoria 2013, de los casi 56.500 voluntarios con que contaba la Institución en2007, se ha pasado a más de 78.000, elincremento paulatino en este cifra ha sido una generosa respuesta al incrementode las necesidades de las personas. ElDelegado Episcopal comparte con los voluntarios el inmenso don que suponeservir en Cáritas: “Somos nosotros los primeros que nos sentimosprofundamente agraciados y agradecidos por el don que significa ser voluntarios”. “Sí, hoy esun día para proclamar y celebrar que ser voluntarios de Cáritas es una gracia,un don, un regalo, una profunda suerte. Es una suerte tener ojos abiertos paraver el sufrimiento de los pobres, oídos atentos para escuchar su clamor ycorazón sensible para conmovernos. Es un regalo salir de nuestra cueva, denuestras comodidades y seguridades, detener el ritmo absurdo de una vida vividasólo para nosotros mismos, y poner lo que somos y tenemos al servicio de loshermanos tirados al borde del camino, de los que más necesitan, de los que sondesechados, ignorados y olvidados. Y es una gracia experimentar que, detrás delclamor de los más débiles y pobres, nos sentimos llamados por un Dios que tieneentrañas de amor, que se conmueve ante la pobreza y el sufrimiento humano y nosconvoca a hacer presente su Reino construyendo una nueva humanidad en que losexcluidos puedan integrarse en una sola familia humana, sentarse con loshermanos a la mesa y vivir con dignidad”.
  3. 3. En sucarta, Altaba, menciona también la entrega generosa y desinteresada más allá denuestras fronteras que queda reflejadaen el Programa de Voluntariado Internacional, una apuesta de Cáritas por llevarla generosa entrega personal hasta los rincones más necesitados: “Esta dimensión global de la identidaddel voluntariado de Cáritas se está viendo rubricada en los últimos años con elimpulso de las experiencias de quienes están dispuestos a verificar sugratuidad en el seno de otras Iglesias en donde nuestra Confederacióndesarrolla su cooperación fraterna. Esta opción por el voluntariadointernacional nace de la misma esencia de la Iglesia que vive la caridaduniversal y sin barreras”. “Desde estaconciencia agradecida y universal, hoy es también un día oportuno para renovarel gozo de la vocación a la que hemos sido llamados en la Iglesia y en elmundo: Ser instrumentos de la gracia para difundir el amor de Dios y hacerpresente en nuestra historia el rostro misericordioso del «Dios de loshumildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de losdesvalidos, salvador de los desesperados» (Jud 9,11). Un día para renovar elgozo de nuestro servicio, la gratuidad de nuestra entrega y decirle una vez másal Señor: Aquí estoy, dispuesto y agradecido porque en el servicio a los pobreshas querido contar conmigo”. La cartatermina reiterando el agradecimiento a esos más de 78.000 voluntarios; “Gracias–dice Altaba– porque además de asistir a los pobres, trabajáis por la justiciay por trasformar las estructuras que generan la pobreza y la exclusión”. “Y quieroterminar con una invitación: No olvidemos nunca que la fuente y el sentido denuestro servicio está en nuestra configuración con Jesucristo y que lo másimportante que podemos ofrecer a los pobres –como él hizo–, es la vida hechadon y puesta a sus pies en el servicio. Para eso, dice Francisco, “hace faltaun espacio interior que dé sentido al compromiso” (EG 262). Sirvamos, pues, alos pobres desde una profunda espiritualidad, como discípulos-misioneros deJesucristo. ¡No nos dejemos robar la espiritualidad!” Piden la retirada de la disposición de expulsiones de inmigrantes 05/12/2014 Reunidos en Málaga representantes de instituciones eclesiales que trabajan “in situ” a uno y otro lado de la frontera sur para abordar coordinadamente distintos temas que afectan a las personas migrantes, y siendo testigos del sufrimiento diario que las vallas provocan, Cáritas Española, CONFER, Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones y Justicia y Paz solicitan la retirada inmediata de la disposición sobre las expulsiones sumarias.
  4. 4. El comunicado continúa así: La Comisión de Interior del Congreso de los Diputados aprobó el pasado 25 de noviembre el Dictamen sobre el Proyecto de Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, en el que se recoge una modificación a la Ley Orgánica de Extranjería que pretende legitimar las expulsiones sumarias en la frontera de Ceuta y Melilla. A nuestra preocupación por un proyecto de Ley que criminaliza la pobreza y la movilización social, se suma la consternación por la naturaleza de una enmienda que ha sido introducida a última hora por el Grupo Parlamentario Popular del Congreso. Además de compartir las reflexiones de instituciones como el Consejo General de la Abogacía y la inquietud expresada por numerosas entidades y plataformas ante la aprobación del citado Dictamen, queremos hacer público nuestro enérgico rechazo a la modificación que se contempla en el mismo porque entendemos que viola derechos humanos, da cobertura legal a una práctica ilegal que se viene constatando desde hace tiempo y no va a aportar soluciones a ninguna de las causas por las que las personas migrantes abandonan sus países de origen para, tras un arduo camino, llegar ante las fronteras de Ceuta y Melilla. En definitiva, sólo se logrará incrementar el sufrimiento de las personas y no se reducirán las llegadas. Recordamos que La Ley Orgánica de Extranjería ya cuenta con procedimientos legales para abordar los casos de entradas irregulares en España por puestos no habilitados y que conllevan una serie de garantías para las personas migrantes, como son la asistencia letrada y el derecho a intérprete. Además, aunque insuficiente, existe la posibilidad de solicitar asilo y refugio, e identificar potenciales víctimas de trata y otros perfiles vulnerables. Es necesario señalar que las expulsiones sumarias vulneran lo dispuesto por los artículos 12 y 13 de la Directiva europea 2008/115/CE y el artículo 13 del Código de Fronteras Schengen, que establecen como garantías procedimentales en todo procedimiento de retorno la obligatoriedad de una resolución motivada para la denegación de entrada, en la que se indiquen los motivos exactos de la misma, así como el derecho a recurrir dicha resolución de forma informada y asesorada. Es más, esas expulsiones podrían ser constitutivas de una violación del artículo 6 del Carta Europea de Derechos Fundamentales (CEDH) que contempla el derecho a un proceso equitativo. Por otra parte, ese Dictamen pone en riesgo la protección internacional, lo que vulnera la Convención de Ginebra de 1951 y el artículo 18 de la Carta de los
  5. 5. Derechos Fundamentales de la UE. Junto a ello, el artículo 6 de la Directiva 2013/32/UE obliga a los Estados Miembros a garantizar el 2 acceso a la protección no sólo en el territorio nacional sino también en las fronteras y aguas territoriales. Llamamos también la atención sobre la violación que supone del principio de “non refoulement” (no devolución) recogido en el artículo 33 de la Convención de Ginebra de 1951, el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, el artículo 18 de la ya citada CEDH y la Directiva de retorno (Directiva 2008/115/CE) según el cual ninguna persona puede ser devuelta a un país donde su vida, libertad o seguridad corran peligro. En las últimas semanas ha sido la propia Comisión Europea e incluso el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas quienes han manifestado su preocupación por la vulneración de derechos que podría conllevar estas decisiones. Por tanto, solicitamos que se retire esta disposición adicional y se busque un consenso político en materia de inmigración. España debe liderar ese proceso y hacer ver a la Unión Europea que las vallas de Ceuta y Melilla son sólo la consecuencia de una política migratoria europea desenfocada. Solicitamos, asimismo, diálogo para buscar vías de acceso regulares para quienes no las encuentran nunca y no se vean empujados a dar un salto desesperado. Y solicitamos solidaridad con quienes buscan la protección del asilo y el refugio huyendo de conflictos, persecuciones y los efectos de una política de cooperación internacional centrada exclusivamente en un modelo económico de crecimiento que propicia el descarte y la expulsión de los ciudadanos de sus países de origen y no el desarrollo de sus propias capacidades y experiencias para evitar el abandono de sus comunidades como consecuencia de la injustica o la inseguridad. La aceptación de las expulsiones sumarias que representa la aprobación de este Dictamen supondría consolidar legalmente un concepto de “frontera” sinónimo de un territorio donde los derechos humanos están ausentes. Y como ha señalado la Comisión Episcopal de Migraciones en el VII Congreso de Migraciones en el Vaticano, y ha afirmado recientemente el Papa Francisco ante el Parlamento Europeo, “Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que permitan tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes“. Fuente: periodistadigital.com Siria:Lamentable respuesta mundial a la crisis de refugiados 05.12.2014 · Amnistía Internacional Una familia de refugiados sirios procedentes de Alepo, acogidos en Estambul, Turquía, marzo 2014. © BULENT KILIC/AFP/Getty Images Los líderes mundiales están negando la protección a las personas refugiadas más vulnerables de Siria, con consecuencias catastróficas. Así lo ha advertido Amnistía Internacional en un nuevo informe
  6. 6. publicado con antelación a la conferencia sobre promesas de contribuciones de la ONU que se celebrará en Ginebra el 9 de diciembre. El informe, Left Out in the Cold: Syrian refugees abandoned by the international community, destaca la lamentable cifra de plazas de reasentamiento ofrecidas por la comunidad internacional. Cinco de los países principales de la región –Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto– han acogido a unos 3,8 millones de personas refugiadas. En el resto del mundo sólo se ha ofrecido cobijo para el 1,7 por ciento de esta cifra desde que estalló la crisis hace más de tres años. Los Estados del Golfo –entre los que se encuentran algunos de los más ricos del mundo– no se han ofrecido a acoger a ni un solo refugiado de Siria hasta el momento. Tampoco Rusia ni China se han comprometido a ni un solo reasentamiento. Salvo Alemania, el resto de la Unión Europea (UE) se ha comprometido a reasentar a un mísero 0,17 por ciento de los refugiados en los principales países de acogida. “La escasez del número de plazas de reasentamiento ofrecidas por la comunidad internacional es francamente vergonzosa. El ACNUR (organismo de la ONU para los refugiados) ha identificado a casi 380.000 personas como necesitadas de reasentamiento; sin embargo, sólo a una mínima parte de estas personas se les ha ofrecido cobijo en el extranjero”, ha manifestado Sherif Elsayed-Ali, director del Equipo sobre Derechos de Personas Refugiadas y Migrantes de Amnistía Internacional. “El anuncio realizado esta semana por el Programa Mundial de Alimentos, en el que decía que se ha visto obligado a suspender la ayuda alimentaria a 1,7 millones de personas refugiadas a causa de una crisis de financiación, subraya la desastrosa respuesta de la comunidad internacional.” “La total ausencia de compromisos de reasentamiento por parte de los Estados del Golfo resulta especialmente vergonzosa. Los lazos lingüísticos y religiosos deberían situar a estos Estados en primera línea de quienes ofrecen refugio seguro a quienes huyen de la persecución y los crímenes de guerra en Siria.” En Líbano, un país con una economía precaria y una deuda creciente, la llegada de personas refugiadas de Siria ha incrementado la población en un 26 por ciento. El número de personas refugiadas a las que Líbano ha acogido es 715 veces el total de personas sirias que han buscado refugio en la UE en los últimos tres años más el de las plazas de reasentamiento que la UE ha ofrecido. La falta de apoyo internacional ha tenido consecuencias desastrosas en los cinco principales países de acogida, que actualmente albergan a al menos el 95 por ciento de las personas refugiadas de Siria, y luchan seriamente por hacer frente a la situación. Turquía, Líbano y Jordania han impuesto severas restricciones a la entrada de personas refugiadas en los últimos meses, y han dejado a muchas atrapadas en Siria, en grave peligro de sufrir abusos a manos de las fuerzas gubernamentales o del grupo autodenominado Estado Islámico (EI) y otros grupos armados. Amnistía Internacional pide que, para final de 2015, se reasiente al menos a un 5 por ciento de las personas refugiadas de Siria, y a otro 5 por ciento para 2016. Esto garantizaría que todas las personas actualmente identificadas por el ACNUR como necesitadas de reasentamiento reciben una plaza. Entre las personas refugiadas necesitadas de reasentamiento se encuentran supervivientes de tortura, menores no acompañados y personas con problemas médicos graves. “La conferencia sobre promesas de contribuciones que se celebrará la semana que viene debe utilizarse para dar la vuelta a la situación. Es hora de que los gobiernos mundiales tomen las valerosas medidas necesarias para compartir la responsabilidad de esta crisis y evitar nuevos sufrimientos”, ha manifestado Sherif Elsayed-Ali. “Si un país diminuto con una economía débil y una deuda enorme como Líbano puede dar cabida a un incremento de una cuarta parte de su población, no cabe duda de que otros podrían estar haciendo más para ayudar.” Aunque algunos de los países más ricos del mundo, como Estados Unidos, Reino Unido y Kuwait, han hecho generosas contribuciones a la respuesta humanitaria de la ONU, eso por sí solo no basta. “Los países no pueden tranquilizar su conciencia con pagos en metálico y luego lavarse las manos respecto al problema”, ha manifestado Sherif Elsayed-Ali. “Sin que se atisbe el final del conflicto en Siria, y con pocas perspectivas de que las personas refugiadas puedan volver a sus hogares en un futuro cercano, el reasentamiento es esencial para ayudar a los más vulnerables y aliviar la carga de los países que están dando cobijo en la región.” Incluso de los compromisos internacionales de reasentamiento ya formulados, sólo unos pocos se han cumplido. Hasta agosto de 2014, sólo 7.000 personas refugiadas remitidas por el ACNUR para su reasentamiento habían partido rumbo a nuevos hogares en sus países de destino. “La apatía que hemos presenciado por parte de algunos de los países más ricos del mundo se ha visto exacerbada por el alarmismo respecto a los crecientes niveles de inmigración en Europa. Aquellos que cuentan con los medios suficientes para hacerlo deben desempeñar un papel mayor”, ha
  7. 7. manifestado Sherif Elsayed-Ali. La cifra real de personas procedentes de Siria que han llegado a la UE y han solicitado asilo en ella en los últimos tres años asciende a aproximadamente 150.000. Esta es más o menos la misma cifra de personas que llegó a Turquía en tan sólo una semana de septiembre de 2015, huyendo del avance del EI en la localidad siria de Kobani. Información complementaria En la UE, Suecia y Alemania están dando cobijo al mayor número de solicitantes de asilo procedentes de Siria. Entre los dos han recibido 96.500 solicitudes nuevas de asilo desde Siria en los tres últimos años, una cifra que representa el 64 por ciento de todas las solicitudes recibidas por la UE. Además, el compromiso de reasentamiento de Alemania asciende a casi la mitad de la cifra global total. Excluyendo a Alemania, los cinco países más grandes de la UE (Reino Unido, Francia, Italia, España y Polonia) se han comprometido a ofrecer tan sólo 2.000 plazas entre todos: el equivalente al 0,001 por ciento de la suma de sus poblaciones. Primera predicación de Adviento 2014 – P. Raniero Cantalamessa Con el Papa Francisco a los pies de María Inmaculada 2014-12-06 Radio Vaticana (RV).- María Inmaculada: verdad, caridad, pureza, esplendor del Evangelio para el mundo entero. En Ti se hizo carne la Palabra de Dios Recorriendo idealmente la peregrinación que tantas veces cumplieron sus predecesores, el Papa Francisco realiza también este año - el 8 de diciembre - el tradicional acto de veneración, homenaje y oración del Obispo de Roma a los pies de la imagen de la Madre de Dios, que vela sobre la diócesis del Papa, desde lo alto de la columna de la plaza de España. La misma que el beato Pío IX, hizo colocar sobre una columna como perenne recuerdo del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que había proclamado el 8 de diciembre de 1854. «La Inmaculada es fruto del amor de Dios que salva el mundo». «¡Qué bella es nuestra Madre que pone su mirada de amor sobre nosotros!» destacó el Papa Bergoglio el 8 de diciembre de 2013. Alabando la belleza de la Madre de Dios y Madre nuestra invitó a todos los fieles a reconocer en María nuestro destino verdadero, nuestra vocación más profunda: ser amados, ser transformados por el amor de Dios. Nos preparamos a celebrar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, con el ruego que el Papa Francisco le dirigió en su oración a la Virgen Santa: «ayúdanos a escuchar la voz del Señor: el grito de los pobres, enfermos y necesitados, los ancianos y los niños, toda vida humana sea siempre amada y venerada»: ORACIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María Domingo 8 de diciembre de 2013 Virgen Santa e Inmaculada, a Ti, que eres el orgullo de nuestro pueblo y el amparo maternal de nuestra ciudad, nos acogemos con confianza y amor. Eres toda belleza, María. En Ti no hay mancha de pecado. Renueva en nosotros el deseo de ser santos: que en nuestras palabras resplandezca la verdad, que nuestras obras sean un canto a la caridad, que en nuestro cuerpo y en nuestro corazón brillen la pureza y la castidad, que en nuestra vida se refleje el esplendor del Evangelio. Eres toda belleza, María. En Ti se hizo carne la Palabra de Dios. Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor: que no seamos sordos al grito de los pobres, que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos, que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes, que amemos y
  8. 8. respetemos siempre la vida humana. Eres toda belleza, María. En Ti vemos la alegría completa de la vida dichosa con Dios. Haz que nunca perdamos el rumbo en este mundo: que la luz de la fe ilumine nuestra vida, que la fuerza consoladora de la esperanza dirija nuestros pasos, que el ardor entusiasta del amor inflame nuestro corazón, que nuestros ojos estén fijos en el Señor, fuente de la verdadera alegría. Eres toda belleza, María. Escucha nuestra oración, atiende a nuestra súplica: que el amor misericordioso de Dios en Jesús nos seduzca, que la belleza divina nos salve, a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero. Amén. (CdM – RV) “El teólogo es un creyente a la escucha de la Palabra del Dios vivo”, el Papa a la Comisión Teológica Internacional 2014-12-06 Radio Vaticana (RV).- “La escucha de la Palabra de Dios debe ser una de las principales actitudes de un teólogo antes que el estudio”, lo afirmó el Papa Francisco al recibir a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, al inicio de un nuevo quinquenio de trabajo. En su discurso el Santo Padre invitó a prestar atención a los aportes de las mujeres en este ámbito y solicitó a todos los presentes a preservar la unidad en el pluralismo de puntos de vista. A los presentes les recordó la misión por la cual fue creada esta Comisión: «estudiar los problemas doctrinales de gran importancia, especialmente aquellos que presentan nuevos aspectos, y de este modo ofrecer su ayuda al Magisterio de la Iglesia» (Estatutos, art. 1). Los veintisiete documentos publicados hasta ahora – recordó el Papa – son el testimonio de este compromiso y un punto de referencia para el debate teológico. El Pontífice precisó además, que con su trabajo teológico, esta Comisión ofrece un servicio a la Iglesia universal y para ello es necesario escuchar la Palabra de Dios antes que estudiarla: «Su misión es servir a la Iglesia, lo que presupone no solo capacidades intelectuales, sino también disposiciones espirituales. Entre estas últimas, quisiera llamar su atención sobre la importancia de la escucha… El teólogo es sobre todo un creyente que escucha la palabra del Dios vivo y lo recibe en el corazón y en la mente. Pero el teólogo también debe ponerse humildemente en escucha de «lo que el Espíritu dice a las Iglesias» (Ap. 2,7) … De hecho, junto a todo el pueblo cristiano, el teólogo abre los ojos y los oídos a los “signos de los tiempos”. Está llamado a «escuchar atentamente, discernir e interpretar los diversos lenguajes de nuestro tiempo, y saberlos juzgar a la luz de la Palabra de Dios – es ella la que juzga, la Palabra de Dios – para que la verdad revelada sea mejor entendida siempre, sea mejor comprendida y pueda venir presentada en forma más adecuada» (Conc. Ecum. Vat. II, Cost. Gaudium e spes, 44). En esta óptica señaló el Santo Padre y refiriéndose a la composición tan diversificada de la Comisión, exhortó a una mayor presencia de la mujeres en este campo teológico. “Es necesario reflexionar sobre el rol que las mujeres tienen y deben tener en el campo de la teología”, afirmo Francisco. De hecho, «la Iglesia reconoce el aporte indispensable de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y ciertas capacidades peculiares que son frecuentemente propias de las mujeres. Los invito pues, dijo el Obispo de Roma, a sacar el mayor provecho de este aporte especifico de las mujeres a la inteligencia de la fe. Evidenciando otra característica de esta Comisión, se refirió a su aspecto internacional: «Otra característica de esta Comisión es su carácter internacional, que refleja la catolicidad de la Iglesia. La diversidad de los puntos de vista debe enriquecer la catolicidad sin dañar a la unidad. La unidad de los teólogos católicos nace de la común referencia a una sola fe en Cristo y se nutre de la diversidad de los dones del Espíritu Santo. A partir de este fundamento y en un sano pluralismo, varios aportes teológicos, desarrollados en diversos contextos culturales y con diversos métodos utilizados, no pueden ignorarse
  9. 9. mutuamente, sino en el diálogo teológico deberían enriquecerse y corregirse recíprocamente». El Papa Francisco concluyó su discurso hablando de la Virgen Inmaculada, como testigo privilegiado de los grandes eventos de la historia de la salvación, quien «conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19): «Mujer de la escucha, mujer de la contemplación, mujer de la cercanía a los problemas de la Iglesia y de la gente. … María es así el ícono de la Iglesia la cual, en la impaciente espera del Señor, progresa, día a día, en la inteligencia de la fe, gracias también al trabajo paciente de los teólogos y las teólogas. La Virgen, maestra de la auténtica teología, nos asegure, con su materna oración, que nuestra caridad «crezca siempre más en conocimiento y en pleno discernimiento» (Fil 1,9-10). En este camino los acompaño con mi Bendición y les pido por favor de rezar por mí. Orar teológicamente, gracias». Vídeo del Papa a los cristianos y al pueblo de Iraq Ciudad del Vaticano, 6 diciembre 2014(VIS).- El cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon (Francia) es portador de un mensaje en vídeo del Papa Francisco a los cristianos y al pueblo de Iraq que se proyecta esta tarde en la ciudad de Erbil. El hermanamiento de la diócesis del purpurado con la de Mosul, comenzada el pasado verano, ha dado lugar a numerosas iniciativas en favor de la población iraquí entre las que se cuenta el viaje del cardenal con un grupo de voluntarios a Erbil. Publicamos el texto integral del mensaje del Santo Padre. ''Me gustaría saludar a todos y cada uno de vosotros, junto con el cardenal Philippe Barbarin, que os lleva de nuevo la preocupación y el amor de toda la Iglesia. Yo también, quisiera estar allí, pero ya no que puedo viajar, lo hago así ... pero estoy muy cerca de vosotros en estos momentos de prueba. Regresando de mi viaje a Turquía dije: Los cristianos son expulsados de Oriente Medio y sufren . Os doy las gracias por vuestro testimonio; hay tanto sufrimiento en él. ¡Gracias! ¡Muchas gracias!. Parece que no quieren que allí haya cristianos, pero vosotros dais testimonio de Cristo. Pienso en las llagas, en el dolor de las madres con sus hijos, de los ancianos y de los desplazados, en las heridas de los que son víctimas de cualquier tipo de violencia. Como recordé en Ankara, suscita una particular preocupación que a causa principalmente de un grupo extremista y fundamentalista, enteras comunidades, especialmente - pero no sólo - los cristianos y los yazidíes, hayan padecido y sufran todavía una violencia inhumana debida a su identidad étnica y religiosa. Cristianos y yazidíes han sido expulsados por la fuerza de sus hogares y han tenido que renunciar a todo para salvar la vida y no renegar de la fe. La violencia se ha cebado también en los edificios sagrados, en los monumentos, en los símbolos religiosos y en los patrimonios culturales, como si quisiera borrar todas las huellas, toda la memoria de los otros. ¡Como líderes religiosos, tenemos la obligación de denunciar todas los violaciones de la dignidad y los derechos humanos! Hoy me gustaría acercarme a vosotros que soportáis este sufrimiento, estar cerca de vosotros ... Y pienso en Santa Teresa del Niño Jesús, que decía que ella y la Iglesia se sentían como una caña: cuando arrecian el viento y la tormenta, la caña se dobla, pero no se rompe. En este momento vosotros sois esa caña, os dobláis por el dolor, pero tenéis fuerza para llevar vuestra fe, que para nosotros es un testimonio. ¡Hoy sois las cañas de Dios. Las cañas que se pliegan bajo este viento feroz, pero que después se enderezarán!
  10. 10. Quiero daros las gracias de nuevo. Pido al Espíritu que hace nuevas todas las cosas, que de a cada uno de vosotros fortaleza y resistencia. Son dones del Espíritu Santo. Y al mismo tiempo pido encarecidamente, como hice en Turquía, mayor convergencia internacional para resolver los conflictos que ensangrientan vuestras tierras de origen, para contrarrestar las otras causas que impulsan a las personas a abandonar su patria y para promover las condiciones para que puedan permanecer o regresar. Espero que regreséis, que podáis regresar. Queridos hermanos y hermanas, estáis en mi corazón, en mi oración y en los corazones y oraciones de todas las comunidades cristianas a las que pediré que recen especialmente por vosotros el 8 de diciembre, que recen a la Virgen, para que os proteja mantenerse: Ella, que es madre, os proteja. Hermanos y hermanas, vuestra resistencia es martirio, rocío que fecunda. Por favor, os pido que recéis por mí; que el Señor os bendiga, que la Virgen os proteja. Que Dios omnipotente os bendiga, Padre, Hijo y Espíritu Santo''. Llamamiento a Pakistán: libertad para Asia Bibi, justicia para los cristianos quemados vivos Católicos paquistaníes Católicos en Alemania entregan una petición al gobierno alemán, los paquistaníes en Italia se unen en favor de una moción por la libertad religiosa. La mujer confía en un abogado musulmán Paolo Affatato Roma En vista de la próxima Navidad 2014, “el pensamiento va hacia la cristiana Asia Bibi, la mujer injustamente condenada a muerte por blasfemia en Pakistán”. Piden que el gobierno alemán “haga todos los esfuerzos diplomáticos necesarios para que sea dejada en libertad y pueda vivir con seguridad con su
  11. 11. familia”. Es la nueva campaña lanzada por 'Missio-Achen', la sección alemana de la Obras Misionales Pontificias que, haciéndose intérprete de los sentimientos de los católicos en Alemania y en toda Europa, ha presentado a Christoph Strässer, comisario para los Derechos Humanos del gobierno federal, una petición con 18.425 firmas conseguidas en tan solo tres meses. La petición recuerda el calvario de la inocente arrestada el 19 de junio de 2009 y condenada a muerte en noviembre de 2010. Y explica que “esto es posible en Pakistán por la presencia de la ley contra la blasfemia”. La reciente sentencia de la Corte de apelaciones ha confirmado la pena de muerte, mientras recientemente ha sido presentado el recurso, en tercer y último grado de juicio, al Tribunal Supremo. La petición de 'Missio' –organismo conocido a nivel internacional por sus campañas de cooperación y ayuda a los cristianos perseguidos-- pide también que se haga presión sobre el gobierno de Pakistán para abolir la ley de la blasfelia. Junto a los esfuerzos diplomáticos – que recientemente han sido indicados como el camino más idóneo para resolver el caso de Asia Bibi - 'Missio' ha lanzado una iniciativa en su favor a través de la oración que usará sobre todo las redes sociales como Facebook, Twitter y Google plus. Recientemente el marido de la mujer, Ashiq Masih, ha abierto también otro camino: la concesión de la gracia por parte del presidente de Pakistán, Mamnoon Hussain. Y si bien es cierto que esta posibilidad había sido valorada después de la condena en primer grado, fue entonces un juez de la Corte de apelaciones de Lahore quien la bloqueó, afirmando que “la gracia presidencial solo puede ser concedida después de una condena definitiva, agotados los tres grados del juicio”. La cuestión es sin embargo objeto de una polémica jurídica, ya que en la Constitución de Pakistán, el artículo 45, da plenos poderes al presidente para “dar la gracia o conmutar cualquier sentencia de cualquier tribunal”, por lo tanto, según la mayoría de las interpretaciones, indiferentemente después del primer, segundo o tercer grado de juicio. “Necesitamos el apoyo internacional para convencer al gobierno pakistaní de eliminar la ley contra la blasfemia, convertida en un arma para perseguir las minorías religiosas, sobre todo a los cristianos”, ha declarado el abogado cristiano Sardar Mushatq Gill, que ha seguido el caso de Asia Bibi hasta el recurso a la Corte de apelaciones. Para el procedimiento delante al Tribunal Supremo, sin embargo, la familia de Asia ha preferido confiar en un abogado musulmán, de cara a un cambio de estrategia en la defensa. El elegido es Saiful Malook, que ha sido fiscal en la causa contra el asesino del gobiernador de Punjab, Salman Taseer, el político musulmán asesinado por su guardaespaldas en nombre de la blasfemia, precisamente porque había defendido a Asia Bibi. Lo que los cristianos notan en estos casos es un “doble rasero” en la aplicación de la ley de la blasfemia. Para las minorías religiosas, se llega en seguida al arresto y la condena a muerte, como ha pasado con Asia Bibi. Si los acusados son musulmanes, en cambio, las mismas autoridades tienen un comportamiento diferente, proporcionando protección y ayudando a los imputados: como ha ocurrido con Mir Shakeel Ur Rehman, magnate de los medios de comunicación y propietario de la conocida cadena de televisión pakistaní GeoTV, acusado de blasfemia por la emisión de algunos programas. Shakeel Ur Rehman ha sido protegido, no se han formalizado las acusaciones en su contra, y se le ha ayudado a salir del país. Una propuesta ha llegado también al Parlamento y al gobierno italiano, lanzada por la asociación de pakistaníes cristianos en Italia, que ha promovido una moción en favor de la libertad religiosa en Pakistán, refiriéndose sobre todo al reciente caso de los dos esposos cristianos quemados vivos por la simple acusación de blasfemia. También porque, según los testigos que declarán delante de la Corte Suprema –que se está ocupando del caso-- agentes de policía que estaban presentes durante el linchamiento, no movieron un dedo para evitarlo. El Tribunal Supremo discutirá el asunto el próximo 16 de diciembre. Los cristianos esperan justicia. DESDE LA TRINIDAD
  12. 12. El advenimiento de Dios entre historia y profecia Autor: Piero Coda Colección: Ágape ISBN: 9788496488663 Un rostro trinitario de Dios es el horizonte de verdad último y resolutivo del evangelio de Jesús, si esto se entiende en su más auténtico y original significado teológico y antropológico. La figura trinitaria del Dios de los cristianos no incide en la persona solo configurando su vivencia interior y religiosa, sino que además dice algo decisivo sobre la calidad de su relación con el otro y con los otros, al hacerse historia de la existencia humana dentro del escenario cósmico del universo y de su destino. La percepción de tal novedad innegable lleva a una redefinición de las expresiones culturales que se inspiran en el evangelio y a la vez a su renovada y más incisiva inserción en el ágora planetario de nuestro tiempo. El trabajo que presento intenta responder, desde la vertiente teológica, a esta gran instancia decisiva que de por sí interpela a todos los saberes. No se trata de un tratado ni de un manual en el sentido clásico del término. El propósito del presente libro es más modesto, pero tal vez también más ambicioso: retomar de nuevo la herencia de la tradición cristiana, rastreando en ella la aportación a mi juicio determinante para el futuro de la familia humana. El advenimiento de Dios, acontecido ya una vez para siempre, en la plenitud de los tiempos, en Cristo Jesús, es repropuesto en la apertura/espera (siempre nueva y apremiante en el soplo del Espíritu) de su cumplimiento, que se anticipa y construye dramáticamente en el devenir de nuestra historia. Quisiera que de estas páginas resultase clara la directriz de marcha y la línea del horizonte que atraviesan la historia de la revelación, del pensamiento y de la experiencia de Dios Trinidad en el contezto del presente y del futuro. Piero Coda nació en Cafasse (Turín) en 1955. Sacerdote de la diócesis de Frascati. Doctor en filosofía y en teología. Fue profesor de teología trinitaria en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. Consultor de la Conferencia Episcopal Italiana. Participó como teólogo en la Asamblea Ecuménica de Basilea (1989) y en el Sínodo de Obispos para Europa (1991). Es el director del Instituto Universitario Sophia, de Loppiano (Italia), centro de estudios del Movimiento de los Focolares, donde regenta la cátedra de Teología sistemática. Colabora en numerosas revistas científicas y culturales. Entre sus muchas publicaciones, caracterizadas todas ellas por una fuerte huella trinitaria, señalamos otras dos obras editadas por el Secretariado Trinitario: Acontecimiento pascual. Trinidad e historia (1994); Dios Uno y Trino. Revelación, experiencia y teología del Dios de los cristianos (2010, 3ª ed.). AMOR Y ALEGRIA. EL FRUTO DEL ESPIRITU Autor: Jose-Roman Flecha Andres ISBN: 9788496488670 Colección: Mundo y Dios 61 Páginas: 263 Precio: 13,50 € Encuadernación: Rústica Formato: 12 x 19 cm En su exhortación La alegría del Evangelio, el Papa Francisco nos recuerda que del anuncio y la vivencia del Evangelio brota la verdadera alegría. Junto a la alegría, aparece una y otra vez en la exhortación el don y la tarea del amor. Este libro pretende volver a una categoría bíblico-catequética que ha permanecido bastante olvidada en los últimos tiempos, como es la de los frutos del Espíritu Santo. Los "frutos" del Espíritu no son ideales abstractos o simples metas opcionales para el cristiano. En ellos se resumen algunos de los espléndidos dones que Dios ofrece a quienes aceptam su amor y su misericordia. Por tanto,
  13. 13. pueden y deben formar parte del tesoso de la moral cristiana. Los Frutos del Espíritu no solo resumen los valores cristianos, sino que reflejan también los grandes ideales de la humanidad. Sin duda, pueden ser evocados como pautas de la vida moral, válidas para toda persona y para todo grupo social. José-Román Flecha Andrés es sacerdote de la diócesis de León y profesor emérito de Teología Moral en la Universidad Pontificia de Salamanca. En el Secretariado Trinitario ha publicado Vida cristiana, vida teologal. Para una moral de la virtud, traducida al portugués en Brasil; una recopilación de sus reflexiones sobre los Evangelios de los domingos y las fiestas, que lleva por título Palabra de Dios, y la obra El Dios de los Ancianos, recientemente traducida al italiano. Alegato por una reforma de la Constitución El País | Santos Juliá No goza de buena fama la Constitución de 1978: en el mejor de los casos, se dice de ella que fue resultado de un compromiso apócrifo, por haber aplazado a un incierto futuro la resolución de los conflictos que dividían a las fuerzas políticas en torno a las candentes cuestiones de distribución territorial del poder; en el peor, se achaca la generalización de las autonomías y la negativa a acometer la construcción de un Estado federal al miedo a las guerras del pasado y a los sables del presente, a la obsesiva exterminación de la memoria, a la renuncia o traición a los principios, a la persistencia o resabios del franquismo y otras lindezas por el estilo. El veredicto: una Constitución culpable de los males que aquejan hoy al Estado. Para empezar por el principio, no estaría mal recordarnos tal como éramos entonces. Por edad unos, y por experiencias políticas acumuladas otros, la mayoría de quienes participaron en el debate constituyente de 1978 se sentían, y estaban, más preocupados por edificar Estado que por construir nación. En verdad, a muchos de quienes nacimos poco antes o poco después de la Guerra Civil, la nación, por decirlo malamente y pronto, nos importaba una higa. Ahítos de la única, católica, verdadera nación española, vagamos durante años con hambre de Estado democrático. Estado y valores correspondientes a la ciudadanía política: libertad, democracia, garantía de derechos, justicia, nos importaban infinitamente más que los valores atribuidos a la identidad nacional, cuando nacional calificaba a movimiento, no todavía a Assemblea de Catalunya. Eva Vázquez Fue por eso, y por las solidaridades y amistades derivadas de los encuentros entre disidentes del régimen y militantes de la oposición a partir de 1956 y, con más frecuencia e intensidad, desde 1962, por lo que tras conocerse el resultado de las primeras elecciones generales, diputados que venían de la derecha, la izquierda y el centro, se encontraron ante una oportunidad inédita en nuestra historia constitucional, la de entenderse como ciudadanos de un Estado en construcción más que como miembros de una nación construida. De ahí que los términos nacionalidad y autonomía no crearan ningún problema a la gran mayoría de miembros de la ponencia ni de la comisión constitucional y que las presiones que llegaron de fuera del Parlamento, ni pocas ni livianas, no alcanzaran el grado de calor suficiente como para fundir un vocablo —autonomía— directamente traído de la Constitución de la República, y otro —nacionalidad— incorporado por vez primera a una Constitución española. Ciertamente, y en lo que a la construcción de Estado se refiere, los constituyentes sólo acordaron los procedimientos que habrían de seguirse para dotar de instituciones a las provincias de similares características históricas, culturales y económicas que decidieran formar una comunidad autónoma. Pero esta recuperación del principio dispositivo republicano no tuvo nada que ver con el miedo o la desmemoria, sino con una antigua reivindicación del derecho de las regiones y nacionalidades a la autonomía, de la que la oposición a la dictadura hizo su bandera. No era el Estado el que establecía y llenaba de contenido la autonomía de nacionalidades y regiones, sino estas las que veían reconocido por el Estado una especie de derecho ancestral. Y porque tenían que responder a una diferente demanda de
  14. 14. autonomía, los constituyentes no se plantearon siquiera proceder a una distribución homogénea del poder al modo de los Estados federales, sino al modo que en España ya lo había intentado la República con el llamado Estado integral. En la República no hubo tiempo, pero sí en la nueva democracia, de recorrer todo el camino y desarrollar todas las potencialidades del principio dispositivo. Tiempo y proyecto político: desde la aprobación de sus estatutos, las élites políticas y los gestores de la cultura dispusieron de un libre y continuado poder de Estado que ejercieron, con mayor o menor intensidad, al servicio de la construcción de identidades diferenciadas. Y ha sido esa política, no la Constitución ni el sistema autonómico finalmente alumbrado, la que nos ha traído al punto en que estamos y que, a la vista de los nuevos estatutos de autonomía promulgados en la primera década del siglo, podría definirse como inversión radical de las preocupaciones que dieron origen a la Constitución: ahora, lo que nada importa es el Estado, aplicados como están todos los poderes regionales a la construcción de naciones. El desarrollo federativo del Estado autonómico y esta inversión en la jerarquía de las demandas políticas reclama hace al menos una década una reforma de la Constitución, que no ha sido posible porque cada uno de los dos grandes partidos de ámbito estatal se empantanó en la política suicida de dañar la legitimidad de su adversario, comprometiendo de esta manera la suya propia. Ante la crecida de la política de crispación, el PSOE optó por abandonar el proyecto reformista anunciado en la primera investidura del presidente Zapatero para lanzar de manera irresponsable una carrera de reformas de los Estatutos con el no disimulado propósito de modificar la Constitución por la puerta de atrás: si la Constitución se ha quedado estrecha, cambiemos los estatutos. En esa operación, el principio dispositivo que había actuado en la puesta en marcha y consolidación del sistema de las autonomías quemó sus últimas reservas energéticas hasta quedar no ya agotado, sino tirado al cubo de la basura. Pero si del compulsivo ordeño del principio dispositivo no se puede extraer ni una gota más de leche, si la construcción del Estado de las autonomías ha concluido y, a pesar de eso, la distribución territorial del poder aparece hoy más conflictiva que nunca, entonces es que hay que reformar el Estado. ¿Convirtiendo el Estado autonómico en un Estado federal? Vivimos ya en un Estado federal, perfectible, sin duda; con deficiencias de origen que es necesario arreglar, nadie lo discute; de un tipo especial, todos estamos de acuerdo; pero federal. No es en la ausencia de federalismo donde radica la cruz del problema, sino en el hecho de que en el Estado español conviven hoy malamente varias naciones, varias culturas y varias lenguas, una realidad nueva, resultado, no de la Constitución sino de las políticas nacionalizadoras seguidas desde su promulgación. ¿Es posible un Estado que reconozca constitucionalmente este hecho nuevo? Un hombre sabio y, además, bueno, como lo era Juan J. Linz, respondió hace años que sí, que “un Estado democrático, multinacional, multicultural y multilingüe es posible”. A condición, añadía, de que abandonemos las dos ideas dominantes en los procesos de construcción del Estado y de la nación: “Que todo Estado debe esforzarse por convertirse en un Estado nacional y que toda nación debe aspirar a convertirse en un Estado”. Que abandonemos: se trata, pues, de un abandono más que de una nueva conquista. Un doble abandono, en realidad, pues se refiere al Estado de todos y a la nación de cada cual y a los poderes ejercidos por partidos políticos como titulares del poder del Estado y como gestores de identidades nacionales: una distribución de poder al que se desnudaría de simbólicas legitimaciones nacionales, siempre excluyentes, nunca inclusivas; y una reorganización del Estado, concluía Linz, que no puede responder a criterios homogéneos ya que intenta dar respuesta a demandas distintas. De acuerdo, es más fácil decirlo que hacerlo, porque la tarea que tenemos por delante consiste en una nueva redistribución de un poder asentado en bases institucionales consolidadas, las desarrolladas a partir de la ahora denostada Constitución de 1978. Pero aunque sea cierto que piedra tirada no vuelve al puño, y muchas piedras nos hemos arrojado a la cabeza en los últimos años, merece la pena intentarlo, porque solo una cosa es cierta: encerrarse en la negación absoluta a toda clase de reformas en el orden constitutivo —como Juan Valera criticaba de Cea Bermúdez— es el mejor camino hacia el desastre. Habrá que intentarlo, pues, y para ello tendríamos que aprender a entendernos y sentirnos no tanto como miembros de tal o cual nación sino como ciudadanos de un Estado democrático y multinacional que no conoce fronteras interiores marcadas por identidades homogéneas, divididas y excluyentes. Nadie dice que sea fácil, pero quizá, para iniciar el aprendizaje, no resulte superfluo echar una mirada atrás, crítica, pero no por eso derogatoria, a la Constitución que nos devolvió la convivencia en libertad y nos inició en el camino de la autonomía como ciudadanos de un mismo Estado democrático. Santos Juliá es historiador.
  15. 15. El esperpento El Mundo | Gabriel Tortella Según el diccionario de la Academia, un esperpento es un «hecho grotesco o desatinado», o también un género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, consistente en deformar la realidad resaltando sus rasgos grotescos. La palabra «esperpento», de etimología incierta, era casi un neologismo cuando Valle- Inclán la incorporó al vocabulario literario al caracterizar una serie de obras suyas como esperpentos, en varias entrevistas y, sobre todo, en su obra teatral Luces de Bohemia, que es el primer esperpento y además el texto donde se define el género. «La tragedia nuestra no es tragedia/ Pues algo será/ El Esperpento […] El esperpentismo lo ha inventado Goya. […] Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada». Esto lo escribía Valle-Inclán hace aproximadamente un siglo y cuadraba perfectamente con la España de entonces. JAVIER OLIVARES En Luces de Bohemia Valle-Inclán retrata el Madrid de la Primera postGuerra Mundial con ese método tan suyo de las viñetas sucesivas, goyescas, pero también emparentadas con los carboncillos de Daumier y con la paleta del expresionismo alemán de su tiempo: Beckmann, Kirschner, Grosz, Macke y tantos otros, que pintaban la sociedad de post guerra como una serie de descarnados claroscuros, grotescos y a la vez patéticos y trágicos. Los esperpentos tragicómicos de Valle-Inclán tienen una cegadora calidad visual, caricaturesca, con unos personajes desgarrados que hablan y se mueven como marionetas de guiñol. Yo diría que Valle-Inclán es el más visual de nuestros grandes escritores. Además de muy visual, Valle era, a su manera, muy político. Como digo, en Luces de Bohemia se refleja el Madrid de la época, desde la buhardilla donde vive el protagonista, el poeta ciego Max Estrella, y su antro habitual, la taberna de Pica-Lagartos, hasta los calabozos del Ministerio de Gobernación y el despacho del ministro, que trata al poeta con fraternal y superior benevolencia, como el dictador Primo de Rivera trató a Valle, definiéndole como «eximio escritor y extravagante ciudadano»; desde un café donde el poeta conversa con Rubén Darío hasta un parque donde fraterniza con unas hetairas; desde una costanilla con «una iglesia barroca por fondo», donde Estrella agoniza y muere, hasta el cementerio donde le dan sepultura en presencia de Rubén y el Marqués de Bradomín. La política aparece encarnada, además de en el ministro y sus subalternos y sicarios, en un obrero catalán a quien se aplica la ley de fugas, en las cargas y tiroteos entre guardias y huelguistas, en los «muera Maura» proferidos por Max Estrella y coreados por varios jóvenes poetas, en las repetidas alusiones derisorias al entonces primer ministro, el marqués de Alhucemas, apodado el Enano de la Venta. Todo ello hilvanado con una sórdida historia de billetes de lotería y fondos de reptiles digna de la mejor picaresca, del Lazarillo y del Buscón, porque al poeta ciego le birla la cartera, el billete y hasta el precio de un lote de libros vendido, su mejor amigo y acólito, Don Latino de Hispalis, que contempla con indiferencia cómo la esposa y la hija del difunto se suicidan con el tufo de un brasero ante la miseria en que les dejaron el improvidente poeta y su rapaz corifeo. Valle-Inclán escribió más esperpentos, uno de los cuales, La hija del capitán, es su versión del pronunciamiento de Primo de Rivera, con un retrato mordaz del propio Alfonso XIII, de toda la clase política y del estamento militar. Pero es que gran parte de la obra de Valle es esperpéntica: todo el Ruedo Ibérico, es un gran fresco esperpéntico –histórico de la España de 1868; Tirano Banderas es un esperpento latinoamericano, y las Comedias Bárbaras son esperpentos rurales galaicos. El genial escritor murió en 1936 y podríamos pensar que su obra describe la España de su tiempo como las de Quevedo y Cervantes describieron la España de Felipe III y el Lazarillo la de Carlos V; que son geniales pinturas de sociedades pasadas. Hoy España ha progresado mucho, somos más ricos y civilizados; la picaresca y el esperpento son cosas del pasado, dignas de estudio en las escuelas pero muy alejadas de la España de hoy. Estamos de acuerdo ¿no? Pues no, francamente: la picaresca y el esperpento han sobrevivido siglos y decenios de progreso económico y social y son tan actuales como las obras de Quevedo, Goya y Valle-Inclán. Solo que el esperpento hoy se nos ha trasladado mayormente a Barcelona en ese día inmarcesible que unos llamaban el nou nou (nuevo nueve) y otros llamaban «proceso participativo»; y allí se nos ha instalado por el momento. Primero fue un referéndum que no era referéndum, organizado por el Gobierno catalán, que a veces desmentía su protagonismo y otras lo asumía orgullosamente, según soplara el viento político-judicial;
  16. 16. mientras tanto, el Gobierno español se pertrechaba de prohibiciones del Tribunal Constitucional para después no hacer uso de ellas «por prudencia». El éxito del «no referéndum participativo» se anunció el día antes de su celebración, advirtiendo sus organizadores subrogados (la llamada Assemblea per Catalunya y el Ómnium Cultural) que seguramente no habría mucha afluencia –como así fue–, pero que se proclamaría el éxito en todo caso –como así fue también–. En efecto, al parecer acudieron a las urnas unos 2.250.000 ciudadanos, aproximadamente el 37 % del censo electoral (ambas cifras, la de votantes y la del censo, son al parecer estimativas, ya que no se pudo construir un verdadero censo electoral – máxime cuando se permitió votar a adolescentes y a inmigrantes no correctamente registrados). De los votantes, el 80,7 % (que viene a ser un 30 % del censo electoral) votó por la independencia. Como estaba anunciado, estas cifras fueron definidas como gran triunfo por los organizadores y los pseudo organizadores, ninguno de los cuales era neutral, ni pretendía serlo, lo cual no otorga mucho valor a los resultados. Tanto menos valor cuanto que, a tenor con todo lo demás, los resultados se hicieron públicos antes del recuento, es decir la misma noche de la votación, habiéndose anunciado el recuento para el día siguiente. Esa misma noche, envalentonado por la «prudencia» del Gobierno español, el presidente catalán, lanzó su anterior precaución por la borda y se proclamó responsable máximo, solidariamente con su Gobierno, de la organización del «proceso participativo.» Según las encuestas, esto le produjo réditos electorales inmediatos. El siguiente episodio esperpéntico también sucedió en la ciudad condal. Ni el Gobierno español ni el Constitucional, «por prudencia» una vez más, se habían atrevido a especificar las consecuencias que acarrearía la desobediencia a sus prohibiciones. Pero a la vista del triunfalismo de los nacionalistas, ya a toro pasado, el Gobierno empezó a pensar que quizá se había excedido en la prudencia e instó a la Fiscalía a incoar procedimiento contra los intermitentes organizadores del proceso o nou nou. La incoación se anunció como inminente, pero resultó menos inminente de lo proclamado. Resultó que había una especie de rebelión en las filas de los fiscales barceloneses: contagiados sin duda por la prudencia del Gobierno español y la euforia del catalán, no veían delito en la reiterada desobediencia (sí «deslealtad», distinción realmente sutil) al Constitucional, ni en el uso de fondos y bienes públicos para colaborar en la deslealtad. Siguieron unos días de confusión judicial, que parece que se va a resolver con la incoación de procedimiento por parte del fiscal general, saltándose a los díscolos fiscales locales. Nueva ceremonia de la confusión, cuyo fin no se ve totalmente claro todavía. Es evidente que la política de los gobiernos españoles (no sólo el actual) hacia la persistente deslealtad de los nacionalistas catalanes iba a producir los actuales niveles de esperpento. Pero se ha pasado de la vista gorda ante propaganda, hechos, déficits, deslealtades, violaciones de la Constitución, y un largo etcétera, a una defensa numantina de esta misma Constitución cuya rigidez férrea (es casi imposible de modificar en cuestiones sustanciales) constituye ya una amenaza a todo el sistema político actual. Hace unas semanas (18-11-14), en estas mismas páginas, Rodrigo Tena proponía reformas constitucionales muy necesarias, pero dificilísimas de llevar a cabo. Lo que le faltaba era proponer una simplificación del sistema de enmiendas. Ojalá pudieran introducirse las que proponía. Entretanto, Max Estrella, como Don Quijote, se ha trasladado de la Meseta a Barcelona y, como colofón de todo lo anterior, el Rey Arturo Mas ha trazado el camino de baldosas amarillas hacia el Santo Grial de la Independencia; por desgracia, no todos los caballeros de la Tabla Redonda están dispuestos a seguirle. El esperpento continúa. Gabriel Tortella es economista e historiador. Esto es arte? Hoy no existen reglas para juzgar una obra de arte, pero Félix Ovejero, en ‘El compromiso del creador’, propone una: tomar la seriedad del creador como punto de partida Valeriano Bozal 3 DIC 2014 - 13:54 CET17
  17. 17. El toro de Veragua, frente a 'El rapto de Europa' de Rubens, intervención de Miguel Ángel Blanco en el Prado. / GORKA LEJARCEGI Esta no es una crítica o una recensión, ni siquiera un comentario; pretende ser un diálogo. Félix Ovejero se pregunta por lo que se preguntan muchos —¿esto es arte?— y se escandaliza por lo que muchos se escandalizan: todo vale en arte, ¿cuál es el valor artístico, estético, de esas obras de tanto precio? Pregunta y escándalo están a la orden del día. Las ideas que Ovejero expone, en buen número de páginas, son sencillas. Fundamentalmente dos: a diferencia de lo que sucedía “antes”, no existen criterios sobre qué sea arte, hasta el punto de que cualquier cosa puede serlo —una pintura de Velázquez o de Picasso, una pintura de Manet, un móvil de Calder, una estatua de Canova, o un “enlosado” de André, un hierro de Serra, objetos encontrados de Ferrant, por ejemplo— y, en consecuencia, tampoco existen criterios para valorar las obras (y como no existen criterios, los artistas, los creadores, pueden recurrir a todo tipo de subterfugios para medrar). Esta es la primera idea o el primer conjunto de ideas. La segunda es una respuesta y una propuesta: puesto que no existe certidumbre sobre el objeto —condición y valor—, vayamos al sujeto, los creadores, según una hipótesis igualmente sencilla: un sujeto virtuoso creará una obra buena; un sujeto deshonesto, una obra deshonesta. El diálogo, sin ánimo gremial, puede establecerse a partir de ambas ideas. Vayamos sobre la primera. No tengo claro ni estoy seguro de que “cualquier cosa puede ser arte” o “todo vale en arte” produzca los efectos señalados por Ovejero. Ciertamente, ha “producido” tiburones en conserva, cuerpos demediados y cráneos con brillantes —objetos más propios de la feria, la taxidermia, la bisutería y la decoración por los que se han pagado grandes sumas y que se exponen como obras de arte—, pero también ha producido, por ejemplo, un descubrimiento de la naturaleza que tiene en algunos artistas próximos manifestaciones muy relevantes. Pienso en Adolfo Schlosser, Jorge Barbi, Miguel Ángel Blanco, Eva Lootz, Susana Solano… Pedir reglas cuando el arte moderno se ha fraguado en la crítica de las reglas que acartonaron el arte posiblemente esté fuera de lugar, o al menos parece necesario averiguar la razón por la que las reglas entraron en crisis y se llegó hasta el extremo de que “todo puede ser arte”. En vez de insistir en el modelo ciencia para el arte, centrémonos en los textos que explican las obras en el curso de la historia Propongo que en vez de insistir una y otra vez en el modelo ciencia para el arte, en la ejemplificación con los más escandalosos y disparatados fenómenos o en la atención muy parcial a algunas reflexiones estéticas (y la no menos parcial lectura de algunos románticos, con Schiller a la cabeza), nos centremos en aquellos textos que tratan de explicar el significado de las obras en el curso de la historia y no al margen de ella. No Duchamp y Beuys en abstracto, sino Duchamp y Beuys en su contexto histórico. Adelantaré que no es suficiente una visión tan parcial de la historia del arte moderno que la reduzca a los poetas malditos y los artistas decadentes, pues en el mismo momento y en el mismo lugar en que poetas malditos y artistas decadentes trabajaban (Baudelaire, Rimbaud, Moreau…, a los que Ovejero parece considerar origen de buena parte de los “desmanes” del arte moderno), trabajaban también otros que no lo eran (Thoré, Zola, Duranty, Manet, Courbet, Fantin…). Las razones que me mueven a este tipo de propuesta no son ni historicistas ni sociologistas, creo que los artistas trabajan dialogando unos con otros y con el pasado. Por otra parte, no estoy nada seguro de que artistas como Oscar Wilde no fueran en extremo honrados en la presentación de sus creaciones, y, desde luego, lo era Whistler, al que Ovejero califica en un par de ocasiones como “compinche” de aquél. En un momento de sus circunloquios, Ovejero hace una cita de Lionel Trilling que puede ser punto de partida para cualquier diálogo: la novela, que nunca ha sido estética o moralmente una forma perfecta, “nos enseñó, como jamás otro género lo hizo, a entender la diversidad humana y el valor de esa diversidad”. Dice Ovejero que es “un programa que hubiese firmado el Aristóteles de la Poética” (página 245). Pues bien, llevémoslo a las artes plásticas, que parece la gran “bestia negra”. Será fructífero: si algo caracteriza a la evolución de las artes plásticas en los siglos XIX y XX es su apuesta por la diversidad, la de las propias artes y la de los motivos aludidos por ellas, frente a la uniformidad del arte dominado por reglas (académicas, religiosas o políticas). Naturalmente, se está hablando aquí de la libertad, un tema que para el arte y la literatura fue fundamental y que, en la medida de sus posibilidades, nos enseñaron a descubrir. Creo que la labor del crítico y el teórico, la del historiador también, es analizar las razones de ese desarrollo, su alcance, sus impedimentos y, si se quiere, sus “peligros”. Malditos y decadentes, Rimbaud y Wilde entran en ese marco, lo mismo que naturalistas, impresionistas, simbolistas, prerrafaelitas, Courbet, Manet, Monet, Fantin-Latour, Renoir, Degas, Gauguin…, todos ellos constituyen, construyen, en el ámbito de las artes plásticas la diversidad de la que habla Trilling a propósito de la novela. Este sería un buen punto de partida para el diálogo. Ovejero parece asumirlo cuando habla de Martha Nussbaum (páginas 90 y 208) y, sobre todo, tras citar a Trilling, cuando escribe:
  18. 18. “Lo que el arte nos muestra es la presencia de otros matices, de que, en realidad, estamos descubriendo, mediante la ficción, los recovecos de la vida y sus situaciones que sólo nuestros primitivos mecanismos de reacción emocionales habituales llegan a confundir” (página 248). El segundo bloque de ideas también puede ser motivo de un diálogo profundo. Por lo pronto no cabe reducirlo al debate Sartre-Camus (con el aditamento de Merleau-Ponty), la trayectoria de Althusser o cualesquiera otro de los intelectuales franceses a la moda. Tampoco me parece buena idea afirmar la “fragilidad moral de los artistas” en razón de que la institución es frágil (página 37). Parecería que el compromiso del creador, que da título al libro, vacunaría de tanta fragilidad. El compromiso, sobre el que Ovejero vuelve una y otra vez, tiene muchos protagonistas, cuya buena o mala fe no voy a juzgar. Me hubiese gustado que al hablar de este tema no hubiera insistido tanto en los franceses y hubiese hablado más de los españoles (lo que dice al respecto es en exceso escueto). Ovejero concluye en la página 424: “Si no tenemos modo seguro de justificar las obras, es buena cosa saber que sus autores se toman en serio lo que hacen, que han puesto lo mejor de sí mismos. Nos ayudará a saber qué podemos esperar y será una vía para comenzar a valorar la obra. La probidad no es condición suficiente, pero sí condición necesaria de la calidad de los resultados. No podemos esperar nada bueno de quien no se emplea con bondad”. Confieso que no estoy en disposición de afirmar si Duchamp, Beuys, Morandi, Picasso, Bacon, Pollock, Klee, De Kooning, Depero, Jorn, Saura, Serra, Millares, Tàpies, Esteban Vicente, André, Miró, Ferrant, Tracey Emin… se toman o se han tomado “en serio” lo que hacen, si se han empleado “con bondad”. Solo tengo sus obras para presumir algo al respecto. Mi punto de partida es que sí se toman en serio, por eso intentaré analizar el significado de sus obras, las emociones que puedan (o no) producir, la intencionalidad que en ellas se expresa… También tendré en cuenta su situación histórica, la de, por ejemplo, los Benjamín Palencia, Rafael Zabaleta, Ángel Ferrant, Díaz Caneja, Mirón… en los años cuarenta de nuestro país. En este eventual diálogo hay algo que me preocupa: ¿quién decide quién “se toma en serio” y quién no? He vivido en una época en que se expedían “certificados de seriedad” (política y artística; moral, también). No deseo volver a vivirla. El compromiso del creador. Ética de la estética. Félix Ovejero Lucas. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2014. 448 páginas. 24 euros. El Papa Francisco aboga por la teología femenina MJ / 14 horas ago Iglesia de santa Teresa (Huesca) El Papa recibió ayer en audiencia a los miembros de la Comisión Teológica Internacional. Entre los treinta miembros que la forman, figuran cinco mujeres. Francisco, en su alocución, reivindicó ayer “la indispensable aportación de la mujer” a la sociedad “y en particular en la Teología”. Puso de relieve la “intuición” y la “sensibilidad”, además de otras “particulares capacidades que son más propias de la mujer que del hombre”, como cualidades femeninas que ofrecen “nuevas aportaciones” en el campo teológico: “Veo con placer como muchas mujeres ofrecen nuevas aportaciones a la reflexión teológica. En virtud del genio femenino, las teólogas pueden relevar, en beneficio de todos ciertos aspectos inexplorados de insondable misterio de Cristo”, Además, aseguró que “la diversidad de puntos de vista debe enriquecer al catolicismo sin dañar la unidad”. Y abogó por “un sano pluralismo” de las distintas aproximaciones teológicas.
  19. 19. En este contexto, es imposible no recordar a Teresa de Jesús, una mujer pionera en su tiempo por la aportación que realizó a la teología espiritual, y que le valdría, cuatro siglos después, el título de doctora de la Iglesia. Sin ser teóloga (“letrada”), ya que era imposible que la mujer pudiera acceder a estudios teológicos, se rodeó de quienes tuvieran letras y pudieran enseñarle muchos aspectos de la Escritura y la teología que ella ignoraba. En ese sentido, se ha afirmado que, aunque Teresa no pudo frecuentar la Universidad, hizo lo posible por traer la universidad a sus conventos, dado el número y la calidad de profesores universitarios que consultó. Y, en ocasiones, esos mismos teólogos recibieron también luz de ella. Teresa sufrió la experiencia de ser mujer en la Iglesia y la sociedad de su tiempo: «nos tiene el mundo acorraladas» (CE 4,1) —se lamenta. Vivió en un tiempo contrario al desarrollo intelectual de la mujer, condenándola así a eterna minoría de edad, a la necesaria dependencia del varón en cuanto a criterios y toma de decisiones. Teresa se va a desmarcar de esa línea, a pesar de las dificultades que el acceso a la formación teológica tenía para la mujer en ese tiempo. No olvidemos el Índice del inquisidor Valdés (1559) que había prohibido la lectura de la Biblia en romance y una gran cantidad de obras espirituales. Así, el dominico Melchor Cano, uno de los más entusiastas partidarios de mantener a la mujer alejada de las cuestiones teológicas, sentencia: «Es peligro confiar a mujeres, y gente indocta la lección de la divina escriptura». Teresa, sin embargo, reivindica el derecho a leer la Palabra de Dios, asegurando que a Él «no le pesa que nos consolemos y deleitemos en sus palabras» (Conceptos del amor de Dios, 1,8). Y más adelante, exclamará: «¡No hemos de quedar las mujeres tan fuera de gozar las riquezas del Señor!» (Ibid. 1,9). Hubiera gozado escuchando al papa Francisco en su discurso de ayer. Santa Teresa, maestra de espirituales
  20. 20. MJ / 1 día ago Exposición en Huesca Del 1 al 7 de diciembre se desarrolla en el convento de los carmelitas descalzos de Huesca la Semana Teresiana. Dos grandes actividades son las protagonistas: una exposición titulada Santa Teresa, maestra de espirituales, en el claustro del convento. La muestra es complementaria a la que se hizo hace unos meses y que giraba en torno a la vida y fundaciones de Santa Teresa. En este caso, se centra en sus obras fundamentales: El libro de la vida, Camino de Perfección y Las Moradas, de los que hizo un pequeño apunte en la inauguración el padre Manuel Martín de la Sierra Gómez-Carpintero, superior de los Carmelitas Descalzos y delegado provincial para el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús por la provincia de Aragón- Valencia. En este acto, en el que intervino la Coral Ars Nova, dirigida por Conrado Betrán, participaron el obispo de Huesca, Julián Ruiz, el vicario general de la diócesis, Nicolás López, y las concejalas Gemma Allué y Teruca Moreno.
  21. 21. Nada más entrar en el claustro del convento, la mirada se dirige a una imagen de Santa Teresa procedente del Convento de las Carmelitas Descalzas de Huesca. Al fondo, en el centro, está sentada en una mesa, con el birrete de doctora de la Iglesia y la pluma en la mano. El superior de la congregación explicó que en cada convento “hay una habitación reservada a la Santa Madre”, una celda por la que pasa todas las noches antes de ir a dormir. La imagen está rodeada de paneles que hacen referencia a los tres libros más conocidos de Santa Teresa. Comenzando el recorrido por la derecha y tras pasar por dos que se refieren a la congregación en Huesca, hay cuatro sobre El libro de la vida, “que escribió para entenderse ella misma y para que la entendieran”, indicó el padre Manuel durante la explicación de la muestra. Entre estos cuatro paneles, están las ediciones facsímil de las obras de esta maestra de oración, cuyos originales se conservan en el Monasterio de las Carmelitas de Sevilla, el de Las moradas, y los otros en el de El Escorial. Los cuatro paneles que ocupan el fondo del claustro versan sobre el Camino de Perfección, un texto que escribió para las monjas, “ya que le pidieron que pusiera por escrito su estilo de vida para que cuando ella faltase tuvieran dónde apoyarse”. “Habla -dijo el padre Martín de la Sierra Gómez-Carpintero-, de “la oración y de las virtudes necesarias para que ésta siga el camino de la experiencia de Dios”. En la parte izquierda del claustro se recogen nueve paneles dedicados a Las Moradas, un libro que le obligan a escribir. “Representan la síntesis de su vida espiritual, de su magisterio, con siete moradas, siete paradas, las primeras ascéticas y vinculadas con la virtud de la humildad, y las últimas místicas y relacionadas con el amor”. Estas moradas no son un camino lineal, ya que en cada una hay muchas más y cada una significa más interiorización, humanización y conciencia de los derechos y deberes. Santa Teresa, maestra de espirituales es, por tanto, una manera de “acercarnos a Teresa de Jesús para que nos ayude a ver la vida de otra manera”, dijo el padre Manuel. Monseñor Julián Ruiz Martorell, por su parte, se refirió a la carta que el papa Francisco escribió al obispo de Ávila con motivo del Año Jubilar Teresiano y apuntó algunos de sus fragmentos para hablar de los caminos de la alegría, la oración, la fraternidad y el del tiempo. Aseguró que “la presencia Teresiana im- pregna nuestra vida”, e hizo una reflexión: “Abriendo el libro de tu vida, en el camino de la perfección, ¿en qué morada estás? En la morada de los carmelitas, porque ellos nos enseñan el camino”. El obispo de Huesca pidió a Santa Teresa que “nos conduzca para que nuestro libro sea un camino de perfección que nos permita llegar a donde nos espera el Amado”. En esta celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús se quiere llamar la atención sobre su figura. “Es una española universal. La primera mujer declarada doctora de la Iglesia por el papa Pablo VI en 1970, aunque desde antiguo, casi desde el principio, la Iglesia y la gente reconoció en Santa Teresa que era una maestra de espirituales”, apuntó el padre Manuel. Santa Teresa de Jesús es una gran desconocida, “y es una pena”. Por eso, con esta exposición se pretende “llamar la atención sobre sus escritos, que son las que la han hecho universal”. El padre Manuel insistió en que sus libros son importantes porque “nos reflejan la experiencia de Dios, la experiencia personal y directa, y que queda patente en un cambio de vida porque se vuelve maestra en lo que es el camino a la Santidad, siempre desde la experiencia de Dios”. Conferencias del P. Maximiliano Herráiz Maximiliano Herráiz. Foto de P. Segura Pueyo
  22. 22. Los textos de Santa Teresa de Jesús “son libros de vida que dan sustancia a la persona y que le enseñan a autovalorarse por su relación con los demás y por querer crear una sociedad, donde lo que cuente sean las personas y no las apariencias”. Para conocer más a fondo estos textos de Santa Teresa, se han programado desde el miércoles al viernes tres conferencias, a las 19:30 horas en la iglesia del convento, por parte del P. Maximiliano Herráiz, dedicadas a las tres obras principales de la santa: El libro de la vida, Camino de perfección y Las Moradas. Las charlas completan la exposición Santa Teresa, maestra de espirituales, que se podrá visitar hasta el 7 de diciembre, de 18 a 20:30 horas. Además, se han programado visitas guiadas a las 18:15, 19:15 y 19:45 horas. Los textos de Santa Teresa de Jesús “son libros de vida que dan sustancia a la persona y que le enseñan a autovalorarse por su relación con los demás y por querer crear una sociedad, donde lo que cuente sean las personas y no las apariencias”. El padre Maximiliano Herráiz, carmelita descalzo y especialista en Santa Teresa y San Juan de la Cruz, está estos días en Huesca para hablar sobre los tres libros que esta doctora de la Iglesia escribió en sus últimos veinte años de vida. Esta maestra de espirituales, igual que todos los místicos, centró su atención “en formar personas en relación con sus semejantes y con el mundo”. En este sentido, el padre Herráiz define a Santa Teresa y a los místicos como “ecologistas natos porque cuidan todo según la verdad de todo; es decir, el yo verdadero que está en una formación permanente” El padre Herráiz considera que Santa Teresa es una “conocida desconocida. Es un nombre al que no se le pone letra”. Para este carmelita descalzo lo que se desconoce de esta maestra de oración es “su experiencia y su doctrina porque hasta el Concilio Vaticano II estaba prohibido en los seminarios leer a los místicos”, y el resultado hasta ese momento es “una teología al margen de los que mejor han hablado de Dios”. Quien mejor habla de una persona es aquel que “tiene un conocimiento amoroso del otro”, y Santa Teresa lo tenía de Dios. Primera doctora de la Iglesia, tiene su mayor título en ser maestra de espirituales y es precisamente el espíritu lo que nos diferencia a los mortales. “Unos se conducen por el espíritu del matón y otros por el de vida, y el que condujo a Santa Teresa es el mismo que el de Jesús, el del bien, la verdad, el amor, el que reconcilia y acerca”. Eso caracteriza a esta mujer superdotada de inteligencia, buscadora de la verdad desde niña y muy preparada para entablar relaciones afectivas de amor con los demás. Esta mística de Santa Teresa se refleja en sus textos. “Ella escribió a partir de su experiencia”. En El libro de la vida habla de su experiencia de Dios y de sí misma. “De un Dios para todos, de amor, del que nos enseña su intimidad y cómo se comportó con ella” Eso no estaba bien visto y esa obra se denunció a la Inquisición, por lo que Santa Teresa escribió un segundo texto, Camino de perfección, dedicado a la monjas, “en el que reflexiona sobre su experiencia pero empieza por dar una doctrina, la de una persona que se construye a sí misma desde el paso del egocentrismo al amor”. De hecho, amor, liberación y verdad son los tres grandes ejes de educadora de Santa Teresa. Y, finalmente, su gran texto o buque insignia “que escribió en dos meses y en guerra con sus superiores y la Iglesia”, es el Castillo interior. Las moradas que significa, justamente, “cómo tú puedes ser persona en relación con Dios y con tus semejantes. El Castillo interior es la construcción de la personalidad humana y tiene moradas, que significan en qué nivel está tu relación con Dios y con los demás”. Fuente: Diario del AltoAragón- S. D. (Huesca)
  23. 23. “OS DOY MI PAZ” (Jn 14, 27) La paz como don de Dios en Cristo Jesús 1. ¡Estamos en paz con Dios! Si se pudiera escuchar el grito más fuerte que hay en el corazón de miles de personas, se oiría, en todas las lenguas del mundo, una sola palabra: ¡paz! La dolorosa actualidad de este tema, unida a la necesidad de dar de nuevo a la palabra paz la riqueza y la profundidad de significado que esta tiene en la Biblia, me ha empujado a dedicar a este tema la meditación de Adviento de este año. Nos ayudará, espero, a escuchar con oídos nuevos el anuncio navideño: “Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor” y también a comenzar a vivir en nuestro interior el mensaje que la Iglesia, cada año, dirige al mundo en la jornada mundial de la paz. Comenzamos escuchando el anuncio fundamental sobre la paz. Son palabras de Pablo en la Carta a los Romanos: “Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Rom 5, 1-2). Aún recuerdo lo que sucedió el día que terminó, para Italia, la segunda guerra mundial. El grito de “¡Armisticio! ¡Paz!” rebotó desde la ciudad hasta el campo, de casa en casa. Era el final de una pesadilla; no más terror, no más bombardeos, no más hambre. Parecía que se volvía finalmente a vivir. Algo parecido debía provocar, en el corazón de los lectores, ese anuncio del apóstol: “¡Tenemos paz con Dios! ¡Se ha hecho la paz! ¡Una nueva era ha comenzado para la humanidad en su relación con Dios!”. La suya se ha definido como “una época de angustia” [1]. Los hombres de aquel tiempo tenían la impresión nada infundada de una condena que pesaba sobre su cabeza; Pablo la llama “la cólera de Dios que se revela del cielo contra toda impiedad” (Rom 1, 18). De aquí, los ritos y cultos exotéricos de propiciación que pululaban en la sociedad pagana de aquella época. Cuando hablamos de paz, somos llevados a pensar casi siempre a una paz horizontal: entre los pueblos, entre las razas, las clases sociales, las religiones. La palabra de Dios nos enseña que la paz primera y más esencial es la vertical, entre cielo y tierra, entre Dios y la humanidad. De ella dependen todas las otras formas de paz. Lo vemos en la narración misma de la creación. Hasta que Adán y Eva están en paz con Dios, hay paz dentro de cada uno de ellos, entre carne y espíritu (estaban desnudos y no sentían vergüenza), hay paz entre el hombre y la mujer (“carne de mi carne”), entre el ser humano y el resto de la creación. Apenas se rebelan contra Dios, todo entra en conflicto: la carne contra el espíritu (se dan cuenta que están desnudos), el hombre contra la mujer (“la mujer me ha seducido”), la naturaleza contra el hombre (espinas y cardos), el
  24. 24. hermano contra el hermano, Caín y Abel. Por este motivo pensé en dedicar la primera meditación a la paz como don de Dios en Cristo Jesús. En la segunda meditación hablaremos de la paz como tarea en la que trabajar y en la tercera de la paz como fruto del Espíritu, es decir de la paz interior del alma. Son los tres ámbitos de la paz evocados en un himno de la liturgia de las horas. “Paz en el cielo y la tierra, paz a todos los pueblos, paz en nuestros corazones” [2]. 2. La paz de Dios prometida y donada El anuncio de Pablo que acabamos de escuchar presupone que algo ha sucedido que ha cambiado el destino de la humanidad. Si ahora estamos en paz con Dios, quiere decir que antes no lo estábamos; si ahora “ya no hay ninguna condena” (Rom 8, 1), quiere decir que antes había una condena. Veamos qué es lo que ha producido tal cambio decisivo en las relaciones entre el hombre y Dios. Frente a la rebelión del hombre – el pecado original – Dios no abandona la humanidad a su destino, pero decide un nuevo plan para reconciliarlo consigo. Un ejemplo banal, pero útil Prepara entender, es lo que sucede hoy con los llamados navegadores instalados en el coche. Si a un cierto punto el conductor no sigue las indicaciones dadas por el navegador; gira, por ejemplo, a la izquierda en vez de a la derecha, el navegador en pocos instantes recalcula un nuevo itinerario, a partir de la posición en la que se encuentra, para alcanzar el destino deseado. Así ha hecho Dios con el hombre, decidiendo, después del pecado, su plan de redención. La larga preparación comienza con las alianzas bíblicas. Son por así decir “paces separadas”. Primero con personas individuales: Noé, Abraham, Jacob; después, a través de Moisés, con todo Israel, que se convierte en pueblo de la alianza. Estas alianzas, a diferencia de las humanas, son siempre alianzas de paz, nunca de guerra contra enemigos. Pero Dios es Dios de toda la humanidad: “¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos?”, exclama san Pablo (Rom 3, 29). Estas alianzas antiguas por eso eran por sí mismas temporales, destinadas a ser extendidas un día a todo el género humano. De hecho, los profetas comienzan a hablar cada vez más claro de una “alianza nueva y eterna”, de una “alianza de paz”, (Ez 37, 26), que de Sión y de Jerusalén se extenderá a todas las gentes (cf. Is 2, 2-5). Esta paz universal viene presentada como un regreso a la paz inicial del Edén, con imágenes y símbolos que la tradición hebrea interpreta en sentido literal y la cristiana en sentido espiritual: “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra”(Is 2,4). “El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá” (Is 11,6-7). El Nuevo Testamento ve realizar todas estas profecías con la venida de Jesús. Su nacimiento es revelado a los pastores con el anuncio: “¡Paz en la tierra a los hombre que ama el Señor!” (Lc 2, 14). Jesús mismo afirma haber venido a la tierra para traer la paz
  25. 25. de Dios: “Mi paz os dejo, dice; vi paz os doy” (Jn 14, 27). La tarde de la Pascua, en la cenáculo, quién sabe con qué divinas vibraciones, sale de su boca de resucitado la palabra ¡Shalom! ¡Paz a vosotros! Como en el anuncio del ángel en Navidad, esta no es sólo un saludo o un deseo, sino algo real que es comunicado. Todo el contenido de la redención estaba dentro de esa palabra. La Iglesia apostólica no se cansa de proclamar a Cristo en la realización de todas las promesas de paz de Dios. Hablando del Mesías que nacería en Belén de Judá, el profeta Miqueas había preanunciado: “¡Y él mismo será la paz! (Mi 5,4); exactamente lo que la Carta a los Efesios afirmaba de Cristo: “Porque Él es nuestra paz” (Ef 2, 14). “El Nacimiento del Señor – dice san León Magno – es el nacimiento de la paz” [3]. 3. La paz, fruto de la cruz de Cristo Pero ahora nos hacemos una pregunta más precisa. ¿Es con su simple venida a la tierra que Jesús ha restablecido la paz entre el cielo y la tierra? ¿Es verdaderamente el nacimiento de Cristo “el nacimiento de la paz”, o lo es también, y sobre todo, su muerte? La respuesta está en la palabra de Pablo de la que hemos partido: “Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom 5,1). ¡La paz viene de la justificación mediante la fe y la justificación viene del sacrificio de Cristo en la cruz! (cf. Rom 3, 21-26). Por otra parte, la paz es el contenido mismo de la justificación. Esta no consiste sólo en la remisión (o, según Lutero, en la no-imputación) de los pecados, sino en algo puramente negativo, en un “quitar” algo que había; implica también y sobre todo un elemento positivo, un poner algo que no había: el Espíritu Santo, y con ello, la gracia y la paz. Una cosa está clara: no se comprende el cambio radical sucedido en las relaciones con Dios, si no se comprende qué ha sucedido en la muerte de Cristo. Oriente y Occidente son unánimes al describir la situación de la humanidad antes de Cristo y fuera de Él. Por una parte, estaban los hombres que, pecando, había contratado con Dios una deuda y debían luchar contra el demonio que les retenía como esclavos: cosas que no podían hacer, estando en deuda infinita y prisioneros de Satanás del que deberían haberse librado. Por el otro lado estaba Dios que podía expiar el pecado y vencer a Satanás, pero no debían hacerlo, es decir no estaban obligados a hacerlo, no siendo Él el deudor. Era necesario que hubiera alguno que reuniera él mismo el que debía combatir y el que podía vencer, y esto es lo que ha sucedido con Cristo, Dios y hombre. Así se expresan, en términos muy cercanos, entre los griegos Nicola Cabasilas y entre los latinos san Anselmo de Aosta [4]. La muerte de Jesús en la cruz es el momento en el cual el Redentor cumple la obra de redención, destruyendo el pecado y trayendo su victoria sobre Satanás. En cuanto hombre, lo que cumple nos pertenece: “Cristo Jesús ha sido hecho por Dios para nosotros, sabiduría, justicia, santificación y redención” (1Cor 1, 30), ¡para nosotros! De otra parte, en cuando Dios, lo que Él opera tiene un valor infinito y puede salvar a “todos los que se acercan a Él”, (Hb 7, 25).
  26. 26. Recientemente ha habido una profundización del pensamiento sobre el sacrificio de Cristo. En 1972 el pensador francés René Girard lanzaba la tesis según la cual “la violencia es el corazón y el alma secreta de lo sagrado” [5]. En el origen, de hecho en el centro de cada religión, incluida la judía, está el sacrificio, el rito del chivo expiatorio que comporta siempre destrucción y muerte. Antes aún de esta fecha, aquel estudioso se había acercado al cristianismo y en la Pascua de 1959 había hecho pública su ‘conversión’, declarándose creyente y volviendo a la Iglesia. Esto le permitió no detenerse en los estudios sucesivos, en el análisis del mecanismo de la violencia, pero a entender también como salir de la misma. Según él, Jesús desenmascara y quiebra el mecanismo que sacraliza la violencia, haciendo de si mismo el voluntario ‘chivo expiatorio’ de la humanidad, la víctima inocente de toda la violencia. Cristo, decía ya la Carta a los Hebreos, (Hb 9, 11-14), no vino con la sangre de otro, pero con la sangre propia. No ha hecho víctimas, pero se ha hecho víctima. No ha puesto sus pecados sobre los hombros de los otros -hombres o animales-; ha puesto los pecados de los otros en sus propios hombros: “El llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero de la cruz” (1 P 2, 24). ¿Es posible entonces seguir hablando de “sacrificio” de la cruz y, por lo tanto, de la misa como sacrificio? Por mucho tiempo el estudioso citado ha rechazado este concepto, reteniéndolo demasiado señalado por la idea de violencia, pero después, con toda la tradición cristiana, ha terminado por admitir la legitimidad, a condición, dice, de ver en el de Cristo, un tipo nuevo de sacrificio, y de ver en este cambio de significado “el hecho central en la historia religiosa de la humanidad” [6]. Todo esto nos permite entender mejor en que sentido en la cruz se realizó la reconciliación entre Dios y los hombres. Generalmente el sacrificio de expiación servía a aplacar a un Dios irritado por el pecado. El hombre ofreciendo a Dios un sacrificio, ofrece a la divinidad la reconciliación y el perdón. En el sacrificio de Cristo la perspectiva de vuelca. No es el hombre el que ejercita una influencia sobre Dios, para que se aplaque. Más bien es Dios el que actúa para que el hombre desista de la propia enemistad contra Él. “La salvación no inicia con una petición de reconciliación por parte del hombre, sino con la solicitud de Dios de reconciliarse con Él” [7]. En este sentido se entiende la afirmación del Apóstol: “Es Dios que ha reconciliado con sí el mundo en Cristo” (cf. 2 Cor 5, 19). Y más: “Mientras éramos enemigos, hemos sido reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo” (Rom 5, 10). 4. “¡Recibid el Espíritu Santo!” La paz que Cristo nos ha merecido con su muerte de cruz se vuelve activa y operante en nosotros mediante el Espíritu Santo. Por esto en el cenáculo, después de haber dicho a los apóstoles: “Paz a vosotros”, sopló sobre ellos y añadió, como en un solo viento: “¡Recibid el Espíritu Santo!” (Jn 20, 22). En realidad la paz viene, sí de la cruz de Cristo, pero no nace de Ella. Viene más de lejos. En la Cruz Jesús ha destruido el muro del pecado y de la enemistad que impedía a la paz de Dios de derramarse en el hombre. El manantial último de la paz es la Trinidad. “¡Oh Trinidad bienaventurada, océano de paz!”, exclama la liturgia en un himno suyo. Según Dionisio Aeropagita, “Paz” es uno de los nombres propios de Dios [8]. Él es paz
  27. 27. en sí mismo, como es amor y como es luz. Casi todas las religiones politeístas hablan de divinidades en permanente estado de rivalidad y de guerra entre ellos. La mitología griega es el ejemplo más notable. En rigor del término no se puede hablar como Dios como fuente y modelo de paz, ni siquiera en el contexto de un monoteísmo absoluto y numérico. La paz de hecho, como el amor, no puede existir sino entre dos personas. Esta consiste en relaciones bellas, en relaciones de amor, y la Trinidad es justamente esta belleza y perfección de relaciones. La cosa que más impresiona cuando se contempla el ícono de la Trinidad de Rublev, es el sentido de paz sobrehumana que emana del mismo. Cuando por lo tanto Jesús dice: “¡Shalon!” y “Recibid el Espíritu Santo”, él comunica a los discípulos algo de la “paz de Dios que supera toda comprensión” (Fil 4, 7). En este sentido, paz es un sinónimo de gracia y de hecho los dos términos han sido usados juntos, como una especie de binomio, al inicio de las cartas apostólicas: “Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. (Rom 1, 7; 1 Ts 1, 1). Cuando en la misa se proclama: “La paz esté con vosotros”, “Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz” y, al final, “Id en paz”, es de esta paz como don de Dios de la que se habla. 5. “¡Dejarse reconciliar con Dios!” Querría poner en vista ahora como teste don de la paz, recibido ontológicamente y de derecho en el bautismo, tiene que cambiar poco a poco, también de hecho y psicológicamente, nuestra relación con Dios. El sentido llamamiento de Pablo: “Os suplicamos en nombre de Cristo: dejaos reconciliar con Dios” (2 Cor 5, 20) se dirige a los cristianos bautizados que viven desde hace tiempo en comunidad. No se refiere por lo tanto a la primera reconciliación y tampoco, evidentemente, a aquel que nosotros llamamos “el sacramento de la reconciliación”. En este sentido eso está dirigido a cada uno de nosotros y busquemos entender en que consiste. Una de las causas, quizá la principal, de la alienación del hombre moderno de la religión y la fe es la imagen distorsionada que se tiene de Dios. Esta es también la causa de un cristianismo apagado, sin entusiasmo y sin alegría, vivido más como un deber que como un regalo. Pienso a como era la grandiosa imagen de Dios Padre en la Capilla Sixtina cuando la vi por primera vez, toda cubierta de una pátina oscura, y como es ahora, después de la restauración, con los colores brillantes y los contornos definidos, como salió del pincel de Miguel Ángel. Una restauración más urgentes de la imagen de Dios Padre debe tener lugar en los corazones de los hombres, incluidos nosotros los creyentes. ¿Cuál es de hecho la imagen “predefinida” de Dios (en el lenguaje de los ordenadores, que opera por defecto) en el inconsciente humano colectivo? Es suficiente, para averiguarlo, hacerse esta pregunta y presentarla también los demás: “¿Qué ideas, qué palabras, qué realidades surgen espontáneamente en ti, antes de cada reflexión, cuando dices: Padre nuestro que estás en los cielos… hágase tu voluntad?”. Inconscientemente, se conecta la voluntad de Dios a todo lo que es desagradable, doloroso, a lo que, de una
  28. 28. u otra manera, puede ser visto como la mutilación de la libertad y el desarrollo individual. Es un poco como si Dios fuera el enemigo de toda fiesta, alegría, placer. Otra pregunta reveladora. ¿Qué nos sugiere la invocación Kyrie eleison, “¡Señor, ten piedad!”, que puntea la oración cristiana y en algunas liturgias acompaña a la Misa de principio a fin? Se ha convertido sólo en la petición de perdón de la criatura que ve a Dios siempre en el proceso (y el derecho) de castigarlo. La palabra compasión se ha vuelto degradado tanto como para ser utilizada a menudo en un sentido negativo, como algo mezquino y despreciable “dar lástima”, un espectáculo “lamentable”. De acuerdo con la Biblia, Kyrie eleison debería traducirse: “Señor envía tu ternura sobre nosotros”. Basta con leer cómo Dios habla de su pueblo en Jeremías: “Mi corazón se conmueve y siento por él gran ternura” (eleos) (Jer 31, 20). Cuando los enfermos, los leprosos y los ciegos gritan a Jesús, como en Mateo 9, 27: “¡Señor, ten piedad (eleeson) de mí!”, no tienen intención de decir: “perdóname”, sino “ten compasión de mí”. Dios es visto generalmente como el Ser Supremo, el Todopoderoso, el Señor del tiempo y de la historia, es decir, como una entidad que se impone al individuo desde fuera; ningún detalle de la vida humana se le escapa. La transgresión de su Ley introduce inexorablemente un desorden que exige una reparación. No pudiendo, esta, considerarse nunca la adecuada, surge la angustia de la muerte y del juicio divino. Confieso que casi me estremezco al leer las palabras que el gran Bossuet dirige a Jesús en la cruz, en uno de sus discursos del Viernes Santos: “Te echas, oh Jesús, en los brazos del Padre y te sientes rechazado, sientes que es precisamente él quien te persigue, te golpea, te abandona bajo el peso enorme de su venganza… La cólera de un Dios airado: Jesús ora y el Padre, airado, no le escucha; es la justicia de un Dios vengador de los ultrajes recibidos; ¡Jesús sufre y el Padre no se aplaca!” [9]. Si así hablaba un orador de la altura de Bossuet, podemos imaginar a lo que se abandonaban los predicadores populares de la época. Así se comprende como se ha formado una cierta imagen “predeterminada” de Dios en el corazón del hombre. ¡Por supuesto, nunca se ha ignorado la misericordia de Dios! Pero sólo se le ha encomendado la tarea de moderar los rigores irrenunciables de la justicia. Es más, en la práctica, el amor y el perdón que Dios concede han llegado a depender del amor y el perdón que se da a los demás: si perdonas a quien te ofende, Dios, a su vez, podrá perdonarte. Ha surgido una relación de regateo con Dios. ¿No se dice que hay que acumular méritos para ganar el Paraíso? ¿Y no se concede gran relevancia a los esfuerzos que hay que hacer, a las misas que hay que encargar, a las velas que hay que encender, a las novenas que hay que hacer? Todo esto, después de haber permitido que mucha gente en el pasado demostrara a Dios su amor, no puede ser arrojado a las ortigas, debe ser respetado. Dios hace brotar sus flores – y sus santos – en cualquier clima. No se puede negar, sin embargo, que existe el riesgo de caer en una religión utilitaria, del “do ut des”. Detrás de todo esto está el supuesto de que la relación con Dios depende del hombre. Él no puede presentarse delante de Dios con las manos vacías, debe tener algo para darle. Ahora, es verdad que Dios dice a Moisés: “Nadie se presentará ante mí con las manos vacías” (Ex 23, 15; 34, 20), pero este es el Dios de la ley, todavía no el de la gracia. En el reino de la gracia, el hombre debe presentarse ante Dios realmente “con las manos vacías”; lo único que debe de tener “en sus manos” al presentarse ante él, es a su Hijo Jesús.
  29. 29. Pero veamos como el Espíritu Santo, cuando nos abrimos a él, cambia esta situación. Él nos enseña a mirar a Dios con unos ojos nuevos: como el Dios de la ley, por supuesto, pero aún más como el Dios del amor y de la gracia, el Dios “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en el amor” (Ex 34, 6). Nos lo hace descubrir como un aliado y amigo, como aquel que “no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (¡es así como debe entenderse Rm 8, 32 años!); En resumen, como un Padre tiernísimo. Entonces el sentimiento filial que se traduce espontáneamente en el grito: ¡Abba, Padre! Como quien dice: “Yo no te conocía, o te conocía sólo de oídas; ahora te conozco, sé quién eres; sé que me quieres de verdad, que me eres favorable”. El hijo ha tomado el lugar del esclavo, el amor el del temor. Es así como verdaderamente nos reconciliamos con Dios, también en el plano subjetivo y existencial. Repitamonos también, de vez en cuando, con la alegría íntima y la seguridad jubilosa del Apóstol: “¡Justificados por la fe, tenemos paz para con Dios!”. Larga historia (para leer el día 8) Hace ya largos años hice mi tesina en Lenguas Clásicas sobre un “alcalde” de Estrasburgo del s. XV, Sebastian Brant, humanista, jurista y escritor (el de La nave de los locos, de larga influencia después). Y mi trabajo consistió en analizar e interpretar los insultos, entonces en latín, claro, que con palabras nuevas él inventaba, en sus bandos municipales, a veces con muy soeces connotaciones, contra los vecinos de la ciudad que se manifestaban “maculistas”, partidarios de que la Virgen María había nacido como todos los humanos, con el pecado desde el origen. Es una curiosa muestra de la enorme beligerancia que durante siglos hubo en toda Europa sobre este tema entre toda clase de gentes, unos partidarios de María nacida sin pecado, purísima e inmaculada, asesorados sobre todo por agustinos y franciscanos, y otros defendiendo lo contrario, siguiendo el pensamiento de dominicos y jesuitas. En Salamanca hay también un testimonio bien visible de esa contienda entre teológica y social, es la iglesia de La Purísima levantada por el Conde de Monterrey, virrey entonces de Nápoles y militante activo a favor de la Concepción Inmaculada y Purísima de la Virgen María. Por eso encarga a Ribera el cuadro que preside la Iglesia y, como reza la larga inscripción que en el presbiterio declara las intenciones y razones de la construcción, “esta iglesia se levanta para que todos en todo el mundo confiesen y

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