Briseño Iragorry, Mario - Mensaje sin destino

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Briseño Iragorry, Mario - Mensaje sin destino

  1. 1. MENSAJE SIN DESTINO Mario Briceño-Iragorry (Ensayo sobre nuestra crisis de pueblo) (1951)(Mario Briceño-Iragorry, Obras Completas, Vol. 7. Ideario Politico Social I (PensamientoNacionalista y Americanista I. Edicones del Congreso de la República. Caracas-Venezuela. 1990. pp. 155-245) Revista Cifra Nueva 77 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  2. 2. A José Antonio Marturet, homenaje de aprecio y acendrada amistad. Por hábito de historiador, yo estudio siempre el pasado. pero es para buscar en el pasado el origen del presente. para encontrar en las tradiciones de mi país, nuevas energías con qué continuar la obra de preparar el porvenir. Gil Portoul, en el Senado de la República El primer desarollo de una conciencia autén- tica consistió en edificar una conciencia del pasado. Kahler, Historia universal del hombre. Muchas almas sencillas creyeron durante largo tiempo que la verdadera historia de Francia comenzaba en el año l de la República. Sin embargo los más inflexibles revolucionarios han renunciado a creerlo, y en la Cámara de Diputados. M. Jaurés ha declarado “que las grandezas de hoy están hechas con los esfuer- zos de siglos pasados. Francia no está resumida en un día ni en una época, sino en la sucesión de todos sus días, de todas sus épocas. de todos sus crepúsculos y auroras”. Le Bon, La Revolución Francesa. Lo propio de la Historia está en los aconteci- mientos mismos, cada cual con su inconfundi- ble fisonomía, en que se reflejan los aconteci- mientos pasados y se perfilan los del porvenir. Croce, La Historia como hazaña de la libertad.78 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  3. 3. PROLOGO primordial de que el país no haya logrado la madurez que reclaman los pueblos para Este ensayo vuelve a las cajas de sentirse señores de sí mismos. ¿No nosimprenta (como solemos decir quienes em- quejamos diariamente de la falta de respo-pezamos a escribir cuando la imprenta era ñsabilidad con que obran quienes asumenmás arte que industria), para corresponder, cargos directivos sin poseer la idoneidadpor medio de una nueva edición, a la soli- requerida? Pues justamente ello provienecitud con que el público lo ha favorecido. del desdén con que se miraron los valoresSatisfactoriamente para mí ello representa antecedentes sobre los cuales se construyeque el cuerpo de ideas sostenidas a través el dinamismo defensivo de la tradición. Node sus páginas, corresponde a una realidad considero el Pesebre navideño ni el Enanonacional, que interesa por igual a otros ve- de la Kalenda trujillano como factores denezolanos. esencialidad para la construcción de un or- den social: miro en su derrota por el arbolito Escritores preocupados en el exa- de Navidad y por el barbudo San Nicolás,men de nuestros problemas han consigna- la expresión de un relajamieto de nuestrodo en las columnas de la prensa su opinión espíritu y el eco medroso de la concienciaacerca de los temas que aborda mi MEN- bilingüe que pretende erigirse en signo deSAJE. Algunos han llegado a límites de ex- nuestros destinos.tremosa generosidad y encumbrada honra,otros han mostrado alguna disconformidad Para ir contra el pasado, o paracon la manera de tratar yo ciertos temas. mirarlo sólo al esfumino de una pasión ro- mántica, algunos invocan sentencias carga- Quiero referirme fundamentalmen- das de gravedad, que en otros pueblos hante a la poca importancia que asigna uno de servido para condenar la pesada e infruc-los críticos a nuestra carencia de continuidad tuosa contemplación de un brillante preté-histórica como factor primordial de crisis, rito. En España, por caso, ¡cuánto gritaronpara ubicar toda la tragedia presente en solo los hombres dirigentes contra la actitud deel problema de la transición de la vieja eco- introversión de su cultura! Allí el problemanomía agro-pecuaria a la nueva economía fue otro. Había allá una superabundancia deminera. Jamás me atrevería a desconocer el historia que impedía en muchos, por imper-profundo significado que en nuestro proce- fecta deglución, tomarla como nutrimentoso de pueblo tiene la presencia del petróleo de futuro. ¡Nosotros. en cambio, no hemoscomo factor económico y social, ni menos buscado en nosotros mismos los legítimosdesconozco las ventajas de la nueva rique- valores que pueden alimentar las ansias na-za. En mi ensayo lo he apuntado claramen- turales de progreso. Cegados por varias no-te, y en él me duelo de que, por carencia de vedades, nos hemos echado canales afueraun recto y provechoso sentido histórico de en pos de falsos atributos de cultura, hastala venezolanidad, hubiéramos preferente- llegar a creer más, pongamos por caso, enmente utilizado los recursos petroleros para las “virtudes” del existencialismo que en lasatisfacer bajos instintos orgiásticos, antes fuerza de nuestros propios valores cultura-que dedicarlos a asegurar la permanencia les.fecunda de lo venezolano, y ello después de Se me imputa que, llevado por elhaber olvidado ciertos compromisos con la aire del pesimismo, no presento caminosnación para mirar sólo a la zona de los in- para la solución de la crisis de nuestro pue-tereses personales. Cuando radico en lo his- blo. Claro que si se buscan programas políti-tórico la causa principal de nuestra crisis cos como remedio, no apunto nada que pue-de pueblo, no miro únicamente a los valores da tomarse por una posible solución. Peroiluminados de cultura que provienen del pa- tras lo negativo de los hechos denunciados,sado. Me refiero a la historia como sentido está lo afirmativo de la virtud contraria, yde continuidad y de permanencia creadora. más allá de la censura de ciertas actitudes,Pongo énfasis al decir que nuestro empeño cualquiera mira el campo recomendable.de olvidar y de improvisar ha sido la causa Con diagnosticar el elemento externo que Revista Cifra Nueva 79 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  4. 4. provoca un estado patológico, ya el médico errores de mis vecinos, que miro tambiénseñala parte del régimen que llevará al pa- por míos en el orden de la solidaria fraterni-ciente al recobramiento de la salud. Tampo- dad de la república. Entonces podrá hablar-co fue mi intención indicar caminos ni me- se de concordia y reconciliación cuando losnos fingir una posición de taumaturgo frente venezolanos, sintiendo por suyos los méri-a las dolencias del país. Modestamente me tos de los otros venezolanos, consagren alimité a apuntar lo que yo considero causa la exaltación de sus valores la energía quede nuestra crisis, sin aspirar a enunciarlas dedica, a la mutua destrucción, y cuando,todas, y menos aún proponerles remedio. sintiendo también por suyos los yerros delTampoco me aventuro a considerar que es- vecino, se adelanten, no a pregonarlos com-toy en lo cierto cuando expongo las conclu- placidos, sino a colaborar modestamente ensiones a que me conduce mi flaca reflexión. la condigna enmienda.Sé que son otros los que, con autoridad deque carezco, pueden presentar las fórmulas Caracas, 15 de septiembre de 1951.reparadoras; mas, como me considero en el M.B-Ideber de participar en la obra de investigarlos problemas de la república, resolví pren-der la escasa luz de mi vela para agregarme,en el sitio que me toca, a la numerosa pro-cesión de quienes, ora a la grita, ora a la vozapagada, se dicen preocados por la suertedel país. Ya no es sólo el derecho de hablarque legítimamente me asiste como ciudada-no, si no una obligación cívica, que sobremí pesa, lo que empuja un discurso. Siempre he creído necesario con-templar los problemas del país a través deotros ojos, y, en consecuencia, no me guíoúnicamente por lo que miran los míos. A losdemás pido prestada su luz; y el juicio demis ojos, así sea opaco ante los otros, lo ex-pongo al examen de quienes se sientan ani-mados de una común inquietud patriótica. Llamo al vino, vino, y a la tierra,tierra, sin pesimismo ni desesperación; sinpropósito tampoco de engañar a nadie, digoingenuamente lo que creo que debo decir,sin mirar vecinas consecuencias ni éscucharel rumor de los temores. Ni busco afanosolos aplausos, ni rehuyo legítimas responsa-bilidades. Bien sé que los elogios no agre-garán un ápice a mi escaso tamaño, ni lasvoces de la diatriba reducirán más mi me-diania. Tampoco esquivo responsabilidadesvistiendo vestidos postizos, menos, muchomenos, me empeño en hacer feria con losdefectos de los demás. Aunque quedaranvisibles en la plaza pública sólo los míos,yo desearía servir a una cruzada nacionalque se encaminase a disimular, para mayorprestigio de la patria común, los posibles80 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  5. 5. -I- en Venezuela, desgraciadamente, hay, sobre todas las crisis, una crisis de pueblo1. Arturo Uslar Pietri, después dehaber profesado brillantemente cátedra de -2-Literatura Hispano—americana, durantecasi cinco años, en Columbia University, ha Esta tentativa de ensayo resultaráregresado lleno de inquietud creadora a tra- a la postre, por lo que empiezo a ver, unbajar en el proceso cultural de nuestro país pesado caso de tautología. ¡Cuántas vecesy, acaso animado del propósito de que se tendré necesidad de escribir la palabra y dele vea ausente de la política, promovió una exponer el concepto de crisis!investigación pública acerca de una presun-ta crisis literaria en Venezuela. Algunos es- Al asentar que padecemos una “cri-critores ya se han adelantado a dar opinión sis de pueblo”, no me refiero al pueblo ensobre el caso. Yo he juzgado la oportunidad ninguno de sus valores corrientes de con-como propicia para responder una pregunta junto étnico, de sector social o económico,de más largo alcance, que diariamente nos o de unidad o modo de ser político. Para elformulamos quienes solemos reflexionar caso, más que el “pueblo político” (en sísobre las necesidades y los dolores de la re- bastante informe), nos interesa el pueblo enpública. función histórica. Y justamente no somos “pueblo” en estricta categoría política, por Esto de las “crisis” parece ser tema cuanto carecemos del común denominadorde permanente actualidad entre nosotros. Mi histórico que nos dé densidad y continuidadlibro “El Caballo de Ledesma”, publicado de contenido espiritual del mismo modoen 1942 y que acaso Uslar Pietri haya leído que poseemos continuidad y unidad de con-en alguna de sus ediciones, está dedicado al tenido en el orden de la horizontalidad geo-tema de nuestra crisis, y de manera particu- gráfica.lar a lo que pudiera llamarse “quiebra de lacultura”. Creo haber escrito en alguna opor- tunidad que Venezuela, pese a su historia El Presidente López Contreras, en portentosa, resulta desde ciertos ángulos1937, habló en forma más lata de una su- un pueblo antihistórico, por cuanto nuestrapuesta “crisis de hombres”. Esto alarmó a gente no ha logrado asimilar su propia his-muchos, en especial a ciertos políticos que toria en forma tal que pueda hablarse de vi-se tenían a sí mismos como candidatos para vencias nacionales, uniformes y creadoras,los cargos de comando. En aquel tiempo me que nos ayuden en la obra de incorporar apermití argüir al ilustre ex-Presidente que la nuestro acervo fundamental nuevos valorescrisis, más que de capacidades en sí, era de de cultura, cuyos contenidos y formas, porsentido de responsabilidad en los funciona- corresponder a grupos históricamente disi-rios públicos, muchos de ellos avocados, miles del nuestro, puedan adulterar nuestropor falta de examen de sus propios recur- genio nacional.sos, al ejercicio de funciones en las cualesno les era posible dar rendimiento alguno. En más de un libro y una revistaEsta crisis sigue vigente, sin que haya visos extranjeros he leído elogios entusiastas parade que pueda remediarse. la obra de nuestros historiadores de ayer y hoy. Yo, así figure en el catálogo de quie- La crisis literaria cuya investiga- nes escriben historia en este país y por másción ha promovido Uslar Pietri, existe de que sienta el orgullo de la atribución, no es-manera visible y audible, pero ella, aunque toy del todo conforme con tal entusiasmo.pudiera explicarse fácilmente, tanto por de- Cierto que en el pasado y en el presente seficiencia de recursos, como por la falta ge- han escrito muchos libros valiosos de his-neral de ligámenes entre el escritor y el am- toria —modelos entre ellos las historiasbiente nacional, no es sino el aspecto más de Baralt y Díaz y de Gil Fortoul—; ciertopequeño, quizá, de un fenómeno general: también que los gobiernos, lo mismo el del Revista Cifra Nueva 81 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  6. 6. General Juan Vicente Gómez como el de Quizás la manera de juzgar los hechos his-Rómulo Betancourt, se han preocupado por tóricos y la ausencia de una metodologíael problema de la divulgación de nuestros que conduzca a un cabal y lógico examenfastos. Mas, en la mayoría de los trabajos de del pasado, capaz de dar contrapeso a la pe-historia nacional se ha dado, con marcadas ligrosa avenida de trabajos de índole histó-excepciones, notoria preferencia a una his- rica, producidos en razón de “tener la His-toria de tipo litúrgico y de criterio “calvinis- toria sus puertas abiertas al gran público”,ta”, con cuyo rígido esplendor se ha creído según anota Huizinga, ha contribuido po-compensar nuestras carencias sociales de derosamente a que nuestra colectividad nopueblo. haya podido asimilar uniformemente, para una función de fisonomía y de carácter, los José Rafael Pocaterra, mostrando tesoros poderosos del tiempo y crear la con-mayor sentido histórico que muchos profe- ciencia histórica requerida como elementosionales de la historia, ha escrito con tinosa de nacionalidad.precisión: “Hubo una época y una literaturahistórica que asignaron mentalmente el alto Estoy perfectamente de acuerdocomando de las libertades a una clase que con quienes ayer censuraron una medida,venía del privilegio y vivía para el privile- en apariencia útil y patriótica, tomada porgio. Los que hemos estudiado en el libro las autoridades para evitar la circulación devivo esa historia no escrita, creemos que cierta literatura argentina denigrativa delaún falta por escribirse, no los anales de los Libertador. Tal prohibición, en realidad, dapatricios ni de los guerreros, no la época de la impresión de que nosotros estuviésemoslos jefes insignes y de los subalternos que imponiendo en asuntos de historia una doc-corrían como perros cerca de las botas de trina “oficial”, que no se pudiera discutir. Eslos jefes; sino la historia de los hombres”. decir, con dicha medida asumimos una ac-Esta circunstancia quizá sea una de las cau- titud semejante a la de la “policía históricasas más pronunciadas de que nuestro pueblo que ejerce Juan Domingo Perón. En cambio,carezca de densidad histórica. Como colec- a esta alturas de tiempo, ya debiéramos ha-tividad siente poco el pueblo la sombra de ber adoptado, espontánea y uniformemente,su esfuerzo sobre los muros del tiempo. Le un “canon” histórico, no de creación oficialhan enseñado sólo a verse como masa in- o policiaca, sino formado, repito, sobre es-forme que sirve de cauda disciplinada y su- tructuras ideales, arrancadas, a través de unfrida a los mílites que hicieron a caballo las proceso sedimentario de generaciones, delgrandes jornadas de la guerra. La historia fondo de nuestros anales. Contra ese “ca-bélica, que hasta hoy ha tenido preferencia non” popular, nacional, al cual corresponde-en la didaxia, ha sido para el pueblo vene- ría, como es lógico, una sensibilidad defen-zolano como centro de interés permanente, siva, chocaría todo propósito forastero dedonde ha educado el respeto y la sumisión desfigurar personajes y sucesos de nuestrahacia los hombres de presa. Porque nuestra historia. Como cuerpo provisto de robustashistoria no ha sido los anales de los grupos defensas naturales, el organismo social re-que formaron las sucesivas generaciones, pudiaría por sí solo cualesquiera consejassino la historia luminosa o falsamente ilu- que se opusieran a “su” verdad histórica,minada, de cabecillas que guiaron las masas sin necesidad de que se recurra, como fatal-aguerridas, ora para la libertad, ora para el mente hubo de recurrirse en el caso citado,despotismo. Ha faltado el ensayo que pre- a drásticas drogas de gendarmería. Insistosente la obra del pueblo civil como factor en decir que ya debiéramos poseer un grupode hechos constructivos, del mismo modo vigoroso y uniforme de valores históricos,como, para interpretar el valor conjugante logrados como fruto de una comprensiónde la nacionalidad, han faltado las historias integral —de sentido colectivo— de nuestroparciales de las varias regiones que se jun- pasado nacional. A cambio de ellos, hemostaron para formar la unidad de la Patria. aceptado pasivamente una serie de premisas de tipo sociológico-político, aparentemente fundamentadas en una filosofía pesimista,82 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  7. 7. erigida sobre una supuesta insuficiencia vo- de los peruanos, que hasta hoy se quejan decacional del venezolano para ejercicios de Bolívar, por haberlos convertido a la repú-repúblicas. blica democrática. Lamentablemente andamos lejos No desdigo de que ciertos hechos dede gozar la recia posición constructiva que la vida de Bolívar se eleven a la luminosidadnos ponga en posesión de aquellos instru- del mito: el pelotazo al birrete del futuro Fer-mentos de educación cívica. Se rinde “culto nando VII, el juramento en el Monte Sacro,a los hombres que forjaron la nacionalidad el delirio en el Chimborazo, el salto sobre elindependiente, pero un culto que se da la Tequendama, así estén en tela de juicio, danmano con lo sentimental más que con lo re- contornos de eficacia creadora a la figura delflexivo. Nuestra misma devoción oficial por Padre inmortal. Sobre ello se escribirá siem-el Libertador podría decirse que fuera una pre con provecho para entender la singularprolongación de las fiestas de San Simón, voluntad del grande hombre. ¡Cuánto habríapreparadas para agasajar en vida no sólo al lucrado la república con que se hubiera hechohéroe magnífico de la libertad, pero también consigna de trabajo la frase que Bolívar lan-al poderoso dispensador de favores, o una zó contra José Domingo Díaz en medio de lasrepetición sin sentido de los funerales de ruinas del terremoto de 1812!; ¡Vencer a la na-1831. Poco hemos hecho, en cambio, para turaleza! Jamás un forjador de pueblos les dioformar una teoría cjemplar de lo boliviano; mandamiento de mayor alcance. Moisés pasócomo consecuencia de ello el admirable a pie enjuto el Mar Rojo porque tenía de suensayo por medio del cual Santiago Key- parte los ejércitos de Jehová. Bolívar prometióAyala nos presenta la vida estimulante de vencer desde una actitud humana la oposiciónun Bolívar sin fulgores de arcángel, no ha del universo a sus sueños de libertad. Si los ve-entrado de lleno en la didaxia de lo boliva- nezolanos hubiéramos tomado como lema deriano. También nos valemos del Libertador acción la consigna de Bolívar, otro habría sidopara cubrir con los resplandores de su gloria el destino de nuestro pueblo.lo opaco y menguado de nuestra realidad cí-vica. Y como es Padre de todos, cualquiera -3-se cree con derecho de intcrpretar sus pen-samientos, y aun de ponerlos al servicio de Puede decirse que hemos tratado laintereses foráneos. historia de fuera con preferencia a las “razo- nes” y a los “sentimientos’ que movieron a La mayoría de nuestros compatrio- hombres y a hechos. Hemos visto más a latas cuando exalta el pensamiento vulcánico liturgia de las efemérides que el permanentedel Padre de la Patria, sólo mira la oportu- valor funcional de la historia como creado-nidad parcial de las circunstancias políticas. ra de actos nuevos. Hemos dado preferenciaEn Colombia, por ejemplo, como en Ecuador a la parte teatral de las circunstancias so-y Venezuela, los conservadores glorifican, bre los propios fines y resultados de éstas.pro domo sua, al Bolívar de la Dictadura, A Miranda, a Bolívar, a Sucre, a Páez, amientras los liberales lo motejan de tiranía, Vargas consagramos toda nuestra devociónsin reflexionar ambos en que aquella etapa cuando acaecen los ciclos cronológicos dedel ciclo bolivariano fue apenas una fase del sus vidas. Después de haber exaltado has-multiforme y dialéctico obrar del héroe2. En ta la hipérbole histérica el mérito de susla disputa sobre el tema de la conferencia existencias magníficas, seguimos la vidade Guayaquil, la mayoría se detiene en el cotidiana como si ninguno de los grandesvalor del ofrecimiento o de la negativa de pensamientos de ellos valiera la pena deunas divisiones auxiliares, sin insistir lo su- ser tomado por empresa para lo común deficiente acerca de que se hubiera fijado, con nuestro quehacer de ciudadanos. A modoretiro de San Martín, el destino republicano tan frívolo de entender el pasado, se sumade nuestro mundo indohispánico, expuesto un hecho fundamental, de raíces profundas,a las veleidades monárquicas del Protector, que ha llevado a la misma segmentación decon tan buen abono en la conciencia realista nuestra historia y a la creación, en conse- Revista Cifra Nueva 83 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  8. 8. cuencia, de zonas antagónicas e irreducti- recta comprensión dcia Repúblka, era pre-bles en nuestros propios anales. ciso remontar el tiempo para llegar hasta los prístinos momentos de la venida a nuestras Confundiendo tradición con invo- tierras de los primeros pobladores españo-lución, muchos han querido ir, en aras del les: y así vemos en 1824 a Domingo Navasprogreso, contra los valores antiguos. Pri- Espínola, liberal de los de Tomás Lander,mero de estos casos lo constituye cierta ma- dado a reimprimir en Caracas la clásicanera, hasta ayer muy a la moda, de enjuiciar “Historia de la Conquista y Población de lanuestro pasado de colonia española. Se trata Provincia de Venezuela”, debida a la plumade un criterio retardado, en el cual sobre- maestra de José de Oviedo y Baños.viven el odio contra España que provocóla guerra de emancipación y el espíritu de Fenómeno no sólo venezolano sfnocrítica de la generación heroica hacia los americano, aquella posición ha servido, conpropios valores que conformaron su vida lucro para fuerzas extrañas, como elementointelectual. Lejos de que se puedan tomar al desfigurativo de la historia general del conti-pie de la letra las opiniones de Sanz, de Be- nente indohispano. Silvio Zavala, campeónllo y de Vargas como condenación absoluta en México de la corriente contraria, me ma-de la cultura colonial, debieran verse como nifestaba en 1946 que había sido más fácilexpresión de un espíritu de progreso, seme- en Venezuela que en su país abrir el procesojante al que hoy nos anima cuando censura- de revalorización del período hispánico demos las deficiencias de nuestra educación. nuestra historia, y eso que allá hombres deSin tal crítica, así ella sea dura e injusta, no la calidad de Justo Sierra jamás negaron loshabría progreso en ninguno de los órdenes valores coloniales.sociales. ¡Desgraciado el joven que se limi-te a alabar servilmente las ideas y las formas La diatriba sin examen contra loque le legaron sus inmediatos antecesores! formativo español y el repudio de nuestros tres siglos de colonia, han intentado desca- El odio que fue necesario de exaltar bezar la historia nacional. César Zumeta,como máquina de guerra durante la lucha egregio exponente del pensamiento vene-ciclópea librada por nuestros Padres con- zólano, acuñó, en momento de acritud po-tra la metrópoli peninsular, subsistió en la lémica, una frase que sintetiza el error de laconciencia nacional, por prenda de “patrio- escuela formada sobre tal diatriba y sobretismo” durante mucho tiempo después de tal repudio. En su discurso de incorporacióncompuestas las paces entre la antigua Corte a la Academia Nacional de la Historia dijoy la flamante República. Olvidados ciertos que “entre la República y la Colonia existecríticos de que el venezolano, más que con- un hiato semejante al que separa el Antiguotinuación del aborigen, es pueblo de tras- del Nuevo Testamento”.plante y de confluencia, cuyas raíces fun-damentales se hunden en el suelo histórico En cambio, cómo volvemos lósde España, creyeron que ganada la indepcn- ojos hacia la realidad colonial cuando inten-dencia política, habían sido echadas del te- tamos pruebas del despojo de gran. parte derritorio patrio unas autoridades desvincula- nuestra Guayana, perpetrado por el impe-das históricamente de lo nacional nuestro, rialismo inglés, durante nuestro siglo XIXy consideraron, por lo tanto, de genuina republicano. De allá sí nos vienen entonces,calidad patriótica anchar hasta los propios junto con nuestra historia, los títulos de so-orígenes de la colectividad, el menosprecio beranía sobre un territorio conquistado porindiscriminado contra todas las formas y los hombres que generaron nuestra estirpevalores antiguos. de pueblo. Los partidarios de la “pausa” histórica debieran meditar acerca de que la Sin embargo, hubo quienes com- integridad territorial es consecuencia de unprendieron, cuando aún se escuchaban vo- proceso de comunidad que deriva del tiem-ces dispersas que pregonaban los caducos po sus mejores argumcntos de conservaciónderechos de Fernando VII. cómo para la y de resistencia.84 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  9. 9. El “hiato”, para admitirse en fun- -4-ción histórica, necesitaría presentarse acom-pañado de un cataclismo geológico o de un Buscar las raíces históricas de laasesinato integral, que hubiese borrado del comunidad es tanto como contribuir al vi-suelo nacional todo elemento humano de gor de los valores que pueden conjugar elcontinuidad. En historia, lejos de existir destino y el sentido del país nacional. Buenacontecimientos que pudieran catalogar- ejemplo de lo que valen como elementos dese como pasmos o silencios en el devenir integración los símbolos antiguos, lo pro-social, existen metástasis que explican la porciona el famoso film soviético “Iván elpresencia de procesos que sufrieron retardo Terrible”, que estuvo en nuestras salas deen su evolución natural. En historia no hay cine hace dos años y que ha reaparecido encesura. Su ley es la continuidad. los días que cursan. Si descabezamos nuestra historia, Stalin, teórico excelente de la nacio-quedaremos reducidos a una corta y ac- nalidad, asienta en su ensayo “El Marxismocidentada aventura republicana de ciento y el problema nacional”, que una nación nocuarenta años, que no nos daría derecho a es una comunidad racial o tribal, sino unasentirnos pueblo en la plena atribución his- comunidad de hombres, formada “histori-tórico—social de la pálabra. Y si para esos camente”, que posee territorio, economía,ciento cuarenta años admitimos la proce- idioma y psicología que le dan unidad. Pordencia de los varios procesos segmenta- ello, en sus planes para el robustecimientorios, de caída y ascenso, que determinan de la unidad del pueblo ruso, entra este sis-los cognomentos partidistas de Federación, tema,- romántico y sentimental, de evocarFusionismo, Regeneración, Reivindicación, lo antiguo como medio idóneo de crear vi-Legalismo, Restauración, Rehabilitación y vencias psicológicas que sirvan de pilaresSegunda Independencia, habremos de con- para el imperio soviético. I esta lección noscluir que lejos de ser una Venezuela en ca- viene nada menos que del país donde la re-tegoría histórica, nuestro país es la simple volución ha tenido su solar y su fragua mássuperposición cronológica de procesos tri- característicos, como para callar a quienbales que no llegaron a obtener la densidad pretenda motejar de retrógrados a los quesocial requerida para el ascenso a nación. exaltamos el valor de lo tradicional.Pequeñas Venezuelas que explicarían nues-tra tremenda crisis de pueblo. Sobre esta Nosotros, empero, que apenas apa-crisis se justifican todas las demás, y se ex- recíamos como colectividad en formación,plica la mentalidad anárquica que a través cuando el nieto de Iván III ya daba formade todos los gobiernos ha dado una caracte- al futuro y grande imperio zarista, nos em-rística de prueba y de novedad al progreso peñamos por romper a cada paso y con elde la nación. Por ello a diario nos dolemos más fútil razonamiento, la continuidad dede ver cómo el país no ha podido realizar nuestro pasado nacional. A más del preten-nada continuo. En los distintos órdenes so “hiato” existente entre la época colonialdel progreso no hemos hecho sino sustituir y el período independiente, hemos intenta-un fracaso por otro fracaso, para lograr, do, según arriba ya apunté, hacer de nuestracomo balance, la certidumbre dolorosa de historia de ayer y de nuestra historia de hoyque nuestra educación, nuestra agricultura, una serie de parcelas aisladas, semi-autóno-nuestra vitalidad, nuestra riqueza misma, mas y desprovistas, en consecuencia, de unviven una permanente crisis de inseguridad centro de gravedad que les dé consistenciay de desorientación. para resistir el oleaje de la historia universal. En una Venezuela que arranca del esfuerzo constante —errado o feliz— de diversas ge- neraciones, se ha querido ver porciones di- ferenciadas por los signos momentáneos de una política o de una moda de circunstan- cias. Lo que los historiadores y los políticos Revista Cifra Nueva 85 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  10. 10. de ayer y de hoy intentaron o intentan pre- duraderos serán los frutos de este progreso,sentar como cesuras derivadas de valores cuanto más firme sea la estructura de la tra-acomodaticios, no pasa de ser obra ligera e dición donde se fundamenten las institucio-interesada, las más de las veces con finali- nes creadas por el genio popular, productodades demagógicas. a la vez de la sedimentación histórica de los valores espirituales que producen las gene- Traer al plano presente los valores raciones.antiguos para extraerles su contenido de fu-turo, no es negarnos a cumplir nuestro desti- Como próvida tierra que alimentano de la hora. Cuando Luis López Méndez, la raigambre de los árboles, la tradición esrefiriéndose a los Padres de la Independen- savia que sirve de nutrimento a la existenciacia, exclamó: “Aquellos hombres hicieron de las naciones. De la vida antigua arrancasu obra, hagamos nosotros la nuestra”, no la obra del progreso nuevo. Del ejemplo,repudio el pasado como fuerza constructi- pleno o deficiente, de ayer, viene la lecciónva, sino el infecundo conformismo de quie- fructífera para la hora presente. Por la tra-nes creyeron que ya todo estaba hecho por dición hablan los muertos que no quierenlos antepasados. El sabía que nunca llega- morir, los muertos que aún mandan. Porquerá a nada un pueblo que se resigne a mirar si es cierto, según apunta Bright, que no secon tímido respeto la gloria que pasó. Sabía entra a las asambleas políticas invocandóél, además, que debe mantenerse intacto el el mérito de los antepasados, sino el pres-“hilo de oro” que une las generaciones, a fin tigio actual labrado por nosotros mismosde hacer posible la superación constante de en función de individuos, en el orden & losaquella gloria. imperativos sociológicos, el mandato de los muertos tiene vigencia irrevocable. Del éxito y del fracaso antiguos,de la hora grávida de las conquistas cívi- Mas, no debe entenderse que la tra-cas y del momento menguado del retroceso dición sea una actituid estática y confonnis-tumultuario, de la crisis de los sistemas y ta, que convierta a los hombres nuevos ‘endel florecimiento de los grandes esfuerzos meros y necios contempladores de los valo-constructivos, de la alegría de la plenitud y res antiguos. La tradición es la onda creadoradel dolor de la exhaustez, se ha venido te- que va del ayer al mañana, y sin consultarla,jiendo la misma e indivisible tela de la na- no crecerán para lo porvenir las sociedades.cionalidad. En ella caben, como elementos Hay quienes la adversan por confundirla aque interesa examinar para la explicación la ligera con el ánimo retrógrado y fanáticode nuestra historia, el gesto de Vargas ante de ciertos temperamentos conservadores,la insolencia de Carujo y la actitud ambigua opuestos al espíritu de modificación progre-de Monagas frente al Congreso, la mentali- siva que cada generación está en el deber dedad progresista de Guzmán Blanco y la cur- realizar en orden el perfeccionamiento delva hacia el nuevo caudillismo qúe reabrió el legado trasmitido por los antecesores. Pero“legalismo” de Joaquín Crespo, momentos la tradición, lejos de impedir el avance detodos de una misma conciencia multánime, dicho espíritu, es el módulo que determinaque expresa la agonía de un pueblo en busca su progreso.de caminos. Desdecir de la época colonial Los cortos espacios que marca un para hacer más brillante la epopeya de larégimen o un sistema político, no cuentan emancipación; desconocer los valores delpara deshacer la continuidad histórica de caudillismo conservador pan ameritar losuna nación. Por lo contrario, ésta es más avances del ciclo liberal; negar los hechosen sí misma cuanto menos se abulten, por positivos de la dictadura andina (integraciónmedio de sistemas artificiales, los “modos demográfica de la nacionalidad, pago de lade ser” provocados por el tiempo y por las deuda exterior, supresión del caudillismodiferenciaciones que promueve el movi- cantonal, creación de la sanidad pública),miento de la cultura. I tanto más válidos y para que más brillen las conquistas cívicas86 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  11. 11. logradas después de la muerte de Gómez; Antonio Sifontes, desamparado por la jus-achicar la Universidad antigua para sólo ticia de los hombres, revive la raza de losdar estimación a la Universidad de Ernst libertadores, cuando apresa y castiga a lasy Villavicencio, es manera inadecuada de intrusas autoridades británicas que queríaninterpretar y valorar nuestro pasado. Unos saciar la sed de expansión en nuestro terri-y otros períodos son signos de una misma torio guayanés. No se cierra un pasado conexistencia colectiva, influida por el curso muros tan sórdidos que impidan el eco de lasdel progreso universal. En la investigación voces antiguas. I la fuerza de las voces nue-y valorización de los hechos históricos, urge vas acrece con el murmullo de las palabrasbuscar no las circunstancias que parece que viejas. En Estados Unidos, donde el progre-dividieran la trama de los sucesos, sino las so se ha afincado sobre el suelo de una bienrazones que permitan ver los acontecimien- cultivada tradición, las consignas nuevas notos que al bulto se contradicen, como ex- han borrado el eco de los mensajes de lospresiones de la continuidad de la vida de los grandes constructores de la nacionalidad.pueblos. No sólo en plazas y avenidas asumen mar- mórea permanencia Washington, Hamilton Pretender fabricarnos una historia y Jefferson: ellos viven vida perenne en ela la medida de nuestras preferencias actua- discurso común del hombre americano. Lales, desdeñando, al efecto, los hechos y los cultura joven no se desdeña en aquel granpersonajes que contradicen nuestras incli- país de ceñirse a fórmulas antiguas y denaciones ideológicas, es tanto como ir con- contenido absoluto. Cuando en Columbiatra el propio sentido de la nacionalidad. Así University se doctoran los nuevos sabioscomo existe una comunidad solidaria en el que bloquean la estructura del átomo, oyenpresente, que obliga a deponer diferencias los mismos cantos litúrgicos que fijó para lacuando se trata de la defensa de los intere- pompa académica la constitución universi-ses comunes, de igual mudo, en el orden del taria colonial.pasado, existe una solidaridad moral quenos impone una actitud defensiva frente a lo -5-que ataque los.valores nacionales. Por cso,sin conciencia histórica no hay, como dije Por común denominador que sirvaantes, sensibilidad para distinguir lo que de signo conjugante al caos humano queatente contra los intereses colectivos. se mueve en el continente norteamericano, han sido extraídos los valores de la histo- Definir una tradición y velar por su ria que ananca de la aventura de Christophconstante progreso, es deber de colectivida- Newport en 1607. No repugnan nuestrosdes que aspiran a robustecer su personali- “buenas vecinos” del Norte las peripeciasdad en los cuadros de la historia universal. del coloniaje, más pobre y de menor empu-Tradición en este caso es fisonomía, tono, je que las acciones de los aventureros espa-genio, carácter que diferencia a los grupos ñoles En su historia no olvidan, ni tomany les da derecho a ser tomados en cuenta de ello sonrojo, el arribo a Virginia por elcomo unidades de cultura. año de 1619, de un “barco procedente de Inglaterra con noventa muchachas casa- Cada hecho antiguo tiene su opor- deras, quienes fueron dadas por esposas atuna valorización en el presente. Lo viejo se aquellos colonos que pagaron ciento veintedeshumaniza y prosigue como símbolo en libras por su transporte”. Es decir, el rela-lo que tenga de positivo. Del Negro Primero to de los orígenes de una sociedad puritanano miramos el analfabetismo y la violencia que se fundaba sobre una trata de blancas,vegetal: alabamos la expresión de su fe pri- realizada del modo más honorable. Pero elmitiva en la libertad. A Jorge Bello nadie le norteamericano cree ganar fuerza para laexamina su corriente valor humano, para elaboración de nuevos y eficaces valores,presentarlo como símbolo de la dignidad de no sólo por medio de la asimilación de lala patria, cuando defiende el pueblo de San historia forjada por los hombres que dieronCarlos del artero ataque alemán. Domingo comienzo a los establecimientos primitivos, Revista Cifra Nueva 87 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  12. 12. sino también por la incorporación de los (Se explica el caso de Fernando Ortiz porelementos de cultura de la vieja Inglaterra, carecer él, individualmente, de la perspecti-de donde aquéllós trajeron una razón y un va histórica necesaria para juzgar el pasadomodo histórico de vivir. colonial de su país: su sensibilidad está viva aún para alzarse contra las formas políticas Nosotros, como secuela, según ya que vivió su juventud). En cambio, nosotrosapunté, del odio feroz que promovieron las ya gozamos de una perspectiva de tiempocrueldades de Monteverde, Boyes, Zuazo- que nos permite mirar con serenidad y sen-la, Moxó y Morillo, hemos intentado borrar tido nacional hacia nuestro pasado hispáni-de nuestros anales la época en que nuestra co.colectividad fue parte del imperio español,para fijar los soportes de la nacionalidad Destruido, aniquilado y felizmenteen los hechos realizados por los grandes convertido en un mundo distinto, el antiguopatriotas que abatieron la contumacia co- imperio colonial de España subsiste comolonizadora de España. Como resultado de tema de odio, de menosprecio y de codiciaesta arbitraria fijación, nos hemos negado para el sajón. Y cuando este odio extrañoa buscar la razón de nosotros mismos y se une incautamente con el odio retardadode nuestra propia lucha emancipadora en de quienes consideran patriótico mantenercircunstancias y supuestos producidos en la enemiga nacional contra el mundo de lasnuestro subsuelo pre-republicano. Alejados formas coloniales, los nuestros hacen suyosde una lógica viva que persiga en nosotros los elementos de los viejos enemigos de Es-mismos, es decir, en nuestro propio pasa- paña y se cierran a la comprensión de nues-do nacional, la sustancia moral de nuestro tro pasado.ser social, hemos sufrido una ausencia deperfiles determinantes. Como corolario, no Se alaba la cultura de franceses ehemos llegado a la definición del ‘pueblo ingleses, y se echa a un lado el recuerdo dehistórico’ que se necesita para la fragua de las barbaridades cometidas por los corsa-la nacionalidad. rios que aquéllos armaban para destruir las ciudades hispánicas del nuevo mundo. Para Cerrados a la comprensión de esta equilibrar los resultados de la conquistatesis, por demás cargada de venezolanidad, —desinterés y desprendimiento del españolhemos buscado símbolos extraños para ex- frente a la timidez y a la lentitud de otrasplicar la misma explosión de nuestro pro- potencias— ningunas más eficaces que lasceso emancipador, y hemos aceptado, a armas de los hombres sin ley que venían ahumos de amigos de la libertad, principios quemar nuestros asientos y a robar los ga-tan extraños como el que sostiene el cubano leones que conducían a Sevilla el fruto delFernando Ortiz, al proclamar que la guerra trabajo minero; era criminal que el indiopor nuestra liberación continental empezó y el negro trabajasen las minas a favor deen el canal de la Mancha, con la destrucción España, pero no era criminal vender aque-de la poderosa armada de Felipe II. Tanto llos negros ni matar a quienes trasportabancomo adelantarnos a negar los valores de el fruto de aquel trabajo. Bien estuvo quenuestra colonia y entrar a lajustificación dicha moral tuviese defensores en la Cortede los piratas que destruyeron los asientos de Londres, donde se honraban piratas y ne-de nuestros antepasados españoles y detu- greros. Pero que del lado español y a travésvieron fatalmente la curva del progreso de de tres siglos de reposo para el raciocinio,nuestros pueblos. haya historia nacional que adhiera a tal sis- tema ético, parece por demás descaminado. Sólo a una mente obcecada por un Aunque así parezca y pese a lo ilógico delmenosprecio irredento hacia las formas de caso, muchos han renegado su origen cul-la política española, puede ocurrir la idea tural y han maldecido la sangre españolade justificar como beneficiosa para nuestro corrida por sus venas. Hechos todo oídosmundo indohispánico, la obra vengativa de para recibir la leyenda del descrédito deInglaterra y la labor asoladora de los piratas España, hallaron en la propia autocrítica88 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  13. 13. de sus hombres fuerza con que arrimarse Del mismo modo como no aceptoa las tesis menospreciantes sostenidas por la “leyenda negra” forjada a la sombra de lalos otros. Olvidaron muchos que mientras Torre de Londres, rechazo la “leyenda do-Francia, Inglaterra y Holanda galardonaban rada” de quienes alaban de la colonizacióna los asesinos y ladrones que destruían el española hasta la esclavitud y la Inquisi-imperio español, en el Consejo de Indias se ción3.escuchaban y atendían con profundo senti- Cuando he justificado en el tiem-do humanístico las censuras contra el sis- po la obra de nuestros mayores, es decir,tema de gobernar los reyes las provincias la obra de los peninsulares que generaronde América, formuladas por los juristas, los nuestras estirpes y fijaron nuestros apelli-filósofos, los teólogos y aun por los mismos dos, he creído cumplir un deber moral concolonizadores españoles. el mundo de donde vengo. Si mis primeros cuatro apellidos procedieran de Barbados o En la recia tela de su vida institucio- de Jamaica, tal vez estaría lamentando quenal labró España el pespunte de su crítica. mis presuntos abuelos no hubieran logradoTuvo el valor, que es tuétano y esencia de el dominio de Tierra Firme. I si doy mayorsu historia, para proclamar las faltas de sus estimación a la parte hispánica de mis an-hombres y tuvo también sentido para irles cestros que al torrente sanguíneo que mea la contraria. Pudo errar, pero no buscó hi- viene de los indios colonizados y de lospócritas argumentos puritanos para ocultar negros esclavizados, ello obedece a que,los desaciertos de sus capitanes. Pudieron demás de ser aquélla de importancia supe-sus hombres haber sido arbitrarios con los rior en el volumen, tiene, como propulsoraindios y haber desoído las pragmáticas que de cultura, la categoría histórica de que loslos obligaban a servirlos en las encomien- otros carecen. Como el mío, es el caso indi-das. Esas críticas no figuran en la historia vidual de la mayoría venezolana.de la colonización inglesa en Norteamérica,por cuanto allá no hubo encomiendas, en Jamás me ha movido la idea derazón de haber sido sacrificados los indíge- servir a una desentonada hispanidad, quenas, con quienes, tampoco, el inglés buscó pudiera adulterar nuestra característicala convivencia. En cambio, los crímenes de america1a. El gran árbol hispánico lo con-los conquistadores españoles, palidecen ante sidero idealmente dividido, en razón de lalas barbaridades cometidas entre sí, en Nue- estupenda aventura realizada por el pueblova Inglaterra, por los fanáticos pobladores español, no por la Corona de Castilla, du-que trasportaban al nuevo mundo los tintes rante el siglo XVI. Desde entonces huboshakesperianos de la historia inglesa. “Toda dos Españas: la de Indias y la peninsular.la Europa, escribe nuestro gran Vargas, se La primera, formada por las masas popula-espantó de una intolerancia tan chocante, res que pasaron a América, a revivir paraporque en ninguna parte se había visto ésta el futuro el espíritu de la libertad antigua,establecida como principio gubernativo de abatida en Castilla por los reitres de Carlosuna manera tan fonnal y tan temible”. I; la otra, condenada por largos años a sufrir la quiebra provocada por el fanatismo de -6- los reyes y por la indolencia de los señores. Segundones e hidalgos arruinados guiaron No dudo del sincero patriotismo de la obra de las masas que vinieron a buscarlos que juzgan nuestro pasado español a la aire para el espíritu y “cosa de comer” paralumbre de un criterio opuesto al que otros y el estómago, en nuestra América generosa.yo sustentamos y defendemos. Sólo he con- Buen ánimo supieron plasmar, para que alsiderado desprovisto de humor eso de que se correr de tres siglos se produjera la mejorasiente que quienes hemos procurado hacer generación de hombres que ha visto nues-luz en el proceso hispánico de nuestro país, tro mundo. Si he exaltado lo exaltable queestamos promoviendo un regreso al antiguo hay en la obra de la colonia, lo he hecho porsistema colonial. Sería creer demasiado en cuanto en esa colonia cubierta de tinieblas,el poder de la evocación literaria. estaba forcejante una Venezuela que labra- Revista Cifra Nueva 89 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  14. 14. ba con reflexión y con pasión el instrumento va que explique los hechos y determine lade su libertad. I como juzgo que la historia causa de que convivan temas y sentimien-de una nación es tanto más vigorosa cuanto tos que al pronto parecieran contradecirse.mayores sean los factores de cultura que ha Por tal razón, el crítico de historia, lo mis-venido sumando el pueblo al compás de los mo que el sociólogo, debe poseer ventanassiglos, considero que nuestro país surgió a que le faciliten mirar a más de un rumbo,vida histórica cuando los españoles comen- y tratar, sin repugnancia, como positivos,zaron la conquista. Sé que algunos se des- ciertos valores que parecieran contradecirdeñan de este origen, y prefieren una vida el mismo progreso social, de igual modomás corta, que parta, con la libertad, del 19 como el fisiólogo estima ciertos tóxicosde abril de 1810. Esos, sobre negarse a sí que contribuyen a la defensa del organismo.mismos, niegan la fuerza de nuestro pasado, Precisa no olvidar que el mundo, como ideay para corregir su error debieran pensar que y como voluntad, jamás podrá representarselos historiadores ingleses, sabedores de lo por medio de monumento de un solo estilo,que es un proceso de colonia, aceptan que sino como construcción dialéctica donde ar-Bretaña surgió por primera vez a la luz de monicen las contrarias expresiones del pen-la historia y se incorporó al mundo civiliza- samiento y del querer humanos.do con la ocupación romana”. Los austra-lianos, al asumir la soberanía dentro de la Quizá el sentido litúrgico e indivi-comunidad británica, tomaron como día na- dualista que se quiso dar a nuestra historia,cional el aniversario de la llegada a la gran ha impedido que se fijen las grandes estruc-isla de los primeros inmigrantes ingleses, y turas ideales en torno a las cuales pueda mo-no la fecha de fijación del commonwealth. verse espontánea y fecundamente el mundoCon ello expresaron un propósito de arran- de la pasión y de la reflexión venezolana.car de las Islas Británicas el origen de su Sin que se logre esa fijación de valores —novida de cultura. Esa misma razón me lleva como conclusíones estáticas respaldadas oa buscar la raíz de la vida venezolana, no en impuestas por academias, sociedades pa-la selva que habitó el aborigen americano ni trióticas o cuerpos policiacos— sino comoen la jungla de donde fue traído el esclavo elaboración común de una manera de obrardoliente, ambos conjugados con el español y de pensar, jamás se dirá que está cuajadadominador para producir nuestro vivaz y para su efectivo progreso nuestra nacionali-calumniado mestizaje; por lo contrario, he dad moral, más urgida de salvaguardias quecreído preferible deshacer la ruta de los na- la propia extensión geográfica confiada a lavegantes españoles y ver como nuestra, en nominal custodia de los cañones.trance de antepresente, la historia que desdelos celtíberos sin data azotó con la fecunda Para que haya “país político” en suy constante marejada del mare nostrum— plenitud funcional, se necesita que, ademásmarco de la más alta cultura humana— los del valor conformativo de la estructura deacantilados espirituales del vigoroso impe- derecho público erigida sobre una área geo-rio que se echó con Colón a la aventura ma- gráfica-económica, es decir, que además delravillosa de buscar un mundo nuevo4. Estado, exista una serie de formaciones mo- rales, espirituales, que arranquen del suelo -7- histórico e integren las normas que unifor- man la vida de la colectividad. La existencia Para la formación de una concien- del “pueblo histórico”, que ha conformadocia nacional es necesario confiar más en el el pensamiento y el carácter nacionales, porpoder creador de las síntesis que en los fru- medio de la asimilación del patrimonio,tos aislados y severos del análisis. Si bien creado y modificado a la vez por las genera-necesitamos de éste, para hacer luz por me- ciones, es de previa necesidad para que obredio del examen de los fenómenos sociales, de manera fecunda el “país político”. Sede nada, en cambio, valdrían sus resultados, requiere la posesión de un “piso interior”,si luego de disociados los términos del pro- donde descansen las líneas que dan fisono-blema, no se lograse la fuerza constructi- mía continua y resistencia de tiempo a los90 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  15. 15. valores comunes de la nacionalidad, para personalismo, y al propósito de hacer racio-que se desarrolle sin mayores riesgos la lu- nal el proceso electoral para la conquista delcha provocada por los diferentes “modos” poder. El pueblo llegó a creer en ellos y seque promueven los idearios de los partidos agrupó en sus filas. Fracasó “Acción De-políticos. Antes que ser monárquico o repu- mocrática”, cuando precipitadamente, conblicano, conservador o liberal, todo conjun- el apoyo militar, tomó los instrumentos delto social debe ser pueblo en sí mismo. poder. Mas, a pesar de tal fracaso, existe la conciencia de que son necesarios los parti- La crisis de nuestros partidos his- dos como únicos medios para hacer efecti-tóricos acaso derive de esta causa. Nuestra va la consulta popular de donde deriven laspolítica anterior a 1936, había degenerado instituciones cívicas de la nación. Si estánen política tribal. El viejo cacique que se en crisis, como consecuencia del paréntesis“comprometía” a sostener a un jefe. Tan de facto que atraviesa la República, ello secaprichosa fue la manera de verse la polí- explica también en parte por nuestra crisistica, que cuando el General Juan Bautista general de pueblo, rémora permanente paraAraujo, llamado el “León de Los Andes”, que no se haya desarrollado el sentido depactó con Guzmán Blanco, su partido, es la institucionalidad y de la responsabilidaddecir, el antiguo partido oligarca que desde sobre las cuales descansa la vida de los es-Trujillo dominaba a la Cordillera, se llamó tados.“Partido liberal guzmancista araujista”. Ungalimatías sobre el cual se han fundado en Pese a que exista dicha crisis, ellanuestro país todos los sistemas personales no debe llegar hasta abolir toda fe en los va-de gobierno que ha sufrido la República5. lores populares y convertirnos en apóstatas de la república. De lo contrario, es preciso Sin embargo, el problema de los ir al pueblo y ayudarlo en la solución de suspartidos ha tomado carácter distinto a con- problemas, de ellos esencial, en el orden detar de la muerte del General Gómez, ya que la política, el que se endereza al sincero, ho-el país quiere sistemas en lugar de hombres nesto, libre e igualitario ejercicio del voto.a quienes la fortuna o el azar convierta en Antes que asimos a las tesis pesimistas dedispensadores de honras y favores. Por su- quienes niegan al pueblo las posibilidadesperada se ha visto la etapa en que los pro- de superar sus reatos, hagamos nuestra la fenunciamientos militares se consideraron del insigne Vargas, cuando proclamó en lacurados de su ‘pecado original por el éxito Sociedad Económica de Amigos del País,logrado en la conducción de los destinos el año de 1833, la siguiente consigna: “Lospúblicos”. Filosofía hedonista, grata a los pueblos todos tienen en sí el poder de ele-dictadores y a sus áulicos, sobre la cual es- varse a las más altas ideas, a las accionestribaron nuestros viejos déspotas. Por eso ha más heroicas, al mayor esplendor, según lahabido partidos circunstanciales, para ganar educación que reciban, las circunstanciaselecciones, como las “Cívicas Bolivaria- en que se encuentren y las influencias bien-nas”; los ha habido creados desde el propio hechoras de sus gobiernos y de sus leyes.poder, para dar continuidad ideológica a un Si el clima y los otros agentes físicos de lasistema, de gobierno, como el Partido De- localidad modifican el desarrollo primitivomocrático Venezolano; los ha habido como de su gobierno, de su carácter moral y deexpresión de programas marxistas, como su legislación, sin embargo, está influencialos Partidos Comunistas puros y como el puede ser, y siempre ha sido, dominada yPartido “Acción Democrática”; los ha habi- corregida por las instituciones y las leyes,do como sistemática de principios liberales, quedando desde entonces como un matizcomo “Unión Republicana Democrática”, y que acompaña a un pueblo en sus estadóslos ha habido como encauzamiento de una diversos de progreso, grandeza, decadencia,ideología social-cristiana, como el partido ruina”.“Copey”. Todos ellos han correspondido aun propósito de dar a la lucha política mar-co distinto al de los viejos métodos de mero Revista Cifra Nueva 91 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  16. 16. * tificar nuestra indisciplina social. Nos han ** faltado hombres honestos que aprovechen el poder para contribuir al mejoramiento de Días atrás un amigo preocupado las masas.por los problemas del país, me envió un lar-go ensayo sobre temas indoamericanos y, “Respecto a la necesidad de lasen especial, acerca del momento que vive elecciones, y consiguientemente del juegoVenezuela; y como me instó a opinar en el de los partidos políticos, sólo cambiaré decaso, yo, glosando una grata conversación criterio cuando se me presente otra teoríacon Darío Echandía, por entonces Ministro que explique mejor el origen y el fin racio-de Gobierno de Colombia, le respondí en nal de los poderes públicos. Mientras tantolos términos siguientes: seguiré, con Lincoln, en la creencia de que ellos deben emanar del pueblo y ejercerse “Hubo una época bárbara en la his- por el pueblo, para beneficio del pueblo.toria de las naciones, durante la cual el po- Es decir, seguiré creyendo en la democra-der se discernía a quienes tuviesen mayor cia liberal que forma, así hayan sido tantosdestreza en descabezar hombres. La cul- nuestros reveses, el verdadero sustrato detura marcó el tránsito a un estadio en que nuestro pueblo”.se adoptó como método de gobierno dar elpoder a quienes pudieran contar mayor nú- De algunos sé que piensan diversa-mero de cabezas a su favor. Para ello era mente. Afincan ellos sus ideas en premisaspreciso consultar a los hombres, y surgió con antecedentes históricos. Supersticiosoel sistema electoral, existente en la práctica del derecho ajeno, respeto la honestidad quemucho antes de que Rousseau formulase su debe presumirse como numen de tales con-famosa teoría del Contrato Social. clusiones, hijas, a mi juicio, de fáciles ye- rros en el proceso de disociar circunstancias “En las monarquías absolutas, el tenidas como de rigor sociológico. Creo, enPoder se concretaba en el rey por medio de cambio, que la ausencia de partidos políti-una fórmula mágica, que estilizó el viejo cos ha ocasionado una de las más lamenta-concepto de los descabezamientos. Ciertos bles crisis en la vida de la nación. Fundadosteólogos protestantes fueron muy adictos los gobiernos sobre compromisos persona-a la teoría del “derecho divino” de los re- listas con “los jefes” de turno, ha ocurridoyes, y olvidados del pueblo, hacían pasar de una dispersión de actividades, por el ascen-Dios al Rey, directamente, la función caris- so, violento e inconsulto, de los hombres almática del Poder. Santo Tomás de Aquino, ejercicio de la función pública. Sin madurezpor lo contrario, reconoció en el pueblo el para la crítica social, los beneficiados en elintermediario entre la Omnipotencia y los escogimiento han procurado asegurarse, noagentes visibles del Poder. El jesuita Laí- por el desarrollo de una labor en provechonez, en el Concilio de Trento, sostuvo que de la nación o de la mística del partido, sino“la fuente de todo poder reside en la comu- por medio de actos que mantengan en vivanidad, quien lo comunica a las autoridades”. complacencia a los superiores. De aquí el¿I cómo se comunica racionalmente este incondicionalismo que ha sido una de laspoder sin la consulta popular? Por ello yo grandes “virtudes” para el medro en nuestracreo en la procedencia del sistema electo- política. I como lo que se ha tratado es deral, a pesar de sus imperfecciones. I aún en dar “colocación” a los amigos, se ha miradoalgo más: creo en el pueblo de Venezuela, el lucro del destino, sin ver lo que gane elde quien sus dirigentes han aprovechado, a Estado. De allí la falta de selección y deltodo lo largo de nuestra historia, la ignoran- descaro con que se hace, pongamos porcia y los demás defectos que sobre él pesan, caso, de un modesto talabartero un empina-sin que se hayan tomado en cuenta, para be- do funcionario consular. Por ello carece laneficiarlo, su natural inteligencia y buenos república de un elenco de funcionarios queinstintos. Tampoco he creído en las razones se hayan preparado por medio de la fecun-pesimistas que muchos invocan para jus- da continuidad del servicio. Cada régimen92 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  17. 17. tiene sus “nuevos hombres”, que de llegar a tino social o cultural de nuestro pueblo. Sinaprender, no serán utilizados por la reacción mirar los balances favorables y los signosque provocarán los siguientes beneficiarios positivos de las épocas anteriores, busca-del poder, y entonces sucederá que quien se mos hacer la tabla rasa para empezar unaejercitó, digamos por caso, para servicios nueva construcción. Por ello, de cambio enpenitenciarios tenga que buscar colocación cambio, de modificación en modificación,como tractorista. A fuerza de estrenar hom- de sistema en sistema, de ensayo en ensa-bres, la República carece de figuras directo- yo, hemos llegado, en el afán de borrar elras, pero posee una larga y dolorosa nómina pasado, hasta frustrar nuestra genuina fiso-de estadistas frustráneos y una infecunda nomía nacional. La “revolución de octubre”categoría de ‘ciudadanos toeros‘ como los de 1945, afanosa de componer “lo corrom-llamó Rafael Seijas6. pido” anterior, habló hasta de una “segunda independencia”. Lo mismo habían hecho -8- todos los movimientos precedentes cuando tomaron el gobierno. Si leemos los discur- Bastante he repetido que la fiso- sos inaugurales de los ejercitantes del po-nomía” popular deriva de la capacidad que der, hallaremos que Venezuela ha nacidotenga la comunidad para asimilar los varios tantas veces como regímenes personalistasvalores fundidos en el disparejo troquel de ha soportado. Nuestros gobernantes no hanla historia; algo distinto de conocer de me- dicho como Luis XV: después de mí, el di-moria o de leída los anales antiguos. Asimi- luvio. Sin sentirse responsables de lo quelar el pasado es tanto como saberse parte de siga como consecuencia histórica de susun proceso que viene de atrás, y proceder, actos, han visto al pasado para justificar suen consecuencia, con el carácter y la fiso- ascenso a los nuevos comandos, y entonces,nomía que han surgido como determinantes en tono de augures y comparando el escasodel grupo. No es, según algunos entienden, puchero de ayer con el opulento banquetemirar fijamente como lechuzas hacia las de hoy, han declarado: antes de mí era eltinieblas del tiempo y obrar “como hubie- caos. El discurso de Guzmán Blanco pararan obrado los viejos”. Asimilar la historia celebrar en 1874 el aniversario del 27 dees constituirnos en canales anchos y fir- abril, pudo haberse pronunciado en cual-mes para que toda la fuerza antigua, más la quier conmemoración acciondemocratistanuestra, puedan tornarse fácilmente en futu- del 18 de octubre. “Yo no me presentaríaro. Tanto como crear nuevos imponderables aquí a recibir las felicitaciones de mis con-que den majestad a la nación. Sin la asimi- ciudadanos, decía el Ilustre Americano, silación racional de la historia, el pueblo ca- no tuviera la conciencia de que he cumplidorecerá del tono que le asegure el derecho de con mi deber y de que Venezuela unánimeser visto como una nacionalidad integrada. está satisfecha de los resultados de la Revo-Algo de magia o de religión reclamaron las, lución que me tocó presidir. Este día debecolectividades antiguas para obtener relie- conmemorarse como de los más gloriososve en la superficie del tiempo. Los caciques de la República, porque él ha asegurado lase creían con facultades para interpretar los tranquilidad general, no por sólo los cuatrosignos. Los reyes dijeron haber recibido años pasados, sino por diez, por veinte, porde la divinidad la fuerza que los convertía cuarenta, y por la eternidad”en dispensadores de la justicia. Hoy, según .Erich Kahler, sólo queda la tradición como Lo mismo que proclamaron Guz-“religión profana” que sustituya la fuerza mán y Betancourt, lo sintieron o lo mintie-de aquellos poderes mágicos. ron Gómez y Castro, Crespo y los Mona- gas. Cada uno se creyó a su turno el mago Nosotros, lejos de perseguir fór- de Venezuela, y preocupados los magos ymulas que nos pongan en el dominio de las los brujos de cada comparsa en variar y me-fuerzas tradicionales, intentamos destruir de jorar a su modo el rostro de la patria, hemosraíz el estilo de vida de la comunidad, cada terminado por sufrir una fatal ausencia devez que el azar nos permite influir en el des- perfiles determinantes. Creo que cualquiera Revista Cifra Nueva 93 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  18. 18. conviene conmigo en que sea ésta la peor de sino a la causa de la humanidad), tambiénlas crisis que sufre nuestro país. las autoridades vencedoras vieron con res- peto los homenajes que los sudeños rendían -9- a sus héroes caídos. Había allí la expresión creadora de un sentido de asimilación inte- José Martí, en su estiló amoroso, gral de la historia. No se miraba, para dibu-describrió desde New York, por junio de jar el cuadro nacional, a solo un concepto1885, uno de los más bellos episodios de y a sola una tesis. A ésta se la obligaba altolerancia y comprensión que pueda ofrecer deber del reverso, y para la síntesis final —un pueblo civilizado. Se trataba de la fiesta donde gravitan las estructuras morales— secelebrada para honrar a los soldados caídos daba cabida a los mejores argumentos. de laen defensa de la vencida Confederación; es contradicción. El efecto de esta confusióndecir, con anuencia del gobierno federal, se fecunda de valores, provoca el caso de quefestejaba la memoria de quienes sostuvie- quienes no conozcan la historia de Estadosron la bandera de la secesión. La bandera Unidos, tomen la casa de Robert Lee, ubica-de la causa que intentó destruir la poderosa da junto al cementerio heroico de Arlington,Unión norteamericana. Semejante la fiesta, como la mansión de uno de los grandes for-con la diferencia de dimensión de los he- jadores de la Unión. “En otro país, comentachos, a la que hubiera podido celebrar du- Martí, hubiera parecido traición lo que aquírante el gobierno de Castro, en algún sitio se ha visto en calma”.de Venezuela, el General Manuel AntonioMatos, para honrar a los que cayeron heroi- Esta posición del norteamerica-camente en la Revolución Libertadora. no responde a una noción que arranca de su manera de ver el mundo en función de “La tolerancia en la paz es tan gran- síntesis constructivas. Tolerar que los ven-diosa como el heroísmo en la guerra. No cidos se unan para honrar a sus capitanessienta bien al vencedor encelarse de que se muertos, es mostrar respeto al pensamientohonre la memoria de las virtudes del venci- y al querer ajenos, querer y pensamientosdo”, empieza por decir Martí; y luego pinta, que en último análisis no son tan ajenospara dar marco ponderativo a la nobleza de como al pronto pareciera. Si admitimoslos homenajes, cómo fue de brava la lucha la solidaridad de la comunidad, hemos deen que quedaron aniquiladas las fuerzas del aceptar nuestra relativa participación en losSur, para que sobre su ruina definitiva se triunfos y en los errores de nuestros com-alzase el vigoroso edificio de la Unión, y pañeros de patria. Como personas podemoscómo hubo lágrimas de ternura para honrar de ellos diferir; como individuos, a la para Jefferson Davis, anciano y terco jefe de la integrantes de una colectividad, somos par-abatida Confederación. cialmente responsables de sus actos. Tam- bién los derechos y las franquicias políticas La guerra de secesión fue para Es- nos son garantizados en proporción al gradotados Unidos algo tan duro como la propia de posibilidad de que los gocen los demás.guerra de independencia: basta recordar Aunque lo olvidemos, la comunidad ejerceque la recuperación de los estados del Sur secretos imperativos.costó un enorme esfuerzo de doce años.Sin embargo, lograda la Unión, que era el Puede decirse que ésta es una mani-propósito del Norte (antiesclavista, más por festación clara del conllevar necesario paracompetencia de mano de obra que por senti- ascender a las grandes creaciones sociales.mientos de humanidad), se buscó crear nue- Nada más lúgubre y pesado que la marchavos valores que condujeran a mantener la de una comunidad totalitaria, donde no hayacontinuidad del pueblo histórico. I del mis- comprensión ni tolerancia para los valoresmo modo como el país se dispuso a levan- contrarios y para las aspiraciones opuestas,tar a las márgenes del Potomac el fastoso y donde, por lo contrario, se imponga unamonumento a Lincoln (único, tal vez, que fuerza que quiera la unanimidad del sufra-luchó, no por servir a la industria del Norte, gio de las conciencias. Cristo mismo, según94 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  19. 19. interpreta don Juan Manuel en viejo roman- Tomás Cipriano de Mosquera fue elce, nunca mandó que matasen ni apremia- caudillo de la gran revolución que en Rio-sen a ninguno porque tomase la su ley, ca negro hizo de Colombia un tablero move-El non quiere servicio forzado, sinon el que dizo de autonomías. Rafael Núñez, liberalse face de buen talante e de grado”. antiguo, desairado más tarde por aquél, fue el artífice, con Miguel Antonio Caro, de la No huelga el repetirlo: para el jue- Constitución que en 1886 redujo a estadogo armonioso y fecundo de las varias co- unitario la compleja y deshilvanada fede-rrientes que coinciden en formar el fondo ración colombiana. Uno y otro, Mosqueracultural de la comunidad, es de imperio que y Núñez, solemnes en los respectivos va-ésta comparta ciertos cánones’ que sirvan ciados de bronce, guardan las opuestas en-de sillería donde descansen los grandes y tradas del Capitolio de Bogotá. Uno y otroaún opuestos arcos que, sucesivamente, en se ignoran en su nueva vida de inmortales.función de progreso, van creando las ge- Podría decirse que se dan la espalda. Peroneraciones. Sin un sistema de valores que ambos están de pies, sobre los severos pe-guíe la reflexión y la pasión del pueblo en destales donde se expresa el homenaje queel proceso de realizar su destino, las inicia- les rinde la patria, en actitud de cuidar lativas de los grupos pueden convertirse en integridad histórica de Colombia. I comofactores anárquicos y disociadores, capaces no es éste el único ejemplo de convivenciade tornar la psiquis nacional en fragmentos póstuma de los valores antiguos, en plazasdiscontinuos, donde pudieran proliferar los y rincones vemos honradas las figuras máschovinismos regionales. contradictorias: Miguel Antonio Caro, Ra- fael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Julio Arboleda. Las futuras generaciones segura- -10- mente miren, en sitios tal vez vecinos, los bronces de Darío Echandía y de Laureano Creo con Luis López Méndez “que Gómez.el nivel general de la inteligencia y aptitu-des del pueblo venezolano es por lo me- Como contraste venezolano a estanos igual que el de la inteligencia de los actitud comprensiva de los colombianos,neocolombianos”. Sin embargo, parece que —tanto más laudable cuanto en el sustratohubiera en Colombia un mayor sentido de social del país vecino se mueve una barba-asimilación de la historia y que. tuvieran rie destructiva que supera la nuestra—, ennuestros vecinos mayor comprensión para Caracas no se ha podido honrar aún la vigo-crear valores nacionales. rosa memoria de Guzmán Blanco, disímil y falto de lógica en muchos de sus actos, La más elocuente lección al res- pero de balance favorable para los intere-pecto me la dieron las numerosas estatuas ses del país. No se ha logrado ni trasladary bustos que decoran parques, plazas y pla- sus cenizas al Panteón Nacional. Expatria-zuelas de las distintas ciudades de Colom- do aún por los odios de la política, diríasebia. Para el colombiano, el muerto parece que duerme su exilio en el Cementerio dedeshumanizarse, a fin de que se vea sólo Passy. Lejos de crear y completar símbo-en la ejemplaridad de sus grandes hechos. los, nosotros aplicamos la crítica negativaLos vicios y los defectos se van con él a la a nuestros hombres; y más nos place sabertumba, como expresión de lo corruptible que un compatriota ha fracasado, que es-que perece. A la Historia interesa apenas el cuchar una palma para sus bien logradosvalor creador de las vidas. Pueden por ello éxitos. Nuestro egoísmo nos lleva a sentirestar pareadós los difuntos, así sus actos de como favorable a nuestra carrera pública, elvivos se hubieran contradicho abiertamente. descrédito de los venezolanos de ayer y deI si el muerto no tuviese aún los contornos hoy. Nos cuesta honrar a los otros. Apenasrequeridos para su transformación en figura cuando la política del momento influyó paranacional, el homenaje que le rinden com- el homenáje oportunista, fueron erigidas es-pensa en aplausos la falla del coturno. tatuas a Antonio Leocadio Guzmán, a Eze- Revista Cifra Nueva 95 Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa
  20. 20. quiel Zamora y a Juan Crisóstomo Falcón. En Bogotá, aun limpiabotas y pacotillerosLos Monagas y Páez, con bronces en Cara- ignorantes se inclinan orgullosos al pasocas, son mirados, no por jefes de partidos, del Maestro Sanín Cano; valiosos liberalessino como Padres de la Independencia. Si la saludan con respeto a Laureano Gómez, ydemagogia y el oportunismo han reclamado furibundos chulavitas se descubren antehomenajes, se ha procedido, en cambio, a Eduardo Santos; en Caracas, recientemente,concederlos a toda prisa. Por eso Guzmán la insolencia de un chófer de plaza provo-Blanco tuvo estatuas en vida y a Gómez se có que un idiota agente de la seguridad pú-ofrecieron monumentos, destruidos por las blica condujese al Cuartel de Policía, entreturbas una vez muerto. A Leoncio Martínez palabras soeces, al Maestro Key-Ayala. Lale otorgó el llamado “partido del pueblo” ho- humanidad física y la dimensión de los mé-nores ayer negados a Andrés Bello. En 1945 ritos de Francisco José Duarte son descono-se opusieron los “maestros” a festejar como cidos por más del noventa y nueve por cien-día suyo el aniversario del grande humanis- to de los caraqueños con quienes a diariota, al cual antepusieron, como preferible, la tropieza el sabio matemático. Las dignísi-fecha reciente de instalación del gremio de mas esposas de los Presidentes Medina An-profesionales de la enseñanza primaria y se- garita y López Contreras fueron ultrajadascundaria. A don Cristóbal Mendoza, primer por las fuerzas redentoras del octubrismo.ejercitante de nuestra suprema magistratu- Esta crisis es más de estudiarse y de ponerlera independiente, se pensó en 1939 erigir remedio que la crisis literaria que inquietauna estatua en plaza caraqueña, como signo a nuestro ilustre Uslar Pietri. Acaso aquéllapromisorio de la civilidad que dio forma a ayude a explicar la otra, si pensamos que alla primera república, y tal propósito chocó pueblo no se le ha enseñado a estimar el va-contra intereses de tipo cantonalista, que lor de los hombres que velan por su culturacobraban a Mendoza su oriundez serrana7. y labran su tradición intelectual. De lo con- trario, aquellos sectores clamantes porque Aún los más distinguidos guerreros se les muestren signos orientadores, ven cony hombres civiles de nuestra vida republi- sorpresa cómo los hombres llamados a pro-cana no han sido vistos en función nacional poner caminos de altura, se destrozan entresino en trance de servidores de un gobierno sí, en alarde enfermizo de exhibir vicios ypartidista. Soublette y Gual, figuras auste- defectos como el solo sustantivo válido deras de Ja época heroica, sufren la ubicación la suciedad. Diríase que nuestro público pa-parcelaria que derivan del papel jugado en deciera de sarcofagia moral, y que, para sa-la política de partido. Si hay pereza para la ciarla, los escritores le ofrecieran cadáveresjusticia mayor abandono y responsabilidad. por alimento literario.se abultan cuando se piensa que aquella noes acto aislado para satisfacer meros com- Todo ello sucede en razón de nopromisos. Honrar a los hombres que, por haber alcanzado la conciencia venezolanamedio de la consumación de actos nobles y las estructuras ideales que le permitan unacreadores o por la aportación de ideas que síntesis capaz de servir a manera de tablasirvieron al progreso moral o material del de valores para fijar meta a las accionespaís, forjaron nuestra historia, es mantener del pueblo, a causa de ello dispersas y deen vigencia, para la continuidad de la ac- menguado fruto. No ha asimilado el paísción, el mérito de las obras y la amplitud de el pro y el contra de los acontecimientos,los pensamientos ductores. Es sumar sím- felices o funestos, que realizaron los hom-bolós al patrimonio moral de la nacionali- bres antiguos, y por tal razón, carece de ele-dad. mentos críticos para sus juicios presentes. En verdad, la historia no ha realizado entre Aún más: el respeto popular de Co- nosotros su verdadera función de cultura ylombia hacia sus grandes hombres vivos, el pueblo vive aún en la linde mágica de lacontrasta también con la delictuosa indi- liturgia de efemérides.ferencia que el hombre venezolano tienepara sus máximas figuras representativas.96 Revista Cifra Nueva Julio-Diciembre 2009, Nº 20 Nueva Etapa

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