Durante la Guerra Civil, en una época de grandes fincas, riquezas inimaginables y secretos
mortales, tres adolescentes en ...
PRÓLOGO
ORIGENES
Lo llaman la hora bruja, al tiempo de medianoche cuando los no humanos están despiertos,
cuando las criat...
El día que mi vida cambió comenzó como cualquier otro. Era una calurosa tarde de verano de
agosto de 1864, el tiempo tan a...
desesperadamente era encontrar a alguien que me entendiera con quien pudiera discutir cosas
reales, como los libros y la v...
Le dije a Robert con un movimiento de mi mano, repitiendo las palabras que había oído decir a mi
padre a Robert la semana ...
"Hay un momento y un lugar para divertirse con los caballos. Pero luego está el punto en que ya es
hora de un niño a dejar...
. Por supuesto que mi padre y el Sr. Cartwright habían estado hablando. El Sr. Cartwright
propietario del banco de la ciud...
Apreté la mandíbula con frustración. Acabé de volver de recordar nuestra infancia, cuando Rosalyn
y yo nos íbamos a encont...
Orejas eran pequeños y simetricos. Por debajo de la orilla de su vestido, a mitad de sus tobillos,
parecía tener los hueso...
—Estoy seguro de que estará bien. Después de todo, los ataques han estado ocurriendo en las
granjas, no en la ciudad, "
di...
murió.
—Por tanto, Stefan? ¿Qué piensa usted del color del rosa?
Rosalynn me preguntó, rompiendo mi ensoñación.
—Lo siento...
furtivamente una mirar al reloj de pared antiguo en la esquina. Había estado aquí por sólo
cincuenta y cinco minutos, sin ...
del conductor asiento y abrió el carruaje. Una mujer hermosa, pálida y de rizos oscuros en forma
de cascada, salió. Ella v...
Todo había sonado muy misterioso y romántico,
y cuando mi padre me lo dijo, me vi en sus ojos cómo le gustaba la idea de s...
No puedo dejar de pensar en ella. Ni siquiera voy a escribir su nombre, no me atrevo.
Ella es hermosa, fascinante y singul...
Mi corazón latía con fuerza de su palabra "comprometidos", la caja del anillo en mi bolsillo trasero
pesaba tanto como el ...
-Katherine? - llamé, protegiendo mis ojos contra el sol, esperando a que su risa cantarina
apareciera en la maleza a lo la...
intentado, lo único que quería era una excusa para salir, así podría visitar a Katherine.
Finalmente, murmure algo acerca ...
Tiré mis brazos alrededor de él, agradecido que hubiera llegó a casa cuando lo hice. Él y Padre
nunca había llevado bien, ...
mochila. Estaba sucio y había lo que parecía un mancha de sangre en la esquina. Por último, sacó
una pelota grande, de cue...
—Katherine, este es mi hermano, Damon. Damon, se trata de Katherine Pierce. Ella se quedara
con nosotros — dije secamente,...
la tierra y corrió, su poderoso cuerpo a toda velocidad por la colina hacia el estanque.
Después de un segundo, me encontr...
— ¿Vistes al perro? —preguntó Damon, mientras caminábamos esa noche por la ciudad para
tomar un trago en la taberna. Ahora...
podía ser tan joven. —Ustedes dos son atractivos —Dijo con cariño. Anna era la viva imagen de su
madre, y cuando estaban a...
Perla sacudió la cabeza. —Anna y yo somos mujeres fuertes. Nosotras estamos bien. Además… -
Ella se sonrojó y miró a su al...
compañeras de juegos infantiles, Clementine Hawke Haverford o Amelia. A medida que pasamos
hacia delante, una de ellas me ...
—Tenías sed, ¿Eh? —preguntó Damon, tomando un pequeño sorbo de su propia bebida.
Me encogí de hombros. En el pasado nunca ...
—No es tan simple. —apreté la mandíbula. Damon no podía entenderlo porque es salvaje e
indomable, por lo tanto Padre me lo...
— ¡No! —Dije molesto una vez más. —Ella está de luto por sus padres. No creo que esté buscando
un novio.
—Por supuesto. —D...
El tiempo no detuvo los pocos días de mi cena de compromiso, incluso a las cinco de la tarde el
aire era caliente y húmedo...
—Ellen, ¿me harías el honor de permitirte mostrar el interior? —preguntó Padre, ansioso por
asegurarse de que el salón est...
¿Cuál es el punto de tener que anunciar un compromiso que todo el mundo parece conocer?
Pensé con amargura.
Me giré para e...
Por el rabillo del ojo vi a Padre en calidad de anfitrión desplazarse hacia la gran mesa en el centro
de la habitación. No...
Además, ellos no tenían futuro. Los matrimonios, al menos en nuestra sociedad, se aprobaban
solo si se fusionaban dos fami...
esperando: Ellos sabían que el anuncio iba a hacerse, y sabían que después de ese anuncio
celebrarían y bailarían. Siempre...
—Esto merece una celebración. —Llamó mi padre. —Cigarros para todos. ¡Ven aquí, Stefan, hijo!
Me has hecho un padre orgull...
Después de eso, trate de amar a Rosalyn, o de reunir algún tipo de cariño por ella.
Yo sabía, que detrás de su tranquilida...
—Muy pronto, habrá jóvenes Salvatores por todo el lugar. ¿Puedes imaginarlo? —
Barrió sus manos expresivamente sobre las t...
Sólo unos débiles rayos solares entraron por las cortinas pesadas de color damasco.
El cuarto estaba fresco y olía a cuero...
— ¿Has leído a Shakespeare? —
Pregunté, señalando el libro abierto sobre mi regazo. Fue un lamentable intento de cambiar l...
—Así es como la siguiente línea va para el Sr. Shakespeare. Pero yo estaba simplemente haciendo
una pregunta. ¿Voy a compa...
—Bueno, entonces, tengo que ver que, Stefan, — dijo Katherine. Ella puso su mano helada en mi
antebrazo. —He llegado a con...
Katherine se deslizó de la silla y miró a los volúmenes en las estanterías de mi Padre. Ella se llevó
un libro grueso, enc...
Porqué, estás distraído? —ella rió, estrechando sus esbeltos hombros, mientras ella alcanzaba al
sitio equivocado el libro...
El crepúsculo justamente empezaba a caer. Coches salían con las luces dadas, con madres y niños
pequeños, así como los jue...
Pero eso era imposible. La puerta había estado cerrada, las cortinas corridas. Yo anduve animado a
través de los cuartos d...
Recuerdo haber visto a la policía de transporte. Recuerdo a su Padre y a Damon retorciendo sus
manos y susurrando frente a...
A la mañana siguiente, me desperté viendo luz solar dispersada en el piso de madera de cerezo de
mi dormitorio.
-Buenos dí...
Damon siguió divagando, me acosté y cerré los ojos. Me imaginé la cara de Rosalyn en el
momento en que la encontré. Allí, ...
Ahora voy a apagar la vela y espero poder dormirme, —como los muertos— me sumergí
rápidamente…
— ¡Stefan! ¡Hora de levanta...
—Bueno, vamos. —Dijo Padre con impaciencia cuando Alfred entró con una camisa de lino blanco
y un traje cruzado negro. Pal...
El Sherriff Forbes estaba en su lugar habitual, en el segundo banco, mirando a la agrupación de
mujeres maquilladas de la ...
Ella se veía tan triste que por un segundo sentí la salvaje tentación de cruzar el pasillo y consolarla.
—Gracias. —Dije e...
La niebla se levantó alrededor de mis pies mientras caminaba hacia el sauce. El sol se fue
rápidamente, pero todavía podía...
—Es tu culpa! — Las palabras cortadas a través de la noche, el tono hueco y de otro mundo. La voz
no pertenecía ni a Kathe...
Temblé y deseche esos pensamientos tomando a toda prisa un volumen de Macbeth,
una obra sobre celos, amor, traición y muer...
—¡Espera! —yo dije. Ella. Podría ser… Katherine?
Mi corazón se acelero con solo pensarlo.
— ¿Señor? — Alfred preguntó, a m...
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
11 thestefan diariesorigins
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

11 thestefan diariesorigins

568 visualizaciones

Publicado el

Publicado en: Entretenimiento y humor
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
568
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
1
Acciones
Compartido
0
Descargas
15
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

11 thestefan diariesorigins

  1. 1. Durante la Guerra Civil, en una época de grandes fincas, riquezas inimaginables y secretos mortales, tres adolescentes en Mystic Falls, Virginia, entraran en un tórrido triangulo amoroso que se extenderá hasta la eternidad. Los hermanos Stefan y Damon Salvatore son inseparables hasta que conocen a Katherine, una mujer impresionante y misteriosa que voltea su mundo al revés. Los hermanos se vuelven rivales, los Salvatore compiten por el cariño de Katherine, sólo para descubrir que sus suntuosos vestidos de seda y brillantes joyas esconden un terrible secreto: Katherine es un vampiro. Y ella tiene la intención de convertirlo en vampiros para que puedan vivir juntos para siempre. Stefan y Damon no estuvierón siempre luchando o sucumbiendo con el ansia de la sangre.Una vez, ellos se querian y se divertian con todas las riquezas y felicidad que su vida de ricos les permitia, los hermanos tan leales, hasta que ambos se enamorarón de la misma preciosa mujer. Una vez, ellos estuvieron vivos......
  2. 2. PRÓLOGO ORIGENES Lo llaman la hora bruja, al tiempo de medianoche cuando los no humanos están despiertos, cuando las criaturas de la noche pueden escuchar sus respiraciones, oler la sangre, ver desplegar sus sueños. El momento, cuando las palabras son nuestras, cuando nosotros podemos cazar, matar, proteger. Es el momento, cuando estoy más ansioso de alimentarme, pero yo debo aguantarme. Porque debo refrenarme, para cazar solamente estos animales cuya sangre nunca se acelera con el deseo, cuyos corazones no palpitan alegres, cuyos anhelos no lo hacen en sueños. Yo puedo controlar mi destino. Yo puedo contenerme del lado oscuro. Yo puedo controlar mi poder. Es, porque cuando es de noche, yo puedo oler sangre alrededor de mí, cuando sé que por un instante yo podría unirme al poder. Yo he estado resistiendo por mucho tiempo y resistiré por toda la eternidad. Yo necesito escribir. A través, de mi historia, viendo varias escenas y años conectados a cada una, como cuentas a una cadena unida, yo puedo estar conectado, a quien yo era antes, cuando yo era humano y la única sangre que yo alguna vez oí correr por mis oídos ó palpitar en mi corazón, era la mía propia. CAPITULO 1
  3. 3. El día que mi vida cambió comenzó como cualquier otro. Era una calurosa tarde de verano de agosto de 1864, el tiempo tan agobiante, que hasta las moscas se detuvieron por el establo. Los hijos de los sirvientes, que solían jugar a juegos salvajes y gritar, ahora estaban en silencio. El aire estaba quieto, como esperando a una gran tormenta. Yo había planeado pasar unas horas montando a mi caballo, Medianoche, en el bosque fresco al borde de la costa de Veritas de la casa de mi familia. Yo había metido en mi mochila un libro y tenía la intención de simplemente escaparme. Eso era lo que yo había estado haciendo casi todos los días de verano. Yo tenía diecisiete años era inquieto y listo; no iba a unirme a la guerra junto a mi hermano mi padre iba a enséñame a llevar el patrimonio familiar. Cada tarde, tenía la misma esperanza: que durante varias horas en soledad me ayudarían a averiguar quién era yo y en quien me iba a convertir. Mi tiempo en la Academia de chicos había terminado, la primavera pasada, y mi padre me había hecho inscribirme en la Universidad de Virginia hasta que la guerra hubiera terminado. Desde entonces, curiosamente yo había estado en el centro, en el medio, ya no era un niño, no del todo un hombre, y no estaba absolutamente seguro de qué hacer conmigo mismo. Lo peor era que yo no tenía a nadie con quien hablar. Damon, mi hermano, estaba con el general Groom del ejército en Atlanta, la mayoría de los amigos de mi infancia estaban a punto de casarse o lejanos con sus cosas, y mi padre siempre estaba en su estudio. —Va, hacer calor! — nuestro supervisor, Robert, gritó desde el borde del granero, donde fue a ver a dos mozos de cuadra intentando refrenar a uno de los caballos que mi padre había comprado en una subasta la última semana. —Sí—, me gruñó. Ese fue otro problema: Mientras yo anhelaba a alguien con quien hablar, cuando tenia un compañero de conversación, yo no tenia ningún tema de que hablar. Lo que quería
  4. 4. desesperadamente era encontrar a alguien que me entendiera con quien pudiera discutir cosas reales, como los libros y la vida, no del tiempo. Robert era suficientemente bueno y uno de mejores asesores de confianza de mi padre, pero él también era fuerte y peligroso, que incluso con diez minutos de conversación, podría dejarme exhausto. —¿Ha oído las últimas noticias? —, Preguntó Robert, abandonando el caballo para caminar hacia mí. Gemí —Negué con la cabeza. —No, he estado leyendo los periódicos. —¿Qué esta haciendo el General Groom ahora? Yo pregunte, a pesar de que hablar sobre la guerra siempre me dejaba inquieto. Robert protegió los ojos del sol, mientras negó con la cabeza. —No, no la guerra—. El ataque de animales—. La gente de Griffin ha perdido cinco pollos. — Todos con heridas en el cuello. Hice una pausa a mitad de paso, los pelos detrás de mi nuca aumentaron en el extremo del cuello. Durante todo el verano, los informes de extraños ataques de animales habían salido de vecinos de las plantaciones. Por lo general, los animales eran pequeños, sobre todo pollos o gansos, pero en las últimas semanas alguien probablemente Robert, después de cuatro o cinco vasos de whisky, había comenzado el rumor de que los ataques fueron obra de los demonios. Yo no lo creía, pero fue un recordatorio más de que el mundo no era el mismo. Todo estaba cambiando, tanto si lo quería o no. —Podría haber sido un perro callejero que los mató.
  5. 5. Le dije a Robert con un movimiento de mi mano, repitiendo las palabras que había oído decir a mi padre a Robert la semana pasada. Una brisa se levantó, haciendo a los caballos pisar los pies con nerviosismo. —Bueno, entonces, espero que uno de los perros callejeros, no le encuentre cuando este a caballo solo; como lo hace todos los días—Con eso, Robert se alejó hacia el pasto. Entré, en el establo fresco y oscuro. El constante ritmo de la respiración y el resoplido de los caballos me relajaba al instante, saqué el cepillo de Medianoche, de la pared y comenzó a peinar a través de su pelaje liso, negro como el carbón. Ella relinchó agradecida. En ese momento, la puerta del establo se abrió con un crujido, y mi padre dio un paso, con un hombre alto, con tanta fuerza y presencia que fácilmente intimidados cruzaron hacia mí en su camino. Su cara llena de arrugas que sólo añadía a su autoridad, y llevaba ropa formal, a pesar del calor. "Stefan?" mi padre me llamó, mirando alrededor. A pesar de que había vivido durante años en Veritas, probablemente sólo había estado en la cuadra un par de veces, prefiriendo tener sus caballos preparados y llevado directamente a la puerta. Me agaché del asiento de Medianoche. Mi padre se abrió camino hacia la parte posterior del establo. Sus ojos se encendieron en mí, y me sentí repentinamente avergonzado por que el me vio cubierto de sudor y la suciedad. "Tenemos mozos de cuadra por una razón, hijo ". "Ya lo sé -dije, sintiéndome como si lo hubiera decepcionado él.
  6. 6. "Hay un momento y un lugar para divertirse con los caballos. Pero luego está el punto en que ya es hora de un niño a dejar de jugar y convertirse en un hombre. "Mi padre, golpeó a Medianoche por los lados, con fuerza. Ella soltó un bufido dio un paso atrás. Apreté la mandíbula, esperando a que me dijera de cuando tenía mi edad, que se había trasladado a Virginia desde Italia, con sólo la ropa que llevaba espalda. Cómo había luchado y negociado para construir una pequeña parcela de un acre de tierra en lo que era ahora doscientas hectáreas de Veritas Estate. Porque en latín veritas era verdad, porque él había aprendido que mientras un hombre ha buscado la verdad y ha luchado contra el engaño, no necesita nada más en la vida. Mi padre se inclinó contra la puerta del establo. "Rosalyn Cartwright acaba de celebrar su decimosexto cumpleaños. Ella está buscando marido. " "Rosalyn Cartwright?" Repetí. Cuando eran de doce, Rosalyn se había ido para acabar la escuela en Richmond, y yo no la había visto desde entonces. Ella era una chica tímida con indescriptible pelo rubio y ojos marrones, y en cada recuerdo que recuerdo,de ella, llevaba un vestido marrón. Nunca había sido llamativa y alegre, como Clementine Haverford, o coqueta y luchadora, como Amelia Hawke, o inteligentes y traviesa, como Sarah Brennan. Ella fue simplemente una recuerdo en el fondo, al final ,de todas nuestras aventuras de la infancia, pero nunca para acercarnos.. -Sí. Rosalyn Cartwright. "Mi padre, me dio una de sus raras sonrisas, con las comisuras de los labios resultó muy ligeramente hacia arriba, uno podría pensar de desprecio, sino fuera porque le conocía bien. "Su padre y yo hemos estado hablando, y parece que el acuerdo ideal. Ella siempre ha ido detrás de ti Stefan. " "No sé si Rosalyn Cartwright y yo somos un buen partido ", murmuré, sintiendo como si el frío de las paredes de la cuadra me atrapara.
  7. 7. . Por supuesto que mi padre y el Sr. Cartwright habían estado hablando. El Sr. Cartwright propietario del banco de la ciudad, si mi padre tuviera una alianza con él, sería más fácil para ampliar Veritas ,aún más. Y si hubieran hablado, seria tan bueno como que Rosalyn y yo ,pudiéramos ser marido y mujer. "Por supuesto que no lo sé, muchacho!" Mi padre se rió, dándome palmadas en la espalda. Él estaba de muy buen humor. Mi estado de ánimo, sin embargo, se estaba hundiendo más y más con cada palabra. Yo apreté los ojos cerrados, esperando que esto fuera todo un mal sueño. "Ningún chico de su edad sabe lo que es bueno para él. Es por eso que tú necesitas confiar en mí. Voy a organizar una cena para la próxima semana para celebrar vuestro compromiso. . Mientras tanto, hazle una llamada. Ve a conocerla. Felicítala. terminó mi padre, tomando mi mano y pulsando una caja dentro de mi palma, con mucho amor. ¿Y yo? ¿Qué pasa si no me enamoro de ella? era lo que quería decir. Pero no lo hice. En cambio, me metí la caja en mi bolsillo trasero sin mirar su contenido, a continuación, volví a atender a Medianoche, la cepillé con tanta fuerza, que ella resopló y dio un paso atrás indignada. "Me alegro de que hayamos tenido esta conversación, hijo- dijo mi padre. Y esperó a que no dijera apenas una palabra, al darse cuenta de que era absurdo que me preguntara sobre casarme con una chica que no había hablado en años. "Papa -le dije, esperando que él dijera algo que me liberara, de la suerte que había previsto para mí. "Creo que octubre será precioso, para una boda" mi padre no dijo nada al contrario, dejando de un portazo la puerta cerrada detrás de él.
  8. 8. Apreté la mandíbula con frustración. Acabé de volver de recordar nuestra infancia, cuando Rosalyn y yo nos íbamos a encontrar llevándonos a sentarnos juntos los sábados de barbacoas y en la iglesia. Sin embargo, estaba obligado socializar, pero nunca lo había hecho, éramos suficientemente mayores para elegir a nuestros propios compañeros. Rosalyn y yo fuimos por caminos separados. Nuestra relación iba a ser justo como cuando éramos diez años más jóvenes, ignorando cada uno al otro, mientras que obedientemente haríamos a nuestros padres felices. Sólo que ahora, me di cuenta tristemente, de que estaríamos obligados a estar juntos para siempre. Capitulo 2 La tarde siguiente, me encontré sentado en una silla dura, con terciopelo bajo respaldo de la silla en la sala estar de los Cartwrights. Cada vez que me pasaba buscando un sitio confortable en el asiento duro, sentía la mirada de la Sra.Cartwrights y de Rosalyn hacia mí. Era como si yo fuera el tema de un retrato o un personaje dramático. Me Recordó a una obra de teatro en un lugar, que no era típico para relajarme. Ni hablar, para el caso. Durante los primeros quince minutos de mi llegada, había vacilado, discutido del tiempo, la nueva tienda de la cuidad y de la guerra. Después de eso, hubo muchas pausas, el único sonido del chasquido de las agujas de tejer, de la criada. Miré a Rosalynn otra vez, tratando de encontrar algún cumplido para ella. Ella tenía un cara con un hoyuelo en la barbilla, y sus lóbulos de sus
  9. 9. Orejas eran pequeños y simetricos. Por debajo de la orilla de su vestido, a mitad de sus tobillos, parecía tener los huesos delicados. En ese momento un dolor agudo subió mi pierna. Solté un grito, y luego mire hacia el suelo, donde un pequeño perro de color cobre del tamaño de una rata había puesto sus dientes puntiagudos en la piel de mi tobillo. —Oh, es Penny. Penny sólo quería saludar ¿verdad? —dijo Rosalynn, recogiendo al pequeño animal, en sus brazos... El perro me miraba fijamente, sin dejar de enseñarme sus dientes,Y avanzo hacia atrás de mi silla. —Ella es, preciosa , dije a pesar de que no entiendo el punto de que un perro pequeño. Los perros tenían que ser compañeros que podría mantener su negocios en un cacería, no tenían que coincidir para hacer juego . ¿Lo es? Decía Rosalyn. — ella es mi mejor amiga, tengo que decir.Estoy asustada de que salga a la calle ahora, con todos los informes de asesinatos a animales!!” —Estamos tan asustados, Stefan. La Sra. Cartwright se puso sus manos rápidamente sobre el corpiño de su vestido azul marino. —No entiendo este mundo. Simplemente las mujeres tampoco podemos salir ahora a la calle ¡! —Espero que sea lo que sea no nos ataque. A veces tengo miedo al paseo a pie al aire libre, incluso cuando es de día —, con trastes Rosalyn, agarrando Penny fuertemente contra su pecho. El perro aulló y saltó de su regazo. —Me moriría si algo le sucedía a Penny."
  10. 10. —Estoy seguro de que estará bien. Después de todo, los ataques han estado ocurriendo en las granjas, no en la ciudad, " dije sin entusiasmo, tratando de consolarla. —Stefan—, preguntó la señora Cartwright en su aguda voz, la misma afectada que cuando se utiliza para reprender a Damon y para mí susurrando durante la iglesia. Su rostro estaba pinchado, y su expresión agria. — Rosalyn parece especialmente hermosa hoy , no crees ? " —Oh, sí-mentí. Rosalyn llevaba un vestido gris marrón que hacía juego con su cabello rubio marrón. Rizos sueltos cayendo sobre los hombros flacos. Su traje era un contraste directo con la sala, que se había decorado con muebles de roble, las sillas de brocado, y alfombras orientales de color oscuro que se superponen en el reluciente piso de madera. En el rincón más alejado, en la repisa de la chimenea de mármol, un retrato del Sr. Cartwright hacia mí con una expresión severa en su angular cara. Me miraba con curiosidad. En contraste con su esposa roja y con un poco de sobrepeso, él parecía fantasmal, flaco y ligeramente de aspecto peligroso, como los buitres dando vueltas alrededor del campo de batalla el verano pasado. Teniendo en cuenta a sus padres, Rosa había resultado salir bien. Rosa se ruborizó. Cambié en el borde de la silla, sintiendo la caja de la joyería en el bolsillo trasero. Me miró el anillo de la noche anterior, cuando el sueño no podía venir. Lo reconocí al instante. Fue una esmeralda rodeada de diamantes, hecho por los mejores artesanos en Venecia y llevado por mi madre hasta que el día que
  11. 11. murió. —Por tanto, Stefan? ¿Qué piensa usted del color del rosa? Rosalynn me preguntó, rompiendo mi ensoñación. —Lo siento, ¿qué?— Le pregunté, distraído. La Sra. Cartwright me disparó una mirada irritada. — Color rosa ? Para la cena de la semana que viene? Es tan amable su padre…dijo Rosalynn , con la cara brillante rojo mientras miraba al suelo. —Creo que sería maravilloso el rosa para ti!, eres hermosa y no importa el color Le dije, expresivo , como un actor en líneas de lectura apartir partir de un guión. La Sra. Cartwright sonrió con aprobación. El perro corrió hacia ella y saltó sobre una almohada al lado de ella. Ella comenzó a acariciar su pelaje. De repente el cuarto se sentía caliente y húmedo. Empalagoso, compitiendo olores de la señora Cartwright con los perfumes de Rosalyn que me hicieron girar mi cabeza y
  12. 12. furtivamente una mirar al reloj de pared antiguo en la esquina. Había estado aquí por sólo cincuenta y cinco minutos, sin embargo, parecía que hubieran pasado cincuenta y cinco años. Me puse de pie, mis piernas se tambalearon por debajo. Les dije que había sido una encantadora visita con la señora y la señorita Cartwright, pero me resistía aguantar el resto de la tarde. " —Gracias.— Sra. Cartwright asintió con la cabeza, sin levantarse de su sofá. —Maisy le mostrará el camino,— ella dijo, levantando la barbilla hacia su doncella, que estaba soñolienta bajo su calceta tejiendo. Yo tomé un suspiro de alivio al salir de la casa. El aire era fresco contra mi piel fría y húmeda, y yo estaba feliz de que no hubiera tenido esperando a mi cochero, yo sería capaz de aclarar mi cabeza al andar las dos millas a casa. El sol estaba empezando a hundirse en el horizonte, y el olor de la madreselva y el jazmín colgado eran pesados, en el aire. Miré hacia Veritas como andando a pasos largos hacia la colina. Lirios en flor rodeados de las urnas acompañaban, el camino hacia la puerta principal. Las columnas blancas del porche brillaban naranja como el sol de poniente, la superficie del estanque era como un espejo que brillaba en la distancia, y yo podía escuchar el sonido lejano de los niños que jugaban cerca de los cuartos de servicio. Esta era mi casa, y me encantaba. Pero yo no me podía imaginar compartiéndola, con Rosalyn. Metí las manos en los bolsillos y con ira pateé una piedra en la curva de la carretera. Me detuve al llegar a la entrada de coches, donde un cochero desconocido estaba de pie.Miré con curiosidad – nosotros rara vez teníamos visita cuando el cochero de pelo blanco, saltó de la parte
  13. 13. del conductor asiento y abrió el carruaje. Una mujer hermosa, pálida y de rizos oscuros en forma de cascada, salió. Ella vestía un vestido ondulado blanco, ceñido a su estrecha cintura con una cinta de color melocotón. Un sombrero a juego de durazno llevaba puesto en lo alto de la cabeza, oscureciendo sus ojos. Como si ella supiera que yo la estaba mirando, se dio la vuelta. Me quedé sin aliento.Ella era más que hermosa, era sublime.Incluso desde una distancia de 20 pasos pude ver sus ojos oscuros vacilantes, sus labios de color rosa curvados por una pequeña sonrisa. Sus dedos delgados tocaron su collar camafeo azul en su garganta, y me encontré reflejando el gesto, imaginando como se sentiría su pequeña mano, sobre mi propia piel. Luego se volvió otra vez, y una mujer, que debía ser su sirvienta, salió del carruaje y comenzó a quejarse con sus faldas. —Hola!— Gritó. —Hola...-grité yo. Como ya había vuelto a respirar, olí una embriagadora combinación de jengibre y limón. —Soy, Katherine Pierce. Y tú eres? " Preguntó, su voz juguetona. Era como si ella supiera que me había quedado se mudo con su belleza. No estaba seguro de si debía estar mortificado o agradecido de que ella tomara, la iniciativa. —Katherine—, repetí lentamente, recordando su nombre. Mi padre, me había contado la historia de un amigo de un amigo en Atlanta. Sus vecinos habían muerto cuando su casa se incendió durante la ocupación del General Sherman, y el único sobreviviente fue una niña de dieciséis años sin relaciones. Inmediatamente, mi padre se había ofrecido a dejar a la chica nuestro carruaje.
  14. 14. Todo había sonado muy misterioso y romántico, y cuando mi padre me lo dijo, me vi en sus ojos cómo le gustaba la idea de servir como rescatador de esta joven huérfana.. -Sí-dijo ella, moviendo sus ojos. —Y tú eres ... — —Stefan—, dije rápidamente. —Stefan Salvatore. hijo de Giuseppe. Lo siento mucho por la tragedia de su familia ". —Gracias—, dijo. En un instante, sus ojos se convirtieron en oscuros y sombríos. —Y le doy las gracias a su padre por haberme acogido a mí ya mi doncella, Emily. no sé lo que habríamos hecho sin ustedes. " —Sí, por supuesto.— Me sentí repentinamente protector. —Ustedes estarán en la cochera. ¿Le gustaría que se la mostrara? — —La encontraremos ,Gracias, Stefan Salvatore —, dijo Katherine, después del cochero, que llevaba un gran baúl, hacia la pequeña casa de huéspedes, que se apartaba, un poco de la finca principal. Luego se dio la vuelta y se me quedó mirando. —¿O debería llamarte Salvador , Stefan?— - preguntó con un guiño antes de darse la vuelta sobre sus talones. La vi. caminar hacia el atardecer, su criada detrás de ella, y de inmediato supe que mi vida nunca iba a ser la mismo. capitulo 3 21 de agosto 1864
  15. 15. No puedo dejar de pensar en ella. Ni siquiera voy a escribir su nombre, no me atrevo. Ella es hermosa, fascinante y singular. Cuando estoy con Rosalyn , soy el hijo de Giuseppe, el joven Salvatore, intercambiable con Damon. Sé que no le importaría un ápice a la familia Cartwright si Damon tomara mi lugar. Sólo porque el Padre sabía que Damon no se opondría , sabía que iba a decir que sí, como siempre. Pero cuando la vi, su figura esbelta, sus labios rojos, sus ojos que vacilaban entre la tristeza y la emoción a la vez ... fue como si por fin yo fuera yo, solo Stefan Salvatore . Debo ser fuerte. Tengo que tratarla como a una hermana. Tengo que enamorar de la mujer que va a ser mi esposa. Pero me temo que ya es demasiado tarde .... Salvatore Rosalyn , me dije a mí mismo al día siguiente, saboreando las palabras mientras caminaba hacia la puerta, dispuesto a cumplir con mi deber cumpliendo una segunda llamada de mi recién prometida. Me imagine a la vida junto a Rosalyn en una casa rodante- o quisas en una pequeña mansión que mi padre construiría como presente de nuestra boda- y a mi trabajando todo el dia, estudiando minociosamente en libros de contabilidad de mi padre, mientras ella cuidaba de nuestros hijos. Traté de sentir emoción. Pero todo lo que sentí fue un frio miedo que se filtraba en mis venas. Caminé por la gran ruta de acceso de Veritas mientras miraba con nostalgia la casa rodante. No había visto a Katherine desde que llegó ayer por la tarde. El Padre había enviado Alfred invitarla a cenar, pero ella se negó. Había pasado la noche mirando por la ventana hacia la casa, pero no pude ver ningún atisbo de luz de las velas. Quisas no lo hubiera sabido y Emily se hubiera mudado, asumiendo que la casa se habia quedado desocupada Al final me fui a dormir, pensando en lo que Katherine estuviera haciendo, y si ella necesitara consuelo. Saque mis ojos fuera de las sombras dibujado y camine por la calzada. El camino de tierra bajo mis pies era duro y agrietado, necesitábamos una buena tormenta No había brisa, y el ambiente se sentía muerto. No había otra persona ajena a lo que alcanzaba mi vision, sin embargo, mientras caminaba, los cabellos de la parte de atrás de mi cuello se erizaron, y tenia la sensación de inquietud de que yo no estaba solo. Espontáneamente, las advertencias de Robert sobre caminar por mi cuenta flotaron en mi mente. -¿Hola?- Grité cuando me di la vuelta. Comenzando. De pie a unos metros detrás de mí, apoyado en una de las estatuas de ángeles que flanqueaban la unidad, estaba Katherine. Llevaba una cofia blanca que protegía su piel de marfil y un vestido blanco salpicado de pequeños capullos de rosa. A pesar del calor, su piel blanca parecía tan fresca como el estanque en una mañana de diciembre. Ella me sonrió, mostrando perfectamente unos rectos blancos dientes. -Tenía la esperanza de un paseo pero parece que de alguna manera ya estas contratado.-
  16. 16. Mi corazón latía con fuerza de su palabra "comprometidos", la caja del anillo en mi bolsillo trasero pesaba tanto como el hierro. -Yo no soy ... no. Quiero decir, "tartamudee," me podría quedar.- -Tonterías- Katherine negó con la cabeza. -Yo ya estoy tomando alojamientos de ti y de tu padre. No voy a tomar su tiempo también.- Levantó una ceja oscura para mi. Nunca antes había hablado con una chica que parecía tan a gusto y segura de sí misma. Sentí la urgencia repentina y abrumadora de sacar el anillo de mi bolsillo y ofrecérselo a Katherine en una rodilla. Pero luego pensé en el padre y obligo a su mano quedarse quieta. -Podria caminar con usted al menos un rato?- Preguntó Katherine, balanceando su sombrilla de nuevo adelante y hacia atrás. Amigablemente, caminamos por el sendero. Yo no dejaba de mirar a mi izquierda y derecha, preguntándome por qué ella no parecía nerviosa al caminar acompañada de un hombre. Tal vez fue porque era huérfana y estaba tan sola en el mundo. Cualquiera sea la razón, yo estaba agradecido por ello. Un ligero viento soplaba a nuestro alrededor, y yo inhalalaba su aroma de jengibre limón, sintiendo como si muriera de felicidad, allí mismo, junto a Katherine. Bastaba con estar cerca de ella para recordar que la belleza y el amor existían en el mundo, aunque no lo pudiera tener. -Creo que se llama Silent Stefan-, dijo Katherine mientras caminábamos a través del grupo de robles que marcaba la línea que separa el pueblo de Mystic Falls y las plantaciones y haciendas periféricas. -Lo siento ...-, empecé, por temor a ser aburrido para ella como Rosalyn era para mí. -Es simplemente que no se ven muchos extranjeros en Mystic Falls. Es difícil hablar con alguien que no conoce toda mi historia. Supongo que no quieres que te de un paseo. Después de Atlanta, estoy seguro de que encontrará Mystic Falls un poco tranquilo.- Me sentí mortificado tan pronto como la frase salió de mi boca. Sus padres habían muerto en Atlanta, y aquí estaba yo, haciendo que suene como si hubiese dejado un poco de vida apasionante después vivir aquí. Me aclaré la garganta. -Quiero decir, que no había encontrado Atlanta emocionante, o que no gozaría de alejarse emocionada, o que no gozaría de alejarse de todo- Katherine sonrió. -Gracias Stefan, eso es dulce- Su tono dejó claro que no quería ahondar más en el tema. Caminamos en silencio durante unos largos ratos. Mantuve una calma deliberadamente breve para que Katherine pudiera mantener el ritmo. Entonces, Ya fuera por accidente o diseñado no estoy seguro, los dedos de Katherine rozaron mi brazo. Eran fríos como el hielo, incluso en el aire húmedo. -Sólo para que lo sepas,- dijo, - Yo no encuentro nada de ti aburrido- Todo mi cuerpo ardía caliente como una conflagración. Eché un vistazo por el camino, como si tratara de determinar la mejor ruta a seguir para nosotros, aunque en realidad estaba escondiendo mi rubor de Katherine. Sentí el peso del anillo en el bolsillo de nuevo, más pesado que nunca. Me volví para hacer frente a Katherine, a decir qué, ni siquiera estoy seguro. Pero ya no estaba a mi lado.
  17. 17. -Katherine? - llamé, protegiendo mis ojos contra el sol, esperando a que su risa cantarina apareciera en la maleza a lo largo de la carretera. Pero todo lo que escuché fue el eco de mi propia voz. Ella había desaparecido. capitulo 4 Yo no había visitado a los Cartwrights ese día. En su lugar, después de buscar el camino, corri las dos millas de regreso a la finca, aterrorizado de que Katherine hubiera sido arrastrada de alguna manera en el bosque por algo invisible, tal vez por la criatura que había estado aterrorizando a los hacendados cercanos. Cuando llegué a casa, sin embargo, la encontré en el pórtico, conversando con su doncella, sosteniendo una vaso de limonada a su lado. Tenía la piel pálida, sus ojos lánguidos, como si nunca hubiera corrido un día en su vida. ¿Cómo había llegado de nuevo sin transporte a casa tan rápido? Quería pasar y pedir una explicación, pero me contuve. Sonaría como un loco, los recuento de mis pensamientos giraban en mi cabeza. En ese momento, Katherine miró hacia arriba y ella protegió sus ojos. — ¿Volvió tan pronto? — Gritó, como si se sorprendiera al verme. Asentí con la cabeza sin decir nada mientras ella se salió de la oscilación del pórtico y se deslizó en la cochera. La imagen de su cara sonriente, vuelve de nuevo a mí flotando al día siguiente, cuando me obligó a realizar una vista a Rosalyn. Fue aún peor que la primera visita. La Sra. Cartwright se sentó justo a mi lado en el sofá, y cada vez que me pasó, con los ojos brillaban, como si estuviera esperando que yo saque el anillo en cualquier momento. Me ahogaba algunas preguntas acerca de Penny, de los cachorros que había había pasado mes de junio, y sobre el progreso Honoria Páramos, la modista de la ciudad, había hecho el vestido rosa de Rosalyn. Pero no importa cómo mucho
  18. 18. intentado, lo único que quería era una excusa para salir, así podría visitar a Katherine. Finalmente, murmure algo acerca de no querer estar fuera a más allá de la oscuridad. De acuerdo con Robert, allí habían sido las tres matanzas más animales, incluyendo derecho George Brower de caballo fuera del boticario. Casi sentía culpable mientras que señora Cartwright me llevó fuera de la casa a mi carro, como si me preparara para la batalla en lugar de unas dos millas de viajar a casa. Cuando llegué a la finca, mi corazón se cayó cuando no veía ninguna señal de Katherine. Estaba a punto de doblar de nuevo al establo para cepillar Mezzanotte cuando escuche voces enojadas que emanaban de las ventanas abiertas de la cocina de la cas principal —¡Ningún hijo mío me desobedecerá nunca! Usted necesidad de volver atrás y tomar su lugar en la batalla. — Era la voz del padre, teñida con el pesado acento italiano que se puso de manifiesto sólo cuando está muy molesto. —Mi lugar está aquí. El ejército no es para mí. ¿Qué hay de malo en seguir mi propia mente? — Otra voz gritó, confiado, orgulloso, y enojado a la vez. Damon. Mi corazón se aceleró cuando entré en la cocina y vi a mi hermano. Damon fue mi mejor amigo, la persona que levantó la vista más en el mundo-incluso más que el padre, aunque nunca lo había admitió en voz alta. Yo no lo había visto desde el año pasado, cuando se unió a ejército del general del Groom. Parecía más alto, el pelo de alguna manera parecía más oscuro, La piel de su cuello estaba pecosa y manchada por el sol.
  19. 19. Tiré mis brazos alrededor de él, agradecido que hubiera llegó a casa cuando lo hice. Él y Padre nunca había llevado bien, sus luchas se extendieron de vez en cuando a los soplos. —¡Hermano! — Él golpeó la espalda mientras se ponía él dio una palmada a mi espalda mientras que él sacaba el brazo. —No hemos terminado, Damon, — mi padre advirtió mientras se retiraba a su estudio. Damon se volvió hacia mí. —Veo que mi Padre es el mismo de siempre. — —No es tan malo. — Siempre me sentía incómodo hablar mal de padre, así como yo he irritado contra mi compromiso obligado con Rosalyn. —¿Usted acaba de volver? — Le pregunté, cambiando de tema. Damon sonrió. Había líneas ligeras alrededor de los ojos que nadie se daría cuenta a menos que lo conocieron así. —Hace una hora. Como podría faltar al anuncio de compromiso de mi hermano más joven, ¿cómo iba a hacerlo? — Preguntó con un ligero toque de sarcasmo en su voz. —Padre me ha dicho todo al respecto. Parece que está dependiendo de usted para continuar el nombre de los Salvatore. Y pensé, en el momento de la fiesta de Fundadores, serás un marido! — Me puse rígido. Me había olvidado de la pelota. Fue el evento del año, y padre, el sheriff de Forbes, y el alcalde Lockwood había estado planeando durante meses. Con claros y una guerra de beneficios, en parte, una oportunidad para la ciudad para disfrutar del último suspiro del verano, y sobre todo una oportunidad para que los líderes de la ciudad para acariciar mismos en las espaldas, el Balón de Fundadores habían siempre ha sido uno de mis favoritos Cataratas Mística tradiciones. Ahora me lo temía. Damon debió sentir mi molestia, porque empezó a cavar a través de sus lienzos
  20. 20. mochila. Estaba sucio y había lo que parecía un mancha de sangre en la esquina. Por último, sacó una pelota grande, de cuero deforme, mucho más grande y más alargada que una pelota de béisbol. — ¿Quieres jugar? — Preguntó, dando palmas al balón de mano en mano. — ¿Qué es eso? — Le pregunté. —Una pelota de fútbol. Yo y los chicos juagábamos cuando teníamos tiempo fuera del campo. Será bueno para usted. Obtener un poco de color en sus mejillas. No te quiero ver tan pálido —, dijo, imitando la voz de mi padre tan perfectamente que tuve que reír. Damon salió por la puerta, y yo lo seguí, encogiéndose de hombros de mi chaqueta de lino. De repente, sentía más cálido sol, la hierba sentía más suave, todo lo que se sentía mejor de lo que había a pocos minutos antes. —Catch! — Gritó Damon, encontrarme con la guardia baja. Yo levantó los brazos y atrapó la pelota en contra de mi pecho. — ¿Puedo jugar? — Preguntó una voz femenina, de último momento. Katherine. Llevaba un sencillo, vestido lila de verano de turno, y su pelo recogido en un pan en la base de su cuello. Me di cuenta de que su oscuro ojos complementa perfectamente el brillante azul como el collar camafeo que descansaba en el hueco de su la garganta. Me imaginaba cordón mis dedos a través de sus delicadas manos, a continuación, besar su cuello blanco. Me obligué a rasgar mi mirada de ella.
  21. 21. —Katherine, este es mi hermano, Damon. Damon, se trata de Katherine Pierce. Ella se quedara con nosotros — dije secamente, mirando hacia atrás y adelante entre ellos para evaluar la reacción de Damon. Los ojos de Katherine bailaban, como si encontré a mi formalidad increíblemente divertida. También lo hizo Damon. —Damon, puedo decir que eres tan dulce como tu hermano — dijo en un tono exagerado del acento del Sur. A pesar de que era una frase como cualquiera de las niñas del condado usaría al hablar con un hombre, que sonaba vagamente burlón procedentes de sus labios. —Vamos a ver eso. — Damon sonrió. —Por lo tanto, hermano, ¿vamos a dejar a Katherine jugar? — —No sé—, dije, de pronto vacilante. —¿cuales son las reglas? — —¿Quién necesita reglas? — Katherine preguntó, parpadeando una sonrisa que reveló sus perfectamente rectos, dientes blancos. Di vuelta la pelota en mis manos. —Mi hermano juega rudo— le advertí. —De alguna manera creo que puedo jugar más duro. — En un solo golpe, Katherine tomó la pelota de mi alcance. Así había sido el día anterior, tenía las manos frías, como el hielo, a pesar del calor de la tarde. Su toque envió una sacudida de energía a través de mi cuerpo y hasta a mi cerebro. —¡El perdedor tiene que preparar mi caballo! — ella llamo mientras que el viento azotaba su pelo detrás de ella. Damon la vio correr, a continuación, arqueó las cejas hacia mí. —Eso es una chica que quiere ser perseguida. —Con eso, Damon hundió los talones en
  22. 22. la tierra y corrió, su poderoso cuerpo a toda velocidad por la colina hacia el estanque. Después de un segundo, me encontré, también. Sentí el látigo del viento alrededor de mis oídos. —¡la conseguiré! — Grité. Era una frase que habia gritado cuando yo tenía ocho años jugando con las chicas de mi edad, pero sentí que las reglas de este juego fueron más altas que cualquier otra cosa yo había jugado nunca en mi vida capitulo 5 A la mañana siguiente me desperté con la noticia de que el apreciado perro de los criados de Rosalyn, Penny, había sido atacado. La Sra. Cartwright me llamó a la habitación de su hija, sin decir nada ella trataba de detener el llanto de Rosalyn. Intenté consolarla, pero sus sacudidas por los sollozos nunca disminuían. Durante todo el tiempo, la Sra. Cartwight me daba miradas de desaprobación, como si yo debería estar haciendo algún trabajo para calmar a Rose. —Me tienes, —dije en algún momento, aunque sólo fuera para calmarla. En ese momento Rosalyn echó sus brazos alrededor de mí, gritando tan fuertemente en mi hombro que sus lágrimas dejaron una huella húmeda en mi chaleco. Traté de ser simpático, pero sentí una punzada de molestia por la manera en que ella continuaba. Nunca había sido así de comprensivo desde que mi madre había muerto. Padre no me hubiera dejado. Tú tienes que ser fuerte, un luchador, él dijo en el funeral. Y así fui. No lloré cuando, apenas una semana después de la muerte de mi madre, nuestra niñera Cordelia comenzó a tararear distraídamente la melodía francesa que mamá siempre cantaba. Ni cuando mi padre quito el retrato de mamá que estaba colgado en la sala. Ni siquiera cuando Artemisa, el caballo favorito de mi madre, tuvo que ser sacrificado.
  23. 23. — ¿Vistes al perro? —preguntó Damon, mientras caminábamos esa noche por la ciudad para tomar un trago en la taberna. Ahora que me propondría públicamente a Rosalyn mañana, días como estos los veía lejos, nosotros nos dirigíamos hacia fuera para beber whisky y celebrar mi boda inminente. Al menos, así es como Damon lo dice, alargando las palabras con su acento Charlestopiano1, moviendo sus cejas mientras hablaba. Traté de sonreír como si pensara que era una gran broma, pero apenas comenzó a hablar supe que no sería capaz de contener mi confusión sobre mi matrimonio con Rosalyn. Y sé que no hay nada malo con ella. Es sólo… es sólo que ella no es Katherine. Regrese de nuevo mis pensamientos hacia Penny. —Sí. Había una herida en su garganta, como sea, nada ataco sus entrañas. Extraño, ¿Verdad? —Dije, me apresuré a seguir su ritmo. El ejército lo había hecho más fuerte y más rápido. —Esto es un momento extraño, hermano. —Dijo Damon. —Quizás fueron los Yankees. —bromeó con una sonrisa. Mientras caminábamos por las calles empedradas, me di cuenta que signos estaban colocados en casi todas las puertas: una recompensa de cien dólares a cualquiera que encuentre al animal salvaje responsable de los ataques. Me quedé mirando el cartel. Tal vez podría encontrarlo, para a continuación tomar el dinero y comprar un billete de tren a Boston o Nueva York, o a alguna ciudad donde nadie pueda encontrarme, y nadie haya oído hablar de Rosalyn Cartwright. Sonreí para mis adentros, sería algo que Damon podría hacer, nunca se preocupa por las consecuencias o los sentimientos de otras personas. Estuve a punto de señalar el cartel y preguntarle qué haría con cien dólares cuando vi a alguien saludándonos frenéticamente frente a la boticaria. — ¿Son los hermanos Salvatore? —una voz nos llamo desde la calle. Miré a través de la penumbra y vi a Perla, la boticaria, de pie frente a su tienda con su hija Anna. Perla y Ana fueron dos víctimas más de la guerra. El esposo de Perla había muerto en el asedio de Vicksburg la primavera pasada. Después de eso, Perla encontró un hogar en Mystic Falls y ha sido una boticaria siempre ocupado. Jonathan Gilbert, en particular, estaba casi siempre ahí, quejándose de alguna dolencia o comprando algún remedio. Fue el chisme de la cuidad. —Perla, ¿Recuerdas a mi hermano, Damon? —Llame a medida que nos acercábamos a la plaza para saludarlos. Perla sonrió y asintió con la cabeza. Su cara no tenía arrugas, y jugué tratando de determinar cuántos años tenía la mujer. Ella tenía una hija sólo un par de años más joven que yo, así que no
  24. 24. podía ser tan joven. —Ustedes dos son atractivos —Dijo con cariño. Anna era la viva imagen de su madre, y cuando estaban al lado de la otra, las dos podían ser hermanas. —Anna, te ves más hermosa cada año. ¿Eres lo suficientemente mayor para ir a los bailes? — preguntó Damon, con un brillo en sus ojos. Le sonreí a mi pesar. Por supuesto que Damon sería capaz de coquetear tanto con la madre como con su hija. —Casi. —Dijo Anna, con los ojos brillando por la anticipación. Quince es la edad cuando las niñas tienen la edad suficiente para mantenerse hasta la cena y escuchar la banda hasta un vals. Perla utilizo una llave de hierro forjado para cerrar la boticaria y luego se volvió hacia nosotros. — Damon, ¿Puedes hacerme un favor? ¿Puedes asegurarte que Katherine suba mañana por la noche? Ella es una chica encantadora y, bueno, ya sabes lo que la gente dice de los forasteros. Yo la conocí en Atlanta. —Lo prometo. —Dijo Damon con solemnidad. Me puse rígido. ¿Damon sería la escolta de Katherine la noche de mañana? No pensé que asistiría a la fiesta, y no puedo imaginarme proponiéndome frente a ella. Pero, ¿Qué elección tengo? ¿Decirle a Padre que Katherine no debe estar invitada? ¿No debo proponerme a Rosalyn? —Diviértanse esta noche, chicos. —Dijo Perla, sacándome de mi ensoñación. — ¡Espera! –La llamé, olvidándome por un momento de la cena. Perla se dio la vuelta, con una expresión burlona en su rostro. —Es de noche y ha habido más ataques. ¿Le gustaría que le a acompañara a casa, señora? –Le pregunté.
  25. 25. Perla sacudió la cabeza. —Anna y yo somos mujeres fuertes. Nosotras estamos bien. Además… - Ella se sonrojó y miró a su alrededor, como si temiera ser escuchada. —Creo que Jonathan Gilbert quiere hacer eso por nosotros. Gracias por su preocupación. Damon movió las cejas y dejó escapar un silbido. — ¿Sabes cómo me siento acerca de las mujeres fuertes? —susurró. —Damon. Se apropiado. —dije, golpeándolo en el hombro. Después de todo, él no estaba más en los campos de batallas. Estaba en Mystic Falls, un lugar donde a la gente le gusta escuchar a escondidas y le encanta hablar. ¿Se le ha olvidado tan rápidamente? — ¡Está bien, tía Stefan! —Bromeó Damon, elevando la voz. Me reí a pesar de mí mismo y lo rodeé con mi brazo por si acaso. La broma fue ligera, pero se sintió bien, era una manera de liberar mis molestias porque él podrá acompañar a Katherine a la cena. El buen humor regreso de nuevo, y se habría convertido en una pelea de hermanos sí Damon no hubiera abierto la puerta de madera de la taberna de Mystical Falls. Fuimos recibidos de inmediato con una sonrisa entusiasta por parte de una camarera pelirroja y voluptuosa detrás del mostrador. Estaba claro que Damon había estado aquí en varias ocasiones. Nos guió hacia nuestro lugar en la parte trasera de la taberna. El salón olía a aserrín y sudor, y hombres con uniformes estaban por todas partes. Algunos tenían vendas en la cabeza, otros llevaban cabestrillos y algunos cojeaban hacia la barra con muletas. Reconocí a Henry, un soldado de piel oscura que vivía prácticamente en la taberna, bebía whisky solo en una esquina. Robert me había contado historias sobre él: Él no socializa con nadie y nadie lo ve a la luz del día. Su nombre se asociaba con los ataques, pero, ¿Cómo podría ser él si siempre está en la taberna? Aleje mi mirada de él para ver el resto de la escena. Había hombres mayores agrupados en una esquina, jugando cartas y bebiendo whisky y, en la esquina opuesta, unas pocas mujeres. Por el colorete en las mejillas y las uñas pintadas sé que no eran del tipo de mujeres como nuestras
  26. 26. compañeras de juegos infantiles, Clementine Hawke Haverford o Amelia. A medida que pasamos hacia delante, una de ellas me rozó el brazo con sus uñas pintadas. — ¿Te gusta aquí? —Damon señalo una mesa de madera junto a la pared con una sonrisa divertida en su rostro. —Supongo que sí. —Me deje caer en el asiento de madera dura y supervise mi entorno una vez más. Estando en la taberna, sentí que había descubierto la sociedad secreta de los hombres, sólo que yo hubiera tenido pocas posibilidades de haber descubierto esto después de ser un hombre casado y estar en casa todas las noches. —Iré a conseguir algunas bebidas. —Dijo Damon, haciendo su camino hasta la barra. Vi que se apoyó sobre sus codos en el mostrador y, divertido, hablo fácilmente con la camarera, que echó la cabeza hacia atrás y se rió alegre de lo que él había dicho. Probablemente lo era. Es por eso que las mujeres se enamoran de él. —Entonces, ¿Cómo se siente ser un hombre casado? Me volví a ver al Doctor Janes detrás de mí. A sus setenta años, el Dr. Janes era un poco senil2 y, a menudo proclamaba a viva voz a todos que su longevidad se debe exclusivamente a su indulgencia prodigiosa con el whisky. —No estoy casado aun, Dr. —Sonreí con fuerza, deseando que Damon volviera con nuestras bebidas. —Ah, mi muchacho, pero sí el Sr. Cartwright en el banco ha estado discutiendo eso durante semanas. La joven Rosalyn. ¡Un buen partido! —continuó el Dr. Jane en voz alta. Miré a mí alrededor, esperando que nadie lo haya oído hablar. En ese momento Damon apareció y suavemente coloco nuestro whisky sobre la mesa. —Gracias. —Dije, tomando mi bebida de un trago. El Dr. Jane se alejó cojeando.
  27. 27. —Tenías sed, ¿Eh? —preguntó Damon, tomando un pequeño sorbo de su propia bebida. Me encogí de hombros. En el pasado nunca guarde secretos a mi hermano. Pero hablar de Rosalyn se sentía peligroso. De alguna manera, no importa lo que diga o sienta, debía casarme con ella. Sí alguien escucha un indicio de arrepentimiento de mi parte la charla no tendría fin. De pronto, un nuevo vaso de whisky apareció delante de mí. Miré hacia arriba para ver un ver a una camarera con la cual Damon hablaba mientras tenía los pies sobre la mesa. —Veo que lo necesitas. Parece que has tenido un mal día. —La camarera guiño uno de sus ojos verdes y dejo el vaso sucio en la áspera mesa de madera tallada frente a mí. —Gracias. —Dije tomando un pequeño sorbo, agradecido. —Cuando quieras. —Dijo la camarera, su falda de crinolina3 se movió sobre sus caderas. La observe de nuevo cuando se marchaba. Todas las mujeres en la taberna, incluso las que tienen su reputación perdida, eran más interesantes que Rosalyn. Pero no importa a quien yo miré, la única imagen en mi mente es el rostro de Katherine. —Le gustas a Alice. Negué con la cabeza. —Tú sabes que yo no puedo mirarla. A finales de verano yo seré un hombre casado. Tú, por tu parte, eres libre de hacer lo que quieras. —Quería que fuera una observación, pero las palabras sonaron como una crítica. —Eso es verdad. —Dijo Damon. —Pero tú sabes que no tienes que hacerlo sólo porque lo dice Padre, ¿verdad?
  28. 28. —No es tan simple. —apreté la mandíbula. Damon no podía entenderlo porque es salvaje e indomable, por lo tanto Padre me lo ha confiado, el hermano más joven, con el futuro más verita4, un papel que ahora me es sofocante. Una sensación de traición me atravesó por ese pensamiento, Damon no tenía la culpa de la responsabilidad que asumí. Negué con la cabeza, como si tratara de eliminar esas ideas, y tomé otro trago de whisky. —Es muy simple. —Dijo Damon, ajeno a mi momentánea molestia. —Sólo dile que no estás enamorado de Rosalyn. Que tú necesitas encontrar tu propio lugar en el mundo y no puedes ir siguiendo órdenes a ciegas. Eso es lo que aprendí en el ejército: tú tienes que creer en lo que haces. De lo contrario, ¿Qué sentido tiene? Negué con la cabeza. —Yo no soy tú. Confío en Padre. Y sé que él sólo quiere lo mejor. Es sólo que quiero… me gustaría tener más tiempo. —Dije finalmente. Era cierto. Tal vez mi amor por Rosalyn podría crecer, pero la idea de poder estar casado y con un hijo en un solo año me llenaba de temor. —Pero estaré bien. —Dije con firmeza. Tenía que ser. — ¿Qué te parece nuestra nueva huésped? —Le dije, cambiando de tema. Damon sonrió. —Katherine. —dijo, alargando su nombre en tres silabas, como si pudiera saborearlo con la lengua. —Ahora, ella es una chica difícil de entender, ¿No te parece? —Supongo. —Le dije, feliz porque Damon no supiera que sueño con Katherine en las noches y que durante el día me detuve en la puerta de la cochera solo para ver si podía escuchar su risa con la doncella, una vez incluso me detuve por la cuadra para oler la espalda ancha de su caballo Clover, sólo para averiguar si su aroma de limón y jengibre se había evaporado. En ese momento, en el granero, rodeado por los caballos, me di cuenta de lo desequilibrado que estaba comportándome. —No hay chicas como ella en Mystic Falls. ¿Crees que tiene un soldado por alguna parte? — preguntó Damon.
  29. 29. — ¡No! —Dije molesto una vez más. —Ella está de luto por sus padres. No creo que esté buscando un novio. —Por supuesto. —Damon frunció sus cejas. —Y yo no estoy presumiendo nada. Pero si necesitas un hombro para llorar, estaré encantado de prestarte el mío. Me encogí de hombros. A pesar de que había sido yo quien saco a colación el tema, no estoy seguro de si quiero escuchar lo que Damon piensa de ella. De hecho, tan hermosa como es, casi deseaba que alguno de sus parientes lejanos de Charleston y Richmond o Atlanta se ofrezca a invitarla a vivir con ellos. Sí estuviera fuera de mi vista tal vez pueda encontrar una manera para amar a Rosalyn. Damon se quedó mirándome, y sé que en ese momento debía de mirarme como un miserable. —Animo, hermano. —Dijo. —La noche es joven y el whisky está en mí. Pero ni todo el whisky de Virginia sería suficiente para amar a Rosalyn… o olvidarme de Katherine. 1 Charlestopiano: referente al acento de los habitantes de Charlestonian, un pueblo del sur de Carolina 2 Senil: Perdida de las facultades mentales. 3 Crinolina: Armazón usado debajo de las faldas para conferir volumen. 4 Verita: Persona con sentido común. capitulo 6
  30. 30. El tiempo no detuvo los pocos días de mi cena de compromiso, incluso a las cinco de la tarde el aire era caliente y húmedo. En la cocina escuche a los criados chismeando que sólo el tiempo diría que la matanza de animales era por demonios. Pero la gran discusión de los demonios no impidió que todo el condado llegue a Grange Hall para celebrar la Conferencia. Los carruajes hacían fila más allá del muro de piedra y no daba señales de que disminuyera mientras nos acercábamos a la imponente construcción. —Stefan Salvatore. —Escuché cuando salí del carruaje detrás de mi padre. Cuando mis pies tocaron tierra vi a Ellen Emerson y su hija, Daisy, caminando del brazo seguidas por dos criadas. Cientos de linternas estaban encendidas en las escaleras de piedra que conducían hacia las puertas de madera blanca, y los carruajes se alineaban en una curva estética. Podía escuchar un vals proveniente desde el interior de la sala. —Sra. Emerson. Daisy. —Hice una reverencia. Daisy me ha odiado desde que éramos niños, cuando Damon se había atrevido empujarla hacia el cementerio Willow Creek. —Pero sí son las magnificas damas Emerson. —Dijo Padre, también haciendo una reverencia. — Gracias a ambas por venir a esta humilde cena. Es muy bueno ver a todos en el pueblo. Necesitamos unirnos ahora más que nunca. —Dijo Padre, mirando a los ojos a Ellen Emerson. —Stefan. —repitió Daisy, asintiendo con la cabeza mientras tomaba mi mano. —Daisy. Te ves más hermosa cada día. ¿Puedes por favor perdonar a un caballero que en su juventud fue malvado? Ella me miró. Suspiré. No había ningún misterio o intriga en Mystic Falls. Todo el mundo sabía acerca de todo los demás. Sí Rosalyn y yo vamos a casarnos nuestros hijos irán a los bailes con los hijos de Daisy. Tendrían las mismas conversaciones, los mismos chismes, las mismas peleas. Y el ciclo continuaría por la eternidad.
  31. 31. —Ellen, ¿me harías el honor de permitirte mostrar el interior? —preguntó Padre, ansioso por asegurarse de que el salón estuviera decorado de acuerdo a sus exactas especificaciones. La madre de Daisy asintió con la cabeza y Daisy y yo nos quedamos bajo la atenta mirada de una de las criadas Emerson. —Escuche que Damon está de regreso. ¿Cómo esta? —preguntó Daisy, finalmente dignándose a hablar conmigo. —Srta. Emerson, será mejor que entre para encontrase con su mamá. —La criada de Daisy interrumpió tirando de Daisy hacia las anchas puertas del salón Grange Hall. —Estoy ansiosa de ver a Damon. ¡No olvides darle ese mensaje! —Dijo Daisy por encima del hombro. Suspiré y camine hacia el pasillo. Localizado entre la ciudad y el estado, Grange Hall ha sido un punto de encuentro para los terratenientes del condado, pero se había convertido en un centro de armería improvisado. Las paredes del salón estaban cubiertas de hiedra, glicinas1 y, más arriba, las banderas de la Confederación. Una banda de músicos se encontraban en el escenario de la esquina tocando una versión desenfadada de ““The Bonnie Blue Flag” y por lo menos cincuenta parejas rodeaban la pista con un vaso de ponche en las manos. Padre se había esmerado, obviamente, sin esfuerzo alguno, y estaba claro que esto era más que una simple cena de bienvenida para las tropas. Miserable me dirigí hacia el ponche. No había caminado más de cinco pasos cuando sentí una mano sobre mi espalda. Me prepare para dar una sonrisa forzada y aceptar incómodamente las felicitaciones que ya me estaban hartando.
  32. 32. ¿Cuál es el punto de tener que anunciar un compromiso que todo el mundo parece conocer? Pensé con amargura. Me giré para encontrarme cara a cara con el Sr. Cartwright. De inmediato compuse mi expresión con algo parecido a la emoción que se esperaba. —Stefan, ¡muchacho! Eres el hombre del momento. —Dijo el Sr. Cartwright, me ofreció un vaso de whisky. —Señor. Gracias por darme el placer de ser la compañía de su hija. —Le dije de forma automática, tomando el sorbo más pequeño que fui capaz. Me había despertado por la mañana con un terrible dolor de cabeza, después de que Damon y yo pasamos un tiempo en la taberna. Me quede en cama con una compresa fría en la frente mientras Damon parecía apenas afectado. Lo escuche perseguir a Katherine dentro del laberinto en el patio trasero. Cada risa que escuchaba era como una daga en mi pequeño cerebro. —El placer es todo nuestro. Sé que será una buena fusión. Práctica y de bajo riesgo, con demasiadas oportunidades de crecimiento. —Gracias, señor. —Dije. —Y siento mucho lo del perro de Rosalyn. El Sr. Cartwright negó con la cabeza. —No le digas a mi esposa o Rosalyn, pero yo siempre odie a esa maldita cosa. No estoy diciendo que debía de haber muerto, pero creo que todo el mundo está sacando conclusiones de la nada. Todo este debate sobre los demonios se escucha en este maldito lugar. La gente susurra que el pueblo está maldito. Es el tipo de conversación que hace que la gente tenga miedo de correr el riesgo. Los inquieta poner el dinero en el banco. —El Sr. Cartwright elevo la voz, causando que varias personas lo mirasen fijamente. Sonreí nervioso.
  33. 33. Por el rabillo del ojo vi a Padre en calidad de anfitrión desplazarse hacia la gran mesa en el centro de la habitación. Noté que cada lugar tenía puesto la delicada vajilla de flor de lis de, porcelana, Madre. —Stefan. —Dijo mi padre, palmeando su mano en mi hombro. — ¿Estás listo? ¿Tienes todo lo que necesitas? —Sí. —Toqué el anillo en mi bolsillo y lo seguí hacia la cabeza de la mesa. Rosalyn estaba de pie junto a su madre y sonrió ampliamente a sus padres. Los ojos de Rosalyn todavía se encontraban enrojecidos por el llanto del pobre Penny, se veía horrible con el gran vestido rosa con volantes que vestía. A medida que nuestros vecinos se sentaron a nuestro alrededor noté que aún había dos asientos vacios a mi izquierda. — ¿Dónde está tu hermano? —preguntó Padre bajando la voz. Miré hacia la puerta. La banda seguía tocando y había anticipación en el aire. Y finalmente, las puertas se abrieron estrepitosamente y Damon y Katherine caminaban. Juntos. No es justo, pensé salvajemente. Damon podrá actuar como un niño, podrá continuar bebiendo y coqueteando como si nada tuviera consecuencias. Yo siempre he tratado de hacer lo correcto, lo responsable, y ahora siento como si estuviera siendo castigado por ello, obligado a convertirme en un hombre. Me sorprendí por la oleada de ira que sentía. Al instante se convirtió en culpabilidad, tratando de aplastar esa emoción tiré el vaso de vino de mi izquierda. Después de todo, ¿Cómo podría esperar que Katherine llegue a la cena por si misma? ¿Y Damon sólo trataba de ser gallardo y un buen hermano mayor?
  34. 34. Además, ellos no tenían futuro. Los matrimonios, al menos en nuestra sociedad, se aprobaban solo si se fusionaban dos familias. Y como huérfana, ¿Qué podría Katherine ofrecer a parte de belleza? Mi padre nunca me dejaría casarme con ella, pero eso también significa que tampoco dejaría a Damon casarse con ella. E incluso Damon no iría tan lejos como casarse con alguien que Padre no está de acuerdo. ¿Verdad? Sin embargo, no podía apartar los ojos del brazo de Damon sobre la pequeña cintura de Katherine. Llevaba un vestido de muselina verde, cuyo tejido resaltaba a través de la crinolina de su falta, y hubo silencio mientras ella y Damon se dirigían a sus dos asientos vacios en el centro de la mesa. Su collar azul brillaba en su garganta, y ella me guiñó un ojo antes de tomar su asiento contiguo al mío. Su cadera rozó la mía y me removí incomodo. —Damon. —Padre asintió lacónicamente cuando Damon se sentó a su izquierda. — ¿Así que crees que el ejército permanecerá en Georgia hasta el final del invierno? —Le pregunté a Jonas Palmer en voz alta, simplemente porque no me fiaba de mí mismo para hablar con Katherine. Sí escucho su musical voz podría perder el valor de proponerme a Rosalyn. —No estoy preocupado sobre Georgia. Lo que me preocupa es lograr resolver los problemas de la milicia aquí en Mystic Falls. Estos ataques no se presentaban. —Jonas, el veterinario del pueblo también había estado en la milicia de Mystic Falls, habló en voz alta, golpeando el puño sobre la mesa con tanta fuerza de sacudió la vajilla de porcelana. Justo ese momento, un ejército de funcionarios entró en el salón. Deje mi tenedor de plata y empujé hacia atrás mi platillo de carne, ya no tenía apetito. A mí alrededor podía escuchar las discusiones de siempre: sobre la guerra, acerca de lo que podemos hacer con los niños durante la cena, sobre las próximas barbacoas y sobre la iglesia. Katherine estaba asintiendo con la cabeza hacia Honoria Fells. De pronto sentí celos de Honoria, de cabello canoso y muy rizado. Ella fue capaz de tener la conversación uno-a-uno con Katherine, que tan desesperadamente yo deseaba. — ¿Listo, hijo? —Padre me dio un codazo en las costillas, noté que las personas estaban terminando ya con sus comidas. Más vino se servía y la banda hizo una pausa en su canción principal, estaban tocando suavemente en la esquina. Este era el momento que todos estaban
  35. 35. esperando: Ellos sabían que el anuncio iba a hacerse, y sabían que después de ese anuncio celebrarían y bailarían. Siempre sucedían así las cenas en Mystic Falls. Pero yo nunca antes había sido quien daría el anuncio. Como si fuera el momento justo, Honoria se inclinó hacia mí y Damon sonrió alentadoramente. Me sentí enfermo del estómago, tomé una respiración profunda y golpeteé mi cuchillo contra mi copa. Inmediatamente se produjo un silencio total en el salón, e incluso los criados se detuvieron a mirarme. Me puse de pie, tomé un gran trago de vino tinto para darme valor y aclaré mi garganta. —Yo… um, —comencé a decir en voz baja y tensa, no la reconocí como mía. —Tengo un anuncio. —Por el rabillo de mi ojo vi a Padre agarrar su copa de champán, listo para levantarla en un brindis. Eché un vistazo a Katherine. Ella me miraba con sus oscuros ojos penetrantes. Rompí la mirada y me agarré de mi copa con tanta fuerza que estaba seguro que se rompería. —Rosalyn, me gustaría pedir tu mano en matrimonio. ¿Me haces el honor? —Dije de prisa, buscando en el bolsillo de mi traje el anillo. Saqué la caja y me arrodillé delante de Rosalyn, mi mirada fija en sus ojos color café. —Para ti. — Dije sin inflexión, levantando de un tirón la tapa y manteniéndola abierta hacia ella. Rosalyn gritó y la habitación se lleno de un estallido de aplausos. Sentí una mano palmear mi espalda y vi a Damon sonriéndome. Katherine aplaudió cortésmente con una expresión indescifrable en la cara. —Aquí. —tomé la pequeña mano blanca de Rosalyn y deslice el anillo en su dedo. Era demasiado grande y la esmeralda hacia ver su dedo pequeño. Parecía una niña jugando a colocarse las joyas de su madre. Pero a Rosalyn no parecía importarle que el anillo no encajara. En cambio, ella extendió su mano para ver como los diamantes se reflejaban en la luz de las velas sobre la mesa. Inmediatamente las mujeres enamoradas nos rodearon y susurraban cosas sobre el anillo.
  36. 36. —Esto merece una celebración. —Llamó mi padre. —Cigarros para todos. ¡Ven aquí, Stefan, hijo! Me has hecho un padre orgulloso. Asentí con la cabeza y tembloroso me acerqué a él. Es irónico que mientras yo trate toda mi vida por obtener la aprobación de mi padre, lo que lo hizo más feliz fue un acto que me hizo morir por dentro. —Katherine, ¿Quieres bailar conmigo? —Escuche la voz de Damon por encima del estruendoso arrastre de las sillas y el tintineo de las copas. Me detuve en seco esperando la respuesta. Katherine alzó la vista, echando una mirada furtiva en mi dirección. Sus ojos se detuvieron en mí durante un largo momento. Un impulso salvaje de colocar el anillo del dedo de Rosalyn y colocarlo en Katherine casi me arrastro. Pero Padre me dio un codazo por detrás y antes de que pudiera reaccionar Damon tomo la mano de Katherine y la condujo hasta la pista de baile. capitulo 7 La semana pasó en un aspecto borroso. Corría entre accesorios en la tienda de vestidos de la Sra. Fells, de visitas en la casa de Rosalyn en el salón de la familia Cartwright o en la taberna con Damon. Traté de olvidar a Katherine, dejando a mis persianas cerradas, así no sedería a la tentación de mirar a través del césped desde el carruaje a casa, obligándome a sonreír y saludar a Damon y a Katherine cuando paseaban por los jardines. Una vez que me acerqué al ático para mirar el retrato de mi Madre. Me pregunté ¿qué consejo me daría ella? El amor es paciente, recordé de su refrán en un acento armonioso francés durante el estudio de la biblia. Tal vez el amor llegaría para Rosalyn y para mí.
  37. 37. Después de eso, trate de amar a Rosalyn, o de reunir algún tipo de cariño por ella. Yo sabía, que detrás de su tranquilidad y de su rubia cabellera, ella era simplemente una muchacha dulce que sería una adorable esposa y madre Nuestras visitas más recientes no habían sido terribles. De hecho, Rosalyn había estado de muy buen humor. Había conseguido un nuevo perro, una bestia de color negra elegante a la llamó Sadie, solía llevarlo con sigo a todas partes con el fin de que no sufriera el mismo destino que penny. En un momento dado, Rosalyn me miro con ojos de adoración, preguntando si preferiría lilas o gardenias en la boda, casi sentí cariño. Tal vez eso sería suficiente. Mi padre no había perdido tiempo en la planificación de otra fiesta para celebrar. Esta vez, fue una barbacoa en la finca, y mi padre había invitado a todas las personas dentro de un radio de veinte millas. Logre reconocer solo a un puñado de jóvenes, muchachas bonitas, y a los soldados de la Confederación que llenaban el laberinto, como si fueran los dueños de todo el estado. Cuando yo era más joven amaba los lugares de Veritas, siempre dándome la posibilidad de correr en el hielo del estanque con mis amigos, jugábamos a las escondidas buscando el pantano, montar en caballo hasta el puente Wickery, y luego bucear en las profundidades heladas del Sauce Creek. Ahora lo único que deseaba era que esto se acabara, para poder estar solo en mi habitación. — Stefan, quieres compartir un whisky conmigo? — Robert me llamó desde la barra improvisada en el pórtico. A juzgar por su sonrisa de medio lado, ya estaba borracho. Él me pasó un vaso con punta de sudor e inclino el suyo hacia el mío.
  38. 38. —Muy pronto, habrá jóvenes Salvatores por todo el lugar. ¿Puedes imaginarlo? — Barrió sus manos expresivamente sobre las tierras como si me mostrara todo el espacio que mi familia imaginaria tendría para crecer. Arremolinando mi whisky miserablemente, incapaz de poder imaginarlo. —Bueno, usted ha hecho su padre un hombre afortunado. Y Rosalyn una chica con suerte — dijo Robert. Levantó el vaso para mí una última vez, luego fue a hablar con el supervisor Lockwoods. Suspiré y me senté en el columpio del porche, observar la alegría que ocurría a mi alrededor. Sabía que me debería sentir feliz. Sabía que mi Padre sólo quería lo mejor para mí. Yo sabía que no había nada malo con Rosalyn. Así que ¿por qué este compromiso se sentía como una sentencia de muerte? En el césped, la gente comía, reía y bailaba, y una cinta improvisada formada por mis amigos de la infancia Ethan Giffin, Brian Walsh, y Matthew Hartnett estaba jugando una versión de "The Bonnie Blue Flag". El cielo estaba despejado y con un suave clima, sólo un pellizco leve en el aire para recordarnos que era, de hecho, otoño. En la distancia, los alumnos se balanceaban chillando sobre la puerta. Para tratar de estar cerca de tanta alegría , todo esto es para mí. Y no me hiso sentirme feliz, eso hizo que mi corazón golpe fuerte en mi pecho. De pie, caminé hacia el interior del estudio de mi Padre. Cerré la puerta del estudio y suspiro de alivio.
  39. 39. Sólo unos débiles rayos solares entraron por las cortinas pesadas de color damasco. El cuarto estaba fresco y olía a cuero bien engrasado y a libros mohosos. Saque un delgado volumen de sonetos de Shakespeare girando hacia mi poema favorito. Shakespeare me tranquilizó, las palabras calmaban mi cerebro y me recuerda que hay amor y la belleza en el mundo. Ya a lo mejor tal vez lo pueda experimentar atreves del arte eso sería suficiente para calmarme. Me acerque a la silla de cuero de mi padre que estaba en la esquina y distraídamente comencé a pasar las paginas. No estoy seguro de cuánto tiempo me senté allí, pero mientras más leía, más tranquilo me sentía. — ¿Qué estás leyendo? — Me sobresalte al oír la voz, y el libro se deslizó fuera de mi alcance y callo con un fuerte estruendo. Katherine estaba en la entrada del estudio, ella usaba un sencillo vestido de seda blanca que abrazaba cada curva de su cuerpo. Todas las otras mujeres en la fiesta se usaban distintas capas de crinolina y muselina, guardando su piel debajo de la tela gruesa. Pero Katherine no parecía sentir ni la más mínima vergüenza por la exposición de sus blancos hombros. Propiedad ajena, desvié la mirada. — ¿Por qué no estás en la fiesta? — Le pregunté, doblándome para recoger a el libro. Katherine dio un paso hacia mí. — ¿Por qué no estás tú en la fiesta? ¿No eres tú el invitado de honor? — Posando sus brazo en la silla.
  40. 40. — ¿Has leído a Shakespeare? — Pregunté, señalando el libro abierto sobre mi regazo. Fue un lamentable intento de cambiar la conversación; yo aún no había conocido a una chica que conociera sus obras. Ayer mismo, Rosalyn había admitido que ni siquiera había leído un libro en los últimos tres años, desde que se había graduado de la Academia de señoritas. Incluso, el último volumen que ella había leído atentamente era simplemente un manual sobre cómo ser una esposa obediente y dedicada. —Shakespeare—, repitió ella, su acento amplio la palabra a tres sílabas. Fue un acento raro, no era parecido al que yo había escuchado a la gente de Atlanta. Ella balanceo sus piernas para atrás y para adelante, y pude ver que no llevaba medias. Mire hacia otro lugar. — ¿Voy a compararte con un día de verano? —ella cito. Levanté la vista, sorprendido. —Tú eres más hermosa y más templada—, dije, continuando con la cita. Mi corazón galopaba en mi pecho, y sentí a mi cerebro tan lento como la melaza*, la creación de una inusual sensación que me hizo sentir que estaba soñando. Katherine dio un tirón al libro en mi regazo, cerrándolo con una palmada resonante. —No—dijo ella con firmeza. —Pero así es como la siguiente línea dice— dije, molesto que ella estuviera cambiando las reglas de un juego que yo entendía.
  41. 41. —Así es como la siguiente línea va para el Sr. Shakespeare. Pero yo estaba simplemente haciendo una pregunta. ¿Voy a compararte con un día de verano? ¿Eres digno de esta comparación, Sr. Salvatore? ¿O necesitas un libro para decidir? — Katherine preguntó, sonriendo mientras sostenía el volumen que acaba de salir de mi alcance. Me aclaré la garganta. Damon hubiera dicho algo ingenioso en respuesta, sin siquiera pensar en ello. Pero cuando estaba con Katherine, yo era como un niño que trata de impresionar a una chica con una rana que había capturado en el estanque. —Bueno, podrías comparar mi hermano con un día de verano. Usted ha estado pasando mucho tiempo con él. — Mi cara se enrojeció, y al instante yo desee echar marcha atrás. Sonaba tan celoso y mezquino. —Tal vez un día de verano con unas pocas tormentas eléctricas a la distancia — dijo Katherine, arqueando la ceja. —Pero tú, Stefan de estudiante, tan diferente de Damon el oscuro. O... — Katherine miró hacia otro lado, un atisbo de una sonrisa cruzo rostro— Damon el apuesto. — —Puedo ser gallardo, también—, dije con petulancia, antes de que incluso me diera cuenta de lo que estaba diciendo. Sacudí mí cabeza, frustrado. Era como si Katherine de alguna manera me obligó a hablar sin pensar. Era tan alegre y vivaz hablar con ella, sentía como si estuviera en un sueño, donde nada de lo que dijera tendría alguna consecuencia, pero todo lo que dijera era importante.
  42. 42. —Bueno, entonces, tengo que ver que, Stefan, — dijo Katherine. Ella puso su mano helada en mi antebrazo. —He llegado a conocer a Damon, pero yo apenas te conozco. Es bastante vergonzoso, ¿no te parece? — En la distancia, la banda comenzó a tocar —Soy un buen Rebelde. —Sabía que tenía que volver exterior, a fumar un cigarro con el Sr. Cartwright, a bailar con Rosalyn en nuestro primer vals, para brindar por mi lugar como un hombre de Mystic Falls. Pero en lugar de eso me mantuve en el asiento de cuero, deseando poder estar en la biblioteca, respirar en el olor de Katherine, para siempre. — ¿Puedo hacer una observación? — Katherine preguntó, inclinándose hacia mí. Un oscuro rizo errante se dejó caer su frente blanca. Tuve que usar todas mis fuerzas para resistir empujarlo de la cara. — Yo creo que no te gusta lo que está sucediendo ahora mismo. La barbacoa, la participación... — Mi corazón latía con fuerza. Busqué los ojos marrones de Katherine. Durante la semana pasada, que había estado tratando desesperadamente de ocultar mis sentimientos. Pero me había visto deteniéndome fuera de la cochera? ¿Me habría ha visto correr con Medianoche en el bosque cuando Damon y ella exploraban el jardín, desesperado por oír su risa de lejos? ¿Habría alguna manera de que pudiera haber leído mis pensamientos? Katherine sonrió tristemente. — Pobre y dulce, Stefan. ¿No has aprendido todavía que las reglas están hechas para ser rotas? No se puede hacer feliz a nadie. Tú padre, Rosalyn, los Cartwrights. Si tú no eres feliz. — Me aclaré la garganta, con dolor de saber que esta mujer a quien había conocido por una cuestión de semanas me entiende mejor mi padre... Y mi futura esposa... jamás.
  43. 43. Katherine se deslizó de la silla y miró a los volúmenes en las estanterías de mi Padre. Ella se llevó un libro grueso, encuadernado de cuero, Los misterios de Mystic Falls. Era un volumen que nunca había visto antes. Una sonrisa iluminó sus labios de color rosa, y ella me hizo señas para unirse a ella en el sofá de mi padre. yo Sabía que no debía, pero como si estuviera en un trance, me levanté y cruce la habitación. Me hundí en el fresco y agrietados cojín de cuero junto a ella. Después de todo, ¿quién sabe? Tal vez unos momentos en su compañía serían el bálsamo perfecto que necesitaba para romper mi melancolía. *Líquido más o menos viscoso, de color pardo oscuro y sabor muy dulce, que queda como residuo de la fabricación del azúcar de caña o remolacha. fin del capitulo[i] capitulo 8 Yo, no estoy seguro cuanto tiempo estuvimos en la habitación juntos. Los minutos pasaban en el reloj de mi abuelo, que hay en la esquina, pero yo estaba dándome cuenta del rítmico sonido del pulso de Katherine, el camino a la luz, le cogía a ella su boca por una parte, al rápido paso de una página, que mirábamos hacia el libro. Yo estaba conscientemente confuso pero el hecho era que yo necesitaba salir pronto, pero nunca hubiera pensado en la música, en los bailes, en los platos de pollo frito y en Rosalyn. Y me encontré literalmente incapaz de moverme. ¿Tú, no estás leyendo?— ¡Katherine dijo, en esa voz ojeando —Los Misterios de Mystic Falls.
  44. 44. Porqué, estás distraído? —ella rió, estrechando sus esbeltos hombros, mientras ella alcanzaba al sitio equivocado el libro, cerca de los libros de geografía mundial de mi padre. Aquí ¡murmuré, alcanzándola a su lado, para coger el libro y dejarlo en lo alto de la estantería donde estaba. El olor del limón y jengibre, me rodeó sintiéndome mareado y abatido. Ella se giró hacia mí. Nuestros labios estuvieron solo apartados unas pulgadas y de repente, la fragancia de ella se convirtió en algo cercanamente imposible. Incluso pensé en mi cabeza, que eso estaba mal, mientras que mi corazón gritaba que yo nunca estaría completo, si no besaba a Katherine. Yo cerré mis ojos y apoye mis labios rozando los suyos. Por un momento, me encontré como pensando en mi vida entera pasada, en un lugar. Yo vi. a Katherine corriendo descalza por los campos al lado de la casa de invitados, yo siguiéndola con nuestro hijo pequeño, subido en mi hombro. Pero entonces, de forma espontánea, una imagen de Penny; una garganta arrancada pasó a través de mi mente. Y pude volver en mí, al instante, como por un golpe de claridad. Lo siento ¡ dije, volviéndome a paso ligero contra una pequeña mesa baja, con apilados libros de familia. Ellos cayeron al suelo, el sonido desperdiciado por las alfombras orientales. Mi boca sabía como hierro. Qué acababa de hacer? Y si mi padre hubiera venido, impaciente para abrir el humidor con el Sr. Carthwright? Mi mente giró horrorizada. —Yo tengo que………tengo que irme Yo tengo que encontrar a mi novia— Sin una mirada atrás a Katherine y con la expresión atontada que sentía en su cara. Yo salí del estudio y corrí a través del invernadero vacío hacia el jardín.
  45. 45. El crepúsculo justamente empezaba a caer. Coches salían con las luces dadas, con madres y niños pequeños, así como los juerguistas cautelosos asustados por los ataques de animales. Ahora era, cuando el licor debía correr, la banda debería tocar más fuerte y las chicas se excederían intentando capturar los ojos de un soldado confederado, del campo cercano. Sentí mi aliento que volvía a ser normal. Nadie sabia donde yo había estado, mucho menos que había hecho. Yo crucé intencionadamente, hacia el centro de la fiesta como si yo simplemente hubiera estado rellenando mi vaso en el bar. Yo vi a Damon, sentado con otros soldados jugando alrededor del póker, en la esquina del porche. Cinco chicas estaban apretadas en el porche girando, con risas nerviosas y hablando fuerte. Mi padre y el Sr. Carwright estaban andando a través del laberinto, cada uno aguantando un whiskey, con ademanes de una buena conversación; sin duda hablando sobre los beneficios de la unión Cartwright-Salvatore. —Stefan ¡—yo encontré una mano clavada en mi espalda. — Nosotros nos estábamos preguntando donde estaban los invitados de honor,. — No , sus mayores— Robert dijo alegremente. —Rosalyn , no esta aquí aún? —Yo pregunté. — Tú sabes como son las chicas. Ellas tienen que tener todo correcto, especialmente si ellas están celebrando su inminente matrimonio— dijo Robert. Sus palabras parecían ciertas, aún así un inexplicable temblor de miedo bajo por la espina de mi espalda. Era solo a mí o tenia al sol rápidamente ? Los holgazanes en el césped, habían cambiado a varias figuras en los 5 minutos desde que había estado fuera y no podía distinguir a Damon con el grupo de la esquina. Dejando a Robert de un lado, yo empuje los codos, de camino fuera de la fiesta de invitados. Era extraño para una chica, no exhibirse en su propia fiesta. Lo que si, de algún modo ella hubiera venido a casa y ella hubiera visto…………………….
  46. 46. Pero eso era imposible. La puerta había estado cerrada, las cortinas corridas. Yo anduve animado a través de los cuartos de los sirvientes cerca del estanque, donde los sirvientes estaban teniendo su propia fiesta, para ver si el cochero de Rosalyn había llegado. La luna se reflejaba bajo el agua, tomando un brillo misterioso y verdoso, sobre las rocas y los árboles de sauce, alrededor del estanque. La hierba estaba mojada con el rocío y aún pisoteada desde el momento, cuando Damon, Katherine y yo habíamos jugado al futbol allí. La niebla hasta las rodillas , me hizo desear que yo hubiera llevado mis botas , en vez de mis zapatos de vestir. Yo bizqueé. En la parte de abajo del árbol de sauce donde Damon y yo habíamos pasado horas escalando como niños, era como un pedazo oscuro en la tierra que parecía una raíz de árbol nudosa y arrancada. Solo que no recordé un árbol arrancado en ese punto. Bizqueé otra vez. Por un momento, me pregunté si podrían ser una pareja de amantes entrelazados, intentando escapar de los ojos curiosos. Me reí de mi mismo . Al menos alguien había encontrado el amor en esta fiesta. Pero entonces las nubes cambiaron y una parte de la luna, iluminó el árbol y la forma bajó del árbol. Realicé una sacudida, que la forma no eran dos amantes cogidos del brazo. Era Rosalyn, mi prometida, con su garganta arrancada, sus ojos medio abiertos mirando hacia arriba , a las ramas del árbol , si ellos nos mantuviesen el secreto al universo , ella no viviria más. capitulo 9 s difícil para mí describir los momentos que siguieron. Recuerdo pisadas y gritos y los funcionarios de la oración fuera de sus cuartos. Recuerdo que permanecer de rodillas, gritando de horror, pidiendo piedad y el miedo .Recuerdo que el Sr. Cartwright me empujaba hacia atrás y la señora Cartwright cayendo de rodillas y llorando en voz alta, como un animal herido.
  47. 47. Recuerdo haber visto a la policía de transporte. Recuerdo a su Padre y a Damon retorciendo sus manos y susurrando frente a mi, aliados en el intento de desarrollar el mejor curso de mi cuidado. Traté de hablar, para decirles que estaba bien, que yo estaba, después de todo, vivo. Pero no podía formar las palabras. En un momento, la Dra. Jane metió sus brazos por debajo de mis axilas y me arrastró. Poco a poco, hombres que no conocia me rodearon y me arrastraron hasta el porche de la parte privada de los funcionarios. Allí, murmuraron palabras, y Cordelia los silencio. -Estoy ... estoy bien-, dije finalmente, avergonzado de que tanta atención se estaba prestando a mí cuando Rosalyn era la que habia sido asesinada. -Shhh, ahora, Stefan,- dijo Cordelia, su cara arrugada por la preocupación. Ella apretó la mano en mi pecho y murmuró una oración en voz baja, a continuación, sacó un frasco pequeño de los voluminosos pliegues de su falda. Ella no tiene un tope salarial y la apretó contra mis labios. -Bebe- , instó cuando un líquido con sabor a regaliz corrió por mi garganta. -Katherine- Lloré. Entonces yo golpeó mi mano sobre mi boca, pero no antes una expresión de sorpresa cruzó el rostro de Cordelia. Rápidamente, me dosifico con más del líquido con olor a regaliz. cai de nuevo en las escaleras del porche, demasiado cansado para pensar. -Tu hermano está aquí en alguna parte-, dijo Cordelia, que sonaba como si estuviera bajo el agua. - Lo buscare-. Oí el sonido de pisadas y abri los ojos un instante más tarde para ver a Damon cerca de mi. Su rostro estaba blanco del susto. -¿Va a estar bien?-, Preguntó Damon, dirigiéndose a Cordelia. -Creo que ...-empezó el doctor Jane. -Él necesita descansar. Calmarse. Un cuarto oscuro -, dijo Cordelia con autoridad. Damon asintió con la cabeza. -Me... Rosalyn ... me han ...-, empecé a decir, aunque yo no sabía cómo terminar la frase. ¿Qué debería haber hecho? ¿Debería haber ido a buscarla mucho antes, en vez de gastar mi tiempo con besos de Katherine? ¿ haber insistido en acompañarla a la fiesta? -Shhh-, susurró Damon, elevándome hacia arriba. Consiguiendo estar de pie , temblando, a su lado. De la nada, el padre apareció y me tomó del otro brazo, y yo vacilante logré bajar de la terraza y regresar a la casa. Los Juerguistas se pararon en el pasto, abrazados, y el Sheriff Forbes llamó a la milicia para buscar en el bosque. sentí a Damon guiarme por la puerta trasera de la casa y subir las escaleras antes de que me permitiera colapsarme en mi cama. Caí en las sábanas de algodón, y luego no recuerdo nada más que oscuridad.
  48. 48. A la mañana siguiente, me desperté viendo luz solar dispersada en el piso de madera de cerezo de mi dormitorio. -Buenos días hermano.- Damon estaba sentado en la esquina en la mecedora, la que solía pertenecer a nuestro bisabuelo. Nuestra madre nos había llevado con él cuando éramos niños, cantandonos canciones a nosotros a medida que nos dormiamos. los ojos de Damon estaban rojos e inyectados de sangre, y me pregunté si él había estado sentado así, mirandome, toda la noche. -Rosalyn está muerta?- Lo exprese en forma de pregunta, a pesar de que la respuesta era obvia. -Sí.- resondio Damon, dando vuelta a la jarra de cristal en el aparador de nogal. Echó agua en un vaso y me lo ofrecio. Luché para sentarse. -No, quieto-ordenó Damon con la autoridad de un oficial del ejército. Yo nunca lo había oído hablar así antes. caí de nuevo sobre las almohadas de pluma de ganso y permití que Damon llevara la copa a mis labios como si fuera un bebé. El líquido fresco y claro se deslizó por mi garganta, y una vez más, me acordé de la noche anterior. -¿Ella sufrió?- Le pregunté, una dolorosa serie de imágenes marcharon a través de mi cerebro. Aunque yo había estado recitando a Shakespeare, Rosalyn debia haber estado planeando su gran entrada. Ella debia haber estado tan emocionada de mostrar su vestido, para tener la boca abierta de las niñas más jóvenes por su anillo, que las mujeres mayores se fueran a un rincón para discutir los detalles de su noche de bodas. Me la imaginaba corriendo por el césped, a continuación, escuchando pasos detrás de ella, sólo para girar y ver destellos de dientes blancos y brillantes en la luz de la luna. Me estremecí. Damon se sento en la cama y puso su mano sobre mi hombro. De repente, el torrente de imágenes aterradoras se detuvo. -La muerte suele ocurrir en menos de un segundo. Ese fue el caso de la guerra, y estoy seguro de que fue lo mismo para tu Rosalyn. -Él se acomodó en su silla y se frotó la sien. -Ellos piensan que era un coyote. La guerra es unir a las personas al este de la batalla, y piensan que los animales están siguiendo el rastro de sangre. - -Coyotes-, le dije, mi voz disparo en la segunda sílaba. Yo no había escuchado la palabra antes. Era sólo un ejemplo más de las frases nuevas como matar y viudo que estaban a punto de ser añadido a mi vocabulario. -Por supuesto, no son esas personas, entre ellos el Padre, que piensan que fue obra de los demonios.- Damon puso los ojos oscuros. -Justo lo que nuestro pueblo necesita. Una epidemia de histeria colectiva. Y lo que me molesta un poco acerca de ese rumor es que cuando las personas están convencidos de que su ciudad está sitiada por una fuerza demoníaca, no estamos enfocando en el hecho de que la guerra está destrozando nuestro país. Es esta mentalidad la cabeza en la arena que simplemente no puedo entender. -Asentí con la cabeza, en realidad no escuchando, no podría ver la muerte de Rosalyn, como parte de algún tipo de argumento en contra de la guerra. Como
  49. 49. Damon siguió divagando, me acosté y cerré los ojos. Me imaginé la cara de Rosalyn en el momento en que la encontré. Allí, en la oscuridad, ella se veía diferente. Sus ojos estaban grandes y luminosos.. Como si hubiera visto algo terrible. Como si hubiera sufrido horriblemente. capitulo 10 04 de septiembre 1864 Medianoche. Demasiado tarde para quedarme dormido, demasiado pronto para estar despierto. Una vela arde en mi buró, las sombras parpadeaban como un mal presagio. Estoy atormentando. ¿Alguna vez me perdonare por no haber encontrado a Rosalyn antes de que fuera demasiado tarde? ¿Y porque ella —la única a la que jure olvidar —aún está en mi mente? Mi cabeza está palpitando. Cordelia siempre está en la puerta, ofreciendo bebidas, pastillas, hierbas hechas polvo. Yo lo tomo, como un niño en recuperación. Padre y Damon me miran cuando ellos piensan que duermo. ¿Ellos saben de mis pesadillas? Pensé que el matrimonio era un destino peor que la muerte. Estuve equivocado. Yo me equivoque con muchas cosas, demasiadas cosas, y todo lo que puedo hacer es orar por el perdón y la esperanza de que de alguna manera, en algún lugar, pueda reunir la fuerza de las profundidades de mi existencia y a paso firme caminar por el lado correcto de nuevo. Lo haré. Debo. Por Rosalyn. Por ella.
  50. 50. Ahora voy a apagar la vela y espero poder dormirme, —como los muertos— me sumergí rápidamente… — ¡Stefan! ¡Hora de levantarte! —Llamó mi padre, cerrando la puerta de mi dormitorio. — ¿Qué? —Luché para sentarme, sin saber qué hora o que día era, ni cuánto tiempo había transcurrido desde la muerte de Rosalyn. El día y la noche se desvaneció y realmente nunca podía dormir, sólo soñar con pesadillas terroríficas. No he comido nada, excepto las mezclas que Cordelia continuaba trayendo a la habitación junto con una cuchara, ella se aseguraba que lo comía todo. Ella hacia pollo frito, okra1 y puré que lo llamaba guisado de víctima, dijo que me haría sentir mejor. Ella dejo una copa en mi mesilla de noche. La bebí rápidamente. —Estate listo. Alfred te ayudará a prepararte. —Dijo mi padre. — ¿Estar listo para qué? —Le pregunté, balanceando las piernas en el suelo. Cojeé hasta el espejo. La barba cubría mi barbilla y mi cabello moreno levantado por todos lados. Mis ojos estaban rojos y mi camisa de dormir colgaba debajo de mis hombros. Me veía terrible. Padre estaba detrás de mí, valorando mi reflexión. —Tú te reunirás con nosotros. Hoy es el funeral de Rosalyn y es importante para mí y los Cartwrights que estés allí. Queremos demostrarles a todos que debemos estar unidos contra el mal que azota nuestro pueblo. Mientras mi padre parloteaba sobre demonios, pensé que me enfrentaría a la familia Cartwright por primera vez. Todavía me sentía terriblemente culpable. No podía dejar de pensar en que el ataque no habría ocurrido si yo hubiera esperado a Rosalyn en el pórtico, en lugar de quedarme en el estudio con Katherine. Si hubiera estado afuera, esperando a Rosalyn, yo la hubiera visto en el patio con su vestido rosa. Tal vez hubiera enfrentado a la muerte a su lado, y ella no habría tenido que enfrentarse a ese animal solo. Yo no amaba a Rosalyn, pero no podía perdonarme a mí mismo por no estar allí para salvarla…
  51. 51. —Bueno, vamos. —Dijo Padre con impaciencia cuando Alfred entró con una camisa de lino blanco y un traje cruzado negro. Palidecí. Fue el traje que lleve en mi boda, en la iglesia en la que me comprometí con Rosalyn, en el sitio donde fue la ceremonia de nuestra unión. Aun así, conseguí usar el traje, permití que Alfred me ayudara a afeitarme, ya que mis manos eran inestables, y salí una hora más tarde dispuesto a hacer lo que tuviera que hacer. Mantuve mis ojos hacia abajo mientras seguía a Padre y Damon al carruaje. Padre se sentó delante de mí, junto a Alfred, mientras que Damon se sentó en la parte de atrás conmigo. — ¿Cómo estás, hermano? —preguntó Damon por encima del familiar sonido de los casco de caballos Duke y Jake por el camino Willow Creek. —No muy bien. —Dije formalmente, con un duro nudo en la garganta. Damon colocó una mano en mi hombro. Las urracas chillaban, las abejas zumbaban y el sol emitía un brillo dorado en los árboles. El carruaje entero olía como a jengibre y sentí mi estómago revolverse. Era el olor de la culpa, por desear a una mujer que nunca fue, —nunca podrá ser— mi esposa. —Es tu primera muerte, la primera vez que lo atestiguas, te cambiara. —Dijo Damon, por último, el chofer se acercó a la iglesia de madera blanca. Las campanas de la iglesia repicaban y todos los negocios de la ciudad cerraron por el día. —Pero tal vez el cambio es para mejorar. —Tal vez. —Dije mientras descendía del carruaje. Pero yo no veía como. Llegamos a la puerta junto a Dr. Janes cojeando en la iglesia, con su bastón en una mano y una botella de whisky en la otra. Perla y Ana estaban sentadas juntas y Johathan Gilbert se encontraba sentado detrás de ellas, con sus codos apoyados en el borde del banco de Perla, a pocos centímetros de su hombro.
  52. 52. El Sherriff Forbes estaba en su lugar habitual, en el segundo banco, mirando a la agrupación de mujeres maquilladas de la taberna que habían venido a presentar sus respetos. En el borde del grupo estaba Alice, la camarera, echándose aire con un abanico de seda. Calvin Bailey, el organizador, estaba tocando una adaptación de Requiem de Mozart, pero tocaba una nota amarga cada pocos acordes. En el primer banco, el Sr. Cartwright miraba de frente, mientras que la Sra. Cartwright sollozaba y, ocasionalmente, sonaba su nariz con un pañuelo de encaje. En la parte delantera de la iglesia, un ataúd de roble, cerrado y cubierto de flores. Sin decir palabra me acerqué al ataúd y me arrodille delante de él. —Lo siento. —Dije en voz baja, tocando el ataúd que se sentía frío y duro. Inesperadamente, las imágenes de mi prometida aparecieron en mi mente: Rosalyn riendo con su nuevo cachorro, la vertiginosa discusión por la combinación de las flores de nuestra boda, su ira contra la criada por el beso en la mejilla al final de una visita. Moví las manos del ataúd para ponerlas juntas, como si fuera a orar. —Yo espero que tú y Penny se encuentren el uno al otro en el cielo. —Me incliné hacia abajo, dejando mis labios rosar el ataúd. Quería que supiera, a donde quiera que fuera, que aprendí a amarla. —Adiós. Me volví para tomar mi asiento y me detuve en seco. Justo detrás de mí estaba Katherine. Llevaba un vestido de algodón azul oscuro que destacaba en el mar de vestidos negros que llenaban las bancas. —Siento tu pérdida. —Dijo Katherine, tocando mi brazo. Me estremecí y eché el brazo hacia atrás. ¿Cómo se atrevía a tocarme con tanta familiaridad en público? ¿No se daba cuenta de que si no hubiéramos llevado a cabo nuestra barbacoa, en primer lugar, la tragedia nunca habría ocurrido? Registre preocupación en sus ojos oscuros. —Sé que debe de ser difícil para ti. —Dijo. —Por favor, hazme saber si necesita cualquier cosa. Inmediatamente sentí una ola de culpa por asumir que estaba mostrando otra cosa que no fuera compasión. Después de todo, sus padres habían muerto. Ella solo era una chica ofreciéndome su apoyo.
  53. 53. Ella se veía tan triste que por un segundo sentí la salvaje tentación de cruzar el pasillo y consolarla. —Gracias. —Dije en cambio, aspirando mi aliento añejo y caminando hacia la banca de atrás. Me deslicé junto a Damon, quien tenía las manos cruzadas piadosamente sobre una Biblia. Miré por el rabillo del ojo como Katherine brevemente se arrodillaba junto al ataúd. Seguí su mirada, dándome cuenta como varios de sus rizos se escaparon de su sombrero y se encrespaban alrededor del broche azul que adornaba su collar. Unos minutos más tarde Requiem termino y el pastor Collins se acercó hasta el púlpito2. — Estamos aquí para celebrar una vida demasiado corta. No hay mal entre nosotros, y vamos a llorar esta muerte, pero también sacaremos fuerza de esta muerte… —Él entonó. Miré disimuladamente a través del pasillo a Katherine. Su criada, Emily, estaba sentada junto a ella a su lado y Perla por el otro. Las manos de Katherine estaban dobladas como si estuviera rezando. Se volvió un poco, como si me mirara. Me obligué a mirar hacia otro lado antes de que nuestros ojos se encontraran. No deshonraría a Rosalyn pensando en Katherine. Miré hacia arriba, la desgastada unión de las vigas de la iglesia. Lo siento, pensé, envié el mensaje hacia arriba con la esperanza de que Rosalyn, donde quiera que este, lo escuche. Fin Del Capítulo 1. Okra: también conocido como Ají turco, ocra, etc. Planta silvestre de uso culinario y medicinal. 2. Púlpito: es la plataforma elevada en las iglesias desde la que se predica. capittulo 11
  54. 54. La niebla se levantó alrededor de mis pies mientras caminaba hacia el sauce. El sol se fue rápidamente, pero todavía podía ver una sombra situada entre las raíces. Miré de nuevo. Era Rosalyn, su pálido vestido resplandeciente a la luz débil. La bilis subió en mi garganta. ¿Cómo iba a estar aquí? Ella estaba enterrada, su cuerpo a seis pies bajo tierra en el cementerio de Mystic Falls. A medida que me acercaba, armándome de valor tomando el cuchillo de mi bolsillo, me di cuenta de sus ojos sin vida que reflejaban el verde de las hojas. Sus rizos negros pegados en su frente sudorosa. Su cuello no se rompió en absoluto. Sin embargo, en el cuello sólo aparecian dos agujeros pequeños y atractivos, del tamaño de sus uñas. Como si fuera guiado por una mano invisible, que caía de rodillas junto a su cuerpo. —Lo siento —dije en voz baja, mirando la tierra agrietada bajo sus pies . Entonces levanté la mirada y me congele de horror. Debido a que no era el cuerpo de Rosalyn en absoluto. Era de Katherine. Una pequeña sonrisa curvó sus labios de color carmesí, eran simplemente un sueño. Luché contra la tentación de gritar. Yo no dejaría a Katherine morir! Pero cuando llegué a ella para herirla, ella se sentó directamente encima de mí. Su rostro se transformó,sus rizos oscuros se desvanecieron a rubio y sus ojos brillaban rojos. Me moví hacia atrás.
  55. 55. —Es tu culpa! — Las palabras cortadas a través de la noche, el tono hueco y de otro mundo. La voz no pertenecía ni a Katherine ni Rosalyn, pero si a un demonio. Grite, agarrando mi navaja y cortando el aire de la noche. El demonio se abalanzó hacia mí agarrando mi cuello. Bajo sus filosos colmillos hacia mí piel, y todo se desvaneció y se volvió negro .... Me desperté con sudor frío, sentado en posición vertical. Un cuervo graznó fuera, en la distancia, pude oír niños jugando. Los Rayos del sol se filtraban a lo largo de mi colcha blanca, una bandeja con la cena estaba posada sobre mí escritorio. Ya era de día. Yo estaba en mi propia cama. Un sueño. Me acordé del funeral, el paseo de la iglesia, mi agotamiento mientras subía las escaleras hasta mi habitación. Había sido sólo un sueño, un producto producido por demasiada emoción y el estímulo de hoy. Un sueño, me recordé una vez más, Queriendo que mi corazón dejase de golpear. Tomé un trago de agua directamente de la jarra sobre la mesita de noche. Mi cerebro se fue calmando poco a poco, pero mi corazón seguía corriendo fuerte y mis manos todavía se sentían húmedas. Debido a que no era un sueño, o al menos no como cualquier sueño otro sueño que hubiese tenido jamás. Era como si los demonios hubieran invadido mi mente, ya no estaba seguro de lo que era real o de poder seguir confiando en mis pensamientos. Me puse de pie, tratando de librarme de la pesadilla, caminando sin rumbo. Camine por la parte trasera para no cruzarme con Cordelia en la cocina. Había estado cuidando de mí, desde cuando yo era solo un niño de luto por mi madre, pero algo en su mirada vigilante me puso nervioso. Yo sabía que ella había oído llamar en voz alta a Katherine, y esperaba fervientemente que no se lo contara a los sirvientes. Entré en el estudio de mi padre y miré en sus estantes, para encontrarme una vez más la sección de Shakespeare. El sábado parecía toda una vida. Sin embargo, las velas en el candelabro de plata estaban exactamente X donde Katherine y yo las habíamos dejado, y los misterios de Mystic Falls aún estaban en la silla. Cerré mis ojos, y casi podía oler el olor a limón.
  56. 56. Temblé y deseche esos pensamientos tomando a toda prisa un volumen de Macbeth, una obra sobre celos, amor, traición y muerte, que se acentuaba perfectamente a mi estado de humor. Me forcé a sentarme en la silla de cuero y a mirar las palabras, y me obligué a su vez a dar vuelta a las páginas. Tal vez esto era lo que necesitaba para seguir con el resto de mi vida. Seguí forzándome a mi mismo a tomar medidas, tal vez finalmente conseguiría liberarme de la culpa, la tristeza y el miedo que había estado llevando conmigo mismo desde la muerte de Rosalyn. En ese momento, sentí un golpe en la puerta. —Mi padre no se encuentra aquí— dije con la esperanza de que quien fuera desapareciera. — ¿Señor Stefan? — Llamaba la voz de Alfred —Tiene una visita. —No, gracias — era probable que fuera el sheriff Forbes otra vez. El ya había venido de visita cuatro o cinco veces,para hablar con Damon y mi padre. Asi que me las había arreglado para impedir las visitas. No soportaba la idea de decirle a él o a cualquier persona.-donde había estado en el momento del ataque. — El visitante es bastante insistente— dijo Alfred. —Tanto como usted— dije en voz baja, me acerque a la puerta y la abrí. —Ella está en el salón— dijo Alfred sobre sus talones.
  57. 57. —¡Espera! —yo dije. Ella. Podría ser… Katherine? Mi corazón se acelero con solo pensarlo. — ¿Señor? — Alfred preguntó, a medianos pasos. — Estaré allí — Frenéticamente, me salpique agua en la esquina de mi rostro y en mis manos para alisar mi cabello. Mis ojos todavía se veían entrecerrados, y las pequeñas pupilas se habían enrojecido, pero no había nada más que hacer para arreglarlos, solo era yo mismo. Camine lo más rápido que pude para llegar al salón. Para que en un instante, mi corazón se callera en decepción. En lugar de Katherine, se hallaba sentada en la esquina en el sillón de terciopelo rojo su criada, Emily. Ella tenía una canasta llena de flores en su regazo mientras que olía una margaríta, como si no le importara el resto del mundo. — Hola— dije formalmente, tratando de ser cortes en la forma de excusarme. —Sr. Salvatore— dijo Emily haciendo una reverencia. Llevaba un vestido blanco con ojales y un sombrero, su piel era oscura y lisa. — mi señora y yo nos unimos a ustedes en su perdida. Ella me pidió que le entregara esto. — dijo, entregando la canasta hacia mí. — Gracias — dije, tomando la cesta. mientras que distraídamente tomaba una ramita de lila para llevarla hacia mi nariz y oler su perfume.

×