J. Roberto PáezCronistas coloniales(Primera parte)ÍndiceIntroducciónLa historia, excelsa escuela de patriotismoElementos q...
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Cuzco para pelear con el grueso del ejército enemigo; pero noles sale bien el intento y se vuelven a XauxaCapítulo VNombra...
De la gran cantidad de oro y plata que hicieron fundir de lasfiguras de oro que adoraban los indios. De la fundación de la...
De cómo el visorrey Blasco Núñez Vela hurtó el viento aGonzalo Pizarro y no saliendo con el efecto se metió en lacibdad, l...
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de Aldana. Traición del indio don Martín. Entra en TrujilloAcosta. Coge dos prisioneros que le aseguran que Gasca nollegar...
Pizarro envía unas barcas con gente a Panamá. La gente de Quitoapoya al VirreyEl Virrey se entera de la movilización de ca...
Pizarro y es vencido. Muerte del Virrey. Benalcázar quedaherido. Crueldades de la gente de Pizarro después de la batalla.D...
Diego de Villalobos alza en San Miguel bandera por Su MajestadLlega La Gasca y pasa luego a TumbesGonzalo Pizarro junta ho...
IntroducciónNingún conocimiento de mayor importancia para un pueblo que el de susorígenes, porque en ellos se encierran lo...
debido a nuestra Patria.Elementos que integran la nacionalidadDesde que en 1871 Mancini lanzara en su cátedra de la Univer...
satisfactoriamente. ¿Fueron, como parece probable, mayas procedentes deAmérica Central los que desde las costas ecuatorian...
escrito con razón:«Hablar de los primitivos pobladores del Ecuador es tan incierto,como es hablar de las diferentes inmigr...
le sometieron y celebraron con él tratados de paz. Luego venció a lastribus del centro en Tiocajas y llegó hasta Quito, de...
Cuzco una embajada de nobles quiteños, portadora de mensajes defelicitación y de preciosos regalos para el nuevo Inca Huás...
de Historia y Geografía.En este período vemos cómo las tribus indígenas autóctonas de nuestroterritorio, que no eran por c...
en su celebrada monografía Síntesis del Perú Colonial, publicada en Limael año de 1950. Anota el padre Vargas que los elem...
-48-Una ojeada a la sorprendente civilización de los Incas, según RafaelKartstenDespués de una vida toda ella consagrada a...
totalitaria de los Incas era en esencia una tiranía insoportableque no merecía otra suerte que la de ser destronada. Los a...
en América del Norte un defensor de dos derechos de los Indios quepueda compararse a Bartolomé de las Casas.»Y hay que rec...
conquistadores españoles tenían que actuar por su cuenta y riesgo,sujetándose a las concesiones que les había hecho la Cor...
exhortaba a las nuevas gentes a reconocer la soberanía de los Reyes deCastilla, a recibir de paz a sus enviados y a acepta...
orejones, nervio del Estado, se habían enervado en el mando y perdido launidad con los privilegios creados por el Inca; se...
el del insigne americanista padre Constantino Bayle, de la Compañía deJesús, titulado: Los Cabildos Seculares en la Améric...
B. Terán, del que escribió Javier de Cardaillac que en sus obras recuerdaa Taine por la técnica y a Michelet por el estilo...
Ocupan sitio de honor muy merecido, las Relaciones de los Cronistas quefueron a la vez actores en los acontecimientos que ...
-64- en nombre del Marqués en las tierras comprendidas dentro de laconcesión que le había hecho la Corona de España.La obr...
Alfredo Baudrillart en Francia; Ludwig Pfandl en Alemania; Archer MiltonHungtinthon, Artur Schevill y Charles Lumis, en lo...
fue el siglo de los primeros Cronistas de las Indias: Francisco de Jerez,Pedro de Cieza de León, Francisco López de Gómara...
de reconocer que el descubrimiento del Amazonas fue obra de las gentes deQuito. En su reciente libro, ya citado, don Jorge...
doloroso y trágico, -71- pues, durante la marcha caían losexpedicionarios, después de consumidos todos los recursos ydefra...
Zamora, Cuenca, la Zarza y Guayaquil con todos los demás pueblos queestuvieren en sus comarcas, y se poblaren; y hacia la ...
pertenecer en lo político a un determinado gobierno, en lo judicial, aotro gobierno, y a un tercero en lo eclesiástico y m...
su ruina con sus imprudencias.El tercer período, el más largo y complejo de todos, se inicia con laresolución tomada por G...
Cronistas coloniales
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Cronistas coloniales

  1. 1. J. Roberto PáezCronistas coloniales(Primera parte)ÍndiceIntroducciónLa historia, excelsa escuela de patriotismoElementos que integran la nacionalidadUna mirada a los relatos de los Cronistas PrimitivosPrimeros habitantes de nuestro territorio. Lo que escribe LuisBaudin¿Cuáles fueron las tribus primitivas?El Inca Tupac-Yupanqui y la invasión de nuestro territorioHuayna-Cápac extiende sus dominiosA la muerte de Huayna-Cápac, Huáscar declara la guerra a AtahualpaEl período indígena en la historia americanaDivisión de la historia patria según Belisario QuevedoParecer del historiador peruano, reverendo padre Rubén Vargas Ugarte¿Cuál fue el ideal perseguido en la conquista española?Una ojeada a la sorprendente civilización de los Incas, según RafaelKartstenPronto se supo de las tierras situadas hacia el Sur. Trayectoria deFrancisco PizarroHacia Cajamarca. Mayo 24 de 1531Muerte del Inca, 29 de agosto de 1533
  2. 2. Qué causas facilitaron la Conquista del PerúAlvarado en Bahía de CaráquezFundación de Lima. Los Cabildos CivilesBreve apreciación de las Fuentes para la historia de AméricaFunda Quito Sebastián de Benalcázar, con independencia de laGobernación del Perú, en 1534España y QuitoGonzalo Pizarro, Gobernador de Quito. Descubrimiento del AmazonasProvincias - Audiencia - VirreinatoLa Audiencia de Quito fue muy combatidaLas Guerras Civiles del PerúConquistadores y Conquistados. Un capítulo de Belisario QuevedoCronistas e Historiadores de Indias. Los Cronistas según Raúl PorrasBarrenecheaEstos volúmenes de «Cronistas de Indias»Notas biográficas y seleccionesFrancisco de JerezBiografía de Francisco de JerezRelato de Francisco de Jerez de la prisión de Atahualpa. Guerraentre Atahualpa y Huáscar. Riquezas de AtahualpaPedro Sancho de la HozBiografía de Pedro Sancho de la HozRelación de la conquista del Perú escrita por Pedro Sanchosecretario de Pizarro y escribano de su ejércitoCapítulo IDe la gran cantidad de plata y oro que se trajo del Cuzco, yde la parte que se envió a Su Majestad el Emperador por elquinto real: de cómo fue declarado libre el cacique presoAtabalipa de la promesa que les había hecho de la casa llenade oro por rescate: y de la traición que el dicho Atabalipameditaba contra los españoles por la cual le hicieron morirCapítulo IIEligen por señor del Estado de Atabalipa a su hermanoAtabalipa , en cuya coronación se guardaron las ceremonias,según la usanza de los caciques de aquellas provincias. Delvasallaje y obediencia que ofrecieron Atabalipa y otros muchoscaciques al EmperadorCapítulo IIITrayendo una nueva colonia de españoles para poblar en Xauxatienen nueva de la muerte de Guaritico hermano de Atabalipa.Después que pasaron la tierra de Guamachuco, Adalmach ,Guaiglia , Puerto Nevado y Capo Tambo , entienden que en Tarmales aguardan para acometerles muchos indios de guerra por locual echan prisiones a Calicuchima, y siguiendo intrépidos suviaje van a Cachamarca donde hallan mucho oroCapítulo IVLlegan a la ciudad de Xauxa; quedan algunos guardando aquellugar y otros van contra el ejército de los enemigos, con loscuales pelean. Alcanzan victoria y se vuelven a Xauxa. No sequedan allí mucho tiempo, sino que van algunos la vuelta del
  3. 3. Cuzco para pelear con el grueso del ejército enemigo; pero noles sale bien el intento y se vuelven a XauxaCapítulo VNombran nuevos oficiales en la ciudad de Xauxa para fundarpoblación de españoles, y habiendo tenido nueva de la muertede Atabalipa, con mucha prudencia y arte para mantenerse engracia de los indios, tratan de nombrar nuevo señorCapítulo VIDescripción de los puentes que los indios acostumbran hacerpara pasar los ríos, y de la trabajosa jornada que tuvieronlos españoles en la ida al Cuzco, y de la llegada a Panarai ya Tarcos, ciudad de los indiosCapítulo VIIProsiguiendo su viaje tienen aviso enviado por los cuarentacaballeros españoles, del estado del ejército indio, con elcual victoriosamente habían combatidoCapítulo VIIIDespués de varias incomodidades sufridas en el viaje, habiendopasado las ciudades de Bilcas y de Andabailla, antes de llegara Airamba tienen cartas de los españoles por las cuales lemandan un socorro de treinta caballerosCapítulo IXLlegados a un pueblo encuentran mucha plata en tablas deveinte pies de largo. Prosiguiendo su viaje tienen cartas delos españoles del reñido y adverso combate que habíansostenido contra el ejercito de los indiosCapítulo XViene nueva de la victoria alcanzada por los españoles hastaponer en fuga al ejército indio. A Chilichuchima le mandanechar una cadena al cuello teniéndolo por traidor. Pasan porRímac y allí se reúnen y luego todos juntos van a Sachisagagnay queman a ChilichuchimaCapítulo XIVisítalos un hijo del cacique Guaynacaba con el cualconciertan amistad, y les hace saber los movimientos delejército de los indios enemigos, con el que tienen algunosencuentros antes de entrar en el Cuzco, donde ponen por señoral hijo de GuainacabaCapítulo XIIEl nuevo cacique va con ejército para echar a Quizquiz delEstado de Quito; tiene algunos encuentros con los indios, ypor la aspereza de los caminos se vuelven, y de nuevo van allácon ejército y compañía de españoles, y antes que vayan, elcacique da la obediencia al EmperadorCapítulo XIIITienen sospecha de que el cacique quiere revelarse, resultainfundada, van con él muchos españoles con veinte mil indioscontra Quizquiz, y de lo que les acontece dan aviso alGobernador por medio de una cartaCapítulo XIV
  4. 4. De la gran cantidad de oro y plata que hicieron fundir de lasfiguras de oro que adoraban los indios. De la fundación de laciudad del Cuzco, donde se hizo población de españoles, y delorden que en ella pusieronCapítulo XVParte el Gobernador con el cacique para Xauxa, y tiene nuevadel ejército de Quito, y de ciertas naves que vieron enaquellas costas unos españoles que fueron a la ciudad de SanMiguelCapítulo XVILabran en la ciudad de Xauxa una iglesia, y mandan tres milindios con algunos españoles contra los indios enemigos.Tienen nueva de la llegada de muchos españoles y caballos, porlo cual mandan gente a la provincia de Quito. Relación de lacalidad y gente de la tierra de Tumbes hasta Chincha y de laprovincia Collao y CondisuyoCapítulo XIXEn cuánta veneración tenían los indios a Guarnacaba cuandovino y lo tienen ahora después de muerto; y cómo por ladesunión de los indios entraron con los españoles en el Cuzco,y de la fidelidad del nuevo cacique Guarnacaba a loscristianosEl cronista Pedro PizarroBiografía del cronista Pedro PizarroNoticias contemporáneas de la captura de AtahualpaRelación del primer descubrimiento de la Costa y Mar del Sur,manuscritoPedro Pizarro, descubrimiento y conquista de los reinos delPerú, manuscritoCarta de Hernando Pizarro, apud Oviedo, Historia General de lasIndias, manuscrito, libro XLVI, capítulo XVNoticia de las costumbres personales de Atahualpa estractada delmanuscrito de Pedro PizarroRelaciones contemporáneas de la ejecución de AtabalipaPedro Pizarro, descubrimiento y conquista del Perú, manuscritoRelación del primer descubrimiento de la Costa y Mar del Sur,manuscritoPedro Gutiérrez de Santa ClaraBiografía de Pedro Gutiérrez de Santa ClaraHistoria de la conquista del PerúPor Guillermo Hickling PrescottHistoria de las Guerras Civiles del Perú (1544-1548) y de otrossucesos de las Indias. Tomo IIPor Pedro Gutiérrez de Santa ClaraCapítulo XXIIDe las cosas que Gonzalo Pizarro hizo en la cibdad del Quito,y cómo desposseyó de la flota al gran corsario y la dio aPedro Alonso de Hinojosa, su primo hermano, para que fuesse aTierra Firme por General dellaCapítulo XLI
  5. 5. De cómo el visorrey Blasco Núñez Vela hurtó el viento aGonzalo Pizarro y no saliendo con el efecto se metió en lacibdad, la qual halló sin gente de guarnición, y de las cosasque en ella hizieron los soldados, y de lo demás que passóCapítulo LDe cómo el tirano, aviendo hecho muchas cosas en Quito, separtió della dexando allí a Pedro de Puelles por su Thenientey Capitán y se fue a los pueblos de Sant Miguel y de Truxillo,y de las cosas que proveyó yendo por su camino adelanteHistoria de las Guerras Civiles del Perú (1544-1548) y de otrossucesos de las Indias. Tomo IIIPor Pedro Gutiérrez de Santa ClaraCapítulo XLIXEn donde se cuenta del linaje de los Yngas y de dóndesalieron, cuándo conquistaron las provincias del Perú, y quéquiere dezir Ynga en la lengua propia del Cuzco, que es la quese vssa y se habla en estas partes tan remotasCapítulo LEn donde se prosigue y cuenta de linaje y prosapia de losYngas, reyes y señores que fueron destas amplíssimas yriquíssimas provincias del Perú, y se relatan las cosas quemandaron hazer en todas estas tierrasCapítulo LIEn donde se cuentan y relatan las diferencias y debates quelos hermanos Yngas Guáscar y Atagualpa tuvieron sobre lasucessión y herencia del reyno de Quito, hasta que llegó elmarqués don Francisco Pizarro con los suyos a estas provinciasCapítulo LVIDe como estos yndios del Perú tuvieron dos dioses muynombrados, y de las grandes supersticiones que los Yngastenían hablando con el demonio, y de los templos que avía enestas provincias, y de los ritos y cerimonias que ussavan ensus sacrifficiosCapítulo LVIIEn donde se cuentan las calidades y temples de las tierras yprovincias destos reynos del Perú, y de la cordillera de vnassierras que ay en estas partes, y de muchas cosas incógnitas ymaravillosas que avía en todas ellasCapítulo LVIIIEn donde se da noticia de los muy grandes ríos que salendestas provincias y regiones del Perú, que van a dar a la mardel Norte, y cuenta quiénes fueron los que descubrieron poraquellas partes, y de la yerva escorzonela que ayCapítulo LXIVDe la solenydad que los Yncas hazían quando agujeravan lasorejas a sus vasallos, que era como dalles horden decavaliería, y de las cerimonias que tenían quando salían fuerade sus palacios con su real corteCapítulo LXVEn donde se cuenta brevemente el número de los meses que
  6. 6. tenían los yndios del Perú en cada vn año, y de las cosas quehazían en ellos para el bien y provecho de sus repúblicas, yde otras cosas que ay muy curiosas de saberCapítulo LXVIDe cómo ciertos gigantes aportaron a la provincia de Manta,los quales salieron de vnas yslas de la mar del Sur, y despuésfueron quemados con fuego celestial, y cuenta de otras cosasque ay en la tierraDiego Fernández llamado «El Palentino»Biografía de Diego Fernández llamado «El Palentino»Primera Parte de la Historia del PerúPor Diego Fernández, vecino de PalenciaCapítulo LXXIVLlega el presidente Gasca al puerto de Manta y danle nueva delos pueblos que se han reducido. Dan nueva al Presidente deotros pueblos que se han reducido. Propiedad del pan de maíz.Escribe el Presidente a muchas partes su llegada. Llegamensajero de Guayaquil y da nueva que el pueblo estádesamparado. Envía Gasca gente en favor de los de Guayaquil.Escribió Gasca a Pedro de PuellesCapítulo LXXVTratan de matar a Pedro de Puelles. Muerte de Pedro dePuelles. Redúcese la ciudad de Quito al ReyCapítulo LXXVIManera de enfermedad de verrugas como mal francés. Razón porque se causa esta enfermedad. Llega el Presidente a Túmbez.Llega Manuel de Carvajal a Gasca y dale la embajada de los deArequipa. Especialísima gracia del presidente Gasca. Halla elPresidente en Túmbez mensajeros de diversas partes. Lo quehizo y despachó Gasca. Dio Loaysa al Presidente relación de losucedido y enviole a QuitoJuan Cristóbal Calvete de EstrellaBiografía de Juan Cristóbal Calvete de EstrellaRebelión de Pizarro en el Perú y Vida de don Pedro GascaEscritas por Juan Cristóbal Calvete de Estrella y publicadas porAntonio Paz y MeliáCapítulo IIGonzalo Pizarro sienta sus reales junto a los del Virrey.Marcha éste a Quito y resuelve dar batalla a Pizarro. Sale elúltimo a su encuentro y vienen a las manos. Muerte del Virrey.Victoria de Pizarro. Hace su Teniente General del Perú aBenito de Carvajal. El triunfo ensoberbece a Pizarro, que seentrega a la liviandad. Imítanle sus capitanesCapítulo IXArribo del Presidente a Manta, donde prosigue sus prevencionescontra Pizarro. Muerte de Pedro de Puelles a manos de Rodrigode Salazar. Reducción de Quito. Abnegación de Ovando por losPizarros. Crueldades ordenadas por Puelles. Nombra Gasca aSalazar Capitán y Justicia mayor de Quito. Comunica aBenalcázar las buenas noticias que va recibiendo. Expedición
  7. 7. de Aldana. Traición del indio don Martín. Entra en TrujilloAcosta. Coge dos prisioneros que le aseguran que Gasca nollegaría en aquel año. Envía Pizarro a Acosta en persecuciónde Mora. Fortifícase éste entre dos ríos. Sabedor Pizarro dela marcha de Gasca y de la reducción de la armada, resuelvesalir contra Diego Centeno. Ahorca Acosta a Mejía y a otrossoldados. Fuga de Jerónimo de Soria a Trujillo con las cartasde Pizarro. Carvajal manda dar garrote al capitán Lope Martín.Salen Acosta y Pizarro contra Centeno. Reúnese toda la armadacon el Presidente en Manta. Promesas de próximo socorro querecibe de Nueva España. Nuevas prevenciones para la guerra.Tumor pestilencial que sufre su gente. Arriba a TúmbezNicolás de AlbeninoBiografía de Nicolás de AlbeninoEpístolaLo que ocurrió luego de la batalla de Chupas. Se conoce lavenida del virrey Blasco Núñez Vela. Noticia de las ordenanzasnuevasLlega el virrey Blasco Núñez Vela. Primeros actos de gobiernoVaca de Castro sale del Cuzco con dirección a Los ReyesVaca de Castro llega a Jauja. Pasa luego a Los ReyesLlega Blasco Núñez Vela a Los Reyes. Aplica las nuevasordenanzasGonzalo Pizarro pasa de Las Charcas al Cuzco. Los vecinos lenombran su Procurador ante el VirreyBlasco Núñez Vela se maravilla de que nadie vaya del Cuzco a LosReyes. Pizarro recoge toda clase de armasEl Virrey prohíbe salir de Los Reyes al CuzcoEl Virrey resuelve resistir a Gonzalo PizarroPedro de Puelles alza bandera por Gonzalo Pizarro en HuánucoGonzalo Díaz alza bandera por Gonzalo PizarroDescontento general contra el VirreyBlasco Núñez Vela da muerte a puñaladas a Illán Suárez deCaravajalLos Oidores apresan al VirreyPizarro ambiciona gobernar la tierra. Sale del Cuzco. Vecinoscontra PizarroVecinos del Cuzco se movilizan para servir al VirreyDegüella Pizarro dos capitanes del VirreyPrisión de Vela Núñez hermano del Virrey. Recupera luego sulibertadBlasco Núñez Vela recupera su libertad y envía a Quito unmensajero desde el puerto de TumbesApresan los Oidores a Vaca de CastroGonzalo Pizarro se acerca a la ciudad de Los ReyesCaravajal ordena ahorcar a tres vecinos del CuzcoLos Oidores nombran a Pizarro Gobernador en nombre de SuMajestad. Entra en la ciudadGonzalo Pizarro ejerce desde luego sus funcionesPizarro no permite que los Oidores participen en el Gobierno
  8. 8. Pizarro envía unas barcas con gente a Panamá. La gente de Quitoapoya al VirreyEl Virrey se entera de la movilización de capitanes de Pizarro.Bachicao se apodera de una nave mercanteEl Virrey huye de Tumbes. Bachicao se apodera del puerto y losaquea en parte. Se le junta gente maleanteBachicao se acerca a Panamá y luego desembarca allí. Gran temorde sus habitantes. Se hace de navíos y gente. Todos ansían pasaral PerúLlega a Quito el virrey Blasco Núñez Vela. Es Quito provincia delas mejoras y más provistas de Indias. Tiene ricas minasSale el Virrey con dirección a San Miguel. Órdenes de PizarroLlega a Trujillo Gonzalo Pizarro. El Virrey derrota a cuatro desus capitanesEl Virrey victorioso avanza a Piura. Miguel Yánez muere en lahorcaPizarro se entera de la derrota en TrujilloManda el Virrey a su hermano por el camino de Trujillo. Esahorcado ArgüelloGonzalo Pizarro se acerca a San Miguel y celebra consejo con suscapitanesEl Virrey decide salir de San MiguelGonzalo Pizarro emprende la persecución del Virrey al saber quesalió de San Miguel. Pierde el Virrey toda su genteRobos y sevicias de la gente de Pizarro. Caravajal ahorca agente de distinción y de valíaEl virrey Núñez de Vela llega en su retirada a la ciudad deQuito. Sale a Popayán. Pizarro llega a QuitoEl Virrey mata tres capitanes suyosEl capitán Bachicao sale de Panamá con gente y va a juntarse conPizarroGonzalo Pizarro y Bachicao se meten en QuitoPizarro envía a Panamá al capitán Hinojosa con el título deGeneralLos vecinos de Panamá deciden resistir a Bachicao y alzanbandera por Su MajestadParte el Virrey a la Gobernación de Benalcázar. Es bien recibidoHinojosa apresa a Vela Núñez y parte a PanamáHinojosa usa de astucia para entrar en PanamáConoce Pizarro en Quito que el capitán Diego Centeno se haalzado por Su Majestad en las Charcas. Centeno es vencido porfuerzas de Pizarro al mando de ToroMelchor Verdugo se alza en Trujillo por Su Majestad. Albeninocae presoFrancisco de Caravajal derrota al capitán Diego Centeno.Crueldades de CaravajalSale el virrey Blasco Núñez de Vela de la gobernación deBenalcázar con rumbo a Quito, en busca de PizarroGonzalo Pizarro piensa que el Virrey no quiere darle batalla yse sitúa media legua fuera de Quito. Combate el Virrey con
  9. 9. Pizarro y es vencido. Muerte del Virrey. Benalcázar quedaherido. Crueldades de la gente de Pizarro después de la batalla.Degüello de prisioneros y rendidosPrisiones ordenadas por Pizarro. Manda a Benalcázar a sugobernación. Pedro de Puelles se queda en Quito por Pizarro,mientras éste parte a San Miguel. Destierros a ChileMelchor Verdugo sale de Nicaragua para auxiliar al Virreyignorando su descalabro. Combate con Pedro de Hinojosa y esderrotado por ésteVerdugo se encuentra en Cartagena con don Pedro de La Gasca,quien le envía de inmediato a Castilla, para que informe de lossucesos hasta entonces ocurridosPedro de Hinojosa informa a Pizarro la llegada de La GascaLlega La Gasca a Nombre de Dios y pasa luego a Panamá desdedonde escribe una carga a Gonzalo Pizarro por no poder pasar alPerú como lo deseabaPizarro celebra consejo con sus partidarios al saber la venidade La Gasca. Pide para sí el gobierno del PerúDesdichada suerte de dos capitanes del virrey Núñez de VelaLa Gasca se atrae la confianza y simpatía de los capitanes dePizarro en Panamá. Amplitud de los poderes que traía consigoSaldaña e Hinojosa hablan con La GascaTres capitanes tratan con Hinojosa y se someten a La Gasca.Hinojosa hace lo propio. Panamá alza bandera por Su MajestadLa Gasca acopia refuerzos en PanamáJuan Vedrel construye una galera para La Gasca y ella saleaunque pequeña muy gentilPizarro se ve forzado a enviar desde el Perú seis navíos aPanamáGonzalo Pizarro intenta inútilmente deshacerse de La Gasca enPanamáGonzalo Pizarro ordena degollar a Vela Núñez, hermano del virreyBlasco Núñez. Destierra a Panamá al obispo Loaiza. Celada quePizarro tendió a Vela Núñez. Ni entre moros se vio cosasemejanteLa Gasca, para dar aviso del perdón de Su Majestad, despachacuatro navíos desde PanamáEl presidente La Gasca se hace a la marOrdena Pizarro se le avise la llegada de navíosPuerto Viejo se declara por Su MajestadDiego de Mora decide levantar los vecinos de Trujillo por SuMajestadDiego de Mora se embarca y se encuentra con cuatro navíos de LaGasca a los que suministra víveres. Regresa luego a TrujilloEs apresado un navío de Pizarro al encaminarse a TrujilloDiego de Mora pasa a Cajamarca y se comunica con sus compañerosde armas. Mercadillo alza bandera por Su MajestadMuerte de Pedro de Puelles en Quito. Rodrigo de Salazar alzabandera por Su Majestad en Quito. Es nombrado Justicia mayor yCapitán General por Su Majestad en Quito
  10. 10. Diego de Villalobos alza en San Miguel bandera por Su MajestadLlega La Gasca y pasa luego a TumbesGonzalo Pizarro junta hombres y armas en la ciudad de Los Reyes.Pizarro da una paga de gran valor a los suyosDiego Centeno se apodera del Cuzco en nombre del Rey. La Gascapide a Salazar salir de Quito y juntarse con élLorenzo de Aldana entra en el puerto de la ciudad de Los Reyescon cuatro navíos. Pizarro se niega a acatar la autoridad de SuMajestadLorenzo de Aldana comunica el perdón de Su Majestad a todos losque abandonen a Pizarro. Muchos de sus soldados abandonan aPizarroLorenzo de Aldana despacha un barco a Tumbes con cartas para LaGascaDon Antonio de Rivera, cuñado de Pizarro, alza bandera en LosReyes por Su Majestad, aprovechando de la ausencia de PizarroJuan de Illanes se queda con los navíosDiego Centeno sale al encuentro de PizarroLa Gasca llega a JaujaDiego Centeno combate con Pizarro en Guarina y es vencido.Pizarro se fortifica en el CuzcoLa Gasca reúne más gente y se moviliza al Cuzco. Llega a tenermás de dos mil hombres. Préstamo en oro de los mercaderes de LosReyesPedro de Bobadilla llega de Chile al puerto de Los Reyes y seune a La GascaDiego de Mora, testigo presencial de los sucesos, los describedesde la ciudad del Cuzco en carta a un amigo suyoEl día lunes nueve de abril del año 1547Pizarro quema dos puentes construidos por La Gasca. Pedro deHinojosa y Pedro de Valdivia, en acciónPizarro envía a Juan de Acosta para detener el avance de LaGascaLos campos enemigos se sitúan sólo a media legua de distanciaTrábase la lucha y Pizarro sufre el primer descalabroLas tropas de La Gasca descienden de las alturas al llano y seordenan para la batalla finalGonzalo Pizarro espera ser acometido. La Gasca desea que sepasen a él las tropas de Pizarro. Confusión en el campo dePizarro. Diego Guillén le abandona. Las tropas de Pizarrovuelven las espaldasYo soy el desdichado de Gonzalo Pizarro. Prisión de CaravajalTotal desbarato y muerte de Gonzalo Pizarro. Mueren tambiénCaravajal, Guevara, Maldonado y Juan de AcostaSerena actitud de La Gasca. Entra en la ciudad del CuzcoSentencia de muerte que dieron contra Gonzalo Pizarro, Alonso deAlvarado y el licenciado CiancaÉste es el fin de PizarroLa Gasca se halla en el Cuzco
  11. 11. IntroducciónNingún conocimiento de mayor importancia para un pueblo que el de susorígenes, porque en ellos se encierran los elementos que le dieron el sery los que determinaron su formación a través del tiempo, así en suscaracteres racionales como en los que, integrándose con otros, llegaronpor la evolución a constituir lo que se conoce, en un momento dado, comouna nacionalidad determinada.Pueblo que no sabe de dónde procede, cómo se ha ido estructurando con elcorrer de las edades, las vicisitudes por las que ha pasado y losacontecimientos que en él influyeron decisivamente, no merece el nombre detal, ni puede estimarse poseedor de una individualidad jurídica y políticadigna de respeto.El estudio y aprecio de la historia, se funda precisamente en estasconsideraciones. No es la historia pasatiempo de desocupados oentretenimiento de eruditos ansiosos de hurgar en el ayer parasatisfacción de su vana curiosidad. Si el pasado no interesara para elpresente y sirviera para el porvenir, bien podría quedar enterrado yolvidado sin remedio, sin que valiera la pena preocuparse con él paranada.-34-La célebre frase que asevera que la humanidad se compone más de muertosque de vivos y aquella otra que enseña que los muertos mandan, tienen unfondo de verdad indiscutible. Vivimos del ayer más que del presente. Somosla resultante de generaciones que actuaron antes que nosotros y de fuerzasque obraron activamente en épocas remotas. Ni el hoy se puede comprendersin conocer el ayer, ni el futuro preparar adecuadamente sin medir lasfuerzas que influyeron en la evolución de la sociedad.Se ha aseverado, con razón, que si conociéramos como es debido los siglosen que América vivió bajo la dominación de España, tendríamos resueltaslas tres cuartas partes de los problemas que tanto nos agobian. Laexplicación de los acontecimientos históricos no es dable si se desconocenlos antecedentes que los determinaron. El presente no se formó de maneraespontánea: es una resultante de hechos anteriores reales y verdaderos.La historia, excelsa escuela de patriotismoLa historia es la más excelsa escuela de patriotismo. En realidad, no sepuede amar lo que no se conoce y, correlativamente, mientras más se conocemás se ama, según la frase feliz de Leonardo de Vinci. Para amar a laPatria hay que conocerla. Hay que remontarse a sus orígenes, verla nacer yformarse; observar cómo crece y se va desarrollando; cómo avanza y tambiéncómo retrocede, qué causas obraron para su progreso y cuales para sumomentánea -35- decadencia; analizar, en suma, su vida tal como seharía con la de un ser orgánico.Nunca ahondaremos suficientemente en el pasado, para apreciar como es
  12. 12. debido a nuestra Patria.Elementos que integran la nacionalidadDesde que en 1871 Mancini lanzara en su cátedra de la Universidad de Turínla cuestión relativa a la nacionalidad y a sus alcances, ella ha influidoprofundamente en las transformaciones de los Estados, dando lugar asucesos de veras importantes.Son variados y múltiples los elementos que integran la nacionalidad de unpueblo. Los hay histórico-geográficos, lingüísticos, sociales, culturales.¿Cuáles son los más importantes de ellos? Sin base territorial no se puedehablar de nacionalidad, por tanto los factores histórico-geográficos sonlos de veras fundamentales para un pueblo y a ellos hay que dar atenciónpreferente.Una mirada a los relatos de los Cronistas PrimitivosEra del caso recordar estas verdades, que no por sabidas dejan de ser deperenne actualidad, para comprender -36- y aquilatar el valor de losrelatos de los Cronistas Primitivos.Si queremos afirmar nuestra posición internacional, si anhelamos que alEcuador se le considere y estime en el concierto de los pueblos deAmérica, es de todo punto indispensable que procuremos hacer valer losrasgos esenciales que le dan personalidad inconfundible y singular; queconsideremos y veamos cómo en todo tiempo habitó en territorio propio ungrupo humano que se distinguía de los otros, al parecer de idénticascostumbres y de común origen.Hubo un asiento geográfico llamado Quito, en el que seres primitivosconvivieron, más o menos ordenadamente, en la época anterior a laconquista de América por hombres blancos venidos desde Europa y antestambién de la invasión incásica que partiera de las tierras del Sur.Existió por lo menos un principio de nacionalidad quiteña, que hemos detratar de poner en claro. No somos de ayer: nuestros orígenes se remontanmuy lejos en la historia. Conocer esos antecedentes, así fuera de modoimperfecto y somero, es de todo punto necesario y ello podremos lograrlorecorriendo los relatos que nos conservaron los Primitivos Cronistas queescribieron sobre cosas de América.Primeros habitantes de nuestro territorio. Lo que escribe Luis Baudin¿Cuáles fueron los primitivos habitantes de nuestro territorio y de dóndeprocedían?-37-He aquí un problema que, como tantos otros, no ha sido aún resuelto
  13. 13. satisfactoriamente. ¿Fueron, como parece probable, mayas procedentes deAmérica Central los que desde las costas ecuatorianas subieron hasta lastierras andinas? ¿Vinieron acaso de más remotos países, de la China o dela Polinesia? La prehistoria de América es aún incierta y llena deoscuridades y vacíos. La de nuestra Patria se halla en sus comienzos, encuanto a investigaciones se refiere.¿De dónde procedían los indígenas que poblaron nuestro territorio, antesde la invasión de los Incas peruanos? Nada seguro podemos afirmar hasta elmomento y hemos de contentarnos, por lo pronto, con lo que conocemos de laépoca histórica en que ocurre la conquista española y, a lo sumo, con loque antes de ella nos han conservado ciertas tradiciones orales.Conviene recordar, a este propósito, lo que escribe el publicista francésLuis Baudin, en su reciente libro sobre La Vida cuotidiana en tiempo delos últimos Incas, aparecido en París en 1955. Al estudiar lascivilizaciones primitivas de América, nos encontramos, dice, con una en laque siendo desconocida la escritura, nos vemos forzados para conocerla, ainterrogar a arqueólogos, folkloristas y cronistas.La arqueología deja filtrar algunas luces relativas al pasado, al azar delos descubrimientos que sugieren hipótesis, antes que verdaderassoluciones; el folklore, muy rico, nos proporciona ecos que provienen delmedio indígena, poco cambiante en el transcurso de los tiempos; en fin losescritos de los españoles, las crónicas, demasiado abundantes en ciertorespecto, forman una masa caótica de informaciones políticas, económicas,sociales, militares, anecdóticas y científicas, por lo general malpresentadas, a menudo contradictorias y rara vez imparciales. Garcilaso dela Vega encomia a los Incas con exceso, mientras Sarmiento de Gamboa losvitupera sin medida; los -38- secretarios de los conquistadores sepierden en detalles militares, al paso que los misioneros se engolfan ensermones interminables. Poma de Ayala mismo, tan de moda entre loshistoriadores de hoy, por ser indio, por haberse descubierto su manuscritono hace mucho y porque en su texto se introducen unos ingenuos dibujos, daprueba de poca cultura y objetividad.Por lo expuesto puede medirse la cautela exquisita con la que hay queproceder, antes de sentar conclusiones que rara vez resultan acertadas. Elmismo reputado investigador, autor, no lo olvidemos, de ese estudio sobreEl Imperio Socialista de los Incas, traducido a varias lenguas, recuerda,a propósito de los habitantes de nuestro suelo ecuatoriano, anteriores ala invasión incásica, el relato recogido por el padre Anello Oliva, de unencargado de custodiar las cuerdas de nudos en que iban siendo guardadaslas noticias sobre sucesos del Imperio, llamado Catari, reputado por susaber, según el cual relato los hombres que huyeron del Diluvio alcanzarona llegar a las costas ecuatorianas y un grupo de ellos, que comandaba elcapitán llamado Tumbe se asentó en la ribera meridional del golfo deGuayaquil, fundando allí la población que tomó el nombre de su jefe:Tumbes. Un hijo de este fundador, llamado Quitumbo, huyó de una invasiónde gigantes que había capturado a un hermano suyo, franqueó la Cordillera,ganó tierras altas y creó la ciudad que después llevó su nombre: la ciudadde Quito.En su reciente y celebrado libro sobre Las relaciones diplomáticas delEcuador con los Estados limítrofes, su autor, don Jorge Pérez Concha, ha
  14. 14. escrito con razón:«Hablar de los primitivos pobladores del Ecuador es tan incierto,como es hablar de las diferentes inmigraciones que -ya procedentesdel Asia, ya de Polinesia- -39- llegaron al Nuevo Continente; ycomo incierta es también, la teoría de Ameghino, según la cual elhombre americano surgió de su propio medio».¿Cuáles fueron las tribus primitivas?Recordemos la grave disputa tocante a la existencia de los Shyris y sobresi éstos sojuzgaron a los Quitus, o si acaso fueron pobladores primitivosde la Costa, los Caras, los que subieron hasta la planicie andina. Entanto se aclaran estos puntos, diremos, siguiendo autorizadas opiniones,que las tribus principales asentadas en la que es hoy República delEcuador, parece que fueron las siguientes: los Quillasingas, al Norte; losQuitus y Puruhaes, al Centro; los Cañaris, Paltas y Huancabambas, al Sur;los Huancavilcas y Punaes en la Costa. Refundidas estas tribus en tresprincipales, no quedaron en la época de la conquista, al parecer, sino lasde los Quitus y Puruhaes; los Cañaris; los Huancavilcas, Punaes yCaraques.Desde el Carchi hasta el Azuay se extendían Quitus y Puruhaes. Los Cañarisocupaban el Azuay hasta el golfo de Jambelí y en la región de la Costa seasentaron Huancavilcas, Punaes y Caraques.El señor Jorge Pérez Concha, trae, en la obra ya mentada, esta cita delseñor don Jacinto Jijón y Caamaño, tomada de su libro sobre Sebastián deBenalcázar: «Lo que hoy es la República del Ecuador no formó antes de laconquista incaica una sola Nación, un solo pueblo. Sin contar con lasvarias razas de la -40- zona pacífica y de la amazónica, más o menosvinculadas con las de la serranía, existían siete clases de gentes, que,de Sur a Norte, eran: Los paltas, los cañaris, los puruhaes, lospantzaleos, los caranquis, los pastos y -ya en Nariño- los quillasingas.Ninguna de estas Naciones formaba un Estado propiamente dicho; cada una seencontraba fraccionada en varias parcialidades, que se hacían mutuamentela guerra, de lo que provenía el que ciertos caciques llegaran apredominar, formando pequeños principados. Ello no era un óbice para queestos Régulos se agruparan, en confederaciones, en momentos de peligro».El Inca Tupac-Yupanqui y la invasión de nuestro territorioEl Inca Tupac-Yupanqui emprendió desde el Sur la conquista de estastribus, asentadas desde tiempos remotos en nuestro territorio. Parece quedominó fácilmente ciertas tribus del Sur, pero que se estrelló en unmomento dado con la resistencia de los Cañaris, que le obligaron aretroceder en busca de refuerzos. Cuando volvió con ellos, los Cañaris se
  15. 15. le sometieron y celebraron con él tratados de paz. Luego venció a lastribus del centro en Tiocajas y llegó hasta Quito, desde donde regresó alCuzco.Sus conquistas las continuó su hijo, el Inca Huayna-Cápac, nacido enTomebamba, ciudad de los Cañaris.-41-Huayna-Cápac extiende sus dominiosHuayna-Cápac aumentó sus dominios por el Sur, hasta la actual República deChile y una parte de la Argentina, y por el Norte hasta Pasto, sojuzgandotambién las tribus de la costa.El Inca incorporó, pues, el Reino de Quito al Imperio quichua, y paraevitar toda oposición posterior y para congraciarse con los que habíadominado, pidió en matrimonia a la princesa Paccha, hija del jefe delReino de Quito. Así los vencidos pudieron ver en el Inca una especie deRey propio, en cuanto esposo de la que había sido su princesa.Según los historiadores, duró treinta y ocho años el gobierno deHuayna-Cápac, que lo ejerció como soberano del Cuzco y como sucesor de losreyes de Quito. No viene al caso ponderar la avanzada civilización que losIncas encontraron en las tierras del Norte del Perú que ellos sometieronpor las armas. Es de estos días el asombro que despertó la orfebrería dePuná, en cuantos tuvieron ocasión de admirarla en la exposición realizadaen Lima. Tomebamba de los Cañaris, ocupaba el segundo lugar después delCuzco en importancia y sus edificaciones competían con las mejores delImperio. Usos, costumbres, idioma, religión, subsistieron en muchas partesdel Reino de Quito, pese a la conquista del Inca y ello contribuyó no pocopara que se disgregara el Imperio a la muerte de Huayna-Cápac, quien en sutestamento lo dividió entre sus dos hijos: Atahualpa, nacido en Quito, yHuáscar, dando a este último el Cuzco y al primero el Reino de Quito. Losespañoles habían desembarcado ya en Atacames, cuando murió Huayna-Cápac.-42-A la muerte de Huayna-Cápac, Huáscar declara la guerra a AtahualpaDon Horacio H. Urteaga, Miembro del Instituto Histórico del Perú, en sulibro El fin de un Imperio, publicado en Lima en 1935, ha puesto en clarocómo Huáscar, mal aconsejado por envidiosos y desleales que conocían sumodo de ser, «incapaz de ejercitarse en empresas militares, ni en vastosplanes de expansión», todo lo contrario de su hermano Atahualpa que era deespíritu emprendedor y activo, concibió contra éste odio mortal, alsuponer, como le decían, que Atahualpa aspiraba a coronarse como Inca, nocontento con ser Rey de la porción de los dominios imperiales que lehabían sido dados en el testamento de Huayna-Cápac, esto es de los queformaban la gobernación o Virreinato de Quito.Huáscar, de carácter violento e irascible, no sólo ultrajó a su madre,Arahua-Callo, sino que sometió al tormento a su tío Cusi-Tupac-Yupanqui,por creerlos adictos a Atahualpa. Por fin, habiendo Atahualpa enviado al
  16. 16. Cuzco una embajada de nobles quiteños, portadora de mensajes defelicitación y de preciosos regalos para el nuevo Inca Huáscar, esteúltimo, en el colmo de su insensatez, hizo dar muerte a los embajadores ydio orden de abrir inmediatamente campaña sobre Quito, nombrando alvaliente general Atoc jefe del ejército que debía marchar contraAtahualpa, al que calificaba de rebelde.Vino a complicar la situación el haberse declarado los Cañaris y losHuancavilcas, que habían sido siempre rivales de los quiteños,ostensiblemente partidarios de Huáscar. Habiendo fallecido el curacagobernador de los Cañaris, el que debía sucederle creyó del caso acudir nodonde Atahualpa sino donde Huáscar para pedir la confirmación de sutítulo. Atahualpa nombró curaca de los Cañaris a uno de sus partidarios,residente en Tumipampa, y al saber que Cañaris y Huancavilcas -43- seagitaban en rebeldía, sacó sus tropas de Quito y atacó a los destacamentosde Tumipampa y los pasó a cuchillo. Huancavilcas, Cañaris y los de la islade Puná trataron de organizarse para resistir a los de Quito, pero losvenció Atahualpa, arrasó Tomebamba y degolló a sus pobladores. Huáscar,entre tanto, declaraba traidor y sacrílego a su hermano Atahualpa yordenaba al general Atoc partir sin dilación, para traerlo vivo o muerto ala capital del Imperio, el Cuzco.- Escribe Horacio H. Urteaga:«La guerra fratricida fue ya inevitable. Las gentes pacíficas vieroncon dolor este alistamiento para una lucha que había de sercruentísima, motivada por pasiones tan violentas y odios tanencarnizados; y hubieron de llorar amargamente cuando las músicasmilitares anunciaron la salida de las tropas por la amplia víaabierta hacia el Norte, en dirección al Chinchasuyo: un respetuososilencio los despedía, como fatal augurio de grandes calamidades».(Obra citada, páginas 93 a 101)Empeñada la guerra fratricida, Atahualpa derrotó a los ejércitos deHuáscar, y con sus generales Calicuchima y Quizquiz abrió para sí laspuertas del Cuzco. Huáscar mismo cayó prisionero.Se ha notado, por distinguidos escritores, que la guerra entre Atahualpa yHuáscar fue una verdadera guerra de límites, pues que este último no acatólas disposiciones de su padre Huayna-Cápac, que señaló lo que a Atahualpadebía corresponderle para su gobierno propio, entre Tumbes por el Sur ylas tribus de los Quillasingas por el Norte.Recordemos que Atahualpa fijó su residencia en Cajamarca, en donde habíade perder el Imperio y la vida a manos de Pizarro.-44-El período indígena en la historia americanaCon la muerte de Atahualpa se cierra el período indígena en la parte dehistoria americana que con nosotros se relaciona, según la denominaciónaceptada por el doctor Juan Comas, Coordinador del Instituto Panamericano
  17. 17. de Historia y Geografía.En este período vemos cómo las tribus indígenas autóctonas de nuestroterritorio, que no eran por cierto tribus salvajes, según los testimoniosque han quedado de su civilización, fueron sometidas a la dominaciónincásica que llegó del Sur, como invasión reciente a las tierras que ahorallamamos Ecuador.La ocupación del territorio por Conquistadores españoles, acabó con laautoridad de los Incas, pero también dio fin a la que había sidoorganización indígena propia de las tribus quiteñas, todas las cualesquedaron definitivamente sometidas al Conquistador extraño, venido desdeEuropa, que hizo tabla rasa de la que había sido autóctona civilizaciónamericana, en cuyo aprecio y conocimiento vamos adelantando día a día, amedida que progresan las investigaciones y descubrimientos arqueológicos.División de la historia patria según Belisario QuevedoA propósito de la llegada de los españoles a América, escribió BelisarioQuevedo en su Texto de Historia Patria, lo siguiente:-45- «Mediante este suceso, nuestra Patria que como todaAmérica, estaba separada del curso general de la Humanidad y de laHistoria Universal, entró en ese curso y tomó parte en la Historia,recibiendo la sangre, la religión, las artes, las ciencias y lascostumbres, de un pueblo altamente culto».(Obra citada, página 15. Edición de Quito, de 1942)La historia patria, como anota nuestro ilustre compatriota Quevedo, sedivide naturalmente en tres partes: la primera, desde los más antiguostiempos hasta la llegada de los españoles, la segunda, desde este hechohasta la guerra de la Independencia, y la tercera desde esta guerra hastanuestros días. Y agrega el mismo pensador que en la primera parte losdatos son tanto más vagos y dudosos cuanto más lejos nos vamos remontandoen el pasado; en la segunda tenemos ya relaciones escritas, monumentos yotras fuentes de saber precisas: se puede señalar cuándo comienza eseperíodo y cuando termina. La tercera parte, en actual desarrollo, comienzacon la guerra libertadora y llega hasta el momento actual.Parecer del historiador peruano, reverendo padre Rubén Vargas UgarteEl notable investigador R. P. Rubén Vargas Ugarte, a su vez, al hablar dela historia del Perú dice que pueden distinguirse en ella tres épocas:Incaica, Colonial y Republicana, siendo de advertir eso sí, agrega, quesería un error creer que estos tres períodos no se hallan vinculados entresí y que hay entre ellos -46- solución de continuidad. Lo afirma así
  18. 18. en su celebrada monografía Síntesis del Perú Colonial, publicada en Limael año de 1950. Anota el padre Vargas que los elementos de raza y medio,enlazan estos tres períodos unos con otros.Si la historia del Perú arranca del Imperio fundado por los descendientesdel legendario Manco, la de nuestra Patria ecuatoriana también se iniciacon las noticias de las tribus indígenas que vivieron en nuestro suelo ycon las luchas que hubieron de sostener en defensa de su autonomía, a lasque antes hemos hecho referencia. Mas la historia verdadera de los paísesllamados a sobrevivir y desarrollarse incesantemente, comienza una vez quelos Conquistadores españoles se asentaron definitivamente en sueloamericano y se fundieron con el elemento indígena que encontraron en él.¿Cuál fue el ideal perseguido en la conquista española?Una interrogación, dice el padre Vargas Ugarte, se han hecho en todotiempo, los investigadores: ¿fue la conquista de América por Españaúnicamente la hecatombe sangrienta del indígena, perpetrada por un grupode aventureros, ávidos de riquezas?La pregunta equivale a indagar cuál fue el ideal de la conquista, y eldistinguido jesuita peruano recuerda que para algunos se redujo a saciarla sed de oro que consumía a los que a ella vinieron, al paso que otroshan visto en el conquistador al cruzado de la fe, ansioso de extender elreino de Cristo en regiones ignotas.-47-Ambas maneras de enfocar el problema se alejan de la verdad. Los hombresno proceden guiados únicamente por ideas abstractas o por inconfesablesapetitos. Los españoles que pasaron a la América descubierta por Colón, lohicieron a la vez con el afán de encontrar riquezas que les redimieran denecesidades y angustias y también movidos del celo de difundir la religiónde Cristo. En la época de la conquista, subsistía en España el impulsoguerrero que había llevado al pueblo a luchar con los moros y existíatambién en los espíritus una arraigada fe religiosa y un anhelo de quetodos participaran de ella. Los dos impulsos no se excluyen ni secontradicen. Se podía trabajar por la fe católica y a la vez era dableobtener los bienes materiales, el oro y los servicios personales, queasegurarían el porvenir de los felices descubridores y pobladores deAmérica. Fines económicos y fines espirituales integraban, así, el impulsoque llevaría a cumplir hazañas de veras legendarias a una raza de hombresque a la distancia de siglos nos parece de titanes.Se ha anotado, acertadamente, que a la época de la conquista el celoreligioso por extender la fe y combatir las herejías, formaba parte delideal de España y que ésta acometió la conquista del Nuevo Mundo comoempresa civilizadora y cristiana, movida por altísimo idealismo. Si elcruzado de Palestina, escribe el padre Vargas, llevaba en su pecho elideal religioso, también lo tenía el conquistador de América,conjuntamente con el ansia de enriquecimiento y de dominación sobre loshabitantes del Continente descubierto hacía años. Pasión religiosa ypasión del oro: dos móviles que explican la conquista de América.
  19. 19. -48-Una ojeada a la sorprendente civilización de los Incas, según RafaelKartstenDespués de una vida toda ella consagrada a estudios e investigacionessobre el pasado de América, el notable profesor de la Universidad deHelsingfors, Rafael Kartsten, fallecido en 1956, nos dio su libro tituladoLa civilización del Imperio Inca. Un Estado totalitario del pasado,traducido al francés y publicado en 1952 en la Casa Payot de París.Creo oportuno transcribir aquí algunos párrafos de la «Conclusión» de tannotable trabajo, que resumen adecuadamente lo que debemos opinar deaquella civilización y de la obra de España en el Nuevo Mundo. Dice así elprofesor Kartsten.«Se puede mirar como hecho bien establecido, que los Incas no sequedaron en el estado de organización por ayllus. Sobre las basessentadas por las tribus peruanas, centenares y aun millares de añosantes de que aparecieran los Incas, estos últimos crearon un nuevoorden social y político, un verdadero Imperio que, considerado en elcuadro de su época, ha de estimarse casi como sin paralelo alguno enla historia.»El reino del Tahuantinsuyo en tiempo de Pachacutec, de TupacYupanqui y de Huayna Cápac, no era, como afirma Curnow por ejemplo,un mero agregado de tribus, más o menos hostiles entre ellas: era unEstado, en el sentido moderno de la palabra, de tal modo imponenteque no puede menos de atraer nuestra admiración, pues, demuestra elgenio de los hombres que lo fundaron.»La enorme extensión del Imperio, resultado de un sorprendente podermilitar y de una muy hábil política, a la vez que su organizacióninterior con la jerarquía de funcionarios de todos los rangos y elmaravilloso sistema administrativo que parece haber -49-funcionado con la precisión de un mecanismo bien regulado, todo ellose debió a los Incas.»El hecho de que este gran Imperio tan bien organizado -diríamos quedemasiado bien organizado- se haya desmoronado relativamente prontobajo los golpes de un enemigo muy inferior es otro asunto, yproviene de circunstancias de las que dijimos ya algunas palabras.Hay que buscar la causa, en parte en la inercia y en la pasividadcaracterísticas aún hoy de los indígenas del Perú y de Bolivia, queviven en las montañas. El Imperio Inca estaba también ya endecadencia cuando aparecieron los españoles. Se había iniciado unproceso de desintegración que tarde o temprano habría ocasionado suruina. Además y éste es un hecho capital, los Indios de la Américadel Sur hubieron de enfrentarse por vez primera con una raza decivilización superior y de diplomacia de métodos violentos,desprovistos de escrúpulos, que les superaba en todo.»Hay una cuestión que deseamos dilucidar en pocas palabras. En laépoca de la conquista española y después de ella, algunos escritoreshan tratado de acreditar la opinión según la cual la ley
  20. 20. totalitaria de los Incas era en esencia una tiranía insoportableque no merecía otra suerte que la de ser destronada. Los autores dela escuela de Toledo hasta han pretendido que la conquista españolafue beneficiosa para el pueblo peruano. Es una idea que aparececonstantemente, por ejemplo, en la Historia de Sarmiento de Gamboa.Es ésta una manera de presentar las cosas que conviene refutar. Noes raro oír que el poder absoluto del soberano, por lo menos en elapogeo del Imperio, traía como consecuencia una cruel opresión parael pueblo y que el soberano era temido y odiado. La exposición quehemos hecho sobre el carácter teocrático del Imperio Inca y sobrelas relaciones existentes entre los súbditos y su monarca divino,demuestran que ésta es una opinión injustificada.-50-»La ley de los Incas era rigurosa y rígida, pero era justa. Escierto que existía diferencia muy marcada entre las diversas clasessociales y que el gobierno ejercía supervigilancia muy estrechasobre las clases medias e inferiores; pero esta supervigilancia laestimaba el pueblo perfectamente natural y los súbditos del Incaapreciaban mucho las precauciones tomadas para que los señores y losfuncionarios no oprimiesen a los desvalidos.»El aspecto más admirable de la civilización Inca, aparte de susistema político, era, en mi opinión, su legislación social mediantela cual los soberanos habían tomado medidas cuya utilidad ynecesidad sólo muy recientemente han asomado en las nacionescivilizadas en Europa. Ningún Estado, ni aun en la época modernatomó tanto afán para asegurar que los más humildes miembros de lacolectividad, los más pobres y desheredados, fuesen protegidos porla sociedad y pudiesen llevar una existencia digna del ser humano.»El período colonial español vio nacer un estado de cosasradicalmente diferente: una raza extranjera, completamente ignorantede la psicología de los Indios, animada del deseo desenfrenado dedestruir y de enriquecerse, se apoderó del poder en el antiguoImperio Inca. El libro del escritor indio, Huamán Poma Ayala, nosrelata cuán profundamente sintieron los antiguos súbditos del Incala terrible opresión bajo la cual vivieron después de la conquistaespañola. Sabemos que el libro fue precisamente compuesto parallamar la atención del gobierno español hacia las graves faltas ylos abusos de la administración colonial. Debemos subrayar, paraconcluir, que a pesar de todo no hemos de reprobar con exceso a losespañoles su conducta, pues que ellos no se portaron en conjunto,con sus súbditos de color, peor que las otras potencias coloniales.Los anglosajones y los franceses que con el alcohol, las matanzas ylas salvajes guerras de exterminio sometieron a los Indios de laAmérica del -51- Norte, no fueron más humanos que los españolesen la América del Sur. Monarcas como Carlos Quinto y Felipe Segundopor lo menos ensayaron, mediante disposiciones legales, aliviar lossufrimientos de sus miserables súbditos de color, bien que estasleyes se mostrasen ineficaces en la práctica. Por regla general, lossacerdotes españoles hicieron esfuerzos para proteger a losindígenas y las razas anglosajonas no han sido capaces de producir
  21. 21. en América del Norte un defensor de dos derechos de los Indios quepueda compararse a Bartolomé de las Casas.»Y hay que recordar también que no es sólo bajo la dominaciónespañola cuando los indios del Perú han conocido la opresión.Todavía ahora, los herederos de la civilización del antiguo Imperio,viven en condiciones sociales casi intolerables, que llevaránfatalmente a una crisis, tarde o temprano».(Obra citada, páginas 254 a 257)Pronto se supo de las tierras situadas hacia el Sur. Trayectoria deFrancisco PizarroEn el afán conquistador y descubridor, pronto se conocen las noticiasacerca de unas tierras situadas al Sur de las que ya se había encontradoen un primer momento. Allí estaría la verdadera Castilla del Oro quealgunos descubridores creyeron hallar en las tierras del Istmo y en elGolfo de las Perlas.Para la empresa en esas nuevas tierras del Sur, se comprometen con uncontrato Pizarro y Almagro, -52- Luque, Andagoya y Basurto, cuyaslabores de descubrimiento se inician en 1524. Las primeras tentativas noobtienen buen resultado y Luque pide ayuda al licenciado Espinosa el 10 demarzo de 1526. Andando los meses se rescindirá el contrato celebrado conél, pero se mantendrá en todo tiempo una especie de compañía entre lossocios de la primera hora. El año de 1526 se señala en la historia comoaquel que permitió llegar hasta la Bahía de Atacames a losexpedicionarios, en tierras sometidas a los Incas. Hay que mirar al pilotoBartolomé Ruiz como al verdadero descubridor del Perú. Había él dejado aPizarro a orillas del San Juan, mientras Almagro regresaba a Panamá enbusca de refuerzos. Viene luego la hazaña de Pizarro y de los que en laIsla del Gallo decidieron con él atravesar aquella línea que marcaba elderrotero por donde se iría a la fortuna y a la fama, venciendo conaudacia lo desconocido. Partieron de la Gorgona para descubrir el Sur enel pequeño barco que había traído Bartolomé Ruiz de Panamá. Quedaronasombrados al contemplar el golfo de Guayaquil, «rodeado de verdura,mientras en lontananza se dibujaban las crestas de los Andes, coronadas denieve», como escribe el autor de la Síntesis del Perú Colonial.En este sitio se encontraron con embarcaciones tripuladas por indígenas:eran los tumbecinos y guiados por ellos llegaron al puerto de Tumbes,entrada del Imperio peruano.Decidieron regresar a Panamá, pues, lo que habían visto era suficientepara despertar la codicia del descubrimiento y conquista, pero faltabanpara ello los medios necesarios. A buscarlos partió Pizarro a España y afirmar también con el gobierno español las «capitulaciones» de laconquista del Perú, porque hay que recordar que la empresa de la conquistade América era un negocio de interés particular, en -53- el que los
  22. 22. conquistadores españoles tenían que actuar por su cuenta y riesgo,sujetándose a las concesiones que les había hecho la Corona de España, enorden a los territorios que descubrieran y pacificaran. Toda conquista ydescubrimiento entrañaba un contrato bilateral. Anota el padre Vargas queen ese contrato «el Estado se comprometía a otorgar mercedes y franquiciasy otros gajes al Capitán o Adelantado, y éste, en cambio, se obligaba acostear la empresa, llevarla adelante con su persona y bienes y sujetarsea las instrucciones que se le diera al respecto».Las capitulaciones para la conquista del Perú se firmaron en Toledo, entrela reina doña Juana la Loca y Francisco Pizarro, el 26 de julio de 1529,«para continuar, dicen ellas, la dicha conquista y población, a su costa yminsión». Desde luego, esas capitulaciones tenían un molde legal al cualdebían sujetarse, pues, ya el 17 de noviembre de 1526, Carlos Quinto habíamandado promulgar en Granada las Ordenanzas e Instrucciones sobreDescubrimientos, en previsión de los que habían de ocurrir en el devenirde los años.Salió Pizarro de Sevilla, acompañado del padre Valverde, en 1580, y endiciembre de ese año tomaba rumbo a Tumbes, «sin la gente y vitualla queconvenía», como dijo en carta al Rey el licenciado La Gama. Con Pizarroviajaron desde Sevilla sus hermanos Hernando, Gonzalo y Juan y, a más deValverde, el dominico fray Reginaldo de Pedraza.De Panamá salieron ciento ochenta infantes y veintisiete caballos.Recalaron en San Mateo y acordaron continuar por la costa. Sin losauxilios que llegaron con el tesorero Riquelme y en especial sin los quedesde Nicaragua trajo Benalcázar, que alcanzó a Pizarro en Puerto Viejo,habría sido imposible seguir adelante, pues, enfermedades y muertesafligieron a las tropas del descubridor del Perú.El cuartel general lo establecieron en la Isla de Puná y con los refuerzosque allí llevó en dos navíos -54- Hernando de Soto, consistentes encien infantes y unos pocos caballos, pasó el conquistador a Tumbes, quehabían asolado sus habitantes.Hacia Cajamarca. Mayo 24 de 1531En mayo 24 salió Pizarro hacia Cajamarca con sesenta y siete hombres de acaballo y ciento diez de a pie. La lucha entre los partidarios deAtahualpa y los de Huáscar seguía cada vez con más violencia. El díaviernes 15 de noviembre de 1531 pudo contemplar Pizarro por vez primera laciudad incaica de Cajamarca, desde una eminencia. Dividíase en dos partes:en una de ellas se alzaban las casas reales, en otra el campamento delejército del Inca, bajo toldos de campaña.Son conocidos los sucesos posteriores y cómo, en un arranque de audacia yde valor propio de esos tiempos y esos hombres, Pizarro tomó preso aAtahualpa en su propio campamento.Dos puntos ha aclarado el padre Vargas Ugarte en la valiosa monografíaantes citada y de la que nos hemos servido para resumir losacontecimientos que estamos recordando.Fray Vicente Valverde leyó al Inca el «requerimiento», alegato en que se
  23. 23. exhortaba a las nuevas gentes a reconocer la soberanía de los Reyes deCastilla, a recibir de paz a sus enviados y a aceptar la fe que se les ibaa predicar. Se prescribía esta lectura en las Instrucciones para losnuevos descubrimientos; el texto lo había compuesto el doctor PalaciosRubio. -55- Valverde, al ver la actitud amenazadora de Atahualpa, notuvo más que hacer que volverse a los suyos y animarles a hacer uso de susarmas.El otro punto se relaciona con el número de indios muertos en la refriegaque siguió a este hecho. Parece que debe fijarse en el de dos mil elnúmero de muertos.Muerte del Inca, 29 de agosto de 1533Conocemos ampliamente lo relativo a la oferta de rescate que hizo el Inca,y lo que del oro que reuniera Atahualpa correspondió a los españoles quele habían apresado. No se han conservado ni el proceso ni la sentenciadictada contra el Inca, ajusticiado el 29 de agosto de 1533 y al que se leacusó de dos delitos: haber ordenado la muerte de su hermano Huáscar yhaber dispuesto que se acometiera a los españoles. Ninguna de estasacusaciones es válida, pues, no consta que fuera Atahualpa quien dispusoel suplicio de su hermano y en cuanto a lo segundo, como todos convienenen ello, no es delito jamás la propia defensa, sino por el contrario cosaenteramente lícita.Salió Pizarro de Cajamarca el día 15 de setiembre de 1533, con direcciónal Cuzco. Antes fundó, en el mismo año, la población de Jauja. Ocupó consus tropas, unidas a las de Almagro y a las de Hernando de Soto, lallanura de Jaquijaguana, aquella en la que años más tarde sería vencido suhermano Gonzalo Pizarro. En Jaquijaguana fue quemado Calicuchima, acusadode haber asesinado al hermano menor de -56- Huáscar, Tupac-Huallpa, alque había proclamado Pizarro como soberano indio, y de estar enconversaciones con Quisquis para atacar a los españoles.El día 15 de noviembre de 1533 entró Pizarro en el Cuzco, cuya defensahabían abandonado las fuerzas del Inca, luego de incendiar los almacenes ypalacios reales. La fundación española del Cuzco se hizo el día 23 demarzo del año siguiente, 1534.Qué causas facilitaron la Conquista del PerúAl sociólogo y al historiador le interesa averiguar qué causascontribuyeran a facilitar a las huestes de Pizarro la conquista delpoderoso Imperio del Perú. No he hallado mejor resumen de ellas que elelaborado por el padre Rubén Vargas Ugarte en su Síntesis del PerúColonial, que me place reproducir aquí.Las conquistas incaicas habían dado a sus dominios una extensióndesmesurada. Muchas tribus o naciones no habían sido sometidas sino enparte, como ocurría precisamente con las de la comarca de Quito. Los
  24. 24. orejones, nervio del Estado, se habían enervado en el mando y perdido launidad con los privilegios creados por el Inca; se había multiplicado laclase de los yanaconas o siervos, y el reparto de las tierras a losorejones había disminuido la producción y aumentado las cargas sobre losdemás. Las crueldades de Huayna-Cápac le enemistaron con muchos súbditos.Las matanzas de Atahualpa hicieron que fuera odiado y que desapareciera laveneración con la que se trataba al Inca. El régimen socialista de losIncas había acostumbrado a los indios al yugo -57- y a la sumisión; suinercia y pasividad les llevaba a someterse fácilmente, en cuantodespareciera el jefe; su estrecha mentalidad no negó a medir el alcance deun cambio de dominación. Pizarro se aprovechó de su docilidad y delrespeto a la autoridad del Inca y se sirvió hábilmente de miembros de lafamilia de este último y de los principales jefes, para tener a raya a lossúbditos del Inca. En suma, sin las luchas intestinas en el país de losIncas, la conquista no se habría realizado tan rápidamente.Alvarado en Bahía de CaráquezEstando Pizarro en el Cuzco, recibió aviso de que don Pedro de Alvaradohabía desembarcado en la bahía de Caráquez y al saberlo destacóinmediatamente a Almagro para que fuera a unirse a Sebastián de Benalcázarque desde la primera población fundada por el Conquistador en el Perúhabía partido a Quito, en razón de figurar el Reino de Quito dentro de losterritorios que la Corona de España reconocía en favor de FranciscoPizarro en las estipulaciones acordadas con él.En Riobamba se juntaron Almagro y Benalcázar y la lucha con las hueste deAlvarado se evitó con el acuerdo a que llegaron estos capitanes. Almagro yAlvarado partieron en busca de Pizarro que a la sazón se hallaba enPachacámac. Hízose la paz en términos satisfactorios y Alvarado regresó aGuatemala dejando en tierras de Quito y del Perú la gente que con él habíavenido.-58-Fundación de Lima. Los Cabildos CivilesPizarro resolvió fundar una ciudad en el valle del Cacique de Lima,repartiendo solares a los vecinos de Jauja, que abandonaron su primerasiento y pasaron al nuevo. Surgió así el 18 de enero de 1535 la Ciudad delos Reyes, que había de ser Metrópoli de la América Austral.El año anterior, 1934, había sido fundada ya la Ciudad de San Francisco deQuito. Las ciudades habían de ser los asientos civilizados desde dondeirradiarían a las regiones todas del territorio los beneficios de lacultura traída a América desde el antiguo Continente. Sus CabildosSeculares serían el trasunto de los Municipios castellanos y la fuente dedonde emanaría todo impulso civilizador y creador, no menos que elbaluarte de las libertades que comenzaban a decaer en la Península. Elestudio fundamental sobre esta materia, del que no se puede prescindir, es
  25. 25. el del insigne americanista padre Constantino Bayle, de la Compañía deJesús, titulado: Los Cabildos Seculares en la América Española, publicadoen Madrid el año de 1952, al que hemos de recurrir en todo caso.La fundación de las ciudades fue el arraigo que a la tierra tuvieron losque habían venido en son de guerra al Continente Americano. Nacía así unanueva forma de cultura y de vida; nacía América española. Dejadas de ladolas armas, comenzaba el roturar y cultivar de las tierras; se iniciaba ellaboreo de las minas, principiaban los trabajos e industrias que habían dellenar necesidades imprescindibles de los núcleos de vida. Se lograbatambién así, como lo han anotado los historiadores, la fusión entre laciudad y el campo. Quedaron, claro es, algunos que empleaban su tiempo enempresas bélicas: Almagro partió a Chile, Gonzalo Pizarro se fue a lasCharcas, pero la generalidad se asentó en las tierras que les tocó en elreparto de las mismas para cultivarlas y hacerlas -59- valer. No pocosmezclaron su sangre con la indígena, y desde luego religión, idioma ycostumbres trataron de introducir entre los habitantes autóctonos de latierra que habían venido a descubrir y conquistar.La lectura de los Libros de Cabildos, es, por todos estos motivos, laúnica que puede capacitarnos para seguir acertadamente y apreciar como esdebido el desarrollo y crecimiento de nuestra Patria Ecuatoriana. Porello, no hay empresa que pueda estimarse de mayor interés patriótico quela encaminada a publicar por la imprenta la totalidad de los Libros deCabildos que guardan en sus Archivos las Municipalidades ecuatorianas.Muchos de esos venerables Libros se han perdido ya, desgraciadamente; estiempo de que se salve de extravíos, incendios y robos lo que aún queda delos mismos, pues, en ellos se consignan día a día los esfuerzos creadoresde nuestros antepasados, merced a los cuales se formó la que hoy llamamosRepública del Ecuador.Breve apreciación de las Fuentes para la historia de AméricaVale la pena, con esta oportunidad, de ahondar un tanto, siguiendo aescritores de renombre, en lo que podríamos llamar estimación o valuaciónde las fuentes para la historia de América.El ilustre profesor de las Universidades de Buenos Aires y La Plata,doctor Fernando Márquez Miranda, en su Ensayo sobre los artífices de laplatería en el Buenos Aires colonial, expresa que debemos, hoy por hoy,negarnos al fácil halago de las vastas -60- síntesis, cuando tratamosde la historia de América, debiendo limitarnos, humildemente, a reunirmateriales sólidos que habrá de utilizar ágilmente el historiador demañana, materiales que reposan todavía en su mayor parte en los Archivosdel Continente Americano y de fuera de él.Esta observación y llamamiento a la humildad y sensatez, esparticularmente preciosa para nuestra historia ecuatoriana, pues, apenashemos comenzado a catalogar nuestros Archivos y ponerlos en orden, no sediga a hacer valer en debida forma documentos que ellos guardan y que sonindispensables para el conocimiento acertado de los hechos.El notable Rector de la Universidad de Tucumán, ya fallecido, doctor Juan
  26. 26. B. Terán, del que escribió Javier de Cardaillac que en sus obras recuerdaa Taine por la técnica y a Michelet por el estilo, en su libro sobre ElNacimiento de la América Española, traducido al francés, hace notar quepara la historia de América, los documentos más importantes son los delsiglo XVI: la época de la Conquista, la de la gestación creadora, la queha decidido y determinado las demás. El doctor Terán analiza las fuentesde que disponemos para el estudio del período colonial en nuestra América,discrimen que raros publicistas han realizado con tanto acierto ycompetencia. No da importancia mayor, el célebre Rector, a las Leyes yDecretos Reales, al revés de otros que los han mirado como la másautorizada y pura. Esas leyes y decretos no expresan la realidad social:son meras manifestaciones de ideas y proyectos. Tienen un estilo enfáticoy elevado y abundan en consideraciones filosóficas y morales. Su tonoautoritario haría creer que son órdenes que un capitán dirige a sussoldados. Atenernos a las Cédulas Reales y a las Reales Órdenes, parajuzgar de la condición social de América en el siglo XVI, sería suponerque ellas fueron no sólo «acatadas» sino también «cumplidas». Y eso es loque rara vez pasó. Las mismas Cédulas reconocen a cada -61- paso quelas que se dictaron antes fueron vanas y recomiendan «que en el porvenirhaya mayor vigilancia y celo por cumplirlas».Tomando como base las disposiciones reales en favor de la raza indígenadominada y vencida, se podría creer que la conquista de América no redujoa dura esclavitud a los aborígenes de ella y que fue tan sólo empresaenderezada a su bienestar espiritual y material. Basándose en lasordenanzas reales se podría juzgar que los abusos de autoridades yencomenderos fueron refrenados a tiempo y corregidos, mas, como anotaTerán: «Lo único que ellas nos revelan es la existencia de esos abusos yde esos atropellos, en perjuicio de los indígenas de América, sin quedebamos hacernos ilusiones suponiendo que hicieron cesar el abuso y laesclavitud».Las leyes, en la América colonial, se respetan por pura fórmula: en elfondo jamás se las observa. En frase lapidaria el historiador argentinoagrega: «El respeto escrupulosa de la forma, era el rescate del desprecioque se hacía del fondo de la ley». Las Leyes de Indias no tienen, pues,todo el valor que podría suponerse a primera vista, para juzgar del pasadode América.Mayor valor poseen los Expedientes de servicios y méritos, presentados ala autoridad real por los conquistadores y sus hijos, en busca de mercedesy de concesiones. Allí se reúnen y relatan hechos que ayudan a penetrarmejor en la confusa época colonial, si bien como piezas preparadas ad hocpara alcanzar un fin determinado, tienen que mirarse con prudente recelo.Cita don Juan Terán estas palabras de un Auditor del Monarca español:«Tenga desconfianza, porque entre testigos e interesados, hay muchascolusiones tratándose de servicios que se pretende haber prestado aVuestra Majestad».No se ha de descuidar, para el estudio de la Colonia, los procesos civilesy criminales; los testamentos -62- y las memorias secretas de lasÓrdenes Religiosas. Allí, mejor que en las Cédulas y que en losExpedientes de servicios, se descubre la realidad que tanto importaconocer.
  27. 27. Ocupan sitio de honor muy merecido, las Relaciones de los Cronistas quefueron a la vez actores en los acontecimientos que relatan. Así acontececon Bernal Díaz del Castillo, con Pedro de Cieza de León, con Zárate, conJerez. Ocurre lo propio con el insigne dominico fray Bartolomé de lasCasas, un tiempo encomendero de indios en Santo Domingo, convertido luegoy que ingresó al sacerdocio abrasado de amor por los indios, paraemprender su defensa en América y en España. Su vida acaba de ser escritanuevamente, en forma sencilla, emocionada y hermosa, por una hermana suyade hábito, sor María Rosa Miranda, en volumen que ha publicado en Madriden 1956 el editor Aguilar y que ha prologado el Director de la BibliotecaNacional, don Luis Morales Oliver, conocido y apreciado ya en el campo delas letras por sus estudios sobre Miguel de Cervantes Saavedra. Sin ningúnaparato bibliográfico, ni acopio de citas y documentos, sor María RosaMiranda nos ha dado un libro ceñido a la verdad, que ella lo ha preparadocon muchos años de asiduo estudio y meditación sobre El Libertador de losIndios. Como obra de divulgación serena de un difícil tema histórico,merece señalarse este libro a la atención de los que no juzgan que sólohan de leerse los escritos de firmas consagradas por la fama.Del respeto que por la verdad tuvieron, en hora buena, algunos Cronistasde Indias dan testimonio las palabras de don Antonio de Herrera, quedesgraciadamente jamás estuvo en América, y que cita también don JuanTerán. Dicen así:«Se debe tener en cuenta el honor del Cronista que escribió su historiacon documentos traídos de las Indias. Si hay piezas nuevas que desmientenlas primeras, desde ahora y sin necesidad de ningún proceso -63- estehistoriador se declara convencido». Hermosa frase, que revela todo elvalor que Herrera atribuía a la verdad.Fuente principalísima para el conocimiento de nuestro pasado colonial,obscuro e intrincado, de ese que aún pesa duramente en el presente, sonlas «Actas» en que se asentaron las resoluciones, ordenanzas ydisposiciones de nuestros Cabildos. Ellas expresan las preocupaciones,necesidades y problemas de los tiempos en que la nacionalidad comenzaba aafirmarse. En ellas se consignan desde el primer momento normas para ladefensa de la raza autóctona, sometida a dura servidumbre, al paso que seconsagra también en no pocas veces la distinción de razas, como ocurre conlas severísimas penas que se impone al infractor de una Ordenanza cuandoél pertenece a la clase indígena. Los Libros de Cabildos arrojan asítorrentes de luz sobre la realidad social y a ellos habrá de acudir quientrate de conocer el estado miserable de los indígenas en nuestro suelo,para entregarse luego a amargas reflexiones acerca de lo poco que encuatrocientos años hemos hecho en bien de una clase de veras infeliz.Funda Quito Sebastián de Benalcázar, con independencia de la Gobernacióndel Perú, en 1534Desde la primera población fundada por Francisco Pizarro en el Perú,avanzó a Quito el que había sido su capitán y apoyo eficaz en las horasdifíciles de la conquista: Sebastián de Benalcázar, encargado de actuar
  28. 28. -64- en nombre del Marqués en las tierras comprendidas dentro de laconcesión que le había hecho la Corona de España.La obra conquistadora de Benalcázar se facilitó grandemente con el apoyoque encontró en los Cañaris, en cuyo recuerdo se conservaban frescos losdegüellos inmisericordes de Atahualpa en el Cañar. Se había alzado con elgobierno de los territorios indígenas de Quito, Rumiñahui, y contra élcooperaron los cañaris, ayudando a Benalcázar.Los Libros de Cabildos de Quito enumeran en detalle los actos de fundacióncumplidos en territorio del antiguo Reino de Quito, a partir de 1534,fecha en la que se asientan los primeros vecinos para crear la Ciudad deSan Francisco de Quito, llamada así en recuerdo del conquistador FranciscoPizarro.De ella partió Benalcázar para descubrir y conquistar el territorio de laNueva Granada. Digno es de notar que Benalcázar organizó el antiguo Reinode Quito con independencia de la Gobernación del Perú, y encargó a suscompañeros de armas hacer fundaciones en los territorios descubiertos yconquistados, que debían llamarse «asientos» y servir en el futuro paraque se convirtieran en villas y ciudades. Al Sur de Quito teníamos así losasientos de Latacunga, Ambato, Cañar, mientras al Norte se creaban los deCayambe, Otavalo, Huaco y en la costa los de Portoviejo y Guayaquil, entierra de los huancavilcas. A Benalcázar tampoco le fue desconocida laregión de la Canela.-65-España y QuitoCuando se fundaba Quito, ¿cuál era la situación de España? ¿Qué le debe aEspaña la causa de la civilización?, preguntó un día Mr. Masson, queriendodar a entender que en realidad nada le debía. ¿Fue una desgracia paraAmérica el que la conquistaran los españoles? Muchos lo han afirmado así,pero, afortunadamente si un tiempo fue elegante y aceptado denigrar todolo español, hoy se hace el indispensable discrimen entre lo que decensurable tuvo la conducta de los conquistadores y la obra laudablecumplida por ellos en el Nuevo Mundo. La verdad es muy compleja casisiempre, para que se la pueda encerrar en una sola frase, cuando se tratade la conducta de los hombres. Muchos libros y documentos vieron la luz enla primera mitad del siglo veinte que ya no permiten denigrar sindistingos lo español.Al tiempo que se descubría el Perú y se fundaba Quito, la nación españolatenía la primacía en las letras, en las artes y en las ciencias, asífilosóficas y religiosas como físicas y naturales. Los estudios de donMarcelino Menéndez y Pelayo, de don Julio Cejador, de don AntonioBallesteros y Beretta, de don José María Salaverría, para no citar sinolos más conocidos, confirman ampliamente este aserto. A esas voces deEspaña se han juntado las de distinguidos investigadores extranjeros, enla tarea de volver por el buen nombre de la raza ibérica, acusadainjustamente de todos los defectos y de todas las taras, por los que noquisieron ver en ella sino sombras. Fitz Maurice Kelly, Annig Bell enInglaterra; Arturo Farinelli en Italia; Morel Fatio, Pierre Paris y
  29. 29. Alfredo Baudrillart en Francia; Ludwig Pfandl en Alemania; Archer MiltonHungtinthon, Artur Schevill y Charles Lumis, en los Estados Unidos, hanconseguido destruir la leyenda formada en torno a España, por los que enella querían que a lo sumo se vieran sólo las -66- hogueras de laInquisición, quitándole toda parte en el progreso de la especie humana yabominando totalmente de su obra en América del Sur.No es indiferente para nosotros que, cuando se descubría el Perú y sefundaba Quito, España se hubiera hallado en decadencia u ocupara, por elcontrario, la primacía entre todos los pueblos; que cuando sus hijos seasentaban por vez primera como vecinos de Quito, fueran parte de una razaendeble y gastada, sin virilidad ni iniciativas y en plena decadencia, o,por el contrario, miembros de un pueblo magno en la investigación de laverdad, desbordante de energías, pleno de vida, valeroso y audaz en loscombates, fuerte en la resistencia, capaz de soportar la adversidad yrecio en todas las circunstancias de la existencia. Si los hijos sontrasunto fiel de los padres y si no es indiferente que éstos gocen desalud y de virilidad cuando trasmiten la vida a sus descendientes, elproceder nosotros los quiteños de padres que alcanzaron su apogeo cuandose asentaban en la Villa de San Francisco de Quito, es prenda de queposeemos virtualidades que bien encaminadas harán del nuestro un pueblo delos primeros de este Continente.Cuando España fundaba Quito, extendía sus dominios desde Flandes hastaRoma; Carlos Primero de España era Quinto en Alemania. Ni era sólo elpoderío militar y material el que hacía de ella la primera potencia delsiglo dieciséis: su aporte era magno en todos los aspectos de la cultura.Para convencerse de ello basta abrir el libro de don Julio Cejador yFrauca, dedicado a La Época de Carlos Quinto. Todas las grandezasespañolas del siglo XVI, debiéronse a la raza, afirma Cejador, por aquelentonces sana, entera y como llegada a su cabal madurez; bien encauzada enla reventazón juvenil de sus ardimientos y bríos por reyes tan notablescomo Fernando, Isabel y Carlos Quinto. Agrega luego Cejador, que la razaaquella daba de sí capitanes y maestros de capitanes; teólogos y maestrosde teólogos; conquistadores y estadistas, -67- prosistas y poetas;santos y fundadores religiosos.El siglo XVI español, siglo de la fundación de Quito, fue el de Franciscode Vitoria, creador del Derecho Internacional; de Domingo de Soto, padrede la Filosofía del Derecho. Fue también el de Fernando de Córdova, quehacía reunir a la Universidad de París para discutir si cabía tantaciencia en cerebro humano o si acaso era el Anticristo o tenía pacto conel demonio. El siglo de la fundación de Quito fue el de José Acosta y deGonzalo Fernández de Oviedo y Valdez, observadores insignes de lanaturaleza, cuyos libros no han pasado de moda y se reeditan y se leen ennuestros días; el de Sebastián del Cano, que por vez primera dio la vueltaal mundo; el de Juan de la Cosa, autor del primer Mapa de América; el deMartín Fernández de Enciso, que escribió la primera geografía de América.Fue también el de Eduardo López, primer viajero a las fuentes del Nilo; elde Melchor Cano, renovador de la pedagogía y de la cultura; el de AndrésLaguna, insigne botánico; el de Miguel Francés, llamado por lasuniversidades de París y de Bolonia el Aristóteles español; el de Juan deHerrera, arquitecto, matemático e inventor de renombre perdurable. También
  30. 30. fue el siglo de los primeros Cronistas de las Indias: Francisco de Jerez,Pedro de Cieza de León, Francisco López de Gómara, Oviedo y Valdez, BernalDíaz del Castillo, merced a los cuales sabemos algo de lo que hubo en elNuevo Continente a la llegada de los conquistadores.No fue España pueblo sin importancia cuando vinieron a América susprimeros hijos; ni su aporte al progreso de la humanidad despreciable. EnAmérica continuó la obra de cultura fundando las primeras escuelas y lasprimeras universidades, preocupándose también con la educación de la razadominada, dígalo fray Jodoco Ricke, más notable que por haber importado eltrigo a nuestra Patria, por haber creado -68- en ella el primerinstituto de educación de los indios en territorio ecuatoriano. Oigamos aJulio Cejador:«¿Qué se debe a España, qué ha hecho por la civilización europea? Lasupina ignorancia que suponen semejantes preguntas sube de puntocuando las oímos de labios españoles, no de varones maduros quetienen bien tanteado el valor real de nuestra raza, que conocen loque España fue, que tienen bien asentado juicio sobre la vida, lareligión, la política, sino de ciertos mozos que todavía no hantenido espacio bastante sino para pasear de sobrepeine ojos ypensamiento sobre las cosas y hojear algunas revistas y libros delos que hoy andan de moda, que son extranjeros, pues, para apechugarcon viejos librotes españoles forrados de pergamino no habrían dedescalzarse los guantes, retraídos a la soledad, y si son todavía delos que no saben vivir a solas y no salen de los salones, tertuliasy Ateneos».Gonzalo Pizarro, Gobernador de Quito. Descubrimiento del AmazonasEl año de 1540 Francisco Pizarro nombró Gobernador de Quito a su hermanoGonzalo Pizarro, dándole autonomía para que rigiera el territoriocomprendido entre los Pastos por el Norte y Tumbes por el Sur. En lotocante a la región oriental, le dio amplias facultades para que pudieraconquistar así el País de la Canela como los ríos y tierras circundantes.Es de 1541 la magna empresa de Gonzalo Pizarro que, con el propósito dedescubrir el País de la Canela y la vía fluvial que podría llevarle hastael Océano y -69- de la que ya se tenía alguna noticia, partió de Quitocon gentes de esta ciudad y de la de Guayaquil, según testimonios que noshan conservado los primeros que escribieron sobre este viaje por siemprememorable.La expedición de Pizarro permitió encontrar el mayor río de la tierra: elAmazonas, llamado Río de San Francisco de Quita, con sobra de justicia.Jamás podríamos prescindir de rememorar este acontecimiento de los másnotables en la historia de todos los tiempos y que es timbre de orgullopara nuestra Patria, como quiera que fueron habitantes de ella los quellevaron a cabo el descubrimiento con recursos materiales y humanossacados de nuestro territorio. Ningún investigador imparcial podrá dejar
  31. 31. de reconocer que el descubrimiento del Amazonas fue obra de las gentes deQuito. En su reciente libro, ya citado, don Jorge Pérez Concha hasintetizado así aquella inmortal hazaña:«Benalcázar había abandonado la Gobernación de Quito y dirigídosehacia el Norte, en busca de nuevas y peligrosas aventuras. Parareemplazarlo, Pizarro designó primero a Lorenzo de Aldana y, luego,a su hermano Gonzalo, quien arribó al lugar de sus funciones altérmino de 1540. Por entonces, Gonzalo Díaz de Pineda habíarealizado un intento de penetración a las selvas orientales,llegando a surcar las aguas del río Cosanga, afluente del Coca. Conlas informaciones recibidas, Gonzalo Pizarro concibió la idea deorganizar una expedición capaz de adentrarse en la regióndesconocida, cuyas extraordinarias riquezas deslumbraban laimaginación de los conquistadores. Era, para unos El Dorarlo, y paraotros el País de la Canela. No escatimó, pues, el Gobernador cuantoestuvo a su alcance para la realización de esta hazaña, que habríade inmortalizar su nombre. Y saliendo de quito, a principios de1541, con 350 españoles, 4.000 indígenas y 5.000 cerdos, perros,caballos, etc. -que, en suma, daban a la expedición un aspectogigantesco-, siguió las huellas dejadas por Díaz de Pineda, -70-llegando hasta Muti, donde, con reducido contingente, se leincorporó Francisco de Orellana, quien había abandonado Guayaquilpara tomar parte en tal empresa. La marcha era lenta y angustiosa,pues, a medida que los expedicionarios avanzaban, los víveresescaseaban sin tener cómo reemplazarlos. Y así, adelantándosePizarro, con 80 hombres, caminaron durante setenta días, soportando,según la relación del padre Gaspar de Carvajal -uno de losreligiosos que formaban parte de la expedición- grandes trabajos yhambres por razón de la aspereza de la tierra y variación de losguías, del cual trabajo murieron algunos españoles. Al fin,llegaron a un lugar cercano al volcán Sumaco, donde Pizarro dispusoesperar a Orellana, para continuar juntos, con dirección al Coca.Así lo hicieron. Y una vez en presencia de este río, resolvieronconstruir una embarcación en la que Orellana habría de adelantarseen busca de recursos.»Y aquí comienza la epopeya: Orellana, al mando de 50 hombres, asumela dirección de la nave, con la cual desciende el Coca, sale alNapo, continúa hasta el Curaray y desemboca en el Amazonas. Era el12 de febrero de 1542. La hazaña estaba consumada. El fundador deGuayaquil, a órdenes de Gonzalo Pizarro, Gobernador de Quito, habíadescubierto la más importante arteria fluvial que ojos humanoshubieran visto. Y al inmortalizar, con esto, su nombre, unió el dela antigua Capital de los Schyris a la realización de tal hazaña.»Pero la acción no estaba concluida. Y ante la imposibilidad deregresar en busca de Pizarro, Orellana continuó por las aguas delAmazonas -que, por sus dilatadas dimensiones, era a la manera de unmar interior- hasta desembocar, el 20 de agosto, en el OcéanoAtlántico, que habría de llevarlo a España.»Entre tanto, Pizarro, luego de haber perdido las esperanzas de quealgún día retornara Orellana, emprendió viaje de regreso. Era algo
  32. 32. doloroso y trágico, -71- pues, durante la marcha caían losexpedicionarios, después de consumidos todos los recursos ydefraudadas todas las esperanzas. Era el viaje de retorno, que serealizaba con los últimos alimentos y con la inseguridad de arribar,alguna vez, al punto de partida.»En efecto, cincuenta leguas antes de llegar a Quito, GonzaloPizarro, con el reducido número de supervivientes, recibió losprimeros socorros, que el Gobernador rechazó por no alcanzar paratodos. A la sazón habían devorado hasta los correajes puestos a loscaballos. Y, para completar el cuadro de desolación e infortunio, asu arribo a Quito, quien había visto fracasar su esfuerzo, quedóinformado de que, durante su ausencia, había sido ultimado en Lima,víctima de las contiendas civiles, su hermano don Francisco. Era enjunio de 1542».(Obra citada, página 19 y 20)Provincias - Audiencia - VirreinatoSe ha anotado, acertadamente, que el régimen administrativo españolestablecía la Provincia como la unidad territorial y administrativa de lacolonia, y que el conjunto de provincias formaba la Audiencia, siendo a suvez el Virreinato el conjunto de las Audiencias. Así, pues, el territoriose dividía en Provincias, las Provincias unidas formaban la Audiencia y lareunión de éstas creaba el Virreinato.La Audiencia de Los Reyes, se creó en 1542. Los vecinos de Quito iniciarondesde el año 1560 gestiones -72- conducentes a la creación de unaAudiencia propia, habiendo contribuido poderosamente a ello la fundaciónde la ciudad de Cuenca, llevada a cabo en 1557. No olvidemos que la ciudadde Portoviejo, en la provincia de Manabí, se fundó en 1535 y que la deSantiago de Guayaquil se realizó definitivamente en 1537, habiendo unafundación anterior verificada por Benalcázar en 1535. En 1541 el Rey habíaexpedido la Cédula Real que concedía escudo de armas a la Muy Noble y MuyLeal ciudad de San Francisco de Quito.Los empeños en pro de la creación de la Audiencia de Quito, culminaron el27 de agosto de 1563, en que el Rey la erigió por decreto en lossiguientes términos:«En la ciudad de San Francisco de Quito, en el Perú, resida otranuestra audiencia y chancillería real, con su presidente; cuatrooidores, que también sean alcaldes del crimen; un fiscal; unalguacil mayor; un teniente de gran chanciller y los demás ministrosy oficiales necesarios; y tenga por distrito la provincia de Quito,y por la costa hacia la parte de la ciudad de los Reyes, hasta elpuerto de Paita exclusive; y por la tierra adentro, hasta Piura,Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive; incluyendohacia la parte susodicha los pueblos de Jaén, Valladolid, Loja,
  33. 33. Zamora, Cuenca, la Zarza y Guayaquil con todos los demás pueblos queestuvieren en sus comarcas, y se poblaren; y hacia la parte de lospueblos de la Canela y Quijos, tenga dichos pueblos con los demásque se descubrieren; y por la costa hacia Panamá, hasta el pueblo dela Buenaventura inclusive; y la tierra adentro a Pasto, Popayán,Cali, Buga, Champanchica y Guarchicona, porque los demás lugares dela Gobernación de Popayán son de la Audiencia del Nuevo Reyno deGranada, con la cual y con la Tierra Firme parte términos por elSeptentrión, y con la de los Reyes por el Mediodía, teniendo alPoniente la mar del Sur, y al Levante provincias aún no pacificadas,ni descubiertas».-73-En resumen podríamos, pues, decir que la Audiencia de San Francisco deQuito limitaba, por el Sur con la de los Reyes (creada en 1542) en Paita,San Miguel de Piura y tierras adentro; por el Norte con la de Panamá(establecida en 1535), en el puerto de Buenaventura y por el Noroeste conla del Nuevo Reino de Granada.La Audiencia de Quito fue muy combatidaEn los primeros años de su creación, la Audiencia de Quito tuvo muchosadversarios de ella. En 1565 y 1566 el Presidente de la Audiencia de Limapretendió conseguir que, aboliéndose la de Quito, se creara una enSantiago de Chile, alegando que en Quito no había negocios suficientespara justificar la existencia de la misma. No fueron escuchadas estaspretensiones y si bien se creó la Audiencia de Chile, no se suprimió la deQuito.Si subsistió la Audiencia de Quito, su gobierno, por instancias ygestiones del licenciado Castro, Presidente de la Audiencia de los Reyes,le fue concedido a él, por Real Cédula, de 15 de febrero de 1566, fechadaen Madrid, y en la que se dice:«Avemos acordado que por ahora entre tanto por nos otra cosa seprovea, vos solo tengáis el gobierno de todos los Distritos ansí dela Audiencia de esa ciudad de los Reyes, como de las Audiencias delas Charcas y Quito, en todo lo que se ofreciere, por ende por lapresente os damos poder y facultad para ello y mandamos a nuestrosPresidentes y Oidores de las -74- dichas audiencias de lasCharcas y Quito que no se entrometan ni se puedan entrometer en elgobierno de los distritos de las dichas audiencias».El hecho de conferir el gobierno de un distrito a una entidad distinta dela propia del distrito, según los tratadistas del derecho indiano, nosignificaba un cambio territorial. Se ha aclarado por suerte,definitivamente, que en la legislación española, un mismo territorio podía
  34. 34. pertenecer en lo político a un determinado gobierno, en lo judicial, aotro gobierno, y a un tercero en lo eclesiástico y militar, lo que porcierto no ha dejado de provocar graves problemas, cuando aconteció lacreación de las Repúblicas Americanas.Las Guerras Civiles del PerúImposible es prescindir de ellas en una ojeada, por breve y sumaria quesea, de la vida de la Colonia en sus primeros años y más cuando se tratade elaborar una sencilla introducción a la lectura de los CronistasPrimitivos.El padre Rubén Vargas Ugarte ha aseverado, con justicia, que no hay épocaen que más se hayan ocupado los primeros que escribieron sobre cosas deAmérica, que ésta de las guerras o luchas civiles, llamadas así porque yano se pretendía combatir con los primeros pobladores del Continenteamericano, sojuzgarlos y vencerlos; se trataba ahora de las diferenciassurgidas entre los Conquistadores y de sus ambiciones, que no sufríancontrarresto y querían imponerse a todo trance.-75-¿Cómo surgieron las disputas que por tanto tiempo conmoverían a estospaíses, ocasionando daños incalculables en las nacientes poblaciones ymortandad muy grande en la raza indígena, víctima una vez más de losacontecimientos?La rivalidad entre Pizarro y Almagro es el origen verdadero de las luchas.Parecía, en un primer momento, que la concesión a Almagro del título de«Adelantado» y de una considerable extensión de tierras al Sur de lagobernación de Pizarro, iba a permitir que se viviera en paz. Peroaconteció lo contrario, ya que había forzosamente que determinar loslímites de los respectivos territorios de Pizarro y Almagro, y ante todo aquién le pertenecía el Cuzco, que era la manzana de la discordia.Las ilusiones de Almagro se desvanecieron cuando en su viaje a Chile pudoconocer que la tierra se hallaba desprovista de oro y habitada por tribusbravías. El Cuzco, más que antes, fue su sueño dorado. La presencia deHernando Pizarro, tenaz adversario de Almagro, impidió que pudieranentenderse éste y Francisco Pizarro. Surgió así la lucha armada entre losConquistadores. El historiador peruano Vargas Ugarte, que ha sintetizadoadmirablemente la historia de su patria, tan estrechamente vinculada conla nuestra, distingue tres períodos o etapas, al tratar de las GuerrasCiviles: el primero se inicia con la toma del Cuzco por Almagro y prisiónde Hernando Pizarro (18 de abril de 1537) terminando este período con laderrota de Almagro en el campo de las Salinas y su muerte en la prisión el8 de julio de 1538. La victoria había quedado para el campo de Pizarro,pero sus adversarios juraron vengarse tarde o temprano. Se demoraron enlograrlo, mas, el 26 de junio de 1541, caía el Marqués a medio día en suPalacio de Lima, atravesado por los estoques de los almagristas.El segundo período se cuenta desde la muerte de Francisco Pizarro hasta lasangrienta batalla de -76- Chupas, en que Vaca de Castro triunfa sobreAlmagro el Mozo, que muere después en el Cuzco en 1542, habiendo causado
  35. 35. su ruina con sus imprudencias.El tercer período, el más largo y complejo de todos, se inicia con laresolución tomada por Gonzalo Pizarro para ponerse al frente delmovimiento de protesta a que dan lugar las Ordenanzas que Blasco Núñezpromulga contra los encomenderos. Deja Pizarro su repartimiento de Chaquipara ir al Cuzco a asumir el cargo de Procurador de los encomenderosagraviados por las nuevas leyes, en abril de 1544. Termina la lucha con lavictoria de don Pedro de La Gasca en el campo de batalla de Jaquijaguana yejecución de Gonzalo Pizarro en el mismo lugar el 8 de abril de 1548.Si Pizarro procedió con ambición, anota el padre Vargas, Blasco Núñezactuó sin la prudencia digna de un mandatario sesudo, que le aconsejabaaplazar la vigencia de las nuevas Ordenanzas, tal como se hizo en México.Se habrían evitado así las matanzas de indios y el grave retroceso quesufrió todo el país, en los primeros pasos que comenzaba a dar haciaadelante.Muchísimos problemas surgidos en la penosa marcha de las colonias de laparte Sur de nuestro Continente se explican únicamente con el episodioimportantísimo en la historia de América, llamado «Las Guerras Civiles delPerú», sin cuyo cabal conocimiento no puede haber historia verdadera.La pacificación total después de esas guerras puede decirse que sólo selogró en el período del virrey don Andrés Hurtado de Mendoza, que va desdeel año de 1550 hasta el de 1561.-77-Conquistadores y Conquistados. Un capítulo de Belisario QuevedoNo he hallado mejor resumen de la psicología de conquistadores yconquistados, indispensable de conocer para explicarnos el devenirhistórico del país, los acontecimientos ocurridos en él y los mil sucesosdel diario vivir que van formando la trama de la historia, que el que nosdejó el malogrado historiador y sociólogo Belisario Quevedo, autor de unaspreciosas Notas sobre el carácter del pueblo ecuatoriano. La prematuramuerte de Belisario Quevedo, privó al Ecuador de uno de sus grandesvalores intelectuales.El capítulo que ahora se reproduce, pertenece al que, con modestiaejemplar, denominó Texto de Historia Patria, es el séptimo de esa obra tanvaliosa y me ha parecido que con él podría terminar este breve resumenacerca de la evolución de nuestra nacionalidad en los primeros años de suexistencia, antes de entrar a consignar algunos datos sobre los CronistasPrimitivos, que han de ser recordados, entre otros muchos, por habersereferido a asuntos relativos a nuestra historia.Dijo así el pensador latacungueño:«Como la historia es el conocimiento de los hechos y de sus causas ycomo una de estas causas es el carácter de los pueblos, Vamos atratar del carácter de los españoles y de los indios, siguiendo anotables psicólogos. Así comprenderemos mejor el momento actual ylos hechos que la historia cuenta.»En las diferentes regiones de España se notan diferencias decarácter sobre un fondo común.

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