03/05/2011Kapuscinski Non GuiltySITUACIÓN Son infundadas las acusaciones contra el famoso periodista polaco RyszardKapusci...
la buhardilla que tiene Kapuscinski en su casa de Varsovia. Pero tres años después de su muerte, en2010, no logra vencer e...
(Non-fiction, página 259). Analicemos las cosas. En la portada de una de las ediciones del libro “Laguerra del fútbol” la ...
la masacre de 4.000 soldados polacos que tuvo lugar durante la guerra a manos de los soviéticos en elbosque de ese nombre....
biógrafo, sólo uno es un invento (aunque no publicado por él sino expresado en una entrevista): que elpadre de Ryszard est...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Kapuscinski Non Guilty

340 visualizaciones

Publicado el

Raúl Peñaranda ensaya una crítica sobre la biografía "Kapuscinski Non-fiction", del periodista polaco Artur Domoslawski.

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
340
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
2
Acciones
Compartido
0
Descargas
0
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Kapuscinski Non Guilty

  1. 1. 03/05/2011Kapuscinski Non GuiltySITUACIÓN Son infundadas las acusaciones contra el famoso periodista polaco RyszardKapuscinski realizadas en el libro “Kapuscinski Non-fiction”, de Artur Domoslawski. Raúl Peñaranda es director de Página Siete - ElMundo.es Artur Domoslaswki a la carga. El reportero polaco ha escrito una biografía del reconocido periodista y escritor Ryszard Kapuscinski, su compatriota y maestro. Para entender la polémica causada por el libro hay que entender quién era Kapu, como lo llamaban sus discípulos y amigos América Latina: nada menos que el periodista más famoso del mundo. Antes de su muerte en 2007, Kapuscinski fue tratado con verdadera devoción por muchos redactores, especialmente latinoamericanos, que lo conocieron en sucesivos talleres que El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski impartió con el auspicio de laFundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside Gabriel García Márquez. Grandesautores del mundo colocaron a Kapuscinski en un sitial de verdadero reconocimiento. John Le Carré:“Kapuscinski es un enviado de Dios”; Paul Auster: “Kapuscinski es el escritor más importante delmundo”; Fernando Savater “Kapuscinski es el gran humanista contemporáneo”; Salman Rushdie:“Kapuscinski hace milagros con el significado de los detalles más nimios”; Alvin Toffler: “‟ElEmperador es un libro imprescindible”; John Updike: “Kapuscinski escribe con mágica elegancia (…)y alcanza poesía y aforismo”; García Márquez: “Kapuscinski es el verdadero maestro del periodismo”.Una encuesta de 1999 lo eligió como el mejor reportero del siglo XX; ganó el premio Príncipe deAsturias, sus libros vendieron más de un millón de ejemplares y se mencionaba su nombre comocandidato a obtener el Nobel de literatura.“Ese” KapuscinskiVolvamos a Artur Domoslawski. Nada menos que “ese” Kapuscinski, ese que García Márquez llama“maestro”, ese que es el más famoso escritor polaco vivo, se dirige el año 98 al diario en el que trabajaArtur y pide conocerlo para felicitarlo por un artículo que había escrito sobre Colombia. El tieneentonces 31 años. Kapu tiene 66. Podría ser su padre. Traban amistad. Artur lo visita muy seguido en
  2. 2. la buhardilla que tiene Kapuscinski en su casa de Varsovia. Pero tres años después de su muerte, en2010, no logra vencer el tan común deseo de “matar al padre”.La estrategia le dio un gran resultado: la biografía ha vendido 120.000 ejemplares en Polonia, se hacolocado como un escritor conocido en su país y ha dividido, en partes iguales, a los periodistas delmundo que lo odian o lo admiran por su texto. Es como David contra Goliat: de una sola pedradahizo tambalear a su “maestro” y logró interés internacional. Kapuscinski le ayudó cuando joven aasentar su carrera y, una vez muerto, le sirvió para catapultarse a nivel mundial. Por eso la pedradade nuestro David fue brillante… pero algunas veces las pedradas llegan a la cabeza de quien no lamerece. Y ese es el caso.Domoslawski se despacha 600 páginas (Kapuscinski Non-fiction, editorial Galaxia Gutenberg)procurando probar una hipótesis principal: que Kapuscinski inventaba parte de las historias quepublicaba en sus reportajes con el objetivo de “embellecer la realidad” y hacer más interesantes susrelatos. “Non-fiction” trata también de probar dos hipótesis secundarias: que el reportero vivíamortificado ante la posibilidad de que se revelara que había sido colaborador de los servicios deinteligencia polacos y que en su vida había utilizado sus contactos con la nomenclatura del PartidoComunista Polaco para darle impulso a su carrera y que frente al poder su posición siempre fueacomodaticia. Me referiré a estas dos últimas en otra ocasión.Hipótesis principal: Kapuscinski “inventaba”El libro de Domoslawski es como una gran taza de café ralo. Un tazón enorme en el que la bebidaaguada presenta una y otras vez los mismos escasos argumentos para tratar de demostrar, sinlograrlo, las hipótesis mencionadas. En ese jarro grande de líquido decolorado también se presentanlos argumentos a favor de Kapuscinski, pero de manera inconexa, limitada y solapada. En cambio, lospocos datos en contra del reportero polaco son desplegados una y otra vez, reutilizados y presentadoscon diferentes empaquetamientos con una insistencia que sólo usa un fiscal que, al no tener cómoprobar la culpabilidad del acusado, reitera y reitera sus escasas presunciones. Veamos.UnoUn pasaje especialmente conocido del libro “La guerra del fútbol” de Kapuscinski menciona que él ycuatro de sus acompañantes, entre ellos los periodistas checos Jarda Boucek y Dusan Provaznik,estuvieron condenados a ser ejecutados por soldados belgas cuando estaban detenidos en unaeropuerto congolés, en 1961.Al ser consultado sobre los hechos el periodista Provaznik, según un libro mencionado en “Nonfiction”, éste dijo “no hay nada más que aclarar, Kapuscinski lo ha dicho todo”. Es decir, no desmientelos hechos, los confirma.Domoslawski, sin argumentar por qué, desconfía de esa declaración y va en búsqueda de otro testigo,Boucek. Pero al haber fallecido, habla con el hijo de éste, Jaroslav, que escribió un libro en base aapuntes, cartas y crónicas escritas por su padre. Boucek hijo cree que Kapuscinski inventó lasituación. Dice Boucek: “Seguramente Kapuscinski dejó que lo asustaran demasiado las fanfarronadasde algunos jóvenes y arrogantes oficiales belgas, que le dedicaron algunas lindezas del tipo: “¡A losperiodistas estos lo mejor sería fusilarlos de inmediato!”. Luego añade: “(Jarda Boucek era unreportero veterano, testigo de varios conflictos armados) y las intimidaciones verbales no le hacíanperder el aplomo hasta ese punto”. (Non-fiction, página 167).Saquemos algunas conclusiones: Kapuscinski y sus colegas estuvieron indudablemente detenidos enel aeropuerto; los soldados belgas efectivamente los amenazaron de muerte y los amedrentaronverbalmente; uno de los testigos confirma lo asegurado por Ryszard; otros tres testigos nuncadesmintieron los hechos, pese a la fama del relato. No hay cómo creer que el escrito de Kapu no esreal.DosLa biografía señala que Kapuscinski inventó la leyenda de que había trabado amistad con el Che
  3. 3. (Non-fiction, página 259). Analicemos las cosas. En la portada de una de las ediciones del libro “Laguerra del fútbol” la nota del editor dice que Kapu conoció al Che Guevara, Patricio Lumumba ySalvador Allende. Sin embargo, en ninguno de sus innumerables relatos publicados, entrevistasconcedidas o discursos pronunciados, Kapuscinski dijo jamás que había conocido al Che o a Lumumba(sí conoció a Allende). Según la biografía, Kapuscinski le dijo al escritor norteamericano John LeeAnderson, al ser consultado al respecto: “bah, ese es un error del editor”. O sea que tampoco enprivado Kapu mencionaba aquello. Conclusión, puede haber sido efectivamente una equivocación dela editorial, aunque le pese a Domoslawski.TresLa biografía coloca también como ejemplo del embellecimiento de la realidad cometida por elreportero polaco el libro “El Emperador”, que cuenta la vida de Haile Selassie I, emperador de Etiopíaentre 1930 y 1975, año en el que murió. “El Emperador” es un libro que reconstruye, en claveliteraria, la parte final del extraordinario reinado de este líder etíope. Lo hace con ironía, con juegosde palabras, con metáforas. El libro está construido sobre la base de entrevistas a los asistentes yempleados de Selassie, a los que Kapuscinski identifica con sus iniciales. Y los hace hablar con unlenguaje antiguo, propio del barroco polaco.Los especialistas han visto en el libro un verdadero tratado sobre el poder. El mismo Kapuscinski dijoque lo había escrito con los gobernantes polacos en mente, a quienes no podía criticar debido a la faltade libertad de expresión en su país. Otros incluso identifican en sus párrafos rasgos de las dictadurasde Stalin y Mao.O sea que con solo ojear las primeras páginas del texto el lector distingue que no está leyendo“periodismo objetivo”, sino un ensayo opinado sobre los regímenes absolutistas, una mezcla de sátiray parodia sobre el poder y sus mecanismos. Pero aún así el autor de la biografía se traslada a AdísAbeba para refutar a Kapuscinski. Se reúne con la historiadora Bárbara Goshu; dice: “¿Qué con quiénhabló Kapuscinski? Pues con gente que conocía en los banquetes de la embajada. Alguno le susurrabaalgo en privado y luego él… bueno, ya sabe. Lo adornaba. Le echaba imaginación. Dividía el relato envarios distintos. Al parecer unos de los hombres del Emperador le dejó entrar una vez en el palacio,en secreto, para que se diera una vuelta por allí” (Non-fiction, página 440). No era necesario queDomoslawski emprenda aquella travesía para saber lo que es obvio: este libro no es periodístico y porlo tanto no se lo puede leer como tal. Otra cosa: historiadores especializados en el tema han detectadoimprecisiones en el texto, lo cual es comprensible considerando que no es un libro de historia. Peroello no es lo mismo que mentir o embellecer los hechos.CuatroEl cuarto argumento de Domoslawski lo trae hasta Bolivia. En su libro “Cristo con un fusil alhombro”, Kapuscinski hace un perfil de Rómulo Peredo, padre de los guerrilleros Inti, Coco y Chato.Ryszard nos pinta a un Rómulo Peredo, director del diario El Imparcial de Cochabamba, como unapersona que no logra controlar su problema con el alcohol y que se comporta antiéticamente,chantajeando a algunas personalidades de su ciudad. Esa es la fama que tuvo, pero es verdad que es lamitad de la historia. La otra es que Peredo fue el primer prefecto de Pando, un senador, un pacifistaque se opuso a la Guerra del Chaco. Kapuscinski se queda con una versión sobre Peredo y actuó, poreso, injustamente. Pero no creó ninguna “realidad”. (Non-fiction, página 453).CincoEn su libro “El Imperio”, Ryszard da a entender que su padre, como oficial de reserva, había sidotomado preso y logrado huir de las fuerzas soviéticas en 1939. Al rememorar lo que vio cuando teníasiete años, escribe: “Ahora está de pie ante nosotros, vestido como un campesino de Polesia, flaco,demacrado y con barba de varios días (…) De las palabras que dirige a madre deduzco que cayó presode los soviéticos y que éstos lo habían obligado (…) a ir al este”.Sobre el mismo tema el libro “Non-fiction” menciona que, cuatro años antes de morir, Ryszard afirmóen una entrevista: “(Mi) padre, oficial de la reserva, se fugó de un transporte a Katyn”, en referencia a
  4. 4. la masacre de 4.000 soldados polacos que tuvo lugar durante la guerra a manos de los soviéticos en elbosque de ese nombre. Es el evento más dramático de toda la historia polaca. (Non-fiction, página 52).Domoslawski entrevista en su libro a la hermana de Ryszard, que dice no recordar que su padre hayacaído preso durante la guerra. Si la hermana no puede atestiguar que su padre eludió la masacre esque el evento no existió. ¿Lo inventó Kapuscinski? ¿Se enredó? ¿El periodista que lo entrevistóconfundió las cosas? No podemos saberlo porque Kapuscinski no está vivo para dar su versión.Pero supongamos lo peor, que inventó el hecho. Si es así, lo hizo evidentemente para añadirdramatismo a su vida. O sea que cometió un error, engañó. ¿Existe algún atenuante? Sí. Primero, nolo escribió en ningún libro. Segundo, lo que sí publicó al respecto es matizado con un “De las palabrasque dirige a madre deduzco que cayó preso” haciendo memoria de sus sensaciones infantiles.De las 600 páginas de su biografía, destina sólo 23 (4%) a exponer las supuestas historias inventadasque son las que he mencionado (fusilamiento, Che, Selassie, Peredo y Katyn). Y pese a que, como seve, no tienen fundamento, concluye que Kapu sí inventó historias, idea que repite hasta el hartazgo enel texto.Emboscada guerrilleraHay otros eventos mencionados en la biografía que casi no valdría la pena mencionar. En el primero,Kapuscinski cuenta en “Ebano” que, junto a otras personas, fue emboscado por guerrillerosugandeses. En su relato dice que el camino era angosto y lleno de baches. Un testigo de los hechos, elescritor William Pike, confirma que fueron emboscados y que le impresionó la calma y valentía quemostró Ryszard. Pero Pike asegura que el camino no era angosto sino una carretera pavimentada. Sihubiera sido al revés, si hubiera confirmado que la carretera era angosta pero que la historia de losguerrilleros no existió, pensaríamos que hubo una “creación”, pero no al revés. (Non-fiction, página457).Idi AmínEl segundo, también situado en Uganda, es el relato de Ryszard incluido en “Ebano” que señala queen una ocasión vio un pescado sacado del lago Victoria. Los que están con él se quedan estupefactospor el tamaño del ejemplar, que es enorme. “Todo el mundo sabía, cuenta Kapuscinski, que lossicarios de Idi Amín llevaban tiempo arrojando al lago los cuerpos de las víctimas”. Nada más. Se da aentender que el tamaño del pez se debe a que se alimentó con esos cuerpos.Aquí Kapu también sale indemne porque nos cuenta que eso es lo que creía la gente, no que eranecesariamente cierto. Además se sabe que en Uganda se introdujo en los años 50 la perca del Nilo,un pez depredador que terminó con la fauna local y que adquiría gran tamaño (pag 458). O sea que sihabían peces gigantes en el lago Victoria.Perros de razaEn el tercero, publicado en su texto Un día más con vida, menciona que al huir los europeos deLuanda, capital de Angola, ante la inminencia de la llegada de las guerrillas independentistas,abandonaron a sus perros de raza en las calles. Ryszard cuenta que vio decenas de esos canes,seguramente los primeros “perros de raza abandonados”. Domoslawski dice que es una “imageninventada”, pero no aporta pruebas, supone que algo así no podría suceder. El biógrafo no captatampoco la ironía. Dice Ryszard: “(si los perros) tomaron rumbo al este (…) es posible que llegaran aZambia, luego a Mozambique e incluso a Tanzania. A lo mejor siguen peregrinando todavía…”. Estábien que un periodista no pueda inventar, pero supongo que Domoslawski entiende que sí existen lasfiguras literarias. ¿O mintió Kapu al creer que estos perros eran inmortales al decir que “siguenperegrinando todavía?” (Non-fiction, página 459).Repaso a los librosHe vuelto a releer los libros Un día más con vida, El Sha, El imperio y Viajes con Heródoto y calculo,tras una somera revisión, que Kapuscinski relata (sólo en esos textos) unos 200 eventos. Sonproducto de 30 años de carrera y de la visita a una cincuentena de países. Y Domoslawski logradetectar ocho “errores”. Y de esos ocho, como hemos visto usando los propios argumentos del
  5. 5. biógrafo, sólo uno es un invento (aunque no publicado por él sino expresado en una entrevista): que elpadre de Ryszard estuvo en riesgo de ser enviado a los campos de exterminio de Katyn.Se demuestra que Kapuscinski no es culpable y debemos lamentar que su biógrafo haya causado tantapolémica internacional con tanta hojarasca. El problema es el siguiente: fuera de Polonia pocos hanleído el libro y el mundo se quedó con este titular de agencia: “Según una biografía, Kapuscinskiinventaba sus historias”. Lamentable. Hay que examinar las 600 páginas de Domoslawski concuidado porque los argumentos a favor de Ryszard están ocultos, entre líneas. El resto son parrafadassin sustento. Leyendo atentamente Non-fiction, llegamos a la conclusión de que Kapuscinski es “non-guilty”, inocente.NOTA DE RECUADRO - La última carta de KapuscinskiConocí a Ryszard Kapuscinski en 2004, en un taller de crónica realizado en Venezuela. No me podíaconvencer que un escritor de su talla fuera, a la vez, tan modesto. Un hombre que había recorrido elmundo y vendido un millón de ejemplares trataba a los miembros del taller como sus iguales, suscolegas. “Díganme Ricardo por favor”, nos dijo. “Nada de „maestro‟”.Nosotros optamos por llamarlo Kapu, nombre que parecía agradarle mucho. En los meses y añosposteriores tuvo la gentileza de responder a las cartas que le envié por correo aéreo (no utilizabaemail). La última la escribió el 10 de noviembre de 2006 en respuesta a mi solicitud para que meayudara a postular a una beca de Harvard, que finalmente obtuve. Yo siempre he querido pensar queesa fue la última carta que Kapuscinski escribió. En diciembre notó que no podía digerir los alimentosy su salud decayó rápidamente. Los médicos ordenaron una ecografía y descubrieron que tenía untumor en el páncreas. Se internó a fines de diciembre y murió el 23 de enero al no resistir laoperación a la que fue sometido. Paz en su tumba.Raúl Peñarandahttp://www.paginasiete.bo/2011-05-03/Cultura/Destacados/kapucinski.aspx

×