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La investigación que ahora se presenta, no es un estudio sobre el pueblo de indios de Tepexi de la Seda, sino sobre su nobleza.
En cuanto al marco geográfico se refiere, esta tesis se circunscribe a la cabecera de república de Tepexi de la Seda y a los treinta y un pueblos sujetos bajo su jurisdicción.

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La Nobleza Indígena de Tepexi de la Seda Durante el Siglo XVIII. La Cabecera y sus Sujetos 1700-1786 / CAPITULO 1 Espacios de Poder: La Cabecera y sus Sujetos

  1. 1. 13 Capítulo 1 ESPACIOS DE PODER: LA CABECERA Y SUS SUJETOS Los pueblos de indios son el principal escenario en el que se desarrollaron las historias vitales de los miembros de la nobleza indígena, comúnmente conocidos como caciques y principales1 . En nuestro afán por investigar las estrategias que desarrollaron para perpetuarse en una posición socioeconómica privilegiada, consideramos que nuestro primer punto de atención debían ser los espacios de actuación en las que éstas se llevaron a cabo. No olvidemos que la dinámica de jerarquizacion y fragmentación de las jurisdicciones, que protagonizan los pueblos de indios durante el siglo XVIII principalmente, son un reflejo de las relaciones de alianza y confrontación entre los grupos de poder que los habitan2 . Es un proceso que tiene una repercusión evidente en el incremento o disminución del poder político local y, lo que es más importante, en aquellos que lo detentan3 . 1 El conocimiento que tenemos en la actualidad sobre la nobleza indígena novohispana se debe en gran parte a las investigaciones sobre los pueblos de indios. Desde que Gibson publicará en 1952 Tlaxcala en el siglo XVI (1991) se inició una tendencia, en alza aún hoy día, por la cual las investigaciones etnohistóricas sobre la época virreinal han circunscrito su ámbito de estudio al entorno local. Dentro de este perfil, para la zona de Puebla, caben destacar los trabajos de Martínez (1984) sobre Tepeaca, Dehouve (1984, 1988 y 1990) sobre Tlapa, García Martínez (1987) sobre la sierra norte de Puebla y Hoekstra (1993) sobre el valle de Puebla. 2 La variable espacio es una dimensión más en la que se reflejan las relaciones desiguales de poder. La introducción de esta perspectiva no se produce hasta los años sesenta del siglo XX, con la publicación del libro de Gibson en 1964 Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810 (1978). A partir de este momento se convierte en algo más a tener en cuenta en las investigaciones etnohistóricas dedicadas a la época virreinal. Sin embargo, solamente algunos autores le han otorgado una verdadera relevancia en sus discursos, más allá de su consideración como mero telón de fondo para el análisis de otras cuestiones como el cabildo o la tenencia de la tierra, por ejemplo. En esta línea mención destacada merecen los trabajos de García Martínez (1987 y 1992). 3 Según García Martínez (1987: 214): “La estructura del espacio surgido de la experiencia colonial dio lugar a una manifestación espacial de los conflictos políticos (...). La identificación espacial de los diversos grupos se volvía tanto más significativa cuanto mayor y más precisa era la individualización y delimitación de los espacios que les correspondían. En la medida en
  2. 2. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 14 En este sentido, este primer capítulo tiene una doble finalidad. Por un lado, servir de introducción a los lectores en el marco espacial de esta investigación, y por otro, analizar la configuración espacial de Tepexi4 de la Seda (en la actualidad Tepexi de Rodríguez)5 . Para ello, definiremos las características generales del territorio, para después concretar la organización y jerarquía de la jurisdicción política y religiosa, y finalizar explicando el proceso de fragmentación y separación de los pueblos sujetos a la cabecera. La descripción que Villaseñor (1992 [1746]: 251-252) hizo de Tepexi de la Seda nos permite un primer acercamiento al escenario en el que se enmarcarán los acontecimientos que iremos desgranando a lo largo de los siguientes capítulos. “De la Jurisdicción de Tepexi de la Seda y sus Pueblos. Latitud 19 gr. 16 min.: longitud 275 gr. 31 min. Al sureste de la Capital de México en distancia de cuarenta leguas está situado en cálido temperamento el pueblo y cabecera de Tepexi de la Seda; diéronle este sobrenombre por la mucha que antiguamente se beneficiaba en su distrito, pero en la actualidad sólo le ha quedado la memoria de la opulencia que gozaba en tan estimable comercio, ignorándose la causa de que totalmente se haya perdido, aunque seguramente se puede inferir, que sería por la desidia con que se tratan muchas cosas, que cultivadas servirían de alivio común del Reino, pues se verifica no ser el defecto de la tierra, que por la mayor parte es pingüe, fértil y amena, sino de sus habitadores, no inclinados todos al trabajo y cultivo de ella. Poco tenemos, que decir de esta jurisdicción, pues es tan corta, que solo se reduce a la cabecera de Tepexi, y algunos barrios y pueblos pequeños que le hacen círculo, bajo el gobierno de su alcalde mayor, y del gobernador y oficiales que componen la república de los indios; hay en ella un convento de religiosos dominicos, a su cargo está la administración espiritual de la feligresía que comprende la jurisdicción, cuyo número de vecinos llega hasta las cien familias de españoles, mestizos y mulatos y un mil quinientos setenta de indios del idioma mexicano. que el ordenamiento colonial tendía a la concentración de la población y de las funciones centrales haciendo la posición y el papel de los sujetos algo muy fácilmente perceptible en el conjunto de cada pueblo, se hacía más y más clara la dimensión espacial de los conflictos. Además en el seno de los cuerpos de república había la posibilidad de que las facciones se identificaran con las diversas subdivisiones de los pueblos (...) para cualquier facción disidente podía ser muy útil la táctica de concentrar a sus partidarios en una de estas subdivisiones”. 4 Tepexi o Tepeji es un topónimo formado por las palabras nahuas “Tetl” (piedra) y “Pexic” (partir o cortar), que unidas hacen el nombre “Tepexic” (“roca partida o escarpada”) (Citado en Jäcklein, 1978: 22). 5 Tras la guerra de reforma (1857-1860) el Congreso del Estado de Puebla decide cambiar el complemento "de la Seda" por "de Rodríguez" en honor al coronel Prudencio Rodríguez, originario de Tepexi, por su participación en ésta al mando de las fuerzas constitucionalistas. Véase “La guerra de reforma en Tepexi” en Aguilar (1999).
  3. 3. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 15 Goza el pueblo y sus términos de razonable fertilidad, pues no escasea la tierra, flores, frutas y hortalizas al beneficio de las aguas con que algunos ríos que la cruzan, ni menos carece de comercio, aunque moderado, porque a más de las crías de ganado mayor y semillas, que se dan en varios ranchos de labor, hacen muchos tejidos de algodón a que se aplican los indios. Aunque sólo la expresada es la cabecera de este partido, por cuanto en ella hay sólo gobernador, tiene a su sujeción muchos pueblos pequeños intitulados barrios, y asimismo repartidos en su territorio muchos ranchos y haciendas de labor y cría que son las que hacen el número de españoles, mestizos y mulatos ya dicho, y el de los indios pues no sólo están congregados los numerados en su pueblo sino en el distrito de toda la jurisdicción. Las sierras de que está poblada tiene señales de mineral, pero no se ha talado la tierra con curiosidad, aun sin embargo de ser raíces y origen de algunos Reales de Minas que hay en su cordillera a larga distancia, y se trabajan, pero el tiempo denotará con el traqueo, si se aplican, lo que encierran sus centros”.
  4. 4. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 16 MAPA 1. Ubicación de Tepexi de la Seda en el Estado de Puebla (Fuente: elaboración propia). N PUEBLA Oaxaca Guerrero Veracruz Morelos Edo.México Tlaxcala Hidalgo
  5. 5. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 17 1.1. Las características generales del territorio El territorio que estuvo bajo el control de la cabecera de Tepexi de la Seda estaba ubicado en la parte sur del actual Estado de Puebla (MAPA 1), a una altura que oscila entre los 1.440 y los 2.380 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) y a 91 Km. de Puebla de los Ángeles, la capital del Estado. Está localizado en una extensa llanura conocida como llanos de Tepexi, la cual limita al norte con el valle de Tepeaca, al sur con la sierra de Acatlán, al este con la sierra de Soltepec y el valle de Tehuacan, y al oeste con el valle de Matamoros y la depresión de Valsequillo. Su relieve destaca por su carácter accidentado, siendo general en ella la existencia de barrancos, cerros y lomas de altura considerable (IMAGEN 1), los cuales servían de referencia para los linderos y limites jurisdiccionales en la época colonial. IMAGEN 1. Vista panorámica de Tepexi en 1939 (Fuente: <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/fotos1930> consulta, 3 de octubre de 2004). La textura del suelo es de tipo peñasco, calcárea e irregular; la vegetación es escasa, y se caracteriza por un clima templado que oscila entre el cálido seco y el cálido húmedo en época de lluvias, entre los meses de mayo y octubre (IMAGEN 2) 6 . 6 Agradecemos a Felipe Falcón la cesión de esta fotografía.
  6. 6. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 18 IMAGEN 2. Alrededores de Tepexi (fuente: Felipe Falcón © 2003) Asimismo forma parte de la cuenca del río Atoyac, una de las más importantes del actual Estado de Puebla. En él se encuentran algunos ríos, los cuales son en general poco caudalosos. Entre ellos, destaca el río Axamilpa (IMAGEN 3), no solo por ser uno de los más tempranos en registrar actividad humana en la zona, sino porque en sus orillas se fundaron tanto Tepexi de la Seda como su antecedente prehispánico, Tepexi el Viejo7 . IMAGEN 3. Río Axamilpa (Fuente: <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> consulta, 2 de octubre de 2004). 7 Véase: - Aguilar (1999) y Gerhard (2000 [1972]: 92). - En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004).
  7. 7. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 19 1.2. La cabecera: el centro del poder regional Desde su fundación en el siglo XVI hasta que se inició el proceso de fragmentación espacial en la segunda mitad del siglo XVIII, el pueblo de Tepexi de la Seda fue el centro del poder político y religioso de la región. Es decir, ostentó la categoría de cabecera por partida triple, como sede de una alcaldía mayor, de una república de indios y de una doctrina y/o curato8 . Antes de definir los límites y componentes de cada jurisdicción, vamos a describir el espacio central del poder regional: la cabecera. Tepexi de la Seda es un pueblo de origen colonial. Sobre cuál fue la fecha de traslado de la población a Tepexi de la Seda existe un debate, tal y como recoge Jäcklein (1978: 20), quien además aporta su opinión: “Cook de Leonard (…) opina que el traslado de la población desde Tepexi el Viejo a Tepexi de la Seda, tuvo lugar en 1503, después de la derrota de los popolocas por los mexicanos. Gorenstein, basándose en sus excavaciones en Tepexi el Viejo, dice que el traslado tuvo lugar poco después de 1520. No hay documentado utillaje en la época colonial en Tepexi el Viejo. Además existe la posibilidad de que el abandono de Tepexi el Viejo fuese un proceso gradual”. Por el contrario Aguilar (1999) señala este momento en 1537, mientras que en la monografía publicada sobre el municipio de Tepexi de Rodríguez (VV.AA., 2004) se habla de 15369 . La ausencia de referencias documentales en estas dos últimas publicaciones, no nos permite determinar las fuentes en las que se fundamentan sus argumentos. Sin embargo, lo cierto es que Tepexi el Viejo nunca fue abandonado del todo. Los tepexanos desplazaron su residencia, pero no dejaron sus tierras, tal y como pone de manifiesto el pleito entre el común de Tepexi y el cacique D. Juan de Montezuma I (GENEALOGÍA 4)10 de 173111 . Fue fundado en torno al preexistente convento de Santo Domingo de Guzmán (véase imagen 8, pág. 27) con el fin de congregar a la población de la zona en un lugar más accesible que favoreciera los objetivos de la Corona. Como ya hemos comentado, sus habitantes habían residido, hasta el momento, en el centro prehispánico de Tepexi el Viejo, el cual estaba ubicado a 8 8 En las fuentes se utilizan ambos términos de manera indistinta para referirse a la jurisdicción eclesiástica. 9 En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004). 10 Para consultar las diferentes genealogías a las que iremos haciendo referencia en el texto, a partir de ahora, véase el APÉNDICE A (págs. 305-342). 11 Para profundizar véase Autos que sigue el común de Tepexi contra D. Juan Moctezuma sobre unas tierras en Tepexi el Viejo (ANP, Prot. nº 1 TR, año 1731).
  8. 8. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 20 kilómetros en dirección poniente del nuevo asentamiento colonial. Éste, al igual que su precedente, se fundó a orillas del río Axamilpa. Con este traslado, la cabecera colonial se instaló en la ruta que iba al sur, hacia San Juan Ixcaquistla, Acatlán y Huajuapan, así como hacia la Mixteca y la región Zapoteca. Por lo tanto, fue un centro de paso, tanto hacia la región de Oaxaca, como hacia la ciudad de Puebla. Los diferentes caminos reales que atravesaban Tepexi servían de enlace entre esta cabecera y sus poblaciones sujetas, así como con las jurisdicciones colindantes. Su ubicación en una zona agreste y escarpada a 1700 m.s.n.m., predeterminó que la traza de sus calles se configurase bajo el condicionamiento del entorno y la construcción religiosa. “La traza de Tepexi es semi-regular octagonal en la que el trazo de calles se adaptan a las pendientes pronunciadas del terreno; sus manzanas tienden al rectángulo irregular a diferencia del rectángulo perfecto de las manzanas de la ciudad de Puebla, es una ciudad cuyo crecimiento urbano se ha visto limitado por lo agreste del terreno que es cruzado por barrancas y arroyuelos” (En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> - consulta, 2 de octubre de 2004). Como se puede observar en el plano de Tepexi (PLANO 1), entre la traza de vías principales y secundarias que configuran su esqueleto, destacan dos calles. Desde la ciudad de Puebla, se accede al mismo por una vía escarpada, la calle Defensores del 6 de julio (1). En la intersección de ésta con la calle 16 de Septiembre (4) se encuentra la Plaza Principal (3), en la cual se ubica el centro del poder político, el Palacio Municipal, también conocido como Palacio de Moctezuma (2). Al continuar por dicha calle (4), se encuentra en primer lugar, el segundo espacio abierto de la cabecera, la Plaza del Mercado (5), y unos pasos más allá el convento e Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (6), centro del poder religioso.
  9. 9. 21 1 LEYENDA 1. Vía de acceso. Calle Defensores del 6 de julio. 2. Palacio Municipal o Palacio de Moctezuma. 3. Plaza Principal. 4. Calle 16 de septiembre. 5. Plaza del Mercado. 6. Convento e iglesia de Santo Domingo de Guzmán. 7. Casa de Moctezuma. Barrio de San Sebastián. 3 4 5 6 A 5’ andando del centro 7 O N E S Fuente: elaboración propia. PLANO 1. El centro de Tepexi 2
  10. 10. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 22 Solamente nos queda por hacer referencia a un punto del plano: la Casa de Moctezuma (7) ubicada en el barrio de San Sebastián, a unos 5 minutos andando desde el centro, aproximadamente, la cual, perteneció a los caciques de la familia Moctezuma, como indica el nombre por el que actualmente es conocida. Dicho esto, cabe destacar que aunque Tepexi es un pueblo de nueva planta fundado en la colonia, nos encontramos con que, al contrario de lo habitual, los poderes civiles y eclesiásticos no están concentrados alrededor de la Plaza Principal; por el contrario, uno de los elementos que predeterminó la traza de la cabecera fue la preexistencia del convento (véase imagen 8, pág. 27) en el espacio que actualmente ocupa. De hecho, la importancia de la construcción religiosa era tal que no se pensó en levantar una iglesia en la plaza, sino junto al convento (véase imagen 7, pág. 26). De esta forma, nos encontramos con una separación espacial de las sedes de los dos poderes (IMAGEN 4). IMAGEN 4. Calle 16 de Septiembre (Fuente: <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/fotos1930> consulta, 3 de octubre de 2004). Iglesia y convento de Santo Domingo GuzmánPalacio Municipal
  11. 11. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 23 IMAGEN 5. Palacio Municipal en 1926 (Fuente: <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/fotos1930> consulta, 3 de octubre de 2004). IMAGEN 6. Palacio Municipal en la actualidad (Fuente: <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/panoramicas> consulta, 16 de noviembre de 2005).
  12. 12. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 24 El actual Palacio Municipal o Palacio de Moctezuma12 (IMÁGENES 5 y 6) fue, por lo tanto, el espacio donde residía el poder del alcalde mayor y del gobierno indio de Tepexi13 . Es decir, en él se ubicaban las llamadas casas reales, en las cuales los alcaldes mayores tenían ubicada su oficina y vivienda (Borah, 1985: 66). No obstante, durante su existencia, albergó varios espacios que con diferentes funciones convivieron en el mismo edificio: las casas de cabildo, la cárcel, las casas de comunidad y el hospital14 . Este edificio, cuya construcción se inició en el siglo XVI, es de grandes dimensiones, consta de dos plantas y un portal de 17 arcos15 . Sobre las distancias entre unos espacios y otros, la documentación nos aporta algún dato aislado, como por ejemplo, que entre el corredor de las casas 12 En 1999 sufre graves daños a causa del gran seísmo del 17 de junio. Por razones desconocidas, las autoridades municipales toman la opción de demolerlo, en lugar de conservarlo y consolidar su estructura, quedando solamente en pie la fachada. En 2003 se inicia un proyecto de reconstrucción de este edificio que finaliza en 2004, en el que se trató de respetar al máximo el original, tal y como los arquitectos encargados del proyecto nos explicaron en un recorrido por su interior, cuando aún no se había efectuado la reubicación de las dependencias municipales (comunicación oral: abril 2004). Agradecemos a las autoridades de Tepexi el habernos facilitado el acceso, especialmente a la Mtra. Aurora Hernández (Directora de la Casa de Cultura de Tepexi de Rodríguez). 13 Aunque éste era el espacio formal, lo habitual es que los asuntos de gobierno (entregas de tributos u otros negocios, etc.) se despachasen en la casa del gobernador (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 8: 97-98 pp.). 14 No hemos podido determinar si estamos hablando de la misma casa de la comunidad y hospital en cuya construcción se vio implicado D. Tomás Gerson. Este cacique de Tecamachalco es nombrado en 1592 juez gobernador de Tepexi para poner orden a las malversaciones del gobernador D. Francisco de Moctezuma. Sobre él, Jäcklein (1978: 146-147) nos dice que: “Como en Tepexi no pudo imponerse en lo político, pretendió sobresalir por su actividad constructora en la región impulsando p.e. la edificación de una casa de comunidad y de un hospital de indios. En ambos proyectos fracasó; D. Francisco logró interrumpir la construcción del hospital, por más que ya estaba empezada y que los indios naturales, los caciques y principales de Tepexi estaban completamente de acuerdo. El virrey ordenó al corregidor que hiciera un parecer jurado sobre el asunto y que, junto con el vicario del monasterio, calculara los gastos para continuar la construcción del hospital de indios. Se desconoce si se hicieron los cálculos; en todo caso no se continuó la obra del hospital de indios tan necesaria para Tepexi. En el mismo año se exigió al corregidor de Tepexi que construyera las casas de comunidad. Tenía que comunicar el lugar exacto, las dimensiones, los gastos, así como el tiempo necesario para construir la real audiencia proyectada (…). Poco después se empezaron a construir las casas de comunidad, acontecimiento que conmemora una placa en una de las casas de la plaza de Tepexi”. 15 En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004).
  13. 13. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 25 reales y la sala de cabildo16 había unas doce varas, es decir, más de 10 metros17 (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 8: 190 p.). En cuanto a la iglesia de Santo Domingo de Guzmán (IMAGEN 7), sede del poder eclesiástico, sabemos que su construcción fue iniciada por los franciscanos en 1550 y continuada por los dominicos a partir de 1591. La construcción combina elementos arquitectónicos característicos de ambas órdenes religiosas. En la monografía del municipio (VV.AA., 2004) se recoge la siguiente descripción sobre el convento (IMAGEN 8) preexistente a la fundación de Tepexi de la Seda y a la iglesia que se levanta años más tarde: “El claustro del convento está orientado al norte; la capilla es la tercera Orden Dominica y se ubica al sur; el claustro con fuente poligonal al centro y en el claustro solo queda un corredor cerrado; los demás están construidos. La nave no se apoyaba sobre columnas sino en arcos contrafuertes, fue construida con piedra escamelada cortada en sillares irregulares y rectangulares. La sección de las bóvedas de unos 50 cm. fueron pegados con argamasa, originalmente debió de haber sido techada con madera. Posteriormente, se colocaron los contrafuertes y se construyeron las bóvedas de cal y canto. Existen restos de lo que fueron bóvedas de claustro, en donde se ubica el patio. Formaban un pórtico alrededor de este y estaban sostenidos por columnas, rematadas en las intersecciones con bóvedas de esquina. La iglesia tiene diversas intervenciones y modificaciones en cuanto a su estructura original. Estas adecuaciones y alteraciones, se deben en gran medida a cambios primero por la secularización de la región y en segundo lugar por los cambios funcionales. A través del tiempo se han ido agregando nuevas construcciones, no siempre con fortuna han contribuido a conformar un conjunto ecléctico. Aún conservando en parte el edificio original, es de una lectura arquitectónica muy complicada18 ”. Los dominicos nombraron a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden, como patrón y protector de Tepexi de la Seda. Su festividad se celebraba a principios del mes de agosto. Esta preferencia se mantuvo hasta finales del siglo XVIII, momento en el que la devoción del pueblo se inclinó hacia la imagen del Señor de Huajoyuca, y los dominicos fueron desplazados por el clero secular19 . 16 También denominada sala capitular (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 8: 99 p.). 17 1 vara vulgar (castellana o mexicana) = 0.836 m. (García Castro, 1999: 17). 18 En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004). 19 La imagen de este Cristo estaba originariamente ubicada en la ermita de Huajoyuca, una de las visitas de Tepexi. Pero cuando se difunden los milagros de éste, su imagen es trasladada a la iglesia de Santo Domingo (8 de mayo de 1806), a una capilla lateral de la misma. Véase en: Internet <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/momento369> (consulta, 5 de enero de 2006).
  14. 14. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 26 IMAGEN 7: Iglesia de Santo Domingo de Guzmán20 (Fuente: Felipe Falcón © 2003) 20 Agradecemos a Felipe Falcón la cesión de esta fotografía.
  15. 15. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 27 IMAGEN 8. Ruinas del convento de Santo Domingo de Guzmán (Fuente: <http://www.geocities.com/tepexiderodriguez/convento> consulta, 27 de septiembre de 2006).
  16. 16. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 28 Esta construcción de grandes dimensiones es, junto con el Palacio Municipal, la principal referencia visual del visitante cuando se aproxima a Tepexi21 . Ambos edificios reflejan, por lo tanto, la posición jerárquica de Tepexi de la Seda como cabecera. Ya indicamos, que este estatus lo ostentaba por una triple vertiente, ahora es el momento de centrarnos en cada uno de los espacios que permanecieron bajo su jurisdicción. 1.3. La alcaldía mayor La alcaldía mayor22 de Tepexi de la Seda dominaba el territorio que actualmente abarcan once municipios. Éstos son: Tepexi de Rodríguez, Molcaxac, Juan N. Méndez, Ixcaquistla, Coyotepec, Ahuatempan, Atexcal, Cuayuca de Andrade, Zacapala, Huatlatlauca y Huehuetlán. Estimamos que este espacio abarcaba una extensión de 2694,28 Km2 aproximadamente23 y delimitaba con las jurisdicciones de Tecali, Tepeaca, Tehuacan, Guaxuapa, Acatlán e Izucar. Bajo su administración no estuvieron solamente dicha cabecera y sus poblaciones sujetas, a las que haremos referencia más adelante, sino que las cabeceras de Huatlatlauca y Huehuetlán (véase mapa 2, pág. 39), con sus respectivos sujetos, también formaron parte de la misma. Éstas pasaron a estar 21 En: Internet <www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004). 22 Hasta 1557, momento en el que pasó definitivamente a estar bajo el control de la Corona, Tepexi fue el centro de una encomienda. Se cree que el primer encomendero pudo ser Pedro de Carranza, mayordomo de Cortés. En 1537, cuando queda vacante, pasa a manos de Martín Cortés. Hacia 1542 tiene un corregidor que por el año 1665 pasa a denominarse alcalde mayor, convirtiéndose en la sede de la alcaldía mayor, que en 1786 se transforma en una subdelegación de la intendencia de Puebla (Gerhard, 2000 [1972]: 290 y Jäcklein, 1978: 21-22). 23 Esta cifra la hemos obtenido de la suma de las extensiones de los once municipios actuales que en su momento configuraron la jurisdicción: MUNICIPIOS KM2 1. Tepexi de Rodríguez……………………………………………………………412,05 2. Atexcal…………………………………………………………………………...395,46 3. Zacapala…………………………………………………………………………..392, 92 4. Ahuatempan………………………………………………………………………289, 58 5. Huehuetlán………………………………………………………………………..264, 08 6. Juan N. Méndez…………………………………………………………………...242, 38 7. Cuayuca de Andrade……………………………………………………………..160, 75 8. Ixcaquistla………………………………………………………………….…….173, 49 9. Molcaxac…………………………………………………………………………133, 95 10. Huatlatlauca………………………………………………………………………126,29 11. Coyotepec……………………………………………..………………………….103, 33 FUENTE: VV.AA., 1988.
  17. 17. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 29 anexadas a la alcaldía mayor con la condición de agregadas24 al menos a partir de 1701 (AHJP, 2609: 1), es decir, algunas décadas antes de las que planteó Gerhard (2000 [1972]: 229), quién señaló este momento entre 1743 y 1770. No obstante, nuestra investigación se centrará exclusivamente en la cabecera de Tepexi y sus sujetos25 . La extensión del territorio que abarcaba la alcaldía dificultaba una administración directa y eficaz en manos de una sola persona; por ello, se designaron para cada una de las cabeceras agregadas un teniente encargado de ejercer el poder en nombre del alcalde mayor26 . En el CUADRO 1, hemos recogido un listado de los alcaldes mayores de Tepexi entre 1700 y 1786. Dado que su elaboración ha sido fruto de la recopilación de referencias dispersas y puntuales en la documentación, no contamos con datos para todos los años. Sin embargo, sí nos permite sacar algunas conclusiones a priori. En un período de 86 años la alcaldía mayor de Tepexi de la Seda fue ocupada por al menos 18 individuos distintos, cuya permanencia en el cargo fue prolongada y variable, de forma que llegaban a ocuparlo durante espacios que abarcan entre dos y seis años27 . Es decir, permanecieron el suficiente tiempo como para hacer rentable su posición, recuperando la inversión inicial que les costaba hacerse con el puesto. Esta circunstancia derivó en una dinámica en la que los alcaldes mayores explotaron su provincia como un negocio, mediante formas legales e ilegales (Borah, 1985: 37), e incumpliendo gran parte de las predisposiciones generales que juraban en la toma de posesión del cargo28 . De manera que tuvieron una participación activa en las relaciones de poder de la jurisdicción que administraban y fueron parte integrante de los grupos de poder29 . 24 Se hizo uso de este procedimiento con la finalidad de ahorrar el gasto de sueldos al fisco (Borah, 1985: 51). 25 Para profundizar en el motivo de dicha decisión véase la Introducción de este trabajo. 26 Para más información sobre los puestos auxiliares en las alcaldías mayores, consultar Borah (1985: 51-64). 27 La periodicidad legal establecida para el ejercicio de este cargo fue modificada a lo largo de la época virreinal en función de las necesidades de cada momento. Cuestiones como la reducción de gastos (viajes, residencias, etc.) determinaron que se pasará de espacios de gobierno de uno a cinco años. Para profundizar véase Borah, 1985: 37-39. 28 Están resumidas y detalladas en Borah, 1985: 42-44. 29 En el apartado 2.4 analizaremos la composición de los grupos de poder existentes.
  18. 18. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 30 CUADRO 1. Alcaldes mayores de Tepexi de la Seda (1700-1786) AÑO ALCALDE MAYOR FUENTE 1700 Sin datos Sin datos 1701 D. Rafael Cortés AHJP, 2609: 1 1702-1708 Sin datos Sin datos 1709-171330 D. Juan Teodoro Prieto AHJP, 2696:1 AHJP, 2713:1 AGN, Intestados, Vol. 9, Exp. 4:112v AGN, Indios, Vol. 38, Exp. 230: 307 AGN, Indios, Vol. 39, Exp. 82: 145v 1714-1715 Sin datos Sin datos 1717-1718 D. Ignacio González de Lasarte AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd.1: 31 AGN, Tierras, Vol. 3546, Exp. 1, Cd. 6: 38v 1719-1721 D. José de Azcona y Villegas AHJP, 3027:5 AHJP, 2913: 1v AHJP, 3812: 25 1722-1726 Sin datos Sin datos 1727-1728 D. Bartolomé de Terreros y Trejo AHJP, 3027: 1 AGN, Tierras. Vol. 3418, Exp. Único: 98 1729 D. José de Azcona y Villegas AGN, Tierras, Vol. 3546, Exp. 1, Cd. 5: 25v 1730-1731 D. Pedro de Rivera Márquez AHJP, 3112: 1 ANP, Prot. nº 1, TR (1731-1754): 2 p. 1733 Sin datos Sin datos 1734 D. Pedro de Rivera Márquez31 D. Felipe Gómez Camacho AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 6: 179 p. AGN, Tierras, Vol. 1586, Exp. 4: 7 p. 1735-1738 D. Felipe Gómez Camacho32 AGN, Tierras, Vol. 1586, Exp. 4: 29 p. AGN, Tierras, Vol. 3546, Exp. 1, Cd. 5: 25v AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 10v 1739-1740 Sin datos Sin datos 1741-174433 D. Juan González de Villegas AHJP, 3396: 1 AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd. 2: 72. AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 3 1745 Sin datos Sin datos 1746-1747 D. Juan Antonio de Oya AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 2: 59 y 103 pp. 1748 Sin datos Sin datos 1749-1751 D. Antonio de los Ríos Maticorena APTR, LB, Vol. 20: 12v AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 6: 218 y 225 pp. 1752-1756 Sin datos Sin datos 30 El dato para 1711 lo deducimos de que el año anterior y el posterior tenemos documentado que era el titular del cargo. 31 Dato del 30 de diciembre de 1734. 32 Los datos de 1737 y 1738 lo deducimos de una declaración de D. Juan de Moctezuma I. 33 El dato para 1743 lo deducimos de que el año anterior y el posterior tenemos documentado que era el titular del cargo.
  19. 19. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 31 AÑO ALCALDE MAYOR FUENTE 1757-176034 D. Juan Fernández de Velasco AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd. 1: 25v AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 2: 5 y 39 pp. 1761 D. Antonio Pascual Borja AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 7: 1 p. 1762 D. Antonio Pascual Borja D. José Gómez de Algarín35 AGN, Tierras, Vol. 887, Exp.2: 18v AGN, Tierras, Vol. 1586, Exp. 4: 300 p. 1763 D. José Gómez de Algarín AGN, Civil, Vol. 184, Exp. 7: 58 p. 1764 D. José Gómez de Algarín D. Pedro Regalado de Pliego y Valdés AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 4: 2 p. AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 2: 41 p. 1765-177036 D. Pedro Regalado de Pliego y Valdés AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 3: 19 y 52 pp. AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 7 AHJP, 4100: 3 1771-177737 D. Juan de Herreros AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 168 y 184 AHJP, 4189: 1 AGN, Tierras, Vol. 3546, Exp. 1, Cd. 3: 63v AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd. 5: 19 1778-1779 D. José de Medina y Sarmiento AGN, Tierras. Vol. 3418. Exp. Único: 94 AHJP, 4577: 5 1780-1781 D. José María de Ledos AHJP, 4700: 1 AGN, Indios, Vol. 69, Exp. 251: 124v 1782-178638 D. Antonio de Molina AHJP, 4802: 1 AHJP, 4961: 1 AHJP, 5118: 1 AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 7 Para muchos de estos individuos, la alcaldía mayor de Tepexi era una estación de tránsito en su carrera política, la cual le abría camino hacia ciertos recursos que favorecían su ascenso social y económico. D. Juan González de Villegas (1741-1744)39 aparece en 1757 como dueño de una hacienda de ganado mayor y menor de nombre San Lucas en la propia jurisdicción de Tepexi. Una entre otras que tenía en jurisdicciones como Tepeaca (AGN, Tierras, Vol. 1586, Exp. 4: 206 y 221-222 pp.). Otros casos son el de D. Juan Fernández de Velasco (1757-1760), quien en 1771, siendo abogado de los 34 El dato para 1758 lo deducimos de que el año anterior y el posterior tenemos documentado que era el titular del cargo. 35 Dato del 14 de abril de 1762. 36 Los datos para 1767 y 1768 los deducimos de que los años anteriores y posteriores a estos tenemos documentado que era el titular del cargo. Asimismo, sabemos que años después de ser alcalde mayor ejerció como apoderado de los caciques de la Cruz en el pleito por tierras con el Marquesado de Selva Nevada (AGN, Tierras, Vol. 3418, Exp. Único: 125-125v). 37 El dato para 1776 lo deducimos de que el año anterior y el posterior tenemos documentado que era el titular del cargo. 38 El dato para 1784 los deducimos de que los años anteriores y posteriores a estos tenemos documentado que era el titular del cargo. 39 Es posible que existiese un vínculo de parentesco entre éste y otro alcalde mayor precedente: D. José de Azcona y Villegas (1719-1721 y 1729).
  20. 20. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 32 reales consejos, es nombrado alcalde mayor de Orizaba por el virrey Marqués de Croix. También había estado al frente de Izúcar (AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 3: 118v-120). D. Antonio Pascual de Borja (1761-1762), el cual había sido previamente (1759) alcalde mayor de Tetela y Xonotla (AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 4: 84-86) y a posteriori (1774 y 1781) de Zacapualca y su agregado Ixcateopan (AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 11: 344-344v y AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 12: 474-482 y 515-519). Y por último, D. Pedro Regalado de Pliego y Valdés (1765-1770) quien, tras finalizar su mandato en Tepexi de la Seda, es nombrado en 1771 alcalde mayor de la provincia de Tlaxcala por el virrey Marqués de Croix (AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 3: 114- 117v). Estos ejemplos, analizados desde el punto de vista de los grupos de poder, nos darán en su momento una idea de la proyección de las influencias de aquellos caciques que trabaron amistad con el alcalde mayor de turno. 1.4. La doctrina y el curato Como cabecera de doctrina y/o curato, la administración eclesiástica de Tepexi y sus sujetos (véase mapa 2, pág. 39) permaneció bajo el control de los dominicos, también conocidos como la Orden de los Predicadores, durante la primera mitad del siglo XVIII, específicamente entre 1700 y 1755. A principios de la colonia, Tepexi era una de las muchas células misionales de los franciscanos hasta 1567, momento en el que abandonan ésta y otras siete fundaciones. Ante esto, el virrey Marqués de Falces se la da a la Orden de Santo Domingo (Jäcklein, 1978: 42). El papel especial y predominante que se le asignó a las órdenes religiosas en la evangelización del Nuevo Mundo, generó una situación peculiar y a la larga conflictiva, en cuanto a organización y administración del espacio se refiere. Mientras que la doctrina o curato de Tepexi dependía del obispado de Tlaxcala40 , es decir, estaba integrada en la organización secular de la Iglesia, por otro lado, formaba parte de la provincia dominica de Santiago de México (Zavala, 1967: 351, nota 1), una de las tres provincias dominicas en Nueva España41 . 40 En 1550 la sede de ésta se traslada a Puebla (Cuenya, 1999: 76). 41 Fundada en 1535 (Tinajero, s.f: 1). Las otras dos provincias dominicas son: San Hipólito Mártir de Oaxaca (1592) y Los Santos Ángeles de Puebla (1656) (Gerhard, 2000 [1972]: 22).
  21. 21. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 33 Esta situación se torna más compleja en el momento que otra orden religiosa coincide en el espacio de dicha jurisdicción. Nos referimos a los jesuitas, presentes a través del Colegio del Espíritu Santo, con sede en la ciudad de Puebla, el cual gestionaba una red de haciendas en diversas jurisdicciones, entre ellas, Tepexi. Su presencia en ésta data de fechas anteriores a 1608 (Jäcklein, 1978: 78). La relación con los caciques, en calidad de propietarios de tierra, así como las consecuencias de la misma será objeto de análisis en el apartado 3.2. Por el momento, destacar las conclusiones de Ewald (1976: 34), quien sostiene que el interés que tenían los jesuitas en los indios de la jurisdicción era puramente económico, de manera que las tareas evangelizadoras quedaron en manos de los dominicos. No obstante, esto no nos debe llevar a pensar en la posibilidad de que existieran episodios de conflicto entre ambas órdenes, en la medida que las áreas de intervención, parecen estar diferenciadas. Durante el citado periodo (1700-1755) encontramos al frente de la jurisdicción eclesiástica la figura del cura o ministro de la doctrina y juez eclesiástico de la cabecera de Tepexi (AGN, Indios, Vol. 68, Exp. 1: 1-1v). Los datos que tenemos sobre quiénes fueron los encargados de ocupar dicha dignidad son escasos, dispersos y puntuales. Para 1701 sabemos que estaba al frente fray José de Rojas (AHJP, 2609: 4); al menos entre 1744 y 1749 lo ocupaba fray Bartolomé de la Luz (AGN, Indios, Vol. 68, Exp. 1: 1-1v); entre 1750 y 1752 fray Antonio Ladrón de Guevara (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 7: 134 p.); el bachiller D. José Camarillo ejerció como tal entre 1753 (AGN, Alcaldes Mayores, Vol. 6: 103) y 1755 (APTR, LB, Vol. 20: 33); D. Joaquín de Mier era el cura de Tepexi para 1764 (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 4: 135 p.) Gerhard (2000 [1972]: 291) nos dice que Tepexi tuvo cura diocesano para 1774, refiriendose problablemente a D. Manuel José Bermeo, aunque nosotros sólo tenemos constancia de que éste estuviera ejerciendo como tal al menos desde 1779 (AHJP, 4577: 3 p.) hasta 1787 (AGN, Tierras, Vol. 3418, Exp. Único: 140). El resto de la información que nos aporta la documentación consultada es relativa a otros religiosos dominicos que desempeñaron puestos especificos en la administración del convento en calidad de vicarios y maestros, o simplemente como padrinos de bautizo (APTR, LB, Vol. 11: 4, 19, 35v, 42, 45v, 59v, 60; APTR, LB, Vol. 20: 4v, 8, 18v; y AGN, Tierras, Vol. 2901, Exp. 37: 442- 444).
  22. 22. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 34 Los curas de la doctrina, como residentes en la cabecera, visitaban puntualmente los pueblos sujetos para ofrecer los correspondientes servicios religiosos. Algunos de ellos contaban con iglesia desde el siglo XVI. Es el caso de pueblos como Santa Inés Ahuatempan, San Martín Atexcatl, Santa Isabel Atenayuca, Santa María de la Asunción Molcaxac, San Vicente Coyotepec y San Pedro Coayuca. Otros no iniciaron su construcción hasta principios del siglo XVIII, como San Juan Ixcaquistla y San Juan Zacapala42 . En la medida en que éstos, al igual que los alcaldes mayores, jugaron un papel destacado en la configuración de las relaciones de poder que se desarrollaron en la provincia, haremos en su momento las puntualizaciones precisas acerca del tipo de acciones que desarrollaron en dicho escenario. Este criterio será asimismo aplicable en el caso de los curas seculares, que asumirán de forma progresiva la administración eclesiástica de la región una vez iniciado el proceso de fragmentación. Llegados a este punto, es conveniente indicar que en Tepexi, al igual que en otras zonas del virreinato, la división territorial política y eclesiástica no siempre fue coincidente. Esta circunstancia generó evidentemente una fuente permanente de conflicto entre ambos poderes por el control de la población. En el caso de Tepexi los documentos nos presentan una situación bastante uniforme en este sentido, es decir, que tanto en calidad de cabecera de república como de cabecera de doctrina mantuvo bajo su administración los mismos pueblos sujetos. Para el caso de las haciendas, ranchos y demás asentamientos que formaban parte de la provincia son escasos los datos que nos han llegado, no obstante nos permiten obtener algunas conclusiones. En un pleito entre el común de Tepexi y el de Acatlán, por la ubicación de la raya de separación entre ambas jurisdicciones, se presentan unas informaciones en las que los testigos declaran, entre otras cosas, acerca de si los ranchos43 en disputa reconocían a la justicia de Tepexi o a la de Acatlán. Las contestaciones reflejan esa lucha de poder a la que nos hemos referido. Las respuestas de la parte de Acatlán se caracterizan por su uniformidad frente a las de Tepexi. Y es que mientras los testigos de Acatlán afirman que los ranchos pertenecen a su jurisdicción tanto en lo real como en lo eclesiástico (AGN, Vínculos, Vol. 38, 42 VV.AA (1988). 43 El Carrizal, Ahuehuete, Ixtla y Las Minillas (AGN, Vínculos, Vol. 68, Exp. 4: 14v).
  23. 23. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 35 Exp. 4: 44v-53), los de Tepexi, sin embargo, introducen diferentes matices a la situación. “Y que estos ranchos no han tenido certidumbre en el reconocimiento de la justicia, porque unas veces han reconocido a la de Acatlán y otras a la de este pueblo, y que por lo que mira a la eclesiástica, si han ocurrido los pocos rancheros que ha habido a confesarse al pueblo de Acatlán” (AGN, Vínculos, Vol. 38, Exp. 4: 29v-30). “Y que sabe que dichos cuatro sitios pertenecen a la jurisdicción de Tepexi, porque están en sus tierras, aunque por lo eclesiástico los han administrado los curas de Acatlán por estar más cerca” (AGN, Vínculos, Vol. 38, Exp. 4: 33). “Y que dichos ranchos han reconocido a la justicia de Tepexi y por lo eclesiástico también al cura de dicho partido” (AGN, Vínculos, Vol. 38, Exp. 4: 35v). En definitiva, observamos como la realidad era divergente en función de las opiniones de cada cual, una circunstancia harto común en la documentación consultada para esta investigación. La carencia de listas de tributarios para la provincia y el hecho de que estemos hablando de propiedades privadas y no de entidades políticas, dificulta nuestra labor a la hora de contrastar la información que aquí se nos ofrece. Sin embargo, casos como el de la hacienda de ovejas perteneciente a Dª Antonia de Aranguti demuestran que los propietarios de las haciendas, ranchos y demás propiedades ubicadas en la jurisdicción de Tepexi, debían pagar el tributo por sus trabajadores al gobernador de la misma (AHJP, 4100)44 . Este dato nos puede llevar a afirmar que los ranchos objeto de disputa también lo hacían. Pero no podemos obviar que factores como su proximidad a la raya con Acatlán determinaran que los habitantes de éstos, por cuestión de comodidad, acudieran a recibir los servicios religiosos a la jurisdicción vecina. Esperamos que las investigaciones de Veermann-Leichsenring (1994- 1995) sobre el manuscrito encontrado en el archivo del departamento “libros raros” de la biblioteca latinoamericana de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans, Estados Unidos), escrito en lengua chocha (autóctona de la jurisdicción de Tepexi) en pleno siglo XVIII, nos aporte nuevos datos acerca de la organización eclesiástica de la región. 44 Diligencias practicadas a pedimento de D. Diego Moctezuma y Cortés (GENEALOGÍA 4), gobernador actual de los naturales de este pueblo y sus anexos, a fin de que Dª Antonia de Aranguti, vecina de la ciudad de los Ángeles, pague los tributos que están debiendo sus sirvientes de la hacienda de ovejas (1770).
  24. 24. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 36 1.5. La república de indios Por último, nos referiremos a Tepexi en calidad de cabecera de república. Ésta llegó a tener bajo su control un territorio formado por treinta y dos pueblos de indios, incluida la cabecera (AGN, indios, Vol. 58, Exp. 3: 6)45 , hasta que se inició el proceso de fragmentación espacial. Estos pueblos son los siguientes46 : 1. TEPEXI DE LA SEDA 2. Santa María Molcaxac 3. Santa Cruz Huiziltepec 4. San Andrés Mimiahuapan 5. San José de Gracia 6. San Luis Tehuizotla 7. El Rosario 8. Santa María Mixtecos 9. Santa Catalina Mixtecos 10. San Mateo Mimiapan 11. San Pedro Coayuca 12. Santa Inés Ahuatempan 13. Todos los Santos Xochitlán 14. San Antonio Huejonapan 15. San Felipe Otlatepec 16. Santa María Nativitas (alias Cuauhtempan) 45 Ya para mediados del siglo XVII, concretamente entre 1646 y 1659, Jäcklein (1978: 46) nos habla de 32 poblaciones dependientes de Tepexi, por lo que vemos que el territorio que controló Tepexi como cabecera de república fue bastante estable a lo largo del tiempo. 46 Acerca de la denominación de los pueblos, Jäcklein (1978: 21) observa que: “Por causas desconocidas Santo Domingo, el patrón de Tepexi no pudo mantenerse ni como “term of adress” ni como “term of reference”. El lugar se llama Tepexi y con este nombre se hace referencia a él, en contraposición con otros lugares de la región que fueron conocidos bajo el nombre de su respectivo santo patrón”. Esta práctica común en el caso de los sujetos ha dificultado, en ocasiones, nuestro trabajo, ya que algunos comparten santos patrones, de manera que el único elemento que los diferencia es el segundo nombre, generalmente de origen prehispánico. En este sentido, para evitar confusiones al lector, utilizaremos los nombres completos de los pueblos, o en su defecto, la denominación indígena.
  25. 25. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 37 17. San Juan Ixcaquistla 18. San Vicente Coyotepec 19. San Mateo Soyamachalco 20. San Martín Atexcatl 21. La Magdalena 22. Santa Isabel Atenayuca 23. San Juan Zacapala 24. San Marcos 25. Santo Domingo Chapultepec 26. San Pablo Theguapan 27. Santo Tomás 28. San Nicolás Tepoxtitlán 29. Santa Catalina Tehuixtla 30. San Lucas Teteltitlán 31. Santiago Nopala 32. Santa María Chicmecatitlan47 47 Con este pueblo nos enfrentamos a una situación cuanto menos curiosa. Aunque Jäcklein (1978: 191) lo incluye dentro del Mapa Dominio territorial de los caciques de Tepexi (1520), y Gerhard (2000 [1972]: 291) lo cita en el listado de lugares que además de la cabecera sobrevivían como pueblos de indios en 1792, lo cierto es que para nuestro periodo de estudio (1700-1786) no tenemos referencia alguna del mismo, ni siquiera en las actas de elecciones, de manera que si no fuera porque en 1755 figura como una de las nuevas cabeceras de curato, no lo hubiéramos considerado como parte integrante de la jurisdicción. La clave a esta situación pudiera residir en que como señala Jäcklein (1978: 60-61), Santa María Chicmecatitlan, cuya posesión es confirmada en 1591 a D. Francisco de Moctezuma, también es conocida en ese tiempo como Santa María Mixtecos. Es decir, que estemos contabilizando como dos sujetos diferentes a un mismo pueblo. Esto explicaría, asimismo, que no localicemos en el mapa una población con la última denominación (véase mapa 2, pág. 39). Lo cierto es que los descendientes dieciochescos de D. Francisco conservan como parte de su patrimonio tierras en Santa María Mixtecos, concretamente dos sitios de ganado menor (AHJP, 3119: 9-9v y 18-18v). Sin embargo, cabe preguntarnos el motivo de esta dualidad en los nombres, así como el uso de ambos en diferentes momentos. Es cierto que tenemos casos en los que algunos sujetos, como por ejemplo, Santa María Nativitas, tienen alias, pero aparecen vinculados en algún momento. No es el caso de Santa María Chicmecatitlán y Santa María Mixtecos, sobre las que de no ser por la referencia de Jäcklein, en ningún momento hubiéramos sospechado acerca de la posible existencia de un vínculo entre ambas. A falta de datos propios para el siglo XVIII que lo confirmen, por el momento mantendremos la separación entre ambos pueblos.
  26. 26. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 38 Por lo tanto, observamos como el espacio político y religioso que administraba Tepexi estaba formado por un asentamiento con calidad de cabecera y el resto con calidad de sujetos. Las estancias, durante el siglo XVIII, no tienen una presencia destacada como un elemento más de la jerarquía espacial. Es decir, cuando aparecen en las fuentes es para identificar propiedades de tierras y no como denominación de una de las partes integrantes de la entidad política que representaba Tepexi. Si bien es cierto, que algunas de ellas, tras el proceso de fragmentación espacial adquirieron dicha notoriedad. Aparte de esto, los pueblos se estructuraron a su vez en barrios. No obstante, aunque esta realidad era generalizada en nuestra jurisdicción, solamente hemos encontrado referencias de los barrios de cinco pueblos en la documentación consultada (CUADRO 2). CUADRO 2. Barrios de los pueblos de Tepexi de la Seda PUEBLO BARRIOS FUENTE San Sebastián AHJP, 3119: 21v-22Tepexi de la Seda Acazingo AHJP, 4009: 5v San Juan Ixcaquistla Ayotepeque Ixcaquistla Santa Cecilia Chalchutepec AHJP, 3119: 10 AH-INAH, Col. Micropelículas, Serie Puebla, Rollo 32, nº 10: 133 p. San Inés Ahuatempan San Antonio AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 12v San Martín Atexcatl Aguatitlan AGN, Tierras, Vol. 1586, Exp. 4: 24 p. San Catalina Mixtecos Xocotla AHJP, 3119: 9v Volviendo a los 32 pueblos arriba referidos (MAPA 2), debemos señalar como del total solamente hemos podido localizar 19 en el mapa actual. Los otros 11 que aparecen están ubicados en su localización apróximada, según los datos de Jäcklein (1978: 194) y los de la documentación consultada. De ellos nos quedan tres pueblos para terminar de configurar el territorio que permaneció bajo el control de Tepexi, los cuales no han podido ser localizados por ninguna de las vías arriba indicadas. Nos referimos a Santa María Mixtecos, Santa Catalina Mixtecos y Santo Tomás.
  27. 27. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 39 MAPA 2. La cabecera de Tepexi de la Seda y sus sujetos (Fuentes: <htttp://www.maps-of-mexico.com/puebla-state-mexico/puebla-state-mexico- map-main.shtml> consulta, 17 de octubre de 2005 y <http://www.e- local.gob.mx/wb2/ELOCAL/EMM_Puebla> consulta, 11 de julio de 2005. Mapa dominio territorial de los caciques de Tepexi (1520). En Jäcklein 1978: 191; AGN, Tierras, Vol. 2901, Exp. 37: 442-444; AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 71v; AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 90 y AHJP, 3560: 1-40v). San Mateo Mimiapan San Mateo Soyamachalco Santa María Nativitas N Leyenda Cabecera Sujetos Sujetos (Ubicación aproximada) Agregados a Tepexi San Lucas Teteltitlán El Rosario La Magdalena Santo Domingo San Marcos San Pablo Theguapan
  28. 28. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 40 Al respecto nos remitimos a las palabras de Jäcklein (1978: 50), quien afirma: “Algunos pueblos, estancias, pagos, lugares y parajes no pudieron ser localizados; ni recorriendo los pueblos y preguntando a los actuales habitantes, ni en los mapas a mi alcance pude hallarlos. Una serie de pueblos desaparecieron por las epidemias”. Fueron varias las epidemias que afectaron a la jurisdicción de Tepexi durante nuestro periodo de estudio. Tenemos documentadas dos de Matlazahuatl, una en 1737 y otra en 176448 (AGN, Tierras, Vol. 887, Exp. 2: 1v y 33v). Según Jäcklein (1978: 23) se registró una de viruela entre 1762 y 1763. Carecemos de referencia alguna en las fuentes consultadas. Aunque en líneas generales el territorio controlado por Tepexi de la Seda como cabecera de república no sufrió grandes modificaciones hasta pasado el ecuador de la centuria, sí se dieron algunos cambios puntuales. El primero de ellos en 1712 cuando un grupo de naturales procedente del pueblo de San Luis Tehuizotla solicitan al virrey una licencia para constituirse como pueblo formal. Es decir, obtener la capacidad para tener alcalde, regidores y demás oficiales de república, así como para hacer una iglesia propia, entre las restantes formalidades para erigirse como tal. Éstos se habían congregado años antes, en el que por entonces se conocía como paraje de San José con la autorización del dueño de las tierras, el cacique D. Nicolás de la Cruz II (GENEALOGÍA 13). En dicha petición, alegan en su favor que desde entonces han vivido en quieta y pacífica posesión en las casas que habían construido. También presentan como argumento de peso el hecho de que durante este tiempo, se había incrementado el número de sus habitantes hasta 30 casados (sin solteros, ni viudos). Como era costumbre, el virrey ordena al justicia del partido que recoja la información que se considere pertinente para determinar la conveniencia de dar luz verde a la licencia: el número de familias, el testimonio del cura de la cabecera, etc. (AGN, Indios, Vol. 38, Exp. 91: 114v-115v). En 1732 se concede la licencia que permitió la fundación del pueblo de San José, pero con la obligación de pagar a D. Nicolás de la Cruz II a modo de reconocimiento una fanega de maíz de sembradura y media de fríjol (AGN, 48 Las epidemias siguen siendo una constante más allá de 1786. Los naturales de Santa María Nativitas nos dan testimonio en 1789 de una situación de “mucha epidemia y escasez de semillas” (AGN, Tierras, Vol. 3545: 84).
  29. 29. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 41 Tierras, Vol. 3418, Exp. Único: 336). Las actas de elecciones de 1744 son las primeras en las que tenemos documentado que aparezca registrado como sujeto de Tepexi (AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 3v). Pero al igual que Tepexi integró un nuevo pueblo bajo su jurisdicción, también sufrió la desaparición, al menos temporal, de otro de ellos: San Marcos, el cual quedó deshabitado hacia 1737. Las causas fueron principalmente dos: 1. La intromisión de D. Alonso Ruiz de Bárcenas49 en sus tierras. 2. La epidemia de Matlazahuatl de 173750 . Una estrategia para fijar a los trabajadores en las haciendas era despojar a los indios de sus tierras. Éstos, al encontrarse sin medios de producción, se veían obligados a encontrar nuevas vías de subsistencia para el pueblo (Gortari, 1986: 31). En esta circunstancia se encontraron los habitantes del pueblo de San Marcos, quienes optaron por desplazarse a varios pueblos vecinos, como el de San Pedro Coayuca, tal y como nos da noticia el común de éste al verse amenazado también por el avance de D. Alonso Ruiz de Bárcenas. El arrendamiento y venta de tierras por parte de los caciques de la jurisdicción a terceros, cuando éstos no eran los propios pueblos, generó situaciones de conflicto en la que los naturales (independientemente de su condición de terrazgueros y/o tributarios) se vieron desbordados por la 49 Hacendado de Tepeaca con una presencia destacada en la jurisdicción de Tepexi en calidad de dueño y arrendatario de tierras pertenecientes a caciques y al común de Tepexi de la Seda. 50 Ésta se extendió entre 1736 y 1739 por toda Nueva España, a excepción de bolsones como Nochistlán, Teutila, Guayacocotla y Yagualia, que no se vieron afectados. Aparece en Mixcoac o Tacuba en agosto de 1736; desaparece en algunas localidades durante el verano de 1737; pero en otras permaneció hasta 1739. A Tepexi llegó en febrero de 1737. Se estima que provocó 200.000 muertos en total (para Puebla se habla de 20.000). Asimismo, hubo mayor incidencia entre los indios que entre los españoles. Sus síntomas eran escalofríos seguidos de dolores de cabeza, dolor de estómago, fiebre alta, hemorragia nasal y muerte (Cuenya, 1999: 161 y 167, Gerhard, 2000 [1972]: 23 y Gibson, 1978 [1964]: 462-463). Para una información más detallada acerca de la epidemia véase la monografía de Cuenya (1999). También tenemos noticia de que esta enfermedad afectó nuevamente a la zona en 1764, específicamente al pueblo de San Pedro Coayuca, colindante con el de San Marcos (AGN, Tierras, Vol. 887, Exp. 2: 33). Ésta se extendió también entre 1761 y 1764 por Ciudad de México y San Luis Potosí (Gerhard, 2000 [1972]: 23 y Gibson, 1978 [1964]: 462-463).
  30. 30. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 42 intromisión de españoles que entraron en la lucha que por el señorío de la tierra disputaban pueblos y caciques51 : “Con ocasión de haber comprado don Alonso Ruiz, vecino de Tepeaca, los montes, pastos y tierras inmediatas al pueblo de San Marcos cuya ubicación dista del de mis partes como media legua a el poniente, y de haber comprado asimismo en los términos del pueblo de San Marcos las tierras pertenecientes al cacicazgo de Villagómez, fundó en éstas un rancho fabricando la casa dentro del mismo pueblo inmediata a la iglesia. De que resulta que entrando los ganados hasta las habitaciones y cementerio, sin poder reparar este perjuicio, los hijos se vieron oprimidos de suerte que desechos sus jacales por el ganado les fue preciso retirarse a los inmediatos pueblos, de los que hay siete familias en el de mis partes. Con cuyo motivo y el de la epidemia del año de treinta y siete tuvo lugar dicho Ruiz de extender el rancho, no sólo en las seiscientas varas de aquel pueblo sino también llegar hasta los términos del de mis partes, quedando aquel perfectamente extinto sin embargo de haber sido fundado desde la gentilidad, y sin más vestigio que los paredones de la ermita y dos familias de los hijos que allí asisten” (AGN, Tierras, Vol. 887, Exp. 2: 1-1v). Como respuesta, el común de San Pedro Coayuca trató de reforzar un cordón de seguridad en torno a su pueblo: 600 varas, que por cierto, no le habían servido de mucho a sus vecinos de San Marcos. Los datos nos muestran como esta desaparición pudo ser temporal. Aunque no contamos con documentación que nos hable de la reconstitución de este pueblo52 , lo cierto es que en 1738 José Baltasar (mandón de San Marcos) hace entrega de una cantidad de pesos para la celebración de la fiesta titular de la cabecera (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 6: 152 p.). En 1743 se registra la aportación de San Marcos para la campana de la iglesia de la cabecera (AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 90) y en 1744 Francisco Pascual aparece en calidad de elector de San Marcos en un escrito, junto con el resto de vocales, en apoyo al gobernador electo D. Juan de Moctezuma I (GENEALOGÍA 4) (AGN, Vínculos, Vol. 71, Exp. 1: 38v). Estos datos nos llevan a pensar que tal vez el pueblo de San Marcos se asentó en otro lugar. La historia colonial sobre los pueblos de indios está llena de casos de pueblos que varían de ubicación pero mantienen su nombre. En algunos este traslado quedó reflejado en su denominación al añadir a esta la expresión “el nuevo”, por ejemplo. Véase el 51 En este aspecto profundizaremos en el apartado 3.1. 52 Carmagnani (1988: 71-72) en relación con el caso del pueblo de Ixutla, cuyos habitantes en 1721, tras una epidemia, se trasladan a la cabecera de Cotahuistla comenta: “Un territorio indio puede subsistir a condición que existan un número mínimo de unidades familiares (…) y posea algunos símbolos alrededor de los cuales se aglutine: en este caso la imagen de un santo y la campana”.
  31. 31. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 43 caso de San Miguel Tehuitzingo “el nuevo” (AGN, Tierras, Vol. 736, Exp. 1: 29 ff.). Otros elementos nos ayudarán a perfilar aún más nuestra jurisdicción, y lo que es más importante, nos permitirán concretar cuestiones como la importancia real de ser gobernador de la cabecera, es decir, cuál fue el grado de poder que ostentaba el individuo que ocupó dicha posición53 . Hasta este momento, nos hemos centrado en enumerar y localizar los pueblos que integraban la jurisdicción política y religiosa de Tepexi de la Seda, pero cabe plantearnos otras cuestiones como ¿qué extensión abarcaban?, ¿cuáles eran sus límites?, ¿cuánto distaban los sujetos de su cabecera?, ¿qué tipo de población los integraban? y ¿de cuánta estamos hablando? Y por otro lado, ¿qué otro tipo de asentamientos encontramos en la jurisdicción? Hemos visto como el territorio que controló la cabecera de Tepexi desde principios de la colonia hasta 1755, momento en el que se puso en marcha un proceso de fragmentación espacial sin precedentes, se caracterizó en líneas generales por su estabilidad. La extensión que abarcó bajo su jurisdicción fue de 2303.91 km2 aproximadamente54 . En cuanto a la distancia media entre la cabecera y sus sujetos, ésta fue entre cuatro y seis leguas55 (AGN, indios, Vol. 50, Exp. 146: 272), esto es, entre 16 y 25 Km. aproximadamente. Sobre los límites o rayas entre ésta y las jurisdicciones vecinas, sabemos que Molcaxac era el sujeto más septentrional de Tepexi, al sur San Felipe Otlatepec, al oeste San Pedro Coayuca y al este San Lucas Teteltitlán56 . Según Jäcklein (1978: 53): 53 Analizaremos esta cuestión en el apartado 5.1.3. 54 Dato deducido de la suma de las extensiones de los nueve municipios actuales que integraban el territorio controlado. Se aproxima al cálculo de Jäcklein (1978: 60) de la extensión del cacicazgo de Tepexi en el momento de la conquista, la cual estima en 2500 km2 (70 Km. de este a oeste y 50 Km. de norte a sur). 55 1 legua vulgar (legal) equivale a 4.18 Km. (García Castro, 1999: 17). 56 Para el momento de la conquista Jäcklein (1978: 52) establece los límites de lo que denomina “el territorio popoloca de Tepexi” señalando al norte Huiziltepec, al sur Otlatepec, al este Teteltitlán y al oeste Coayuca. Como se puede observar nuestros límites para el norte y el sur discrepan con los de Jäcklein. En cuanto al límite del norte, Jäcklein señala a Huitziltepec y no a Molcaxac como el pueblo más septentrional del territorio, porque ha confundido el Huitziltepec de Tepexi, al sur de Molcaxac, con el pueblo del mismo nombre, ubicado al norte de Molcaxac (véase mapa 2, pág. 39) y adscrito a la jurisdicción de Tecali (Gerhard, 2000 [1972]: 263). En lo referente al límite del sur, si bien el pueblo más al sur es Otlatepec, lo cierto es que el territorio se extiende más allá, siendo ocupado por diferentes ranchos y haciendas, tal y como queda reflejado en el pleito de 1738 entre Tepexi y Acatlán, al que ya hemos hecho
  32. 32. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 44 “A diferencia de la frontera del sur, bastante fluctuante, la de norte permaneció estable durante siglos: el punto Acatzitzimitla queda asegurado tanto por el río Atoyac como por la estribación sureste de la cordillera Tentzon”. Esta valoración mantiene su validez para nuestro período. Mientras que para la frontera norte, las fuentes no recogen ningún pleito, la sur es objeto de disputa (MAPA 3) tal y como relató en su momento Jäcklein (1978: 53-58), quien se basó en la información recogida en un documento del Archivo General de la Nación, perteneciente al ramo de Vínculos y Mayorazgos y fechado en 1738 (AGN, Vínculos, Vol. 68, exp. 4: 1-111v)57 . Tras la lectura y análisis del documento, nos adscribimos a las conclusiones de dicho autor, en las que cabe destacar la frecuencia con la que no se encuentra unanimidad en los límites, ni en éste, ni tampoco en otros muchos casos58 . Estos límites estaban debidamente señalados con la pintura de sus armas o insignia de la jurisdicción, que estaban representadas por un alacrán59 . Su ubicación en el puente del Marqués indicaba que allí estaba la raya que dividía la jurisdicción de Tepexi de la de Acatlán, cuyas armas o insignia estaban simbolizadas por un águila (AGN, Vínculos, Vol. 68, Exp. 4: 62v). Al iniciar esta investigación, tuvimos conocimiento, entre otras cosas, de que el tipo de población que habitaba en la jurisdicción, era mayoritariamente de indios, frente a un número más reducido de españoles, mestizos y mulatos (Villaseñor, 1992 [1746]: 251-252). Pero, ¿de cuánta población estamos hablando? Para la región de Puebla, Cuenya (1999: 78) nos habla de una primera fase (1646 -1742), en la cual se produjo una tendencia de crecimiento lento pero sostenido, frente a una segunda fase (1742-1793) que se caracteriza por una deceleración a causa de las epidemias que afectaron a la jurisdicción. alguna alusión (AGN, Vínculos, Vol. 68, Exp. 4), al igual que Jäcklein en su libro (1978: 53- 57). 57 En este se recoge un pleito entre D. Antonio Quintero (en representación de su esposa Dª Francisca de Moctezuma I –GENEALOGÍA 5- ), caciques de Tepexi, y D. José de Zúñiga (en representación de su esposa Dª Dominga Terrazas), caciques de Acatlán, por tierras, del cual hemos hablado y hablaremos reiteradas veces en los diferentes capítulos de esta investigación, cuando abordemos los aspectos relativos a la jurisdicción del gobierno de Tepexi y la tenencia de la tierra de sus caciques. 58 La declaración de unos de los fiscales del Rey en 1780 es muy significativa, ya que considera los pleitos de tierras “como los más difíciles y costosos en los que cuanto más se camina en busca de lo cierto, más se genera confusión” (AGN, Tierras, Vol. 3545, Exp.1: 48). 59 Según el diccionario de González (1999: 8) los alacranes tienen connotaciones malignas. Por otro lado, indica que en los códices nahuas y mixtecos simboliza el agua caliente y el fuego.
  33. 33. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 45 MAPA 3. Linderos entre Tepexi y Acatlán60 (Fuente: AGN, Vínculos, Vol. 68, Exp. 4) 60 También está publicado en Jäcklein, 1978: 195.
  34. 34. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 46 No obstante, a pesar del grado de mortalidad de las epidemias que asolaron la zona, a excepción de las menciones puntuales en relación a los pueblos de San Marcos y San Pedro Coayuca (AGN, Tierras, Vol. 887, Exp. 2: 1v y 33v), no hemos encontrado en la documentación referencia alguna que nos permita profundizar acerca de las consecuencias que éstas conllevaron para la jurisdicción, y lo que más nos interesa, para el poder de la nobleza indígena local. Asimismo, los datos que tenemos no son sistemáticos, y tampoco siguen un criterio uniforme. Mientras que las estimaciones generales de Villaseñor (1992 [1746]: 251-252) hablan de “cien familias de españoles, mestizos y mulatos y un mil quinientos setenta de indios del idioma mexicano”, los datos aportados por Gerhard (2000 [1972]: 291) hablan de 2500 tributarios para 1750. Nos encontramos con que para definir la situación de cada pueblo tan solo contamos con las informaciones parciales que los sujetos nos aportan en sus peticiones de separación de la cabecera de Tepexi con la finalidad de evidenciar su importancia. Las recogemos en el CUADRO 3. Como podemos observar, la información al respecto se reduce a la segunda mitad del siglo XVIII, y tan solo se refiere a 9 de los 32 pueblos que a principios de la centuria formaban la jurisdicción controlada por la cabecera de Tepexi de la Seda. Asimismo las unidades de medida difieren. Teniendo en cuenta todos estos aspectos divergentes, podemos concluir dos cosas. En primer lugar, que la población residente en cada uno de los pueblos es variable, por lo que en este sentido unos eran de mayor importancia que otros (es el caso de San Vicente Coyotepec, que superaba los 300 habitantes). Y en segundo lugar, que la cabecera, por ser el centro de mayor importancia, debió albergar el mayor número de población de la región y por lo tanto, dicha cifra debía superar con creces la de San Vicente Coyotepec. Lamentablemente no contamos con datos más precisos al respecto, al igual que en el caso de los restantes pueblos de la jurisdicción, ni para los otros asentamientos (ranchos, haciendas, etc.) que la configuran.
  35. 35. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 47 CUADRO 3. Población de Tepexi de la Seda durante el siglo XVIII AÑO LOCALIZACIÓN SOLTEROS CASADOS VIUDOS TOTAL61 1766 Santa María Molcaxac 14 81 25 201 1766 San José de Gracia 0 75 17 167 1766 Santa Cruz Huiziltepec 8 110 20 148 1766 San Andrés Mimiahuapan 4 63 22 152 1766 San Luis Tehuizotla 6 35 8 82 1769 Curato de San Juan Zacapala62 312 familias 936 1773 San Vicente Coyotepec 166 familias63 498 FUENTE: AGN, Indios, Vol. 60, Exp. 179: 236v-237; AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 73: 117v y AGN, Indios, Vol. 64 Exp. 121: 175. En cuanto a la distribución de la población, hay que destacar que los caciques y principales residían en la cabecera de Tepexi a pesar de tener las tierras distribuidas por toda la jurisdicción, de manera que los macehuales eran los principales habitantes de los sujetos. En el caso de los españoles, mulatos y mestizos que residían en la provincia, su distribución está más diversificada, en función de la ubicación de sus negocios o vías de subsistencia. No obstante, su presencia es más destacada en las haciendas y ranchos de Tepexi. Hasta el momento solamente nos hemos referido a un tipo de asentamientos: los pueblos de indios. Sin embargo, como sucedía en otras regiones de Nueva España, estos compartían espacio con otros núcleos de población: haciendas y ranchos principalmente, los cuales estaban dentro de la unidad territorial de la cabecera, pero el cabildo no tenía autoridad sobre ellas (Gortari, 1986: 59). Estos asentamientos estaban administrados, en su mayoría, por españoles (vecinos de la ciudad de Puebla) y religiosos, siendo destacable la 61 Los datos contabilizados por el número de personas son el resultado de sumar el número de viudos, viudas, solteros y casados y casadas, concibiendo estos dos últimos como una pareja. Cuando se nos habla de familias, teniendo en cuenta que en Tepexi el número de los miembros de una familia era variable en función de toda una serie de factores, aplicaremos el mínimo, es decir, consideramos cada familia como una unidad de tres miembros. Esto nos permite movernos con resultados más o menos orientativos. Aún siendo conscientes de que el número sería mayor, consideramos que establecer otro criterio derivaría en especulaciones, y esa no es nuestra intención. 62 Formado por tres pueblos: San Juan Zacapala, San Pedro Coayuca y San Mateo Mimiapan. 63 Aparte de los viudos, solteros y doncellas cuya cuantía no especifica, por lo tanto debemos ser conscientes de que el número es mayor (AGN, Indios, Vol. 64, Exp. 121: 175).
  36. 36. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 48 presencia de los jesuitas. En el apartado 3.1 analizaremos el señorío de la tierra, entre otros aspectos relacionados con el patrimonio de los caciques. De momento téngase en cuenta que la mayoría de estos ranchos y haciendas estaban asentados sobre tierras arrendadas a la nobleza indígena de la jurisdicción, por ello hablaremos de dueños, pero no de propietarios, en el caso de los españoles. Su presencia en la provincia es determinante para nuestro análisis de la relaciones de poder en la medida que supone la incorporación de nuevos actores (españoles fundamentalmente) con intereses y negocios en la zona. En todo caso, nuestro interés ahora radica en enumerar los ranchos y haciendas que compartían el espacio con los pueblos de indios en la jurisdicción de Tepexi de la Seda, al margen de quiénes fueran sus dueños o propietarios. En las fuentes consultadas se nos habla de los siguientes ranchos: 1. Rancho de San José: en las proximidades de Santa María Nativitas (AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd. 2: 226-226v). 2. Rancho de Tecomatlán: al sur de San Mateo Mimiapan (AHJP, 3560: 11v). 3. Rancho de Matlazingo (AHJP, 3560: 14). 4. Rancho del Licenciado Canzino: en el pago de la Magdalena (AHJP, 3560: 12). 5. Rancho del Carrizal: a 6 leguas de Santa María Nativitas (AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 129). 6. Rancho de Huajoyuca (AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 135). 7. Rancho de Cholulilla: linda con tierras de San Antonio Huejonapan (AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 140). 8. Rancho de Pixtiopan (AGN, Tierras, Vol. 3544, Exp. 7: 149v y 190). 9. Rancho del convento de Santo Domingo: en las proximidades de San Juan Zacapala (AHJP, 3119: 8-8v). 10.Rancho de Ixtla: próximo a la raya de Acatlán (AHJP, 3119: 13v). 11.Rancho de D. Manuel Peláez: inmediato al pueblo de Santa María Nativitas (AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2 Cd. 2: 104v).
  37. 37. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 49 12.Rancho de San Juan de Campomuzeno (AGN, Tierras, Vol. 3552, Exp. 2, Cd. 2: 222). 13.Rancho de los Carneros64 (AGN, Tierras, Vol. 3418, Exp. Único: 413-415). 14.Rancho de San Mateo Soyamachalco (AHJP, 4961: 9-9v). 15.Rancho de Todos los Santos (AHJP, 4961: 9-9v). 16.Rancho de Piascomile (AHJP, 4961: 9-9v). 17.Rancho de Alpatlahuaca: a una legua de Tepexi (AHJP, 2609: 2v). 18.Rancho de Carlos Lizama: en Santiago Nopala (AHJP: 2696: 10- 11). 19.Rancho de Tulasque: al sur del convento de Santo de Domingo de Guzmán (AHJP, 2609: 2v). 20.Rancho de Sonsonate: a media legua de Tepexi (AHJP, 2713: 4v). 21.Rancho de San Pablo Theguapan (AHJP, 2713: 7). 22.Rancho de San Pedro Coayuca (AHJP, 3027: 5v). 23.Rancho de San Luis Tehuizotla (AGN, Intestados, Vol. 9: Exp. 4: 113). 24.Rancho de Juan González de los Ríos: en las cercanías de Santa Inés Ahuatempan (AHJP, 2913: 7-10). 25.Rancho de San Juan Ixcaquistla (AGN, Tierras, Vol. 2901, Exp. 37: 11v). 26.Rancho del Rosario (AHJP, 3210: 5). 27.Rancho de San Marcos (AGN, Vínculos, Vol. 70, Exp. 8: 158 p.) 28.Rancho de Santo Domingo65 (AHJP, 3812: 20). 64 Este rancho es comúnmente conocido como San José alias Los Carneros, no obstante utilizamos exclusivamente el alias para evitar confusiones con el número 1 también de nombre San José. De los Carneros es uno de los cuales se conservan restos en la actualidad. La monografía del municipio (VV.AA., 2004) se refiere a éste como la hacienda de los Carneros, sin embargo las fuentes demuestran que era un rancho. El hecho de que formara parte de la hacienda de San Jerónimo, perteneciente a los jesuitas, ha podido dar lugar a esta confusión en la denominación.
  38. 38. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 50 29. Rancho de Tula66 (AHJP, 4264: 1-3v). Hasta aquí en cuanto a los ranchos, si pasamos a las haciendas nos encontramos las siguientes: A. Hacienda de los Aranguti: en las tierras de Santa Inés Ahuatempan (AHJP, 3812: 20v). B. Hacienda de San Jerónimo (AGN, Tierras, Vol. 3418, Exp. 4). C. Hacienda del Rosario (AHJP, 3112: 6v). D. Hacienda de D. Juan González Villegas: en tierras de San Pablo Theguapan (AHJP, 4009: 10). De manera que nos encontramos con un total de 29 ranchos y 4 haciendas. Es decir, unos datos similares a los recogidos en un informe del intendente de Puebla, Manuel Flon, dirigido al virrey en 1793. En éste detalla que en la época anterior a 1786 había en Tepexi 20.217 habitantes, 42 poblados, 6 haciendas y 27 ranchos (Pietschmann, 1977: sin página, cuadro 3). Como se puede observar por las indicaciones sobre su ubicación, así como por las denominaciones de algunos, la mayoría de los ranchos y haciendas se habían fundado en las inmediaciones de los pueblos de indios. Todos los Santos, San Pedro Coayuca, San Marcos o San Juan Ixcaquistla son algunos de ellos. En el MAPA 4 indicamos la ubicación de aquellos sobre los que la toponimía ha dejado rastro en los mapas actuales. En algunos casos al ascender en la jerarquía administrativa y constituirse como pueblos de por sí durante el proceso de fragmentación espacial, en otros por las denominaciones de cañadas (véanse los siguientes: 2, 5, 6, 8, 10, 13, 29 y B). Del resto ya sabemos que se ubicaban en las inmediaciones de los pueblos de indios (1, 4, 7, 9, 11, 12, 14, 15, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, A y C), para los cuales remitimos al lector al MAPA 2 (véase pág. 39). Por último quedan 65 Dada la denominación de la localidad actual (Santo Domingo Chapultepec) y que cuando se nos habla en la monografía del municipio de la hacienda de Chapultepec, no tenemos ninguna referencia a ésta en las fuentes, consideramos que, al igual que en los otros dos casos (Los Carneros y Tula), Chapultepec es un rancho y no una hacienda, al menos en nuestro período de estudio, y que esta y la que se denomina Santo Domingo son la misma. En: Internet <http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004). 66 Se repite la misma circunstancia que con los ranchos de San José alias Carneros y Santo Domingo Chapultepec. Aunque en la monografía del municipio se habla de hacienda, en las fuentes solo existen referencias al rancho de Tula. En: Internet :<http://www.tepexiderodriguez.gob.mx> (consulta, 2 de octubre de 2004).
  39. 39. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 51 dos casos (3 y 16) sobre los que no hemos podido definir su ubicación exacta o apróximada. Para terminar debe tenerse en cuenta que estas haciendas y ranchos ocupan, en algunos casos, espacios de la jurisdicción que, ante la ausencia de pueblos de indios, hubieran quedado desamparados y vulnerables ante posibles intromisiones por parte de las autoridades y habitantes de las jurisdicciones vecinas. Es decir, la presencia de este tipo de asentamientos garantizaba la congregación de grupos de población que, aunque no habitaban en los términos de uno de los pueblos, estaban sujetos al pago del tributo, lo cual se traducía en una demostración evidente del vínculo existente entre dichas personas y la cabecera de Tepexi, centro neurálgico de la recaudación tributaria de la zona. Por lo tanto, avalaba su pertenencia a la jurisdicción ante los posibles pleitos. El caso más destacado es sin duda el de la zona sur. Recordemos que el último pueblo es San Felipe Otlatepec, pero que la raya de la jurisdicción se extiende mucho más allá. La presencia de ranchos y haciendas fundadas, en gran parte, sobre propiedades del cacique D. Jerónimo de Moctezuma (GENEALOGÍA 3) favoreció la ocupación efectiva de esta zona. Con la herencia de éstas a su hija Dª Francisca de Moctezuma I (GENEALOGÍA 5) se abre un pleito con Acatlán, en el que confluye un enfrentamiento entre caciques, por un lado, y entre cabeceras, por el otro67 . Esto es, cada una de las partes lucha por hacer prevalecer su concepto de propiedad y jurisdicción68 , respectivamente. El gobierno de Tepexi, en manos de caciques, estaba interesado en defender y mantener el control de un espacio que le proporcionaba ingresos y mano de obra. De la extensión y el número de tributarios que hubiera dependía el poder y prestigio que como gobernadores amasaban en sus manos. Los enfrentamientos entre los diferentes linajes y grupos de poder quedaban, por lo tanto, a un lado cuando se trataba de defender el “pastel” que ansiaban frente a la intromisión de gobiernos o caciques de otras jurisdicciones. Estaban dispuestos a luchar entre ellos, pero no iban a permitir que entraran otros a mermar el tesoro por el que pugnaban. 67 AGN, Civil, Vol. 184, Exp. 7: 81 pp.; AGN, Tierras, Vol. 2885, Exp. 31: 237-255; AHJP, 3232: 16 ff; AHJP 3575: 52 ff. y AHJP, 5118: 8 ff. 68 Para profundizar en el significado de estos conceptos véase García Martínez (1992).
  40. 40. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 52 MAPA 4. Ranchos y haciendas en Tepexi de la Seda (Fuentes: elaboración propia a partir del mapa actual de Estado de Puebla. <htttp://www.maps-of-mexico.com/puebla-state-mexico/puebla-state-mexico-map- main.shtml> consulta, 17 de octubre de 2005 y las fuentes indicadas en los listados de ranchos y haciendas expuestos con anterioridad). 8 2 5 6 10 B29 13
  41. 41. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 53 1.6. La fragmentación del espacio: sujetos versus cabecera A mediados del siglo XVIII se inicia un proceso de fragmentación de los espacios políticos y religiosos ya descritos que conforman la jurisdicción de Tepexi de la Seda, el cual culminará más allá de dicha centuria, derivando en el ordenamiento espacial que conocemos en la actualidad, y que ha dado lugar a la existencia de nueve municipios. Antes que nada, en lo que se refiere a la naturaleza de este proceso tenemos que tener claro que aunque para definirlo se utilizan términos como emancipación o independencia, la finalidad que perseguían los sujetos con estos movimientos no era la de romper con la estructura sociopolítica preexistente, sino mantenerla cambiando su lugar en ella. Es decir, se trataba de eliminar los lazos de dependencia con la cabecera de forma que los pagos de tributos, derramas y servicios que hasta entonces le prestaban revirtieran en su propio beneficio (Martínez, 1984: 183-184). Por este motivo, los problemas entre sujeto y cabecera serán siempre una constante (AGN, Indios, Vol. 66, Exp. 6: 7-9; AHJP, 4233: 1-21). La separación de los sujetos de sus respectivas cabeceras es uno de los acontecimientos característicos del siglo XVIII novohispano. Su desarrollo se da entre los siglos XVII y XIX, y afectó a las diferentes regiones de Nueva España (Dehouve, 1984: 379), aunque en cada una de ellas con sus propias peculiaridades. Cuáles fueron las de Tepexi es lo que trataremos de determinar en este apartado. También abordaremos cuestiones relativas a cómo se originó y desarrolló. No obstante, solamente nos centraremos en las consecuencias espaciales de dicho proceso, dejando las repercusiones económicas y políticas para los capítulos 3 y 5 respectivamente, dónde analizaremos cómo afectó lo espacial en el poder político y económico de la nobleza indígena tepexana. Para García Castro (1999: 334) el origen de las pretensiones separatistas se basa en causas diversas: 1. Conflictos de origen prehispánico que afloran en época colonial. 2. Conflictos de origen colonial basados en problemas económicos y políticos. 3. Conflictos por las meras circunstancias políticas de la época. En definitiva, el elemento clave es el conflicto entre dos partes, y la disgregación de los espacios, una salida al mismo. En este sentido, el proceso
  42. 42. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 54 de emancipación de los pueblos de indios sujetos a la cabecera de Tepexi supuso una vía de escape a los continuos enfrentamientos entre ambos, fruto de las exigencias de la última a los primeros en función de la relación de dependencia a la que aquélla les tenía sometidos, y que éstos consideraban un abuso. Por lo tanto, los pleitos entre unos y otros marcan los antecedentes de este fenómeno con consecuencias espaciales y políticas, fundamentalmente. Como muestra de ello, nos encontramos con que antes de que se produjera la primera petición formal de separación del gobierno de Tepexi por parte de un sujeto en 1755 (AGN, Indios, Vol. 58, Exp. 3: 6-7), los pueblos de San Juan Ixcaquistla y San Vicente Coyotepec, en representación de los demás sujetos, presentan en 1725 un escrito denunciando los servicios involuntarios a los que la cabecera les somete. Éste retrata claramente la situación a la que nos referimos. Además se recogen parte de los argumentos que más tarde serán utilizados en las demandas de separación política. Cuestiones como las derramas y la distancia con la cabecera empiezan a sonar con fuerza. En dicho documento relatan que se hallan vejados por el gobernador, alcaldes, fiscal y demás oficiales de república de la cabecera, debido a que éstos les fuerzan a prestar varios servicios personales que son involuntarios. Responder ante dicha demanda les supone una gran incomodidad, en primer lugar, a causa de la distancia que hay desde sus pueblos a la cabecera, entre 4 y 6 leguas; y en segundo lugar, por el abandono de sus familias, cuando éstas no son reclamadas para dichos servicios. Por otro lado, denuncian las diferentes derramas a las que son sometidos a lo largo de todo el año: 1. Semana Santa: a. 2 pesos por cada individuo para la cera que arde en el monumento de la iglesia de dicha cabecera, así como para la comida de los 12 pobres. b. ½ real por cada muchacho y muchacha de los pueblos para componer una cruz que está en el cementerio de la iglesia de la cabecera. c. Especies, semillas, huevos y demás por cada individuo. 2. Corpus Christi: 2 pesos por cada individuo, así como especies, carnero, gallinas y otras cosas.
  43. 43. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 55 3. Fiesta titular de la cabecera69 : Lo mismo que para el Corpus. 4. Reparación de la iglesia de Santo Domingo: contribuciones en dinero y en trabajo. Las cantidades recaudadas les parecen excesivas, y los motivos aducidos por las autoridades de la cabecera son calificados de “pretextos”, puesto que la cera que arde en el monumento no excede de 1 arroba poco más o menos, la comida de los pobres es muy moderada, y para retocar la cruz solamente son necesarios dos reales de cardenillo y un poco de almagre. Por otro lado, declaran que aunque no cuestionan la costumbre que tienen de pasar a la cabecera y colocar las enramadas para la procesión, en ningún momento están dispuestos a costear una fiesta como la titular, la cual es especial de la cabecera, y como tal, su costo debe ser asumido por la misma, así como cada pueblo hace lo propio con sus fiestas. Igualmente en el caso de su iglesia. En resumen, denuncian el perjuicio que esto les supone, pues no les deja la menor libertad para vivir. Afirman que la cabecera lo que quiere es tenerlos perpetuamente en la servidumbre y gravarlos de tal forma que apenas pueden afrontar el pago de los reales tributos del Rey y demás obvenciones que son su principal obligación (AGN, Indios, Vol., 50, Exp. 146: 272-273v y AGN, Indios, Vol., 50, Exp. 201: 349-350v). No obstante, si los motivos para poner sobre la mesa dicha demanda eran patentes mucho antes de 1755, cabe preguntarnos por qué no se materializó hasta este momento. Cuando empezamos este apartado hicimos referencia a las posibles causas que pudieron originar la fragmentación espacial. En ellas se hablaba de problemas políticos y económicos, así como de otras circunstancias. En este sentido, podemos afirmar que en Tepexi de la Seda existían las causas (conflictos cabecera-sujetos), pero que fue una mera circunstancia lo que hizo eclosionar este proceso: la fragmentación de la jurisdicción eclesiástica70 . Los sujetos vieron su oportunidad cuando cuatro 69 Recordamos que se refiere a la festividad vinculada al santo patrón de la cabecera, es decir Santo Domingo de Guzmán, la cual tiene lugar durante el mes de agosto, el día cuatro, y se sigue celebrando en la actualidad. 70 Es una característica que también encontramos en el centro de México. Lockhart (1999 [1992]: 299) así lo pone de manifiesto: “La construcción de iglesias secundarias y la proliferación de parroquias coincidió con el aumento de las fuerzas que favorecían la fragmentación del altepetl, que coincidieron en parte con los intereses del clero secular”.
  44. 44. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 56 pueblos con la condición de sujeto alcanzaron el estatus de cabecera de curato. Hacia 1755 los dominicos cesan en la administración de la doctrina de Tepexi de la Seda, al frente de la cual llevaban desde el siglo XVI71 . Aunque la lucha entre seculares y regulares por el control de las divisiones eclesiásticas viene de mucho antes72 , es en 1749 cuando una orden real establece que todas las parroquias regulares debían ser secularizadas tras la muerte del fraile encargado. De esta manera, durante la segunda mitad del siglo XVIII se pone en marcha un proceso de transferencia gradual. En este contexto, el Arzobispo de la ciudad de los Ángeles, basándose en las grandes distancias entre los pueblos sujetos y la cabecera, así como en la dificultad que esto suponía para la administración de los sacramentos a los feligreses, organiza el espacio de la jurisdicción eclesiástica de Tepexi en cuatro nuevos curatos: 1. San Martín Atexcatl. 2. Santa María de la Asunción de Molcaxac. 3. Santa María Chicmecatitlán. 4. San Juan Zacapala. Una vez constituidos como cabeceras formales, pasan a tener bajo su control una serie de pueblos. En el primer caso, 11 pueblos (grandes y pequeños), y en el segundo, 5 pueblos (grandes) (AGN, Indios, Vol. 58, Exp. 3: 6-7). Para el tercer y cuarto caso, así como para la aún cabecera de curato de Tepexi de la Seda, carecemos de datos precisos para ese momento. Por lo tanto, podemos afirmar que la fragmentación y posterior jerarquización de los espacios religiosos favoreció la de los espacios políticos. Otros elementos, como reunir los requisitos demandados, aceleraron evidentemente el proceso. Romero (1987:176) señala el crecimiento de la población en los sujetos como uno de ellos. El resquebrajamiento del sistema cabecera - sujetos que había predominado en siglos anteriores en la jurisdicción de Tepexi de la Seda, se desarrolló en dos fases. La primera entre 1755 y 1769, que abarca desde las primeras solicitudes hasta las primeras concesiones a las cuatro nuevas 71 La historia de la provincia define el siglo XVIII como la Etapa de las Grandes Transformaciones, Declive de la Provincia de Santiago (1700 – 1777). Para profundizar véase Tinajero, s.f.: 22-24. 72 En 1640 el obispo Palafox asesta el primer gran golpe a los regulares al quitarles muchas de las parroquias de su diócesis de Puebla, y nombra en su lugar a sacerdotes seculares para sustituirlos (Gerhard, 2000 [1972]: 22).
  45. 45. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 57 cabeceras de curato que se separan políticamente de Tepexi. Y la segunda, entre 1769 y principios del siglo XIX, cuando se precipita el proceso de emancipación de otros sujetos, tanto de la tradicional cabecera, como de las nuevas (Pastor, 1987: 176). Es decir, en comparación con otras regiones del virreinato novohispano, como es el caso de la zona centro, el inicio de la fragmentación espacial en Tepexi fue tardía, al igual que en la Mixteca. Pastor (1987: 176) atribuye este retraso a la menor penetración en estas zonas de la economía española. En 1755 Santa María de la Asunción Molcaxac y San Martín Atexcatl solicitan licencia para poder elegir gobernador, alcaldes y demás oficiales de república (AGN, Indios, Vol. 58, Exp. 3: 6-7). No obstante tendrá que pasar más de una década para que en 1767 se conceda la primera separación política de un sujeto de la cabecera de Tepexi: es el caso de Molcaxac que marcó el inicio de un proceso73 . De esta manera le siguieron las separaciones de las otras tres cabeceras de curato erigidas en 1755: Chicmecatitlán y Atexcatl en 1768 (AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 37: 43-46; AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 43: 58-58v), y Zacapala en 1769 (AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 73: 115v-119). Otros pueblos sujetos a dichas cabeceras de curato, como San Vicente Coyotepec en 1773 son los siguientes en promover dichas solicitudes (AGN, Indios, Vol. 64, Exp.95: 134-135v y AGN, Indios, Vol. 64, Exp. 121: 174v-176v). Hasta aquí aquellos que consiguieron licencia para erigir gobierno propio antes de 1786, porque también hubo quienes lo intentaron pero no lograron exactamente sus objetivos. Nos referimos al pueblo de Santa María Nativitas, el cual, cuando solicitó su independencia política de la cabecera de Tepexi de la Seda en 1777 (AGN, Indios, Vol. 66, Exp. 54: 78-79), se encontró con que lo que consiguió fue pasar de depender de ésta a la cabecera de San Vicente Coyotepec (AGN, Indios, Vol. 66, Exp. 132: 173-174v). Por lo tanto, observamos que aunque la política de la Corona fue por norma general favorable a este tipo de solicitudes, en algunos casos estableció limitaciones. Pero vayamos paso a paso y analicemos detenidamente el proceso que siguieron antes de ver cumplidas sus expectativas. Para ello vamos a centrarnos en las siguientes cuestiones: 1. Los requisitos solicitados para autorizar la emancipación. 73 AGN, Indios, Vol. 60, Exp. 137: 194-194v; AGN, Indios, Vol. 60, Exp. 145: 204- 204v; AGN, Indios, Vol. 60, Exp. 179: 235v-241 y AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 4: 5v-6.
  46. 46. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Patricia Cruz Pazos 58 2. Los argumentos que los solicitantes esgrimieron en su favor. 3. Las actitudes de las autoridades políticas y religiosas implicadas. 4. El resultado y la proyección del proceso más allá de 1786. Las demandas de las autoridades españolas para dar luz verde a las peticiones de separación fueron claras y precisas desde un principio. En este sentido, adoptaron medidas orientadas a recabar la información que les permitiera constatar el cumplimiento de los requisitos. Para ello, como era habitual en dichos procedimientos, se convocaba a las partes implicadas, es decir, a los naturales del sujeto, al gobernador y oficiales de república de la cabecera, al cura y al alcalde mayor de la jurisdicción, a quienes se les preguntaba acerca de: - El número de familias que componían el sujeto o, en el caso de las cabeceras de curato, ésta y sus poblaciones dependientes. - La existencia entre sus habitantes de personas capacitadas para la administración de la justicia, los oficios de república y la recaudación de los tributos. - Si contaban con tierras propias, bienes, cajas de comunidad, cárcel y escuela para la enseñanza de doctrina cristiana y de la lengua castellana (AGN, Indios, Vol. 58, Exp. 3: 6v-7). En definitiva, se trataba de valorar si los solicitantes cumplían con los requisitos, o en su defecto, si estaban en disposición de hacerlo en un plazo breve de tiempo. Requisitos, que por otro lado, no variaban gran cosa de las directrices marcadas desde el siglo XVI en las políticas destinadas a la fundación de pueblos de indios y asignación de las categorías de cabecera y sujeto. Sin duda, no es algo que deba extrañarnos si tenemos en cuenta que el principal objetivo de la Corona seguía siendo el mismo: garantizar el cobro de los tributos. Como es lógico, cualquier tipo de demanda tiene que ir acompañada de una serie de argumentos de peso que favorezcan la resolución de la misma a favor de los demandantes. En este sentido, los pueblos sujetos que solicitaron licencia para erigir un gobierno independiente de la cabecera de Tepexi hicieron lo propio. Para empezar, utilizando su recién estrenado nuevo estatus como cabeceras de curato. Es el caso de Molcaxac y Atexcatl, que en 1755 se declaran como curatos independientes, por lo que consideran que no tienen que acudir con obligación alguna a la cabecera de Tepexi, ni aún asistir a las
  47. 47. LA NOBLEZA INDÍGENA DE TEPEXI DE LA SEDA DURANTE EL SIGLO XVIII Capítulo 1. Espacios de poder: la cabecera y sus sujetos 59 celebraciones de la fiesta titular, Corpus Christi, Semana Santa y demás, porque es imposible asistir a dos celebraciones, es decir la de la cabecera y la suya propia, que se desarrollan al mismo tiempo en distintos lugares (AGN, Indios, Vol. 58, Exp. 3: 6v). No obstante, al margen de que esta nueva situación en la jerarquía espacial religiosa inclinase decisivamente la balanza a favor de las pretensiones de los pueblos sujetos, fueron principalmente otras las razones que esgrimieron para la consecución de sus objetivos. Unas, vinculadas a las referidas demandas de las autoridades, y otras, vinculadas a las relaciones conflictivas entre los sujetos y la cabecera de Tepexi, de las cuales hemos hablado con anterioridad (AGN, Indios, Vol. 50, Exp. 146: 272-273v y AGN, Indios, Vol. 50, Exp. 201: 349-350v). La distancia que les separa de la cabecera y el camino que tenían que recorrer para ello, era, en este sentido, uno de los motivos alegados. Este argumento ya fue de suficiente peso para favorecer en su momento la fragmentación del espacio religioso en cuatro curatos nuevos, además del de Tepexi. En este sentido, el curato de Molcaxac declara en 1767 que los cinco pueblos que lo componen están distantes de Tepexi por más de 4 leguas, para lo cual tienen que recorrer un camino quebrado que en época de lluvias es muy peligroso por las barrancas (AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 4: 6). Los curatos de Atexcatl y Chicmecatitlán añaden en 1768 que cada ocho días tienen que andar diez leguas a la cabecera, lo que califican de inhumanidad, puesto que los caminos se caracterizan por su “fragosidad” y “aspereza” y por dos ríos peligrosos en tiempos de lluvias (AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 37: 44). Los abusivos servicios que los caciques y gobernadores de Tepexi les reclaman a los sujetos, y la situación de corruptela generada en su entorno, representan la piedra angular del enfrentamiento entre la cabecera y sus sujetos. Por ello, no es de extrañar encontrarnos con que parte de las justificaciones de los solicitantes versan en torno a esta cuestión. En este sentido, denuncian los continuos desplazamientos para prestar servicios en las fiestas de la cabecera y el pago de los tributos, los cuales, según el curato de Molcaxac, les priva del cuidado de sus casas y familias, así como de asistir a las fiestas propias de sus pueblos (AGN, Indios, Vol. 62, Exp. 4: 6). A esta cuestión, los curatos de Atexcatl y Chicmecatitlan añaden que se les pide que asistan al cabildo de la cabecera de Tepexi con la excusa de las contribuciones que tiene que pagar cada pueblo para las fiestas y para lo que califican de

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