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LOS MITOS

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Reportaje sobre los gladiadores romanos de Fernando Lillo Redonet en National Geographic

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Muerte en la arena gladiadores en Roma

  1. 1. ARALDO Di‘ I UUA / CORBIS MUERTE EN LA ARENA GLADIADORES N ROMA «iMátalo, hiéreio! » Asiariimaba el público a los gladiadores, protagonistas de los sangrientos espectáculos de lucha y muerte en Roma y que llegaron a ser ídolos populares eri la Antigüedad FERNANDO LILLO REDONET DOCTOR EN FILOLOGÍA CLÁSICA Y ESCRITOR l joven Alipio se encontró con unos amigos enla calle que lo arrastraron ala fueiza a ver un espectáculo de gladiadores. Él les decía que podían llevar su cuerpo, pero que su espíritu se resistiría a contemplar la sangre derramada. Una vez en su asiento se tapó los ojos, pero no pudo evitar que los gritos ensordecedores del público entregado al espectáculo con pasión lo lle- naran de curiosidad, de modo que pensó que podía ver la lucha y resis- tir su atractivo. Pero ran pronto como observó la sangre de u. r1 gladiador herido se vio absorbido por la violencia, sintiendo placer ante aquel com- bate crimjnalYa no era el mismo hombre de antes, sino que compartía el entusiasmo de la masa, atrapado para siempre por una pasión por los juegos que le llevaría a volver ima y otra vez al anfiteatro.
  2. 2. via. .. ‘a CASCO de gladiador de tipo tracio. de mediados del siglo l d. C. Reconstrucción por Hubertus Hamm y Marcus Junkelmmann. Museo Arqueológico. Tréveris. MONEDA DE ono (a la izquierda) que muestra a un gladiador recibiendo la palma de la victoria. EI vencedor del combate daba con ella la vuelta a la arena. agitándola. Siglo I d. C. HU BERTUS HAMM
  3. 3. LAPASIÓN DE LOS ROMANOS 3% Durante los funerales ' ' deJunio Bruto Pera se celebra el primer com- bate de gladiadores. 55 ‘ El Senado limita por ley el a-C- número de gladiadores por juegos. tras una celebración excesiva de César. 29 A Se construye el primer an- a-C- fiteatro en piedra en Roma. promovido por el em pera- dor Octavio Augusto. El emperadorTito inaugura el Coliseo de Roma. cuyas obras emprendió Vespasia- no diez años antes OO 109 El emperadorTrajano orga- d-C- niza unos juegos de 117 dias consecutivos con 4.912 pa- rejas de gladiadores. 178 Marco Aurelio promulga un d-C- decreto para regular los gas- tos en los juegos. que son cada vez más elevados. 404 Criticados ya porel empera- d-C- dor Constantino, los comba- í tes de gladiadores en- y tran en contradicción - 7“ con el cristianismoy Z sonfinalmenteprohibi- l. .1 _; dos por el emperador ' a 4 L Honorio. AHI AHlIIIIVl GLADIADOR SAMNÏTA. TERRACOTA PROCEDENTE DE VOLUBlLIS. EN EL ACTUAL MARRUECOS, SIGLO l| | DC. MUSEO ARQUEOLOGICO DE RABAT. El origen de losjuegos gladiatorios se relaciona con sacrificios humanos que tenían lugar durante los funerales E1 caso de Alipio, narrado por san Agus- tin en sus Confesiones, es una clara muestra del poderoso atractivo que los juegos de gladia- dores ejercían en el hombre dela Antigüe- dadïodavía hoy nos asombra que una civi- lización como la de Roma, tan avanzada pa- ra su tiempo, pudiera comportarse de un mo- do tan cruel. Sin embargo, no podemos juz- gar alos gladiadores y su mundo desde nues- tra perspectiva actual, sino que debemos in- tentar trasladamos a la época romana y tra- tar de comprender su mentalidad indagan- do en el origen, la función, el desarrollo y las actitudes que los romanos mantuvieron con respecto a este tipo de espectáculos. JUEGOS FUNERARIOS El origen de las luchas de gladiadores hay que buscarlo, probablemente, en la antigua cos- tumbre del sacrificio humano, generalmente de prisioneros, que se hacía sobre la tumba de personajes importantes o grandes guerreros
  4. 4. l a l. “i” irí Lil. - para aplacar con sangre a los espíritus de los muertos. Esta práctica se fundamentaba en la creencia de que la sangre vertida podía devol- ver la vida al difunto: un combate de gladia- dores en honor de un fallecido podía consti- tuir, así, la sustitución del sacrificio humano. De este modo, el vencedor y en algunos casos también el perdedor podían salvar su vida. El primer espectáculo de este tipo en Ro- ma tuvo lugar en 26-1» a. C. con ocasión del fu- neral de junio Bruto Pera, en el que comba- tieron tres parejas de esclavos. Los romanos llamaron a los combates de gladiadores mu- nus, que significa «deber» y «obligación» de los descendientes para con un difunto de su familia, pero también significa «obsequio»: un regalo que el organizador paga de su bol- sillo para disfrute del pueblo. Desde entonces empezaron a difiindirse du- rante la época republicana, ctmvirtiéndose en un instrumento muy útil en manos de magis- trados y políticos que los usaban para ganar- se el favor del pueblo y conseguir los votos de los ciudadanos. Poste- riormente, durante la época impe- rial, los emperadores se proclama- ron patrocinadores de todos los jue- gos de gladiadores que se realiza- ran en Roma, tomando el control de su organización y asistiendo a ellos como ámbito prixilegiado pa- ra estar en contacto con la plebe. El publico podía ver, asi, de cer- ca, a su emperador que era, como ellos, un espectador más, y ante él podía manifestar sus deseos o que- jas con claridad: pedir clemencia para un luchador, protestar contra algún funcionario impopular, la- mentarse del precio del trigo o in- cluso criticarle abiertamente. Los gladiadores procedían de fuentes muy diversas: prisioneros de guerra, esclavos que sus dueños destinaban a este fin, condenados ' s‘; . ELcmJsEqen Romafie es- cenariodehmfirablesm ’ , x combates de gladiadbïüt% Tei minado por Tito en-l Y" "'" 80 d-. C., tenia tina capacidad pamSOOOO especladorfi: LUCHA de gladiadores en un anfiteatro de madera. Fresco de la cámara del Zodiaco del palacio del Te’. en Mantua. Siglo XVI.
  5. 5. ESCUELAS PARA APRENDER A COMBATIR -08 GLADlADORl-ZS recibían en las es- : ‘_eias una estricta instrucción en ca- da modalidad de lucha. En ellas existi- ria una vigilancia extrema para prevenir revueltas como la de Espartaco, origi- nada en una escuela de Capua. LAMÁS IMPORTANTE escuela de Roma era el Ludus Magnus, construido por el emperador Domiciano (o quizá por Clau- dio) y cuyos restos aún pueden contem- plarse junto al Coliseo. Poseia un gran patio porticado central en el que se al- zaba un pequeño anfiteatro para elen- trenamiento, con capacidad para 3.000 espectadores. En torno al patio se or- denaban las celdas destinadas al alo- jamiento de los gladiadores, que no de- bian de contar con excesivas comodi- dades. Durante losjuegos. los gladia- dores de esta escuela podian acceder al Coliseo a través de un paso subterrá- neo. Otra escuela era el Ludus Matuti- nus. donde seguramente se entrena- ban los combatientes para los espec- táculos de animales (venationes), que se realizaban por las mañanas. COMBATE de gladiadores en un banquete. F. Netti. Siglo XlX. Museo Capodimonte, Nápoles. Un hombre libre se podia convertir en gladiador por varias causas. como la pobreza. la esclavitud o el deseo de huida: pero los gladiadores también podian obtener cierta promoción social a muerte cuya ejecución se conrnutaba por el servicio en la arena. Pero también había hom- bres libres que se dedicaban voluntariamen- te a un oficio considerado infamante. HONOR Y RIQUEZA La mayoría de los gladiadores tenía, pues, al- go que ganar. Los prisioneros de guerra cam- biaban su ejecución sumaria o su miserable vida como esclavos en el campo o en las rni- nas por una oportunidad en la que su destino dependía de su propia habilidad para sobre- vivir Además, una muerte honorable en la are- na podía redimirles de la vergüenza de ha- ber sido derrotados y capturados en la guerra. Los esclavos, por su parte, tenían posibili- dades de alcanzar la libertad e incluso la ri- queza, mientras que los condenados a muer- te aplazaban su fin, al tiempo que una muer- te rápida en el anfiteatro podía ahorrarles el suplicio de una ejecución lenta y dolorosa. Además, en ocasiones, los condenados a ser gladiadores podían alcanzar la libertad si e. pueblo juzgaba que habían luchado con u: valor extraordinario. Por otro lado, las razc- nes para que un hombre libre se convirtiera en gladiador (pasando a estar, de este mc — do, en los márgenes de la sociedad) eran va- riadas: la pobreza, el deseo de lucha o la n; - cesidad de adquirir una nueva identidad pa- ra escapar de alguna circunstancia adversa. Sin embargo, la dura vida del gladiador ofi’: - cía también algunas ventajas: poder recupe- rar el honor perdido y‘ adquirir, de form; relativamente rápida, una fama y una mejora económica imposibles de conseguir por otri: s medios. La situación de un hombre libre q ‘es se ofrecía como gladiador se equiparaba cc Í. la de los esclavos, y ponía su vida y su des: - no en manos del lanista o empresario, estanc dispuesto a «ser quemado, encadenadc : muerto a espada», tal como rezaba el j ¿- mento que realizabaAhora bien, en el co: - trato podia estipularse también la duracié 7
  6. 6. CÓMODO gustaba de lel servicioTodas estas circunstancias hacían Los futuros gladiadores entraban a formar j que los gladiadores, en general, desearan ofre- parte de una familia gludiatoria a cargo de un lu- luchar como gladiador. j A 2er un buen espectáculo, bien por obligación, nistu. Al llegar a la escuela se les asignaba una Bus” defiïsïe empera‘ i i bien por esperar una recompensa. Así, antes especialidad y se ejercitaban en ella bajo la su- Éggïgluïgf ¿‘oyflfws ' el Coliseo, el gran perv-isión de un doctor o entrenador. Estaban ' l de su primer combate en bien alimentados y disponían de cuidados onscientes de que anfiteatro de Roma, eran c salían a la arena a morir con honor. médicos de la mejor calidad. Las condiciones de vida podían ser duras, pero no siempre EL ESPECTÁCULO MÁS POPULAR eran tratados como prisioneros o estaban con- Suele creerse por las representaciones cinema- finados en sus barracones. En cuanto al lugar donde se desarrollaban los combates, hay que tográficas de luchas de gladiadores que el com- llevaron a cabo en el bate era sumamente sangriento y cruel, y que no estaba sujeto a reglas. Sin embargo, no con- decir que primero se tros de madera y finalmente en lo sistía en una carnicería sin más —para eso es- taban las ejecuciones de los condenados: que llegaron a alcanzar un tamaño tan consi- sino que el público pedia luchas de calidad en derable como el del Coliseo. las que pudiera apreciarse la pericia de los con- La víspera del combate se ofrecía a los gladiadores que iban a luchar en . f‘ e llamado tendientes. Para ello se requería un largo y me- ticuloso entrenamiento, que los gladiadores recibían en las escuelas llamadas ludi donde aprendían las mejores técnicas a la espera del día en que tuvieran que salir a la arena. la arena un gran banquet cena libem, con manjares exquisitamen- te seleccionados y costeados por el organizador del espectaculo. »
  7. 7. L ESPECTÁCULO MÁS innumerables mosaicos y relieves son testimonio de la pasión de los romanos por los de gladiadóráen mosaico del si A Museo Arqu“eo’ Nacional. Madn OEI combate En ia escena se repre- senta la lucha entre dos gladiadores llamados Habilis y Maternus. La lucha se muestra en dos secuencias que comienzan en ei registro inferior del mosaico. O Los gladiadores El atuendo delos dos contendientes es muy parecido. con una túnica corta. bandas protecto- ras para las piernas, espadas cortas. peque- ños escudos redondos y cascos con plumas. 9 Los árbitros Los dos hombres vesti- dos con túnicas y situa- dos a ambos lados de los gladiadores son, proba- blemente. entrenadores o árbitros encargados de vigilar el correcto desarrollo dei combate. GEI resultado En ei registro superior. Habilis, el vencedor. se inclina sobre el derrota- do Maternus. Sobre éste aparece su nombre con una letra «o» cruzada. abreviatura de Ia palabra latina ob¡¡t(murió). 9 El patrocinado: Ei texto Symmachi ho- mo felix (Symachius, hombre afortunado) podría interpretarse co mo referido a un perso- naje que no aparece en ia escena, tal vez el org nizador de los juegos.
  8. 8. ÉRUENTO DE ROMA ¿gos sangrientos y de su admiración por los vencedores de los combates ¡La lucha mosaico muestra la Iu- ade un secutorllama- ¡Astyanax contra un tiaríode nombre Ka- rdo. Las dos escenas ¡que esta’ dividido de- a1 empezar a leerse sde el registro inferior. 0 El secutor El secutorAstyanax. cu- bierto por la red de su oponente. lleva casco. protección en el brazo derecho, falda corta, bandas protectoras en la pierna izquierda. un gran escudo y una espada. e El retíadus El retiaríus Kalendio ya ha arrojado su red y apunta con su trídente al adversario. Lleva un manto y el galerus, una pieza metálica que pro- tege el hombro y la nuca de los golpes de espada, QE] veredicto Kalendio yace tendido en el suelo a la espera del ataque del secutor. mientras los árbitros. a los lados, levantan la mano y aguardan a que el organizador de los juegos dé su veredicto. y 7 á ® El vencedor El texto latino revela que Astyanax es el vencedor y Kalendio ha resultado muerto al final del combate. tal como indica la letra «o» cruzada que se ve junto a su nombre. AKG
  9. 9. UNA BATALLA CAA/ PAL ENTRE AFICIONADOS : _A PASlÓN POR LAS LUCHAS en Ia are- na podia combinarse fatalmente con las habituales rencillas entre pequeñas poblaciones vecinas. El historiadorTa’- cito refiere que en el año 59 d. C.. duran- te unos Juegos de gladiadores promo- vidos en Pompeya por Livineyo Régulo, se produjo un grave altercado entre los pompeyanos y los nucerinos. habitan- tes dela cercana localidad de Nuceria. Se empezó por los insultos. pasando pronto a las piedras y a las armas. Los pompeyanos resultaron vencedores en la refnega y muchos nucerinos tuvieron que ser transportados a Roma heridos de gravedad. Mucha gente lloró la muer- te de sus hijos o sus padres. A RAÍZ DE ESTE INCIDENTE. Livineyo y otros que habian alentado el tumulto fueron enviados al exilio y, además. se prohibió a los pompeyanos organi- zar estos espectáculos durante diez años, aunque poco tiempo después Nerón les permitió volvera realizarlos, Una pintura parietal refleja fielmente la violencia del acontecimiento. BRIDGEMAN REFRIEGA entre pompeyanos y nucerinos en el anfiteatro de Pompeya. Siglo l d. C. Los combates de gladiadores se anunciaban por toda la ciudad en carteles pegados a los muros. y podian adquirirse programas de mano con el orden de los espectáculos 72 - ETT: L ur : -:: ;r-= -- Algunos combatientes, sabiendo que proba- blemente iban a morir, se llenaban el estóma- go con avidez; otros, en cambio, no proba- ban bocado y encomendaban a sus amigos que cuidaran de su familia en caso de muer- te, haciendo en ocasiones testamento. El día del espectáculo las calles estaban re- pletas de gente venida de todas partes. Gene- ralmente, el anfiteatro de una ciudad de pro- yincias tenía capacidad para acoger a todos sus habitantes y a los procedentes de otras lo- calidades vecinas. Incluso, en algunos casos, la pasión por los juegos podía acabar en en- frentamientos entre vecinos de distintas ciu- dades, como sucedió en Pompeya en S9 d. C. Las luchas de gladiadores se anunciaban en las paredes delas casas, de los edificios pú- blicos y de los sepulcros que se levantaban a las entradas de las ciudades. Un cartel con- vencional solía exponer la razón por la que se daban los juegos, quién o quiénes los pa- gaban, el número de parejas de gladiadores que iban a participar, el lugar donde se ce- lebraban y la fecha. Con frecuencia se indi- caban algunos «extras» que Contribuían a mejorar el espectáculo: podía incluirse tam- bién una cacería (venatio), una aspersión de perfumes para soportar el calor (sparsiones) c se podían tender toldos para proteger del so: a los espectadores. Indicaciones accesorias a" final como «a la hora en punto» o «si el tiern- polo permite» solían completar la informa- ción. Además, se vendían en la calle progra- mas de mano que podían ser consultados có- modamente durante el espectáculo. UN PROGRAMA VARIADO El programa diario del anfiteatro solía ser e siguiente. Por la mañana se ofrecían cacería: de fieras salvajes, que recibían el nombre d: venationes. A mediodia se procedía a la ej ECI; - ción de criminales; algunos nobles roma- nos distinguidos consideraban este últim: espectáculo de crueldad extrema, y aprove-
  10. 10. chaban para abandonar las gradas con la ex- cusa de la comida. la tarde se dedicaba a las luchas de gladiadores, que podían durar des- de la una y media hasta las siete y media de la tarde a razón de unos 20 o 25 combates. Para los romanos el anfiteatro no sólo era un sitio de diversión, sino también el lugar donde se escenificaba de un modo patente el poder de la civilización sobre la barbarie. La visión de las fieras más exóticas y de la lu- cha entre ellas o contra ellas mostraba a las claras el dominio de Roma sobre el mundo salvaje. Era una civilización capaz de locali- zar, cazar y transportar a los animales más fe- roces desde sus remotos países de origen pa- ra exhibirlos ante el público, dominándolos y doblegando su poder amenazador. El espectáculo del mediodía, con el ajusti- ciamiento de criminales, aseguraba el control establecido por Roma; entonces todos eran testigos del final que esperaba a quienes se oponían a la ley del Estado que garantizaba el orden frente al caos. Si en las ca- cerías y en las ejecuciones los es- pectadores contemplaban dos ejem- plos claros del paso de la vida a la muerte, el espectáculo de gladiado- res dela tarde escenificaba el paso de la muerte a la vida: un gladiador valiente podía salir de entre los so- cialmente muertos y unirse de nue- vo a la comunidad de los vivos. Antes del enfrentamiento algu- nos gladiadores hacian una ofren- da a N émesis, diosa de la fortuna y la venganza. El combate real po- día estar precedido por unas luchas de calentamiento con armas de rna- dera. Luego se pasaba a las armas reales, cuya efectividad comproba- ba el organizador. Tras anunciar el nombre de las parejas de gladiadores, comenzaba el com- bate. Normalmente se luchaba por parejas, aunque excepcionalmente podia hacerse en AP R zll-‘LHKJU JJ H 2‘ .21 fu u a‘. ‘sïsdinnáhgiin r s zu L ‘¡tán mi a 5,2 h ; ::. ¡-: [’s'oe; n; 393x06’ JG, ‘ a ¿eeauïdlaar a m: ¿[a ‘fiin: v. a n}? ELGLADIADOR vencido espera el vere- dicto final. Relieve del siglo l a. C., localizado en 2006 en Capena. al norte de Roma. . :_'*; It-¡*. ¡tenian "t?
  11. 11. COMBATES DE GLADIADORES: LOS MITOS LA UTERATURA Y EL CINE han establecido ciertos mitos sobre los gladiadores. Se piensa. por ejemplo. que la mayoria de los combates terminaba con la necesaria muerte de uno de los contendientes. Sin embargo. estas luchas sine miss¡one(sin perdón) eran poco frecuentes porque el organizador de los juegos debia pagar el coste del gladiador muerto al lan/ sta y a este tampoco le interesaba perder a un buen gladia- dor en cuya preparacion habia invertido una cantidad considerable de dinero. Pero parece serque al final del imperio se incrementó el gusto por la lucha a muerte. «AVE. CÉSAR, los que van a morirte saludan» era la frase que, según el imaginario popular. pronuncia- ban los gladiadores antes de entrar en combate. Pero su uso sólo lo documenta el historiador Suetonio. y lo pone en boca de unos prisioneros condenados a participar en un fingido combate naval (naumaquia) que celebró el emperador Claudio. Por tanto. no está probado su empleo en todos los juegos, EL GEsTo DEL PULGAR hacia arriba para perdonar y hacia abajo para condenar no esta’ presente en nin- gún documento gráfico de la Antigüedad. Es mas. según una teoria estos signos significarian exacta- mente lo contrario, de modo que Ia muerte del gla- diador vencido se indicaria mediante el pulgar hacia arriba. Uri relieve presenta otro gesto para indicar el perdón: dos dedos extendidos. conocido signo de bendición tanto para paganos como para cristianos. grupos. Eïisten también evidencias gráficas Al ver las evoluciones de los luchadores y El gladiador que vencia en el combate recibía la palma dela victoria y recorría la arena jaleado por el públicoy especialmente por las damas de la aristocracia de que se tocaban instrumentos musicales durante los enfrentamientos. Se ha conservado, en un ejercicio de re- tórica, la visión que un gladiador novato po- día tener del espectáculo. Aunque es una experiencia ficticia, refleja muy bien el te- mor y el ambiente de la arena desde el pun- to de xdsta de alguien que siente el terror de enfrentarse a la muerte. Es un caso especial, ya que se trataba de un joven rico que habia sido capturado por los piratas y luego vendi- do como esclavo para combatir en los juegos. Fn su desesperación, el improvisado gladia- dor VE cómo se afila una espada, cómo al- guien calienta planchas de metal para tocar a los gladiadores caidos y comprobar si real- mente están muertos; también contetnpla có- mo se traen varas y látigos para golpear a los combatientes más rernisos y constata que por todas partes se escuchan gritos, mientras la sangre y el peligro acechan ante sus ojos. ante la emoción del combate, el público gri- taba enloquecido: <<¡Mata, azota, quema! ¿Por qué es tan cobarde para lanzarse sobre la es- pada? ¿Por qué mata con tan poco brio? ¿Por qué muere con tanta desganaP». Cuando un gladiador resultaba derrotado o quería ren- dirse arrojaba las armas al suelo e imploraba el perdón del organizador de los juegos le- vantando la mano izquierda o un dedo de esa mano, mientras el vencedor aguardaba el ve- redicto. Si el público quería que se le perdo- nase gritaba: missum, «¡libre! » pero si se de- cretaba la muerte del vencido la gente solia exclamar: iugula, « ¡degüéllalo! ». VENCEDORESYVENCIDOS Si la decisión era la muerte, el público es- peraba que el gladiador la afrontase con dig- nidad y valor. De hecho, para muchos espec- tadores este momento era más importante aún que la lucha previa de los contendien-
  12. 12. tes. Habían venido no sólo a disfrutar de una buena pelea, sino a ver cómo los hombres se enfrentaban con honor y coraje a la necesi- dad de morir. Séneca afirmaba: «Como dice Cicerón, aborrecemos a los gladiadores cuan- do ansian conservar su vida a toda costa; sin embargo, somos sus partidarios cuando ostensiblemente la desprecian». Personajes infernales acudían entonces jun- to al gladiador sacrificado. Uno, disfrazado de Mercurio, tocaba con un hierro candente al derrotado para asegurarse de que estaba realmente muerto, mientras que otro vesti- do como Caronte, el barquero del Hades, gol- peaba el cuerpo con un martillo. El cadáver se llevaba al spoliarium, un lugar del anfiteatro donde se le despojaba de sus armas y se es- peraba a que alguien reclamara su cuerpo. Si nadie lo hacia era sepultado de forma sen- cilla en el anonimato, pero otros eran recla- mados y recibían un entierro honorable, in- cluso se les ponía una lápida en la que cons- taban su nombre, su especialidad, su edad y otros datos. Esta sepultura solía correr a car- go de su esposa, de sus amigos o de la asocia- ción funeraria de la que formara parte. En otros casos la propia familia gladiatoria podía pa- gar el entierro de sus camaradas muertos en la arena o conceder una compensación eco- nómica a la mujer y a los hijos del gladiador difunto, si es que los tenía. El vencedor en la lucha recibía la palma de la victoria y daba con ella la vuelta a la are- na, agitándola. Además podia ser recompen- sado con recipientes de plata llenos de mo- nedas de oro u otros regalos. En algunas oca- siones, al fmal de una gloriosa carrera, se le entregaba la espada de madera (ru- dis), que señalaba su retiro defini- tivo y la libertad. Pero antes de re- tirarse, un gladiador experto goza- ba de fama creciente en todos los áni- bitos. Los niños jugaban a ser los hé- roes de la arena e incluso algunos adultos 0 El emperador El emperador asistía a los com- bates desde una tribuna situada muy cerca de la arena, en el eje corto de éstaTras él se sen- taban los miembros de su corte. Cómodo llegó a bajara la arena a luchar como gladiador en muchas ocasiones; se hacia llamar «vencedor de mil gladia- dores». aunque sus oponentes se dejaban ganary la lucha se hacía con armas embotadas. e El gladiador El cuadro de Géróme muestra a un gladiadortriunfante en medio dela arena. Cada una de sus ar- mas está representada con exactitud, pero corresponden a tipos distintos de gladiador: el casco. por ejemplo, es de un mir- milón, yel escudo redondo, de un hoplómaco. A sus pies yace un retiaríusque ha perdido su red y su tridente yalza los dedos en reconocimiento de su derrota. e El veredicto interrogado por el gladiador vic- torioso, el público le insta a ma- tar al guerrero vencido poniendo el pulgar hacia abajo (pollíce verso). En primer término se re presenta a un grupo de vestales. sacerdotisas que realmente asistian a este tipo de espectá- culos. En Cambio, la señal del pul- gar es un malentendido que pre- cisamerite esta pintura de Géro- me contribuyó a divulgar ESPARTACO, el gladiador tracio cuya rebelión tuvo en jaque al ejército romano. Escultura por Foyatier. 1830. Louvre. Paris. ALBUM
  13. 13. ¿COMBATIERON LAs MUJERES EN LA ARENA? EN RARAS OCASIONES. a juzgar por la escasez de fuentes Iiïerarias y epi- gráficas. hubo mujeres que lucharon como gladiadoras. El emperador Domi- ciano hizo combatir a mujeres a la luz de las antorchas, y en otra ocasión ofre- ClÓ un espectaculo de lucha entre mujeres y enanos que tuvo mucho éxi- to ante un publico ávido de novedades. Y en una antigua novela de Petronio, el Satin/ con. se cita a una mujer gladia- dora de la especialidad essedana, es decir. que luchaba con un carro. aun- que no esta claro si combatia desde el mismo o si este servia para entrar en la arena y luego peleaba a pie. CON EL PECHO DESNUDO y la cara des- cubierta, para dejar claro cuál era su sexo, se hacia luchar a las mujeres gla- diadoras. La profesión atrajo incluso a aristócratas, hasta el punto de que el poeta satirico Juvenal opinó sobre las matronas metidas a gladiadoras: «¿Qué pudor puede haber en una mujer que se cubre con un casco, renuncia a su sexo y prefiere la fuerza? » BRI l lSH MUSÉUM us GLADIADORAS Amazon y Achillia. Relieve del siglo l d. C. Museo Británico, Londres. Para algunos filósofos romanos. los combates de gladiadores eran un ejemplo de entereza ante la muerte: elgladiador se enfrentaba a su final como tenia que hacerlo el sabio estoico se entrenaban al estilo de los gladiadores. En cualquier parte podía aparecer la represen- tación de aquellos hombres que desafiaban a la muerte con honor: fastuosos mosaicos conservados en lujosas mansiones desplie- gan ante nuestros ojos el mundo delos gla- diadores. que también aparecía escenificado en los objetos más comunes de uso cotidia- no, como lamparas de aceite, vajillas, joyas y mangos de peines y cuchillos. En las paredes se garabateaban caricaturas de los gladiadores favoritos del público jun- to a las que se anotaban sus nombres y el recuento de sus victorias y derrotas. Los poe- tas deleitaban a sus oyentes con composicio- nes en honor de los ídolos del anfiteatro, mientras que las mujeres hacian locuras por los gladiadores, que se convertían en sus ob- jetos de deseo, tal como atestigua este grafi- to de Pompeya: «Celado Octaviano, tracio, tres victorias, tres coronas: suspiro de todas las mujeres» Las damas de la alta sociedad ELANFITEATRO de Pula. en la actual Istria (Croacia). fue erigido por Vespasiano en el siglo I d. C. Con un aforo de 20.000 espectadores. es el sexto mayor del mundo. sentían una enorme pasión por estos hom- bres. El satirico Juvenal cuenta el caso de Epia, esposa de un senador, que abandonó su casa y a su familia para seguir a un gladiador lla- mado Sergio. El tal Sergio era un gladiador tuerto y casi jubilado, con un brazo lleno de cicatrices y numerosas deformidades en el rostro, como una joroba enorme en me- dio de la nariz producida por el roce del yel- mo. Pero nada de esto le importaba a Epia con tal de que fuera gladiador. LOS PENSADORES ANTE LOS JUEGOS Esta popularidad de los gladiadores alcanzó también a los intelectuales romanos, que no llegaron a condenar de forma tajante los jue- gos. Apreciaban el ejemplo de nobleza de la lucha y el desprecio a la muerte. Dice Cicerón: «El espectáculo de los gladiadores suele pare- cer cruel e inhumano a algunos, y yo no sé si esto ocurre por la manera en que se llevan a cabo hoy en dia. Pero cuando eran crimina-
  14. 14. les condenados los que luchaban con la espa- da. .. ninguna lección de las que entran por los ojos podía ser más efectiva contra el dolor y la muerte». Plinio el Joven, por su parte, co- menta unos juegos diciendo: «Fue un es- pectáculo que contribuyó al desprecio de la muerte y a saber herir de manera noble, so- bre todo cuando se vio que las ansias de ven- cer y el amor a la fama también existen en el cuerpo de los esclavos y los criminales». Séneca critica el gusto de sus contemporá- neos por las luchas crueles de los condenados a muerte: «El olvido de lo honesto nos inva- de; ningún acto resulta vergonzoso si nos sa- tisface el provecho que hemos sacado de éLAl hombre, criatura sagrada para el hombre, se le mata ahora por juego y diversión, y si era una infamia achestrarle para infligir heridas y recibirlas, ahora se le hace bajar a la arena des- nudo y desarmado, y es satisfactorio el espec- táculo que ofrece la muerte de un hombre». Sin embargo, para el filósofo cordobés los gla- diadores constituían un buen ejemplo de có- mo afrontar la muerte con valor, del mismo modo en que debía hacerlo el sabio estoico. Sólo 1a difusión del cristianismo, que con- denó los juegos, y las dificultades económi- cas de los úldmos siglos del Imperio, que irn- pedían afrontar los excesivos gastos de orga- nización de estos espectáculos, llevaron pro- gresivamente a su prohibición, obra del em- perador Honorio en el año 4-04- d. C. Más tar- de 1a figura del gladiador pasó a 1a pintura, la novela histórica y el cine para seguir hechi- zando con su mezcla de violencia y valor a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo: PARA SABER MÁS ‘— - Máximo. Espartaco Breve historia y otras estrellas del de los gladiadores. espectáculo. D. P! Manmx. Autores vanos. Nowtulus. Fund. Colegm del Rey. Barcelona. 2004. Alcalá de Henares. 2001. Gladiadon G. Russell. Editorial Grijalbo. Barcelona. 2006. «mu. '

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