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hechos jurídicos, que, como se verá en su lugar, son aquellos cuyasconsecuencias civiles relevantes se producen con indepe...
Fue una época en que el vínculo obligatorio tuvo un caráctereminentemente físico. En etapa posterior el derecho de compens...
responsabilidad. Aquí el vínculo es doble: personal y patrimonial, o dedeber y de responsabilidad. Von Thur dice por eso q...
cumplimiento de la prestación debida, o sea el crédito del acreedor.El vinculo patrimonial se llama de garantía precisamen...
fe, amparada por la moral y la ética del deudor. O los casos de la prenda ode la hipoteca para garantizar una deuda ajena,...
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Concepto y elementos de las obligaciones

  1. 1. Concepto y Elementos de las ObligacionesCONCEPTO Y ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓNUna obligación es: la situación jurídica que coloca a una persona en lanecesidad de dar, hacer o no hacer algo a favor de otra, que esta facultadapor la Ley para exigir su cumplimiento.De esa definición de obligación sacamos los elementos de ella:1. LOS SUJETOS: i) Sujeto Activo y ii) Sujeto Pasivo.Sujeto Activo: Es el acreedor, la persona en cuyo favor debe realizarse elobjeto de la obligación. El acreedor o sujeto activo es el Titular del derechode crédito. La obligación marca positivamente en el patrimonio delacreedor, la obligación hace parte activa de su patrimonio, en su balancepatrimonial la obligación marca positivamente, La parte acreedora de unaobligación puede estar integrada por una o más personas. Toda obligacióndebe tener un sujeto activo, que no sólo es el titular del crédito, quientiene derecho a recibir el cumplimiento de la obligación, sino que ademáses el titular de la acción de cumplimiento de la obligación.Sujeto Pasivo: Es quien soporta la carga de la obligación, es el deudor, esla persona a quien la obligación le marca negativamente, la obligación leresta patrimonialmente, es quien debe cumplir o quien puede ser obligadoa cumplir con el objeto de la obligación.No puede concebirse la posibilidad de existencia de una obligación sin queexistan los sujetos, sin embargo la existencia de los sujetos no se opone aque puedan darse obligaciones en las que en su momento de constituciónel deudor o el acreedor no existen pero pueden llegar a existir.2. EL OBJETOEl objeto de la obligación es su contenido. Es la prestación que deberealizar el deudor en favor del acreedor. Aquello hacia lo cual debeorientarse la conducta del deudor, en orden a satisfacer al acreedor.Naturaleza del objeto o prestaciónMucho se discutió en el pasado acerca de la naturaleza de la prestación yparticularmente acerca de si podía ésta, tener un contenido no susceptiblede avaluación económica o pecuniaria. Ya parece superada la disputa yhoy sólo tiene interés histórico. La prestación puede ser avaluada entérminos económicos o simplemente morales o intelectuales.La definición de obligación de Luis Claro Solar hace la extensión a los dosextremos en forma que a primera vista parece redundante, pero que esindicio de la discusión que a la sazón existía sobre el tema. Dice así:“Vínculo jurídico en virtud del cual una persona se encuentra en lanecesidad de procurar a otra persona el beneficio de un hecho o de una
  2. 2. abstención determinados de valor económico o simplemente moral” . Lomismo ocurre en la definición de Demogue: “situación jurídica que tienepor fin una acción o una abstención de valor económico o moral...”La mayoría de los sistemas modernos participa de esta orientación. Lalegislación alemana, la francesa y las que se derivan directamente deaquellas, permiten la existencia de prestaciones cuyo interés para elacreedor sea simplemente moral. En cambio el Código Civil Italianode1942 establece, contrariando la corriente doctrinaria expuesta, que laprestación debe corresponder a un interés patrimonial del acreedor,evaluable económicamente. Sin embargo, importantes tratadistasitalianos, entre ellos Rotondi, comentan que tal disposición constituye unade las más “desgraciadas” de tal codificación .En nuestro derecho nada obsta para admitir la existencia de obligacionescuyo objeto consista en valores e intereses morales o afectivos.Numerosos autores hacen la distinción entre el interés del acreedor en laprestación y la prestación misma para efectos de precisar en cuál de losdos conceptos debe radicarse la patrimonialidad o avaluabilidadeconómica. Lino Rodríguez Arias sintetiza con las siguientes palabras latesis: “El interés que el acreedor tiene en la prestación, puede que no seaeconómico, sea ideal o de afección, siempre, claro es, que sea un interésdigno de protección. El objeto de la prestación, por otra parte, debe sernecesariamente de contenido económico, para que así el acreedor tengasiempre la garantía del patrimonio del deudor” . Pensamos que estaposición es equivocada. Es aceptable en el marco teórico indagar laintención o el interés que en su íntima conciencia tenga el acreedor, yseparar esa intención de la esfera de lo externo, en la cual se encuentra laprestación misma que debe cumplir el deudor; en otras palabras puededistinguirse teóricamente la prestación y lo que el acreedor buscasatisfacer con su cumplimiento. Sin embargo, esto sólo será posible entratándose de obligaciones que tienen su fuente en el acto jurídico, únicasen que es dable pensar en la intención de las partes al celebrar el acto queles da origen. La obligación de indemnizar el daño causado, por ejemplo,representa para el acreedor el derecho de recibir la reparación de losperjuicios sufridos; nace en el momento de producirse el daño, pero nopuede decirse que en ese preciso momento haya un interés en producir eldaño, que es la esencia de la obligación de reparar, porque sería a todasluces absurdo. Por otra parte la posición que se comenta confunde lacausa de la obligación, con el móvil o motivo -causa también- del acto queda origen a aquella. La obligación propiamente dicha no tiene «intención» o«móvil» o «motivo»; ,tiene causa, como todas las cosas: eficiente -el acto o el
  3. 3. hecho de que proviene- y final -su cumplimiento- pero carece del elementovolitivo de algunas de sus fuentes. Éstas, en cambio, cuando provienen dela voluntad de los agentes, como en los casos del acto jurídico, tienenmóviles o intenciones -la causa eficiente del acto que engendra laobligación- y naturalmente buscan una finalidad, que no es otra que lacreación de la obligación. Sobre este tema asaz difícil, volveremos másadelante. La distinción que estamos glosando se inspira, finalmente, en lanecesidad de dar base a la indemnización del perjuicio que sufre unacreedor por el incumplimiento de una obligación de objetoextrapatrimonial. No vemos por qué hay que forzar un objetoextrapatrimonial hasta convertido en patrimonial, ni por qué empeñarseen que lo que no es evaluable en términos económicos, pase a sedo, si loque se busca es indemnizar al acreedor por el incumplimiento de unaprestación moral. El derecho debe proporcionar los métodos paraindemnizar el daño moral o para medir la responsabilidad patrimonial deldeudor (el haftung) en caso de incumplimiento de una prestaciónextrapatrimonial o moral; pero ésta, la prestación, no dejará de ser moral oextrapatrimonial. Si se incumple, por ejemplo, la obligación de abstenersede tocar un instrumento musical después de determinada hora, habráresponsabilidad: el acreedor podrá pedir la indemnización del perjuiciosufrido, obviamente extrapatrimonial, para lo cual deberán observarse lasreglas de la indemnización de ese género de perjuicio, entre las cuales lasprobatorias y las que fijan límites para los casos de imposibilidad en ladeterminación pecuniaria del daño; pero no puede decirse que en este casola prestación incumplida se vuelva evaluable económicamente o decontenido patrimonial.No importa, pues, para la existencia y funcionalidad de la prestación, quepor su naturaleza sea o no evaluable en términos pecuniarios oeconómicos; puede ser de naturaleza moral, afectiva o simplementeextrapatrimonial, sin que eso altere su función de elemento esencial de laobligación.Clasificación del objetoDesde Gayo ,pero particularmente por influencia de Paulo ,los romanosdistinguieron las siguientes clases de prestaciones: dare, expresión quesignificó la traslación de la propiedad romana o la constitución de underecho sobre una cosa, es decir, de un derecho real; praestare, que se usósólo en los casos en que se trataba de suministrar la cosa para usar odisfrutar de ella, sin trasmitir derecho de dominio, y facere, cuyo ampliocontenido significó cualquier hecho o una abstención.El derecho moderno reagrupa la clasificación romana del objeto de la
  4. 4. obligación en prestaciones de dar, de hacer y de no hacer ,y da a ellas elsiguiente significado:Prestaciones de darSon las que tienen como finalidad trasmitir al acreedor el derecho dedominio, o cualquier otro derecho real. Implica no sólo la conducta deldeudor encaminada a hacer posible la dación, sino además la realizaciónde todos los actos y el cumplimiento de los requisitos que las leyes tenganestablecidos para la trasmisión del derecho real. Por esa circunstancia laobligación o prestación de dar contiene otras encaminadas a su propio fin.Contiene en primer lugar la prestación de entregar la cosa cuyo dominio setrata de trasmitir. El artículo 1605 del Código Civil lo establece así yresulta apenas lógico. Desde luego por convenio especial entre acreedor ydeudor puede trasmitirse el dominio sin entrega física de la cosa, pero estono altera la implícita unión de la entrega a la prestación de dar. Si se tratade un cuerpo cierto, va implícita también la obligación de conservar la cosahasta la entrega, y en este caso, según las voces del artículo 1606, laexigencia de que se emplee en su custodia o conservación el debidocuidado.No sobra advertir que para cumplir una prestación de dar, vale decir, detrasmitir el derecho de dominio u otro real, es preciso tenerlo, pues seríanecio pretender dar algo que no se tiene. Pero la exigencia se predica delcumplimiento de la prestación de dar, no de la celebración de un contratodel cual se derive la dicha prestación, pues en este caso es posible no serel titular del derecho que se va a trasmitir. En efecto; por el contrato segeneran las obligaciones, y una de ellas será la de trasmitir el dominio. Porel contrato no se trasmite el dominio; simplemente se crea la obligación detrasmitido. Bien puede ocurrir entonces que quien celebre el contrato nosea aún dueño, pero luego llegue a sedo y mantenga esa calidad hasta elmomento de cumplir la prestación de trasmitir la propiedad. Esta es larazón para considerar válida la venta de cosa ajena en nuestro derecho, yen general la cesión de derechos reales ajenos (artículo 907 del Código deComercio).En resumen: El deudor habrá cumplido su obligación de dar enconsecuencia cuando ha efectuado la entrega material de la cosa, haefectuado la tradición de ella y la entregado en buen estado (conservaciónde la cosa.Prestaciones de hacerTienen por objeto la entrega sin trasmisión de dominio o de otro derechoreal, o en general la realización de un hecho positivo. Más que a otra cosaestas obligaciones se orientan a la prestación de servicios a favor del
  5. 5. acreedor, ya sea suministrándole cosas para su uso o disfrute, como en elarrendamiento o el comodato, ya realizando un determinado hecho o unaactividad en su beneficio, como en el mandato. La simple entrega esprestación de hacer, como lo es la conducta de custodia o conservación dela cosa, envuelta en la obligación de simple entrega. Las obligaciones dehacer gozan por su índole misma de un régimen especial para el caso deque el deudor se coloque en mora de cumplirlas, consistente en que elacreedor puede pedir, a su elección, cualquiera de las tres cosas quemenciona el artículo 1610del Código Civil, a saber: a) Que se apremie aldeudor para la ejecución del hecho convenido; b) Que se le autorice a élmismo para hacerlo ejecutar por un tercero a expensas del deudor, y c)Que el deudor le indemnice los perjuicios resultantes. Bien se comprendeque si la esencia de las prestaciones de hacer es la actividad del deudor, elacreedor quedará satisfecho si a su favor se cumple la actividad por partedel deudor obligado; si éste no la cumpliese y la actividad fuere de aquellasque pueden cumplirse por personas distintas al deudor obligado, podrásatisfacerse el acreedor haciéndola ejecutar por un tercero a expensas delobligado; pero si no es posible que la ejecución sea obra de personadistinta del obligado; el acreedor tendrá la vía corriente de laindemnización por incumplimiento. La regla citada del Código no es más,entonces, que el reconocimiento de la realidad práctica de las prestacionesde hacer.Prestaciones de no hacerCon este nombre se indican todas las abstenciones. Los hechos negativos.Las prohibiciones. Valencia Zea señala que la nota característica de lasobligaciones de no hacer estriba en que el deudor debe abstenerse derealizar ciertos hechos que sin la obligación le serían permitidos, dando aentender que es por virtud del convenio por lo que «el debe limitar lalibertad lícita de ejercer un derecho . Vale la pena aclarar que no siemprelas prestaciones de abstención provienen de las fuentes voluntarias de lasobligaciones, como se deduce de las frases del distinguido autor citado;muchas veces la prohibición emana de hechos que colocan al deudor en lanecesidad de abstenerse y en estos casos la prestación no pierde sunaturaleza de no hacer. Por ejemplo, la obligación del comunero de noinquietar a los otros en las porciones que les corresponden en la tierracomún ,o la de no tener ventanas que den vista a las habitaciones o patiosde predios vecinos situados a menos de tres metros . La prestación de nohacer se refiere en general a toda abstención, cualquiera que sea su fuenteu origen, y no solamente a la que se conviene por las partes. En losejemplos citados se trata de obligaciones de no hacer provenientes de
  6. 6. hechos jurídicos, que, como se verá en su lugar, son aquellos cuyasconsecuencias civiles relevantes se producen con independencia de unavoluntad reflexiva, pero no por eso dejan de producir la obligación.Las obligaciones de abstención son más bien escasas. Presentan comonota característica la de que en ellas no puede darse la noción de retardo,ni la de mora, sino tan sólo la de incumplimiento. Se incumple laprestación de no hacer realizando el hecho prohibido; se cumple retardocomo la realización parcial del hecho prohibido. absteniéndose el deudorde ejecutado. No seria lógico concebir el3. EL VÍNCULO JURÍDICOPor virtud de la obligación, entre el sujeto activo y el sujeto pasivo seestablece un vínculo o relación: mientras éste tiene el deber de cumplir,aquel tiene la facultad de exigir el cumplimiento. Frente a la necesidad deldeudor de observar una determinada conducta que concluya en larealización de la prestación, aparece el correlativo derecho del acreedor arecibida. Como la prerrogativa del acreedor tiene el límite del compromisodel deudor, el «poder exigir» se explica solamente en función del «deberprestar»,y viceversa. Tal es, sin más, la esencia del nexo creado por laobligación.Para llegar a esta construcción del vínculo fue necesario recorrer un. largocamino, cuyas más salientes etapas son las siguientes: Generalmente seacepta que el primer concepto de obligación nació en Roma del delito. Esefue el carácter del vínculo y engendró la prestación de reparación. Lasociedad romana, organizada en gens estableció que las ofensas que unade tales células causara a otra daría a ésta el derecho de venganza,generalmente ejercido contra el miembro responsable de la gens agresora.En lo individual se plasmó el derecho de reparación o venganza en lafamosa «ley del talión», expresada en la frase «ojo por ojo, diente pordiente». La gens ofendida pudo recibir al agresor como satisfacción ocompensación (esta es una acepción del vocablo «talión») y reducido a laesclavitud. A esta época pertenece sinduda la célebre manusinjectio, actode aprehensión del deudor. Lo mismo que el exorbitante derecho defraccionar el cuerpo del deuda incumplido entre los acreedores, cuandoéstos fueron varios. Aunque no se tiene noticia de haberse ejercido estederecho de «división del deudor, sí parece que la «meta de la venganza -según expresión de Jararnillo Vélez- era probablemente la muerte delautor del daño.
  7. 7. Fue una época en que el vínculo obligatorio tuvo un caráctereminentemente físico. En etapa posterior el derecho de compensación ovenganza se hizo pecuniario a través de la compositio, suma de dinero quela gens o la persona responsable entregaba a la ofendida a título dereparación. o. como dice Valencia, de «precio por renunciar a la venganza».En caso de incumplimiento en el pago de la compositio cabía la ejecuciónfísica.La innovación es trascendental porque si bien no se abandona laconcepción corporal del vínculo, aparece éste por primera vez con unsentido pecuniario y patrimonial. Este régimen se extiende a los casos deincumplimiento de los contratos, fuente de obligaciones a la sazónrecientemente aparecida con lo cual la venganza privada y la compositiocubren la responsabilidad del deudor en las dos fuentes primigenias de laobligación, el delito y el contrato.La LexPoeteliaPapiria, en el año 326 a. de c., declara abolida la clase de losnexi, es decir, los deudores que por incumplimiento de obligaciones fueronreducidos a esclavitud. En adelante la responsabilidad del deudor nopodrá recaer sobre su cuerpo, ni podrá ser declarado esclavo por elincumplimiento, ni ejecutado en su persona. Pierde así el vínculo suprimitivo carácter físico, por lo que respecta, claro está, a las obligacionesnacidas de los contratos. La pena por el delito mantiene su caráctercorporal, lo que desde entonces se ha tomado como una de las notasdiferenciales entre el ilícito civil y el ilícito penal, como adelante tendremosocasión de contemplar.La abolición de los nexi no trajo por sí sola la consolidación de laresponsabilidad patrimonial, es decir, la garantía sobre los bienes deldeudor. Fue necesario durante cierto tiempo crear específicamente laresponsabilidad sobre los bienes, en defecto de la cual no pudo el deudorser perseguido en su patrimonio. Como tampoco lo pudo ser en supersona, es de suponer que mientras surge en la evolución histórica laresponsabilidad patrimonial, el deudor que específicamente no vinculóbienes a la obligación, solamente tuvo un vínculo personal, un deber másético que jurídico. Están entonces separadas las dos relaciones: de unaparte la puramente personal, y de otra la patrimonial, que depende de laconvención de las partes.La última etapa de esta evolución se cumple con la unión de las dosrelaciones, en virtud de la cual toda obligación supone un deber jurídico-débito- y simultáneamente, sin necesidad de convenio, una garantía sobreel patrimonio del deudor, considerado como un todo, que es la
  8. 8. responsabilidad. Aquí el vínculo es doble: personal y patrimonial, o dedeber y de responsabilidad. Von Thur dice por eso que «el crédito encierraun deber para el deudor y una responsabilidad para su patrimonio» .Contenido del vínculo jurídicoEs doble, como acaba de verse. Por una parte el vínculo personal, que seconoce con el nombre de schuld, palabra de origen alemán" que implica laconducta del deudor encaminada a cumplir la prestación en beneficio delacreedor. Es su posición o estado de deber, frente a la posición o estado deexigir del acreedor. Es propiamente una limitación de su libertad, en elsentido de que no puede actuar de manera que resulte de su hecho elincumplimiento de la prestación; antes bien, debe proceder encaminado ycon miras a la satisfacción de su acreedor. Este es un ángulo importantede la obligación pues refleja el ligamen o atadura que conceptual yetimológicamente tiene el vocablo. Así, por ejemplo, la persona que debeentregar un bien a otra como consecuencia de un contrato de compraventano puede enajenar ni destruir el bien, pues de tal hecho se deduciría elincumplimiento; debe, en cambio, conservarlo debidamente a fin de poderhacer entrega de él sin deterioro al acreedor.Por otra parte el vínculo jurídico tiene un contenido patrimonial. A éste ladoctrina alemana da el nombre de haftung y significa la garantía implícitaen toda obligación sobre los bienes del deudor. Por virtud de la garantía elderecho del acreedor queda protegido, pues dispone de la facultad de exigirel cumplimiento de la prestación prometida, especialmente para el caso deque no se allane el deudor a darle satisfacción, inclusive con posibilidad deacudir, a través del procedimiento indicado al efecto, al conjunto de bienesdel deudor, afectos todos al cumplimiento de la obligación. Es lo queprescribe el artículo 2488 del Código Civil, que a la letra dice: «Todaobligación personal da al acreedor el derecho de perseguir su ejecuciónsobre todos los bienes raíces o muebles del deudor, sean presentes ofuturos, exceptuándose solamente los no embargables designados en elartículo 1677» .O el artículo 2492 que da a los acreedores el derecho de«exigir que se vendan todos los bienes del deudor hasta concurrencia desus créditos, incluso los intereses y los costos de la cobranza, para quecon el producto se les satisfaga íntegramente, si fueren suficientes losbienes, y en caso de no serlo a prorrata...» .La posibilidad de acudir al poder jurisdiccional del Estado en la demandade ejecución de la obligación o de venta de los bienes del deudor con mirasal pago es la acción, derecho, el más saliente, del acreedor, que constituyepropiamente la coacción que va envuelta en la obligación. L a acción es, enotros términos, el poder acudir a la fuerza del Estado para asegurar el
  9. 9. cumplimiento de la prestación debida, o sea el crédito del acreedor.El vinculo patrimonial se llama de garantía precisamente porque elconjunto de bienes del deudor actúa como prenda común de losacreedores, esta garantía del deudor es su prestación . Por supuesto comotoda garantía , si bien afianza la obligación, es accesoria de ella y no ladetermina; por el contrario depende de la obligación. Eso explica que lainexistencia de bienes no altere el contenido o la sustancia de laprestación. Habrá deficiencia en la garantía o «prenda común», peroel«poder exigir» se mantiene incólume. Tendrá que resignarse el acreedor ala división de los bienes a prorrata cuando el patrimonio del deudor esinsuficiente, o tendrá que esperar la existencia de bienes futuros deldeudor, pero ni su derecho ni el deber del deudor sufren ningunavariación.El vínculo patrimonial también se llama de responsabilidad o de sujeciónporque el patrimonio del deudor está sujeto al deber jurídico o deuda(vínculo personal) de modo tal que ante el incumplimiento sirve paraobtener reparación o satisfacción para el acreedor, conceptos éstosinherentes al de responsabilidad. Larenz dice que laexpresión«responsabilidad» significa que «alguien responde por unadeterminada conducta propia o por la de otras personas, o pordeterminados riesgos, y ello de tal suerte que ha de satisfacer lacorrespondiente indemnización de daños». Y a propósito de la coexistenciadel doble contenido del vínculo jurídico el mismo autor apunta: «Todoaquel que asume una obligación responde, en caso de incumplimiento, contodo lo que le pertenece. El que debe responde también. Cabe distinguirconceptualmente la responsabilidad de la deuda, del deber prestar, peroaquella sigue a ésta como la sombra al cuerpo. El que asume unaobligación no se hace cargo sólo de un deber jurídico-moral (lo que paraalgunos significaría muy poco), sino que corre el riesgo de perder supatrimonio (o una parte del mismo) por vía ejecutiva. De esta suerte laresponsabilidad que acompaña a la deuda trasmite a ésta una especie degravitación»Aunque lo corriente es que en las obligaciones se encuentren los dosvínculos -el personal y el patrimonial- hay algunas, sin embargo, a lascuales hace falta uno de ellos. Tal el caso de la obligación natural, queestudiaremos más adelante, en la que no existe el vínculo patrimonial o degarantía, no pudiendo entonces el acreedor exigir el cumplimiento nimenos acudir el patrimonio del deudor. Sólo habrá una relación de buena
  10. 10. fe, amparada por la moral y la ética del deudor. O los casos de la prenda ode la hipoteca para garantizar una deuda ajena, en los cuales no puededecirse que haya vínculo personal del dueño de la cosa pignorada ohipotecada, es decir, «deber prestar», pero sí responsabilidad por elincumplimiento dado que queda sujeta la cosa pignorada o hipotecada a laprestación.Hay otras obligaciones cuyos vínculos, por diversas circunstancias,transitoriamente no producen los efectos que les son propios. Por ejemplo,la obligación accesoria de fianza, en que no puede actuarse contra elpatrimonio del fiador -vínculo de garantía- sino después de haber agotadolos recursos frente al deudor principal. O las obligaciones a términosuspensivo, cuya existencia es indiscutible pero cuya exigibilidad yconsiguiente ejecución se hallan en suspenso.El vínculo jurídico, y por él la obligación de que es elemento esencial, debeser transitorio. Repugna pensar en un deber que no pueda extinguirse poruno cualquiera de los medios que tienen esa función, como también en underecho de contenido personal como es el que surge de la obligación civil,que sea perpetuo en su forma de «poder exigir» pero que no pueda llegar aconcretarse en hechos, en daciones o en abstenciones, según sea lanaturaleza de la prestación correlativa. La obligación, o mejor, el vínculoobligatorio, supone el recorte de la libertad del deudor en el sentido de queno puede realizar nada que tenga como consecuencia el incumplimiento yen el de actuar del modo adecuado para producir el cumplimiento y porende la extinción de la relación obligatoria. De no ser así tendríamos elabsurdo de que actos voluntarios o hechos involuntarios, capaces deproducir una obligación de conducta, dejarían sumido al deudor en laimposibilidad de salir del nexo de sujeción y responsabilidad frente alacreedor.Conviene finalmente mencionar que el calificativo de «jurídico» que debedarse al vínculo en las obligaciones civiles tiene por objeto distinguidas deotras de contenido extrajurídico, como serían las obligaciones morales, lasreligiosas, las derivadas de los convencionalismos sociales, etc., en lascuales pueden encontrarse los demás elementos, como los sujetos y elobjeto, pero no la relación o nexo de carácter jurídico, es decir de derecho,con el contenido y propiedades que dejamos expuestos. Sólo a través detal calificativo es posible hacer diferencia específica en un género de tanvasto significado como el de la obligación.

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