LAS TRESECOLOGÍAS Félix Guattari
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LAS TRES ECOLOGÍAS         Félix Guattari           Traducción de         José Vásquez Pérez                  Y        Umb...
La reproducción total o parcial de este libro, no autorizada   por los editores, viola derechos reservados. Cualquier     ...
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EL PLANETA TIERRA vive un período deintensas transformaciones técnico-científicas comocontrapartida de las cuales se han e...
infantilización regresiva. La alteridad tiende aperder toda aspereza. El turismo, por ejemplo, seresume con frecuencia a u...
técnico-científicas y del considerable crecimientodemográfico. Las fuerzas productivas, debido aldesarrollo continuo del t...
materiales e inmateriales. Así pues, esta revoluciónno sólo deberá concernir a las relaciones defuerzas visibles a gran es...
en un mismo plano de equivalencia: los bienesmateriales, los bienes culturales, los espaciosnaturales, etc.; 2) el que sit...
una complejidad cada vez mayor de los contextossociales, económicos e internacionales, tenderán apasar cada vez más al pri...
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En el seno de los países desarrolladosencontramos ese mismo principio de tensión socialy de «estimulación» por la desesper...
singularidad; los signos más visibles a esterespecto, aparecen en la multiplicación de lasreivindicaciones nacionalitarias...
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una minorización de su estado, un cierto númerode índices conducen a pensar que lastransformaciones de larga duración en e...
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que por Freud, Jung y Lacan? Después de todo, laparte literaria en la obra de estos últimosconstituye lo mejor que subsist...
finalidad será enmarcar una puesta en escena dis-posicional, una puesta en existencia, que autorice,en «segundo» lugar, un...
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por ordenador). A esto hay que añadir queconviene no olvidar las dimensiones institucionalesy de clase social que regulan ...
individuales y colectivas (a través de la educación,la salud, la cultura, el deporte, el arte, los mediosde comunicación, ...
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Paradójicamente, quizá sea de las ciencias «duras»de las que quepa esperar el cambio másespectacular respecto a procesos d...
también por el hecho de un desconocimiento y deuna pasividad fatalista de los individuos y de lospoderes respecto a estas ...
televisiones, de aquí en adelante convendríaaprehender el mundo a través de las tres lentesintercambiables que constituyen...
urbanos, estudiadas por Paul Virilio, constituyenigualmente un estado de hecho irreversible queconvendría sobre todo reori...
unas algas mutantes y monstruosas invaden lalaguna de Venecia, las pantallas de televisión estánsaturadas de una población...
fundamental de las mentalidades. La solidaridadinternacional ya sólo es asumida por asociacioneshumanitarias, cuando hubo ...
implicada una lógica diferente de la que rige lacomunicación ordinaria entre locutores y auditoresy, como consecuencia, la...
cuenta y a subyugar sus conjuntos referencialespara manifestarse a título de índices existenciales,de línea de fuga proces...
de todas las praxis ecológicas: las rupturasasignificantes, los catalizadores existencialesestán al alcance de la mano, pe...
esencialmente sobre redundancias de expresión yde contenido. Proust ha analizado perfectamenteel funcionamiento de esos ri...
En todas partes y en todas las épocas, el arte y lareligión han sido el refugio de las cartografíasexistenciales basadas e...
funcional (en particular debido a los nuevosmedios de información y concertación porordenadores) son objeto, no sólo por p...
especialmente a través del control que ejercesobre los medios de comunicación, la publicidad,los sondeos, etcétera.   Esta...
las semióticas técnico-científicas (planes,diagramas,           programas,       estudios,investigaciones...);    las semi...
la vez de causas materiales, formales, finales yeficientes.Uno de los problemas analíticos claves que laecología social y ...
profundamente los movimientos de emancipaciónanticapitalistas estos últimos decenios.   Esperamos que una recomposición y ...
económica y cultural del planeta, y en «intensión»,al infiltrarse en el seno de los estratos subjetivosmás inconscientes. ...
el cosmos... A partir de los elementos existencialesmás personales se debería incluso decirinfrapersonales el CMI constitu...
En esta misma perspectiva, habrá que considerarlos síntomas y los incidentes fuera de la normacomo índices de un trabajo p...
inmigrantes que renuncien a los rasgos culturalesque corresponden a su ser, o bien a su pertenencianacionalitaria. Convien...
se bifurque su proyecto inicial, para hacerloderivar lejos de sus perspectivas anteriores másfirmes. Un proverbio dice que...
triunfando,   como   sucedió   durante   el   últimodecenio.   No sólo la crisis permanente actual, financiera yeconómica,...
El principio común a las tres ecologías consiste,pues, en que los Territorios existenciales a los quenos confrontan no se ...
El principio específico de la ecología mental resideen que su forma de abordar los Territoriosexistenciales depende de una...
siempre depende de una praxis, que se instaura enruptura con el «pretexto» sistémico. No existe unajerarquía de conjuntos ...
en función de mitos de referencia psicoanalíticos.Actualmente, algunas corrientes postsistémicas dela terapia familiar se ...
conjunto de las problemáticas relativas a laecología mental.Por nuestra parte, nosotros preconizamos repensaren otra vía l...
subjetividad parcial, complexual, que se organizaen torno a objetos en ruptura de sentido talescomo el seno materno, las h...
en estado naciente por el subterfugio de unaeconomía fantasmática que se despliega de unaforma indirecta. Así, ¡nadie qued...
transferencias, traslaciones, reconversiones, de susmaterias de expresión?7 Evidentemente, es legítimoejercitar una repres...
considerados como autores claves de una ecologíamental. Sin una tolerancia y una inventivapermanente para «imaginarizar» l...
conducen a reificar la mujer, el inmigrante, elloco, etc., y acabar con las institucionespenitenciarias, psiquiátricas, et...
ordinarios de la educación y del savoir vivre.Exceptuando el Islam, las grandes religiones tienencada vez menos influencia...
de la ecología mental. Aquí se presentan dosopciones: o bien la triangulación personológica dela subjetividad según un mod...
estilo susceptible de bifurcarse en una vía singular.De forma general, se distinguirán los agregadosimaginarios de multitu...
asegurados» y, por último, una subjetividad elitistaque corresponde a las capas dirigentes. La«massmediatización» acelerad...
cosas corresponde al desconocimiento de variosfactores:  a) las bruscas tomas de conciencia de las masasque siempre result...
A las primeras formas de sociedad industrial les hacorrespondido laminar y socializar la subjetividadde las clases trabaja...
tienen por objeto un terreno de subjetividadcolectiva devastada por la era industrial del sigloxix y de la primera mitad d...
postindustrial. Por otra parte, uno se puedepreguntar si ese tipo de Nuevas PotenciasIndustriales,     por      ahora     ...
integrismo. La ecología social espontáneatrabaja en la constitución de Territoriosexistenciales que sustituyen a duras pen...
sistemas de valor deberían ser tenidos encuenta (la «rentabilidad» social, estética, losvalores del deseo, etc.). Hasta el...
por la de una tierra natal o una filiación deorigen lejano. Con mucha frecuencia, losmovimientos nacionalitarios (de tipo ...
concertación telemáticos e informáticos. Lanoción de interés colectivo debería ampliarse aacciones que, a corto plazo, no ...
nuevas componentes ecológicas polarizarlas yafirmar su peso en las relaciones de fuerzaspolíticas y sociales.El principio ...
guerra contra la vida! Pero la aceleración de los«progresos» técnico-científicos conjugados conla enorme explosión demográ...
formas, cada una a su manera, se liberan del relato,que es una de las formas más antiguas decomunicación. A diferencia de ...
disciplina de repliegue sobre la interioridad, ni unasimple renovación de las antiguas formas de«militantismo». Se tratará...
entrópico de la subjetividad dominante. En lugar demantenerse eternamente en la eficacia embaucadorade los «trofeos» econó...
vez solidarios y cada vez más diferentes. (Lo mismosucede con la resingularización de las escuelas, delos ayuntamientos, d...
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  1. 1. LAS TRESECOLOGÍAS Félix Guattari
  2. 2. 2
  3. 3. LAS TRES ECOLOGÍAS Félix Guattari Traducción de José Vásquez Pérez Y Umbelina Larraceleta PRE-TEXTOS3
  4. 4. La reproducción total o parcial de este libro, no autorizada por los editores, viola derechos reservados. Cualquier utilización debe ser previamente solicitada. 1ª Edición: octubre 1990 2ª Edición: abril 1996 Título original en lengua francesa: Les tríos écologies © Éditions Galilée, París, 1989 Traducción: José Pérez y Umbelina Larraceleta Diseño cubierta: Pre-Textos (S. G. E.) © de la presente edición: PRE-TEXTOS, 1996 Luis Santángel, 10 46005 Valencia Impreso en España / Printed in Spain ISBN: 84-87101-29-1 Depósito legal: v. 1513-1996T. G. RIPOLL, S. A. –Tel (96) 132 40 85 – Pol. Ind. Fuente del Jarro 46988 Paterna (Valencia)4
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  6. 6. «Así como existe una ecología de las malas hierbas existe una ecología de las malas ideas» Gregory Bateson11 Vers l’écologie de lésprit, tomo II, París, Le Senil, 19806
  7. 7. EL PLANETA TIERRA vive un período deintensas transformaciones técnico-científicas comocontrapartida de las cuales se han engendradofenómenos de desequilibrio ecológico queamenazan, a corto plazo, si no se le pone remedio,la implantación de la vida sobre su superficie.Paralelamente a estas conmociones, los modos devida humanos, individuales y colectivos,evolucionan en el sentido de un progresivodeterioro. Las redes de parentesco tienden areducirse al mínimo, la vida doméstica estágangrenada por el consumo «mass-mediático», lavida conyugal y familiar se encuentra a menudo«osificada» por una especie de estandarización delos comportamientos, las relaciones de vecindadquedan generalmente reducidas a su más pobreexpresión... La relación de la subjetividad con suexterioridad ya sea social, animal, vegetal,cósmica se ve así comprometida en una especie demovimiento general de implosión y de7
  8. 8. infantilización regresiva. La alteridad tiende aperder toda aspereza. El turismo, por ejemplo, seresume con frecuencia a un viaje in situ en el senode las mismas redundancias de imágenes y decomportamiento. Las formaciones políticas y las instanciasejecutivas se muestran totalmente incapaces deaprehender esta problemática en el conjunto desus implicaciones. Aunque recientemente hayaniniciado una toma de conciencia parcial de lospeligros más llamativos que amenazan el entornonatural de nuestras sociedades, en general selimitan a abordar el campo de la contaminaciónindustrial, pero exclusivamente desde unaperspectiva tecnocrática, cuando en realidad sólouna articulación ético-política que yo llamoecosofía entre los tres registros ecológicos, el delmedio ambiente, el de las relaciones sociales y elde la subjetividad humana, sería susceptible declarificar convenientemente estas cuestiones. El problema es saber de qué forma se va avivir de aquí en adelante sobre este planeta, en elcontexto de la aceleración de las mutaciones8
  9. 9. técnico-científicas y del considerable crecimientodemográfico. Las fuerzas productivas, debido aldesarrollo continuo del trabajo maquínico,desmultiplicado por la revolución informática, vana liberar una cantidad cada vez mayor del tiempode actividad humana potencial.2 Pero ¿con qué fin?¿El del paro, la marginalidad opresiva, la soledad,la ociosidad, la angustia, la neurosis, o bien el dela cultura, la creación, la investigación, lareinvención del entorno, el enriquecimiento de losmodos de vida y de sensibilidad? En el TercerMundo, como en el mundo desarrollado, capasenteras de la subjetividad colectiva se desmoronano se repliegan sobre arcaísmos, como ocurre, porejemplo, con la temible exacerbación de losfenómenos de integrismo religioso. La verdadera respuesta a la crisis ecológicasólo podrá hacerse a escala planetaria y acondición de que se realice una auténticarevolución política, social y cultural que reorientelos objetivos de la producción de los bienes2 En la fábrica Fiat, por ejemplo, la mano de obra asalariada pasó de 140.000 a60.000 obreros en una decena de años, mientrasque la productividad aumentabael 75%.9
  10. 10. materiales e inmateriales. Así pues, esta revoluciónno sólo deberá concernir a las relaciones defuerzas visibles a gran escala, sino también a loscampos moleculares de sensibilidad, deinteligencia y de deseo. Una finalización deltrabajo social regulado de forma unívoca por unaeconomía del beneficio y por relaciones de podersólo conduciría, en el presente, a dramáticoscallejones sin salida. Es evidente en lo absurdo delas tutelas económicas que pesan sobre el TercerMundo y que conducen a algunas de sus regiones auna pauperización absoluta e irreversible. Esigualmente evidente en países como Francia,donde la proliferación de centrales nucleares haceque una gran parte de Europa tenga que soportar elriesgo que conllevan posibles accidentes del tipoChernobil. Por no hablar del carácter casi delirantedel almacenamiento de miles de cabezas nuclearesque, al menor fallo técnico o humano, podríanconducir de forma mecánica a una exterminacióncolectiva. En cada uno de estos ejemplos aparecela misma denuncia de los modos dominantes devaloración de las colectividades humanas, a saber:1) el del imperio de un mercado mundial quelamina los sistemas particulares de valor, que sitúa10
  11. 11. en un mismo plano de equivalencia: los bienesmateriales, los bienes culturales, los espaciosnaturales, etc.; 2) el que sitúa el conjunto de lasrelaciones sociales y de las relacionesinternacionales bajo el dominio de las máquinaspoliciales y militares. En esta doble pinza, losEstados ven cómo su papel tradicional demediación se reduce cada vez más, y a menudo seponen al servicio conjugado de las instancias delmercado mundial y de los complejos mili-taro-industriales. Esta situación es tanto más paradójica cuantoque la época en la que el mundo estaba situadobajo la égida de un antagonismo Este-Oeste,proyección ampliamente imaginaria de lasoposiciones clase obrera-burguesía en el seno delos países capitalistas, está a punto de perteneceral pasado. ¿Quiere esto decir que los nuevosdesafíos multipolares de las tres ecologíassustituirán pura y simplemente a las antiguasluchas de clase y a sus mitos de referencia? ¡Porsupuesto, una sustitución de ese tipo no será tanmecánica! Ahora bien, parece sin embargoprobable que esos desafíos, que corresponden a11
  12. 12. una complejidad cada vez mayor de los contextossociales, económicos e internacionales, tenderán apasar cada vez más al primer plano. Los antagonismos de clase heredados del sigloxix han contribuido inicialmente a forjar camposhomogéneos bipolarizados de subjetividad. Mástarde, durante la segunda mitad el siglo xx, através de la sociedad de consumo, el welfare, los«media»..., la subjetividad obrera pura y dura seha desmoronado. Y aunque las segregaciones y lasjerarquías jamás hayan sido tan intensamentevividas, una misma coraza imaginaria recubreahora el conjunto de las posiciones subjetivas. Unmismo sentimiento difuso de pertenencia social hadescrispado las antiguas conciencias de clase.(Dejo aquí de lado la constitución de polossubjetivos violentamente heterogéneos como losque surgen en el mundo musulmán). Por su parte,los llamados países socialistas también hanintroyectado los sistemas de valor«unidimensionalizantes» de Occidente. El antiguoigualitarismo de fachada de mundo comunista dapaso así al serialismo «mass-mediático» (el mismo12
  13. 13. ideal de standing, las mismas modas, el mismo tipode música rock, etc.). En lo que concierne al eje Norte-Sur difícilmentepodemos imaginar que la situación pueda mejorarde forma notable. Por supuesto, en undeterminado plazo de tiempo es concebible que laprogresión de las técnicas agroalimentarias permitamodificar los supuestos teóricos del drama delhambre en el mundo. Pero, entretanto, sobre elterreno, sería completamente ilusorio pensar quela ayuda internacional, tal como se concibe y sepresta en la actualidad, consiga resolver de formaduradera algún problema. La instauración a largoplazo de inmensas zonas de miseria, de hambre yde muerte parece desde ahora formar parteintegrante del monstruoso sistema de«estimulación» del Capitalismo Mundial Integrado.En cualquier caso, sobre ella reposa laimplantación de las Nuevas Potencias Industriales,núcleos de hiperexplotación, como Hong Kong,Taiwan, Corea del Sur, etcétera.13
  14. 14. En el seno de los países desarrolladosencontramos ese mismo principio de tensión socialy de «estimulación» por la desesperación con lainstauración de zonas crónicas de paro y de unamarginalización de una parte cada vez mayor delos jóvenes, de los viejos, de los trabajadores«parcializados», devaluados, etcétera. Así, hacia donde quiera que uno mire encuentraesa misma paradoja lancinante: por un lado, eldesarrollo continuo de nuevos medios técnico-científicos, susceptibles potencialmente deresolver las problemáticas ecológicas dominantes yel reequilibrio de las actividades socialmente útilessobre la superficie del planeta y, por otro, laincapacidad de las fuerzas sociales organizadas yde las formaciones subjetivas constituidas deamparar-se de esos medios para hacerlosoperativos. Y, sin embargo, uno puede preguntarse si estafase paroxística de laminación de lassubjetividades, de los bienes y de los entornos, noestá abocada a entrar en una fase de declive. Portodas partes surgen reivindicaciones de14
  15. 15. singularidad; los signos más visibles a esterespecto, aparecen en la multiplicación de lasreivindicaciones nacionalitarias, ayer todavíamarginales, y que hoy en día ocupan cada vez másel primer plano de las escenas políticas.(Destaquemos, en Córcega como en los paísesBálticos, la conjunción entre las reivindicacionesecológicas y autonomistas). Más tarde o mástemprano, este auge de las cuestionesnacionalitarias probablemente conducirá amodificar profundamente las relaciones Este-Oestey, en particular, la configuración de Europa, cuyocentro de gravedad podría derivar decisivamentehacia un Este neutralista. Las oposiciones dualistas tradicionales que hanguiado el pensamiento social y las cartografíasgeopolíticas están caducas. Las situacionesconflictivas continúan, pero introducen sis-temasmultipolares incompatibles con enrolamientos bajobanderas ideológicas maniqueístas. Por ejemplo, laoposición entre Tercer Mundo y mundodesarrollado ya no tiene ningún sentido. Lo hemosvisto con esas Nuevas Potencias Industriales cuyaproductividad ya no se puede comparar con la de15
  16. 16. los tradicionales bastiones industriales del Oeste,pero este fenómeno va unido a una especie detercermundización interna en los paísesdesarrollados, que a su vez va unida a unaexacerbación de las cuestiones relativas a lainmigración y al racismo. Que nadie se engañe, lagran confusión a propósito de la unificacióneconómica de la Comunidad Europea no frenará enmodo alguno esa tercermundización de zonasconsiderables de Europa. Otro antagonismo transversal al de las luchas declase sigue siendo el de las relacioneshombre/mujer. A escala planetaria, la condiciónfemenina no parece que haya mejorado. Laexplotación del trabajo femenino, correlativa a ladel trabajo de los niños, no tiene nada que envidiara los peores períodos del siglo xix. Y, sin embargo,una revolución subjetiva rampante no ha cesado detrabajar la condición femenina durante estos dosúltimos decenios. Aunque la independencia sexualde las mujeres, en relación con la disponibilidad demedios anticonceptivos y de aborto, se hayadesarrollado muy desigualmente, aunque el augede los integrismos religiosos no cese de generar16
  17. 17. una minorización de su estado, un cierto númerode índices conducen a pensar que lastransformaciones de larga duración en el sentidode Fernand Braudel ya se están produciendo (ladesignación de mujeres como jefes de Estado, lareivindicación de paridad hombre-mujer en lasinstancias representativas, etcétera). La juventud, aunque esté aplastada en lasrelaciones económicas dominantes que le confierenun lugar cada vez más precario y manipuladamentalmente por la producción de subjetividadcolectiva de los medios de comunicación, no porello deja de desarrollar sus propias distancias desingularización respecto a la subjetividadnormalizada. A este respecto, el caráctertransnacional de la cultura rock es totalmentesignificativo, al desempeñar el papel de unaespecie de culto iniciático que confiere unapseudoidentidad cultural a masas considerables dejóvenes y les permite crearse un mínimo deTerritorios existenciales.En estos contextos de fragmentación, dedescentramiento, de desmultiplicación de los17
  18. 18. antagonismos y de los procesos de singularizaciónsurgen las nuevas problemáticas ecologistas.Entendámonos bien, yo no pretendo de ningúnmodo que estén llamadas a «recubrir» las otraslíneas de fracturas moleculares, pero me pareceque reclaman una problematización transversal aellas.Si ya no se trata, como en los períodos anteriores,de lucha de clase o de defensa de la «patria delsocialismo», de hacer funcionar una ideologíaunívoca, es concebible, por el contrario, que lanueva referencia ecosófica indique líneas derecomposición de las praxis humanas en losdominios más variados. A todas las escalasindividuales y colectivas, tanto en lo que respectaa la vida cotidiana como a la reinvención de lademocracia, en el registro del urbanismo, de lacreación artística, del deporte, etc., siempre setrata de interesarse por lo que podrían serdispositivos de producción de subjetividad que vanen el sentido de una resingularización individualy/o colectiva más bien que en el de unafabricación «mass-mediática» sinónimo de angustiay de desesperación. Perspectiva que no excluye18
  19. 19. totalmente la definición de objetivos unificadorestales como la lucha contra el hambre en el mundo,el freno de la desforestación o la proliferaciónciega de las industrias nucleares. Ahora bien, aquíya no puede tratarse de consignas estereotipadas,reduccionistas, que eliminan otras problemáticasmás singulares y que implican la promoción delíderes carismáticos. Una misma intención ético-política atraviesa losproblemas del racismo, del falocentrismo, de losdesastres legados por un urbanismopretendidamente moderno, de una creaciónartística liberada del sistema del mercado, de unapedagogía capaz de inventar sus mediadoressociales, etc. Esta problemática es, a fin decuentas, la de la producción de existencia humanaen los nuevos contextos históricos. La ecosofía social consistirá, pues, en desarrollarprácticas especificas que tiendan a modificar y areinventar formas de ser en el seno de la pareja,en el seno de la familia, del contexto urbano, deltrabajo, etcétera. Por supuesto, sería inconcebiblepretender volver a fórmulas anteriores, que19
  20. 20. corresponden a períodos en los que a la vez ladensidad demográfica era más débil y la densidadde las relaciones sociales más fuerte que en laactualidad. Pero se tratará de reconstruirliteralmente el conjunto de las modalidades delser-en-grupo. Y no sólo mediante intervenciones«comunicacionales», sino mediante mutacionesexistenciales que tienen por objeto la esencia de lasubjetividad. En este dominio, no nos limitaremosa recomendaciones generales, sino queemplearemos prácticas efectivas deexperimentación tanto a los niveles microsocialescomo a mayores escalas institucionales. Por su parte, la ecosofía mental se verá obligadaa reinventar la relación del sujeto con el cuerpo, elfantasma, la finitud del tiempo, los «misterios» dela vida y de la muerte. Se verá obligada a buscarantídotos a la uniformización «mass-mediática» ytelemática, al conformismo de las modas, a lasmanipulaciones de la opinión por la publicidad, lossondeos, etc. Su forma de actuar se aproximarámás a la del artista que a la de los profesionales«psy», siempre obsesionados por un ideal caducode cientificidad.20
  21. 21. En estos dominios nada se disputa en nombre dela historia, en nombre de determinismosinfraestructurales. La implosión bárbara no quedaexcluida en absoluto. Y si no se produce esareactivación ecosófica (cualquiera que sea elnombre que se le quiera dar), sí no se produce unarearticulación de los tres registros fundamentalesde la ecología, desgraciadamente se puedepresagiar el ascenso de todos los peligros: los delracismo, del fanatismo religioso, de los cismasnacionalitarios que tienden hacia nuevas posturasreaccionarias, los de la explotación del trabajo delos niños, de la opresión de las mujeres... Intentemos, ahora, estudiar más detalladamentelas implicaciones de una perspectiva ecosófica deeste tipo sobre la concepción de la subjetividad.El sujeto no es evidente; no basta pensar para ser,como lo proclamaba Descartes, puesto que muchasotras formas de existir se instauran fuera de laconciencia, mientras que cuando el pensamiento seempeña obstinadamente en aprehenderse a símismo, se pone a girar como una peonza loca, sincaptar ninguno de los Territorios reales de la21
  22. 22. existencia, los cuales, por su parte, derivan losunos en relación con los otros, como placastectónicas bajo la superficie de los continentes.Más bien que de sujeto, quizá convendría hablar decomponentes de subjetivación, cada uno de loscuales trabaja por su propia cuenta. Lo queconduciría necesariamente a reexaminar larelación entre el individuo y la subjetividad, y, enprimer lugar, a separar claramente los conceptos.Estos vectores de subjetivación no pasannecesariamente por el individuo; en realidad, ésteestá en posición de «terminal» respecto a procesosque implican grupos humanos, conjuntos socio-económicos, máquinas informáticas, etc. Así, lainterioridad se instaura en el cruce de múltiplescomponentes relativamente autónomos los unos enrelación con los otros y, llegado el caso,francamente discordantes.Sé que una argumentación de este tipo todavía esdifícil de aceptar; sobre todo en contextos en losque continúa reinando una sospecha, es decir, unrechazo de principio, respecto a cualquierreferencia específica a la subjetividad. Ya sea ennombre de la primacía de las infraestructuras, de22
  23. 23. las estructuras o de los sistemas, la subjetividad notiene buena prensa, y los que se interesan por ella,en la práctica o en la teoría, en general sólo laabordan con pinzas, con infinitas precauciones,cuidando mucho de no alejarla nunca demasiadode paradigmas pseudocientíficos, tomados,preferentemente, de las ciencias duras: latermodinámica, la topología, la teoría de lainformación, la teoría de los sistemas, lalingüística, etc. Sucede como si un Súper-egocientifista exigiera reificar las entidades psíquicase impusiera aprehenderlas solamente a través decoordenadas extrínsecas. En tales condiciones, nodebe sorprendernos que las ciencias humanas y lasciencias sociales se hayan condenado ellas mismasa no alcanzar las dimensiones intrínsecamenteevolutivas, creadoras y autoposicionantes de losprocesos de subjetivación. Sea como fuere, meparece urgente deshacerse de todas las referenciasy metáforas cientifistas para forjar nuevosparadigmas que serán más bien de inspiraciónético-estética. Por otra parte, las mejorescartografías de la psique o, si se quiere, losmejores psicoanálisis, ¿no han sido hechos porGoethe, Proust, Joyce, Artaud y Beckett, más bien23
  24. 24. que por Freud, Jung y Lacan? Después de todo, laparte literaria en la obra de estos últimosconstituye lo mejor que subsiste de ellos (porejemplo, la Traumdeutung de Freud puede serconsiderada como una extraordinaria novelamoderna).Nuestra crítica del psicoanálisis, a partir de lacreación estética y de implicaciones éticas, nopresupone sin embargo una «rehabilitación» delanálisis fenomenológico que, en nuestraperspectiva, se encuentra mutilado por un«reduccionismo» sistemático que lo conduce alimitar sus objetos a una pura transparenciaintencional. Por mi parte, he llegado a considerarque la aprehensión de un hecho psíquico esinseparable del Agenciamiento de enunciación quele hace tomar cuerpo, como hecho y como procesoexpresivo. Una especie de relación deincertidumbre se establece entre la aprehensióndel objeto y la aprehensión del sujeto, queimpone, para articularlos, que no pueda evitarseun circunloquio pseudonarrativo, por medio demitos de referencia, de rituales de todo tipo, dedescripciones con pretensión científica, cuya24
  25. 25. finalidad será enmarcar una puesta en escena dis-posicional, una puesta en existencia, que autorice,en «segundo» lugar, una inteligibilidad discursiva.No se trata aquí de una recuperación de la distin-ción pascaliana entre «espíritu de geometría» y«espíritu de agudeza». Estos dos modos deaprehensión ya sea por el concepto, ya sea por elafecto y el percepto son, en efecto, absolutamentecomplementarios. Por medio de ese circunloquiopseudonarrativo, sólo se pretende desplegar unarepetición soporte de existencia, a través de ritmosy de ritornelos de una infinita variedad. Eldiscurso, o cualquier tipo de eslabón discursivo, seconvierte así en portador de una no-discursividadque, como una estela estroboscópica, anula losjuegos de oposición distintiva, tanto al nivel delcontenido como al de la forma de expresión. Sólobajo esta condición pueden ser generados yregenerados los universos de referenciaincorporales que jalonan con acontecimientossingulares el desarrollo de la historicidad individualy colectiva. De la misma manera que en otras épocas elteatro griego, el amor cortés o las novelas de25
  26. 26. caballerías se impusieron como modelo, o más biencomo módulo de subjetivación, hoy el freudismosigue habitando nuestras formas de sostener laexistencia de la sexualidad, de la infancia, de laneurosis... Así pues, aquí no pretendemos«superar» o liquidar definitivamente el hechofreudiano, sino reorientar sus conceptos y susprácticas para hacer otro uso de ellos, paradesenraizarlos de sus ataduras preestructuralistasen una subjetividad totalmente anclada en elpasado individual y colectivo. En adelante, lo queestará a la orden del día es la liberación de camposde virtualidad «futuristas» y «constructivistas». Elinconsciente sólo permanece aferrado a fijacionesarcaicas en la medida en que ningúncomportamiento tire de él hacia el futuro. Estatensión existencial se realizará por medio detemporalidades humanas y no humanas. Por estasúltimas entiendo el desplegamiento o, si se quiere,el despliegue, de devenires animales, de deveniresvegetales, cósmicos, pero también de deveniresmaquínicos, correlativos de la aceleración de lasrevoluciones tecnológicas e informáticas (así escomo vemos desarrollarse ante nuestros ojos laexpansión prodigiosa de una subjetividad asistida26
  27. 27. por ordenador). A esto hay que añadir queconviene no olvidar las dimensiones institucionalesy de clase social que regulan la formación y el«teledirigismo» de los individuos y de los gruposhumanos. En resumen, ¡las ilusiones fantasmáticas ymíticas del psicoanálisis deben ser representadas ydesbaratadas y no cultivadas y conservadas comojardines a la francesa! Desgraciadamente, lospsicoánalistas de hoy en día, más aún que los deayer, se escudan en lo que podríamos llamar una«estructuralización» de los complejosinconscientes. En su teorización, eso conduce a unaesterilidad y a un dogmatismo insoportable y, en supráctica, eso desemboca en un empobrecimientode sus intervenciones, en estereotipos que loshacen impermeables a la alteridad singular de suspacientes.Al invocar paradigmas éticos, fundamentalmentequisiera señalar la responsabilidad y el necesario«compromiso» no sólo de los operadores «psy»,sino también de todos aquellos que están enposición de intervenir sobre las instancias psíquicas27
  28. 28. individuales y colectivas (a través de la educación,la salud, la cultura, el deporte, el arte, los mediosde comunicación, la moda, etc.). Eticamente esinsostenible refugiarse, como esos operadoreshacen a menudo, en una neutralidad transferencialsupuestamente basada en un dominio delinconsciente y en un corpus científico. De hecho,el conjunto de los dominios «psy» se instala en laprolongación y en interfase con los dominiosestéticos.Al insistir sobre los paradigmas estéticos, quisieraseñalar que, especialmente en el registro de lasprácticas «psy», todo debería ser continuamentereinventado, habría que partir de cero, de locontrario los procesos se fijan en una repeticiónmortífera. La condición previa a cualquierrelanzamiento del análisis por ejemplo, elesquizoanálisis consiste en admitir que por reglageneral, y por poco que uno se dedique atrabajarlos, los Agenciamientos subjetivosindividuales y colectivos son potencialmenteválidos para desarrollarse y proliferar lejos de susequilibrios ordinarios. Sus cartografías analíticasdesbordan, pues, por esencia los Territorios28
  29. 29. existenciales a los que están destinadas. Con esascartografías debería suceder como en pintura o enliteratura, dominios en cuyo seno cadaperformance concreta tiene vocación deevolucionar, de innovar, de inaugurar aperturasprospectivas, sin que sus autores puedan invocarfundamentos teóricos infalibles o la autoridad deun grupo, de una escuela, de un conservatorio o deuna academia... Work in progress! Se acabaron loscatecismos psicoanalíticos, conductistas osistémicos. El pueblo «psy», para converger en estaperspectiva con el mundo del arte, se ve obligado adeshacerse de sus batas blancas, empezando poraquellas, invisibles, que lleva en su cabeza, en sulenguaje y en sus formas de ser (el ideal de unpintor no es repetir indefinidamente la misma obraexcepto el personaje de Titorelli, en el Proceso deKafka, ¡que siempre pinta e idénticamente elmismo juez!). De la misma manera, cadainstitución de tratamiento, de asistencia, deeducación, cada cura individual debería tenercomo preocupación permanente hacer evolucionartanto su práctica como sus andamiajes teóricos.29
  30. 30. Paradójicamente, quizá sea de las ciencias «duras»de las que quepa esperar el cambio másespectacular respecto a procesos de subjetivación.Por ejemplo, ¿acaso no es significativo que, en suúltimo libro, Prigogine y Stengers invoquen lanecesidad de introducir en física un «elementonarrativo», indispensable, según ellos, parateorizar la evolución en términos de 3irreversibilidad? Dicho esto, tengo la convicción deque la cuestión de la enunciación subjetiva seplanteará cada vez más a medida que sedesarrollen las máquinas productoras de signos, deimágenes, de sintaxis, de inteligencia artificial...Eso significa una recomposición de las prácticassociales e individuales que yo ordeno según tresrúbricas complementarias: la ecología social, laecología mental y la ecología medioambiental, ybajo la égida ético-estética de una ecosofía.Las relaciones de la humanidad con el socius, conla psique y con la «naturaleza» tienden, en efecto,a deteriorarse cada vez más, no sólo en razón decontaminaciones y de poluciones objetivas, sino3 Entre le temps et léternité, París, Fayard, 1998, páginas. 41, 61, 67.30
  31. 31. también por el hecho de un desconocimiento y deuna pasividad fatalista de los individuos y de lospoderes respecto a estas cuestiones consideradasen su conjunto. Catastróficas o no, las evolucionesnegativas se aceptan como son. El estructuralismo,más tarde el postmodernismo, nos hanacostumbrado a una visión del mundo que evacúala pertinencia de las intervenciones humanas quese encarnan en políticas y micropolíticas concretas.Las explicaciones relativas a esa decadencia de laspraxis sociales por la muerte de las ideologías y elretomo a los valores universales me parecen pocosatisfactorias. En realidad, lo que sobre todoconviene incriminar es la inadaptación de las praxissociales y psicológicas, y también una ceguerasobre el carácter engañoso de lacompartimentación de un cierto número dedominios de lo real. No es justo separar la acciónde la psique, el socius y el medio ambiente. Lanegativa a enfrentarse con las degradaciones deestos tres dominios, tal como es fomentada por losmedios de comunicación, confina a una empresa deinfantilización de la opinión y de neutralizacióndestructiva de la democracia. Para desintoxicarsedel discurso sedativo que en particular destilan las31
  32. 32. televisiones, de aquí en adelante convendríaaprehender el mundo a través de las tres lentesintercambiables que constituyen nuestros trespuntos de vista ecológicos.Chernobil y el Sida nos han revelado brutalmentelos limites de los poderes técnico-científicos de lahumanidad y las «sorpresas» que puede reservamosla «naturaleza». Sin duda alguna, se impone unaresponsabilidad y una gestión más colectiva paraorientar las ciencias y las técnicas hacia finalidadesmás humanas. No podemos abandonarnosciegamente a los tecnócratas de los aparatos deEstado para controlar las evoluciones y conjurar lospeligros en esos dominios, regidos, en lo esencial,por los principios de la economía del beneficio. Porsupuesto, sería absurdo querer dar marcha atráspara intentar reconstituir las antiguas formas devida. Tras las revoluciones informáticas, robóticas,tras el progreso de la ingeniería genética y tras lamundialización del conjunto de los mercados, eltrabajo humano o el hábitat ya nunca volverán aser lo que eran hace tan sólo algunos decenios. Laaceleración de las velocidades de transporte y decomunicación, la interdependencia de los centros32
  33. 33. urbanos, estudiadas por Paul Virilio, constituyenigualmente un estado de hecho irreversible queconvendría sobre todo reorientar. En ciertosentido, hay que admitir que habrá que «aceptar»ese estado de hecho. Pero ese aceptar implica unarecomposición de los objetivos y de los métodosdel conjunto del movimiento social en lascondiciones actuales. Para simbolizar estaproblemática, me basta evocar la experiencia quehizo un día Alain Bombard en la televisión, cuandopresentó dos peceras: una llena de aguapolucionada, como la que puede recogerse en elpuerto de Marsella, y en la que se movía un pulpobien vivo, como animado de movimientos dedanza, la otra llena de agua de mar pura de todapolución. Cuando él atrapó el pulpo para volver ameterlo en el agua «normal», al cabo de algunossegundos se vio que el animal se replegaba, seapagaba y moría.Hoy menos que nunca puede separarse lanaturaleza de la cultura, y hay que aprender apensar «transversalmente» las interacciones entreecosistemas, mecanosfera y Universo de referenciasociales e individuales. De la misma manera que33
  34. 34. unas algas mutantes y monstruosas invaden lalaguna de Venecia, las pantallas de televisión estánsaturadas de una población de imágenes y deenunciados «degenerados». Otra especie de alga,que en este caso tiene que ver con la ecologíasocial, consiste en esa libertad de proliferación queha permitido que hombres como Donald Trump seapoderen de barrios enteros de New York, deAtlantic City, etc., para «renovarlos», aumentar losalquileres y expulsar al mismo tiempo a decenas demillares de familias pobres, la mayor parte de lascuales están condenadas a devenir homeless, elequivalente aquí de los peces muertos de laecología medioambiental. También habría quehablar de la desterritorialización salvaje del TercerMundo, que afecta conjuntamente a la texturacultural de las poblaciones, al hábitat, a lasdefensas inmunitarias, al clima, etcétera. Otrodesastre de la ecología social: el trabajo de losniños, ¡que hoy día es más importante que en elsiglo XIX! ¿Cómo recuperar el control de estasituación que hace que constantemente estemos alborde de catástrofes de autodestrucción? Lasorganizaciones internacionales tienen poco controlsobre estos fenómenos que reclaman un cambio34
  35. 35. fundamental de las mentalidades. La solidaridadinternacional ya sólo es asumida por asociacioneshumanitarias, cuando hubo un tiempo en el queconcernía en primer lugar a los sindicatos y a lospartidos de izquierda. Por su parte, el discursomarxista se ha devaluado (no el texto de Marx, queconserva un gran valor). Corresponde a losprotagonistas de la liberación social volver a forjarreferencias teóricas que iluminen una posible víade salida a la historia, más llena de pesadillas quenunca, que atravesamos actualmente. Pues no sólodesaparecen las especies, sino también laspalabras, las frases, los gestos de la solidaridadhumana. Se utilizan todos los medios para aplastarbajo una capa de silencio las luchas deemancipación de las mujeres y de los nuevosproletarios que constituyen los parados, losemarginatti, los inmigrantes...Si es tan importante que las tres ecologías seliberen, en el establecimiento de sus puntos dereferencia cartográficos, de los paradigmaspseudocientíficos, ello no sólo se debe al grado decomplejidad de las entidades consideradas, sino,más fundamentalmente, al hecho de que ahí está35
  36. 36. implicada una lógica diferente de la que rige lacomunicación ordinaria entre locutores y auditoresy, como consecuencia, la inteligibilidad de losconjuntos discursivos y la imbricación indefinida delos campos de significación. Esta lógica de lasintensidades, que se aplica a los Agenciamientosexistenciales autorreferidos y que introducenduraciones irreversibles, no sólo concierne a lossujetos humanos constituidos en cuerpostotalizados, sino también a todos los objetosparciales, en el sentido psicoanalítico, a losobjetos transicionales, en el sentido de Winnicott,a los objetos institucionales (los «grupos-sujetos»),a los rostros, a los paisajes, etcétera. Mientras quela lógica de los conjuntos discursivos se proponecernir bien los objetos, la lógica de lasintensidades, o ecológica, sólo tiene en cuenta elmovimiento, la intensidad de los procesosevolutivos. El proceso, que yo opongo aquí alsistema o a la estructura, tiene por objeto laexistencia, a la vez constituyéndose, definiéndosey desterritorializándose. Estos procesos de mise àlêtre sólo conciernen a ciertos subconjuntosexpresivos que han roto con su imbricacióntotalizante y se han puesto a trabajar por su propia36
  37. 37. cuenta y a subyugar sus conjuntos referencialespara manifestarse a título de índices existenciales,de línea de fuga procesual...En cada núcleo existencial parcial, las praxisecológicas se esforzarán en localizar los vectorespotenciales de subjetivación y de singularización.Generalmente se trata de algo que se opone alorden «normal» de las cosas, una repeticióncontrariante, un elemento intensivo que reclamaotras intensidades a fin de componer otrasconfiguraciones existenciales. Estos vectoresdisidentes están relativamente despojados de susfunciones de denotación y de significación, paraactuar en tanto que materiales existencialesdescorporeizados. Pero cada una de esas pruebasde suspensión del sentido representa un riesgo, elde una desterritorialización demasiado brutal quedestruya el Agenciamiento de subjetivación(ejemplo, la implosión del movimiento social enItalia a principios de los años 1980). Por elcontrario, una desterritorialización suave puedehacer evolucionar los Agenciamientos según unmodelo procesual constructivo. Ese es el núcleo37
  38. 38. de todas las praxis ecológicas: las rupturasasignificantes, los catalizadores existencialesestán al alcance de la mano, pero en ausencia deun Agenciamiento de enunciación que lesproporcione un soporte expresivo, permanecenpasivos y amenazan con perder su consistencia(por ahí convendrá buscar las raíces de laangustia, de la culpabilidad y, de una manerageneral, de todas las reiteracionespsicopatológicas). En el caso de la figura de losAgenciamientos procesuales, la ruptura expresivaasignificante reclama una repetición creadoraque forja objetos incorporales, máquinasabstractas y universos de valor que se imponencomo si siempre hubieran estado déjà la aunquesean totalmente tributarios del acontecimientoexistencial que los saca a la luz. Por otra parte, esos segmentos catalíticosexistenciales pueden continuar siendo portadoresde denotación y de significación. De ahí laambigüedad, por ejemplo, de un texto poéticoque puede transmitir un mensaje y a la vezdenotar un referente sin dejar de funcionar38
  39. 39. esencialmente sobre redundancias de expresión yde contenido. Proust ha analizado perfectamenteel funcionamiento de esos ritornelos existencialescomo núcleo catalítico de subjetivación (la«frasecilla» de Vinteuil, el movimiento de loscampanarios de Martinville, el sabor de lamagdalena, etc.). Conviene señalar aquí que esetrabajo de localización de los ritornelosexistenciales no sólo concierne a la literatura y alas artes. Esa eco-lógica funciona igualmente enla vida cotidiana, en los diversos niveles de lavida social y, más generalmente, cada vez que secuestiona la constitución de un Territorioexistencial. Añadamos que esos Territoriospueden estar tan desterritorializados como unopueda imaginar (pueden encarnarse en laJerusalén celeste, en una problemática relativaal bien y al mal, en un compromiso ético-político,etcétera). El único punto común que existe entreesos diversos rasgos existenciales es sostener laproducción de existentes singulares oresingularizar conjuntos serializados.39
  40. 40. En todas partes y en todas las épocas, el arte y lareligión han sido el refugio de las cartografíasexistenciales basadas en una asunción de ciertasrupturas de sentido «existencializantes». Pero laépoca contemporánea, al exacerbar laproducción de bienes materiales e inmateriales,en detrimento de la consistencia de losTerritorios existenciales individuales y de grupo,ha engendrado un inmenso vacío en lasubjetividad, que tiende a devenir cada vez másabsurda y sin recurso. No sólo no se constatarelación de causa a efecto entre el crecimientode los recursos técnico-científicos y el desarrollode los progresos sociales y culturales, sino queparece evidente que asistimos a una degradaciónirreversible de los operadores tradicionales deregulación social. Aunque sea artificial especular,ante un fenómeno de este tipo, sobre una vueltaatrás, una recomposición de las maneras de serde nuestros antepasados, sin embargo, eso es loque intentan hacer a su manera las formacionescapitalistas más «modernistas». Vemos, porejemplo, que ciertas estructuras jerárquicas quehan perdido una parte notable de su eficacia40
  41. 41. funcional (en particular debido a los nuevosmedios de información y concertación porordenadores) son objeto, no sólo por parte de lascapas dirigentes, sino igualmente por parte de lasescalas inferiores, de un surinvestissement∗imaginario, que confina, a veces, como en Japón,a una devoción religiosa. En el mismo orden deideas, asistimos a un reforzamiento de lasactitudes segregadoras respecto a losinmigrantes, las mujeres, los jóvenes e inclusolos viejos. La reaparición de lo que podríamosllamar un conservadurismo subjetivo no sólo esimputable al reforzamiento de la represiónsocial; se debe igualmente a una especie decrispación existencial que implica al conjunto delos actores sociales. El capitalismo post-industrialque, por mi parte, prefiero calificar deCapitalismo Mundial Integrado (CMI), tiende cadavez más a descentrar sus núcleos de poder de lasestructuras de producción de bienes y deservicios hacia las estructuras productoras designos, de sintaxis y de subjetividad,∗ Entiéndase por investissement el hecho de que una persona ponga su energíasíquica en un objeto o en una actividad. (N. del T.).41
  42. 42. especialmente a través del control que ejercesobre los medios de comunicación, la publicidad,los sondeos, etcétera. Estamos ante una evolución que deberíallevamos a reflexionar sobre lo que fueron, a esterespecto, las formas anteriores del capitalismo,pues tampoco ellas estaban exentas de ese tipo depropensión a capitalizar poder subjetivo, tanto enlas filas de sus élites como en las de susproletarios. No obstante, esta propensión todavíano mostraba plenamente su verdaderaimportancia, de tal forma que entonces no fueconvenientemente apreciada por los teóricos delmovimiento obrero. Propongo reagrupar en cuatro principalesregímenes semióticos los instrumentos sobre losque reposa el CMI: las semióticas económicas (instrumentosmonetarios, financieros, contables, de decisión...); las semióticas jurídicas (título de propiedad,legislación y reglamentaciones diversas...);42
  43. 43. las semióticas técnico-científicas (planes,diagramas, programas, estudios,investigaciones...); las semióticas de subjetivación, algunas de lascuales coinciden con las que acaban de serenumeradas, pero a las que convendría añadirmuchas otras, tales como las relativas a laarquitectura, el urbanismo, los equipamientoscolectivos, etc.Debemos admitir que los modelos que pretendíanfundar una jerarquía causal entre esos regímenessemióticos están a punto de perder todo contactocon la realidad. Cada vez se hace más difícilsostener, por ejemplo, que las semióticaseconómicas y las que participan en la producciónde bienes materiales ocupan una posicióninfraestructural con relación a semióticas jurídicase ideológicas como lo postulaba el marxismo. En laactualidad, el objeto del CMI es un conjuntoinseparable: productivo-económico-subjetivo. Y,volviendo a las antiguas categorizacionesescolásticas, se podría decir que es el resultado a43
  44. 44. la vez de causas materiales, formales, finales yeficientes.Uno de los problemas analíticos claves que laecología social y la ecología mental deberíanafrontar es la introyección del poder represivo porparte de los oprimidos. Aquí la mayor dificultadreside en el hecho de que los sindicatos y lospartidos, que luchan en principio por defender losintereses de los trabajadores y de los oprimidos,reproducen en su seno los mismos modelospatógenos que impiden en sus filas toda libertad deexpresión y de innovación. Quizá se necesitará unperíodo de tiempo considerable para que elmovimiento obrero reconozca que las actividadesde circulación, de distribución, de comunicación,de encuadramiento... constituyen vectoreseconómico,-ecológicos que se sitúan rigurosamenteen el mismo plano, desde el punto de vista de lacreación de plusvalía, que el trabajo directamenteincorporado a la producción de bienes materiales.A este respecto, un desconocimiento dogmático hasido alimentado por numerosos teóricos,confortando a un obrerismo y a un corporativismoque han desnaturaliza-do y mutilado44
  45. 45. profundamente los movimientos de emancipaciónanticapitalistas estos últimos decenios. Esperamos que una recomposición y un reajustede las finalidades de las luchas emancipadorasdevengan, cuanto antes, correlativas del desarrollode los tres tipos de praxis ecológicas evocadasaquí. Y deseamos que, en el contexto de los nuevos«elementos» de la relación entre el capital y laactividad humana, las tomas de concienciaecológicas, feministas, antirracistas, etcétera,logren alcanzar más rápidamente, como objetivoprincipal, los modos de producción de lasubjetividad, es decir, de conocimiento, decultura, de sensibilidad y de sociabilidad quedependen de sistemas de valor incorporal quedesde ahora se sitúan en la raíz de los nuevosagenciamientos productivos.La ecología social deberá trabajar en lareconstrucción de las relaciones humanas a todoslos niveles del socius. Jamás deberá perder de vistaque el poder capitalista se ha deslocalizado,desterritorializado, a la vez en extensión, alextender su empresa al conjunto de la vida social,45
  46. 46. económica y cultural del planeta, y en «intensión»,al infiltrarse en el seno de los estratos subjetivosmás inconscientes. Puesto que esto es así, ya no esposible pretender oponerse a él sólo desde elexterior mediante las prácticas sindicales ypolíticas tradicionales. Se ha hecho igualmenteimperativo afrontar sus efectos en el dominio de laecología mental en el seno de la vida cotidianaindividual, doméstica, conyugal, de vecindad, decreación y de ética personal. Lejos de buscar unconsenso embrutecedor e infantilizante, en elfuturo se tratará de cultivar el dissensus y laproducción singular de existencia. La subjetividadcapitalística, tal como es engendrada poroperadores de toda naturaleza y de toda talla, estámanufacturada para proteger la existencia contracualquier intrusión de acontecimientos susceptiblesde trastocar y perturbar la opinión. Según ella,cualquier singularidad debería, o bien ser evitada,o bien pasar bajo la autoridad de equipamientos yde marcos de referencia especializados. De esemodo, se esfuerza en gestionar el mundo de lainfancia, del amor, del arte, así como todo lo quees del orden de la angustia, de la locura, del dolor,de la muerte, del sentimiento de estar perdido en46
  47. 47. el cosmos... A partir de los elementos existencialesmás personales se debería incluso decirinfrapersonales el CMI constituye sus agregadossubjetivos masivos, aferrados a la raza, a lanación, al cuerpo profesional, a la competicióndeportiva, a la virilidad dominante, a la Star«massmediática». Asegurándose el poder sobre elmáximo de ritornelos existenciales paracontrolarlos y neutralizarlos, la subjetividadcapitalística se embriaga, se anestesia a sí misma,en un sentimiento colectivo de pseudoeternidad. Sobre el conjunto de esos frentes imbricados yheterogéneos deberán, creo yo, articularse lasnuevas prácticas ecológicas, puesto que su objetivoes hacer procesualmente activas singularidadesaisladas, rechazadas, que giran sobre sí mismas.(Ejemplo: una clase escolar, en la que se aplicanlos principios de la Escuela Freinet, que consiste ensingularizar el funcionamiento global sistemacooperativo, reuniones de evaluación, diario,libertad para los alumnos de organizar su trabajoindividualmente o en grupo, etc.).47
  48. 48. En esta misma perspectiva, habrá que considerarlos síntomas y los incidentes fuera de la normacomo índices de un trabajo potencial desubjetivación. Me parece esencial que se organicenasí nuevas prácticas micropolíticas y microsociales,nuevas solidaridades, un nuevo bienestarconjuntamente con nuevas prácticas estéticas ynuevas prácticas analíticas de las formaciones delinconsciente. Me parece que es la única vía posiblepara que las prácticas sociales y políticas vuelvan aapoyarse en algo firme, quiero decir, trabajen porla humanidad y no por un simple reequilibriopermanente del Universo de las semióticascapitalistas. Se me podría objetar que las luchas agran escala no están necesariamente en sincroníacon las praxis ecológicas y las micropolíticas deldeseo. Pero, ese es el problema:los diversos niveles de práctica no sólo no tienenque ser homogeneizados, conectados unos conotros bajo una tutela trascendente, sino queconviene hacer que entren en procesos deheterogénesis. Las feministas no estarán nunca losuficientemente implicadas en un devenir-mujer, yno existe ninguna razón para pedir a los48
  49. 49. inmigrantes que renuncien a los rasgos culturalesque corresponden a su ser, o bien a su pertenencianacionalitaria. Conviene dejar que las culturasparticulares se desarrollen, inventando otroscontratos de ciudadanía. Conviene mantener unidala singularidad, la excepción, la rareza con unorden estatal lo menos pesado posible.La eco-lógica ya no impone «resolver» loscontrarios, como lo deseaban las dialécticashegelianas y marxistas. En particular, en el campode la ecología social, llegará un tiempo de lucha enel que todos y todas se verán obligados a fijarseobjetivos comunes y a comportarse «cornopequeños soldados» quiero decir, como buenosmilitantes pero, conjuntamente, llegará un tiempode resingularización en el que las subjetividadesindividuales y colectivas «plegarán velas», y en elque lo que primará será la expresión creadoracomo tal, sin más preocupación respecto afinalidades colectivas. Esta nueva lógica ecosófica,lo subrayo, se parece a la del artista que puedeverse obligado a rehacer su obra a partir de laintrusión de un detalle accidental, de unacontecimiento-incidente que de pronto hace que49
  50. 50. se bifurque su proyecto inicial, para hacerloderivar lejos de sus perspectivas anteriores másfirmes. Un proverbio dice que «la excepciónconfirma la regla», pero puede tambiénmodificarla o recrearla.La ecología medioambiental, tal como existe en laactualidad, no ha hecho, pienso yo, más queesbozar y prefigurar la ecología generalizada queyo preconizo aquí y que tendrá como finalidaddescentrar radicalmente las luchas sociales y lasmaneras de asumir su propia psique. Los actualesmovimientos ecologistas tienen ciertamentemuchos méritos, pero, a decir verdad, pienso quela cuestión ecosófica global es demasiadoimportante para ser abandonada a algunas de suscorrientes arcaizantes y folklorizantes, que optan aveces deliberadamente por un rechazo de todocompromiso político a gran escala. La connotaciónde la ecología deberla dejar de estar ligada a laimagen de una pequeña minoría de amantes de lanaturaleza o de especialistas titulados. La ecologíacuestiona el conjunto de la subjetividad y de lasformaciones de poderes capitalísticos, los cualesno tienen ninguna garantía de continuar50
  51. 51. triunfando, como sucedió durante el últimodecenio. No sólo la crisis permanente actual, financiera yeconómica, puede desembocar en importantestransformaciones del statu quo social y delimaginario «mass-mediático» que lo sustenta, sinoque ciertos temas empleados por el neoliberalismo,relativos por ejemplo a la flexibilidad de trabajo,los desequilibrios, etc., pueden perfectamentevolverse contra él. Insisto, esta elección no sólo es entre unafijación ciega a las antiguas tutelas estato-burocráticas, un welfare generalizado o unabandono desesperado o cínico a la ideología de los«yuppies». Todo hace pensar que los beneficios deproductividad engendrados por las actualesrevoluciones tecnológicas se inscribirán en unacurva de crecimiento logarítmico. En ese caso, lacuestión es saber si nuevos operadores ecológicos ynuevos Agenciamientos de enunciación ecosóficoslograrán o no orientarlos hacia vías menosabsurdas, menos en callejón sin salida que las delCMI.51
  52. 52. El principio común a las tres ecologías consiste,pues, en que los Territorios existenciales a los quenos confrontan no se presentan como en-sí,cerrados sobre sí mismos, sino como un para-síprecario, acabado, finitizado, singular,singularizado, capaz de bifurcarse, en reiteracionesestratificadas y mortíferas o en apertura procesuala partir de praxis que permiten hacerlo«habitable» por un proyecto humano. Esta aperturapráxica constituye la esencia de ese arte de «laeco» que subsume todas las maneras de domesti-car4 los Territorios existenciales, tanto siconciernen a íntimas maneras de ser, el cuerpo, elentorno o a grandes conjuntos contextualesrelativos a la etnia, la nación o incluso los derechosgenerales de la humanidad. Dicho esto, precisemosque para nosotros no se trata de erigir reglasuniversales como guía de esas praxis, sino, a lainversa, de extraer las antinomias principales entrelos niveles ecosóficos o, si se prefiere, entre lastres visiones ecológicas, los tres vasosdiscriminantes de los que hablamos aquí.4 Aquí la raíz eco debe entenderse en su acepción griega originaria: oïkos, es.Decir: casa, bien doméstico, hábitat, medio natural.52
  53. 53. El principio específico de la ecología mental resideen que su forma de abordar los Territoriosexistenciales depende de una lógica pre-objetal ypre-personal que evoca lo que Freud ha descritocomo un «proceso primario». Lógica que podríadenominarse del «tercero incluido», en la que elblanco y el negro son indistintos, en la que lo bellocoexiste con lo feo, el adentro con el afuera, el«buen objeto» con el malo... En el caso particularde la ecología del fantasma, lo que se requiere encada tentativa de anotación cartográfica es laelaboración de un soporte expresivo singular o,más exactamente, singularizado. Gregory Batesonha señalado claramente que lo que él denomina«ecología de las ideas» no puede ser circunscrito aldominio de la psicología de los individuos, sino quese organiza en sistemas o «espíritu» (minds) cuyasfronteras ya no coinciden con los individuos queparticipan en él.5 Pero dejamos de estar deacuerdo con él cuando convierte la acción y laenunciación en simples partes del subsistemaecológico llamado contexto. Por mi parte, yoconsidero que la «toma de contexto» existencial5 Vers l’ecologie de l’esprit, obra citada, tomo II, páginas 93-94.53
  54. 54. siempre depende de una praxis, que se instaura enruptura con el «pretexto» sistémico. No existe unajerarquía de conjuntos que sitúe y localice a undeterminado nivel las componentes deenunciación. Éstas se componen de elementosheterogéneos que adquieren consistencia ypersistencia común cuando superan los umbralesconstitutivos de un mundo en detrimento de otro.Los operadores de esta cristalización sonfragmentos de cadenas discursivas asignificantesque Schlegel consideraba como obras de arte.(«Semejante a una pequeña obra de arte, unfragmento debe estar totalmente separado delmundo que lo rodea y cerrado sobre sí mismo comoun erizo»).6En cualquier momento, en cualquier lugar, elproblema de la ecología mental puede surgir, másallá de los conjuntos bien constituidos, en el ordenindividual o colectivo. Para aprehender estosfragmentos catalizadores de bifurcacionesexistenciales, Freud ha inventado los rituales de lasesión, de la asociación libre, de la interpretación,6 Citado por Philippe Lacoue-Labarthe y Jean-Luc Nancy, en L’Absolulittéraire,1978, pág. 126.54
  55. 55. en función de mitos de referencia psicoanalíticos.Actualmente, algunas corrientes postsistémicas dela terapia familiar se esfuerzan en forjar otrasescenas y otras referencias. ¡Todo esto es bello ybueno! Pero también aquí sólo se trata deandamiajes conceptuales incapaces de explicarproducciones de subjetivi-dad «primaria», como lasque se despliegan a escala verdaderamenteindustrial, especialmente a partir de los «medias»y de los equipamientos colectivos. El conjunto delos corpus teóricos de este tipo presenta elinconveniente de estar cerrado a una eventualproliferación creadora. Mito o teoría conpretensión científica, la pertinencia de los modelosrelativos a la ecología mental debería ser juzgadaen función: 1) de su capacidad para circunscribirlos eslabones discursivos en ruptura de sentido; 2)de su creación de conceptos que autoricen unaautoconstructibilidad teórica y práctica: elfreudismo responde a duras penas a la primeraexigencia pero no a la segunda; inversamente, elpostsistemismo tendría más bien tendencia aresponder a la segunda subestimando la primera,mientras que, en el campo político-social, losmedios «alternativos» desconocen generalmente el55
  56. 56. conjunto de las problemáticas relativas a laecología mental.Por nuestra parte, nosotros preconizamos repensaren otra vía las diversas tentativas de modelización«psy», de la misma manera que las prácticas de lassectas religiosas o las «novelas familiares»neuróticas y los delirios psicóticos. No se tratarátanto de explicar esas prácticas en términos deverdad científica como en función de su eficaciaestético-existencial. ¿Qué se utiliza aquí? ¿Quéescenas existenciales se ordenan a duras penas? Elobjetivo crucial es la captación de los puntos deruptura asignificantes en ruptura de denotación, deconnotación y de significación a partir de los cualesun cierto número de eslabones semióticos sepondrán a trabajar al servicio de un efecto deautorreferencia existencial. El síntoma repetitivo,la plegaria, el ritual de la «sesión», la consigna, elemblema, el ritornelo, la cristalización en relacióncon el rostro de la star... inician la producción deuna subjetividad parcial. Podría decirse que son elcentro de una proto-subjetividad. Ya los freudianoshabían detectado la existencia de vectores desubjetiva-ción que escapaban al dominio del Yo;56
  57. 57. subjetividad parcial, complexual, que se organizaen torno a objetos en ruptura de sentido talescomo el seno materno, las heces, el sexo... Peroestos objetos, generado res de subjetividad«disidente», los concibieron como sipermanecieran esencialmente adyacentes a laspulsiones instintivas y a un imaginariocorporeizado. Otros objetos institucionales,arquitecturales, económicos, cósmicos, soportanigualmente de pleno derecho esa función deproducción existencial.Lo repito una vez más, aquí lo esencial es el corte-bifurcación, que no se puede representar como tal,pero que, sin embargo, va a segregar toda unafantasmática de los orígenes (escena primitivafreudiana, mirada «defensiva» del sistémico de laterapia familiar, ceremoniales de iniciación, deconjuración, etcétera). La pura autorreferenciacreadora es insostenible para la aprehensión de laexistencia ordinaria. Su representación sólo puedeocultarla, falsearla, desfigurarla, hacerla transitarpor mitos y relatos de referencia lo que yo llamouna metamodelización. Corolario: sólo podríamosacceder a tales núcleos de subjetivación creadora57
  58. 58. en estado naciente por el subterfugio de unaeconomía fantasmática que se despliega de unaforma indirecta. Así, ¡nadie queda eximido dejugar el juego de la ecología de lo imaginario!Ya sea en la vida individual o en la vida colectiva,el impacto de una ecología mental no presuponeuna importación de conceptos y de prácticas apartir de un campo «psy» especializado. Hacerfrente a la lógica de la ambivalencia deseante,dondequiera que ella se perfile en la cultura, lavida cotidiana, el trabajo, el deporte, etcétera,volver a apreciar la finalidad del trabajo y de lasactividades humanas en función de otros criteriosque no sean los del rendimiento y el beneficio:estos imperativos de la ecología mental reclamanuna movilización adecuada del conjunto de losindividuos y de los segmentos sociales. ¿Dóndesituar, por ejemplo, los fantasmas de agresión, demuerte, de violación, de racismo en el mundo de lainfancia y de la madurez regresiva? Más que utilizarincansablemente procedimientos de censura y decontención, en nombre de grandes principiosmorales, ¿acaso no convendría promover unaverdadera ecología del fantasma, referida a58
  59. 59. transferencias, traslaciones, reconversiones, de susmaterias de expresión?7 Evidentemente, es legítimoejercitar una represión respecto a cualquier «pasoa la acción». Pero, previamente, se deben disponermodos de expresión adecuados a lasfantasmogorías negativistas y destructivas, de talmanera que puedan, como en el tratamiento de lapsicosis, ab-reaccionar a fin de volver a conectarTerritorios existenciales que parten a la deriva.Una tal «transversalización» de la violencia implicaque no se presupone la existencia insoslayable deuna pulsión de muerte intrapsíquica,constantemente al acecho, dispuesta a arrasarlotodo a su paso desde el momento en que losTerritorios del Yo pierden su consistencia y suvigilancia. La violencia y la negatividad siempreson el resultado de Agenciamientos subjetivoscomplejos; no están intrínsecamente inscritas en laesencia de la especie humana. Se construyen y semantienen mediante múltiples Agenciamientos deenunciación. Sade y Céline se han esforzado, conmás o menos fortuna, en hacer casi barrocos susfantasmas negativos. Por esa razón, deberían ser7 Un ejemplo de la reconversión humorística de las pulsiones sádicas es lapelícula de Roland Topor, titulada El Marquez.59
  60. 60. considerados como autores claves de una ecologíamental. Sin una tolerancia y una inventivapermanente para «imaginarizar» los diversosavatares de la violencia, la sociedad corre el riesgode hacerlos cristalizar en lo real.Lo vemos hoy en día, por ejemplo, con laexplotación comercial intensiva de los cómicsescatológicos destinados a los niños.8 Pero, deforma mucho más inquietante bajo la especie deun tuerto a la vez repugnante y fascinante que,mejor que nadie, sabe imponer lo implícito racistay nazi de su discurso, tanto en la escena de los«medias» como en el seno de las relaciones defuerzas políticas. Vale más no engañarse: la fuerzade este tipo de personaje tiene que ver con elhecho de que logra hacerse el intérprete demontajes pulsionales que pueblan, de hecho, elconjunto del socius.No soy tan ingenuo y utópico como para pretenderque existe una metodología analítica capaz deerradicar profundamente todos los fantasmas que8 Cf. La encuesta de Libération del 17 de marzo de 1989, titulada ««SOSCrados».60
  61. 61. conducen a reificar la mujer, el inmigrante, elloco, etc., y acabar con las institucionespenitenciarias, psiquiátricas, etc. Pero me pareceque una generalización de las experiencias deanálisis institucional (en el hospital, en la escuela,en el entorno urbano...) podría modificarprofundamente los elementos de ese problema. Senecesita una inmensa reconstrucción de losmecanismos sociales para hacer frente a losestragos del CMI. Ahora bien, esta reconstrucciónno depende tanto de reformas desde arriba, leyes,decretos, programas burocráticos, como de lapromoción de prácticas innovadoras, laproliferación de experiencias alternativas,centradas en el respeto de la singularidad y en untrabajo permanente de producción de subjetividad,que se autonomicen al articularseconvenientemente con el resto de la sociedad. Darcabida a las brutales desterritorializaciones de lapsique y del socius, en eso consisten los fantasmasde violencia, puede conducir, no a una sublimaciónmilagrosa, sino a reconversiones de Agenciamientosque desbordan por todas partes el cuerpo, el Yo, elindividuo. El Súper-ego punitivo y la culpabilizaciónmortífera no pueden alcanzarse por los medios61
  62. 62. ordinarios de la educación y del savoir vivre.Exceptuando el Islam, las grandes religiones tienencada vez menos influencia sobre la psique,mientras que en todo el mundo vemos florecer unaespecie de retomo al totemismo y al animismo. Lascomunidades humanas atrapadas en la tormentatienen tendencia a replegarse sobre sí mismas,dejando a los políticos profesionales laresponsabilidad de regir la organización social,mientras que los sindicatos se ven superados porlas mutaciones de una sociedad que por todaspartes está en crisis latente o manifiesta.9El principio particular de la ecología social estárelacionado con la promoción de un investissementafectivo y pragmático sobre grupos humanos dedimensiones diversas. Este «Eros de grupo» no sepresenta como una cantidad abstracta, sino quecorresponde a una reconversión cualitativamenteespecífica de la subjetividad primaría que depende9 Un síntoma de este estado de hecho consiste en la proliferación de«coordinaciones» espontáneas cuando se producen grandes movimientossociales. Subrayemos el hecho de que a veces utilicen servicios telemáticos a finde desarrollar la expresión de la «base» (por ejemplo, el Minitel 3.615 códigoALTER).62
  63. 63. de la ecología mental. Aquí se presentan dosopciones: o bien la triangulación personológica dela subjetividad según un modo Yo-TÚ-ÉL, padre-madre-niño.., o bien la constitución de grupos-sujetos autorreferentes que se abren ampliamentesobre el socius y el cosmos. En el primer caso, el yoy el otro están construidos a partir de un juego deidentificaciones y de imitaciones estándares queconducen a grupos primarios replegados sobre elpadre, el jefe, la star«mass-mediática». En efecto,los grandes «medias» actúan en el sentido de esapsicología de masas maleables. En el segundo caso,en el espacio y lugar de sistemas identificatorios seutilizan rasgos de eficiencia diagramáticos. Aquí seescapa, al menos parcialmente, a las semiologíasde la modelización icónica en beneficio desemióticas procesuales que yo evitaría llamarsimbólicas para no volver a caer en los erroresestructuralistas. Lo que caracteriza a un rasgodiagramático, con relación a un icono, es su gradode desterritorialización, su capacidad de salir de símismo para constituir cadenas discursivas queactúan sobre el referente. Por ejemplo, se puededistinguir la imitación identificatoria de un alumnopianista con su maestro de una transferencia de63
  64. 64. estilo susceptible de bifurcarse en una vía singular.De forma general, se distinguirán los agregadosimaginarios de multitud de los Agenciamientoscolectivos de enunciación que implican tantorasgos prepersonales como sistemas sociales ocomponentes maquínicos. (Aquí se opondrán losmaquinismos vivientes «autopoiéticos»10 a losmecanismos de repetición vacía).Dicho esto, las oposiciones entre esas dosmodalidades nunca son tan claras: una multitudpuede estar habitada por grupos que desempeñanla función de líder de opinión, y unos grupos-sujetos pueden volver a caer en el estado amorfo yalienante. Las sociedades capitalísticas expresiónbajo la que yo incluyo, junto a las potencias delOeste y del Japón, los llamados países delsocialismo real y las Nuevas Potencias Industrialesdel Tercer Mundo fabrican desde ahora, paraponerlos a su servicio, tres tipos de subjetividad:una subjetividad serial que corresponde a las clasesasalariadas, otra a la inmensa masa de los «no-10 En el sentido de Francisco Varella, Autonomie et connaissance, París, LeSenil, 1989.64
  65. 65. asegurados» y, por último, una subjetividad elitistaque corresponde a las capas dirigentes. La«massmediatización» acelerada del conjunto de lassociedades tiende así a crear una separación cadavez más pronunciada entre esas diversas categoríasde población. Entre las élites, encontramos unadisponibilidad suficiente de bienes materiales, demedios de cultura, una práctica mínima de lalectura y de la escritura y un sentimiento decompetencia y de legitimidad en las decisiones.Entre las clases sometidas, encontramos, por reglageneral, un abandono al orden de las cosas, unapérdida de esperanza de dar un sentido a su vida.Un punto programático primordial de la ecologíasocial será hacer transitar esas sociedadescapitalísticas de la era «mass-mediática» hacia unaera posmediática, entendiendo por ello unareapropiación de los «medias» por una multitud degrupossujetos, capaces de dirigirlos hacia una víade resingularización. Una perspectiva de este tipopuede parecer hoy inalcanzable. Pero la situaciónactual de máxima alienación por los «medias» nodepende de ninguna necesidad intrínseca. En esedominio, me parece que la visión fatalista de las65
  66. 66. cosas corresponde al desconocimiento de variosfactores: a) las bruscas tomas de conciencia de las masasque siempre resultan posibles; b) el desmoronamiento progresivo delestalinismo y de sus avatares, que da paso a otrosAgenciamientos de transformación de las luchassociales; c) la evolución tecnológica de los «medias», enparticular su miniaturización, la disminución de sucoste, su posible utilización para fines nocapitalísticos;d) la recomposición de los procesos de trabajosobre los escombros de los sistemas de producciónindustriales de principios de siglo que reclama unaproducción creciente de subjetividad«creacionista», tanto en un plano individual comoen un plano colectivo. (A través de la formaciónpermanente, el resurgimiento de la mano de obra,las transferencias de competencia, etc.).66
  67. 67. A las primeras formas de sociedad industrial les hacorrespondido laminar y socializar la subjetividadde las clases trabajadoras. En la actualidad, laespecialización internacional del trabajo haexportado hacia el Tercer Mundo los métodos detrabajo en cadena. En la era de las revolucionesinformáticas, del auge de las biotecnologías, de lacreación acelerada, de nuevos materiales y de una«maquinizacion» cada vez más fina del tiempo,11nuevas modalidades de subjetivación están a puntode surgir. Cada vez se recurrirá más a lainteligencia y a la iniciativa, pero en contrapartidase pondrá mucho más cuidado en la codificación yen el control de la vida doméstica de la parejaconyugal y de la familia nuclear. En resumen,territorializando a la familia a gran escala (por los«medias», los servicios de asistencia, los salariosindirectos...), se intentará aburguesar al máximo lasubjetividad obrera. Las operaciones de reindividuación y de«familiarización» no tienen el mismo efecto si11 Sobre estos cuatro factores en plena mutación, véase el informe de ThierryGaudin, «Rapport sur l’état de la technique», CPE, Science et Techniques(número especial).67
  68. 68. tienen por objeto un terreno de subjetividadcolectiva devastada por la era industrial del sigloxix y de la primera mitad del siglo xx, o si atacan aterrenos en los que se han conservado cienosrasgos arcaicos heredados de la era precapitalista.A este respecto, el ejemplo del Japón y el de Italiaparecen significativos, puesto que se trata depaíses que han logrado insertar industrias devanguardia en una subjetividad colectiva que haconservado ataduras con un pasado a veces muyremoto (que se remonta al sinto-budismo en elcaso del Japón y a las épocas patriarcales en el deItalia). En esos dos países, la reconversiónpostindustrial se ha efectuado por transicionesrelativamente menos brutales que en Francia, porejemplo, donde regiones enteras quedaron,durante un largo período, fuera de la vidaeconómica activa. En cierto número de países del Tercer Mundoasistimos igualmente a la superposición de unasubjetividad medieval (relación de sumisión alclan, alienación total de las mujeres y de losniños, etc.) y de una subjetividad68
  69. 69. postindustrial. Por otra parte, uno se puedepreguntar si ese tipo de Nuevas PotenciasIndustriales, por ahora localizadasprincipalmente en las costas del mar de China,no va igualmente a proliferar en las costas delMediterráneo y en las costas del Áfricaatlántica. Si eso fuera así , veríamos toda unaserie de regiones de Europa sometidas a fuertestensiones, debido a un trastocamiento radicalde sus fuentes de ingresos y de su estatuto depertenencia a las grandes potencias blancas.En esos diversos dominios, las problemáticasecológicas se entremezclan. Abandonada a símisma, la eclosión de los neoarcaísmos socialesy mentales puede conducir ¡tanto a lo mejorcomo a lo peor! Estamos ante una cuestiónpeligrosa: el fascismo de los Ayatollahs, no loolvidemos, sólo se ha instaurado sobre la basede una profunda revolución popular en Irán. Lasrecientes revueltas de jóvenes, en Argelia, hanmantenido una doble simbiosis entre las formasde vivir occidentales y las diversas mezclas de69
  70. 70. integrismo. La ecología social espontáneatrabaja en la constitución de Territoriosexistenciales que sustituyen a duras penas a losantiguos controles rituales y religiosos delsocius. Parece evidente que, en ese dominio,mientras no se produzca el relevo de praxiscolectivas políticamente coherentes, siempreserán, a fin de cuentas, las empresasnacionalistas reaccionarias, opresivas para lasmujeres, los niños, los marginales, y hostiles acualquier innovación, las que triunfen. Aquí nose trata de proponer un modelo prefabricado desociedad, sino únicamente de responsabilizarsedel conjunto de las componentes ecosóficascuyo objetivo será, en particular, elestablecimiento de nuevos sistemas devalorización.Ya he señalado que cada vez es menos legítimoque las retribuciones financieras y de prestigiode las actividades humanas socialmentereconocidas sólo estén reguladas por unmercado basado en el beneficio. Otros muchos70
  71. 71. sistemas de valor deberían ser tenidos encuenta (la «rentabilidad» social, estética, losvalores del deseo, etc.). Hasta el presente, sóloel Estado está en posición de arbitrar dominiosde valor que no proceden del beneficiocapitalista (por ejemplo: la apreciación deldominio del patrimonio). Parece necesario insistir en el hecho de quenuevos relevos sociales, tales como fundacionesreconocidas de utilidad social, deberían poderflexibilizar y ampliar la financiación del TercerSector ni privado, ni público que se veráconstantemente obligado a ampliarse a medidaque el trabajo humano sea sustituido por eltrabajo maquínico. Por encima de unos ingresosmínimos garantizados para todosreconocidoscomo derecho y no en concepto de contratollamado de reinserción, el problema se perfilacomo una disponibilidad de los medios paradirigir acciones individuales y colectivasorientadas en el sentido de una ecología de laresingularización. La búsqueda de un Territorio ouna patria existencial no pasa necesariamente71
  72. 72. por la de una tierra natal o una filiación deorigen lejano. Con mucha frecuencia, losmovimientos nacionalitarios (de tipo vasco,irlandés), debido a antagonismos exteriores, serepliegan sobre sí mismos, dejando de lado lasotras revoluciones moleculares relativas a laliberación de la mujer, a la ecologíamedioambiental, etc. Se pueden concebir todotipo de «nacionalidades» desterritorializadas,como la música, la poesía... Lo que condena elsistema de valorización capitalista es su carácterde equivalente general, que aplasta todos losdemás modos de valorización, los cuales seencuentran así alienados por su hegemonía. Atodo esto convendría, si no oponer, al menossuperponer instrumentos de valorización basadosen las producciones existenciales que no puedenser determinados ni en función únicamente de untiempo de trabajo abstracto, ni de un beneficiocapitalista descontado. Surgirán nuevas «bolsas»de valor, nuevas deliberaciones colectivas quedarán su oportunidad a las acciones másindividuales, más singulares, más disen-sualesapoyándose en particular en medios de72
  73. 73. concertación telemáticos e informáticos. Lanoción de interés colectivo debería ampliarse aacciones que, a corto plazo, no «beneficien» anadie, pero que, a largo plazo, sean portadorasde un enriquecimiento proce-sual para elconjunto de la humanidad. Lo que aquí secuestiona es el conjunto del futuro de lainvestigación fundamental y del arte. Esta promoción de valores existenciales y devalores de deseo no se presentará, lo subrayo,como una alternativa global, constituida de piesa cabeza. Será el resultado de undesplazamiento generalizado de los actualessistemas de valor y debido a la aparición denuevos polos de valorización. A este respecto,es significativo que, durante el último período,los cambios sociales más espectaculares se hanproducido a consecuencia de ese tipo dedesplazamiento a largo plazo. En un planopolítico, por ejemplo en las Filipinas o en Chile,o, en el plano nacionalitario, en la URSS, dondemil revoluciones de los sistemas de valor seinfiltran progresivamente. Corresponde a las73
  74. 74. nuevas componentes ecológicas polarizarlas yafirmar su peso en las relaciones de fuerzaspolíticas y sociales.El principio específico de la ecologíamedioambiental es que en ella todo es posible,tanto las peores catástrofes como lasevoluciones imperceptibles.12 Los equilibriosnaturales incumbirán cada vez más a lasintervenciones humanas. Llegará un tiempo enel que será necesario introducir inmensosprogramas para regular las relaciones entre eloxígeno, el ozono y el gas carbónico en laatmósfera terrestre. Se podría perfectamenterecalificar la ecología medioambiental deecología maquínica, puesto que, tanto en elcosmos como en las praxis humanas, nunca setrata de otra cosa que de máquinas, y yoincluso osaría decir de máquinas de guerra.¡Desde siempre, la «naturaleza» ha estado en12 Gregory Bateson hablaba de un «presupuesto de la flexibilidad» al comparar elsistema ecológico a un acróbata sobre una cuerda (vers une écologie de l’esprit,obra citada, pág. 256).74
  75. 75. guerra contra la vida! Pero la aceleración de los«progresos» técnico-científicos conjugados conla enorme explosión demográfica implica quéuna especie de fuga hacia adelante se inicie deinmediato para controlar la mecanosfera.En el futuro, el problema ya no sólo será la defensade la naturaleza, sino una ofensiva para reparar elpulmón amazónico, para reflorecer el Sahara. Lacreación de nuevas especies vivientes, vegetales yanimales, pertenece ineluctablemente a nuestrohorizonte y hace urgente no sólo la adopción deuna ética ecosófica adaptada a esta situación a lavez terrorífica y fascinante, sino también unapolítica focalizada en el destino de la humanidad.El relato de la génesis bíblica está a punto de sersustituido por los nuevos relatos de la recreaciónpermanente del mundo. Aquí, nosotros no sabríamoshacer nada mejor que citar a Walter Benjamincondenando el reduccionismo correlativo de laprimacía de la información: «Cuando la informaciónsustituye a la antigua relación, cuando cede su sitio ala sensación, ese doble proceso refleja unadegradación creciente de la experiencia. Todas esas75
  76. 76. formas, cada una a su manera, se liberan del relato,que es una de las formas más antiguas decomunicación. A diferencia de la información, elrelato no se preocupa de transmitir lo puro en sí delacontecimiento, lo incorpora a la vida misma del quelo cuenta para comunicarlo como su propiaexperiencia al que lo escucha. De ese modo, elnarrador deja en él su huella, como la mano delalfarero sobre el vaso de arcilla.»13 Sacar a la luz otros mundos que los de la purainformación abstracta, engendrar universos dereferencia y Territorios existenciales en los que lasingularidad y la finitud sean tenidos en cuenta porla lógica multivalente de las ecologías mentales y porel principio de Eros de grupo de la ecología social yafrontar el cara a cara vertiginoso con el Cosmospara someterlo a una vida posible, tales son las víasimbricadas de la triple visión ecológica.Así pues, creo que una ecosofía de nuevo tipo, a lavez práctica y especulativa, ético-política y estética,debe sustituir a las antiguas formas de compromisoreligioso, político, asociativo... No será ni una13 Walter Benjamin, Essais 2, traducción de Maurice de Gandillac, París, Denoël,Gonthier, 1983, pág. 148.76
  77. 77. disciplina de repliegue sobre la interioridad, ni unasimple renovación de las antiguas formas de«militantismo». Se tratará más bien de unmovimiento de múltiples facetas que instaurainstancias y dispositivos a la vez analíticos yproductores de subjetividad. Subjetividad tantoindividual como colectiva, que desborda por todaspalies las circunscripciones individuadas,«acunadas», cerradas sobre identificaciones y que seabre en todas direcciones hacia el socius, perotambién hacia Filum maquínicos, universos dereferencia técnico-científicos, mundos estéticos, eigualmente hacia nuevas aprehensiones «pre-personales» del tiempo, del cuerpo, del sexo...Subjetividad de la resingularización capaz de encajardirectamente el choque con la finitud bajo la especiedel deseo, del dolor, de la muerte... ¡Todo un rumorme dice que ya nada de eso es evidente! Por todaspartes se imponen algo así como corazasneurolépticas para huir precisamente de todasingularidad intrusiva. ¡Una vez más, habrá queinvocar la Historia! Al menos para explicar que existeel riesgo de que ya no haya historia humana si no seproduce una radical recuperación del control de lahumanidad por sí misma. Por todos los mediosposibles, se trata de conjurar el crecimiento77
  78. 78. entrópico de la subjetividad dominante. En lugar demantenerse eternamente en la eficacia embaucadorade los «trofeos» económicos, se trata dereapropiarse de los universos de valor en cuyo senopodrán volver a encontrar consistencia procesos desingularización. Nuevas prácticas sociales, nuevasprácticas estéticas, nuevas prácticas del sí mismo enla relación con el otro, con el extranjero con elextraño: ¡todo un programa que parecerá bienalejado de las urgencias del momento! Y sin embargoes en la articulación: de la subjetividad en estado naciente; del socius en estado mutante; del medio ambiente en el punto en el que puedeser reinventado; donde se dilucidará la salida de lascrisis más importantes de nuestra época.En conclusión, las tres ecologías deberíanconcebirse, en bloque, como dependiendo de unadisciplina común ético-estética y como distintas lasunas de las otras desde el punto de vista de lasprácticas que las caracterizan. Sus registrosdependen de lo que yo he llamado unaheterogénesis, es decir, de procesos continuos deresingularización. Los individuos han de devenir a la78
  79. 79. vez solidarios y cada vez más diferentes. (Lo mismosucede con la resingularización de las escuelas, delos ayuntamientos, del urbanismo, etc.). La subjetividad, a través de las vías transversales,se instaura conjuntamente en el mundo del medioambiente, de los grandes Agenciamientos sociales einstitucionales y, simétricamente, en el seno de lospaisajes y fantasmas que habitan las esferas másíntimas del individuo. La reconquista de un grado deautonomía creadora en un dominio particularreclama otras reconquistas en otros dominios. Hayque forjar toda una catálisis de la recuperación deconfianza de la humanidad en sí misma, paso a paso,y a veces a partir de los medios más minúsculos.Como este ensayo, que desearía, aunque seamodestamente, poner freno a la grisalla y lapasividad dominantes.1414 En la perspectiva de una ecología global, Jacques Robin, en un informetitulado: Pensar a la vez la ecología, la sociedad y Europa, aborda con una raracompetencia y en una vía paralela a la nuestra, las relaciones entre la ecologíacientífica, la ecología económica y la emergencia de sus implicaciones éticas.(Groupe Ecologie d’.Europe 93, 22, rue Dussoubs, 75002 París, año 1989).79

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