Movimientos étnicos
            y cultura política
            en Ecuador*

            Carlos de la Torre**              ...
das de diferentes grupos corporativamente
constituidos (León 1991, 1994, 1997). Así,
en los años 30 se reglamentó que los ...
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tes grupos como indígenas, su derecho a de-
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cuentas a nadie sobre su ...
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dadanía es en sí un proceso que a la vez que
incluye, excluye a varias categorías de la pobla-
ción. Argumentan que la exc...
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  1. 1. Movimientos étnicos y cultura política en Ecuador* Carlos de la Torre** populismo, como discurso y forma de enten- der la democracia en los eventos que culmi- Este artículo discute las posibilidades de naron en el golpe de Estado del 21 de enero construir ciudadanías en un contexto institu- del 2000. La tercera sección analiza la cultura cional y cultural poco propicio para el efecto, política de quienes son discriminados por su a partir del análisis de las demandas de los raza y etnicidad a través de sus respuestas co- movimientos indígena y afroecuatoriano a la tidianas al racismo. sociedad y al Estado. Si bien los movimientos étnicos han tenido un profundo impacto de- mocratizador e innovador, muchas de sus de- El corporatismo mandas y prácticas se basan en el legado cul- tural e institucional con el que otros grupos Marx escribió, “la tradición de todas las gene- subalternos negociaron prebendas y privile- raciones muertas oprime como una pesadilla gios con el Estado. Parecería que la incorpo- el cerebro de los vivos” (1951: 224). Así, los ración de los indígenas y de los afroecuatoria- intentos de los grupos y asociaciones negras nos no se basa tanto en la creación de ciuda- por organizarse como un movimiento social, danías nuevas, como en relaciones paternalis- y gran parte de las demandas del movimiento tas, en su búsqueda de inserción en nuevos indígena se basan en las tradiciones corpora- pactos corporatistas, y en la resignificación de tista y populista del proceso de incorporación la noción populista de “pueblo”. El artículo de los sectores populares al Estado. Las discu- tiene tres secciones: la primera, analiza la in- siones sobre el corporatismo latinoamericano corporación corporatista de diferentes grupos de los años 70 dejaron en claro que a este te- al Estado. La segunda, estudia los legados del ma había que verlo como una serie de estruc- turas que organizan la relación entre la socie- dad civil y el Estado. En el corporatismo, el * Se presentaron versiones de este trabajo la reunión del Latin American Studies Association, Washington Estado “crea grupos de interés, intenta regu- D.C., septiembre del 2001 y en FLACSO-Ecuador en lar su número y les da la apariencia de tener diciembre del 2001. Agradezco a los participantes en un cuasimonopolio representacional con pre- estas conferencias y en especial a Carmen Martínez, Francisco Rhon, Manuel Alcántara y Flavia Freiden- rrogativas especiales. A cambio de estas pre- berg por sus comentarios y sugerencias. rrogativas y monopolios, el Estado demanda ** Profesor de Sociología en el Departamento de Socio- el derecho de monitorear a los grupos repre- logía y Antropología de Northeastern University Bos- sentados” (Stepan 1978: 46). ton. Autor de Populist Seduction in Latin America. At- hens: Ohio University Press, 2000 y Afroquiteños: El Estado ecuatoriano ha sido el marco de Ciudadanía y Racismo. Quito: CAAP, 2002. referencia en las luchas por recursos y preben- 62 ICONOS
  2. 2. das de diferentes grupos corporativamente constituidos (León 1991, 1994, 1997). Así, en los años 30 se reglamentó que los grupos empresariales pertenecieran a las Cámaras de Agricultura, Comercio o Industria (Conag- han 1988: 85). El Estado no sólo organizó a los grupos hegemónicos de poder, éstos vie- ron en él un botín y un garante de sus prerro- gativas y privilegios, a tal grado, que en pala- bras de Fernando Bustamante (2000: 44), “la reproducción de buena parte del sector em- presarial se ha basado en una compleja mara- ña de subsidios, protecciones arancelarias, prebendas y rentas políticamente generadas.” Éste fue también el mecanismo a través del Gonzalo Vargas cual el Estado incorporó a los diferentes sec- tores populares. Éstos negociaron recursos y prebendas, en su calidad de trabajadores pú- blicos, obreros sindicalizados y, a partir del que las demandas sociales se canalicen a tra- último retorno a la democracia, durante el vés de negociaciones con grupos particulares, gobierno de Roldós-Hurtado (1979-84), el intenta regular y normalizar la protesta social. pacto corporatista se amplió a los grupos pre- Algunas formas de protesta son vistas como viamente excluidos de él como las mujeres, más aceptables y son premiadas con la res- los pobladores urbanos, los campesinos y los puesta estatal favorable, mientras que otras indígenas (León 1997). no sólo no tienen posibilidades realistas de El legado de esta tradición corporatista y éxito sino que también pueden ser reprimi- populista consiste en que si un ciudadano co- das. Al incorporar a los líderes de las diferen- mún no pertenece a un grupo organizado, tes organizaciones sociales al Estado también que es o busca ser reconocido por el Estado, se regula la protesta pues los intereses de mu- es invisible, está solo y aislado. Para que un chos líderes obedecen, a veces, más a sus ne- conjunto de personas que comparte un pro- cesidades de movilidad social que a las de- blema o una condición social, sea reconocido mandas de las bases. Es así como en muchos como interlocutor por parte del Estado tiene casos al acceder a puestos estatales los líderes que conformarse como grupo y exigir que se son cooptados por el aparato estatal. lo reconozca. Por esto, las prácticas corporati- El Estado se vuelve referente esencial de la vas del Estado, promueven por un lado, la or- protesta social y es visto como el árbitro de ganización social: se otorgan incentivos para los conflictos y como la fuente de recursos pa- que diferentes grupos se organicen y puedan ra los grupos específicos. Su capacidad de ne- acceder a recursos y prebendas estatales; por gociar las demandas de los diferentes grupos otro, también se reconoce a los representantes depende de sus recursos fiscales. Es interesan- y portavoces de los diferentes grupos organi- te que pese a la crisis fiscal del Estado ecuato- zados con quienes se negocia la transferencia riano que empieza en los años 80, los nuevos de recursos y además, como lo anota Jorge grupos corporativos como las mujeres, los in- León (1991: 377; 1997: 36), se promueve la dígenas y los afroecuatorianos negocian los movilidad social de los líderes de estos grupos recursos que son entregados al Estado por or- al incorporarlos a las estructuras estatales co- ganismos internacionales. El Banco Mundial mo empleados y consultores. comprometió 40 millones de dólares para Cuando el Estado otorga incentivos para proyectos de desarrollo de los indígenas y de ICONOS 63
  3. 3. dossier los afroecuatorianos por 4 años (Hoy, 8 de fe- consolidar un movimiento negro unitario con brero, 2001). Algunos estados europeos como quien se pueda negociar, pues no les conviene Holanda, Bélgica y Dinamarca incluyeron que existan varios líderes que dicen represen- políticas específicas para los grupos indígenas tar a los afroecuatorianos. El Estado ha tenido en sus programas de cooperación para el de- un papel activo en la promoción de una orga- sarrollo (Dandler 1999: 127), y diferentes nización unitaria de los afroecuatorianos. Du- ONG europeas y norteamericanas entregan rante el gobierno de Fabián Alarcón (febrero fondos para la “cuestión étnica”. 1997- agosto 1998), se promovió la creación A través de la Confederación de Naciona- del Plan Nacional de Derechos Humanos del lidades Indígenas del Ecuador -CONAIE-, el Ecuador que incluye propuestas específicas so- movimiento indígena se ha constituido en un bre los derechos colectivos de los pueblos ne- nuevo grupo corporativo, integrado al Esta- gros. Entre éstas se incluye la de “fortalecer y do. Los indígenas han articulado demandas consolidar el movimiento afroecuatoriano” étnicas como la alfabetización en kichwa y (Chiriboga Zambrano y Darlic Mardesic shuar durante el gobierno de Osvaldo Hurta- 1999: 14). El gobierno de Jamil Mahuad aus- do 1981-1984; la educación bilingüe que fue pició, según reporta la prensa, el Primer Con- organizada a través de la CONAIE durante el greso Nacional de Negros en marzo de 1999, gobierno de Rodrigo Borja 1988-1992, y los en este escenario se conforma la Confedera- cambios constitucionales que reconocen el ción Nacional Afroecuatoriana -CNA-. carácter pluricultural y plurinacional del El Estado no sólo ayuda a consolidar un Ecuador en la nueva Constitución de 1998, movimiento unitario que aglutina a los negros con propuestas que canalizan recursos tanto de la sierra y costa, también negocia con los lí- internacionales como estatales para el desa- deres negros la creación de organismos estata- rrollo, a través de las organizaciones indíge- les que les canalicen recursos. Luego del falli- nas. Además, desde el primer levantamiento do intento del gobierno de Abdalá Bucaram de 1990, los indígenas han incorporado de- (agosto 1996-febrero 1997) de organizar el mandas generales que trascienden a sus inte- Ministerio Étnico, durante el gobierno de Fa- reses corporativos étnicos, como el caso de los bián Alarcón (febrero 1997- agosto 1998) se planteamientos que cuestionan las políticas crea el Consejo para el Desarrollo de los Pue- de ajuste estructural, de eliminación de subsi- blos Indios y Negros -CONPLADEIN-. Este dios a la luz eléctrica o del gas para uso do- organismo que incluía a indígenas y negros, se méstico y, recientemente, la adopción del dó- fragmentó por las rivalidades que surgieron lar como la nueva moneda nacional. Las de- entre estos grupos en torno a cómo adminis- mandas indígenas han sido exitosas al cam- trar los recursos del Programa de Desarrollo biar la imagen de la identidad nacional de de los Pueblos Indígenas y Negros del Ecua- mestiza a plurinacional; al cuestionar las per- dor -PRODEPINE-, financiado por el Banco cepciones racistas de pasividad y falta de inte- Mundial. Los indígenas formaron el Consejo ligencia de los indígenas, algunos de los cua- de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos les ocupan en la actualidad, altos cargos polí- del Ecuador -CODENPE- y los negros, la ticos y públicos, y al incorporar a una parte Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano - de la intelectualidad indígena al Estado, co- DAE-, para canalizar los recursos del PRO- mo representante de su grupo y como inter- DEPINE (“El Universo”, 28 mayo, 2000). mediaria entre éste y el Estado. Es interesante anotar que la propuesta que Los afroecuatorianos son un nuevo grupo más publicidad ha tenido es la de creación de que busca incorporarse al Estado. El interés de comarcas y palenques negros, sobre todo el los líderes del movimiento negro de ser reco- planteamiento de crear “La Gran Comarca del nocidos como grupo corporativo coincide con Norte” en los cantones Eloy Alfaro y San Lo- el interés del Estado y del Banco Mundial de renzo de la provincia de Esmeraldas (Consejo 64 ICONOS
  4. 4. …pese a su impacto democratizador… parecería que la incorporación de los indígenas y de los afroecuatorianos no se basa tanto en la creación de ciudadanías nuevas, como en relaciones paternalistas, en su búsqueda de inserción en nuevos pactos corporatistas y en la resignificación de la noción populista de "pueblo" de Palenques 1999, 2000; Halpern y Twine tos, en el arte y la literatura se basaron en po- 2000). La Gran Comarca, que incluiría a ne- líticas estatales que suponían la necesidad de gros y a indígenas del norte de Esmeraldas, les los indios de un reconocimiento especial. Los brindaría un “territorio propio” para “afianzar antropólogos y sociólogos también estudia- nuestra identidad étnica y cultural y mante- ron a los indígenas como un grupo con una nernos [...] como pueblo culturalmente dife- cultura específica que se manifiesta en prácti- renciado”, tener “poder político-administrati- cas tales como la reciprocidad y la comuni- vo y representación en el Estado”, “adminis- dad, supuestamente diferentes de las prácticas trar, manejar y usar de manera sostenible culturales del resto de la población. nuestros recursos naturales” y “tener participa- Los descendientes de los esclavos africanos ción directa en la elaboración, ejecución y ad- no tuvieron, con las excepciones de Cuba y ministración de los proyectos de desarrollo” Brasil (Wade 1997: 33), un reconocimiento (Consejo de Palenques 1999: 6-8). especial o positivo por parte del Estado. Fue- Al igual que en otros países de la región ron vistos como ciudadanos normales o fue- como Colombia (Wade 1998), estas propues- ron invisibilizados en sus países. En todo ca- tas ilustran un proceso de “relocalización de la so, a diferencia de los indígenas, no fueron ‘negritud’ en estructuras de alteridad que ca- institucionalizados como “otros” que tenían da vez se parecen más a la ‘indianidad’” (Wa- necesidad de políticas estatales específicas. de 1997: 37). El que muchas organizaciones Recién en los años 90 se crean políticas esta- y movimientos negros presenten sus deman- tales específicas para los afroecuatorianos, vis- das al Estado como si fueran indígenas se ex- tos como un grupo con una cultura diferente plica, según Peter Wade, por la forma en la y necesidades particulares. que el Estado construyó las categorías “negro” Al ser construidos por el Estado, por los e “indígena” y por los éxitos de las demandas científicos sociales y por las iglesias como una de los movimientos indígenas a los estados cultura diferente, con necesidades propias, y nacionales en las últimas dos décadas. al existir toda una tradición de políticas esta- Los estados latinoamericanos, desde la tales específicas para los indígenas fue más fá- época colonial, han construido a los indíge- cil que se crearan más organizaciones e iden- nas como personas con una cultura diferente, tidades indígenas que negras, pues como lo que necesitan de un trato especial y con obli- demuestra Anthony Marx (1998), para que se gaciones específicas ante el Estado. Así, la ca- creen identidades raciales y étnicas es funda- tegoría de indio fue una construcción admi- mental que el Estado categorice a la pobla- nistrativa colonial que reguló el pago del tri- ción con políticas que diferencien a los distin- buto indígena hasta el siglo XIX (en el Ecua- tos grupos étnicos. Las políticas estatales tam- dor hasta 1857). Según Wade, desde los años bién facilitaron el proceso organizativo de 20 y 30 las políticas estatales indigenistas que quienes fueron construidos como grupos ét- rescataban el glorioso pasado de las civiliza- nicos o raciales diferentes. Como resultado de ciones prehispánicas en museos, monumen- esta tradición estatista, las demandas indíge- ICONOS 65
  5. 5. tes grupos como indígenas, su derecho a de- cidir sus prioridades de desarrollo y a contro- larlo, la urgencia de que sus territorios ances- trales sean respetados y a que se reconozca a la medicina tradicional, así como aquel refe- rido a retener “sus costumbres e instituciones, incluyendo los métodos tradicionales para re- solver conflictos y ofensas de los miembros de las comunidades, siempre y cuando no sean incompatibles con los derechos fundamenta- les estipulados por el Derecho nacional e in- ternacional” (Dandler 1999: 121). Los proyectos de constituir palenques y co- marcas, por un lado, como lo reconocen Hal- pern y Twine (2000), son parte de la resisten- Gonzalo Vargas cia de las comunidades rurales de esta zona al despojo de sus tierras por parte de empresas capitalistas camaroneras, madereras y de nas fueron atendidas por los estados latinoa- agroexportación. Un problema que presenta mericanos. En los años 90, en varios países se este proyecto radica en que asume que no hay lograron reformas constitucionales que seña- conflictos entre indígenas y afroaecuatorianos lan el carácter pluricultural o plurinacional de en el norte de Esmeraldas, entre tanto las et- las naciones, que reconocen sus “territorios nografías de Norman Whitten sobre esta zona ancestrales” a los indígenas y se crean políti- presentan una visión menos idílica, pues de- cas específicas de educación bilingüe, de res- muestran que los indígenas ven con recelo que cate de la medicina tradicional y de respeto el grupos cada vez más numerosos de afroecua- derecho consuetudinario en las comunidades torianos se asienten en sus territorios, tampo- indígenas, entre otras. co ven con buenos ojos las uniones entre Debido al éxito de ciertas demandas de los hombres negros y mujeres indígenas (1974: movimientos indígenas, algunos afrolatinoa- 51). Las zonas donde se propone crear palen- mericanos en Colombia (Wade 1998) y ques tienen altos índices de pobreza y no que- Ecuador están siguiendo este patrón para ne- da claro si estos palenques pudiesen convertir- gociar con el Estado. Frente a éste y a los or- se en reservas negras, tipo reservaciones indí- ganismos internacionales se presentan como genas estadounidenses, en los lugares más po- portadores de una cultura diferente que ocu- bres y marginados de la sociedad. pa un territorio ancestral y demandan se le re- En todo caso, y pese a los problemas que conozca su territorio, se les otorgue recursos presenta el proyecto de constitución de pa- para rescatar y afianzar su cultura y sus for- lenques y comarcas, esta propuesta ilustra el mas de organización económica, y para de- patrón corporatista con el que los grupos su- fender sus territorios de la penetración de las balternos negocian con el Estado. Las comar- empresas capitalistas que los desplazan. Es cas y palenques permitirán que algunas orga- importante anotar que tanto las demandas in- nizaciones de afroecuatorianos manejen re- dígenas como las de los afroecuatorianos se cursos estatales e internacionales para proyec- basan en la Convención N° 169 de 1989, de tos de desarrollo. La administración de estos la Organización Internacional del Trabajo - proyectos, la elaboración de políticas etnoe- OIT-. Este instrumento internacional sobre ducativas, el rescate de las tradiciones permi- los derechos de los pueblos indígenas estipula tirán que algunos líderes e intelectuales ne- el derecho a la autoidentificación de diferen- gros accedan a puestos de trabajo estatales o 66 ICONOS
  6. 6. cuasiestatales y manejen recursos económi- mo habitantes negros de ciudades en las cua- cos. La movilidad social de algunos líderes se les se los discrimina y se los relega a las ocu- complementaría con su reconocimiento co- paciones más humildes. Es interesante anotar mo interlocutores ante el Estado. El ser líder además, que estas propuestas de volver al o representante del “pueblo negro” dota de campo se basan en visiones urbanas de lo ru- una serie de privilegios económicos y de sta- ral, que lo idealizan como área donde su- tus social. puestamente se asienta la cultura negra an- Además, para que estos líderes representen cestral. Ésta es vista como una serie de prác- a los negros deben establecer activa y conti- ticas y creencias tradicionales específicas que nuamente las diferencias entre los negros y los comparten todos los afroecuatorianos que otros grupos. Por esto se rescatan y se crean existen sin conflictos internos, y desconoce tradiciones en todo tipo de manifestación los problemas de pobreza y las historias de cultural como la música, la poesía, la medici- explotación de estas regiones. na tradicional, entre otras, y “las formas an- La búsqueda por parte de los líderes del cestrales para resolver conflictos internos” movimiento afro de la verdadera cultura ne- (Consejo de Palenques 2000: 25). Como lo gra, que determinaría lo que significa ser ne- anota Charles Tilly (1998: 61-62), “los líde- gra o negro, tiene implicaciones autoritarias. res de los grupos étnicos muchas veces ad- ¿Quién tiene la autoridad para dictaminar quieren un interés en mantener las distincio- qué significa ser negro o negra? ¿Quién será nes o diferencias entre las clases dominantes y incluido o excluido de la verdadera negritud? sus seguidores; se vuelven partidarios de la Si como se anotó, para ser verdaderamente educación bilingüe, de instituciones cultura- negro hay que pertenecer a las áreas ancestra- les diferentes y de la protección legal de cate- les donde históricamente ha existido la negri- gorías” étnicas. Por esto estos líderes buscan tud, ¿qué hacer con los negros de la ciudad? preservar e incrementar las distinciones cate- Por último, Norman Whitten (1974) de- góricas entre los afroecuatorianos y los otros muestra que las relaciones de género no son grupos étnicos. El que a corto y mediano pla- igualitarias dentro de las comunidades negras zo esta búsqueda de la diferencia contribuya o del norte de Esmeraldas. ¿Es apropiado y li- no a reducir la desigualdad social entre negros berador que se busquen formas tradicionales y no negros es una pregunta abierta cuya res- de resolver conflictos y formas de “poder y puesta dependerá de que los palenques y co- autoridad ancestrales” que relegan a las muje- marcas se vuelvan reservaciones desde las cua- res a un rol secundario? les los sectores marginados de la sociedad ad- ministren la pobreza de sus regiones exclui- das, o de que exista un verdadero interés del El “pueblo” y el populismo Estado por otorgar recursos para desarrollar estas áreas. Una vez que “el pueblo” es una construcción Es interesante anotar que algunos líderes discursiva más que una realidad sociológica del movimiento afroecuatoriano aceptan las evidente y que “es una palabra cuyo significa- visiones dominantes en torno a que la verda- do tiene tantos matices como aplicaciones dera negritud se expresa en las áreas rurales, tiene el término” (Samuel 1984: 23), es im- tal vez debido a la búsqueda de espacios te- portante analizar los usos de esta noción por rritoriales desde los cuales negociar con el Es- parte de los políticos y de las organizaciones tado, estrategia que dio buenos resultados a sociales que dicen encarnarlo. A continua- las organizaciones indígenas de la amazonía. ción, hago un resumen bastante escueto de Estas visiones del negro como campesino los avatares que ha sufrido este término desde contribuyen a que los negros no sean vistos los años 30 y 40 en que emerge el populismo en sus realidades actual y futura, es decir co- con José María Velasco Ibarra, hasta los usos ICONOS 67
  7. 7. dossier Los apelativos e invocaciones a los grupos subalternos como "el pueblo" han ido acompañados por movimientos que han concebido que la democracia no debe basarse en el respeto a una normativa y a una serie de procedimientos y reglas de juego… más bien, es vista como una forma directa de participación popular… que se dan de esta categoría, por parte de al- bien” y los excluidos abarca todos los ámbitos gunos líderes del movimiento indígena. de la sociedad. Para Velasco Ibarra, en los años 30 y 40, El discurso de Abdalá Bucaram articuló la “el pueblo” fue una construcción política. És- lucha entre el pueblo y la oligarquía como te se enfrentaba a la oligarquía que usufruc- una confrontación antagónica y moral predo- tuaba del poder a través del fraude electoral. minantemente simbólica y cultural. Bucaram El discurso velasquista tuvo gran eficacia, no cuestionó las bases económicas de la do- pues la mayoría de sectores organizados de la minación, pues dijo creer que el mercado ca- sociedad veían a la política como la arena pitalista iba a democratizar la sociedad aca- donde se constituía el poder de la sociedad. bando con los privilegios estamentales y los Como se evidenció en “La Gloriosa” con las monopolios de los empresarios de la oligar- insurrecciones militar-populares del 28 y 29 quía tradicional. Su discurso apuntó, más de mayo de 1944 en contra de un presidente bien, al reconocimiento de formas de ser y de liberal, la lucha política entre la oligarquía li- vivir que dijo eran características de las perso- beral y el pueblo velasquista fue moral y abar- nas comunes y que se diferenciaban de las de có todos los aspectos de la sociedad. Además, los “aniñados.” Así, “el pueblo” de Bucaram esta articulación de lo popular excluía a quie- se distinguió de la oligarquía por lo que el lí- nes no podían votar e imaginaba al Ecuador der dijo son su manera de vestir, lenguaje, como un país de ciudadanos blancos y mesti- gusto culinario y formas de masculinidad. Es- zos en el que los indios y los negros estaban ta confrontación discursiva incluyó dentro de fuera de la política. la categoría “pueblo”, a grupos tan disímiles A partir de la fundación de Concentración como las elites empresariales marginales de de Fuerzas Populares -CFP- realizada por origen libanés de Guayaquil -vistas por las eli- Carlos Guevara Moreno en 1949, los térmi- tes tradicionales como contrabandistas-, has- nos “pueblo” y “oligarquía” adquieren, cada ta los más pobres y excluidos. vez con mayor fuerza, un contenido social. El El peso de las tradiciones políticas populis- término profundamente ambiguo y poco es- tas, que se basan en la articulación discursiva pecífico de “pueblo” incluyó a los pobres, a de lo que diferentes líderes consideran como los trabajadores del sector informal de la eco- “lo popular”, ha influido para que las diferen- nomía, a los marginados y a los excluidos. tes organizaciones sociales que buscan nego- Obviamente, estos cambios en el sentido de ciar sus prebendas específicas con el Estado, la palabra “pueblo” reflejan el incremento del recurran a este discurso y a esta retórica pre- número de pobres que trabaja en el sector in- sentándose como la encarnación del “verdade- formal y que vive en las ciudades en condicio- ro pueblo ecuatoriano”. Así, cuando los sindi- nes de exclusión. Las elecciones de 1996, en catos obreros, por ejemplo, negociaron sus ne- las que ganó el candidato del Partido Roldo- cesidades específicas de forma corporativa con sista Ecuatoriano -PRE- Abdalá Bucaram, de- el Estado, dijeron “representar y encarnar los muestran cómo la oposición entre la “gente anhelos y aspiraciones de todo el pueblo”. Ya 68 ICONOS
  8. 8. que el pueblo no se puede autorepresentar y ticipación popular, como la ocupación de es- autoconstituir, pues no está ahí como un dato pacios públicos, la aclamación de líderes y las empírico sino que es una relación de posicio- chiflas e insultos a los oponentes. Por esto la nalidades discursivamente construida siempre política populista se basa en la constante acla- se necesita de expertos o de elites que expre- mación y legitimación plebiscitaria del líder. sen, articulen, descubran y glorifiquen lo que La política populista sólo puede tener políti- ellos consideran como “lo popular”. Esta bús- cos que encarnen los “buenos” valores popula- queda del pueblo, no sólo legitima a quienes res o sus rivales vistos como enemigos del pue- se autoproclaman como sus portavoces y su blo. Los políticos se convierten en ventrílo- encarnación, también se basa en la exclusión cuos que hablan en nombre del pueblo, dicen de quienes no son pensados dentro del campo personificarlo y lo constituyen como pueblo. de lo popular y que, por lo tanto, o son parte Esta categoría se transforma en un principio del bloque en el poder o no existen en el ima- de legitimidad del poder bastante ambiguo. ginario y discurso políticos. Por un lado, los políticos tienen que personi- Así, los indígenas y los negros no fueron ficarlo, constituirlo y mimarlo. Por ello, or- parte de la construcción discursiva “pueblo” questan manifestaciones y mítines para de- articulada por Velasco Ibarra, ni estuvieron mostrar y escenificar la voluntad popular y presentes en la construcción del “pueblo” que también distribuyen recursos y prebendas pa- realizaron los sindicatos obreros de inspira- ra su pueblo. Pero, por otro, la voluntad po- ción marxista o democratacristiana. pular sólo es pensada como un dato moral-éti- Parece ser que el concepto de “pueblo” co homogéneo que no admite divergencias, usado por los líderes indígenas se ha transfor- contradicciones o variaciones. Esta apropia- mado en esta última década. Cuando la CO- ción del poder político en nombre de los inte- NAIE irrumpió en la esfera pública con el le- reses del pueblo, que los políticos dicen encar- vantamiento indígena de 1990 los líderes di- nar, lleva a los peligros del autoritarismo po- jeron ser “pueblos o nacionalidades indígenas pulista. Así, quienes se autoproclaman como que buscaban una ciudadanía que los recono- su encarnación se sitúan más allá del respeto a ciera como ciudadanos diferentes” (León las normas y procedimientos de la democracia 1994). Cuando algunos líderes de la CO- liberal, que son vistas como obstáculos para NAIE se tomaron el Congreso el 21 de enero conseguir las verdaderas aspiraciones del pue- del 2000, el presidente de esta organización blo que, por supuesto, son construidas de Antonio Vargas, articuló una noción de pue- acuerdo a los caprichos de los líderes. blo diferente cuando dijo “el pueblo ecuato- Las acciones colectivas del 21 de enero del riano ha triunfado” (“El Comercio” 22 de 2000, que terminaron en el derrocamiento del enero, 2000). Según este líder “el pueblo” se- presidente Jamil Mahuad, forman parte de es- rían quienes ocuparon el Congreso, es decir, ta tradición populista de ver la democracia co- los indígenas y los militares liderados por el mo la ocupación de espacios públicos. Los in- Coronel Lucio Gutiérrez quien también in- dígenas, sus aliados de izquierda y los milita- cluyó a los indígenas dentro de esta categoría: res ocuparon los centros donde se asienta el “hoy el pueblo ecuatoriano ha tomado la de- poder político y del cual se sienten excluidos: cisión de refundar el país” (Ibid). el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y el Los apelativos e invocaciones a los grupos Palacio Presidencial. La toma de espacios pú- subalternos como “el pueblo”, han ido acom- blicos en nombre del pueblo fue vivida como pañados por movimientos que han concebido una forma directa de ejercer la democracia. que la democracia no debe basarse en el respe- Desde una tradición populista e izquierdista, to a una normativa y a una serie de procedi- la democracia fue conceptuada como un siste- mientos y reglas de juego. La democracia, más ma corrupto que no representa los verdaderos bien, es vista como una forma directa de par- intereses del pueblo. Como las instituciones y ICONOS 69
  9. 9. dossier las normas del convivir democrático no se per- líderes de las organizaciones indígenas y cibieron como incluyentes, no asombró que afroecuatorianas negocian con el Estado y los líderes indígenas formaran alianzas con los con el sistema político. Esta sección estudia militares para dar un golpe de Estado al que lo las estrategias de la gente común negra e indí- caracterizaron como un “gran movimiento de gena para acomodarse o resistir a la domina- protesta popular”. Es interesante que los gol- ción étnica y racial. El estudio de las estrate- pes de Estado del 5 de febrero de 1997 en gias con las que los grupos discriminados so- contra de Bucaram, y del 21 de enero del brellevan su situación, que los marca como 2000 en contra de Jamil Mahuad fueran da- inferiores y los margina de los recursos que dos en nombre del “pueblo movilizado”, en son otorgados a los miembros de los grupos este caso mayoritariamente indígena, que se dominantes, es una puerta de entrada privile- toma las calles para refundar la democracia. giada para estudiar la cultura política de los Parecería que, al menos en estos dos momen- grupos subalternos y el significado que tiene tos de efervescencia colectiva, se resignificó la la ciudadanía en su vida cotidiana. Los miem- categoría de “pueblo”. Los indígenas, dejaron bros de los grupos racializados como inferio- de ser los excluidos, y se transformaron en la res han desarrollado una serie de estrategias encarnación del “pueblo virtuoso”. para resistir o acomodarse a la discriminación La falta de fe en la democracia de algunos racial en el día a día. Éstas se basan en un re- líderes del movimiento indígena tal vez se ex- pertorio de prácticas y discursos que utilizan plique por el incremento de su marginación y su dignidad para negociar el acceso a recursos pobreza en las últimas décadas, que coincide económicos, culturales y políticos básicos o con el último período de gobiernos civiles. en casos extremos, su integridad física. Los Desde la crisis de los años 80, como lo anota actores sociales, por lo general, recurren a es- Andrés Guerrero (2001: 222-223), los sala- tas estrategias casi espontáneamente pues las rios urbanos que eran fundamentales para la aprenden al observar las respuestas de familia- reproducción de los campesinos indígenas, res y amigos al racismo, o de sus éxitos o de casi desaparecen. Los migrantes jóvenes no sus errores en el pasado. consiguen trabajo en el sector formal de la Al analizar el último proceso de democra- economía y tienen que subsistir del comercio tización en América Latina, Guillermo informal. El Estado además, recorta los pro- O’Donnell (1999: 320) señala que se han da- gramas de salud, educación, vivienda y de do procesos “truncados de ciudadanía o ciu- construcción de carreteras. Me parece que la dadanías de baja intensidad” que si bien res- pobreza no explica totalmente su falta de ape- petan y garantizan el derecho al voto, no lo go a las prácticas de la democracia liberal. hacen con los derechos civiles de los ciudada- Más bien esta falta de fe es producto de una nos. Así, de acuerdo con O’Donnell, en la tradición populista de no respetar la normati- mayoría de países de la región, con excepción vidad democrática y de la visión instrumental de Costa Rica y Uruguay, no se vive dentro de de la democracia que comparten la mayoría un estado de derecho. Debido a que no hay de políticos del país sin distinción de tenden- igualdad ante la Ley, el sistema legal no otor- cias ideológicas, etnicidad y de sus discursos y ga estabilidad y regularidad a las relaciones de autoproclamas como verdaderos demócratas. los ciudadanos con el Estado y a las interac- ciones entre ellos. Esto significa que mientras los poderosos están más allá de la Ley, porque El estado de derecho y las luchas cuando les conviene pueden escapar de ésta a por la igualdad en la vida cotidiana 1 través de la corrupción o de sus contactos con Se ha analizado el peso de las tradiciones cor- 1 Esta sección está basada en mis trabajos sobre racismo poratistas y populistas en la forma en que los y vida cotidiana. (Véase De la Torre 1996 y 2002) 70 ICONOS
  10. 10. los magistrados que no tienen que rendir conseguir empleo. De esta manera, los indivi- cuentas a nadie sobre su actuación, los pobres duos del grupo dominante todavía pueden y los miembros de los grupos racializados co- ejercer una gran influencia al definir las carac- mo inferiores sienten la Ley como un sistema terísticas morales y éticas que deben tener sus que los oprime y los margina. Debido al ca- subordinados para merecer sus favores, de rácter drástico de las leyes, gran parte de la manera que encajen dentro de sus visiones de población está al margen de lo legal y es vul- quién es un buen subordinado. nerable a la represión policial cuando, por Si bien el paternalismo es la estrategia más ejemplo, los vendedores ambulantes ocupan común con la que los indígenas y los afroe- el espacio urbano sin permisos de venta o cuatorianos negocian su integridad y acceso a cuando los pobres invaden o se asientan o te- derechos, hay ocasiones en que articulan dis- rrenos para construir viviendas. Además, la cursos y prácticas basadas en la ciudadanía Ley no garantiza que las agencias estatales tra- para resistir al racismo. Muchos entrevistados ten a todos los ciudadanos como iguales. Pa- indígenas y afroecuatorianos usaron el discur- ra que los pobres y los miembros racializados so de la igualdad y de los derechos ciudada- como inferiores sean atendidos en las oficinas nos en sus discusiones y propuestas de qué burocráticas o para que tengan acceso a sus hacer para acabar con el racismo. Por ejem- derechos a la educación pública o a la salud plo, un profesor afroecuatoriano manifestó: tienen que suplicar favores o ir con recomen- “Estoy buscando aceptación, que seamos tra- daciones de notables para que los funciona- tados con los mismos derechos y deberes que rios de Estado cumplan con sus deberes y todo el mundo. Eso es lo único que estamos atiendan y solucionen sus pedidos. pidiendo y yo estoy pidiendo eso, no con gri- Ya que los derechos constitucionales de tos, no con llantos, sino con un trabajo, con ciudadanía no protegen a la gente común de mi sacrificio, con mi esfuerzo”. Un estudian- la arbitrariedad de los agentes represivos del te universitario indígena anotó, “uno como Estado y de los ciudadanos poderosos, los po- indio tiene que demostrar la dignidad de uno bres y los excluidos dependen de patrones po- que es libre en un país democrático en donde derosos o de políticos para que los protejan hablan de igualdad. Y no sólo debe haber pri- de la arbitrariedad policial o de los ricos. La vilegio para los mestizos sino también privile- debilidad de las prácticas ciudadanas contras- gio y mejores condiciones para los indios”. ta con la fuerza del paternalismo como meca- La lucha colectiva en contra de la violencia nismo para acceder a recursos estatales, a po- policial es una estrategia que privilegia los de- sibilidades de empleo y a la movilidad social. rechos humanos y la igualdad de los afroecua- En condiciones de fuerte desigualdad, en torianos. Por esto “los plantones frente a las aquellas sociedades en las cuales los derechos instituciones públicas,” y los recursos de ha- ciudadanos están escritos en la Ley pero no beas corpus para sacar de la cárcel a personas funcionan en lo cotidiano, para los pobres y detenidas injustamente son mecanismos que las personas de grupos étnicos racializados co- usa la Federación de Organizaciones Negras mo inferiores los contactos personales con los de Pichincha para demandar sus derechos, vi- miembros de las clases dominantes dan pro- sibilizar el problema de los negros con la Poli- tección de la arbitrariedad policial y acceso a cía y buscar aliados con grupos que luchan recursos a los cuales de acuerdo con la Ley se por los derechos humanos. Es interesante que tiene derecho pero no acceso. Así, los indíge- la estrategia de algunas organizaciones negras nas y los afroecuatorianos, al igual que otros como la Afro 29 de Quito sea la de otorgar un pobres y desamparados, usan sus contactos carné de identificación a sus miembros, a tra- con los “notables” para acceder a derechos vés de la Asamblea Permanente de los Dere- fundamentales como: un cupo en la escuela o chos Humanos, para que lo presenten cuando en el colegio, una cama en el hospital, o para los policías les pidan una identificación. ICONOS 71
  11. 11. dossier Conclusiones ayudará en todo caso, a terminar con las imá- genes y visiones racistas que asignan a los in- Este trabajo ha analizado las ambigüedades dígenas y a los negros las ocupaciones más de las demandas y de las acciones de las orga- humildes y el trabajo manual. nizaciones afroecuatorianas e indígenas para Al darse la movilización a través de discur- la democratización de la sociedad. Por un la- sos en nombre del pueblo que lucha antagó- do, es indudable que el movimiento indígena nicamente en contra de la oligarquía y al fa- y las organizaciones afroecuatorianas han te- vorecerse concepciones de la democracia que nido un profundo impacto democratizador. desconocen las instituciones de la democracia Muchas de sus demandas como la lucha con- liberal y que privilegian la ocupación de espa- tra la corrupción y la impunidad de los pode- cios y las alianzas con quien sea para llegar al rosos o las prácticas que resisten la discrimi- aparto estatal, la democracia sigue siendo vis- nación a través de la construcción de la ciuda- ta únicamente desde una perspectiva instru- danía, tienen un gran potencial para profun- mental. Algunos líderes de las organizaciones dizar el significado de la democracia. Los mo- políticas de los indígenas, por supuesto, no vimientos étnicos han cuestionado las imáge- son los únicos que tienen visiones instrumen- nes racistas creadas desde la época colonial tales de la democracia y de la Ley. Sus prácti- para marginar a quines representan de los re- cas, más bien, se parecen cada vez más a las de cursos y oportunidades a los que han tenido los otros actores políticos. Lo grave es que la acceso los blancos y los mestizos. Estos movi- democracia, que permitió el surgimiento y la mientos también han promovido la revalori- expresión del movimiento indígena, y en me- zación de identidades indígenas y negras. Y, nor medida del afroecuatoriano, no sólo a por primera vez en la historia, los líderes e in- través de políticas estatales al traspasar recur- telectuales indígenas y afroecuatorianos dis- sos a éstos grupos, sino también por la falta cuten con los representantes del Estado, con de represión, esté cada vez más desinstitucio- los partidos políticos, los medios masivos de nalizada. Desde el año 1996 el Ecuador ha te- comunicación y con otros actores sobre pro- nido 4 presidentes y ha experimentado dos blemas públicos de envergadura nacional. golpes de Estado semiconstitucionales. Las Pero por otro lado, cuando los líderes de acciones de los políticos y de los líderes de al- las organizaciones indígenas y negras presen- gunos movimientos sociales como la CO- tan sus demandas al Estado en la esfera públi- NAIE, entre otros, han colocado a los milita- ca, utilizan muchas veces las retóricas y las res, al igual que en el pasado, en árbitros de prácticas populistas y corporatistas que fue- los destinos del país. ron exitosas en el proceso de incorporación En condiciones en las que el estado de de- de otros grupos subalternos. Los representan- recho no informa el acceso a los derechos y tes del Estado han favorecido estas estrategias obligaciones que existen en las leyes y las de negociación pues han sido el instrumento constituciones no asombra el peso de las histórico a través del cual se ha canalizado la prácticas parternalistas. El problema es que protesta. Es apresurado llegar a conclusiones éstas no permiten ver la dominación como un sobre si las demandas corporatistas de las or- fenómeno estructural y privilegian el acceso ganizaciones indígenas y afroecuatorianas de un individuo, grupo o familia a recursos, ayudarán a reducir la desigualdad social entre antes que la lucha colectiva para que la igual- los diferentes grupos étnicos o si sólo conse- dad ciudadana se convierta en una realidad. guirán la incorporación de algunos líderes al A diferencia de la visión de la exclusión aparato estatal y su movilidad social. Este ciudadana como una anomalía y una contra- proceso de movilidad social, aunque fuera de dicción con las categorías liberales de la igual- un número relativamente pequeño de perso- dad, muchas feministas, teóricos postestructu- nas de grupos racializados como inferiores, ralistas y postcoloniales sostienen que la ciu- 72 ICONOS
  12. 12. dadanía es en sí un proceso que a la vez que incluye, excluye a varias categorías de la pobla- ción. Argumentan que la exclusión de las mu- jeres o de los no blancos no es una anomalía o una desviación de un patrón universalista que podrá ser corregido por las demandas de mo- vimientos sociales, sino que está basada en la forma en que han sido construidas las catego- rías modernas de ciudadano, derechos, demo- cracia, esfera pública, etc. Todas estas catego- rías, aparentemente universalistas, se han for- jado con la imagen del hombre blanco occi- dental y de clase media alta como punto de re- ferencia normativo. “Las características, cuali- dades, comportamientos e identidades de Gonzalo Vargas quienes han sido considerados como miem- bros de la comunidad política se han derivado de una serie de valores, experiencias, modos discursivos, rituales y prácticas que explícita e A diferencia de estas críticas inspiradas en implícitamente privilegian a los hombres y a el feminismo y en el postestructuralismo, his- lo ‘masculino’ y excluyen a las mujeres y a lo toriadores y sociólogos como Charles Tilly ‘femenino’” (Jones 1998: 221). (1998: 198-99), reconocen que si bien las re- Basándose en las críticas postestructuralis- tóricas de los derechos y de la ciudadanía se tas y feministas a la noción de ciudadanía, han usado para excluir a diferentes grupos, es Andrés Guerrero sostiene que la ciudadanía importante anotar que son lo suficientemente ecuatoriana se constituyó con base en la alte- universalistas como para permitir que quienes ridad despreciada de los indígenas. “Por sí han sido excluidos luchen por su inclusión ar- misma, la ciudadanía se constituye por vías ticulando demandas y discursos basados en los de esta exclusión. Por su formación histórica, derechos y en la ciudadanía. ¿Será éste el cami- es una relación de dominación que instituye no a través del cual las organizaciones étnicas un ‘afuera indígena’, una exterioridad origi- luchen por una sociedad más democrática e naria conformada por las poblaciones caren- igualitaria, o el peso del pasado privilegiará las tes de racionalidad: los ‘sujetos’ no civilizados prácticas no democráticas del corporatismo, de la República” (2000: 47). del populismo y del paternalismo? El planteamiento de Andrés Guerrero ayuda a reconceptulizar el estudio de la ciu- dadanía de la esfera jurídica del Estado en la Bibliografía vida cotidiana. Su crítica también plantea la pregunta de si los valores que encarnan las Bustamante, Fernando, 2000, “¿Y después de categorías de ciudadano, derechos, democra- la insurrección qué?”, en Ecuador Debate cia, construidos con la alteridad indígena co- N° 49, abril. Pág. 43-56. mo marco constitutivo, son lo suficiente- Chiriboga Zambrano, Galo y Darlic Mar- mente universalistas como para poder incor- desic, Vjekoslav, 1999, Plan operativo de porar a éstos y a los negros con sus demandas los Derechos Humanos. Una propuesta par- particularistas de respeto a su cultura y valo- ticipativa. Quito: ILDIS. res, o si es necesario repensar nuevos concep- Conaghan, Catherine, 1988, Restructuring tos de acción y de pertenencia a la comuni- Domination: Industrialists and the State in dad política. Ecuador. Pittsburgh: University of Pitts- ICONOS 73
  13. 13. dossier burgh Press. _____ 1994, De campesinos a ciudadanos di- Consejo de Palenques, 1999, Propuesta para ferentes. Quito: CEDIME-Abya-Yala. la creación de una comarca territorial de ne- _____ 1997 “Entre la propuesta y el corpora- gros en la provincia de Esmeraldas. tismo”, en Íconos 2, mayo-julio. Pág. 29- _____ 2000 Derechos colectivos de los pue- 40. blos afroecuatorianos. Marx, Anthony, 1998, Making Race and Na- Dandler, Jorge, 1999, “Indigenous People’s tion. A Comparison of the United States, and the Rule of Law in Latin America: Do South Africa, and Brazil, Cambridge: They Have a Chance?”, en Juan Méndez, Cambridge University Press. Guillermo O’Donnell y Paulo Marx, Carlos, 1951, “El Dieciocho Brumario Sérgio Pinheiro (eds.), The (Un) Rule of Law de Luis Bonaparte”, en Carlos Marx, Fede- and the Underprivileged in Latin America, rico Engels. Obras Escogidas. Moscú: Edi- Notre Dame: University of Notre Dame ciones en Lenguas Extranjeras. Press. Pág. 116-152. O’Donnell, Guillermo, 1999, “Poliarchies De la Torre, Carlos, 1996, El racismo en and the (Un)Rule of law in Latin Ameri- Ecuador: experiencias de los indios de clase ca: A Partial Conclusion”, en Juan Mén- media, Quito: CAAP. (Segunda edición dez, Guillermo O’Donnell y Paulo Sergio Abya-Yala 2002). Pinheiro (eds.), The (Un) Rule of Law and _____ 2002, Afroquiteños: ciudadanía y racis- the Underprivileged in Latin America, No- mo, Quito: CAAP. tre Dame: University of Notre Dame Guerrero, Andrés, 2000, “El proceso de iden- Press. Pág. 303-339. tificación: sentido común ciudadano, ven- Samuel, Raphael, 1984 “Historia Popular, triloquía y transescritura”, en Andrés Gue- Historia del Pueblo” en Raphael Samuel rrero (ed.), Etnicidades, Quito: FLACSO. (ed.), Historia Popular y Teoría Socialista, Pág. 9-61. Barcelona: Editorial Crítica, 1984. Pág. _____ 2001, “Los linchamientos en las co- 15-48. munidades indígenas. ¿La política perver- Stepan, Alfred, 1978, The State and Society. sa de una modernidad marginal?”, en Peru in Comparative Perspective, Prince- Ecuador Debate N° 53. Pág. 197-226. ton: Princeton University Press. Halpern, Adam y France Winddance Twine, Tilly, Charles, 1998, Durable Inequalities, 2000, “Antiracist activism in Ecuador: Berkeley: University of California Press. Black-Indian community alliances”, en Wade, Peter, 1997, Race and Ethnicity in La- Race &Class Volumen 42, N° 2, octubre- tin America. London: Pluto Press. diciembre: 19-33. ______ 1998 “The Cultural Politics of Jones, Kathleen, 1998, “Citizenship in a Wo- Blackness in Colombia”, en Norman man-Friendly Polity”, en Gershon Shafir Whitten y Arlene Torres (ed.) Blackness in (ed.), The Citizenship Debates, Minneapo- Latin America and the Caribbean. Social lis: Univesrity of Minnesota Press. Pág. Dynamics and Cultural Transformations, 221-251. Bloomington: Indiana University Press. León, Jorge, 1991, “Las organizaciones indí- Pág. 311-335. genas: igualdad y diferencia”, en Diego Whitten, Norman, 1974, Black Frontiersmen Cornejo (ed.), Indios, Quito: ILDIS. Pág. Afro-Hispanic Culture of Ecuador and Co- 373-419. lombia, Illinois: Prospect Heights. 74 ICONOS

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