Mentirosis
Un cuento para trabajar el no mentir
Erase una vez, o dos, un ratoncito
que se llamaba Chisme. Chisme
era un ratón gordito y muy
gracioso.
Tenía una nariz negr...
Contaba mentiras sin darse ni cuenta.
Si su madre le preguntaba si había hecho los deberes
él decía que si sin pensarlo, a...
Un buen día en su ratonera,
le dijo su madre.
-Chisme, ¿has recogido tu
habitación?
-Claro- dijo Chisme aunque
no lo había...
Chisme no le dió
mucha importancia,
hasta pensó que
quizás lo había
soñado despierto.
Al rato, de golpe se abrió la puerta de casa y
entró su hermano Cheddar sin aliento y con un
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-Pues eso no es nada- vaciló Chisme- a mi el otro
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Entre llanto y llanto, de pronto oyó un
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-Hola- dijo la mosca.
-Hola- dijo Chisme.
-Lloras- dijo la mosca
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-Hmm, creo que sé lo que pasa aquí.- dijo
pensativa. –Este va a ser el típico caso de
Mentirosis. No es la primera vez que...
La mosca puso cara de disgusto. –Chisme,
¿no te das cuenta de lo que le pasa a los
ratones que mienten?
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-Que se qu...
Chisme lloriqueó un poco más.
-Mira Chisme- dijo la mosca –Por suerte la
Mentirosis tiene cura. Si te arrepientes de haber...
De pronto en el suelo, apareció su
pequeña casa. Era muy pequeña,
pero ahí estaba.
Y así fue como poco a poco,
y a fuerza de decir la verdad,
volvio todo a la normalidad.
Los amigos de Chisme
empezaron a c...
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Mentirosis

  1. 1. Mentirosis Un cuento para trabajar el no mentir
  2. 2. Erase una vez, o dos, un ratoncito que se llamaba Chisme. Chisme era un ratón gordito y muy gracioso. Tenía una nariz negra y muy redonda, ojos saltones y 18 pecas en su afilada cara. Chisme era muy simpático y amigo de sus amigos, pero tenía un problema: contaba mentiras.
  3. 3. Contaba mentiras sin darse ni cuenta. Si su madre le preguntaba si había hecho los deberes él decía que si sin pensarlo, aunque no los hubiera hecho. Así estaban todos contentos. Les contaba a sus amigos que había visto una casa toda hecha de queso sólo para quedar bien. Decía que tenía un amigo que era gato, cuando todos sabemos que eso es imposible. Los gatos y los ratones no pueden ser amigos. En fin, siempre le resultaba más fácil decir una mentira que decir una verdad.
  4. 4. Un buen día en su ratonera, le dijo su madre. -Chisme, ¿has recogido tu habitación? -Claro- dijo Chisme aunque no lo había hecho. De pronto, vió como en la habitación se hacía un poco más pequeña. El marco de la puerta se había bajado y estrechado. Todo se había encogido un poco.
  5. 5. Chisme no le dió mucha importancia, hasta pensó que quizás lo había soñado despierto.
  6. 6. Al rato, de golpe se abrió la puerta de casa y entró su hermano Cheddar sin aliento y con un importante trozo de queso bajo el brazo. -Uf! Por poco me pillan- dijo Cheddar. -Me han perseguido hasta aquí dos gatos enormes. Menos mal que les he dado esquinazo en la cocina de los Lopez.
  7. 7. -Pues eso no es nada- vaciló Chisme- a mi el otro día me persiguieron 10 gatos siameses desde la parada de bus hasta aquí. Al final me di la vuelta y me puse a hablar con ellos. Me regalaron un chorizo y un queso manchego buenísimo. Según salieron las palabras de la boca de Chisme, otra vez la habitación se encogió. Esta vez Chisme estaba seguro de que no lo había soñado. Se acerco al cuarto de su hermano, era tan pequeño que no podían ni entrar. Chisme empezó a asustarse. Cada vez que decía una mentira su casa se hacía más pequeña.
  8. 8. Al día siguiente, el padre de Chisme, Pancho, tuvo que irse a desayunar al bar porque no cabía en una mesa tan pequeña. -Recoge el desayuno, Chisme- dijo Chavela, su madre. -Le toca a Cheddar, yo lo hice ayer.- soltó Chisme sin pensar. De pronto la cocina y el salón y su familia directamente desaparecieron…..
  9. 9. Solo. Se había quedado solo. Ni casa, ni hermano, ni madre, ni padre. Con tantas mentiras, no cabía nada más en esa casa. Chisme se puso a llorar: sniff, sniff. Siguió llorando: sniff , sniff. Estaba muy triste y muy pero que muy sólo. BUAAAAAAAAAAAA: el llanto se volvió desconsolado.
  10. 10. Entre llanto y llanto, de pronto oyó un zumbido. BIZZZZZZZ, BIZZZZZZZ, BIZZZZZZ. Otra vez ese zumbido, BIZZZZZZZZ, BIZZZZZZZZ. Chisme levantó la cabeza y empezó a secarse las lágrimas de sus ojos con sus manitas mientras buscaba de dónde venía el zumbido. De pronto se le posó una mosca en el regazo y el zumbido paró. La mosca se le quedó mirando. Había un silencio….
  11. 11. -Hola- dijo la mosca. -Hola- dijo Chisme. -Lloras- dijo la mosca -Tengo pena- dijo Chisme –Mi familia ha desaparecido, mi casa está muy pequeña y estoy sólo…..muy sólo- BUAAAAAAAAAAAAA ….de pronto se puso a sollozar de nuevo. La mosca, que era muy sabia y muy lista y que además había estudiado la carrera en Houston (de ahí su ligero acento) había visto casos muy parecidos. Se quedó pensando un momento.
  12. 12. -Hmm, creo que sé lo que pasa aquí.- dijo pensativa. –Este va a ser el típico caso de Mentirosis. No es la primera vez que lo veo. La Mentirosis es cuando un individuo miente por sistema y no lo puede controlar. ¿Tú dices siempre la verdad, Chisme?- -Si- dijo de nuevo el ratón sin pensar. De pronto desapareció la casa entera. Ahora sí que empezó a llorar el pequeño ratón. No tenía consuelo.
  13. 13. La mosca puso cara de disgusto. –Chisme, ¿no te das cuenta de lo que le pasa a los ratones que mienten? -¿Que?- -Que se quedan solos. -¿Y porque?- dijo Chisme -Pues, porque nadie se fia de ellos. Y lo que es peor, si luego deciden decir la verdad, nadie les cree. Porque han mentido tantas veces que nadie confía.
  14. 14. Chisme lloriqueó un poco más. -Mira Chisme- dijo la mosca –Por suerte la Mentirosis tiene cura. Si te arrepientes de haber mentido y empiezas a decir la verdad ya verás como todo cambia. Decir la verdad es la mejor medicina para esta enfermedad. -Y si digo la verdad, ¿volverá mi familia? -Claro -¿Y mi casa? -Claro. Vamos a intentarlo- dijo la mosca. –Chisme ¿quieres a tu familia? -Sí, ¡mucho!, ¡mucho!
  15. 15. De pronto en el suelo, apareció su pequeña casa. Era muy pequeña, pero ahí estaba.
  16. 16. Y así fue como poco a poco, y a fuerza de decir la verdad, volvio todo a la normalidad. Los amigos de Chisme empezaron a creerle y su mamá también. Y después de algún tiempo, Chisme se curó de su enfermedad y volvió a ser el ratoncillo tan majo y simpático de antes. Fin.

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