Orar la propia vocacion

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Orar la propia vocacion

  1. 1. Tema I: Re encantamiento de la vocación Orando con la Palabra de Dios: Tu rostro busco Señor Alimentarnos de la Palabra para ser servidoras de la Palabra. Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo Redentor, no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo como urgencia Invoca la presencia del Espíritu y ponte en sus manos: Espíritu Santo, Espíritu de Jesús, ven a mí, fecunda mi vida, dame valor y coraje para vivir el Evangelio, mi Consagración y fidelidad por el Reino de la Caridad Redentora. Necesito aprender a discernir. Descubrir por dónde pasa tu presencia en este tiempo. Necesito aprender a reconocer las señales de Dios en medio nuestro. Necesito aprender a seguir tus pasos, a vivir el Evangelio, a comprometerme por el Proyecto del Padre. Busco tu aliento, ¡Ven Espíritu Santo! Convierte mi vida. Y Regrésame al amor fecundo del Padre y del Hijo. Salmos para continuar en el camino vocacional Salmo 1: "Dichosa quien se goza en el Señor" Muchas veces hemos oído: dime cómo vives y te diré quién eres. La vida es como un espejo que refleja lo que vemos lo que llevamos dentro. Nos podemos preparar para vivir este salmo prestando un poco de atención a nuestra vida y a la vida de los hermanos y hermanas con quienes compartimos a diario: ¿cómo estoy? ¿Soy feliz? ¿Vivo con paz por dentro mi vocación? “Dichoso el hombre y la mujer, que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.” ORANDO: Visualiza esta imagen: un árbol plantado al borde de la acequia, con frutos, hojas verdes, sensación de vida. Visualiza también esta otra imagen: Jesús, comunicando vida abundante, y tú, sentada a sus pies, acogiéndola, emocionada porque te ha escogido a TI. El Espíritu nos desafía a algo grande: amar entrañablemente a los hermanos y hermanas. El salmo nos ha dicho que, cuando una está unida a Dios, “cuanto emprende tiene buen fin”. Vivir la vida unidas a Jesucristo Redentor, convierte nuestra vida en un regalo para los demás. Texto para que acompañe tu día: “Nuestra inserción en el mundo como personas consagradas, ha de ser un interrogante entre los hombres y mujeres, de forma que
  2. 2. nuestro testimonio y nuestra vida coherente les muevan a buscar la verdad, a amar a Dios y a practicar la justicia en la Caridad.” Const. #13 Nos recuerda Vita Consecrata #76 “Las personas consagradas hacen visible, en su consagración y total entrega, la presencia amorosa y salvadora de Cristo, el consagrado del Padre, enviado en misión. Ellas, dejándose conquistar por El (cf. Flp 3, 12), se disponen para convertirse, en cierto modo, en una prolongación de su humanidad. La vida consagrada es una prueba elocuente de que, cuanto más se vive de Cristo, tanto mejor se le puede servir en los demás, llegando hasta las avanzadillas de la misión y aceptando los mayores riesgos.” Compromiso personal: Trata de contemplar la realidad donde vives tu vocación de Hermana Mercedaria de la Caridad y pregúntate desde la Palabra de Dios: ¿Soy dichosa porque me gozo en el Señor? ¿Confío toda mi vida a EL? ¿Cuáles consejos sigo, los del impío (el consumo, la superficialidad, el egoísmo, la indiferencia) o los del Justo (Jesucristo y la propuesta de Caridad Redentora)? Responde a la Palabra: ¿Cómo vivir la Palabra? Comunícale al Señor en forma de oración lo que necesitas para seguir “plantada junto al río” viviendo según La Palabra. Tema II Orando con la Palabra de Dios: Tu rostro busco Señor "Como empapa la lluvia la tierra y la fecunda, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí vacía, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié" (Isaías. 55, 10-11). Invoca la presencia del Espíritu y ponte en sus manos: Buen Jesús, dame tu Espíritu, el mismo que te concibió en el seno de María, el que te fue enseñando, desde niño, las cosas del Padre, el que te condujo al desierto y a las pruebas, el que estuvo a tu lado para fortalecerte y comenzar a anunciar la Vida Nueva, el que llenó tus días, y te dio fuerzas para hacer la voluntad del Padre, dame tu Espíritu Señor, para seguir tu ejemplo. Espíritu de Jesús, Espíritu Santo de Dios, fuerza de vida nueva, aliéntame, dame esperanza, construye en mí un corazón nuevo para poder hacer realidad junto a mis hermanas la gran fraternidad soñada, vivida, ofrecida por la entrega de Jesús y confirmada por el Padre en la Resurrección. SALMO 144: EL SEÑOR ES FIEL De la abundancia del corazón habla la boca. No cabe duda: en nuestro interior es donde nace el misterio que revitaliza nuestra vida. Como brota de una fuente el
  3. 3. agua que riega y fertiliza la tierra, así al salmista le brota la alabanza de la amistad con Dios, un Dios de quien nos hace un magnífico retrato. “El Señor es clemente y misericordiosos, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.” Orando: Deja que la imagen de Dios, que alaba el salmista, baje a tu interior y lo fecunde. Únete en fe, amor, esperanza a ese Dios que es clemente y misericordioso; bueno y cariñoso; fiel y bondadoso; sostiene tu vocación y está cerca de TI. Exprésale tu amor, tal como lo sientas, deja que brote lo mejor de ti misma ante él. Canta y alaba a tu Dios. Dale gracias por la vida, por la creación, por la Iglesia, por la Congregación, por tu comunidad. Que tu vida exprese el gozo que llevas dentro, que ninguna contrariedad acaecida a lo largo de la jornada malogre ese júbilo que inunda tu ser. Alaba a Dios por las cosas buenas que veas, escuches, por los gestos de fraternidad, por tantas cosas bellas como acontecen en el mundo. Texto para que acompañe tu día: “Por nuestra consagración somos llamadas a vivir la vida de Jesucristo Redentor, que nos compromete con la misión evangelizadora de la Iglesia. Hoy se reclama de nosotras el testimonio de la consagración y de una fe firme y coherente, avalado por una entrega absoluta” Directorio 24. “La invitación de Jesús: «Venid y veréis» (Jn. 1, 39) sigue siendo aún hoy la regla de oro de la pastoral vocacional. Con ella se pretende presentar, a ejemplo de los fundadores y fundadoras, el atractivo de la persona del Señor Jesús y la belleza de la entrega total de sí mismo a la causa del Evangelio. Por tanto, la primera tarea de todos los consagrados y consagradas consiste en proponer valerosamente, con la palabra y con el ejemplo, el ideal del seguimiento de Cristo, alimentando y manteniendo posteriormente en los llamados la respuesta a los impulsos que el Espíritu inspira en su corazón. Al entusiasmo del primer encuentro con Cristo debe seguir, como es obvio, el esfuerzo paciente de saber corresponder cada día a la gracia recibida, haciendo de la vocación una historia de amistad con el Señor.” VC 64. Responde a la Palabra ¿Cómo vivir la Palabra? Una vida en el Espíritu nos lleva a la innovación, porque habita en nosotros y nos invita a vivir de un modo, a una forma: a la de Jesucristo. ¿Sientes que en tu vida lo principal es vivir desde el testimonio capaz de fomentar y de ser a la vez Buena Noticia? ¿Está Cristo en el centro de mi vida, es el la única motivación de mi entrega? Permite hermana, que estas interrogantes te acompañen hoy y repite en el día el sentir del salmista: cerca está el Señor de los que lo invocan.
  4. 4. Tema III Orando con la Palabra de Dios: ¡Dichosa! La espiritualidad es la consciencia de Dios que nos lleva, a aprender a relacionarnos personalmente con Dios mismo. Hoy necesitamos una espiritualidad fundamentada en la Palabra que nos lleve a contemplar y ver que Dios está presente y actuando siempre y en todas partes, y nos invita a sentirnos responsables. Invoca la presencia del Espíritu y ponte en sus manos: Dame tu Espíritu, Jesús, para aprender a vivir como discípula por el camino del Evangelio. Jesús, maestro amigo, escucha mi oración. Quiero vivir según tu Espíritu. Vivir la conversión continua que abre paso por las huellas del Reino. Señor, dame tu aliento. Infúndeme tu Espíritu para aprender a vivir en la verdad, por el camino de la fe, construyendo la justicia y la paz, animando la esperanza, para ser testigo de tu Amor Redentor. Salmo 118: “Dichosa” (Búscalo en la Biblia) ¡Qué hermoso es estrenar el día, la vida, salir a la calle y respirar el aire limpio! ¡Qué bueno comenzar la mañana con sentimientos positivos! Sí, ya sabemos que abunda el aire contaminado y que los sentimientos que nos poseen no son siempre limpios, pero es tan bello respirar el bien, poner los ojos en Jesús, comenzar la mañana envueltas en la dicha. Así empieza el salmo: ¡Dichosos! Es una forma de esponjar el alma. Así saludó el ángel a María. Así saluda Jesús a los pobres, a los que lloran, a los limpios de corazón y convirtiendo lo que dan ganas de esconder a la mirada en bienaventuranza. “Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor; dichoso el que guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente. Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus consignas. Te alabaré con sincero corazón cuando aprenda tus justos mandamientos. Quiero guardar tus leyes exactamente, tú, no me abandones.” Orando: Deja que te envuelva la dicha de Dios. Que su saludo te toque toda. Recuerda que lo que te pide Dios es siempre para tu bien y para el bien de nuestros hermanos y hermanas. Contempla tu vida como una oportunidad para responder al amor de Dios en libertad, en gratuidad, pues el te llamó y tu le respondiste desde la libertad, desde el amor agradecido. Cuando los problemas de cada día te desgasten y acaben con la paciencia y la poca esperanza que te pueda quedar, pon los ojos en Dios, regresa tu mirada y tu corazón a EL y repite con absoluta calma desde tu interior: “Nada te turbe nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.”
  5. 5. Texto para que acompañe tu día: “La oración, realizada en nostras por el Espíritu Santo, es un encuentro vivo y personal con Jesucristo, que prepara nuestros corazones para vivir la caridad redentora en medio del mundo, como expresión del mismo amor de Dios.” Directorio 58 “Las personas consagradas, viviendo con coherencia y en plenitud los compromisos libremente asumidos, pueden ofrecer una respuesta a los anhelos de sus contemporáneos… Toda persona consagrada está comprometida a cultivar el hombre interior, que no es ajeno a la historia ni se encierra en sí mismo. Viviendo en la escucha obediente de la Palabra, de la cual la Iglesia es depositaria e intérprete, encuentra en Cristo sumamente amado y en el Misterio trinitario el objeto del anhelo profundo del corazón humano y la meta de todo itinerario religioso sinceramente abierto a la trascendencia.” V.C. 103 Responde a la Palabra ¿Cómo vivir la Palabra? ¿Me siento dichosa, feliz, bendecida, porque mi vida es un hablar bien de Dios? La espiritualidad cristiana nos abre a la realidad con los criterios de Jesús, ¿soy obediente a la Palabra, al proyecto en ella contenido? ¿Qué puedo hacer para ser fiel a la Palabra? Tema IV Orando con la Palabra de Dios SALMO 18: "QUE TE AGRADEN MIS PALABRAS” Invoca la presencia del Espíritu y ponte en sus manos: Me llamaste y escuché tu voz. Dijiste mi nombre y conocí tus palabras. Me convocaste a la aventura de la fe y me aseguraste tu presencia y compañía. Tu palabra, transparente, actual, interpelante, me salió al encuentro en la lectura de la Biblia. La oración compartida con mis hermanas me fue mostrando el camino. Te pusiste en mi camino y me encontré a tu lado. Las palabras escritas hace tanto se hicieron vida nueva y propuesta de cambio y de entrega. Me acostumbré a buscarte en la noche tarde o al amanecer, temprano, para encontrar esa frase que abriese horizonte y despertase a la utopía. Me acostumbré a buscarte para encontrar la luz sencilla y penetrante que ayuda a entender desde la mirada del Reino, que es tan distinta... que implica tanto... que compromete a tanto...
  6. 6. Dame fuerzas para ser fiel a tu palabra. Dame fuerzas para ser fiel a mis hermanos. Dame fuerzas para vivir con coherencia el Evangelio a diario. En la Capilla Sixtina, el genial Miguel Ángel, al pintar la creación, dibujó a Dios y al hombre como queriéndose tocar con la mano, con la mirada y con la palabra. Ahí andan siempre buscándose, como queriéndose decir el uno al otro. A veces hay desencuentros: El hombre no sabe ver a Dios en la Palabra y, a la vez, no sabe si su palabra llega a Dios. A veces las palabras son fuente de malentendidos. Hoy podemos acercarnos al salmo con el silencio, o mejor, con el amor, porque "el lenguaje que Dios más oye sólo es el callado amor" (Juan de la Cruz). “La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío.” Orando: Ponte ante un Icono de Jesús y repite despacio, frases referidas a él, algunas expresiones del salmo: El mandamiento nuevo de Jesús es descanso del alma, alegra el corazón, da luz a los ojos, es verdadero. Pide al Espíritu que te enseñe a hablar con Dios de verdad, a expresarle lo que llevas en el corazón; que te ayude a vivir de una forma agradable a la voluntad salvífica de Dios. Por ser discípulas del Hijo, nos convertimos en testigos de su presencia en el mundo. Sin mucho ruido. Bastan palabras sencillas y gestos de verdad, pronunciadas en el anonimato de cada día. Quien vive intentando agradar a Dios, se convierte en algo agradable para los demás. Texto para que acompañe tu día:“Nuestra consagración religiosa radica íntimamente en la consagración del Bautismo. Expresamos con ella nuestro seguimiento de Jesucristo Redentor, viviendo su proyecto, estilo de vida y misión, con una dedicación plena y universal. Esta consagración se expresa en: • La centralidad de nuestro amor a Jesucristo y por El a toda la humanidad • La totalidad en la entrega • La gratuidad en el servicio” Constituciones 11 Responde a la Palabra ¿Cómo vivir la Palabra? “La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos” Toma conciencia hoy de la manera en cómo expresas el seguimiento a Jesucristo mirando tus pensamientos, sentimientos, acciones, conversaciones, trato con los demás. ¿Vivo de acuerdo a los mandatos del Señor? ¿Vivo centrada en el amor a Jesucristo desde la gratuidad?
  7. 7. Tema V Orando con la Palabra de Dios Salmo 39: Aquí estoy Invoca la presencia del Espíritu y ponte en sus manos: Jesús, maestro amigo. Escucha nuestra oración. Queremos vivir según tu Espíritu. Vivir la conversión continua que abre paso por las huellas del Reino. Señor, danos tu aliento. Infúndenos tu Espíritu, para aprender a vivir en la verdad, por el camino de la fe, construyendo la justicia y la paz, animando la esperanza, para ser testigos de tu Amor. Dame tu Espíritu, Jesús, para aprender a vivir como discípula por el camino del Evangelio. Muéstrame cómo crecer en lo bueno, y cómo intentar cambiarlo que nos aleja de tu camino. Que no caiga en la tentación de la soberbia, de la falsa seguridad de quien cree saberlo todo. Dame, Señor, mística evangélica, Fortaleza interior, pasión por el Reino. Dame tu Espíritu, Jesús, para aprender a vivir desde la seducción por TI. Salmo 39: Aquí estoy Una forma de acercarnos a este salmo es ponerle rostro, preguntarnos quién lo ha dicho y, mejor, quién lo ha vivido. María es la mujer que le ha dicho, con la vida, estas cosas a Dios. No se presenta ante Dios con grandes hazañas, pero es capaz de decirle con todo el corazón: “Aquí estoy”. Por eso es modelo para nosotras. “Y el ejemplo no es la cosa más importante para influir en los demás. Es la única” Salmo 39: Aquí estoy (Búscalo en la Biblia) Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: "Aquí estoy", -como está escrito en mi libro- " para hacer tu voluntad." Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. Orando: Dile a Dios, con María alguna vez durante el día: “Aquí estoy”. Es una preciosa manera de abrirse al Espíritu y dejarse hacer por él. Acoge como María a Jesús en tus entrañas y llévalo contigo allí donde vayas, hagas lo que hagas. Deja que salga de tu vida un canto nuevo, el del amor de Dios a la humanidad. Únelo al Magníficat de María que proclama la grandeza del Señor
  8. 8. Cuando consideramos lo que Dios nos pide, él nos empuja a realizar los deseos más hermosos de nuestro corazón, que son los deseos más hermosos de Dios para la humanidad. Texto para que acompañe tu día: Consideramos un gozo y un compromiso real con Dios, la Iglesia y el mundo, vivir el Evangelio en clave redentora, expresado a través de las Constituciones de nuestra Congregación: Coherentes con la opción hecha y profesada públicamente, las asumimos como una guía segura y un medio eficaz para poder vivir en fidelidad a Dios Padre, que nos llama en Cristo y nos conforma con El y su misión, mediante la fuerza divinizadora y santificadora del Espíritu. Siendo mujeres nuevas, a ejemplo de María, viviremos la fidelidad evangélica derramando la merced de Dios sobre el mundo, haciendo todo para bien de la humanidad, en Dios por Dios y para Dios. Constituciones 191. Responde a la Palabra ¿Cómo vivir la Palabra? Trata de realizar esta experiencia a lo largo del día, acoge como María a Jesús en tus entrañas y llévalo contigo allí donde vayas, hagas lo que hagas. En horas de la tarde, trae a tu oración la experiencia y agradece a Dios lo que en ti sucediera. Y junto con María, permite que los sentimientos de alabanza, por reconocer la obra de Dios te invadan. Tema VI: Llamadas a vivir la alegría del Espíritu de Cristo Orando con la Palabra de Dios Nos abrimos, serena y conscientemente a la Presencia de la Trinidad que nos habita. - Al Amor de Dios Padre-Madre - A la Gracia de Jesucristo - A la Comunión del Espíritu Santo, porque: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros”. (Rm 5,5; 8,11) Para nuestro beato Fundador, “la oración es el crisol donde se elaboran todas las virtudes”, también la alegría que nos identifica como mujeres llenas del espíritu de Jesús y mercedarias de la caridad. Sin alegría no es posible vivir la consagración a Dios, ni ser portadoras de su mensaje de redención. Oremos, para que la alegría, don del Maestro de Nazaret y Señor de nuestras vidas, sea en nosotras una realidad incuestionable. Pase lo que pase: “… vuestro corazón se alegrará con una alegría que nadie os podrá quitar” (Jn 16,22).
  9. 9. [Haz un silencio orante en el cual puedas sentir cómo la alegría, el gozo del Espíritu que nos consagra en Cristo, emerge de lo más profundo de tu ser, imponiéndose a toda turbación y serenando toda ansiedad o dolor…] MEDITAMOS LA SECUENCIA: Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas, y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tu le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía el que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. RECONOCIENDO… En el mundo no nos faltarán motivos para sufrir, para sentir la debilidad en nuestra propia carne; y por ello, para ser compasivas, para sentir el dolor que viven los hombres y mujeres de nuestro tiempo, en todas sus dimensiones: violencia, injusticia, enfermedad, miseria, odio, persecución… Pero tampoco nos faltará nunca la fuerza del Dios que “se hace uno de tantos” (cf. Flp 2,6-11). Hemos sido llamadas a vivir y a ser testigos de la alegría de Cristo: entregado en la cruz y resucitado para nuestra salvación. Dejarnos abatir por las adversidades significaría estar lejos de vivir la esperanza escatológica de nuestra fe, y lejos también de poder realizar el sueño carismático del padre Juan N. Zegrí, que nos veía como mujeres “llamadas a practicar la caridad cristiana bajo todas sus facetas y facilitar los medios de que hoy muchas poblaciones carecen, para atender a sus enfermos cuidar a sus pobres e instruir a la juventud” (Constituciones y otros Escritos…, pág143). Un salmo para gozar (cf Salmo 15)
  10. 10. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”. Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. En compañía de nuestra Sin igual Madre María es la mujer de la alegría profética. El saludo que el ángel le dirige en la anunciación comienza precisamente así: “Xaire (alégrate) María…” (Lc 1,28). Y ella responde proclamando a voz en grito su Magníficat: “Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador…” (Lc 1,47). Todas y cada una de nosotras estamos llamadas a vivir y proclamar con nuestra presencia, con nuestros gestos, con nuestra mirada, con nuestras palabras y, en fin, con todo nuestro ser y hacer, la alegría que nos provoca sentir a Dios tan cercano, y su fuerza redentora tan palpable. El dolor y la muerte, por muy presentes y poderosas que se nos puedan mostrar, nunca tendrán la última palabra en nuestra vida: el Señor, que nos ha llenado de paz y de alegría, nos llama a la Resurrección. Dentro de cada situación de sufrimiento hay una esperanza firma de vida resucitada. Texto para meditar durante el día: “… para que mi alegría esté dentro de vosotras y vuestra alegría sea completa” (Jn 15,11). 1.-Tema VII: llamadas a arder por la palabra y la presencia de Jesús en nuestro camino. 2.-Orando con la palabra de Dios En actitud de apertura, nos dejamos encontrar por Jesús que sale siempre a nuestro encuentro, nos explica las escrituras y nos acompaña en nuestro caminar. Frase del día: ¿No ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las escrituras por el camino? Silencio orante para preparar la acogida de la palabra. Invocación al Espíritu
  11. 11. Espíritu creador, guíame con la fuerza de tus dones para acoger con generosidad la Palabra que nos salva. Espíritu de santidad, ven y renueva nuestro corazón para ser presencia de Cristo que redime. Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, renueva en nuestros corazones la confianza y la esperanza. Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta nuestro caminar, según los deseos del Padre y la palabra del Hijo. Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y a la llamada de cada día a vivir la fidelidad. A ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Lectura orante de la palabra (Lucas 24,1-27) Medita lentamente la palabra de Dios, en silencio contemplativo. Resonancias de la palabra: Ardía nuestro corazón… Nos explicaba las escrituras… Caminaba junto a ellos… Les preguntó…D e que van conversando…? Hizo ademán de seguir… Les dijeron..Quédate con nosotros. ME PREGUNTO Qué cosas hacen arder mi corazón como presencia de Jesucristo? Cuál es el contenido de nuestras conversaciones? Que gestos, acontecimientos hacen arder mi corazón como palabra de Jesucristo?
  12. 12. Reflexiona en silencio delante del Señor cómo te encuentras de ilusión y de entusiasmo, y pídele que te dé su fuerza y su gracia. Vivir el gozo de la vocación desde una experiencia espiritual significa sobre todo partir de la persona de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, presente en su Palabra, «primera fuente de toda espiritualidad»,” La santidad no se concibe si no es a partir de una renovada escucha de la Palabra de Dios….es necesario que la escucha de la Palabra se convierta en un encuentro vital, ... que permita encontrar en el texto, la palabra viva que interpela, orienta y modela la existencia»72. Es allí, en efecto, donde el Maestro se revela, educa el corazón y la mente. (Cf Caminar desde Cristo,24) La relación con dios es lo fundamental en nuestra vida. La fuente principal de nuestra oración se encuentra en las Sagradas Escrituras.(cf Dir59 y Cont. Motivación Tu caminar, es tu respuesta de cada día, es el esfuerzo diario de ser fiel, en tu caminar pueden aparecer dudas, miedos, temores... pero cuando menos lo esperas aparece Jesús de forma inesperada... a veces no eres capaz de reconocerlo: es el Señor, es Jesús, tu amigo, tu hermano, tu Señor y tu Dios, tu buen pastor, tu senda, tu vida. Es Jesús que se te hace presente, como a los discípulos de Emaús, El, está cerca de ti, siempre está, como con los discípulos de Emaús, camina a tu lado, aunque a veces no te des cuenta de su presencia, muchas veces preocupada, y es que Dios utiliza un “lenguaje”, un modo de acercarse a nosotros que nos desborda, que a veces nos desconcierta. Como los discípulos no reconocemos a Dios en la debilidad, en las contrariedades, en la cotidianidad, en el fracaso, en la cruz, en la Muerte... SALMO Esta mañana, enderezo mi espalda, Abro mi rostro, respiro la aurora. Escojo la vida. Esa mañana acojo mis golpes, acallo mis limites, Disuelvo mis miedos. Escojo la vida. Esta mañana miro a los ojos, abrazo una espalda, doy mi palabra. Escojo la vida. Esta mañana remanso la paz, alimento el futuro, comparto alegría. Escojo la vida. Esta mañana, te escucho en silencio, te dejo llenarme, te sigo de cerca. Escojo la vida. Oración: “Como los discípulos de Emaús, también yo quiero QUE TE QUEDES CONMIGO Jesús, que entres en mi casa, en mi vida. Dame Señor tu luz y tu fuerza para reconocerte en los acontecimientos de mi vida, en las personas con las que me relaciono, y de manera especial en tu palabra que se me regala cada día. Amén” Frase: “Quédate conmigo Señor y haz arder mi corazón….”

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