55
Fragua - UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN
Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La i...
Fragua56
Karen Julliet Cartagena Rodríguez
Informality: A Social Problem or a Problem
of Productivity Lack of Capacity?
Ca...
57Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La informalidad ¿un problema social o ...
Fragua58
Karen Julliet Cartagena Rodríguez
Como se puede observar, estas definiciones
planteadas anteriormente dejan por f...
59Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La informalidad ¿un problema social o ...
Fragua60
Karen Julliet Cartagena Rodríguez
siempre es suplida por personas jóvenes y muy
capacitadas.
Por otra parte en la...
61Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La informalidad ¿un problema social o ...
Fragua62
Karen Julliet Cartagena Rodríguez
Otra variable importante es la capacidad de ahorrar
de estas personas, que es m...
63Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La informalidad ¿un problema social o ...
Fragua64
Karen Julliet Cartagena Rodríguez
Todoello,coneltrasfondodeunaeducación
básica que presenta serios problemas de
c...
65Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia
La informalidad ¿un problema social o ...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Informality, a social problem or a problem of productivity lack of capacity?

541 visualizaciones

Publicado el

Under new conditions of labor market in Medellín, it is necessary to implement
measures which rapidly decrease poverty levels mainly affecting the most
vulnerable population, who at the end find in informal economy, the one solution
to their problem. This solution is translated in lack of capacity of the formal
sector for accepting the population to their action area. El Metro de Medellín,
credited as a mass transportation means in El Valle de Aburrá, has become an
appropriate space for the development of informal activity, which results in a
series of approaches from society, in which creation of public policies assuring
the access to education with quality for everybody have been designed.

0 comentarios
2 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
541
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
4
Acciones
Compartido
0
Descargas
3
Comentarios
0
Recomendaciones
2
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Informality, a social problem or a problem of productivity lack of capacity?

  1. 1. 55 Fragua - UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva? Estudio de caso en el área de influencia del Metro de Medellín* Karen Julliet Cartagena Rodríguez** Grupo de Investigación en Negocios Internacionales (GINI) • Recibido: 20/05/2010 Aprobado: 12/07/2010 Resumen En las nuevas condiciones en las que se encuentra el mercado laboral de Medellín, es necesario implementar medidas que reduzcan rápidamente los niveles de pobreza que afectan principalmente a las personas más vulnerables, quienes terminan hallando una única solución a su problema en la denominada economía informal. Esta se traduce en la incapacidad del sector formal de acoger a todas las personas a su área de acción. El Metro de Medellín, acreditado como un medio de transporte masivo dentro del Valle de Aburrá, se ha convertido en un espacio propicio para el desarrollo de la actividad informal, que genera una serie de planteamientos desde todas las esfera sociales, en donde se diseña como salida al problema, la creación de políticas públicas que garanticen el acceso a una educación con calidad para todos. Palabras clave: Mercado laboral, sector formal, sector informal, educación, competitividad. * Artículo producido como reflexión temática en el curso de Relaciones Internacionales del Sector Privado. Semestre 2009-2, bajo la asesoría de Carolina María Horta Gaviria. ** Estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativa y Contables de la Universidad de Medellín. Semestre 5, Pro- grama de Negocios Internacionales. Semillero Básico de Investigación. Este trabajo hace parte de la investigación formativa de la asignatura de Relaciones Internacionales del Sector Privado. Docente: Carolina María Horta Gaviria. Docente de tiempo completo de la Universidad de Medellín, Politóloga, Magíster en Estudios Urbano-Regionales Universidad Nacional de Colombia. Correo electrónico: karen.cartagena@aiesec.net.
  2. 2. Fragua56 Karen Julliet Cartagena Rodríguez Informality: A Social Problem or a Problem of Productivity Lack of Capacity? Case Study in the area of influence of Metro de Medellín Abstract Under new conditions of labor market in Medellín, it is necessary to implement measures which rapidly decrease poverty levels mainly affecting the most vulnerable population, who at the end find in informal economy, the one solution to their problem. This solution is translated in lack of capacity of the formal sector for accepting the population to their action area. El Metro de Medellín, credited as a mass transportation means in El Valle de Aburrá, has become an appropriate space for the development of informal activity, which results in a series of approaches from society, in which creation of public policies assuring the access to education with quality for everybody have been designed. Key words: Labor market, formal sector, informal sector, education, competitiveness
  3. 3. 57Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva?: Estudio de Caso en el área de influencia del Metro de Medellín. Introducción Para nadie es un secreto y mucho menos sor- presa el lugar que ha venido ganando el llamado “sector informal” en las economías de los países en desarrollo y aún en economías industria- lizadas. “Economía paralela”, “economía a la sombra”, “trabajo negro” son solo algunos de los nombres o expresiones que designan el mismo fenómeno desde puntos de vista diferentes. En la actualidad la palabra informal es pro- nunciada desde el gobierno hasta la población común, pero ¿qué es realmente ser informal? ¿Son informales las personas o las actividades que realizan estas personas? La verdad son muchos los significados e interpretaciones que se han dado alrededor de este tema desde su creación. En lo que sí se coincide es en señalar el notable peso que ha tomado dentro de la economía en general. 1.  La economía del rebusque El concepto de economía informal fue desa- rrollado por Keith Hart (1973), como resultado de una investigación para la OIT (Employment Incomes and Equality – A strategy for increasing productive employment in Kenia) en el mercado laboral en África; a partir de ese momento y hasta nuestro días no ha existido un consenso de una definición ya que esta puede variar en muchas ocasiones del significado que se le dé en cada país, pero no se ha podido encontrar aquella que comprenda todos los elementos que describan las características de este sector. A pesar de esta situación, en la actualidad en el mundo pueden identificarse cinco enfoques teóricos, a partir de los cuales puede abordarse el tema del sector informal; estos son: enfoque teóricodualista,enfoqueteóricodualista(nueva versión), enfoque teórico estructuralista, enfo- que teórico empresarial y enfoque teórico de la neoinformalidad; en este caso no abordaremos ampliamentecadaunodeestosenfoquesyaque no es el fin de este artículo entrar a esbozar las premisasdecadauno;másbiennoscentraremos en unas definiciones un poco mas genéricas: Según la organización internacional del trabajo (OIT) y el programa regional de empleo para América Latina y el Caribe (PREALC): La informalidad es un sinónimo de pobreza y es referida únicamente al autoempleo, excluyendo de este a los profesionales y técnicos, trabajadores familiares no remu- nerados, y empleados domésticos”. También considera la economía como un “conjunto de empresas marginales caracterizadas por pocas barreras de entrada y salida en térmi- nos de habilidades, capital y organización; empresas familiares a pequeña escala de operación, uso intensivo de mano de obra, tecnología rezagada, mercados no regulados y competitivos; bajos niveles de productivi- dad y de capacidad de acumulación. (Flores, C. E, 2009, p.10) En Colombia la mayoría de las estimaciones y estudios acerca de este sector, incluyendo las del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), consideran el sector informal como marginal, de baja productividad, constituido por empresa de pequeña escala, clasificadas según su tamaño y sector: La definición operativa utilizada por esta en- tidad para definir el empleo informal urbano es la siguiente: a) los ayudantes familiares no remunerados, b) los trabajadores del servicio doméstico, c) los trabajadores por cuenta propia diferentes de profesionales y técnicos independientes, y d) los asalariados y patrones vinculados a empresas de hasta 10 empleados1 . (Departamento Administra- tivo Nacional de Estadística [DANE], 2003). 1 El sector informal urbano, es medido a través de la Encuesta Nacional de Hogares (ENH) realizada dos veces al año por el DANE. La encuesta, de tipo muestral, se realizó inicialmente en las siete principales áreas metropolitanas de Colombia, y ha ampliado su cobertura a las diez principales áreas metropolitanas desde hace pocos años, con lo que cubre la gran mayoría de la población urbana del país. A su vez, téngase en cuenta que la población urbana es casi el 75% de la población total de Colombia.
  4. 4. Fragua58 Karen Julliet Cartagena Rodríguez Como se puede observar, estas definiciones planteadas anteriormente dejan por fuera mu- chos aspectos que bien vale la pena investigar, como por ejemplo los relacionados con la seguridad social, aspectos legales, exigencias sobre salario mínimo, y condiciones y calidad de vida que implica un componente de hetero- geneidad dentro de las personas para quienes el laborar en este sector representa una forma de supervivencia, caracterizada principalmente por su marginalidad, explotación, desprotección y salarios muy bajos. Por esta razón ante la gran proliferación de textos sobre la economía informal que existe en la actualidad, es poco lo que se sabe sobre la “cara social” de este sector, sus aspectos culturales y demás que serán caracterizados a continuación con el fin de instaurar un perfil de los informales, estableciendo la imagen que tienen de sí mismos y de la sociedad, la percep- ción del trabajo que realizan, sus condiciones de vida, sus aspiraciones y expectativas, todo esto delimitado en un espacio conocido por la mayoría de los habitantes del Valle de Áburra : el Metro de Medellín. 2. La caracterización del sector, caso: Metro de Medellín Para comprender mejor las actividades de este sector es necesario comprender su entorno socioeconómico, y para esto resulta importan- te describir algunas de las clasificaciones que se han hecho de los informales, basándonos especialmente en el lugar donde desarrollan su actividad: actividades informales callejeras: infor- males ambulantes, estacionarios, semiestacio- narios y actividades informales no callejeras: tiendas de barrio, sanandresitos, mercados populares, microempresas. Vale la pena aquí señalar que en nuestro contexto la actividad más típicamente informal es la callejera. El comercio callejero ambulante, tal y como todos hemos podido ver alguna vez en nuestra vida, es aquel en donde el ventero debe despla- zarse continuamente en busca de su clientela; usualmente se realiza en lugares de la vía pública o en espacios reservados para el tráfico peato- nal, tales como calles, andenes, parques, plazas públicas, lugares de espectáculos. Este tipo de comercio callejero es el que interesa para el caso específico de este estudio del Metro de Mede- llín, resaltando que en la mayoría de las veces se realizan actividades informales callejeras en su subgrupo de semi-estacionales, que se caracterizan por realizarse en puntos fijos pero que pueden variar de acuerdo con las circunstancias y con- diciones que rodean el lugar donde se trabaja. Para la caracterización de este sector como ya se ha planteado anteriormente, se eligió un espacio geográfico que fuera capaz de agrupar en cierta medida una gran masa no solo de personas sino también de venteros dispuestos a generar la demanda de sus productos por la po- pular “vía del antojo”, es decir, generar una oferta inmediata que produce la demanda inmediata. El metro, como medio de transporte masivo, se ha constituido en un espacio de intercambio comercial, que moviliza diariamente alrededor de 477.654 (2008) personas en promedio en un día laboral. Según el estudio Origen y destino metropolitano 2005 del Área Metropolitana del Valle de Áburra (AMVA): La participación del Metro en el transporte público del Valle de Aburrá es del 16% en su área de influencia directa e indirecta, siendo los más favorecidos, las personas de menores recursos económicos de la ciudad, el 75% de ellos pertenece a estratos 1, 2, y 3; entre quienes se encuentran trabajadores y estudiantes del valle de Aburra (los cuales representan, 92% de los usuarios del siste- ma). (Origen y destino metropolitano, 2005) De acuerdo con observaciones previas en cada una de las estaciones del Metro de Medellín y soportando estas observaciones con los resul- tados de una encuesta realizada por estudiantes del Departamento de Economía de la Universi- dad EAFIT (2003), que incluía una muestra de
  5. 5. 59Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva?: Estudio de Caso en el área de influencia del Metro de Medellín. 70 personas, venteros ambulantes localizados en los alrededores de las estaciones, entre un rango de edad de los 30 a las 58 años se pudo observar que estos se encuentran desigualmen- te distribuidos entre las diferentes estaciones. Los venteros buscan ubicarse en las zonas que más se adecuen a las condiciones específicas de cada uno de ellos. Según datos de la entrevista generada por EAFIT (2003): La mayor cantidad de venteros se encuentra localizada aproximadamente en las inme- diaciones de las estaciones Parque Berrio (16%), y san Antonio (11%). Seguidamente, se destacan por su participación porcentual, las estaciones de Cisneros, San Javier y Expo- siciones, representando una porción de un 7% cada una. Por otra parte, las estaciones de Itagüí, Estadio, Prado, Tricentenario, Po- blado y arrojaron una participación de un 6% cada una. Seguidas a continuación por las estaciones universidad y hospital, las cuales representan un 3% cada una. Finalmente, las estaciones Niquía y Aguacatala tienen una participación dentro del total de un 1% cada una. En las estaciones restantes del Metro de Medellín se encontró un número muy reducido, casi nulo de personas con características de ambulantes. (Almonacid, 2003, p.28) Teniendo en cuenta esta información es impor- tante ahora realizar un análisis de las caracterís- ticas de la población y su evolución en el tiempo, para lo cual se hizo una serie de entrevistas que permitieran indagar un poco las condiciones de vida y el entorno en el que se mueven a diario estas personas; para esto se ha agrupado la in- formación en tres temáticas: aspecto sociocultural, aspecto laboral y aspecto económico. De ellos se le dará mayor énfasis al aspecto sociocultural para entrar a analizar una variable muy importante dentro de la investigación macro, en la que se tratará de identificar si en verdad el tema de la informalidad es un problema social, que afecta a las personas que están en este sector o es solo una manifestación más de la incapacidad productiva de nuestra economía. En el aspecto sociocultural, siempre han influido una serie de variables que constituyen por así decirlo todo un universo de valores, pensa- mientos y costumbres que caracterizan al ser humano como tal, dependiendo del entorno de su realidad, definiendo así la manera en que asume todas sus relaciones familiares, laborales e interpersonales; obviamente, en este contexto la labor de los informales condiciona su for- mación sociocultural. Dentro de este aspecto podemos encontrar variables como sexo, edad, lugar de procedencia, relaciones familiares, nivel de educación, etc. En la variable sexo, según los resultados de la encuesta, se encontró que: … los vendedores ambulantes en los alrede- dores del Metro de Medellín, se encuentran constituidos en un 75,7% por hombres y un 24,3% por mujeres, manifestándose así que esta área de negocio informal, llega a ser una alternativa de empleo principalmente para los hombres.(Almonacid, 2003, p.30) La variable de edad, junto con el sexo dan una primera idea de la forma como se desenvuelve esta población, que tal y como lo manifiesta Eduardo Lora: “(…) influyen sobre muchos as- pectos económicos, tales como la estructura de las necesidades de consumo y requerimientos o las posibilidades de ahorro en una comunidad”. (Lora, 1997, p.10). Este rango se ubica entre los 30 y 58 años en el caso de los hombres y entre 35 y 39 años en las mujeres, lo que indica que la mayoría de estas personas son mayores de edad, es decir, iniciaron su actividad laboral siendo ya adultos. Esta variable da cuenta del hecho de que a las personas con edad que supera los 25-28 años se le es muy difícil encontrar un trabajo formal, pues normalmente en nuestro medio esta oferta
  6. 6. Fragua60 Karen Julliet Cartagena Rodríguez siempre es suplida por personas jóvenes y muy capacitadas. Por otra parte en la variable de lugar de proceden­ cia, se encontró que: La mayoría de estos trabajadores, son an- tiguos migrantes, la mayoría proviene de municipios antioqueños aledaños con un porcentaje cercano al 65%. Un 21% de los encuestados manifestaron que provienen de Medellín y los municipios aledaños al valle de aburra y un 14% proviene de departamentos de Colombia como Córdoba, Chocó, Valle del Cauca etc. (Almonacid, 2003, p.32) Esta realidad da cuenta de que los mas afec- tados por esta situación de subempleo son las personas que llegan a Medellín de otras partes del país y del mismo departamento en busca de un futuro mejor, pero solo se encuentran con una cruda realidad de que el mercado formal no tiene cupo para ellos condenándolos a una pobreza inmisericorde. Seguidamente, en la variable de relaciones fami­ liares, factor determinante dentro de este grupo, se pudo encontrar que al respecto que: El grueso de población encuestada se encuentra casada (47%), en segundo lugar están los solteros (33%) y, por último los que viven en unión libre (16%); vale la pena resaltar aquí que la totalidad de las personas que manifestaron ser viudas son mujeres, lo cual las convierte en cabeza de familia, y por consiguiente en las únicas responsables de la generación de ingresos para la familia. (Almonacid, 2003, p.37) En la variable de Educación, variable de suma importancia a la hora de caracterizar a este grupo en específico, ya que precisamente el bajo nivel educativo, junto con la escasez de capital, son factores que les imposibilitan alcanzar una mejor ocupación en el mercado laboral, se observa que: En el área no formal, un 14% no recibió nin- gún tipo de educación; el 68% afirmo haber cursado la primaria (en la mayoría de los casos sin terminarla); el 17% hizo estudios secundarios y solamente el 1,44% afirmo haber realizado algún tipo de educación tecnológica. (Almonacid, 2003, p.41) Tal y como se refleja en el siguiente gráfico: Grafico 1. Grado de estudio cursado por los vente- ros ambulantes de las inmediaciones del Metro de Medellín. Fuente: Encuesta a venteros ambulantes en los alrededores Metro de Medellín. Universidad EAFIT. 2003 Al analizar los grados educativos cursados se- parando por sexo, se puede identificar, que en todos los casos los hombres tuvieron un mayor acceso a la educación primaria, secundaria y estudios técnicos. Sin embargo a los hombres también se les atribuye el mayor porcentaje del total de personas que no recibió ningún tipo de educación (tabla 1). Se puede deducir, por tanto, que en general en el sector informal laboran personas no calificadas, y con bajo grado de capacitación, lo que lleva a confirmar que el conocimiento y experiencia adquirida por parte de estas personas vienen de tradición familiar o por medio de la observa- ción o la dedicación diaria. A simple vista esto parecería no ser un impedimento para que cual- quier persona ejerciera este oficio, con el que solo se limita a realizar algo como “máquina” y con lo que finalmente termina conformándose y adaptándolo como forma de vida, todos los días de su existencia. 1% Estudios técnicos 17% Secundaria 14% Ninguno 68% Primaria
  7. 7. 61Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva?: Estudio de Caso en el área de influencia del Metro de Medellín. Teniendo en cuenta todos estos aspectos, a la caracterización de la educación en el sector informal se le suma la dificultad para estas per- sonas en obtener un empleo formal, sector cada vez mas exigente debido a los requerimientos de personal con formación técnica, profesional y especializada, lo que condena de cierta manera a estas personas a permanecer toda su vida en la informalidad. Tal y como lo plantea Francisco Alburquerque: En un mundo como el actual, donde el mo- delo de acumulación existente está basado principalmente en el acceso a la información y el conocimiento, obliga a dar prioridad a la calidad de los recursos humanos y a las con- diciones de estos a la hora de involucrarse a los procesos productivos.(Alburquerque,1999) Podemos ver entonces que se da una especie de “expulsión natural” de la mano de obra no calificada y donde obviamente los informales quedan fuera. Surgen varias preguntas: ¿Qué hacer con la mano de obra no calificada? ¿En qué procesos productivos involucrarlos? En el aspecto laboral, se hicieron algunas obser- vaciones en las que claramente salió a relucir el hecho de que en la vida de estas personas informales el límite entre la vida personal y la- boral prácticamente desaparece, en contraste con el sector formal en donde se mantiene esa barrera entre estos dos aspectos de la vida. Dentro de este grupo entran en juego una serie de variables que son un poco más conocidas por todos, tales como: el tipo de productos que se ofrece, el horario laboral y la salud. En cuanto a los productos que comúnmente se ven­ den, se encontró que se venden muchas clases de productos que van desde los más curiosos hasta los mismos que se encuentran a diario en tiendas y supermercados pero con el diferencial de que muchas veces son más baratos; básica- mente se encontró que los productos que se venden son: confitería y cigarrillos, frutas, venta de artículos varios (venta de medias, pilas, CD, lentes para sol etc.), venta de revistas, flores, artesanías, minutos a celular. El horario laboral de estas personas es extenso y difícil no solo porque la jornada laboral se extiende a mas de 48 horas semanales, sino también por las condiciones y el medio donde laboran, pues, a pesar de ser en las inmedia- ciones del metro en donde se percibe de cierta forma una seguridad debido a la presencia de fuerza pública, factores como la inclemencia del clima, robos, funcionarios de espacio público son el pan de cada día. Cabe aclarar aquí que en promedio estas personas trabajan 12 horas al día, incluyendo los fines de semana. En la variable de la salud se constató algo que es característico de este tipo de actividad y es el hecho de que en cuanto a temas relacionados con salud y pensiones, en muchos casos estas personas no se encuentran afiliadas o no tienen conocimientodeunsistemadesaludoseguridad social que los cobije en caso de eventualidades, o que al llegar a la vejez, les permita gozar de un cese de actividades o peor aún, les permita acceder a una atención médica necesaria. Es interesante ahora examinar el aspecto eco­ nómico, factor que resulta como uno de los de mayor relevancia por el hecho de que aquí se ve reflejada la retribución del trabajo realizado, que es utilizado como sustento diario de estas personas y de sus familias. De acuerdo con la encuesta, se plantea que: Los venteros ambulantes, no tienen una idea clara de cuales son exactamente sus ingre- sos, ya que no llevan una contabilidad de estos. Se establece pues, que en promedio las ventas diarias pueden ir desde los $7.000 hasta ventas superiores a los $60.999, esto según la actividad que estos realicen. Tam- bién se manifiesta el hecho que entre más tiempo dediquen estas personas al trabajo, tendrán la oportunidad de obtener más in- gresos. (Almonacid, 2003, p.45).
  8. 8. Fragua62 Karen Julliet Cartagena Rodríguez Otra variable importante es la capacidad de ahorrar de estas personas, que es muy mínima, por no decir que nula, ya que según expresan ellos mismos en la mayoría de los casos sus escasos ingresos solo les alcanzan para subsistir diaria- mente, pues cubren el transporte y, en menor medida, sus gastos de alimentación. Si vemos un poco más a fondo, históricamente la clase media colombiana se caracteriza por ser una de las impulsoras del consumo doméstico, lo que nos permite inferir que la mayoría de estas personas pertenecen a los estratos más bajos y por consiguiente si no tienen una capacidad de ahorro, es muy difícil que algún día puedan conseguir, por ejemplo, una casa propia o bie- nes básicos, ya que viven tal y como manifes- taron ellos en las entrevistas realizadas: “para rebuscarse el día”. 3.  Experiencias y políticas del sector Después de analizar este sector desde su cara más social, es oportuno ahora orientarnos a las políticas que se han tomado en nuestro país para combatir esta problemática, que no solo se ve en nuestro caso del Metro de Medellín, sino también en muchas calles de Colombia. En nuestro país según el economista Jesús Galindo G: “habitan alrededor de 44 millones de personas, de las cuales 15.400.000 son personas ocupadas y de estas 9.394.000 hacen parte del sector informal, clasificándolas así dentro de las personas ocupadas”. (Galindo, 2000, Diapositiva 4). Pero ¿será realmente que es una labor digna de ser llamada trabajo? La respuesta no es clara, porque por una parte no se puede llamar trabajo a una actividad en donde la gran mayoría de las personas no tiene ninguna clase de seguridad y en donde a duras penas queda para subsistir el día a día, y por otra parte en nuestro medio se le denomina trabajo a cualquier actividad que genere ingresos. Lipietz & Leborgne (1990) establecen entonces que en un país: “el problema de los trabajadores desempleados intenta ser paliado por el Estado de bienestar a través de subsidios colectivos temporales (pensiones de jubilación, subsidios de enfermedad y maternidad, subsidios de desempleo) para las personas legítimamente inactivas”. La cuestión radica en que la interpretación de “Estado de bienestar” en nuestro país no es la mejor, por así decirlo, ya que no se hace nada por la población más vulnerable en este caso la desempleada, a la que no le queda más remedio que “emplearse” dentro del sector informal. Hasta ahora la solución dada por las institucio- nes públicas en cuanto a esta problemática ha sido la reubicación de los vendedores ambulan- tes en zonas especiales dotadas de servicios públicos, alumbrados y seguridad, y en la que no en todos los casos ha sido exitoso el resultado. Un caso específico de esta situación se dio en el municipio de Medellín en la iniciativa Pro­ grama venteros y bazares de la alcaldía de Medellín” (1998-2000), el cual consistía en una reubicación voluntaria de los venteros ambulantes a centros comerciales. Este programa no pudo implementarse de ma- nera efectiva, debido a grandes errores que se cometieron durante su desarrollo. Sin embargo, es un buen ejemplo para aprender de este, e intentar formular otras medidas que prevengan este tipo de problemas y los corrijan, pero tam- bién es de vital importancia comprender que proyectos como estos requieren el compromiso de toda la ciudadanía y trabajo conjunto con la Administración municipal, el sector privado y la sociedad civil. Siguiendo con el ejemplo del Metro de Mede- llín, es importante indicar aquí que la adminis- tración del metro tiene como premisa alejar a
  9. 9. 63Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva?: Estudio de Caso en el área de influencia del Metro de Medellín. estos ­venteros de sus estaciones, porque estos pueden dar una mala imagen para el metro en aspectos como seguridad y entorno físico; de- bido a esto hacen casi a diario revisiones por parte de la organización Espacio Público que de cierta manera hostiga a estas personas. Por otra parte, desde el Consejo Privado de Compe­ titividad (CPC), se han lanzado voces de alarma contra esta problemática de la que dicen no se han logrado reducciones sustanciales en los últimos años; su propuesta para acabar este fenómeno se basa en impulsar una ley pro- formalización para que de manera transversal simplifique y reduzca sustancialmente las obli- gaciones tributarias, laborales y contables a las pymes en sus tres primeros años de existencia, para así impulsar el empleo formal y la creación de empresa. Hay que tener en cuenta que para la implemen- tación de estas políticas es importante, pues, hacer una concienciación general de todos los venteros, para que estos no vean esto solo como una limpieza social, para embellecer un espacio público, sino más bien que estas políticas se reflejen como una oportunidad para mejorar las condiciones de vida y garantizar el derecho al empleo. 4.  ¿Y la competitividad qué? La teoría de que el fenómeno de la informalidad afecta mayoritariamente a los países en desa- rrollo, parece confirmarse en nuestro país, en donde tal y como lo afirma el escritor y geógrafo Milton Santos (2004): En la mayor parte de la humanidad la globali- zación se está imponiendo como una fábrica de perversidades. El desempleo creciente se vuelve crónico.la pobreza aumenta y la clase media pierde calidad de vida. El salario promedio tiende a bajar, (…) y la educación de calidad es cada día más inalcanzable. (Santos, 2004, p. 35) Esta descripción parece una biografía inédita de Colombia. Pero ¿qué nos hace realmente competitivos? Es claro que en este entorno globalizado, en el que para poder ser competitivos se necesita tener una economía dinámica que permita el desarrollo de todos los sectores y así poder tener éxito en los mercados internacionales. Colombia es competitiva en “petróleo, carbón, níquel y otros minerales, también en productos agrícolas tales como el café, banano, flores, azúcar y palma africana” (Perry, 2009, párr. 5). Pero esto no es suficiente porque en contra- posición a eso Colombia es uno de los países con mayor índice de informalidad: 60% de la población es informal. Si partimos del hecho de que en el mundo de hoy se compite con base en el acceso a la in- formación y una de las características del sector informal es la baja calidad académica, a lo que se le suma la baja inversión en investigación y desarrollo por parte de las empresas y el Estado, las posibilidades que tenemos para competir son prácticamente nulas. Al examinar las políticas de empleo y capacita- ción laboral de nuestro país nos encontramos con que: La oferta de formación y capacitación la- boral en Colombia presenta varias grandes debilidades: la falta de claridad conceptual y política acerca de su función social, de su es- tructura institucional y de sus relaciones con los sistemas productivo y educativo formal; su dispersión y desarticulación, tanto entre sus distintas modalidades como con otras modalidades y ámbitos educativos; su baja cobertura agregada; su gran heterogeneidad entérminosdedisponibilidadderecursos,de eficiencia y de calidad educativa, que refleja unamuyregresivasegmentaciónsocialtanto en la oferta como en la demanda de estas modalidades educativas; y su generalizada desarticulación con el sistema productivo.
  10. 10. Fragua64 Karen Julliet Cartagena Rodríguez Todoello,coneltrasfondodeunaeducación básica que presenta serios problemas de calidad (Ramírez, 1998). Esta oferta educativa puede clasificarse en los siguientes cuatro campos en donde se deben aplicar los correctivos necesarios para una edu- cación de calidad: a) el sistema de educación formal, en sus vertientes de educación técnica y tecnológica; b) las instituciones de capacitación no formal; c) el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA; y d) la capacitación que se realiza dentro de las empresas, sea ella de tipo estructurado o informal. En todos estos campos se ofrece a los trabajadores o a las unidades productivas del sector informal una oportunidad de capa- citación. Se deja de lado el sistema educativo formal, por- que en la práctica este no tiene ninguna oferta dirigida específicamente al sector informal. En nuestro país necesitamos una profunda re- forma educativa, una reforma integral en donde tal y como afirma Francisco Alburquerque “Se construyan entornos innovadores, que fomen- ten el desarrollo de microempresas, pequeñas y medianas empresas que son ejes a la hora de impulsar el desarrollo local y consecuentemente el desarrollo nacional” (Alburquerque, 1999). Pero todo esto se puede lograr solo si hay una verda- dera cohesión y cooperación entre los diferentes actores públicos y privados. 5.  A manera de conclusión Después de analizar en detalle algunos elemen- tosdelainvestigaciónysinperderdevistaelob- jetivoaestudiar:elsectorinformal,esposiblellegar aalgunasconclusionesquepermitenconocerun poco más a fondo la situación de este sector en nuestro país, frente a las realidades culturales y al desarrollo económico propio del país. Sin lugar a dudas, la actividad informal ha sido por siglos una respuesta económica y social, a un modo de vida que se ha afianzado de manera especial en los países en vía de desarrollo en donde hace falta una verdadera política pública que incluya a esta población. A esta realidad, palpable desde el punto de vista del metro de Medellín es importante agregarle el hecho de que el empleo en el sector informal es contracíclico al movimiento general de la economía; la informalidad disminuye en el auge y aumenta en las crisis. Esto quiere decir que el sector informal se convierte en una opción para los desempleados de la ciudad y que cuando la economía se reactiva y aumentan las opor- tunidades de encontrar empleo formal mejor remunerado, la tasa de informalidad disminuye, convirtiéndose así en un ciclo en el que la única salida es la informalidad. Hay que recordar tal y como lo manifiesta Li- pietz: “la proliferación de gente pobre en busca de cualquier forma de subsistencia aumenta el número de trabajos secundarios en actividades no productivas” (Lipietz & Leborgne ,1990) las cuales en un porcentaje muy alto tal y como se pudo observar en el caso de estudio, no van a generar un ambiente innovador, sino de cons- tante dependencia a este tipo de medios porque sin esa construcción social, que incluya a las personas mas vulnerables de Medellín por me- dio de políticas públicas municipales, lograr un modelo de desarrollo de capacitación y educa- ción de calidad desde la base de la pirámide de la población, la competitividad va a estar cada día más lejos y se va a convertir en una utopía. Referencias bibliográficas ALBURQUERQUE, F. (1999) Desarrollo económico local en Europa y América Latina. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ALMONACID, P. (2003) Caracterización del comercio informal alrededor de las estaciones del metro de Medellín. Medellín: Departamento de Economía. Universidad EAFIT.
  11. 11. 65Fragua, Vol. 3, N° 5, pp. 55-65 – Enero-junio de 2010 / 134 p. Medellín, Colombia La informalidad ¿un problema social o de incapacidad productiva?: Estudio de Caso en el área de influencia del Metro de Medellín. Competitividad mas deseo que realidad. (s.f) Recu- perado el 6 de Noviembre de 2009, de http://www. dinero.com/edicion-impresa/coyuntura/competiti- vidad-deseo-realidad_63606.aspx. FLORES, C. E. (2009) Function of the urban sector in employment. Evidence from Colombia 1948-2000. Docu- mento CEDE. SIN 1657-7191 (Edición electrónica). Universidad de los Andes. GALINDO, J. (2000). Sector Informal en Colombia. Recu- perado el 10 de Noviembre de 2009, del sitio web Universidad de Antioquia: http://guajiros.udea.edu. co/politicas/documentos/informalidad%20en%20 colombia2.ppt. LIPIETZ A. & LEBORGNE D. (1990), Nuevas Tecnolo­ gías, Nuevas formas de regulación. Algunas consecuencias Espaciales, en Francisco Alburquerque, C.A de Mattos y R. Jordan, Revolución tecnológica y reestructuración pro­ ductiva: impactos y desafíos territoriales. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano. LORA, E. (1997) Técnicas de medición económica: metodología y aplicaciones en Colombia. Santa fe de Bogotá.: Tercer mundo editores y Fedesarrollo. NÚÑEZ, J .A.(2002) Empleo Fiscal y evasión fiscal en Colombia. Documento 210. Archivos de Economía. Departamento Nacional de planeación. Santafé de Bogotá.: Dirección de Estudios Económicos. OIT. (1991) Employment Incomes and Equality – A strategy for increasing productive employment in Kenia. Geneve, 1972. Original no consultado. Resumen en: Ramírez, Clara. Políticas de empleo, sector informal y empresas. Proyecto Col. Nov. 1991. p. 2. OIT. (s.f) Programa venteros y bazares de la alcaldía de Medellín. Recuperado el 7 de Noviembre de 2009 en http://www.oit.org/public/spanish/employment/ skills/hrdr/init/col_6.htm. PERRY, G. (2009) ¿Qué tan competitivos somos? Re­ cuperado el 6 de Noviembre de 2009 http://www. dinero.com/edicion-impresa/columnistas/tan- competitivos-somos_64111.aspx. Publicación de la dirección de comunicaciones (2003). Balance Social 2002. Primera Edición. Medellín.: Metro de hoy, Metro de Medellín Ltda. RAMÍREZ, J. (1998) Diagnóstico de la Formación para el Trabajo en Colombia. Bogotá.: Programa de Forma- ción para el Trabajo (Fundaciones FES, CORONA, Restrepo Barco y Consejo Gremial Nacional). SANTOS, M. (2004) Por otra globalización, del pen­ samiento único a la conciencia universal. Santafé de ­Bogotá: Editorial convenio Andrés Bello. Agenda Iberoamérica.

×