EL APOYO MUTUOKropotkin
INTRODUCCION A LA TERCERA EDICION EN ESPAÑOLEl apoyo mutuo es la obra más representativa de la personalidad intelectual de...
Spencer. Pese a la importancia de la teoría de Lamarck en la historia de la ciencia y aunde la filosofía, ella estaba limi...
Níneteenth Century, un artículo que como su mismo título indica, es todo un manifiestodel darwinismo social: The Struggle ...
las Molucas hasta los insectos sociales (hormigas, abejas etc.), para lo cual aprovechalas investigaciones de Lubbock y Fa...
ininterrumpidas entre seres siempre hambrientos y ávidos de sangre. Gracias a ellos laliteratura moderna se ha llenado con...
extremismo representado por Huxley en su ensayo "Struggle for Existence Manifesto",y así lo demuestra al calificarlo de "a...
unidos sólo en familias nómadas y temporales. Invoca, a este respecto, lo mismo queEngels, el testimonio de Morgan y Bacho...
la defensa de la vida y el solidario apoyo en todas las necesidades de la vida. Enunciauna especie de ley sociológica al d...
constitución más igualitaria de lo que se suele suponer. la diferencia entre maestro yaprendiz menos en un comienzo una di...
actividad clandestina subterránea. Kropotkin ve así la lucha obrera de los sindicatos y enel socialismo la más significati...
Angel J. CappellettiNOTAS[1] Cfr. H. Daudin, Cuvier et Lanzarck, París, 1926[2] Cfr. G. Colosi, La doctrina dell evolucion...
[18] Alvarez Junco, Introducción a Panfletos revolucionarios de Kropotkin, Madrid,1977, p. 26.[19] D. Negro Pavón, Comte: ...
Darwin (1859), Kropotkin, como nos dice en el primer párrafo del presente libro, buscóatentamente "esa amarga lucha por la...
también ha sufrido alguna falta de comprensión por parte de aquellos que conocen ellibro de segunda o tercera mano, o que ...
PROLOGO A LA PRIMERA EDICION RUSAMientras preparaba la impresión de esta edición rusa de mi libro -la primera que ha sidot...
salvajes y los llamados "bárbaros". Esta obra, y especialmente el conocimiento de laComuna rural a principios de la Edad M...
INTRODUCCIONDos rasgos característicos de la vida animal de la Siberia Oriental y del Norte deManchuria llamaron poderosam...
especie, pero jamás alcanza la importancia de los obstáculos naturales a lamultiplicación. La escasez de la población, no ...
vista, puesto que me había convencido antes de que, reconocer la despiadada luchainterior por la existencia en los límites...
panteístas sobre la, naturaleza y dijo: "Si resultara, cierto que alimentar a los extraños esinherente a la naturaleza tod...
de una determinada casa a quien muy a menudo ni siquiera conozco cuando, viendo sucasa presa de las llamas, tomo un cubo c...
una laguna muy importante. Cuándo Huxley publicó, en el año 1888 su "manifiesto"sobre la lucha por la existencia ("Struggl...
todos", principio que las sociedades humanas nunca siguieron por entero y que nuncaserá llevado a la realización, íntegram...
la observación general siguiente:Cuando las instituciones de ayuda mutua es decir, la organización tribal, la comunaaldean...
septiembre y noviembre de 1890; "La ayuda mutua entre los salvajes", en abril de 1891;"ayuda mutua entre los bárbaros", en...
CAPITULO I: LA AYUDA MUTUA ENTRE LOS ANIMALESLa concepción de la lucha por la existencia como condición del desarrollo pro...
bienestar de toda su comunidad "Aquellas comunidades -escribió- que encierran lamayor cantidad de miembros que simpatizan ...
grito de ¡Ay de los vencidos! y presentaron este grito como la última palabra de labiología.Elevaron la lucha "sin cuartel...
lucha sostenida con picos y garras, y Huxley es culpable del error de carácter opuesto;pero ni el optimismo de Rousseau ni...
ciencias consagradas al estudio multilateral del hombre, a cada paso se menciona lalucha cruel por la existencia, y a menu...
tales regiones conduce, inevitablemente, a esas mismas conclusiones. Recuerdo laimpresión que me produjo el mundo animal d...
inexploradas, pero ya el mismo hecho de su existencia indica que deben establecerseaproximadamente sobre los mismos princi...
El apoyo mutuo (antropología) - Kropotkin
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El apoyo mutuo (antropología) - Kropotkin

  1. 1. EL APOYO MUTUOKropotkin
  2. 2. INTRODUCCION A LA TERCERA EDICION EN ESPAÑOLEl apoyo mutuo es la obra más representativa de la personalidad intelectual deKropotkin. En ella se encuentran expresados por igual elhombre de ciencia y el pensador anarquista; el biólogo y el filósofo social; él historiadory el ideólogo. Se trata de un ensayo enciclopédico, deun género cuyos últimos cultores fueron positivistas y evolucionistas. Abarca casi todaslas ramas del saber humano, desde la zoología a lahistoria social, desde la geografía a la sociología del arte, puestas al servicio de, unatesis científico-filosófica que constituye, a su vez, unaparticular interpretación del evolucionismo darwiniano.Puede decirse que dicha tesis llega a ser el fundamento de toda su filosofía social ypolítica y de todas sus doctrinas e interpretaciones de larealidad contemporánea Como gozne entre aquel fundamento y estas doctrinas seencuentra una ¿tica de la expansión vital.Para comprender el sentido de la tesis básica de El apoyo mutuo es necesario partir delevolucionismo darwiniano al cual se adhiereKropotkin, considerándolo la última palabra de la ciencia moderna.Hasta el siglo XIX los naturalistas tenían casi por axioma la idea de la fijeza einmovilidad de las especies biológicas: Tot sunt species quot aprincipio creavit infinitum ens. Aún en el siglo XIX, el más célebre de los cultores de lahistoria natural, el hugonote Cuvier, seguía impertérritoen su fijismo. Pero ya en 1809 Lamarck, en su Filosofíazoológica defendía, con granescándalo de la Iglesia y de la Academia, la tesis de quelas especies zoológicas se transforman, en respuesta a una tendencia inmanente, de sunaturaleza y adaptándose al medio circundante. Hayen cada animal un impulso intrínseco (o "conato") que lo lleva a nuevas adaptaciones ylo provee de nuevos órganos, que se agregan a sufondo genético y se transmiten por herencia. A la idea del impuso intrínseco y laformación de nuevos órganos exigidos por el medio ambientese añade la de la transmisión hereditaria. Tales ideas, a las que Cuvier oponía tres añosmás tarde, en su Discurso sobre las revoluciones delglobo, la teoría de las catástrofes geológicas y las sucesivas creaciones [1], encontróindirecto apoyo en los trabajos del geólogo inglés, Lyell,quién, en sus Principios de geología demostró la falsedad del catastrofismo de Cuvier,probando que las causas de la alteración de lasuperficie del planeta no son diferentes hoy que en las pasadas eras [2].Lamarck desciende filosóficamente de la filosofía de la Ilustración, pero no hadesechado del todo la teleología. Para él hay en la naturaleza delos seres vivos una tendencia continua a producir organismos cada vez más complejos[3]. Dicha tendencia actúa en respuesta a exigenciasdel medio y no sólo crea nuevos caracteres somáticos sino que los transmite porherencia. Una voluntad inconsciente y genérica impulsa,pues, el cambio según una ley general que señala el tránsito de lo simple a lo complejo.Está ley servirá de base a la filosofía sintética de
  3. 3. Spencer. Pese a la importancia de la teoría de Lamarck en la historia de la ciencia y aunde la filosofía, ella estaba limitada por innegablesdeficiencias. Lamarck no aportó muchas pruebas a sus hipótesis; partió de una químicaprecientífica; no consideró la evolución sino comoproceso lineal. Darwin, en cambio, sé preocupó por acumular, sobre todo a través de suviaje alrededor del mundo, en el Beagle un grancúmulo de observaciones zoológicas y botánicas; se puso al día con la química iniciadapor Lavoisier (aunque ignoró la genética fundada porMendel) y tuvo de la evolución un concepto más amplio y, complejo. Desechó todaclase de teleologismo y se basó, en supuestosestrictamente mecanicistas. Sus notas revelan que tenía conciencia de las aplicacionesmaterialistas de sus teorías biológicas. De hecho, nosólo recibio la influencia de su abuelo Erasmus Darwin y la del geólogo Lyell sinotambién las del economista Adam Smith, del demógrafoMalthus y del filósofo Comte [4]. En 1859 publicó su Origen de las especies que logrópronto universal celebridad; doce años más tarde sacóa la luz La descendencia del hombre[5]. Darwin acepta de Lamarck la idea deadaptación al medio, pero se niega a admitir la de la fuerzainmanente que impulsa la evolución. Rechaza, en consecuencia, toda posibilidad decambios repentinos y sólo admite una serie de cambiosgraduales y accidentales. Formula, en sustitución del principio lamarckiano del impulsoinmanente, la ley de la selección natural [6]. Partiendode Malthus, observa que hay una reproducción excesiva de los vivientes, que llevaría depor si a que cada especie llenara toda la tierra. Si ellono sucede es porque una gran parte de los individuos perecen. Ahora bien, ladesaparición de los mismos obedece a un proceso deselección. Dentro de cada especie surgen innúmeras diferencias; sólo sobrevivenaquellos individuos cuyos caracteres diferenciales los hacenmás aptos para adaptarse al medio. De tal manera, la evolución aparece como unproceso mecánico, que hace superflua toda teleología ytoda idea de una dirección y de una meta. Esta ley básica de la selección natural y lasupervivencia del más- apto (que algunos filósofoscomporáneos, como Popper, consideran mera tautología) comparte la idea de la luchapor la vida (struggle for life) [7]. Ésta se manifiestaprincipalmente entre los individuos de una misma especie, donde cada uno lucha por elpredominio y por el acceso a la reproducción(selección sexual).Herbert Spencer, quien, antes de Darwin, había esbozado ya el plan de un vasto sistemade filosofía sintética, extendió la idea de la evolución,por una parte, a la materia inorgánico (Primeros Principios 1862, II Parte,) y, por otraparte, a la sociedad y la cultura (Principios deSociología, 18761896). Para él, la lucha por la vida y la supervivencia. del más apto(expresión que usaba desde 1852), representan nosolamente, el mecanismo por el cual la vida se transforma y evoluciona sí no también. laúnica vía de todo progreso humano [8]. Sienta así lasbases de lo que se llamará el darwinismo social, cuyos dos hijos, el feroz capitalismomanchesteriano y el ignominioso racismo fuero tal vezmás lejos de lo que aquel pacífico burgués podía imaginar. Th. Huxley, discípulo fiel deDarwin, publica, en febrero de 1888, en, la revista The
  4. 4. Níneteenth Century, un artículo que como su mismo título indica, es todo un manifiestodel darwinismo social: The Struggle for life. AProgramme [9]. Kropotkin queda conmovido por este trabajo, en el cual ve expuestaslas ideas sociales contra las que siempre había luchado,fundadas en las teorías científicas a las que consideraba como culminación, delpensamiento biológico contemporáneo. Reacciona contra él y,a partir de 1890, se propone refutarlo en una serie de artículos, que van apareciendotambién en The Nineteenth Century y que más tardeamplía y complementa, al reunirlos en un volumen titulado El apoyo mutuo. Un factorde la evolución.Un camino para refutar a Huxley y al darwinismo social hubiera sido seguir los pasos deRussell Wallace, quien pone el cerebro del hombre, almargen de la evolución. Hay que tener en cuenta que este. ilustre sabio que formuló suteoría de la evolución de las especies casi al mismotiempo que Darwin, al hacer un lugar aparte para la vida moral e intelectual del serhumano, sostenía que desde el momento en que éste llegóa descubrir el fuego, entró en el campo de la cultura y dejo de ser afectado por laselección natural [10]. De este modo Wallace se sustrajo,mucho más que Darwin o Spencer, al prejuicio racial [11]. pero Kropotkin, firme en sumaterialismo, no podía seguir a Wallace, quien nodudaba en postular la intervención de Dios para explicar las características del cerebro yla superioridad moral e intelectual del hombre.Por otra parte, como socialista y anarquista, no podía en, modo alguno cohonestar lasconclusiones de Huxley, en las que veía sin duda uncómodo fundamento para la economía del irrestricto "laissez faire" capitalista, para lasteorías racistas de Gobineau (cuyo Ensayo sobre ladesigualdad de las razas humanas había sido publicados ya en 1855), para elmalthusianismo, para las elucubraciones falsamenteindividualistas de Stirner y de Nietzsche.Considera, pues, el manifiesto huxleyano como una interpretación unilateral y, portanto, falsa de la teoría darwinista del "struggle for life" y lepropone demostrar que, junto al principio de la lucha (de cuya vigencia no duda), sedebe tener en cuenta otro, más importante que aquél paraexplicar la evolución de los animales y el progreso del hombre. Este principio es el de laayuda mutua entre los individuos de una mismaespecie (y, a veces, también entre las de especies diferentes). El mismo Darwin habíaadmitido este principio. En el prólogo a la edición de1920 de El apoyo mutuo, escrito pocos meses antes de su muerte, Kropotkin manifiestasu alegría por el hecho de que el mismo Spencerreconociera la importancia de "la ayuda mutua y su significado en la lucha por laexistencia. Ni Darwin ni Spencer le otorgaron nunca, sinembargo, el rango que le da Kröpotkin al ponerla al mismo nivel (cuando no porencima) de la lucha por la vida como factor de evolución.Tras un examen bastante minucioso de la conducta de diferentes especies animales,desde los escarabajos sepultureros y los cangrejos de
  5. 5. las Molucas hasta los insectos sociales (hormigas, abejas etc.), para lo cual aprovechalas investigaciones de Lubbock y Fabre; desde elgrifo-hálcón del Brasil hasta el frailecico y el aguzanieves desde cánidos, roedores,angulados y rumiantes hasta elefantes, jabalíes, morsas ycetáceos; después de haber descripto particularmente los hábitos de los monos que son,entre todos los animales los más próximos alhombre por su constitución y por su inteligencia, concluye que en todos los niveles dela escala zoológica existe vida social y que, a medidaque se asciende en dicha escala, las colonias o sociedades animales se tornan cada vezmás conscientes, dejan de tener un mero alcancefisiológico y de fundamentarse en el instinto, para llegar a ser, al fin, racionales. Enlugar de sostener, como Huxley, que la sociedad humananació de un pacto de no agresión, Kropotkin considera que ella existió desde siempre yno fue creada por ningún contrato, sino que fueanterior inclusive a la existencia de los individuos. El hombre, para él, no es lo que essino por su sociabilidad, es decir, por la fuerte tendenciaal apoyo mutuo y a la convivencia permanente. Se opone así al contractualismo, tantoen la versión pesimista de Hobbes (honro homini lupus),que fundamenta el absolutismo monárquico, cómo en la optimista de Rousseau, sobre lacual se considera basada la democracia liberal.Para Kropotkin igual que par Aristóteles, la sociedad es tan connatural al hombre comoel lenguaje. Nadie como el hombre merece el apelativode "animal social" (dsóon koinonikón).Pero a Aristóteles se opone al no admitir la equivalencia que éste establece entre"animal social" y "animal político" (dsóon politikón). SegúnKropotkin, la existencia del hombre depende siempre de una coexistencia. El hombreexiste para la sociedad tanto como la sociedad para elhombre. Es claro, por eso que su simpatía por Nietzsche no podía se¡ profunda.Considera al nietzscheanismo, tan de moda en su épocacomo en la nuestra, "uno de los individualismos espúreos". Lo identifica en definitivacon el individualismo burgués, que sólo puede existir bajola condición de oprimir a las masas y del lacayismo, del servilismo hacia la tradición, dela obliteración de la individualidad dentro del propioopresor, como en seno de la masa oprimida [12]. Aun a Guyau, ese Nietzsche francéscuya moral sin obligación ni sanción encuentra tancercana a la ética anarquista, le reprocha el no haber comprendido que la expansión vitala la cual aspira es ante todo lucha por la justicia y laLibertad del pueblo. Con mayor fuerza todavía se opone al solipsismo moral y alegotismo trascendental de Stirner, que considera"simplemente la vuelta disimulada a la actual educación del monopolio de unos pocos"y el derecho al desarrollo "para las minoríasprivilegiadas"Sin dejar de reconocer, pues, que la idea de la lucha por la vida, tal como la propusieronDarwin y Wallace, resulta sumamente fecunda,: encuanto hace posible abarcar una gran cantidad de hechos bajo un enunciado general,insiste en que muchos darwinistas han restringidoaquella idea a límites excesivamente estrechos y tienden a interpretar el mundo de losanimales como un sangriento escenario de luchas
  6. 6. ininterrumpidas entre seres siempre hambrientos y ávidos de sangre. Gracias a ellos laliteratura moderna se ha llenado con el grito de vaevictis" (¡ay de los vencidos!), grito que consideran como la última palabra de la cienciabiológica. Elevaron la lucha sin cuartel a la condición deprincipio y ley de la biología y pretenden que a ella se subordine el ser humano.Mientras tanto, Marx consideraba que el evolucionismodarwiniano, basado en la lucha por la vida, formaba parte de la revolución social [13] y,al mismo tiempo, los economistas manchesterianos lotenían como excelente soporte científico para su teoría de la libre competencia, en lacual la lucha de todos contra todos (la ley de la selva)representa el único camino hacia, la prosperidad. Kropotkin coincide con Marx y Engelsen que el darwinismo dió un golpe de gracia a lateleología. Al intento de aprovechar para los fines de la revolución social la ideadarwinista de la vida (interpretada como lucha de clases) leasigna relativa importancia. Por otra parte, como Marx, ataca á Malthus, cuyo primeradversario de talla había sido Godwin, el precursor deProudhon y del anarquismo.Pero la decidida oposición al malthusianismo, que propicia la muerte masiva de lospobres por su inadaptación al medio, y la lucha contraHuxley, que no encuentra otro factor de evolución fuera de la perenne lucha sangrienta,no significan que Kropotkin se adhiera a una visiónidílica de la vida animal y humana ni que se libre, como muchas veces se ha dicho, a unoptimismo desenfrenado e ingenuo. Como naturalistay hombre de ciencia está lejos de los rosados cuadros galantes y festivos del rococó, yno comparte simple y llanamente la idea del biensalvaje de Rousseau. Pretende situarse en un punto intermedio entre éste y Huxley. Elerror de Rousseau consiste en que perdió de vista porcompleto la lucha sostenida con picos y garras, y Huxley es culpable del error decarácter opuesto; pero ni el optimismo de Rousseau ni elpesimismo de Huxley pueden ser aceptados como una interpretación desapasionada ycientífica de las naturaleza.El ilustre biólogo Ashley Montagu escribe a este respecto: "Es error generalizado creerque Kropotkin se propuso demostrar que es la ayudamutua y no la selección natural o la competencia el principal o único factor que actúa enel proceso evolutivo". En un libro de genética publicadorecientemente por una gran autoridad en la materia, leemos: "El reconocer laimportancia que tiene la cooperación y la ayuda mutua en laadaptación no contradice de ninguna manera la teoría de la selección natural, segúninterpretaron Kropotkin y otros". Los lectores de El apoyomutuo pronto percibirán hasta qué punto es injusto este comentario. Kropotkin noconsidera que la ayuda mutua contradice la teoría de laselección natural. Una y otra vez llama la atención sobre el hecho de que existecompetencia en la lucha por la vida (expresión que criticaacertadamente con razones sin duda aceptables para la mayor parte de los darwinistasmodernos), una y otra vez destaca la importancia de lateoría de la selección natural, que señala como la más significativa del siglo XIX. Loque encuentra inaceptable y contradictorio es el
  7. 7. extremismo representado por Huxley en su ensayo "Struggle for Existence Manifesto",y así lo demuestra al calificarlo de "atroz" en susMemorias [14]. En efecto, en Memorias de un revolucionario relata: "Cuando Huxley,queriendo luchar contra el socialismo, publicó en 1888en Nineteenth Century, su atroz articulo "La lucha por la existencia es todo unprograma", me decidí a presentar en forma comprensible misobjeciones a su modo de entender la referida lucha, lo mismo entre los animales queentre los hombres, materiales que estuve acumulandodurante seis años" [15]. El propósito no tuvo calurosa acogida entre los hombres deciencia amigos, ya que la interpretación de "la lucha por lavida como sinónimo de ¡ay de los vencidos!", elevado al nivel de un imperativo de lanaturaleza, se había convertido casi en un dogma. Sólodos personas apoyaron la rebeldía de Kropotkin contra el dogma y la "atroz"interpretación huxleyana: James Knowles, director de la revistaNineteenth Century H.W. Bates, conocido autor de Un naturalista en el río Amazonas.Por lo demás, la tesis que pretendía defender, contraHuxley, había sido va propuesta por el geólogo ruso Kessler, aunque éste a penas habíaaducido alguna prueba en favor de la misma. EliseoReclus, con su autoridad de sabio, dará su abierta adhesión a dicha tesis y defenderá losmismos puntos de vista que Kropotkin [16].De la gran masa de datos zoológicos que ha reunido infiere, pues, que aunque es ciertala lucha entre especies diferentes y entre grupos deuna misma especie, en términos generales debe decirse que la pacífica convivencia y elapoyo mutuo reinan dentro del grupo y de la especie,y, más aún, que aquellas especies en las cuales más desarrollada está la solidaridad y laayuda recíproca entre los individuos tiene mayoresposibilidades de supervivencia y evolución.El principio del apoyo mutuo no constituye, por tanto, para Kropotkin, un ideal ético nitampoco una mera anomalía que rompe las rígidasexigencias de la lucha por la vida, sino un hecho científicamente comprobado comofactor de la evolución, paralelo y contrario al otro factor, elfamoso "struggle for life". Es claro que el principio podría interpretarse como puraexigencia moral del espíritu humano, como imperativocategórico o como postulado o fundacional de la sociedad y de la cultura. Pero en esecaso habría que adoptar una posición idealista o, por lomenos, renunciar al materialismo mecanicista y, al naturalismo antiteológico queKropotkin ha aceptado. Si tanto se esfuerza por demostrarque el apoyo mutuo es un factor biológico, es porque sólo así quedan igualmentesatisfechas y armonizadas sus ideas filosóficas y sus ideassocio-políticas en una única "Weitanschaung", acorde, por lo demás, con el espíritu dela época.La concepción huxleyana de la lucha por la vida, aplicada a la historia y la sociedadhumana, tiene una expresión anticipada en Hobbes, quepresenta el estado primitivo de la humanidad como lucha perpetua de todos contratodos. Esta teoría, que muchos darwinistas como Huxleyaceptan complacidos, se funda, según Kropotkin, en supuestos que la moderna etnologíadesmiente, pues imagina a los hombres primitivos
  8. 8. unidos sólo en familias nómadas y temporales. Invoca, a este respecto, lo mismo queEngels, el testimonio de Morgan y Bachofen. La familiano aparece así tomo forma primitiva y originaria de convivencia sino como productomás bien tardío de la evolución social. Según Kropotkin, laantropología nos inclina a pensar que en sus orígenes el hombre vivía en grandes gruposo rebaños, similares a los que constituyen hoymuchos mamíferos superiores. Siguiendo al propio Darwin, advierte que no fueronmonos solitarios, como el orangután y el gorila, los queoriginaron los primeros homínidos o antropoides, sino, al contrario, monos menosfuertes pero más sociables, como él chimpancé. Lainformación antropológica y prehistórica, obtenida al parecer en el Museo Británico, esabundante y está muy actualizada para el momento.Con ella cree Kropotkin demostrar ampliamente su tesis. El hombre prehistórico vivíaen sociedad: las cuevas de los valles de Dordogne, porejemplo, fueron habitadas durante el paleolítico y en ellas se han encontrado numerososinstrumentos de sílice. Durante el neolítico, según seinfiere de los restos palafíticos de Suiza, los hombres vivían y laboraban en común y alparecer en paz. También estudia, valiéndose de relatosde viajeros y estudios etnográficos, las tribus primitivas que aun habitan fuera deEuropa (bosquimanos, australianos, esquimales, hotentotes,papúes etc.), en todas las cuales encuentra abundantes pruebas de altruismo y espíritucomunitario entre los miembros del clan y de la tribu.Adelantándose en cierta manera a estudios etnográficos posteriores, intentadesmitologizar la antropofagia, el infanticidio y otras prácticassemejantes (que antropólogos y misioneros de la época utilizaban sin duda parajustificar la opresión colonial). Pone de relieve, por elcontrario, la abnegación de los individuos en pro de la comunidad, el débil o inexistentesentido de la propiedad privada, la actitud máspacífica de lo que se suele suponer, la falta de gobierno. En este, punto, Kropotkin esevidentemente un precursor de la actual antropologíapolítica de Clastres [17]. Aunque considera inaceptable tanto la visión rousseauniana delhombre primitivo cual modelo de inocencia y devirtud, como la de Huxley y muchos antropólogos del siglo XIX, que lo consideran unabestia sanguinaria y feroz, cree que esta segunda visiónes más falsa y anticientífica que la primera. En su lucha por la vida -dice Kropotkin- elhombre primitivo llegó a identificar su propia existenciacon la de la tribu, y sin tal identificación jamás hubiera negado la humanidad al nivel enque hoy se halla. Si los pueblos "bárbaros" parecencaracterizarse por su incesante actividad bélica, ello se debe, en buena parte, segúnnuestro autor, al hecho de que los cronistas ehistoriadores, los documentos y los poemas épicos, sólo consideran dignas de menciónlas hazañas guerreras y pasan casi siempre por altolas proezas del trabajo, de la convivencia y de la paz.Gran importancia concede a la comuna aldeana, institución universal y célula de todasociedad futura, que existió en todos los pueblos ysobrevive aun hoy en algunos. En lugar de ver en ella, como hacen no pocoshistoriadores, un resultado de la servidumbre, la entiende comoorganización previa y hasta contraria a la misma. En ella no sólo se garantizaban a cadacampesino los frutos de la tierra común sino también
  9. 9. la defensa de la vida y el solidario apoyo en todas las necesidades de la vida. Enunciauna especie de ley sociológica al decir que, cuantomás íntegra se conserva la obsesión comunal, tanto más nobles y suaves son lascostumbres de los pueblos. De hecho, las normas moralesde los bárbaros eran muy elevadas y el derecho penal relativamente humano frente a lacrueldad del derecho romano o bizantino.Las aldeas fortificadas, se convirtieron desde comienzos del Medioevo en ciudades, quellegaron a ser políticamente análogas a las de laantigua Grecia. Sus habitantes, con unanimidad que hoy parece casi inexplicable,sacudieron por doquier el yugo de los señores y serebelaron contra el dominio feudal. De tal modo, la ciudad libre medieval, surgida de lacomuna bárbara (y no del municipio romano, comosostiene Savigny), llega a ser, para Kropotkin, la expresión tal vez más perfecta de unasociedad humana, basada en el libre acuerdo y en elapoyo mutuo. Kropotkin sostiene, a partir de aquí, una interpretación de la Edad Medíaque contrasta con la historiografía de la Ilustración ytambién, en gran parte, con la historiografía liberal, y Marxista. Inclusive algunosescritores anarquistas, como Max Nettlau, la consideranexcesivamente laudatoria e idealizada [18]. Sin embargo, dicha interpretación supone enel Medioevo un claro dualismo por una parte, el ladooscuro, representado por la estructura vertical del feudalismo (cuyo vértice ocupan elemperador y el papa); por otra, el lado claro y luminoso,encarnado en la estructura horizontal de las ligas de ciudades libres (prácticamenteajenas a toda autoridad política). Grave error deperspectiva sería, pues, equiparar está reivindicación de la edad Media, no digamos yacon la que intentaron ultramontonos como De Maistreo Donoso Cortés sino inclusive con la que propusieron Augusto Comte y algunos otrospositivistas [19].Para Kropotkin, la ciudad libre medieval es como una preciosa tela, cuya urdimbre estáconstituida por los hilos de gremios y guiadas. Elmundo libre del Medioevo es, a su vez, una tela más vasta (que cubre toda Europa,desde Escocia a Sicilia y desde Portugal a Noruega),formada por ciudades libremente federadas y unidas entre sí por pactos de solidaridadanálogos a los que unen a los individuos en gremios yguiadas en la ciudad. No le hasta, sin embargo, explicar así la estructura del medioevolibertario. Juzga indispensable explicar también sugénesis. Y, al hacerlo, subraya con fuerza esencial la lucha contra el feudalismo, de talmodo que, si tal lucha basta para dar razón delnacimiento de gremios, guiadas, ciudades libres y ligas de ciudades, la culminación dela misma explica su apogeo, y la decadencia posteriorsu derrota y absorción por el nuevo Estado absolutista de la época moderna. Las guiadassatisfacían las necesidades sociales mediante lacooperación, sin dejar de respetar por eso las libertades individuales. Los gremiosorganizaban el trabajo también sobre la base de lacooperación y con la finalidad de satisfacer las necesidades materiales, sin preocuparse,fundamentalmente par el lucro. Las ciudades,liberadas del yugo feudal estaban regidas en la mayoría de los casos por una asambleapopular. Gremios y guildas tenían, a su vez, una
  10. 10. constitución más igualitaria de lo que se suele suponer. la diferencia entre maestro yaprendiz menos en un comienzo una diferencia de edadmás que de poder o riqueza, y no existía el régimen del salariado. Sólo en la baja EdadMedia, cuando las ciudades libres, comenzaron adecaer por influencia de una monarquía en proceso, de unificación y de absolutizacióndel poder, el cargo de maestro de un gremio empezó, aser hereditario y el trabajo de los artesanos comenzó a ser alquilado a patronosparticulares Aun entonces, el salario que percibían era muysuperior al de los obreros industriales del. siglo XIX, se realizaba en mejorescondiciones y en jornadas más cortas (que, en Inglaterra nosumaban más de 48 horas por semana) [20]. Con esta sociedad de trabajadores libressolidarios se asociaba necesariamente, segúnKropotkin, el arte grandioso de las catedrales, obra, comunitaria para el disfrute de lacomunidad. La pintura no la ejecutaba un genio solitariopara ser después guardada en los salones de un duque ni los poetas componían susversos para que los leyera en su alcoba la querida delrey. Pintura y poesía, arquitectura a y música surgían del pueblo y eran, por eso, muchasveces, anónimas; su finalidad era también el gocecolectivo y la elevación espiritual del pueblo. Aun en la filosofía medieval ve Kropotkinun poderoso esfuerzo "racionalista", no desconectadocon el espíritu de las ciudades libres. Esto, aunque resulte extraño para muchos, parececoherente con toda la argumentación anterior: ¿Acasola universidad, creación esencialmente medieval, no era en sus orígenes un gremio(universitas magistrorum et scolarium), igual que losdemás? [21].La resurrección del derecho romano y la tendencia a constituir Estados centralizados yunitarios, regidos por monarcas absolutos, caracterizóel comienzo de la época moderna. Esto puso fin no sólo al feudalismo (con ladomesticación de los aristócratas, transformados en cortesanos)sino también en las ciudades libres (convertidas en partes integrantes de un caladounitario). Los Ubres ciudadanos se convierten en lealessúbditos burgueses del rey. No por eso desaparece el impulso connatural hacia la ayudamutua y hacia la libertad, que se manifiesta en laprédica comunista y libertaria de muchos herejes (husitas, anabaptistas etc.). Y aunquees verdad que la edad moderna comparte uncrecimiento maligno del Estado que corno cáncer devora las instituciones socialeslibres, y promueve un individualismo malsano(concomitante o secuela del régimen capitalista), aquel impulso no ha muerto. Semanifiesta durante el siglo XIX, en las uniones obreras, queprolongan el espíritu de gremios y guiadas en el contexto de la lucha obrera contra laexplotación capitalista. En Inglaterra, por ejemplo, dondeKropotkin vivía, la derogación de las leyes contra tales uniones (Combinatioms Laws),en 1825, produjo una proliferación de asociacionesgremiales y federaciones que Owen, gran promotor del socialismo en aquel país, logrófederar dentro de la "Gran Unión ConsolidadaNacional". Pese a las continuas trabas impuestas par el gobierno de la clase propietaria,los sindicatos (trade unions) siguieron creciendo enInglaterra. Lo mismo sucedió en Francia y en los demás países europeos y americanos,aunque a veces las persecuciones los obligaran a una
  11. 11. actividad clandestina subterránea. Kropotkin ve así la lucha obrera de los sindicatos y enel socialismo la más significativa (aunque no la única)manifestación de la ayuda mutua y de la solidaridad en los días en que le tocó vivir. Elmovimiento obrero se caracteriza, por él, por laabnegación, el espíritu de sacrificio y el heroísmo de sus militantes. Al sostener esto, noestá sin duda exagerando nada, en una época en quesindicatos estaban lejos de la burocratización y la mediatización estatal que hoy loscaracteriza en casi todas partes, aun cuando laInternacional había sido ya disuelta gracias a las maquinaciones burocratizantes deCarlos Marx y sus amigos alemanes. Algunos sociólogosburgueses, que hacen gala de un "realismo" verdaderamente irreal, se han burlado del"ingenuo optimismo" de Kropotkin y, en nombre delevolucionismo darwiniano, han pretendido negarle sólidos fundamentos científicos.Esto no obstante, su ingente esfuerzo por hallar una basebiológica para el comunismo libertario, no puede ser tenida hoy como enteramentedescaminada. Es verdad que, como dice el ilustre zoólogoDobzhansky, fue poco critico en algunas de las pruebas que adujo en apoyo de susopiniones. Pero de acuerdo con el mismo autor, unaversión modernizada de su tesis, tal como la presentada por Ashley Montagu, resultamás bien compatible que contradictoria con la modernateoría de la selección natural. Para Dobzhansky, uno de los autores de la teoría sintéticade la evolución, elaborada entre 1936 y 1947 comofruto de las observaciones experimentales sobre la variabilidad de las poblaciones y lateoría cromosómica de la herencia [22], la aseveraciónde que en la naturaleza cada individuo no tiene más opción que la de comer o sercomido resulta tan poco fundada como la idea de que enella todo es dulzura y paz. Hace notar que los ecólogos atribuyen cada vez mayorimportancia a las comunidades de la misma especie y que laespecie no podría sobrevivir sin cierto grado de cooperación y ayuda mutua [23]. Lostrabajos de C.H. Waddington, como Ciencia y ética, porejemplo, van todavía más allá en su aproximación a las ideas de Kropotkin sobre elapoyo mutuo. Un etólogo de la escuela de Lorenz IrenaeusEibl-Eibesfeldt, sin adherirse por completo a las conclusiones de El apoyo mutuo,reconoce que, en lo referente al altruismo y la agresividad,ellas están más próximas a la verdad científica que las de sus adversarios. Para Eibl-Eibesfeld, los impulsos agresivos están compensados,en el hombre, por tendencias no menos arraigadas a la ayuda mutua [24]. Pese a losaños transcurridos, que no son. pocos si se tiene encuenta la aceleración creciente de los descubrimientos de la ciencia, la obra con queKropotkin intentó brindar una base biológica alcomunismo libertario, no carece hoy de valor científico. Además de ser un magníficoexponente de la soñada alianza entre ciencia y revolución,constituye una interpretación equilibrada y básicamente aceptable de la evoluciónbiológica y social. El ya citado Ashley Montagu escribe: "Hoyen, día El Apoyo Mutuo es la más famosa de las muchas obras escritas por Kropotkin;en rigor, es ya un clásico. El punto de vista querepresenta se ha ido abriendo camino lenta pero firmemente, y seguramente prontoentrará a formar parte de los cánones aceptados de labiología evolutiva",[25].
  12. 12. Angel J. CappellettiNOTAS[1] Cfr. H. Daudin, Cuvier et Lanzarck, París, 1926[2] Cfr. G. Colosi, La doctrina dell evolucione e le teorie evoluzionistiche, Florencia,1945[3] S. J. Gould, Desde Darwin, Madrid, 1983, p. 80.[4] R. Grasa Hernández, El evolucionismo: de Darwin a la sociobiología, Madrid, 1986,p. 43.[5] Cfr. J. Rostand, Charles Darwin, París, 1948; P. Leonardi, Darwin Brescia, 1948;M.T. Ghiselin, The Triumph of the Darwinian MethodChicago, 1949.[6] Cfr. A. Pauli, Darwinisimusund Lamarckismus, Muninch, 1905.[7] Cfr. G. De Beer, Charles Darwin, Evolution by Natural Selection Londres, 1963.[8] Cfr. W.H. Hudson, Introditction to the Philosophy of Herbert Spencer Londres,1909.[9] Cfr. W. Irvine, T. H. Huxley Londres, 1960.[10] R. Grasa Hernández, op. cit. p. 57.[11] Cfr. W.B. George, Biologist philosopher.- A Study of the Life and Writings of A.R. Wallace, Nueva York, 1964.[12] Felix García Moriyón Del socialismo utópico al anarquismo, Madrid, 1985, p. 59.[13] J. Hewetson, "Mutual Aid and Social Evolution", Anarchy 55 p.258.[14] Ashley Montagu, Prólogo a El Apoyo Mutuo, Buenos Aires, 1970, PP. VII - VIII.[15] P. Kropotkin, Memorias de un revolucionario, Madrid, 1973 p. 419.[16] Cfr. E. Reclus, Correspondance París, 1911 - 1925.[17] Cfr. P. Clastres, La sociedad contra el Estado, Caracas, 1978.
  13. 13. [18] Alvarez Junco, Introducción a Panfletos revolucionarios de Kropotkin, Madrid,1977, p. 26.[19] D. Negro Pavón, Comte: Positivismo y revolución, Madrid, 1985, PP. 98 - 99.[20] Cfr. Thorold Rogers, Six Centuries of Wages.[21] E. Bréhier, La philosophie du Moyen Age, París, 1971, p. 226.[22] R. Grasa Hernández, op. cit. p.91.[23] T. Dobzhansky, Las bases biológicas de la libertad humana, Buenos Aires, 1957, p.58.[24] G. Eibl-Eibesfeldt, Amor y odio. Historia de las pautas elementales delcomportamiento, México, 1974, p. 8.[25] Ashley Montagu, op. cit. p. IX.PROLOGO AL "APOYO MUTUO", DE P. KROPOTKIN, EN LA EDICIONNORTEAMERICANAEl "Apoyo Mutuo", de Kropotkin, es uno de los grandes libros del mundo. Un hechoque evidencia tal afirmación es el que está siendocontinuamente reeditado y que también constantemente se encuentra agotado. Es unlibro que siempre ha sido difícil de conseguir, inclusoen bibliotecas, pues parece estar en demanda perenne.Cuando Kropotkin decidió marchar a Siberia, en julio de 1862, la geografía, zoología,botánica y antropología de esta región eraescasamente conocida. Allí, su trabajo de investigación en este tema fue sobresaliente.Las publicaciones resultantes de susobservaciones meteorológicas y geográficas fueron publicadas por la SociedadGeográfica Rusa, y por este trabajo Kropotkin recibió unade sus medallas de oro. La teoría kropotkíniana sobre el desarrollo de la estructurageográfica de Asia represento una de las grandesgeneralizaciones de la geografía científica, y es suficiente como para darle un lugarpermanente en la historia de esta ciencia. Kropotkinmantuvo a lo largo de toda su vida un interés activo por esta ciencia, y, además demuchas conferencias sobre el tema y artículos enrevistas científicas y publicaciones de carácter general, escribió artículos geográficos-en la Geografía Universal de Reclus, en laEnciclopedia Chambers y en la Enciclopedia Británica.El trabajo de Kropotkin en zoología fue principalmente el de un naturalista de campo.De 1862 a 1866, en que marchó de Siberia, Kropotkinaprovechó al máximo las oportunidades que tuvo para estudiar la vida de la naturaleza.Bajo la influencia del "Origen de las especies", de
  14. 14. Darwin (1859), Kropotkin, como nos dice en el primer párrafo del presente libro, buscóatentamente "esa amarga lucha por la subsistenciaentre animales de la misma especie" que era considerada por la mayoría de losDarwinistas (aunque no siempre por Darwin mismo" comola característica dominante de la lucha por la vida y el principal factor de evolución.Lo que Kropotkin vio con sus propios ojos, sobre el terreno, le motivó a desarrollarciertas dudas graves en lo que concierne a la teoría deDarwin, dudas que no llegarían, sin embargo, a encontrar expresión plena hasta que T.H. Huxley, en su famoso "Manifiesto de la lucha porla existencia", (titulado "La lucha por la existencia: un programa") le dio ocasión paraello.Otro gran cambio operado en Kropotkin por su experiencia siberiana fue su toma deconciencia de la "absoluta imposibilidad de hacernada realmente útil a la masa del pueblo por medio de la maquinaria administrativa"."De este engaño -escribe en sus "Memorias"- medesprendí para siempre... perdí en Siberia toda clase de fe en la disciplina estatal queantes hubiera tenido. Estaba preparado paraconvertirme en un anarquista". Y en un anarquista se convirtió, y permaneció siéndolotoda su vida.Viviendo, como hizo, entre los nativos de Siberia, a lo largo de las riberas del Amur,Kropotkin descubrió, impresionado, el papel que lasmasas desconocidas juegan en el desarrollo y realización de todos los acontecimientoshistóricos. "Desde los diecinueve a los veinticincoaños, escribe, tuve que proyectar importantes planes de reforma, tratar con cientos dehombres en el Amur, preparar y llevar a caboarriesgadas expediciones con medios ridículamente pequeños, etc.; y si todas estas cosasterminaron con más o menos éxito yo lo achacosolamente al hecho de que pronto comprendí que, en e¡ trabajo serio, el mando y ladisciplina son de poco provecho. Se requieren entodas partes hombres de iniciativa; pero una vez que el impulso ha sido dado, laempresa debe ser conducida, especialmente en Rusia, noal modo militar, sino en una especie de manera comunal, por medio del entendimientocomún. Yo desearía que todos los creadores deplanes de disciplina estatal pudieran pasar por la escuela de la vida real antes de queempezaran a proyectar sus utopías estatales.Entonces escucharíamos muchos menos esfuerzos de organización militar y piramidalde la sociedad que en la actualidad..Este pasaje es clave para la comprensión de Kropotkin como filósofo anarquista. Para élel anarquismo era una parte de la filosofía quedebía ser tratada por los mismos métodos que las ciencias naturales. El veía elanarquismo como el medio por el cual podía serestablecida la justicia (esto es, igualdad y reciprocidad), en todas las relacioneshumanas, en todo el orbe de la humanidad.Aunque el "Apoyo mutuo" ha tenido innumerables admiradores y ha influido en elpensamiento y la conducta de muchas personas,
  15. 15. también ha sufrido alguna falta de comprensión por parte de aquellos que conocen ellibro de segunda o tercera mano, o que habiéndoleleído en su juventud no tienen más que un vago recuerdo de su carácter,Un error muy extendido es que Kropotkin pretendió mostrar que la ayuda mutua y no laselección o competición natural, es el principal o elúnico factor implicado en el proceso evolutivo. En un reciente libro sobre genética deun gran maestro en el tema se afirma, que "elreconocimiento de la importancia adaptable de la cooperación y el socorro mutuo nocontradice, de ningún modo, la teoría de la selecciónnatural, como fue forzado a pensar por Kropotkin y otros". Los lectores de "El apoyomutuo" percibirán pronto lo injusto de este comentario.Kropotkin no consideró que la ayuda mutua contradijera la teoría de la selecciónnatural. Una y otra vez llama la atención del lector sobre elhecho de la competición en la lucha por la existencia (frase que muy correctamentecritica en términos que ciertamente serían aceptablespara la mayoría de los darwinistas modernos); una y otra vez subraya la importancia dela teoría de, la selección natural como la mássignificativa generalización del siglo XIX. Lo que Kropotkin encontró inaceptable ycontradictorio era el extremismo evolucionistarepresentado por Huxley en su "Manifiesto de la lucha por la existencia". Ello le iba a lafilosofía de la época, el laissez-faire, como anillo aldedo. A Kropotkin no le gustaban sus implicaciones, ni políticas ni en cuanto alevolucionismo. Habiendo ya dedicado durante varios añosmucha reflexión a estas materias, Kropotkin decidió contestara Huxley con amplitud.Hoy "El apoyo mutuo" es el más famoso de los muchos libros de Kropotkin. Es unclásico. El punto de vista que representa se ha abiertocamino lenta, pero firmemente, y, en verdad, poco lejos estamos del momento en que seconvierta en parte del canon generalmenteaceptado de la biología evolucionista.A la luz de la investigación científica, en los muchos campos que toca "El apoyomutuo" desde su publicación, los datos de Kropotkin y ladiscusión que basa en ellos se mantienen notablemente en pie. Los trabajos de ecólogoscomo Allen y sus alumnos, de Wheeler,Emerson y otros, de antropólogos, demasiado numerosos como para nombrarlos, sobrepueblos primitivos y sin literatura, y denaturalistas, han servido abundantemente cada uno en su campo para confirmar lasprincipales tesis de Kropotkin. Nuevos datos puedenllegar a ser obtenidos, pero ya podemos ver con seguridad que todos ellos serviránmayormente para apoyar la conclusión de Kropotkin deque "en el progreso ético del hombre, el apoyo mutuo -y no la lucha mutua- haconstituido la parte determinantes. En su amplia extensión,incluso en los tiempos actuales, vemos también la mejor garantía de una evolución aúnmás sublime de nuestra raza.Asmley Montagu
  16. 16. PROLOGO A LA PRIMERA EDICION RUSAMientras preparaba la impresión de esta edición rusa de mi libro -la primera que ha sidotraducida del libro Mutual aid: a Factor of Evolution,y no de los artículos publicados en la revista inglesa- he aprovechado para revisarcuidadosamente todo el texto, corregir pequeños erroresy completar los apéndices basándome en algunas obras nuevas, en parte respecto a laayuda mutua entre los animales (apéndice III, VI yVIII), y en parte respecto a la propiedad comunal en Suiza e Inglaterra (apéndices XVIy XVII).P. K.Bromley, Kent. Mayo 1907.PROLOGOMis investigaciones sobre la ayuda mutua entre los animales y entre los hombres seimprimieron por vez primera en la revista inglesaNineteenth Century. Los dos primeros capítulos sobre la: sociabilidad en los animales ysobre la fuerza adquirida por las especies sociablesen la lucha por la existencia, eran respuesta al artículo desconocido fisiólogo ydarwinista Huxley, aparecido en Nineteenth Century en febrerode 1888 -"La lucha por la existencia: un programas en donde se pintaba la vida de losanimales como una lucha desesperada de uno contratodos. Después de la: aparición de mis dos artículos, donde refuté esa opinión, el editorde la revista, James Knowies, expresando muchasimpatía hacia mi trabajo, y rogándome que lo continuara, observó: "Es indudable queusted ha demostrado su posición en cuanto a losanimales, pero ¿cuál es su posición con respecto al hombre primitivo?"Esta observación. me alegró mucho, puesto que, indudablemente, reflejaba no sólo laopinión de Knowles, sino también la de HerbertSpencer, con el cual Knowles se veía a menudo en Brighton, donde ambos vivían muypróximos El reconocimiento por Spencer de la ayudamutua Y su significado en la lucha por la existencia era muy importante. En cuanto asus opiniones sobre el hombre primitivo, era sabido queestaban formadas sobre la base de las deducciones falsas acerca de los salvajes, hechaspor los misioneros y los viajeros ocasionales delsiglo dieciocho y principios del diecinueve. Estos datos fueron reunidos para Spencerpor tres de sus colaboradores, y publicados por ellosmismos bajo el título de Datos de la Sociología, en ocho grandes tomos; fundado enéstos escribió él su obra Bases de la Sociología.Sobre la cuestión del hombre respondí también en dos artículos, donde, después de unestudio cuidadoso de la rica literatura moderna sobrelas complejas instituciones de la vida tribal, que no podían analizar los primerosviajeros y misioneros, describí estas instituciones entre los
  17. 17. salvajes y los llamados "bárbaros". Esta obra, y especialmente el conocimiento de laComuna rural a principios de la Edad Media, quedesempeñó un enorme papel en el desarrollo de la civilización que renacía nuevamente,me condujeron al estudio de la etapa siguiente, aúnmás importante, del desarrollo de Europa -de la ciudad medíeval libre y sus guiadas deartesanos-. Señalando luego el papel corruptor delEstado militar que destruyó el libre desarrollo de las ciudades libres, sus artes, oficios,ciencias y comercio, mostré, en el último artículo, que apesar de la descomposición de las federaciones y uniones libres por la centralizaciónestatal, estas federaciones y uniones comienzan adesarrollarse ahora cada vez más, y a apoderarse de nuevos dominios. La ayuda mutuaen la sociedad moderna constituyó, de tal modo, elúltimo artículo de mi obra sobre la ayuda mutua.Al editar estos artículos en libro, introduce al unos agregados esenciales, especialmenteacerca de la relación de mis opiniones con respectoa la lucha darwiniana por la existencia; y en los apéndices cité algunos hechos nuevos yanalicé algunas cuestiones que, a causa de subrevedad, hube de omitir en los artículos de la revista.Ninguna de las ediciones en lenguas europeas occidentales, y tampoco las escandinavasy polacas fueron hechas, naturalmente, de losartículos, sino del libro, y es por ello que contenían los agregados hechos en el texto ylos apéndices. De las traducciones rusas sólo una,aparecida en 1907, en la Editorial Conocimientos (Znania) era completa; además,introduje, fundado en nuevas obras, varios apéndicesnuevos, parte sobre la ayuda mutua entre los animales y parte sobre la propiedadcomunal de la tierra en Inglaterra y Suiza. Las otrasediciones rusas fueron hechas de los artículos de la revista inglesa, y no del libro, y porello no tienen los agregados hechos por mí en el texto, obien han omitido los ,apéndices. La edición que se ofrece ahora contiene completostodos los agregados y apéndices, y he revisadonuevamente todo el texto y la traducción.P. K.Dmitrof, marzo 1920.
  18. 18. INTRODUCCIONDos rasgos característicos de la vida animal de la Siberia Oriental y del Norte deManchuria llamaron poderosamente mi atención durante losviajes que, en mi juventud, realicé por esas regiones del Asia Oriental.Me llamó la atención, por una parte, la extraordinaria dureza de la lucha por laexistencia que deben sostener la mayoría de las especiesanimales contra la naturaleza inclemente, así como la extinción de grandes cantidadesde individuos, que ocurría periódicamente, en virtud decausas naturales, debido a lo cual se producía extraordinaria pobreza de vida ydespoblación en la superficie de los vastos territorios donderealizaba yo mis investigaciones.La otra particularidad era que, aun en aquellos pocos puntos aislados en donde la vidaanimal aparecía en abundancia, no encontré, a pesarde haber buscado empeñosamente sus rastros, aquella lucha cruel por los medios desubsistencia entre los animales pertenecientes a unamisma especie que la mayoría de los darwinistas (aunque no siempre el mismo Darwin)consideraban como el rasgo predominante ycaracterística de la lucha por la vida, y como la principal fuerza activa del desarrollogradual en el mundo de los animales.Las terribles tormentas de nieve que azotan la región norte de Asia al final del invierno,y la congelación que a menudo sucede a la tormenta;las heladas, las nevadas que se repiten todos los años en la primera quincena de mayocuando los árboles están en plena floración y la vidade los insectos en su apogeo; las ligeras heladas tempranas y, a veces, las nevadasabundantes que caen ya en julio y en agosto, aun en lasregiones de los prados de la Siberia Occidental, aniquilando, repentinamente, no sólomiríadas de insectos, sino también la segunda nidadade las aves; las lluvias torrenciales, debidas a los monzones, que caen en agosto en lasregiones templadas del Amur y del Usuri, y seprolongan semanas enteras y producen inundaciones en las tierras bajas del Amur y delSungari en proporciones tan grandes como sólo seconoce en América y Asia Oriental, y, en los altiplanos, grandísimas extensiones setransforman en pantanos comparables, por susdimensiones, con Estados europeos enteros, y, por último, las abundantes nevadas quecaen a veces a principios de octubre, debido a lascuales un vasto territorio, igual por su extensión a Francia o Alemania, se hacecompletamente inhabitable para los rumiantes que perecen,entonces, por millares; éstas son las condiciones en que se sostiene la lucha por la vidaen el reino animal del Asia Septentrional.Estas difíciles condiciones de la vida animal ya entonces atrajeron mi atención hacia laextraordinaria importancia, en la naturaleza, deaquellas series de fenómenos que Darwin llama "limitaciones naturales a lamultiplicación" en comparación con la lucha por los medios desubsistencia. Esta última, naturalmente, se produce no sólo entre las diferentes especies,sino también entre los individuos de la misma
  19. 19. especie, pero jamás alcanza la importancia de los obstáculos naturales a lamultiplicación. La escasez de la población, no el exceso, es elrasgo característico de aquella inmensa extensión del globo que llamamos AsiaSeptentrional.Por consiguiente, ya desde entonces comencé a abrigar serias dudas, que más tarde nohicieron sino confirmarse, respecto a esa terrible ysupuesta lucha por el alimento y la vida dentro de los límites de una misma especie, queconstituye un verdadero credo para la mayoría de losdarwinistas. Exactamente del mismo modo comencé a dudar respecto a la influenciadominante que ejerce esta clase de lucha, según lassuposiciones de los darwinistas, en el desarrollo de las nuevas especies.Además, dondequiera que alcanzaba a ver la vida animal abundante y bullente como,por ejemplo, en los lagos, donde, en primavera decenasde especies de aves y millones de individuos se reúnen para empollar sus crías o en laspopulosas colonias de roedores, o bien durante lamigración de las aves que se producía, entonces, en proporciones puramente"americanas" a lo largo del valle del Usuri, o durante una enormeemigración de gamos que tuve oportunidad de ver en el Amur, en que decenas demillares de estos inteligentes animales huían en grandestropeles de un territorio inmenso, buscando salvarse de las abundantes nieves caídas, yse reunían en grandes rebaños para atravesar el Amuren el punto más estrecho, en el Pequeño Jingan; en todas estas escenas de la vida animalque se desarrollaba ante mis ojos, veía yo la ayuday el apoyo mutuo llevado a tales proporciones que involuntariamente me hizo pensar, enla enorme importancia que debe tener en la economíade la naturaleza, para el mantenimiento de la existencia de cada especie, suconservación y su desarrollo futuro.Por último, tuve oportunidad de observar entre el ganado cornúpeta semisalvaje y entrelos caballos en la Transbaikalia, y en todas partes entrelas ardillas y los animales salvajes en general, que cuando los animales tedian queluchar contra la escasez de alimento debida a una de lascausas ya indicadas, entonces todo la parte de la especie a quien afectaba esta calamidadsalía de la prueba experimentada con una pérdidade energía y salud tan grande que ninguna evolución progresista de las especies podíabasarse en semejantes períodos de lucha aguda.Debido a las razones ya expuestas, cuando más tarde las relaciones entre el darwinismoy la sociología atrajeron mi atención, no pude estarde acuerdo con ninguno de los numerosos trabajos que juzgaban de un modo u otro unacuestión extremadamente importante. Todos ellostrataban de demostrar que el hombre, gracias a su inteligencia superior y a susconocimientos puede suavizar la dureza de la lucha por la vidaentre los hombres pero al mismo tiempo, todos ellos reconocían que la lucha por losmedios de subsistencia de cada animal contra todos suscongéneres, y de cada hombre contra todos los hombres, es una "ley. natural". Sinembargo, no podía estar de acuerdo con este punto de
  20. 20. vista, puesto que me había convencido antes de que, reconocer la despiadada luchainterior por la existencia en los límites de cada especie, yconsiderar tal guerra como una condición de progreso, significaría aceptar algo que nosólo no ha sido demostrado aún, sino que de ningúnmodo es confirmado por la observación directa.Por otra parte, habiendo llegado a mi conocimiento la conferencia "Sobre la ley de laayuda mutua", del profesor Kessler, entonces decano dela Universidad de San Petersburgo, que pronunció en un Congreso de naturalistas rusos,en enero de. 1880, vi que arrojaba nueva luz sobretoda esta cuestión. Según la opinión de Kessler, además de la ley de lucha mutua, existeen la naturaleza también la ley de ayuda mutua, que,para el éxito de la lucha por la vida y, particularmente, para la evolución progresiva delas especies, desempeña un papel mucho másimportante que la ley de la lucha mutua. Esta hipótesis, que no es en realidad más que eldesarrollo máximo de las ideas anunciadas por elmismo Darwin en su Origen del hombre, me pareció tan justa y tenía tan enormeimportancia, que, desde que tuve conocimiento de ello (en1883), comencé a reunir materiales para el máximo desarrollo de esta idea que Kesslerapenas tocó, en su discurso, y no tuvo tiempo dedesarrollar, puesto que murió en 1881.Solamente en un punto no pude estar completamente de acuerdo con las opiniones deKessler. Mencionaba éste los "sentimientos familiares"y los cuidados de la descendencia (véase capítulo 1) como la fuente de las inclinacionesmutuas de los animales. Pero creo que el determinarcuánto contribuyeron realmente estos dos sentimientos al desarrollo de los instintossociales entre los animales y cuánto los otros instintosactuaron en el mismo sentido constituye una cuestión aparte, y muy compleja, a la cualapenas estamos, ahora, en condiciones de responder.Sólo después que establezcamos bien los hechos mismos de la ayuda mutua entre lasdiferentes clases de animales y su importancia para laevolución podremos determinar qué parte del desarrollo de los instintos socialescorresponde a los sentimientos familiares y qué parte a lasociabilidad misma; y el origen de la última, evidentemente, se ha de buscar en losestadios más elementales de evolución del mundo animalhasta, quizá, en los "estadios coloniales". Debido a esto, dediqué toda mi atención aestablecer, ante todo, la importancia de la ayuda mutuacomo factor de evolución, especialmente de la progresiva, dejando para otrosinvestigadores el problema del origen de los instintos deayuda mutua en la Naturaleza,La importancia del factor de la ayuda mutua -"si tan sólo pudiera demostrarse sugeneralidad"- no escapó a la atención de Goethe, en quiende manera tan brillante se manifestó el genio del naturalista. Cuando, cierta vez,Eckerman contó a Goethe -sucedía esto en el año 1827- quedos pichoncillos de "reyezuelo", que se le habían escapado cuando mató a la madre,fueron hallados por él, al día siguiente, en un nido depelirrojos que los alimentaban ala par de los suyos, Goethe se emocionó mucho por esterelato. Vio en ello la confirmación de sus opiniones
  21. 21. panteístas sobre la, naturaleza y dijo: "Si resultara, cierto que alimentar a los extraños esinherente a la naturaleza toda, como algo que tienecarácter de ley general, muchos enigmas quedarían entonces resueltos. Volvió sobreesta cuestión al día siguiente, -y rogó a Eckerman (quien,como es sabido, era zoólogo) que hiciera un estudio especial de ella, agregando queEckerman, sin duda, podría obtener "resultados valiosose inapreciables" (Gespráche, ed. 1848, -tomo III, págs. 219, 221). Por desgracia, talestudio nunca fue emprendido, aunque es muy probableque Brehm, que ha reunido en sus obras materiales tan ricos sobre la ayuda mutua entrelos animales, podría haber sido llevado a esta ideapor la observación citada de Goethe.Durante los años 1878-1886 se imprimieron varias obras voluminosas sobre lainteligencia y la vida mental de los animales (esas obras secitan en las notas del capítulo I de este libro), tres de las cuales tienen una relación másestrecha con la cuestión que nos interesa, a: saber:Les Sociétés animales, de Espinas (Paris, 1887); La lutte pour Iexistence et lassociationpour la lutte, conferencia de Lanessan (abril 1881);y el libro, cuya primera edición apareció en el año 1881 ó 1882, y la segunda,considerablemente aumentada, en 1885. Pero, a pesar de laexcelente calidad de cada una, estas obras dejan, sin embargo, amplio margen para unainvestigación en la que la ayuda mutua fueraconsiderada no solamente en calidad de argumento en favor del origen prehumano delos instintos morales, sino también como una ley de lanaturaleza y un factor de evolución.Espinas llamó especialmente la atención sobre las sociedades de animales (hormigas,abejas) que están fundadas en las diferenciasfisiológicas de estructura de los diversos miembros de la misma especie y la divisiónfisiológica del trabajo entre ellos, y aun cuando su obratrae excelentes, indicaciones en todos los sentidos posibles, fue escrita en una época enque el desarrollo de las sociedades humanas, nopodía ser examinado como podemos hacerlo ahora, gracias al caudal de conocimientosacumulado desde entonces. La conferencia deLanessan tiene más bien el carácter de un plan general de trabajo, brillantementeexpuesto, como una obra en la cual fuera examinado elapoyo mutuo comenzando desde las rocas a orillas del mar, y pasando al mundo de losvegetales, de los animales y de los hombres.En cuanto a la obra recién editada de Büchner, a pesar de que induce a la reflexión sobreel papel de la ayuda mutua en la naturaleza, y de quees rica en hechos, no estoy de acuerdo con su idea dominante. El libro se inicia con unhimno al amor, y casi todos los ejemplos son tentativaspara demostrar la existencia del amor y la simpatía entre los animales. Pero, reducir lasociabilidad de los animales al amor y a lasimpatíasignifica restringir su universalidad y su importancia, exactamente lo mismoque una ética humana basada en el amor y la simpatíapersonal conduce nada más que a restringir la concepción del sentido moral en sutotalidad. De ningún modo me guía el amor hacia el dueño
  22. 22. de una determinada casa a quien muy a menudo ni siquiera conozco cuando, viendo sucasa presa de las llamas, tomo un cubo con agua ycorro hacia ella, aunque no tema por la mía. Me guía un sentimiento más amplio,aunque es más indefinido, un instinto, más exactamentedicho, de solidaridad humana; es decir, de caución solidaria entre todos los hombres yde sociabilidad. Lo mismo se observa también entrelos animales. No es el amor, ni siquiera la simpatía (comprendidos en el sentidoverdadero de éstas palabras) lo que induce al rebaño derumiantes o caballos a formar un círculo con el fin de defenderse de las agresiones delos lobos; de ningún modo es el amor el que hace quelos lobos se reúnan en manadas para cazar; exactamente lo mismo que no es el amor loque obliga a los corderillos y a los gatitos aentregarse a sus juegos, ni es el amor lo que junta las crías otoñales de las aves quepasan juntas días enteros durante casi todo el otoño. Porúltimo, tampoco puede atribuirse al amor ni a la simpatía personal el hecho de quemuchos millares de gamos, diseminados por territorios deextensión comparable a la de Francia, se reúnan en decenas de rebaños aislados que sedirigen, todos, hacia un punto conocido, con el fin deatravesar el Amur y emigrar a una parte más templada de la Manchuria.En todos estos casos, el papel más importante lo desempeña un sentimientoincomparablemente más amplio que el amor o la simpatíapersonal. Aquí entra el instinto de sociabilidad, que se ha desarrollado lentamente entrelos animales y los hombres en el transcurso de unperíodo de evolución extremadamente largo, desde los estadios más elementales, y queenseñó por igual a muchos animales y hombres atener conciencia de esa fuerza que ellos adquieren practicando la ayuda y el apoyomutuos, y también a tener conciencia del placer que sepuede hallar en la vida social.Una importancia de esta distinción podrá ser apreciada fácilmente por todo aquél queestudie la psicología de los animales, y más aún, laética humana. El amor, la simpatía y el sacrificio de sí mismos, naturalmente,desempeñan un papel enorme en el desarrollo progresivo denuestros sentimientos morales. Pero la sociedad, en la humanidad, de ningún modo le hacreado sobre el amor ni tampoco sobre la simpatía.Se ha creado sobre la conciencia -aunque sea instintiva- de la solidaridad humana y dela dependencia recíproca de los hombres. Se hacreado sobre el reconocimiento inconscientes semiconsciente de la fuerza que lapráctica común de dependencia estrecha de la felicidad decada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o deequidad, que obligan al individuo a considerar los derechosde cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos. Pero esta cuestiónsobrepasa los límites del presente trabajo, y yo me limitarémás que a indicar mi conferencia "Justicia y Moral", que era contestación a la Etica deHuxley, y en la cual me refería esta cuestión con mayordetalle.Debido a todo, lo dicho anteriormente, Pensé que un libro sobre "La ayuda mutua comoley de la naturaleza y factor de evolución" podría llenar
  23. 23. una laguna muy importante. Cuándo Huxley publicó, en el año 1888 su "manifiesto"sobre la lucha por la existencia ("Struggle for Existence andits Bearing upon Man") el cual, desde mi punto de vista, era una representacióncompletamente infiel de los fenómenos de la naturaleza, talescomo los vemos en las taigas y las estepas, me dirigí al redactor de la revista NineteenthCentury rogando dar ubicación en las páginas, de larevista que él dirigía a una critica cuidadosa de las opiniones de uno de los másdestacados darwinistas, y Mr. James Knowles acogió mipropósito con la mayor simpatía por este motivo hablé también, con W. Bates, con elgran "naturalista del Amazonas", quien reunió, como essabido, los materiales para Wallace y Darwin, y a quien Darwin, con perfecta justicia,calificó en su autobiografía como uno de los hombresmás inteligentes qué había encontrado. "sí, por cierto; eso es verdadero darwinismoexclamó Bates, lo que han hecho de Darwin essencillamente indignante. Escriba esos artículos y cuando estén impresos le enviaré unacarta que podrá publica. Por desgracia, lacomposición de estos artículos me ocupó casi siete años, y cuándo el último fuepublicado, Bates ya no estaba entre los vivos.Después de haber examinado la importancia de la ayuda mutua para el éxito y desarrollode las diferentes clases de animales, evidentemente,estaba obligado a juzgar la importancia de aquel mismo factor en el desarrollo delhombre. Esto era aún más indispensable, porque existenevolucionistas dispuestos a admitir la importancia de la ayuda mutua entre los animales,pero, a la vez, como Herbert Spencer, negándola alrespecto al hombre. Para los salvajes primitivos -afirman- la guerra de uno contra todosera la ley dominante del la vida. He tratado de analizaren este libro, en los capítulos dedicados a los salvajes y bárbaros, hasta dónde estaafirmación que con excesiva complacencia repiten todossin la necesaria comprobación desde la época de Hobbes, coincide con lo queconocemos respecto a los grados más antiguos del desarrollodel hombre.El número y la importancia de las diferentes instituciones de ayuda mutua que sedesarrollaron en la humanidad gracias al genio creador lasmasas salvajes y semisalvajes, ya durante el período siguiente de la comuna aldeana, ytambién la inmensa influencia que estas institucionesantiguas ejercieron sobre el, desarrollo posterior de la humanidad hasta los tiemposmodernos, me indujeron a extender el camino de misinvestigaciones a los períodos de los tiempos históricos más antiguos. Especialmenteme detuve en el período de mayor interés, el de lasciudades repúblicas, libres, de la Edad Media, cuya universalidad y cuya influenciasobre nuestra civilización moderna no ha sidosuficientemente apreciada hasta ahora. Por último, también traté de indicar brevementela enorme importancia que tienen todavía lascostumbres de apoyo mutuo transmitidas en herencia por el hombre a través de unperiodo extraordinariamente largo de su desarrollo, sobrenuestra sociedad contemporánea, a pesar de que se piensa y se dice que descansa sobreel principio: "cada uno para sí y el Estado para
  24. 24. todos", principio que las sociedades humanas nunca siguieron por entero y que nuncaserá llevado a la realización, íntegramente.Quizá se me objetará que en este libro tanto los hombres como los animales estánrepresentados desde un punto de vista demasiadofavorable: que sus cualidades sociales son destacadas en exceso, mientras que susinclinaciones antisociales, de afirmación de sí mismos,apenas están marcadas. Sin embargo, esto era inevitable. En los últimos tiempos hemosoído hablar tanto de "la lucha dura y despiadada porla vida" que aparentemente sostiene cada animal contra todos los otros, cada salvajecontra todos los demás salvajes, y cada hombrecivilizado contra todos sus conciudadanos semejantes opiniones se convirtieron en unaespecie de dogma, de religión de la sociedadinstruida-, que fue necesario, ante todo oponer una serie amplia de hechos que muestranla vida de los animales y de los hombrescompletamente desde otro ángulo. Era necesario mostrar, en primer lugar, el papelpredominante que desempeñan las costumbres socialesen la vida de la naturaleza y en la evolución progresiva, tanto de las especies animalescomo igualmente de los seres humanos.Era necesario demostrar que las costumbres de apoyo mutuo dan a los animales mejorprotección contra sus enemigos, que hacen menosdifícil obtener alimentos (provisiones invernales, migraciones, alimentación bajo lavigilancia de centinelas, etc.), que aumentan la prolongaciónde la vida y debido a esto facilitan el desarrollo de las facultades intelectuales; quedieron a los hombres, aparte de las ventajas citadas,comunes con las de los animales, la posibilidad de formar aquellas instituciones queayudaron a la humanidad a sobrevivir en la lucha dura conla naturaleza y a perfeccionarse, a pesar de todas las vicisitudes de la historia. Así lohice. Y por esto el presente libro es libro de la ley deayuda mutua considerada como una de las principales causas activas del desarrolloprogresivo, y no la investigación de todos los factores deevolución y su valor respectivo. Era necesario escribir este libro antes de que fuer aposible investigar la cuestión de la importancia respectivade los diferentes agentes de la evolución.Y menos aún, naturalmente, estoy inclinado a menospreciar el papel que desempeñó laautoafirmación del individuo en el desarrollo de lahumanidad. Pero esta cuestión, según mi opinión, exige un examen bastante másprofundo que el que ha hallado hasta ahora. En la historia dela humanidad, la autoafirmación del individuo a menudo representó, y continúarepresentando, algo perfectamente destacado, y algo másamplio y profundo que esa mezquina e irracional estrechez mental que la mayoría de losescritores presentan como "individualismo" y"autoafirmación". De modo semejante, los individuos impulsores de la historia no seredujeron solamente a aquellos que los historiadores nosdescriben en calidad de héroes. Debido a esto, tengo el propósito, siempre que seaposible, de analizar en detalle, posteriormente, el papelque ha desempeñado la autoafirmación del individuo en el desarrollo progresivo de lahumanidad. Por ahora, me limito a hacer nada más que
  25. 25. la observación general siguiente:Cuando las instituciones de ayuda mutua es decir, la organización tribal, la comunaaldeana, las guildas, la ciudad de la edad mediaempezaron a perder en el transcurso del proceso histórico su carácter primitivo, cuandocomenzaron a aparecer en ellas las excrecenciasparasitarias que les eran extrañas, debido a lo cual estas mismas instituciones setransformaron en obstáculo para el progreso, entonces larebelión de los individuos en contra de estas instituciones tomaba siempre un carácterdoble. Una parte de los rebeldes se empezaba enpurificar las viejas instituciones de los elementos extraños a ella, o en elaborar formassuperiores de libre convivencia, basadas una vez másen los principios de ayuda mutua; trataron de introducir, por ejemplo, en el derechopenal, el principio de compensación (multa), en lugar de laley del Talión, y más tarde, proclamaron el "perdón de las ofensas", es decir, un idealaún más elevado de igualdad ante la conciencia humana,en lugar de la "compensación" que se pagaba según el valor de clase del damnificado.Pero al mismo tiempo, la otra parte de esos individuos,que se rebelaron contra la organización que se había consolidado, intentabansimplemente destruir las instituciones protectoras de apoyomutuo a fin de imponer, en lugar de éstas, su propia arbitrariedad, acrecentar de estemodo sus riquezas propias y fortificar su propio poder.En esta triple lucha entre las dos categorías de individuos, los qué se habían rebelado ylos protectores de lo existente, consiste toda laverdadera tragedia de la historia. Pero, para representar esta lucha y estudiarhonestamente el papel desempeñado en el desarrollo de lahumanidad por cada una de las tres fuerzas citadas, hará falta, por lo menos, tantos añosde trabajo como hube de dedicar a escribir estelibro.De las obras que examinan aproximadamente el mismo problema, pero aparecidas yadespués de la publicación de mis artículos sobre laayuda mutua entre los animales, debo mencionar The Lowell Lectures on the Ascent ofMan, por Henry Drummond, Londres, 1894, y TheOrigin and Growth of the Moral Instinct, por A. Sutherland, Londres, 1898. Amboslibros están concebidos, en grado considerable, según elmismo plan del libro citado de Büchner, y en el libro de Sutherland le consideran conbastantes detalles los sentimientos paternales y familiarescorno único factor en el proceso de desarrollo de los sentimientos morales. La terceraobra de esta clase que trata del hombre y está escritasegún el mismo plan es el libro del profesor americano F. A. Giddings, cuya primeraedición apareció en el año 1896, en Nueva York y enLondres, bajo el título The Principles of Sociology, y cuyas ideas dominantes habíansido expuestas por el autor en un folleto, en el año 1894.Debo, sin embargo, dejar por completo a la crítica literaria el examen de lascoincidencias, similitudes y divergencias entre las dos obrascitadas y la mía.Todos los capítulos de este libro fueron publicados primeramente en la revistaNineteenth Century ("La ayuda mutua entre los animales", en
  26. 26. septiembre y noviembre de 1890; "La ayuda mutua entre los salvajes", en abril de 1891;"ayuda mutua entre los bárbaros", en enero de 1892;"La ayuda mutua en la Ciudad Medieval", en agosto y septiembre de 1884, y "La ayudamutua en la época moderna", en enero y junio de1896). Al publicarlos en forma de libro, pensé, en un principio, incluir en forma deapéndices la masa de materiales reunidos por mí que nopude aprovechar para los artículos que aparecieron en la revista, así como el juicio sobrediferentes puntos secundarios que tuve que omitir.Tales apéndices habrían duplicado el tamaño del libro, y me vi obligado a renunciar a supublicación o, por lo menos, a aplazarla. En losapéndices de este libro está incluido solamente el juicio sobre algunas pocas cuestionesque han sido objeto de controversia científica en elcurso de estos últimos años; del mismo modo en el texto de los artículos primitivosintercalé sólo el poco material adicional que me fue posibleagregar sin alterar la estructura general de esta obra.Aprovecho esta oportunidad para expresar al editor de Nineteenth Century, JamesKnowles, mi agradecimiento, tanto por la amablehospitalidad que mostró hacia la presente obra, apenas se enteró de su idea general,como por su amable permiso para la reimpresión deeste trabajo.P. K.Bromley, Kent, 1902.
  27. 27. CAPITULO I: LA AYUDA MUTUA ENTRE LOS ANIMALESLa concepción de la lucha por la existencia como condición del desarrollo progresivo,introducida en la ciencia por Darwin y Wallace, nospermitió abarcar, en una generalización, una vastísima masa de fenómenos, y estageneralización fue, desde entonces, la base de todasnuestras teorías filosóficas, biológicas y sociales. Un número infinito de los másdiferentes hechos, que antes explicábamos cada uno por unacausa propia, fueron encerrados por Darwin en una amplia generalización. Laadaptación de los seres vivientes a su medio ambiente, sudesarrollo progresivo, anatómico y fisiológico, el progreso intelectual y aun elperfeccionamiento moral, todos estos fenómenos empezaron apresentársenos como parte de un proceso común. Comenzamos a comprenderlos comouna serie de esfuerzos ininterrumpidos, como unalucha contra diferentes condiciones desfavorables, lucha que conduce al desarrollo deindividuos, razas, especies y sociedades tales- querepresentarían la mayor plenitud, la mayor variedad y la mayor intensidad de vida.,Es muy posible que, al comienzo de sus trabajos, el mismo Darwin no tuvieraconciencia de toda la importancia y generalidad de aquelfenómeno la lucha por la existencia, al que recurrió buscando la explicación de un grupode hechos, a saber: la acumulación de desviacionesdel tipo primitivo y la formación de nuevas especies. Pero comprendió que el términoque él introducía en la ciencia perdería su sentidofilosófico exacto si era comprendido exclusivamente en sentido estrecho, como luchaentre los individuos por los medios de subsistencia. Poreso, al comienzo mismo de su gran investigación sobre el origen de las especies, insistióen que se debe comprender "la lucha por laexistencia en su sentido amplio y metafórico, es decir, incluyendo en él la dependenciade un ser viviente de los otros, y también -lo que esbastante más importante- no sólo la vida del individuo mismo, sino también laposibilidad de que deje descendencia.De este modo, aunque el mismo Darwin, para su propósito especial, utilizó la expresión"lucha por la existencia" preferentemente en susentido estrecho, previno a sus sucesores en contra del error (en el cual parece que cayóél mismo en una época) de la comprensióndemasiado estrecha de estas palabras. En su obra posterior, Origen del hombre, hastaescribió varias páginas bellas y vigorosas paraexplicar el verdadero y amplio sentido de esta lucha. Mostró cómo, en innumerablessociedades animales, la lucha por la existencia entre losindividuos de estas sociedades desaparece completamente, y cómo, en lugar de la lucha,aparece la cooperación que conduce al desarrollode las facultades intelectuales y de las cualidades morales, y que asegura a tal especielas mejores oportunidades de vivir y propasarse.Señaló que, de tal modo, en estos casos, no se muestran de ninguna manera "más aptos"aquéllos que son físicamente más fuertes o másastutos, o más hábiles, sino aquéllos que mejor saben unirse y apoyarse los unos a losotros -tanto los fuertes como los débiles- para el
  28. 28. bienestar de toda su comunidad "Aquellas comunidades -escribió- que encierran lamayor cantidad de miembros que simpatizan entre sí,florecerán mejor y dejarán mayor cantidad de descendientes- (segunda edición inglesa,página 163).La expresión, tomada por Darwin de la concepción malthusiana de la lucha de todoscontra uno, perdió, de tal modo, su estrechez cuando fuetransformada en la mente de un hombre que comprendía la naturaleza profundamente.Por desgracia, estas observaciones de Darwin, quepodrían haberse convertido en base de las investigaciones más fecundas, pasaroninadvertidas, a causa de la masa de hechos en queentraba, o se suponía, la lucha real entre los individuos por los medios de subsistencia.Y Darwin no sometió a una investigación más severa la importancia comparativa y larelativa extensión de las dos formas de la "lucha por lavida" en el mundo animal: la lucha inmediata entre las personas aisladas, y la luchacomún, entre muchas personas, en conjunto; tampocoescribió la obra que se proponía escribir sobre los obstáculos naturales a lamultiplicación excesiva de los animales, tales como la sequía, lasinundaciones, los fríos repentinos, las epidemias, etc.Sin embargo, tal investigación era ciertamente indispensable para determinar lasverdaderas proporciones y la importancia en la naturaleza dela lucha individual por la vida entre los miembros de una misma especie de animales encomparación con la lucha de toda la comunidadcontra los obstáculos naturales y los enemigos de otras especies. Más aún, en estemismo libro sobre el origen del hombre, donde escribió lospasajes citados que refutan la estrecha comprensión malthusiana de la "lucha" se abriópaso nuevamente el fermento malthusiano; porejemplo, allí donde se hacía la pregunta: ¿es menester conservar la vida de los "débilesde mente y cuerpo" en nuestras sociedadescivilizados? (capítulo V). Como si miles de poetas, sabios inventores y reformadores"locos", Y también los llamados "entusiastas débiles demente" no fueran el arma más fuerte de la humanidad en su lucha por la vida, en lalucha que se sostiene con medios intelectuales y- morales,cuya importancia expuso tan bien el mismo Darwin en los mismos capítulos de su libro.Luego sucedió con la teoría de Darwin lo que sucede con todas las teorías que tienenrelación con la vida humana. Sus continuadores no sólono la ampliaron, de acuerdo con sus indicaciones, sino que, por lo contrario, larestringieron aún más. Y mientras Spencer, trabajandoindependientemente, pero en análogo sentido, trataba hasta cierto punto de ampliar lasinvestigaciones acerca de la cuestión de quién es elmás apto (especialmente en el apéndice de la tercera edición de Data of Ethics),numerosos continuadores de Darwin restringieron laconcepción de la lucha por la existencia hasta los límites más estrechos. Empezaron arepresentar el mundo de los animales como un mundode luchas ininterrumpidas entre seres eternamente hambrientos y ávidos de la sangre desus hermanos. Llenaron la literatura moderna con el
  29. 29. grito de ¡Ay de los vencidos! y presentaron este grito como la última palabra de labiología.Elevaron la lucha "sin cuartel", Y en pos de ventajas individuales, a la altura de unprincipio, de una ley de toda la biología, a la cual el hombredebe subordinarse, de lo contrario, sucumbirá en este mundo que está basado en elexterminio mutuo. Dejando de lado a los economistas, loscuales generalmente apenas conocen, del campo de las ciencias naturales, algunas frasescorrientes, y ésas tomadas de los divulgadores desegundo grado, debemos reconocer que aun los más autorizados representantes de lasopiniones de Darwin emplean todas sus fuerzas parasostener estás falsas ideas. Si tomamos, por ejemplo, a Huxley, a quien se considera, sinduda, como uno de los mejores representantes de lateoría del desarrollo (evolución) veremos entonces que en el artículo titulado "La luchapor la existencia y su relación con el hombre" no enseñaque "desde el punto de vista del moralista, el mundo animal se encuentra en el mismonivel que la lucha de gladiadores: alimentan bien a losanimales y los arrojan a la lucha: en consecuencia, sólo los más fuertes, los más ágiles ylos más astutos sobreviven únicamente para entrar enlucha al día siguiente. No es necesario que el espectador baje el dedo para exigir quesean muertos los débiles- aquí, sin ello, no hay cuartelpara nadie".En el mismo artículo, Huxley dice más adelante que entre los animales, lo mismo queentre los hombres primitivos "los más débiles y los másestúpidos están condenados a muerte, mientras que sobreviven los más astutos yaquellos a quienes es más difícil vulnerar, a que los quemejor supieron adaptarse a las circunstancias, pero que de ningún modo son mejores enlos otros sentidos. La vida -dice- era una luchaconstante y general, y con excepción de las relaciones limitadas y temporales dentro dela familia, la guerra hobbesiana de uno contra todosera el estado normal de la existencias.Hasta dónde se justifica o no semejante opinión sobre la naturaleza, se verá en loshechos que este libro aporta, tanto del mundo animal comode la vida del hombre primitivo. Pero podemos decir ya ahora que la opinión de Huxleysobre la naturaleza tiene tan poco derecho a serreconocida en tanto que deducción científica, como la opinión opuesta de Rousseau, queveía en la naturaleza solamente amor, paz y armonía,perturbados por la aparición del hombre. En realidad, el primer paseo por el bosque, laprimera observación sobre cualquier sociedad animalo hasta el conocimiento de cualquier trabajo serio en donde se habla de la vida de losanimales en los continentes que aún no estándensamente poblados por el hombre (por ejemplo de DOrbigny, Audubon, Le Vaillant),debía obligar al naturalista a reflexionar sobre el papelque desempeña la vida social en el mundo de los animales, y preservarle tanto deconcebir la naturaleza en forma de campo de batalla generalcomo del extremo opuesto, que ve en la naturaleza sólo paz y armonía. El error deRousseau consiste en que perdió de vista, por completo, la
  30. 30. lucha sostenida con picos y garras, y Huxley es culpable del error de carácter opuesto;pero ni el optimismo de Rousseau ni el pesimismo deHuxley pueden ser aceptados como una interpretación desapasionada y científica de lanaturaleza.Si bien, comenzamos a estudiar los animales no únicamente en los laboratorios ymuseos sino en el bosque, en los prados, en las estepas yen las zonas montañosas, en seguida observamos que, a pesar de que entre diferentesespecies y, en particular, entre diferentes clases deanimales, en proporciones sumamente vastas, se sostiene la lucha y el exterminio, seobserva, al mismo tiempo, en las mismas proporciones,o tal vez mayores, el apoyo mutuo, la ayuda mutua y la protección mutua entre losanimales pertenecientes a la misma especie o, por lo menos,a la misma sociedad. La sociabilidad es tanto una ley de la naturaleza como lo es lalucha mutua.Naturalmente, sería demasiado difícil determinar, aunque fuera aproximadamente, laimportancia numérica relativa de estas dos series defenómenos. Pero si recurrimos, a la verificación indirecta y preguntamos a la naturaleza:"¿Quiénes son más aptos, aquellos queconstantemente luchan entre sí o, por lo contrario, aquellos que se apoyan entre sí?", enseguida veremos que los animales que adquirieron lascostumbres de. ayuda mutua resultan, sin duda alguna, los más aptos. Tienen másposibilidades de sobrevivir como individuos y comoespecie, y alcanzan en sus correspondientes clases (insectos, aves, mamíferos) el másalto desarrollo mental y organización física. Sitomamos en consideración los Innumerables hechos que hablan en apoyo de estaopinión, se puede decir con seguridad que la ayuda mutuaconstituye tanto una ley de la vida animal como la lucha mutua. Más aún. Como factorde evolución, es decir, como condición de desarrollo engeneral, probablemente tiene importancia mucho mayor que la lucha mutua, porquefacilita el desarrollo de las costumbres y caracteres queaseguran el sostenimiento y el desarrollo máximo de la especie junto con el máximobienestar y goce de la vida para cada individuo, y, almismo tiempo, con el mínimo de desgaste inútil de energías, de fuerzas.Hasta donde yo sepa, de los sucesores científicos de Darwin, el primero que reconocióen la ayuda mutua la importancia de una ley de lanaturaleza y de un factor principal de la evolución, fue el muy conocido biólogo ruso,ex-decano de la Universidad de San Petersburgo,profesor K. F. Kessler. Desarrolló este pensamiento en un discurso pronunciado enenero del año 1880, algunos meses antes de su muerte, enel congreso de naturalistas rusos, pero, como muchas cosas buenas publicadas, sólo enla lengua rusa, esta conferencia pasó casicompletamente inadvertida.Como zoólogo viejo -decía Kessler-, se sentía obligado a expresar su protesta contra elabuso del término "lucha por la existencia", tomado dela - zoología, o por lo menos contra la valoración excesivamente exagerada de suimportancia. -Especialmente en la zoología -decía- en las
  31. 31. ciencias consagradas al estudio multilateral del hombre, a cada paso se menciona lalucha cruel por la existencia, y a menudo se pierde devista por completo, que existe otra ley que podemos llamar de la ayuda mutua, y que,por lo menos ton relación a los animales, tal vez seamás importante -que la ley de la lucha por la existencias. Señaló luego Kessler que lanecesidad de dejar descendencia, inevitablemente une alos animales, y "cuando más se vinculan entre si los individuos de una determinadaespecie, cuanto más ayuda mutua se prestan, tanto más seconsolida la existencia de la especie y tanto más se dan la! posibilidades de que dichaespecie vaya más lejos en su desarrollo y seperfeccione, además, en su aspecto intelectual". "Los animales de todas las clases,especialmente de las superiores, se prestan ayudamutua" -proseguía Kessler (pág. 131), y confirmaba su idea con ejemplos tomados de lavida de los escarabajos enterradores o necróforos yde la vida social de las aves y de algunos mamíferos. Estos ejemplos eran poconumerosos, como era menester en un breve discurso deinauguración, pero puntos importantes fueron claramente establecidos. Después dehaber señalado luego que en el desarrollo de lahumanidad la ayuda mutua desempeña un papel aún más grande, Kessler concluyó sudiscurso con las siguientes observaciones."Ciertamente, no niego la lucha por la existencia, sino que sostengo que, el desarrolloprogresivo, tanto de todo el reino animal como enespecial de la humanidad, no contribuye tanto la lucha recíproca cuanto la ayuda mutua.Son inherentes a todos los cuerpos orgánicos dosnecesidades. esenciales: la necesidad de alimento y la necesidad de multiplicación. Lanecesidad de alimentación los conduce a la lucha porla subsistencia, y al exterminio recíproco, y la necesidad de la multiplicación losconduce a aproximarse a la ayuda mutua. Pero, en eldesarrollo del mundo orgánico, en la transformación de unas formas en otras, quizáejerza mayor influencia la ayuda mutua entre los individuosde una misma especie que la lucha entre ellos".La exactitud de las opiniones expuestas más arriba llamó la atención de la mayoría delos presentes en el congreso de los zoólogos rusos, y N.A. Syevertsof, cuyas obras son bien conocidas de los ornitólogos y geógrafos, las apoyóe ilustró con algunos ejemplos complementarios.Mencionó algunas especies de halcones dotados de una organización quizá ideal para.los fines de ataque, pero a pesar de ello, se extinguen,mientras -que las otras especies de halcones que practican la ayuda mutua prosperan.Por otra parte, tomad un ave tan social como el pato-dijo- en general, está mal organizado, pero practica el apoyo mutuo y, a juzgar por susinnumerables especies y variedades, tiendepositivamente a extenderse por toda la tierra".La disposición de los zoólogos rusos a aceptar las opiniones de Kessler le explica muynaturalmente porque casi todos ellos tuvieronoportunidad de estudiar el mundo animal en las extensas regiones deshabitadas del AsiaSeptentrional o de Rusia Oriental, y el estudio de
  32. 32. tales regiones conduce, inevitablemente, a esas mismas conclusiones. Recuerdo laimpresión que me produjo el mundo animal de Siberiacuando yo exploraba las tierras altas de Oleminsk Vitimsk en compañía de tan-destacado zoólogo como era mi, amigo Iván SimionovichPoliakof. Ambos estábamos bajo la impresión reciente de El origen de las especies, deDarwin, pero yo buscaba vanamente esa aguzadacompetencia entre los animales de la misma especie a que nos había preparado la lecturade la obra de Darwin, aun después de tomar encuenta la observación hecha en el capitulo III de esta obra (pág. 54).-¿Dónde está esa lucha? -preguntaba yo a Poliakof-. Veíamos muchas adaptaciones parala lucha, muy a menudo para la lucha en común,contra las condiciones climáticas desfavorables, o contra diferentes enemigos, y I. S.Poliakof escribió algunas páginas hermosas sobre ladependencia mutua de los carnívoros, rumiantes y roedores en su distribucióngeográfica. Por otra parte, vi yo allí, y en el Amur, numerososcasos de apoyo mutuo, especialmente en la época de la emigración de las aves y de losrumiantes, pero aun en las regiones del Amur y delUssuri, donde la vida animal se distingue por su gran abundancia, muy raramente meocurrió observar, a pesar de que los buscaba, casos decompetencia real y de lucha entre los individuos de -una misma especie de animalessuperiores. La misma impresión brota de los trabajos dela mayoría de los zoólogos rusos, y esta circunstancia quizá aclare por qué las ideas deKessler fueron tan bien recibidas por los darwinistasrusos, mientras que semejantes opiniones no son corrientes entre los continuadores deDarwin de Europa Occidental, que conocen el mundoanimal preferentemente en la Europa más occidental, donde el exterminio de losanimales por el hombre alcanzó tales proporciones que losindividuos de muchas especies, que fueron en otros tiempos sociales, viven ahorasolitarios.Lo primero que nos sorprende, cuando comenzamos a estudiar la lucha por laexistencia, tanto en sentido directo como en el figurado de laexpresión, en las regiones aún escasamente habitadas por el hombre, es la abundanciade casos de ayuda mutua practicada por losanimales, no sólo con el fin de educar a la descendencia, como está reconocido por lamayoría de los evolucionistas, sino también para laseguridad del individuo y para proveerse del alimento necesario. En muchas vastassubdivisiones del reino animal, la ayuda mutua es reglageneral. b ayuda mutua se encuentra hasta entre los animales más inferiores yprobablemente conoceremos alguna vez, por las personas queestudian la vida microscópica de las aguas estancadas, casos de ayuda mutuainconsciente hasta entre los microorganismos más pequeños.Naturalmente, nuestros conocimientos de la vida de los invertebrados -excluyendo lastermitas, hormigas y abejas- son sumamente limitados;pero a pesar de esto, de la vida de los animales más inferiores podemos citar algunoscasos de ayuda mutua bien verificados. Innumerablessociedades de langostas, mariposas -especialmente vanessae-, grillos, escarabajos(cicindelae), etc., en realidad se hallan completamente
  33. 33. inexploradas, pero ya el mismo hecho de su existencia indica que deben establecerseaproximadamente sobre los mismos principios que lassociedades temporales de hormigas y abejas con fines de migración. En cuanto a losescarabajos, son bien conocidos casos exactamenteobservados de ayuda mutua entre los sepultureros (Necrophorus). Necesitan algunamateria orgánica en descomposición para depositar loshuevos y asegurar la alimentación de sus larvas; pero la putrefacción de ese material nodebe producirse muy rápidamente. Por eso, losescarabajos sepultureros entierran los cadáveres de todos los animales pequeños con quese topan -casualmente durante sus búsquedas. Engeneral, los escarabajos de esta raza viven solitarios; pero, cuando alguno de ellosencuentra el cadáver de algún ratón o de un ave, que nopuede enterrar, convoca a varios otros sepultureros más (se juntan a veces hasta seis)para realizar esta operación con sus fuerzas asociadas.Si es necesario, transportan el cadáver a un suelo más conveniente y blando. En general,el entierro se realiza de un modo sumamentemeditado y sin la menor disputa con respecto a quién corresponde disfrutar delprivilegio de poner sus huevos en el cadáver enterrado. Ycuando Gleditsch ató un pájaro muerto a una cruz hecha de dos palitos, o suspendió unarana de un palo clavado en el suelo, los sepultureros,del modo más amistoso, dirigieron la fuerza de sus inteligencias reunidas para vencer laastucia del hombre. La misma combinación deesfuerzos se observa también en los escarabajos del estiércol.Pero, aún entre los animales situados en un grado de organización algo inferior,podemos encontrar ejemplos semejantes. Ciertos cangrejosanfibios de las Indias Orientales y América del Norte se reúnen en grandes masascuando se dirigen hacia el mar para depositar sus huevas,por lo cual cada una de estas migraciones presupone cierto acuerdo mutuo. En cuanto alos grandes cangrejos de las Molucas (Limulus), mesorprendió ver en el año 1882, en el acuario de Brighton, hasta qué punto son capacesestos animales torpes de prestarse ayuda entre sícuando alguno de ellos la necesita. Así, por ejemplo, uno se dio vuelta Y quedó deespalda en un rincón de la gran cuba donde se les guardaen el acuario, y su pesada caparazón, parecida a una gran cacerola, le impedía tomar suposición habitual, tanto más cuanto que en ese rincónhabían hecho una división de hierro que dificultaba más aún sus tentativas de volverse.Entonces, los compañeros corrieron en su ayuda, ydurante una hora entera observé cómo trataban de socorrer a su camarada de cautiverio.Al principio aparecieron dos cangrejos, queempujaron a su amigo por debajo, y después de esfuerzos empeñosos, consiguieroncolocarlo de costado, pero la división de hierroimpedíales terminar su obra, y él cangrejo cala de nuevo, pesadamente, de espaldas.Después de muchas tentativas, uno de los salvadores sedirigió hacia el fondo de la cuba y trajo consigo otros dos cangrejos, los cuales, confuerzas frescas, se entregaron nuevamente a la tarea delevantar y empujar al camarada incapacitado. Permanecimos en el acuario, más de doshoras, y cuando nos íbamos, nos acercamos de nuevoa echar; un vistazo a la cuba: ¡el trabajo de liberación continuaba aún! Después de habersido testigo de este episodio, creo plenamente en la

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