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PREÁMBULOS                                                         13                                      I              ...
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PREÁMBULOS                                                        21          tareas que superan sus fuerzas. En efecto,  ...
PREÁMBULOS22           la necesidad lo reclama o el deber les obliga,           inmediata-mente salen fuera para realizar ...
PREÁMBULOS                                         23     sino en lo que pueden llegar a ser por vuestro     ejemplo. Y no...
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PREÁMBULOS                                             25           de manos inocentes y puro corazón, y no han           ...
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PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL28            28. Vuestro hábito pide y vuestra profesión          reclama no una piedad de...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                                    29       o se inclina humildemente ante la conciencia  ...
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PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                          45             62. Quien volviendo a su interior advierte        ...
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PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                                      47        rebuscados, diversidad de lecturas, no para...
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PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                        49            2. PROGRESO DEL HOMBRE ANIMAL:                     EL...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL50          compostura del hombre exterior138. Deberá,          por tanto, aprender a morti...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                                     51          Me habéis arrojado detrás de vuestro      ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL52       El bien de la obediencia         75. Esto supone un gran empeño y solicitud,      ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                          53           va por caminos torcidos será descubierto146.        ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL54         80. Pero es fácil vencer esas tentaciones,       porque la razón las descubre fá...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                                55       lo que haga, si no lo hace con ese fin, estará    ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL56          espíritu durante algún tiempo, como para          alimentar y conservar el gust...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                     57     embargo, los duros trabajos del campo a la vez     que producen...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL58             88. Si la naturaleza, desordenada por el           pecado y desviada de su r...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                        59          condimento del amor de Dios, si nuestra locura         ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL60           para percibir las cosas de Dios; cíñase y           apresúrese a romper el yug...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                        61          día, sino con mucho tiempo, mucho trabajo,          muc...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL62                    CAPÍTULO III             LOS EJERCICIOS DEL                 SOLITARIO...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                  63       95. Es imposible al hombre fijar su espíritu     fielmente en un...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL64     toma varios caminos, se equivoca y no termina     nunca su fatiga, porque el error n...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                        65          reclama remedios más rápidos y más eficaces;          p...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL66          santa severidad te hará presentes sus          reprensiones; su piedad y benign...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                                       67            105. Decídete también alguna vez a gus...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL68     El examen de conciencia       107. Honra cada una de tus celdas como se     merece, ...
PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL                           69           alabo167, se dará especial relevancia al           ...
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Carta de oro guillermo de saint thierry

  1. 1. GUILLERMO DE SAINT-THIERRY CARTA DE ORO(A LOS HERMANOS DE MONTE DEI) TRADUCCIÓN: MONJES DE SAN ISIDORO DE DUEÑAS, DANIEL GUTIÉRREZ, DE LA OLIVA
  2. 2. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS3DEDICATORIA A LOS NOVICIOS A los señores y hermanos Haymond, Prior1 y H., el hermano Guillermo les desea un sábado de delicias2. 1. Carísimos hermanos en Cristo3, tal vez soy importuno y me atrevo más de lo debido al hablaros con tanta sinceridad. Perdonadme. Es que se me ha dilatado el corazón. Abridme también el vuestro4, os lo ruego, y comprendedme porque soy todo vuestro en las1 . Dom Haymond, segundo Prior de Mont-Dieu, comenzó su gobiernoen 1144.2 . Is 58, 13. Sábado de delicias = sabbatum delicatum. Es unaexpresión frecuente en la literatura monástica medieval. Elsimbolismo es vario, pero se llega a una cierta unidad de expresiónque podríamos considerar como perfectamente lograda en ladefinición de san Elredo: “Sábado es el sosiego del alma, la paz delcorazón, la tranquilidad del espíritu” (Spec.Cart. III, 2). Este es sinduda el sentido en que lo usa Guillermo en el saludo de la carta. Los diversos autores desarrollaron el tema bajo distintos aspectosy enriquecieron notablemente su concepto. Se habla de tres clases desábados en correspondencia exacta con los tres elementos esencialesde la vida cenobítica: el individuo, los hermanos, Dios; y de lapreparación para cada uno de ellos durante un número determinado deaños místicos. Se aplica especialmente a la vida contemplativa(GUILLERMO, De natura et dignitate amoris), que se considera comoel sabbatisimum (GILBERTO DE HOYLAND, In Cant. Ser. XI, 4). Por esolos contemplativos son los sabatizantes, sabatizan (ibidem). Cf. J.LECLERCQ, Otia Monástica I, 4 Sabbatum, en Studia Anselmiana, 53,Roma, 1953, pp. 50-59.3 . 2Co 6, 11; Sal 118, 32.4 . 2Co 6, 13; 2Co 7, 2.
  3. 3. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS 4 entrañas de Aquel en quien nos amamos mutuamente5. 2. Desde que partí de vosotros hasta el momento presente me he propuesto dedicar mi trabajo diario no a vosotros, que no lo necesitáis6, sino al hermano Esteban, a sus compañeros los hermanos más jóvenes y a los novicios que llegan a vosotros, cuyo maestro es solo Dios. Que en esto tomen y lean lo que pueda serles de utilidad, como consuelo en su soledad y estímulo en su vocación. 3. Os doy lo que puedo: mi buena voluntad; devolvédmela vosotros cargada de frutos. David danzando agradó a Dios, no por la danza sino por el afecto7. De modo semejante la mujer que ungió los pies del Señor, fue alabada por él, no por haberlos ungido, sino porque amaba8; haciendo lo que podía, fue por ello justificada. 4. He pensado dedicaros también otro opúsculo, impulsado a ello más por la exigencia insistente y nada reprochable de5 . Flp 1, 8.6 . Cf. 1Tes 5, 1.7 . 2S 6, 14-16.20-23. La Palabra affectus usada en este párrafo tienesustancialmente el mismo sentido que en español, es decir, indica unsentimiento de amor hacia Dios. Es un término técnico en la escuelacisterciense que connota en general un sentido más profundo que sucorrespondiente español. El affectus en los místicos cistercienses tieneun doble sentido, activo y pasivo a la vez, e indica el movimientopasional hacia Dios como consecuencia de haber sido el alma afectada-tocada- por Dios. Dios mueve; el alma se entrega.8 .Lc 7, 28-47; Mc. 14, 6-8.
  4. 4. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS5 algunos hermanos, para consuelo y estímulo de su fe. Su tristeza sería para mí gran gozo si no me viera imposibilitado de visitar a los que están tristes. 5. En efecto, la grandeza no ya de su fe sino de su amor, hace que sientan horror hacia todo lo que parece contrario a la misma; de tal modo que si la tentación del espíritu de blasfemia o de la carne9 por pequeña que sea, les roza o les conturba, como si solo oírlo o sentir algún movimiento fuera suficiente, creen ya gravemente herida la piedad de su conciencia, y se lamentan penosamente como si hubieran claudicado en la fe10. 6. A algunos que pasan de las tinieblas del mundo a ejercitarse en una vida más pura, les ocurre lo que sucede siempre a los que habiendo estado largo tiempo en tinieblas11 pasan rápidamente a la luz: la misma luz que debía permitirles verlo todo, hiere y molesta9 . Las tentaciones de blasfemia o de lujuria proceden, segúnGuillermo, de la naturaleza misma del primer pecado y, por tanto,acosan con mayor facilidad al hombre caído que se sorprende confrecuencia apeteciendo lo que no quiere y pensando de Dios cosas queno aprueba. Ambas pueden deslizarse insensiblemente en el hombre ymancillar con gran facilidad el corazón, por lo que se ha de evitar todocoloquio, oponiéndoles resueltamente el escudo de la fe. (Cf. ElEspejo de la fe, cap.IV. Col. PP. Cist. 8, p. 40 ss.). Esto explica quetratando de la fe aluda el autor a estas dos tentaciones nacidas de laacción por la que el demonio quiso cerrar todo acceso a Dios,inficionando desde el principio la misma raíz de acercamiento a Diosque es la fe (Cr. ibidem).10 . 2Tm 3, 8.11 . Imagen tomada de Platón: República, 514a, apólogo de la caverna.
  5. 5. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS 6 sus ojos enfermos; del mismo modo éstos son cegados por las primeras claridades de la fe, y no pueden resistir los rayos desacostumbrados de esta nueva luz hasta que el mismo amor a la luz les acostumbra. 7. El opúsculo se divide en dos libritos: el primero, por ser claro y fácil, lo denomino Espejo de la fe12. Al segundo, que contiene en síntesis las razones y fórmulas de la fe según las afirmaciones y el sentir de los Padres católicos, y es algo más oscuro, lo he titulado Enigma de la fe13. Deseo dedicarme a este estudio, más para huir de la ociosidad - enemiga del alma14, puesto que la vejez y los achaques me eximen del trabajo común, no tanto por méritos cuanto por perezoso e inútil-, que por pretender enseñar a los demás. En efecto, no es decorosa la instrucción en boca del pecador15; solamente conviene a los que confirman su doctrina viviendo lo que enseñan. 8. En el primer libro se enseña al lector sencillo por dónde ha de caminar; en el segundo cuánta cautela ha de poner en el camino. En este mismo orden dice el Señor a sus discípulos: Ya sabéis a donde voy y conocéis el camino16. Y el Profeta: Las12 . PL 180, 365B - 398A13 . PL 180, 397B - 440D14 . RB. c. 48.15 . Si 15, 9.16 . Jn 14, 4.
  6. 6. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS7 riquezas de la salvación son sabiduría y ciencia17. También el Salmo nos dice en primer lugar: El día al día le pasa el mensaje, y después: la noche comunica el conocimien- to a la noche18. 9. He escrito también otros opúsculos: dos tratados, el primero Sobre la contemplación de Dios; el segundo Sobre la naturaleza y la dignidad del amor . Un librito sobre el Sacramento del Altar; unas Meditaciones, útiles para formar a los novicios en la práctica de la oración, y un comentario al Cantar de los cantares hasta aquel pasaje: Apenas los había pasado encontré al Amor de mi alma19 10. Me impidió terminarlo el tener que escribir Contra Pedro Abelardo. En efecto, no me parecía lícito completar tan tierno comentario en la intimidad de la contemplación20, mientras él devastaba fuera17 . Is 33, 6. Los textos bíblicos citados por Guillermo revelan una vezmás su pensamiento sobre el proceso del conocimiento teológico.Espiritualidad y teología se reclaman mutuamente. El proceso que esel mismo en ambos tiene por base la trilogía anima-animus-spiritusque sirve de apoyo teológico a la teoría de Guillermo sobre la tripleciencia que el hombre puede tener de Dios, a medida que el alma pasade un estado a otro: a) el arte de creer, es decir, de leer en la Escrituralas obras de Dios; b) el arte de pensar y hablar correctamente de Dios;c) la ciencia mística o experiencia vital de lo que se cree.18 . Sal 18, 3.19 . Ct 3, 4.20 . “intus vacare otio”. Guillermo de Saint Thierry como sanBernardo debieron dejar más de una vez la paz del claustro o losjugosos comentarios de la Sagrada Escritura, para salir en defensa dela Iglesia, la Esposa del Verbo contra errores doctrinales o de otraíndole.
  7. 7. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS 8 con espada desnuda, como se dice, y con tanta crueldad los campos de la fe. Lo que contra él escribí lo he tomado de los Santos Padres, lo mismo para el Comentario a la Carta a los Romanos y otros escritos de los que hablaré más abajo. En todos ellos poco o muy poco he dicho de mi propia cosecha. Mejor es si os parece, que borrado mi nombre fueran relegados al anonimato para que no suceda como a la perdiz, que cubre bajo sus alas huevos que ella no puso21. 11. De los libros de san Ambrosio recopilé lo que en ellos se dice sobre el Cantar de los Cantares. Tarea ingente y notable; lo mismo hice con san Gregorio, pero con más amplitud que lo hiciera Beda. Ya que el mismo Beda, como bien sabéis, sólo compuso el último libro de su comentario al Cantar de los cantares , formado con esa recopilación. 12. Si lo deseáis, podéis transcribir las Sentencias sobre la Fe que he entresacado principalmente de los escritos de san Agustín; son sólidas sin duda y de gran peso, y mantienen una buena relación con la obra antes citada que denominé Enigma de la fe. 13. Tengo además otra obra sobre La Naturaleza del Alma, escrita bajo la dedicatoria “de Juan a Teófilo”. Deseando tratar en ella sobre el hombre en su totalidad, he puesto un preámbulo Sobre la naturaleza del Cuerpo, por parecerme que así lo pedía el21 Jr 17, 11
  8. 8. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS9 tema. Extractando la materia para éste entre los libros que tratan de curar las enfermedades del cuerpo, y para aquel de los que tratan la cura de las almas. 14. Así pues, leed todas estas obras. Si no sois los primeros en hacerlo, sed al menos los últimos. Para que no suceda que, cayendo en manos de quienes no haciendo nada útil, se dedican a roer y destruir lo ajeno yo mismo no quede ileso, encontrándome ya como otro Isaac, débil y viejo22. Débil, no tanto en los pasos cuanto en el juicio. Finalmente, si estos libros no fueran de utilidad, prefiero sean consumidos por el fuego de unas manos amigas, a que se cebe en ellos la envidia de los detractores. 15. El Señor nos ha llamado a vivir en paz23. Procuremos hacer el bien no sólo ante él sino también ante los hombres24, para que en cuanto de nosotros dependa, tengamos paz con todos25. Esto es, en efecto, lo que encarecidamente recomienda el Apóstol: que no pongamos tropiezo o escándalo al hermano26 16. Quien lea estos escritos con espíritu fraternal, si no halla en ellos nada que le consuele o edifique, no encontrará al menos22 Gn 27, 1-2.23 . 1Co 7, 15.24 . Rm 12, 17; 2Co 8, 21.25 . Rm 12, 18.26 . Rm 14, 15.
  9. 9. DEDICATORIA A LOS NOVICIOS 10 nada que le irrite o escandalice, como si se tratara de un presuntuoso. Para no hablar de lo que en ellos pueda haber de edificante, el lector amigo sabrá soportar mi temeridad, si hay alguna. No miréis con malos ojos mi simplicidad, teniendo en cuenta lo que ya he dicho: desconocedor por completo de las obras exteriores y quebrantado más por la enfermedad27 que por la edad, sin el estímulo de este trabajo no hubiera podido evitar la violencia de la ociosidad que, como enseña la Escritura, es maestra de muchas maldades2827 . En el momento de escribir la carta Guillermo debía rondar lossesenta años. No era, pues, muy viejo, pero sus energías físicasestaban probablemente agotadas. En varias ocasiones hace alusión a lafalta de salud que le impedía observar algunas prácticas monásticas.(Vita Bernardi, I, 12).28 . Si 33, 28.
  10. 10. PREÁMBULOS11 PREÁMBULOS
  11. 11. PREÁMBULOS 13 I FELICITACIÓN Y ESTÍMULOS Renovación de la vida solitaria 1. Corre, apresúrate alma mía, hacia los hermanos del Monte de Dios, en el gozo del Espíritu Santo29, con un corazón radiante de alegría, con la ternura de la piedad y con toda la generosidad de una voluntad entregada. Ellos han traído la luz de Oriente y aquel religioso fervor del antiguo Egipto a las tinieblas de Occidente y a los gélidos rigores de las Galias. A saber, el modelo de vida solitaria, y la forma de practicar la vida celestial. 2. ¿Cómo no regocijarse y alegrarse en el Señor30, porque la más preciosa porción de la religión cristiana, que parecía poner el cielo a nuestro alcance, estaba muerta y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrada?31. 3. En efecto, lo habíamos oído, pero no lo creíamos32; lo habíamos leído en los libros y29 . 1Ts 1, 6.30 . Lc 15, 32; Flp 3,1.31 . Lc 15, 24.32. Bajo la imagen del hijo pródigo parece indicar quelos cartujos han revivido en Occidente el ideal de la vida solitaria delos monjes de Egipto.32 . Sal 17, 45; Rm 10, 16.
  12. 12. PREÁMBULOS14 nos llenaba de admiración la gloria de aquella antigua vida solitaria, y la abundancia de la gracia de Dios en ella derramada. Y de pronto la encontramos en los bosques33, en el Monte de Dios, monte ubérrimo, donde abunda la grosura del desierto y los valles se llenan de alegría34 4. Esa vida se ofrece ahora a todos por medio vuestro; desconocida hasta este momento, a todos se hace presente, a todos se manifiesta, mediante un puñado de hombres sencillos, por aquel que con un pequeño grupo de hombres ignorantes subyugó a todo el mundo, con asombro del mismo mundo. 5. Es verdad que el Señor hizo milagros grandes y divinos en la tierra, pero éste los supera y los esclarece a todos; porque como hemos dicho, con unos pocos hombres ingenuos puso bajo sus pies todo el mundo y toda la altivez de su sabiduría. Y eso mismo ha comenzado a realizar ahora en vosotros. 6. Así, Padre, ha sido de tu agrado. Has escondido estas cosas a los sabios y prudentes de este mundo, y se las has revelado a los pequeñuelos35. No temas, pequeño rebaño, dice el Señor, ten plena confianza, porque es del agrado de Dios Padre otorgaros el Reino3633 . Sal 131, 6.34 . Sal 64, 13.35 . Mt 11, 25-26.36 . Lc 12, 32.
  13. 13. PREÁMBULOS 15 7. Considerad, hermanos quiénes fuisteis llamados37. ¿Dónde está el sabio entre vosotros? ¿Dónde el letrado? ¿Dónde el escrutador de este mundo?38 Aunque hay algunos sabios entre vosotros, es a través de los sencillos como reúne a los sabios el que en otro tiempo conquistó para sí a los reyes y filósofos de este mundo por medios de unos pescadores. 8. Dejad, pues, que los sabios del mundo, engreídos de espíritu mundano39, que imaginan cosas grandes, pero habrán de lamer el polvo40, dejadlos que sabiamente se hundan en lo profundo del infierno41. Vosotros en cambio, mientras se cava una fosa al pecador42, os mantenéis como unos insensatos por Dios por propia elección, en esa locura de Dios que es más sabia que todos los hombres43, aceptando, con Cristo como guía, el camino de la humildad que sube hasta el cielo. 9. Vuestra simplicidad arrastra ya a muchos a imitaros44; vuestra conformidad y gran pobreza45 confunde la ambición de muchos;37 . 1Co 1, 26.38 . 1Co 1,20.39 . 1Co 2,12.40 . Sal 71, 9.41 . Mt 11, 23.42 . Sal 93, 1343 . 1Co 1, 25.44 . 2Co 9, 2.45 . 2Co 8, 2.
  14. 14. PREÁMBULOS16 vuestro ocultamiento despierta en muchos rechazo a todo lo que es ruido bullanguero. Por consiguiente, si tenéis en Cristo algún poder de consolar, si tenéis un poco de amor, si tenéis comunión con el Espíritu, si tenéis entrañas de misericordia, colmad mi gozo46 y no sólo el mío, sino el de todos los que aman el nombre del Señor47. Así, revestidos con el oro de la sabiduría de Dios, entre la múltiple variedad de hábitos que adornan a la reina sentada a la derecha de su Esposo48, sea vuestro anhelo y vuestra solicitud instaurar el ornamento de esta santa novedad para gloria de Dios, para magnífica corona vuestra y para alegría de todos los buenos49. 10. Novedad, digo, por las malas lenguas50, de las cuales os guarde Dios bajo la protección de su mirada51. Hombres impíos que al no poder apagar la luz de la verdad, denigran el mismo nombre de novedad; anticuados e incapaces de concebir lo nuevo en sus mentes envejecidas; odres viejos incapaces de contener vino nuevo, que reventarían si en ellos se echase52.46 . Flp 2, 1-2.47 . Sal 118, 132.48 . Sal 44, 10.49 . En este párrafo elogia Guillermo la novedad de la vida cartujanaque enriquece el ornato multicolor de la Esposa de Cristo, la Iglesia,con una nueva familia religiosa.50 . Si 28, 28.51 . Sal 30, 21.52 . Mt 9, 17; Mc 2,22; Lc 5, 37.
  15. 15. PREÁMBULOS 17 11. Ahora bien, esta novedad no tiene nada de vanidad; es el núcleo de la religión naciente, la plenitud del amor que brotó de Cristo, el legado de la Iglesia de Dios; prefigurada por los antiguos profetas53, nace y se renueva con Juan Bautista al surgir el sol de la nueva gracia, la vive íntimamente el mismo Señor54 y la desean sus discípulos estando aún él presente. 12. Habiendo visto la gloria de la transfiguración del Señor los que con él estaban en el monte santo55, Pedro enseguida, fuera de sí y sin saber lo que decía, contemplando la gloria del Señor, quería pedir para sí lo que era un bien de todos. Pero estando al mismo tiempo muy consciente de sí mismo y sabiendo muy bien lo que decía, y gustando cuán dulce es el Señor56, pensaba que lo mejor sería permanecer siempre allí, y anhelaba estar siempre en intimidad con el Señor y los ciudadanos del cielo que veía junto a él. Así exclamó: Señor, qué bien estamos aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías57. Si se le hubiera concedido lo que pedía no hay duda que enseguida hubiera levantado otras tres:53 . Ya Elías, Eliseo y otros vivieron una vida solitaria que luegorestauraría Juan Bautista y viviría el mismo Jesús. Cf. Mt. 3, 1-4; Mc1, 3-6; Lc 3, 2-4.54 Mt 14, 23; Mc 1, 35; 6, 46; Lc 5,37.55 Mt 14, 23; Mc 9, 1; Lc 9, 33.56 Sal 33, 9.57 Mt 17, 4.
  16. 16. PREÁMBULOS18 una para él, otra para Santiago y otra para Juan. 13. Después de la Pasión del Señor, caliente aún en el corazón de los fieles el recuerdo de aquella sangre hacía poco derramada, los desiertos se poblaron de hombres que abrazaban la vida solitaria, se ejercitaban en la pobreza de espíritu y mutuamente se estimulaban y edificaban con ejercicios espirituales, en el ocio fecundo58 de la contemplación divina. Entre ellos se nos habla de los Pablos, los Macarios, Antonio, Arsenio y tantos otros59, nobles cónsules en esta república santa, nombres egregios y dignatarios en la ciudad de Dios, poseedores de trofeos conseguidos con la victoria sobre este siglo y el príncipe de este mundo, con el dominio de su cuerpo, y la entrega al bien de su alma y al Señor su Dios60 14. Callen ya los que desde lo oscuro de sus tinieblas censuran la luz y os critican de novedad desde su mala voluntad. Sería a ellos a los que se les debería acusar de anticuados e inconstantes. Sin duda, nunca os faltarán aduladores y detractores, como los tuvo el mismo Señor. Prescindid de los aduladores; o más bien, amad en ellos el bien que ellos reconocen en vosotros; haced caso omiso de los detractores58 . Pingue Otium Es otra expresión sinónima a Sabbatum para indicarla contemplación espiritual.59 . De todos estos monjes nos habla la Historia Lausíaca.60 . Cf. Jdt 5, 17.
  17. 17. PREÁMBULOS 19 y rogad por ellos. Y olvidando lo que queda atrás61, esquivando las trampas que siempre encontraréis a uno y otro lado62 de vuestro camino, lanzaos hacia las cumbres que os esperan63. Perderíais el tiempo si pretendierais responder a cada propuesta de los aduladores, o argumentar las intrigas de los detractores. Esto, sin duda, no acontecería sin gran detrimento para vuestro santo empeño. En efecto, para el que corre de la tierra al cielo ya es un gran detrimento entretenerse, aunque no se detenga.61 . Flp 3, 13.62 . Sal 139, 6.63 . Flp 3, 13.
  18. 18. PREÁMBULOS20 II LLAMAMIENTO A LA HUMILDAD 15. No perdáis la ilusión, no os demoréis, que os queda mucho camino64. Vuestra profesión es altísima, alcanza los cielos, es común a los ángeles y se asemeja a la pureza angélica. No sólo prometisteis alcanzar la santidad; sino la perfección de la santidad y la meta de toda consumación65. No corresponde a vuestra profesión ser flojos en los mandamientos comunes a todos, ni limitaros a lo que Dios manda, debéis estar atentos a sus deseos, buscando cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto66. 16. Que otros sirvan a Dios, vosotros debéis uniros a él. Que otros crean, conozcan, amen y veneren a Dios; vosotros debéis saborearle, aprehenderle, compenetraros con él, gozarle. Cosa grande, sublime es ésta sin duda; pero poderoso y bueno es el que está con vosotros como bondadoso prometedor, fiel remunerador, y protector infatigable. Él mismo concede la firmeza y el deseo conjuntamente a quienes por su amor emprenden grandes cosas, y con fe y confianza en su gracia asumen64 . 2R 19, 7.65 . Sal 118, 96.66 . Rm 12, 2
  19. 19. PREÁMBULOS 21 tareas que superan sus fuerzas. En efecto, quien se anticipó con la gracia de quererlo, otorgó también la fortaleza para seguir progresando. Cuando por su amor hace el hombre lo que está de su parte, a pesar de las calumnias del calumniador, Él mismo hace misericordiosamente justicia y causa propia la de su pobre siervo, ya que el hombre ha hecho todo lo que podía67. 17. Lejos de vosotros, hermanos, todo orgullo; lejos de vuestra pobreza y humildad y hasta de vuestra boca todo engreimiento. Es mortal presumir de grandes cosas, y fácilmente se embota uno magnificándose, con peligro de su vida. Sea otro el renombre de vuestra profesión, tenga otro calificativo vuestro trabajo. 18. Vosotros llamaos y consideraos más bien fieras indómitas, acorraladas en jaulas, bestias que no pueden ser domadas por el procedimiento común de los hombres. Considerad superior a vosotros la valentía y admirad la gloria de aquellos valientes ambidextros, como Aoth juez de Israel, que usaba ambas manos como si fueran la derecha68. Ellos, en la medida de lo posible, se entregan con íntima devoción a la contemplación del amor de la verdad; pero si67 . Mc 14, 8.68 . Jc 3, 15. Parece que Guillermo alude aquí a la tensión siempre máso menos latente en la vida consagrada, monástica o apostólica, entrecontemplación y apostolado; vida solitaria o atención al prójimo.
  20. 20. PREÁMBULOS22 la necesidad lo reclama o el deber les obliga, inmediata-mente salen fuera para realizar la verdad del amor. 19. Guárdate también, siervo de Dios, de condenar a los que no quieres imitar. Ya quisiera que obrases en tu flaqueza como obraba pletórico de salud el que decía: Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero69. No decía esto Pablo arrastrado por la mentira, sino con plena convicción. El que con diligencia se examina a sí mismo para conocerse debidamente, piensa que ningún pecado es tan grave como el suyo, puesto que no lo conoce como conoce el suyo propio. 20. No quiero que pienses que la luz del sol, que brilla para todos, luce sólo en tu celda. Que sólo junto a ti hace buen tiempo. Que sólo en tu conciencia actúa la gracia de Dios. ¿Es que Dios existe sólo para los que viven en la soledad? En manera alguna. Dios es para todos. Dios se compadece de todos, y no odia nada de lo que ha creado70. Prefiero creas que en todas partes hay paz menos en ti, y te consideres el peor de todos. 21. Trabajad por vuestra salvación con temor y temblor71. En lo que de vosotros depende, no os metáis en lo que son los demás,69 . 1Tm 1,15.70 . Sb 11, 24-25.71 . Flp 2, 12.
  21. 21. PREÁMBULOS 23 sino en lo que pueden llegar a ser por vuestro ejemplo. Y no sólo en los que viven actualmente, sino en los que os sucederán después, que os mirarán como modelos de esta santa vocación. En efecto, de vosotros, de vuestro ejemplo, de vuestra autoridad dependerá el futuro de esta santa orden en esta región. 22. Vuestros sucesores os llamarán padres y maestros, imitándoos con gran veneración. Lo que vosotros establezcáis, la observancia y las costumbres que, vividas por vosotros, les transmitáis, las guardarán y custodiarán vuestros sucesores sin la más mínima mutación. A nadie le será permitido hacer cambios. De este modo tendrán para con vosotros la misma consideración que tenemos nosotros con las leyes de la suma e inmutable Verdad. Todos debemos ahondar en ellas y conocerlas, pero a nadie es lícito enjuiciarlas. 23. Demos gracias a Dios, porque lo que vosotros vivís con tanto amor y valentía redundará en honor vuestro y en provecho de vuestros sucesores. Ellos imitarán con animosidad lo que ahora vivís vosotros. Y si conviniera establecer algo distinto, sea Dios quien os lo comunique. Así, aún manteniendo por encima de todo lo que corresponde a la santidad de la Cartuja, y encomiándolo con toda veneración, se requieren más cosas en aquellos lugares de los Alpes, azotados por fríos continuos y espantosos, que en estas
  22. 22. PREÁMBULOS24 regiones, que no parecen tan necesarias a los que viven con frugal suficiencia y voluntaria pobreza. Fervor de Monte de Dios 24. Ya me entendéis. El Señor os dará luz para ello72. Ausente con el cuerpo pero presente en espíritu, me congratulo con vosotros73 viendo la armonía que mantenéis74, el fervor de vuestro espíritu y vuestra paz desbordante, el encanto de vuestra sencillez y la firmeza de vuestra decisión; en vuestro amor mutuo la dulzura misma del Espíritu Santo, la mesura de la piedad75 en vuestras relaciones mutuas; me transporto de gozo al recordar Monte de Dios, y adoro con devoción las primicias del Espíritu Santo76 y el don de la gracia, con la esperanza de que en todo esto crezca vuestra forma de vida religiosa. 25. El mismo nombre de Monte de Dios es ya promesa de buena esperanza. En efecto, como dice el salmo refiriéndose al monte de Dios, en él morarán los que buscan al Señor, los que buscan el rostro del Dios de Jacob, los72 . 2Tm 2, 7.73 . Rm 16, 19.74 . Col 2, 5.75 . 2P 3, 11.76 . Rm 8, 23.
  23. 23. PREÁMBULOS 25 de manos inocentes y puro corazón, y no han recibido en vano su alma77. Esta es precisamente vuestra profesión: buscar al Dios de Jacob, no como lo busca todo el mundo, sino buscar el mismo rostro de Dios que contempló Jacob, y dijo: He visto a Dios cara a cara y he salvado mi vida78. 26. Conocer a Dios es buscar su rostro, buscar ese cara a cara que contempló Jacob, de la cual dice el Apóstol: Entonces conoceré como soy conocido. Ahora vemos en espejo y oscuramente, entonces le veremos cara a cara, como es 79. Debemos buscar ese rostro en la presente vida sin descanso80, mediante la limpieza de las manos y la pureza de corazón. Tal es la piedad que Job llama culto a Dios81. El que carece de ella, en vano posee su alma, tiene una vida sin sentido. Más aún, carece totalmente de vida, puesto que lleva una vida para la cual no se le otorgó el alma.77 . Sal 23, 3.4.6.78 . Gn 32, 30.79 . 1Co 13, 12.80 . Sal 104, 4.81 . Jb 28, 28.
  24. 24. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL26 PRIMERA PAR TE EL HOMBRE ANIMAL
  25. 25. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 27 CAPÍTULO I LA CELDA Y SUS MORADORES 1. LA CELDA82 La soledad auténtica 27. Esta piedad consiste en el recuerdo constante de Dios, en la solicitud continua de la mente por conocerle, en una adhesión incansable a su amor, de tal manera que no pase un solo día, y ni una hora en que el siervo de Dios no esté entregado a la actividad espiritual, al empeño de progresar, a la dulzura de la vivencia y al gozo de la fruición. Sobre esta piedad amonestaba el Apóstol a su discípulo más querido: Ejercítate en la piedad ya que las prácticas corporales sirven de muy poco, mientras que la piedad es útil para toda obra buena y tiene la promesa para la vida presente y la futura8382 . Dirigida la carta a los cartujos, Guillermo habla muy naturalmentede la celda. En realidad trata de exponer en una síntesis preciosa ladoctrina tradicional sobre el monasterio y ese conjunto de prácticasascéticas de la familia monástica.83 . 1Tm 4, 7-8.
  26. 26. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL28 28. Vuestro hábito pide y vuestra profesión reclama no una piedad de apariencia sino sincera. En efecto, como dice de nuevo el Apóstol: Hay hombres que, sí, tienen una apariencia de piedad, pero en realidad están lejos de ella84 29. Si alguno de vosotros no tiene esta piedad en su corazón, no la demuestra en su vida y no la practica en su celda, diremos que está solo, pero no es un solitario. La celda no será para él celda, sino reclusión y cárcel. Verdaderamente está solo aquel con quien no está Dios. Y está encarcelado el que no goza de la libertad de Dios. Soledad y prisión significan miseria. La celda nunca deberá ser reclusión forzada, sino mansión de paz; la puerta cerrada no significará escondrijo sino un lugar de intimidad. 30. Aquel con quien está Dios nunca está menos solo que cuando está solo85. Entonces se dilata a sus anchas en el gozo. Entonces es más él mismo para poder gozar de Dios en sí mismo y de sí mismo en Dios. Entonces, a la luz de la verdad, aparece la conciencia transparente en la hondura de un corazón puro, el recuerdo de Dios puede derramarse sin impedimento alguno por todo su ser, su mente es iluminada, el afecto goza de su propio bien;84 . 2Tm 3, 5.85 . Cicerón había dicho: “nunquam minus solus quam cum solusesset” (De Officiis, III, 1). Guillermo completa la frase introduciendoun elemento nuevo: “Dios”.
  27. 27. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 29 o se inclina humildemente ante la conciencia de la propia debilidad humana. Celda y cielo86 31. Debido a esto y según vuestra forma de vida, moráis más en el cielo que en las celdas; arrojando de vosotros todo lo mundano, os habéis encerrado totalmente con Dios. En efecto, morar en la “celda” y en el “cielo” tienen el mismo parentesco; y si cielo y celda guardan entre sí cierta relación en el nombre, lo mismo en el amor. Ahora bien, cielo y celda parece que reciben el nombre de celar [guardar escondido] y lo que se guarda en el cielo se guarda también en las celdas; lo que se hace en el cielo se hace también en las celdas. ¿Qué se hace? Dedicarse a Dios, gozar de Dios. Cuando esto se hace en las celdas con fidelidad y devoción, cumpliendo lo establecido, me atreveré a decirlo: los mismos ángeles de Dios convierten las celdas en cielo, y se regocijan tanto en ellas como en el cielo. 32. Porque cuando en la celda se viven ininterrumpidamente las realidades celestiales, el cielo se aproxima a la celda por la86 . Todo este párrafo tiene como base un juego de palabras: cella,coelum; y recoge una de las más bellas tradiciones monásticas. Elprimero, el más importante de los temas al que han aplicado losmonjes del medievo el arte literario, es lo que podríamos llamardevoción al cielo. J. LECLERCQ, Cultura y vida cristiana, Ed.Sígueme, Salamanca, 1965, p. 71 & 2º). Sobre la correspondencia defunciones angélicas y monacales a las que se refiere Guillermo, cfr. G.COLOMBÁS, Paraíso y vida angélica, Montserrat, 1958, pp. 28 y ss.
  28. 28. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL30 semejanza del misterio, por el afecto del amor, por la similitud de lo que se hace. Desde ese momento ya no será largo ni difícil el camino de la celda al cielo para el que ora o incluso sale de esta vida, porque hay un movimiento frecuente de la celda al cielo, y casi nunca se desciende de la celda al infierno, a no ser, como dice el salmo: Desciendan en vida, para que no desciendan al morir87. 33. De este modo quienes viven en las celdas bajan con frecuencia al infierno. Así como por medio de una contemplación asidua se complacen en repasar los gozos celestiales para desearlos con más ardor, también hacen lo mismo con las penas del infierno, para espantarse y huir de ellas. Y eso es lo que suplican para sus enemigos al decir que desciendan vivos al abismo. Al morir casi ninguno baja de la celda al infierno, porque es casi imposible que persevere en ella hasta la muerte el que no está predestinado para el cielo. Celda y templo 34. La celda alimenta, abraza y calienta al hijo de la gracia, fruto de su seno; lo conduce a la plenitud de la perfección y lo hace digno del diálogo íntimo con Dios. Al extraño empero y al espúreo lo arroja y aleja inmediatamente de sí. Como dijo el Señor a Moisés: quítate las sandalias de tus pies porque el lugar en que87 . Sal 54, 16.
  29. 29. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 31 estás es tierra sagrada88 . Un lugar santo, una tierra santa no puede soportar por largo tiempo un cadáver, víctima de afectos mortíferos, o a un hombre que tiene muerto el corazón89. 35. La celda es tierra y lugar santo donde el Señor y su siervo tienen frecuentes coloquios íntimos, como un amigo con otro amigo90. En ella el alma fiel se une frecuentemente al Verbo de Dios, la esposa establece alianza con el esposo, lo terreno se une a lo celestial, lo humano a lo divino91. Ahora bien, como el templo es la morada de Dios, del mismo modo lo es la celda para el siervo de Dios. 36. En el templo y en la celda se tratan cosas divinas, pero más frecuentemente en la celda. En el templo se distribuyen algunas veces de modo visible y en figura los sacramentos de la vida divina; sin embargo, en la celda al igual que en el cielo, se nos ofrece continuamente la realidad misma de todos los sacramentos de nuestra fe, en toda su verdad y en toda su disposición, aunque todavía no con todo el esplendor de su pureza, ni con la seguridad de la eternidad92.88 . Ex 3, 5.89 . Sal 30, 13.90 . Ex 33, 11.91 . Cfr. Exultet, o Pregón de la Vigilia Pascual.92 . En un lenguaje atrevido se expone el valor unitivo de la vidamonástica. Solo puede compararse al de los sacramentos de la Iglesia.
  30. 30. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL32 37. Por eso, como se ha dicho, al extraño, que no es hijo, la celda lo arroja inmediatamente de sí como a un abortivo, lo vomita fuera como alimento inútil y nocivo. Siendo taller de piedad, la celda no puede soportar por mucho tiempo en su intimidad a un individuo así. Vendrá el pie de la soberbia y se lo llevará; la mano del pecador y lo echará fuera. Arrojado, no podrá subsistir93, sino que huirá miserable, desnudo y avergonzado de la presencia del Señor como Caín94. Expuesto a todos los vicios y demonios, el primero que lo encuentre matará su alma95. Si acaso permanece algún tiempo en la celda, no por la firmeza de su virtud sino por su miserable obstinación, ella se le convertirá en cárcel, o sepultura de un vivo. Celda y progreso 38. El castigo del hombre impío hace más sensato al sabio96, y el justo lavará sus manos en la sangre del pecador97. Como dice elLas realidades sobrenaturales se comunican visiblemente en la Iglesiapor los sacramentos, signos sensibles de realidades sobrenaturales.Los sacramentos, sin embargo, no se pueden recibir en cada momento.En cambio, en la celda Dios se comunica al alma a cada instanterevelándole sus misterios.93 . Cf. Sal 35, 12-13.94 . Gn 4, 16.95 . Cf. Gn 4, 14.96 . Pr 19. 25.97 . Sal 57, 11.
  31. 31. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 33 profeta: Si te conviertes, Israel, conviértete de verdad98; esto es, intenta alcanzar la cumbre de una conversión sincera. A nadie le es permitido permanecer largo tiempo en el mismo estado99. El siervo de Dios o progresa o retrocede; intenta elevarse a lo alto o es arrastrado al abismo. 39. A todos vosotros, en efecto, se os exige la perfección, aunque no a todos de la misma manera. Ahora bien, si comienzas, comienza de verdad; si estás ya progresando, realiza este progreso lo mejor que puedas; si has alcanzado ya alguna perfección, mídete bien a ti mismo y di con el Apóstol: No es que ya la haya alcanzado y me crea perfecto; sigo corriendo por si consigo alcanzarla como he sido alcanzado. Una cosa es cierta: olvidado de lo que queda atrás me lanzo a lo que está delante; corro hacia la meta para alcanzar el premio de la vocación divina en Cristo Jesús100. 40. Luego añade: Pensemos así los que hemos alcanzado la perfección101. Claramente nos enseña aquí el Apóstol que la perfección del hombre justo en esta vida consiste en olvidar completamente el pasado, y lanzarse con todas sus fuerzas a lo que se tiene delante: ésa es la perfección del hombre justo en esta vida. Y la plenitud de esa perfección se logrará98 .Jr 4, 1.99 . Jb 14, 2.100 . Flp 3, 12-14.101 . Flp. 3, 15.
  32. 32. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL34 cuando se alcance el premio con la posesión plena de la vocación celestial. 2 . LOS MORADORES DE LAS CELDAS Tres estados de la vida espiritual 41. Como una estrella se distingue de otra por el resplandor102, así se diferencia una celda de otra conforme a la vida que llevan en ella los principiantes, los que van progresando y los perfectos. El estado de los principiantes puede llamarse animal; el de los que van progresando, racional y el de los perfectos espiritual. Se tendrá cierta indulgencia en algunas cosas con los que se encuentran aún en el estado animal; esto no se podrá admitir en los que se consideran ya como racionales. Y lo que se condesciende con los racionales no se podrá consentir en los espirituales, que deben ser perfectos en todo y más dignos de alabanza e imitación que de reproche103. 42. Ahora bien, todo el estado religioso está constituido por estos tres géneros de hombres que se distinguen por sus propios nombres y por las distintas aspiraciones. Como hijos de la luz e hijos del día104, deben examinar con diligencia, a la luz del presente, lo que aún les102 . 1Co 15, 41.103 . Guillermo sigue en esta doctrina a Orígenes. Cf. ORÍGENES, InMat XI, 15; PG 13, 953.104 . 1Ts 5, 5.
  33. 33. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 35 falta, de dónde provienen, hasta dónde han llegado, y en qué estado de progreso se ven ante su conciencia cada día y en cada momento. 43. Viven como animales los que no actúan por sí mismos, ni por la razón ni por amor. Arrastrados por mandato ajeno, por lo que otros enseñan o atraídos por el ejemplo, admiten todo lo bueno que encuentran, y como ciegos llevados de la mano siguen e imitan lo que otros hacen. Son racionales los que guiados por el juicio de la razón, proceden con discreción y sentido común; conocen y desean hacer el bien, pero carecen aún de amor. Los perfectos son los que actúan movidos por el espíritu y reciben del Espíritu Santo una iluminación superior. Se les llama sabios porque saborean el bien hacia el que se sienten llevados, y a los revestidos del Espíritu Santo, como en otro tiempo lo fue Gedeón105, se les llama espirituales como si su vestido fuera el Espíritu Santo. Perfección propia de cada estado 44. El primer estado vive más centrado en el cuerpo, el segundo se ejercita en el espíritu, el tercero sólo en Dios tiene su reposo. Como cada uno tiene una motivación para progresar, también cada uno tiene una medida de perfección.105 . Jc 6, 34.
  34. 34. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL36 45. En el estado animal el bien comienza con la obediencia perfecta, el progreso se consigue dominando el cuerpo y sometiéndolo a esclavitud, y la perfección, cuando la práctica del bien hace la costumbre gozosa. El comienzo del estado racional consiste en profundizar las verdades de la fe; el progreso, en aceptarlas como se nos proponen; y la perfección, cuando el juicio de la razón se transforma en movimiento amoroso del alma. La perfección de la razón es ya el comienzo del hombre espiritual; su progreso, contemplar la gloria de Dios a cara descubierta; y la perfección, ir transformándose en la misma imagen de claridad en claridad, según actúa el Espíritu del Señor106.106 . 2Co 3, 18.
  35. 35. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 37 CAPÍTULO II EL HOMBRE ANIMAL O PRINCIPIANTE 1. COMIENZO DEL HOMBRE ANIMAL: LA OBEDIENCIA PERFECTA a) La obediencia, antídoto contra el orgullo La animalidad 46. Comenzamos con el estado primero: la animalidad, que es una forma de vivir dependiente de los sentidos corporales. El alma sale en cierto modo de sí misma a través de los sentidos corporales, es atraída por el deleite que le produce todo lo que ama, se goza en su fruición y alimenta su sensualidad. O entrando dentro de sí y no pudiendo llevar a su interior incorpóreo los cuerpos a los que está unida por los afectos del amor y la costumbre, introduce en su intimidad esas imágenes y allí se entretiene amistosamente con ellas.
  36. 36. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL38 47. Habituada a ellas se comporta como si sólo existiese lo que dejó en el exterior, o lo que ha acumulado en su interior, gozando de vivir lo más posible según los placeres del cuerpo. Al apartarse de ellos sólo acierta a vivir construyendo imágenes corpóreas, y cuando quiere elevarse a las cosas espirituales o divinas, sólo puede percibirlas a la manera de los cuerpos o cosas corporales. La insensatez 48. La animalidad volviendo las espaldas a Dios se convierte en locura. Y tanto se repliega en sí misma que se embrutece y pierde hasta la capacidad o el deseo de dejarse dirigir. Arrastrada fuera de sí por la soberbia, estima que eso es prudencia de la carne y se tiene por sabia, cuando en realidad es una insensata, como dice el Apóstol: Alardeando de sabios se volvieron insensatos107. La simplicidad 49. Ahora bien, cuando la animalidad se vuelve hacia Dios, se convierte en santa simplicidad, es decir, una voluntad que actúa siempre de la misma manera, como era Job, hombre recto y justo, temeroso de Dios108. La107 . Rm 1, 22.108 . Jb 1, 1.
  37. 37. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 39 simplicidad consiste propiamente en una voluntad totalmente dirigida hacia Dios, pide una sola cosa al Señor y la busca con anhelo109, y evita complicarse con las cosas del mundo. Consiste también en llevar una vida humilde, es decir, desea la virtud más que la fama, porque al hombre sencillo no le importa que le consideren necio según el mundo con tal de ser sabio ante Dios110. Simplicidad es también dirigir la voluntad sólo hacia Dios; pues aún no ha sido formada por la razón para que se convierta en amor, o en una voluntad debidamente formada; ni está aún iluminada, para convertirse en caridad, que sería el gozo del amor. El temor de Dios 50. La simplicidad es como si tuviera en sí misma las primicias de las criaturas de Dios111, es decir, una voluntad simple y buena, la materia informe del futuro hombre virtuoso en el comienzo de su conversión, que entrega a su Autor para que él la dé forma. Porque al poseer con la buena voluntad el comienzo de la sabiduría, o el temor del Señor112, llega a la convicción de que no puede formarse por sí109 . Sal 26, 4.110 . 1Co 3, 18.111 . St 1, 18.112 . Sal 110, 10.
  38. 38. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL40 misma y que lo mejor para un necio es servir al sabio113. 51. Sometiéndose, pues, a otro hombre por amor a Dios, le confía su buena voluntad para que la forme según Dios. De este modo comienza ya el temor de Dios a obrar en ese corazón y espíritu humilde la plenitud de todas las virtudes; respeta al superior según la justicia, no se fía de sí mismo por prudencia, evita todo juicio por templanza, se somete con la fortaleza a toda obediencia, y no trata de justificarse sino de obedecer. 52. Esta es la esposa a la que el Señor manda; Volverás a tu marido114. Su marido es la razón o el espíritu, bien el suyo o el de otro. De este modo el hombre sencillo y recto obedece debidamente a este marido en su propio interior. Pero muchas veces lo hace con más rectitud y seguridad apoyándose en otro y no en sí mismo. La obediencia perfecta 53. Así pues, por mandato del Señor y por el mismo orden natural la esposa debe someterse al marido, la parte animal al espíritu, al espíritu propio o al de algún varón espiritual, con una entrega auténtica, es decir, con obediencia perfecta. Y esa obediencia perfecta113 . Pr 11, 29.114 . Gn 3, 16.
  39. 39. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 41 no hace juicios, sobre todo en el principiante, y no discierne el objeto o la causa del mandato, sino que pone todo su empeño en cumplir fiel y humildemente lo que manda el superior. 54. En efecto, el árbol de la ciencia del bien y del mal del paraíso es, en la vida, la facultad de discernimiento que reside en el padre espiritual, que lo juzga todo y a él nadie lo juzga115. Es competencia suya discernir, los demás deben obedecer. Comió Adán para su desgracia del fruto del árbol prohibido, aleccionado por la sugestión de quien dijo: ¿Por qué os ha mandado Dios que no comáis de ese árbol?116. He aquí el acto de discernir: ¿Por qué este mandato? Y añadió [la serpiente]: Es que sabe [Dios] que el día que comáis se os abrirán los ojos y seréis como dioses117. Aquí tenemos el objeto del precepto: no quiere que seáis como dioses. El hombre juzgó, comió, desobedeció y fue arrojado del paraíso118. Del mismo modo, es imposible que pueda vivir en la celda y perseverar en la religión el hombre animal que se las da de discreto, el novicio que presume de prudente y el principiante que alardea de sabio. Hágase necio para llegar a ser sabio119. Que su discernimiento consista en esta materia en115 . 1Co 2, 15.116 . Gn 3, 1.117 . Gn 3, 5.118 . Gn 3, 6. 24.119 . 1Co 3, 18.
  40. 40. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL42 carecer de él. Y toda su sabiduría, en carecer de ella. b) La obediencia, antídoto contra la concupis-cencia. La inteligencia y sus frutos 55. Donde se juntan animalidad y razón, en la naturaleza del alma humana, puso el Creador en su bondad, el entendimiento y el ingenio, y en éste la facultad de obrar el bien; de esta manera Dios colocó al hombre por encima de todas las obras de sus manos, y puso bajo sus pies todas las cosas de este mundo120; y con ello testimonió al hombre animal , arrastrado por la soberbia, la pérdida de su dignidad natural y de la semejanza con Dios, y ayudó al sencillo y humilde a recuperarla y conservarla. 56. Lo cognoscible de Dios se ha revelado en ellas121 , lo creado da testimonio del Creador122 y se revela la justicia divina123, pues los que obran el bien merecen la vida, y los que obran mal se hacen reos de muerte124.120 . Sal 8, 7-8.121 .Rm 1,19.122 . Rm Ibd y Sb 13, 5-9.123 . Rm 1, 17.124 . Rm 1, 32.
  41. 41. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 43 57. Por eso la creación, que espontáneamente sirve al hombre según el orden de la naturaleza, se ve como obligada y forzada a someterse a la necesidad que viene del pecado, a la voluntad y al placer. 58. Aquí tiene su fundamento, bien conocido por todos, el que tantas cosas necesarias para la vida, tantas cosas útiles a buenos y malos, tantas cosas hermosísimas por su naturaleza, sean realizadas o realizables por hombres buenos o malos. 59. De aquí procede, gracias a los innumerables inventos del hombre, y a tanta diversidad en las letras, oficios y construcciones, la inmensa variedad de estudios, profesiones y especialidades científicas: la oratoria, las dignidades, los más variados oficios e innumerables investigaciones sobre las cosas de este mundo, que utilizan para sus usos y necesidades tanto los sabios de este mundo125, como los humildes siervos de Dios126. Aquéllos abusan de ellas para satisfacer su curiosidad, voluptuosidad y soberbia; éstos las utilizan para cubrir sus necesidades127. Pero su consuelo se halla en otra parte.125 . Rm 1, 22.126 . Flp 2, 15.127 . Guillermo usa el término necessitas, que en san Bernardo y susdiscípulos connota un matiz especial. Se trata de una necesidad naturalque, al ser agravada por el pecado, complica la vida del hombre. Cf. E
  42. 42. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL44 60. Por eso, los primeros, esclavos de sus sentidos y de sus cuerpos, producen los frutos de la carne que son: fornicación, impureza, lujuria, enemistades, pleitos, enojos, ira, riñas, disensiones, envidia, embriagueces, comilonas y otras cosas parecidas. Los que hacen tales cosas no conseguirán el Reino de Dios128. Los segundos en cambio producen los frutos del espíritu que son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, grandeza de ánimo, bondad, mansedumbre, fe, modestia, castidad, continencia y piedad129, que tiene la promesa de la vida presente y la futura130. 61. En la práctica, a los hombres les parecen iguales las obras de unos y otros, pero Dios penetra las intenciones y sentimientos del corazón131. Cuando uno entra en su interior, alimenta la conciencia con lo que generan sus intenciones. Mas no todos vuelven del mismo modo hacia su interior, ya que a nadie le agrada entrar dentro de sí después de haber realizado algo que no estaba dirigido por una intención recta.GILSON, La théologie Mystique de Saint Bernard, París, 1934, pp.54-55.128 . Ga 5, 19-21.129 . Ga 5, 22-23.130 . 1Tm 4, 8.131 . Hb 4, 12.
  43. 43. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 45 62. Quien volviendo a su interior advierte que no ha dominado todavía la concupiscencia, encontrará allí, provocadas por la misma, seducciones atractivas y graves remordimientos que le agitarán con múltiples imaginaciones. Y los que ya dominaron la concupiscencia, mientras su espíritu no sienta un deseo más ardiente o un placer más fuerte del bien, sufrirán una fastidiosa incitación de imaginaciones sobre acciones y cosas vistas u oídas en otro tiempo. 63. Unos y otros tienen sus lomos saturados de imaginaciones placenteras132, de tal manera que cuando quieren elevarse a las cosas espirituales o divinas, les falta hasta la luz de sus ojos133. Por eso, el que lucha contra sus apetitos experimenta resistencias que aún no le es posible superar para obrar lo mejor. Quien aspira a la libertad, siente la imposibilidad de arrojar de sí pegajosas imaginaciones, o pensamientos peligrosos, absorbentes o inútiles que surgen por doquier. 64. De aquí se sigue que durante la salmodia, la oración y demás ejercicios de piedad se levantan en el corazón del siervo de Dios, aunque él las rechace y no las quiera, multitud de imágenes; van y vienen pensamientos fantásticos, que revoloteando a modo de pajarracos sucios e insidiosos,132 . Sal 37, 8.133 . Sal 37, 11.
  44. 44. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL46 arrebatan de las manos del oferente el sacrifico de la piedad, o lo contaminan frecuentemente, hasta arrancarle lágrimas. 65. Sobreviene así una división miserable e inicua a la desdichada alma: el espíritu y la razón por una parte, salen en defensa de la voluntad y de la rectitud de corazón, e incluso el mismo cuerpo coopera con su sumisión; por otra, la malicia animal intenta dominar el corazón y la inteligencia, bloqueando con frecuencia los frutos del espíritu. 66. De aquí que en las almas débiles, que aún no han mortificado perfectamente la concupiscencia de la carne y del mundo, pululan alborotadamente los vicios de la curiosidad. De ahí que se busquen consuelos contrarios a la soledad y al silencio, de manera desordenada y consciente; consuelos que en el camino real de las observancias comunes consisten en furtivas expansiones de la propia voluntad, en la atracción por las novedades, en la desgana por los ejercicios acostumbrados. Tales diversiones, aunque por el momento parecen calmar como un sedante el prurito y el tedio del alma enferma, en realidad no hacen sino aumentar el ardor y encender más el fuego, de modo que, pasado algún tiempo, la fiebre se torna más perniciosa y el ardor más vivo. 67. Entonces se inventan cada día nuevas ocupaciones, nuevas prácticas, trabajos
  45. 45. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 47 rebuscados, diversidad de lecturas, no para edificación del espíritu sino para burlar el tedio en el lento sucederse de los días. Y cuando el solitario ha condenado todo lo antiguo, ha rechazado todo lo habitual, y comienzan a faltar las novedades, sólo le queda el horror a la celda y preparar la huida. El remedio de la obediencia 68. Por eso, la piadosa simplicidad, es decir, el que comienza la vida religiosa y solitaria y carece aún de una razón formada que le oriente, de un afecto maduro que le incline y de suficiente discernimiento para vencerse a sí mismo, es preciso que se someta a ciertos mandatos para dejarse moldear por manos ajenas como el barro por el alfarero. Se ejercitará en toda paciencia bajo el giro de la rueda de la obediencia y el fuego de las pruebas, sometiéndose al juicio y voluntad de su formador y forjador134. 69. Aunque tenga mucho ingenio, sea un artista, y sobresalga por su inteligencia, esas cualidades pueden ser instrumentos tanto para134 . Guillermo insiste en la necesidad de la obediencia sencilla y llanapara el hombre animal. “Al principio, dice, el amor todavía ciego, nosabe ni de dónde viene, ni a dónde va” (De Natura et DignitateAmoris, IV. PL 184, 385 C). Más adelante será la caridad la rectora dela vida del monje, y entonces ella misma le indicará el camino a seguirsin peligro de desviación. Ibidem, 388 C -D.
  46. 46. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL48 los vicios como para las virtudes. En consecuencia, admita que se le enseñe a utilizar para el bien lo que sirve también para el mal; así actúa la virtud. Que el ingenio modere el cuerpo, la habilidad ordene la naturaleza, el conocimiento lleve al alma hacia la humildad, no al engreimiento. Ingenio, habilidad, entendimiento y demás cualidades se nos conceden gratuitamente, no así la virtud. Adquirirla requiere humildad; buscarla, esfuerzo; poseerla, amor. Todo esto se merece la virtud, y no es posible adquirirla, buscarla o poseerla de otra manera.
  47. 47. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 49 2. PROGRESO DEL HOMBRE ANIMAL: EL CUERPO REDUCIDO A SERVIDUMBRE a) Por la mortificación La mortificación del espíritu 70. Lo primero que debe aprender el morador inexperto del desierto es, como enseña el apóstol Pablo: Ofrecer su cuerpo como víctima viva, santa y agradable a Dios; éste es su culto espiritual135. Además, para moderar el primer fervor del hombre animal, que no percibe aún las cosas de Dios136 y se precipita en una búsqueda curiosa de las cosas espirituales y divinas, añade: Por la gracia que me fue dada os digo a todos y a cada uno de vosotros: no os estiméis por encima de lo que conviene, manteneos más bien en una sobria estima137 La mortificación del cuerpo 71. La formación del hombre animal se centra preferentemente en el cuerpo y la135 . Rm 12, 1.136 . 1Co 2, 14.137 . Rm 12, 3.
  48. 48. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL50 compostura del hombre exterior138. Deberá, por tanto, aprender a mortificar equilibradamente sus miembros que están en la tierra 139, y decidir con juicio equitativo y discreto los conflictos entre carne y espíritu que constantemente pugnan entre sí140, evitando toda acepción de personas141. 72. Trate a su cuerpo como si fuera un enfermo que se le ha confiado; se le negarán muchas cosas que, aunque las desee, podrían hacerle daño y se le deberá obligar a tomar otras que, aunque le repugnen, han de serle provechosas. Cuidará del cuerpo, no como si fuera suyo sino de aquel que nos rescató a costa de tan enorme precio, para que lo glorifiquemos en nuestro cuerpo142. La firmeza y discreción 73. Además aprenderá a evitar el reproche que hace el Señor a su pueblo por el Profeta:138 . Si la sumisión total a los superiores es la mejor prueba de lapureza del amor y de la perseverancia del novicio, el progreso de esteamor exige del principiante un comportamiento externo adaptado a ladisciplina claustral: “Cultive, pues, la pureza de corazón y lacompostura del cuerpo; sepa guardar silencio y hablar correctamente;mantenga sus ojos siempre modestos, nunca altivos; no admitan susoídos la maledicencia; sea sobrio en la comida y el sueño; lleve susmanos con dignidad y ande con gravedad; no demuestre ligerezariendo a carcajadas, sino más bien su bondad sonriendograciosamente” (De Natura et Dignitate Amoris III, PL 184, 385 A).139 . Col 3, 2.140 . Ga 5, 17.141 . Rm 2, 11.142 . 1Co 6, 20.
  49. 49. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 51 Me habéis arrojado detrás de vuestro cuerpo143. Pondrá sumo cuidado para que su espíritu no sufra detrimento, y bajo pretexto de atender a las necesidades o comodidades de la vida, no abandone el buen camino de su vocación, o se rebaje de la dignidad de su naturaleza por honrar y amar a su cuerpo. 74. Por lo mismo habrá que tratar al cuerpo con gran rigor para que no se rebele ni se engría sino que esté siempre dispuesto a servir, ya que se nos dio para servir al espíritu. Tampoco se le ha de considerar como si viviéramos para él, sino como algo sin lo que no podemos vivir. Porque el pacto que tenemos con el cuerpo no lo podemos romper cuando nos parece, sino que hemos de esperar con paciencia su natural disolución, respetando entre tanto todo lo que corresponde a esta mutua alianza. Nos comportaremos con él como si no debiéramos vivir mucho tiempo unidos; y si sucede de otra manera, no le obligaremos por ello a abandonarnos144.143 . Ez 23, 35.144 . Creo oportuno completar esta idea de Guillermo con otros textossuyos que reflejan bien la flexibilidad de la ascesis monástica, como laentendió siempre la tradición benedictina. “El amigo de Dios se ama así mismo recta y ordenadamente; cuida de su cuerpo no porcondescender con sus deseos, sino por razón de su espíritu; ama suespíritu en el Espíritu Santo por Dios. No vivimos, en efecto, para elcuerpo, pero sin él no podemos vivir. Si, según el dicho del Apóstol:“Nadie odió jamás su propia carne” (Ef 5, 29), no basta no odiar elcuerpo, es preciso cuidarlo, pero sin convertirse en esclavos suyos,para poder dar al espíritu el culto y el amor que le pertenecen, hastasometer totalmente la carne. Para que el cuerpo viva se necesita ciertocuidado del mismo por parte del espíritu; para que el espíritu sedesarrolle, se precisa la sujeción total del cuerpo. Dios tiene derecho
  50. 50. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL52 El bien de la obediencia 75. Esto supone un gran empeño y solicitud, ya que se correría el riesgo de frecuentes equivocaciones si la ley de la obediencia y el reglamento de la celda no ofrecieran al novicio una forma completa de disciplina común sobre alimentación, vestido, trabajo, descanso, silencio, soledad y todo lo que se refiere a la conducta y necesidades del hombre exterior; y así el hermano obediente, paciente y tranquilo pueda vivir a la vez cauto y seguro. 76. Todo esté ordenado desde el principio con suma prudencia. Lo superfluo esté restringido y lo necesario se adapte a los términos de una justa suficiencia y a los límites de una noble continencia, para que los fuertes deseen hacer más y los débiles no se desanimen145. Que las concesiones hechas a quienes lo necesitan no entristezcan a los que con buena voluntad disfrutan de ellas dando gracias, ni las restricciones impuestas se conviertan en manera alguna en tentación para el siervo de Dios, acostumbrado a usar con sobriedad y buen espíritu las cosas que se le permiten. 77. En todo esto, como dice Salomón: quien anda con sencillez, camina seguro, pero el quesobre uno y sobre otro para que todo el hombre le sirva”. Expositioaltera in Ct. II; PL 180, 518 C - D.145 . RB 64, 19.
  51. 51. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 53 va por caminos torcidos será descubierto146. Aunque las cosas necesarias están ordenadas de modo que nadie pueda quejarse y se erradique totalmente lo superfluo, si por el bien común o conveniencia de algunos se debiera añadir o reducir algo, quede esto a juicio del prior sin que cree escrúpulos o peligros al súbdito obediente. Las tentaciones 78. Por tanto, el solitario novel, siguiendo la norma común debe aprender a dominar las concupiscencias de la carne mediante la penitencia continua del pasado, y despreciar todo lo demás para llegar al desprecio de sí mismo 79. El eremita deberá renovar constantemente su firmeza frente a las tentaciones que con más virulencia se ensañan en el novicio; porque al servidor fiel que espontáneamente sirve a Dios no cesan de incitarle los vicios con la recompensa del placer que le ofrecen, incentivados por el diablo. También Dios nuestro Señor nos tienta para ver si le amamos o no147; no como si quisiera conocer lo que desconociera, sino para que en la misma tentación experimentemos con más intensidad ese amor divino.146 . Pr 10, 9.147 . Dt 13, 4.
  52. 52. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL54 80. Pero es fácil vencer esas tentaciones, porque la razón las descubre fácilmente como sospechosas o advierte su pérfido rostro. Las que por el contrario se presentan bajo capa de bien son más difíciles de descubrir y más peligrosas si se las consiente. ¡Qué difícil es mantenerse en el justo medio en aquello que se presenta como bueno, cuando no siempre estamos seguros que todo deseo del bien es correcto! b) Por el trabajo manual Peligros de la ociosidad 81. La ociosidad es sentina de todas las tentaciones y de todos los pensamientos malos e inútiles. No hacer nada148 es lo peor que puede sobrevenir a la inteligencia. Nunca esté ocioso el siervo de Dios, aunque lo deje todo para dedicarse a El149. No podemos aplicar un nombre tan sospechoso, vano y muelle a una realidad tan cierta, santa y profunda. ¿Es ocioso dedicarse a Dios? Todo lo contrario, es el negocio de los negocios. Quien en la celda no se entrega fiel y fervorosamente a eso, haga148 . Otium iners es la expresión que usa aquí Guillermo en oposiciónintencionada a otium pingue. Ello demuestra la ambigüedad deltérmino. Textos como el presente demuestran que el otium es bueno omalo según se emplee; pero, contrariamente a la otiositas, en sí mismoes bueno. Cf. J. LECLERCQ, Otia monastica II, cp. V, 2. En StudiaAnselmiana n. 51, p. 71.149 . Quamvis ad Deum feriatus sit. Expresión rica en la tradiciónmonástica pero de difícil traducción.
  53. 53. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 55 lo que haga, si no lo hace con ese fin, estará ocioso150 82. Es ridículo pretender evitar el ocio entregándose a ocupaciones ociosas, porque es ocioso todo lo que no ofrece ninguna utilidad o no hay intención de que tenga utilidad alguna. No se trata sólo de pasar el día disfrutando de alguna satisfacción o evitando la mínima sensación de hastío; lo que hay que procurar es que siempre tenga la conciencia algo que sirva al progreso interior, algo que aumente día a día los tesoros del corazón. El buen solitario estimará día sin vida aquel en el que crea no haber hecho nada de aquello por lo que precisamente vive en la celda. El trabajo manual 83. ¿Te preguntas qué hacer o en qué ocuparte? En primer lugar, además del sacrificio cotidiano de las oraciones o la dedicación a la lectura, no debes des-cuidar una parte del día para el examen de conciencia, e irte enmendando y mejorando de día en día. 84. Se ha de hacer también algún trabajo manual151 mandado, no tanto para distraer el150 . Todo este párrafo es un juego con los términos otium negotiumcon el que quiere expresarse la intensa actividad interior delcontemplativo. Si ella faltare, la celda no tiene razón de ser.151 . Para huir de la ociosidad recomienda Guillermo el trabajo. Laexpresión etiam manibus revela la poca estima que el trabajo manual
  54. 54. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL56 espíritu durante algún tiempo, como para alimentar y conservar el gusto por las cosas espirituales; así descansa un poco el espíritu sin perder el recogimiento y fácilmente puede retornar a su interior cuando lo considere conveniente, sin resistencia de la voluntad, sin el apego a la satisfacción obtenida, ni a los recuerdos incentivados por la imaginación. 85. En efecto, no fue creado el hombre en función de la mujer, sino la mujer en función del hombre152; no están los ejercicios espirituales en función de los corporales, sino los corporales para servir a los espirituales. De este modo, así como una vez creado el hombre se le concedió y asoció una ayuda semejante a él, de su misma sustancia153, de igual manera son necesarias las cosas materiales para dedicarse a lo espiritual; sin embargo, con relación a esto, no siempre parecen convenientes todas las prácticas corporales, sino aquellas que tienen más afinidad y semejanza con las cosas espirituales; por ejemplo, en orden a la edificación espiritual, se medita lo que se va a escribir, o se escribe lo que se ha leído. 86. Es verdad que los ejercicios y trabajos del campo distraen los sentidos, y con frecuencia agotan también el espíritu; sinmerecía para algunos monjes. Era ya una vieja cuestión. Desde losorígenes mismos del monacato hubo dos corrientes bien marcadassobre el particular.152 . 1Co 11, 9.153 . Gn 2, 18.
  55. 55. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 57 embargo, los duros trabajos del campo a la vez que producen la fatiga corporal, llevan a la contrición y humildad de corazón, el peso del cansancio real origina muchas veces un mayor afecto de devoción. Lo mismo acontece con frecuencia con los ayunos, vigilias y los demás ejercicios en los que existe fatiga corporal. Ascética y mística del trabajo 87. Un espíritu serio y prudente acepta cualquier trabajo, y lejos de disiparse con él, se sirve del mismo para mayor recogimiento interior, porque tiene presente no lo que hace, sino la intención con que lo hace, mirando al fin que lo perfecciona todo. Cuanta mayor clarividencia se tiene respecto al fin, mayor fidelidad y ahínco se pone en el trabajo manual sometiendo en esto el cuerpo al dictamen de la voluntad. Los sentidos quedan sometidos a la disciplina de la buena voluntad y el peso del trabajo no les permite ceder a la lascivia; sometidos y humillados en obediencia al espíritu, aprenden a conformarse a él participando en los trabajos y esperando la consolación. Vuelta al orden natural
  56. 56. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL58 88. Si la naturaleza, desordenada por el pecado y desviada de su rectitud natural154, se convierte a Dios, recupera inmediatamente por el temor y el amor que tiene a Dios todo lo que había perdido al apartarse de él. Y cuando el espíritu comienza a reformarse según la imagen del Creador inmediatamente comienza a florecer también la carne155, y por propia voluntad comienza a conformarse con el espíritu ya reformado. En contra de sus propias tendencias comienza a deleitarse con lo que deleita al espíritu. Más aún, cuanto más hondo había caído por el pecado más sedienta está de Dios156, queriendo a veces incluso aventajar al espíritu que es su guía. 89. En realidad no perdemos los gozos, los transferimos del cuerpo al espíritu; de los sentidos a la conciencia. Pan con salvado y agua clara, legumbres u hortalizas ordinarias no son cosas muy deleitables, pero con el amor a Cristo y el deseo del gozo interior se tornan agradables y satisfacen con gusto al estómago morigerado. ¿Cuántos miles de pobres no sacian gustosamente su apetito con estos o semejantes alimentos? ¡Bien fácil y gustoso sería vivir según la naturaleza con el154 . Todo este párrafo se basa en la teoría de la Escuela Cisterciensesobre la imagen de Dios en el hombre. El hombre no puede perder laimagen de Dios impresa en la creación, pero puede perder susemejanza. En este caso el hombre se encorva, pierde su rectitud. Cf.E. GILSON, La Théologie Mystique de Saint Bernard, p. 71 y ss.155 . Sal 27, 7.156 . Sal 62, 2.
  57. 57. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 59 condimento del amor de Dios, si nuestra locura nos lo permitiera! Una vez ésta curada, la naturaleza disfruta con las cosas naturales. Lo mismo ocurre con el trabajo. El labrador tiene músculos robustos y brazos vigorosos, que ha conseguido con el ejercicio. Sin él se anquilosarían y quedarían flojos. La voluntad impulsa el uso de los miembros, del uso nace el ejercicio; el ejercicio comunica energía c) Perfección del hombre animal Muerte a los placeres 90. Volvamos a nuestro plan. Por encima de todo, sea trabajando o descansando nunca estemos ociosos. Que todo nuestro negocio consista siempre en realizar a la perfección lo que dice el Apóstol de los que están aún en estado animal y de los principiantes: Hablo a lo humano en atención a la flaqueza de vuestra carne. Como pusisteis vuestros miembros al servicio de la impureza y de la iniquidad para servir a la iniquidad, entregadlos ahora para servir a la justicia y a la santidad157. 91. Escuche esto el hombre animal, amigo y esclavo hasta el presente de su cuerpo, que ya comienza a someter al espíritu, y se prepara157 . Rm 6,19.
  58. 58. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL60 para percibir las cosas de Dios; cíñase y apresúrese a romper el yugo de una esclavitud vergonzosa y la tiranía con que la costumbre subyugaba la carne. 92. Que [el hombre animal] se haga violencia estableciendo una necesidad contra otra necesidad, y una costumbre contra otra costumbre; cree en sí un afecto contra otro afecto, hasta que merezca alcanzar una satisfacción contra otra satisfacción. Y así, según el consejo del Apóstol, llegue a gozarse tanto en carecer de los placeres del mundo y de la carne, cuanto antes se gozaba en poseerlos; se goce tanto en hacer a los miembros servir a la justicia y la santificación, cuanto antes se gozaba en servirse de la corrupción y la iniquidad para la iniquidad. 93. Esta es la perfección del hombre animal en su estado propio, o del novicio en sus comienzos. Cuando haya superado este estado animal o humano, si no vuelve la vista atrás158, y se lanza fielmente a lo que está delante159, llegará pronto a aquel estado divino en el que comenzará a alcanzar como es alcanzado [por Cristo]160 y a conocer como es conocido161.Ahora bien, esto no se consigue en el momento de la conversión, ni en un solo158 . Lc 9, 62.159 . Flp 3, 12160 . ibid.161 . Cf. 1Co 13, 12.
  59. 59. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 61 día, sino con mucho tiempo, mucho trabajo, mucho sudor, a medida que Dios misericordioso concede su gracia, y con el ahínco del hombre que quiere y corre162.162 . Rm 9, 16.
  60. 60. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL62 CAPÍTULO III LOS EJERCICIOS DEL SOLITARIO 1. AMBIENTE: LA CELDA Y SUS DIFERENTES GUARDIANES Necesidad de una regla 94. El taller de todas estas buenas obras es la celda y la permanencia estable en ella. En efecto, en ella es rico el que acepta su pobreza, y quien tiene buena voluntad posee ya todo lo que necesita para ser feliz. Aunque no siempre deberá fiarse de la buena voluntad, pues deberá moderarla y controlar sus riendas, sobre todo el principiante. Que la regla de la santa obediencia dirija la buena voluntad, y ésta al cuerpo. Que ella le enseñe a perseverar en ese lugar, a aceptar la celda, a convivir consigo mismo. Todo esto es en el principiante señal de buen comportamiento, y garantía cierta de buena esperanza. Estabilidad
  61. 61. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 63 95. Es imposible al hombre fijar su espíritu fielmente en un objetivo si primero no ha fijado con perseverancia su cuerpo en un lugar, pues quien pretende evadirse de la inestabilidad de su espíritu vagando de un lugar para otro, se parece al que quisiera escapar de la sombra de su cuerpo. Huye de sí mismo, da vueltas alrededor de sí mismo, cambia el lugar, pero no el espíritu. Sigue siendo el mismo en todas partes, e incluso la misma movilidad le hace peor, como acontece al enfermo con los golpes que recibe al ser llevado de un lado para otro. 96. Reconózcase, pues, enfermo y cuide las causas de su dolencia. Si no interrumpe el reposo, pronto notará mejoría con los remedios perseverantemente aplicados. Sanado de este modo el espíritu de sus divagaciones y esclavitudes, se entregará incondicionalmente a Dios. Porque la naturaleza no ya manchada sino corrompida, necesita grandes cuidados. Guarde completo reposo en su enfermería, - como suelen llamar los médicos al lugar donde se curan las enfermedades- y siga tomando los remedios que le han dado, hasta recuperar la salud. 97. Tu enfermería, hombre enfermo y débil, es tu celda; y el remedio con el que comenzaste la cura es la obediencia, cuando es verdadera obediencia. Has de saber que los remedios cambiados a menudo dañan, perturban la naturaleza y prolongan la enfermedad. Quien se dirige a un lugar si toma un camino recto llega enseguida donde desea, y termina pronto el camino y la fatiga; pero si
  62. 62. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL64 toma varios caminos, se equivoca y no termina nunca su fatiga, porque el error no tiene fin. Así pues, no cambies de lugar, no tomes un remedio por otro, usa el remedio medicinal de la obediencia hasta recuperar perfectamente la salud. Una vez curado no la rechaces como ingrato, antes bien, sigue usándola aunque de forma distinta. Necesidad de un director 98. En consecuencia, si deseas recuperar pronto la salud cuida mucho no hacer nada o muy poco por ti mismo sin consultar con el médico; ya que si esperas de él la cura, es necesario que no te avergüences de descubrirle siempre tus llagas. Aunque te avergüences descúbrele todo, no se lo ocultes. 99. Hay algunos que al confesarse relatan la historia de sus pecados como si narrasen un cuento, enumerando las dolencias de su alma sin rubor, casi sin arrepentimiento y sin dolor; en cambio, el que siente verdadero dolor, fácilmente derrama lágrimas y se deshace en gemidos. Si a la enfermedad maligna se junta esa desesperante insensibilidad, la ausencia de dolor hará que cuanto más cercana cree la curación, más se alejará de ella. 100. Si el médico se mostrase demasiado indulgente queriendo curarlo todo con ungüentos y emplastes suaves, actúa por ti mismo y, deseoso de una pronta curación,
  63. 63. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 65 reclama remedios más rápidos y más eficaces; pide el hierro y aplícate el cauterio. Los guardianes del alma 101. Siempre tienes al médico disponible y preparado. Para que tu soledad no te asuste y mores con más seguridad en la celda, se te han dado tres guardianes: Dios, tu conciencia y el padre espiritual. Con Dios te mostrarás piadoso, entregándote a él incondicionalmente; con tu conciencia respetuoso, avergonzándote de pecar en su presencia; al padre espiritual le prestarás obediencia amorosa163, recurriendo a él para todo. 102. Más aún, para serte grato te añadiré un cuarto guardián. Mientras eres aún muchacho y vas aprendiendo a vivir en la presencia divina te recomiendo un pedagogo. 103. Te aconsejo elijas un hombre cuya vida ejemplar se grave de tal manera en tu corazón que te inspire respeto, y cuantas veces lo recuerdes, su veneración te mueva a la disciplina y a la compostura. Al recordarlo como si estuviera realmente presente, permítele que con afecto de mutua caridad corrija en ti todo lo que deba corregirse, sin que por ello tu soledad sufra el más mínimo daño en su intimidad. Presente, te ayude cuanto lo necesites; que pueda acudir frecuen- temente, aunque no te guste. El recuerdo de su163 . 1P 1, 22.
  64. 64. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL66 santa severidad te hará presentes sus reprensiones; su piedad y benignidad, sus consuelos; su sinceridad, el ejemplo de la vida santa. Pensarás, en efecto, que todos tus pensamientos le están tan presentes como si los estuviera viendo y corrigiendo; así te sentirás obligado a enmendarte. La vigilancia 104. Según el precepto del Apóstol, guárdate con cuidado164. Y para que estés siempre atento a ti mismo, aparta tus ojos de todo lo demás. El ojo es un magnífico instrumento del cuerpo. ¡Ojalá pudiera verse a sí mismo como ve todo lo demás! Esto se le ha concedido al ojo interior, pero si, como los ojos exteriores, se descuida de sí mismo y se entrega a las cosas externas, al querer acaparar mucho será incapaz de volver a su interior. Dedícate a ti mismo, porque en tu interior tienes materia suficiente de solicitud. Deja ya de ver con tus ojos exteriores lo que perdiste la costumbre de mirar, y con los ojos interiores lo que dejaste de amar, porque nada revive con más fuerza que el amor, sobre todo en los espíritus más delicados y jóvenes. 2. LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES Las dos celdas164 . 1Tm 5, 22.
  65. 65. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 67 105. Decídete también alguna vez a gustar y aspirar a carismas superiores165, siendo para ti mismo ejemplo de edificación. Una es tu celda exterior y otra la interior. La exterior es la casa en que habita tu alma con tu cuerpo; la interior es tu conciencia en la que debe morar Dios con tu espíritu en lo más hondo de tu intimidad166. La puerta de la clausura exterior es signo de la puerta del mundo interior, de manera que, así como la clausura exterior no permite a los sentidos del cuerpo andar de un lado para otro, también los sentidos interiores se ven obligados a vivir más interiormente. 106. Ama, pues, tu celda interior y también la exterior; cuida de cada una de ellas como se merecen. Que la celda externa te proteja sin ocultarte, no para pecar más a escondidas, sino para vivir en mayor seguridad. No sabrás, morador inexperto, cuánto debes a tu celda si no te das cuenta que en ella no sólo te curas de los vicios, sino que evitas enfrentarte con extraños. Tampoco apreciaras qué consideración merece tu conciencia, hasta que experimentes en ella la gracia del Espíritu Santo y la dulzura de la suavidad interior.165 . 1Co 12, 31.166 . Si la división entre “celda (morada) externa e interna” es comúna la literatura mística, en Guillermo tiene un aspecto muy suyo. Diosviene a ser para el espíritu lo que el alma es para el cuerpo: “Dios es lavida del alma, como el alma es la vida del cuerpo. El alma suspira porsolo Dios; Él es en todo momento su respiración, como el aire lo es delos cuerpos vivos” (De Natura corporis et animae, II; PL 180, 722 C).
  66. 66. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL68 El examen de conciencia 107. Honra cada una de tus celdas como se merece, y mantén en ellas la primacía que te corresponde. Aprende en ellas a disciplinarte según las leyes del ordenamiento común: organiza la vida, modera las costumbres, júzgate a ti mismo, acúsate ante tu misma conciencia y condénate sometiendote a algún castigo. Siéntese la justicia en su tribunal, comparezca la conciencia culpable y acusadora de sí misma. Nadie te ama tanto como tú mismo; nadie te juzgará con más fidelidad. 108. Por la mañana examínate de la noche pasada y haz un plan para el día que comienza. Al atardecer exígete cuentas del día transcurrido, y toma precauciones para la noche que se avecina. Con este control no tendrás resquicio para la holganza. El Oficio divino 109. Distribuye a cada hora los ejercicios que le corresponden según la norma establecida comunitariamente: los ejercicios espirituales a su tiempo y lo mismo los corporales; de este modo a través de ellos el espíritu tributará a Dios lo que le es debido, y lo mismo el cuerpo al espíritu; si algo se omite o se hace con negligencia o imperfección, no deje de repararse o corregirse en el tiempo, modo y lugar debidos. 110. En todo esto, aparte de aquellas horas de las que dice el Profeta: Siete veces al día te
  67. 67. PRIMERA PARTE: EL HOMBRE ANIMAL 69 alabo167, se dará especial relevancia al sacrificio de alabanza de la mañana, de la tarde y de la media noche. Porque no en vano dice el Profeta: Por la mañana estaré ante ti y veré168, ya que en ese momento estamos todavía libres de preocupaciones exteriores; y añadirás: Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde169, porque en esa hora nos vemos ya libres de esos impedimentos, habiéndolos superado. 111. Lo mismo haremos en nuestras vigilias nocturnas cuando nos levantamos a media noche para alabar el nombre del Señor170, según el orden establecido por el mismo salmista. En el día de mi tribulación busqué al Señor, levanté por la noche mis manos hacia él o contra él, y no quedé defraudado171, y lo que sigue. 112. En estas horas hemos de sentirnos como si estuviéramos cara a cara ante él172, envueltos en la luz de su rostro173; seamos conscientes que el dolor y la tribulación167 . Sal 118, 164.168 . Sal 5, 4.169 . Sal 140, 2.170 . Cf. Sal 118, 62.171 . Sal 76, 3.172 . Cf. Gn 32, 20.173 . Sal 88, 16.

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