La Hora de los Mameyes Relatos históricos en forma de novela.“El Cañonazo de las 9”, disparado en la nochedel 31 de Diciem...
PrólogoEl siguiente relato está fundamentado en sucesoshistóricos que acontecieron antes y durante losprimeros años de la ...
Quero hacer la salvedad de que con el únicopropósito de añadirle acción y aventura a latrama, les he atribuidohazañasperso...
La hora de los Mameyes.                              Capítulo 1Al elaborar los fundamentos de esta novela decidí que su po...
Para añadir más seguridad a la ciudad edificaron una gruesa murallaque la circunvalaba, así como una cadena removible a la...
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La referida salva, muchos años después de haber sido derrumbada lamuralla, se transformó en una elemental costumbre que le...
Visa de residencia.                                  Capítulo 2Rafael Aguilera se dirigía con pasos firmes rumbo a la emba...
ciudad de Los Ángeles, donde contrajo nupcias con el fundador de laAcademia. Su nombre es Lilly del Barrio, pero todos sus...
el cual fui asignado a la Inteligencia Naval. Después de laborar poralgún tiempo en esa dependencia y tomar varios cursos ...
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Mr. Lindsay, después de escuchar atentamente dicho relato, le pidió aAguilera que por favor no se marchara y lo esperara h...
Una proposición oportuna.                            Capítulo 3Aguilera siguió a Byron Ross, quien lo guio hasta un elevad...
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“Guajiros” de la Sierra.                            Capítulo 4En un yate llamado “Granma”, Fidel Castro condujo desde Méxi...
Agotados y hambrientos, lograron salvarse de un aniquilamiento total,cuando fueron milagrosamente rescatados por un pequeñ...
Al efectuarse el desembarco del Granma y la posterior desbandada desus miembros, Crescencio, cumpliendo lo acordado con Ce...
Se refuerzan los expedicionarios.                  Capítulo 5Desde su inicial guarida en la Sierra Maestra, Fidel Castro c...
Fidel y su pequeño grupo habían tenido un modesto primer éxito,cuando contando con solamente 29 hombres tomaron e incendia...
Un dato muy peculiar, es que corto tiempo después del triunfo de laRevolución, jamás se volvió a ver ni mencionar a Cresce...
Viaje a un lugar desconocido.                        Capítulo 6Cuando Aguilera arribó al aeropuerto neoyorquino de Ildewil...
ción rústica (la cual era en realidad un albergue), al llegar al cual elchofer hizo sonar la bocina del auto para anunciar...
Escuela de Operaciones Especiales.                    Capítulo 7Después indicarle que acomodara sus pertenencias en el sit...
restricciones de identidad entre ninguno de nosotros.   Mi nombre esIsaac Jelen”.Aguilera le respondió: -“Su rostro me fue...
mi pasado no llegaban más lejos del tiempo vivido en mi nueva pa-tria. Al graduarme de Bachiller, por convicción propia y ...
Su actual misión es entrenar a selectos operativos de los servicios se-cretos de países que tienen vínculos de amistad y c...
La Taberna de Villalba.                               Capítulo 8La Taberna de Villalba, situada en la Alameda de Paula fre...
La Taberna de Villalba, además de buen licor y excelente comida, leofrecía a su clientela la opción de obtener “servicios ...
Irreconocible.                                     Capítulo 9A Rafael Aguilera, ya en pleno ejercicio de sus funciones com...
rreligionarios y conocidos, que aún estuvieran activos en las distintasdependencias de las fuerzas armadas.Necesitando un ...
Un confiable colaborador.               Capítulo 10Debido a la necesidad de secretismo en cuanto a su identidad, que nole ...
Aún estupefacto por la sorpresa, Ramírez le contestó: -“Aunque nome fue posible reconocerlo con esa apariencia, he podido ...
Primeros pasos hacia el golpe.                      Capítulo 11Ramírez no vaciló, aceptando de inmediato la proposición de...
Entonces, con todo el poderío militar del Ejército, la Marina y laAviación no les sería difícil derrotar a los rebeldes, q...
La pieza clave.                                       Capítulo 12Era imprescindible para que el golpe fuera exitoso, que e...
no norteamericano había decidido retirarle todo tipo de apoyo. ElGeneral le expuso a su Presidente, que por lo tanto no le...
Un logro que Batista ambicionaba, pero nunca pudo obtener, era quesus conciudadanos lo consideraran un gobernante democrát...
Un triunfo efímero.                               Capítulo 13El éxito obtenido por Rafael Aguilera, cuyas gestiones produj...
Al asumir su nueva función, quedaron bajo su mando temporal todoslos operativos de la “Agencia” en Cuba, muchos de los cua...
Un formidable equipo de trabajo.                    Capítulo 14Las facilidades deportivas de la Universidad de La Habana e...
lo estaba remplazando temporalmente como jefe de la CIA en LaHabana.Cuando Aguilera conversó prolongadamente con Silvia, s...
Los rebeldes se apoderan de Cuba.                  Capítulo 15El general Cantillo, quedó temporalmente como la autoridad m...
Ignorando por completo a Anselmo Alliegro (designado por Batista)instauró como nuevo Presidente de la República al magistr...
Debido a la euforia producida por el derrocamiento de la dictadura deBatista, una inmensa mayoría de la población no notó ...
Al instalarse en La Habana, Castro tomó el control absoluto de lasFuerzas Armadas, destituyó al Presidente Piedra y astuta...
Lo más triste del caso fue que desde que eran unos simples guerrille-ros, ya habían decidido que jamás se celebrarían comi...
Ola de terror.                                      Capítulo 16Desde su inicio, uno de los objetivos del recién instaurado...
(Papito) Serguera, a quien el populacho le dio por llamar “el represen-tante máximo de la justicia revolucionaria”.La noch...
En Marzo 19 del 1959, corto tiempo después de haber tomado el po-der las oprobiosas fuerzas del mal, ya habían sido ejecut...
Expropiaciones e Incautaciones.                      Capítulo 17La segunda parte del siniestro plan de corte marxista, con...
canos que lo establecieron, quienes procedían de Omaha, en el estadode Nebraska.La propiedad, que contaba con un enorme ha...
Debido a las incautaciones y el éxodo hacia el extranjero, tanto depropietarios como de administradores altamente capacita...
Cuando las expropiaciones sin compensación rebasaron el límite so-portable, y ante el indignado clamor de los propietarios...
Destrucción de los sindicatos obreros. Capítulo 18En la época de la República libre y democrática de Cuba, los sindica-tos...
eran analizadas posteriormente, y las que fueran justas producían re-sultados favorables para los obreros.Al tomar Fidel C...
Supresión de la libertad de expresión. Capítulo 19Cuando los Castristas tomaron el poder, Cuba contaba con 23 estacio-nes ...
Una de las cadenas televisivas y radiales más importantes de Cuba erala CMQ, propiedad de los hermanos Abel y GoarMestre, ...
En apoyo a la libertad de Prensa, en una ceremonia de carácter trági-co-cómica, un numeroso grupo de estudiantes de la Uni...
200,000 ejemplares, y sacó a la calle el 11 de Enero de 1959 una edi-ción especial de un millón de copias, que fueron vend...
guidamente en un plan de alfabetización, porque necesitaba que losiliteratos tuvieran la facultad de leer, para poder sumi...
Primer organismo represivo.                         Capítulo 20Tan pronto los rebeldes tuvieron en sus manos el poder, se ...
Su misión era relacionarse con Valdés, a quien Silvia conocía perso-nalmente, o en su lugar con Barba Roja, pero ninguno d...
Ramirito, después de una larga conversación (que más bien fue un su-til interrogatorio), convencido de que Aguilera se hab...
Las ambiciones de Ramiro Valdés.                   Capítulo 21Cuando Ramirito tomó las riendas de la DIER, con las amplias...
extranjero, para que amparados por la inmunidad diplomática efectua-ran impunemente labores de espionaje y subversiónCuand...
Sus ambiciones se hicieron realidad cuando logró que Fidel autorizarala expansión de la DIER, en lo que más tarde se convi...
Contrabando de estupefacientes.                    Capítulo 22En la primera década de los años sesenta, Fidel Castro fragu...
supervisión directa de Aldo Santamaría, jefe de la Marina de Guerracubana.De esa forma Fidel lograba tres de sus propósito...
Infraganti.                                         Capítulo 23Cuando Rafael Aguilera se infiltró en la DIER, uno de sus o...
En los servicios de inteligencia es una práctica común que todos susintegrantes se vigilen mutuamente, pero en este caso l...
Aguilera se vio obligado a marcharse de Cuba inmediata y subrepti-ciamente, consciente de que tan pronto Alfaro fuera enco...
Infiltraciones y sabotajes.                         Capítulo 24Enumerar la enorme cantidad de patriotas que incursionaron ...
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La Hora de los Mameyes

  1. 1. La Hora de los Mameyes Relatos históricos en forma de novela.“El Cañonazo de las 9”, disparado en la nochedel 31 de Diciembre de 1958, presagió la lle-gada de tiempos nefastos para Cuba. 1
  2. 2. PrólogoEl siguiente relato está fundamentado en sucesoshistóricos que acontecieron antes y durante losprimeros años de la emasculación de la nacióncubana por las hordas nefastas del castrismo y seextiende hasta “La crisis de Octubre”.El motivo que me impulsó a escribirlo se debió aqueal relatarepisodios de nuestro no muy arcanopasado, las generaciones más vetustas tuvieranla oportunidad de recordarlos y las más recien-tes la ocasión de conocerlos.¿Es una narración de hechos fidedignos, o se tra-ta de una novela?Debe considerarse un relato de sucesos históricos-si se toma en cuentaque todo lo expuesto esverí-dico, pero sin lugar a dudas se convierte en unanovela al incluirse en ella algunos personajescreados por la mente del autor, como el protago-nista Rafael Aguilera. 2
  3. 3. Quero hacer la salvedad de que con el únicopropósito de añadirle acción y aventura a latrama, les he atribuidohazañaspersonales a al-gunos de los protagonistas imaginariosde la no-vela, cuando en realidad fueronpersonas de lavida realquienes los llevaron a cabo.Los lectores de esta novelanotarán que hay capí-tulosen los cuales no aparece ningúnprotagonis-taficticio.Sin embargo fueron incluidosdebido aldeseode relataracontecimientos genuinos denuestra historia, así como revelar varios aspectosbastante turbios de la Revolución castrista. Richard F. De La Rosa 3
  4. 4. La hora de los Mameyes. Capítulo 1Al elaborar los fundamentos de esta novela decidí que su portada ne-cesitaba contener un mensaje premonitorio, que anunciara el inminen-te arribo de épocas nefastas para nuestra Patria, debido a lo cual re-solví utilizar el tradicional cañonazo de las 9 de la noche del 31 deDiciembre de 1958, como heraldo de ese aciago futuro.Algunas personas desconocen o no recuerdan la razón por la cual di-cho cañonazo, una tradición habanera desde tiempos coloniales,anunciaba no solamente el cierre de las puertas de la muralla, sinotambién La Hora de los Mameyes, cuyo significado original fuetransformado al transcurso de los años en una frase popular del léxicovernáculo criollo, que es comúnmente utilizada para expresar que enun momento determinado ha llegado o va a llegar “la hora de la ve-dad”,oseñalarla presencia de un “momento crucial”.Para conocer el origen de dicha frase tenemos que remontarnos a laépoca de la toma de la Habana por los Ingleses.En la Habana colonial, los españoles edificaron múltiples fortificacio-nes para resguardarla de los ataques de corsarios y piratas que codi-ciaban adueñarse de sus riquezas, así como protegerla de otras nacio-nes que ambicionaban apoderarse ella por su estratégica posición ge-ográfica.Los castillos de San Salvador de la Punta y Los tres Reyes del Morro,junto a la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña (esta última hastaesos momentos la mayor de las instalaciones militares construidas porlos ibéricos en las américas), estaban dotadas de imponentes bateríasde cañones. 4
  5. 5. Para añadir más seguridad a la ciudad edificaron una gruesa murallaque la circunvalaba, así como una cadena removible a la entrada de labahía, que impedía el acceso a buques no autorizados.Todas las anteriores fortificaciones y medidas de seguridad constitu-ían lo que en aquellos tiempos se consideraba una formidable defen-sapara cualquier ciudad costera.En 1762 los ingleses se percataron de que para dominar totalmente lasAntillas, necesitaban apoderarse de la Habana. Para conquistarlaenviaron una enorme fuerza militar y naval conjunta, compuesta por22 mil soldados y 53 buques de guerra, al mando de las cuales estabanel Conde de Albemarle y el Almirante Pockock.Dirigida por el Capitán de Navío Luis de Velazco y con el apoyo deuna milicia al mando de José Antonio Gómez (Pepe Antonio) desde lacercana villa de Guanabacoa, los españoles ofrecieron una férrea re-sistencia al ataque inglés.Los británicos, mediante una mina que hicieron explotar debajo de losmuros de La Cabaña, lograron ganar acceso tanto a ella como al adya-cente castillo del Morro.Una vez penetradas ambas fortificaciones, las tropas combinadas delEjército y la Marina Inglesa derrotaron a los Ibéricos en una feroz ba-talla, y se apoderaron de La Habana.Los habaneros eran en aquellos tiempos leales a la corona de España,de la cual se sentían fieles ciudadanos, y por lo tanto resentían la ocu-pación de su ciudad por los británicos, de cuyos soldados se burlabanllamándolos “Mameyes”, basándose en que sus uniformes estabancompuestos por chaquetas de color escarlata y pantalones negros, se- 5
  6. 6. mejantes a los matices interiores de la fruta conocida como mamey,cuya pulpa es roja y su semilla negra.Los españoles habían establecido la tradición de disparar un cañonazode salva a las 9 PM para anunciar el cierre de las puertas de la mura-lla, práctica que continuaron los ingleses cuando se adueñaron de LaHabana.Al rugido del puntual y sonoro aviso, una multitud de soldados britá-nicos ataviados en sus vistosos uniformes salían a patrullar en hordaslas calles de La Habana, lo cual ocasionó que ante esa enorme ava-lancha de rojo y negro, los habaneros “bautizaran” burlonamente las 9de la noche como “La Hora de los Mameyes”. El Cañonazo Mamey “Los Mameyes”Después de la retirada de los ingleses, cuando canjearon La Habanapor la península de la Florida, la costumbre del Cañonazo de las 9continuó sin interrupciones.Aún el tiránico gobierno castrista, que odia y elude todo lo tradicio-nal, no se ha atrevido a suprimirla.Aunque la historia suele olvidarse, las tradiciones tienden a perpetuar-se. 6
  7. 7. La referida salva, muchos años después de haber sido derrumbada lamuralla, se transformó en una elemental costumbre que le ha permiti-do a los habaneros la facultad de rectificar la hora de sus relojes.El cañonazo de las nueve de la noche del 31 de Diciembre de 1958,anunció con tres horas de antelación el inminente advenimiento de lausurpación de Cuba por las fuerzas del mal, por lo cual ese “momen-to crucial” señaló el inicio de los tiempos más nefastos que haya vi-vido nuestra patria.A Cuba le había llegado desde el comienzo del año 1959 “la hora dela verdad”, mejor dicho, “La Hora de los Mameyes”. 7
  8. 8. Visa de residencia. Capítulo 2Rafael Aguilera se dirigía con pasos firmes rumbo a la embajada nor-teamericana en La Habana.Vestía un elegante traje gris obscuro, una impecable camisa blanca ycorbata roja y azul a rayas perpendiculares. Portaba en su mano dere-cha un portafolio de cuero conteniendo los documentos que debía pre-sentar en una entrevista final de solicitud de residencia.Corrían entones los primeros días del mes de Septiembre del año1958.Al arribar a la Embajada, el Marine que cuidaba la entrada del ampliocomplejo le indicó como llegar a una sala de espera, desde la cual losaspirantes a residentes eran llamados para ser entrevistados por cónsu-les auxiliares, quienes aun siendo funcionarios de mediana categoría,tienen la facultad de conceder o denegar visas.Después de una corta espera, Mr. Ramsey Lindsay (uno de dichos ofi-ciales) emergió de su despacho, llamando a Aguilera por su nombre yapellido.El aspirante a visa respondió al funcionario en un correcto inglés, yLindsay le contestó en el mismo idioma: -“Es una agradable sorpre-sa descubrir que usted domina mi lengua materna. Me gustaría co-nocer cómo ha logrado expresarse tan fluidamente, con una pronun-ciaciónperfecta”. Aguilera le contestó: -“Yo aprendí su idioma asis-tiendo a clases privadas de gramática y pronunciación en la Ameri-can Academy of Commerce, situada en la calle Línea en el Vedado,fundada y dirigida por Mr. Harold Wimpset, un compatriota suyo.Mi ilustre profesora, hija de padres cubanos, nació y se crió en la 8
  9. 9. ciudad de Los Ángeles, donde contrajo nupcias con el fundador de laAcademia. Su nombre es Lilly del Barrio, pero todos sus alumnos lallamamos Mrs. Wimpset a la usanza norteamericana. Sus enseñanzasme fueron extremadamente útiles durante mis numerosos viajes devacaciones a su país, estadías que usualmente prolongaba con elpropósito de perfeccionar mi pronunciación”.Después de esas frases introductorias, el vicecónsul pasó a cumplirsus funciones, revisando minuciosamente los documentos recibidos,consistentes en cartas que avalaban su carácter moral, pasaporte,exámenes médicos y el imprescindible “Afidávit”,por mediodel cualun ciudadano o residente legal de los Estados Unidos demuestra susolvencia económica y garantiza hacerse responsable de que el inmi-grante no se convierta en una carga pública.Terminada la revisión, el funcionario le expuso: -“Señor Aguilera, to-das sus credenciales cumplen con los requisitos para que le sea otor-gada una visa de residencia permanente en mi país, pero falta algo desuma importancia. Es imprescindible que nos revele el motivo por elcual usted desea residir en Norteamérica”. –“Señor Cónsul, le res-pondió, yo abandone mis estudios en la Escuela de Derecho de laUniversidad de La Habana al terminar el segundo curso, para ingre-sar en la Escuela de Cadetes de la Marina de Guerra Constitucional,en la cual estudiando con ahínco me gradué con el mejor expedientede mi clase y una de las más altas calificaciones en la historia de di-cho plantel. Vivía enamorado de mi carrera, sintiendo en lo másprofundo de mi ser que era un gran honor pertenecer a una institu-ción desde la cual podía servir a mi patria. Era un orgullo y privile-gio vestir el deslumbrante y viril traje blanco de Oficial, el cual ejerc-ía al mismo tiempo una gran atracción hacia el sexo opuesto, que pa-ra un hombre joven y soltero es una importante prerrogativa. Algraduarme me otorgaron el grado de Alférez de Fragata, ostentando 9
  10. 10. el cual fui asignado a la Inteligencia Naval. Después de laborar poralgún tiempo en esa dependencia y tomar varios cursos de supera-ción, incluyendo algunos en escuelas de los Estados Unidos, fui as-cendido al siguiente grado de Alférez de Navío. Mis responsabilida-des en la Inteligencia Naval consistían en decodificar, analizar y eva-luar las informaciones proveídas por los agentes, colaboradores einformantes de nuestra red, y con dichos datos elaborar reportesconcisos destinados a los altos mandos. Una mañana llegó a midespacho un informe confidencial de uno de nuestros operativos de-ntro de las filas del Ejército, el cual contenía un material extremada-mente comprometedor para dos Generales que lucraban con ventasilícitas de armas a los alzados en la Sierra Maestra. Inmediatamenteinicié una minuciosa investigación, decidiendo postergar su entregahasta tanto su veracidad fuera fehacientemente confirmada. Sentí ungran desconcierto cuando comprobé sin lugar a dudas que toda lainformación recibida era verídica. Cuando le entregué mi informe ami superior en rango, éste me ordenó guardar estricto silencio hastatanto fuera evaluado por la alta jerarquía de la Nación. Pasado untiempo (mucho más extenso que el acostumbrado en esos casos) sinque tuviera noticias de los resultados de mi informe, seguí el protoco-lo de la cadena de mando, recabando la ayuda de mis superiores, pe-ro ellos tampoco lograron obtener ninguna información. Esperé va-rios días más, los cuales transcurrieron sin recibir noticias. Dándo-me cuenta que no me quedaba otro recurso y poniendo aparte todaprudencia, solicité una entrevista con el jefe máximo de la Inteligen-cia Naval. Transcurridos varios e interminables días, Julio Laurent(a quien los opositores al gobierno le anteponen el adjetivo de “el te-nebroso”) accedió a recibirme. Al hacerlo no tuvo la usual cortesíaque suele brindarse a un oficial subalterno, al no otorgarme la acos-tumbrada gentileza de ofrecerme que tomara asiento, dejándome enposición de atención sobre la gruesa alfombra que cubre su ampliodespacho. Sin preámbulos y en forma autoritaria, me ordenó des- 10
  11. 11. truir no solamente mi informe, sino también toda otra documentaciónrelacionada con el mismo, lo cual me hizo sospechar que se estaballevando a cabo un encubrimiento (probablemente ordenado por elpropio Presidente de la República) para proteger al gobierno de unescándalo, que indudablemente menoscabaría el prestigio de las fuer-zas armadas, arruinando de paso la moral de sus integrantes. Actoseguido Laurent me ofreció una promoción a Capitán de Fragata, lacual representaba un importante avance en mi carrera, pero al mismotiempo revelaba que se trataba de un sutil soborno para obtener miincondicionalidad y silencio. Aunque no lo exterioricé en ese momen-to, comprendí que dada mi condición de oficial y caballero no podíaaceptar el ascenso, porque no cumplía con los estatutos navales alvulnerar el protocolo de promociones. Para un Alférez de Navío, unascenso debe ser a Capitán de Corbetaantes de llegar al siguienterango de Capitán de Fragata. Dándole cortésmente las gracias losaludé militarmente, y girando sobre mis talones abandone con pre-mura su despacho, dirigiéndome al mío, donde redacté una carta derenuncia a mi comisión de oficial naval. Es de conocimiento públi-co que las más altas autoridades de la Nación le otorgan a EmilioLaurent una confianza sin límites, lo cual le permite actuar sin res-tricciones. Como pertenezco a una familia de holgada posicióneconómica, propietaria de varios negocios prósperos, me era factiblededicarme a administrar alguno de ellos, pero no siendo esa mi voca-ción deseché la idea. Además, debido al secreto que conocía, queinculpaba a poderosos y vengativos militares, estimé que sería con-veniente que me ausentara de mi patria por un tiempo prudencial.Considero que puedo tener un buen futuro acorde con mis conoci-mientos si me ubico en los Estados Unidos, donde solicitaré empleoen empresas navales privadas, aplicando para plazas de oficial enbuques mercantes”. 11
  12. 12. Mr. Lindsay, después de escuchar atentamente dicho relato, le pidió aAguilera que por favor no se marchara y lo esperara hasta su prontoregreso, porque necesitaba consultar su caso con un alto oficial de laEmbajada. El vicecónsul retornó a su despacho varios minutos mástarde acompañado de otro funcionario, dirigiéndose a Aguilera en laforma siguiente: -“Señor Aguilera, le presento a Mr. Byron Ross, elmas alto oficial de Inteligencia de nuestra Embajada, quien desea quelo acompañe a su despacho, porque necesita conversar con usted pri-vadamente”. 12
  13. 13. Una proposición oportuna. Capítulo 3Aguilera siguió a Byron Ross, quien lo guio hasta un elevador, en elcual descendieron a lo más profundo del edificio.Al llegar al último de los sótanos caminaron por un largo pasillo, alfinal del cual se vislumbraba una gruesa puerta de metal que les dioacceso a una amplia oficina, la cual estaba amueblada con un holgadoescritorio, un sillón de respaldar alto y dos cómodas sillas para visi-tantes. Adyacentes a todas las paredes estaban ubicados enormes ga-binetes metálicos, con visibles cerrojos de seguridad.Ross, después de invitar a Aguilera a tomar asiento, mirándolo fija-mente a los ojos, le expresó sin preámbulos: -“Voy a ser muy sincerocon usted yendodirectamenteal grano. En esos archivos (señalandolos gabinetes) se encuentran entre otros documentos, expedientesconteniendo datos sobre todos los oficiales de inteligencia de su País.El suyo, que he estudiado detenidamente, está sobre mi escritorio ypuede revisarlo si lo estima conveniente. Usted es una persona congran experiencia en todo lo relacionado con la inteligencia y contra-inteligencia, siendo por lo tanto demasiado valioso para desperdiciarsu juventud deambulando por los turbulentos mares del mundo en in-seguros y sucios cargueros. Confiables fuentes de información mehan hecho saber que elementos muy poderosos están elucubrando enestos instantes la forma de ocasionarle un mortal “accidente”.Es po-sible evitar que eso suceda y al mismo tiempo beneficiarnos nosotros.Mis superiores han autorizado a concederle su visa de residencia, siusted acepta integrar la Agencia Central de Inteligencia de los Esta-dos Unidos, la cual no tiene nada de tétrica como algunas personasaducen, porque a sus operativos jamás se les exige realizar ningunatarea que no estimen moralmente correcta, dejándolos en plena liber- 13
  14. 14. tad de rechazarla si estiman que no es compatible con sus princi-pios”.Aguilera comprendió inmediatamente que la oferta le resultaba pro-vechosa y muy conveniente, precisamente en momentos en los cualessu vida corría peligro, por lo cual la aceptó de inmediato.El recién reclutado agente de la CIA, al haber sido alertado formal-mente que su vida estaba en inminente peligro, se dio cuenta de quedesde ese momento tenía que ser extremadamente cauteloso.Al emerger de la Embajada efectuó una rápida inspección visual delos contornos, observando que al otro lado de la calle se encontrabandos sujetos, quienes al notar su presencia entraron apresuradamente alinterior de un automóvil, cuyo chofer pudo identificar como AlfredoGarcía, implicado en el reciente asesinato del Dr. Pelayo Cuervo Na-varro.Los dos personajes eran integrantes de un grupo de sicarios del Servi-cio de Inteligencia Militar.El otro tripulante era Eugenio (Geño) Loti, más conocido por dos desus peculiares apelativos, que denotaban sus malvadas actividades de-ntro de las filas dedicadas a la represión brutal.Cuando Loti era miembro de la Policía, había fungido como el princi-pal torturador de Ventura Novo. En esa dependencia sus compañeroslo llamaban “Geño el Manicurista”, porque obtenía confesiones de susvíctimas arrancándoles brutalmente las uñas.Al ser “cedido” al escuadrón de la muerte del SIM, los otros matonesde esa dependencia le adjudicaron el pseudónimo de “Geño el Destri- 14
  15. 15. pador”, porque después de torturar y asesinar a sus víctimas les extra-ía los intestinos, para que cuando sus cadáveres fueran arrojados almar no flotaran, desapareciendo sin dejar vestigios.Aguilera, en lugar de cruzar la calle, dio media vuelta y regresó a laEmbajada, donde Byron Ross le proporcionó refugio.Bajo la protección de la bandera norteamericana, después de ser con-ducido a recoger su equipaje en un automóvil con “chapa” diplomáti-ca,lo transportaron al Aeropuerto José Martí, desde el cual lo enviarona New York en un vuelo directo. 15
  16. 16. “Guajiros” de la Sierra. Capítulo 4En un yate llamado “Granma”, Fidel Castro condujo desde Méxicouna expedición armada integrada por 82 hombres, la cual bajo la ban-dera del Movimiento 26 de Julio desembarcó el 2 de Diciembre de1956 en las cercanías de la playa Las Coloradas, en la costa sur deloriente cubano.Debido a la inexperiencia de su tripulación arribaron a un lugar queno era el planeado, en una zona inhóspita de tupidos manglares, cau-sando que el mal navegado yate encallara y casi zozobrara.Fidel y sus hombres, tratando de alcanzar tierra firme se vieron obli-gados a transitar por lugares extremadamente hostiles, donde los tupi-dos mangles les impedían el paso y el agua les llegaba a la altura delas axilas.Bajo tan difíciles condiciones, los expedicionarios perdieron una con-siderable parte de sus provisiones, armas y municiones.Cuando al fin lograron pisar tierra sólida, se encontraban en un deplo-rable estado físico. Para añadir severidad a sus dificultades, fueronhostigados sin tregua por la aviación y tropas de Batista.En un lugar llamado Alegría del Pío, el ejército y la aviación los ata-caron fuerte y sorpresivamente, causando una desordenada desbanda-da a lo “sálvese quien pueda”.De los 82 hombres que desembarcaron, solo logaron alcanzar las fal-das de la Sierra Maestra Fidel y 7 de sus acompañantes. 16
  17. 17. Agotados y hambrientos, lograron salvarse de un aniquilamiento total,cuando fueron milagrosamente rescatados por un pequeño grupo deapoyo campesino que les habían preparado Celia Sánchez y HuberMatos.Celia y Huber habían sobornado a Edesio Hernández, un rufián de lazona, para que los condujera a la presencia de Crescencio Pérez, unconnotado estanciero, a quien lograron convencer para que les pro-porcionara a los expedicionarios ayuda y protección una vez realizadoel desembarco.Crescencio no era un agrario común. Se trababa de un personajemuy conocido e influyente dentro del campesinado de la Sierra Maes-tra, quien astutamente avizoró la conveniencia de buscar el benepláci-to de Fidel Castro y sus hombres, en lugar de tener que enfrentarse aellos en el futuro.Los cultivos en sus tierras no eran del todo convencionales, puesademás de las usuales plantaciones de futas, viandas y vegetales, con-taba con extensos sembrados de marihuana, que eran atendidos porempleados agrícolas muy confiables, por tratarse de sus propios hijosy familiares de sus innumerables concubinas.Pérez mantenía un control absoluto sobre cincuenta mil campesinosque lo seguían ciega y fervorosamente, por haber organizado brigadasarmadas que los defendían de los desalojos que efectuaban los gran-des terratenientes, en una montañosa y selvática zona de alrededor dedos mil novecientos kilómetros cuadrados.Tan grande era su poder, que era respetado hasta por la temida Guar-dia Rural, que prudentemente evitaba cualquier enfrentamiento consus cuadrillas de matones. 17
  18. 18. Al efectuarse el desembarco del Granma y la posterior desbandada desus miembros, Crescencio, cumpliendo lo acordado con Celia y Ma-tos, envió en su rescate a Guillermo García Frías, el hombre de sumayor confianza, quien conocía las intrincadas montañas palmo apalmo, debido a que para burlar la vigilancia de las autoridades estabaacostumbrado a transitar por los más recónditos vericuetos de la Sie-rra, cuando bajaba en sus mulas hacia el llano las cargas de marihuanade su jefe.García Frías y sus arrieros reagruparon y condujeron a un lugar segu-ro a los remanentes de la dispersa y maltrecha tropa, salvándolos deser aniquilados.Al ser rescatados, los agradecidos expedicionarios iniciaron un estre-cho y perdurable lazo de amistosa cooperación con los cultivadores demarihuana. 18
  19. 19. Se refuerzan los expedicionarios. Capítulo 5Desde su inicial guarida en la Sierra Maestra, Fidel Castro convocóun concilio, al cual fueron invitadas exclusivamente las contadas per-sonas que consideraba absolutamente confiables.El secreto cónclave estaba integrado por su hermano Raúl,RamiroValdés, el Che Guevara, Celia Sánchez, Juan Almeida, y naturalmentepresidido por el propio Fidel, siendo su propósito analizar la impor-tancia de Crescencio Pérez y su nutrido grupo de aguerridos campesi-nos, conocedores de todos los rincones de la cordillera en que opera-ban.Convencer a Crescencio a unirse al movimiento 26 de Julio constituir-ía un doble logro, en primer lugar por el amplio conocimiento quetenía de la zona, y en segundo por el incremento en personal comba-tiente que representaban los curtidos campesinos de Pérez, porque enesos momentos solamente contaban con los pocos hombres que Gui-llermo García había logrado salvar del desastre de Alegría del Pío.Además existía otra razón aún más poderosa que las anteriores, lacual era que si Pérez aceptaba unirse a su guerrilla se vería compro-metido a compartir con ellos las utilidades de sus cultivos de ma-rihuana.En dicha reunión se tomó unánimemente la decisiónde invitar a Cres-cencio y sus hombres a formar parte del Movimiento 26 de Julio.Al Pérez aceptar la oferta, lo pusieron al mando de un pelotón inte-grado por sus propios secuaces. 19
  20. 20. Fidel y su pequeño grupo habían tenido un modesto primer éxito,cuando contando con solamente 29 hombres tomaron e incendiaron elcuartel del ejército batistiano en el poblado de La Plata, situado en ladesembocadura del río del mismo nombre.El diminuto cuartel había sido construido con frágiles paredes de ma-dera y techo de zinc, y contaba con una guarnición de solamente oncehombres.Fidel, envalentonado por esa pequeña victoria y sintiéndose más fuer-te por haberse reforzado con los hombres de Crescencio, decidió ata-car otro reducto militar de la zona, en un esfuerzo para demostrar queya constituían una fuerza combativa.El Uvero era un caserío ubicado junto al mar, que subsistía por la pre-sencia en el mismo de un aserrío que contaba con un muelle para em-barcar la madera. En dicho poblado existía otro pequeño cuartel,igualmente construido con paredes de madera y custodiado por unaescueta dotación de soldados. Basándose en esas debilidades, muyparecidas a las del anterior, decidieron atacarlo.La “tropa” de Crescencio cumplió un rol importante en el enfrenta-miento, cuando el grueso de su pelotón atacó a los pocos soldados quecuidaban el embarcadero, mientras otros de sus hombres le cortaron elpaso y apresaron a un pequeño grupo de militares que trataban de huirhacia el poblado de Chivirico.Terminada la escaramuza, le otorgaron a Pérez el grado de Coman-dante y le asignaron la organización y mando de lo que más tarde seconvirtió en la columna siete. 20
  21. 21. Un dato muy peculiar, es que corto tiempo después del triunfo de laRevolución, jamás se volvió a ver ni mencionar a Crescencio Pérez.No hacía acto de presencia en ningún lugar, ni acudía a reuniones yactos oficiales, a los cuales invariablemente asistían el resto de loscomandantes rebeldes.Los medios de comunicación nunca lo volvieron a mencionar.El vacío de su presencia fue tal, que daba la impresión de que Cres-cencio Pérez jamás hubiera existido.Ese insólito ostracismo se debió a que Fidel le había ordenado regre-sar a sus antiguos predios de la Sierra Maestra, con la misión de con-tinuar cultivando marihuana.Crescencio cumplió la orden gustosamente y sin objeciones, debido aque habiendo vivido siempre en la serranía no se adaptaba a la capital.Otro motivo, tan poderoso como el anterior, era que extrañaba enor-memente la compañía de sus concubinas. 21
  22. 22. Viaje a un lugar desconocido. Capítulo 6Cuando Aguilera arribó al aeropuerto neoyorquino de Ildewild, lo es-peraba un funcionario gubernamental que le obvió la inconvenienciade pasar los trámites aduanales, conduciéndolo directamente a un au-tomóvil que aguardaban por él a la salida de la terminal.Partieron del aeropuerto con rumbo a Manhattan, donde cruzaron elLincoln Túnel. Una vez en New Jersey se dirigieron al sur por la ca-rretera I-95. Cuando se encontraban cerca del Estado de VirginiaAguilera conjeturó que se dirigían hacia la sede de la CIA, situada enLangley.No habiendo dormido por horas, se acomodó lo mejor que pudo en elasiento del vehículo, donde vencido por el cansancio quedó sumido enun profundo sueño.Pasado algún tiempo lo despertó la luz del sol sobre su rostro, y al mi-rar por la ventanilla se sorprendió al divisar un letrero a un lado de lacarretera, que indicaba que transitaban por una vía de menor categoríallamada Joplin Road.Evitando hacer preguntas al conductor del automóvil, quien habíaguardado silencio durante todo el trayecto, decidió mantenerse alerta,porque acababa de percatarse, de que al lugar hacia donde se dirigíanno era el que originalmente había supuesto.Abandonaron Joplin Road, tomando un estrecho camino rural llamadoScenic Drive, el cual zigzagueaba dentro de un espeso bosque. Des-pués de cruzar un angosto puente de madera, giraron abruptamente ala derecha, donde casi oculto por la espesa vegetación se vislumbra-ban un granero y otra edificación más pequeña, también de construc- 22
  23. 23. ción rústica (la cual era en realidad un albergue), al llegar al cual elchofer hizo sonar la bocina del auto para anunciar su presencia.A continuación de descargar el equipaje de Aguilera, el conductor delcoche, hablando por primera vez desde que partieron de New York sedespidió cortésmente de su pasajero y se marchó por la misma rutapor donde habían llegado.Abriéndose frente a él la puerta del alojamiento, apareció en su marcola figura de un individuo alto, de tez muy clara y pelo rubio, quien ledio la bienvenida en español.Sin saber cómo ni por cual razón, los instintos de Aguilera le indica-ban haber conocido a esa persona anteriormente, despertando en él lacuriosidad de recordar cómo, cuándo y dónde.Su interlocutor le informó que se encontraban en un lugar secreto deentrenamiento especializado, y que él sería el encargado de adiestrarlopersonalmente en un curso intensivo, que lo pondría al día en las másavanzadas técnicas de comunicaciones, comandos, infiltraciones y to-do tipo de operaciones especiales. 23
  24. 24. Escuela de Operaciones Especiales. Capítulo 7Después indicarle que acomodara sus pertenencias en el sitio que lehabían asignado, el instructor le pidió a Aguilera que lo acompañara,encaminándose ambos hacia el granero.Al entrar, se dio cuenta que lo que en el pasado había sido un almacénde pienso lo habían convertido en un recinto de múltiples funciones.Al fondo del local habían situado un escenario con su respectiva pan-talla cinematográfica, y en todo su centro se encontrabanmesas demadera con sus bancos.Adyacente a una de las paredes habían situado un largo mostrador de-dicado a los alimentos, en esta ocasión, por tratarse de las tempranashoras de la mañana, para el desayuno.Todos esos cambios habían transformado el antiguo granero en un lu-gar apto para reuniones, conferencias, proyecciones cinematográficaso comedor, según lo requiriera la ocasión.Aguilera, después de depositar su desayuno en una bandeja, buscó elsitio donde se encontraba el instructor, y sentándose frente a él se pre-sentó en la forma siguiente: -“Aunque a usted seguramente se lohan informado, mi nombre es Rafael Aguilera y si las reglas de segu-ridad lo permiten quisiera conocer el suyo”. El Instructor le con-testó: -“Las contadas personas que son enviadas a recibir entrena-miento especializado en este lugar han pasado previamente reconoci-dos cursos de capacitación que les obvia tener que asistir a la escuelapara reclutas de la CIA, por lo cual no solamente se les permite inte-grarla sin ese requisito, sino también se les adjudica un alto nivel declasificación de seguridad (clearance), por cuyo motivo no existen 24
  25. 25. restricciones de identidad entre ninguno de nosotros. Mi nombre esIsaac Jelen”.Aguilera le respondió: -“Su rostro me fue familiar desde el primermomento, y si no me equivoco, lo conocí hace algunos años en Cubacuando yo estudiaba leyes en la Universidad de La Habanay me hospedaba en unacasa de huéspedes situada en los altos de unedificio emplazado en Infanta y San José, en cuya planta baja suspadres poseían un comercio de ropa. Recuerdo a Irena, su señoramadre y a Shonto Behar, su padrastro, un judío sefardita que hablabael español con un marcado deje andaluz.En aquella época usted esta-ba estudiando el bachillerato en el Instituto de segunda enseñanza delVedado, y según la opinión de Shonto era un joven muy inteligente,serio y estudioso”.A Jelen no le sorprendió lo que acababa de escuchar, porque estaba enpleno conocimiento de quien era la persona que tenía frente a él, porlo cual le respondió: -“Me alegra que me haya reconocido, porqueeso indica el alto grado de memorización que usted posee, lo cual esesencial en nuestra profesión. Me considero cubano, aunque no losoy de nacimiento, porque mi madre logró salvarme de una muertesegura cuando yo tenía breves días de nacido, al sacarme furtivamen-te de nuestra nativa Polonia, después que mi padre, un rabino judío,fuera enviado a un campo de concentración donde fue asesinado porlos nazis. Pudimos salvarnos gracias a los buenos oficios de un sa-cerdote católico que nos ocultó en su Iglesia y ayudó a escapar. Enuna larga y penosa odisea logramos llegar a España, donde dos añosdespués de nuestro arribo a la ciudad de Málaga, mi progenitoracontrajo nupcias con Shonto. Más adelante nos trasladamos a LaHabana cuando yo tenía alrededor de cuatro años de edad. Crecíamando a Cuba, la única patria que había conocido, sintiéndome tancubano como los nacidos en esa bella tierra, porque los recuerdos de 25
  26. 26. mi pasado no llegaban más lejos del tiempo vivido en mi nueva pa-tria. Al graduarme de Bachiller, por convicción propia y mi origenjudío, decidí trasladarme a Israel con el propósito de dedicar mi viday esfuerzos a su causa. En Israel me fueron muy útiles las leccionesdel idioma oficial de ese país, que imparten a todos los niños hebreosen el Centro Comunitario situado en la calle Línea en el Vedadohabanero”.Jelen le confió a Aguilera que al arribar a Israel, después de recibir elentrenamiento militar básico del ejército, debido a que dominaba cua-tro idiomas, pasó múltiples cursos de inteligencia y contrainteligencia,así como adiestramiento especial en la escuela para comandos.Posteriormente lo asignaron al Aman, en el cual formó parte de ungrupo élite de operaciones especiales, participando en riesgosas infil-traciones y rescates.Más adelante lo ubicaron en la contrainteligencia interna, conocidacomo ShinBet.Después de algún tiempo en esa dependencia lo transfirieron al Sha-bak, que se encarga de la seguridad, tanto del estado como de sus ciu-dadanos, así como lidiar con ataques terroristas y sublevaciones inter-nas.Por su excelente desenvolvimiento en dichas dependencias lo transfi-rieron a uno de los más reconocidos organismos de Inteligencia delmundo, la Mossad, en la cual fue asignado al Departamento de Asun-tos Internacionales. 26
  27. 27. Su actual misión es entrenar a selectos operativos de los servicios se-cretos de países que tienen vínculos de amistad y cooperación con Is-rael.En estos momentos se encuentra en ese lugar impartiendo clases deespecialización a escogidos integrantes de la CIA, en reciprocidad porla cooperación y ayuda de los Estados Unidos a Israel.Durante el tiempo que transcurrió ese curso especial, Aguilera entablóuna estrecha relación de amistad, trabajo y cooperación con Jelen,quien expertamente le impartió las más modernas, avanzadas y auda-ces técnicas, capacitándolo para realizar todo tipo de operaciones es-peciales, así como complicadas y riesgosas misiones. 27
  28. 28. La Taberna de Villalba. Capítulo 8La Taberna de Villalba, situada en la Alameda de Paula frente a losmuelles habaneros, era un bar y restaurant propiedad de un español lla-mado Antonio Regueiro, quien le otorgó ese nombre en honor a su al-dea natal, ubicada en lo alto de las montañas de Galicia.Su propietario, en unión de su concubina Ramona, a base de tesón yarduo trabajo, lograron que el establecimiento se convirtiera en unaempresa prospera y popular.Antonio se encargaba de todo lo referente a la gastronomía, confec-cionando deliciosos platos (en su mayoría de la culinaria gallega),como chorizos con cacheles, lacón con grelos, callos con garbanzos,percebes, choquiños a la bestia, arroz con bogavante, longuirón defiesterra, pulpo á feira, caldeirada de rape, vieiras, y el conocido caldogallego, así como deliciosos postres, entre otros, perrunillas, bica, fi-llogas, chulas gallegas, peras borrachas y la tarta de Mondoñedo.Su mujer estaba a cargo del bar, pero en particular era la responsablede supervisar a las camareras, para que éstas lograran que los clientesconsumieran en abundancia y la casa obtuviera generosas ganancias.Ramona era una despampanante mulata de alrededor de 30 años deedad, con un cuerpo escultural dotado de vastos senos, estrecha cintu-ra, amplias caderas y un voluminoso y tentador trasero. La sensualmujer, cuando se dirigía cada atardecer a la Taberna, sentía un lascivoplacer tentando a los transeúntes, cuando al caminar hacía vibrar todosu cuerpo en un voluptuoso ritmo, que producía deseos eróticos encuanto hombre la seguía con su mirada. 28
  29. 29. La Taberna de Villalba, además de buen licor y excelente comida, leofrecía a su clientela la opción de obtener “servicios extra” de las ca-mareras, quienes asumían la doble función de prostitutas.Si la remuneración era buena y el “punto”bien parecido, Ramonabrindaba el favor personalmente, no sonrojándose cuando sin ningúndecoro expresaba textualmente: -“Las mujeres que no les pegan lostarros a sus maridos, es porque son cobardes”.Para consumar los lúbricos placeres, los clientes pagaban por el usode habitaciones ubicadas en los altos del local, lo cual incrementabalas ganancias del propietario, a la vez que convertía el establecimientoen un lugar de dudosa reputación.Uno de los asiduos clientes de la Taberna era Jimmy Kendrigan, unciudadano norteamericano, quien bajo la cobertura de ser el entrena-dor del equipo de campo y pista de la Universidad de La Habana, eraen realidad el director de la CIA en Cuba. Las visitas de Mr. Kendri-gan a la Taberna de Villalba no tenían el único propósito de satisfacersus aficiones a la bebida, la buena comida española, o sus necesidadescorporales, porque en ese lugar también obtenía valiosas informacio-nes que extraía hábilmente de las meseras, turistas, clientes locales, ymarineros que tocaban puerto. 29
  30. 30. Irreconocible. Capítulo 9A Rafael Aguilera, ya en pleno ejercicio de sus funciones como agen-te de la CIA, le ordenaron trasladarse de regreso a La Habana, con lamisión de lograr que el Presidente Batista fuera derrocado sin derra-mamientos de sangre, evitando al mismo tiempo que Fidel Castro pu-diera tomar el poder.Para no ser reconocido le proporcionaron no solamente una nuevaidentidad, sino también le cambiaron su apariencia física.Su cabello fue teñido de rubio, dejando que creciera en su rostro un“candado” al que también añadieron el mismo color, completando el“disfraz” con la adición de espejuelos de gruesa armadura de carey,muy populares en aquellos tiempos, así como le proporcionaron unajuar con prendas de vestir confeccionadas en el Canadá.Tan drástica fue su transformación, que quedó estupefacto cuando almirarse en un espejo vio el reflejo de un rostro que no era el suyo.Fue transportado a Toronto, desde donde se trasladó a Cuba utilizandoun pasaporte con el nombre de Patrick O’Doherty, que lo acreditabacomo un ciudadano canadiense.Arribó a La Habana el 19 de Diciembre de 1958, pasando sin contra-tiempos la aduana del aeropuerto José Martí, hospedándose en elHotel Nacional, muy popular entre los turistas canadienses de holgadaposición económica.Aguilera se reunió con Kendrigan para planear la estrategia a seguir,determinando que era preciso para su misión involucrar a antiguos co- 30
  31. 31. rreligionarios y conocidos, que aún estuvieran activos en las distintasdependencias de las fuerzas armadas.Necesitando un lugar discreto que no despertara sospechas al entrevis-tarse con sus contactos, Kendrigan le recomendó La Taberna de Vi-llalba como el sitio idóneo para esos menesteres.La sugerencia de Kendrigan se basaba en que dicho establecimientoera muy concurrido todas las noches, no solamente por los parroquia-nos locales, artistas y marineros, sino también por un nutrido grupo deturistas, lo cual haría pasar inadvertida su presencia. 31
  32. 32. Un confiable colaborador. Capítulo 10Debido a la necesidad de secretismo en cuanto a su identidad, que nole permitía contactar directamente a muchos de sus antiguos correli-gionarios sin correr el riesgo de ser delatado por alguno de ellos, ne-cesitaba la colaboración de alguien de confianza para que sirvieracomo intermediario.Un antiguo subalterno, el sargento de la Marina Luis Ramírez, apartede haber sido su ayudante en el pasado era un fiel amigo en quienpodía confiar plenamente, por lo cual determinó recabar su ayuda paraque sirviera de enlace con el resto de los militares.Aguilera llamó por teléfono a Ramírez, acordando ambos reunirse esanoche en La Taberna de Villalba a las dos de la madrugada, hora muyconveniente, porque ya la mayoría de los parroquianos estarían pasa-dos de tragos, o muy ocupados tratando de “conquistar” a las meseras.Ramírez llegó a la cita un corto tiempo antes de lo acordado, ocupan-do una mesa situada al fondo del establecimiento.Después de ordenar una cerveza, se acomodó en espera de su antiguojefe.Cuando Aguilera, con su modificada apariencia se sentó frente aRamírez, éste, no reconociéndolo, le pidió al “turista” (en su mal pro-nunciado inglés) que por favor se instalara en otra mesa, porque laque ocupaba estaba reservada en espera de un amigo.Su asombro fue enorme, cuando hablándole en español, el supuesto“gringo” se identificó, mostrando una irónica sonrisa en su rostro. 32
  33. 33. Aún estupefacto por la sorpresa, Ramírez le contestó: -“Aunque nome fue posible reconocerlo con esa apariencia, he podido hacerlo alidentificar su voz. Quiero que usted esté consciente, que si lo descu-bren lo van a acusar de espía, y sin lugar a dudas será fusilado”.Aguilera, para calmarlo, le ripostó:-“No te preocupes Luis, yo mesiento seguro de no ser identificado. Mi presencia en La Habana sedebe a que me ha sido encomendadauna tarea muy delicada porquienes ahora trabajo, la Agencia Central de Inteligencia.El gobier-no de los Estados Unidos le está retirando su apoyo a Batista, y pien-san que ha llegado el momento de que sea derrocado, para lo cualnecesitan captar integrantes honestos de las fuerzas armadas queestén dispuestos a realizar un “coup”, con el fin de instituir un go-bierno cívico-militar en el cual ellos puedan confiar. Tú siemprehas sido una persona honorable y pundonorosa, por lo cual estoy se-guro que no estás de acuerdo con los desmanes del gobierno actual, ymucho menos con la corrupción dentro de los altos mandos militares.Para poder llevar a cabo mi misión, necesito tu cooperación”. 33
  34. 34. Primeros pasos hacia el golpe. Capítulo 11Ramírez no vaciló, aceptando de inmediato la proposición de su anti-guo jefe, porque coincidía con él en que era necesario darle una pron-ta solución a la actual situación, que estaba poniendo en riesgo la es-tabilidad del país.Aguilera le encomendó a su amigo la captación de militares honestosy confiables pertenecientes a las distintas ramas castrenses, que estu-vieran de acuerdo en formar parte del complot, pidiéndole que con-feccionara una listacon sus nombres y rango militar.Se citaron para el mismo lugar y hora cuatro días después, el 23 deDiciembre de 1958, encuentro al que también asistió Jimmy Kendri-gan.Ramírez les entregó copias de la relación de los conspiradores quehabía logrado captar.Los integrantes de la lista eran policías, marineros y soldados, con losexiguos grados de cabos, sargentos y algunos tenientes.La asonada, que había sido tentativamente planeada para mediados deEnero del 1959, consistía en que los conspiradores se adueñaran delCampamento deColumbia y las principales instalaciones de la Policíay la Marina de Guerra, destituyendo de su mando y encarcelando atodos los militares venales.Si lograban ese objetivo se levantaría la moral de las tropas, que enesos momentos se encontraba extremadamente baja. 34
  35. 35. Entonces, con todo el poderío militar del Ejército, la Marina y laAviación no les sería difícil derrotar a los rebeldes, que comenzaban acombatir a campo abierto, para lo cual no estaban capacitados, porquesolo tenían experiencia luchando como guerrillas al amparo de lasselváticas montañas.La deposición del gobierno corrupto de Batista y la derrota de los re-beldes devolverían la paz y tranquilidad que tanto necesitaba la Na-ción…………….y el gobierno norteamericano. 35
  36. 36. La pieza clave. Capítulo 12Era imprescindible para que el golpe fuera exitoso, que estuviera en-cabezado por un militar prestigioso de alta jerarquía, a quien las tro-pas respetaran y les fuera fácil aceptar como líder.Kendrigan, Aguilera y Ramírez trataron afanosamente de relacionarsecon alguien que cumpliera con esos requisitos, pero al no serles posi-ble lograrlo se vieron en la necesidad de solicitar la cooperación de laembajada norteamericana.El embajador Earl Smith accedió gustosamente a cooperar, debido aque tenía instrucciones específicas del Departamento de Estado deapoyar cualquier esfuerzo encaminado a que Batista abandonara lapresidencia. Al mismo tiempo, el diplomático norteamericano esta-ba convencido de que Fidel Castro no era confiable, considerándoloun potencial enemigo si lograba apoderarse de Cuba.Smith tenía una estrecha relación de amistad con Eulogio Cantillo,Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, quien era un militarpundonoroso que no pertenecía al grupo de los generales venales.Ambos se entrevistaron secretamente, pero Cantillo se opuso en prin-cipio a la idea del golpe, debido a ser un hombre leal a Batista.El General, después de analizar detenidamente la situación acepó laproposición, no sin antes tranquilizar su conciencia, utilizando el au-to-pretexto de que lo hacía con el único propósito de proteger a suPresidente.Cantillo se reunió en privado con Batista, informándole que el Emba-jador Smithle acababa de comunicar confidencialmente que el gobier- 36
  37. 37. no norteamericano había decidido retirarle todo tipo de apoyo. ElGeneral le expuso a su Presidente, que por lo tanto no le quedaba otraalternativa que presentar su renuncia y marcharse al extranjero, por-que de no hacerlo ponía en peligro no solamente su vida, sino la detoda su familia.Batista consideró prudente seguir los consejos de Cantillo, porqueademás de estar seguro de que su enorme fortuna le garantizaba unavida holgada y libre de peligros en el exterior, su actual situación enCuba ya era prácticamente insostenible.Abrumado por la traición de sus más allegados colaboradores, quienespor lucro habían vendido su alma al diablo, y ahora el golpe conclu-yente que representaba el abandono de los norteamericanos, quieneshabían sido sus aliadosdurante los últimos años, Batista preparó yconsumó una precipitada fuga.En la noche del 31 de Diciembre de 1958 se llevó a cabo en el PalacioPresidencial la acostumbrada fiesta de gala para esperar el arribo delnuevo año. Después de tomar el champagne, comer las uvas, losusuales pitos y matracas y los concurrentes felicitarse mutuamente,Batista hizo uso de la palabra para efectuar el tradicional brindis de lamedianoche. En un corto e improvisado discurso anunció a la atónitaconcurrencia que desde ese momento renunciaba a la presidencia dela República, y que el General Cantillo y Anselmo Alliegro quedabanal mando de una junta cívico-militar, que se encargaría de gobernar ala Nación desde ese momento. Terminó la inesperada alocución consu acostumbrada despedida de salud, salud, salud.Alrededor de las 2 de la madrugada se marchó al extranjero en com-pañía de su familia, algunos de sus colaboradores y cuantiosas male-tas, algunas de las cuales contenían parte de su mal habida fortuna. 37
  38. 38. Un logro que Batista ambicionaba, pero nunca pudo obtener, era quesus conciudadanos lo consideraran un gobernante democrático.No es posible ser demócrata siendo un dictador, quien además dehaber alcanzado el poder por medio de un golpe militar, había obteni-do una mal habida fortuna, extraída fraudulentamente de las arcas delpaís que gobernaba.Como si todo lo anterior fuera poco, también se había manchado susmanos de sangre. 38
  39. 39. Un triunfo efímero. Capítulo 13El éxito obtenido por Rafael Aguilera, cuyas gestiones produjeron lafuga de Batista fue un acontecimiento fugaz y casi anónimo, porquemuy contadas personas conocían quien la había fraguado y llevado acabo tan eficientemente.Cuando los rebeldes lograron asegurar el control de toda la Isla, suplan se derrumbó como un castillo de naipes.No obstante, debido a la astucia con que la dimisión de Batista fueplaneada y ejecutada, se ganó la admiración de sus subalternos y laconfianza de sus superiores.Al huir Batista, “Patrick O’Doherty” recibió órdenes de regresar a losEstados Unidos vía Canadá, para que luego, utilizando su propia iden-tidad de Rafael Aguilera, retornara a Cuba como repatriado político.Una vez en territorio cubano, le ordenaron substituir temporalmenteen sus funciones a Jimmy Kendrigan, quien por sus largos años en elcargo necesitaba un merecido descanso.Para que el aparato de seguridad castrista no se percatara que la CIAtenía un nuevo jefe substituto en La Habana, y mucho menos que seconociera su identidad, Kendrigan fingiría continuar al mando de la“Agencia”, aunque en realidad estuviera disfrutando su bien ganadoasueto.Aguilera, en su nuevo rol de opositor del derrocado régimen, se ins-taló de nuevo en su antiguo apartamiento del edificioFocsa en el Ve-dado habanero. 39
  40. 40. Al asumir su nueva función, quedaron bajo su mando temporal todoslos operativos de la “Agencia” en Cuba, muchos de los cuales habíanlogrado infiltrarse en diversos grupos revolucionarios, incluyendo elMovimiento 26 de Julio, el Segundo Frente del Escambray y el Ejér-cito Rebelde.La misión principal encomendada al nuevo ejecutivo de la CIA erainvestigar todo los cambios que estaban ocurriendo en Cuba, espe-cialmente los motivos que tenía Fidel Castro para nombrar a los viejosy tradicionales comunistas a ocupar cargos importantes dentro de sugobierno. 40
  41. 41. Un formidable equipo de trabajo. Capítulo 14Las facilidades deportivas de la Universidad de La Habana estabancompuestas por varios edificios y terrenos dedicados a diversas disci-plinas deportivas, donde se efectuaban competencias y se entrenabanestudiantes de ambos sexos, pertenecientes a todas las facultades queintegraban dicho centro docente.Entre los múltiples deportes que se practicaban estaban el levanta-miento de pesas, esgrima, baloncesto, judo, balompié, softball y “fut-bol americano”, pero muy en especial los equipos de basquetbol,béisbol y campo y pista, cuyos conjuntos eran formidables.En las distintas disciplinas se efectuaban competencias entre equiposde las distintas Facultades, siendo ésa la cantera de donde se nutríanlos conjuntos “Varsity”.Concurría al estadio universitario una estudiante que formaba parte delos equipos femeninos de softbol, basquetbol y judo (en el cual osten-taba el grado de cinta negra), pero muy en especial el de campo y pis-ta.Silvia Rivero era el nombre de la hermosa atleta, estudiante de la Fa-cultad de Filosofía y Letras, quien era la deportista femenina favoritade Kendrigan.Lo que no se conocía públicamente, era que al mismo tiempo Silviaera la principal agente femenina de la CIA en Cuba.Kendrigan invitó a Aguilera a utilizar el gimnasio universitario paraque mantuviera su buen estado físico, ocasión que aprovechó parapresentárselo a Silvia, haciéndole saber a ella, que desde ese momento 41
  42. 42. lo estaba remplazando temporalmente como jefe de la CIA en LaHabana.Cuando Aguilera conversó prolongadamente con Silvia, se dio cuentade que debido a sus cualidades combinadas de astucia, belleza e inte-ligencia, sería una colaboradora extremadamente valiosa si la utiliza-ba como su pareja de trabajo.Quedó convencido sin lugar a dudas de que cuando asistieran a fies-tas, actos y reuniones, efectuando sus funciones de inteligencia y es-pionaje, lucirían ante los demás como un matrimonio o una pareja denovios, lo cual eliminaría toda sospecha o suspicacia de lo que en rea-lidad eran o estaban haciendo. 42
  43. 43. Los rebeldes se apoderan de Cuba. Capítulo 15El general Cantillo, quedó temporalmente como la autoridad máximade la Nación, al tener el control absoluto de las Fuerzas Armadas.El Coronel Ramón Barquín era un militar de carrera que contaba conel beneplácito de los norteamericanos, por haber sido agregado militaren Washington y representante cubano ante la Junta Interamericana deDefensa.Barquín había fungido como cabeza visible (aunque el verdadero jefefue el comandante Enrique Borbonet) de una revuelta militar contraBatista en el año 1956, a la que le dieron el nombre de “La Conspira-ción de los Puros”, cuyo complot fracasó debido a la traición de Enri-que Ríos Morejón, uno de los conjurados. Por esa sublevación Bar-quín había sido condenado y aún estaba cumpliendo, una sentencia deocho años de privación de libertad.Cantillo, por petición de la embajada norteamericana liberó a Barquín,pero por cuenta propia lo puso al mando del Campamento de Colum-bia.Queriendo consolidar el nuevo gobierno que substituyó a Batista y almismo tiempo intentar que luciera democrático, Cantillo restablecióinmediatamente la Constitución del año 1940.Aunque se adjudicó la jefatura del ejército, necesitando borrar el es-tigma que significaba un régimen castrense, astutamente instituyó ungobierno civil. 43
  44. 44. Ignorando por completo a Anselmo Alliegro (designado por Batista)instauró como nuevo Presidente de la República al magistrado CarlosM. Piedra, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, posición quele correspondía por mandato de la recién restaurada Constitución, pe-ro el destino le deparó tanto a Piedra como a Cantillo la desventurade que ostentaran sus cargos por un tiempo extremadamente breve.Los distintos grupos insurgentes, aunque fueron sorprendidos mo-mentáneamente por la súbita e inesperada fuga de Batista reacciona-ron prontamente. Tropas del Segundo Frente del Escambray, co-mandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo (las más cercanas en esos mo-mentos) se dirigieron de inmediato hacia La Habana.Castro, queriendo evitar que la capital fuera controlada por fuerzasajenas a las suyas, ordenó dirigirse hacia ella desde Santa Clara a lascolumnas comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara.Fidel, más que cauteloso, cobarde, decidió que lo más sensato por elmomento era instalarse temporalmente en Santiago de Cuba (lugarque consideró seguro) hasta tanto sus secuaces establecieran un domi-nio absoluto de La Habana.Para que no hubieran dudas de que el control de la Nación estabadonde él se encontrara, declaró a Santiago “Capital Provisional de laRepública”.En esa ciudad Castro pronunció un discurso de victoria, que conteníafrases que dejaban entrever sus futuras intenciones: -“Esta vez la re-volución no quedará frustrada. Esta vez afortunadamente para Cubala revolución cumplirá sus verdaderos objetivos y no será como en el1898 cuando vinieron los norteamericanos y se hicieron dueños deella”. 44
  45. 45. Debido a la euforia producida por el derrocamiento de la dictadura deBatista, una inmensa mayoría de la población no notó la oculta inten-ción de dichas frases, que exteriorizaban el verdadero rumbo que Cas-tro había planeado para “su” revolución.Aguilera, notando el velado sentido de las palabras de Fidel, redactóun informe a sus superiores en el cual les notificaba que Castro reve-laba en su discurso un enorme rencor hacia los norteamericanos, ad-virtiéndoles que los confrontaría abiertamente tan pronto se le presen-tara una ocasión favorable.En La Habana, Gaspar González Lanuza, perteneciente a las MiliciasRevolucionarias del Movimiento 26 de Julio, tomó militarmente y sinla más mínima oposición el Castillo de la Punta y se apoderó de laemisora radial y televisiva CMQ.Cuando el CheGuevara arribo a la Fortaleza de La Cabaña ya ésta es-taba en poder de González Lanuza, quien le entregó el mando de lamisma.Camilo Cienfuegos ocupó sin ninguna resistencia el Campamento deColumbia, arrestando al General Cantillo y destituyendo del mando alCoronel Barquín.Cuando Fidel consideró que no corría ningún riesgo, se trasladó a LaHabana en una caravana que durante su paso a lo largo de la Isla fuevitoreada por multitudes delirantes, siendo su arribo a la capital unespectáculo pomposo y teatral, comparable con la entrada de JulioCésar y sus legionarios en Roma. 45
  46. 46. Al instalarse en La Habana, Castro tomó el control absoluto de lasFuerzas Armadas, destituyó al Presidente Piedra y astutamente consti-tuyó un nuevo gobierno que contaba con ciudadanos prestigiosos yrespetables.Designó como Presidente de la República a Manuel Urrutia Lleó ycomo Primer Ministro a José Miró Cardona.Para regir los ministerios nombró las siguientes personalidades: Re-gino Boti (Economía), Roberto Agramante (Relaciones Exteriores),Rufo López Fresquet (Hacienda), el Dr. Faustino Pérez (Recuperaciónde Bienes Malversados), Enrique Oltuski (Comunicaciones), OsvaldoDorticós (Leyes Revolucionarias), Luis Orlando Rodríguez (Interior)y Manuel Rey (Obras Publicas).Los norteamericanos reconocieron oficialmente el nuevo gobierno, yal renunciar a su cargo por no estar de acuerdo con ese paso (que con-sideró no solamente apresurado, sino insensato), el embajador EarlSmith fue sustituido por Philip Bonsal.Un corto tiempo después Castro impuso ser nombrado Primer Minis-tro, remplazando a Miró Cardona.A finales de Febrero del 1959, incumpliendo su anterior promesa decelebrar elecciones, Fidel ordenó posponerlas por dos años, ofrecien-do como excusa que no era justo ir a las urnas en momentos en que laRevolución contaba con una considerable mayoría, y que lo mejor pa-ra la Nación en esos momentos era darles suficiente tiempo a los par-tidos políticos para organizarse y desarrollarse plenamente.¡Qué pretexto más cínico para perpetuarse en el poder, al evitar que elpueblo pudiera elegir sus gobernantes democráticamente! 46
  47. 47. Lo más triste del caso fue que desde que eran unos simples guerrille-ros, ya habían decidido que jamás se celebrarían comicios, para evitarque los cubanos, en elecciones libres y por sufragio directo tuvieran lafacultad de elegir sus gobernantes.Fidel Castro estaba decidido a no permitir que el poder cayera enotras manos que no fueran las suyas. 47
  48. 48. Ola de terror. Capítulo 16Desde su inicio, uno de los objetivos del recién instaurado gobiernorevolucionario era demostrar que estaban decididos a actuar con manodura contra sus enemigos, dejando bien claro que quienes interfirieranen sus planes de dominio absoluto pagarían un enorme precio por suosadía.Para eliminar toda oposición (presente o futura) desataron una ola deterror, la cual había sido concebida cuando aún eran insurgentes.Sin pérdida de tiempo comenzaron las ejecuciones en toda la Isla, fu-silando sin previo juicio a soldados, policías y simpatizantes de Batis-ta.En el Palacio de los Deportes de La Habana condenaron a muerte enun juicio público colmado de arbitrariedades, al teniente coronel Ri-cardo Luis Guerra y a los comandantes Pedro Martínez Morejón yJesús Sosa Blanco, en lo que este último, demostrando una enormevalentíallamó “un espectáculo de circo romano”, porque fue presen-ciado por una concurrencia superior a los 18,000 espectadores y másde 300 reporteros, en el cual la enardecida turba vociferaba el cons-tante grito de paredón, paredón, paredón.Los miembros del ejército rebelde guardaban una gran animosidadhacia los encausados (en especial contra Sosa Blanco), por haber sidoeficientes militares que los habían combatido frontal y tenazmente.Los jueces del tribunal militar que los condenó (como estaba decididoantes de ser juzgados), fueron el Dr. Humberto Sorí Marín y los co-mandantes Raúl Chivás y Universo Sánchez, siendo el fiscal Jorge 48
  49. 49. (Papito) Serguera, a quien el populacho le dio por llamar “el represen-tante máximo de la justicia revolucionaria”.La noche en que se llevó a cabo el juicio, un grupo de más de cienmujeres vestidas de negro llevaron a cabo una protesta contra las eje-cuciones, pero esa gestión no pudo lograr que los recién estrenadosverdugos las suspendieran.En la ciudad de Santiago de Cuba pasaron por las armas bajo falsostestimonios a 75 civiles y policías, acusados de ser los autores decrímenes horrendos, o haber pertenecido a los tigres de Masferrer, unejército privado que los había combatido con mucha efectividad.Fusilaron a todo lo largo y ancho de la Isla una enorme cantidad deciudadanos sin el debido proceso judicial, los cuales fueron colocadosde espaldas a largas zanjas y pasados por las armas, en una sangrienta,ilegal e innecesaria masacre, la cual los fidelistas insistían era ineludi-ble para librar a la nación de los asesinos y criminales de guerra delantiguo régimen. En realidad efectuaron esa carnicería con el mal-vado propósito de lograr sus planes de perpetuarse en el poder, al in-fundir en la ciudadanía el temor de padecer la misma suerte si seoponían a cualquiera de sus designios.Aplicaban el tétrico adagio de “fusílalo provisionalmente hasta que lecelebremos juicio”.El principal verdugo de la Revolución, el despiadado asesino CheGuevara incrementó las ejecuciones en La Cabaña, pasando por lasarmas una enorme cantidad de civiles y ex-miembros de las FuerzasArmadas de Batista. 49
  50. 50. En Marzo 19 del 1959, corto tiempo después de haber tomado el po-der las oprobiosas fuerzas del mal, ya habían sido ejecutados 483 ciu-dadanos a quienes ellos llamaban criminales de guerra, siendo tanenorme la consternación ante tanta barbarie, que el propio diario ofi-cial Revolución abogó en una de sus páginas editoriales para que sepusiera fin a los fusilamientos.Castro y sus secuaces trataron de justificar las ejecuciones, alegandoque los condenados a muerte eran aberrados criminales que habíancometido hechos deleznables.En aquella época fatídica y siniestra, Fidel declaró que continuaríanfusilando a los “esbirros batistianos” hasta que fueran eliminados ensu totalidad.El propósito de esa lamentable ola muertes estaba deliberadamenteencaminada a implantar el terror institucional. 50
  51. 51. Expropiaciones e Incautaciones. Capítulo 17La segunda parte del siniestro plan de corte marxista, concebido en laSierra Maestra, consistía en que una vez implantado el terror institu-cional, que dejara sumida a toda la población en un estado de abulia eindefensión, podrían confiscar todas las propiedades privadas, arre-batándoselas a sus legítimos dueños sin que se efectuaran protestas.Era tan inmenso el odio que Fidel sentía hacia los norteamericanos,que decidió que fueran ellos los primeros en ser expropiados de todossus bienes.A principios de Marzo, solamente dos meses después de haber toma-do el poder, nacionalizaron la Cuban TelephoneCompany, una filialde la telefónica norteamericanaIT&T. Seguidamente expropiaron lasrefinerías de las empresas Texaco, Esso y Shell, así como todos losingenios azucareros de compañías estadounidenses.Continuaron las apropiaciones sin las debidas compensaciones, hastaque finalmente confiscaron la totalidad de las grandes industrias y ne-gocios, tanto extranjeros como nacionales.Por medio de la llamada Reforma Agraria les robaron a sus legítimospropietarios sus tierras, sembrados y ganado.Hay una anécdota verídica, que si no fuera trágica resultaría jocosa:Existía una enorme ganadería en un pequeño asentamiento adyacentea la vía del ferrocarril central, al sur de Puerto Padre, en la provinciade Oriente. Por desconocimiento del idioma inglés, los campesinosdel lugar lo llaman incorrectamente “Omája”, cuando en realidad deb-ía pronunciarse “Ómaja”, nombre que le adjudicaron los norteameri- 51
  52. 52. canos que lo establecieron, quienes procedían de Omaha, en el estadode Nebraska.La propiedad, que contaba con un enorme hato de ganado e inmensaspraderas adecuadamente sembradas para alimentarlos, había sido ad-quirida en los años treinta por el patriarca de una familia cubana deapellido Padierne.Cuando los castristas (con el pretexto de que se trataba de un latifun-dio) confiscaron mediante la Reforma Agraria la propiedad de los Pa-dierne, nombraron administrador de la misma a un zapatero de filia-ción comunista, oriundo de la ciudad de Manzanillo, quien no tenía lamás mínima idea de lo que era una ganadería y mucho menos comoadministrarla.En esos días Fidel, en una de sus largas y tediosas alocuciones, habíaelogiado una hierba que consideraba muy beneficiosa para el ganado.El zapatero, transformado por la magia de los nuevos gobernantes enganadero, ordenó ante el asombro de sus eficientes empleados “meter-le el arado” a todos los sembrados que ya habían crecido lo suficientepara alimentar la enorme cantidad de reses de la inmensa ganadería,argumentando en su favor que serian substituidos por un maravillosopasto que el “Comandante” consideraba el mejor de todos.Habiendo terminado reluctantemente de obedecer la orden, los em-pleados le preguntaron al administrador, cual era el “maravilloso” fo-rraje que iba a remplazar los enormes pastizales que acababan de arra-sar. Cuando les respondió que se trataba de una hierba estupendallamada Pangola, los encargados de los sembrados, con un inmensoestupor retratado en sus rostros le contestaron a coro: -“¡Señor admi-nistrador, lo que existía anteriormente y usted nos ordenó destruir,eraPangola!”. 52
  53. 53. Debido a las incautaciones y el éxodo hacia el extranjero, tanto depropietarios como de administradores altamente capacitados, y la in-habilidad y falta de conocimientos de quienes los substituyeron, sedestruyeron en Cuba no solamente la ganadería, sino también la granmayoría de los sembrados agrícolas y la generalidad de las industriasdel País. Esa es la razón por la cual escasean los bienes de consumoque Cuba producía en abundancia antes de la revolución.La llamada Reforma Urbana comenzó por privar a los dueños de in-muebles del cincuenta por ciento de sus ingresos, para más adelantedespojarlos totalmente de sus legítimas propiedades sin ninguna com-pensación. Todo lo anterior causó que muchos propietarios de colo-nias cañeras, fincas, ganaderías, comercios, industrias y bienes raícescomenzaran a marcharse al extranjero. Para castigarlos, el Consejode Ministros emitió un decreto imponiendo la confiscación inmediatade todas las propiedades de quienes abandonaran el país.Fidel Castro ordenó la expropiación de la finca de sus padres, pero esaincautación fue diferente a los otros decomisos, porque la madre deFidel y Raúl fue indemnizada en efectivo, no obstante lo cual, LinaRuz se marchó a México, disgustada por el proceder de sus hijos.Ante la secuela de expropiaciones, Aguilera, haciéndose eco del cla-mor de todos los perjudicados, pidió a sus superiores que usaran suinfluencia para lograr que el gobierno norteamericano llevara a cabouna justa retaliación, incrementando vigorosamente los términos deun embargo anterior (muy modesto por cierto) que había sido imple-mentado cuando aún no se habían tomado las últimas y más drásticasmedidas contra los intereses de ciudadanos estadounidenses. Aunquesus jefes trataron afanosamente de que se cumpliera esa petición, losburócratas liberales del Departamento de Estado lograron impedirlo. 53
  54. 54. Cuando las expropiaciones sin compensación rebasaron el límite so-portable, y ante el indignado clamor de los propietarios de empresas yaccionistas norteamericanos perjudicados por el robo de sus propie-dades e inversiones,los políticos en Washington se vieron acosados ysin argumentos.Bajo la enorme presión de una opinión pública extremadamente ad-versa, los burócratas dentro del gobierno de Kennedy y el propio Pre-sidente, al verse acosados, se vieron obligados a ceder, ampliando elmencionado embargo 54
  55. 55. Destrucción de los sindicatos obreros. Capítulo 18En la época de la República libre y democrática de Cuba, los sindica-tos obreros eran inmensamente poderosos, y defendían a “capa y es-pada” los intereses del proletariado que representaban.Durante el transcurso de los años, la Confederación de Trabajadoresde Cuba, compuesta por 33 Federaciones, había luchado incansable-mente para obtener mejoras para sus integrantes, siendo las leyes la-borales cubanas probablemente las más avanzadas del mundo en suépoca, porque entre otros, habían obtenido los siguientes beneficios: Tres meses de licencia compensada por maternidad obrera. Un mes cada año de vacaciones pagadas. Los empleados azucareros recibían al final de cada zafra un pago adicional, otorgado por la Ley del Diferencial Azucarero. Para despedir a un trabajador, el empleador tenía que probar sin lugar a dudas que existía una causa válida para la cesantía. Los obreros y empleados tenían el derecho de efectuar huelgas. Todos los empleados gubernamentales recibían un mes de sueldo como Aguinaldo Pascual, por medio de lo que llamaban “La Ley Arturito” (promulgada por el legislador Arturo Hernández Telle- chea), a cuya medida se sumaron voluntariamente muchos nego- cios e industrias del sector privado.Era una tradición que anualmente el día Primero de Mayo (oficial-mente el “Día del Trabajo” en Cuba), la CTC efectuara una marchamultitudinaria a todo lo largo del Paseo del Prado.El nutrido desfile culminaba en el Capitolio Nacional, donde cada unode los distintos gremios presentaba a los gobernantes de turno un“Pliego de Reivindicaciones” exponiendo sus demandas, las cuales 55
  56. 56. eran analizadas posteriormente, y las que fueran justas producían re-sultados favorables para los obreros.Al tomar Fidel Castro y sus secuaces el control de la Nación, las con-quistas obtenidas por los sindicatos durante largos años eran un estor-bo para sus planes.Actuando sin dilación con el fin de destruir desde los primeros días elmovimiento obrero, disolvieron la CTC el día 22 de Enero de 1959,creando en su lugar la “CTC-Revolucionaria”, al frente de la cual im-pusieron a David Salvador, un acólito de Fidel Castro, dispuesto acumplir al pie de la letra cualquier directiva que éste le dictara.Como era de esperar, los antiguos dirigentes obreros comunistas fue-ron nombrados por Salvador a ocupar cargos importantes en todos losgremios. La nueva CTC dejó de servir desde ese momento los inter-eses obreros, porque en lugar de exigir mejoras laborales comenzarona conceder renuncias voluntarias a las conquistas logradas en el pasa-do, utilizando el pretexto de que tenían la obligación de defender yapoyar a la Revolución, por lo cual los beneficios obtenidos durante eltranscurso de muchísimos años fueron eliminados uno a uno.La Confederación de Trabajadores de Cuba, dando un giro de noventagrados se convirtió abruptamente en una inescrupulosa organización alas órdenes de Fidel Castro, actuando en contra de los intereses obre-ros, en lugar de en su defensa. 56
  57. 57. Supresión de la libertad de expresión. Capítulo 19Cuando los Castristas tomaron el poder, Cuba contaba con 23 estacio-nes de Televisión, 50 periódicos, múltiples revistas y una infinidad deestaciones y cadenas radiales que mantenían a toda la ciudadanía ade-cuadamente informada.Cualquier concepto o idea podía expresarse libremente y sin ningunaretaliación.Aunque existía una Comisión de Ética Radial y Televisiva, ésta estabaintegrada exclusivamente por los propietarios de las emisoras, sin queel gobierno interviniera o influenciara en sus decisiones, las cualestenían como único objetivo proteger el buen gusto y decoro de susprogramas.Todos los regímenes totalitarios tienen como una de sus prioridadeseliminar los medios privados de comunicación, para que no se difun-dan ideas u opiniones disímiles a las suyas.Para lograr ese propósito, los castristas erradicaron por completo laprensa independiente escrita, radial y televisiva, que desde la funda-ción de la República había tenido la facultad de emitir libremente todotipo de opiniones, aun cuando éstas fueran críticas a los gobernantes oantagónicas a las de sus propietarios.Como preludio a la intervención y total confiscación de los medios deinformación, instituyerona principios del año 1960 “la coletilla”, queconsistía en que los empleados castristas de las empresas indepen-dientes adicionaban una nota de refutación al final de cualquier artícu-lo o editorial que criticara o simplemente discrepara de las opinioneso decisiones del gobierno. 57
  58. 58. Una de las cadenas televisivas y radiales más importantes de Cuba erala CMQ, propiedad de los hermanos Abel y GoarMestre, la cual hab-ían adquirido en el año 1943 de sus precursores Ángel Cambó y Mi-guel Ángel Gabriel.El día 31 de Marzo de 1960, en uno de los programas televisivos demayor audiencia llamado “Ante la Prensa” compareció Abel, quiencon gran valentía declaró que Fidel Castro estaba llevando a Cubahacia un sistema totalitario.Fidel reaccionó inmediatamente, confiscando todas las propiedades delos hermanos Mestre.A la CMQ le eliminaron el nombre al entregársela a Radio Rebelde, yRadio Centro pasó a llamarse Yara, porque querían eliminar todo ves-tigio de lo que había sido una cadena radial, televisiva y cinematográ-fica totalmente independiente.En Mayo 11 de 1960 el gobierno organizó una turba que atacó la sedede la prestigiosa publicación El Diario de la Marina, saqueando susoficinas y destruyendo maquinarias. Bajo presiones y amenazas, lacaterva de facinerosos forzó a sus empleados a publicar un panfletofavorable a la Revolución.Al día siguiente la centenaria publicación fue “intervenida” por mili-tares vestidos de civil, dejando desde ese momento de divulgar suspropios criterios, que hasta entonces había emitido por 128 años con-secutivos.Temiendo por su vida, José Ignacio Rivero, su director y propietariose asiló en la Embajada del Perú. 58
  59. 59. En apoyo a la libertad de Prensa, en una ceremonia de carácter trági-co-cómica, un numeroso grupo de estudiantes de la Universidad de LaHabana llevaron a cabo un entierro simbólico de la última edición delDiario de la Marina.Como represalia a esa protesta, Fidel Castro (olvidándose el haberladisfrutado en múltiples ocasiones) eliminó por decreto la “AutonomíaUniversitaria”, que hasta entonces les había garantizado a los estu-diantes el derecho de efectuar actos de calle, sin que la policía pudieraperseguirlos dentro del recinto docente.El diario Prensa Libre era un tabloide fundado por Sergio Carbó, unrevolucionario de los años treinta, quien había apoyado al nuevo go-bierno desde sus comienzos, pero que ahora estaba denunciado en suseditoriales la infiltración comunista dentro de la alta dirigencia delpaís, y criticado duramente la supresión del Diario de la Marina y lainexcusable pérdida de libertad de expresión que dicha medida repre-sentaba.La sede del popular diario fue atacada por un tropel de enardecidosfidelistas, que pedían paredón para su propietario.El castigo a Prensa Libre no se hizo esperar, porque la publicación fueprontamente confiscada.La revista Bohemia había sido fundada en el año 1908 por MiguelÁngel Quevedo padre.En el año 1927 su hijo Miguel A. Quevedo y de la Lastra lo remplazócomo editor de la popular publicación semanal, la cual en los últimosaños de la década de los cincuenta alcanzó una circulación de más de 59
  60. 60. 200,000 ejemplares, y sacó a la calle el 11 de Enero de 1959 una edi-ción especial de un millón de copias, que fueron vendidas rápidamen-te.Bohemia era muy popular tanto en Cuba como en la América Latinapor su periodismo político y sus editoriales, habiendo sido la revistasemanal mas crítica del anterior gobierno de Batista, llegando a publi-car el 26 de Julio de 1958 el manifiesto de la Sierra Maestra, que lla-maba a la unificación de los grupos opositores.Por discrepar con el giro hacia el comunismo que estaba tomando Fi-del Castro, el día 18 de Julio de 1960 se asiló en la Embajada de Ve-nezuela Miguel A. Quevedo.Bohemia fue confiscada inmediatamente, y bajo la nueva dirección deMario Kuchilán pasó a formar parte de las publicaciones oficialistas,imprimiendo exclusivamente artículos e informaciones que les eranfavorables al gobierno.Uno a uno los periódicos y revistas independientes dejaron de existir,logrando Fidel Castro el control absoluto de todos los medios de co-municación.No fueron únicamente los medios de comunicación los que perdieronel derecho de expresarse libremente, porque también los ciudadanosque osaban enunciar opiniones críticas al gobierno eran increpadospúblicamente y acusados de contrarrevolucionarios, lo cual los con-vertía en parias en su propia tierra.La población, al ser obliterados todos los medios de comunicación in-dependientes fue obligada a escuchar, ver y leer exclusivamente lasnoticias y opiniones que le convenían a Fidel, quien se enfrascó se- 60
  61. 61. guidamente en un plan de alfabetización, porque necesitaba que losiliteratos tuvieran la facultad de leer, para poder suministrarles enor-mes dosis de ideología y propaganda comunista.Ese fue el único motivo de la tan “cacareada” campaña de alfabetiza-ción. 61
  62. 62. Primer organismo represivo. Capítulo 20Tan pronto los rebeldes tuvieron en sus manos el poder, se percataronde que necesitaban crear un aparato de espionaje y represión quesubstituyera el rudimentario Servicio de Inteligencia Rebelde creadoen las montañas durante la insurrección.Para realizar sus ambiciones de asegurar un absoluto control, encarce-lando o eliminando a quienes disintieran de sus designios, necesitabanque dicha entidad tuviera la capacidad de controlar y reprimir las ma-sas, así como infiltrar y espiar a cuanto individuo u organización seles opusiera.El 14 de Enero del 1959 Fidel Castro autorizó la creación del DIER(Dirección de Investigación del Ejército Rebelde).Por recomendación del Che Guevara, nombró con amplias facultadespara organizarlo y dirigirlo a Ramiro Valdés, y como segundo almando, con el cargo de Inspector General, a Manuel Piñeiro (BarbaRoja).Ambos comandantes contaban con un amplio historial de represión yactos sanguinarios desde la lucha en la Sierra y más tarde durante lasaga de fusilamientos.Rafael Aguilera, quien había recibido órdenes de tratar de infiltrar lanueva dependencia, asistió en compañía de Silvia Rivero (ambos ini-ciándose en esa misión como pareja de trabajo), a una fiesta en la re-sidencia de Carlos Rafael Rodríguez, para celebrar el cumpleaños delconnotado dirigente comunista. 62
  63. 63. Su misión era relacionarse con Valdés, a quien Silvia conocía perso-nalmente, o en su lugar con Barba Roja, pero ninguno de los mencio-nados comandantes asistió al ágape.No obstante tuvieron suerte, porque Silvia detectó la presencia del ca-pitán Muriel Alfaro, con quien ella tenía lazos familiares, y conocíaque su pariente era amigo de Ramirito desde su infancia,porque lostres habían crecido en casas muy cercanas en su natal Artemisa.Además de la amistad con Valdés, Alfaro, quien había pertenecido alPartido Socialista Popular, contaba con la confianza del Che Guevara,no solamente por su filiación comunista, sino también por haber com-batido en la Sierra bajo su mando, razones por las cuales había sidoseleccionado para integrar las primeras filas del DIER.Después de presentarlos (mintiéndole a Alfaro que Aguilera era sunovio), Silvia se encargó muy astutamente de relatarle a su pariente elhistorial de su supuesto prometido, enfatizando su experiencia comooficial de Inteligencia y exagerando y moldeando en su favor las ra-zones y circunstancias que lo obligaron a exilarse durante el régimende Batista.Alfaro se impresionó favorablemente con el historial y conocimientosde Aguilera, invitándolo para una reunión al día siguiente en un edifi-co ubicado en la Quinta Avenida y la calle 14 en Miramar (la sede delDIER).A la entrevista asistió Ramiro Valdés, quien informado previamentepor Alfaro había comprendido la importancia de captar a un hombrecon experiencia, debido a que el Departamento a su cargo no conta-ba aún con personal altamente calificado. 63
  64. 64. Ramirito, después de una larga conversación (que más bien fue un su-til interrogatorio), convencido de que Aguilera se había tenido quemarchar al exilio por haberse opuesto desde las filas de la Marina algobierno de Batista, lo invitó a formar parte de su recién estrenadoDepartamento.Naturalmente, la oferta fue aceptada de inmediato, siéndole otorgadoa Aguilera el grado de capitán, análogo a su antiguo rango.Valdés, quien no confiaba ni en su propia sombra, puso a Aguilerabajo las órdenes de Alfaro para tenerlo constantemente vigilado dadoel caso que fuera un infiltrado. De esa forma podría utilizar sus am-plios conocimientos sin correr riesgos.La función asignada a Aguilera era utilizar los reportes de los infor-mantes y agentes que componían la incipiente red de la DIER, yuniéndolos a un resumen de las noticias publicadas en la prensa im-presa y agencias noticiosas mundiales elaborar un informe diario, co-herente y conciso, destinado a mantener a Fidel adecuadamente in-formado de todos los sucesos importantes que acontecían tanto enCuba, como en el extranjero.El referido informe era entregado personalmente por el propio RamiroValdés. 64
  65. 65. Las ambiciones de Ramiro Valdés. Capítulo 21Cuando Ramirito tomó las riendas de la DIER, con las amplias facul-tades que le había concedido Fidel, se dio cuenta de que si actuabaastutamente el futuro le deparaba convertirse en un hombre muy po-deroso, solamente un peldaño debajo de Castro (una modalidad criolladel LavrentyBeria Soviético).Para alcanzar ese fin necesitaba que su Departamento se convirtieraen un gigantesco organismo, no solamente de represión, sino tambiénde espionaje doméstico y mundial.Para su propio beneficio necesitaba lograr que los integrantes del go-bierno y las fuerzas armadas se espiaran mutuamente, reportando a éldirectamente todas las debilidades, indiscreciones, ambiciones y co-rrupciones detectadas.Al tener en sus manos informaciones comprometedoras de todos losintegrantes de la nomenclatura, no habría nadie que pudiera oponérse-le o desafiarlo.El nuevo organismo debía tener también la capacidad de obliterarrápida y contundentemente cualquier conato de disidencia o rebelión.Para lograr esos fines y extender su red de espionaje y subversión portodo el mundo, necesitaba capacitar una gran cantidad de agentes, pa-ra lo cual envió reclutas a la Unión Soviética.También remitió a escuelas de la KGB una importante cantidad depersonal destinado al servicio diplomático, quienes una vez especiali-zados serían asignados a las embajadas y consulados cubanos en el 65
  66. 66. extranjero, para que amparados por la inmunidad diplomática efectua-ran impunemente labores de espionaje y subversiónCuando regresaron los primeros oficiales entrenados por los soviéti-cos, Ramirito creó un nuevo departamento especializado en la capta-ción de colaboradores foráneos, para extender su red de espionajemundialmente.A Varios de los nuevos oficiales los instaló en distintos países,asignándoles las siguientes funciones: A quienes llamó agentes señaladores, les encomendó la tarea de buscar adeptos, basándose en determinados índices, como ten- dencias ideológicas, venganza, ego y odio, así como detectar si tenían vicios, desviaciones sexuales u otro tipo de debilidades, para utilizarlas en el futuro como chantaje. A los que le dio el nombre de agentes reclutadores, utilizando la información suministrada por los agentes señaladores, serían los encargados de convencer y enrolar a los futuros espías, tomando en consideración que los candidatos ideales debían integrarse preferentemente por afinidad ideológica, o en último caso por remuneración monetaria.Los potenciales espías que lograran reclutar serían entrenados entácticas de espionaje y comunicaciones, y cuando se les consideraranaptos se les asignarían los objetivos que debían infiltrar, de acuerdocon su potencial, capacidad y localización.Esas fueron las bases que Ramiro Valdés planeó para fundamentar susueño dorado, tener a su mando una organización que controlara todolo que aconteciera en Cuba, así como la capacidad de espiar al restodel mundo. 66
  67. 67. Sus ambiciones se hicieron realidad cuando logró que Fidel autorizarala expansión de la DIER, en lo que más tarde se convirtió en uno delos mejores organismos de represión y espionaje, La Seguridad delEstado. 67
  68. 68. Contrabando de estupefacientes. Capítulo 22En la primera década de los años sesenta, Fidel Castro fraguó un planque le permitiría aumentar substancialmente las ganancias producidaspor la venta local de la marihuana cultivada por Crescencio Pérez.En aquellos tiempos el trasiego y distribución de estupefacientes enlos Estados Unidos estaba controlado por pandilleros de nacionalidadchilena, a los cuales lograron vender grandes cantidades de la adictivahierba.Los chilenos solicitaban insistentemente que les suministraran cocaí-na, droga que tenía una enorme demanda y producía mayores utilida-des.Fidel obtuvo el codiciado estupefaciente adquiriendo el que producíanlos guerrilleros colombianos, con los cuales sostenía una magníficarelación por suministrarles frecuentemente armas, municiones y en-trenamiento.Un individuo llamado Rolando Ruiz viajaba repetidamente en unalancha rápida entre los cayos de la Florida y Varadero, donde se en-contraba con su hijo Rubén, radicado en Colombia, quien volaba a lahermosa playa cubana en un avión privado, cargando la cocaína pro-ducida por los narco-guerrilleros, y regresaba con su aeronave repletade armamentos y municiones en pago por la droga.Los vuelos de Rubén Ruiz eran autorizados por el alto mando de laFuerza Aérea Cubana, y militares del Ejército Rebelde se encargabande transportar los alijos de drogas desde el avión a la lancha, que erarecibida, despedida y escoltada por un guardacostas castrista, bajo la 68
  69. 69. supervisión directa de Aldo Santamaría, jefe de la Marina de Guerracubana.De esa forma Fidel lograba tres de sus propósitos, desestabilizar elgobierno democrático de Colombia al armar fuertemente a las guerri-llas que intentaban derrocarlo, dañar a los Estados Unidos destruyen-do su juventud mediante el consumo de estupefacientes, y amasar unaenorme fortuna personal.El sucio dinero era depositado en su totalidad en lo que llamaban “Lacuenta del Comandante”, que era controlada y administrada exclusi-vamente por Castro, quien hacía creer a sus mas íntimos colaborado-res que dichos fondos estaban destinados a financiar sus “proyectosinternacionalistas”.Solamente una porción de ese dinero era utilizada para esos meneste-res, porque una substancial parte era desviada personalmente por Fi-del a sus cuentas secretas. 69
  70. 70. Infraganti. Capítulo 23Cuando Rafael Aguilera se infiltró en la DIER, uno de sus objetivosera descubrir sus más íntimos secretos.Le llamó mucho la atención una nueva Sección de acceso restringido,integrada por un selecto personal seleccionado entre los hombres demayor confianza de Ramirito y Barba Roja, a la cual ambos le dedi-caban una substancial parte de su tiempo.Dado el enorme grado de reserva en que la mantenían, el único mediode conocer sus objetivos era irrumpiéndola.Aguilera Ingresó una noche en la DIER, decidido a descubrir el enig-ma de tan misteriosa Sección.Como frecuentemente acostumbraba trabajar horas extra para elaborarreportes especiales o urgentes, los guardias que cuidaban la entradadel edifico no sospecharon nada anormal.Utilizando un dispositivo sofisticado de cerrajería, logró abrir sin mu-cha dificultad la puerta de la misteriosa oficina.Como el nuevo Departamento había comenzado a funcionar recien-temente, no contaba con muchos archivos.Abriendo uno de ellos extrajo un dossier y lo colocó sobre una mesade trabajo.Cuando comenzaba a fotografiar el primer documento se abrió brus-camente la puerta de la oficina, y en el marco de la misma apareció lasilueta de Alfaro, que lo encañonaba con su pistola. 70
  71. 71. En los servicios de inteligencia es una práctica común que todos susintegrantes se vigilen mutuamente, pero en este caso lo era aún más,debido a que Alfaro tenía órdenes explícitas de Ramirito de vigilarconstantemente a Aguilera.En esta ocasión lo había sorprendido “con las manos en la masa”.Aguilera, comprendiendo que cualquier falso movimiento le costaríala vida instantáneamente, no puso ninguna resistencia.Cuando Alfaro se disponía a esposarlo, cayó desplomado como si lohubiera fulminado un rayo.El entrenamiento que había recibido fue decisivo para salvarlo en esaocasión, al haber tomado la precaución de situar a uno de sus hombresoculto al final del pasillo, quien al ver a Alfaro extraer su arma y abrirla puerta lo sorprendió a su vez, golpeándolo fuertemente con la cula-ta de su pistola.Ambos ataron y amordazaron el cuerpo inerte de Alfaro y lo ocultarondebajo de un escritorio.Continuaron calmadamente y sin apresuramiento hasta terminar defotografiar todos los documentos importantes que se encontraban enla oficina, los cuales al ser analizados posteriormente revelaron datosmuy comprometedores de la participación de la alta jerarquía del go-bierno en el tráfico de drogas, y sus conexiones con connotados nar-cotraficantes. 71
  72. 72. Aguilera se vio obligado a marcharse de Cuba inmediata y subrepti-ciamente, consciente de que tan pronto Alfaro fuera encontrado, élsería buscado afanosamente por todos los rincones de la Isla.Siendo prevenida del peligro que también corría, Silvia Rivero tratóde escapar, pero fue apresada al tener el infortunio de que la embarca-ción en la cual se fugaba fue interceptada por un guardacostas castris-ta.Después de un rápido juicio, en el cual su pariente Alfaro fue el prin-cipal testigo acusador, la condenaron a veinte años de prisión y la re-mitieron al infame Reclusorio Nacional de Mujeres, situado en Gua-najay, en la provincia de Pinar del Río. 72
  73. 73. Infiltraciones y sabotajes. Capítulo 24Enumerar la enorme cantidad de patriotas que incursionaron en Cubasería demasiado extensa, así como injusto hacer involuntarias omisio-nes.Por ese motivo mencionaré en representación de todos ellos algunasde las acciones efectuadas por Antonio Cuesta, a quien tuve el honorde conocer personalmente.Tony, como le llamábamos afectuosamente, me honró con su amistad,y es a él a quien le debo mi integración a la natación de competencia,porque en nuestra juventud me enseñó las técnicas básicas de ese de-porte.Por haber dedicado su vida a la liberación de Cuba, quiero que TonyCuesta sea quien sirva como paradigma de la bravura desplegada portodos los otros patriotas que efectuaron actos de infiltración y sabota-je, muchos de los cuales ofrendaron sus vidas o cumplieron largascondenas de prisión.Tony fue sin duda uno de los más valientes combatientes anticastris-tas, quien realizó innumerables y heroicas acciones contra la tiranía.Cuesta combatió la dictadura de Batista, y una vez depuesto éste con-tinuó por breve tiempo en las filas de la Revolución como oficial deinteligencia de la policía, pero se marchó tempranamente al exilio,decepcionado al notar el auge de los comunistas dentro del gobierno.Al arribar a Miami se unió a la organización Alpha 66, presidida porel también bravo combatiente Andrés Nazario Sargent. 73

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