Iliana Romero - Médicos y pacientes

350 visualizaciones

Publicado el

Para los que trabajamos en el sector salud es un hecho cotidiano reconocer el estado de desprotección e inseguridad en que venimos realizando nuestra labor; sobre todo los médicos del sector público.

0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
350
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
2
Acciones
Compartido
0
Descargas
2
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Iliana Romero - Médicos y pacientes

  1. 1. Médicos y pacientes: Exijamos que el Estado asuma su responsabilidad en salud Iliana Romero Giraldo CMP 27837 Para los que trabajamos en el sector salud es un hecho cotidiano reconocer el estado de desprotección e inseguridad en que venimos realizando nuestra labor; sobre todo los médicos del sector público. El MINSA a nivel nacional cuenta con 383 establecimientos de salud organizados en Unidades Productoras de Servicios de Salud (UPSS). Este conjunto de recursos humanos y tecnológicos (infraestructura, equipamiento, medicamentos, procedimientos clínicos, etc.) se organiza para poder desarrollar funciones y producir servicios acordes a un nivel de complejidad y capacidad resolutiva determinados. Sobre estos parámetros se basa la categorización de establecimientos. Y como el papel aguanta todo. Ahí empieza el problema, pues al margen de niveles de complejidad y categorizaciones otorgadas y escritas en un papel, la realidad es muy diferente, tal así que un centro de tercer nivel actúa como de primero simplemente porque el paciente no confía en la atención por niveles sino por el prestigio o especialización y acude exigiendo ser atendido donde cree será resuelto su problema y este desorden, falta de coherencia y respuesta del MINSA, encierra en un círculo peligroso a los responsables directos de la prestación de la atención: los médicos. ¿Qué ha venido pasando cuando se indicaba un examen o un medicamento a un paciente quien muchas veces por su condición económica no iba a poder conseguirlo? Nuestra vocación de servicio o amor al prójimo hacia que nos pusiéramos a mover cielo y tierra para hacerlo efectivo incluyendo: nosotros mismos donar sangre, conseguir medicinas (hasta con nuestro dinero, juntar muestras médicas, etc.) que es digno de rescatar pero no es lo mejor para nadie porque era encubrir la existencia de un problema. Igual, damos la cara cuando al paciente le solicitamos una prueba de laboratorio, procedimiento de radiodiagnóstico o medicamentos y éste regresa preocupado o molesto diciendo que las fechas de citas son muy lejanas o simplemente no hay reactivos o se malogro la máquina o que su cita para la operación se postergo porque no hay sala o no hay cirujanos o no hay insumos o equipos para la operación …es decir la categorización no te da la garantía que trabajes en un lugar donde estas situaciones no deberían pasar. Nuestra actitud benevolente ha sido por años vista como natural, pero con ella hemos permitido que el Estado se exima de su responsabilidad y obligaciones que tiene con el pueblo peruano sobre su derecho a la salud. Esto nos ha convertido por años en cómplices silenciosos de un Estado que al final gasta millonarias sumas de dinero en planillas de funcionarios amigos, publicidad que sirve para sus fines políticos, abusos y tropelías varias mientras los hospitales y centros languidecen y son exigidos sobrepasando su capacidad y por tanto, los médicos se exponen cada vez más a situaciones innecesarias de riesgo laboral, legal y hasta ocupacional en su afán de querer ayudar pero sin recibir el apoyo del responsable directo, desde el MINSA a las gestiones de turno. Esta situación debe parar pues el médico merece respeto por su trabajo y que se garantice que las condiciones del mismo sean las mínimas donde se pueda desarrollar un acto médico seguro y minimizando el riesgo para su paciente. El art. 14° y 36° del Código de Ética del CMP dicen:
  2. 2. “ Art.14° En caso que las instituciones prestadoras de salud pública o privada no cuenten con los recursos indispensables para una adecuada atención, el médico debe manifestar su actitud de defensa del paciente, informando el hecho a las instancias superiores responsables y al Consejo Regional correspondiente. Art. 36° El médico funcionario no debe emitir o promover directivas que contradigan los principios del presente Código.” No es posible pues que se nos obligue a trabajar en condiciones paupérrimas y adversas y se nos exija lograr un buen resultado mientras que el o los responsables de las serias deficiencias del sistema- desde el MINSA hasta los funcionarios de la gestión de cada centro -se laven las manos y fuercen a atender en condiciones que puedan conllevar a un evento que finalmente sea causal de problema médico legal en que el colega se queda prácticamente solo contra el mundo, ya sea por buena gente o querer mantener el trabajo o porque desconoce sus derechos. Y esto pasa en todo nivel, desde el médico SERUMISTA hasta el asistente de un centro público o privado de la capital, hasta con categorías nivel III: falta de insumos, de medicamentos, sin grupos electrógenos de apoyo para apagones, falta de ambulancias, de equipos mínimos para RCP, unidades de UCI operativas, etc. y como sabemos: la cuerda siempre se rompe por el lado más frágil, por eso esta situación debe acabar. ¿Cómo hacer el cambio? La única forma es notificar o denunciar las carencias que encontramos donde estemos y educar a los pacientes que su derecho a la salud debe ser respetado desde el MINSA para que reclamen mejor atención que no depende –como muchos quisieran hacerles creer – exclusivamente del médico. Informarles sobre nuestra responsabilidad y alcance es algo necesario como parte de nuestra labor, pues ellos no saben que, por ejemplo, las citas no dependen del médico sino de un sistema administrativo. Depende de la capacidad de gestionar los recursos en forma adecuada y con criterio, depende de planificar y cumplir el plan para que no falten antes de que acabe el año reactivos de laboratorio, ni exámenes ni medicinas o no haya desabastecimiento de vacunas ante contingencias. Depende de la capacidad de respuesta de los médicos para prevenir las situaciones donde se exponga su trabajo a un mal resultado por condiciones que escapan de su control. Ojo y no se trata de cruzarse de brazos, lanzar la pelota a la cancha del otro o quejarse solo por el gusto de hacerlo, se trata de salvaguardar responsabilidades pero sobre todo y lo más importante: de la seguridad del paciente- que es el fin de nuestra labor-, pues no es justo que operemos o hagamos procedimientos sin pensar a que riesgo se expone al paciente y ni siquiera por nuestra culpa sino porque carecemos de los medios suficientes y mínimos requeridos. El proceso de categorización no es malo, lo malo es que desde el arranque por ej. solo la infraestructura de muchos centros de atención está muy mal, que los equipos, máquinas, insumos no están acorde a lo esperado. La falencias claras y conocidas deben ser puestas en la mesa y discutidas, no escondidas pues no se trata de poner un rotulo a un centro sino de que su trabajo sea efectivo y que el usuario interno y externo sienta satisfacción por la atención realizada. Nuestro derecho como médicos es denunciar ante los Cuerpos Médicos, ante los Consejos regionales y nacional del CMP las deficiencias del sistema que encontremos, a quienes nos obligan a hacerlo y educar a los pacientes sobre sus propios derechos – no solo para generar
  3. 3. demandas laborales o legales para los colegas como ahora se hace con permiso del MINSA y con acciones individuales desde INDECOPI -, se trata de buscar el bienestar de todos aprendiendo que es parte del ejercicio ciudadano, el derecho de decir lo que está mal para generar alternativas de solución y mejora. Derecho que les asiste a los médicos y pacientes, quienes somos los actores principales del acto médico y quienes debemos mantener unidad civil para exigir que el Estado nos brinde la verdadera atención en salud con calidad, que es un derecho humano fundamental y definitivamente de su absoluta y total responsabilidad como Estado elegido por ciudadanía en democracia.

×