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Con todo esto quiero decir que hace 14 años sí pensábamos enla muerte, pero era un asunto particular, como lo son el cepil...
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La presencia de estas personas fue importante. Sin embargo, nome referiré ahora a su notable ausencia, a su reprochablesil...
Después fuimos descubriendo que la supuesta solidaridad conel zapatismo, no había sido, para ellas y ellos, nada más queun...
Y yo sólo vine para avisarles que, aquellas personas, grupos,colectivos, organizaciones que piensen practicar la usura con...
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La solidaridad como hermandad o como usura

  1. 1. La solidaridad como hermandad o como usuraSubcomandante MarcosRebeliónPalabras de la Comisión Sexta del EZLN en el Foro Nacional deSolidaridad con las comunidades zapatistas. Jojutla, Morelos.Octubre del 2007. “… sin embargo, el pesimismo iba ganándola poco a poco; elhambre y la sed, el cansancio, la sensación de impotencia frentea las fuerzas enemigas que cada vez nos cercaban más y, sobretodo, la terrible enfermedad de los pies conocida por loscampesinos con el nombre de mazamorra -que convertía en unmartirio intolerable cada paso dado por nuestros soldados-habían hecho de éste un ejército de sombras. Era difíciladelantar, muy difícil. Día a día, empeoraban las condicionesfísicas de nuestra tropa y las comidas, un día sí, otro no, otrotal vez, en nada contribuían a mejorar ese nivel de miseria queestábamos soportando. Pasamos los días más duros cercados(…), en pantanos pestilentes, sin una gota de agua potable,atacados continuamente por la aviación, sin un solo caballo quepudiera llevar por ciénagas inhóspitas a los más débiles, con loszapatos totalmente destrozados por el agua fangosa de mar, conplantas que lastimaban los pies descalzos, nuestra situación erarealmente desastrosa al salir trabajosamente del cerco (…). Noteníamos tiempo de recuperarnos ni siquiera un poco cuandoun nuevo aguacero, inclemencias del clima, además de losataques del enemigo o las noticias de su presencia volvían aimponernos la marcha. La tropa estaba cada vez más cansada ydescorazonada. Sin embargo, cuando la situación era mástensa, cuando ya solamente al imperio del insulto, de ruegos, deexabruptos de todo tipo, podía hacer caminar a la gente
  2. 2. exhausta, una sólo visión en lontananza animó sus rostros einfundió nuevo espíritu a la guerrilla.” “Pasajes de la Guerra Revolucionaria. La Ofensiva Final: Labatalla de Santa Clara.” Ernesto el Che Guevara.Así describía Ernesto el Che Guevara, un octubre de hace casi50 años. Unas semanas después de este desastre queescuchamos, el Che comandaba una de las batallas másimpresionantes de la historia militar mundial, la Batalla deSanta Clara.Días más tarde caía la dictadura de Fulgencio Batista,convirtiendo al pueblo de Cuba, después de ser el último enindependizarse, en el primero en ser libre en América.Y digo esto cuando se va y se viene diciendo que si la soberaníanacional (ahora supuestamente defendida por los “patriotas”senadores), que si el combate al narcotráfico, olvidando que lallamada “Iniciativa Mérida” o “Plan México” tiene como uno desus objetivos el cerrar la pinza militar y diplomática sobre esasolitaria estrella de dignidad en el Caribe.De pronto, después de los mismos casi 50 años, el gobiernonorteamericano descubre que la opción elegida por el pueblocubano no depende de un hombre excepcional, sino de unavocación histórica, que es compartida por los puebloslatinoamericanos: la de la libertad y la justicia. El problemaentonces para el gobierno de los Estados Unidos no tiene elnombre de Fidel Castro Ruz, sino, para decirlo llanamente, sellama Revolución Cubana.Hace 40 años el Poder extranjero descubrió que la rebeldía deun continente no moría con la bala que mató a Ernesto el CheGuevara, y que este sentimiento a veces encarna en individuosy siempre en pueblos.Tal vez a algunos, a algunas, les suene extraño que inicienuestra participación en este foro de solidaridad con lascomunidades zapatistas nombrando al Che y a Cuba, pero es
  3. 3. que todo esto viene al caso o cosa porque, según nuestropensamiento zapatista, no se puede hablar de la solidaridadcomo hermandad sin pensar en Cuba, en su lucha y en suhistoria.Y nombrando a Cuba no nombramos a la víctima en turno, sinoa lo que ahí se juega a nivel regional, continental y mundial.Y nombrar al Che no es realizar ofrendas en el complejo yreiterado culto a la muerte. Es, en cambio, honrar la vida y a larebeldía que le da sentido y rumbo.Algo de historia“Todo parece imposible la víspera”, dijo alguno de los nuestros,para agregar luego “y resulta que el mañana está ahí nomás,cerca, pero no porque nos espere, sino porque lo construimosen su momento, en otro calendario”.Y entre los imposibles de ayer, hay futuros hoy. Los hombres,mujeres, niños y ancianos que abrazaron la causa sintetizadaen la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y decidieronhacer Otra cosa, abajo y a la izquierda, se enfrentan a losimposibles de hoy.Pero no es la primera vez.La historia reciente de nuestro movimiento, el zapatista delEZLN, ha tenido varios vuelcos en lo que se refiere a nuestraforma de ver el mundo, particularmente, de ver el quehacerpolítico.Pensando que estaríamos no sólo solos, sino con todo en contra,nos preparamos para esa madrugada de enero de 1994.Hace 14 años, con la luna de octubre hecha techo sobre nuestroandar, en las montañas del sureste mexicano se afinaban losúltimos detalles del alzamiento. He dicho “afinando los últimosdetalles” sólo por repetir un lugar común, en realidad
  4. 4. andábamos de un lado a otro, con un relajo que daba muchoque pensar sobre las posibilidades de éxito político y militar delalzamiento en armas de miles de indígenas y la toma de 7cabeceras municipales del suroriental estado mexicano deChiapas.Concretar los últimos preparativos del levantamiento habíasemejado el esfuerzo de tallar con martillo y cincel una de esaspequeñas joyas de cristalería que asombran por sus colores ybrillos. Y así era entonces, y lo es también ahora.Nuestra causa, las más hermosa, noble y antigua en la historiade la humanidad, la de la libertad de los pueblos, tiene tantosbrillos y colores que aún ahora, al borde de los 24 años deempeñarnos en ella, no acabamos de encontrar en su totalidad.Lo sabemos ahora y lo sabíamos entonces.Pero no acostumbramos a acomodar los hechos de nuestrahistoria propia para dar lecciones que nunca tomamos o paradar una idea de limpia coherencia, así que debo deciros que,visto desde la alta y luminosa noche del octubre de 1993, elplan del alzamiento semejaba un gran desorden de piezas derompecabezas que no tenían nada qué ver entre sí.Podría alardear ahora, a la distancia del calendario y asomado ala neo militarización del país entero, diciendo que el caos deentonces era parte del plan, y que todo aparentaba desordenpropositivamente, con el objetivo de desconcertar a los serviciosde inteligencia gubernamentales de México y Estados Unidos,pero no lo haré.Si a la repetida bolsa de preguntas que ustedes llaman “luna”,le preguntáramos que vio en esas noches en las montañas delsureste mexicano, seguramente diría: “Parecía una sombramúltiple, sin destino, rota”.Claro que yo hubiera preferido que la luna se refiriera anosotros como un “espejo fragmentado”, pero alguien que hace
  5. 5. tantas preguntas no puede mentir, así que eso éramos: unasombra rota. Tal vez lo somos de nuevo, tal vez lo volveremos aser.En otras ocasiones he dado fragmentos de esta forma tanpeculiar que tenemos las zapatistas, los zapatistas, deasomarnos al futuro, al mañana. Hay una especie de ironíasobre la muerte y, al mismo tiempo, una gran esperanza por lavida.¿Por qué?No han sido pocas las solitarias madrugadas en que he tratadode responder a esa pregunta que la luna nos reitera con suvaivén luminoso. Ha sido el Viejo Antonio, aquel indígena deraíz maya que fue puerta y ventana para nosotros, quienaventuró una respuesta:“Es cuestión del habla y su tiempo. El presente se habla enindividual, el pasado y el futuro en colectivo. La muerte,entonces, es una cuestión que sólo tiene poder en lo individual,y la vida sólo es posible en colectivo. Por eso decimos “muero” ypor eso decimos “vivimos”, y “viviremos”.Y como si tal, ahora recuerdo el diagnóstico típico de lasenfermeras zapatistas, y que era así comunicado a lospacientes. No era un “no es grave, te vas a curar”, sino un “depor sí vas a morir, pero no luego, todavía vas a tardar”. Eso sí,el paciente se recuperaba rápidamente. Aunque no sé si por elestímulo de un diagnóstico tan motivador… o porque, alpreparar la inyección, la insurgenta de sanidad tenía lagentileza de informarle al paciente que la última vez que habíainyectado, se le había roto la aguja dentro de la nalga delcompañero. “Pobre compa”, decía mientras sobaba con unalgodón empapado de alcohol el lugar donde iba a inyectar,“creo que todavía tiene el pedazo dentro y por eso caminachueco”.
  6. 6. Con todo esto quiero decir que hace 14 años sí pensábamos enla muerte, pero era un asunto particular, como lo son el cepillode dientes y la ropa interior… bueno, si es que se puede llamarropa interior a esos pedacitos de tela que las féminas usanahora y que, además, se las ingenian para que se vean con lospantalones caídos a la cadera.Mmh… ya me está dando hambre, así que mejor me apuro ycompleto lo que quiero decirles…Les decía que si la muerte posible y probable era, y es, unacuestión individual y personal, la vida era y es, para nosotros,un asunto del colectivo que éramos, que somos, que seremos.En otras palabras, para el zapatismo del EZLN, el fracaso y lamuerte se conjugan con la primera persona del singular, (el “Yo,Mi, Me, Conmigo” que diera título a uno de los discos deJoaquín Sabina); y, en cambio, el éxito y la vida llevan siemprede la mano el “nosotros” que nos da identidad, pasado ymañana (lo que se conoce como “Utopía”, que, por cierto, es elnombre de uno de los discos de Joan Manuel Serrat).En resumen, aquella víspera de la guerra contra el olvido, no esque no cargáramos, además de fuego, con dudas. Las teníamos,y muchas. Pero no se referían a nuestro destino individual o decolectivo. Estas cuestiones se habían resuelto tiempo antes,cuando cada uno de nosotros, cada una de nosotras, habíamosllegado al punto en que, eso sí como algo personal e individual,habíamos llegado a la gran bifurcación que suele presentar elandar del mundo: ¿arriba o abajo?, ¿a la derecha o a laizquierda?, ¿el protagonismo individual o el anónimo colectivo?,¿la luz o la sombra?No, las dudas tenían qué ver con lo que encontraríamos acáafuera.Acháquenlo a nuestro pesimismo dialéctico o a nuestradesconfianza ancestral, pero el caso es que pensábamos queseríamos recibidos con el silencio, la sordera, la condena, la
  7. 7. lapidación. Claro, además de con balas y bombas. “No sonbombas, son rockets”, dijo el autodenominado historiador yentonces fan de Carlos Salinas de Gortari, como después losería de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, López Obrador (antes delfraude, claro) y ahora lo es de Felipe Calderón. Creo que sellama Héctor Aguilar Camín, quien, por cierto, ahora firma unlibro sobre Acteal, porque el patiño Tello Díaz no estaba a lamano. Más dinero para ampliar los anexos, a cambio de lavar elcrimen de Estado que lleva el sello de una guerra de exterminioque lleva ya 515 años,Llama la atención de que la memoria que se hace de Acteal editeel lugar de Gustavo Iruegas, encargado de las relacionesexteriores del llamado gobierno legítimo de López Obrador. Yque, en el momento en que se denuncia la participación de exguerrilleros en la estrategia de contrainsurgencia que se echó aandar entonces, y que culminó con la Matanza de Acteal, seolvide que uno de los jefes de la delegación gubernamental deZedillo era el señor Iruegas, hoy súbitamente converso a lacausa de la izquierda.Bueno, no nos desviemos, después de todo allá arriba, AguilarCamín sí encontrará los ecos que necesita para cobrar dondesiempre ha cobrado.Volvamos a aquellos días. Porque resulta que nos equivocamos.Y nos equivocamos por partida doble.Porque encontramos, sí, a los Anexos y las respectivas Vueltas ala derecha, pero también encontramos entonces a quienes,pensamos entonces, trataban de entender, de entendernos.Ya antes me he referido a que, en esa época, tuvimos la fortunade contar con el interés de trabajadorxs de los medios decomunicación, además de artistas, intelectuales y científicosprogresistas. El oído que prestaron entonces es algo que fuefundamental y que recordamos, aunque cada vez con másnostalgia.
  8. 8. La presencia de estas personas fue importante. Sin embargo, nome referiré ahora a su notable ausencia, a su reprochablesilencio, o a los respectivos deslindes a moda y conveniencia.En cambio, quisiera mencionar a quienes se acercan a lasluchas, movimientos y pueblos ofreciendo apoyo, cuando enrealidad están dando un préstamo con altísimos intereses. Esdecir, a aquellas personas que convierten la solidaridad con unacausa, en botín y usan esos apoyos para construirse su escalerapropia al Poder.Porque resulta que si nos equivocamos al suponer queestaríamos solos, también nos equivocamos al pensar que loque fue interés primero, y después simpatía, apoyo ysolidaridad, era algo sincero y honesto.En aquellos primeros días, desconocedores del ir y venir deafuera, se nos acercaron personas en quienes confiamos. Nosabíamos entonces que, con su mano, iban también sus fobiasy sus filias. Y que no pensaban sino en cómo hacer uso dellugar que la sangre de nuestros muertos había conquistado.Es común que, cuando se habla con generalidades, los aludidosle saquen al bulto y digan que nos referimos a otros, a otras. Asíque habrá que nombrar también a las personas que fueron dela CONAC-LN y luego del FAC-MLN. Que, cuando se puso demoda acusarnos de “reformistas armados” y “pequeñoburgueses” la emprendieron en contra nuestra con singularentusiasmo. Los “radicales” de entonces son ahora mansitoscorderos en los corrales del Poder. El señor Benito Mirón Lincees un botón de la muestra. El hoy funcionario del gobierno delDF, ha saltado de puesto en puesto, olvidando que hace unosaños era un furibundo crítico de la izquierda institucional y delreformismo. Claro que la radicalidad le duró hasta que elpresupuesto lo alcanzó.Solidaridad
  9. 9. Después fuimos descubriendo que la supuesta solidaridad conel zapatismo, no había sido, para ellas y ellos, nada más queuna inversión.Los hoy funcionarios reparten limosnas para lavarse la cara,guardan o exhiben sus fotos con zapatistas según vayan losvientos, se felicitan mutuamente por su prudente madurez, yengordan la cartera con billetes y tarjetas de crédito, y sucorazón con coartadas que maquillen sus traiciones yclaudicaciones.Esto pasó y pasa no sólo en México, también en Europa.Colectivos de solidaridad que entonces tendieron puentes, hoynos atacan, guardan un silencio cómplice o se distancian conun oportunismo que tiene como marcapasos el rating en losmedios de comunicación.Y pretenden que, en pago a los “favores recibidos” (así lo dicen),el EZLN debe apoyar sus posiciones sobre la justa lucha delpueblo Vasco, sus políticas de apoyo vergonzante alintervencionismo norteamericano y europeo, sus suspiros porlas monarquías que manchan el viejo continente, su quehacerque de tan bien portado y neutro, apesta. Como no lo hacemos,entonces se retiran o se mudan a lo que esté de moda, eso sí,previo deslinde público… o privado.En estos y otros suelos, los usureros de la solidaridad nosreclaman una autocrítica, nos exigen pedir perdón por noobedecerlos, por no seguirlos, por no someternos.Nos equivocamos entonces. Ahora sabemos que la solidaridadque no se dan sin condiciones, sin esperar nada a cambio, no esmás que otra forma de usura, la del que pretende sacarganancia del dolor y la lucha ajenos.Todo esto también viene al caso porque éste es un foro desolidaridad con las comunidades indígenas zapatistas.
  10. 10. Y yo sólo vine para avisarles que, aquellas personas, grupos,colectivos, organizaciones que piensen practicar la usura consus apoyos y solidaridad para con nuestros pueblos, sepan queno tendrán retribución alguna. Les decimos que se vean en elespejo que arriba simula ser de izquierda, que asistan a suscafés, a sus convivios, a sus mesas de redacción, a sus consejosnacionales, a sus oficinas gubernamentales. Escucharán, consorprendente unanimidad, que el zapatismo ya pasó de moda,cometió muchos errores, no es realista, es sectario, es radical,es naco,… es consecuente.Que no me malinterprete, no es que seamos malos deudores oque no queramos pagar.Se trata simplemente de una confusión.Porque en esto largo batallar, los pueblos indios todos, no sólolos zapatistas, somos los acreedores.Así es desde que el mundo empezó su andar. Así fue hace 200años. Así fue hace un siglo.Así será cuando el calendario de abajo vuelva a alcanzarnos y apresentarle al arriba la interminable cuenta de debes que abajoy a la izquierda se acumulan.Porque, hay que decirlo, tal vez lo que el Che mencionó comovisto en lontananza no era sino el lugar donde la libertad espunto de llegada y de un nuevo paso: el de ser mejoresVale (aunque sea un vale para la gasolina). Salud y que, en lassumas y restas, gane el mañana.Muchas gracias.México, Octubre del 2007.

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