2012LA SABIDURÍA CISTERCIENSE SEGÚN SAN             BERNARDO                        Fr. Abdón                         2.- ...
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La sabiduría cisterciense según san bernardo (2)

  1. 1. 2012LA SABIDURÍA CISTERCIENSE SEGÚN SAN BERNARDO Fr. Abdón 2.- LA EXPERIENCIA MAESTRA DE LA VIDA 09/09/2012
  2. 2. 2 El papel de la experiencia es muy importante en la doctrina cisterciense, como en toda latradición monástica. La expresión de san Benito en el capítulo primero de su Regla: experientiamagistra, se refiere a la experiencia que se adquiere en un monasterio 1. Para san Bernardo laexperiencia fundamental es la del amor, es decir, el acuerdo fundamental y estable de la voluntadhumana con la voluntad divina; ella penetra, ilumina, anima y transforma todo el ser, tanto suvida interior como exterior. Es ante todo la búsqueda de Dios en el curso de toda la vida y entodas sus modalidades: insatisfacción de sí y del mundo, deseo, progreso o regreso, presencia yausencia, pecado y perdón, temor o abandono, inquietud o paz. Es en primer lugar la experienciade la búsqueda en sí misma más bien que experiencia de Dios, salvo si se entiende por estaexpresión tan corriente la conciencia del alma de saberse buscada por Dios. Al comienzo de la conversión es la experiencia de la victoria de la fe, y luego de la luchadiaria contra el espíritu del mal en nosotros2. La experiencia es como un libro a consultar, dondese escriben los movimientos de la conciencia, del deseo de Dios, de la liberación interior 3. Deeste modo se alcanzan los dos pies de Cristo: el juicio y la misericordia 4 ; o su paciencia y subondad5. También nos hace percibir progresos lentos o rápidos en el camino de nuestro itinerariohacia Dios, y nos da una cierta confirmación íntima de la enseñanza recibida. San Bernardo dicea sus monjes que si prestan atención, comprobarán que lo que les dice responde a su propiaexperiencia6. En sus grandes tratados, donde describe el progreso del monje, la experiencia religiosa suelepresentarse no como propiamente contemplativa o mística, sino como la constatación de unprogreso en el caminar hacia Dios por las etapas y los grados de la verdad, la libertad y el amor.La fe se desarrolla hasta la unión mística en una progresiva conformidad del querer humano ydivino: es la experiencia de un amor que invade poco a poco el corazón7. El abad debe ser modesto cuando lo que enseña supera las posibilidades de la experiencia. Enun Sermón de Todos los Santos, después de haber evocado la paz de la visión beatífica, añadeque supera toda inteligencia, y por consiguiente eso mismo que él acaba de decir; y que lo quenadie ha experimentado no tiene el derecho a hablar de ello 8. De su propia experiencia, élconfiesa sencillamente: “Sé por propia experiencia que es más fácil dar consejos a otros, incluso1 RB 1, 6. Privados de la experiencia, los sarabaítas permanecen informes.2 SC 1, 9.3 Id 3, 1.4 Id. 6, 9.5 Id. 9, 5.6 Id. 21, 4; Ver id. 39, 3.7 Id. 67, 8.8 TSS IV, 3. 2
  3. 3. 3numerosos, que gobernarse a sí mismo” 9. En general su enseñanza es sobria y prudente.Dejando a los más favorecidos de la gracia tener experiencias más sutiles y sublimes, él prefiereno enseñar en público sino lo que ha recibido de la doctrina común10. Sin embargo, más adelantedirá con más convicción, a propósito del misterio de la Encarnación, -la locura de Dios- que todaconciencia realmente religiosa puede experimentar la experiencia de este misterio (revelado a laIglesia), porque quien ama a Dios con sabiduría y ardor es esposa. Y continúa: “Por mi parte, no me importa decir en público lo que al respecto se me ha concedido experimentar. Pues aunque parezca trivial y despreciable a quien lo escuche, me trae sin cuidado, porque el espiritual no me despreciará, y el que lo es menos no me comprenderá”11. Cuando se trata de pasar del primer grado de la verdad o humildad, que es el conocimiento desí, al segundo que es el conocimiento del otro o compasión, san Bernardo insiste en la necesidadabsoluta de la experiencia, porque no se puede comprender al hambriento si no se sabe porexperiencia lo que es pasar hambre 12. Y nos da un ejemplo absoluto, el del Verbo hecho carne:Dios mismo deseoso de experimentar la condición humana para conocerla, amarla y de ese modosalvarla13. El lugar más favorable de la experiencia espiritual es, sin duda, para san Bernardo, el claustrode la lectura, en los tiempos consagrados a la lectio divina, durante una jornada de alabanza ytrabajo. Solamente cuando se comparan las experiencias descritas en las Escrituras con laspropias experiencias, es cuando se puede esperar comprenderlas de verdad. “No es la erudición,sino la unción la que enseña; no es por la ciencia como se llega a la comprensión, sino en laconciencia”14 El más bello ejemplo de esta enseñanza de san Bernardo sobre la superioridad de laexperiencia con relación al conocimiento teórico y escolástico se halla en la carta dirigida a ununiversitario inglés, Enrique Murdach, a quien invita a entrar en el monasterio precisamente paracomprender la Escritura. Se puede incluso sugerir que lo específico de la teología hecha por losmonjes es la comprensión del texto, por la experiencia de lo que él significa para su conversión ysalvación. Para comprender que Isaías habla de Cristo en sus profecías, es preciso seguir a Cristo9 Cart 87, 7.10 SC 22, 4.11 Id 73, 10.12 Grh 6.13 Id. 12.14 Conv 25. Más adelante (cap. II) describimos la experiencia fundamental de la conversión de SC 36, 5-6. 3
  4. 4. 4incluso antes de terminar la lectura. Pero para realizar esto en la práctica, basta vivir conconvicción en un monasterio. “Fíate de mi experiencia, dice san Bernardo: encontrarás más enlos bosques que en los libros. Los árboles y las rocas te enseñarán lo que no puedes escuchar delos profesores”15. Los árboles y las piedras simbolizan la labor de la vida monástica; pero toda lacarta está llena de las expresiones más tradicionales de los gozos de la experiencia espiritual. En la búsqueda de Dios existe la superación posible de una manera de buscar a Dios a otramás espiritual (Ver c. IV). Pero solamente por la experiencia interior es como nos sentimosimpulsados a esta empresa. “¿Cómo no voy a animarme a buscarle si he experimentado su clemencia y estoy persuadida de su paz? Hermanos, sentirse atraído por esto es ser buscado por el Verbo; y estar persuadido es ser encontrado”16 Hay en san Bernardo una distinción práctica entre fe y experiencia. La hallamos bienexplicada en su discípulo Elredo de Rieval, en el diálogo con un novicio sobre las experienciassensibles en la devoción17. La experiencia puede, en efecto, ser engañosa. En caso de duda, sólola fe es la que decide. El abad de Claraval consuela de este modo a sus monjes que no tienenexperiencia de gracias sensibles en la oración18. Del mismo modo, hablando a los principiantesen la vida monástica, dice con un bello juego de palabras y cambiando una sola letra, que ellosno son necios (insipientes), porque han comenzado ya (incipientes) a buscar la sabiduría. ¿Perocómo hacerles comprender la Escritura si carecen de toda experiencia del sentido espiritual de loque leen, y tampoco la pueden recibir de otro, ya que nadie puede conocer el corazón del otro?Que ellos crean lo que leen, porque “son palabras del Señor en persona, y a nadie le estápermitido no creerlas. Que crean, pues, aquello de lo que no tienen experiencia para que un díaalcancen el fruto de la experiencia por el mérito de la fe” 19. Si la experiencia tiene un lugar tan importante en la espiritualidad de san Bernardo, es sinduda porque se fundamenta en el amor. Desde el comienzo de sus sermones sobre el Cantar delos Cantares, declara “que un canto de esta clase sólo lo enseña la unción y sólo lo aprende laexperiencia. Quienes tienen experiencia se reconocen en él, y quienes no la tienen arden en15 Cart 106, 1-2. A propósito de esta unción que otorga el sentido espiritual: “La inteligencia sólo percibelo que le ofrece la experiencia”, SC 22, 2. Véase la oposición entre cognitio y comprehensio en el tratadode Cons. V, 27.16 SC 84, 6-7. Suaderi -persuaderi: “Con mucha frecuencia Bernardo juega con los prefijos. La nuevapalabra es a veces equivalente a la anterior, pero añade siempre un detalle, una insistencia o un contraste”J. LECLERCQ, Recueil d’études sur saint Bernard et ses écrits, IV, Roma, 1987, p. 61. Véase la mismaprogresión por la experiencia en SC 79, 3: Transire- pertransire.17 Espejo de la Caridad, II, 41-52. Col. Padres Cistercienses, 9, Azul, Argentina, 1982.18 Cuar. V, 5.19 SC 84, 7. 4
  5. 5. 5deseo, no de conocer, sino de experimentarlo”20. Hacia el final de su comentario vuelve de nuevosobre el tema, y repite que para este canto de amor no cuentan las palabras sino los sentimientos.Y como es el Amor el que habla desde la primera hasta la última página de este libro, es inútilleerlo si no se sabe qué es amar. Sería como mandar leer griego al que ignora esta lengua. Lalengua del amor sólo la comprende el que ama 21. Tal vez por no haber percibido con nitidez esta prerrogativa del amor es por lo que se hanpodido dar diversas interpretaciones a la experiencia en san Bernardo 22. En un hermoso libro, el P. Lode de Orval ha logrado discernir la importancia de la experienciaen la doctrina de san Bernardo, porque “es una doctrina del amor”, donde se descubre “cómoevoluciona en el creyente la relación con Dios hasta llegar a ser unión con Dios. El interésantropológico por el amor tiene una motivación religiosa y teológica, porque Dios es amor. Elamor del hombre no es más que una respuesta a este amor primero...Sólo la experiencia de amarasí puede hacernos conocer qué significa esto”23. El profesor Antonio Vergote, en la introducción a la tesis de su discípulo, escribe con todaclaridad: “Lo admirable en el espíritu de san Bernardo es que los enunciados teológicos y los conceptos filosóficos se integran en la unidad de la vida, hasta el punto que las ideas parecen nacer de la experiencia misma” 24. Imposible decirlo mejor. El es el mejor ejemplo de lo que enseña. Fiémonos de suexperiencia, pues la ha expresado con toda claridad y con una ardiente convicción.20 Id. 1, 11.21 Id. 79, 1.22 F. GASTADELLI ha recordado los diversos estudios sobre este tema de la experiencia en sanBernardo. (Teologia monastica, teologia scolastica e lectio divina, en La dottrina della vita spiritualenelle opere di San Bernardo di Clairvaux, Roma, 1991, p. 62). Se aparta de Mouroux cuya interpretaciónle parece demasiado estrecha, cuando rechaza el aspecto sicológico (J, MOUROUX, Sur les critères del’expérience spirituelle d’après les Sermons sur le Cantique des Cantiques, en Analecta S. O. Cist. 9.1953, p. 253-267). Gastadelli prefiere la interpretación más monástica de J. LECLERCQ, Saint Bernardet l’expérience chrétienne, en La vie spirituelle, 117, 1967, p. 182- 198, y Ch. DUMONT, L’Expériencedans la discipline cistercienne, en Collectanea Cisterciensia, 35, 1973, p. 157-160; reeditado en Sagesseardente, Oka, , 1995 (Pain de Cîteaux, 8). Hay que añadir E. CARLOTA RAVA (Argentina), Il Ruolodell’esperienza nella teologia di S. Bernardo, en Lateranum 50, 1984, p. 160-169. Véase la recensión enBulletin de spiritualité monastique (Collectanea Cisterciensia, 1986, n 211).23 L. VAN HECKE, o.c.s.o.,Le Désir dans l’experience religieuse. Relecture de saint Bernard. París,Cerf 1990, p. 195.24 Ib. p. 13. 5

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