Odio las mañanas
-4-Odio las mañanas
Odio las mañanasJean Marc RouillianEditorialSeptiembre negro
EditorialSeptiembreNegroeditorialseptiembrenegro@gmail.comPrimera edición Marzo 2010Santiago de ShileNingún derecho.La pro...
-7-Jean Marc RouillianNotaalaedición"No hay otro aprendizaje que la práctica permanente de la subversión"“Odiolasmañanas”e...
-8-Odio las mañanasbella explosión de fuerza y creatividad destructiva que fue Mayo del 68, ata-cando todas las formas en ...
-9-Jean Marc RouillianEspaña o los G.A.R.I. (Grupo de Acción Revolucionaria Internacionalista)en Francia, Bélgica y Holand...
-10-Odio las mañanasgrupo actúo en Francia y fue responsable de más de 50 ataques; a edificiosgubernamentales, del ejércit...
-11-Jean Marc RouillianLasluchasenlascárcelesdechile,desdeladécadade1990hastalosaños2000Alpocotiempodevolverlademocraciaen...
-12-Odio las mañanasvolantes y fanzines, y lo que estuviera a mano, en un plano muy mi-noritario. Tras 1996, se articula e...
-13-Jean Marc Rouillianratis por una delación del sapo miserable que lo tenía en su casa, untalJuanCarvajal,quienhatenidoi...
-15-Jean Marc RouillianLacontinuidaddelasluchasanticarcelariasenlaactualidadEn los últimos años, las cárceles –sobrepoblad...
-16-Odio las mañanashaber sido expulsados y extraditados desde argentina. Por supuestoque nuestro discurso no es que por c...
-17-Jean Marc Rouillianlibertad de los presos políticos: coordinaciones por los presos políti-cos, apoyo a las luchas de l...
-18-Odio las mañanas
-19-Jean Marc RouillianOdiolasmañanas  Aldespertar,lacárcelseletiraaunoalagarganta.Comounanimalalacechodelaúltimapesadilla...
-20-Odio las mañanaslos guardianes. Tuvo el tiempo justo para lanzarla por la ventana. Pero dosdías después cayó en otra t...
-21-Jean Marc Rouilliantemporada en que los corsos la convirtieron en su feudo y ha conservado lahuelladesupasoaunqueenlaa...
-22-Odio las mañanas«A éste ya lo hemos rematado.» A veces, le pesaba que no lo hubieran he-cho. Estuvo mucho tiempo con e...
-23-Jean Marc RouilliandequeleshabíametidomanoalasNikeconuncuchilloparaconvertirlasenbabuchas. Y había tenido buen cuidado...
-24-Odio las mañanasde la gente y sus eternas disculpas para no correr ningún riesgo y que nadacambie. Tipejos que se forr...
-25-Jean Marc RouillianFerréysuBasta.EnBarcelonaalmorzábamosjuntosconlaStenencimadelamesa. La mañana era un alivio en aque...
-26-Odio las mañanas 
-27-Jean Marc RouillianEnTerritorioBandoliérElbarcoestáencalladoenlameseta.Lodejóabandonadoahíundiluviodelaseguridadpúblic...
-28-Odio las mañanas¡Ay, que llegue esa muerte que sólo al flojo espanta,ay, vengan los horrores de una inquisición,mejor ...
-29-Jean Marc RouillianCuando le dieron un permiso, no se lo dijo a nadie, ni siquiera a ese amigosuyo que lo seguía como ...
-30-Odio las mañanasVeníamos de Auch, en un 4/4 azul. Iba apretado atrás entre mi hermana, elcesto de los gatos y las caja...
-31-Jean Marc Rouillianinternacional!Enlosaños60,algunosgruposdelaguerrillaintentaronentraryllevaracaboalgunasacciones.Los...
-32-Odio las mañanasTambién el zapatero había estado en la resistencia. Buchenwald y, luego, laModelodeBarcelona.Unatarded...
-33-Jean Marc Rouilliandelcampo.Enesosenotabatodoelsufrimientodesuinstantepostrero.Semellenaron los ojos de lágrimas. Por ...
-34-Odio las mañanas 
-35-Jean Marc RouillianLaisladelDoctorMoreuAl pie de la escalera, una puerta azul impide el paso. Es la frontera blindadad...
-36-Odio las mañanas«Y ahora el vuelo del pájaro.»Alapatacoja,imitandoconlosbrazoselimpulsodelasalas,seentablaelcom-bateim...
-37-Jean Marc Rouilliande navaja sin haber hecho nada.Cuandounpresoestábajovigilancia,lascámarassiguensuscaminatasinter-mi...
-38-Odio las mañanasEn la isla del doctor Moreau, en nombre de la seguridad inmediata de lascarrerasdeunoscuantosfuncionar...
-39-Jean Marc Rouillianlas ondas de arriba», decía. Contestaba invariablemente, año tras año, a lossaludoscotidianosdicien...
-40-Odio las mañanasEstamosenelfondodelaprobetayes«nuestromundo».Lodefueracaetanlejos, es tan abstracto y tan indecoroso. ...
-41-Jean Marc RouillianTeafortwoA los de detrás de la puerta azul no nos gustan los intrusos. Y ellos lo notan.Los«demás»s...
-42-Odio las mañanasotresvecesen«minegociado».Siempreborracho.Haciendoesesymordis-queandounpuromuygordo.Hechounauténticobr...
-43-Jean Marc Rouillianensusitio,unoencadapie.Nireeducaciónninada.Dosmesesenlazonadeincomunicación de una cárcel de la cos...
-44-Odio las mañanasmonje benedictino. Tan poco dado al proselitismo que casi podría reconci-liarme con los meapilas. La b...
-45-Jean Marc Rouillianyquemóvivoaunz’oreille**duranteunaturbiahistoriaenquesemezclaronrituales mágicos y tráfico de droga...
-46-Odio las mañanasEstá pendiente de cuanto digan los demás y cuida mucho el buen humor,como si fuera una especia escasa ...
-47-Jean Marc RouillianUn chibani resume:—Baja, alta, bonita, fea, ti metérselo todo en cuanto ti fora, tú. Tú entiendesbi...
-48-Odio las mañanassumergido...». Somos unos proscritos y tendemos a considerar proscritos aquienes se nos acercan.En el ...
-49-Jean Marc RouillianY yo le contesté en broma:—No, se llama vigilante.Y, sin embargo, no es un cabrón sin más. Es quizá...
-50-Odio las mañanas
-51-Jean Marc RouillianDieciochoañossinposibilidaddereducción Meacuerdodecuandonosecharonlaprimeraperpetuaamistrescamarada...
-52-Odio las mañanassin posibilidad de reducción, dieciocho años para que nos diera tiempo desobraa«entenderlo».Loleíenlap...
-53-Jean Marc Rouilliany obligaciones, forzarnos a llevar corbata y Chanel para las señoras, a viajaren coche climatizado ...
-54-Odio las mañanasvidad de unos muslos de mujer.Encambio,deboadmitirquetodavíapodríadesmontaryvolveramontaruncolt45conlo...
-55-Jean Marc Rouillianceldasparamísolo!EramiVersalles.Mecacheabanenplenagalería.Cacheocuerpo a cuerpo. Prenda de ropa tra...
-56-Odio las mañanasY le quitaba el seguro al arma.Elcacheoerabrutalmuchasveces.Teníanquehumillaralasesinodelapolicía,incl...
-57-Jean Marc RouillianTras estas salidas extenuantes, una voz me torturaba en las pesadillas:«Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.To...
-58-Odio las mañanasAvecesestedescodificadormeduele.Megustaríalibrarmedeél.Perolollevopuesto. Y descodifica, descodifica c...
-59-Jean Marc Rouillian—Ahora lo llevo a la enfermería.Cuando salí de la ducha, lo habían sentado en una silla de ruedas y...
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Odio las mañanas - Jean Marc Rouillian

  1. 1. Odio las mañanas
  2. 2. -4-Odio las mañanas
  3. 3. Odio las mañanasJean Marc RouillianEditorialSeptiembre negro
  4. 4. EditorialSeptiembreNegroeditorialseptiembrenegro@gmail.comPrimera edición Marzo 2010Santiago de ShileNingún derecho.La propiedad es el robo.
  5. 5. -7-Jean Marc RouillianNotaalaedición"No hay otro aprendizaje que la práctica permanente de la subversión"“Odiolasmañanas”esmásqueunlibroquedescribeelhorrordelascárcelesysufuncionamiento.Suautorconocebastantebienesarealidadyloscastigosqueallísemuestranadiario.Másalládehablardelasmiserablescondicionesde vida que se viven en los centros de exterminios, más allá de mostrar loscastigos, sus consecuencias físicas y psicológicas. Aquí el mensaje es claro,y este, habla de una realidad concreta: La lucha y su infatigable deseo dever destruida toda esa maquinaria de muerte llamada cárcel junto al sueñoiracundo de libertad que no descansa.Con la edición de este libro queremos rescatar la fuerza de un compañeroque pese a los años tras las rejas del Estado Francés, no ha claudicado ni re-negado de su pasado/presente de lucha revolucionaria. Pese a las dificulta-des que esto le ha traído, ha decidido mantenerse firme en sus posiciones yhacerle la guerra al Estado desde su trinchera carcelaria.La memoria colectiva nos hace traer al presente cada instante de agitación yhermosa lucha contra las estructuras de dominación, nos hace sembrar hoy,presente y futuro de rabia transgresora, pero no sólo como recuerdo arti-ficial sino como algo tangible, como una herramienta más para subvertir ytransformar la vida de forma radical.Se nos dice y enseña que "la historia la escriben los vencedores", y repetiresto una y otra vez, nos hace cómplices de la autoridad y de sus intentos deacallar, poniendo cercos gigantescos alrededor de las distintas experienciasde hombres y mujeres, que a lo largo de la historia, se han hecho parte de unproyectorevolucionarioqueapelabaporconstruirunanuevaformadevida,sin explotación ni explotadores.Muchos compañeros anónimos, entregaron sus vidas y fuerzas luchandopor aniquilar el proyecto del Capital, al igual que hoy otros lo hacen, ya quela matriz central de la maquinaria es la misma, y esta, siempre intentará se-pultar en el olvido toda experiencia y legado de lucha, es por eso, que hoy,desde acá, queremos contribuir al fortalecimiento de la memoria rebelde.Jean Marc Rouillian viaja recordando con sus escritos sus experiencias pa-sadas(yactuales)quecomienzanallíenToulouseafinalesdelos60,conesa
  6. 6. -8-Odio las mañanasbella explosión de fuerza y creatividad destructiva que fue Mayo del 68, ata-cando todas las formas en donde se desarrollaba (da) el poder, dando inicioasí, a lo que se conoce como el segundo asalto proletario contra la sociedadde clases, de donde Jean Marc Rouillian es parte. Esta explosión post 68 seextendió como un germen por toda Europa y el mundo. Este, contagiadopor el reguero de rebeldía, más sus cercanías con viejos militantes anarquis-tas que pelearon en la guerra civil en España del 36, junto a sus inquietudes,lo llevaron a ser parte de la creación de grupos con una clara orientaciónanticapitalista e internacionalista, dando continuidad a los viejos sueños derebelión.Durantelosaños70participójuntoacompañerosTolosanosyCatalanesenlaformacióndeunpequeñogrupodeagitaciónensuciudadnatal,Toulouse.Su nombre venia a dejar en claro las posiciones revolucionarias que de esteemergían. Viva la Comuna 1871 GRUPO AUTONOMO LIBERTARIO,desde la cual llevaron diversas acciones de agitación y propaganda, tanto enla Universidad como enfrentándose a los cuerpos de seguridad del Estado,enlargasjornadasdecombate.Perofuedeestapequeñaperoenriquecedoraexperiencia que comienzan a crearse redes, amistades, complicidades condistintosgruposeindividuostantoenFrancia,EspañayEuropa.Esasícomojunto a varios compañeros crean y conforman el MIL.El MIL, más que un producto de la confluencia de tendencias ideológicas,o perspectivas novedosas entre militantes de la "ultraizquierda" y jóvenesanarquistas (como el espectáculo les gusta llamar), es el resultado de lapropia historia de lucha de clases. "Su aparición va unida a las grandesluchas proletarias desmitificadoras de las burocracias –reformistas ogrupusculares- que quería integrar esta lucha a su programa de “parti-do”. Nace como grupo específico de apoyo a las luchas y fracciones delmovimiento obrero más radical de Barcelona. Tiene presente en todomomento la necesidad de apoyar la lucha proletaria y su apoyo comogrupoespecíficoesmaterial,deagitación,depropaganda,medianteelactoylapalabra."(extractodelcomunicadodeautodisolución,1973)Tras años de acciones en apoyo directo a las huelgas y grupos obreros másradicalizados, comienza un periodo de discusiones internas tendiente a su-perar sus acciones actuales o mejor dicho, pasar al ataque directo contra lasestructuras materiales del poder. Es así como se llega a la autodisolución,dando paso a los Grupos Autónomos de Combate en distintas partes de
  7. 7. -9-Jean Marc RouillianEspaña o los G.A.R.I. (Grupo de Acción Revolucionaria Internacionalista)en Francia, Bélgica y Holanda. "El terrorismo y el sabotaje son armas ac-tualmente utilizables por todo revolucionario. Terrorismo mediantela palabra y el acto. Atacar al Capital y a sus fieles guardianes –sean dederechas o de izquierdas- tal es el sentido actual de los GRUPOS AU-TÓNOMOSDECOMBATEquehanrotocontodoelviejomovimien-to obrero y promueven unos criterios de acción precisos. La organiza-ción es la organización de tareas, es por ello que los grupos de base secoordinan para la acción. A partir de tales constataciones, la organiza-ción, la política, el militantismo, el moralismo, los mártires, las siglas,nuestrapropiaetiqueta,hanpasadoalviejomundo.Así pues, cada individuo tomará –como queda dicho- sus responsabi-lidades personales en la lucha revolucionaria. No hay individuos quese auto-disuelven, es la organización político-militar MIL que se auto-disuelve: es el paso a la historia lo que nos hace dejar definitivamentelaprehistoriadelaluchadeclases."(extractodelcomunicaddeautodi-solucióndelMIL,1973).Los G.A.R.I. se dan a conocer tras el secuestro del director del Banco de Bil-bao en París, el 3 de mayo de 1974 en respuesta por el asesinato de SalvadorPuigAntichacausadelgarrotevil.Tras19díasesliberadoenlosbosquesdeVincennes. Con esta acción los G.A.R.I. querían llamar la atención pública,conseguirdineroynegociarlalibertaddeOriolSoléSugranyesyJosepLluisPons, miembros del MIL que se encontraban presos en España.Las acciones de los G.A.R.I. tenían como finalidad llamar la atención inter-nacionalsobreloshechosquesucedíanenEspaña.EsporelloquerealizaronactosdeSabotajeenlaslíneasdeferrocarrilentreFranciayEspaña,voladurade puentes entre España y Francia y colocación de artefactos explosivos enorganismos oficiales e instituciones españolas en Francia, Holanda y Bélgi-ca.La represión no tardó en llegar y muchos miembros fueron encarceladostanto en Francia como en España. Tras dicha experiencia de organizaciónpráctica, Jean Marc Rouillian junto a otros compañeros funda en 1976, AC-TION DIRECTE, grupo conformado por la unión de algunos G.A.R.I. ylos N.A.P.A.P. (Núcleos armados para la autonomía popular), cuyo objeti-vo era conseguir "coordinar político-militar al movimiento autónomo". El
  8. 8. -10-Odio las mañanasgrupo actúo en Francia y fue responsable de más de 50 ataques; a edificiosgubernamentales, del ejército, compañías en complejos industriales-milita-res e, incluso, al Estado de Israel. Llevaron a cabo expropiaciones a bancoscomo medio de recaudar dinero. Además, dieron muerte al ingeniero RenéAudran,responsabledelasventasdearmasdelgobiernofrancésen1985yaGeorgesBesse,expresidentedelaautomotrizRenaulten1986,responsabledel despido de 5000 obreros.Jean Marc es detenido el 21 de febrero de 1987, junto a 3 miembros de Ac-tion Directe ( Nathalie Menigon, Joelle Aubron y Georges Cipriani) juntosfueron condenados a cadena perpetua.Tras 21 años de encierro, el 26 de septiembre del 2007, un tribunal de Parísle concede el régimen de "semilibertad", consiguiendo salir a la calle el 17 dediciembre, teniendo que regresar a dormir al centro carcelario. Su régimenfue denegado tras una entrevista realizada al periódico L` Express el 2 denoviembre del 2008, en la cual le plantean la pregunta sobre el arrepenti-miento a su pasado, a lo cual el responde : "Tengo prohibido expresarmesobre eso... Pero el hecho de que no me exprese ya es una respuesta.Pues es evidente que si escupiese a la cara de todo lo que hicimos po-dríaexpresarme.Estaobligacióndesilencionosimpidetambiénhacerunverdaderobalancecríticodenuestraexperiencia".Hoy nuevamente se encuentra encarcelado en uno de los tantos centros deexterminio, esta vez cerca de un centro Hospitalario ya que está aquejado deuna extraña enfermedad como es el síndrome de Erdheim-Chester, ( Jeanes el caso 186 de esta enfermedad que afecta al sistema óseo). El Estado loencierracomoformadecastigarsurebeldía,aquiennoserindealasnormasimpuestas y decide no doblegarse frente a las leyes del Estado.Estelibrohabladelcombate,delamemoria,delrecuerdo.Losescritosdeuncompañero que se sigue enfrentando al Estado y a los Estados, quizás conalgunosañosmás,conalgunasreflexionesteórico-prácticasperosobretodocon el mismo anhelo irreductible de ver destruido el viejo mundo.Por último, no podemos dejar de mencionar las maniobras que el Estadochileno intenta hacer para aislar y sepultar en la derrota a los compañerosquehacendesuvidaunapropagandaporelhechoyseenfrentanconstante-mente al Estado. Adelante compañeros!!! Mientras la represión se cuelga de
  9. 9. -11-Jean Marc RouillianLasluchasenlascárcelesdechile,desdeladécadade1990hastalosaños2000Alpocotiempodevolverlademocraciaen1990,trasunasalidapactadaentre la dictadura militar y la oposición burguesa, comienzan a caernuevamentealascárcelespresospolíticos,particularmentecompañe-rosmilitantesdeorganizacionespolítico-militares,quehabíandecidi-do continuar la lucha armada (del FPMR, Mapu-Lautaro, de distintasfracciones del MIR, y de otras agrupaciones menores y escisiones).El Partido llamado comunista y el resto de la izquierda les dieron laespalda, centrándose en lograr la libertad de los presos políticos de ladictaduramilitarqueaúnestabanenprisión.Muysignificativoesquelarevistapuntofinal,colocabaencadaediciónelmensaje"vantantosdíasde democracia, y quedan tantos presos políticos", o el P"C" levantabaunacampañaporla"últimapresapolíticaenlacárcel",borrandodesupropagandacualquieralusiónalosrevolucionariosencarceladosyaenel gobierno de aylwin.Estos compañeros en prisión articularon instancias como la Coordi-nadora de Combatientes Encarcelados, que levantó la consigna de laCárcel Combatiente. Y en las calles fueron surgiendo distintas agru-pacionesdefamiliaresyamigosdelospresospolíticos,queagitabanlademandadelalibertad.Yaenesosprimerísimosañosdeladécadadel90,sectoresradicalesagitabanlaconsignadelaliberacióndelosprisio-neros,atravésdelaluchacallejerayencapuchadafueradeloscampusuniversitarios. Eran los tiempos del Cordón Macul, la Resistencia Au-tónoma Estudiantil, la Coordinadora Revolucionaria del Pedagógico,y otros grupos e individualidades, que en santiago y en otras ciudadesluchabanporlalibertaddeloscompañeros,ydondenosóloparticipa-banestudiantesuniversitarios.Losproletariosenrevueltasolidarizabanactivamente con los presos de la guerra social, más allá de militar ental grupo o compartir sus posiciones políticas (aunque a veces se caíaenunapoyoaloscompas,sincriticarlosproyectosylosprogramasdesus organizaciones leninistas). Las huelgas de hambre en las cárceles,se acompañaban con luchas y propaganda en las calles, difusión de
  10. 10. -12-Odio las mañanasvolantes y fanzines, y lo que estuviera a mano, en un plano muy mi-noritario. Tras 1996, se articula el Kolectivo de Prisioneros PolíticosKaminaLibre,grupodecompañerosquerompieron(ofueronexpul-sados)delMapu-Lautaro,yquedifundeconfuerzasusposicionesfueradelascárceles,sacandosuspublicaciones,alprincipioentrepequeñasminorías,yluegollegandoadistintassensibilidadesproletarias,comolos punks, por ejemplo. El Kamina Libre en particular logró "gran re-percusiónenelexterior,lograndocondicionesimpensadasdentrodelpenal, existía una comunicación permanente y fluida con el exterior yla agitación era constante" ("Peste Negra”, primer semestre de 2009).A finesdelosaños90yyaenlosprimerosañosdeladécadadel2000,se articulan grandes huelgas de hambre de los presos políticos, pese asus diferencias (a veces profundas) y con apoyo y lucha en las calles,incluso con acciones directas como violentos ataques de encapucha-dos contra el Mac donald de Macul con Grecia en santiago, en el año2004 ( aquí es muy decidor de las diferencias entre los presos y de laevolución de algunos ex-"revolucionarios estratégicos sin vuelta", queelcolectivodepresosdelLautaroallácondenadoesteataqueenplenahuelgadehambre).Unosponíantodalaapuestaenlalucha,yotrosenlas negociaciones con el Estado.Esteciclodeconflictosecierramásomenosvictoriosamenteen2004-2005, cuando tras marchas masivas en pleno centro de santiago y lar-guísimas huelgas de hambre, prácticamente todos los presos políticossalen de las malditas cárceles. Aclaremos de inmediato que nos refe-rimos sólo a los compañeros "chilenos", ya que en esos años ya habíapeñis mapuche en los calabozos del Estado racista.Nopodemoscerrarestabrevereseña delaprisiónpolíticaenchileenesosaños,sinmencionaralgunasdelasaccionesmásaudacesparalibe-rardelasgarrasdelPoderaloscompañerosencarcelados.En1990uncomandodelMapuLautaro,rescataalprisioneroMarcoArielAntonio-letti,abatiendoatirosavariosgendarmesypolicíasquelocustodiabanen un traslado de rutina mientras estaba en un hospital. En la acción,fuegravementeheridaporlapolicíalacompañeraMarcelaRodríguez.Desgraciadamente, el compañero Antonioletti fue asesinado por los
  11. 11. -13-Jean Marc Rouillianratis por una delación del sapo miserable que lo tenía en su casa, untalJuanCarvajal,quienhatenidoimportantescargosenladivisióndeorganizaciones sociales durante el gobierno de la milica socialfascistabachelet. Y en 1996, un puñado de compañeros de una fracción delFPMR fueronrescatadosdelaCárceldeAltaSeguridadenunhelicóp-tero,enunaimpresionanteacciónqueremecióalgobiernodeeduardofrei. (En este inolvidable golpe de audacia, fue liberado el compañeroMauricioHernándezNorambuena,quiencontinuóluchandoenotraslatitudes y hoy está preso en Brasil, en las mazmorras del gobierno delpresidente obrero lula). Hubo otros episodios, motines y frustradosplanes de fuga con apoyo externo. Y por más que nos duela, no debe-mosolvidardurosepisodiosderepresión,comoelasesinatodevariosmilitantesrodriguistasenlaex-Penitenciaría,trasunfrustradointentode fuga (y pensar que hay estalinistas que apoyan las movilizacionesy demandas de los carceleros de gendarmería, cuerpo uniformado deasesinos y torturadores, que controlan y gestionan las cárceles llenashasta el tope de proletarios). No debemos olvidar tampoco los trasla-dos masivos de presos desde distintos penales a la naciente Cárcel deAltaSeguridad,joyadelaingenieríarepresivaydelintentodeaniquilarla rebelión, por parte de los gobiernos democráticos. En esta mismaCAS, en 1999 se da un ataque masivo contra los presos políticos porparte de fuerzas especiales y antimotines policiales y de gendarmería,con golpizas masivas en los patios, arengas delirantes de los oficialessobre la derrota de los revolucionarios, humillaciones y torturas.
  12. 12. -15-Jean Marc RouillianLacontinuidaddelasluchasanticarcelariasenlaactualidadEn los últimos años, las cárceles –sobrepoblados de miles de presoscomunes, gracias a la política de prisiones llenas de los gobiernos dela concertación- han vuelto a ver la caída entre los barrotes de presospolíticos. Sin olvidar ni por un momento a los prisioneros mapuche,ya son varios los compañeros que caen a la cárcel por sus posicionespolíticas, y por ser coherentes con sus discursos. Primero que nada,digamos unas palabras sobre los peñi en prisión. El llamado conflictomapuche por la prensa, se ha ido agudizando en las últimas décadas.Muchascomunidadesindígenasmapuchehanemprendidocampañasderecuperacióndesustierras,nosehansentadoaesperarqueelEstadoracista les venda o les de tierras. Se las han expropiado directamente agrandes latifundistas o empresas forestales, desatando una campañade terrorismo de estado masivo en la novena y décima regiones delpaís.Criminalizacióndelasorganizacionesycomunidades,represiónabierta contra hombres, mujeres, ancianos y niños, ataques militarescontrasuspoblados,tortura,asesinatosycárcel,parecenserlasoluciónfinal del Estado chileno al conflicto. En las cárceles de distintas partesdechile,decenasdepresospolíticosmapuchehandadoconsushuesosen prisión.Por otra parte, y sobre todo tras el asalto al banco security en el año2007, donde fue ajusticiado un paco, se ha montado una verdaderacampaña de hostigamiento contra los ex-presos políticos. Del asaltofueron acusados por el gobierno y la prensa tres ex-prisioneros (Mar-celo Villarroel, Juan Aliste y Cristian Gutiérrez, los tres ex-lautarinos,además Marcelo fue miembro activo del Kolectivo Kamina Libre), elmirista Freddy Fuentevilla y un delincuente común. Los acusados de-nunciaron un montaje mediático-policial, y con hechos demostraronsudecisióndenoentregarsealajusticia(pesealainvitacióndealgunosintelectuales progres, como Gabriel Salazar, para que se entregaran).Freddy y Marcelo lograron fugarse a argentina, pero luego fueron de-tenidos en ese país (2008), y hoy están en las cárceles de chile, tras
  13. 13. -16-Odio las mañanashaber sido expulsados y extraditados desde argentina. Por supuestoque nuestro discurso no es que por culpa de acciones de compañe-ros irreductibles, se desata la represión, pues el estado de guerra de laburguesía contra los explotados es permanente y no necesita de excu-sas. Tras la fuga y detención de los compañeros en argentina, algunosex-presos políticos fueron detenidos, pero afortunadamente fueronliberados posteriormente.Porotraparte,hoyvarioscompañerosanarquistashansidodetenidos,por medio de montajes realizados para mostrar eficiencia en lo queen la neolengua del Estado y sus medios de prensa se conoce como el“caso bombas” o los bombazos: decenas de acciones directas violen-tas que han ocurrido en los últimos años en santiago y otras ciudades,contra bancos, organismos policiales, de gobierno, canales de televi-sión y distintos símbolos de la bestia capitalista. Compañeros comoCristian Cancino (quien fue arrestado tras la muerte en combate delcompañero Mauricio Morales) están detenidos, acusados por el casobombas; Matías Castro y Pablo Carvajal están acusados por un ata-que a un cuartel de la policía de investigaciones; Axel Osorio acusadopor complicidad en el caso del banco security, por nombrar algunos.Cuando decimos que los compañeros están detenidos por montajes,no los estamos victimizando, sino simplemente afirmando que el Es-tadoysumaquinariarepresivahanestadourdiendoburdasmaniobraspara fabricar y detener “culpables” que exhibir ante los medios de co-municación.Frenteaestasmentirasymontajes,algunos“anarquistas”respetables,hantratadodesepararaguaspúblicamentedelossectoresinsurreccionalistasyantiautoritarios,disociándosedeesasposiciones.Con esto, han exhibido aún más toda su miseria.Alhablardelaprisiónpolíticaenelhoy,nopodemosolvidaraex--presaspolíticascomoFloraPávez,nuevamenteencarcelada,oacombatientesquetraslaverdaderadesarticulacióndelasorganizacionesarmadasenlas que militaban, se dedicaron a realizar asaltos, expropiaciones, parasobrevivir , y que hoy están presos.En las calles, se han tratado de levantar iniciativas para luchar por la
  14. 14. -17-Jean Marc Rouillianlibertad de los presos políticos: coordinaciones por los presos políti-cos, apoyo a las luchas de los mapuche, apoyos y solidaridad concretacontalytalprisionero.Nodebemosobviarlasdificultadesporlasquese atraviesa, la falta de un discurso claro por parte de algunos compa-ñeros encarcelados, la falta de iniciativas comunes, la falta de una red(formaloinformal)mínimamentecoordinadparaapoyaralosprisio-neros afuera de las cárceles, no tener un discurso claro hacia los milesde presos comunes, etcétera.Pero también hay que reconocer los pasos concretos que se han dadoen el combate por la libertad: la jornada internacional de solidaridadpor Freddy y Marcelo (septiembre 2009), cuando aún estaban presosen argentina. O más recientemente, la Semana Internacional de agita-ciónypresiónsolidariaconloscompañerossecuestradosporelestadochileno,ennoviembre,ylaHuelgadeHambreInternacionaldel20dediciembreal1deenero,convocadaporelcompañeroGabrielPomboDa Silva, encerrado en alemania. Estas últimas jornadas y campañasinternacionales, que se han desarrollado dentro y fuera de las cárcelesy en varios países, han estado cargadas de un fuerte componente anti-capitalista e internacionalista que no podemos dejar de subrayar.
  15. 15. -18-Odio las mañanas
  16. 16. -19-Jean Marc RouillianOdiolasmañanas  Aldespertar,lacárcelseletiraaunoalagarganta.Comounanimalalacechodelaúltimapesadilla.Elprimersentidoquedespiertameavisadesupresenciaagazapada. Un trozo de pared que emerge del alba, el olor a desinfectante,las abluciones varias de los congéneres, el roce de la manta de reglamento yel asco indecible. La cárcel me penetra de golpe. Me fuerza con ese trago deaire que inhalo al filo de este ahogamiento madrugador. Me mete la lenguaenlabocaymefollaconsumuertecotidiana,sinfloresnicoronas,enlomáshondo de las criptas de hormigón, con los «no lo haré más» y las infamescobardías. Tiránica soberana, ahí está la mala muerte de la lepra moderna ycarcelaria y también dentro de mí. No hay forma de librarse de ella. Hasta lomás remoto del último destierro notaré esta náusea.Unonoseacostumbranuncaalacárcel.Ycuantomástiempopasa,másdue-lenlasmañanas.Treceaños.Másde4.750mañanas.¿Dedóndesigosacandofuerza o inconsciencia para llegar a la noche? ¿De qué vana esperanza? Nisiquieradelailusoriasantidaddelanacoreta.Denada.Anoserdelapasmosaespera de un acontecímiento quimérico. O también de lo insoportable con-vertido en norma hogareña del hombre en batería.A mi vecino de enfrente lo amedrentaba ese despertar reglamentario tantocomoelcáncerqueloconsumíaenlaúltimapira.Leteníamiedo,lerecordabademasiado a esa enfermedad que lo aquejaba y a su desenlace. Enfrentadocon ese aborrecimiento, acabó por poner la noche del revés y acostarse demadrugada. Irrisoria morisqueta hecha al destino.En cuanto al Max se levantaba de pronto en plena noche, a eso de las 3 o las4delamañana,tantoeninviernocomoenverano,ysemarcabavertiginosasseries de flexiones. Tenía la esperanza de pillar por sorpresa a la mañana yseguir siendo el más fuerte.Borrar el tiempo igual que a él le habían robado la vida. Veinticinco años.Me gustaba el Max. Aquel muchachote, oriundo de la región del Jura, habíaconservado, de sus montañas natales, un acento cansino y una manía por lastareasdomésticas.Limpiabaadiariolaceldaacuatropatasconunguantededucha.Undíaesaaficiónasacarbrillolosalvó.Alvolverdelpaseo,lellamaronla atención en el acto unas huellas de pasos. Encontró también una cuchillade25centímetrosqueunsinvergüenzahabíaescondido.Yaestabanavisados
  17. 17. -20-Odio las mañanaslos guardianes. Tuvo el tiempo justo para lanzarla por la ventana. Pero dosdías después cayó en otra trampa y le tiraron encima una cazuela de aceitehirviendo.ElMaxleresultabamolestoaladirecciónporqueteníademasiadatendencia a pirarse y, seguramente, tenía demasiado que ver conmigo; y lesresultabanomenosmolestoaloscaballistasveteranosdelapartidadecartas.Sequemóelcuello,elpechoylosbrazos.Lacaraylosojosselosprotegiódemilagrolaviseradelagorraamericanaquenosequitabaniasolniasombraparadisimularlacalva.Nadamásvolverdelhospital,aúnbaldadodedoloresy con los brazos vendados, lo metieron en la zona de incomunicación de lacárcel de Maguelone acusándolo de intento de evasión.Las siete y cuarto. El chapoteo de la bayeta en las baldosas de la galería da lahora con la misma exactitud que un reloj suizo. Las vaharadas de Surfaniosinvaden las celdas.«Surfanios, detergente desinfectante para suelos y superficies, activo contrael virus VIH-1.» Bastó con eso para que a uno de esos desequilibrados jóve-nes que la administración tiene tendencia a emplear como esclavos por 480francosmensualesseleocurrieralaideadeinyectárselocomosifueraunAZTmilagroso. Nos costó dios y ayuda disuadirlo.Las siete y veinte. Uno tras otro, los cerrojos de la galería del primer pisosueltan su chirriante queja; viene luego el chasquido habitual de la apertu-ra automática de las rejas. Los trabajadores salen para los talleres. Todo estácronometrado. Una auténtica partitura carcelaria. Y me sé bien la música.Llevo seis años aquí, en la misma planta, del mismo lado. Mi ventana da alpatio de las cocinas.Las ocho menos cuarto. Empieza a girar el gigantesco extractor y soy el pri-mero en enterarme de qué tenemos de comer.Seis años pasados en la segunda planta sur del pabellón B. A esa planta lallaman « la Sierra » porque al final han acabado por reunirse aquí todos lospresos políticos y todos los rebeldes. Los retratos del Che están por todaspartes, en las puertas, en carteles o en tarjetas e incluso en pintadas * en lasparedes de las celdas.Así es como se va creando, a contracorriente del nombre usual, una toponi-mia paralela. «Furiani» es la sala grande común de la planta baja. Hubo una
  18. 18. -21-Jean Marc Rouilliantemporada en que los corsos la convirtieron en su feudo y ha conservado lahuelladesupasoaunqueenlaactualidadlausenlosjugadoresdeping-pong,la mayoría moros.Todos los pabellones tienen dos patios de paseo; en el B, al patio de la dere-chalollamandelosCrudos,porlostrabajadoresyporunoscuantoszombisque se van ahí en cuanto empieza a hacer bueno. Bajan a jugar a la petanca.Después de haberse pasado todo el invierno sin ver la luz, tienen la piel deuna palidez trasparente. Cadavérica. En cambio, enfrente, por descontado,está el patio de los Coloreds.El «vuelo», por Alguien voló sobre el nido del cuco, es como se le llama alpasilloporelquedeambulanarribayabajolos«enfermos»,tantoeninviernocomo en verano. Da igual que haga bueno o que llueva, se apiñan en esoscien pasos, sin más meta que la caricia de las idas y venidas, que los acuna.Una fauna patológica. Nunca he entendido por qué, pese a sus variopintosdelirios,acabantodosporacostumbrarseareunirseenesesitio.Observandoel «vuelo» se tiene una somera visión psiquiátrica del penal en tiempo real,mucho más clínica seguramente que los informes del psiquiatra, que nuncase da una vuelta por aquí.Las ocho. De pronto al marasmo de la sierra le da por la serenata. Los des-pertadores guiñan intermitentemente con pinta de canto de ranita de sanAntónenprimavera.Algunoscroanmásdespacio,conmayortimidez;otrosson imperativos. Se abren las puertas: primeras conversaciones, murmullosen las duchas. Los presos se cruzan en la oscuridad del pasillo. Algunos vande albornoz, otros de pantalón corto con la toalla al hombro. El crepitar delas chanclas pone un toque de ópera china.Entro en apnea según me acerco al local de los cubos de la basura.Las cuatro duchas están ocupadas enseguida.Duranteunatemporada,convirtieronlamayorenbañera.Michelsequedabaallímetidounahora,yhastados.Charlabaconlosqueibanllegandoodormi-tabaaremojoenelaguahirviendo.Cuandosehartaba,sevolvíadirectamentealacelda,desnudoychorreando,conesosandareserráticosqueleveníandela bala con que un policía le atravesó la cabeza.Unas semanas después de haberse escapado de la cárcel de La Santé , lo hi-rieronenuntiroteo.Recordabalavozdeunpolicía,antesdeentrarencoma:
  19. 19. -22-Odio las mañanas«A éste ya lo hemos rematado.» A veces, le pesaba que no lo hubieran he-cho. Estuvo mucho tiempo con el lado izquierdo paralizado y se arrastrababocabajo por el suelo de la celda de la zona de incomunicación de Fresnes.Los guardianes le ponían el plato en el suelo. Comía a cuatro patas. Le habíaquedadounodioindescriptible,autodestructivo,yunascuantasideaspecu-liares.Undía,porejemplo,meenseñómuyufanosusauna.Habíafabricado,debajo del colgador, con bolsas de basura grandes, una tienda en la que sesentaba en una caja de fruta. Encendía la estufa y cuando ya no había quienrespirase allí se iba corriendo a refrescarse a la ducha.Porentonces,ellimpiadordelaplantaeraunárabealtoyflaco.Muymajo.Unasombraindolentementeapoyadaenunaescoba.VeníadirectamentedelnortedeÁfrica.DeFrancianoconocíacasinada,apartedelascomarcascarcelarias.Lo apodaban «Cien millones». Contaba que en su tierra le dijeron:«Vete a Francia; atracas un banco, pides cien millones y te vuelves.»Eso fue lo que hizo y, claro, el asunto salió mal. Le cayeron quince años.LavacilantedesnudezdeMichelloespantaba.Juntabalasmanosyhundíalacara en ellas. Sin dejar de sujetar la escoba con el codo, a ciegas, preguntaba:«¿Se ha ido ya? ¿Se ha ido ya?»Un día, acabó por estallar y arremetió contra la bañera con la escoba. Con elfilo de esa cimitarra, como un jinete de Solimán. Las tablas volaban por losaires. Una ola de agua jabonosa, invadió el pasillo.-¡Que yo no soy ningún marica! ¡Te la voy a cortar!Tras muchas conversaciones conciliatorias y con la mediación del «amigode un amigo» se llegó a un arreglo amistoso. Michel hizo otra bañera, peroya no salía sin dar antes una voz de aviso. Y el limpiador, entonces, se largabaa su celda o a la cocina. En ese mundo recoleto en donde la ropa de marca y el último modelo dedeportivasrelucenmásqueelorodelosviejosgolfos,dabapenavera«Cienmillones»conaquellasalpargatasviejas.Unacaudaladodonanteleregalóunpar de Nike Air Neuve estupendas. 1.000 pavos por lo menos.Aldíasiguiente,alfinaldelagalería,«Cienmillones»lucíaunasonrisaufana.Porelasombrodedosotresindividuosquepasaronporsulado,medicuenta
  20. 20. -23-Jean Marc RouilliandequeleshabíametidomanoalasNikeconuncuchilloparaconvertirlasenbabuchas. Y había tenido buen cuidado de pinchar las burbujas.Como es natural, las burbujas agujereadas se llenaban de agua jabonosacuando fregaba el pasillo. Y durante todo el día iban soltando una melopeade silbidos.8h30.Voycontracorrientedelosquesalendelagaleríaparaelprimerpaseo.Apretones de manos. Por costumbre, por indiferencia, para demostrar quenoestásenguerra.Enelcasodealgunos,hacesunesfuerzo.Aotrosnoseleshacecaso.Alolargodelpasillo,detodasycadaunadelaspuertasentornadasse escapa el alma radiofónica del ocupante. Reconozco a los cronistas por laentonación y el timbre de voz. Y, por todas partes, MCM emite su programadepromoción.Eselpensamientoúnico.Eslamúsicainsípida.Eselmercado,que nos acosa incluso aquí.Laantepenúltimapuertaeslamía.Laentradademipellejodehormigóndes-nudo,demiconcha,demicaparazón.Losojoscatódicosdeestasegundapielcelular me espían. Me miran a la cara. La televisión, sin sonido, derrama susimágeneschillonas.Ladejoquefuncioneenvacío.Unacostumbrequetengodesdequevivoincomunicado.Paraengañaralanimalsocial:laimpresióndeestaracompañado,deestarconalgovivo.Ytambiénlapantalladelordenadoresperasuracióndeexprimelimones.Loretribuyocomoesdebido,consignosbinarios agrupados y triturados. Bebo tazones de café y allá voy. Maltrato elteclado con dos dedos irascibles. «Aporreas como un madero», sí aporreoconodio.Contantafuerzaquelosvecinosnuevossiempresepreguntanquéserá ese tableteo de ametralladora.«Desde lo hondo de su celda, escribe, redacta peticiones...» dijo con sornauna periodista de Le Nouvel Obs. Escribo para no reventar, por temor a lamuerte lenta y a la gangrena de la amnesia, en la que se pudre toda una ge-neración. Escribo desde los tiempos de la zona de incomunicación, cuandomi propio ritmo tenía que ser más riguroso que la propia tortura blanca. En-tonces escribía a lápiz en cuadernos escolares. El lápiz se iba desgastando enserpentinas pequeñas de madera. Y cogía otro del estuche de tela escocesaque estaba en la mesa de hormigón gris. Escribía. Pasaban los días, las sema-nas, los meses. Y yo escribía. «Jean-Marc, ¿podrías parir algo acerca de lacárcel?»¡Puesclaro!Unestupendoengendroacercadeltiempoquepasa,dela soledad y la podredumbre. El tipo de cosa ideal para reafirmar los terrores
  21. 21. -24-Odio las mañanasde la gente y sus eternas disculpas para no correr ningún riesgo y que nadacambie. Tipejos que se forran echando pestes sobre el porqué de la cárcely cómo acabar con ella y se van luego a su casa teniendo buen cuidado decruzar por donde se debe.Los autores de los textos carcelarios más hermosos son los que han estadomuy poco en la cárcel y no les ha dado tiempo de conocerla bien.Que despacio pasen las horascomo en un entierro remisasllorarás la hora en que llorasporque pasará a toda prisalo mismo que pasan las horasDescribieronelcercenamientodelavidadefuera.¿Quéibanaescribirsino?Cuando uno lleva aquí tanto tiempo que ya ha perdido de vista las orillas.¿Hacia dónde navegar? ¿Qué describir? ¿Qué tierra? Dejas que te arrastrenlos torbellinos de la corriente. Los primeros meses, los primeros años, aúnsabías algo. Durante una temporada no se pierden los puntos de referencia,igual que cuando se juega a la gallina ciega. Y luego das vueltas y vueltas ytodo y todos desaparecen.Escribo mientras noto cómo me sube por dentro la bomba de explosión re-tardada de estos años de soledad. Me da miedo perder la dignidad, sumirmeen la locura, olvidarme de la ética de justa rebeldía. Y ese temor se ha vueltoahora tiránico.Sigo escribiendo, tras apagar el ordenador, cuando por fin bajo.Escribo mientras ando por el patio triangular de los Colored. Con la cabezallenadepalabras.Ylasvomitoalritmodeesteviajeenredondo,comovomi-taba su ira el viejo Leo Ferré. Medito con música acerca de la escritura. Meacuerdo de aquella mañana del mes de marzo de 1974, cuando me dijeronquehabíanejecutadoamicamaradaPuigAntich.Garrotevil.Meencerrécon1. Guülaume Apollinaire, Alcools.1
  22. 22. -25-Jean Marc RouillianFerréysuBasta.EnBarcelonaalmorzábamosjuntosconlaStenencimadelamesa. La mañana era un alivio en aquel tiempo. Si veíamos la luz del día, esoqueríadecirquelapolinonoshabíaencontrado.Porlanoche,colocábamosgranadassincasquillometidasenvasosjuntoalapuertadeentrada.Aldesper-tarme, iba a recoger la cosecha de pinas pequeñas bajo campana de vidrio.«No nos tienen que coger vivos.»Pero te cogieron, a media tarde, un día de otoño, en el metro Girona. Unabala te destrozó la mandíbula, a pocos metros de mí. En la cama de hospital,tehicieronescribirdoscientashojasde«declaraciónespontánea»enmenosde dos días. Con los sociales, hasta los mudos y los agonizantes acaban porhablar. Teníamos veinte años, pensábamos, con razón, que no tendríamosmuchas oportunidades de hacernos viejos; te moriste a los veinticuatro. Es-tuviste cinco mesecitos de nada en la Modelo antes de que te mandasen alotro mundo. A eso lo llamaban juicio sumarísimo.Enlazonadeincomunicación,escribíunanovelapolicíaca.TreintadíasenlaoscuridaddelcalabozodeFresnes.HablabadelaChausséedAlzembergquemojabalalluviadeinvierno,detranvíasamarillos,demujeresdelaResistenciaenamoradas. La tuve mucho tiempo en la cabeza. Hoy se me va borrando,igual que el recuerdo de aquel mes de julio de 1987.«El relato es una forma de escritura peculiar, tiene que ir muy pegado a lahistoria.»Quieres que te cuente historias. ¿Y mi estilo?Cortaba en rodajitas los autocares de la policía por las calles de París y túquieres que escriba según las normas. Que ponga en formación las palabrasy las haga circular al paso. A golpe de silbato.No,notengoestilo.Notengotalentoparaesaactividadliteraria.Escribopor-quetodavíanosemehaocurridonadamejorparamatardefinitivamentelasmañanascarcelarias.Oporquenohetenidovalorparahacerlo.Escriboparaqueesasmañanassinvidaseencarcelenysehundaneneldolordelaspalabrasy de su frágil arquitectura. 
  23. 23. -26-Odio las mañanas 
  24. 24. -27-Jean Marc RouillianEnTerritorioBandoliérElbarcoestáencalladoenlameseta.Lodejóabandonadoahíundiluviodelaseguridadpública.UnacárcellegadaporPeyreffiteyqueapenassitienedoceaños. La época de las cárceles de alta seguridad; y la construyeron para sersóloeso.Untemplodeladiosaseguridad,consusaltaresderejasyhormigón.Penaldeocupaciónlimitada,loquequieredecir,hablandoenplata,«centrode eliminación para los casos más difíciles».NoséporquéeligieronLannemezanparaalbergaraestemonstruo,peromeda la impresión de que a veces existen los guiños históricos. No porque enestaciudadpequeñaestuvierayaunodelosmayoreshospitalespsiquiátricosdel país, ni porque la seleccionaran dentro del programa de campos de con-centracióndeVichy.Aquítodoelmundoparecíamuydispuestoaaceptarelsistema carcelario. Estábamos en tierra bandolera.Enlameseta,todollevaesenombre:bandoliér.Eldulcelocal:elbandolero.Elpâtédelacantina:elbandolero.Elgrupofolclórico,queyahavenidoacantaraquí: Los Bandolets. El área de descanso en la autopista. ¡Qué amor a losforajidos!Amiscompañeroslossorprendíasiempreenterarsedequéquieredecir la palabra en gascón. El que pertenece a una banda, el proscrito.En la ciudad de Lannemezan hay huellas de los proscritos hasta en la prime-ra piedra. La fortificación se construyó para defenderse de ellos. Desde lasedades más remotas, andaban por las landas, landas del macho cabrío paraorgías del sabbat, culto de las piedras y superticiones pastoriles. Las bandorsde réprobos, de infieles y de rebeldes se refugiaron aquí tras haber participa-do en las guerras civiles a favor de los cruzados franceses y en contra de losseñores cataros de Toulouse, a favor de los «ingleses» de Aquitania, a favorde los protestantes. Pocos son los viejos robles de la meseta que no llevandentro los gritos de un condenado al suplicio.«Ahoraestosmariconesnosmatanafuegolento»,comentóconvozcansadaun chaval que llevaba días llorando a su compañera, muerta del sida allá porFleury.
  25. 25. -28-Odio las mañanas¡Ay, que llegue esa muerte que sólo al flojo espanta,ay, vengan los horrores de una inquisición,mejor que el aislamiento, tortura que no acabacrisol que nos disuelve la imaginación!Aquí, con escasas excepciones, éramos todos asesinos. Para bien o para mal,qué más da en fin de cuentas, sabíamos lo que era la muerte. La habíamostocado con la yema de los dedos, con la punta del puñal. Habíamos sentidosu escalofrío y ya no nos asustaba. Pero esta podredumbre lenta... El peor denosotros, el más carente de moral, jamás habría imaginado un suplicio así.No,yanoahorcandelasramas,estamosenlaeradelcapitalismodemocrático,de la representación ideológica del No letal system.«Miradbienalcentrodelapantalla:elsistemaeselmejor,elsistemaesbuenchico, el sistema no mata...»SomosactoresenelespectáculodeungigantescoDisneyland.Y,sinembargo,fuera, a millones de personas las liquida el arbeit macht frei y los infortuniosdelosguetos.Intramuros,asesinanabasede«fatalidad»jurídicoadministra-tiva.Eliminanalincompatible.Lodiluyenenelácidodeltiempo.Loliquidancomo a una bacteria.Somos como esas carpas viejas a las que sacan del agua y se pasan horas yhoras agonizando en el cesto. Dos perpetuas para éste, cincuenta y cuatrobrejes para Michel, setenta y dos para Jacques, veintiocho para Kiki la rana...Yhacemosloquepodemosconlasbranquias.Aspiramoselaireafondoigualque se hace con una colilla de canuto, esperando un alivio. Y el aire cada veznos abrasa más. ¡Nos fumamos el filtro!Fíjate,lospocosquesemarchanesporquesevanareventaraotraparte.¡Yatodamecha!Laspuertasdelasceldassondecoloresdiferentesyelrecuerdoarlequín remeda la ruleta de un casino fatal. No va más.«¡Puerta verde!»: Jeannot, un ex jefe de banda marsellesa. Mi vecino de en-frente.Unaráfagalargaenunaparcamientodelacostalocortóendos.Aélya su mujer. Siempre en guerra. Decían de él que cortaba a sus enemigos consoplete.11. Víctor Rabineau, Les filies du hasard, 1860.
  26. 26. -29-Jean Marc RouillianCuando le dieron un permiso, no se lo dijo a nadie, ni siquiera a ese amigosuyo que lo seguía como su sombra. Se fue corriendo, cruzando maizales,hasta el aparcamiento de la autopista.«¡Puerta burdeos!»: Jean-Jacques, un musculoso joven. Pero no lo bastantemusculoso. La policía le dio alcance en una calle de Cannes y un tiro burlóel chaleco antibalas.«¡Puerta azul!»: Marco, un chiquillo. Sólo una bala en la nuca cuando ibaandando por un sendero del monte bajo de Pruno, junto a la carretera deAlata. ¿Una antigua vendetta? Seguramente no se sabrá nunca. Aquí todo elmundo lo quería mucho.Un lunes por la mañana, pocos minutos después de haber regresado de unpermiso,teníaqueiraquelovieraelmédicoenelhospital.Eljefedevigilanciaexigió que lo encadenasen de pies y manos. Trabado así y acompañado deunaescoltaarmadahastalosdientes,pasópordelantedelbarenelquehabíadesayunado como un hombre libre pocas horas antes.La bola gira en la ruleta. Un brinquito y se detiene. El crupier dice: «¡Puertaverde manzana!» Maurice. Cinco balas del 11.43 en la terraza soleada de uncafé. El pago que le corresponde a quien se va de la lengua.¿A quién le toca ahora? Esto es como un carrusel, pero aquí mucho ojo conno darle a la anilla al pasar por debajo.Existe el país de Jauja, y el de las Maravillas, pero nosotros sobrevivimos enel país de los bandoliérs.«¿En un futuro lejano será probable que existan productos con la etiqueta“terroristas” para turistas interplanetarios?»Los bandoleros vivían en libertad en estas montañas; hoy, vivimos en estezoo, igual que los osos de Saint-Lary. En el foso.Y, en el foso, el pasado, el presente y el fantasmagórico futuro se mezclan a lolargodeldía.Elpasadoyelsueñodeloquevendrádespuéssontanconcretoscomolaausenciadelavidaenpresente.ElArbizon,elGrandSignaldeBassia,elpicodelMididescuellansobrelacárcel.Losbosquesdeabetosparecentancercanos como los anchos pastos. Conocía la zona desde que era pequeño.
  27. 27. -30-Odio las mañanasVeníamos de Auch, en un 4/4 azul. Iba apretado atrás entre mi hermana, elcesto de los gatos y las cajas. Tras la encrucijada de la media luna, íbamossiguiendo la tapia gris del hospital psiquiátrico. Siempre nos acordábamosdel amigo de mi padre, un ex talonador del FCA a quien se le fundieron lasneuronas en un accidente doméstico. Para mí Lannemezan fue durante mu-chotiempoesatapiagris.¡Yaentonces!Luego,Sarrancolin,Arreau,elpuertode Peyresourde. Y el pueblecito de Germ.Elrumordeltorrenteenlanoche.Elsabordelregalizsilvestre.Elbrezoásperodel Prat Cumiau. Las esquilas. El agua fresca de los abrevaderos. Tan lejanotodo en mi memoria y hoy tan próximo a mí, como una tentación aún másfuerte.En esas montañas fue en donde empezó todo de verdad muy al principiode la década de 1970. Del otro lado de la montaña. En la Sierra del Cadí. Laprimera noche, cuando pasé a España, me quedé de guardia entre dos rocasque dominaban un camino forestal. Con una ametralladora Naranjero en lamano. Los últimos resplandores del crepúsculo volvían sobrenaturales loscolores. El verde oscuro del bosque, la palidez de la carretera empedrada, eltono anaranjado de la tierra de las laderas.Una vaca se acercó, curiosa y me echó el aliento en el cuello, sobresaltándo-me. Luego otra; y otra más. ¡Las vacas deben de tener el don de la telepatía!Así pasé mi primera noche de guerrilla, entre vacas. Con los ojos irritadosde escudriñar la oscuridad. En el valle, divisaba los faros de los coches quesubían hacia Puigcerdá. Un compañero del grupo me contó que una noche,afinalesdelosaños50,cuandovolvíaacasaconsufamiliaporunacarreteritade Cerdaña, se cruzaron con unos maquis. Tres coches avanzaban despaciosinluces.Sóloseacordabadeunodeloshombres,enelquesefijó,entretodoslos demás, porque le recordaba a su abuelo. La boina calada, las mandíbulasmal afeitadas y la cara cincelada con el buril del mal. Duro para sufrir, duroparatrabajar,duroparaelenemigo.Todalajuventudcultivandocampospe-dregosos,y,luego,veinteañosdeguerracivil.Y,delante,apocoskilómetros,eldestierro.Delosmilicianos,lehabíaquedadolacostumbredellevarlamantaenrollada en bandolera y el máuser viejo, que apretaba entre las rodillas.Yoconocíabienaesosviejosdelarevoluciónespañolaydelosmaquis.Des-puésdel68,metratabaconlosgruposdelaresistenciaantifranquista.¡Lapro-pagandadeMadriddecíaentoncesqueToulouseeralacapitaldelterrorismo
  28. 28. -31-Jean Marc Rouillianinternacional!Enlosaños60,algunosgruposdelaguerrillaintentaronentraryllevaracaboalgunasacciones.Losjóvenesnoduraronnada.Unascuantassemanas, unos cuantos meses como mucho. Todos murieron en combate, olosdetuvieron,lostorturaronyaalgunoslosejecutaron.Éramoslanuevaola.Aferradosalasbanderasrojasynegras.Nopasaránnoeraungritoporquesí,olía a pólvora y a sangre. En serio.Cuandohubimostomadounadecisión,losviejosintentaronenseñarnosunascuantas cosas elementales, como quien no quiere la cosa. Sólo lo que estabaensumanoparaquealmenostuviéramosunaoportunidaddehacernosconuna mínima experiencia personal y superásemos las primeras pruebas.Yoibaentoncesporlatiendadelzapateroviejo.UnveteranodelestadomayordelacolumnaDurrutiyantiguoguerrillero.Siempreimpecable,igualqueenla foto de mayo de 1937, en la que estaba disparando la ametralladora conzapatos de charol. También veía aquel Pedro Mateu que se cargó al primerministro Eduardo Dato en los años 20. Y a María, que se murió el pasado 19de febrero en Francia. En este país que aprendió a conocer en el campo deconcentración de Barcarés. Y, luego, lo fue descubriendo aferrada a la venta-nilla del tren blindado que se la llevaba a Alemania. Y vinieron los horroresde Auschwitz.Franco consiguió que le entregasen la parte de rojos que le correspondíanpara fusilarlos. La extraditaron con unos cuantos miles de milicianos. Du-rante el viaje de vuelta, durante un alto del convoy en el campo de Gaillac,consiguióescaparseyreunirseconsucompañero,Ángel,enlaclandestinidad.Llevaba sin verlo desde la ofensiva del Ebro. Lo mataron los alemanes pocassemanas después.Hayviejosqueloobliganaunoaponerseunospatinesdefieltroparaentrarensu casa. En casa de María, cerca de la puerta, estaba el cajón de la cómoda.«Tou mets la pistola aquí.»Lehabíamosestropeadolassillasdelsalónconlasculatasdelasarmas.Todoslosbarrotesdelosrespaldosestabanrozadosdelladoderecho.Nolevantabala voz. Era aragonesa y obstinada. Repetía:«Tou mets la pistola tout dé suite.»
  29. 29. -32-Odio las mañanasTambién el zapatero había estado en la resistencia. Buchenwald y, luego, laModelodeBarcelona.Unatardedeinvierno,yohabíaquedadoconéldelantede la Monumental. Llevaba un sombrero de fieltro oscuro, gafas de sol, unaholgada gabardina beige y guantes de cuero. Apenas si sonreí cuando se meacercó. Me entregó dos maletas con propaganda. Por entonces nos arriesgá-bamosterriblementeporunaspocasrevistas,porunospocostextos.Eraunaépoca en que un escrito revolucionario tenía aún un sentido, un valor. No seleía un panfleto militante igual que un folleto del supermercado. Detrás delas palabras se perfilaba la acción.Tres o cuatro veces al mes, yo me iba por los senderos de la montaña con lamochila a la espalda. Éramos dos o tres, cargados como mulas de libros, depiezas para las multicopistas, de tinta de imprenta y de máquina ibm. Unahora,doshorasdecaminata,segúnporquepasofuéramos,entrelanieveylaniebla.Jean-Claudenosesperabadelotrolado.FormábamosunbuenequipoEnric, Jean-Claude y yo.Enric era un pelirrojo alto que vivía en Cazéres, no lejos de la meseta. Sufamilia era cenetista y oriunda de Olot, en la frontera catalana. La de Jean-Claude, de Lérida.Enric, todavía te veo en mis pesadillas con la cabeza reventada en aquellacuneta roja de sangre. Intento sacarte la cara del agua. No tengo fuerzas paralevantarte y tú me dices, en un soplo:«Déjame, que ya estoy muerto.»TambiénJean-Claudemurió.Unabala.Unanochedeunaépocainsignifican-te sin ilusiones ni esperanzas.A Víctor se lo cargó la Guardia Civil , en la parte de arriba de Roncesvalles,cuandointentabacruzarelpuertodespuésdehaberseevadidodelacárceldeSegovia.Lanochedeaqueldíadeabrilde1976yoestabaoyendoAlgerChai-ne2encastellanoenlaoscuridaddemiceldadelaseccióndepresospolíticosde la cárcel de La Santé. Llegó la noticia y lloré. Sí, ya sé que a un camaradacaídoencombatenoselollora,peroyollorabaderabiaydeimpotencia.Haceunascuantassemanas,estabaviendoimágenesdeColombiaeneltelediario.A la orilla de una carretera, se intuía el cuerpo de un guerrillero tendido deespaldas.Lacámaraleenfocólamano.Estabaagarrandounpuñadodeyerbas
  30. 30. -33-Jean Marc Rouilliandelcampo.Enesosenotabatodoelsufrimientodesuinstantepostrero.Semellenaron los ojos de lágrimas. Por sorpresa. Si hubiera podido saber lo cercaque estaba de él aunque estuviera tan lejos.A veces tengo ganas de irme del país bandolero, de bajar hasta el mar, demarcharme lejos. Me imagino mañanas Nesquick en casa de los Fulánez. Ysiempremedalarisa.MepasacomoconlaspelículasdevaquerosdeserieB,cuando, alrededor del fuego de campamento los forajidos, recostados en lasilla de montar, sueñan con los ranchos de la pradera.«Sebas que cubra la retirada, como siempre.»AsímellamabayoenlaépocadelasluchasdeBarcelona.Yenseguidaestabaentodas,paragarantizarquepudieranescaparloscamaradas.Disparabaparaque los policía tuvieran que ir más despacio. El tiempo que fuera menester.Para escapar yo, esperaba el momento propicio y me ponía de pie, como elbanderillero entre los cuernos del toro. Siempre había un silencio que dura-ba una fracción de segundo, y luego se reanudaba el tiroteo y me ritmaba lacarrera. Bien pensado, creo que lo que más me gustaba eran esas escapadasbajo la lluvia de balas.Ahora me sigue pareciendo que cubro la retirada. Que soy el último que seha quedado en nuestra barricada. Estáis todos muertos. Y resulto ridículocon esta última bravata. Estáis muertos y, por lo menos, no veis a los fran-quistasdetodalavidarecicladosensuatuendodemocrático.Hancambiadola camisa azul * por el terno b, peor aún, por los vaqueros, y siguen estandoen el poder.«Sebas,seríacosadequepensarasenlevantarte,notevasaquedarahíespe-rándolos. Ya no volverán.»Un veterano que había estado en las trincheras de las batallas de Aragón medijo: «Si cuando te levantas no oyes el tiro, es que te han dado.»   
  31. 31. -34-Odio las mañanas 
  32. 32. -35-Jean Marc RouillianLaisladelDoctorMoreuAl pie de la escalera, una puerta azul impide el paso. Es la frontera blindadade nuestros dominios. Diría casi de nuestra autonomía. Cada cárcel tienesu forma de funcionar, de reprimir, de humillar. Los directores y los jefes devigilancia cambian, pero el sistema, en lo esencial, sigue. Eso es lo que el per-sonal de vigilancia llama con orgullo «el estilo de la casa». En Lannemezan,tras la puerta azul «se administran ellos», suelen decir. Careciendo de todo,teniendo que habérnoslas con relaciones de fuerza y con la miseria humanay sus bajezas más cotidianas, en un lugar en que no existe el derecho, pero síla desesperación, padecemos esta experiencia penitenciaria.«¡Es la isla del doctor Moreau!»LapuertaazulrecuerdatambiénlapuertadetroncosdelaisladeKingKongde las películas antiguas. Tras ella, está el cercado de los monstruos, de losmutilados, de los machacas, de los que todavía se aferran a dignidades iluso-rias, a mitos de golfo.Un pasillo largo, unas cuantas salas vacías, una mesa de ping-pong, una tele,unalavadora,cuatrotigres.Dospatiosdepaseo.Unabibliotecade50metroscuadrados . 7 horas al día, 7 días de cada 7, 70 tíos se cruzan y se vuelven acruzar en este espacio entre muros. Ellos también funcionan como relojes.Detalhoraatalhora,éstehacebarrafija,elotrodavueltasduranteunahora,o dos, en invierno y en verano, llueva o caiga un sol de justicia.Las2delatarde:losjugadoresdecartascolocaneltapeteenlamesa.Losquetrabajanvienenahacerlacolada,conojoscansadostrasundíaderuidoyfaltadeaire.Alascuatromenoscuarto,abrolabiblioteca.Alascinco,Jean-Paulsalecon su silla. Le falta poco para llevar treinta años de cárcel. Sentado al fondodelpatiodelosCrudos,merecuerdaaunaesculturadeBotero.Suvida,enlaactualidad, se reduce a unas pocas horas de halterofilia.«Ayerlevanté240kilos;elrécorddeEuropa.¿Telopuedescreer?¡Elrécordde Europa!»En el césped de los Coloreds el «club» de Viet Vo Dao baila una danza ex-traña:
  33. 33. -36-Odio las mañanas«Y ahora el vuelo del pájaro.»Alapatacoja,imitandoconlosbrazoselimpulsodelasalas,seentablaelcom-bateimaginario.TienegraciacuandosesabequeYamel,queesquiendirigeelvuelo, dirigió otro en helicóptero por encima del penal de Les Baumettes.Enelcercadonohayningúncarcelero.Nosvigilandesdelagaritaquedominalospatios.Perolavigilanciadeverdadeslaelectrónica,quesebasaenlaomni-presenciadelascámaras.Esdifícilrehuirlas.PerolaAdministraciónpiensaentodoyhatenidobuencuidadodedejaragujerossuficientesenesameticulosaatención,paraquelos«monstruos»puedanarreglarcuentassinquenadielosmoleste.Amenosquesetratedelascuentasdelapropiaadministraciónconesteoaquelbravo.¿Quémásdaqueaunoodosdesdichadoslosachicharrencon agua hirviendo o los desfiguren con un cuchillo hábil? ¿Qué más da? Elinforme no llegará ni a tres líneas. La carrera de los «encorbatados» no co-rrerá riesgo alguno. Y además una cárcel se dirige así de bien porque existenesasbruscasviolenciasfratricidas.Siporlomenosocurrieranporrazonesdepeso,perosiempresonrazonesestúpidas.Unmachacademuchareputaciónpuededecirloquequierasinquelepasenadaounracistaresponsabledeunatentado anti árabe puede pasearse tan tranquilo entre los rouya.Perosiemprehayunindividuoretorcidoyrencorosoquemantieneencendi-dounrescoldodehiél.Elfuegoandaincubándosesemanasymesesy,luego,de repente, unos cuantos presos se aceleran y los golpes empiezan a llover.Losgritosylospateosretumbanenlasbaldosas,yelruidodelosplatosrotosy de las mesas volcadas. Los vencidos intentan alcanzar la puerta azul parahuir de la isla. Pasa un muchacho, dejando un rastro rojo por el suelo, con laboca rajada hasta la oreja.En un momento, salen armas de todas partes. ¡Un calcetín se convierte enalgo terrible cuando se le mete dentro una bola de petanca! Un pedazo deplexiglás arrancado de una ventana rota es un sable que corta como una cu-chilla de afeitar.En cuanto corre la primera sangre, los locos se inmutan. Hay pirañas quecirculanporlospasillosenbuscadepresasfáciles.Traslosconflictos,siempreaparecen dos o tres tipos que se la han cargado sin tener nada que ver conlos hechos principales. Un muchacho con la cabeza destrozada en el tigre, aquien han pillado por sorpresa mientras meaba. Un tipo con diez pinchazos
  34. 34. -37-Jean Marc Rouilliande navaja sin haber hecho nada.Cuandounpresoestábajovigilancia,lascámarassiguensuscaminatasinter-minables por los patios de paseo. Agachan el hocico hacia la yerba cuandoél se tumba al sol. En cuanto asomamos fuera de las celdas, nos clavan loscolimadores como arpones. Por la escalera. Detrás de todas las rejas, detrásde todas las puertas. En los patios. Al final, hay más cámaras que presos.Uninfelizseponíaenposicióndefirmesaveintecentímetrosdelobjetivodela cámara principal de la galería. Y silabeaba con un tono muy militar:«Cobaya 848 informando. ¡Todo en orden, jefe!»Esa vigilancia acaba uno por interiorizarla. Al final, pasa a ser parte de noso-tros. Jugamos a la normalidad. Ponemos cara de «quien no quiere la cosa».Interpretamoselpapeldelbuenpresomodélico.Sólovolvemosaserquienessomos cuando ocultamos algo. ¡En cuanto burlamos al ojo tuerto!.Tras la puerta azul, no hay ningún aprendizaje, ninguna demostración de underechojusto,deunaigualdadantelaley.¡Todolocontrario!Laluchasigue,aunque de otra manera. Es el aprendizaje de la simple igualdad dentro de lamiseria;ysometidosalabrutalidaddeloarbitrario.JulesVallesescribíayaenelsiglopasado:«Elletrero:“Prisióncelular”,ellema:“Libertad,Igualdad,Fra-ternidad”. Libertad es la primera palabra que figura en esta puerta carcelaria.¡YlaFraternidadestáalacola!Ay,cómohiereestolosojosyelcorazón...¿LaIgualdad?¡Sí!Eseltroncovivodecuyasarticulacionespendenlosotrosdostérminos,igualquebrazosmuertos,laigualdaddeladisciplinadehierro,deldolor hosco, que gira como una piedra de molino en el inmenso silencio.»Enfrentado con él, ni un detenido puede identificar la ley, o la justicia. Niaunquesequedeciego.Sóloveunclanrivalcimentadoentoneladasdeestu-pidez,apañosdemierda,criminalrenunciaalaresponsabilidadyhumillacióngratuita. Una banda siempre dispuesta a hacer lo menos que pueda, a evitarcualquiercambio,cualquierpuestaenentredicho.Unabandaqueseamparaen la impunidad. El individuo, al entrar en un penal encadenado de pies ymanos, debe saber que se convierte en siervo de un señor de la guerra depoca monta y de sus hombres de armas. Todo lo demás y ese barullo acercade la ciudadanía carcelaria no son sino estupideces de cara a la galería y a lasComisiones parisinas.
  35. 35. -38-Odio las mañanasEn la isla del doctor Moreau, en nombre de la seguridad inmediata de lascarrerasdeunoscuantosfuncionarios,anadieledaelmenorremordimientoreciclaralosladronzueloslevantiscosparaconvertirlosenauténticosasesinos.Lasfamiliasdevíctimasdeexpresosquepasaronveinteañostraslosbarrotesdeberían plantarle cara a la administración para pedirle cuentas.Gégé,unatracadorsinpretensionesaquienlehabíacaídoyaunapenaexce-sivaparaloshechosqueseleImputaban,participóenelmotíndeEnsisheim.La Administración no sólo le hizo cumplir la pena hasta el final, casi veinteaños, sino que lo humilló encarnizadamente.«¿Quierestrabajar?¡Vale!Perotúloquevasahacereslimpiarlosretretesdelosvigilantesyellocaldelabasura.»Pocosmesesdespuéssalióenlaportadade los periódicos por el asunto de los sangrientos ataques del transporte defondos.En este país, en donde el sentido común popular sabe perfectamente que sise pega a un perro atado, éste se vuelve malo, se acepta, y parece de lo másnormal, que unos cuantos locos del garrote se ensañen con varios miles dehombres encadenados.En el crisol de la isla del doctor Moreau, el experimento relacionado con laseguridad funciona a tope. Los hombres se convierten en fieras, en serpien-tes que reptan, en monos perversos, en moscas y en otros insectos. O algopeoraún,enanimalesdesconocidoshastaahora.Enmutantes.Porlanoche,cuando están solos, algunos gritan, ululan como lechuzas, lloran igual queríe la hiena. Otros viven postrados. Tras meses de palizas en la zona de inco-municación de la prisión de Tarbes, un pobre gascón se vuelve loco. Se pasalos días sentado en un taburete, fuma cigarrillo tras cigarrillo en el hedor desu celda, convertida en dornajo de cerdos. Hay uno que masculla durantehoras enteras, otro toca el caramillo bailando a la pata coja. Salim tira todassus cosas por la ventana soltando amenazas vengadoras. Rogers, un domini-cano con cuerpo de Tarzán, entra en crisis y tira las barras de musculaciónportodoelgimnasio.Ahora,laAdministraciónlotrataalaamericana,comodicen muy ufanos. Lo espo san en cuanto cruza la reja de su celda de la zonade incomunicación.A «Impec*» le hablaba Dios. Era un hombrecito diáfano con larga melenagris. Llevaba unos pantalones cortos blancos muy anchos tanto en inviernocomoenverano.Enlafrente,algoasícomounafilacteria.«Paracaptarmejor
  36. 36. -39-Jean Marc Rouillianlas ondas de arriba», decía. Contestaba invariablemente, año tras año, a lossaludoscotidianosdiciendo«¡Impec!*»Alfinal,todoelmundohabíacogidolacostumbredellamarloasí.Fueelúltimoconcadenaperpetuaaquiencon-mutaronlapenaenestepabellón.Hacedeesosieteaños.Perolaconmutaciónllegó demasiado tarde. Ya no estaba en estado de salir a la calle. No porquefuerapeligroso,inclusosucrimenhabíasidounsimpleaccidente.Peroyanopodía vivir solo y en el mundo. Anda ya por los treinta años de cárcel. Por lovisto, en Muret, en donde está ahora, le han dado un permiso de un día, encompañía de un educador.Hubo también un individuo grandullón con traje de baño y gafas de sol. Sepasaba los días y las noches tumbado en medio de la celda encima de unatoallaplayera.Unimaginativodevacacionesperpetuas.Sedejómorir.I.otras-ladaron al hospital de Fresnes menos de una semana antes del fallecimiento.Seguro que se fue a un paraíso de arena rubia.Nos hacen vivir con los locos, forma parte del experimento. Y ningún presofanfarronea ante ese posible naufragio. ¿A cuántos compañeros se les hanfundidoasílosplomos?Lepuedepasaralmáspintado,almásequilibrado,acualquiera de nosotros.Altunecinolediounataquedelocurayreventótodosloscristalesdelaplantabaja. ¿Quién se atrevería a reprochárselo? Los de la partida de cartas se limi-taron a ponerse un jersey para seguir la partida.«Yo creo que nos echan algo en la comida. Siempre estoy cansado.» Hastalos más sensatos van cayendo en la paranoia.Moíseasomalacabezaporlapuertadelabiblioteca.EsteantillanoquepareceunarmariodelunaponeexpresiónpensativaycarascomolasdelhumoristaDieudonné:—El osteópata es el médico que retuerce los huesos.—¡Sí, los huesos de las patas! —masculla Ricou desde detrás de la pantalladel ordenador.—¡Eso, tío, el osteópata es el médico que retuerce los huesos de las patas, allright» Y Moíse se va, moviendo los hombros.* impecable
  37. 37. -40-Odio las mañanasEstamosenelfondodelaprobetayes«nuestromundo».Lodefueracaetanlejos, es tan abstracto y tan indecoroso. Para nosotros, todo se resume en findecuentasenesacosadenada,yesalgoenorme.¡Encuantotealejasunpoco,todopareceirrisorio,perotantranquilizador!Estamos«encasa».Lavísperade un traslado a París, dormí en el pabellón C. Oía los ruidos y los gritos delpabellón de al lado. Sólo estaba a quince metros de mi celda. Ya estaba fuera.Ysiemprequevuelves,todoresultatanpequeño.Luegorecuperasloshábitosy vuelve la isla salvaje.  
  38. 38. -41-Jean Marc RouillianTeafortwoA los de detrás de la puerta azul no nos gustan los intrusos. Y ellos lo notan.Los«demás»sólovienenyaenvisitasorganizadas.Losgruposdevisitantesse agolpan, entre dos o tres responsables.Salim se les acerca corriendo, en calzoncillos de rayas, con un gorro de lanaen la cabeza.—¡Veinte francos una foto! ¡Cincuenta sin pantalón!El grupo acelera el paso, pegado a la pared.Poco a poco se fue dibujando la frontera; está muy clara. Un preso puedemalvivir en la isla durante años y años sin ver nunca a una persona de fuera.Nisiquieraaunaeducadora,nialajap*,nialjefedevigilancia,nialdirector,nial servicio médico. Si se queda tras la puerta azul, no se hace notar o se niegaa recibir visitas del «otro lado», ese Kobinsón no existirá ya sino para hacerbulto. Sencillamente formará parte del lote. Del rebaño de cobayas.Los directores vienen muy pocas veces. Y, preferiblemente, de tapadillo. Porla noche, después del rancho, cuando los demás presos están encerrados. Y,además, qué mas da, aunque se los viera a diario, las negativas se muerden lacola «Imposible por razones de seguridad.» La funda nórdica, que en todaspartes se permite, menos aquí: «Imposible por razones de seguridad.» Lasbarras paralelas en el patio: «Imposible por razones de seguridad.»Cortaron el agua un día entero para hacer obras.«Ya nos podrían haber avisado para que pudiéramos coger agua en botellaso en cubos.—No se podía por razones de seguridad», contestó el jefe.Resultaridículo.El1demayopasado,unmuchachoárabeorganizóunacolec-tapararegalarlesramitasdemuguetealasenfermeras.Cuandoleílanegativadeljefemedieronganasdeexponerlaenlabiblioteca.«Denegado.Yalégresedequenoselodenuncieporintentodecorrupción.»Undirectorentródos*Juez de Aplicación de las Penas.
  39. 39. -42-Odio las mañanasotresvecesen«minegociado».Siempreborracho.Haciendoesesymordis-queandounpuromuygordo.Hechounauténticobrazodemar.Trajesclaros,«camisa abierta por la que asoman cadenas de oro relucientes». Se agarró aun armario igual que a un trozo de mástil para meterse con un cliente:—Vas a salir; espero que no me decepciones. ¡Vuelve con una buena reinci-dencia, coño!Pocos días antes, tras un ágape oficial, los machacas tuvieron que traerlo al«poblado galo». Así es como llaman a la colonia en que viven, al pie de losmuros. El brazo de mar se pasó todo el trayecto vomitando.«El muy cerdo me echó toda la pota encima.»Una noche, poco tiempo después de mi llegada, se me presentó en la celda.—Usted es un político; ¡yo también, pero del extremo opuesto!Francois, corso, ácrata y burlón, lo interpelaba en cuanto lo veía. Lo conocíahacía mucho. Y ya sabía de qué pie cojeaba el individuo.«¡No habléis con el fascista!», les soltó un día a un par de presos que se leacercabanparahablarconél.Y,volviéndosehaciaeldirector:«Puedollamar-lo fascista porque ya sé que para usted no es un insulto.»Así que pocas veces vemos al director. Y todavía menos a la morenita queejerce de «Juez de Aplicación de las Penas». Una vez al mes, llama a dos otrestiposparaquevayanaldespachodel«otrolado».Nuncaentraenlazonade detenidos, se contenta con esas entrevistas durante las que el preso debeconvencerendiezminutitos.Algunosloconsiguenconfacilidad,sobretodorecurriendoaundesparpajodetimador.Otrosllevanmalesasaudiencias,seponen nerviosos y acaban por dar una imagen desastrosa y falsa. Pero la japno conoce, concretamente, ni a los detenidos, ni las condiciones en las quesobreviven, ni, por supuesto, su evolución con el paso del tiempo. Sólo tienelosinformesdelosmachacasylosdelaeducadora,siesquelaeducadoralosvisita. Y, si no, decide sobre el papel, sobre sumarios de año de la polca.Yves«elGlotón»llevabaaúnlashuellasdeunaoperaciónacorazónabiertocuando vino a alojarse a la isla. Doce horas de quirófano. Los pulmones enunapalangana,aladerecha;elcorazónenotra,alaizquierda,perolosgrilletes
  40. 40. -43-Jean Marc Rouillianensusitio,unoencadapie.Nireeducaciónninada.Dosmesesenlazonadeincomunicación de una cárcel de la costa. Y, luego, llegó aquí.Hice por sonreír ante el impresionante costurón enrojecido que le cruzabael pecho:«¿Te despertaste mientras te hacían la autopsia?»Me gusta Yves. Procede del barrio de Saint-Eustache, se crió en la asistenciapública, un poco de sangre mora, rebelde y ácrata. Una vida detrás de losmuros;primeroenunhogardeacogida,luegoenlacárcel.Habíamatado,sí,desde luego. Pero también fue para él algo así como un accidente de trabajo.Igual que el tejador se cae del tejado y el albañil del andamio. El desdichadosemurióyaYveslecayólaperpetua.Igualquelepasaallabrador,notabaqueleestaballegandoelfinal.Seibaenpedazoscomounaparatoviejoyusado.Elcorazón le fallaba, el estómago se escacharraba, tuvo que volver al quirófanopara una operación delicada de las cervicales. Los médicos anunciaban unaparálisis a plazo fijo.Volviódelhospitalconuncollarínyotracicatrizenlapartealtadelaespalda.ParecíaEricvonStroheimenLagranilusión.Yanosale,sólobajadelaplantapara sentarse ante una partida de cartas o para dar clases de informática. De-trás de las broman, se le nota la angustia. Morir en la cárcel. Y si lo dejan salir¿cuántos meses podrá disfrutar de ese no porvenir?El año pasado, su pena de seguridad acababa un sábado. El lunes por la ma-ñana la jap le trajo la negativa de libertad condicional. «Rechazada; no hayproyecto.»«¡También es cierto que para esa burguesucha la muerte no es un proyectoque se pueda tener en cuenta!»¿Y no es, sin embargo, el único proyecto de reinserción que proponen enrealidad con su inconsciencia administrativa?«No vale la pena ver a la jap; si en esta cárcel no hay ninguna aplicación depena... »En la actualidad, si no contamos a los machacas, sólo tres personas siguenentrandoporlapuertaazulconmayoromenorregularidad.Dominique,un
  41. 41. -44-Odio las mañanasmonje benedictino. Tan poco dado al proselitismo que casi podría reconci-liarme con los meapilas. La bibliotecaria de Tarbes y la educadora que tienea su cargo las bibliotecas.Dejandoapartelamisa,Dominiquenosemeteennadaquetengaqueverconlareligión.Aestepurgatoriosólotraeconsolament.Sepasahorasyhorasconunpresoqueseestámuriendodecáncer.Visitaavarios«reprobos»quenopuedensalirdelacelda.Repartedulcesdefruta.Yacabalagiraenlabiblioteca,en donde soporta los chistes anticlericales igual que las novicias jovencitassoportaban las provocadoras palabras impías de Cyrano.Prescindodelosprincipiosyasistoalasmisasmayoresenlasque,concarácterexcepcional, coinciden los reclusos de los dos pabellones. Porque lo que nopuedenconseguirnilaescuelanilasescasasactividadesculturales,elobispolo impone. ¡Sólo estamos a treinta kilómetros de Lourdes!Elgrupodepresospolíticosocupalasdosúltimasfilasdelsalóndeactos.Es-tamosdevisita,conunoscuantosdíscolos.Hablamosenvozbaja,sinhacerlegran caso a la liturgia.Por supuesto, el «club de la oración» está en primera fila. El «bienaventura-do»,queesdelnorte,leelabienvenidaalobispo.«Miche»esunoconcadenaperpetuaalquecondenaronporelasesinatosalvajedeuncurarural.Ayudaamisacomolohacíadepequeño,hacemucho,losdomingos,ensupueblecitominero.Desdeaquellaépocahacrecidopocoomuymal.Peroelcasoesquela Iglesia lo ha perdonado con todas las de la ley.A mano derecha, está un viejo tacaño, un asesino patentado, que reza condesarmantesinceridad.Doblandolaespaldaenelbanco,conlacabezagacha,los ojos cerrados y balbuciendo igual que aquellos dos hermanos a los quedestrozólacabezaenunbardeTolón.Tambiénellosimploraronenvano.Enlaotrapuntadelsalón,«Jojo»,queesdeIslaReuniónytienepintadehombrede la selva, reza Avemarias apasionadas. Se balancea, de adelante hacia atrás.Cuando ya está bien metido en el swinging de la oración, todo el salón sesienta.Sueltaentoncesunhondosuspirodefrustración.Secolocóconzamal** Cánnabis en la Isla Reunión.
  42. 42. -45-Jean Marc Rouillianyquemóvivoaunz’oreille**duranteunaturbiahistoriaenquesemezclaronrituales mágicos y tráfico de drogas.Thank you Satán!Pour les étoiles que tu sémes dans le remoras des assassinsPour les idees que tu maquilles dans la tete des citoyensPour laprise de la Bastille méme si ca ne sert a rien.Thank you Satán!Hay unas cuantas muchachas. Las alumnas de un colegio de monjas de Lo-urdes; tres filas delante de nosotros, unos vaqueros ceñidos a unas nalgaspequeñas en forma de gota de agua nos hacen añorar los tiempos de los re-clinatorios.—Es la secretaria del obispo —cuchichea una voz bien informada.—Joder! Vaya buen gusto que tiene el maromo.Encuantoseacabalamisaysevaeldelaestola,losparroquianossepeleanporlosramosdeflores,comosaqueadores.SordesAnges,exprofesoradelcentrodeGaraisonquedescribeChristianLabordeenL’OsdeDionysiosnosreparteplatos de crepés y de golosinas. Guerrilleros revolucionarios, dinamiterosindependentistas,veteranosdelaguerracivillibanesa,protagonistasestelaresdelaspáginasdesucesos,yaestamostodosreunidos,juntoconlasinocentesniñas, para una deliciosa merienda.Lacárcelcayóhacemuchoenmanosdeldioscatódico.Loslectoresescaseancada vez más. No obstante, las visitas de Vonvon a “mi tenderete” son algoesperado. Es la bibliotecaria del consejo general y viene dos veces al mes.Unamujercitasimpáticaconunasonrisahermosaeinteligente.Conmiradadespierta y una libreta a mano.«Lo apunto.»1** Francés de la metrópoli en Isla Reunión.1.LeoFerré.ThankyouSatán!Porlasestrellasquesiembrasenlosremordimientosdeasesinos...Porlasideasquemaquillasenlacabezadelosciudadanos.PorlatomadelaBastillaaunqueno valiera para nada. Thank you Satán!
  43. 43. -46-Odio las mañanasEstá pendiente de cuanto digan los demás y cuida mucho el buen humor,como si fuera una especia escasa y volátil.Suele ir con pantalones de dibujos africanos y gigantescas sortijas kitch entodos los dedos y lleva el pelo corto y teñido de colores vistosos. Da color aestas orillas de hormigón y almas grises.Vaempujandosucarritoporelpasillo,queinterrumpenlasrejas:unaentregade libros para el pabellón B. Otra, para el A. La educadora le va pisando lostalones. Una morena guapa, con aspecto de adolescente picara. El pelo muycortoypantalonesvaqueros.Sujetacontraelpecho,conlosbrazoscruzados,los expedientes. Me recuerda a las compañeras de liceo delante de las aulas.Es nieta de minero y la conciencia de clase se le incrustó en la piel, igual quea su abuelo los tatuajes negros del carbón.Viene,creo,deorígeneseslavos,olituanosyfuncionaconunapeculiarmezcladetonante de sentido del humor y de desesperación.Se sientan las dos ante mi escritorio. Andamos a vueltas con fichas rosadas,azulesyblancas.Ponemosordenmientrascharlamos.Algunosreclusostraensus listas de encargos. Vonvon clasifica y desentraña.«Tomo nota.»Hablamos de todo y de nada. Para algunos es la única visita que reciben yque van a recibir en mucho tiempo. Ya no les queda nadie fuera. Les cuestasaborear el instante. Se emborrachan de aroma a mujer. Incluso los que nosaben leer, a quienes les escribo yo las cartas, andan revolviendo los libros,con cara de Papa, para arrimarse un poco.Cuando se van las señoras, los más briosos disparan unos fuegos artificialesde obsesiones. Desgranan un Kamasutra de ultrajes que no alcanzan ni conmucho la excelencia estética del libro en cuestión, que encargó el chaval co-lombiano y Vonvon nos trajo.«El Glotón» se vuelve hacia mí encogiéndose de hombros.—Mira,¿tedascuentadequemuchostienenlaviolaciónaflordepiel?Bas-taría con muy poco.
  44. 44. -47-Jean Marc RouillianUn chibani resume:—Baja, alta, bonita, fea, ti metérselo todo en cuanto ti fora, tú. Tú entiendesbien a mí: todo, en cuanto salir fora, en cuanto ti fora, tú.»Y todos cantamos a coro:«Tea for two and two for tea... »Unahoraantes,cuandoestábamosrellenandolasfichas,conlastrescabezasinclinadas encima de la mesa, como encajeras de Brujas, una boca «anóni-ma» pegada a la puerta cerrada dijo:—¡Hmm! ¡Huele a conejo!—¡Anda, el señor Galliano sabe mi signo del horóscopo chino!, comenta laeducadora sin alzar la vista.Alain,o,másbien,Alidesdequeseconvirtióalislamismo,noeramaltipo.Alcontrario. Lo único que le pasaba que le habían echado una pena excesiva.Una perpetua por cosas de poca monta sin violencia. Hasta el fiscal lo ad-mitía. Lo leí en un artículo de Le Meridional en que contaban el alegato dela acusación en un segundo juicio. A todos sus cómplices les cayeron entrecinco y siete años. Él, ante el juez, recién salido del hospital psiquiátrico pe-nitenciario de Cadillac, iba atiborrado de neurolépticos. Insultó a la sala y letiróuntenedoralfiscal.Lavenganzadelastogasescarlatanosehizoesperar:cadena perpetua.EnLannemezanesehijodelainmigraciónitalianavivíaenchilabaybabuchasy se levantaba de noche para rezar y aprender árabe leyendo el Corán. Mishorasdesueñoacusaronesahuellaenlatemporadaenqueviviócasiunañoa mi lado.Vonvon le tenía miedo. ¿Por qué? Unos cuantos asquerosos se habían dadocuentaynoslomandaban,juntoconotrosmanguis.Planeabanunratoalrasdel escritorio y luego se alejaban, olvidadizos de qué habían venido a hacer.Laislasedistanciabadelotromundo.Iba,despacio,aladeriva.Ycuantomásescindidosestábamosdelosdemás,máscaíanalgunosenunrechazopuroysimple. Es algo así como el teorema de Arquímedes: «todo cuerpo extraño
  45. 45. -48-Odio las mañanassumergido...». Somos unos proscritos y tendemos a considerar proscritos aquienes se nos acercan.En el otro campo pasaba lo mismo: las personas que se atrevían a cruzar lapuertaazulnoestabanbienvistas.Unanoche,cuandoestábamoscerrandolapuerta, un jefe le dijo a la educadora, echándole el aliento en el cuello:—¿Qué? ¿La pone a usted cachonda estar entre tanto tío?Ella se hizo la tonta.—¿Cómo dice?El otro se largó, mirando al pasar las estanterías.Los caballistas, en fin de cuentas, aguantan mejor a los machacas que son«monitoresdeportivos»quealaeducadora.Claroquehabíasidomachacaen prácticas, como todos los educadores de la Asistencia Penitenciaria. Perono iban por ahí los tiros. En este mundo de tíos, es una mujer, y además unamujerdelomásdeseable.Larodea,pues,unaneblinafantasmagóricadede-seos ocultos, de celos y de delirios.Lossumisosmonitoresdeportivostienensucortedecaballistas,dejugadoresdepetanca,detipejosquesiempreandanconmiedodequeleshaganunacaranueva,deunoscuantosaprovechadosqueesperanunarebajaenelcalzadooun favor. Son muchos los que les hacen reverencias desde por la mañana.Conocíaunocuandotodavíaibadeuniforme.Unasemanadespuésdehaberdejado la torre de vigilancia con el fusil en la mano, dispuesto a cargarse aquien fuera, en cuanto estuvo en el polideportivo y con chándal, ya estabanlos tíos dándole apretones de mano y tuteándolo.¿Cómoentenderesedesconocimientodelasrealidadesdelaisla,delenfren-tamiento, de la muerte que nos imponen desde el peldaño más bajo hasta elresponsable más alto?Uno nuevo preguntó.—¿Cómo decís que se llama? ¿Dédé?
  46. 46. -49-Jean Marc RouillianY yo le contesté en broma:—No, se llama vigilante.Y, sin embargo, no es un cabrón sin más. Es quizá el menos malo de todos.Un chaval de por aquí; creo que su abuelo era de la cnt. Dos años en el paroy firmó sin pensárselo mucho.Suantecesorvolvióavestiruniforme.¡Tuvoquepasarporunascuantasceldaspara explicar que ahora ya no podía andar estrechando manos como antes!   
  47. 47. -50-Odio las mañanas
  48. 48. -51-Jean Marc RouillianDieciochoañossinposibilidaddereducción Meacuerdodecuandonosecharonlaprimeraperpetuaamistrescamaradasy a mí. Me acuerdo que entonces no me dio ni frío ni calor. No porque fueraasí de temerario, sino que cayó la cuchilla invisible de la muerte lenta y casinoté algo así como alivio. Algo así como una liberación. Estaba entrando enun espacio fuera de las leyes, fuera de la ley. En realidad, no me suponía ungran cambio en lo referido a la clandestinidad de la que me habían sacadopocos meses antes. Y la clandestinidad la conocía bien. Desde la década de1970, y casi durante quince años, me anduvo buscando la policía; primerola Brigada Político Social de Franco y, luego, todos los cuerpos de la policíafrancesa.Lavidalegalseresumióparamíenunospocosmesescomomucho.SólolaamnistíadeJuanCarlosenel77y,luego,ladeMitterrandenel81mepermitieron ir de visita al país de la gente que tiene nada más un carnet deidentidad.El jurado de profesionales del tribunal especial de lo criminal me devolvióa un espacio que se resumía sólo en lucha, en resistencia para sobrevivir, enlucha contra la opresión y en contra del poder absoluto del orden. Impusouna condena de tutela radical y definitiva. Y yo intuía en ella precisamentelo contrario.Seisañosdespués,meecharonotraperpetua.MemachacaronotrosseisañosenterradoenlazonadeincomunicacióndeFresnesparaexhibirmeporúltimavezenelbanquillodelosvencidos,comoeltrofeodeuncesar.Pensabanqueiban a poder quebrantarnos a base de meses y años de incomunicación yesperaban que llegaría un instante en que se nos vería contritos y conversos.Querían que nuestro juicio postrero fuera una demostración: «Tiemblanantelacuerdaquelosahorcará.»Finalmente,nuestranegativadebesarlelospiesalenemigodejóelasuntoenunavueltadepistaconlascadenaspuestas.En el territorio bandoliér, los osos pardos que sacaban del monte daban esasmismas vueltas con los orsatérs de Bethmale los días de feria y mercado.Durante esta ceremonia expiatoria final, el fiscal pidió otros dieciocho años11. Titiriteros con osos amaestrados; muchos eran oriundos del Couserans y, en particular,del valle de Ercé.
  49. 49. -52-Odio las mañanassin posibilidad de reducción, dieciocho años para que nos diera tiempo desobraa«entenderlo».Loleíenlaprensa,porquenuncapresenciéelfinaldeesosjuiciosantelostribunalesdeexcepción.Mesacabantarjetarojaporqueno aceptaba la teúrgia. Así que acababa en los vestuarios, y mis camaradastambién.Noadmitíamoslosjuegosdelcircomoderno.Cuandoíbamosporlos pasillos de los sótanos del Palacio de Justicia, me acordaba de los del Co-liseo de Roma, que había visto unos años antes. Llegaban hasta el pie de unalargaescaleradecaracol.Siempreenpenumbra.Luego,unpasadizotortuosoylapuertecita,bastantebaja,paraobligarnosadoblarelcuello.Elcondenadoteníaqueentrarconlacabezabaja.Yaparecíamosenlasala,aplenaluzenesapalestra de finales del milenio.A lo mejor es que no éramos tan entregados como los mártires cristianos ynosnegábamosadecirlasfrasesdenuestropapel.Y,porlotanto,laejecuciónadministrativasequedabaamedias.Lasala,reducidaalamínimaexpresión,soltabasuperoratamientrasnosotros,los«condenados»,nosapiñábamosenlos bancos de madera de la trastienda. Intentábamos olvidarnos de la impo-nenteescoltaquenosrodeaba.Trasmesesdeincomunicación,charlábamos,charlábamos, charlábamos... Por la noche volvíamos completamente afóni-cos. Nos emborrachábamos de palabras, de risas, de ademanes mínimos yfurtivos.Una tarde, un oficial de la gendarmería entró en nuestra guarida.«Diceelpresidentequeosriáismásbajoporquemolestáisparaeldesarrollode las audiencias.»Señorfiscal,queríaustedquetuviéramostiempoparaentenderlo.Pero¿quéhay que entender? Sí, ya sé que usted opinaba que había que meternos en lacabeza: la inutilidad de la resistencia, de la ilegalidad, de la violencia contrael mejor de los mundos, al que usted representaba. Pero para conseguir eso,querido fiscal, lo que habría hecho falta era no sumergirnos en sus entrañasmásinmundas.Sientodecírselo,perorazonacomounestúpido.Porsupuestoquesospechoquenoeramásqueunaretóricaindispensableparadecorarlacondena administrativa. Tenía usted que darle cuerpo y estilo. Sin embargo,si hubiera querido de verdad guiarnos hasta el conocimiento del mejor delos mundos, habría tenido que mandarnos a las playas en donde se tuesta ladespreocupacióndelospropietarios,imponernosellujoenelqueserefocilandignamente.Habríadebidocondenarnosagestionarunacarteradeacciones
  50. 50. -53-Jean Marc Rouilliany obligaciones, forzarnos a llevar corbata y Chanel para las señoras, a viajaren coche climatizado con chófer, a presumir en los lunchs enumerando lascotizaciones y las inanidades desmesuradas con las que se deleitan las tribusde la gente guapa. Habría habido que encerrarnos en las fincas que salen enlas series de televisión. Y, en esas condiciones, a lo mejor habríamos podido«entender»lofútilqueeralarevolución,ponerbuenacaraalasamenazasdelosmáspobres,encogernosdehombrosanteloslevantamientospicarescos.Y entonces, hartos y habiendo perdido «el sentido común», tras apurar lavergüenzahastalasheces,hastalacicuta,noshabríamossoliviantadoennom-bre de la raza de los herederos. Pero, señor fiscal, en la paja de los calabozos,codoacodoconlosmásmarginadosentretodoslosmarginados,delosmáspobres entre los pobres, ¿qué íbamos a poder «entender» que fuera en ladirección que usted quería?Hacemásdetreceañosquepaseoestenúmeroderecluso.Hedesaprendidomuchas cosas. He desaprendido la noche. Nunca es de noche en las cárcelesde ustedes. Siempre estamos a la luz de focos de nimbo anaranjado, comoen las autopistas belgas y en los aparcamientos de los supermercados. Hedesaprendido el silencio. Siempre hay alguna queja, algún grito, algún mur-mullo. Se me ha olvidado cómo huelen los sotobosques cuando íbamos abuscarsetasalbosquedeOrleáns,pocosmesesantesdequenosdetuvieran.¿Y cómo recordar el peculiar ambiente del parque Junot, en lo más alto deMontmartre,despuésdelostiroteos?Chorreábamosdepólvoraydemiedo,desudortambién.Semehaolvidadocómochirriabanlosneumáticosporlosadoquines húmedos. Y el ruido de los pasos entrada la noche por las aceras.Un sueño impreciso me remite a la lejanía de las noches catalanas, cuandopasaba el sereno* y de las veladas al compás de los golpes que daba con elchuzo por las esquinas. Tres golpes. ¡Se levanta el telón y amanece!Una noche de agosto de 1981, cuando salí de La Santé, crucé París a pie,con las manos en los bolsillos. Desde lo más remoto del distrito XVIII hastaarribadeBarbes.Yreconquistéasíelextensoterritoriodecaza,comolohaceel guerrero masai. Me paré en la esquina de la calle de Gay-Lussac, la mismaen donde, en 1968, cogí el adoquín que aún hace las veces de pisapapeles enelescritorioviejodemiabuelo,enAuch.Avecesvuelvoanotarenlosojoselpicor de los gases lacrimógenos.Pues sí, señor fiscal, en trece años de calabozo me ha separado usted de lascosasmássencillas.Delavida.Delamor.Yanimeacuerdodelainfinitasua-
  51. 51. -54-Odio las mañanasvidad de unos muslos de mujer.Encambio,deboadmitirquetodavíapodríadesmontaryvolveramontaruncolt45conlosojoscerradosyconelmismoartequetieneustedparaliquidarel sumario de un pobre desdichado. Podría meter las balas en los cargadorescon el mismo desahogo que usted cuando mira las páginas por encima. Unabala, una página, una bala, una página...Si me cruzara con usted por la calle, ni lo reconocería. A lo mejor le resultatranquilizador saberlo. Forma parte de ese rebaño, a medias hombre y a me-dias uniforme, que me esposó. Y a quien le enseñé el ojete por prescripciónreglamentaria. ¡Cada vez que me acuerdo! ¡Habría podido trabajar en el ca-baret Michou como modelo en pelota! ¡No me habrían visto en cueros mástíos y los camerinos habrían sido más cómodos!Mire, señor fiscal, eso sí que es algo que he aprendido durante todos estosaños: a enseñar el culo con desparpajo. Cierto es que, en la vida cotidiana,suele tener que ver más bien con la mentalidad, con la metáfora. Uno poneel culo lo mismo que enciende un cigarrillo. Pero aquí es todo en vivo y endirecto. Te bajas el calzoncillo, te agachas hacia delante y clavas el ojo únicoen los ojos del gendarme de turno.«¡Tosa!»Yaheaprendidoquenosepierdedignidadporenseñarasílaintimidad.Bienpensado, va más que cualquier otra cosa en contra del sistema y de quieneslo imponen. Un día, en un corredor del Palacio de Justicia, un juez del juzga-do 14 me impuso la fuerza «pública» de cinco policías nacionales. Con lasmanos atadas a la espalda. Tirado en el suelo. Con un gendarme sentado enla espalda. Otro me quitó a tirones los calzoncillos y dio unos pasos muertode risa, ondeándolos como si fuera Thierry la Fronde.Había que quedarse en cueros cada dos por tres. Y la detención se convertíaen una letanía de sesiones de striptease.Cuando me nombraron huésped del pabellón D5 de Fleury, también ahoraenzonadeincomunicacióntotal,mesacabanparalainstruccióndelcasounaodosvecesporsemana.Unbrigadierycuatrotrullerossepresentabanenmicelda del cuarto piso. La única ocupada en toda la planta. ¡Ciento cincuenta
  52. 52. -55-Jean Marc Rouillianceldasparamísolo!EramiVersalles.Mecacheabanenplenagalería.Cacheocuerpo a cuerpo. Prenda de ropa tras prenda de ropa. Despacio.«¡Tosa!»Llegábamos a la planta baja. Y el mismo grupo volvía a cachearme de arri-ba abajo, en una sala repulsiva, con un hedor rancio a sudor, a meados y avómitos. Sin ventilación. Tiempo atrás, las paredes habían sido negras. Lasventanas estaban soldadas. Me palpaban la ropa en la penumbra. Operabana tientas. Sabían perfectamente que todo aquello era una tontería. Lo únicoqueimportabaeraelritual.Necesitabanelarresto,desestabilizaralotroparahacerse con ascendiente sobre él, dejarlo desnudo ante el uniforme.«¡Tosa!»Cogíamos la camioneta para ir al puesto de mando. Cincuenta metros. Elmotor rugía. Dos curvas. Y se abría la puerta.«Nombre, número de registro, fecha de nacimiento. ¡Pase al fondo para elcacheo!»Ya me estaban esperando.«¡Ponga los pies en las marcas del suelo! ¡Tosa!» Luego, la jaula pequeña, de metro y medio por un metro. En la grisura de lapenumbra.Sóloatravésdeunasrejassuciaspuedendivisarselasotrasjaulasenhilera.Pasanunaodossombrasconcajasdecartón.Unabatablanca.Unasilueta rubia con minifalda. ¿Es hombre o mujer?Aquífuedondemecaséenjuniode1999,enmediodeunaselvadeescopetas.Ante el teniente de alcalde, un moro joven y de barrio, comunista y con unaespléndida camisa roja muy provocativa en este lugar.«Estamosenfamilia»,susurróinclinándosehacianosotros.Y,mirandoalosgendarmes: «¡Bueno, casi!»Sepresentabalaescoltaespecial.Otrocacheo.Lesdaporlaaplicaciónestrictadelasoperacionesreglamentariasquelesenseñaronaladiestrarlosparapoli-cías: autoridad, amenazas y «profesionalidad».«¿Ves esta bala? ¡Pues es para ti si te pones tonto! ¡Si alguien se acerca alcamión te la meto entre los ojos!»
  53. 53. -56-Odio las mañanasY le quitaba el seguro al arma.Elcacheoerabrutalmuchasveces.Teníanquehumillaralasesinodelapolicía,incluso aunque no fuera ése el caso. Siempre había alguien que se inventabaalgo:—¡Éste fue el que se cargó al brigadier fulano o al general zutano!—¡Agáchate y tose!Si me negaba a ponerme en cuclillas como una rana, se armaba una buena.Unos cuantos golpes. Una prolongada espera. Luego, una deliberación. Losmás gilipollas llamaban al juez.—Señoría, tenemos un problema. No quiere ponerse en cuclillas. Yo oía que contestaba el juez. El oficial volvía:—¿Por lo menos vas a querer toser?El camión de transporte de ganado nos llevaba a París, con las sirenas a todovolumen.Dosmotoristas,doscochesdepolicíadepaisano,metralletasyfu-silesenlasescotillas,doscamionetasdepolicíanacionalatiborradasdekepis.Nos llevaban a toda pastilla por las calles de París. Estirando el cuello, podíarobaruntrocitodeacera,unbreveinstantedevida.Confrecuenciacoincidíacon las camaradas presas en la cárcel de mujeres próxima. Improvisábamosentonces un locutorio, de un gallinero a otro. A veces estábamos tan cercaque nos podíamos rozar con la punta de los dedos. Otras veces teníamosque gritar para oírnos. Los tumbos del vehículo lo dificultaban todo. Nostambaleábamos, perdíamos el equilibrio al menor frenazo. Tropezábamosviolentamente con los codos y las rodillas.En el Palacio de Justicia, otro cacheo de la escolta armada hasta los dientesque me entregaba, como si fuera un paquete, en el bunker de los jueces dedelitos terroristas.«¡Tosa!»A la vuelta, la misma canción, pero en sentido contrario. La escolta del ca-mión.¡Tosa! Los trulleros del puesto de mando. ¡Tosa! Los trulleros del pabellónD5.¡Tosa! ¡Y tosa!
  54. 54. -57-Jean Marc RouillianTras estas salidas extenuantes, una voz me torturaba en las pesadillas:«Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa. Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.Tosa.TosaTosa.Tosa.Tosa.Tosa..Elprotagonistadelaserieinglesadeladécadadelos60Elprisionerovoceabade noche:No soy un número.Yo habría podido gritar:—¡No soy este ataque de tos obligatorio ni este movimiento mecánico delrecto!Por la noche soñaba con ropa como la de esos boys que hacen striptease yque se pudiera quitar con ademán rápido y hábil. ¡Zip!Un colega con quien me tropecé en aquellos años me decía que él vivía enchándal y, debajo, iba desnudo del todo. Ni siquiera llevaba calcetines. Sólounas deportivas que se cerraban con velero. Se quedaba en pelota visto y novisto;ytardabaigualdepocoenvolverseavestir,comoesaschicasdePigalleque hacen striptease en diez clubs la misma noche.Señor fiscal, lo que usted quería seguramente que entendiéramos era quela sociedad actual no puede admitir la violencia. Ni siquiera si es por una«justa causa».Para qué seguir criticando su sistema, basado únicamente en relaciones defuerza, en la violencia del trabajo asalariado y de la mercantilización, en lasguerras y en la opresión neocolonialista, en los mensajes del orden que setransmitenenbucle.Paraqué,siloquenoaceptaennuestraviolenciacomocrimen de lesa majestad es precisamente la puesta en entredicho del mono-polio de la violencia que usted y sus semejantes han institucionalizado. Laley es el fundamento de la violencia monopolizada, la ley de la mayoría ode quienes usurpan este concepto dentro del monopolio. Así es como unaínfimaminoríade«blancosbuenos»imponenunabestialidadinfinitaal90%de la humanidad. Pero es cierto que para ver esa violencia tal y como es enrealidad, tendría que tener el descodificador oportuno. Hay que rebasar elrelato informativo y la caridad.
  55. 55. -58-Odio las mañanasAvecesestedescodificadormeduele.Megustaríalibrarmedeél.Perolollevopuesto. Y descodifica, descodifica continuamente. Hay días en que querríano ser sino un gilipollitas de izquierdas. ¡Igual que en 1968 soñábamos conser unos idiotas felices!No he necesitado pasar trece años en las cárceles de la República para com-probar hasta qué punto este sistema penitenciario suyo y estos vigilantes deprisiones suyos recurren a la violencia con constancia y total impunidad.He oído las palizas que dan en la nevera los del turno de noche. Los golpesretumbabanenelcementodesnudodelexiguopabellón.Unafricanolloraba.Le echaron un cubo de agua. Por la mañana, ya no quedaba más que unamancha oscura en la pared, delante de su puerta.He oído a un brigadier vociferar en la galería de encima de la mía:—A ti te voy a dar en cuanto te meta en la nevera, hasta que revientes. Conestas manos.Vicómobajabanaundesdichadoporlaescaleraprincipaldelaprimeradivi-sióntirándoledelaspiernas.Lacabezaleibadandotumbosporlospeldañosde metal.A otro le dieron una paliza pegado a mi puerta. Suplicaba. Todavía tengo enlacabezaelecodelosgolpes.Tuvequeponerlabayetaparaquenoentraselasangre. ¿Por qué? Pues porque en el locutorio no se había sentado a tiempo.Se había estado más de treinta segundos abrazado a su mujer. ¡Qué ultraje alas buenas costumbres de sus esbirros, señor fiscal!Una mañana, en la zona de incomunicación, cuando la escolta me llevabaal patio, me sorprendió ver la sombra de un preso sentado en el suelo conla espalda apoyada en la pared. Normalmente, tenían buen cuidado de nodejarme ver a nadie. Cuando pasamos ante él, le oí la respiración pesada. Lacabeza caída apenas si acompañaba el movimiento del pecho.Horaymediamástarde,volvíaapasaranteél.Estabaechadodelado.Elauxi-liar había limpiado el pasillo y ahora estaba metido en un charco de aguajabonosa y lanzaba un estertor cavernoso. El brigadier me prohibió que lotocara para intentar enderezarlo.
  56. 56. -59-Jean Marc Rouillian—Ahora lo llevo a la enfermería.Cuando salí de la ducha, lo habían sentado en una silla de ruedas y lo habíanatado con su propio cinturón a la altura de los hombros.A la hora de comer, ahí seguía su sombra. Puse los platos en el carrito y meencaminé hacia él, sin hacer caso de las órdenes del brigadier que me ame-nazaba, a mi espalda.Por la mueca de la cara, no hacía falta ser forense para certificar la defun-ción.—¿Pero no ve que está muerto?—Qué va. Sólo está desmayado.—¡Han dejado que casque! ¡Lleva tres horas ahí!—Rouillan, no te metas en líos. Vuelva a su celda. Va a tener problemas.Una voz detrás de una puerta:—Jean-Marc, Jean-Marc, ¿qué pasa?—Han dejado cascar al viejo.Patadas en una puerta; luego unos golpes violentos estremecen dos o trespuertas más. Tiran de mí. Me empujan. Al final de la división, veo llegar auna cuadrilla de carceleros. Los dos de delante llevan en la mano las barrasde sondeo.El hombrecillo aquel estaba todavía en espera de juicio. Había matado a sumujer en un ataque de locura. ¿Por qué estaba en la zona de incomunica-ción?La administración se limitó a contestar a la redacción de Parloir libre, queinvestigóelsuceso:«Lapersonacuyocasonoshancontadoustedesfalleciómientras la trasladaban al hospital.»Ya ve, señor fiscal, que aquí matan y dejan morir sin faltar nunca al regla-mento.Paracastigarme,melargaronalaceldadeJésus.Unpobrelocoquesobrevivíaen la zona de incomunicación entre dos ingresos en el Hospital PsiquiátricodeVillejuif.Encuantovolvíaasuceldavolvíaapintarlaprimorosamenteconsusexcrementos.AlgunospresoslollamabanSupositorio.Bastabaconpasar

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