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                                                     “SE VENDE UNA MULA”

                                             ...
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Brígida: Noo me insultes, no me insultes, que soy tu madre. Bueno ya déjame leer tu carta. (Leyendo en voz alta). Mi q...
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Briagoberto: Qué vieja tan más alcahueta es tu madre...voy a aceptar pero que quede claro hija, sólo porque de que la ...
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July: Ah, mira, ya sabes que mi padre vende a july, la mula. ¿verdad?, bueno, si viene algún caballero a preguntar por ...
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Alberto: Entonces, ¿Ya lo sabe usted?:

Briagoberto: ¡Claro mi amigo!, aquí no hay secretos para mí...y menos en cosas ...
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Leocadia: ¡Óigame señor!, le prohíbo que me ande espiando cuando voy al baño. ¿De seguro ya me vio el lunarcito que ten...
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                                                       SEXTA ESCENA
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Pantaleón: Oiga pero que disparate esta diciendo.

Briagoberto: Pues, la verdad, la puritita verdad, que usted es el no...
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Briagoberto: Ya oyeron, ahora sí me creerán. Espérate hijita para que lo veas y le reclames.

July: Ya no lo quiero ver...
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Brígida: ¿Pero cómo es posible mi lic.?, que usted piense que este pobre hombre con cara de renacuajo, ojos saltones, ...
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Se Vende Una Mula

  1. 1. ” “SE VENDE UNA MULA” PERSONAJES: Don Briagoberto___________________ 40 años Doña Brígida______________________ 38 años July______________________________ 19 años Leocadia__________________________ 32 años Alberto__________________________ 30 años Pantaleón________________________ 35 años PRIMERA ESCENA (Briagoberto y su esposa Brígida) Briagoberto (leyendo el periódico): Nada, nada bueno, en este periódico. Brígida: ¿Pues qué noticias estas leyendo viejo?. Briagoberto: Un poco de todo. Aquí dice que la mayoría de los hombres se están yendo al otro lado del río. Brígida: ¿Al Apatlaco?. Briagoberto: ¡No mujer!, me refiero a los U.S.A. Dicen que sus salarios son miserables, que gana más un chofer o un fayuquero que ellos. Brígida: ¿Y porqué no protestan?. Briagoberto: Pues...porque se les arrugan...las palabras digo...porque están divididos y se temen unos a otros. Brígida: Bueno, ¿Y qué otras noticias leístes?. Briagoberto: También leí un artículo de política. De cómo los candidatos se parecen a Daniela Romo...prometen y prometen...y nada. Brígida: Ay, viejo, mejor vamos a comer que tengo un hambre feroz. Briagoberto: Tienes razón, vamos. (Salen de escena los dos). SEGUNDA ESCENA (Brígida y su hija July) July: Mamita, mamita, quiero mostrarte algo muy íntimo . Brígida: Pues, con que no sea tus calzones remendados o el lunarcito que tienes por la coliflor, ¿No sé qué otra me quieres enseñar? July: Ay mamá, me estás apenando. Lo que te quiero enseñar es una carta de Alberto, en la que me pide que le dé...que le dé... Brígida: No hija, no se lo des. Yo sé por qué te lo digo. Así me paso con mi primer novio...y no me cumplió. July: Mamá, sospecho que no me entendiste bien, mi novio desea que le de mi mano, ¿Comprendes?, quiere casarse conmigo. Brígida: ¡Ay chispas!, ya me quemé. July: Dice en su carta que vendrá hoy mismo para hablar con papá y pedirle mi mano, tengo miedo que lo reciba mal, ya sabes qué genio tiene. Brígida: Hija, no temas el que temió ya se murió. July: No mamá si está vivo y va a venir a la casa. Brígida: ¿Qué me habrá querido decir?. Haber dame la carta yo me encargaré de arreglar esto. July: Tenla mami, lela, lela.
  2. 2. ” Brígida: Noo me insultes, no me insultes, que soy tu madre. Bueno ya déjame leer tu carta. (Leyendo en voz alta). Mi querida guerita. July: No mamá, güerita. Lo que pasa es que le faltó las diéresis Brígida: ¡Ah, vaya!, ya me extrañaba (Continúa leyendo). ¡Tú sabes que mi caca...cariño es infierno! July: No mamá, es eterno. Brígida: “Y que yo no puedo permanecer lejos de ti, tú sabes cuanto te araño por las noches”, ¡July!. July: ¡Ay mamá!, pareces jardinera cuando lees sin lentes: la riegas. (Le quita la carta y la empieza a leer). Él dice: “T extraño por las noches”. Mira mami, mejor ponte tus lentes (Le coloca los lentes que están puesto en algún lugar cercano a ellas) y sigue leyendo. Brígida: “Y estoy decidido a pedir tu mano, hoy hablaré con tu Padre, tuyo....Alberto”. July: ¿Verdad, qué es maravilloso esto, mamá?, pero tengo miedo. Brígida: Hijita, “no te apures, para que dures”; yo arreglaré esto con tu padre. Mira hablando del buey de Roma y él que se asoma. July: Rey mamá, rey. Briagoberto: Oye vieja, ¿la comida es para hoy o para el mes que entra?, porque ya llevo un buen tiempo esperando en el comedor, y no veo claro, no veo claro. Brígida: Has de tener chinguiñas en los ojos. Bueno ya cállate viejo gruñón. ¿No ves que estoy toda atarantada con lo de la niña? Briagoberto: ¿Y qué tiene la niña?, ¿A poco, ya empezó a soñar con Luis Miguel, Ricky Martín, Mijares o Chente Fernández?. Brígida: No seas sonso, viejo. Lo que ocurre es que hoy vendrá su novio a pedirte su mano. Briagoberto: ¿Cómo que su novio?, si yo ni sabía nada. Brígida: ¿Y eso qué importa?. Lo importante es que vendrá y debes dar tu autorización. Briagoberto: Primero muerto, que dar mi permiso. Brígida: Mira viejo, no le busques tres pies al gato sabiendo que tiene dos. Recuerda como te deje la última vez. Briagoberto: ¡Ah!, eso fue porque me agarraste como el Tigre de Santa Julia...en el baño. Brígida: Mira por el motivo que sea, pero te puse un ojo de cotorra y otro de mapache. ¡Y ya no quiero discutir!. Piensa en que los hombres están muy escasos y no debemos dejar escapar esta oportunidad. Briagoberto: ¡Está bien!, ¡Está bien!. Si quiera díganme que tipo de chango es, para saber en qué manos vino a caer mi hija. July: Mira, papito lindo, consiente en dar mi mano, no seas malo. Ya que cayó alguien, tú no quieres aceptar. Si supieras cuántas veladoras le puse a la Virgen de las solteronas, y que además puse a San Antonio de cabeza comprenderías mi desesperación. Brígida: No se hable, más del asunto. Ellos son jóvenes y merecen esta oportunidad, o ¿Quieres que nuestra hijita ande por atrás de ti?. Briagoberto: ¡No!, ¡No!, ¡Por ahí no!, ¡Por ahí no!. Brígida: No seas mal pensado, me refiero a esconderse. Además piensa que el amor es la luz. Briagoberto: Sí, pero el matrimonio es el recibo. Que me pregunten como me ha ido a mí. Brígida: No te quejes, no te quejes, que a otros les ha ido peor. Bueno entonces estamos todos de acuerdo. Briagoberto: Estamos Kimosabi. Brígida: Sì estamos, bueno iré a ver que la comida esté lista (Sale de escena).
  3. 3. ” Briagoberto: Qué vieja tan más alcahueta es tu madre...voy a aceptar pero que quede claro hija, sólo porque de que la mujer dice “me caso” y la mula “no paso”, la mujer se casa y la mula no pasa, es decir, son igual de necias. No vaya a ser que vayas a salir con tu “domingo siete”. July: ¿Y qué significa eso, papá?. Briagoberto: Que no me vayas a salir con tu chipote chillón. Es decir, embarazada. July: ¡Ay papá!, se nota que me tienes confianza. Briagoberto: Bueno, hija. La burra no era arisca, los palos la volvieron así. Además, si quiera cuéntame cuánto tiempo tienes de conocer a ese espantajo. July: No le digas así papi. Él es un hombre decente y muy mono. Briagoberto: ¿Entonces sus padres, fueron chita y king-kong?. July: No seas así con él, eres muy injusto. Además ya tenemos mucho tiempo de conocernos, 15 días. Briagoberto: ¿¡15 días!?, ¿Y crees que con dos semanas ya es suficiente para conocerse?. ¡Ay, hija!, tu madre y yo, duramos de novios 7 años y ya de casados todavía no terminamos de conocernos. July: Papá, no todos los casos son iguales. Nosotros sentimos eso que llaman: “amor a primera vista”. Briagoberto: Ya tienes el demonio por dentro, muchacha. Que la Santa Torcuata de las Peras te ayude. No quiero ni imaginarme qué será de ti. July: Estando a su lado no me pasará nada; además, la ciencia ya está muy adelantada. Briagoberto: La adelantada fuiste tú...bueno, si aceptaré, no deseo que nada malo pase...aunque esto me hule mal, me hule mal. July: Caray papi, pues ya lávatelo. Briagoberto: No seas mandada hija, que en cuestiones de limpieza yo soy el primero. Ya sabes que no me falla mi baño los sábados. July: Sí papá, ¡Qué lastima que sean sólo los sábados...pero de Gloria!. Briagoberto: Ay July, siempre de bromista, ¿Qué pensará esta hermosa gente de mi?. Mira hija, dejemos este asunto por la paz y avísale a Leocadia que si viene alguien a comprar la mula vieja que tengo en el corral, dile que le diga que me espere, porque ya me anda por deshacerme de ella. July: ¡Ah, sí!, la mula esa a la que le pusiste mi nombre. Mira que llamar July a una mula. Está bien papá, le avisaré inmediatamente. Briagoberto: Bueno, mientras voy a comer porque ya hace hambre. (Salen de escena). TERCERA ESCENA (Alberto conoce a su Suegro) (Leocadia se encuentra en escena, haciendo quehacer, entra a escena July buscándola) July: (Gritando) ¡Leocadia!, ¡Leocadia!, ¿dónde estará?. Leocadia: (Cantando la canción que se elegirá). July: Leocadia, pues ¿Qué no me escuchaste?. Ya te busque por toda la casa, desde hace 10 minutos y no te hallaba. ¿Dónde estabas?. Leocadia: Ay niña, pues es que cuando una está enamorada no escuchamos más que teñidos de campanitas. July: Tienes razón Leocadia, tienes razón. (Haciendo una expresión de muy enamorada). Leocadia: ¿Y de verás niña, para que me andaba buscando?.
  4. 4. ” July: Ah, mira, ya sabes que mi padre vende a july, la mula. ¿verdad?, bueno, si viene algún caballero a preguntar por ella, lo haces pasar y le dices que espere un momento, mientras le avisas a mi papá. Leocadia: Está bien, señorita así lo haré. (Tocan la puerta, y no entra Pantaleón todavía). July: (Diciéndolo al público) ¡Ay San Rodolfo el Greñudo!. Ojalá que mi papi no se arrepienta y le conceda mi mano a mi novio Alberto. (Mientras termina el diálogo July Leocadia abre la puerta, y al terminar su dialogo le dice Leocadia). Leocadia: Señorita en la perta esta, un caballero que desea hablar con su papá. July: (Hablando al público). De seguro que es Alberto. ¡Ay, el corazón late y late como un burro sin mecate! (Diciendo a Leocadia). ¿Qué esperas Leocadia hazlo pasar inmediatamente?. Leocadia: Pásele señor, ésta usted en su casa. Pantaleón: Buenas tardes, ¿Está el señor Briagoberto?. July: (Aparte). No es él...que desilusión. (Refiriéndose a Pantaleón) Siéntese, caballero, mi padre vendrá en un momento. De seguro que ya estará terminando de comer Pantaleón: Deje usted que termine bien de comer y volveré dentro de 10 minutos. Por favor dígale que deseo comprarle la mula que vende. July: Está bien señor, le daré el recado a mi padre. Ya me estoy impacientando porque no viene Alberto. Dijo que vendría como a las 2...y ya son. Briagoberto: (Aparece en escena). Hija, pues, que no piensas comer hoy. Tu madre ya está impaciente porque llegues. July: Ya voy, papacito, ¡Ah!, de verás papi vino un caballero, dijo que deseaba comprar la mula Briagoberto: ¿Y porqué no me hablaste?. July:No quería perturbarte mientras comías. Acuérdate que una vez por salir corriendo, se te iba a quedar la boca chueca. Además dijo que regresaría en unos cuantos minutos. Espéralo mientras lees el periódico. Briagoberto: ¡Está bien!, no me moveré de aquí, pues ya me andaba por vender es bendita mula. Es más lo que gastó en mantenerla que el servicio que me presta. (se sienta Briagoberto y se pone a leer el periódico) July: Bueno, yo iré a comer papi. (Sale de escena). Briagoberto: “Los habitantes de Chinameca tendrán agua en abundancia, porque ya vienen las lluvias”. “En el zócalo de Cuautla una niña realizó un acto de exorcismo...le quito los diablos a su bicicleta”...puras tonterías y babadas, puros chismes, como si no tuviéramos con lo que se platican en la tortillería de aquí. (Tocan la puerta y Leocadia le avisa a Briagoberto). Leocadia: ¡Patrón!. Aquí lo busca un caballero. Briagoberto: Dile que pase inmediatamente. De seguro es el que viene a comprar la mula. Alberto: (Al público). Me hace 5,5 el corazón por los nervios. Pensar que me tengo que enfrentar al gruñón de mi suegro. (A don Briagoberto). Perdone ¿Es usted Briagoberto de la Cueva Ancha?. Briagoberto: Su servilleta. Tome usted asiento. Alberto: Pues... ¿Sabe usted?...esté...yo... yo esté quería... Briagoberto: No me digas más. Sé a que viene usted, mi hija me ha dicho todo.
  5. 5. ” Alberto: Entonces, ¿Ya lo sabe usted?: Briagoberto: ¡Claro mi amigo!, aquí no hay secretos para mí...y menos en cosas tan importantes. Alberto: Entonces, ¿Usted no se opone?. Briagoberto: Qué me voy a oponer, creo que usted y yo llegaremos pronto a un arreglo. Alberto: Pues cuánto me alegro,...sabe tengo una fortuna que acabo de heredar de mi tío Panuncio y tengo pensado emplearlo en esto. Briagoberto: Tanto mejor, así la podrá mantener bien, porque la verdad yo ya no le aguanto el ritmo...come demasiado, es muy tragona. Alberto (Al público) Pero que viejo tan tacaño y tan indiscreto, miren que hablar así de su hija. (A Briagoberto) No me importa cuánto coma...así la quiero. Briagoberto: ¡Claro!. Usted tiene dinero qué le puede interesar un detalle como ese. Además, voy a ser sincero con usted para que después no me reclame. Ha de saber que tiene una llaga junto a la cola, pero eso no es nada. Alberto: ¡Qué barbaridad!, como que no es nada. Briagoberto: Pues no, porque también está coja de una pata. Alberto: Oiga pero si yo no se lo he notado. Sí he visto que se mueve mucho, pero yo imaginé que así caminaba. Briagoberto: Bueno, la verdad no se le nota mucho y si le digo lo de la llaga es para que usted la cure, porque creo que ya le apesta. Alberto: (Al público) ¡Que cochina! y yo que la creía un ángel (A Briagoberto) ¿Y qué otro defecto tiene?. Briagoberto: Pues, déjeme pensar...¡Ah, sí!, ya recuerdo. Debería de ver usted cuando la bañan, se necesita amarrarla, porque tira cada patada que...para qué le cuento. Alberto: Dios mío entonces ¿Tienen que bañarla entre varios?. Briagoberto: Pues, claro, yo sólo no puedo. A veces me ayuda el Pingüino, en otras ocasiones Artemio y Luis Carlos o Lalo. En fin... Alberto (Al público) Y ella que me dijo que nadie la había visto desnuda. Se me hace que es una mosquita muerta. Briagoberto: Bueno, ¿Entonces qué, se la lleva o no? Alberto: Ni que estuviera loco, adiós señor (Sale de escena). Briagoberto: (Al público Qué mala suerte. Se me hace que no podré vender a esta mula. Nadie la quiere. La tendré que regalar aunque sea al circo Ataide para alimento de los leones (Sale de escena). CUARTA ESCENA (Pantaleón reconoce a Leocadia) Leocadia: (Se encuentra haciendo aseo, bailando y cantando la canción que se escoja, en eso la interrumpen pues alguien toca la puerta). A jijos como molestan, ¿Ahora quién será?. Pantaleón: Buenas tardes. ¿Ésta el señor Briagoberto? Leocadia: Sí señor, pase usted, le hablaré enseguida. Pantaleón: Oye, espera, ¿Acaso no eres tú Leocadia de los Cerros Prietos, originaria del Tepehuaje?. Leocadia: La mismita señor, ¿Acaso, usted me conoce?. Pantaleón: ¡Claro Leocadia!, Te conozco desde atrás.
  6. 6. ” Leocadia: ¡Óigame señor!, le prohíbo que me ande espiando cuando voy al baño. ¿De seguro ya me vio el lunarcito que tengo en el cachete derecho?. Pantaleón: ¡No Leocadita!, ¡No!, me refiero a que ya varios años que te conozco. Los dos somos del mismo pueblo. Yo soy hijo de la jitomata, ¿Te acuerdas de mi mamá?. Era la que te espulgaba y te mata los piojotes que tenías. ¿Recuerdas que hasta te encontró una garrapata?. Leocadia: Órale, tampoco se mande. Sí ya me acorde de ti. Cómo no, sobre todo me acuerdo cuando íbamos los dos a cortar nopales...y no cortábamos. Pantaleón: Caray, Leocadia, cómo has cambiado desde entonces...estás como la yerbabuena. Leocadia:¿Y cómo es eso?. Pantaleón: Pues, entre más vieja...más buena. Leocadia: ¡Ay Pantaleón!, cómo serás, ya hasta hiciste que se me arrugara el...vestido. mira mejor después platicamos porque ahí viene el patrón. Yo mejor me voy (Sale de escena). QUINTA ESCENA (Don Briagoberto confunde al novio de su hija) Briagoberto: Buenas, tardes caballero. Pantaleón: Buenas tardes señor. Briagoberto: (Al público) Vaya gustos los de mi hija. (A Pantaleón) Pero tome asiento señor. Pantaleón: Gracias, ¿Sabe?, pues yo deseo que lleguemos pronto a un acuerdo sobre July. Briagoberto: (Al público) Ni modos es el novio de mi hija, le hablaré de ella. (A Pantaleón) Caray amigo, deberás que se lleva usted un tesoro. Pantaleón: Sí ya lo sé, por eso estoy aquí. Briagoberto: ¡Cuídela usted mucho!, mi mujer y yo la adoramos. Pantaleón: Hombre, amigo, no necesita decírmelo. Creo que tengo buen corazón y la trataré con mucho cariño. Briagoberto: Eso lo enaltece a usted. Por favor no vaya a pegarle, ella es muy trabajadora. Pantaleón: Sinceramente ya anduve pidiendo informes aquí en el pueblo y me dijeron que es muy floja. Briagoberto: ¿Cómo pero dígame quién fue el infame que le platicó esa mentira?. Pantaleón: No se enoje, no se enoje. Mire, si quiere dejamos las cosas como están. Total, yo la quiero para cargar leña y para que jale una carreta que tengo y ya. Briagoberto: Pero, ¿Qué esta usted diciendo?, mal nacido. Pantaleón: Pues, la verdad ni modo que me la lleve para tenerla en un nichito. La quiero para que trabaje...y cuando ya no sirva para eso...pues le haré lo mismo que a todas... al matadero. Briagoberto: ¡Desgraciado!, esto lo arreglaremos; usted y yo como los hombres. Pantaleón: (Asustado) Óigame, óigame, ¿Acaso está loco?. Briagoberto: ¿Loco a dicho?.Espere a que llegue mi hija y a ver si es capaz de repetir usted todo lo que acaba de decirme. Pantaleón: Me parece bien, será mejor arreglarme con ella, porque con usted no se puede. Ya verá como ella me da la razón. Briagoberto: Pero que cínico es usted. Espéreme tantito voy a traer a mi hija. (Sale de escena). Pantaleón: A este señor se le borra la cinta del cassette, está chiflado. (Al público) Miren que ofrecer una mula y no quiere que la maltrate, esta loco.
  7. 7. ” SEXTA ESCENA (Pantaleón cuenta a Leocadia l disgustado que esta) Leocadia: (Entra a escena) ¿Qué Pantaleón?, ¿Ya arreglaste tu asunto?. Pantaleón: Qué voy arreglar, con ese hombre no se puede tratar. Leocadia: ¿Cómo que no se puede tratar?. Si conmigo es re buena gente. Pantaleón: ¡Claro, cómo no te va tratar bien!, si tú eres un bombón. Oye, a propósito ¿Eres casada?. Leocadia: No, soy soltera. Pantaleón: ¿Y porqué no te casas?. Leocadia: ¿Y quién quieres que se fije en mi?. Pantaleón: ¿Cómo que quien?, pues yo. A mi me gustaría casarme contigo. Leocadia: Y...si ya tienes mujer y además, con muchos hijos. Que tal si ya te robaste una de la escuela MARIANO ESCOBEDO, de San Gabriel Tetelpa o de Chinameca, ya sabe como son esas chavas de...mejor no lo digo. Pantaleón: Leocadita, de verdad del Osito Bimbo y la Virgen Marínela que soy soltero. Ni siquiera tengo novia. Me gustaría que fueras mi noviecita, aceptas. Leocadia: Bueno...acepto, pero júrame que no me engañas y que me serás fiel siempre. Pantaleón: Te lo juro. Prometo serte fiel hasta que la otra nos separe. ¿Ahora si estás convencida?. Leocadia: Sí. Pantaleón: Entonces...puedo abrazarte. Leocadia: Sí pero no me aprietes mucho, que la fruta magullada ya nadie la quiere. Pantaleón: No seas arisca, que tanto es tantito. Ándale dame un beso en japonés. Leocadia: (Se persina) ¡Ay Dios santo!, ¿Y cómo es eso?. Pantaleón: Pues, hocico con hocico. Leocadia: Eso sí que no. Yo no suelto prenda hasta que el señor cura nos haya dado la bendición. (Pantaleón y Leocadia se abrazan) SÉPTIMA ESCENA (Enojo de Don Briagoberto) (Aparece Don Briagoberto por el fondo y se detiene al ver la escena del abrazo) Briagoberto: (Al público) Pero, ¿Qué es lo ven estos ojos tan hermosos que se han de comer los gusanos?. El novio de mi hija abrazando a la criada. Leocadia: Entonces, ¿juras amarme toda la vida?. Pantaleón: Sí...te lo juro. Briagoberto: (Se acerca muy molesto y los separa). ¡Basta!, ¿Pero qué clase de hombre es usted, acaso es nieto de Don Juan Tenorio o de Juan Cherón?, ¿Cómo es posible que se haya atrevido a abrazar a la criada en mi casa y en mis barbas?, ¿Y tú Leocadia porqué te dejaste?. Leocadia: ¡Ay señor!, pues, es que me estaba gustando mucho...(Molesta) Hasta que usted llegó y echó todo a perder. Pantaleón: Bueno, ¿Y usted qué tiene que ver con esto?. Briagoberto: Pues, casi nada, que soy el papá de July su novia. Leocadia: ¿Cómo?, ¿Entonces, él es el novio de la señorita?. Briagoberto: Como lo oyes. Y ahora vete a la cocina.
  8. 8. ” Pantaleón: Oiga pero que disparate esta diciendo. Briagoberto: Pues, la verdad, la puritita verdad, que usted es el novia de mi hija...por desgracia. Leocadia: (A Pantaleón) Y yo que te estaba creyendo...pero si pareces político, nomás prometes...¡falso! (Sale de escena). Pantaleón: No comprendo nada Leocadita, te juro que no es cierto, yo sólo quería... Briagoberto: Ah, no comprende, pues ya comprenderá, éntrele ahí. (Al público después de que lo encierra en un armario) ¡Nunca imagine que este pelado fuera tan abusivo...hasta con la gata quiere andar!. OCTAVA ESCENA (Briagoberto desilusiona a su hija) (En ese momento entran Brígida y July). Brígida: Pero, ¿Qué gritos son esos Briagoberto?, hasta el comedor se escuchan tus berridos. July: Es verdad, ¿Qué ocurre papi, acaso ya llegó mi novio?. Briagoberto: Sí era con tu novio, con quien discutía y lo encerré ahí y tiene que darte una explicación, o morirá como cucaracha. July: Perdónalo papacito, perdónalo. Briagoberto: ¡Qué perdónalo ni que ocho cuartos!. Brígida: Mira viejo zopilote, ¿Quién te ha dicho que así se debe tratar a los yernos?. Déjalos que se casen. Briagoberto: ¿Cómo que se casen?, ¿Saben ustedes lo que ha dicho y ha hecho ese sin vergüenza?. July y Brígida: ¿Qué ha dicho?, ¿Qué ha hecho?. Briagoberto: Pues, que eres una floja. July: No lo creo papá, el es incapaz de decir algo malo de mi. Brígida: A mí se me hace que son intrigas tuyas para evitar que ellos se casen. Si ya te conozco, mosca. Se como eres de embustero. Briagoberto: ¿Embustero yo?, si también dijo que pondría a July a cargar leña. July: (Se pone a llorar) Ay mamá, que desdichada soy. Brígida: ¡Mira lo que has hecho!, ya no sigas mintiendo porque te va a pasar lo que a pinocho. Briagoberto: ¡Bien!, para demostrarles que no estoy mintiendo llamaré a Leocadia para que ella les diga. Brígida: Otra que bien canta. Briagoberto: Canta...y abraza...si la hubieran visto. Brígida: ¿Porqué dices eso?. Briagoberto: Porque sorprendí al novio de July abrazando a Leocadia. July: ¡Qué vergüenza Dios mío!. Brígida: Leocadia...Leocadia...ven inmediatamente. Leocadia: ¿Me llamaba usted señora?. Brígida: Sí, ¿Es verdad que te abrazó el novio de July?. Leocadia: Sí señora, y no sólo eso, sino que me besó... y mejor ni le sigo.
  9. 9. ” Briagoberto: Ya oyeron, ahora sí me creerán. Espérate hijita para que lo veas y le reclames. July: Ya no lo quiero ver ni en pintura. Brígida: ¡Quién lo hubiera creído!, y pensar que este señor es todo un abogado. Leocadia: No señora, si no es eso, yo lo conozco bien, es carretonero. July: (Aquí July esta detrás del sofá) ¡Ay, mamita!, creo que voy a desmayarme. Brígida: ¡Rápido, traigan alcohol! (Todos salen de escena menos July). NOVENA ESCENA (Alberto y July discuten) (Alberto llega a la casa de July, entra al ver que la puerta esta abierta). Alberto: Bueno, ya que la puerta esta abierta pasaré. Y no me iré de aquí hasta decirle a esa hipócrita unas cuantas verdades. Miren que ocultarme que está coja, y que ya se la han llevado cuatro veces. Y yo que pensé que iba a estrenar...novia, pero no. (Voltea a ver detrás del sofá y July se encuentra parada) Ah, ahí esta, ahora verá señorita. July: ¿Pero qué esta, usted haciendo aquí?, no creí que tendría el valor de venir. De verás que es usted un cínico. Alberto: La cínica es usted, mentirosa. July: Después de todo lo malo que dijo de mi, aún me insulta, mida sus palabras, que está hablando con una señorita de respeto. Alberto: ¿Señorita?, eso sería antes de que se la llevarán las cuatro veces. July: ¿Qué tonterías está diciendo?, es usted un majadero. Márchese de aquí inmediatamente o llamo a mi padre. Alberto: Pues, llámelo, así delante de él, le dirá a usted lo de la llaga junto a la cola. July: ¿Quién mi papá?. Alberto: ¡Claro que no!, sino usted. (En ese momento entran Briagoberto y Brígida). Briagoberto: ¿Qué es lo que pasa aquí?. July: ¡Qué me ha ofendido este caballero!. Alberto: ¿Con qué derecho a ofendido a mi hija?. Alberto: Pues, con el que usted me dio. July: ¡Ah!, ¿Con que usted le dio el permiso de ofenderme?. Briagoberto: Este señor miente. Yo nunca le di ningún derecho de ofenderte. Alberto: Acuérdese, si hasta me dijo que me la llevará que ya estaba cansado de mantenerla. Brígida: ¿Fuiste capaz de decir eso de tu hija?, ya me imaginó que habrás dicho de mi. DÉCIMA ESCENA (Se resuelve el enredo) (Se escuchan golpes en el armario y gritos). Pantaleón: Abran, abran o tumbo la puerta...abran. (En ese momento aparece Leocadia). July: ¿Quién está ahí papá? Briagoberto: Es el sin vergüenza de tu novio. Déjame sacarlo. A ver usted, salga y si tiene los pantalones bien puestos, repítale a mi hija lo que antes dijo de ella. Hija aquí esta tu novio. July: ¿Cómo que mi novio?, si a este señor ni lo conozco. Alberto: ¿De manera que este señor es otro de los de tu harem?
  10. 10. ” Brígida: ¿Pero cómo es posible mi lic.?, que usted piense que este pobre hombre con cara de renacuajo, ojos saltones, boquita de oso hormiguero, orejas de Dumbo y otros defectos, puede ser el novio de July. Alberto: ¿Entonces, quién es?. Pantaleón: Yo soy Pantaleón, el carretonero, y vine aquí con la finalidad de comprar la mula. Briagoberto: ¡Uppps!, en la torre, y ¿Porqué no me lo dijo antes?. Pantaleón: Pero, ¿Cómo iba poder decírselo si usted no me dejó hablar?. Briagoberto: ¿Quién, yo?. Pantaleón: Sí usted, viejo loco. Briagoberto: A ver repítame eso que me dijo. Pantaleón: ¡Viejo loco!. Briagoberto: ¡Ah, sí!, pero luego se me quita. Bueno ya no existe ningún problema para que usted y July se casen, ¿O sí?. Alberto: A si que usted cree, que yo voy a aceptar a su hija con todo y sus males. ¿Acaso piensa que soy veterinario para curarle la llagota que tiene cerca del culantrito?, y lo de la pata coja, ¿Cómo voy a arreglársela? July: Pero, de que llaga y que pata coja, esta hablando. Si yo estoy sanita. ¿No se me nota?. Alberto: ¡Claro que sí!. La culpa es de tu padre que me platicó de ciertas intimidades tuyas. Briagoberto: Pero como será usted. Yo no le hablaba de mi hija, si no de la mula que se llama igual que ella. Mi hija esta completamente sana...Tiene todas las vacunas, hasta la de la rabia. Brígida: Entonces, ¿El de todo el enredo has sido tú, cabezota de clavo?. De castigo esta noche te toca petate. Pantaleón: Bueno, como este relajo ya se aclaró, yo quisiera señor Briagoberto, pedirle la mano de Leocadita, así cuando regrese a mi rancho me llevo a las dos. Leocadia: ¿Cómo que a las dos?. Pantaleón: Sí mi amor, a la mula y a ti. Leocadia: Ah, bueno. Briagoberto: Oiga, ¿No podría llevarse también a mi mujer?. Brígida: ¿Cómo que a tu mujer?, ya te casaste, ya te amolaste. Ahora como dijo Herodes te jodes. Briagoberto: Bueno, si no hay más remedio tendré que aguantarte otros 50 años, hasta completar 100, que son los mismos que espero que aguanten los futuros esposos. “Colorín, colorado, esta obrita a terminado, y brinden muchos aplausos si creen que se los han ganado”

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