SSEFrancés

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  1. 1. SISTEMA EDUCATIVO FRÁNCESMARCO SOCIO - NATURAL“En nuestro país, el hombre y la tierra se poseen y no se abandonan; hay entre ellos unlegítimo matrimonio de por vida hasta la muerte. El Francés a desposado a Francia.”Jules MicheletEs difícil encontrar un pueblo más enamorado de su entorno físico, de su “hexágono”,como cariñosamente lo denominan con la intención de expresar así la geográficaperfección de su país. En el carácter de todo francés se encuentra la convicción de quela geografía de Francia es algo único y privilegiado, “obra de la providencia”, como yadecía Estrabón en la antigüedad o tierra de la armonía –“du milieu”- , como Ronsardcantaba en la Edad Media.Todavía hoy es frecuente encontrar, como razón profunda que explica muchosrasgos del carácter francés y muchos logros de la historia de Francia, una alusión al suelo,al paisaje, a la geografía. Así, puede leerse en un difundido manual escolar:“A un cuando ocupa el 37 lugar (en el mundo) respecto a su superficie y el 13 lugar por elnúmero de sus habitantes…..”, Francia todavía tiene hoy un papel de primer plano en lamarcha de la civilización y de los acontecimientos mundiales. Sin hacer prueba de unabusivo determinismo, parece justo buscar en parte las causas de esta superioridad en elasombroso territorio en el que se ha radicado la nación francesa. Territorio notable por susituación en el corazón de Europa occidental…, territorio emocionante por la variedad desus paisajes y de sus promesas”Los colegiales franceses aprenden que su país son un combinado de sus ventajasde los demás. Tiene altas montañas, pero el 60 por 100 de su suelo está a menos de 250metros de altitud.La realidad es que hoy día una lenta pero implacable tendencia a la bajademográfica preocupa a las autoridades francesas mucho más que a las amenazas deaumento. Como es bien sabido, se necesita una tasa mínima de 2.1 niños por mujeres enedad de procrear para que la población pueda sencillamente irse renovando sin
  2. 2. aumento alguno. En Francia, dicha tasa apenas llega al 1.8 lo que significa que lasgeneraciones no se renuevan más allá de un 90 por 100 como medida, y que, por lotanto, se está camino de construir una sociedad con neto predominio de viejos y con unaescasa proporción de jóvenes menores de 20 años (inferior al 30 por 100, como en lasufrida Francia de 1945).Muy frecuentemente se ha hecho notar que, pese a la diversidad de las regionesnaturales que compone Francia y a la consiguiente diversidad de los pueblos que allí seasientan, todos los franceses muestran rasgos comunes muy parecidos, hasta el punto deque, más de bretones, normados, provenzales, etc.… sean y se sientanfundamentalmente franceses.Sin antes aludir a la entrañable unión del pueblo francés con la tierra, ahora debohace notar su no menos entrañable unión con la lengua común, el idioma francés. Encuanto lengua de toda la comunidad nacional, el francés ha calado hondo, y desdehace mucho tiempo, en el ánimo de todos los habitantes, hasta el punto de dar laimpresión de tratarse de un país monolingüe, sin problema lingüístico alguno. No esexactamente así. Por debajo de la aparente uniformidad lingüística perviven otras lenguas(brtón, vasco, catalán, occitano) cuyo uso se ha visto en realidad reducido al ámbitofamiliar o a pequeñas comunidades rurales.Es obligada una pequeña alusión, por último, a los notables recursos con quecuenta el país, y que han hecho y hacen todavía de Francia una de las naciones conmás alto nivel de vida del mundo. Si bien ha sido la agricultura la base más firme sobre laque ha ido paulatinamente edificándose la prosperidad francesa, debe tenerse encuenta el precoz y rápido avance de la industrialización en la mayoría de las regiones,especialmente en aquellas más favorecidas o mejor comunicadas con los importantesyacimientos de hierro, carbón y bauxita que existen en el país. La agricultura, de otro lado,ha sabido ir progresivamente transformándose, abandonando los cultivos de purasubsistencia a favor de otros (cereales, remolacha, frutales, viñedos) susceptibles de unmejor aprovechamiento de la mecanización. También la ganadería ha conseguidoniveles de producción muy aceptables, y a su cría se viene dedicando aproximadamenteuna tercera parte del suelo. En cuanto a la industria, huelga decir que su nivel sigue siendoconsiderablemente alto casi en todas las ramas, desde la pesada hasta la textil yalimentaria.Sin embargo, está claro que desde hace tiempo que la crisis energética era solouna pequeña parte de la crisis económica; que esta última tenía raíces mucho más
  3. 3. profundas. Y que en el fondo la crisis económica era parte a su vez de una crisis social,cultural y moral de mayor amplitud.MARCO SOCIO – POLÍTICOLa imagen de la Revolución Francesa ha surgido en muchas mentes la idea deuna Francia sustancialmente díscola y conflictiva, cargada de tensiones que, en uno uotro momento, no pueden si no aflorar. Frente a esa idea, que ha sido sin dudaalimentada también por los abundantes conflictos sociales padecidos a lo largo delpasado siglo, se nos aparece hoy una sociedad notablemente estabilizada desde el finalde la última contienda mundial. Una sociedad que, evidentemente, encierra dentrodesigualdades, resquemores y conflictos, pero que también viene dando claras pruebasde equilibrio y serán voluntad de convivencia. Y pese al fracaso considerable de losúltimos años, se halla todavía en una situación muy aceptable. Los salarios son altos,perfectamente homologables a los de los países de mayor desarrollo. Todo esto haceque, pese a que economistas y políticos advirtieran con frecuencia a los franceses que laera de la prosperidad esta ya lejos.Puesto que la jubilación acontece, por lo común, a los sesenta años y que laescolaridad ocupa a una gran proporción de jóvenes hasta los dieciocho años por lomenos, los últimos descendientes han conocido un permanente descenso de la poblaronactiva, que construye hoy poco más del 10 al 100 de la población total de todos modos,el descenso ha sido notablemente frenado por la participación cada vez mayor de lamujer en la vida laboral. De cada cien francesas, cuarenta trabajan fuera del hogar laproporción tiende a subir todavía. Esto ocasiona, por un lado una fuerte demanda deplazas y para niños pequeños en guarderías y párvulos, además de contribuirpoderosamente a que el índice de fatalidad permanezca bajo. Es difícil hacerse unaidea coherente acerca de la familia francesa actual y de la política familiar en curso. Porun lado, las ayudas concedidas a las familias por cada hijo son relativamente sustánciales.Las autoridades no temen tanto el crecimiento alunas ya considerablementegrandes ciudades como temen el continuo acrecentamiento de Paris y de susalrededores (la llamada región parisiense). Paris es, desde hace ya años, una de lasmayores metrópolis del mundo, ala que influye sin cesar millares y millares no solo defranceses, sino también de extranjeros, se hace todo lo posible por desaminar a la gente a
  4. 4. residir en París, permitiendo mejor que lo hagan en algunas de las otras ciudades quesobrepasan el millón de habitantes.Al hablar de la sociedad francesa se debe tomar en cuenta, que pese amantener un sabor eminentemente provinciano, ha provocado siempre sobre la sociedadparisiense, el gran escaparate, vanguardia, y motor del entero país.Atendiendo ahora al encuentro laboral de la población en su conjunto, son yarelativamente pocas las personas trabajan en la agricultura y actividades afines(ganadería, bosques, pesca, minas,) sobre todo si se tiene en cuenta que, hasta no hacemucho Francia seguía siendo un país fundamentalmente agrícola. Todavía lo es, si se lecompara con otros de occidente y si se toma en cuenta la fuerte personalidad rural de labuena parte de la población.En todos los aspectos de la vida francesa existe una división masónica entre losiniciados y los no iniciados, desde los clientes favoritos del restaurante, para los cuales elpropietario reserva sus mejores vinos, hasta los “recomendándoos” que reciben un trarodiferente en las oficinas del gobierno, de la actitud de las personas se trasformóinmediatamente y pasa a una indiferencia malhumorada a una cordialidad salpicada deconspiración.Al hablar de la sociedad francesa, es habitual referirse también a dos rasgosbastantes característicos de la población, en premier lugar, el individualismo, en segundo,la sobre valoración de la propiedad privada y, más concretamente del dinero.El individualismo francés favorece grandemente la originalidad y la creatividad,estimula aun cierto espíritu de superación que hay porque enfocar en sentido negativo,es en buena medida, el responsable de ese esprit, intraducible vocablo, que refleja tanadecuadamente lo que cualquier francés desea encarnar.En cuanto ala avaricia, es cierto que los franceses están acostumbrados desdehace mucho tiempo a considerarla una virtud. Tanto el “Harpagón de Moliere”, como el“Pere Grandet de Balzat” no son personajes malvados, si no verdaderos héroes, suavaricia se considera, todo el mas, como un defectillo sin importancia, hasta simpático,generador de virtudes y de humanidad.Aunque se recibe ala gente con cortesía, “Onnedonnepas la clef de samaison”(uno no da la llave de su casa) como dice un conocido y repetido refrán; El apego hacia
  5. 5. el dinero hace también de los franceses grandes ahorradores, lo que no deja de ser unabuena predisposición natural contra el consumismo que entre gran medida que azota hoyalas sociedades occidentales.Entre los problemas que afectan ala sociedad francesa de hoy se puede dejar dealudirse ala creciente confiabilidad laboral .se traduce esta , de modo especialmentegrave , en la situación de desempleo en que se encuentra un alto porcentaje de lapoblación activa francesa y dentro de ella muchos jóvenes , a veces con situaciónuniversitaria incluso. Hay que consignar igualmente un aumento de las “huelgas salvajes”a pesar de la actitud que contra las mismas hayan podido a veces adoptar los sindicatosmás simpatizantes del gobierno. Esas huelgas han llegado a afectar, incluso, al sectoreducativo.Autoritarismo y centralismo han sido, en verdad pautas casi constantes de la vidapolítica francesa, la famosa consigna de liberte, egalite,fraternite, que ha servido deideario y de inspiración a tantos pueblos y tantos caudillos, nunca encontró en su propiacuna un cumplimiento que se ajustara en verdad al cabal significativo de las palabras, ennombre de las tres se han cometido en Francia muchos encadenamientos, desigualdadesy odios, fratricidas. La revolución de 1789 trajo de la mano no el entendimiento y eldialogo democrático, sino una serie de constituciones o dictaduras grupales o personalesque acabarían casi naturalmente por desembocar en la dictadura napeolonica.Pero no adelantemos acontecimientos. La base legar en la que se apoyó laFrancia política de hoy es la del V república. La constitución de 1958. Que acusaclaramente la convicción centralista y la tendencia autoritaria de su promotor el generalde Gaulle. Se trata de un texto constitucional no demasiado grande que en un artículoestablece que “Francia es una república indivisible, laica, democrática, y social” asegurala igualdad de la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, raza, o religión.Respeta todas las creencias. Lejos de ser una meramente representativa y ceremonial.”Elpresidente de la republica vela por el respeto de la constitución.Un correcto funcionamiento democrático del país, por más que a mentalidadesanglosajonas resulte siempre un tipo de democracia particular. De hecho, la acción delgobierno es controlada por el parlamento. Que cuenta con dos cámaras:la asambleanacional de 557 diputados pertenecientes a os mayores partidos del país y el senado con3004 miembros, más representativos de lo que podría denominarse la Francia tradicional y
  6. 6. rural.El sistema electoral francés posibilita el acceso al parlamento solo de los grandespartidos y agrupaciones.“Existe la creencia de que Francia se bambolea de izquierda a derecha, cuandoen realidad la mayoría de los Gobiernos se ha apoyado en el centro, en la mesa delfrancés medio, al que horrorizan los extremismos. Los auténticos regímenes de izquierda,como la Commune y el Frente Popular, nunca han podido durar. Y en la historia de laFrancia moderna no ha habido ni un solo régimen de derechas propiamente dicho. Losgobernantes que han podido mantenerse, como Napoleón III y Charles De Gaulle, hansoslayado la dicotomía y han tomado de la derecha y de la izquierda lo que más les haconvenido”.El ordenamiento político de Francia reposa, por tanto, sobre un establecimientotradicional, hiperdesarrollado y complejo, que costara mucho hacer desaparecer, en elsupuesto de que alguna vez hubiera verdadera voluntad de hacerlo.Es más bien un estado que, haciendo de sus prerrogativas un uso contenido ymoderado, sepa conservar su salud y su “línea”. ¿Qué cuál es el secreto de esta “forma”,de esta autoridad? Ante todo, que el poder renuncie a sus pretensiones hegemónicas.MARCO SOCIO – CULTURALHa sido la cultura la que sabiamente ha utilizado a la geografía en beneficio deuna Francia solidaria y única. Hasta tal punto es asa, que algunos autores considerancomo uno de los más firmes puntos d anclaje de la conciencia nacional francesa lo queellos llaman una “geo-ideología”.En la caracterización de la Francia de hoy y de siempre suele comenzarse porhacer alusión l racionalismo como rasgo cultural preeminente. Su impronta se ve ya, enefecto, mucho antes de que Descartes colocara al pensar humano como centro y quiciode la entera realidad. Primero el pensamiento; después las cosas.El mundo clásico y, más que nada, el pensamiento griego engendro ciertastendencias racionalistas, pero también otras de signo bastante distinto. Tan clásico fue ellogos griego como lo fueron, por ejemplo, la “Pietas” y la “Virtus” romanas. En cualquiercaso, está claro que los romanos se comportaron de modo menos racionalista que susdescendientes galos. No parece justo, por tanto, achacarles el tema en exclusiva.
  7. 7. En el nacimiento mismo de la idea de Francia se encuentran personajes de hondosignificado religioso, como Juana de Arco o el rey Luis IX, ambos canonizados por laiglesia. La escuela de Chartres, las enseñanzas del filósofo Abelardo, el gran prestigio de laprimitiva y ya entonces cosmopolita Universidad de Paris, los afanes promotores de culturade la SainteChapelle o de Notre Dame, el Palais des Papes de Avignon y otra abundantesrealizaciones de diferente tipo prueban sobradamente que, desde la edad media, culturafrancesa y religión católica han sido realidades bastante inseparables. Y en gran parte,pese al avance secularizador de nuestro tiempo, lo siguen siendo.Ambas tendencias, la católica y la laica, perviven y conviven en la sociedadfrancesa de hoy y, si se me apura, incluso en cada individuo aislado. Alguien ha dichoque todo francés es, al mismo tiempo, algo católico y algo librepensador. De hecho, pesea que la gran mayoría de la población ha sido bautizada en la fe católica, son más bienpocos los que la conocen y practican.El nacionalismo francés incluye, una buena dosis, una conciencia de grandeza, desuperioridad: “La francenepeutetre la France” “Sans la grandeur”, decía el General DeGaulle (1954:97). La mayoría de los franceses comparte una visión providencialista conrespecto a su patria, a su suelo, a la historia, el destino de sus habitantes.Tanto desde las letra como desde la política, numerosas voces recuerdan alpueblo que la vocación fundamental de Francia es de orden culturalizador y civilizador, yque el declive o la desaparición de la presencia de Francia en el mundo constituirla elmás claro signo de decadencia, importante papel ha correspondido en esto a la lenguafrancesa, a la que Voltaire llamaba “la lengua de Europa”. No son pocos los que hoyafirman que el destino de Francia correrá pareja suerte con el destino de la lenguafrancesa.“Existe en Francia una tradición tan fuerte de identificación del Estado y de laNación que nunca ha sido imaginable que el estado no asuma directamente, por mediode su administración centralizada, la gestión de esos bienes, la garantía de esos valores yla conservación de esas tradiciones (…). En Francia todo conduce al estado. Napoleón seinstituye protector de la comedia francesa y le da, desde Moscú, un estatutosiempre envigor.Un centralismo y estatalismo culturales que, como no podía sermenos, se ha traducido a la vez en uniformismo cultural. La cultura
  8. 8. francesa es fundamentalmente una e indivisible, y en ella quedangalvanizadas las abundantes subculturas regionales. Cuando en junio de1789 nace la Asamblea Nacional, encuentran definitiva sepultura lasidentidades culturales de pueblos y regiones, al menos en todo aquelloque suponga un añadido o, mucho más, un desafío a la sagrada culturade Francia. Una vez más, la lengua francesa fue en esto el graninstrumento uniformizador. Ulich acierta cuando nos descubre en laAcadémieFrançaise un símbolo de uniformismo literario. Sin el cual hubierasido más difícil, sin duda, el uniformismo cultural.

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