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CONCLUSIONES los Objetivos de la Nobleza Indigena Tepejana. La Nobleza Indígena de Tepexi de la Seda Durante el Siglo XVIII. La Cabecera y sus Sujetos 1700-1786

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Para finalizar esta investigación, recopilaremos las ideas claves que hemos ido desgranando a lo largo de cinco capítulos y que se corresponden con los objetivos que inicialmente nos planteamos: 1. El pueblo de Tepexi ostentó la categoría de cabecera por partida triple, como alcaldía mayor, doctrina-curato y república de indios. La primera abarca las cabeceras de Tepexi, Huehuetlán y Huatlatlauca y sus sujetos, las dos últimas en calidad de agregadas al menos desde 1701, hasta 1786 cuando se implanta el sistema de intendencias y subdelegaciones. La segunda se circunscribe únicamente a Tepexi y sus sujetos. Hasta 1755 es administrada por los dominicos. Ese año pasa a manos del clero secular, junto con cuatro nuevas cabeceras de curato: Atexcatl, Chicmecatitlán, Molcaxac y Zacapala. La tercera está constituida por 31 pueblos sujetos a la cabecera de Tepexi hasta 1767, fecha en la que se produce la primera separación de uno de sus sujetos. Además su jurisdicción está integrada por 29 ranchos y 4 haciendas administradas por españoles. 2. La jurisdicción sujeta a la cabecera de república de Tepexi experimenta un proceso de fragmentación que se concreta en dos fases.

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CONCLUSIONES los Objetivos de la Nobleza Indigena Tepejana. La Nobleza Indígena de Tepexi de la Seda Durante el Siglo XVIII. La Cabecera y sus Sujetos 1700-1786

  1. 1. 299 CONCLUSIONES: LOS OBJETIVOS DE LA NOBLEZA INDÍGENA TEPEXANA Para finalizar esta investigación, recopilaremos las ideas claves que hemos ido desgranando a lo largo de cinco capítulos y que se corresponden con los objetivos que inicialmente nos planteamos: 1. El pueblo de Tepexi ostentó la categoría de cabecera por partida triple, como alcaldía mayor, doctrina-curato y república de indios. La primera abarca las cabeceras de Tepexi, Huehuetlán y Huatlatlauca y sus sujetos, las dos últimas en calidad de agregadas al menos desde 1701, hasta 1786 cuando se implanta el sistema de intendencias y subdelegaciones. La segunda se circunscribe únicamente a Tepexi y sus sujetos. Hasta 1755 es administrada por los dominicos. Ese año pasa a manos del clero secular, junto con cuatro nuevas cabeceras de curato: Atexcatl, Chicmecatitlán, Molcaxac y Zacapala. La tercera está constituida por 31 pueblos sujetos a la cabecera de Tepexi hasta 1767, fecha en la que se produce la primera separación de uno de sus sujetos. Además su jurisdicción está integrada por 29 ranchos y 4 haciendas administradas por españoles. 2. La jurisdicción sujeta a la cabecera de república de Tepexi experimenta un proceso de fragmentación que se concreta en dos fases. De 1755 a 1769, es decir, desde la creación de las cabeceras de curato, hasta las primeras concesiones de emancipación política a éstas. Y de 1769 a principios del siglo XIX, cuando se precipita el proceso de emancipación de otros sujetos, tanto de Tepexi, como de las nuevas cabeceras, configurándose la posterior organización en municipios. Es un proceso tardío que deriva en una atomización mínima en comparación con otros lugares: Tepexi pasa de tener 31 sujetos a tener únicamente 7. Sus promotores buscan convertirse en los beneficiarios de una relación basada en la desigualdad que, hasta ese momento, les perjudicaba. Asimismo, se enmarca en el enfrentamiento entre caciques y terrazgueros por el control de la tierra. 3. La nobleza indígena de Tepexi está integrada por cuatro familias principales de apellidos Moctezuma, Luna, Cruz y Cebrián, en la que todos sus miembros se identifican como caciques, independientemente de su grado, línea, sexo o edad. Experimentan un proceso de homogeneización fruto del cual los principales de nacimiento prácticamente desaparecen de escena. La posición de cacique ya no implica la titularidad de un cacicazgo, ni un
  2. 2. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 300 nivel de riqueza determinado. Los indicadores de los diferentes grados de poder pasan a ser otros, como la pertenencia a un linaje. El más poderoso es el de los Moctezuma, los únicos que vinculan su legitimidad con sus antecedentes prehispánicos: el tlahtoani Moctezuma II. La antigüedad es un rango que marca diferencias jerárquicas entre éste y el resto de linajes tepexanos. 4. Las alianzas matrimoniales y la sucesión eran las dos principales vías de acceso y transmisión del status social. La primera se caracteriza por enlaces entre los cuatro linajes, con individuos de otras castas, con nobles de jurisdicciones de Puebla y Oaxaca, entre parientes colaterales de diferentes generaciones, entre varios miembros de las familias, así como por la primacía de la limpieza de rango frente a similares niveles de riqueza. La segunda se rige por unas normas que oscilan entre las inspiradas en el mayorazgo, en las que prima la primogenitura, y la costumbre natural que defiende la vinculación de los bienes, sean o no de cacicazgo, a todo el linaje. Cada aspirante defendió la opción que, según su posición, le beneficiaba más. El predominio de una u otra dependió del grado de poder de las partes interesadas. 5. La posición social de la nobleza se tradujo en un determinado nivel de educación y forma de vida. La alfabetización y la castellanización son capacidades asociadas principalmente a la condición de cacique y principal, así como al género masculino. Están extendidas entre todos los linajes, pero no entre todos sus miembros, que pudieron adquirirlas gracias a los vínculos de parentesco con españoles, la figura del tutor y estancias en instituciones educativas jesuitas y de otras órdenes religiosas de la ciudad de Puebla. Asimismo residen en casas amplias, destinadas a familias extensas, sobre todo ubicadas en la calle del convento; su mobiliario refleja su alto estatus, así como la impregnación de la religiosidad. Su patrón de residencia se caracteriza por la movilidad geográfica. Visten como españoles, portan armas y montan a caballo. Ante la muerte, se entierran en diferentes zonas de la iglesia, según la adscripción a un linaje determinado. 6. Hay dos grupos de poder. Uno liderado por D. Juan de Moctezuma I y otro por D. Francisco de Luna y su tío D. Antonio de Luna I. Su formación se origina con la herencia de D. Jerónimo de Moctezuma. El primero está formado por sus descendientes lineales, los principales de oficio con posiciones en el cabildo, a quienes había encumbrado socialmente y los alcaldes mayores, con quienes compartía negocios. El segundo, por el contrario, se compone, además de por sus parientes lineales, por los caciques de los otros dos linajes y los curas. Mientras el poder de la parte de los Moctezuma se circunscribe al ámbito político local, el de los Luna se
  3. 3. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Conclusiones. Los objetivos de la nobleza indígena tepexana 301 proyecta a través del espacio eclesiástico local y otros ámbitos de la administración virreinal que trascienden la jurisdicción de Tepexi. El carácter de ambos es voluble, la relación entre sus miembros se mantiene mientras genera beneficios o hay un enemigo común más poderoso contra el que unir fuerzas. 7. El proceso de conflicto por el señorío de la tierra entre los caciques y sus terrazgueros revela varios hechos: (a) La posición clave para los caciques era la de propietarios, así como la preservación del terrazgo. (b) La existencia de terrazgueros en Tepexi en pleno siglo XVIII: individuos y pueblos de indios. (c) La superposición de las dos estructuras de poder: el cabildo y el cacicazgo (territorios y derechos) y de las categorías de terrazguero y tributario a la Corona en la misma persona. (d) El objetivo de los macehuales era dejar de ser terrazgueros para ser únicamente tributarios. La fundación de pueblos-sujetos, la emancipación de la cabecera y el intento de compra de las tierras que trabajan, son las fases para su consecución. El tercer elemento es la clave para ser propietarios y despojar a sus caciques de la relación de terrazgo que les vinculaba. 8. La herencia era la principal garantía de acceso a un patrimonio engrosado principalmente por tierras. La venta era una opción frente a la compra que no pareció contemplarse en exceso. El arrendamiento, a pesar de los riesgos, era el destino por excelencia. Y la cría de ganado y el cultivo de palmas, dos actividades económicas con las que lucrarse. Si además las explotaron por otras vías es una opción que, a pesar de la ausencia de datos, no debemos desechar. Los caciques defienden su control del señorío de las tierras, que conforman el territorio tepexano, por encima de los pueblos de indios, con quienes, según ellos, mantienen una relación de terrazgo. Las medidas, sin embargo, solamente nos permiten cuantificar la realidad de estas afirmaciones sobre un 16 % del espacio que abarca la cabecera de Tepexi de la Seda y sus sujetos. 9. Los caciques tepexanos eran ricos, aunque no tanto como algunos de sus iguales de la Mixteca. No obstante, la última generación, de las cuatro analizadas, experimenta un declive de su posición económica, a excepción de la parte de los Moctezuma. Las deudas contraídas derivan en situaciones de empobrecimiento. Sin embargo, esto no implica que fueran pobres, sino que ya no tenían unas ganancias tan elevadas como las de sus antepasados. Este cambio se refleja a su vez en que la principal fuente de ingresos pasa, en algunos casos, de la renta de las tierras al ejercicio de un oficio. 10. La convocatoria a elecciones para la república de indios era selectiva, en función de los intereses de cada uno de los grupos de poder. El vínculo con
  4. 4. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 302 el encargado de convocarlas era, por ello, clave. La comparecencia de un sector u otro del cuerpo electoral era uno de los elementos que predeterminaba los resultados finales. En la práctica, la legitimidad del proceso no estaba condicionada por la presencia de todos los electores, lo cual facilitó las convocatorias de carácter discriminatorio. 11. La identidad de los electores se ve sometida a un debate entre los grupos de poder que defienden la característica que prima entre los suyos: caciques y principales frente a macehuales, por un lado, y rango social frente a bagaje político, por el otro. En cambio, la oportunidad de ser candidatos a gobernador queda reducida, durante la mayoría del período, a los caciques. Aunque ser candidato no siempre fue un requisito para ser finalmente nombrado. En esos casos, la votación de los electores era la llave que le otorgaba legitimidad al proceso. La adquisición de lealtades, independientemente de las vías, era la estrategia más rentable. Sin embargo, para el resto de oficiales de república el nombramiento se manifiesta como el sistema de elección. 12. Los fenómenos de contradicción y recusación eran la última vía para controlar un gobierno que no se había conseguido por los medios legítimos y que se convierten en una práctica común en la jurisdicción tepexana. El número de contradicciones de que un individuo era objeto, era inversamente proporcional al número de años que hubiese ocupado el cargo de gobernador, así como a su grado de poder. En consecuencia, sus principales promotores era el grupo de poder desplazado del cargo de gobernador. No obstante, el despojo de este último y de sus atributos no deriva obligatoriamente en la pérdida de autoridad del recusado y tampoco le dota de ésta al individuo que como interino toma posesión del mismo. La clave, no reside en un cargo o en una distinción social, sino en el patrimonio y la riqueza, la llave a una situación de predominio, así como la verdadera clave para despojar de poder, en un momento dado, a los miembros de la nobleza indígena. 13. El gobierno indio de Tepexi llega a estar compuesto por un total de 15 oficios de república. Aunque todos éstos no formaron parte del mismo de manera permanente entre 1700 y 1786, siendo los cargos de gobernador, alcalde, regidor y escribano los únicos que se repiten siempre. La aparición y desaparición del resto podía deberse a necesidades funcionales del cabildo o de los grupos de poder que buscaban recompensar a sus aliados dándoles una responsabilidad y cuota de poder. 14. Todos los linajes de caciques concentraron su presencia en los oficios de la cabecera. Y dentro de éstos, en el cargo de gobernador, patrimonio casi exclusivo de ellos, entre 1700 y 1770, momento en el que principales de
  5. 5. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Conclusiones. Los objetivos de la nobleza indígena tepexana 303 origen macehual, con una carrera política a sus espaldas, acceden al mismo. A pesar de los intentos por evitar en el cabildo “vicios hereditarios”, lo cierto es que el cargo de gobernador es ocupado por las diferentes generaciones de una misma familia, aunque no siempre de manera continuada. Ambos grupos de poder ejercen como tales casi a la par, aunque les diferencia la naturaleza del control: directo, en el caso de los Moctezuma y, delegado, en algunos casos, cuando se trata de los Luna. La presencia de caciques en el resto de la estructura del gobierno se diluye, alternándose con los principales por oficio o méritos, miembros de los dos principales grupos de poder. 15. El cargo de gobernador implicaba la obtención de lucrativos beneficios. Las posibilidades eran infinitas. Desde incrementar un preexistente patrimonio personal, hasta acceder a recursos con los que previamente no se contaba. De una forma u otra, ninguno de los individuos que ocupó dicha posición salió pobre por los gastos que en la causa pública tenían que poner de su propio caudal. Si en un momento dado tuvieron que pagar un descubierto de tributos o celebrar las festividades del pueblo, por otro lado, ya se encargaban después de recuperarlo. Mientras les interesó, los caciques tepexanos persiguieron el control directo del cargo de gobernador. Cuando se inicia el proceso de emancipación de los sujetos y Tepexi pasa solamente a controlar 7 pueblos, la inversión, en relación con los beneficios, probablemente dejó de ser rentable. 16. Los miembros del gobierno tepexano se dedicaron durante su mandato al desarrollo de una serie de actividades en las que se conjugaba el interés común y el propio y que no difieren en exceso de las de otras jurisdicciones. De importancia era la gestión y posterior justificación de los recursos económicos de la comunidad, procedentes de los tributos, los bienes de comunidad, las limosnas y, cuando las circunstancias lo requerían, de las derramas. El principal gasto se debía a la celebración de las festividades religiosas, calificado de superfluo por las autoridades españolas, pero una fuente de rentabilidad económica y política para los gobernadores. La asistencia a la doctrina, la práctica de repartimientos de mercancías, la resolución de pleitos y la reparación de infraestructuras completan las prácticas habituales, junto a otras puntuales como la creación de escuelas para la castellanización de los indios de la jurisdicción. En definitiva, una idea ha impregnado toda la investigación: la nobleza indígena desarrolló toda una serie de estrategias orientadas a perpetuar su posición de predominio social. En este sentido, nuestro interés se ha centrado en determinar cuáles fueron éstas y, lo más importante, si les permitieron la consecución de sus objetivos o no. Un aspecto que hemos abordado desde
  6. 6. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 304 diferentes perspectivas: las relaciones familiares y sociales, los patrimonios y la participación en los diferentes ámbitos de la administración virreinal. Pero que, sin embargo, todas ellas no remiten a lo mismo: el uso del poder y sus beneficios. Para nuestra jurisdicción, hablar de ello implica necesariamente hacer referencia a la familia Moctezuma y principalmente, a D. Juan de Moctezuma I, la persona más poderosa en Tepexi durante el periodo analizado. Y es que una licencia que nos habla de las extensiones que podía llegar a alcanzar su poder es la declaración que hace, sin complejos, de que si otros, como D. Francisco de Luna, eran caciques era porque él se lo permitía. Asimismo, profundizar en la configuración de las relaciones de poder pasa por entender la dinámica de los “grupos de poder” y por el hecho de que para éstos la línea de separación entre el poder que emanaba de recursos públicos y el que emanaba de recursos privados era muy delgada. Aunque la Corona fragmentó el poder local en dos instituciones, el cabildo y el cacicazgo, las dos representaban lo mismo: vías de acceso a recursos que producían ganancias y se traducían en un aumento de poder económico, el cual permitía comprar voluntades y ganarse lealtades. Al final, el dinero y las relaciones eran la clave para disfrutar de un alto nivel de vida. No obstante, las mismas estrategias no siempre dieron los mismos resultados y los caciques de Tepexi corrieron diferente suerte. Cada uno, dentro de sus posibilidades, optó por un camino: D. Juan de Moctezuma I y su descendencia ejerciendo su poder en el gobierno de Tepexi y el entorno local, D. Francisco de Luna y su familia trasladándose a México a causa del nombramiento de éste como intérprete general de la Real Audiencia de México. Mientras los Cruz se enfrentan al despojo de sus propiedades por el poderoso Marquesado de Selva Nevada, a ellos la decisión de arrendar sus tierras a los jesuitas les salió muy cara. Y, por último, los Cebrián eligiendo dejar de ser caciques y acogiéndose a su ascendencia española y a su reconocimiento legal como tal. Estos destinos podemos interpretarlos desde diferentes perspectivas: para unos significará la decadencia de la nobleza indígena de Tepexi de la Seda. Sin embargo, para nosotros lo relevante no es la permanencia de su identidad como caciques, sino como propietarios, para concluir sobre el éxito o el fracaso de su principal objetivo: mantenerse en una situación de predominio social. Lo interesante son las personas, sus relaciones familiares y sociales, así como sus patrimonios y cargos en la estructura administrativa. Esto determina el poder de un grupo social. El seguimiento de sus linajes más allá de una denominación o categoría es el camino del que no nos debemos desviar.

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