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Documento de Principios ante el reto de la Socialdemocracia. 38 Congreso F…

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Documento de Principios que militantes del PSE-EE de Álava presentamos ante el 38 Congreso del PSOE celebrado hace ya casi un año

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Documento de Principios ante el reto de la Socialdemocracia. 38 Congreso F…

  1. 1. DOCUMENTO DE PRINCIPIOS ANTE EL RETO DE LA SOCIALDEMOCRACIA XXXVIII CONGRESO FEDERAL DEL PSOE1 En la primera semana de febrero celebraremos el XXXVIII Congreso Federal del PSOE. Y lo celebramos en medio de una triple crisis: vivimos la peor situación económica internacional desde 1929; la socialdemocracia europea e internacional sigue sin encontrar su horizonte desde la eclosión de la globalización y la caída de los muros geográficos ; y los socialistas españoles acabamos de sufrir las dos mayores derrotas electorales desde la transición a la democracia en España.2 Se ha terminado un ciclo de 8 años de Gobierno. Ha sido, sin duda, la administración más de izquierdas y de mayor preocupación y desarrollo social que ha tenido España, habiéndose atrevido a introducir en la agenda política, cuestiones hasta entonces tabú. Un ciclo, sobre todo, que termina habiendo dado carpetazo al terrorismo, el mayor de los lastres democráticos y, esperamos, el último vestigio de la intransigencia sembrada por el franquismo.3 Nuestra demostrada capacidad, como socialistas, de adaptarnos a los tiempos que nos ha tocado vivir en cada momento no es suficiente. Existe una gran desafección ciudadana hacia la política tradicional, lo que impulsa un peligroso y agresivo auge de los populismos y los nacionalismos. Deberemos ser nosotros quienes tratemos de cambiar los tiempos, y liderar este nuevo tiempo.4 Un tiempo que reclama más Europa, más solidaridad y más libertad, frente a las tentaciones de disgregación, que alientan la inseguridad y los temores por doquier.5 El proyecto europeo y la socialdemocracia se edifican sobre la garantía de la dignidad de todas las personas, el respeto a la diferencia y con la determinación de seguir haciendo de este continente el refugio de la libertad y de los derechos humanos. Además, hoy no existe en nuestra realidad más cercana un problema que no esté interconectado con un problema similar en la realidad más lejana. Por eso es más necesario que nunca recuperar la seña de identidad internacionalista del Partido, sea en Álava, en Euskadi o en España. Y hacer presente esta seña de identidad en las políticas locales y autonómicas, a través del trabajo que los militantes y el partido realizamos en el día a día de nuestra realidad territorial.6 El momento actual no es una amenaza ante la que atrincherarse en viejos postulados, sino una oportunidad para impulsar una auténtica refundación de nuestro proyecto.7 Un proyecto social para España que dé respuesta a los nuevos retos, mediante propuestas nuevas, acordes con estos nuevos tiempos, y nuevos lenguajes. Y un proyecto democrático para el PSOE, que haga de nuestro partido el punto de encuentro de la inmensa mayoría de progresistas del país. Un proyecto socialdemócrata, renovado y decidido a liderar el futuro de la solidaridad y una nueva etapa de convivencia en libertad, frente a las respuestas de una derecha que no tiene “alma social” ni la tendrá ni tendrá.8 Entendemos que el principal valor del XXXVIII Congreso debe ser el de convertirse en la referencia, el punto de arranque del cambio. Efectivamente, el reto es tan colosal como apasionante. Pero no puede esperar al mañana. Numerosos sectores de la sociedad especialmente dinámicos, millones de votantes y todos nuestros compañeros afiliados o compañeros simpatizantes esperan que ese mañana comience hoy, con la intención de trasladar su sensibilidad y trasladarlo a nuestro proyecto.9 Y es tarea inmediata y a medio plazo tambien poder discutir y aprobar, con la plena participación de las bases del PSOE, un nuevo programa político para la próxima década.10 Por eso, nosotras y nosotros, como paso prioritario, defenderemos en el proceso congresual la necesidad de abordar un profundo período de escucha, reflexión y debate, para redefinir nuestro proyecto en torno, al menos, a siete ejes básicos.11 1. Modelo socialdemócrata de sociedad: mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen.12 Indalecio Prieto resumió el código genético de un modelo de socialismo abierto e incluyente, en una frase sencilla pero definitoria: “Soy socialista a fuer de liberal”. Pero, hoy dia, la sociedad nos conoce por lo que hacemos y decidimos, no sólo por cómo nos autodenominamos. Nuestro reto ahora y hacia el futuro no es nuestra marca, sino los valores que encierra.13 Seguimos defendiendo un proyecto de igualdad y de solidaridad para nuestra sociedad en el siglo XXI. Nuestro proyecto parte de un sustrato básico de libertad, sobre el que los valores de la igualdad, la solidaridad y la tolerancia encuentran las condiciones básicas en las que desarrollarse plenamente. Postulamos, en 1
  2. 2. consecuencia, un socialismo democrático en libertad como elemento definidor de nuestro código ideológico. Un progresismo contemporáneo y renovador, superador de visiones clásicas de la izquierda más ortodoxa y excluyente, o ajena a una estética de la política más propia de la izquierda de salón. La socialdemocracia del futuro se marca como objetivo irrenunciable la protección y promoción de las estructuras que respaldan a los más desfavorecidos y sustentan a las clases medias: a las personas trabajadoras, emprendedoras, autónomas, jóvenes…14 Solo la socialdemocracia puede garantizar el bienestar de todos por igual. Nuestro reto no es rendir la economía a la política, sino vencer a quienes hacen con la economía política socialmente reaccionaria. Nos comprometemos a volver a trabajar con la economía como un vehículo más de nuestra acción política y no como un fin en si misma, falta de estrategias políticas adecuadas y del conocimiento y anticipación que hubieran sido adecuados. Y basados en este compromiso, debemos plantear la defensa de los servicios públicos y garantizar las seguridades básicas de los españoles, así como su financiación. Propuestas claras, frente a formulaciones abstractas y retórica voluntarista. Para ello, es ineludible plantear un nuevo modelo fiscal más justo, así como atajar el escandaloso fraude fiscal y la economía tangencial al sistema.15 Somos republicanos porque el republicanismo pone en el centro de la acción política a la ciudadanía, que no es súbdita ni mera consumidora, sino depositaria de derechos. Para poder ser libre, la ciudadanía debe tener un horizonte vital digno y garantizado, que no tenga dependencia económica y no está condicionada por poderes políticos o económicos.16 La derecha es irresponsable ideológicamente por definición: deja la responsabilidad de la regulación social y económica a la eficiencia del mercado capitalista. Lo cual hace que se desentienda de las necesidades de las personas, y de los servicios públicos; y es irresponsable al no regular los flujos financieros, e irresponsable fiscalmente al no garantizar los ingresos necesarios para mantener el estado de bienestar.17 La izquierda del siglo XXI utiliza con responsabilidad los recursos públicos, impulsa la responsabilidad fiscal y es responsable de sus ciudadanos pero promueve su autonomía y libertad.18 En los últimos años, nuestra acción de Gobierno ha desplegado unas políticas sociales sin precedentes, aunque no siempre esa labor ha llegado hasta el total de los ciudadanos, pues entre ellos y nosotros se han interpuesto otros órganos de poder no controlados políticamente o que no se han sentido obligados a aplicarlas. Es clave reforzar la capacidasd redistributiva del Estado: no podemos descuidar la capacidad de generar igualdad, de redistribuir adecuadamente entre las personas, los colectivos, las diferentes generaciones y las regiones. Porque los impuestos no sólo se crearon para generar los ingresos necesarios, sino para redistribuir. Y para ello hay que hacer que contribuyan más quienes más tienen.19 Apostamos por garantizar las mismas oportunidades para todas las personas. Para ello nos comprometemos a mejorar las condiciones de vida de los más necesitados, de los que menos tienen y recuperar y potenciar los niveles de bienestar alcanzados para el conjunto de la sociedad. La igualdad de oportunidades es posible si reforzamos las herramientas del Estado de Bienestar contra las desigualdades: educación, sanidad, servicios sociales, servicios para dependencia… Si separamos estos servicios de los intereses particulares de grandes corporaciones podemos hacer que sean mejores, como en el caso de la Sanidad. También hay que defender y promocionar la eficacia y eficiencia de los servicios públicos y de la administración, porque al contrario de lo que dice la derecha, lo privado no gestiona mejor los servicios públicos.20 La socialdemocracia europea, y por ende nuestro partido, tiene ante sí el reto de ofrecer a la sociedad un modelo alternativo de desarrollo económico de la globalización neoliberal, que abandone la especulación y apueste decididamente por el desarrollo industrial, por la investigación, por la sostenibilidad y, sobre todo, por la innovación. Un modelo que aumente la producción de una forma innovadora y sostenible, que fomente actividades productivas de creación de riqueza real y de conocimiento, que innove y sea creativo en las maneras de ganar competitividad y productividad, un modelo que apoye a los emprendedores que se arriesgan. Es prioritario recuperar urgentemente la demanda. Si no hay demanda, no hay producción. Y para que sea posible es necesario aumentar el empleo, incrementar salarios, ampliar el poder adquisitivo de la sociedad que no pertenece a las clases privilegiadas. Siendo necesarias las medidas para equilibrar los presupuestos, se requieren también otras que potencien la actividad económica con competitividad en el mundo globalizado de hoy.21 2. Contra la desigualdad generacional.22 Hay izquierda y derecha, y lo vamos a comprobar en los próximos tiempos en España. Por eso, nuestro compromiso será el de defender los avances conseguidos.23 La socialdemocracia siempre ha luchado contra las desigualdades, contra todas las desigualdades, bien fueran de condición social, de origen, de raza o etnia, de género, de orientación sexual… Pero aquí y ahora se hace imprescindible luchar contra una nueva desigualdad, una desigualdad paradójica en nuestro país: la generacional. Dice Tony Judt “no sabemos qué mundo van a heredar nuestros hijos, pero ya no podemos seguir engañándonos con la suposición de que se parecerá al nuestro”.24 La juventud española percibe estar en una situación de discriminación sin precedentes con respecto a sus propios padres. Y al margen de la percepción, hay datos objetivos: es más complicado encontrar un empleo – a pesar de ser la generación mejor formada de nuestra historia – y cuando se encuentra, es en condiciones precarias en demasiadas ocasiones. 2
  3. 3. 25 La discriminación generacional es un problema que no nos podemos permitir como sociedad. Si la juventud carece de oportunidades, el país como tal se empobrece y languidece. Por eso, debemos contraer el compromiso de luchar contra esta desigualdad.26 Sin paternalismo, debemos para dar a nuestros jóvenes la posibilidad de elegir mínimamente la vida que quieran llevar de forma autónoma. Y para ello, debemos conjurarnos para hacer posible su emancipación a la edad que se produce en otros países facilitando el acceso a la vivienda y al trabajo. O para que no tengan necesariamente que trabajar proporcionalmente más años que sus padres para disfrutar de su pensión, teniendo en cuenta el incremento de la esperanza de vida.27 Y el compromiso ha de traducirse en un plan integral de lucha contra la desigualdad generacional. Un Plan que contenga una apuesta clara por la formación, la cultura del esfuerzo y la superación, el emprendizaje, el conocimiento de idiomas, la I+D+i, la economía verde y la responsabilidad social empresarial. Un plan con visión de país y de futuro. Para que nuestro mejor capital, el capital humano, tenga la opción de permanecer aquí. Porque no podemos permitirnos pagar la formación de nuestros jóvenes aquí, para que vayan sistemáticamente a generar valor añadido a Alemania o Estados Unidos.28 Al mismo tiempo, debemos concienciar a nuestra juventud de que lo que tenemos no ha caído del cielo. Debe saber el valor que tienen los derechos que ahora poseemos y la lucha que ha habido detrás de la consecución de cada uno de ellos. Porque si la gente más joven no sabe lo que hay detrás de lo que disfruta y no asume el compromiso por mantenerlo y mejorarlo, construiremos una sociedad lastre para el desarrollo de cualquier iniciativa.29 3. Una España Plural en una Europa más fuerte.30 Somos la única fuerza política democrática que apostó por adoptar y consolidar todos y cada uno de los pilares de nuestro actual Estado Autonómico. Y fue bajo un Gobierno socialista cuando las y los españoles alcanzamos una ambición que trascendía a varias generaciones: la incorporación de España a Europa y la construcción de una compleja, pero exitosa España constitucional.31 La España del futuro debe construirse sobre ambos pilares: el avance hacia el reconocimiento de la España plural con una concepción federal del Estado, y la apuesta por una Europa más fuerte, más unida y, sobre todo, más solidaria entre los estados que la componen. Una Europa social y no solo económica.32 Siempre hemos creído que el modelo territorial que más convenía a la ciudadanía española, es aquel que mejor refleja la diversidad de identidades, aquel que mejor acoge los diferentes sentimientos de pertenencia, el que propicia la convivencia entre distintos. El ejemplo de estas tres décadas de construcción y desarrollo del Estado autonómico son muestra de que el modelo elegido, a pesar de las dificultades, ha sido positivo para cohesionar y dar sentido a una España diversa y plural, que ha sido construida entre todos y todas.33 La solución a los problemas contemporáneos no se halla en la fragmentación ni en el irredentismo. No somos separatistas ni separadores. Defendemos el modelo autonómico-constitucional, porque las soluciones a los problemas contemporáneos se hallan en la suma y en la unión, y no en la fragmentación ni en el irredentismo. Por eso apostamos por su revisión crítica y por su actualización y modernización permanente, basados en la solidaridad, en la suma y en la cooperación, lejos de nacionalismos que pretenden romper la comunidad política democrática común que nos hemos dotado34 En paralelo, la Europa que tanto nos ha costado construir, se está mostrando incapaz de dar soluciones eficaces ante el vendaval económico y los nuevos retos que se presentan a escala global. El futuro requiere compartir más, cooperar más, hacer más Europa. No debemos temer al futuro, sino que debemos anticiparnos a él. Para nosotros Europa, sin duda, es la solución.35 Sólo desde una perspectiva europea y progresista podremos realizar las preguntas adecuadas, y habilitar las respuestas que no pongan en cuestión la prevalencia de la libertad sobre la seguridad. Es el mayor riesgo que afrontamos y debemos ser conscientes de ello: que impere el miedo por encima del pensamiento.36 4. Euskadi y el reto de reconstruir la convivencia37 Los y las socialistas vascos tenemos en nuestro patrimonio el haber sido la fuerza política que con más compromiso y más esfuerzo ha luchado por alcanzar la paz y la libertad en Euskadi. En primer lugar, nos hemos comprometido individualmente de una manera que afectaba a nuestra propia seguridad, como desgraciadamente se ha demostrado a lo largo de estos cincuenta años de violencia terrorista. Y también hemos comprometido nuestra acción política en momentos en los que la actitud del resto de fuerzas políticas ha sido la de no arriesgar en el corto plazo y parapetarse tras estereotipos electoralmente más rentables.38 Durante todos estos años hemos sido firmes en nuestras convicciones democráticas en el rechazo a la violencia y también en la búsqueda de soluciones rigurosamente democráticas. Hemos sido consecuentes con la idea de que Euskadi sólo la podemos construir entre todos. Como decía Fernando Buesa “… hay que construir país, convivencia en paz y libertad, respeto por el pluralismo social y cultural.” Este proyecto y este compromiso nos han llevado al que parece el final de la violencia terrorista y es en este momento cuando los y las socialistas vascos tenemos mucho que aportar en cuanto a la reconstrucción de la convivencia, mucho más que otros 3
  4. 4. partidos políticos, porque tenemos una visión más incluyente y de progreso y porque tenemos una trayectoria de compromiso con la erradicación del terrorismo y con la cultura democrática que nos avala.39 Este proyecto de convivencia pacífica no sólo lo planteamos como la ausencia de la violencia, sino también y, en primer lugar, como mantenimiento de la memoria, la verdad, la justicia y la solidaridad con los que más sufrieron, a través de su reconocimiento y su reparación. También esta reconstrucción de la convivencia la impulsamos a través del debate democrático partidario, de la cultura democrática, a través de la potenciación en nuestra sociedad de un suelo de valores comunes básicos que nos cohesionen y vayan arrinconando prácticas excluyentes y sectarias.40 Hemos liderado al país en este final de la violencia terrorista y lo seguiremos haciendo en la construcción de una sociedad vasca cohesionada por los principios de ciudadanía, respeto a la pluralidad y libertad.41 5. Más y mejor democracia42 La política, las y los políticos somos percibidos como uno de los principales problemas para la ciudadanía. No es nueva la definición de “clase política”. Es nueva su utilización con desprecio. La corrupción, el alejamiento de sus preocupaciones, la falta de acuerdos de los partidos en temas básicos y cruciales, la falta de capacidad para controlar las instituciones económicas, la falta de algunos ejemplos ciudadanos para con la cosa pública, en definitiva, han llevado a la pérdida de confianza en el desarrollo de su función como políticos. Todo esto es letal para el sistema en general, y para la izquierda en particular. Por eso debemos sentar las bases para revertir esta percepción. Recuperaremos la ética de la política volviendo a pie de calle, a estar al lado de la ciudadanía ya ponernos a su servicio inmediato, sin filtros ni cortapisas. Queremos volver a demostrar nuestro origen insertado plenamente en una sociedad diversa, plural y de la que nunca hemos estado aislados ni clasificados. Somos parte de de la misma sociedad, de sus problemas, que son los nuestros. Somos parte de la solución.43 Es cierto que nuestra democracia, que nuestro sistema institucional es mejorable. Tanto en su concepción como en los instrumentos para desarrollarlo; tanto en el fondo como en las formas.44 La política y la economía se han distanciado tanto que las instituciones financieras no solo han escapado al control político, sino que incluso dirigen la política. Es necesario recuperar el papel de la política sobre la economía, lo que significa fortalecer y legitimar a los agentes sociales y políticos (sindicatos y partidos), y el necesario diálogo social. Porque una política que controle y regule las instituciones financieras es el único instrumento racional y democrático y la salvaguarda que tienen los más débiles para poder salir airosos de la crisis. Además, la economía hay que ligarla a la democracia, pues puede haber desarrollo económico sin democracia, y debemos hacer que el desarrollo revierta en democracia, en bienestar. No podemos permitirnos “ceder soberanía” desde los Gobiernos y Parlamentos hacia instituciones de dudoso origen democrático, porque es entonces cuando verdaderamente las decisiones políticas se escaparían al control de las y los ciudadanos. Y es entonces cuando la democracia empezaría a dejar de serlo.45 En cuanto a la forma, no podemos convertir al pueblo en público. No basta con acudir a los medios de masas para divulgar nuestro mensaje, si no estamos en contacto con la gente. Hace falta una regeneración democrática en todos los niveles institucionales, un nuevo contrato para el equilibrio entre representación y participación.46 Creemos en la democracia representativa. Precisamente porque creemos en ella queremos darle más vida, queremos reformarla para adaptarla al siglo XXI. Hace falta que las decisiones sean más compartidas, más abiertas y más participativas. Porque, como dice el profesor Vallespín, “en una sociedad democrática la política no sólo es aquello que hacen los políticos, sino el ámbito en el que todos participamos en igualdad de condiciones”.47 Nuestra sociedad están cambiando demasiadas cosas que todo no puede seguir igual. La democracia necesita un nuevo impulso mirando al futuro, en el fondo y en la forma. Hace falta una nueva forma de hacer la política, una forma más participativa de tomar las decisiones. Y hace falta, en el fondo, una nueva interpretación de la relación entre representación y participación.48 Apostamos por “democratizar la democracia”. Y para ello defenderemos las medidas que ya contemplaba nuestro programa electoral en este sentido, pero nos comprometemos a buscar nuevas fórmulas basadas en los principios de transparencia y de participación.49 6. Oposición útil.50 Defenderemos con plena convicción el valor de la política, máxime en la actual situación económica. Pretendemos volver al diálogo político con nuestros adversarios para la confrontación de ideas, y no a la pelea permanente sin más resultados que la posible belleza retórica pero la desilusión ciudadana. Haremos de la educación en el trato y las buenas maneras en la negociación política, nuestra seña de identidad. Porque no queremos envilecer la política ni favorecer su banalización. El proyecto de España merece una izquierda que colabore ante los inmensos retos que como país tenemos sobre la mesa, sin caer en la tentación del revanchismo ante el cainismo de la derecha.51 Haremos públicas nuestras alternativas en todas y cada una de las materias; defenderemos las conquistas sociales y de derechos que tanto nos ha costado conseguir; criticaremos aquello que se oponga a nuestros objetivos; pero también sabremos definir y explicar adecuadamente los espacios de acuerdo con el Gobierno de turno. 4
  5. 5. 52 Podemos hacer gala de haber participado siempre en las grandes transformaciones en clave de progreso que se han dado en nuestro país. Y así debe seguir siendo. Pero si tenemos 132 años de historia, si somos el partido con mayor tradición de España, es porque siempre hemos sabido estar a la altura en los momentos críticos que hemos afrontado. Tanto desde el Gobierno como desde la oposición.53 7. Un nuevo modelo de Partido.54 Hace falta un nuevo modelo de Partido que, en primer lugar, ponga en valor su capital humano. Ningún liderazgo sideral nos debe deslumbrar hasta dejar de ser conscientes de que el humano es nuestro principal activo, y de que el carácter colectivo de nuestra organización define mejor que nada nuestras señas de identidad.55 Debemos reaprender que los componentes de nuestra organización, desde la afiliación de base, hasta el más alto cargo institucional, constituyen un ámbito de libertad, de debate y de enriquecimiento colectivo y de ideas permanente. Los órganos y responsables deben fomentar el debate para tomar decisiones y, a su vez, rendir cuentas.56 Por tanto, comenzamos por reafirmar, citando a Tony Judt, que “la disposición al desacuerdo, al rechazo o la disconformidad constituyen la savia de una sociedad abierta. Necesitamos personas que hagan una virtud de oponerse a la opinión mayoritaria”. Una democracia de consenso permanente no será una democracia durante mucho tiempo y, por extensión, un partido que eleve el consenso a la categoría de dogma, tampoco será democrático.57 Hace falta un nuevo modelo de Partido que, en segundo lugar, modernice sus estructuras y que ofrezca nuevos mecanismos de participación para mejorar nuestra democracia interna, para que cualquiera pueda llegar a exponer su criterio u opinión con la seguridad de que será escuchado. No somos un partido asambleario, ni queremos serlo. Pero tenemos unas estructuras del siglo XIX que no responden a las necesidades que tiene nuestra organización en el siglo XXI. Una organización que demanda transparencia, responsabilidad, diálogo y respeto.58 Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben incorporarse al quehacer diario de nuestra organización, como nuevas herramientas que generen nuevas oportunidades de participación y que enriquezcan y universalicen nuestros debates. Sin miedo a la apertura, y con la firme determinación de evitar tentaciones endogámicas que nos alejen de la ciudadanía más comprometida.59 Por eso deben revisarse a fondo nuestro funcionamiento interno y nuestras estructuras –desde las agrupaciones hasta los Comités, pasando por las Ejecutivas– para hacer del nuestro un Partido más vivo, más permeable, más accesible, más democrático y más útil. También más respetuoso.60 Y resulta imprescindible, en tercer lugar, un nuevo modelo de Partido que esté más abierto a la sociedad. La Constitución sitúa a los partidos políticos en la clave de bóveda de nuestro sistema democrático. Sin embargo, una parte importante de la población considera que los partidos son una suerte de organizaciones privadas para la defensa de los intereses de quienes los componemos.61 Consecuentemente, se nos considera como uno de los principales problemas de la sociedad. Y como es sabido, el desprestigio de la política, de los políticos y de los partidos, siempre perjudica a la izquierda. Por tanto, o cambiamos, o nos cambian. O cambiamos, o seremos condenados a la irrelevancia. Debemos convertirnos en la vanguardia de lo que debe de ser una organización política abierta, transparente y profundamente democrática. Por tanto, el Partido tiene que funcionar internamente con los mismos principios y derechos para sus miembros que defiende fuera del mismo.62 8. Liderazgo y renovación: cambio.63 Reivindicamos la cohesión. Hace falta un partido cohesionado. Pero ésta debe ser fruto de un proceso de acumulación de ilusiones, de formalización de ideas, de aportación de propuestas transformadoras, y no de pactos internos alejados de las voluntades individuales de quienes conformamos el PSOE. En definitiva, el disenso no puede suponer la ruptura ni la deslealtad.64 Por eso, apostamos por hacer un desarrollo del proceso congresual a todos los niveles en plena libertad, sin miedos, obedeciendo a nuestra tradición histórica, con contraste de ideas y de personas.65 Hace falta un nuevo liderazgo que cuente con una autoridad política e ideológica, de hondo calado ético. Necesitamos más cuadros políticos preparados para los nuevos retos del siglo XXI, que hagan de la política una referencia de excelencia. Es necesario que los cargos orgánicos sean elegidos con criterios de idoneidad, eficacia y eficiencia. Y, para todo ello, nos parece imprescindible una revisión de la actual situación en base a nuevos criterios: Una renovación de nuestros cargos, que permita a nuevas personas aportar savia nueva en puestos de responsabilidad.66 El principal objetivo del XXXVII Congreso del PSOE es el de afanarnos en la labor de definir una forma de trabajar. Por eso, la búsqueda de un nombre no es nuestra prioridad principal.67 Así pues, el XXXVIII Congreso del PSOE debe ser el camino hacia un nuevo paradigma en la definición de las herramientas tanto organizativas como ideológicas. Se trata de definir una nueva cultura, una nueva forma de entender los nuevos lenguajes y la nueva sociedad española y europea del siglo XXI. 5
  6. 6. 68 Esperamos que el Congreso nos sirva para comprometernos en la búsqueda de nuevas ideas para, entre otras cosas, redefinir el proyecto socialdemócrata, idear nuevas oportunidades para nuestra gente joven, definir las líneas de protección del Estado de Bienestar, para buscar una articulación avanzada del Estado, para buscar un nuevo papel en Europa y de Europa, para mejorar la democracia, para hacer un Partido más abierto y, finalmente, para renovar el PSOE y sus liderazgos. Todas y todos somos necesarios en este camino.69 Para conseguirlo y, sobre todo, para comenzar a recuperar la credibilidad perdida, apostamos porque en el próximo Congreso se haga visible un cambio hacia la sociedad. Un nuevo rumbo protagonizado por nuevas personas de diferentes generaciones, porque ni todo lo nuevo es mejor, ni todo lo viejo peor. Un cambio para avanzar.70 Por todo ello, apoyaremos al equipo de personas que se comprometa con estos principios en el XXXVIII Congreso Federal del PSOE, así como a su extensión y desarrollo en todos los niveles y ámbitos del partido.71 La sociedad española en su conjunto nos interpela y demanda un partido socialdemócrata en plena sintonía con la realidad social y con respuestas reales a los problemas del siglo XXI. Y la sociedad alavesa, como parte de la española, también.72 Por eso, también en Álava, el territorio en el que ejercemos prioritariamente la acción política, queremos reivindicar la participación sobre la base de un modelo distinto de Partido: más abierto, más plural, más democrático y donde los liderazgos se ejerzan de forma compartida.73 Un partido moderno del siglo XXI debe ofrecer a la afiliación y a las y los simpatizantes nuevas fórmulas que hagan más atractiva la participación política. De ahí saldrán los liderazgos basados exclusivamente en la democracia y la discusión colectivas. Porque los viejos estilos de liderazgo basados en el control de la organización y el método del rodillo en la toma de decisiones, son incompatibles con74 Estas son nuestras ideas, y éste nuestro impulso. Una apuesta por la transformación del Partido para responder a los nuevos procesos sociales. Una aportación para sumar más progresistas en este camino hacia la recuperación del compromiso político. Una apuesta por una nueva ética de la austeridad. Desde el socialismo alavés, por la socialdemocracia. En Vitoria-Gasteiz, enero de 2012 6
  7. 7. 68 Esperamos que el Congreso nos sirva para comprometernos en la búsqueda de nuevas ideas para, entre otras cosas, redefinir el proyecto socialdemócrata, idear nuevas oportunidades para nuestra gente joven, definir las líneas de protección del Estado de Bienestar, para buscar una articulación avanzada del Estado, para buscar un nuevo papel en Europa y de Europa, para mejorar la democracia, para hacer un Partido más abierto y, finalmente, para renovar el PSOE y sus liderazgos. Todas y todos somos necesarios en este camino.69 Para conseguirlo y, sobre todo, para comenzar a recuperar la credibilidad perdida, apostamos porque en el próximo Congreso se haga visible un cambio hacia la sociedad. Un nuevo rumbo protagonizado por nuevas personas de diferentes generaciones, porque ni todo lo nuevo es mejor, ni todo lo viejo peor. Un cambio para avanzar.70 Por todo ello, apoyaremos al equipo de personas que se comprometa con estos principios en el XXXVIII Congreso Federal del PSOE, así como a su extensión y desarrollo en todos los niveles y ámbitos del partido.71 La sociedad española en su conjunto nos interpela y demanda un partido socialdemócrata en plena sintonía con la realidad social y con respuestas reales a los problemas del siglo XXI. Y la sociedad alavesa, como parte de la española, también.72 Por eso, también en Álava, el territorio en el que ejercemos prioritariamente la acción política, queremos reivindicar la participación sobre la base de un modelo distinto de Partido: más abierto, más plural, más democrático y donde los liderazgos se ejerzan de forma compartida.73 Un partido moderno del siglo XXI debe ofrecer a la afiliación y a las y los simpatizantes nuevas fórmulas que hagan más atractiva la participación política. De ahí saldrán los liderazgos basados exclusivamente en la democracia y la discusión colectivas. Porque los viejos estilos de liderazgo basados en el control de la organización y el método del rodillo en la toma de decisiones, son incompatibles con74 Estas son nuestras ideas, y éste nuestro impulso. Una apuesta por la transformación del Partido para responder a los nuevos procesos sociales. Una aportación para sumar más progresistas en este camino hacia la recuperación del compromiso político. Una apuesta por una nueva ética de la austeridad. Desde el socialismo alavés, por la socialdemocracia. En Vitoria-Gasteiz, enero de 2012 6

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