REFLEXION Por: Tatiana Lucena           8-1
El valiente Jefe Cobarde      Cuando el joven Nerino fue nombrado jefe de      la tribu, todos esperaban que, tal y como e...
Pero no ocurrió nada. Nerino no preparó un ejército,ni entrenó más de lo habitual, ni inventó nuevastácticas de lucha. Se ...
Así pasaron tantos años que Nerino seconvirtió en un anciano. Y aunque lerespetaban como jefe, pues su estrategia deir cam...
Cuando entraron, el anciano estaba en piejunto a la bestia. Ésta estaba tendida en elsuelo, hecha un ovillo, tamblando ygi...
- Jamás he pensado luchar con algo tanterrible, y hoy tampoco lo he hecho.” -dijo,creando un sentimiento de extrañeza yexp...
Todos aclamaron la sabiduría de su jefe, ymás le felicitaban quienes más le habíancriticado y despreciado por su supuestac...
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Tercer peridodo parcial 1

  1. 1. REFLEXION Por: Tatiana Lucena 8-1
  2. 2. El valiente Jefe Cobarde Cuando el joven Nerino fue nombrado jefe de la tribu, todos esperaban que, tal y como era costumbre en la isla, dedicase sus esfuerzos a luchar contra la gran bestia del ojo de fuego, el malvado ser que los aterrorizaba desde hacía cientos de años. Nerino había prometido derrotar a la bestia, y aunque era un buen luchador, no parecía mejor que los que habían fracasado antes que él. Calculaban que no duraría mucho más de un año como jefe de la tribu. Era más o menos el tiempo que se tardaba en preparar y entrenar un grupo de guerreros para viajar hasta la cima del volcán, donde vivía el terrible enemigo. Una vez allí, sin importar lo valientes y fuertes que fueran, todos los del grupo eran aniquilados en unas pocas horas.
  3. 3. Pero no ocurrió nada. Nerino no preparó un ejército,ni entrenó más de lo habitual, ni inventó nuevastácticas de lucha. Se limitó a cambiar elasentamiento de la tribu cuando en verano la bestialanzaba sus más feroces ataques, inundando todocon el abrasador fuego de su ojo.Todos le miraban con insistencia y preocupación.Le pedían que luchara, que hiciera algo, que fueratan valiente y cumpliera con su destino como jefe,pero Nerino se limitaba a decir: “Venceré a la bestia,pero aún no es el momento”.
  4. 4. Así pasaron tantos años que Nerino seconvirtió en un anciano. Y aunque lerespetaban como jefe, pues su estrategia deir cambiando de lugar en la isla habíapermitido salvar muchas vidas, todos letenían por un cobarde.Pero cuando ya nadie lo esperaba, Nerinopreparó un grupo de guerreros. Lo hizo depronto, sin avisar, una fría noche deinvierno. La nieve, rara en aquella isla,cubría el suelo, y el grupo tuvo que marchardescalzo, con los pies helados, camino delvolcán, a toda prisa. Junto a la cima delvolcán encontraron la cueva de la bestia.Nerino entró decidido, mientras suscompañeros realizaban los rituales típicosde despedida y se disponían a morir...
  5. 5. Cuando entraron, el anciano estaba en piejunto a la bestia. Ésta estaba tendida en elsuelo, hecha un ovillo, tamblando ygimiendo, al borde de la muerte. Nerino ysus guerreros no tuvieron problemas paraapoderarse del ojo de fuego y encadenarfuertemente a la bestia.De vuelta al campamento de la tribu, todosdeseaban escuchar la aventura de Nerino ysu combate con la bestia. Ni siquiera el bebémás pequeño faltaba cuando el jefe inició surelato:
  6. 6. - Jamás he pensado luchar con algo tanterrible, y hoy tampoco lo he hecho.” -dijo,creando un sentimiento de extrañeza yexpectación. Y prosiguió- ¿Ninguno os habíais fijado en que labestia nunca atacaba en los peores días delinvierno, y que después de alguna épocaespecialmente fría, su fuego no era tanintenso, ni sus ataques tan temibles?Durante muchos años he estado esperandouna nevada como la de hoy, pues lo quenecesitábamos no eran guerreros, sino frío.Cuando llegamos al volcán, la bestiaestaba tan débil que no pudo ni luchar. Porfin hemos acabado con siglos de luchas ymuertes, y tenemos a la bestia y su ojo defuego a nuestro servicio.
  7. 7. Todos aclamaron la sabiduría de su jefe, ymás le felicitaban quienes más le habíancriticado y despreciado por su supuestacobardía. Y hasta el más impaciente de latribu aprendió que, a veces, la pacienciapuede llegar a ser mucho más útil que laacción, aunque tengas que ser tan valienteque permitas que te traten como uncobarde.

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