Samaria Moncada Betancur.
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Genero que intermitentemente se ha presentado en toda la historia del
arte occidental; ...
La primera muestra de pintura
histórica en Colombia, se dio
el día jueves 8 de agosto del
año bisiesto de 1816. Se
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La escena, muestra las dos
filas enfrentadas de los
prisioneros y de los soldados
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El realismo que implica
una pintura histórica
supone atención al
detalle. La fisonomía
y actitudes de los
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La pintura de historia, proporciona imágenes
inolvidables, que alimentan la cultura visual de
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Asesinato de Sucre. Óleo de Pedro José Figueroa, 1835. 139.5 x 2 00
cm. Colección Banco de la República, Bogotá.
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Policarpa Salavarrieta marcha al suplicio. Óleo de autor
no identificado, siglo XIX. 73 x 91 cm. Museo Nacional de
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La pintura histórica, exalta al
individuo (a veces, bajo la forma
de héroe), a la colectividad y a
la naturaleza, es decir...
Juanambú año de 1814. Acuarela de José María
Espinosa, ca. 1848. 13.4 x 21 cm. Museo Nacional de
Colombia, Bogotá.
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Batalla de los Ejidos de Pasto, 1814. Óleo de José María Espinosa
1850. 80 x 120,cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá.
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José María Espinosa, pinta
La Pola en capilla, un óleo
de formato mediano, que el
pintor obsequió al
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El Museo Histórico de
Marinilla; para la
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Guerra de los Mil Días en el
Museo Nacional; presento
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La guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá, despertaron en los
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El paso de los Llanos, 1819. Óleo de Jesús María
Zamora, 1910. 145 x 200 cm. Academia Colombiana de
Historia, Bogotá.
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El conjunto del tríptico, es muy
imaginativo desde el punto de las
diferentes perspectivas adoptadas
a cada panel, que enr...
Del centenario de la batalla de Boyacá, en 1919, procede el cuadro del pintor
cartagenero J.W. Cañarete; titulado Alegoría...
La batalla de Boyacá, 1926,
Andrés de Santa María,
tríptico de 3.48 por 6.34
metros. Fue pintado al óleo
sobre lienzo para...
Para la celebración del IV
Centenario de Bogotá en 1938,
Pedro A. Quijano, pintó el cuadro
Fundación de Santafé de Bogotá....
Con su personal técnica
puntillista, Acuña, vuelve su
mirada al mundo de la conquista
y de los indígenas.
La batalla de Bo...
Policarpa Salavarrieta
conducida al cadalso,
Salón Nacional de 1944.
Los lienzos de
mártires de Pedro A.
Quijano, son pint...
Los pintores contemporáneos, no hacen pintura de
historia.
Sin embargo, el género revive en algunas obras
excepcionales, c...
Nariño y los Derechos del Hombre. Óleo de Enrique Grau,
1983. 159 x 189 cm. Casa de Nariño, Bogotá.
La Constituyente, oleo...
*
La pintura de historia en Colombia, Calderon, Camilo, 1941.
http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/articles-
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  1. 1. Samaria Moncada Betancur.
  2. 2. LA PINTURA DE HISTORIA O HISTORICA Genero que intermitentemente se ha presentado en toda la historia del arte occidental; relata siempre un evento de la historia nacional, actual o del pasado, por ello implica, , una actitud de realismo, que da testimonio del hecho presenciado, o que reconstruye los hechos históricos. Estos hechos deben ser significativos para la historia de un país, generalmente implican un momento de tránsito o un rito de paso: un acto fundacional, un juramento, una ascensión al poder, un sacrificio, una abdicación, una batalla. La lucha, el heroísmo y los valores morales subyacen en la pintura histórica y le dan su justificación. En este sentido, toda pintura histórica es necesariamente política, porque está al servicio de unas ideas y de una determinada concepción del ser humano. En general, la pintura histórica exalta también el valor, la libertad, la lealtad y el patriotismo. Y en todo caso, siempre virtudes cívicas, desde la fe en las ideas, cualesquiera que ellas sean, hasta el culto a la rectitud y a la verdad.
  3. 3. La primera muestra de pintura histórica en Colombia, se dio el día jueves 8 de agosto del año bisiesto de 1816. Se trata de El Quintamiento, sufrido ese día por algunos patriotas de la Campaña del Sur prisioneros, en la cárcel de Popayán, a manos del capitán realista Laureano Gruesso. Al pie del dibujo, su autor escribió estas palabras: «José María Espinosa Prieto en los calabozos de Popayán cuando fue quintado para ser fusilado el año de 1816. Cuadro pintado por él mismo en el calabozo». El quintamiento. Tinta y aguada de José María Espinosa, 1816. 14 x 22.5 cm. Casa Museo del 20 de Julio, Bogotá.
  4. 4. La escena, muestra las dos filas enfrentadas de los prisioneros y de los soldados realistas, y al jefe español con la espada desenvainada, como una figura caricaturesca. Medio siglo después; Espinosa, pinto de nuevo La Quintada, esta vez en el álbum del historiador, José María Quijano Otero; el cual se conserva en la Biblioteca Luis Ángel Arango (Bogotá). Esta vez lo acompaña con una acuarela en donde se presenta con mas detalle al grupo de prisioneros y el patio de la cárcel, se diferencia incluso el detalle de los vestidos de los patriota. Escena del "quintamiento" de Popayán, en 1816. Acuarela de José María Espinosa, 1869, 22.3 x 20.2 cm. Álbum de José María Quijano Otero. Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.
  5. 5. El realismo que implica una pintura histórica supone atención al detalle. La fisonomía y actitudes de los personajes, los trajes y objetos, la escenografía, adquieren una importancia especial. La composición y los efectos son más complejos que en una pintura convencional. Muerte del general Santander. Óleo de Luis García Hevia, 1841. 163 x 205 cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá. Muerte del General Santander; «Esta obra de enorme valor testimonial es el cuadro histórico más importante del siglo XIX colombiano» Pilar Moreno de Ángel. Reúne en un apretado espacio a 17 personajes, el dibujo es neto, y exacta la ejecución de los retratos, personajes que están plenamente identificados, aquí, no podemos dejar de apreciar la austeridad republicana que emana de esta obra.
  6. 6. La pintura de historia, proporciona imágenes inolvidables, que alimentan la cultura visual de los habitantes de un país. La pintura de historia o histórica, es un género pictórico que se inspira en escenas con eventos de la historia o de los acontecimientos históricos de un país. Igualmente, se incluye en este género la alegoría y aquellos cuadros que toman su narración, no de la historia sino de la literatura. Es decir, se le llama «histórica» no porque represente exclusivamente acontecimientos históricos, sino porque narra una historia.
  7. 7. Asesinato de Sucre. Óleo de Pedro José Figueroa, 1835. 139.5 x 2 00 cm. Colección Banco de la República, Bogotá. Por eso la pintura histórica no puede evitar la teatralidad, como no la pueden evitar tampoco la música y el drama del clasicismo, o la ópera, que también se nutre de la historia. Pedro José Figueroa, autor de numerosos retratos de Bolívar y de algunos cuadros religiosos, pintó Asesinato de Sucre en 1835, en gran formato, a cinco años de la muerte de Sucre y tres años antes de morir él mismo. En este lienzo la pintura histórica y la motivación política se unen, pues 1835 es el año en que una nueva candidatura de José María Obando a la presidencia de la República es lanzada en Panamá, Obando era señalado como el autor intelectual del asesinato de Sucre.
  8. 8. Policarpa Salavarrieta marcha al suplicio. Óleo de autor no identificado, siglo XIX. 73 x 91 cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá. La pintura histórica, exalta al individuo (a veces bajo la forma del héroe), a la colectividad y a la naturaleza, es decir, al paisaje de un país, que muchas veces también se convierte en protagonista. Pero la exaltación puede recurrir a formas simbólicas, y entonces se convierte en pintura alegórica, que no es propiamente histórica, puesto que ya no narra un hecho tal como ha ocurrido. Policarpa Salavarrieta marcha al suplicio, marca el inicio de una rica iconografía. «El trabajo minucioso de los rostros y del Cristo demuestra que el pintor tenía pleno conocimiento de su oficio. Beatriz González. La alteración de los volúmenes hace de este cuadro un claro antecedente de la pintura de Fernando Botero. El tratamiento del color recuerda la elegancia propia de las pinturas de la Colonia».
  9. 9. La pintura histórica, exalta al individuo (a veces, bajo la forma de héroe), a la colectividad y a la naturaleza, es decir, al paisaje de un país, que muchas veces también se convierte en protagonista, como en las famosas Batallas de Espinosa (ver siguiente diapositiva). Pero la exaltación; puede recurrir a formas simbólicas, y entonces se convierte en pintura alegórica, que no es propiamente histórica, puesto que no narra un hecho tal y como ocurrió realmente. Nunca fuera caballero de damas tan bien servido. Acuarela de José Manuel Groot, ca. 1847. Antigua colección Rivas Sacconi, Bogotá. Nunca fuera caballero de damas tan bien servido; durante el primer gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, quien aparece palustre en mano rodeado de sus hombres de confianza. Arriba, un cuervo sostiene una cartela con la leyenda "Progreso del país", asociado a un cangrejo que, como se sabe, anda para atrás. Otras leyendas irónicas completan la pintura.
  10. 10. Juanambú año de 1814. Acuarela de José María Espinosa, ca. 1848. 13.4 x 21 cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá. La acuarela Juanambú año de 1814, muestra en esencia la concepción que Espinosa tiene de sus cuadros de batalla: un detalle dramático en primer plano, la acción militar en el plano medio y en el fondo, y todo insertado en la grandiosidad del paisaje. Como bien se ha dicho siempre a propósito de estas batallas, en ellas, "la naturaleza predomina sobre la narración histórica". Pero tampoco hay que caer en una interpretación que vea en estos cuadros sólo un paisaje.
  11. 11. Batalla de los Ejidos de Pasto, 1814. Óleo de José María Espinosa 1850. 80 x 120,cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá. La Batalla de los Ejidos de Pasto, que se libró el 10 de mayo del año 1814, con la derrota de los patriotas. Espinosa, cuenta que en El Calvario, sitio del combate, el caballo de Nariño cayó muerto de un balazo, dice: “Cargaron sobre el general varios soldados de caballería; él, sin abandonar su caballo, con una pierna de un lado y otra de otro del fiel animal, sacó prontamente sus pistolas”….. Es la escena que se ve en el centro del cuadro.
  12. 12. José María Espinosa, pinta La Pola en capilla, un óleo de formato mediano, que el pintor obsequió al presidente Manuel Murillo Toro, el 20 de julio de 1873, "como un pequeño testimonio de su benevolencia", según reza una inscripción en tinta negra al dorso del cuadro. En su prisión del Colegio Mayor del Rosario, Policarpa vela en capilla ante una mesa con un crucifijo, vigilada por un guardia. Lleva escapulario y un papel con las palabras "Santander“ y "Casanare". La Pola en capilla. Oleo de José María Espinosa, ca. 1857. 80 x 70 cm. Consejo Municipal, Villa de Guaduas.
  13. 13. El Museo Histórico de Marinilla; para la exposición Cien años de la Guerra de los Mil Días en el Museo Nacional; presento dos Estampas de un pintor que no figura en los anales de pintura Histórica del país, El pintor; Eladio Rubio, pintó sus óleos hacia 1902. Soldados marchando; es un homenaje a la figura central: la Juana, que mira al espectador y camina con gracia campesina. La figura ebria y exaltada del primer soldado también mira al pintor en gesto de connivencia. Soldados marchando. Óleo de Eladio Rubio, ca. 1902. 94 x 76 cm. Museo Histórico, Casa de la Cultura, Marinilla.
  14. 14. La guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá, despertaron en los colombianos la necesidad de reflexionar sobre el país, su pasado y su destino. La fundación de la Academia Colombiana de Historia y la celebración de los centenarios del grito de independencia, de los mártires de la patria, de la gesta libertadora y del IV centenario de Bogotá; animaron a los pintores colombianos a tratar asuntos históricos. Esta incipiente escuela de pintura histórica nacional, no tiene nada que ver con las escuelas europeas de tendencias modernizantes, con lecciones aprendidas del impresionismo. Una segunda característica, que no tiene excepciones, es el afán de documentación ambiental: sitios geográficos y urbanos, retratos de los protagonistas, vestuarios y objetos. La pintura histórica colombiana no tiene en este sentido fantasía, sino rigor, no inventa, sino que reconstruye. Es modesta en términos creativos, pero relata los hechos con honestidad. Finalmente, es una pintura moderna, en cuanto que abandona el claroscuro y utiliza colores claros y vivos.
  15. 15. El paso de los Llanos, 1819. Óleo de Jesús María Zamora, 1910. 145 x 200 cm. Academia Colombiana de Historia, Bogotá. Con el óleo El Paso de los Llanos, Jesús María Zamora obtuvo la medalla de oro en la exposición del centenario de 1910. La columna avanza encabezada por Santander y Bolívar, después de vadear un río. No hay clarines, no hay uniformes vistosos, casi no hay armas tampoco. Los patriotas avanzan al paso de sus cabalgaduras sobre un pastizal dorado. El despojo es conmovedor. La columna avanza dejando atrás los nubarrones, hacia una zona de luz. Post tenebras, spero lucem. “La luz después de la oscuridad”. En los detalles de las cabezas de Bolívar y Santander, advertimos el sensible y moderno trabajo de las fisonomías, que a simple vista no podemos apreciar.
  16. 16. El conjunto del tríptico, es muy imaginativo desde el punto de las diferentes perspectivas adoptadas a cada panel, que enriquecen la narración y la solemnidad del hecho histórico, y así mismo su colorido. La ceremonia de degradación de la bandera del rey y la jura de las armas de la república fue la respuesta de Nariño. El tríptico fue realizado para el Palacio de la Gobernación, pero fue trasladado en 1948 al Museo Nacional, salvándose así del incendio del 9 de abril. El juramento de la bandera de Cundinamarca. Tríptico, Panel central del tríptico al óleo de Francisco Antonio Cano, 1913. 254 x 564 cm. Museo Nacional de Colombia, Bogotá. E l juramento de la bandera de Cundinamarca, es un tríptico al óleo sobre lienzo, pintado por Francisco Antonio Cano en 1913. Registra José María Caballero en su diario: "Viernes 31 de agosto [1831]. Vinieron a San Agustín toda la oficialidad y una compañía de granaderos y otra de artilleros, y los granaderos llevaban la bandera del Auxiliar, que tenía las armas del rey, y llevaron las nuevas banderas para bendecirlas, con las armas de la república. Degradaron a la primera [... y después] se comenzó con la bendición de la nueva, que la bendijo el señor Canónigo Duquesne, con las formalidades acostumbradas".
  17. 17. Del centenario de la batalla de Boyacá, en 1919, procede el cuadro del pintor cartagenero J.W. Cañarete; titulado Alegoría de la Batalla de Boyacá. El carácter alegórico de la obra radica en que el pintor selecciona un momento ideal, después de la batalla, para reunir en un mismo sitio alegórico a los Libertadores y al jefe vencido. En las nubes, en el centro de la claridad, otros jinetes cabalgan: la figura de Bolívar en la dimensión del héroe.
  18. 18. La batalla de Boyacá, 1926, Andrés de Santa María, tríptico de 3.48 por 6.34 metros. Fue pintado al óleo sobre lienzo para presidir el Salón Elíptico del Capitolio Nacional y es la pintura histórica más importante de todo el siglo XX, en términos de arte de avanzada. Con esta Batalla de Boyacá, llegó el postimpresionismo a la pintura de historia colombiana. Bolívar ocupa el tablero central, Santander el de la izquierda y las huestes llaneras el de la derecha. Acusada de “ falta de heroicidad”, esta pintura provocó la crítica desde el momento mismo en que se instaló en el Congreso. Se criticó su verismo, el paisaje abrupto y melancólico, el cansancio de las cabalgaduras, la fatiga de Bolívar, en suma, la "falta de concepción épica del conjunto", como lo denunciara el pintor Tavera. Batalla de Boyacá. Tríptico al óleo de Andrés de Santa María, 1926. 348 x 634 cm. Casa de Nariño, Bogotá.
  19. 19. Para la celebración del IV Centenario de Bogotá en 1938, Pedro A. Quijano, pintó el cuadro Fundación de Santafé de Bogotá. Es su obra maestra, la escena y los personajes están captados con naturalidad. Gonzalo Jiménez de Quesada, levanta la espada, al lado del famoso lábaro o estandarte que se guarda en el Museo Nacional. El trabajo de armaduras y trajes es perfeccionista, al fondo se perciben los techos de paja de algunas de las doce chozas, y los personajes y el paisaje se funden en una tonalidad colorida, pero sin estridencias. Otra vez observamos una narrativa eficaz. Fundación de Santafé de Bogotá. Óleo de Pedro A. Quijano, 1938. 110 x 160 cm. Academia Colombiana de Historia, Bogotá.
  20. 20. Con su personal técnica puntillista, Acuña, vuelve su mirada al mundo de la conquista y de los indígenas. La batalla de Bonza, es un lienzo de gran formato, abigarrado de figuras y brillos metálicos, pintado en 1950. Acuña niega la profundidad del espacio, mantiene a sus figuras en la superficie de la tela y las interrelaciona como si trabajara en relieve. Pintor e historiador al mismo tiempo, constituye un caso excepcional e inconfundible, siempre arraigado en los temas autóctonos. La batalla de Bonza. Óleo de Luis Alberto Acuña, 1950. 200 x 150 cm. Colección Juan Manuel Acuña, Bogotá.
  21. 21. Policarpa Salavarrieta conducida al cadalso, Salón Nacional de 1944. Los lienzos de mártires de Pedro A. Quijano, son pinturas de género, sorprendentes para su época de los años cuarenta, en que se daban los grandes cambios del arte contemporáneo, pero indudablemente son hoy, iconos de la historia patria. Policarpa Salavarrieta conducida al cadalso. Óleo de Pedro A. Quijano, ca. 1944. 128 x 96 cm. Casa Museo del 20 de Julio, Bogotá.
  22. 22. Los pintores contemporáneos, no hacen pintura de historia. Sin embargo, el género revive en algunas obras excepcionales, como Nariño y los Derechos del Hombre (1983), de Enrique Grau, Cuadro de corporación: la Constituyente (1991), tríptico monumental de Beatriz González y los óleos de Juan Cárdenas que recrean con la presencia de personajes históricos algunos escenarios de la Bogotá decimonónica, como la Plaza de Bolívar y la Carrera séptima, inspirándose en el pintor Ramón Torres Méndez y en el grabador Antonio Rodríguez.
  23. 23. Nariño y los Derechos del Hombre. Óleo de Enrique Grau, 1983. 159 x 189 cm. Casa de Nariño, Bogotá. La Constituyente, oleo sobre tela. 1991. Beatriz González.
  24. 24. * La pintura de historia en Colombia, Calderon, Camilo, 1941. http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/articles- 272570_archivo_pdf.pdf http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/articles- 272570_archivo_pdf.pdf http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/m arzo2004/indice-de-personajes.htm

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