EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS1EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOSY OTROS CUENTOSCIRO V.PALOMINO DONGOcirovictor@yahoo.com
CIRO V. PALOMINO DONGO2PRESENTACIONHace un mes, en la prehistórica computadora que aun me acompaña, mepuse a curiosear el ...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS3LOS PISTACOS OFICIALES─Entonces, crees tú que todo se debe a los pistacos. ¿Qué es un pistaco p...
CIRO V. PALOMINO DONGO4─Claro, evidentemente hay desaparecidos, pero eso hay que denunciarlo a lasautoridades y tarde o te...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS5─La verdad es que tú crees en eso que dice que dicen, que en definitiva se reducen asimples rum...
CIRO V. PALOMINO DONGO6EL DESBARRANCADOAllí estaba otra vez el mismo animal. Al menor descuido y a tener que buscarlosiemp...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS7─Doctor Mellado, no sería bueno averiguar dónde y cómo han podido quemar mi torito?─suplicó al ...
CIRO V. PALOMINO DONGO8JULIAAngustiada, flaca, envejecida. Mordiéndole los labios a una gastada preocupación,ira camino a ...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS9infierno, además estaba escrito que era más fácil que un camello pase por el ojo de unaaguja, q...
CIRO V. PALOMINO DONGO10La señorita Julia era la Secretaria de Actas del Círculo Cultural de Atunrumi,asesora de la Asocia...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS11Con la carta en la mano voló donde el colega que además era abogado. Este ledijo que si estaba...
CIRO V. PALOMINO DONGO12EL ALACRANRecuerda la pequeña casita que vendió su madre, para poder pagar la garantía ytodos los ...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS13hay que remacharle. No le hago escribir a Julio porque no quiero que se entere cuántocuesta su...
CIRO V. PALOMINO DONGO14había pagado todas las ayudas. Aunque sea con un solo giro, estaba pagado. "Yo no yosoy su único h...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS15que le rasque las cabecitas; de la gente de porquería que se divertía manoseándose rico yquejá...
CIRO V. PALOMINO DONGO16POR LAS ALTURASAcabó sus estudios en el mejor colegio que pudieron costearle. Allí aprendió queel ...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS17su cuarto de pensión aquel mismo fin de semana. Además le rogó que no piense delmodo tan viole...
CIRO V. PALOMINO DONGO18ser Ministro Plenipotenciario del Perú para aclarar no se qué cosas con un país que norecuerda. "U...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS19Por sus cientos de años de pobreza y abandono, Atunrumi está hecho para diezrevoluciones, mil ...
CIRO V. PALOMINO DONGO20etc., etc., y solamente por medio de folletitos copiados de otros folletitos curiosos y hastabonit...
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EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS23pediré permiso para cobrar mi sueldo y visitar a mi esposo. Ojala que esa AsociaciónPro-Vivien...
CIRO V. PALOMINO DONGO24veinte años a la cárcel. ─culminó pensando: "¿Cama redonda contra la subversión? ¡Québuena pendeja...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS25EL CANDIDATOBrillaba en todo su esplendor en un cielo límpido y azul, el rubio sol denoviembre...
CIRO V. PALOMINO DONGO26matanzas y destrucción de todo lo poco que se había construido a lo largo de variossiglos.Aún cuan...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS27Obsesionado por las mordidas de todos los pescaditos temerosos de cumplir consu obligación ele...
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EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS29EL EXPEDIENTEEl viejo tomó el diploma, lo cubrió con sus ojos y suspiro de alivio y satisfacci...
CIRO V. PALOMINO DONGO30investigaciones nunca se dio con paradero de homicida alguno se lo pagó de muy buenagana; rematar ...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS31una pequeña fortuna por el fallo favorable a la parte que yo representaba, y eso no estodo, ¿q...
CIRO V. PALOMINO DONGO32EL JEFEEl jefe es el que habla más fuerte. Es el que da las órdenes gritando. Es el que sesienta a...
EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS Y OTROS CUENTOS - ABANCAY - APURIMAC
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Cuentos ambientados en los años 80'

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EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS Y OTROS CUENTOS - ABANCAY - APURIMAC

  1. 1. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS1EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOSY OTROS CUENTOSCIRO V.PALOMINO DONGOcirovictor@yahoo.com
  2. 2. CIRO V. PALOMINO DONGO2PRESENTACIONHace un mes, en la prehistórica computadora que aun me acompaña, mepuse a curiosear el contenido de una ruma de diskettes que se habían acumulado alo largo de más de 20 años. A medida que iba revisándolos, según su contenido lamayor parte se fue directamente al tacho de la basura. Casi al final me encontrécon uno que contenía unos cuentos que había escrito al final de la segunda mitadde los años 80’, para compartir con los amigos durante aquellas tardes que la crisiseconómica y los problemas políticos sociales de esos años, nos habían obsequiado.Recuerdo que a instancias de mis amigos, hice muchos esfuerzos paraimprimir en fotocopia cien ejemplares, pero debido a la galopante inflación soloalcanzaron para publicar cuarenta, que al final no pude venderlos porque no habíaforma de fijarle su precio cada día, de modo que luego de obsequiar a mis amigoslo que consideré les pertenecía, el resto lo fui distribuyendo como obsequios decumpleaños, hasta que se acabó y no sé porqué, ni siquiera me quedó un ejemplar.Ahora que los he vuelto a leer, he caído en la cuenta, lo difícil y angustiosaque fue para nuestro departamento aquella década de los 80’; pero aun así despuésde todo hubo humor para observar, describir, fantasear y hasta reírse de todo loque nos pasaba. Acabados esos difíciles años, ya instalados en los 90’, recién nospercatamos, que lejos de esos tristes tiempos y estos abandonados lugares, elmundo había pasado por una gran y difícil etapa que definió la ciencia, el arte, lapolítica, la tecnología y la cultura de estos tiempos. Que una vez más lahumanidad había confrontado sus propios desafíos y felizmente otra vez más loshabía vencido, para seguir construyendo el mundo en el que hoy nos instalamos.Desde donde a pesar de todo, vemos un poco más el futuro y tenemos un tantomás de esperanza, porque creemos tener mejores herramientas y sentirnos con unespíritu un poco más valorado.En este 140º aniversario del Departamento de Apurímac, he decididocompartir con ustedes esos cuentos, porque luego de su relectura me ha quedado lasensación que como colectivo hemos avanzado muy poco, y que algo que fluye desus historias nos puede ayudar a reflexionar lo mucho que debemos hacer cadauno de nosotros para cambiar esa pobre psicología que aún perdura en estas lindes.Claro está que he debido modificar el signo de la moneda, porque aquellos Intis eIntis Millon ya no tienen cabida, ni en la imaginación, y les he hecho algunaspequeñas correcciones de redacción, pero el imaginario de estas historias semantienen como originariamente han sido creadas.Les dejo pues este puñado de cuentos. Ojala y lo disfruten.Abancay, abril del 2,013.
  3. 3. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS3LOS PISTACOS OFICIALES─Entonces, crees tú que todo se debe a los pistacos. ¿Qué es un pistaco para ti, es decir,un pistaco de estos tiempos?- preguntó con la curiosidad de un incrédulo.─Doctor, los pistacos son hombres que no tienen nombre, no tienen casa, no tienen cara.Tienen más o menos los años de una persona que sabe entrar en negocios pero sinperder. Visten un "ccarasaco" y se ganan la vida con un cuchillo grande y filudo. Nadiesabe de qué lugar son pero todos dicen que vienen de la costa. Después de trabajar en unsitio se van a otros lugares. Se aparecen en los pueblos donde ha fallado el nacimiento deuna wawita y desde algún lugar oculto del cementerio esperan a que termine su entierroy cuando llega la noche se roba al angelito, dejando su tumba igualito nomás comoestaba. En las grandes cuevas de las alturas donde tiene su escondite, macera al"sulluscca" con aguardiente, hojas de coca y otras brujerías más, después lo hace secaral sol y la nieve de esos parajes, hasta que todo se convierte en una bola tamaño de unpuñete.─¿Cómo se llama eso? ─volvió a preguntar con ánimo de hacerse contar toda esafantástica historia.─¿Cómo se llamará pues doctor?, para saberlo hay que ser pistaco. Pero la cosa es quecon esa poderosa laicca metida en una bolsa de lana de llama, el pistaco espera a lasgentes solitarias a la orilla de los caminos donde casi no pasa nadies. Por eso cuando unagente se encuentra con el pistaco debe taparse la nariz, voltearse rapidito y correr comouna taruca a donde haya otra gente, gritando: ¡Pistaco!, ¡Pistaco! para que los hombresse reúnan y se defiendan. Pero cuando ya le has visto y quieres cruzártele haciéndote eldisimulado o el machito, saca su laicca de la bolsa, lo sopla a tu dirección y con su olornomás, te quedas dominado. No te puedes mover, ni aun cuando quieras. Ni siquierapuedes gritar y en mirándolo nomás, te mata. Te descuartiza. Te corta tus brazos, tuspiernas y tu cabeza. Te abre la barriga y bota toditas tus tripas y carnecita nomás te llevaa su cueva. Allí cuelga tus partes de un tronco a la altura de una vela que está pegada alfondo de una palangana grande de aluminio. Cuando prende la vela, ya te fregaste, tucarne comienza a soltar su aceite poquito a poco. Aceite de gente que se vende en elextranjero por montones de dólares, porque sirve para fundir campanas y fabricarmáquinas muy finas como los relojes.─¿Quién podría comprar ese aceite en el Perú?─Los gringos pues, en Lima están como cancha. Dicen que también compran en elCusco.─Escucha Bernardino ─dijo gravemente. ─Tú no eres un analfabeto y precisamente poreso has sido directivo de tu comunidad durante varios periodos, de modo que muy bienpuedes entender que los pistacos no existen. ¿Has visto alguna vez algún pistaco?¿Acaso no conoces que para fabricar las máquinas, por muy finas que sean, se usan otrostipos de aceites derivados del petróleo?─Yo doctor digo lo que la gente dice que ha visto, que parece que no son mentiras, sino:¿dónde está el Crescencio, la Eulalia, el Apolinario, el Aniceto y otros tantos que faltanen todas partes?
  4. 4. CIRO V. PALOMINO DONGO4─Claro, evidentemente hay desaparecidos, pero eso hay que denunciarlo a lasautoridades y tarde o temprano se conocerá su paradero o si algo malo les ha sucedido.Pero ahora que estamos en Zona de Emergencia es muy peligroso materializar viejosmitos del tiempo de las grandes haciendas, donde los gamonales que se tomaban la vidade los colonos rebeldes, respondían ante las autoridades y familiares con ese cuento delos pistacos, que encierra algo de verdad, pero para explicar otro fenómeno.─Entonces no son tan mentiras esos pistacos, a más que ahora son muchos.─Digo en sentido figurado. Esto significa que muchas veces el pueblo crea fantasías entorno a sus dificultades y padecimientos para poder soportar la siempre difícil situaciónque les agobia. Ser muerto en la imaginación para poder seguir viviendo en la realidad.En este caso sería así: Los pistacos son hombres sin nombre, sin rostro y de origencosteño, estos sin duda son los capitalistas. La víctima de los pistacos sería un campesinodesamparado, cualquiera de los millones que existen en el país, que ofrecen su trabajo,su sudor, su "aceite" a cambio de un mísero salario. Al emplearse, este campesino esprácticamente atado a una máquina o a una herramienta en un lugar cerrado, una fábricao una mina por ejemplo, donde no solamente tiene que sudar sino morirse de inanición.Por eso es que los patrones para despreciar la necesidad de alimentarse de sustrabajadores los quisieran sin tripas porque conocen que el hambre fomenta rebeliones ypor eso los pistacos desechan las vísceras de sus víctimas. Eso de que los gringoscompran el “aceite humano” que extraen los pistacos, significa que todo el esfuerzo delos trabajadores, en otras palabras "su sudor", se va al extranjero. En lo concerniente aque el campesino para no ser presa fácil del crimen de los pistacos, debe gritar yagruparse para defenderse, explica porque el pueblo explotado tiene necesidad deorganizarse en sindicatos, partidos de clase o persistir en la supervivencia de lacomunidad. De otra parte, aquello del aborto mágico explica la necesidad que tienen loscapitalistas de contar con los campesinos, no solamente con los nacidos sino con los queestán por nacer para la preeminencia de su clase social, esto explica fácilmente porque laiglesia católica y otras instituciones de su entorno se niegan a colaborar con laplanificación familiar.─¿Ud. cree en esas cojudeces doctor? ─preguntó el campesino con gesto de sorpresa.─No, claro que no, solamente es una especulación teórica. ─Respondió bastanteconfundido el abogado socialista. "Pendejo, tu sabes perfectamente como estánsucediendo las desapariciones", pensó para defenderse.─La verdad doctor es que todos los señores que hace mucho pero mucho tiempo nosgobiernan se han prestado la deuda externa de los gringos. Después de habérselo gastadoen sus carros, sus casas, sus tiendas, sus mujeres y sus fábricas, ahora no pueden pagarlesporque esos conchudos nunca han trabajado para ganar honradamente algo, entoncesesos gringos muertos de hambre les quieren quitar todo, pero como los ricachones delPerú no quieren perder lo que no les ha costado nada, han contratado a miles de pistacospara matar a los campesinos de las alturas, sacarles sus carnes y pagarle a los gringos conmuchas arrobas de aceite humano.─¿Tú crees en esas cojudeces? ─preguntó el abogado para "sacarse el clavo".─Eso dicen pues doctor ─respondió el campesino.
  5. 5. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS5─La verdad es que tú crees en eso que dice que dicen, que en definitiva se reducen asimples rumores. ¡Puras bolas! No existe aún el hombre que diga valientemente: "¡Yo sé,yo he visto!" ─Exclamó el Letrado, súbitamente enfadado.─Ahora pues doctor ─dijo el campesino con ánimo de cambiar la conversación. ─En micomunidad ya no hay autoridades y no puede pues haber comunidad sin presidente, sinsecretario, sin juez, sin nada. ¿Será que ya no quieren comunidad?─¿Quién crees tú, que ya no quiera la existencia legal de las Comunidades Campesinas?─preguntó descomedidamente.─No sé doctor- respondió. "Pendejo doctor no te hagas que no sabes quién", pensó elcampesino, resuelto a poner fin a esa consulta jurídica.
  6. 6. CIRO V. PALOMINO DONGO6EL DESBARRANCADOAllí estaba otra vez el mismo animal. Al menor descuido y a tener que buscarlosiempre en ese mismo maldito lugar. Debe ser cierto que los pastos de ese despeñaderoson muy apetitosos porque a ese sitio ningún vecino manda pastar sus animales, ni hanllegado jamás las quemas de setiembre. La pequeña explanada que se extiende al filo deun barranco no muy profundo, pero lo suficientemente alto como para que en su caídacualquier ganado de más de 50 kilos se rompa la crisma, no acaba súbitamente en eltalud que tienen todos los despeñaderos, sino que insensiblemente oculto por los altospastos se va ladeando hacia el precipicio. Así que, cuando un animal llega a cierta parte,no tiene más remedio que abandonar su peso a la ley de la gravedad y a las medidas delas balanzas donde será vendido como carcasa clandestina a precio de oferta.Cuando se dirigía a proteger su toro de la inminente caída, se tropezó con su peorenemigo: Pedro Sierra Yataco y como de costumbre, cada vez que se encontraban en loscaminos, se insultaban veladamente. "¡Mula, mula, ccella mula!" reprendió con dureza yseveridad don Pedro a su caballo que poco tenía de ocioso y nada de mula. El otro queconocía perfectamente la disimulada ofensa, comenzó a gritar hacia la chacra máspróxima: "!Don Bautista, don Bautista por aquí anda un zorro, guarde sus animalitos!”Esa pendencia generalmente duraba el tiempo que tardaban en lanzar sus veladosescarnios al viento.Casi de inmediato, don Roberto Espinoza Curasco se olvidó de su palabrera riña.Su Toro, su mejor toro no estaba en el lugar. Corrió desesperadamente hacia el caminitoque se dibuja zigzagueante un poco más arriba del barranco, lo sorteó en un dos por tresy cuando por fin llegó al fondo de la pendiente, olió a sangre caliente y vio como eldesgraciado animal agonizaba sangrando profusamente por las heridas que mostrabansus quebrados huesos.Aquella dolorosa escena lo confundió totalmente. Lejos de hacer lo que se debe,cuando suceden estas desgracias, se fue a su casa, se lavó apresuradamente la cara y lospies, mudó de sombrero y a paso ligero llegó al pueblo en contados minutos, y al parecersin darse cuenta de lo que estaba haciendo y diciendo, acabó presentando en la policíauna denuncia por daños contra Pedro Sierra Yataco, por el perverso hecho de haberlovisto personalmente lanzar su toro desde lo alto del derrumbadero.Seguidamente el policía que recibió la denuncia se fue a comunicar el suceso alJefe de la Comisaría. De modo que casi en el acto se vio subido en la tolva de unacamioneta de vuelta al lugar de los hechos, acompañado del jefe policial y dossubalternos más. En menos del tiempo que necesitó para acudir al cuartelillo policialllegaron al pie del barranco y del moribundo animal. Le ordenaron degollarlo, sacarle elcuero, descuartizarlo y meter las presas de la carne en varios sacos para los efectos de lainvestigación que debía esclarecer los hechos y valorizar el daño.Después de esperar por más de tres horas sentado en la puerta de esa dependencia,por fin salió el oficial de guardia para ordenarle firmar el Acta de Cremación de losrestos de su ganado y entregarle una citación para que Pedro Sierra Yataco, responda porla denuncia. “¡Vas a ver cómo lo vamos a cagar a ese concha su madre, no por las huevasestamos en Zona de Emergencia!”, le dijo el policía a modo de despedida.►☼◄
  7. 7. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS7─Doctor Mellado, no sería bueno averiguar dónde y cómo han podido quemar mi torito?─suplicó al abogado que todo lo sabe.─No, lo que corresponde es procurar que el curso de las investigaciones se dirija aestablecer la responsabilidad de tu enemigo y lograr que ese malnacido te pague el preciodel animal o te reponga otro del mismo parar, sin perjuicio de hacerlo encarcelar─respondió el abogado que todo lo puede.─Pero doctorcito, yo quisiera recuperar la carnecita para venderlo aunque sea barato,sino con qué nos vamos a defender.─Claro que no va ser suficiente el adelanto que me has dado a pesar que te estoycobrando lo más mínimo que señala la tarifa del Colegio de Abogados de Atunrumi, peroaquí aparece que previo examen post morten el semoviente ha sido incinerado conarreglo a ley, mediante Acta de Cremación donde aparece la firma y sello del Jefe de laOficina de Sanidad Animal del Ministerio de la Producción y tu propia firma, lo que nosilustra que personalmente has asistido a esa diligencia. ¿Entonces, qué carne quieresrecuperar si en tu delante se ha hecho humo? Además el que debe defenderse es esedesgraciado porque nosotros no lo vamos a dejar en paz. ─Concluyó mostrando un papely dirigiéndolo hacia sus ojos.Hasta los sacos que había comprado para su próxima cosecha de papas, loshabrían quemado.►☼◄Una áspera pena atravesaba el corazón del calumniador cuando levantaba la cercaque impediría el paso de sus animales hacia la trampa mortal que escondía aquellamaldita explanada. Mientras tanto a esa misma hora en la cancha de fulbito del localpolicial, se jugaba un interesante partido entre el Poder Judicial y la Policía Criminal,donde se disputaba el hermoso trofeo donado por el Jefe del Comando Político Militar dela Zona de Emergencia de Atunrumi, que personalmente fue entregado por el prósperoempresario ferretero del poblado al comandante de las fuerzas del orden, como respuestaal elegante oficio cursado por su Despacho; y, más interesante aún, porque el doctorArmando Mellado Ipenza había aceptado ser el árbitro del encuentro y el Comité deDamas de los anfitriones iba a invitar una deliciosa y abundante parrillada.
  8. 8. CIRO V. PALOMINO DONGO8JULIAAngustiada, flaca, envejecida. Mordiéndole los labios a una gastada preocupación,ira camino a la casa del agiotista a proponerle la venta de su sueldo. Sabe que éste lamirará con la cara de compasión que tienen los bondadosos, que quisieran darlo todo,pero que no tienen nada. Se hará rogar más que un santo milagroso y al final recordaráque tiene algún dinerito ajeno. Con eso le hará el favor por tratarse de ella, luego firmaráun poder para que su benefactor cobre durante dos meses los seiscientos soles y pico desu sueldo, a cambió ella recibirá seiscientos en efectivo. Eso será todo lo que ella tieneque hacer, mientras el prestamista seguirá recibiendo los poderes de cuarentamenesterosos más.Con el dinero de la venta de su haber, más el que ha logrado reunir su cuñado, porfin podrán girar los ochocientos soles que pide a gritos su sobrino y ahijado Ramiritopara pagar la mensualidad de la academia de preparación universitaria, que lo haráingresar a la Facultad de Medicina de la primera universidad del Perú y América. Todosconfían que ésta vez podrá triunfar porque en los dos años anteriores, sólo por unoscuántos puntitos no ha podido ingresar por falta de una buena academia, que además depreparar a conciencia a los postulantes esté "enganchada" con la universidad. "Allí sólose estudia los temas que van a ser materia del examen de admisión", había dicho en susuplicante carta acompañada de recortes de periódicos y todos los otros detalles de laantesala universitaria.►☼◄La verdad es que la señorita Julia durante toda su vida no ha tenido tiempo paraella. Hija mayor de un matrimonio con seis hijos. A los diez años aprendió a cocinar,hacer el mercado, lavar, planchar, cuidar a los hermanos que se venían en cargamontón yllamar a la policía cuando su padre venía borracho a botar sus tristes ollas a la calle ygolpear salvajemente a su madre. “¡Porqué te crees hacendada, pobretona de mierda!”El susto que le tomó a la vida recibió su bendición en las historias que le contabanlas monjitas después del catecismo. Satanás no sólo es un ángel caído, sino un hombreposeído.Con el tiempo el cobarde afán alcohólico de su padre le quitó el respeto temerosoque le tenían, a la vez que aumentó el coraje de ella y su madre para sacar adelante a lafamilia: "¡Sea como sea!". Más tarde el borracho de la casa se fue a su pueblo a llorar lamuerte de su madre. Las lágrimas que perdía por sus llorosos ojos eran fácilmentereemplazadas por el aguardiente que le exigía su sedienta garganta. Entre estas dos aguasliquidó su herencia y trajinó a la locura. Al igual que las botellas, un día se vació el almade su cuerpo y con el favor de otro miserable como él fue enterrado a la vera de uncamino solitario, donde después de algún tiempo Julia hizo colocar una lápida decemento adornada con una cruz hecha con fierro de construcción y corazones de lata,que fabricaba el único herrero de ese pueblo.Julia vende, compra, pide, estudia, ayuda, trabaja. Julia crece y junto a ella losdemás. Se alivian las necesidades, disminuyen las angustias, pero Julia ya no administrasu sudor ni su tiempo. Debe lograrlo todo. Aunque ese todo sea aquella lejana felicidadque añoran los pobres: no sentirse pobres, ¡sólo eso! No importa si lo mejor es solo paralos demás. Felizmente la riqueza, la alegría, el sexo son pecados que se pagan con el
  9. 9. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS9infierno, además estaba escrito que era más fácil que un camello pase por el ojo de unaaguja, que un rico entre en el reino de los cielos.Maestra rural diez años. Tiene la fama de ángel en la comunidad donde enseñó aconstruir hombres y obras. Partera, escribidora, enfermera, costurera y panadera. Fueademás juez y verdugo del lujurioso propietario del pequeño fundo que existía en lasorillas del gran río y al que ostentosamente llamaba Hacienda y Cañaveral “La Falca”solo para que todos lo conocieran como hacendado, porque en las oraciones que elevabaal cielo junto con sus víctimas, esa "bestia" era entregada al infierno sin necesidad que elcondenado se enterara de su triste final.Llegada al pueblo, Julia fue la primera aspirante que coronó los cursos deprofesionalización y con ello la fortuna del Título a Nombre de la Nación. Eso le enseñóla senda que debían seguir sus hermanos para lograr el orgullo de ser profesionales ytener un “sueldito seguro” en siete años más. Julia dijo adelante y se entregó con alma,vida y corazón a la causa de la salvación familiar. Las cosas fueron componiéndose paratodos y poco a poco todos fueron componiéndose a sí mismos, cada quien logrando unpequeño empleo y cada cual casándose malo que bueno, pero entregándose con mejoresarmas al escurrido destino de los hombres de esta parte de la patria.Más tarde Julia comenzó a mejorar la apariencia de la modesta casita familiar,haciéndole los toques y retoques que exigía la decencia de esos tiempos. En primer lugarmandó estucar y pintar la fachada, porque según su parecer: "solamente la casa de losladrones esconde su cara". Hecha la casa así, comenzaron a llegar los sobrinos. Los hijosde sus hermanos traían en sus vidas recién encendidas la posibilidad de ser mejoresporque venían al mundo en el seno de un hogar donde la pareja contribuía con pequeñospero seguros ingresos y al cabo de unos cuantos años, el tiempo pasa volando, estaríanlistos para cruzar el umbral de una universidad. De allí saldrían médicos, abogados,ingenieros, arquitectos, educadores, es decir, pertenecerían a esa especie de humanosperuanos que tienen el privilegio de olvidar para siempre las penurias de un mezquinodestino, más la posibilidad de elevar hasta sus alturas a la familia toda. "Es es el padredel Dr. Martínez", tiene el sonido que hace la gloria en la mente de la pequeñacolectividad de estos pueblos.Cuando cumplió veinte años al servicio del magisterio, tenía catorce sobrinos.Todos bien amados, pero ninguno como los hijos de su hermana Zulema y su correctocuñado Alberto: Ramiro, Alejandro, Julia, Marcos y Esther fueron a su parecer sussobrinos más inteligentes y educados. A ellos les ofreció su tiempo y dinero. La envidiade los otros cuñados y hermanos dispararon a todo sitio, pero el tiro que dio en el blancoy resolvió sus buenas intenciones en un objetivo vital, fue aquel rumor infamante que lahacía amante de su cuñado dizque con el consentimiento de su hermana. De esa herida semurió para los demás y dedicó todo su amor solo a los hijos de Zulema.Sus veinticinco años de servicios dedicados a la enseñanza de las nuevasgeneraciones de Atunrumi, fueron festejados con una recepción ofrecida por sus colegasy la asociación de padres de familia de la escuela. Hubo flores, brindis, discursos,poesías, canciones, danzas, diplomas, lágrimas y renovación de compromisos. Laseñorita Julia jamás cumplía años. Sólo ella y su familia sabían que tenía cuarenta y ochoen "éste valle de lágrimas" y en este punto de su vida, la soledad sería la única monedaque recibiría por haber batallado por su familia.
  10. 10. CIRO V. PALOMINO DONGO10La señorita Julia era la Secretaria de Actas del Círculo Cultural de Atunrumi,asesora de la Asociación de Padres de Familia, cursillista de la parroquia, Presidenta delas devotas de “María Reyna y Señora”, además de conducir un programa radial quetenía algo que ver con la difusión de temas culturales y religiosos. Odiaba lainformalidad, la política, los chistes colorados, todos los nombres de algunos autores quejamás leyó. Todas las ideas y hechos que admitía y defendía eran aprendidos de losdocumentos del Vaticano. Condenaba atrozmente el amor libre y no era libre para elamor. Maldecía la muerte de los abortos que jamás tocarían sus entrañas. Contradecíatodas las razones del divorcio porque lo que Dios había unido sólo la muerte debíasepararlo, a pesar de saber que su muerte de nadie la separaría. Todo estaba hecho paraacabarse y la salvación solo sería para los escogidos. Lo demás eran espejismos delpecado.►☼◄Un poco más acabada salió de la casa del agiotista, con la corazonada de que estafaena, que obliga al bien a pensar mal, no se iría a terminar nunca. Con cierto desganollegó a su casa donde le anunciaron muy desafinadamente que una grave desgracia habíaalcanzado a Ramirito. El alma se le estremeció y cruzó raudamente por su mente laimagen de un cuerpo joven arrollado por un carro, apuñalado, abaleado, quemado,muerto. Esperó a que se le secara la persistente humedad de sus ojos. Su palidez noimportaba. Tomó temblorosa la carta que le ofrecieron y sin ni siquiera fijarse en lasletras, absorbió las palabras con su angustiosa mirada:Lima, 02/01/89Señora Zulema de Martínez.Le escribo esta nota por encargo de Ramirito que en estosmomentos se encuentra detenido en la carceleta del Palacio de Justiciade Lima, dice que para declarar ante el Juez sobre asuntos de manejararmas y propaganda subversiva. El ha recomendado que si ustedespueden moverse rápidamente con dinero, todo se solucionaríafelizmente.Yo quiero decirle que nada tengo que ver con esto. Aquí en elPalacio de Justicia soy practicante del segundo año de derecho y porcasualidad me he tropezado con él. Menos mal que he podido conversarun ratito.Señora Zulemita, por favor dígale a mi mamá que no se olvide demandarme la platita del torito que era mío y que le supliqué me lovendiera. Sabe, quiero hacerme una ropita decente porque aquí en Limasin terno y sin corbata no se abren las puertas para alguien comonosotros.Esperando que se encuentre bien de salud en compañía de todoslos que la rodean, me despido:Atentamente:Augusto Minaya Cárdenas.P.D. Saludos a mi profesora Julia.
  11. 11. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS11Con la carta en la mano voló donde el colega que además era abogado. Este ledijo que si estaba en la carceleta esperando prestar su declaración instructiva ante el JuezPenal de Turno, era porque ya había sido investigado por espacio de quince días ydenunciado por el Fiscal Provincial Antiterrorismo y que sin duda acabaría en el Penalde Lurigancho esperando ser juzgado en uno de esos largos procesos penales contra losdelincuentes terroristas. Todo lo que tendría que hacer era viajar a Lima, averiguar lasituación jurídica y el grado de responsabilidad que tendría el muchacho en los hechosmateria de la investigación, pero para todo eso debía contar con una pequeña fortuna.A las dos horas llegó a su casa con aquella larga y pesada fatiga que acumulan lasmiles de horas de angustiosa lucha y que de un sólo golpe anochecen todos los días deuna vida. Estaba cansada, muy cansada, con aquel gastado cansancio que llama a gritos ala bien amada muerte.Se retiró a su cuarto y rezando en voz alta pidió al señor que arregle el mundo;que una vez más derrote al mal; que se apiade de su creación y de las criaturas hechas asu imagen y semejanza que a falta de un poco de compasión tienen que andar en lascosas del demonio. Después siguió rezando en voz baja, casi musitando. Finalmenteconcluyó que su sobrino como hijo de Dios y bautizado en la fe del señor Jesucristo:"¡Tenía el deber de rechazar al maligno!" Luego fue meditando sobre algunos otrosasuntos que debían ocuparla al día siguiente, hasta que se quedó mortalmente dormida.Despertó como a eso de las seis de la tarde. Bastante recuperada y vestida de negro,anunció que se iba a la iglesia a rezar el Santo Rosario.Más adelante se enteró algo más acerca de las correrías de su sobrino pero nomostró ningún interés. Algo le dolió saber que quizás no podría verlo más.Si Julia el motor de aquella casa se apagó para éste asunto, los demás tambiénquedaron quietos.Ramirito, expósito de 20 años, podía morirse sin preocupación por que su tía-madrina estaba mandando construir en el Cementerio General de Atunrumi, un mausoleopara doce ocupantes, con azulejos negros y unas letras doradas que desde el interioradvierten:"NO SELLES LAS PALABRAS DE LA PROFECIA DE ESTE LIBRO, PORQUEEL MOMENTO SE ACERCA. EL QUE HACE INJUSTICIAS, HAGALOS AUNMAS; EL JUSTO HAGA AUN MAS JUSTICIAS, Y EL SANTO QUE SESANTIFIQUE MAS. HE AQUI QUE VENGO DE PRISA, Y MI RECOMPENSACONMIGO, PARA DAR A CADA UNO SEGUN SUS OBRAS.YO SOY EL ALFA Y EL OMEGA, EL PRIMERO Y EL ULTIMO, ELPRINCIPIO Y EL FIN. FELICES LOS QUE LAVAN SUS VESTIDOS, PARATENER DERECHO AL ARBOL DE LA VIDA, Y PARA ENTRAR EN LACIUDAD POR SUS PUERTAS. ¡FUERA LOS PERROS, LOSENVENENADORES, LOS FORNICARIOS, LOS ASESINOS, LOS IDOLATRASY EL QUE AMA LA MENTIRA Y LA HACE!".APOCALIPSIS 22 (10-14).
  12. 12. CIRO V. PALOMINO DONGO12EL ALACRANRecuerda la pequeña casita que vendió su madre, para poder pagar la garantía ytodos los gastos que de buena gana se hacen para tener en la familia, un cadete delejército.Sus hermanos menores Julio y Zenaida, debieron andar con los pies en el suelopero con la frente alta. "Mi hermano va ser oficial, puede llegar a ser General y aMariscal también, entonces ya verán cómo nos largamos de Atunrumi para siempre apasear en automóvil", solían decir con mucha entereza y orgullo a los compañeros delcolegio que se burlaban de sus zapatos hechos a mano de aprendiz y de exclusivo usoescolar. De su pantalón con culera o de su falda demasiado grande y gastada por serregalada, y mucho más aún, de sus "cochinos anticuchos de tripas y carne de perros" queofrecían en los paraderos de camiones y ómnibuses.Lo malo es que de todo eso no se acuerda. Sólo tiene ganas de volver a Atunrumipara sacarle la mierda al hermano de porquería que se emborracha todos los días y haceparir a su mujer cada año; que está a punto de perder su trabajo de auxiliar en la oficinadel Poder Judicial y que tiene la costumbre de chupar con los morocos a quienes cuandole invitan un trago, les promete: "Le escribiré a mi hermano, para que te ascienda". Aveces: "Para que te trasladen", otras "Para que te den de baja", etc., según la generosidaddel patriótico servidor. Algunos, más generosos o muy avisados, lograban en plenaborrachera arrancarle una carta, que antes de recomendar, repicaba invariablemente:"Conchudo, nos has dejado en la calle. Todo porque eras igualito alviejoymierda del abuelo que vino a morirse en medio de nuestra pobreza; y quetenía la concha de quejarse de la comida después de tragar angurrientamente yencima quería agarrarnos a latigazos, por este o por cualquier motivo que leparecía cosa de indios”.Luego continuaba:"Teníamos que soportarlo porque tu ambiciosa madrinita quería que nossaneara la casa que después ella misma nos compró por una miseria, para quete lucieras con capa de Batman o igual cagada y un gorro locazo que ni lospayasos de estos pueblos se atreverían a usar".Finalmente:"Traidor, el portador de la presente es mi compadre Mariano Sullca Cavero,ayúdale en lo que te pida, sirve siquiera a este buen hombre para aliviar en algotu sucia conciencia. Lo que es yo, no te pido nada, felizmente tengo un empleoseguro donde hago lo que me da la gana, sin tener quien me esté ordenando,¡Gutiérrez, límpiame el culo!".Y para rematarlo:"P.D. Saluda a tu zamba acholada".─Tengo que recurrir a Ud. comadrita por mi ignorancia y mi problema ─lamentó laanciana de 54 años. ─Escríbamelo otra cartita, ya sabe a quién y con el encargo dedecírmelo que le vuelvo a mandar la platita que me pidió tan urgentemente y pídameloque se porte bien, estudie y que reciba mis bendiciones. Ya sabe Ud. comadrita con que
  13. 13. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS13hay que remacharle. No le hago escribir a Julio porque no quiero que se entere cuántocuesta su profesión.─Que problema puede ser. Un hijo inteligente, así por así nomás, no se tiene. Es unabendición del cielo. Es cierto que es una costosa inversión pero cuando dé el día va a darpara todos ustedes que tanto se han sacrificado. ¡Ojala no se olviden de mi ese día! Si nome hubiera vendido la casita que le arrancamos como herencia a su padre, ¿acaso sehubiera podido pagar la garantía?─Ese mi padre, Dios lo tenga en su gloria. Un hombre indolente. A pesar de los grandesfundos que ha explotado en su vida, nos abandonó a mi madre y a mis hermanos paracasarse con una mujer educada. Cuando lo fregó la Reforma Agraria yo tuve que darleun plato de comida. ¿Dónde estaba su mujer educada que nunca le dio hijos y que hastaahora para trasladándose de enfermedad en enfermedad? Para su desgracia hasta loscholos que dicen ser sus hijos naturales han promovido la expropiación de sus tierrasalegando que eran colonos de ese “maldito gamonal”.─Se hubiera muerto como un perro sin dueño y de no ser por Ud. ni siquiera hubieratenido entierro ese canalla, y de no ser por mí, no se hubiera logrado ninguna herencia.─Comentó la escribidora mirando al cielo.─Será porque soy hija de buena sangre es que me encapricho en esto de educar a mi hijoen tan grande pretensión.Se acuerda también de las tremendas cachitas que debió soportar su condición deserrano pobretón. No fue jamás a las diversiones que planeaba su promoción para no dara conocer que gastaba un solo trapo y un solo cuero, lo demás seguía perteneciendo a laescuela de oficiales. Con un: "Ya tengo un plancito con un cuerito fijo", solíadisculparse. Los que conocían su gastada respuesta lo cargaban con: "O sea que eres uncacherito dominguero". Pero no todo tuvo la misma respuesta. El serrano respondió bien,respondió con respeto, estudio y dedicación. Y solo por ser malo su último año, casi"Espada de Honor".Se acuerda también de la chiquilla con que salió tres veces; que en la segundaaprendió a emborracharse y en la tercera a acostarse; que se presentó con sus padres,mejor vestidos que antes y más serios que nunca a pesar de ser zambos para arrancarle lapromesa de matrimonio. Un "así es la vida" y que se ganaba una familia, una casa y unamesa; de lo contrario, adiós a la escuela militar y cárcel por el delito de violación enagravio de su menor hija. "Tenemos la certificación de la pérdida de su virginidadexpedido por un prestigioso centro médico", le habían hecho saber. Después de todo noestuvo mal. Del arenal a un barrio más o menos; de la ropa sola a las ropitas nuevas; dela mentira del plancito fijo, al sudor total en materia de cama con carnes. En fin, a vecesasí se compone la vida.Se acuerda de la carta descomedida de su madre, donde maldice su "casamiento aescondidas". "Habías tenido vergüenza de tu madre, para que sepas yo soy hija de unhacendado, no como tú, producto de un mercachifle ambulante y mentiroso" y "P.D.Saludos a tu esposa que debe ser una niña preciosa y bondadosa que procurará en todomomento recordarte que tienes una madre que espera mucho de ti. Dios la bendiga". Aese descomedimiento solo atinó a juzgar: “Carajo no pensé que esperaban tanto de mí. Siles doy bola sabe Dios que más querrán de mí. Ni que fuera su propiedad.” Acaso no
  14. 14. CIRO V. PALOMINO DONGO14había pagado todas las ayudas. Aunque sea con un solo giro, estaba pagado. "Yo no yosoy su único hijo".─Se lo hemos dicho todo a ese desvergonzado vividor, comadre- comentó la madrina, almismo tiempo que pegaba la carta con su lengua larga y jugosa.─Yo sólo quería decirle que se acuerde de nosotros ─lamentó desfallecida.Recuerda que se ofreció de voluntario para la Zona de Emergencia supuestamentepara hacer quedar mal al "Espada de Honor", pero que en realidad lo hizo por laprolongada insistencia de su mujer que estaba loca por aparecerse felizmente casada,controlando su casa y criando sus hijos, aunque sea en el infierno y no escondida a losojos de sus compañeros de promoción.También se acuerda que primero fue la vigilia prolongada y luego el tenazinsomnio y más tarde el cansancio sin tregua. Cansancio de alarmas y movimientos atodas horas. Cansancio de las muertes escogidas. Cansancio de la caída de tantocampesino cojudo que se ponía frente a las armas de un batallador atormentado por todaslas formas del miedo. Cansancio de la indolente, brutal y estúpida conducta de los jefes.Cansancio de la pobreza de la paz y de la miseria de la guerra. "Tómate esto, casi todaslas señoras del Comité de Damas lo tomamos. Se lo recetó en Lima un médicoespecialista a la señora del coronel Retto, sirve exclusivamente para provocar el sueñoatrasado", le había recomendado su mujer, al tiempo que lo condenaba a trajinar con esascoloridas pastillitas de fina presentación plástica.─Comadrita estoy muy preocupada porque a su ahijado lo han mandado a la Zona deEmergencia no me lo vayan a matar esos cholos terroristas entrenados en Cuba, Rusia yla China. Escríbamelo una carta recomendándole que se cuide mucho y suplíquemelopara ver si se da un salto para poner en vereda a su cuñado que abusa demasiado de supobre hermana que tanto se ha sacrificado por su carrera.─¡Ese desagradecido! Voy a escribirle sólo porque me da pena que la Zenaida venga ami trabajo del hospital con fuertes golpes en la cabeza. Estoy segura que con su carácterde militar va a poner las cosas en su sitio. ¡Sólo por eso! -concluyó la cartista y comenzóa escribir sus letanías sobre el papel: "Cuídate del agua mansa que de la brava me cuidoyo", escribió ese dicho para decir no se sabe qué. "Saludos a tu esposa que debe ser unaniña distinguida porque todos los militares se casan con gente de la “jay-lay", opinó conla certeza de que la "condenada" que así la llamaba, leería; y, porque sabía que ningunachica decente se acuesta a los 16 años, y también porque los militares no siempre andancon la mejor gente. Eso lo sabía con la exacta realidad de un recuerdo vivo que come,calza y viste. "P.D. Tu madrina te saluda y pregunta qué es del capitán Suarez, dóndevive y que grado tiene. Ella te recuerda y te quiere mucho, no le hagas esperar turespuesta".─¡Yo soy el alacrán, cuando pico mato y cuando me quieren cagar, me mato. Yo no merindo! ─Gritaba el capitán Gutiérrez al pelotón. ─¡Cualquiera puede ser el enemigo enesta guerra de mierda. Esos indios que con su cara de cojudos se acercan con una tuna enla mano, pueden traer una granada en la otra. No se olviden, tienen ganas de morir, esoquiere decir, que tienen más ganas de matar!Finalmente recuerda que fue en esa especie de cantina con mesitas alcahuetes quellamaban "la Diskotec"; que estaba borracho; que quería encontrar a la "Pacharaca" para
  15. 15. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS15que le rasque las cabecitas; de la gente de porquería que se divertía manoseándose rico yquejándose del toque de queda porque les privaría de meterse otro polvo en su suciorincón; que vino un chiquillo huevón con la "Pacharaca"; que le dijo que la "Pacharaca"era su amor; y que "a la mierda los militares, yo chupo con mi plata"; y la "Pacharaca"dale con eso de que los dos eran sus amores pero que: "esta noche nada contigo porqueeres un abusivo, quieres que te haga todo lo que no te hace tu mujer y después me dejasbotada"; que ¡ ja, ja, ja, ja!; que sacó su revólver y metió un tiro al techo; que saliócorriendo de esa porquería de invento; que se tomó todas las pastillas para dormir; queclareaba; que vomitaba; que sonaba un avión; que vomitaba; que anochecía. Pero jurapor su santa madre que jamás había arrojado una granada en ese tugurio para que semurieran la “Pacharaca” junto a su huevoncito malcriado y cinco arrechos parroquianosmás.─¡Quién le recetó ese psicofármaco ─amonestó el jovencito de mandil blanco con elpecho descubierto.─El alacrán. ─Respondió desde la cama de aquel viejo hospital.─¿Quién es el alacrán? ─volvió a preguntar el médico de guardia con la esperanza dederivar el caso a psiquiatría.─El que mata o se mata ─respondió.Y por la carretera bordeada de las miserables casuchas desoladas de aquelinsignificante poblado andino que recordar no quiere, sigue motivando al pelotón quecorre al paso ligero de su mente: "¡Los valientes no se mueren!", y el pelotón queresponde: "¡¡¡No se mueren!!! "¡¡¡No se mueren!!!".
  16. 16. CIRO V. PALOMINO DONGO16POR LAS ALTURASAcabó sus estudios en el mejor colegio que pudieron costearle. Allí aprendió queel mundo crece, prospera, camina hacia adelante llevado sobre los hombros de grandeslíderes, que deben ser reemplazados por otros que se preparan para tomar la posta. Todoeso aprendió con los ojos bien abiertos y los oídos muy atentos, en tanto su alma seinclinaba a remediar los males de la humanidad, y como le estaba asignado, se hizoestudiante de medicina.En la universidad comprendió que el mundo puede ir más lejos de las ambicionesde papá o los sueños de mamá. Que existían verdades menos flojas, menos contritas, queempezaban aquí en la tierra y que debían alumbrar sobre ella.Su acción le fue reclamada y entregó generosamente su accionar, en la mismadirección y en igual medida que sus concertados. Su vida empezó a cambiar y con ella elpropio mundo también debía ser cambiado.El primer cambio se notó en la casa, cuando el padre culpó a la madre por haberdefendido todos sus caprichos y hacerle creer al mozalbete que todo el espacio estabaabierto en este país tercermundista, para que ahora viniera con ese peligroso cuento de lapolítica y el socialismo. La madre replicó que todo eso que estaba sucediendo era por suculpa porque no quiso esforzarse para enviarlo a España con esa beca barata del OpusDei. Así empezó una batalla que él no entendió jamás porque andaba metido en otrasguerras, aun cuando los víveres, los pertrechos y el aprovisionamiento seguían saliendodel mismo lugar. Al cabo de un año su familia por fin comprendió a su modo que suhijito no quería ser amigo de Hipócrates ni de Galeno, sino de los mayores ateos quedesde hace más de dos siglos vienen repartiendo recetas para que los hombres puedanterminar de matarse en nombre de la humanidad, Nunca supieron realmente qué hacía suhijito ni con quienes se juntaba. No fue que se volvió un solitario o un resentido, sinoque se hizo clandestino.Al tercer año de sus convicciones, comenzó a frecuentar los almuerzos de la casahaciendo preguntas estúpidas que no correspondían a un hombre que estabapreparándose para remediar los males ajenos. "¿Mamá, cuando tú te casaste con mi papá,lo querías?". La pregunta hasta ofendía. "¿Mamá, estás de acuerdo con el aborto?" Esepecado ofendía la creación divina y qué pensaba él que iba a ser médico. Entre estascharlas harto pueriles, la madre le sugirió lo lindo que le quedaría una barbita tipo Freudy recortarse el pelo, sólo para mejorar su posterior crecimiento: como los manzanos, lasperas, en fin para dar mejores frutos. Cuando al día siguiente encontró a su niño con elpelo corto y su castrista barba en los quintos infiernos se emocionó hasta las lágrimas yadvirtió que nunca se acaba de ser vieja para aprender que no son las órdenes ni losruegos lo que quiebra la voluntad de los inteligentes, sino el raciocinio, por muy pobreque este sea.Durante el almuerzo del segundo día de la afeitada, le confesó a su madre queandaba enamorado. Ella comentó que esa chica debía ser muy buena y que seguramenteella le había inspirado sus últimos cambios. El dijo que así era y que por eso mismoandaba con un hijo suyo en la barriga. La madre casi se pasó la cucharita plana de loshelados. De un sólo golpe lo supo todo sin necesidad de que le dijeran algo más. Loúltimo que le faltaba saber fue que la amada de su hijo era una chica provinciana deAtunrumi, compañera consecuente y combativa, que estaba a punto de que la echaran de
  17. 17. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS17su cuarto de pensión aquel mismo fin de semana. Además le rogó que no piense delmodo tan violento y radical como lo hace la familia sobre los cholos, los negros o loschinos, porque estas cosas no son como se piensan, sino que son como lo que son.Finalmente sólo quería hacerles saber que se buscaría un empleo y que lamedicina tendría que buscarse otro remedio. Con esto, bastante ofendido y sindespedirse se perdió por veinte días más, hasta que lo encontraron entre los cristianosdefendiendo a Lenin en medio de la Facultad de Medicina. Lo hicieron llamar y elacudió advirtiéndoles que se ocuparan de sus vidas, de su casa, su apellido y de suhermana. Al rato se apareció la compañera con la cara manchada y el gesto altanero. Ella presentó y ellos, “que tal, como estás”, como si no hubiera pasado nada, con clase, yella por su parte, pero solo pensando: “Chichu pues, acaso no me ven”. Del restaurantepasarían por la pensión a recoger sus cosas, pero ella dijo que eso lo haría después. Laverdad es que no había casi nada que recoger: una cama de somier con su colchón decotén molido, una maleta de cartón con algunos trapitos proletarios y unos cuantos librosmás.Les cedieron los dos ambientes de la azotea y el medio baño que allí estaba. Lessuplicaron que comprendieran que por motivos de seguridad la puerta principalpermanecería cerrada, así que mejor sería entrar y salir por la puerta del servicio.Finalmente, otra cosita más que casi se les olvidaba, que en casa ya no se cocina porquetodos comen fuera, y si algo se calienta o huele es la dieta diabética de papá que porprecaución también aprovecha mamá. Que Sonia comía en su trabajo. Y él, por favor,que estaban muy agradecidos como para discutir esas minucias y que ya verían cómoellos también desaparecían cuando salieran los asuntos del partido que les obligaría aabandonar esa emergencia.La andina Katiuska se fue hinchando bonito, desde abajo hasta arriba, porque lasala comedor con teléfono a la mano, tenía un tragaluz que estaba perfectamenteacondicionado para hacer fugar hasta el infinito cualquier rumor de aquel ambiente. Através de ese ducto supo que menos mal era blanquiñosa aquella cholita mostrenca y conel pelo del color con que antes ella se teñía, pero nada que ver como pareja de Miguelito,por eso no se preocupaba de si debían casarse o no. Ojala que cuando nazca la criaturano se parezca a Manco Capac o Mama Ocllo, porque la maldición de los indios, losnegros y los chinos puede durar hasta ocho generaciones, así que con este riesgo quecomprometía a toda la familia no podían andar libres de preocupaciones.También sospechó que seguramente su niño andaba embrujado por esa suerte demañoserías que conocen los serranos desde el tiempo de los incas, sino cómo se explicaque desafiando a una familia de alcurnia abandone una brillante carrera en unaprestigiosa universidad particular, dejando de lado hermosas chicas de su misma clase;sólo así podría entenderse semejante desvarío.Mientras que para su apenas conocida Sonia, lo de Miguel era parte de unapasajera onda universitaria. Más adelante verían como todo ese esnobista apareamientoprogresista acabaría sin pena ni gloria, precisamente cuando ser "progre", sea hacer otrascosas, aunque sean el revés de lo que se hacen hoy. "¡Ya verán!" "Menos mal que noandaba metido en las drogas o con los terroristas, eso sí que es pura depresión".Por su parte el padre un poco más comprometido con los detalles de la vida de lapareja, repetía que Miguel era idéntico a su abuelo materno: un político nato, que llegó a
  18. 18. CIRO V. PALOMINO DONGO18ser Ministro Plenipotenciario del Perú para aclarar no se qué cosas con un país que norecuerda. "Un hombre de Estado a carta cabal", sólo esperaba que Miguel reaccione:"¡Ya verán!" Lo de la mujer, normal pues, o acaso querían que resulte maricón. Ademásse percató que la mujercita era bastante leída para ser serrana y eso valía en cualquierparte del mundo, sea en los Himalayas, los Alpes o los andes.Con menos tiempo para la universidad y mucho más para dedicarse a los asuntosdelicados del partido, Miguel fue conociendo sus lucrativos enredos internacionales.Como producto de esas andanzas comenzaron a llegar a la azotea, las cosas necesariaspara atender decentemente a una mujer embarazada que maneja un automóvil y hacecompras en los supermercados: básico; que viste su preñez a la moda, normal; quecomparte almuerzos en peñas criollas y cenas en café-teatros los viernes, sábados ydomingos: También hay que divertirse pues.La vida se fue componiendo para esos dos tortolos, porque Miguel era miembrodel Directorio del Centro Para la Supervivencia de los Indígenas Indigentes (CEPASII),sociedad civil sin fines de lucro, que canaliza recursos de la cooperación técnicainternacional, que en definitiva casi nada tiene que ver con los afanes políticos de susbeneficiarios porque la ayuda que llega son dineros recaudados en sindicatos,universidades, iglesias protestantes, clubes de ayuda al Tercer Mundo, fundaciones,millonarios deprimidos, en fin, de toda esa difusa voluntad ecuménica por cambiar elmundo.Al quinto día de haber nacido el niño, con más curiosidad que amor, subió laabuela a conocerlo. Era grande, estaba sano y era enteramente blanquito, también lindo,pero no se podía decir a quién se parecía. La madre dijo que era igualito a su padre. Loque más le sorprendió a la emocionada curiosa era la cantidad y calidad de cosas que sehabía acumulado en esa azotea. Era evidente que el trabajo que compartía su hijo con loscompañeros del partido era más lucrativo que cualquier profesión liberal o prósperonegocio, si se tiene en cuenta que los primeros cinco años de sus rentas sólo alcanzaríanpara compensar los gastos ocasionados por las cuentas de la universidad, sin contar losgastos de manutención del estudiante; en cambio, en ese centro de los diabloscomunistas o lo que fuera, se cosechaba lo que no se había sembrado y lo bueno era queese negocio tenía mucho que ver con extranjeros de los Estados Unidos y de Europa:Paris, Madrid, Roma, Londres, Atenas, Ámsterdam, Bruselas, Estocolmo, etc.También pensó que la cholita blanquiñosa podía ser hija de algún hacendadocaído en desgracia por culpa de la Reforma Agraria del cojo Velasco Alvarado y quemerecía un trato más familiar. “Si deseas bañarte, también puedes hacerlo en la tina delbaño de mi dormitorio”, la respuesta fue que gracias, pero en tres meses debíantrasladarse a Atunrumi, para constituir un nuevo centro destinado a promover eldesarrollo agrario. Allí Miguel sería el Director Ejecutivo, tendrían dinero para comprarun local, dos camionetas y un fundo para experimentos agroecológicos. "¡Tenía razón miviejo, Miguelito no era algún tonto que corría tras alguna loca quimera social, todo locontrario, pues ya tiene abierto un gran negocio con mucho porvenir", pensó con orgullola madre del líder social. Aunque le dolió un poco saber que la cholita iba a viajar aViena por tres meses para cursar una pasantía, y que aprovecharía esa oportunidad paraconocer Madrid, Paris, Londres y si se puede Atenas también. “¡Carajo, la que no corre,vuela!”, pensó como piensan los envidiosos.
  19. 19. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS19Por sus cientos de años de pobreza y abandono, Atunrumi está hecho para diezrevoluciones, mil quinientas ONGs y más de un juicio final. Allí Miguel halló que todoestaba por hacerse o para el quehacer de organismos como el Instituto Nativo para laPromoción Rural del Sur Andino (INPRUSA), que acababa de constituir con criteriofuturista. El instituto adquirió la casa de Pascual Robles Valverde residente de Lima, porla mayor suma que jamás se haya pagado en esas comarcas por una antigua casona. Estehecho liquidó para siempre el mercado tradicional de inmuebles de la localidad e inclusofue motivo para que otros vendedores reclamaran un mayor precio por sus casasvendidas en otros tiempos. Después de algunas mejoras, se amobló el local, sin descuidarsu decoración con caporales de chicha que hacían de floreros, abigarradas llicllas queremplazaban a las cortinas y al franelógrafo, una pequeña biblioteca con todas laspublicaciones que esas oficinas suelen tener, afiches multicolores y lemas queexhortaban a la acción, sacados de algún autor fuerte y comprometido hasta el martirio.Con la fijación en la fachada de una placa de vinilo negro con letras doradas, arrancó lasactividades del INPRUSA.Miguel viajó a Lima a procurarse del personal competente que requería laprogramación de las actividades del "centro de desarrollo". Allí, entre los pocosatrevidos y dispuestos a abandonar el corazón de la cultura, la civilización y el poderrepublicanos, tomó a los amigos desocupados del partido, especialmente entre aquellosque hallaban trascendental para sus vidas un baño de serranías, ahorrar algún dinero yretornar a su ciudad para cumplir su destino urbano.Los empleados fueron llegando poco a poco y los proyectos iban ejecutándose enfunción de los dineros que llegaban desde las fuentes de financiamiento. Todo podíahacerse: postas médicas, piscicultura, apicultura, agroecología, lombricultura, proteccióndel medio ambiente, sanidad animal, irrigaciones, rehabilitación de andenes,conservación de suelos, crianza de camélidos sudamericanos, investigacionesantropológicas, sociológicas, psicológicas, medicina tradicional, planificaciónfamiliar....... ¡Todo! A los dos años cuarenta empleados competían en el estrecho valle deAtunrumi con los empleados del Estado, tratando de tomar el tiempo de los campesinospara enseñarles su arte y su parte. En alguna reunión de trabajo, Miguel vaticinó: “Con eltiempo todos los empleados de ese ministerio serán nuestros socios estratégicos. Ya hevisto que su debilidad más penosa es el miserable salario que perciben. Un suculentoviatico a su jefe y toda esa maquinaria pasará a ser sucursal del INPRUSA.”Las visitas de los representantes de las entidades financieras fueron testigos de lasnecesidades de aquel lugar y de los pueblos que lo rodeaban. El instituto debía hacermucho más y por eso se invitó a Miguel a una gira europea para que el mismo expusieraante el Directorio de los organismos cooperantes la necesidad de incrementar sucontribución. Dar conferencias ante sus desprendidos samaritanos pero también ante lostacaños reaccionarios que no faltan en ningún lugar del mundo y que casi siempreterminaban insultándolo. “Si en tu país existe un puñado de ricos y un montón demuertos de hambre, inicia una revolución armada, conquista el poder, mata a losoligarcas y refunda el imperio de los incas, pero no vengas con eso de que mi gobiernotiene la obligación de regalarles nuestros dineros”.Lo que pasa con el alma de los latinoamericanos que mueven sus huesos porEuropa, sólo ellos lo saben. El asunto es que el joven regresó con el propósito decambiarlo todo de una vez y para siempre. Eso de trabajar en agroecología sin bosta, enpiscicultura sin alevinos, en apicultura sin abejas, en planificación familiar sin condones,
  20. 20. CIRO V. PALOMINO DONGO20etc., etc., y solamente por medio de folletitos copiados de otros folletitos curiosos y hastabonitos. Eso era una mierda. Lo que ahora correspondía era hacer un estudio completodel lugar por cuencas hidrográficas y zonificación ecológica y sobre la base de esasherramientas planificar y programar proyectos para recibir a raudales toda la filantrópicaayuda que impacientemente estaba esperando su destino en Europa y Norteamérica.Como tenemos dicho, su alma había cambiado en tan sólo algunos meses, pero sucorazón también. Al poco tiempo de reunirse con su mujer se aburrió horriblemente desus sugerencias, chismes, celos, reproches y pobres ideas. Cómo le molestaba quetodavía mantuviera rencor al Jefe Local del Ministerio de la Producción que alguna vezpretendió incomodarlos con el cuento de que el instituto era un nido de terrucos. Laceguera provincial y la miopía criolla debían desterrarse del Perú para siempre porque loque se aproximaba era un generoso y superior internacionalismo; no aquel quepreconizaba el partido, cuyo concepto se reducía a sacrificar el pellejo en tierrasextrañas, sino uno nuevo y ecuménico, cuya principal expresión era la ayuda materialdirecta a los agentes del desarrollo, que podía expresarse en una infinidad de modos, porejemplo: una computadora en pleno funcionamiento en este purgatorio llamadoAtunrumi. Esta ayuda no venía, ni podía venir de la esfera de los países socialistas,porque estos siempre están al borde de la miseria, sino de los países ricos, ricos no soloen dinero sino en bondadosos pensamientos para los indígenas de estos valles y punas."¿Nosotros vamos a ser los canalizadores de esa generosidad?", había expresado en unareunión de trabajo.Esta visión postmodernista del mundo superaba grandemente los límites decualquier propuesta política nacional, por eso le resultaba ridículo que su mujercitasiguiera manteniendo su terco encono a un adefesioso y deslenguado burócrataprovincial. Después de recomendarle que pensara seriamente en desterrar de su menteesa serrana debilidad, le anunció su próximo viaje de coordinación a Lima para despuésdel cumpleaños de Manolito, que se iba por los tres.El viaje tuvo que ver con cuentas bancarias, giros, alquileres de oficinas y muchascompras, el retorno al seno materno, más un romance que él llamó de "altura", porquetenía mucho que ver con su filantrópico quehacer. Otro nivel de contacto personal ysexual. La antropóloga de sus alturas acabó siendo la Directora Ejecutiva de la Oficinade Enlace del INPRUSA en la capital. Mamá bendijo a la pareja y hasta llegó a ofrecerlesu casa a la distinguida muchacha, pero ella más distinguida aun, se ofreció molestarlaen cualquier momento. Papá volvió a repetir, que no en vano se parecía al abuelo, quefue Ministro Plenipotenciario del Perú, pero aún no recordaba para qué, ni dónde. Parasacarse el clavo le bromeaba: "Vieja, como has gastado gratuitamente tus nerviospensando en las brujerías de la serrana, ahora quieres recuperarte con la linda Eloísaporque sabes la fortuna que maneja su familia. ¡Qué buena raza tienes vieja!"Estando las cosas así, al cabo de tres meses regresó a Atunrumi, para evaluar alpersonal que debía despedir. Se fueron los pioneros del instituto con más rabia quedinero. Se fueron pese a la cerrada defensa de su conviviente, que se calmó cuando lepidió que le explicara: “¿Qué hacían en el Instituto? ¿Para qué servían?" Esta no supoque responder porque tampoco sabría explicar qué hacía ella misma, ni para que servíaMiguel en esas tierras donde los hombres habían sobrevivido por más de diez mil añossin necesidad de ninguna limosna internacional. La cosa es que comenzó a llegar otrotipo de personal, más intelectual, más estudioso. Tomaban café y fumaban todo el día,
  21. 21. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS21sin llegar a creer que fuera cierto que los indios nunca hacen el amor calatos y que nosaben besar.A los cinco meses anunció a la madre de su hijo que viajaría a Lima para hacersecargo directamente de la Oficina de Enlace, porque ésta había cobrado especialimportancia para los intereses del instituto y que en manos ajenas podría serlesperjudicial, y que durante su ausencia debía hacerse cargo de la Dirección Ejecutiva de laONG en Atunrumi, hasta tanto él logrará que esa oficina se comportara como unmecanismo automático.Los chismes de su romance de "altura" con la antropóloga pituca partieron desdela casa de su "suegra". Cuando se apareció en Lima con su hijo en brazos, esta le recordóque no estaba casada con su Miguel y que dentro de esa libertad tenía derecho a hacer loque quería con su vida o qué se creía ella. Él le dijo que se dejara de celos huevones yquién le había autorizado abandonar sus obligaciones en la principal de Atunrumi.Katiuska le ordenó que se dejara de cojudeces y que le confiese abiertamente su traiciónporque sino ella también se desahogaría confesando ante el partido y la fiscalía todos losnegociados que habían hecho con el dinero de los gringos. Cuando ambos convinieron,con gran ventaja para la mujer, el destino de sus “ahorros”, cada quien se fue a vivir susmuy nuevas y bien financiadas vidas.Más adelante, Miguel fundó en un terreno que le cedió la Asociación Pro-Vivienda "Atunrumi" de Lima, el Instituto de Apoyo al Desarrollo del Refugiado UrbanoMarginal (INADRUMAR). Con la inauguración de su flamante local, terminódefinitivamente su relación laboral con su compañera andina. Cada quien se fue por sulado, pero siguieron viviendo de lo mismo, porque ese era el único medio de vida queconocían. El resto, como todo, era del partido que de todas maneras debía tener sumordida en la dulce y jugosa manzana que generosamente obsequiaba la cooperaciónextranjera.Lo que jamás esperó que llegara, llegó. Aquella esquela directa y violenta leinvitaba a abandonar sus afanes asistencialistas, caso contrario era hombre muerto.Ahora está empeñado en identificar al perverso autor de aquel miserable anónimo quepodría haber venido de los iracundos y rabiosos despedidos de Atunrumi, de su ex-conviviente o para su mayor desgracia, de los mismísimos terrucos. ¡Qué hacer! ¿Tomarla beca para estudiar agroforestería en Bélgica durante dos años? No, mejor comprarse laSmith & Wesson que le ofrecieron porque la cosa había llegado hasta la altura de no serpara nada despreciable.Lo que ahora convenía era seguir insistiendo en eso de la filantropía trasnacionalhasta acumular el valor de la pequeña fortuna que se llevó la serrana y cuando la cosa sepusiera color de hormiga, desmontar todo el aparato hasta convertirlo en algo que sepueda llevar en los bolsillos, aprovechando que el partido estaba en crisis al igual que elresto de los izquierdosos movimientos por culpa de los ultras guerreristas, y al finaldecidirse a montar el negociazo que le propuso el padre de Eloísa.
  22. 22. CIRO V. PALOMINO DONGO22EL CUIDANTEQue estoy embarazada y reclamando padre para mi hijo, no es lo último que meha podido suceder. Creo que ya me han pasado todas las desgracias como pasan lascuentas de los rosarios en las manos de las viejitas del Centro de Conciliación Espiritual"María Reina y Madre". No sé porqué después de rezar un rosario, como si fuera unmilagro, una ya no se siente mal. Te viene un alivio y hasta sientes alegría, será porqueel rosario es una penitencia cumplida. Todo en la vida es una penitencia que te atormentaahora para volver mañana. Todas las noches al momento de acostarnos pensamos: "Nodebo ser así, mañana voy a ser diferente" y al día siguiente a pesar de haber hecho todoslos esfuerzos para ser mejor, seguimos siendo igual nomás, porque no hemos tenido lasuerte de que el mundo, las personas y las cosas puedan cambiar para nosotros.Cuando nazca mi hijito, si es varoncito le pondré el nombre del señor Teófilo.Buena gente el viejito. Me ayudó bastante para conseguir mi nombramiento. Con queganas me animaba: "traes seis fotografías tamaño carnet y todos tus documentos en unfolder. Yo redactaré la solicitud de un modo que no podrán negar tu petición. Además estu derecho", y después: "Yo me encargaré de que tu expediente esté siempre al alcancede la mano del Jurado". Más tarde, cómo se preocupó de que hiciera mis interminablesesperas y las largas colas sin perder la paciencia, ni la esperanza."Bien limpiecita y decentemente vestidita, para causar una buena impresión,porque una educadora debe traspirar buenos modales y mucha cultura". ¡Qué ingenuaera!, pero que importa, también es bonito ser inocente, sino como hubiera tenido valorpara prestarme vestidos, zapatos y hasta pintura de labios. Sino cómo hubiera aprendidoa ser una señorita, conversar en las reuniones, entrar en los restaurantes y comer concubiertos. No hubiera sido nada, mejor dicho, hubiera sido poco, una empleadadoméstica toda mi vida. Triste será ser la mujer de un bruto que te engríe un poquito ydespués te golpea toda la vida hasta matarte. Felizmente con esta mi desgracia ya sé loque valen los hombres y jamás voy a necesitar casarme. Mi sueldito es mi padre y mimadre, aunque sólo alcance para ser pobre nomás, pero me sirve para pagar mi pensión,el alquiler de mi cuarto y comprarme algunas ropitas. Yo vivo de mi trabajo. Yo soyhonrada.No sé. Ahora cuando pienso una cosa, acabo pensando otra. Bueno, si mi hijito esvaroncito le pondré el nombre del abuelito Teófilo, que es buena gente y me ha dichoque su nombre significa "El que es amado por Dios", yo también quiero que mi hijito seaamado por Dios porque él será su único padre. Me invitaba al restaurante y hasta teníami foto en la que me hizo dedicar: "Para Teófilo, sinceramente: Silvia. 12-03-87". No meimporta que todo el mundo diga que es un viejo mañoso, agiotista y chismoso. Si esmujercita se llamará Clotilde como mi abuelita que me ayudó a crecer.Lo que es mi madre no cuenta para nada. Malo será bautizar a las criaturas con losnombres de las gentes que se van a ir al infierno. ¡Borracha! Dicen que por viciosa labotaban sus maridos; qué maridos ni que ocho cuartos, si solo han sido varios imbécilesque convivieron con ella hasta arrepentirse. Mejor será no pensar mal porque es pecado,pero pensándolo bien todo somos pecadores y yo también soy una pecadora por tenerestos malos pensamientos.Qué bueno es estar lejos. Cuando crezca mi barriga le diré a la gente de lacomunidad: "Me he casado, mi esposo es ingeniero y trabaja en Arequipa"; también
  23. 23. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS23pediré permiso para cobrar mi sueldo y visitar a mi esposo. Ojala que esa AsociaciónPro-Vivienda encuentre la chacra que está buscando para la lotización. Cuando pidan lacuota para pagar los lotes, de donde sea voy a sacar la plata, aun cuando sea vendiendomi alma al diablo. Ni siquiera es para tanto, total como me quedaré en la comunidad casitodo el año, no voy a gastar mucho porque vestiré solo mi buzo, tampoco gastaré enpasajes todas las semanas y como además solo voy a comer lo que producen loscomuneros, voy a juntar buena platita para lograr ese terrenito.Cuando mi hijo sea grande, mi casa esté acabada y tenga buena mesa y mi camatendida con sábanas limpias, seguramente ese perro vendrá a contarme sus tristezas:"Tengo seis hijos, mi mujer es una bruta, estoy enfermo, casi me muero. Perdóname,estaba ciego por mi orgullo y por eso ahora estoy pagando caro". Otra vez me pongo apensar sonseras como si fueran ciertas. No es bueno que me gane la imaginación porquehasta loca puedo volverme.Además porqué se va a salir con su gusto ese perro, cuando nazca mi hijito loinscribo en la Municipalidad con su apellido, le inicio un juicio de alimentos y despuésjuicio y más juicio hasta que aprenda a mantenerlo. ¡Qué tal lisura!, me voy a hacervaler. A última hora mejor no, el desgraciado puede comprarse a los jueces y tinterillospara defenderse y hacerme sentir peor y sin plata; si me ha dicho: "Anda nomás, quéjatea quien quieras, veremos si los jueces saben hacerle caso a una que se encierra concuatro", y encima: "Acaso yo no más he sido tu cuidante".Que feo es estar sola y esperar sola. Mejor ya no pensaré en nada. Mejor voy ahacer todo lo que tengo que hacer y esta noche me voy a comer al "kaly" para ver en latele a la Miss Perú de Señoras que ha ganado a todo el mundo en los Estados Unidos;dicen que es muy bonita y que tiene dos hijitos.►☼◄─¿Ud. puede creer señor Director que mi esposo en su calidad de educador y padre defamilia. va a prestarse para semejante adefesio? ¿Cómo puede decir esa cholita refinada:"que debido a las constantes incursiones de elementos armados a la comunidad, que noshicieron temer por nuestras vidas, nos hemos visto obligadas a aceptar la protección denuestros colegas varones, quienes para mayor seguridad decidieron pernoctar connosotras en el mismo ambiente". ¡Conchuda! encima sin la menor vergüenza dice: "quedebido a esas circunstancias, me encuentro embarazada del quejado, quien lejos dereconocer su responsabilidad, está solicitando su traslado a otro centro educativo.─Vomitó por fin la mujer y de memoria, la queja que tenía aprendida. ─Y agregó. ─Sien ese pueblo se pasean a sus anchas los terrucos. ¿Cómo puede estar seguro que esamujer no es una terrorista?─Por favor señora, no se sulfure- suplicó el funcionario y con tono más calmado agregó:─Debo recordarle que el Ministerio de Educación se limita a tomar los servicios de losprofesores, supervisar su desenvolvimiento profesional y pagar sus salarios, luego deesto, estamos absolutamente prohibidos de inmiscuirnos en la vida privada de losdocentes; en consecuencia, mal podríamos tratar de resolver la queja de la señoritaprofesora, ni tampoco su petición por tratarse de asuntos estrictamente personales, y siusted cree que la profesora es una delincuente terrorista, pues bien vaya a la Base Military denuncie esa sospecha y verá como todos los profesores de ese centro escolar se van
  24. 24. CIRO V. PALOMINO DONGO24veinte años a la cárcel. ─culminó pensando: "¿Cama redonda contra la subversión? ¡Québuena pendejada de ese cholito huevas tristes"!─¿O sea que no la van a despedir del magisterio y encima se va a quedar de maestra esainmoral quitamaridos? ¡Qué buena raza!, esto no se va a quedar así, voy a quejarme anteel mismísimo señor Ministro de Educación para hacerle conocer su complicidad en esteacto inmoral, ya verá. ─amenazó la mujer al Director de la Unidad de PromociónEducativa. ─Ahora pues, como seguirá teniendo sueldo podrá contratar abogados parafregar a mi esposo con los juicios de alimentos que muy bien saben hacer esas pendejas.¡Ojala y la mate una bala perdida como ella! ─Culminó la quejosa y se marchó tirandolas puertas y la vergüenza.
  25. 25. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS25EL CANDIDATOBrillaba en todo su esplendor en un cielo límpido y azul, el rubio sol denoviembre, cuando llegó a Atunrumi el hombre de esta historia. Como acostumbran losque llegan al lugar con algún propósito comercial, cultural o altruista, acudió a "RadioSintonía, su mejor compañía" para que el periodista, locutor y dueño de la emisora losentrevistara sobre las razones de su llegada y el tiempo de su estadía. A través de esediálogo hizo conocer al vecindario que en su condición de ex comandante, sociólogo yantropólogo tenía muy metido en su alma el deseo de ofrecerle al pueblo de sus entrañasalguna buena obra que su generoso corazón y su desinteresado espíritu, le obligaban.Para su corta permanencia por la tierra de sus amores había programado una seriede charlas sobre orientación vocacional dirigida a la juventud estudiosa deldepartamento, para que no anduvieran perdidos por los caminos del porvenir sin saberqué hacer con sus tiernas vidas.Más tarde, después de la primera charla se enteró que apenas llegaban a cinco losque necesitaban un guía para definir su vocación, porque el resto no solo podía perderseen los senderos del futuro, sino hasta caerse en sus precipicios por encontrarsecompletamente ciegos para esas jornadas. Cuando constató que todas aquellas joyas deltesoro de la juventud no sabían qué hacer con sus vidas, comenzó a preocuparse por elestado de las cosas que habían arrastrado a esas pequeñas almas hasta esos extremos deabulia e indolencia.Su misión ya no sería despertar vocaciones en las mentes de muchachosconfundidos. Había que hacer algo más ambicioso. Lo que se necesitaba con sumaurgencia era abrir la mente de toda la gente que habitaba aquel provinciano poblado, paraque pudieran ver y comprender la magnitud de sus desgracias. Y por eso decidió darcharlas sobre la problemática y realidad regional y nacional en el lugar de costumbre.A la primera, asistieron los que tienen preocupaciones intelectuales, que por estoslugares son los que no tienen nada que hacer a la hora que se programan estasactividades; a la segunda asistieron los curiosos, que no se pierden toda aquella ocasiónque pudiera resultarles divertida; a la tercera asistieron todos aquellos que les divierte lasfantasías de los que imaginan la realidad: los locos; pues en aquellas jornadas deavivamiento cultural el sabihondo conferencista hablaba que la más grande desgraciahistórica que le sucedió a los hijos de Manco Capac es haber sido conquistados por lapeor raza del mundo: los españoles. Esos hombres crueles, ambiciosos, sádicos yociosos; que otra sería la realidad del Perú si a estos lugares habrían llegado los rubiosdel norte de Europa, “ahora hasta el más pobre de los peruanos tendría una casa conjardín y automóvil estacionado en su puerta”.También se lamentaba de que si el cojo Velasco, no hubiera repartido entre tantoindio vago, las riquezas de las haciendas de aquella región no habría tanta hambre ymiseria; pero advertía que nada estaba perdido del todo, porque “si dejamos que losgringos vengan a explotar los millones de toneladas de oro y plata que se esconde ennuestros cerros y aprendemos a trabajar como ellos, otro sería nuestro futuro”. Así ibaexplicando como una novedad, lo que todo el mundo sabía que debió hacerse hacemucho tiempo, pero de algún modo el curioso auditorio sentía que su chiflada peroratamejoraba el ambiente en estos tiempos de toques de queda, incursiones armadas, salvajes
  26. 26. CIRO V. PALOMINO DONGO26matanzas y destrucción de todo lo poco que se había construido a lo largo de variossiglos.Aún cuando no se había acabado con la discusión, sobre si lo que decía este lejanopaisano eran locuras que se aprendió por los lugares donde trajinó su soledad o, que talvez desvariaba por ausentarse tanto tiempo de su pueblo, hasta no saber cómo pensabansus coterráneos; un buen día anunció por la radio que el iluminado prócer de estosnuevos y buenos tiempos que se asoman, don Melchor Alejandro Aníbal Salado de laPera le había encargado alumbrar con su mensaje a las gentes de esta parte de los andes,para que se produjera de un solo golpe el gran cambio que haría todo lo que no habíanhecho Atahuallpa, Pizarro, los cuarenta virreyes, San Martín, Bolívar, todos losgenerales golpistas, los dictadores, los demagogos, inclusive el actual Presidente.¡TODO! Pero cómo cambiaría todo. ¿Cómo?, que importancia tenía saber cómo, si loque importaba era el cambio. Cualquier cambio podía ser mejor que continuar en todaesta pestilente incertidumbre.A comienzos de diciembre se extrañó de estas tierras. Lima lo había reclamadopara que se hiciera cargo de los afanes políticos de los tiempos electorales que notardarían en llegar. Cuando todo el mundo se había olvidado de los disparates con quelos divertía, se apareció hacia a mediados de enero haciendo conocer a la opinión públicade la “eterna ciudad primaveral” o de la “perla enclavada en los andes” a través de RadioSintonía que debían tenerlo por el más esclarecido candidato a una diputación por eldepartamento, recordando a todos los paisanos que él era quien había introducido enesta parte del Perú profundo la necesidad de orientar a los jóvenes en el descubrimientode su vocación profesional e ilustrar a los electores en los temas de palpitante actualidadregional, nacional e internacional, y que si lo hacían parlamentario todas aquellasinnumerables oportunidades que ofrecía el porvenir se harían presentes, aquí y ahora,Solo así alcanzaría a tener vocación la perdida juventud Atunrumina, y ellos, los quetenían el poder de elegirlo, podían dejar atrás la vergüenza de pertenecer al peor lugar dela patria para pasar a ser los beneficiarios directos de las maravillas que acarrea elprogreso y el desarrollo traído a manos llenas por el gobierno que presidiría elprohombre que lo había enviado de retorno. Así acabó enero con alegres lluvias, camposverdes y algunas pocas langostas.En Lima había recibido instrucciones precisas acerca del novedoso votopreferencial de la moderna legislación electoral. Con ese conocimiento y los otrosconcernientes a sus profundos estudios sobre los pueblos olvidados de esta serranías ysobre todo por demostrar que hablaba la lengua aborigen de sus pobladores y otrasnoticias más, logró apadrinarse de: “Aquel ilustre ciudadano que desde la humilde cunade un populoso barrio limeño, que a pesar de ser hoy por hoy el principal centro detráfico de pasta básica de cocaína y marihuana, había surgido hasta las alturas de ser unsobresaliente profesional, un próspero empresario y un exitoso hombre de negocios, sunombre: Melchor Alejandro Aníbal Salado de la Pera”; con este señor acordó que acambio de ser candidato por su lista a una diputación en Atunrumi, este debía hacer unaintensa campaña a favor de su candidatura presidencial por esas provincias. Para esepropósito se le haría llegar afiches, almanaques, posters, banderines, banderolas,llaveros, solaperas y toda la carnada que se necesita para atrapar a los incautosciudadanos que de vez en cuando tienen la obligación de ir a votar, bajo la amenaza depagar una multa equivalente a soportar un ayuno por más de diez días.
  27. 27. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS27Obsesionado por las mordidas de todos los pescaditos temerosos de cumplir consu obligación electoral, con el dinero del candidato padrino alquiló la sala-comedor-oficina de un amigo de los candidatos que por esas fechas no faltan y hasta abundan,mediante un Contrato de Arrendamiento que corría del 10 de febrero al 10 de abril de1985, dos meses exactos, ni un minuto más.Se estucó la fachada con una inmensa capa de yeso y en ella se escribió concaracteres que ocupaban toda la pared su nombre y su pretensión electoral, un símbolo yun "MARCA ASI" y "ESCRIBE ASI". A los tres días se instaló un poderosoaltavoces en la parte superior de la puerta del novísimo y recién inaugurado localpartidario, que anunció por espacio de 14 horas diarias las bondades de su candidaturaentre huaynos, vals criollos, salsas, cumbias, chicha, marineras, rock; no faltó ni lassagradas notas del Himno Nacional del Perú. Esta ensordecedora propaganda loconvirtió en enemigo personal de todos los habitantes que moraban dentro del alcancede esa alharaca, incluidos los gatos, perros y loros.Su rostro y sobretodo del candidato-padrino, se repitió por millares en paredes ypostes. Su nombre, apellidos y la denominación del partido quedaron impregnados en lapintura que hizo rabiar a más de 500 propietarios con fachada, por todo el tiempo queduró la crisis económica y el Estado de Emergencia. Radio Sintonía divulgó lasbondades de su persona hasta el colmo de perder la audiencia total porque a la miserableprogramación que ofrecía, la cantaleta del candidato la hizo realmente insufrible. Todoeste bullicio sumado a la de los otros veinte candidatos obligó a muchos ciudadanos ainternarse en sus chacras, donde la paz le permitiera meditar lo bueno que sería seguirvotando en blanco o viciado. A medida que subía el tono de ese loquerío, súbitamente seabrió el cielo y comenzó una endiablada sequía que calcinó por completo los sesos detodos los candidatos. Mientras que las sementeras se marchitaban anunciando máshambre y miseria para el resto del año, el fervor y la furia de todos los aspirantes alcongreso de la república crecía incontrolablemente como las langostas que ya ibancercando las chacras. Al promediar marzo el campo y los cerros vecinos estabancompletamente secos, las langostas eran ya una plaga y las esperanzas de un buen añoagrario, completamente perdidas.A fines de marzo la situación se hizo difícil para las gentes humildes, que son lasmás en esta tierra. Si no habría cosecha, ¿Qué comerían? ¿De qué vivirían los viejitos,las wawas y los animalitos? Al igual que los demás candidatos, el hombre de nuestrahistoria, indiferente a esta desgracia se propuso cerrar su brillante campaña electoral conun mitin en la plaza del mercado, el día jueves ocho de abril a las ocho de la noche. Allí,en ese lugar hizo pública la gravedad de su desvarío, haciendo conocer a todos loscuriosos que merodeaban por las inmediaciones que éstos deterioros pueden ser muycontagiosos, y porque además de los veinte chiflados que andaban subidos en el estradohabía casi un centenar de sus partidarios que con banderolas y pancartas en manogritaban a viva voz su lealtad hasta la victoria final, sin dejar de creer que todas lasofertas que a raudales lanzaba a los cuatro vientos de aquella calle el orador principal,eran verdades inconmovibles y por eso ya se sentían estar flotando en los cielos deldesarrollo y la prosperidad.Al que madruga Dios le ayuda y al que no duerme, el diablo también. El día 9 deabril despertó antes que todos los cristianos. Sus diligencias esfumaron las horas. "¿Lasmesas perfectamente instaladas?", perfecto. "¿Los personeros perfectamenteidentificados?", no todos, pero los conocidos sí, perfecto. "¿Las elecciones perfectamente
  28. 28. CIRO V. PALOMINO DONGO28conducidas?", con todos los malestares que causan tanto elector analfabeto, pero perfectotambién. Al primer minuto de culminado el proceso se informó por la televisión nacionalque su candidato presidencial no había alcanzado los votos ni para ser diputado, peroporqué eso tenía que reproducirse en Atunrumi y menos con él.A las diez de la noche nuestro candidato se quedó metido en el fondo de lasánforas como los genios de las lámparas mágicas. Más adelante el hombre se enteró queaún contando con los votos que por error los campesinos suelen dar, no llegó a obtener nisiquiera un tercio de la voluntad de aquellos que le ayudaron a gastar el dinero que leenviaron de Lima y que don Melchor Alejandro Aníbal Salado de la Pera obtuvo un solovoto en Atunrumi. ¡Ojala fuera de su ahijado!A los tres días el candidato se marchó de Atunrumi para siempre, maldiciendo atodos los cholos de mierda, cojudos y subdesarrollados por no saber escoger lo quemejor les vale. Rogando a Dios que así como les mandó la plaga de langostas, les enviélas otras nueve de Egipto y todas las vacas flacas más que hubiera y para siempre.“¡Ojala que un día entren los terrucos a este pueblo de mierda y maten uno por uno atodos estos inútiles, porque ni siquiera para esos malditos servirían esos concha de susmadres!” "¡Jódanse indios ignorantes!".Ya en el ómnibus que surcaba la polvorienta carretera que llega a la costa, seconsolaba pensando: "Lo que más me gusta es que aquel huevonazo que decía que teníamás de treinta años al servicio del campesinado no sacó ni el voto de su mujer. Tampocoobtuvo gran cosa ese cojudo con cara de ladrón, que por haber sido presidente delCOPATUN decía tener: “EXPERIENCIA Y HONESTIDAD COMPROBADA”, cuandola verdad es que sus chupes lo animaron a lanzarse para ayudarle a gastar la plata de suscutras, pero ese imbécil no intuyó que los electores lo castigarían por todo lo que lehabía robado al pueblo. Tengo que reconocer que me da pena la escasa votación delmariconcito que con la plata de los gringos lanzaron las ONGs; a pesar de que hablabacon muy buenos modales, su lenguaje era raro para las gentes de estos sitios, porqueestaba plagado de pequeños extractos de las muchas cojudeces que sobre subdesarrollo,pobreza, extrema pobreza discriminación y exclusión escriben los intelectuales de losorganismos cooperantes de Norteamérica y Europa. Me cago de risa cuando pienso enese chontril que se creía diputado seguro, que inclusive había encontrado unreemplazante para que asuma su miserable cargo público en el hospital; ese sí se jodió delo lindo porque ni siquiera puede explicarse dónde estaban sus zonas erróneas; pobrecitodebe estar a punto de volverse loco”.El 14 de abril, día de viernes Santo, el pueblo lloraba en la procesión del SantoSepulcro, rogando a Dios les perdone sus pecados para que no les envíe más sequías, niplagas de langostas o de ratas, y suplicando a viva voz por tiempos mejores. "¡Señor,perdónanos si hemos hecho mal a nuestros semejantes......"!, rezaba el viejo cura española través de un altavoz en medio de un mar de velas ambulantes con olor a incienso ysantidad, rodeado de una propaganda política súbitamente envejecida.
  29. 29. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS29EL EXPEDIENTEEl viejo tomó el diploma, lo cubrió con sus ojos y suspiro de alivio y satisfacción.Por fin se había cumplido su más caro sueño. El niño que hizo sus estudios con grandeshonores y diplomas en la Escuela Fiscal de aquel pueblo había culminadosatisfactoriamente su carrera profesional en la facultad de Derecho y Ciencias Políticasde la universidad de la capital arqueológica de América.Al viejo letrero de bronce con letras negras que anunciaba MILCIADESALBORNOZ USTUA ─ ABOGADO, que permaneció por más de cuarenta añosclavado en la hoja derecha de la puerta de aquella oficina, se agregó otra de vinilo negrocon letras doradas que abrochado a la hoja izquierda de la misma puerta, rezaba:ALBINO ALBORNOZ QUINTERO ─ ABOGADO. El pueblo celebró aquella nuevaplaca con una gran fiesta ofrecida por los orgullosos padres del flamante letrado, dondehicieron generoso uso de la palabra todos los que debían, tenían o querían exponer lasflores de su verbo, los halagos que merecía el homenaje y la sincera admiración por eljoven que valientemente había decidido ejercer su profesión en la tierra que lo vio nacer.Como en todas las fiestas que tienen éste propósito, ésta acabó con las muy sutilesrecomendaciones que le hicieron al festejado las madres de todas las niñas de 15 a 40años de edad sobre las bondades del alma y la capacidad doméstica de sus joyas.La vida y los asuntos de las gentes de estos pueblos pueden seguir congeladosdesde que fueron fundados, pero no para el doctorcito Albino. ¿Qué se harían en aquelmontón de casas viejas y rústicas cabañas sus modernísimos conocimientos sobrederecho comercial, industrial, tributario, minero, laboral, ambiental, ecológico,internacional, etc., etc.? ¡Humo! Todo lo que podría lograr del futuro en aquel pobladocomunal era convertirse en abogado de indios y abigeos, medio chacarero, medioganadero, medio comerciante, medio autoridad, medio alcohólico; finalmente tomaríamujer y acabaría siendo padre de diez hijos y por eso mismo más chacarero, másganadero, más comerciante, mandamás y borracho completo.Aprovechando que el estudio jurídico contaba con un nuevo abogado, el doctorMilciades Albornoz Ustua debió viajar a Lima para un minucioso chequeo médico quedespués de tanta andanza y gasto, le confirmó que aquellos ardores que no le permitíancomerse a gusto los sabrosos cuyes rellenos ni mucho menos "matarlos" con el dulceaguardiente del fundo de su cuñado Eriberto, eran dos úlceras avanzadas y que aquelladolorosa pesadez que le colgaba en las entrepiernas, era una abusadora prostatitis.Mientras tanto el joven Albornoz fue compartiendo sus temores con los amigos dela casa con la esperanza de que al retorno de su padre le ayudaran a convencerlo paramudarse de ese pueblo atrasado y sometido a la incertidumbre de los estados deemergencia e incursiones subversivas, tal y como lo habían hecho casi todos los vecinosnotables y pudientes. Para eso solo se necesitaba vender aquella casona que leconstruyeron los hábiles albañiles y artesanos de la comunidad de Pachacchacra; aquelhermoso huerto vergel que ganó en el juicio que siguió como apoderado de don MamertoPalacios Izquierdo y que por los costos del pleito, sus honorarios y las demás angustiasdel proceso se hizo adjudicar en propiedad por el juez especializado en materia civil dela provincia; aquel buen terreno urbano cercano a la Plaza de Armas que como un regalodel cielo le vino de las manos de la viuda de Pablo Cornelio para que la defendiera delos malvados asesinos de su esposo porque para ella, él nunca se había suicidado porqueese era un pecado mortal que se paga con el infierno, y aun cuando en el curso de las
  30. 30. CIRO V. PALOMINO DONGO30investigaciones nunca se dio con paradero de homicida alguno se lo pagó de muy buenagana; rematar de un solo golpe todas las reses que le cuidaban los indios de lacomunidad de Champaccocha; todas las llamas que pastan en Antayauyos; todas lasalpacas que trashuman en Carcco al cuidado de los indios litigantes que pueblan esosparajes y finalmente venderlo todo, incluso los viejos muebles acumulados desde lostiempos en que los Albornoz de España llegaron a estas tierras.Para qué le servía vivir en aquel remoto y olvidado lugar: para nada. Lo ideal yfuturista era salirse de aquel pueblo de una vez por todas, pero mientras tanto eranecesario acelerar los juicios del viejo, que en buena cuenta eran dos o tres trámites nocontenciosos, dos procesos penales por abigeato y otros dos por lesiones graves y unvoluminoso expediente de diecinueve cuerpos de los seguidos por la ComunidadCampesina de Huarmillacta con la Comunidad Campesina de Ccaribamba, sobrereivindicación, pago de frutos e indemnización de daños y perjuicios. ¡Qué extrañoslaberintos escondía aquel descomunal infolio! Todo lo que en él se había escrito y sehabía procesado era lo que menos recomendaba la ciencia del derecho y por eso aquellaruma papeluchera había viajado 32 veces a la capital del departamento y no menos de 10veces a la mismísima capital de la República. Todo ese ambulante monumento a laineptitud judicial había durado 28 años, 4 meses y cinco días, hasta que al sexto día elflamante abogado con los argumentos de un simple escrito que invocaba una de las26,500 leyes que gobiernan y desgobiernan el Perú puso fin al pleito, y el obesoexpediente fue a vérselas con la voracidad de las polillas y los ratones que se alimentancon los escritos y documentos de los ingenuos o los aviesos litigantes, que según sucuantía o interés, tarde o temprano acaban en algún oscuro y húmedo rincón judicial.A las dos semanas del fin de aquel proceso, llegó el viejo Albornoz con ganas deenterrarse en su pueblo porque los médicos limeños, además de oscurecerle el porvenir,lo habían dejado "más pelado que un odre". "Que tengo que morirme no es ningúnsecreto, para eso no se necesita ser sabio, pero que tenga que trasladar el fruto de missudores a un matasanos, eso sí que es muy cojudo". Comentaba agregando; "¡Aquí mequedo!"Y ahí nomás se hubiera quedado muerto cuando se enteró que su hijo habíaacabado de una vez y para siempre las correrías de aquel errático expediente, sino fueraporque el final de aquel pleito también había perjudicado a más de un enemigo,especialmente al abogado de la otra parte y muy especialmente al juez titular por haberrecomendado al juez suplente, que por darse las ínfulas de conocer la ciencia de derechocon igual elegancia y sutileza que el doctorcito Albornoz, había fallado de aquellaestúpida manera.De todos los pesares que provocó ese desgraciado incidente, la peor parte le tocóal ilusionado Albino Albornoz Quintero porque su enfermizo padre supo decirle:─Hijo, en estos pueblos agrarios todo se hace para más adelante y si es posible parasiempre. El agricultor siembra sus campos para cosecharlos después de seis meses; elcriador tiene que atender su rebaño durante casi un lustro para apreciar el fruto de susesfuerzos. Aquí nada se hace ni se ha hecho de la noche a la mañana. Durante mipequeña ausencia has dado fin a un caso que ha procurado el pan para esta casa y losdineros que han pagado tu universidad, pero no solamente nos has desgraciado anosotros, sino que has dejado al borde de la miseria a la mujer y los ocho hijos delsecretario del juzgado y arruinado las esperanzas del Juez titular, a quien se le ofreció
  31. 31. EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS31una pequeña fortuna por el fallo favorable a la parte que yo representaba, y eso no estodo, ¿quién va a llenar la despensa del pobrecito Florencio Aymachoque Dianderas,diligenciero del Juzgado? Sólo porque eres mi hijo no quiero hacerte saber a cuántapobre gente has perjudicado. Tu conciencia no podría soportar el remordimiento por todoel daño que has causado. Pero de una cosa si estoy convencido y es que ni este pueblo nitu padre, son para ti. Mañana harás tus maletas. Yo por mi parte sabré darte una pequeñasuma para que puedas atender tus necesidades más inmediatas e instalar un estudio, allídonde supongo debes conocer muy bien. Solo espero que aprendas a manejar tus asuntospensando primero en tu persona y nada más que en tu persona, caso contrario seráshombre muerto, aquí y en cualquier sitio. ─Recomendó el viejo letrado sabiendo que conesa despedida ponía fin a las muy conocidas y públicas pretensiones de su rapaz pichón.
  32. 32. CIRO V. PALOMINO DONGO32EL JEFEEl jefe es el que habla más fuerte. Es el que da las órdenes gritando. Es el que sesienta al lado del chofer y saca la mano derecha por la ventanilla de la puerta de lacamioneta y toma con la punta de sus dedos el bisel del techo, formando un ángulo rectocon su codo y espera que le saluden todos los peatones.Ha viajado hasta Huacracucho a realizar una inspección ocular para determinar sieste anexo comunal reúne los requisitos mínimos para lograr su independencia de laComunidad Campesina de Uspaccocha. La petición se basa en que los directivos de lacomunidad madre han viajado al Cusco para asistir a un conversatorio con el señorPresidente de la República y aun cuando este no se apareció porque estaba combatiendoen todas las cárceles a los terrucos crecidos, mandó a su Ministro de Agricultura, unzorrito medio calvo con cara grande que se encargó de regalar dinero a los asistentes.Los directivos de Uspaccocha han ido, han cobrado y se han gastado toda la plata soloentre ellos. Por eso es importante para los miembros del anexo de Huacracuchoconseguir su libertad y poder asistir a estas reuniones donde regalan dinero. Por eso esimportante quedar bien con el jefe para que resuelva favorablemente la solicitud dedesmembramiento comunal.La camioneta ha llegado hasta la punta de carretera y con ella se quedará el choferhasta que el jefe vuelva de la comisión. De allí hasta el centro poblado hay tres horas decamino a caballo. En esta parte se ha instalado la comisión de bienvenida y viaje. Unvasito de cerveza para matar la calor, mejor un par de botellitas. El caballo más briosodel distrito, alquilado a don Lázaro Meza Calvo, lujosamente enjaezado es ofrecido aljefe. Este lo mira con asombrado respeto y lo cabalga con infantil orgullo. El encargadode la comisión de recepción que camina a su costado, le va explicando con lujo dedetalles pero sin ninguna precisión, los linderos del anexo, sus principales cultivos ycrianzas, la variedad de sus recursos naturales y sus viejos mitos y leyendas que quierenser entendidos como auténtica historia del lugar. El paisaje serrano se va mostrandocomo siempre: una quebrada profunda, un caminito al borde de los barrancos y al fondoun frígido riachuelo partiendo sin dolor la cordillera.El pueblo va apareciendo lentamente. Cercos, chacras, chozas, corralesdistribuidos entre cuatro calles, dos paralelas a un barranco y dos transversales que subenuna cuesta que se define entre dos muros de piedras hasta unirse con el camino queenrumba hacia la puna. A medida que avanza la comitiva las casas de piedra y techos depaja, son reemplazadas por otras de adobe y techos de teja con pequeños huertoscercados de eucaliptos. Precisamente cuando se está disfrutando de esos verdes ybucólicos paisajes, el guía indica un recodo tras del cual se aparece un rústico templo debarro y un espacio cuadrado con un árbol añoso al centro rodeado de casas con pequeñospatios posteriores. Ahí termina el viaje, esa es la Plaza de Armas, han llegado. El amplioespacio que aparece en aquel andén es el campo deportivo. Más allá una largaconstrucción sin techo, esa sería la escuela.De los cuatro costados de la plaza y de casi todas las viviendas se movilizan loscomuneros porque una campana de latoso tañer está indicando que es la hora de empezarla Asamblea General Extraordinaria para acordar lo que ya todos saben. La asambleaestá instalada con más de 50 pobladores. Mientras el secretario del anexo pasa la lista yel Teniente Gobernador ordena el protocolo de su funcionamiento, el Presidente delanexo se desvive para que el jefe se atragante una botella más de cerveza.

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