Sinopsis
Stefan y Damon Salvatore, son vampiros ahora y tienen que lidiar con las consecuencias de su destino. Ellos escap...
Capítulo 1
Era Octubre. Las hojas sobre los árboles en el cementerio, se habían vuelto marrones y descompuestas y una fría...
Antes de que ella pudiera hacer algún sonido, hundí mis dientes a través de su vena yugular, suspirando cuando el
primer f...
—Debes beber!—Dije aproximándome y poniéndole hacia abajo, sorprendido de mi propia fuerza. Sus orificios nasales
se ensan...
—¿No?—Damon repitió. Sus ojos abiertos de golpe.—Tu eres suficientemente hombre para asesinar aún antiguo amor*
, ¿pero no...
Capítulo 2
Damon y yo nos agachamos en el bosque de abetos del cementerio detrás de los mausoleos que alberga los huesos d...
"Giuseppe Salvatore estaría rodeado por sus dos hijos caídos, Damon y Stefan, héroes de la batalla de Willow Creek.
Podemo...
El dejó escapar un grito impío y señaló a nuestro mausoleo. "¡Demonios!"
La multitud se volvió hacia nosotros como una sol...
Capítulo 3
Con Damon detrás de mí, corrí a través de bosque, saltando sobre las ramas caídas y evitando las piedras del ca...
Pisadas fuertes sonaron otra vez. Tiré de mi mirada lejos, sacudiendo mi cabeza por ser tan sentimental. Saqué el
antiguo ...
Encorvados sobre Mezzanotte, galopamos bajo las ramas y seguimos avanzando. Ella era un caballo fuerte, pero ella
prefería...
había sido incinerada hasta sus cimientos. Crucifijos estaban fijados sobre los marcos de cada puerta de la ciudad;
ramita...
Capitulo 4
El coche era de un tono negro, pero nuestros ojos adaptados para la visión nocturna, nos permitió elegir un cam...
El conductor frunció el ceño. "No, no", respondió tan lentamente, teniendo cuidado de enunciar cada palabra, como si
yo fu...
"Me vas a meter en problemas", susurré en voz baja.
"Sí, bueno, solo te puedes culpar a ti por eso ", respondió Damon. Y c...
Capitulo 5
Un dia despues, el tren se detuvo con un chirrido. “Baton Rouge!” un conductor llamó en la distancia.
Estabamos...
Me sente enseguida de la chica mayor, los ojos de la menor me veian con curiosidad. Ella olia a gardenias y a pan recién
s...
“Estamos en New Orleans, y luego?”- dije, el sabor de la sangre de Lavinia aun estaba en mi garganta. El conductor
pelirro...
Capítulo 6
Damon estaba desplomado justo donde lo dejé, un vaso de whiskey sin tocar sudaba sobre la mesa de roble en fren...
“Deberías haberte alimentado” dije levantando los hombros.
El silbido del tren chilló, y miré alrededor. Estábamos al bord...
Damon se tomó un momento para considerar mis palabras y simplemente dijo “Muy bien entonces.”
“¿Muy bien?” Repetí, difícil...
“Siempre estamos buscando aventuras con una linda dama.” dije.
De reojo, vi a Damon endurecer su quijada, y supe que estab...
Capítulo 7
La noche siguiente miraba contento la puesta de sol sobre el puerto. Miss Molly no había exagerado: Las chicas ...
"¿Alimentándome a tiempo?", preguntó Damon con ironía. "¿No has hecho suficiente daño?"
"¡A quién le importa una puta en u...
"Escoge una y aliméntate. Escoja alguna, cualquier cosa. Cualquier cosa es mejor que aquí sentado, dejando que el
mundo pa...
"No voy a ver esto ", dijo. "Si haces esto, yo no te perdono."
"Tengo que volver a mi turno", murmuró la enfermera, dando ...
Capítulo 8
04 de Octubre de 1864
Como humano, pensé que sería la muerte de mi madre lo que formaría el hombre en que Damon...
¿Estaba muerto? ¿Se habría ahogado? ¿O simplemente estaba muy lejos para poder escucharlo?
De cualquier manera, el resulta...
El triunfo de acercarme a mi presa, tocando mis colmillos en la suave piel que cubría sus cuellos, escuchando sus latidos
...
Suspiré con frustración pero el hambre me obligó a empujar la puerta de todas maneras. La cadena de hierro se rompió
fácil...
capitulo 9
e incliné lentamente, mis colmillos alargados. La pesada esencia de la sangre penetró cada rincón de la habitac...
—No, no, no —Mientras el vampiro con cicatrices miró sin decir nada, el chico agarró mis brazos y tiró de ellos tan
brusca...
Apreté mis ojos con más fuerza, tratando de evocar más de otros recuerdos para que pasaran por mi mente, uno que
me llevar...
La vampira rubia arrugó su nariz mientras se inclinó aun más cerca de mí.
—Tú tienes qué, ¿Una semana de edad? —preguntó, ...
—Gracias —La mujer sostuvo su muñeca hacia la boca de Percy. A pesar de su aspecto juvenil y aparentemente
temperamento vi...
—Gracias —mientras mis ojos se ajustaron a la oscuridad, miré mi entorno. Negras cortinas de terciopelo atadas con
una cue...
capitulo 10
Me desperté cerca de cuando el atardecer se asentaba sobre la ciudad. Desde mi ventana, podía ver el sol naran...
Lexi se rio para sí misma, como si disfrutara de una broma privada—. Es sangre de cabra. Es Buena para ti. Te ibas a
enfer...
Mientras caminábamos, los otros me flanqueaban, manteniéndome en el centro de su círculo todo el tiempo. Sabía que
estaba ...
—¡Hugo, consíguenos una mesa! —ordenó Lexi. Hugo caminaba con su cuerpo fornido a una mesa tosca junto a la
banda. Antes d...
?Uh… ?mire alrededor de la mesa, confuso. Percy rio de Nuevo, pero paró cuando Lexi lo miró?. ¿ God Save the South?
?dije ...
Asentí, recordando el momento en el tren cuando mis pensamientos habían tocado los de Lavinia. Fijé la mirada en la
camare...
La chica se movió, se agarró el cabello y luego lo dejó caer sobre su espalda. Echó un vistazo a la banda, frotando su
ded...
capitulo 11
Fuera, deje que la chica me guiará fuera de la ebria multitud y hacia un callejón detrás de un bar llamado Cal...
—Estabas ayudando a un cliente borracho —le dije—Puedes irte. YO simplemente me estaba asegurando de que
estuvieras bien.
...
Capitulo 12
La siguiente noche Lexi llamó a la puerta de mi dormitorio. Llevaba un abrigo negro y unos pantalones a juego....
En lugar de girar a la izquierda, a través del bullicio de la Avenida Bourbon, se giró hacia la derecha, deslizando a trav...
El campo se veía desierto salvo por una mujer que estaba bañándose, la luz de la luna golpeando su piel de marfil. Ella
es...
capitulo 13
Damon. Muerte.
Las palabras nadaron en mi mente mientras trataba de darle sentido a lo que estaba viendo. Damo...
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  1. 1. Sinopsis Stefan y Damon Salvatore, son vampiros ahora y tienen que lidiar con las consecuencias de su destino. Ellos escapan de su pequeña ciudad natal; Mystic Falls, que está invadida por cazadores de vampiros y viajan a Nueva Orleans. Mientras Stefan se deleita con sus poderes, Damon sigue afligido por la pérdida de Katherine; la preciosa vampira que estuvo alrededor de ambos. Pero Nueva Orleans ofrece tentaciones y peligros. Stefan se enamora de otra humana y sus poderes serán puestos al límite. Damon termina capturado por un sádico y malo cazador de vampiros. Stefan sabe que debe salvar a su hermano, pero le costará a él, su nuevo amor?...
  2. 2. Capítulo 1 Era Octubre. Las hojas sobre los árboles en el cementerio, se habían vuelto marrones y descompuestas y una fría brisa había silbado sustituyendo el calor sofocante de verano en Virginia. No es que yo lo sintiera mucho. Como un vampiro, la única temperatura que mi cuerpo registraba era la de la sangre caliente de mi próxima victima templada por la anticipación de su sangre caliente a través de mis venas. Mi nueva víctima estaba solo a unos pocos metros de distancia, una chica de pelo castaño que actualmente estaba escalando sobre la cerca de la propiedad de Harnett, que estaba junto al cementerio. —¿Clementine Haverfod, que estas haciendo fuera de la cama tan tarde?— mi comportamiento vacilón estaba en contra con la sed caliente y pesada recorriendo a través de mí. Clementine no había supuesto estar aquí, pero Matt Harnett había sido siempre agradable con ella. E incluso aunque Clementine estuviera comprometida con Randall Haverfod, su primo con sede en Charleston, estaba claro el sentimiento era mutuo. Ella había estado jugando a un juego peligroso. Lo poco que hizo, ella sabia que volvería mortal. Clementine entrecerró los ojos hacia la oscuridad. Yo podría hablar sobre su expresión con sus parpados pesados y unos dientes manchados de vino, que ella había tomado la pasada noche—¿Stefan Salvatore?— ella exclamó—.Pero tú estas muerto. Tome un paso más cerca hacia ella.—¿Lo estoy ahora? —Sí, yo asistí a tu funeral—.Ella ladeo su cabeza hacia un lado. Sin embargo no se vio tampoco preocupada. Estaba prácticamente andando dormida, con unos embriagadores sorbos de vino y besos robados—.¿Eres un sueño? —No, no soy un sueño— dije roncamente. La cogí por los hombros y la puse hacia mí. Ella se cayó contra mi pecho y el fuerte tambor de sus latidos lleno mis oídos. Olía a jazmín, justo como el pasado verano, cuando mi mano había rozado el corpiño de su vestido mientras jugamos a los juegos de besos de Damon, debajo del puente Wickery. Recorrí con un dedo su mejilla. Clementine había sido mi primer amor. Estaba a veces asombrado, de que sentiría al cogerla. Puse mis labios en su oído.—Soy más parecido a una pesadilla.
  3. 3. Antes de que ella pudiera hacer algún sonido, hundí mis dientes a través de su vena yugular, suspirando cuando el primer flujo golpeó mi boca. A diferencia de su nombre podría sugerir la sangre de Clementine no fue tan dulce como yo había imaginado. En cambio era al gusto del tabaco y bitters, parecía café quemado sobre una estufa caliente. Aún asi, bebí profundamente, tragando hacia abajo hasta que ella paro de quejarse y su pulso era lento como un susurro. Se quedo sin vida en mis brazos y el fuego que quemó en mis venas y en mi vientre se apagó. La semana pasada había estado cazando en mi tiempo libre, descubriendo que mi cuerpo requería dos comidas al día. En su mayoría yo solo escuché el vital fluido recorriendo a través de los cuerpos de los vecinos de Mystic Falls fascinado de tan rápido que podría conseguirlos. Cuando ataque, lo hice cuidadosamente alimentándome de huéspedes de la pensión o cogiendo uno de los soldados de Leestown. Clementine seria mi primera victima, que una vez fue mi amiga, la primera victima de Mystic Falls que perdería. Soltando mis dientes de su cuello, lamí mis labios permitiendo a mi lengua saborear la mancha de sangre húmeda en la esquina de mi boca. Asi que la arrastre fuera del cementerio a la presa, donde mi hermano Damon y yo habíamos permanecido desde que nos habíamos convertido. El sol estaba cauteloso sobre el horizonte y Damon estaba sentado indiferente en la orilla del agua, echando un vistazo hacia las profundidades como si ellos tuvieran los secretos del universo. Él había estado asi cada día desde que nos despertamos como vampiros siete días antes, de luto por la perdida de Katherine; la vampira que nos convirtió en lo que somos ahora. Aunque ella me convirtió en una poderosa criatura, celebré su muerte diferente de mi hermano. Ella jugo conmigo por idiota y la memoria de sus recuerdos me hacen ver lo vulnerable que fui una vez. Cuando vi. a Damon, Clementine gemía en mis brazos, con un ojo abierto palpitando. No era por la sangre filtrándose hacia el azul cordón de su arrugado tul del vestido, parecía como si fuera solamente un sueño. —Shhh— murmuré, tomando unos pocos mechones de su pelo al lado de su oído. Una voz en alguna parte de mi mente me dijo que yo debería lamentar coger su vida, pero no sentí nada. En su lugar yo la reajuste en mis brazos lanzándola sobre mi hombro, como si ella fuera simplemente un saco de avena y ande hasta el borde del agua. —Hermano— .Tire bruscamente el cuerpo sin vida de Clementine cerca de sus pies. Damon agito su cabeza y dijo—No—.Sus labios tenían una blanca textura calcárea. Los vasos sanguíneos retorcidos oscuramente en su cara, parecían grietas de mármol. En la débil luz de la mañana el parecía una de esas estatuas rotas en el cementerio.
  4. 4. —Debes beber!—Dije aproximándome y poniéndole hacia abajo, sorprendido de mi propia fuerza. Sus orificios nasales se ensancharon. Pero justo cuando hacia mi, el olor de la sangre de ella fue intoxicando su débil cuerpo y tan pronto como sus labios encontraron la piel de ella a pesar de sus protestas. El empezó a beber lentamente al principio, después bebió a lengüetazos el líquido, como si fuera un caballo desesperado por agua. —¿Por qué tienes que hacerme esto?—él pregunto lastimoso. Limpiándose su boca con la parte trasera de su mano y haciendo una mueca de dolor. —Tú necesitas recuperar tu fuerza.—Le empuje a Clementine con la punta de mi bota cubierta de suciedad. Ella refunfuño levemente como si aún estuviera viva. Por ahora, al menos. Pero su vida estaba en mis manos. La comprensión vibro a través de mí, enteramente como si fuera fuego. Esto, la caza , las conquistas, la recompensa de una agradable somnolencia que siempre siguió a una alimentación eternamente y unas interminables aventuras.¿Porque no podría Damon entenderlo? —Esto no es fuerza. Es debilidad— Damon siseo alzándose hacia sus pies—.Esto es el infierno en la tierra y nada podría ser peor. —¿Nada? ¿Prefieres estar muerto como Padre?—Agite mi cabeza incrédulo—.Tienes una segunda oportunidad. —Yo nunca la pedí— Damon dijo bruscamente. Nunca pedí nada de esto. Todo lo quería era a Katherine. Ella se ha ido, asi que morirme ahora seria por ella.—Damon me entrego una rama de roble recortada —aquí— dijo poniéndose con sus brazos abiertos ampliamente, con su pecho expuesto. Solo un golpe en su corazón y él tendría su deseo. Los recuerdos destellaron a través de mi mente: de Katherine ,su calidez, oscuros rizos, sus colmillos brillantes a la luz de la luna, su cabeza arqueada hacia atrás antes de que me mordiera en el cuello, su siempre presente lapislázuli colgando y asentándose en el hueco de su cuello. Ahora entendí, porque asesino a mi prometida, Rosalyn porque ella nos había obligado a Damon y a mí, porque ella uso su belleza y cara inocente para que la gente la desee de verdad y la proteja. Era su naturaleza. Y ahora la nuestra. Pero en lugar de aceptar su regalo ,como yo hice, Damon parecía pensar que fue una maldición. Rompí la rama sobre mi rodilla y la lancé a trozos al río.—No— dije. Aunque nunca lo había admitido en voz alta, el pensamiento de vivir para siempre sin un amigo en el mundo me asustaba. Deseé que Damon y yo aprendiéramos a ser vampiros juntos.
  5. 5. —¿No?—Damon repitió. Sus ojos abiertos de golpe.—Tu eres suficientemente hombre para asesinar aún antiguo amor* , ¿pero no tu a hermano? Me empujo al suelo. Se avecino hacia mí, sus propios dientes resistiendo, a continuación escupió en mi cuello. —No, te avergüences de ti mismo— dije a gatas por mis pies. El era fuerte, pero yo era de lejos más fuerte por mi regular alimentación.—Y no seas un idiota pensando que Katherine te amaba—gruñí—.Ella amaba su poder y amaba lo que podía hacernos por ella. Pero ella nunca nos amo. Los ojos de Damon se encendieron. El se abalanzo hacia mí con la velocidad de un caballo galopante. Su hombro duro como una piedra se estrelló contra mí tirándome atrás hacia un árbol. El tronco se rajó con una fuerte grieta.—Ella me amaba. —¿Entonces porque estuvo conmigo, también?—Le desafié, girando mis pies como si rechazara su siguiente golpe. Las palabras hicieron su efecto deseado. Los hombros de Damon flaquearon y se quedo pasmado mirando hacia atrás.— Bien. Yo haré solo lo mío.—Él murmuró, escogiendo otro palo y recorriendo el final afilado a lo largo de su pecho. Tire la estaca fuera de su mano y retorcí sus brazos hacia su espalda.—Eres mi hermano, de carne y hueso. Todo el tiempo que este vivo, estaré contigo. Ahora, vamos.— Le empuje hacia los bosques. —¿Dónde vamos?—Damon pregunto apáticamente, permitiéndome llevarle arrastras lejos. —Al cementerio—Contesté.—Tenemos que asistir a un funeral. Los ojos de Damon mostraron una chispa aburrida de interés. —¿De quién? —De Padre. ¿No quieres decir adiós al hombre que nos mató? *old flame: antiguo amor
  6. 6. Capítulo 2 Damon y yo nos agachamos en el bosque de abetos del cementerio detrás de los mausoleos que alberga los huesos de los fundadores de Mystic Falls. A pesar de la temprana hora, ya los pueblerinos estaban encorvados en torno a algún agujero en el suelo. Bocanadas de aire enroscados hacia el cielo azul cerúleo aparecían con cada exhalación de la gente, como si toda la congregación se fumara cigarros de celebración en lugar de tratar de calmar su castañeo de dientes. Mis altos sentidos tomaron la escena que teníamos ante nosotros. El olor dulzón a verbena, una hierba que a los vampiros les da impotencia— suspendida en el aire. La hierba estaba cargada de rocío, cada gota de agua caía a la tierra con un plateado sonido, y muy lejos en la distancia, campanas de iglesia intervinieron. Incluso desde esta distancia, pude ver una lágrima presentada en la esquina del ojo de Honoria Fells. Abajo en el púlpito, el alcalde Lockwood arrastraba los pies de uno a otro, claramente ansioso de conseguir la atención de la multitud. Pensé que podía distinguir la figura alada por encima de él, la estatua del ángel que marcó a mi madre en lugar de descanso final. Dos parcelas vacías estaba un poco más allá, donde Damon y yo debíamos haber sido enterrado. La voz del alcalde cortó el aire frío, con una voz tan fuerte que mis oídos sensibles, lo hicieron parecer como si estuviera de pie junto a mí. "Nos reunimos hoy para decir adiós a uno de los mejores hijos de Mystic Falls, Giuseppe Salvatore, un hombre para quien el pueblo y la familia siempre vinieron antes que el mismo.” Damon dio una patada al suelo. "La familia él mató. El amor él destruyó, la vida él destrozó" murmuró. "Shhh" dije en voz baja mientras presionaba mi mano contra su antebrazo. "Si tuviera que pintar un retrato de la vida de este gran hombre" continuó Lockwood sobre los estornudos y suspiros de la multitud.
  7. 7. "Giuseppe Salvatore estaría rodeado por sus dos hijos caídos, Damon y Stefan, héroes de la batalla de Willow Creek. Podemos aprender de Giuseppe, imitarlo, y ser inspirado para liberar a nuestro pueblo del mal, ya sea visto o no visto". Damon dejó escapar un bajo sonido de mofa. "El retrato que pinta" dijo, "debe contener el fogonazo del rifle del Padre." Se frotó el lugar donde se había arrancado la bala del rifle de su padre a través del pecho sólo una semana antes. No había ninguna herida física, nuestra transformación había sanado todas las heridas, pero sería grabada la traición en nuestras mentes para siempre. "Shhh" repetí cuando Jonathan Gilbert se acercó hasta estar al lado de alcalde Lockwood, con un marco de grandes veladas. Jonathan parecía haber envejecido diez años en siete cortos días: líneas arrugadas en su bronceada frente, y rayas blancas ya eran visibles en su pelo castaño. Me pregunté si su transformación tuvo algo que ver con Pearl, la vampiro que él amaba, pero había condenado a muerte después de descubrir lo que ella realmente era. Vi a los padres de Clementine en la multitud, con los brazos cruzados, aún no consciente de que su hija no estaba, entre las chicas con cara sombría en la parte posterior de la multitud. Ellos la encontrarían muy pronto. Mis pensamientos fueron interrumpidos por un insistente clic, como un recuento de reloj o una uña golpeando contra una superficie dura. Examinó la multitud, tratando de rastrear el tic-tac de su punto de origen. El sonido era lento y constante y mecánico, más estable que un latido del corazón, más lento que un metrónomo. Y parecía venir directamente de la mano de Jonathan. La sangre de Clementine se precipitó a mi cabeza. La brújula. Regrese cuando el primer padre comenzó a sospechar de los vampiros, habiendo creado un comité de hombres para librar a la ciudad de la plaga demoníaca. Yo había asistido a las reuniones, que tuvieron lugar en el ático de Jonathan Gilbert. El había tenido planes para un artilugio para identificar los vampiros, y yo lo había presenciado utilizándolo en acción la semana anterior. Era como el había descubierto la verdadera naturaleza de Perla. Me dio un codazo Damon. "Tenemos que irnos" me dijo, casi sin mover la mandíbula. En ese momento, Jonathan miró hacia arriba, y sus ojos se clavaron directamente en los míos.
  8. 8. El dejó escapar un grito impío y señaló a nuestro mausoleo. "¡Demonios!" La multitud se volvió hacia nosotros como una sola, sus miradas cortando a través de la niebla como bayonetas. Entonces algo pasó conmigo, y explotó la pared detrás de mí. Una nube de polvo se elevó a nuestro alrededor, y astillas de mármol recortaron a través de mi mejilla. Yo desnudé mis colmillos y rugí. El sonido fue fuerte, primitivo, aterrador. La mitad de la multitud se cayo de las sillas en su prisa por huir del cementerio, pero se mantuvo la otra mitad. "Maten a los demonios” exclamó Jonathan, empuñando una ballesta. "Creo que nos quieren, hermano” dijo Damon con una corta risa, sin sentido del humor. Y así que agarré Damon y corrimos.
  9. 9. Capítulo 3 Con Damon detrás de mí, corrí a través de bosque, saltando sobre las ramas caídas y evitando las piedras del camino. Salté por encima de la enorme y pesada reja de hierro del cementerio, girándome brevemente para asegurarme de que Damon aún estuviera siguiéndome. Zigzagueamos hasta las profundidades del bosque, los disparos sonando como fuegos artificiales en mi oído, los alaridos de los habitantes del pueblo como vidrio quebrándose, su pesada respiración como un trueno retumbando bajo. Incluso podía oír las pisadas de la multitud persiguiéndome, cada paso enviando vibraciones a través de la tierra. Silenciosamente maldije a Damon por ser tan testarudo. Si él hubiera estado dispuesto a beber más temprano hoy, tendría toda su fuerza, y nuestra recién descubierta velocidad y agilidad ya nos hubiera llevado lejos de este desastre. A medida que pasamos a través de la espesura, ardillas y ratones de campo se dispersaron en la maleza, su sangre corriendo más rápido en presencia de los depredadores. Un relincho y un resoplido sonaron desde el borde más lejano del cementerio. —Vamos. —Agarré a Damon por la cintura y lo levanté sobre sus pies otra vez—. Tenemos que seguir moviéndonos. — Podía oír la sangre bombeando, oler el hierro, sentir la tierra temblando. Sabía que la turba tenía mucho más miedo de mí que el que yo tenía de ellos; pero aun así, el sonido de los disparos hacía que mi mente girara, y mi cuerpo se lanzara hacia adelante. Damon estaba débil y yo sólo podría cargarlo hasta cierto punto. Otro disparo resonó, más cerca esta vez. Damon se puso rígido. —¡Demonios! —La voz de Jonathan Gilbert se deslizó a través del bosque. Otra bala pasó zumbando junto a mí, rozando mi hombro. Damon se dejó caer hacia adelante en mis brazos. —¡Damon! —La palabra hizo eco en mis oídos, sonando tan parecida a la palabra demonio que me sorprendió—. ¡Hermano! —Lo sacudí, luego comencé a arrastrarlo incómodamente detrás de mí otra vez, hacia el sonido de los caballos. Pero a pesar de haberme alimentado recientemente, mi fuerza no duraría para siempre, y las pisadas se acercaban más y más. Finalmente alcanzamos el borde del cementerio, donde varios caballos estaban atados a los postes de enganche de hierro. Ellos pateaban el suelo, tirando de las cuerdas que los amarraban con tanta fuerza que tenían los cuellos hinchados. Una yegua negra como el carbón no era otra que mi viejo caballo, Mezzanotte. La miré fijamente, hipnotizado ante lo desesperada que parecía por alejarse de mí. Sólo un par de días antes, yo era el único jinete en el que ella confiaba.
  10. 10. Pisadas fuertes sonaron otra vez. Tiré de mi mirada lejos, sacudiendo mi cabeza por ser tan sentimental. Saqué el antiguo cuchillo de caza de mi padre de la parte superior de mi bota. Había sido la única cosa que había tomado cuando había caminado a través de Verita, nuestro patrimonio familiar, por última vez. Él siempre lo había llevado con él, aunque nunca le había visto usarlo. Padre nunca había sido uno de los que trabajaban con las manos. Aun así, en el ojo de mi mente, el cuchillo estaba cubierto del poder y la autoridad que todos asociaban con mi padre. Puse el cuchillo contra la cuerda que ataba a Mezzanotte, pero no hizo ni siquiera el más pequeño corte. Mirando hacia abajo, vi el cuchillo por lo que era: una hoja sin filo que apenas podía cortar a través del hilo, pulido para parecer importante. Se adaptaba perfectamente a padre, pensé con disgusto, lanzando el cuchillo al suelo y tirando de las cuerdas con mis manos desnudas. Las pisadas se acercaban y miré frenéticamente detrás de mí. Quería liberar a todos los caballos para que así Jonathan y sus hombres no pudieran montarlos, pero simplemente no había tiempo. —Hola, chica —murmuré, acariciando el elegante cuello de Mezzanotte. Ella pateó el suelo nerviosamente, con su corazón latiendo fuerte—. Soy yo —susurré mientras me balanceaba sobre su espalda. Ella se envaró, y por la sorpresa, la pateé tan fuerte en los flancos que pude oír el chasquido de una costilla rompiéndose. Instantáneamente, ella se rindió en sumisión, y la guié hacia Damon. —Vamos —grité. Una sombra de duda pasó a través de los ojos de Damon, pero luego se alargó hasta el ancho lomo de Mezzanotte y se irguió a sí mismo. Ya sea que fuera miedo o instinto, su voluntad de huir me dio esperanzas de que no estuviera determinado a morir, después de todo. —¡Mátenlos! —gritó una voz, y alguien lanzó una antorcha encendida hacia nosotros que se arqueó y aterrizó sobre el pasto a los pies de Mezzanotte. Instantáneamente, el pasto comenzó a arder, y Mezzanotte escapó en la dirección opuesta a la cantera. Los cascos resonaron a nuestras espaldas, los hombres habían montado sobre los otros caballos y ahora venían rápidamente a nuestra cola. Otro disparo sonó detrás de nosotros, seguido por el sonido de la cuerda de un arco. Mezzanotte se encabritó, dejando salir un fuerte relinche. Damon se deslizó, se agarró fuertemente del costado inferior del cuello de Mezzanotte, mientras yo tiraba de las riendas de cuero, intentando mantenernos derechos. Sólo después de unos cuantos pasos hacia atrás los cuatro cascos de Mezzanotte estuvieron de regreso en la tierra. Mientras Damon se enderezaba, vi una delgada flecha de madera sobresaliendo de las ancas del caballo. Era una táctica inteligente. A la distancia, la turba tenía muchas más posibilidades de ralentizar nuestro caballo que de atravesarnos el corazón a uno de nos nosotros.
  11. 11. Encorvados sobre Mezzanotte, galopamos bajo las ramas y seguimos avanzando. Ella era un caballo fuerte, pero ella prefería su lado izquierdo, donde la flecha había sido alojada. Un rastro de mi propia sangre corría por mi sien y sobre mi camisa, y el agarre de Damon sobre mi cintura estaba peligrosamente flojo. Aun así, urgí a Mezzanotte a seguir avanzando. Estaba confiando en el instinto, en algo más allá de pensar y planificar. Era como si pudiera oler la libertad y la posibilidad, y sólo tenía que confiar en que nos guiaría hasta ellos. Tiré de las riendas y salí del peligro del bosque e ingresé al campo detrás del Estado de Veritas. En cualquier otra mañana lluviosa hubiera habido luces en las ventanas de nuestra antigua casa, las lámparas dándole al vidrio burbujeante el aspecto amarillo-anaranjado del atardecer. Nuestra criada, Cordelia, hubiera estado cantando en la cocina, el conductor de padre, Alfred, hubiera sido un centinela apostado junto a la entrada. Padre y yo hubiéramos estado sentados en compañía silenciosa en el salón de desayudo. Ahora la propiedad era una cáscara vacía de lo que solía ser: las ventanas oscuras, las tierras completamente silenciosas. Sólo había estado vacía por una semana, y aun así parecía que Veritas hubiera estado abandona por años. Dimos un salto sobre la acera y aterrizamos tambaleándonos. Apenas logre mantenernos con un fuerte agarre sobre las riendas, el metal chasqueando contra los dientes de Mezzanotte. Luego trotamos alrededor de uno de los lados de la casa, mi piel se enfrió y humedeció cuando pasamos junto a la plantación de Cordelia de verbena, los pequeños tallos alcanzando la altura de mis tobillos. —¿A dónde nos estás llevando, hermano? —preguntó Damon. Oí tres conjuntos de golpeteos de pezuñas cuando Jonathan Gilbert, el alcalde Lockwood, y el sheriff Forbes a parecían cerca del estanque en la parte posterior de nuestra propiedad. Mezzanotte resollaba, una espuma melocotón revistiendo su boca, y sabía que escapar montando no sería una posibilidad. Repentinamente, el ronco sonido de un tren resonó a través de la mañana, bloqueando el de los cascos, el viento, y el chirrido metálico de las armas al cargarse. —Nosotros vamos a subirnos a ese tren —dije, pateando a Mezzanotte en los flancos. Reclinándonos, ella cogió velocidad y voló por encima de la pared de piedra que separaba Veritas del camino principal. —Vamos chica —susurré. Sus ojos eran salvajes y aterrorizados, pero corrió rápido por el camino hacia Main Street. La iglesia quemada apareció a la vista, ladrillos negros elevándose como dientes de la tierra cenicienta. La botica también
  12. 12. había sido incinerada hasta sus cimientos. Crucifijos estaban fijados sobre los marcos de cada puerta de la ciudad; ramitas de verbena colgaban como guirnaldas en la mayoría. A penas reconocí el lugar en el que había vivido durante todos mis diecisiete años. Mistic Falls no era mi hogar. Ya no. Detrás de nosotros, los caballos de Jonathan Gilbert y del alcalde Lockwood se aproximaban más y más rápido. Delante de nosotros, podía oír el tren acercándose, avanzando contra los rieles. La espuma en la boca de Mezzanotte se estaba volviendo rosa con la sangre. Mis colmillos estaban secos, y lamí mis labios resecos, preguntándome si este constante deseo de sangre venía por ser un nuevo vampiro, o si siempre se sentiría de esta forma. —¿Listo para irnos, hermano? —pregunté, tirando de las riendas de Mezzanotte. Ella se detuvo, y dándome el tiempo justo para saltar antes de que ella se desplomara en el suelo, con la sangre corriendo de su boca. Se escuchó un disparo, y la sangre brotó del flanco de Mezzanotte. Tiré a Damon por las muñecas y logré ingresarnos en la última cabina de la cola justo antes de que el tren rugiera fuera de la estación, dejando los gritos enfadados de Jonathan Gilbert y el alcalde Lockwood muy atrás.
  13. 13. Capitulo 4 El coche era de un tono negro, pero nuestros ojos adaptados para la visión nocturna, nos permitió elegir un camino a través de las pilas de carbón de hollín entre la furgoneta. Finalmente salimos por una puerta en lo que parecía ser un coche-cama de primera clase. Cuando nadie estaba mirando, robamos algunas camisas y pantalones, y nos las pusimos. No encajaba perfectamente, pero tenia que hacerlo. A medida que nos aventuramos a salir al pasillo del vagón de asientos, el tren gruñó por debajo de nuestros pies, una mano me agarró de los hombros. Reflexivamente, abri mi brazo hacia mi atacante y gruñó. Un hombre con uniforme de conductor voló hacia atrás y golpeó el muro de un compartimento con un ruido sordo. Cerré mi mandíbula para mantener mis colmillos dentro. "Lo siento! Me has asustado y. . . " Tenia que irme. Mi voz era desconocida para mis propios oídos. Durante la semana pasada, la mayoría de mis interacciones había estado en susurros roncos. Me sorprendió lo humana que sonaba. Pero yo era mucho más poderoso que mi traicionera voz. Subí al hombre a sus pies y se ajustó la gorra azul marino. "¿Estás bien?" "Yo creo que sí", dijo el conductor con voz aturdida, acariciando sus brazos como si quisiera asegurarse de que aún estaban allí. Parecía tener unos veinte años, con la piel pálida y pelo rubio. "¿El billete?" "Oh, sí, sobre los boletos", dijo Damon, su voz suave, sin traicionar el echo de que hace unos pocos minutos haya estado galopando con la muerte. "Mi hermano tiene de esos." Lanzé una mirada enojada hacia él, y me sonrió, tranquilo, burlándose. Lo Sus botas manchadas de lodo estaban desatadas, y su camisa de lino arrugada, pero había algo en él, más allá de su nariz aguileña y aristocrática mandíbula que lo hizo parecer casi real. En ese momento, apenas lo reconocí: Este no era el Damon con quien crecido, e incluso el que yo había llegado a conocer durante la semana pasada. Ahora que estábamos marchandonos de Mystic Falls hacia algún punto invisible, desconocido en el horizonte, Damon se había convertido en alguien más, alguien sereno e impredecible. En este ambiente poco familiar, no estaba seguro si eramos socios en el crimen o enemigos jurados. El conductor dirigió su atención hacia mí, sus labios se encresparon mientras miraba mi aspecto desaliñado. A toda prisa acomode mi camisa. "Estábamos corriendo, y. . . "Arrastraba las palabras, esperando que mi acento sureño haría que las palabras sonaran sinceras y humanas. Sus ojos como peces de colores sobresalían con escepticismo, y entonces me acordé de una habilidad vampira que Katherine había utilizado en mí con un gran efecto: Convencer. ". . . Y yo ya te mostré mi billete" dije lentamente, dispuesto a que me crea.
  14. 14. El conductor frunció el ceño. "No, no", respondió tan lentamente, teniendo cuidado de enunciar cada palabra, como si yo fuera un pasajero especialmente aburrido. Maldije en silencio, luego se inclino para acercarse más a mi. "Pero te lo presenté antes." Me miró a los ojos. El conductor dio un paso atrás y parpadeó. "Todo el mundo necesita un boleto en persona todo el tiempo." Mis hombros caídos. "Bueno. . . uh. . . " Damon se puso delante de mí. "Nuestros boletos están en el coche-cama. Nuestro error ", dijo, su voz baja y adormecedora. Él no parpadeó una vez, contemplandolo. La cara del cobrador se aflojó, y él dio un paso atrás. "Mi error. Adelante, señores. Lo siento por la confusión. "Su voz era distante cuando él se quitó el sombrero, se puso de pie a un lado para dejarnos a pie en el coche del club de caballeros. Tan pronto como se cerró la puerta detrás de nosotros, agarré el brazo de Damon. "¿Cómo hiciste eso?" Le pregunté. ¿Katherine le habia enseñado a como hablar, mirar a su victima a los ojos, y a actuar al muchacho contra su voluntad? Apreté la mandíbula y me pregunte si hubiese sido asi de facil controlarme. Las imágenes vinieron a mi mente: Katherine ampliando sus ojos, rogándome mantener su secreto, para detener a mi padre de su caza. Negué con la cabeza, como si pudiera lanzar las imágenes de mi cerebro. "¿Quién manda ahora, hermano?" Arrastrando las palabras Damon colapsó en un asiento de cuero vacío y bostezó, estiró sus manos sobre su cabeza como si estuviera listo para sentar cabeza de una larga siesta. "¿Vas a dormir ahora? ¿Entre todo lo que paso?", Exclamé. "¿Por qué no?" "¿Por qué no?" Repetí en silencio. Me tendió los brazos, señalando a nuestro entorno. Nos sentamos entre los hombres bien vestidos con sombreros de copa y chaleco, que, a pesar de la hora, estaban ocupados condescendiente en el bar con paneles de madera en la esquina. Un grupo de hombres mayores jugaban al póquer, mientras que los hombres con uniformes de capitán susurraban más vasos de whisky. Nos pasó desapercibido este grupo. No hubo vampiro revelando nuestra verdadera identidad. Nadie siquiera miró en nuestra dirección donde nos sentamos. "¿No ves?" Le dije. "Nadie nos conoce aquí. Esta es nuestra oportunidad. " "Tú eres el que no ve". Damon respiró hondo. "¿Hueles eso?" El olor caliente, picante de la sangre llenó mi nariz, y el golpe de bombeo se hizo eco en los corazones a mi alrededor como las cigarras en una tarde de verano. Al instante un dolor punzante atravesó mi mandíbula. Me cubrí la boca con las manos, buscando frenéticamente alrededor para ver si alguien había visto los colmillos largos que había disparado fuera de mis encías. Damon dejó escapar una risita irónica. "Nunca vas a ser libre, hermano. Estás atado a la sangre, a los seres humanos. Te desesperan y necesitas ser un asesino " La palabra asesino , un hombre con una barba de color rojizo y las mejillas teñidas por el sol mirando bruscamente hacia nosotros desde el otro lado del pasillo. Forcé una sonrisa benigna.
  15. 15. "Me vas a meter en problemas", susurré en voz baja. "Sí, bueno, solo te puedes culpar a ti por eso ", respondió Damon. Y cerró los ojos, que marcó el final de nuestra conversación. Suspiré y miré por la ventana. Estábamos probablemente a sólo treinta kilómetros de Mystic Falls, pero se sentía como si todo lo que había conocido antes había dejado simplemente de existir. Incluso el tiempo era nueva, la lluvia había terminado, y el sol de otoño ya se asomaba entre las nubes tenues, penetrando en el cristal que separaba el tren del mundo exterior. Era curioso: mientras nuestros anillos nos protegían del sol abrasador nuestra carne, el astro ardiente me hizo sentir un poco somnoliento. Empujandome a mí mismo de pie, me refugié en los pasillos oscuros que me llevaron al compartimiento de la cabina. Pasé en pie entre los asientos de terciopelo de los coches de primera clase a los bancos de madera de segunda clase. Por último, yo me acomodé en la cabina donde habia una cama vacia, corrí las cortinas, cerré los ojos, y abrí los oidos. Espero que los muchachos de la Unión se vayan de Nueva Orleans y nos dejaran solos... Una vez que vea las bellezas de la calle Bourbon, la virgen de Virginia no tendrá el mismo aspecto. . . Tienes que tener cuidado. Hay vudú ahí abajo, y algunos dicen que es donde los demonios salen a jugar. . . Sonreí. Nueva Orleáns parecía el lugar perfecto para llamar casa. Me instalé en la cama improvisada,tratando de relajarme y dejando que el tren me dirja a una especie de sueño. Me encontré con que me alimentaba mucho mejor después de haber descansado.
  16. 16. Capitulo 5 Un dia despues, el tren se detuvo con un chirrido. “Baton Rouge!” un conductor llamó en la distancia. Estabamos mas cerca de New Orleans, pero el tiempo pasaba muy despacio para mi gusto. Puse mi espalda contra la pared del carro, los pasajeros se dieron cuenta y empezaron a preparar sus pertenencias para desocupar sus cuartos, mis ojos se posaron sobre un boleto verde, adornado con la impresión de un gran maletero, me arrodillé y lo levante. Mr. Remy Picard, Richmond para New Orleans. Lo puse dentro de mi bolsillo y con garbo camine hacia atrás a través del tren, hasta que sentí que alguien estaba mirándome curiosamente. Me di la vuelta. Dos mujeres me estaban sonriendo a través de la ventana de un cuarto privado, sus expresiones me desconcentraron. Una estaba trabajando en una pieza de bordado y la otra estaba escribiendo en un diario encuadernado en cuero. Ellas estaban siendo observadas con intensamente por una mujer baja, regordeta de unos sesenta años, estaba vestida de negro, probablemente era su tia o su tutora. Abrí la puerta. “¿Señor?”- dijo la mujer volviéndose a mí. Fijé mi mirada en sus ojos azules. “Creo que dejaste algo en el coche del comedor”- dije. “Algo que necesitas”- continue copiando la voz baja y estable de Damon. Sus ojos se desplazaron, pero sentí que esto había sido diferente a la forma en que el conductor había reaccionado a mis palabras. Cuando había tratado de obligar al conductor, era como si mis pensamientos chocaran con acero; ahora, era como si mis pensamientos atravesaran por la niebla. Ella meneo su cabeza para escuchar con claridad. “Olvide algo…”- repitió, sonando confusa. Pero pude sentir algo en mi mente, una especie de fusión de nuestras mentes, y supe que ella no podría pelearme. Inmediatamente, la mujer se levantó. “¿Por qué?, ah, creo”- dijo dando media vuelta hacia el pasillo sin mirar atrás. Cerré la puerta metalica del coche con un click y corri las cortinas azul marino sobre la pequeña ventana del pasillo. “Es un gusto conocerlas”- dije con una reverencia a las dos chicas. “ Mi nombre es Remy Picard”- dije, mirando disimuladamente hacia el billete que sobresalía de mi bolsillo. “Remy”- la chica mas alta repitió despacio, como tratando de recordarlo. Senti mis colmillos vibrar contra mis encías. Estaba tan hambriento y ella era tan exquisita… Apreté mis labios y me obligue a controlarme. Ahora no. “¡Por fin! ¡Tia Minnie nunca nos deja solas!”- dijo la chica mayor. Ella se veía como de unos 16 años. “Ella cree que no somos de fiar” “¿Lo son ahora?”- bromeé facilitando el flirteo como los elogios y las respuestas de volea de ida y vuelta*. Como humano, hubiera esperado que este intercambio terminara con un apretón de manos o con un beso en la mejilla. Ahora, todo en lo que podía pensar era en el curso que llevaba la sangre a través de las venas de las chicas.
  17. 17. Me sente enseguida de la chica mayor, los ojos de la menor me veian con curiosidad. Ella olia a gardenias y a pan recién salido del horno. Su hermana- ellas tenían que ser hermanas, con el mismo cabello castaño rojizo y ojos azules- olia bien, como a nuez moscada y hojas recién caídas. “Soy Lavinia, y ella es Sarah Jane. Nos vamos a mudar a New Orleans.”- dijo la primera poniendo el bordado en su regazo. “¿Sabes? Estoy aburrida, vamos a extrañar Richmond horrible.”- dijo quejumbrosa. “Nuestro papá murió”- añadió Sarah Jane, su labio inferior temblo. Asentí con la cabeza, pasando mi lengua a lo largo de mis dientes, sintiendo mis colmillos. El corazón de Lavinia latia mucho mas rápido al igual que el de su hermana. “Tia Minnie quiere casarme. ¿Podrias decirme como es, Remy?”- Lavinia apunto al anillo en mi cuarto dedo. Poco sabia ella que el anillo nada tenia que ver con el matrimonio y todo lo que tenia que ver con cazar niñas como ella a la luz del dia. “Estar casado es lindo, si encuentras al hombre correcto, ¿Crees que podras encontrar al hombre correcto?”- dije, mirando hacia sus ojos. “Yo… yo no sé. Supongo que si es como tu, entonces podre considerarme afortunada”- su aliento era caliente en mi mejilla, y sabia que no podría controlarme por mucho. “Sarah Jane, creo que tu tia necesita ayuda”- dije mirando a sus ojos azules. Hizo una pausa por un momento y despues se disculpo y fue a encontrar a su tia. No tenia idea si la había obligado o simplemente había seguido mis ordenes, porque era una niña y yo un adulto. “Oh, que malvado eres, ¿Sabias?”- dijo Lavinia, sus ojos brillaban al sonreírme. “Sí”- dije bruscamente. “Si, soy perverso, querida” Descubri mis dientes, observando con gran satisfacción como sus ojos se agrandaban con horror. La mejor parte de alimentarse es la anticipación, viendo a mi victima temblar, indefensa, mia. Me incline poco a poco, saboreando el momento. Mis labios rozaron su suave piel. “No”- jadeo. “Shh”- susurre tirando de ella y permitiendo a mis dientes tocar su piel, sutilmente primero, después con mas insistencia, hasta undir mis dientes en su cuello. Sus gemidos se convirtieron en gritos, y tuve que posar mi mano sobre su boca para callarla mientras succionaba el dulce liquido. Gimio ligeramente, pero pronto se convertirían en maullidos felinos. “Proxima parada New Orleans”- grito el conductor, rompiendo mi concentración. Mire por la ventana. El sol se hundía en el cielo, y el cuerpo casi muerto de Lavinia se sentía pesado en mis brazos. Por fuera de la ventana, New Orleans se levanto como en un sueño, y podía ver el océano continuar para siempre, era como mi vida estaba destinada a ser: interminables años, interminable saciedad, interminables chicas lindas con dulces suspiros y dulce sangre. “Siempre anhelante, siempre joven”.- susurre satisfecho de cómo las líneas del poema de Keats citaban mi nueva vida. “Señor”- el contuctor toco a la puerta. Me salí del compartimiento, limpiando mi boca con mi manga. Era el mismo conductor que nos había detenido a Damon y a mi a las afueras de Mystic Falls, y vi un destello de sospecha atravesar su rostro.
  18. 18. “Estamos en New Orleans, y luego?”- dije, el sabor de la sangre de Lavinia aun estaba en mi garganta. El conductor pelirrojo asintió. “¿Y las señoritas? ¿Están consientes de?” “Oh, si ellas están concientes.” Dije, sin desviar mi mirada sacando el boleto de mi bolsillo. “Pero ellas pidieron no ser molestadas al igual que yo. Tu nunca me viste. Jamas has estado en este compartimiento. Después, si alguien pregunta, dices que pudieron haber sido ladrones que subieron al tren a las afueras de Richmond. Parecian sospechosos. Soldados de la Union”.- invente. “¿Soldados de la Union?”- repitió claramente confundido. Suspire. Hasta no estar completamente bajo control, tendría que recurrir a borrar la memoria. Rápidamente agarre al conductor del cuello y lo rompi tan fácil como aplastar un chicharo. Después lo lanze dentro del compartimiento con Lavinia y cerre la puerta detrás de mi. “Si, los Soldados de la Union siempre hacen un caos sangriento de las cosas ¿No?”- dije retóricamente. Luego, fui por Damon al coche club de los caballeros.
  19. 19. Capítulo 6 Damon estaba desplomado justo donde lo dejé, un vaso de whiskey sin tocar sudaba sobre la mesa de roble en frente suyo. “Vamos.” dije con brutalidad, levantando a Damon del brazo. El tren se estaba deteniendo, y todos los pasajeros a nuestro alrededor tomaban sus pertenencias y se alineaban detrás de un conductor quien estaba parado frente a una puerta de hierro negro que daba hacia el mundo exterior. Pero mientras nosotros no teníamos pertenencias y estábamos bendecidos con fuerza , sabía que nuestra mejor apuesta era salir de la misma forma que entramos: saltando al final del furgón. Quería que ambos estuviéramos lejos antes de que alguien notara que algo andaba mal. “Te ves bien, hermano” Su tonalidad era clara, pero el pálido de su rostro y el púrpura debajo de sus ojos delataban cuan cansado y hambriento estaba. Por un instante, deseé haber dejado algo de Lavinia para él, pero rápidamente descarté la idea. Tenía que tomar mano firme. Así era como Papá solía entrenar a los caballos. Negándoles comida hasta que finalmente dejaban de tirar las riendas y se sometían a ser cabalgados. Era lo mismo con Damon. Necesitaba que lo quebrara. “Uno de nosotros debe mantener las fuerzas” dije a Damon, dándole la espalda mientras caminaba hacia el último vagón del tren. El tren seguía deslizándose, las ruedas haciendo chispas contra las vías de hierro. No teníamos mucho tiempo. Nos apresuramos a través de la locomotora hacia la puerta, la cual abrí fácilmente. “¡A las tres! Uno… dos…” Tomé su muñeca y salté. Nuestras rodillas golpearon el lodo que había debajo con un sonido seco. “Siempre tienes que lucirte ¿no es verdad, hermano?” dijo Damon, haciendo una mueca. Noté que sus pantalones estaban rasgados en las rodillas por la caída, y sus manos estaban salpicadas de grava. Yo estaba intacto, salvo por un rasgón en el codo.
  20. 20. “Deberías haberte alimentado” dije levantando los hombros. El silbido del tren chilló, y miré alrededor. Estábamos al borde de New Orleans, una ciudad bulliciosa llena de humo y un aroma como la combinación de mantequilla, leña y agua turbia. Era mucho más grande que Richmond, la cual había sido la ciudad más grande que había conocido jamás. Pero había algo más, un sentido de peligro que llenaba el aire. Aquí estaba la ciudad en la que podríamos desaparecer. Comencé a caminar hacia la ciudad con la súper rapidez a la que aún no me acostumbraba, con Damon siguiéndome, sus pisadas ruidosas y torpes, pero firmes. Hicimos nuestro camino hacia Garden Street, claramente una arteria principal de la ciudad. Nos rodeaban hileras de casas tan elegantes y coloridas como casas de muñecas. El aire estaba pesado y húmedo, y voces hablando francés, inglés, y lenguajes que nunca escuché creaban un mosaico de sonidos. A Izquierda y derecha, podía ver callejones que conducían al agua, e hileras de vendedores se situaban en las calles vendiendo de todo desde frescas tortugas a piedras preciosas importadas de África. Inclusive la presencia de los soldados de traje azul de la Unión en cada esquina, con mosquetes en sus caderas, parecían de alguna manera festivos. Era una feria en todo sentido de la palabra, el tipo de escenario que Damon habría amado cuando éramos humanos. Me giré para mirar sobre mi hombro. Completamente seguro, los labios de Damon estaban curvados en una pequeña sonrisa, sus ojos brillando de una manera que no había visto en años. Estábamos juntos en esta aventura, y ahora, lejos de memorias de Katherine, recuerdos de nuestro padre y Veritas, quizás Damon podría finalmente aceptar y abrazar quién era. “¿Recuerdas cuando dijimos que viajaríamos por el mundo?” pregunté dándome la vuelta hacia él. “Ahora este es nuestro mundo.” Damon asintió levemente. “Katherine me habló de New Orleans. Una vez vivió aquí.” “Y si estuviera aquí, ella querría que hicieras de esta ciudad tu hogar -vivir aquí, estar aquí, tomar tus cosas y hacer tu lugar en el mundo.” “Siempre el poeta” Damon sonrió, pero continuó siguiéndome. “Quizás, pero es verdad. Todo esto es nuestro.” Dije incentivando, extendiendo mis manos a lo grande.
  21. 21. Damon se tomó un momento para considerar mis palabras y simplemente dijo “Muy bien entonces.” “¿Muy bien?” Repetí, difícilmente esperando creer. Era la primera ver que me miraba a los ojos desde nuestra pelea en la mina. “Sí, te estoy siguiendo.” Se giró en un círculo, señalando los varios edificios. “¿Así que, dónde nos quedamos? ¿Qué hacemos? Muéstrame este desafiante nuevo mundo.” Los labios de Damon se torcieron en una sonrisa, y no podía descifrar si se estaba burlando ó estaba hablando seriamente. Elegí creer en lo último. Olfateé el aire e inmediatamente capturé una brisa de limón y jengibre. Katherine. Los hombros de Damon se pusieron rígidos; él debió haberlo sentido también. Sin decir una palabra, ambos nos giramos y caminamos hacia un callejón desmarcado, siguiendo a una mujer llevando un vestido lila satinado, con una cofia sobre sus oscuros rizos. “Señora” llamé. Ella se dio la vuelta. Sus blancas mejillas pesadamente maquilladas y sus ojos rodeados de tinte. Parecía estar en sus treinta, y líneas de expresión arrugaban su amplia frente. Su cabello caía en ondas alrededor de su rostro, y su vestido era corto, revelando demasiado de su busto pecoso de lo que era estrictamente decoroso. Supe instantáneamente que era una prostituta, una de las cuales habríamos murmurado de niños y señalado cuando estábamos en la taberna de Mystic Falls. “¿Están buscando pasar un buen momento, chicos?” dijo lánguidamente, su mirar pasando de mí a Damon, y luego otra vez. Ella no era Katherine, ni siquiera estaba cerca, pero pude ver un parpadeo en los ojos de Damon. “No creo que encontrar un lugar para quedarnos sea un problema” Susurré bajo mi respiración. “No la mates” Susurró Damon en contestación, su mandíbula apenas moviéndose. “Vengan conmigo. Tengo unas muchachas a las que les encantaría conocerlos. Parecen el tipo de chicos que necesitan aventura ¿verdad?” Una tormenta se estaba formando, y vagamente podía escuchar relámpagos en la distancia.
  22. 22. “Siempre estamos buscando aventuras con una linda dama.” dije. De reojo, vi a Damon endurecer su quijada, y supe que estaba luchando la urgencia de alimentarse. No luches, pensé, fervientemente esperando que Damon bebiera de ella mientras la seguíamos por las calles de adoquín. “Aquí estamos” dijo ella, usando una larga llave para abrir la puerta de hierro forjado de una mansión cubierta de flores azules al final del callejón sin salida. La casa estaba bien cuidada, pero los edificios vecinos parecían abandonados, con pintura astillada y jardines repletos de malezas. Podía escuchar adentro el sonido alegre de un piano. “Es mi Casa de Huéspedes, de la Señorita Molly. Excepto, claro, en esta casa de huéspedes mostramos verdadera hospitalidad, si es eso para lo que están de humor.” dijo, batiendo sus largas pestañas. “¿Vienen?” “Sí, señora.” Empujé a Damon a través de la puerta, y luego la cerré detrás de nosotros.
  23. 23. Capítulo 7 La noche siguiente miraba contento la puesta de sol sobre el puerto. Miss Molly no había exagerado: Las chicas en su casa eran hospitalarias. Para el desayuno yo había tenido una con el largo, pelo de seda de maíz y legañosos ojos azules. Aún podía saborear la sangre de vino atada en mis labios. Damon y yo habíamos pasado el día vagando por la ciudad, bebiendo en los balcones de hierro forjado en el Barrio Francés y las chicas que nos saludaron desde sus posiciones privilegiadas, las tiendas de sastrerías finos con cerrojos de seda suntuosa en las ventanas, y las tiendas de cigarros embriagadores donde los hombres con panza redonda firmaban acuerdos de negocios. Pero de todos los lugares, me gustó el puerto lo mejor. Esta era la parte vital de la ciudad, donde altos barcos llevando mercancías exóticas entraban y salían. Corta el puerto, y cortas la ciudad, por lo que es tan vulnerable e indefenso como la chica Miss Molly había sido esa mañana. Damon miró hacia afuera de los barcos y, frotando la barbilla, pensativo. Su anillo de lapislázuli brillaba la luz del sol desapareciendo. "Casi la salvé." "¿A quién?" le pregunté, volviéndome bruscamente, la esperanza hinchazón en el pecho. "¿Te escabulles y te alimentas de alguien?" Mi hermano mantuvo sus ojos en el horizonte. "No, por supuesto que no. Me refería a Katherine." Por supuesto. Suspiré. En todo caso, la noche pasada había hecho descontento a Damon, más que nunca. Mientras yo disfrutaba de la compañía y la sangre dulce de una niña cuyo nombre nunca sabría, Damon se había retirado a una habitación propia, tratando al establecimiento como si se tratara simplemente de la pensión que pretendía ser. "Deberías haber bebido” le dije por enésima vez ese día. "Deberías haber tenido tu selección." "¿No lo entiendes, Stefan? ", preguntó Damon rotundamente. "Yo no quiero mi selección. Quería tener un mundo que entienda, no uno que no puedo controlar." "¿Pero por qué?", pregunté, perdido. El viento cambió, y el olor a hierro, mezclado con el tabaco, el polvo de talco, y el algodón, invadió mis fosas nasales.
  24. 24. "¿Alimentándome a tiempo?", preguntó Damon con ironía. "¿No has hecho suficiente daño?" "¡A quién le importa una puta en un burdel asqueroso!" grité en la frustración. Hice un gesto hacia el mar. "El mundo está lleno de seres humanos, y tan pronto como uno muere, otro aparece. ¿Qué importa si alivio un alma miserable de su miseria?" "Estás siendo descuidado, ya sabes" gruñó Damon. Su lengua se lanzó de su boca para lamer sus labios secos, agrietados. "Alimentarte siempre que te apetezca. Katherine nunca lo hizo." “Sí, bueno, Katherine murió, ¿verdad?" le dije, mi voz mucho más dura de lo que yo quería que fuera. "Ella odiaría en lo que te has convertido" dijo Damon, deslizándose fuera de la cerca y de pie junto a mí. El olor de hierro era más penetrante ahora, encrespándose a mi alrededor como un abrazo. “No, ella te habría odiado a ti" repliqué. "Así asustado de quien eres, incapaz de perseguir lo que quieres, perdiendo tu Poder." Yo esperaba que Damon argumentara, golpeándome aún. Pero en vez de eso movió la cabeza, las puntas de los caninos se retractaron apenas visibles entre los labios parcialmente abiertos. "Me odio a mí mismo. No esperaría nada diferente de ella", dijo con sencillez. Negué con la cabeza en la decepción. "¿Qué te pasó? Solías estar tan lleno de vida, así, listo para la aventura. Esto es lo mejor que nos ha pasado. Es un regalo, que Katherine te dio." Cruzando la calle, un anciano pasó cojeando, y un momento después, un niño corrió a hacer un recado por en la dirección opuesta.
  25. 25. "Escoge una y aliméntate. Escoja alguna, cualquier cosa. Cualquier cosa es mejor que aquí sentado, dejando que el mundo pase.” Con eso me quedé, tras el hierro y el aroma del tabaco, sintiendo el pulso de los colmillos con la promesa de una comida nueva. Agarré a Damon, que se quedó a unos pasos detrás de mí, hasta que nos encontramos en una salida de carril inclinado fuera del alcance de las luces de gas. La poca luz se había reunido en un único punto: una enfermera de uniforme blanco, apoyada en un edificio de ladrillo, fumando un cigarrillo. La mujer levantó la vista, su expresión de sorpresa se convierta en una lenta sonrisa mientras miraba a Damon. Típica. A pesar de ser un vampiro sediento de sangre, Damon, con su mata de pelo oscuro, largas pestañas, y anchos hombros, causaba que las mujeres lo miraran dos veces. "¿Quieres un cigarrillo?", preguntó ella, soplando el humo en círculos concéntricos que se mezclaban con la niebla en el aire. "No," dijo Damon a toda prisa. "Vamos, hermano." No le hice caso, dando un paso hacia ella. Su uniforme estaba salpicado de sangre. No podía dejar de mirarla a ella y la forma en que el rojo intenso contrastando con el blanco puro. No importa cuántas veces lo había visto desde el cambio, la sangre seguía asombrándome con su belleza. "¿Teniendo una mala noche?" le pregunté, inclinándome a su lado contra el edificio. Damon me agarró del brazo y empezó a tirar de mí hacia las luces del hospital. "Hermano, vámonos." La tensión en espiral en mi cuerpo. "¡No!" Tomé un golpe violento de mi brazo para tirar contra la pared. La enfermera dejó caer su cigarrillo. La ceniza chispeó, entonces se apagó. Sentía el bulto de mis colmillos detrás de mis labios. Era sólo cuestión de tiempo. Damon se puso en pie, agachado como si yo le iría a atacar de nuevo.
  26. 26. "No voy a ver esto ", dijo. "Si haces esto, yo no te perdono." "Tengo que volver a mi turno", murmuró la enfermera, dando un paso lejos de mí, como si fuera a correr. Agarré su brazo y tiré de ella hacia mí. Dejó escapar un grito corto antes de que se cubriera la boca con la mano. "No hay necesidad de preocuparse por eso" la susurró, hundiendo los dientes en su cuello. El líquido sabía a hojas podridas y antiséptico, como si la muerte y la decadencia del hospital hubieran invadido su cuerpo. Escupí el líquido todavía caliente en el canal y arrojé a la enfermera a la tierra. Su cara estaba torcida en una mueca de temor. Chica estúpida. Ella debería haber sentido el peligro y correr mientras aún podía. No hubiera sido aún una cacería. Sin valor. Ella gimió, y envolví mis dedos contra su garganta y apreté hasta que oí el crack satisfactorio de romper los huesos. Su cabeza colgaba en un ángulo antinatural, la sangre aún goteaba de la herida. Ella no estaba haciendo ruido ahora. Me volví hacia Damon, que me miró con una expresión de horror en su rostro. "Los vampiros matan. Es lo que hacemos, hermano” le dije con calma, mi mirada cerrada en los ojos azules de Damon. "Es lo que haces", dijo, quitándose el abrigo sobre los hombros y lanzándolo sobre la enfermera. "Yo no. Nunca yo." La ira impulsó como un corazón en el centro de mi ser. "Eres débil", gruñí. "Tal vez sea así", dijo Damon. "Pero yo prefiero ser débil que un monstruo." aumentó su voz fuerte. "No quiero participar en tu matanza. Y si alguna vez nuestros caminos se vuelvan a cruzar, te juro que vengaré todos tus asesinatos, hermano." Luego giró sobre sus talones y corrió a toda velocidad de vampiro por el callejón, al instante desapareció en la niebla que se arremolinaba.
  27. 27. Capítulo 8 04 de Octubre de 1864 Como humano, pensé que sería la muerte de mi madre lo que formaría el hombre en que Damon y yo nos convertiríamos. Me llamaba a mí mismo medio huérfano en los primeros días luego de su muerte, encerrándome en mi habitación, sintiendo como si mi vida hubiera terminado a la temprana edad de 10 años. Papá creía que estar de duelo era para débiles y afeminados, así que Damon había sido quien me había confortado. El cabalgaba conmigo, me dejaba jugar con los niños mayores, y golpeó a los hermanos Giffin cuando se burlaban de mí por llorar acerca de mamá durante un juego de baseball. Damon siempre fue el fuerte, mi protector. Pero estaba equivocado. Fue mi propia muerte lo que me formó. Ahora las mesas estaban invertidas. Yo soy el fuerte, y he tratado de ser el protector de Damon. Pero mientras siempre estuve agradecido a Damon, él me desprecia y me culpa por lo que se ha convertido. Lo forcé a beber a Alice, una camarera en la taberna local, lo que completó su transformación. ¿Pero eso me hace un villano? Pienso que no, especialmente porque el acto salvó su vida. Finalmente, veo a Damon como Papá lo ha visto: muy arrogante, muy caprichoso, muy rápido para cambiar de opinión, y demasiado lento para cambiarla. Y como me di cuenta esta noche, mientras estoy parado en el tenue resplandor de la lámpara de gas, con el cuerpo muerto de la enfermera a mis pies: Estoy solo. Un completo huérfano. Justo como Katherine se presentó así misma cuando llegó a Mystic Falls y se quedó en nuestro cuarto de huéspedes. Así que, entonces así es como los vampiros lo hacen. Aprovechan la vulnerabilidad, consiguen que los humanos confíen en ellos, y luego cuando todas las emociones están firmemente en su lugar, atacan. Así que eso es lo que haré. No se como y quién será la próxima víctima, pero se, más que nunca, que la única persona a la que puedo cuidar y proteger es a mí mismo. Damon está por su propia cuenta, y también lo estoy yo. Escuché a Damon robar por la ciudad, moviéndose a velocidad de vampiro por las calles y callejones. En un momento, se detuvo, susurrando el nombre de Katherine una y otra vez, como un mantra o rezo. Luego, nada…
  28. 28. ¿Estaba muerto? ¿Se habría ahogado? ¿O simplemente estaba muy lejos para poder escucharlo? De cualquier manera, el resultado era el mismo. Estaba solo -había perdido la única conexión con el hombre que una vez fui: Stefan Salvatore, el hijo obediente, el amante de la poesía, el hombre que se ponía de pie por lo que era correcto. Me preguntaba si eso significaba que Stefan Salvatore, sin nadie que lo recuerde, estaba realmente, verdaderamente muerto, dejándome ser… cualquier persona. Podría mudarme a diferentes ciudades cada año, ver el mundo entero. Podría asumir cualquier identidad que quisiera. Podría ser un soldado de la Unión. Podría ser un empresario Italiano. Podría ser Damon inclusive. El sol se zambullía en el horizonte como un cañón cayendo a la Tierra, sumergiendo la ciudad en oscuridad. Me volví de una calle iluminada a la otra, la suela de mis botas sonando contra los adoquines de grava. Un periódico suelto voló hacia mí. Lo pisé en una noticia, examiné una foto aguada de una chica con cabello oscuro, largo y ojos pálidos. Se veía vagamente familiar. Me pregunté si sería un familiar de alguna chica de Mystic Falls. O quizás una prima sin nombre que asistía a las barbacoas en Veritas. Pero luego vi el encabezado: Asesinato brutal a bordo del Expreso Atlántico. Lavinia. Claro. Ya la había olvidado. Me incliné para tomarlo y lo arrugué, arrojándolo lo más lejos posible dentro del Missisipi. La superficie del agua estaba turbia y turbulenta, moteada con la luz de la luna. No podía ver mi reflejo -no podía ver nada más que un abismo de negrura tan profundo y oscuro como mi nuevo futuro. ¿Podría seguir eternamente, alimentándome, matando, olvidando, y repetir el ciclo? Sí. Cada instinto e impulso que tenía gritaba sí.
  29. 29. El triunfo de acercarme a mi presa, tocando mis colmillos en la suave piel que cubría sus cuellos, escuchando sus latidos pausarse a un sordo ruido y sentir su cuerpo aflojarse en mis brazos… Cazar y alimentarme me hacían sentir vivo, completo; me dieron un propósito en el mundo. Era, después de todo, el orden natural de las cosas. Los animales mataban animales débiles. Cada especie tenía su enemigo. Me estremecí al pensar que monstruo sería lo suficientemente poderoso para cazarme. La brisa salada flotando del agua estaba atada con el hedor de cuerpos sucios y comida podrida -muy lejos de los aromas al otro lado de la ciudad, había esencias de perfume floral y polvo de talco colgaba pesadamente en el aire de las amplias calles. Aquí las sombras abrazaban cada esquina, susurros se levantaban y caían con la corriente del río, e hipos de ebrios perforaban el aire. Estaba oscuro. Peligroso. Me gustaba bastante. Doblé la esquina, siguiendo mi olfato como un sabueso siguiendo el rastro de una coneja. Flexioné mis brazos, listo para atacar -un ebrio empapado en gin, un soldado, una dama en la oscuridad. La víctima no importaba. Doblé nuevamente, y el aroma metálico de la sangre se acercó más. El olor era dulce y humeante. Me concentré en él, en la anticipación de sentir mis colmillos hundirse en un cuello, en preguntarme de quien sería la sangre que estaría bebiendo, que vida estaría robando. Continué caminando, apresurando mi paso mientras rastreaba el aroma hacia una anónima calle trasera alineada con un boticario, una tienda, y una sastrería. La calle era una réplica de nuestra Calle Principal en Mystic Falls. Pero mientras nosotros teníamos solo una, New Orleans debía tener una docena, si no cientos, de estos corredores con comercios. El óxido olor a hierro era más fuerte ahora. Seguí giros y vueltas, mi hambre creciendo, quemando, abrasando mi piel hasta que finalmente, finalmente llegué a un bajo edificio color melocotón. Pero cuando vi la señal pintada sobre la puerta, me detuve. Salchichas colgaban en la sucia ventana del edificio, trozos de carne colgaban del techo como un grotesco juguete para niños; costillas restaban en hielo debajo del mostrador, y al final, completas carcasas colgaban, drenando sangre en largas cubetas. ¿Era una… carnicería?
  30. 30. Suspiré con frustración pero el hambre me obligó a empujar la puerta de todas maneras. La cadena de hierro se rompió fácilmente, como si no fuera más resistente que un hilo. Una vez adentro, miré las carcasas ensangrentadas, momentáneamente hipnotizado por la sangre cayendo a las cubetas, una gota a la vez. Sobre el ruido de la sangre cayendo, escuché un ligero ping, no más fuerte que el sonido de un ratón moviendo sus bigotes. Seguido por leves pisadas sobre concreto. Me eché hacia atrás, mis ojos mirando de esquina a esquina. Ratones corrían debajo del suelo, y el reloj de alguien sonaba en el edificio continuo. Todo lo demás estaba silencioso. Pero el aire a mi alrededor repentinamente se sentía espeso, y el techo más bajo, y extremadamente me di cuenta de que no había puerta de salida en este cuarto de muerte. “¿Quién está ahí?” Llamé en la oscuridad, dando vueltas, mis colmillos expuestos. Y luego vino el movimiento. Colmillos, ojos, el ruido de pisadas me encerraron desde todas las esquinas. Un bajo gruñido gutural hizo eco en las paredes ensangrentadas de la tienda, y con un repugnante choque me di cuenta que estaba rodeado por vampiros que lucían demasiado listos para atacar.
  31. 31. capitulo 9 e incliné lentamente, mis colmillos alargados. La pesada esencia de la sangre penetró cada rincón de la habitación, haciendo mi cabeza girar. Era imposible saber donde atacar primero. Los vampiros gruñeron de nuevo, y emití un gruñido bajo en respuesta. El círculo se cerró aun más estrecho a mí alrededor. Había tres de ellos, y estaba atrapado, como un pez en una red, un ciervo rodeado por lobos. — ¿Que crees que estás haciendo? —uno de los vampiros preguntó. Él parecía estar a mediados de sus años veinte y tenía una cicatriz que corría a lo largo de su cara, desde su ojo izquierdo hasta la esquina de su labio. —Soy uno de ustedes —Dije, levantándome ligeramente, mostrando mis colmillos. —Oh, ¡Él es uno de nosotros! —Dijo un viejo vampiro con una voz cantante. Él llevaba lentes y un chaleco sobre una camisa blanca de cuello. Pero por los colmillos y sus ojos enrojecidos, él podría haber sido un contador o un amigo de mi padre. Mantuve mi rostro impasible. —No tengo problemas contigo, hermanos. —Nosotros no somos tus hermanos —Dijo otro con el cabello rojizo. Él no parecía mayor de quince. Su cara era suave, pero sus ojos verdes eran duros. El más viejo dio un paso adelante, metiendo su dedo huesudo contra mi pecho como si fuera una estaca de madera. — Entonces, hermano, agradable noche para cenar… o morir. ¿Qué piensas tú? El joven vampiro se arrodilló a mi lado, mirando dentro de mis ojos. —Parece que él va hacer las dos cosas esta noche. Chico afortunado —Dijo moviendo mi cabello. Traté de darle una patada, pero mi pie se mantuvo en el aire sin causar daño.
  32. 32. —No, no, no —Mientras el vampiro con cicatrices miró sin decir nada, el chico agarró mis brazos y tiró de ellos tan bruscamente y abruptamente desde atrás en mí que me quedé con la boca abierta. —No seas irrespetuoso. Nosotros somos tus mayores. Y tú has hecho ya más que faltas de respeto, si la casa de la Srta. Molly es alguna indicación —Él arrastró su nombre como si fuera un benigno, un amable distinguido caballero del Sur. Sólo que las garras de acero en mis miembros traicionaban que él no era nada de eso. —No hice nada —Dije, pateando de nuevo. Sí iba a morir, entonces iba a morir en una pelea. — ¿Estás seguro? —preguntó, mirando abajo hacia mí con disgusto. Traté de girarme lejos, pero aun no podía moverse. El vampiro mayor rió entre dientes. —No puede controlar sus ansias. Impulsivo, eso es. Démosle una probada de su propia medicina —con un gran impulso, él me libero de su agarré, empujándome hacia adelante con una fuerza que nunca antes sentí. Me golpeé contra la pared de yeso con un crujido y caí sobre mi hombro, mi cabeza agrieto los suelos de madera. Me agaché bajo mis atacantes, comprendiendo que si sobrevivía de este encuentro, no sería por la fuerza. —No quise hacer nada. Lo siento —Die, mi voz quebrándose en la palabra. — ¿Tú no querías hacer qué? —preguntó el joven vampiro, un destello en sus ojos. El sonido de madera rompiéndose asalto mis oídos. Me estremecí. ¿Podría un vampiro estacar a otro? No era una pregunta que quería responder de manera difícil. —Sí. ¡Sí! No era mi intención entrar aquí. No sabía que alguien estaba aquí. Sólo acabo de arribar de Nueva Orleans — Dije, luchando por un pretexto. — ¡Silencio! —Ordenó, avanzando hacia mí, una pieza de madera en su mano. Presioné mi espalda contra la pared dañada. Así que esta era la manera en que iba a terminar. Con mi muerte en una improvisada estaca, muerto por uno de mi propia especie. Dos manos aplastaron mis brazos, mientras que otras dos apretaban mis tobillos juntos con tanta fuerza que sentía como si estuviera atrapado bajo rocas. Cerré mis ojos. Una imagen de Padre yaciendo boca abajo en el piso de su estudio pasó en mi mente, y sacudí mi cabeza en agonía, recordando su sudor, su cara aterrada. Por supuesto, estuve tratando de salvarlo, pero él no sabía eso. Sí él estaba mirando, como un ángel o un demonio o un mero fantasma condenado a rondar por el mundo, él habría estado encantado de ver esa escena desenvolverse.
  33. 33. Apreté mis ojos con más fuerza, tratando de evocar más de otros recuerdos para que pasaran por mi mente, uno que me llevara a otro lugar, otro tiempo. Pero todo lo que podía pensar era en mis victimas, en el momento cuando mis colmillos se deslizaban dentro de su piel, sus gemidos lastimeros descendiendo hacia el silencio, la sangre brotando bajo mis colmillos y mi barbilla. Pronto, toda la sangre que había tomado sería liberada, filtrándose fuera de mi propio cuerpo y regresada a la Tierra, estaba a punto de dejarme morir, esta vez de verdad, para siempre, en este piso de madera. —¡Suficiente! —Una voz femenina rebano a través del montaje en mi mente. Inmediatamente, los vampiros dejaron mis manos y pies. Mis ojos se abrieron de golpe, y miré a una mujer deslizándose a través de una estrecha puerta de madera detrás de ella. Su largo cabello rubio descendía en una sola trenza bajando por su espalda, y ella vestía unos pantalones de hombre negros y tirantes. Era alta, aunque ligera como un niño, y todos los otros vampiros se apartaron de ella con miedo. —Tú —Dijo ella, arrodillándose junto a mí—. ¿Quién eres? —sus ojos ámbar miraron fijamente los míos. Ellos eran claros y curiosos, pero había algo sobre ellos—la oscuridad de las pupilas, tal vez—que parecía ser mayor y muy sabia, lo cual mantenía un contraste con sus sonrosadas mejillas, su cara sin arrugas. —Stefan Salvatore —Le respondí. —Stefan Salvatore —Ella repitió en un perfecto acento italiano. A pesar de la burla, su voz no parecía cruel. Corrió un dedo amablemente a lo largo de mi mandíbula, luego puso su palma contra mi pecho y me presionó contra la pared, con fuerza. La rapidez del movimiento me sorprendió, pero mientras me senté, con pesar y desamparado, ella llevó su otra muñeca hacia su boca, usando sus colmillos para a travesar la vena. Arrastró su muñeca a lo largo de sus dientes, creando un pequeño chorro de sangre. —Bebe —ordenó, acercando su muñeca a mis labios. Hice lo que me dijeron, obteniendo unas cuantas gotas del líquido bajando por mi garganta antes de que ella tirara de su mano lejos. —Eso es suficiente. Esto debería arreglar tus heridas, en todo caso. —Él y su hermano has estado causado estragos en todo la ciudad —Dijo el vampiro mayor, su improvisada estaca me señalaba como un rifle. —Simplemente yo. —Dije apresuradamente—. Mi hermano no tuvo parte en eso —Damon nunca podría sobrevivir a la ira de esos demonios. No es un estado debilitado.
  34. 34. La vampira rubia arrugó su nariz mientras se inclinó aun más cerca de mí. —Tú tienes qué, ¿Una semana de edad? —preguntó, inclinándose hacia atrás en sus talones. —Casi dos semanas —Dije desafiante, levantando mí barbilla. Ella asintió con la cabeza, un atisbo de sonrisa en sus labios, se puso de pie, escaneando la tienda. La pared de yeso hundida en una parte, y la mancha de sangre en el suelo y las paredes manchadas, como si un niño hubiera estado en el centro de la habitación y diera vueltas con un pincel mojado. Ella chasqueó la lengua, y tres vampiros hombres simultáneamente dieron un paso hacia atrás. Me estremecí. —Percy, ven aquí, y trae ese cuchillo —Dijo ella. Con un suspiro, el joven vampiro sacó un largo cuchillo tallado desde atrás de su espalda. —Él no estaba siguiendo las reglas —Dijo él con petulancia, recordandome a los chicos rudos regresando a casa. Ambos eran abusivos, siempre listos para patear un niño en el jardín de la escuela y luego dar vuelta y decirle a un maestro que ellos no habían tenido nada que ver con eso. Ella tomó el cuchillo y lo miró fijamente, corriendo la yema de su dedo sobre la cuchilla reluciente. Entonces ella extendió su mano de regreso hacia Percy. Él vaciló un momento, pero finalmente dio un paso hacia adelante para tomarla. Justo entonces los caninos ojos de la chica se ampliaron y enrojecieron. Con un gruñido, ella apuñalo a Percy a la derecha de su pecho. Él cayó de rodillas, doblándose sobre un agónico silencio. —Tú cazaste este vampiro por hacer una escena en la ciudad —Ella hervía, hundiendo el cuchillo más profundo—. Y sin embargo, ¿Tu intentas acabar con él en este espacio público, en esta tienda? Tú eres simplemente tan tonto como él. El joven vampiro se puso de pie. Sangre corría hacia abajo por la parte del frente de su camisa, como si él hubiera derramado el café sobre sí mismo. Él hizo una mueca mientras tiraba del cuchillo fuera con un sonido de succión. —Lo siento —Jadeó.
  35. 35. —Gracias —La mujer sostuvo su muñeca hacia la boca de Percy. A pesar de su aspecto juvenil y aparentemente temperamento violento, ella también tenía una calidad de madre que los otros vampiros parecían aceptar, como si las puñaladas fueran tan normal para ellos como un ligero golpe podría ser para un alegre niño. Ella se giró hacia mí. —Lamento tus problemas, Stefan. Ahora, ¿Puedo ayudarte a seguir tu camino? —preguntó. Miré a mí alrededor salvajemente. Había pensado que no podría escapar de esta habitación. —Yo… —… No tengo algún lugar hacia donde ir —Dijo ella con un suspiro, terminando mi pensamiento. Miró hacia los otros vampiros, quienes estaban ahora acurrucados en la esquina de la habitación, inclinando las cabezas en una conversación. —Simplemente me iré —Dije, arrastrando mi pie. Mi pierna estaba bien, pero mis brazos estaban entumecidos, y mi respiración se volvió errática. Con vampiros locales mirando cada movimiento mío, ¿Dónde podría ir? ¿Cómo podría alimentarme? —Tontería, tu vendrás con nosotros —Dijo, volviéndose sobre sus talones y saliendo por la puerta. Señaló hacia el joven vampiro y el único que llevaba lentes—. Percy y Hugo, quédense y limpien este lugar. Tuve que prácticamente correr para caminar a su ritmo y el alto vampiro con cicatrices que había visto mi tortura. — Necesitas a alguien que te muestre alrededor —explicó ella, pausando únicamente un poco—. Este es Buxton —Dijo, agarrando el codo del vampiro con la larga cicatriz. Caminamos calle tras calle hasta que nos acercamos a una iglesia con una alta torre. —Nosotros estamos aquí —Dijo, volviéndose bruscamente al entrar en la puerta de hierro forjado. Sus botas hicieron eco contra el camino empedrado que conducía a la parte trasera de una casa. Ella abrió la puerta, y un olor a humedad me saludo. Buxton inmediatamente caminó a través de la sala y subió por un conjunto de escaleras, dejándome a mí y a la joven vampira femenina solos en la oscuridad. —Bienvenido a casa —Dijo ella, extendiendo sus manos a lo ancho—. Hay un montón de habitaciones sin usar escaleras arriba. Encuentra una que se adapte a ti.
  36. 36. —Gracias —mientras mis ojos se ajustaron a la oscuridad, miré mi entorno. Negras cortinas de terciopelo atadas con una cuerda de oro bloqueaba cada ventana. Motas de polvo flotaban en el aire, y marcos dorados de pinturas cubrían las paredes. El mobiliario era gastado, y solo podía distinguir dos amplias escaleras con lo que parecían como corredores orientales y, en la siguiente habitación un piano. Aunque en algún momento debería de haber sido una grandiosa casa, ahora las sucias paredes estaban agrietadas y sin pintura, y telarañas colgaban sobre los candelabros de oro y cristal por encima de nosotros. —Siempre entra por la parte de atrás. Nunca corras hacia atrás las cortinas. No vueltas a traer a nadie aquí. ¿Entiendes, Stefan? —Ella me miró intencionalmente. —Sí —Dije, corriendo un dedo a lo largo de la chimenea de mármol, cortando una ruta en el polvo de un centímetro de espesor. —Entonces, creo que podría gustarte aquí —Dijo. Me giré encarándola, asintiendo en acuerdo. Mi pánico se había calmado, y mis brazos ya no temblaban. —Soy Lexi —Dijo ella, tendiendo su mano hacia a mí, me permití subirla a mis labios y besarla—. Tengo la sensación de que tú y yo seremos amigos por mucho tiempo.
  37. 37. capitulo 10 Me desperté cerca de cuando el atardecer se asentaba sobre la ciudad. Desde mi ventana, podía ver el sol naranja brillante hundirse detrás de una blanca aguja. La casa entera estaba en silencio, y por un momento, no podía recordar donde estaba. Luego todo volvió a mi mente: la carnicería, los vampiros, yo siendo arrojado contra la pared. Lexi. Como si fuera el momento justo, se deslizó en la sala, apenas hizo ruido mientras abrió la puerta. Su cabello rubio estaba suelto sobre los hombros, y ella llevaba un sencillo vestido negro. Si se miraba rápidamente, podría confundirse con una niña. Pero me di cuenta por los ligeros pliegues alrededor de los ojos y la plenitud de sus labios que ella “había sido una mujer hecha y derecha, probablemente alrededor de diecinueve o veinte años. No tenía idea de cuántos años ella había vivido desde entonces. Ella se sentó en la orilla de mi cama, peinando hacia atrás mi cabello. —Buenos tardes, Stefan, —dijo ella, un brillo travieso en los ojos. Ella agarró un vaso de líquido oscuro entre los dedos— . Te dormiste, —señaló. Asentí. Hasta que no me sumergí en la cama de plumas en el tercer piso de la casa, no me había dado cuenta que poco había dormido en la semana pasada. Incluso en el tren, siempre estaba en movimiento, cauteloso de los suspiros y ronquidos de mis compañeros de viaje y siempre, siempre del repiqueteo constante de la sangre corriendo por sus venas. Pero aquí no había latidos de corazones que me impidiera dormir. —Compré esto para ti, ?dijo ella, levantando el vaso. Lo alejé. La sangre olía rancia, amarga. —Necesitas beber, —dijo ella, sonando como cuando le hablo a Damon que no me ayudo sino que me dio una pequeña punzada de irritación, y pena. Me acerqué el vaso a los labios y bebí un sorbo pequeño, luchando contra el impulso de escupir. Como esperaba, la bebida sabia como agua estancada y el olor me hizo sentir vagamente enfermo.
  38. 38. Lexi se rio para sí misma, como si disfrutara de una broma privada—. Es sangre de cabra. Es Buena para ti. Te ibas a enfermar, en la manera en como estabas comiendo. Una dieta hecha exclusivamente de sangre humana no es buena para la digestión. O el alma. —No tenemos almas, — me burlé. Pero traje la copa a los labios una vez más. Lexi suspiró y tomó el vaso, colocándolo en la mesita de noche junto a mí—. Hay tanto que aprender, —susurró, casi para sí misma. ?Bueno, no tenemos más que tiempo, ¿no es así? —señalé. Fui recompensado con una sonrisa amplia, que fue sorprendentemente alta y gutural proviniendo de su cuerpo, de niña abandonada. —Captas rápido. Vamos. Levántate. Es tiempo de enseñarte nuestra ciudad, ?dijo ella, y me entregó una camisa blanca y pantalón claro. Después de cambiarme, la seguí por las estridentes escaleras de madera, donde los otros vampiros se arremolinaban en el salón de baile. Iban vestidos, pero todos parecían ligeramente pasados de moda, como si hubiesen salido de uno de los muchos retratos en la pared. Hugo estaba sentado al piano, tocando una melodía de Mozart fuera de tono, mientras usaba una capa de terciopelo azul. Buxton, el más corpulento y violento de los vampiros, estaba usando una blanca camisa suelta con flecos y Percy se había desvanecido en pantalones y tirantes que le hizo parecer como si estuviera llegando tarde a jugar un partido de pelota con sus compañeros de escuela. Cuando me vieron, los vampiros se congelaron. Hugo logró una leve inclinación de cabeza, pero el resto sólo se quedó en un silencio sepulcral. —¡Vámonos! ?ordenó Lexi, liderando nuestro grupo hacia la puerta, pasando el camino de pizarra, a través de callejuelas zigzagueantes, y, finalmente, a una calle marcada Bourbon. Cada entrada llevaba a un bar poco iluminado, de los cuales los clientes ebrios tropezaban en el aire de la noche. Las mujeres vestidas sugestivamente se reunían en grupos por debajo de toldos, y parranderos actuando como estúpidos, listos para reír o luchar en cualquier momento. De inmediato supe por qué Lexi nos trajo aquí. A pesar de nuestras vestimenta extrañas, no llamábamos más la atención que cualquiera de los excitados parranderos.
  39. 39. Mientras caminábamos, los otros me flanqueaban, manteniéndome en el centro de su círculo todo el tiempo. Sabía que estaba siendo observado rigurosamente, y traté de no estar afectado por el olor de la sangre y el ritmo de de los palpitantes corazones. —¡Aquí! —dijo Lexi, sin preocuparse de consultar al resto del grupo mientras ella empujaba una puerta de salón que decía MILADIES en letra floreada. Estaba impresionado por su osadía, allá en Mystic Falls, solo las mujeres de dudosa reputación entrarían en un bar. Pero como me estaba dando cuenta rápidamente New Orleans no era Mystic Falls. El piso de Miladies estaba cubierto de serrín, e hice una mueca al abrumador olor agrio de sudor, whisky y agua de colonia. Las mesas estaban repletas de hombro a hombro con hombres jugando cartas, apostando y chismeando. Un lado entero del salon estaba lleno de soldados de la Union, y en otro rincón, un grupo heterogéneo formado por músicos con un acordeón, dos violines y una flauta que estaba tocando una versión desenfadada de "El Himno de Batalla de la República." —¿Qué piensas? —preguntó Lexi, llevándome al bar. —¿Esto es un bar de la Union? ?pregunté. La Armada Union había capturado a la ciudad meses atrás, y los soldados se mantenían centinelas en casi todos los rincones, manteniendo el orden y recordando a los Confederados que la guerra que estaban peleando parecía ser una causa perdida. —Si. ¿Sabes lo que significa, cierto? Escanee la habitación. Aparte de los soldados, era una muchedumbre solitaria. Los hombres solteros ahogaban su soledad en las mesas de madera, apenas reconociendo a sus vecinos. Los camareros llenaban los vasos con un aire mecánico, no pareciendo visualizar las personas a las que le vertían su mercancía. Lo entendí inmediatamente?. Aquí todo el mundo es un extraño de paso ?Exactamente, ?sonrió Lexi, claramente satisfecha de que lo estuviese entendiendo. Buxton aclaró su garganta en desaprobación. No puedo decir que no le agradara, que el estaba esperando por un desliz mío para que pudiera estacarme sin incurrir en la ira de Lexi.
  40. 40. —¡Hugo, consíguenos una mesa! —ordenó Lexi. Hugo caminaba con su cuerpo fornido a una mesa tosca junto a la banda. Antes de que pudiera abrir la boca, los soldados de azul en la mesa se miraron y se levantaron, dejando tazas a medio llenar atrás. Lexi sacó dos sillas—. Stefan, siéntate a mi lado. Me senté, vagamente avergonzado de ser tan obediente, como un niño. Pero me recordó que incluso Hugo siguió su ejemplo. Lexi tenía poder, y sabía cómo usarlo. Percy, Hugo y Buxton también se sentaron alrededor. —Ahora, —dijo Lexi, teniendo una de las jarras de cerveza abandonada y agitándola en el aire, mientras la camarera se acercó a nosotros—. Vamos a enseñarte como comportarte en público. Mis mejillas se enrojecieron con ira?. Me estoy comportando, —dije con los dientes apretados—. A pesar del hecho de que hay tanta gente que es casi imposible concentrarse. Percy y Hugo se rieron. —El no está listo… —dijo Buxton en un tono áspero. —Si, lo esta. —Las palabras de Lexi eran bajas y con una ligera amenaza. Buxton apretó la mandíbula, claramente tratando de controlar su temperamento. Me revolví en mi silla. De repente me sentí como de diez años otra vez, con Damon protegiéndome de los hermanos Giffin. Solo que esta vez era una chica defendiéndome. Estaba a punto de señalar que no necesitaba que Lexi respondiera por mi cuando puso una mano en mi rodilla. El toque fue gentil y me calmó. ?Se vuelve más facil, ?dijo ella, brevemente capturando mis ojos—. Asi que, lección uno, —afirmó, dirigiéndose a todo el grupo. Una bondad de su parte, me di cuenta, ya que yo era el único quien no sabía los puntos más finos de ser un vampiro—. Lección uno es aprender a obligar sin llamar la atención a ti mismo. —Ella se echó hacia atrás y miró a la banda—. No me gusta esta canción. Stefan, ¿qué canción te gustaría escuchar?
  41. 41. ?Uh… ?mire alrededor de la mesa, confuso. Percy rio de Nuevo, pero paró cuando Lexi lo miró?. ¿ God Save the South? ?dije dudoso. La primera cosa que vino a mi cabeza fue un tono que Damon solía silbar cuando estaba de permiso del ejército. Lexi deslizó su silla hacia atrás, las piernas levantando una capa de aserrín. Ella se paseó hacia la banda y miró a cada uno de los miembros en el ojo mientras decía algo que no podía escuchar. La banda se detuvo en el medio del coro e inmediatamente cambió a “God Save the South.” —¡Hey! —gritó un soldado. Sus camaradas se vieron uno al otro, claramente preguntándose porque un bar de la Union se había repentinamente inspirado tocar una canción en favor de Sur. Lexi sonrió, —como si stuviese encantada con su truco—. ¿Estas impresionado? —Mucho, —dije, de verdad.Hasta Percy y Hugo asintieron en acuerdo. Lexi tomo un sorbo de su cerveza—. Tu turno. Elige a alguien, ?dijo ella. Miré alrededor del bar, mis ojos capturaron una camarera de pelo oscuro. Sus ojos eran de color marrón oscuro, y su pelo recogido en un moño bajo en la nuca de su cuello. Sus labios estaban separados, y ella llevaba un colgante camafeo en la muesca de su cuello. En una fracción de segundos entre ver y reconocer, me recordó a Katherine. Pensé en mi primera visión de la Señorita Molly, y cómo confundí a ella con Katherine también. Se sentía como si mi creadora estaba decidida a atormentarme en Nueva Orleans. —Ella, —dije, asintiendo hacia la chica. Lexi me miró bruscamente, como si ella sabía que había una historia detrás de esta decisión. Pero ella no se entrometio. ?Aclara tu mente, ?dijo en su lugar, y permite que tu energia entre en ella.
  42. 42. Asentí, recordando el momento en el tren cuando mis pensamientos habían tocado los de Lavinia. Fijé la mirada en la camarera. Ella se reía, con la cabeza inclinada hacia atrás hacia el techo, pero tan pronto como mi enfoque se concentró en ella, sus ojos bajaron hacia mi, casi como si hubiese ordenado que lo hiciera. —Bien, —murmuró Lexi—. Ahora, usa tu mente para decirle lo que quieres de ella. Esa era la pieza que me faltaba. Cuando trate de obligar al conductor, había tenido cientos de pensamientos acerca de los posibles escenarios que podían haber pasado durante nuestra interacción, pero no pedí ninguno de ellos. Ven aquí, demandé, mirándola a sus ojos de chocolate líquido. Ven a mí. Por un momento ocupó su lugar detrás de la barra, pero luego dio un paso vacilante hacia adelante. Sí, sigue adelante. Dio un paso hacia adelante de nuevo, esta vez con más confianza, haciendo su camino hacia mí. Había esperado que luciera aturdida, casi como si estuviera sonámbula. Pero ella no parecía estar en trance. Para cualquier transeúnte, simplemente podría haber venido a nuestra mesa para tomar nuestros pedidos. —Hola, —dije cuando nos alcanzo. —No pierdas el contacto visual, —susurró Lexi—. Dile lo que quieres que haga ahora. Sientate, ?pensé- Y casi instantáneamente la muchacha se acuñó entre mí y Buxton, su muslo caliente contra el mío. —Hola, —dijo sin parpadear—. Esta es la cosa más extraña, pero de repente simplemente sabia que necesitaba sentarme contigo. —Soy Stefan, —dije, estrechando su mano. Mis colmillos se alargaron, y los extremos de mi estomago se encogieron. La quería. Demasiado. ?No nos avergüences, ?fueron las últimas palabras de Lexi antes de que se volteara a ver a la banda. Era claro mientras que ella no toleraba ninguna de mis acciones posteriores, no estaba necesariamente condenándolas. Invitame afuera, pensé, poniendo mi mano en el muslo de la camarera. Pero así como yo pensaba las palabras, miré a Lexi, rompiendo mi relación con la chica.
  43. 43. La chica se movió, se agarró el cabello y luego lo dejó caer sobre su espalda. Echó un vistazo a la banda, frotando su dedo índice en el borde de un vaso. Invítame afuera, pensé otra vez, reenfocando mi atención totalmente a ella. El sudor picaba en mi sien. ¿Había perdido la conexión para siempre ¿ Pero luego dio una leve inclinación de cabeza—. Sabes, muy fuerte el sonido aquí, y quiero hablar contigo. ¿Te importaría si salimos? , —preguntó, mirándome fijamente. Me levante, mi silla raspando contra el suelo—. Me gustaría mucho eso, —dije, ofreciendo mi brazo. ?Tráela de vuelta viva, chico, o me tendrás que dar cuentas, ?dijo una voz tan baja que me pregunte si la imagine. Pero cuando me di la vuelta, Lexi sonrió apenas mientras ondeaba su mano.
  44. 44. capitulo 11 Fuera, deje que la chica me guiará fuera de la ebria multitud y hacia un callejón detrás de un bar llamado Calhoun’s. —Lo siento —ella dijo casi sin respiración— No sé que me paso. Usualmente no soy tan descarada, es sólo que… — Estoy agradecido por eso —dije, interrumpiéndola. Ella se estremeció, y puse mis brazos alrededor de su delgada figura. Instantáneamente, ella se apartó. — ¡Estás tan frio! —ella dijo con un tono acusador. — ¿Lo estoy? —pregunté, fingiendo indiferencia. Quieres besarme, pensé. Ella se encogió de hombros. —Está bien. Es sólo que soy tan sensible al cambio de temperatura. Pero es una manera en la que ambos nos podemos calentar —Ella sonrió tímidamente, luego se levanto sobre la punta de sus pies. Sus labios se presionaron sobre los míos, y por un momento, me permití disfrutar su calor y sentir la sangre de la chica corriendo por sus venas mientras ella se entregaba a mí. Luego me lance por su cuello. — ¡Au! —Ella protestó, tratando de apartarme. — ¡Detente! Sucumbirás, porque si lo haces te dejare vivir, pensé, usando cada fibra de mi ser para obligarla en este momento crucial. Ella me miró, había confusión en sus ojos, antes de que cayera en mis brazos, con su rostro como una máscara con satisfacción por el sueño. Tome unos cuantos sorbos más de la sangre, todo muy consciente de que Lexi y los demás estaban adentro. Luego levanté a la mujer sobre sus pies. Había sido cuidadoso. Los agujeros que le había hecho en su cuello eran diminutos, casi imposibles de ver con la visión humana. Aún así, ajuste su bufanda alrededor de su cuello para cubrirlos. — Despierta —susurré suavemente. Sus ojos se abrieron, con la mirada desenfocada. — Que… ¿Dónde estoy? —Podía sentir su corazón latiendo más rápido, podía sentirla lista para lanzar un grito.
  45. 45. —Estabas ayudando a un cliente borracho —le dije—Puedes irte. YO simplemente me estaba asegurando de que estuvieras bien. Ella me puso atención, relajando su cuerpo. —Me disculpo, señor. Usualmente, los clientes no se ponen tan ruidosos en Miladies. Gracias por ayudarme. Le daré un whiskey, va por cuenta de la casa —ella dijo, guiñándome el ojo. Camine hacia Miladies detrás de ella, y fui recompensado con la lenta sonrisa de Lexi desde la mesa de la esquina. Buen trabajo, chico. Seguí a la chica hasta que regreso a su posición a salvo detrás del brillante mostrador de madera del bar. — ¿Cuál es tu veneno? —ella pregunto, con la botella de whiskey en la mano. Parecía pálida, como si estuviera padeciendo de una ligera gripa. Mientras tanto, su sangre estaba caliente en mi estómago. — He bebido lo suficiente, gracias señorita —dije, mientras tomaba su mano y la llevaba a mis labios, besándola tan suavemente como había marcado su cuello.
  46. 46. Capitulo 12 La siguiente noche Lexi llamó a la puerta de mi dormitorio. Llevaba un abrigo negro y unos pantalones a juego. Una gorra ocultaba la mayoría de su cabello, con excepción de un poco de mechones que caían a perderse en la figura de su rostro. "Me sentí orgullosa de ti la otra noche" dijo ella. Sonreí, a pesar de mi mismo. Era sorprendente lo rápido que me tomó buscar la aprobación de Lexi. "Cuánto tomaste de la camarera?" "No demasiado. Pero quiero más" Admití. Una mirada que no pude descifrar verdaderamente pasó sobre su rostro. "Yo Solía ser como tu, sabes. Pero cuanto más comida de humanos, más hambriento te pones. Es una maldición. Pero hay otras maneras. Has buscado por la "sangre" de animales?" Negué con la cabeza. "Bien, afortunadamente para ti, voy a cazar ahora" dijo ella "y tu vas a ver conmigo. Ponte ropa oscura y encuentrame escaleras abajo en cinco minutos" Me encogí de hombros sobre una oscura, chaqueta de militar que había encontrado colgando en el armario y corri de prisa escaleras abajo, poco dispuesto a alejarme cazando con Lexi ni siquiera por cinco minutos. Mientras me erizaba ante los comentarios de Buxton sobre lo inexperto que era, cuando lo escuché de Lexi, yo solo estaba impaciente por una leccion sobre cómo nuestra especie sobrevivia. Salimos de la puerta, ninguna huella de la luz del sol en el cielo negro como la tinta. Inhalé el aire, descubriendo el olor de el humano más cercano, luego me detuve cuando vi que Lexi me estaba mirando con una mirada conocida.
  47. 47. En lugar de girar a la izquierda, a través del bullicio de la Avenida Bourbon, se giró hacia la derecha, deslizando a través del costado de los árboles hasta que alcanzamos un bosque. Sobre nosotros los árboles estaban desnudos y fantasmales contra el oscuro cielo nocturno, la luna nuestra única luz. "Hay ciervos aqui" dijo Lexi "y ardillas, osos, conejos. Creo que hay una madriguera de zorros en ese camino" agregó ella, caminando dentro de los espesos, musgosos bosques. "Su sangre huele lo más mundano que la sangre humana, y sus corazones laten mucho más rapidamente" Seguí su ejemplo. Rápidamente y silenciosamente, nos precipitamos desde los árboles hacia un arbusto sin molestar la maleza. En una forma, se sentía como si estuvieramons jugando un juego de escondidas , o solo jugando a cazar, de la forma en que los escolares lo hacen. Después de todo, como un humano. Siempre había llevado un arma para la caza. Ahora todo lo que tenía eran mis colmillos. Lexi alzó una mano. Me detuve, a medio paso, mis ojos precipitándose hacia todos lados. No vi nada menos que gruesos troncos y carreras de hormigas en los dentados troncos cortados. A continuación, sin aviso, Lexi dio una estocada. Cuando se levantó , la sangre estaba goteando desde sus colmillos, y una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro. Una criatura tendida sobre las hojas caidas, sus piernas dobladas como si tuviera en mente correr. Hizo un gesto hacia el trozo de pelaje rojo-anaranjado. "El zorro no esta mal. Te gustaría intentarlo?" Me arrodillé , mis labios encrespandose mientras hacían contacto con el pelaje en bruto. Me forcé a mi mismo a cautelosamente tomar un sorbo de liquido, siquiera, en calidad que sabía que era lo que Lexi quería. Lo sorbí, e inmediatamente la sangre cauterizó mi lengua. La escupí violentamente. "El zorro es un gusto adquirido, supongo" Lexi dijo mientras se arrodillaba en la tierra a mi lado. "Más para mi, por lo menos!" Mientras Lexi se alimentaba, me incliné contra el tronco de un árbol y escuché a los sonidos susurros del bosque. La brisa cambió, y de repente el olor de la sangre rica en hierro estaba en todos lados. Era dulce y picante, y no venía del zorro de Lexi. En algun lugar , cercano, había un corazón de un humano, batiendo a 72 tu-tus* por minuto. Cautelosamente pasé desapercibido de Lexi, y me aventuré pasando el perimetro del bosque. Establecido sobre el borde del lago estaba una barriada pobre. Tiendas de campaña estaban colocadas en cada ángulo, e improvisadas lineas de ropa corrian entre los postes de madera. La instalación se veía accidental. como si los habitantes supieran que tendrían que recogerla y trasladarse en cualquier momento.
  48. 48. El campo se veía desierto salvo por una mujer que estaba bañándose, la luz de la luna golpeando su piel de marfil. Ella estaba tarareando para si misma, lavando la pasta de suciedad de sus manos y rostro. Me escondí detrás de un largo árbol de roble, pretendiendo tomar a la mujer por sorpresa. Pero entonces un grande cartel pintado sobre un arbol de vecinos captó mis ojos. Di un paso hacia el. Una rama sonó, la mujer dio vueltas alrededor, y pude sentir a Lexi detrás de mi. "Stefan" murmuró Lexi. Obviamente consciente de la escena que se desarrollaba . Pero esta vez, era el único que alzó la mano para silenciarla. La niebla flotó sobre el retrato sobre el cartel, pero la impresión era clara: EL ESPECTÁCULO DE MONSTRUOS* DE PATRICK GALLAGHER: VAMPIRO VS BESTIA. EN BATALLA HASTA LA MUERTE! OCTUBRE 8. Parpadeé, y el retrato nadó en mi visión. Era de un hombre con cabello oscuro con características cinseladas y unos pálidos ojos azules. Sus dientes estaban al desnudo, sus caninos alargados , y él estaba agachado frente a un leon de montaña gruñendo. Conocía el rostro sobre el cartel mejor de lo que me conocía. Era Damon. * thud-thuds (ruidos sordos, en este caso del corazón: tu-tus, mmm, yo lo he interpretado asi ) * Freak Show también llamado Espectáculo de fenómenos, o de Monstruos
  49. 49. capitulo 13 Damon. Muerte. Las palabras nadaron en mi mente mientras trataba de darle sentido a lo que estaba viendo. Damon estaba vivo. Pero, ¿quién sabía por cuánto tiempo? Si hubiera sido capturado,Estaba sin duda débil. ¿Cómo iba a enfrentar a una bestia hambrienta, en una batalla y sobrevivir? La ira atravesó mi cuerpo, junto con el dolor familiar de mis colmillos alargándose. Arrancando el cartel con un gruñido. "¿Qué es?" Dijo entre dientes, sus propios colmillos al desnudo. Alcé el papel. "Mi hermano," le dije, mirando sin comprender el cartel. La imagen lo hacía parecer un monstruo. Mis ojos se tensaron. "La batalla es en dos días." Lexi asintió con la cabeza, mirando la hoja. "Gallagher lo encontró", dijo, casi para sí misma. Negué con la cabeza, sin entender lo que quería decir. Ella suspiró. "Es un gran hombre de negocios. Es dueño de una gran cantidad de lugares de la ciudad, incluyendo un circo . Siempre en busca de curiosidades para mostrar, y la gente siempre parece encontrar el dinero para asistir. Como su hermano " "Damon", le dije, cortandola. "Su nombre es Damon." "Damon", dijo Lexi suavemente, dibujando su nombre en el aire. "Él no se merece esto", dije casi para mi mismo. "Tengo que ayudarlo. Pero. . . " Perdia esperanzas. Pero, ¿qué? ¿Cómo podría salvarlo? "Tendremos que encontrarlo", decidió Lexi. aparto las hojas y sacudio la suciedad de sus pantalones. "¿Confías en mí?" ¿Tenía otra opción? Mi hambre estaba olvidada, la seguí a través del bosque y de nuevo a las calles anchas, en silencio en la ciudad. "Gallagher vive en algún lugar en el Garden District con todos los Nuevos ricos. En la calle Laurel, creo ", Lexi murmuró mientras tejía el camino hacia el centro de la ciudad. "Esto ha sucedido antes, poco después de Gallagher llegara a Nueva Orleans hace cinco años". "¿Qué pasó?", Pregunté, siguiendola de cerca detrás de su sombra.

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