Cuentos cortos e historias para ti       Extractados del libro “Nuevo Método de Lectura” de don                           ...
Cuentos e historias cortas para ti•   El ratón agudo                     • Los pajaritos cantores•   El nido de perdiz    ...
El ratón agudo        Un ratón salió un día de su cueva y, al ver una trampa,dijo: “Los hombres son muy agudos: con tres p...
El nido de perdiz         Al pasar por una sementera de trigo,divisaron dos niños un nido de perdiz. Apenas lovieron, corr...
La sopa “Esta sopa es muy mala”, decía una mañana“Esta sopa es muy mala”, decía una mañanaJuanita aasu mamá; “no se puede ...
La herradura vieja        Un campesino fue un día con su hijoTomás a la ciudad. En el camino divisó elpadre una herradura ...
Este dejó entonces caer, como porcasualidad, una cereza. Tomás la recogiócomo si hubiera sido oro y se la echó a laboca. A...
No seas miedoso          Federico era un niño muy miedoso. Unanoche lo mandó su padre a casa del vecino. La lunaalumbraba ...
María encontró un día en el patio desu casa un huevo. Llena de alegría corrió adecir a su madre: “Mire, mamá, el huevo que...
Después de algunas semanas, salió del huevo una polluela.María tuvo un gran susto al recibirla de manos de su vecina y se ...
Oscar, un niño de diez años, tenía varioshermanos. Su madre era muy pobre y tenía mucho quetrabajar para sostener a su fam...
Oscar volvió muy enojado y le dio unempujón. La niñita cayó sobre una piedra y quedó sinsentido. Oscar, muy asustado, la l...
El hombre de la pierna depalo          Pasaba un día por una aldea un           Pasaba un día por una aldea unpobre hombre...
El ladrón de Manzanas.         Antonio era un muchacho muy travieso. Alpasar una vez por una vez por una quinta, divisóen ...
La salud es un gran tesoro.         Antonio salió una vez al campo. Después demucho caminar, llegó cansado y de mal humor ...
En el acto ordenó el caballero a sucriado que lo levantara de su asiento. Pero ¡quéhorror! Sus pies estaban tullidos; el p...
Los niños deben ser agradecidos y modestos.    Los niños deben ser agradecidos y modestos.           En tiempos de una car...
Al día siguiente los niños seportaron tan mal como el anterior, y lapobre Francisca recibió un pan queapenas era como la m...
Los pajaritos cantores.  No lejos de una gran ciudad había una aldea que estabarodeada de hermosos jardines y huertos. En ...
Niños, esta es la bandera de la patria.       Para nosotros es la más hermosa del mundo.           Tiene tres colores: azu...
Un día estaba acostado delante de su casa un hombre joven yrobusto y se quejaba a su vecino de su pobreza.           “!Ay!...
Este creció con el tiempo,   Este creció con el tiempo,produjo hermosas frutas yy produjo hermosas frutas dio a su dueño m...
Dos muchachas, Ana eeIsabel, fueron un día             Dos muchachas, Ana Isabel, fueron un díaaala ciudad llevando cada u...
Un buen corazón .          Apoyada sobre un bastón, caminaba un día por lascalles de una aldea una pobre mujer enferma; la...
El burro cargado.          Un burro cargado con un saco desal tuvo una vez que pasar un río. Al llegaral medio, tropezó y ...
La mentira castigada.               La mentira castigada.            No lejos de un bosque, cuidaba Antonio un            ...
Los niños y la Luna         El sol se había puesto y yacomenzaba a oscurecer, pero no todos losniños habían vuelto a sus c...
Los niños se asustaron al principio;pero, cuando vieron que la luna se sonreíabondadosamente, cobraron valor ycontestaron:...
El gallo, el perro y el zorro.            El gallo, el perro y el zorro.  Un perro yyun gallo trabaron una vez amistad yys...
Pero el gallo conocíamuy bien al pícaro, ytuvo buen cuidado de nobajar del árbol. “Puestoque tú eres mi primo”, ledijo, “a...
El zorro, creyendo que estecompañero era otro gallo, corrió ligero ala cueva en que estaba acostado elperro. Este había de...
La vaca, el caballo, la oveja y el perro.           Una vaca, un caballo y una oveja disputaban un día sobre cuál de ellos...
Al ver esto, la vaca y sus compañeros se enojaron y el caballo tuvohasta el atrevimiento de preguntar: “¿Por qué acaricias...
Las espigas de trigo.    Un campesino salío un día al campo con su hijo Toribio, para versi el trigo estaba ya maduro.    ...
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  1. 1. Cuentos cortos e historias para ti Extractados del libro “Nuevo Método de Lectura” de don Claudio Matte. Historias y cuentos que leyeron y escucharon los estudiantes como tú, en el año 1927Presentación realizada por Carlos Zamorano Dager. Año 2003Presentación realizada por Carlos Zamorano Dager. Año 2003
  2. 2. Cuentos e historias cortas para ti• El ratón agudo • Los pajaritos cantores• El nido de perdiz • La Bandera• La sopa • El peral• La herradura vieja • Lo que vale la paciencia• No seas miedoso • Un buen corazón• La honradez premiada • El burro de cargado• El niño rabioso • La mentira castigada• El hombre con la pierna de palo • El gallo, el perro y el zorro• El ladrón de manzanas • La vaca, el caballo, la oveja y el perro• La salud es un gran tesoro • Las espigas de trigo• Los niños deben ser agradecidos y modestos
  3. 3. El ratón agudo Un ratón salió un día de su cueva y, al ver una trampa,dijo: “Los hombres son muy agudos: con tres palitos y un ladrilloarman una trampa; en uno de esos palitos ponen un pedazo dequeso, y dicen después: “Esa es una trampa para los ratones.”¡Cómo si los ratones no fuéramos más agudos! Nosotros sabemosmuy bien que si tocamos el queso cae el ladrillo y nos aplasta, ypor eso no lo mordemos. Un rato se quedó el ratón mirando la trampa hasta que alfin dijo: “Buen olor tiene el queso, y de olerlo sólo no ha de caerla trampa; vamos, pues, a oler el quesito con cuidado”. Poco a poco se fue acercando a la trampa hasta que llegóal queso. Pero tanto se acercó, que de repente cayó el ladrillo y loaplastó.
  4. 4. El nido de perdiz Al pasar por una sementera de trigo,divisaron dos niños un nido de perdiz. Apenas lovieron, corrieron hacia él y pillaron la perdiz, queestaba echada sobre los huevos. El mayor de los niños dijo entonces al otro:“Toma tú los huevos, yo me quedaré con la perdiz;los huevos valen mucho más que la perdiz,”-Si es así, contestó el menor, dame a mí la perdiz yquédate tú con los huevos. De palabra en palabra se fueron enojandohasta que por último se pusieron a pelear. Durantela pelea, se escapó la perdiz a uno de los niños, y elotro pisoteó los huevos. Al ver que habían perdido la perdiz y loshuevos, los niños se reconciliaron y prometieron nopelear nunca más.
  5. 5. La sopa “Esta sopa es muy mala”, decía una mañana“Esta sopa es muy mala”, decía una mañanaJuanita aasu mamá; “no se puede comer.” Juanita su mamá; “no se puede comer.” -”No tengo tiempo ahora de hacer otra”,-”No tengo tiempo ahora de hacer otra”, contestó la mamá, “pero, esta tarde te darécontestó la mamá, “pero, esta tarde te daré una mejor”.una mejor”.La madre fue después con Juanita al jardín aa La madre fue después con Juanita al jardín desenterrar papas. Juanita estuvo ocupadadesenterrar papas. Juanita estuvo ocupadatodo el día en recogerlas yyecharlas en sacos. todo el día en recogerlas echarlas en sacos. Después que volvieron aala casa, Después que volvieron la casa,trajo la madre la sopa. Juanita la probó yy trajo la madre la sopa. Juanita la probó dijo:dijo: -¡Qué buena está. Esta es mucho mejor que la-¡Qué buena está. Esta es mucho mejor que la otra!otra!Y se comió un plato lleno. La madre se río yy Y se comió un plato lleno. La madre se río dijo: “Es la misma sopa que encontraste maladijo: “Es la misma sopa que encontraste mala esta mañana. Ahora te gusta porque elesta mañana. Ahora te gusta porque el trabajo te ha abierto el apetito”trabajo te ha abierto el apetito”
  6. 6. La herradura vieja Un campesino fue un día con su hijoTomás a la ciudad. En el camino divisó elpadre una herradura vieja y, al verla, dijo alniño: “Recoge, Tomás, esa herradura queestá en el suelo y guárdala en tu bolsillo”.-”No vale la pena de agacharse por tanpoco”, respondió Tomás. Sin contestar una palabra, tomó el padre la herradura y laguardó en su bolsillo. Al llegar a la aldea vecina, la vendió al herreropor tres centavos y con este dinero compró cerezas. Padre e hijo continuaron después su camino. El sol quemabamucho. En ninguna parte se divisaba un árbol o una casa dondeacogerse. Tomás casi se moría de sed y a duras penas podía seguir asu padre. Continúa
  7. 7. Este dejó entonces caer, como porcasualidad, una cereza. Tomás la recogiócomo si hubiera sido oro y se la echó a laboca. Algunos pasos más adelante, dejó elpadre caer otra cereza. Tomás la recogiócon la misma avidez. Y así continuó hasque hubo recogido todas las cerezas. Cuando se hubo comido la última,el padre, se volvió hacia él y le dijo:-Si te hubieras agachado una vez pararecoger la herradura, no habrías tenidoque agacharte cien veces para recoger lascerezas.
  8. 8. No seas miedoso Federico era un niño muy miedoso. Unanoche lo mandó su padre a casa del vecino. La lunaalumbraba mucho. Cuando entró al callejón, Federicovio parado delante de sí un hombre negro y grande. Lleno de susto, saltó el niño a un lado. Peroel hombre negro también dio un salto y se puso máspequeño. Federico gritó espantado y se volviócorriendo a su casa. El hombre corrió también detrásde él, agrandándose al mismo tiempo como porencanto. A los gritos salió el padre y encontró al niñotendido en el suelo y medio muerto de susto. Despuésde un momento, Federico contó llorando que unhombre negro lo perseguía. Al oír esto, el padre tomó al niño de la mano,lo llevó delante de la casa y le hizo ver que el hombrenegro sólo había sido su propia sombra. Federico sepuso colorado de vergüenza y prometió no ser másmiedoso.
  9. 9. María encontró un día en el patio desu casa un huevo. Llena de alegría corrió adecir a su madre: “Mire, mamá, el huevo queme he encontrado. La madre contestó: “Este huevo no tepertenece a ti, sino a la vecina. Seguramenteha volado una de sus gallinas a nuestro patioy ha puesto allí el huevo. Es necesario que lodevuelvas”.Obedeciendo a su madre, María llevó el huevo a la vecina. Esta sealegró mucho de la honradez de María y de su madre, que era muypobre, y dijo: “Para premiar tu honradez, quiero regalarte el huevo; perote lo guardaré algunas semanas”. Y diciendo esto, lo puso en el nido deuna gallina que estaba empollando.
  10. 10. Después de algunas semanas, salió del huevo una polluela.María tuvo un gran susto al recibirla de manos de su vecina y se dedicóa cuidarla con gran solicitud. Los medios de alimentarla no faltaban,porque la buena vecina procuraba a María el maíz y el trigo necesarios. Con el tiempo la polluela creció, puso huevos y los empolló.Luego tuvo María doce polluelas más, que también crecieron. Estasponían muchos huevos y María vendía cada sábado varias docenas enel mercado, y con lo que ganaba sustentaba a su madre.
  11. 11. Oscar, un niño de diez años, tenía varioshermanos. Su madre era muy pobre y tenía mucho quetrabajar para sostener a su familia. Muchas veces, cuandosalía, recomendaba a Oscar que cuidase a sus hermanosmenores. Pero Oscar no lo hacía de buena voluntad,porque así no podía jugar con otros niños. Una de sus hermanitas se llamaba Rosita y teníasólo 3 años. Un día dijo la madre a Oscar: “Lleva la niña aljardín y cuida que no le suceda nada”. Oscar obedeció demuy mala gana. Después de pasar un rato con suhermanita en el jardín, se dijo para sí: “No me gusta tenerque cuidar siempre a los niños. Mientras yo estoy aquí, miscompañeros juegan y se divierten”. Y luego se fue dejandosola a la niña; pero ésta se puso a llorar y a gritar. Continúa
  12. 12. Oscar volvió muy enojado y le dio unempujón. La niñita cayó sobre una piedra y quedó sinsentido. Oscar, muy asustado, la levantó y la llevó asu madre. Esta, al ver a la niña sin sentido y muypálida, gritó espantada: “La niña está muerta”. Yentonces todos se pusieron a llorar y a lamentarse. Luego, llegó la doctora y dijo: “La niña noestá muerta, pero está muy enferma y es difícil queviva”. Mientras la madre hacía los remediosordenados por la doctora, Oscar se retiróavergonzado a un rincón del cuarto. El muchacholloraba amargamente y sentía el mayorarrepentimiento.. Por fin la niñita sanó, Oscar confesó su malaacción, y dijo a su madre: “He pasado el susto másgrande de mi vida, pues me parecía que mihermanita no sanaría. Nunca más volveré a serrabioso; nunca más volveré a maltratar a mishermanitos.
  13. 13. El hombre de la pierna depalo Pasaba un día por una aldea un Pasaba un día por una aldea unpobre hombre que tenía una pierna de palo. pobre hombre que tenía una pierna de palo.Pedro jugaba en la calle con varios niños Pedro jugaba en la calle con varios niñosamigos suyos. Al ver al pobre hombre, Pedro amigos suyos. Al ver al pobre hombre, Pedrocorrió detrás yyempezó a burlarse de él yya corrió detrás empezó a burlarse de él aremedarle su manera de andar. remedarle su manera de andar. El hombre se dio vuelta y, mirando El hombre se dio vuelta y, mirandocon tristeza al muchacho, le dijo: “He peleado con tristeza al muchacho, le dijo: “He peleadocomo soldado por la Patria; en una batalla como soldado por la Patria; en una batallarecibí un balazo, yycomo resultado de esto recibí un balazo, como resultado de estoperdí la pierna; esta pierna de palo no perdí la pierna; esta pierna de palo nomerece, pues, tus burlas”. merece, pues, tus burlas”. Estas palabras conmovieron a Estas palabras conmovieron atodos. Los niños se sacaron la gorra yy todos. Los niños se sacaron la gorrasaludaron respetuosamente al hombre. saludaron respetuosamente al hombre.Pedro no se atrevía a levantar los ojos de Pedro no se atrevía a levantar los ojos devergüenza. Desde aquel día no se volvió a vergüenza. Desde aquel día no se volvió aburlar más de los inválidos. burlar más de los inválidos.
  14. 14. El ladrón de Manzanas. Antonio era un muchacho muy travieso. Alpasar una vez por una vez por una quinta, divisóen el suelo una cantidad de bonitas manzanas.Creyendo que nadie lo notaría, se entró a la quintapor un portillo muy estrecho de la tapia, recogió lasmanzanas y se rellenó con ellas todos los bolsillos.Pero luego llegó el dueño con un bastón en lamano. Al verlo, Antonio corrió tan ligero comopudo hacia la tapia y trató de escaparse por elportillo. Pero, como tenía los bolsillos rellenos conmanzanas, se quedó atajado y no pudo salir.Luego lo alcanzó el dueño, lo tomó y sólo lo soltódespués de haberle dado un buen número debastonazos y de haberle quitado todas lasmanzanas. Antonio tuvo, pues, que pagar muycara su maldad.
  15. 15. La salud es un gran tesoro. Antonio salió una vez al campo. Después demucho caminar, llegó cansado y de mal humor a unaposada; allí se hizo servir un vaso de agua y un pedazo depan. Pero estaba descontento porque había hecho su viajea pie y porque no tenía dinero para almorzar mejor. Poco después paró a la puerta de la posada uncoche. Dentro de él venía un caballero, que se hizo llevarun buen pedazo de carne y una botella de vino. Antonio lo notó de mal humor al caballero ypenso en su interior: “!ojalá pudiera yo hacer lo mismo!” El caballero lo notó y le dijo : “¿Estarías túdispuesto a cambiar conmigo?” –“Por supuesto”, respondióAntonio sin vacilar; “bájese Ud, del coche y deme todo loque Ud. tiene; yo le daré también todo lo que yo tengo”.
  16. 16. En el acto ordenó el caballero a sucriado que lo levantara de su asiento. Pero ¡quéhorror! Sus pies estaban tullidos; el pobrecaballero no podía tenerse parado; el criado hubode sostenerlo hasta que trajeron las muletas, sinlas cuales no podía dar un paso. “¿Qué hay?” preguntó entonces alhombre, “¿estás todavía dispuesto a cambiarconmigo?” – “!No, por Dios!” contestó Antonio conespanto. “Yo aprecio mis piernas mucho más quecien caballos juntos. Más vale comer sólo pan yestar bueno y sano que comer carne y tener quehacerse conducir como un niño chico”. Y despuésse levantó y se fue. “Tienes razón”, le gritó el caballero;“si tú pudieras darme tus buenas piernas, yo tedaría mi coche, mis caballos, mi plata, todo lo quetengo. Un hombre pobre y sano es mucho másfeliz que uno rico y tullido”.
  17. 17. Los niños deben ser agradecidos y modestos. Los niños deben ser agradecidos y modestos. En tiempos de una carestía, un hombre rico hizo ir a su casa a En tiempos de una carestía, un hombre rico hizo ir a su casa aveinte niños de los más pobres de la ciudad yyles dijo : :“En este canasto veinte niños de los más pobres de la ciudad les dijo “En este canastohay un pan para cada uno de vosotros. Tomadlo yyvolved todos los días a hay un pan para cada uno de vosotros. Tomadlo volved todos los días ala misma hora hasta que mejoren los tiempos. la misma hora hasta que mejoren los tiempos. Los niños se precipitaron sobre el canasto yyempezaron a Los niños se precipitaron sobre el canasto empezaron agritar yya pelear, porque cada uno quería tener el pan más grande yymás gritar a pelear, porque cada uno quería tener el pan más grande másbonito; por último, se fueron sin dar siquiera las gracias. bonito; por último, se fueron sin dar siquiera las gracias. Sólo Francisca, una niñita pobre, pero aseada, se quedó Sólo Francisca, una niñita pobre, pero aseada, se quedóparada modestamente al lado de la puerta, tomó el pan más pequeño del parada modestamente al lado de la puerta, tomó el pan más pequeño delcanasto, dio las gracias yyse fue después a la casa. canasto, dio las gracias se fue después a la casa.
  18. 18. Al día siguiente los niños seportaron tan mal como el anterior, y lapobre Francisca recibió un pan queapenas era como la mitad de los otros.Pero cuando llegó a la casa y la madrepartió el pan, cayeron de adentro unacantidad de monedas de oro. La madre se asustó ydijo :”Lleva el dinero al caballero;seguramente lo han puesto porequivocación dentro del pan”. Francisca llevó en el acto eldinero al caballero. Pero éste dijo: “No, noha sido por equivocación. He hecho ponerel dinero en el pan más pequeño parapremiarte a ti, mi buena niñita, pues tú eresmodesta y agradecida y te contentas conpoco. Si continúas siendo así, no faltaránunca quién te ayude”.
  19. 19. Los pajaritos cantores. No lejos de una gran ciudad había una aldea que estabarodeada de hermosos jardines y huertos. En primavera losárboles y las plantas se cubrían de flores que esparcían unagradable olor en la vecindad. En las ramas y en lascercas cantaban y anidaban toda clase de pajaritos.Enotoño los árboles se cargaban de peras, manzanas,ciruelas y otras frutas. Una vez comenzaron algunos muchachos malos arobarse los nidos de los pajaritos. Al ver esto, los pajaritosprincipiaron a retirarse del lugar, y en poco tiempodesaparecieron del todo. Los jardines se pusieron tristes y feos; en las mañanasde primavera no se oía ya el alegre canto de los pajaritos.Los gusanos dañinos, que antes eran destruídos por lospajaritos, comenzaron a aumentar y a comerse las hojas ylas flores. Los árboles quedaron pelados y no daban frutas.Los muchachos, que antes las obtenían en abundancia, norecibían ni siquiera una pera para muestra.
  20. 20. Niños, esta es la bandera de la patria. Para nosotros es la más hermosa del mundo. Tiene tres colores: azul, blanco y rojo. El campo azul tiene una estrella blanca: es la estrella de Chile. La bandera representa el país: la tierra en que vivimos y todo lo que amamos, los padres, los hermanos, los maestros, los amigos, los chilenos. Los soldados y los marinos dan la vida por ella. Los hombres y las mujeres la miran con respeto. Cuando pasa por las calles nos descubrimos ante ella. Cuando el viento la mueve en lo alto de los edificios,sentimos alegría y nos dan deseos de gritar:!Viva Chile! Por amor a la bandera, que es la patria, ustedes prometen ser buenos, ahora y siempre.
  21. 21. Un día estaba acostado delante de su casa un hombre joven yrobusto y se quejaba a su vecino de su pobreza. “!Ay!” decía, “yo me daría por contento si tuviera cien pesos”. “Esoes muy fácil”, le contestó el vecino, que era un hombre cuerdo, “pero esnecesario hacer algo para obtenerlos”. “¿Qué debo hacer?” preguntó el hombre. “Mira” contestó el vecino,“en el suelo que cubres con tu cuerpo hay más de cien pesos; ve, pues,modo de sacarlos”. El hombre se puso a trabajar cavó un gran hoyo; pero los pesosno aparecían. Al otro día vino el vecino. Al ver el hoyo, casi se murió de risa y dijoal hombre: “Me has comprendido mal. Te voy a dar un peral.
  22. 22. Este creció con el tiempo, Este creció con el tiempo,produjo hermosas frutas yy produjo hermosas frutas dio a su dueño más de ciendio a su dueño más de cien pesos.pesos. El hombre acostumbraba El hombre acostumbraba más tarde sentarse a lamás tarde sentarse a lasombra del peral yycontar sombra del peral contaresta historia a sus hijos yy esta historia a sus hijos nietos, diciéndoles: “Nonietos, diciéndoles: “No olvidéis, pues, queridosolvidéis, pues, queridos niños que el trabajo tieneniños que el trabajo tiene siempre su recompensa.siempre su recompensa.
  23. 23. Dos muchachas, Ana eeIsabel, fueron un día Dos muchachas, Ana Isabel, fueron un díaaala ciudad llevando cada una en la cabeza un pesado la ciudad llevando cada una en la cabeza un pesadocanasto con frutas. Ana se quejaba del peso yy canasto con frutas. Ana se quejaba del pesocaminaba de mal humor; pero Isabel iba alegre yy caminaba de mal humor; pero Isabel iba alegrerisueña. risueña. Al verla así, Ana le preguntó: “¿Por qué vas Al verla así, Ana le preguntó: “¿Por qué vastan contenta? Tu canasto es tan pesado como el mío yy tan contenta? Tu canasto es tan pesado como el míotú no eres más fuerte que yo”. “Yo tengo”, contestó tú no eres más fuerte que yo”. “Yo tengo”, contestóIsabel, “una yerbecita que aliviana mucho mi carga”. Isabel, “una yerbecita que aliviana mucho mi carga”. “¡Ay!” dijo Ana, “¡muy valiosa debe ser esa “¡Ay!” dijo Ana, “¡muy valiosa debe ser esayerba!” ¿Podrías decirme cómo se llama yydónde yerba!” ¿Podrías decirme cómo se llama dóndecrece?”. __“¡Cómo no ¡” contestó Isabel, “la yerba se crece?”. “¡Cómo no ¡” contestó Isabel, “la yerba sellama Paciencia yycrece en todas partes, cuando uno llama Paciencia crece en todas partes, cuando unoquiere”. quiere”.
  24. 24. Un buen corazón . Apoyada sobre un bastón, caminaba un día por lascalles de una aldea una pobre mujer enferma; la gente lamiraba apenas y pasaba sin darle nada. Al llegar al fin de la aldea, encontró a un niño vestidocon una chaqueta ordinaria, pero que ocultaba bajo ella unbuen corazón. Al ver a la mujer, el niño se dirigió a ella lleno decariño, metió la mano en el bolsillo, sacó una moneda, se la dioy se alejó corriendo. Un caballero que había visto todo llamó al niño, peroéste miró hacia otra parte, haciéndose desentendido. “¿ Por qué ocultas la cara?” le preguntó el caballero. “Tengovergüenza”, contestó el niño, “de haber dado tan poco a lapobre mujer”. _”Cuánto le diste?” – “Sólo un centavo, pues eratodo lo que tenía”. El caballero, conmovido por el buen corazón del niño,dijo a éste: “No debes avergonzarte, mi buen niño porque túhas dado lo que podías; lo que tú no has podido dar, voy adarlo yo”. Y diciendo esto llamó a la mujer y le dio una monedade plata.
  25. 25. El burro cargado. Un burro cargado con un saco desal tuvo una vez que pasar un río. Al llegaral medio, tropezó y cayó agua. Cuando selevantó, notó que su carga se había puestomucho más liviana, pues una gran parte dela sal se había deshecho en el agua.“Bueno es saberlo otra vez”, se dijo elburro para sí, lleno de alegría. Al día siguiente tuvo el burro queconducir un saco de esponjas, que no eramuy pesado. Al pasar de nuevo el río, seechó intencionalmente en el agua,creyendo así alivianar su carga. Pero ¡cuánequivocado estaba! Las esponjas chuparontanta agua y se pusieron tan pesadas queel burro a duras penas pudo levantarse ycontinuar su camino.
  26. 26. La mentira castigada. La mentira castigada. No lejos de un bosque, cuidaba Antonio un No lejos de un bosque, cuidaba Antonio unrebaño de ovejas. Un día, queriendo divertirse a costillas rebaño de ovejas. Un día, queriendo divertirse a costillasajenas, gritó a toda fuerza: “¡Que viene el lobo! ¡que ajenas, gritó a toda fuerza: “¡Que viene el lobo! ¡queviene el lobo”! En el acto llegaron corriendo yyarmados viene el lobo”! En el acto llegaron corriendo armadosde escopetas yypalos un gran número de campesinos de escopetas palos un gran número de campesinosque querían matar al lobo Pero, como no vieron que querían matar al lobo Pero, como no vieronninguno, se volvieron a sus casas, yyAntonio se rió de ninguno, se volvieron a sus casas, Antonio se rió deellos a sus anchas. ellos a sus anchas. Al día siguiente gritó Antonio de nuevo. “¡ El Al día siguiente gritó Antonio de nuevo. “¡ Ellobo! ¡el lobo!”. Los campesinos fueron otra vez aunque lobo! ¡el lobo!”. Los campesinos fueron otra vez aunqueno en tanto número como el día anterior. Pero, como no no en tanto número como el día anterior. Pero, como novieron ni siquiera sombra de lobo, menearon la cabeza vieron ni siquiera sombra de lobo, menearon la cabezaregresaron enojados a sus casas. regresaron enojados a sus casas. Al tercer día vino el lobo de veras, yyAntonio Al tercer día vino el lobo de veras, Antoniogritó lleno de espanto: “¡Socorro! socorro! el lobo! el gritó lleno de espanto: “¡Socorro! socorro! el lobo! ellobo!” Pero nadie le hizo caso porque todos creían que lobo!” Pero nadie le hizo caso porque todos creían quelos gritos eran sólo una nueva farsa. los gritos eran sólo una nueva farsa. El lobo atacó el rebaño yymató varias ovejas, El lobo atacó el rebaño mató varias ovejas,entre ellas un corderito muy bonito que pertenecía al entre ellas un corderito muy bonito que pertenecía almuchacho mismo yyque éste quería mucho. muchacho mismo que éste quería mucho.
  27. 27. Los niños y la Luna El sol se había puesto y yacomenzaba a oscurecer, pero no todos losniños habían vuelto a sus casas. Dosestaban todavía en el campo y habíanolvidado en medio del juego que los niñostienen que volver a la casa antes que sehaga de noche. Poco a poco se pusomuy oscuro, los niños se asustaron ycomenzaron a llorar porque la casa estabalejos y no podían encontrar el camino. De repente apareció una claridaddetrás de los árboles y a poco vieronlevantarse una luz redonda. Era la luna.Cuando ésta divisó a los niños, les dijo:“Buenas noches, niños, ¿qué estáishaciendo tan tarde en el campo”?
  28. 28. Los niños se asustaron al principio;pero, cuando vieron que la luna se sonreíabondadosamente, cobraron valor ycontestaron:“¡Ay!” nos hemos atrasado y ahora nopodemos encontrar el camino de la casaporque es de noche”. Y se pusieron a llorartan amargamente que la luna secompadeció de ellos y les dijo: “Si conocéisla casa de vuestros padres os alumbraréun poco para que encontréis el camino”. Cuando llegaron a la puerta de lacasa, se volvieron hacia la luna y le dijeron:“Te damos las gracias, luna porque noshas alumbrado el camino de la casa”. Laluna contestó: “ Con gusto lo he hecho;pero apresuraos a buscar a vuestra madre,que seguramente está con cuidado acausa de vuestra tardanza.”
  29. 29. El gallo, el perro y el zorro. El gallo, el perro y el zorro. Un perro yyun gallo trabaron una vez amistad yysalieron Un perro un gallo trabaron una vez amistad salieronjuntos aaviajar. Una noche, no pudiendo encontrar casa en juntos viajar. Una noche, no pudiendo encontrar casa enqué alojar, tuvieron que dormir en el bosque. Luego divisó qué alojar, tuvieron que dormir en el bosque. Luego divisóel perro un árbol hueco, en donde él podía dormir bien. el perro un árbol hueco, en donde él podía dormir bien.“Aquí podemos pasar la noche”, dijo aasu compañero. “Aquí podemos pasar la noche”, dijo su compañero.“Está bien”, respondió el gallo, “pero aamí me gusta dormir “Está bien”, respondió el gallo, “pero mí me gusta dormirarriba”, Y diciendo esto, de un vuelo se paró sobre una arriba”, Y diciendo esto, de un vuelo se paró sobre unarama yyse puso aadormir. rama se puso dormir. Al amanecer, comenzó el gallo aacantar, porque creía Al amanecer, comenzó el gallo cantar, porque creíaque ya era tiempo de continuar el viaje. Pero un zorro que que ya era tiempo de continuar el viaje. Pero un zorro quevivía cerca, oyó el canto yycorrió apresurado en busca del vivía cerca, oyó el canto corrió apresurado en busca delgallo. Viendo el zorro que el gallo estaba tan arriba, se dijo gallo. Viendo el zorro que el gallo estaba tan arriba, se dijopara sí: “Con buenas palabras tengo que hacerlo bajar, para sí: “Con buenas palabras tengo que hacerlo bajar,porque yo no puedo subir tanto”. porque yo no puedo subir tanto”. El zorro comenzó, pues, aahacer cumplimiento al gallo. El zorro comenzó, pues, hacer cumplimiento al gallo.“Buenos días querido primo”, le decía: “hacía mucho “Buenos días querido primo”, le decía: “hacía muchotiempo que no te veía. ¿Por qué has escojido este lugar tiempo que no te veía. ¿Por qué has escojido este lugartan malo para dormir? Según me parece tú no has tan malo para dormir? Según me parece tú no hasalmorzado todavía. Si quieres venir aami casa, te daré pan almorzado todavía. Si quieres venir mi casa, te daré panfresco”. fresco”.
  30. 30. Pero el gallo conocíamuy bien al pícaro, ytuvo buen cuidado de nobajar del árbol. “Puestoque tú eres mi primo”, ledijo, “acepto con gusto tuinvitación, pero yo andocon un compañero queha cerrado la puerta desu cuarto. Hazme elfavor de despertarlo ydespués podemos irtodos juntos”.
  31. 31. El zorro, creyendo que estecompañero era otro gallo, corrió ligero ala cueva en que estaba acostado elperro. Este había despertado ya y oídotodo lo que el zorro había dicho paraengañar al gallo. Grande fue su alegría alver que luego iba a poder castigar almalvado. Antes que el zorro pudieraarrancar, saltó el perro afuera, cogió almuy pillo por el pescuezo y lo mordióhasta matarlo. después llamó a su amigoel gallo y le dijo:-“Si tú hubieras estado solo,seguramente te habría muerto estepícaro. Apresurémonos a salir delbosque
  32. 32. La vaca, el caballo, la oveja y el perro. Una vaca, un caballo y una oveja disputaban un día sobre cuál de ellos es más útilal hombre. La vaca decía: “Yo produzco la buena leche, la mantequilla y el queso”. El caballopor su parte, respondía: “Yo tiro el coche del patrón y llevo en mis ancas al jinete, ligerocomo el viento”. Y la oveja contestaba a todo esto : “Yo me despojo de mi lana y sufro fríopara vestir a mi Señor”. Luego fue a juntárseles el perro, pero ellos lo miraron con desprecio, como si fueraun animal completamente inútil. Poco después llegó el patrón y se puso a acariciar al perro yjuguetear con él.
  33. 33. Al ver esto, la vaca y sus compañeros se enojaron y el caballo tuvohasta el atrevimiento de preguntar: “¿Por qué acaricias al perro? ¿No valemosnosotros mucho más que ese animal inútil?” Pero el patrón siguió acariciando al perro con más ternura aún yrespondió: “Este ha salvado la vida a mi hijo único arrebatándolo valientemente ala corriente de un río. Mientras viva, pues, he de querer y de acariciar a mi fielcompañero”.
  34. 34. Las espigas de trigo. Un campesino salío un día al campo con su hijo Toribio, para versi el trigo estaba ya maduro. “Padre” dijo el niño, ¿Por qué se inclinan tanto hacia la tierraalgunas matas de trigo, mientras que otras tienen la cabeza tanlevantada? Estas últimas deben ser muy buenas: las otras, que tantose agachan son sin duda malas”. El padre cojió un par de espigas, y dijo: “Mira, niño, esta espiga,que tan modestamente se inclinaba, está llena de los más hermososgranos, y esta otra, que se ostentaba tan orgullosa, está vacía, y novale nada”.

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