ASÍ ES MI PUEBLO
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<ul><li>Cuando tienen la pieza tan próxima, que la podrían alcanzar de un salto, se quedan  clavadas, tensos todos sus mús...
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Así Es Mi Pueblo

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Así Es Mi Pueblo

  1. 1. ASÍ ES MI PUEBLO
  2. 2. <ul><li>No puedo encontrar mejor argumento que este blog para expresar las emociones que siento paseando por los secarrales de mi pueblo y trompicando en los guijarros, para mi es cosa de sustancia recordarlo. </li></ul><ul><li>El barrocal de La Viña. </li></ul><ul><li>Este berrocal (barrocal en mi pueblo) teso o cerro, es uno de los lugares que elijo con frecuencia para ver la salida del sol. En el mes de agosto de este año lo he hecho a menudo. La causa de ello han sido dos bandadas de alcaravanes, sisones o perniles, que de las tres formas los llamamos, a primeros de este mes tomaron posesión: una, del cerro de Santa Elena y la otra del de Los Campos que forman un triángulo con mi lugar de observación. </li></ul><ul><li>Con las primeras luces del día, puntuales, iniciaban su fiesta con unos sonidos cadenciosos, cuyas notas dicen algo parecido a “pernil” con la erre prolongada. </li></ul>
  3. 3. <ul><li>Desde ese hermoso lugar se ve salir el sol por detrás del “sierro” de Santa Clara de Avedillo y ponerse por la tarde por el horizonte que se adivina en Portugal. Tengo grabadas excelentes imágenes de esos dos momentos del día. </li></ul><ul><li>No ha sido un buen año para la cría de aves migratorias, pero las tórtolas, escasas, han seguido haciendo sus nidos, cuatro pajas, en las ramas secas de los negrillos que dibujan el cauce de la rivera que bordea el berrocal. </li></ul><ul><li>Dos parejas de patos azulones sacaron sus crías adelante en las aguas estancadas de Valleancho a dónde acudían todos los días una pareja de cigüeñas, mientras, las golondrinas en vuelo rasante se daban un festín de mosquitos. </li></ul><ul><li>Durante varios días he observado en las cresterías de esta roca la presencia del halcón peregrino (Falco peregrinus) que vigilaba el vuelo de los pájaros que se levantaban en algarabía </li></ul>
  4. 4. <ul><li>del soto de Valleancho, la presencia de un pastor de zurrón y silencios que acudía al alba a la majada los hacía madrugar. </li></ul><ul><li>Ira contenida ante la incursión del lobo en el aprisco los últimos veranos. </li></ul><ul><li>Una mañana apareció el zorro por el piornal de la solana fisgando en las “huleras” (1), de repente dio un salto y atrapó algo con sus patas ¡cauteloso hasta en su hambre! antes de engullir la presa miró a su alrededor para cerciorarse de que estaba solo. Dirigí los prismáticos hacia él, había capturado a un ratón. ¡Si toma semejantes precauciones en pleno campo! ¿Qué actitud tomará este cuzo (2) cuando hace sus incursiones en los corrales de gallinas? </li></ul><ul><li>(1) Madrigueras de animales pequeños excavadas en el suelo, tronco de los árboles o entre rocas. </li></ul><ul><li>(2) Fisgón </li></ul>
  5. 5. <ul><li>Barbechos y rastrojeras </li></ul><ul><li>Después de varios años de ensayos, por aquello de las subvenciones, con semillas de girasol, lino y cáñamo, este año los labradores han vuelto a los cereales de antaño (trigo, centeno y cebada) varios centenares de hectáreas de trigo y algunas de forraje (veza-centeno). Bien entrado agosto terminó la recolección, un manto de rastrojos, salpicado por algunas tierras de barbecho se extendía ante la vista. Olor a paja seca como el de antaño y picadas de tábanos si, haciéndome el remolón, volvía a casa con la chicharrera. </li></ul><ul><li>En estos campos, donde el agua juega al escondite, la lluvia siempre es una bendición. Este verano, en opinión de los ancianos del lugar, uno de los más secos que han conocido. A finales de agosto cayó un “charpazo” (3) , cuatro gotas para una tierra espasariá (4). La ventisquera me pilló en la ladera de la Gavia acompañado de mis inseparables perras, Loba, Troya y </li></ul><ul><li>(3) Chaparrón. </li></ul><ul><li>(4) Terreno muy seco. </li></ul>
  6. 6. <ul><li>Lanas, nos aparranamos (5) debajo de una encina. Troya se acurrucó a mis pies, Lanas dobre mis piernas, mientras, Loba disfrutaba del agua que le caía encima. </li></ul><ul><li>Mereció la pena la mojadura, disfruté del olor de paja, heno y tierra mojada. Eran perfumes, casi olvidados, frescos e intensos que penetraban profundamente en los pulmones. La paja y el heno húmedos por el agua de la lluvia tienen un aroma similar pero nosotros lo distinguimos perfectamente. </li></ul><ul><li>El camino se puso zucho (6) y en los dos kilómetros que anduvimos para regresar nos enzafurniamos (7) hasta las rodillas. </li></ul><ul><li>De cacería y otras historias </li></ul><ul><li>De mis jornadas cinegéticas regreso con la escopeta al hombro y arrastrando los zangarros(8) por la sofoquina, </li></ul><ul><li>(5 ) Cobijarse, acurrucarse para protegerse debajo de algún objeto de escaso tamaño. </li></ul><ul><li>(6) Capa ligera de barro. </li></ul><ul><li>(7) Ensuciarse mucho. </li></ul><ul><li>(8) Los pies. </li></ul>
  7. 7. <ul><li>“ esguadramillao” (9) es la palabra cabal, pero me proporcionan muchos placeres, perchas exiguas y algunas historias imposibles. </li></ul><ul><li>Al decir de otros cazadores curtidos en cientos de lances soy un cazador “atronao” (10) . Si previamente mis perras (únicamente se permite utilizar en el coto dos </li></ul><ul><li>perros por cazador) no han rastreado la pieza y hecho una muestra, que yo entiendo ortodoxa, no me gusta dispararle. </li></ul><ul><li>Toda la fantasía es poca para reconstruir una de mis historias. Recorría un día el monte de Las Carboneras con la ilusión de toparme con la bandada de perdices que allí se había refugiado después de unas batidas por los linderos de las rastrojeras. De repente, Troya y la jovencísima Jara (son las cazadoras) se pusieron a rastrear en el colchón de hojarasca y hongos. </li></ul><ul><li>(9) Dolorido y con agujetas. </li></ul><ul><li>(10) Atronado. </li></ul>
  8. 8. <ul><li>Emoción dominada ante el vuelo súbito del pájaro en la espesura. Pero tal era el entusiasmo de mis perras que pensé que sería más interesante grabar en vídeo la escena que hacer unos disparos y apuntando con el cañón de la escopeta me dispuse a tomar las imágenes. Cuando salieron volando las perdices intenté grabar el conjunto, perras y perdices, con un gran angular. Sólo cuando desaparecieron de mi vista me di cuenta de la bien ganada fama que tengo. </li></ul><ul><li>Mis perras sólo tienen una afición, la caza, tan pronto como me ven coger la escopeta se ponen a dar saltos de alegría, ladran y menean el rabo insistentemente. En el campo todo lo olisquean hasta que descubren el rastro de alguna pieza. En ese instante inician un sonoro olfateo, andan en todas direcciones y mueven fuertemente la cola hasta encontrar la pista buena, en cuyo momento inician la aproximación con cautela. </li></ul>
  9. 9. <ul><li>Cuando tienen la pieza tan próxima, que la podrían alcanzar de un salto, se quedan clavadas, tensos todos sus músculos y la vista fija en el objetivo. En ese instante mis pulsaciones se disparan a 120. Jara se pega al suelo, estirando mucho el cuello y la pata trasera derecha levantada; Troya, con la cabeza erguida, mira a la pieza de reojo, las dos esperan impacientes la orden de asalto. Si intento abatir la pieza no es para satisfacer mi orgullo, herido con frecuencia en estas lides, sino para aumentar la afición de mis incondicionales rastreadoras. </li></ul><ul><li>Será ¡que busco la soledad en la espesura! </li></ul>
  10. 10. FDO: AMADOR PÉREZ VIÑUELA

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