Tema 6.  calcolítico en el próximo oriente
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Tema 6. calcolítico en el próximo oriente Document Transcript

  • 1. Prehistoria II Minerva TEMA 6.- CALCOLÍTICO EN EL PRÓXIMO ORIENTE, EUROPA CONTINENTAL Y MEDITERRÁNEA 1. LA EVOLUCIÓN DEL NEOLÍTICO FINAL EN EL PRÓXIMO ORIENTE Durante mucho tiempo, se ha admitido una influencia del Próximo Oriente en la adopción de la metalurgia por las comunidades prehistóricas europeas. Pero hallazgos arqueológicos en los Balcanes y al sur de los Cárpatos, muestran una actividad metalúrgica muy antigua. Teniendo en cuenta la importancia de las reservas cupríferas de la zona y el gran desarrollo tecnológico del Neolítico de Europa central y oriental, hay que destacar las explotaciones mineras para obtener materias primas como el sílex u otro tipo de rocas que demandaban unas herramientas más especializadas. Estas extracciones minerales, fueron practicadas por el hombre desde el Paleolítico. Por lo tanto, la actividad minera es anterior a la búsqueda de metales y minerales. El cobre nativo y el oro, fueron los primeros en trabajarse en frío y caliente por simple batido. Más adelante se llega a la reducción de los minerales y a la fusión en hornos, el uso de moldes y posteriormente a las aleaciones y otras técnicas. Posiblemente los primeros ensayos metalúrgicos en Europa comenzaron hacia el VI milenio a C. Desde el V y IV milenio, algunas comunidades neolíticas del Próximo Oriente pasaron por un proceso evolutivo y fueron transformándose de agrupaciones rurales en urbanas, de poblados en ciudades, hasta convertirse en centros de grandes civilizaciones históricas ya en el IV-III milenio, como es el caso de las ciudades sumerias o egipcias. Aunque el proceso evolutivo desarrollado en Próximo Oriente no nos sirva como modelo muy próximo para la interpretación de la evolución de las comunidades neolíticas en Europa, si puede servir un poco como aclaración. Entre el 8.500 y el 6.500 a.C., en el Próximo Oriente se había producido la transformación hacia una vida agricultora y desde el VIII milenio se documentan ya las primeras aldeas de agricultores. En el VII milenio aparece la cerámica y se documenta el intercambio de materias primas y productos a veces a larga distancia. La expansión desde Siria hacia Anatolia central y los valles de los grandes ríos mesopotámicos y, seguramente, desde Palestina hacia el valle del Nilo, dieron lugar a la creación de centros mucho más desarrollados que las viejas aldeas. 1
  • 2. Prehistoria II Minerva El regadío se conocía por lo menos desde el VI milenio y las primeras ciudades, algo más que simples aldeas y con una edificación principal identificada como templo, revelan ya sociedades estratificadas y complejas hacia el 4.000 a.C. Existen algunas similitudes entre el proceso de evolución del Neolítico del Próximo Oriente y el que se produce en Europa, aunque con una clara anticipación cronológica. 1ª.Etapa.- De consolidación y expansión de las formas de vida neolíticas hacia zonas próximas, en las que el pastoreo parece haber sido la vía principal de penetración. 2ª.Etapa.- De expansión ya de poblados campesinos con doble actividad agrícola y pastoril sobre todo a partir del VII milenio; la aparición de la cerámica permite establecer relaciones con distintas comunidades. Sobre todo la “colonización” de los valles medios y bajos del Éufrates y el Tigris fue de una gran importancia, donde se desarrolló con especial intensidad la tecnología neolítica: adaptación de especies distintas, aprovechamiento hidráulico, obtención de mayores rendimientos en los cultivos, construcción de poblados permanentes, incluso defendidos por sólidas murallas y, desde el VI milenio, uso del cobre fundido. El cobre, junto con el oro, fueron los primeros metales que trabajó el hombre por el procedimiento de batido, la fundición representa ya la auténtica metalurgia. 2. LOS COMIENZOS DE LA METALURGIA EN EL PRÓXIMO ORIENTE El Calcolítico Al periodo del Neolítico final en transición a la Edad del Bronce se le llamó Eneolítico e incluso Neo-eneolítico y también Calcolítico o Edad del cobre. El término Calcolítico es puramente orientativo, en esta fase destaca sobre todo el proceso del cambio propio del Neolítico final y se empieza a utilizar el cobre, que al principio es nativo y se trabaja como una piedra, por simple martilleo o batido en frío, después con un calentamiento que ablanda el metal y lo hacía más maleable. La fundición y el moldeado del metal suponen un gran avance tecnológico, pues el hombre es capaz de transformar el estado natural del metal de sólido a líquido, mientras que hasta el momento, al inventar la cerámica, sólo había 2
  • 3. Prehistoria II Minerva realizado el proceso inverso. Pero lo más importante es la gran transformación de la sociedad donde se desarrolló este trabajo. Fue más tarde cuando los metales se hicieron imprescindibles por su utilidad y versatilidad en la fabricación de armas y herramientas más eficaces y resistentes, llegando a tener una gran importancia, lo mismo que los metales nobles por su carácter suntuario o de patrón monetario, en sociedades mucho más evolucionadas con organizaciones sociales, políticas y económicas complejas. Aunque el término Calcolítico sea puramente orientativo y no significa poner especial énfasis en la importancia de la metalurgia del cobre, parece evidente que en el proceso de la actividad metalúrgica hay una fase inicial de ensayo con el mineral, aunque solo se da en algunos lugares. Puede ser por la proximidad de la materia prima con la que se experimenta. Así el cobre y el oro se apreciaron por la facilidad de transformación. Minerales de cobre como la azurita y malaquita se usaron como objetos de adorno. Los recursos minerometalúrgicos y su explotación El término Calcolítico es difícil definirlo en Próximo Oriente como un periodo independiente del Neolítico, en esta región hubo una rápida evolución cultural con aspectos sociopolíticos más importantes que la metalurgia. El Calcolítico del Próximo Oriente abarcaría más o menos el V y IV milenios, aunque el cobre batido ya se conocía de mucho antes. Al parecer, desde finales del VIII milenio y comienzos del VII se empezó a usar el cobre metálico en Anatolia suroriental, como demuestra los hallazgos del yacimiento de Çayönü Tepesi. Los hallazgos en Anatolia como Çatal Hüyük y Hacilar son del VI milenio a C. En algunos lugares de Mesopotamia aparecen objetos de cobre, como en Tell Ramad, a orillas del Éufrates, y hasta en Ali Kosh en Irán. En Yarim Tepe al norte de Mesopotamia, se documentó la fusión de cobre más antigua del VI milenio y también se da la fusión del plomo. Durante el V milenio prosigue la producción de objetos de cobre en el Próximo Oriente, sobre todo en las zonas más próximas a las minas. Entre los hallazgos más importantes está la cabeza de maza de Can Hassan del 5000 a C. El cobre utilizado en Susa, parece que procede de las minas de Anarak u otras del Irán, lo que implica un sistema de intercambio de metales y de información tecnológica. 3
  • 4. Prehistoria II Minerva Hasta finales del IV milenio no se documenta en Mesopotamia la aleación de cobre y estaño, el verdadero bronce, con estaño procedente, seguramente de Afganistán. Durante el III milenio se afirmó cada vez más el auténtico bronce, en detrimento del cobre arsenical, usado hasta entonces, que acaba por desaparecer a comienzos del II milenio. En Palestina, el período que entra dentro del concepto de Calcolítico se conoce como Gasuliense, entre el 4.100 y el 3.200 a.C., localizado en las llanuras bajas de Palestina, con poblados de agricultores y pastores conocedores de la metalurgia. La denominación Gasuliense deriva del Tell de Ghassul en Jordania, cuyos niveles se han agrupado en tres fases; una primera fase, con cabañas circulares semienterradas y más tarde con casas rectangulares con hogares y silos. Es característica la cerámica con formas en cucurucho, desde la segunda fase, a los que hay que añadir los vasos con pie, las “mantequeras” con asas de orejeta y la decoración pintada en la última fase. El metal era escaso, aunque se documentaron dos santuarios con ídolos que parecen sugerir la continuidad de los viejos ritos a una divinidad femenina. Del yacimiento gasuliense de Abu Hamid, en el valle del Jordán, destaca la importancia de la circulación de mercancías y muy concretamente del cobre, así como la actividad pastoril de ovicápridos en régimen de transhumancia. Su economía era esencialmente agrícola, de cereales y olivo y su arquitectura, con casas de planta rectangular, indicaría una cierta especialización artesanal. La aparición de manufacturas procedentes del norte es una buena muestra de la importancia del valle del Jordán como vía en las rutas de intercambio. En la zona costera, se han localizado cuevas sepulcrales con osarios de cerámica en forma de jarra o de casa. En la zona de Beersheba se han estudiado varios asentamientos calcolíticos que se desarrollaron durante el IV milenio: Hovat Beter, Abu Matar y Safadi, con caracteres distintos a los gasulienses aunque, como ellos, agricultores y pastores. Con la Cultura de Halaf, el poblamiento aumenta en número e importancia. La Cultura de Halaf parece ser originaria del norte de Siria y noroeste del Irak, extendiéndose sobre todo su cerámica, desde el Tauro al Zagros. Representa la colonización agrícola-ganadera intensiva de los valles de los ríos de la alta Mesopotamia. Se desarrolló en un gran espacio de tiempo y su yacimiento epónimo Tell Halaf es un gran Tell situado al norte de Siria. Su arquitectura más característica es la construcciones circulares de 3-4 metros de diámetro, los llamados tholoi, que pueden tener varias dependencias 4
  • 5. Prehistoria II Minerva anexas, pero son más frecuentes las rectangulares construidas también en piedra y adobe, y lo patios con numerosas instalaciones domésticas. Entre la industria lítica destaca el uso de la obsidiana, el sílex, las piedras verdes y los numerosos colgantes, amuletos, sellos, figuritas sentadas o animales en barro o piedra. Su cerámica extendió su influencia por todos los territorios vecinos, ésta es pintada polícroma y su evolución varía según los lugares. Puede ser obra de artesanos especializados. Los yacimientos del Este presentan motivos mas variados, animales, flores, aunque predominan los motivos geométricos o lineales. 3. EL COMIENZO DE LAS CIVILIZACIONES URBANAS El primer urbanismo antiguo se documenta en Mesopotamia (Periodo de Uruk y Jemdet Nasr) y Egipto hacia el 3.500 a C., con sociedades de clases, ejércitos permanentes, producciones en serie, ciudades y escritura, metalurgia de cobre y bronce, torno cerámico y rueda, uso del arado y de animales de tracción, artesanos especialistas a tiempo completo. La “revolución urbana” de Childe se caracteriza por asentamientos de grandes dimensiones, cambios en la estructura de las comunidades, en su organización social y en las interacciones humanas (escritura), ética (códigos legales escritos), principios de ingeniería y astrología… Por lo tanto, podemos seguir, ya antes del IV milenio, en el Próximo Oriente los orígenes de la sociedad urbana, siendo la ciudad el centro físico del proceso de aparición de la civilización. En la formación de las ciudades y los estados serían causas primarias el control de gestión en las sociedades hidráulicas, la presión o conflicto de las poblaciones, los sistemas de intercambio, etc. Los primeros pasos hacia el urbanismo se produjeron en los milenios V-IV, en la Mesopotamia protohistórica en el llamado Período de Obeid o UBAID (5.300-3.600 a.C.), en la propia ciudad de El Obeid, en Tepe Gawra o en Eridu. La “cultura de El Obeid” supone una auténtica colonización de la Baja Mesopotamia. La nueva tecnología hizo posibles cultivos de regadío que producían grandes rendimientos, así como obras hidráulicas necesarias para el drenaje y control de las aguas de inundación de los dos ríos. La ganadería tiene un carácter selectivo con bóvidos y cerdos porque los tradicionales ovicápridos no se ajustaban a las condiciones del medio. Pero estas condiciones si que facilitan la pesca y la caza de especies acuáticas, incluidas las aves, así como ciertos cultivos como el lino. En Eridú nos encontramos con una gran aglomeración de población que habitaba en endebles viviendas de cañas y barro, con un monumental edificio 5
  • 6. Prehistoria II Minerva principal construido de adobe, con una cierta monumentalidad. Estos edificios no son templos aunque ya muestran la clásica planta tripartita.. En Eridú se observan también nuevas prácticas funerarias, con una auténtica necrópolis con más de 200 sepulturas de inhumación con ajuares variados que, en ocasiones, parecen indicar actividades o profesiones. La cultura de El Obeid, que tiene sus raíces en la Baja Mesopotamia, muestra una gran fuerza expansiva. A mediados del V milenio se produce la implantación de elementos tipo Obeid, como su arquitectura y su cerámica, en el asentamiento de Tepe Gawra, en la región de Asiria, conviviendo con elementos de tradición Halaf y Samarra. Debió de tener la suficiente organización económica y política como para establecer el precedente de un estado territorial más allá de la ciudad. Una organización capaz de unir los territorios de la alta y la baja Mesopotamia, garantizando la relación, el intercambio de productos, un antecedente de lo que fue el reino de Sumer. 4. LOS PRIMEROS FOCOS METALÚRGICOS EUROPEOS. Los primeros focos metalúrgicos europeos parecen situarse en el Sureste de Europa. La metalurgia del cobre surgió en los Balcanes de forma independiente, con la explotación de sus propios recursos mineros metálicos y la obtención de cobre fundido para fabricar útiles. La experiencia de gentes del Neolítico reciente en la exploración y búsqueda de rocas como materia prima para útiles explicaría los pasos previos de localización de minerales metálicos, su valoración y extracción del medio natural. Los adelantos en la tecnología de la cerámica, habrían conseguido hornos capaces de alcanzar temperaturas suficientes para lograr la fusión del metal, aunque la fusión se podía obtener de forma parcial mediante repetidas fases de calentamiento hasta reducir el metal, separándolo de la roca de base. Parece ser que las técnicas más antiguas conseguían reducir los minerales de cobre, mediante recipientes cerámicos que cumplían la función de un horno. En ellos se calentaba el mineral hasta que se fundía el cobre separándose de la escoria y solo había que romper la vasija para retirar el metal más o menos reducido, pudiéndose repetir el proceso. Recursos metalúrgicos y actividad minera Aunque Europa es abundante en recursos mineros metálicos, concretamente el cobre, no era suficiente para llegar a una actividad metalúrgica. 6
  • 7. Prehistoria II Minerva Las actividades mineras se incrementaron a partir del Neolítico. Los trabajos de remoción de tierras, de cantería a cielo abierto o de excavación subterránea para obtener materia prima, son muy antiguos. A mediados del V milenio se intensificaron las labores agrícolas y exigió un utillaje macrolítico que produjo un aumento de la demanda de sílex en grandes cantidades. Para llegar a los bancos de sílex, excavaban grandes extensiones de terreno, generalmente formaciones calizas o yesosas, cavando zanjas, fosas o pozos. Para remover la tierra y alcanzar los filones o nódulos de sílex, utilizaban picos y martillos de caliza, cuarcita, sílex o asta, según la dureza del terreno. La obsidiana se extraía generalmente a cielo abierto. Además del sílex y la obsidiana se explotaron toda clase de rocas para útiles y recipientes. El uso de la piedra verde tuvo gran importancia como objeto de adorno desde el Neolítico avanzado, piedra que en ocasiones se relaciona con minerales cupríferos, como la malaquita o la azurita, carbonatos de cobre de color verde y azul. Por tanto la minería era una actividad con una larga tradición entre las gentes neolíticas. La minería era una actividad que no necesitaba una especialización concreta una vez localizados los filones, pero el conocimiento de las posibilidades del metal sí era algo nuevo que exigió una nueva tecnología. 5. LOS ORÍGENES DE LA METALURGIA EUROPEA La región de los Balcanes y el Egeo En la región de los Balcanes y en el área de los Cárpatos, al sur y al norte del Danubio, se desarrollaron, a partir de mediados del IV milenio a.C., una serie de secuencias culturales a lo largo del Neolítico reciente-Calcolítico, sin que sea fácil distinguir una separación entre ambas fases hasta comienzo del Bronce antiguo, a mediados del III milenio a.C. Se han podido establecer una serie de sincronismos más o menos aceptables. Hacia el 3.500 a.C. los de Karanovo VI, final de Vinca y Gumelnitza en los Balcanes, a los que correspondería Cucuteni-Tripolye en Rumania, Moldavia y Ucrania, y el horizonte Dímini en Grecia continental. En el Egeo, la fase llamada de Kephala que culminó en la de Phylakopi, ya en el periodo Cicládico antiguo. En Creta, hay que situar el inicio del Minoico antiguo y en Chipre, tan importante por sus recursos de mineral de cobre, en el IV milenio a.C., se desarrolló la fase Sotira del Neolítico reciente. 7
  • 8. Prehistoria II Minerva En general, a comienzos del Calcolítico parece haber un aumento demográfico. Aparecen nuevos tells de los horizontes Karanovo V y VI. En el noroeste de Bulgaria parece que los asentamientos buscan lugares más elevados, formando recintos cuadrangulares rodeados de doble foso y con casas rectangulares agrupadas en bloques. En Moldavia, en la facies Cucuteni se diversifican los tipos de asentamiento, variando la distribución espacial dentro de ellos. También aumentaron los asentamientos en Tesalia oriental y en el Egeo parecen ocuparse islas antes deshabitadas, como Egina, Keos, Mykonos, Antíparos y Naxos. En Grecia continental son característicos los hábitats con acrópolis tipo Dímini. Las cerámicas siguen las tradiciones, aunque hay una evolución, a finales del Calcolítico, hacia las cerámicas lisas bruñidas, sobre todo grises, y las formas de jarros y vasos o copas, para verter y beber líquidos. Siguen haciéndose figurillas de cerámica, en general femeninas y pintadas, cada vez más estilizadas, así como modelos de casas e incluso de posibles santuarios. En cuanto a los metales, el cobre pareció no influir mucho en la producción de herramientas en un primer momento, tratándose más bien como algo exótico o de valor. El oro también se usó, aunque se desconoce su procedencia, quizás de alguna zona del Mar Negro, llevándose a largas distancias, sobre todo en el horizonte Cucuteni-Tripolye, donde aparece en ajuares de tumbas. Es particularmente espectacular la necrópolis calcolítica situada junto al lago Varna, en Bulgaria (fases Gumelnitza-Karanovo VI), con más de 300 tumbas de distintos tipos acompañadas de un rico ajuar entre cuyos objetos había piezas de oro y cobre. Esta necrópolis ha dado lugar a lógicas interpretaciones sobre la nueva sociedad calcolítica y su relación con la gente de las estepas. 6. EL CALCOLÍTICO EN LAS DIVERSAS REGIONES EUROPEAS El proceso de cambio de las comunidades neolíticas no se debe al impacto de la metalurgia, sino a su propia dinámica interna. Este tránsito, centrado en los milenios III y IV a.C., es difícil de seguir hasta la aparición del vaso campaniforme, pues tiene caracteres muy diferentes entre regiones, que en cualquier caso preparan a las sociedades para el gran desarrollo de la Edad de Bronce en el II milenio. Europa central y atlántica 8
  • 9. Prehistoria II Minerva Desde comienzos del III milenio se detecta la metalurgia del cobre en Europa central, según dataciones dentro de los horizontes de las culturas de Baden, de las ánforas globulares y la cerámica cordada. En general se trata de objetos de cobre importados desde la zona de los Cárpatos, que se forman más o menos aislada aparecen en las sepulturas. Hasta la segunda mitad del III milenio, y sobre todo en sus últimas centurias, en los horizontes de Kostolac, Vucedol, Jevisovice y el de la cerámica cordada1 , no aparece de forma generalizada el cobre fundido, en realidad, habrá que esperar a la aparición del vaso campaniforme más bien tardío, después del 2.000 a.C. Se cree ver aquí los precedentes del contexto campaniforme, con sepulturas individuales y las cerámicas cordadas de formas acampanadas con decoración por impresión de un cordel sobre la superficie del vaso. Los “señores del Rin” trata de una estructura de tipo señorial, documentada por tipo de sepultura individual con las famosas hachas de combate, que en realidad son hachas de piedra de doble filo y perforación central, más apropiado para el trabajo de cortar madera que para el combate. Aunque la cerámica campaniforme presente también líneas impresas con cordoncillo, lo que teóricamente serviría de argumento para sus dataciones tardías dentro de la secuencia de las cerámicas cordadas (hacia el 1900 a C), también es importante la estrecha vinculación del vaso campaniforme a la actividad metalúrgica, cuyo pleno desarrollo es difícil atribuir a un centro situado en el Rin o en Holanda. Las gentes de estas tierras están caracterizadas por sus sepulturas individuales, hachas de piedra y cerámicas globulares o cordadas precisamente hasta la llegada del vaso campaniforme que junto con la metalurgia ambos parecen elementos exóticos. Por eso, es más coherente pensar en un origen a partir de una zona metalúrgica más antigua, como podía ser la de los Cárpatos. El megalitismo fue evolucionando en la vertiente atlántica francesa, esta evolución se refleja en la cerámica y las industria líticas, generalizándose el tipo de galería cubierta. A finales del III milenio en la región del Marne surge un nuevo tipo de enterramiento colectivo, los hipogeos excavados en roca. Los ajuares de ambos tipos de enterramientos corresponden a contextos del Neolítico final. El metal parece llegar acompañado del campaniforme, a finales del III milenio. 1 Atención: En lo que se refiere a este epígrafe, hacer especial incapié en la cerámica cordada y hachas de combate. 9
  • 10. Prehistoria II Minerva En Francia se han distinguido dos centros principales de vaso campaniforme: o El de Bretaña y el mediterráneo o El del norte Casi todos los vasos campaniformes bretones proceden de tumbas megalíticas, lo que parece indicar que acompañan un ritual de enterramiento múltiple y casi todos son del tipo AOO o del estilo marítimo. A veces aparecen asociados a otras piezas de ajuar, concretamente de metal. En las Islas Británicas la asociación de cobre y oro con vaso campaniforme ocurrió en la primera metalurgia. La fase precampaniforme se caracteriza por una expansión y colonización agrícola. Las sepulturas de tipo comunal son sustituidas por individuales, lo que parece indicar una clara evolución social en el Neolítico final. No todas las sepulturas individuales tenían ajuar pero, cuando lo había, eran frecuentes vasos campaniformes, puntas de flecha, brazales de arquero, cuchillos o puñales de cobre o sílex, etc. En realidad, los arqueólogos británicos nunca han considerado un verdadero Calcolítico, pues las piezas metálicas más antiguas las relacionan con el Bronce antiguo. La gran riqueza del ajuar de las tumbas más antiguas parece reafirmar la existencia de una jefatura y situarse plenamente en la Edad de Bronce. En Irlanda, en cambio, el campaniforme aparece en New Grange con dataciones bastante coherentes de 1.935 y 1.925 a.C. Allí continúan vigentes los rituales funerarios de carácter colectivo o múltiple, lo mismo que las tradiciones cerámicas y el utillaje de sílex. En realidad, el Neolítico final parece enlazar con la aparición del vaso campaniforme. Europa mediterránea En Italia, el Calcolítico podría situarse desde el 2.600 al 1.800 a.C. aproximadamente y el vaso campaniforme aparecería hacia el 2.000, aunque se deben considerar las diferencias entre las distintas áreas de la geografía italiana. En el norte, la cultura de La Lagozza, parece prolongarse en la zona de los lagos hasta casi de Edad de Bronce. Hay numerosas sepulturas de carácter colectivo en cueva o abrigo, en el área alpina y prealpina de Lombardía. En la llanura oriental lombarda se desarrolla la cultura de Remedello, caracterizada por sepulturas individuales, tienen ajuares con una fina cerámica con decoración en metopas y además útiles líticos y metálicos. 10
  • 11. Prehistoria II Minerva La aparición del vaso campaniforme señala su final. Es interesante señalar también la presencia del caballo, el uso del carro y el arado de tracción animal. En Italia central, se atribuye el Calcolítico: o las facies Conelles y Ortuchio en la vertiente adriática, o las facies Rinaldone y Gaudio, en la vertiente tirrénica Los objetos de cobre son bastante abundantes, puñales, hachas plantas, punzones, anillos y plaquitas. También se explotaron canteras de mármol, materia prima de la mayoría de las piezas ornamentales. En el Calcolítico final se documenta cerámica campaniforme. En Italia centro-meridional, se han estudiado dos yacimientos principales, la Grotta del Fontino, de carácter sepulcral colectivo y los poblados de Sesto Fiorentino. En Cerdeña, las facies calcolíticas de Filigosa y Abealzu, que parecen marcar el final del Neolítico tipo Ozieri, se consolidan en el horizonte de Monte Claro, con poblados de llanura que parecen indicar una gran expansión agrícola al que sigue la aparición del vaso campaniforme. En la cultura de Monte Claro se desarrolla el gran santuario solar de Monte Biriai, situado en una gran área sacra, reservada al culto del toro. La metalurgia del cobre e incluso de la plata, parecen tener sus comienzos en la primera mitad del III milenio, en el Neolítico final, tipo Ozieri. El campaniforme también está bien representado en ambientes funerarios. En el Calcolítico del sur de Italia y Sicilia destaca una gran diversidad cultural. En el sur de la península hay que considerar la fuerte implantación local neolítica que se mantiene en las primeras manifestaciones calcolíticas, caracterizadas por el horizonte Piano Conte. A comienzos del III milenio se afirman los grupos calcolíticos del Gaudo (Campania) y Andria (Apulia), documentados casi exclusivamente en contextos funerarios. Junto a la sepultura individual, empieza a generalizarse la de tipo colectivo, siendo característico el tipo “a forno”. En Sicilia, después del horizonte Diana, se generaliza la inhumación en pequeñas cuevas artificiales y algún hipogeo. En el área occidental domina la cultura de Conca d’Oro, con cerámicas pintadas. En las islas Eolias, aparece el cobre desde el Neolítico final, aunque el desarrollo de la metalurgia fue muy lento. 11
  • 12. Prehistoria II Minerva La isla de Malta experimentó un gran apogeo durante el Calcolítico. Se puede situar el Neolítico final y el Calcolítico, desde finales del IV milenio a.C. a finales del III milenio a.C. Se documentan cerámicas decoradas con impresiones, obsidiana de Lípari, domesticación de oveja, buey, cerdo y perro y agricultura (cebada, trigo y lenteja). Durante el IV milenio se establecieron dos fases, la de cerámica gris y cerámica roja, más reciente, con decoraciones de espirales, guirnaldas y bnadas en zigzags incisas, asas de perforación vertical y figurillas femeninas de influencias egeas. En esta época se empezaron a construir edificios de planta oval, precedentes de las cámaras o cellas de los templos. El inicio del Calcolítico se podría situar en la fase Zebbug, con cerámicas grises o negras, bruñidas y, en ocasiones, decoradas. Las tumbas excavadas en la roca (Ta Trapana) parecen iniciar un ritual funerario múltiple de tipo calcolítico. En la fase Ggantija, hacia el 2.500 a.C., se construyen los grandes templos megalíticos de planta trilobulada, así como los grandes hipogeos de planta compleja. El Calcolítico final correspondería a la fase Tarsiense, desde el 2.400/2.300 a.C. hasta el 2.000/1.900 a.C., momento de gran apogeo y prosperidad de la isla. La necrópolis de Tarsien se siguió usando hasta el final, cuando se empezaron a abandonar los templos inexplicablemente, a final del III milenio o comienzos del II milenio a.C. En Francia central y meridional, el final de la cultura Chassey a finales del IV milenio, dio lugar al desarrollo e culturas más o menos locales. Hay una gran expansión del poblamiento, con ocupación de zonas agrestes en el Pirineo y Prepirineo o de la zona de las Garrigues en el Herault, donde se desarrolló el grupo de Ferriéres, hacia el 2.500 a.C., hasta la Provenza. También se produce una gran expansión del megalitismo y el ritual funerario colectivo en dólmenes, hipogeos y sepulcros de cámara circular con falsa cúpula y corredor. En la segunda mitad del III milenio a.C., el contexto mejor definido es el de Fontbouisse (2.200-1.800 a.C), con sus poblados de casas ovaladas y las cerámicas con decoración de acanaladuras. Los poblados a veces son abiertos y en otros casos fortificados, con actividad agrícola y ganadera. 12
  • 13. Prehistoria II Minerva El ritual funerario es de inhumación múltiple en cuevas naturales, dólmenes e hipogeos. El momento campaniforme parece asociarse con un aumento de la actividad metalúrgica, incluso a nivel doméstico. 7. LA EVOLUCIÓN DEL POBLAMIENTO Y DESARROLLO DE LA TÉCNICA METALURGIA El vaso campaniforme El vaso campaniforme aparece como un elemento cultural que enlaza el final del Calcolítico con los inicios del Bronce antiguo, etapa con una metalurgia plena, con útiles metálicos y adornos característicos, además de su típica cerámica La “cultura del vaso campaniforme”, término en desuso actualmente, no se trata de una cultura propiamente dicha sino de un conjunto de objetos y representa un episodio característico entre el Neolítico reciente y el Bronce inicial. La ventaja del vaso campaniforme es que tiene una cronología más concreta, entre finales del III milenio y primero siglos del II milenio a C. El vaso campaniforme aparece en Europa Central y Occidental, presentando numerosas variantes. Se apuntan toda clase de teorías respecto al origen y sus mecanismos de difusión. La mayor parte de las veces, los hallazgos se producen en sepulturas, aunque ya se van situando en algunos lugares de habitación. Esta “cultura” tiene relación con la actividad metalúrgica de cobre y oro, e incluso puede aceptarse la idea de difusores (fabricantes y vendedores) de objetos metálicos, lo que explicaría su movilidad y la presencia del vaso campaniforme por una extensión tan dilatada de Europa. En Europa central se extiende desde Renania hasta Hungría y desde las regiones alpinas a Dinamarca. Su antecesora fue la “cultura de la cerámica de cuerdas” que se conoce casi exclusivamente por sus sepulturas. Se trata de inhumaciones individuales, con el esqueleto flexionado, depositado en simples fosas excavadas en la tierra, o en cofres con losas de piedra, pero sin túmulo. A veces aparecen vasos campaniformes en sepulturas bajo túmulo de la cultura de la cerámica cordada o en tumbas megalíticas, lo que parece indicar que el vaso campaniforme pudo ser adquirido por cualquier otro grupo o que las gentes del vaso campaniforme pudieron haberse integrado en otros grupos. La cerámica campaniforme es, en general, de buena calidad y suele estar muy bien modelada para obtener sus formas características. 13
  • 14. Prehistoria II Minerva Predomina el típico vaso para beber, aunque también hay cazuelas, fuentes o cuencos, que siguen el mismo ritmo decorativo. Aunque existen numerosas variantes locales, en general son piezas de color rojizo y están decoradas con franjas horizontales, alternadas con otras lisas, desde el borde al fondo. Las técnicas decorativas empleadas son variadas: incisiones e impresiones simples de líneas o puntos, excisiones e impresiones de peine y cordoncillos. En las regiones más orientales, los vasos llevan a menudo un asa de cinta y los tipos más recientes suelen ser lisos, sin decoración. Son también típicos los vasos con cuatro pies (polípodos) y en los territorios orientales los tipos más recientes suelen ser lisos, sin decoración. El vaso campaniforme acostumbra a ir acompañado, cuando forma parte del ajuar de las tumbas, de puñales triangulares de cobre y adornos en oro y electrón, además de abundantes botones de hueso con perforación en V, brazaletes de arquero y puntas de flecha de sílex. Estos ajuares campaniformes responden a la demanda de los líderes, en pleno ascenso de las sociedades de jefatura. Cerca de Budapest se ha estudiado el poblado y la necrópolis de Csepel Háros, donde se ha localizado abundante material cerámico y huesos de animales, la mayor parte de los cuales son de caballos domesticados. Este dato ha hecho volver a especular sobre la procedencia de las estepas de las gentes del vaso campaniforme. El vaso campaniforme está también muy bien representado en el Calcolítico de Europa occidental, en Italia, Cerdeña, Sicilia, Francia, Países Bajos, Islas Británicas, el extremo más occidental de la Península Ibérica e incluso en el norte de África. En general, también en Europa occidental aparece a menudo en sepulturas individuales, asociado a un puñal de cobre, un brazal de arquero de piedra, botones de hueso y, a veces, también a adornos de oro. Al igual que en Europa central, las sepulturas del vaso campaniforme, parecen ser individuales y en fosa, pero también son bastante frecuentes sepulturas megalíticas donde parecen acompañar rituales de enterramiento colectivo como en Bretaña. Las dataciones de C14 parecen indicar dos fases: 1ª Fase- La más antigua se desarrollaría entre el 2.250-2.000 a.C. y tipológicamente correspondería a un estilo decorativo “internacional”, a base de líneas horizontales por impresión de cuerdas, que cubren toda la superficie del vaso, o bandas horizontales con líneas puntilladas por impresión de un peine, o rellenas de líneas oblicuas, alternado con bandas lisas. Estos vasos son poco frecuentes en hábitats calcolíticos y serían elementos intrusitos en los contextos locales. 14
  • 15. Prehistoria II Minerva 2ª Fase- La segunda fase, que en algunos lugares se prolongó varios siglos, muestra una evolución de formas y decoraciones, y dio lugar a producciones de tipo local o regional. Se puede fechar ampliamente entre el 2.100-1.700 a.C. aprox. Las formas pueden ser achatadas o muy esbeltas asociadas a copas, jarros, polípodos o fruteros. Las decoraciones combinan diversos motivos: reticulados, líneas truncadas en zigzag o meandros, triángulos rayados. Es más frecuente la presencia de estos tipos campaniformes en poblados, en Gran Bretaña, España y Portugal, el sur de Francia o en los Países Bajos. Puede afirmarse que el vaso campaniforme es un “factor de reunificación”, aunque sea difícil asegurar la existencia de unas redes europeas de intercambio de objetos de lujo o prestigio. La cerámica campaniforme destaca por su originalidad respecto a las producciones anteriores. Podría considerarse un producto de lujo. Una serie de elementos nos indican el uso del arco entre las gentes del vaso campaniforme, que tiene un gran resurgir desde el Neolítico reciente y en el Calcolítico. Las gentes del vaso campaniforme serían los últimos grandes arqueros de Europa, pues la espada va imponiéndose poco a poco en la Europa micénica. La generalización del metal para útiles y armas, debió hacer decaer la técnica de talla aprendida sabiamente durante milenios. Las primeras puntas de flechas de cobre son las de tipo Palmella, características del mundo campaniforme del estuario del Tajo, sin embargo, su problema era que muchas veces eran irrecuperables y, por tanto, muy costosas, por lo que el arco fue sustituyéndose por otros tipos de armas arrojadizas o de lanceo. LOS COMIENZOS DE LA METALURGIA EN LA PENINSULA IBÉRICA El término Calcolítico no se utiliza como un simple indicativo de tipo tecnológico (uso del cobre), lo mismo que el término Neolítico no es sólo nueva piedra (pulimentada), sino que se trata más bien del resultado de un proceso de evolución y expansión de las comunidades campesinas, con desarrollo de: o nuevas tecnologías de explotación y fabricación, o diversificación de actividades (comercio, minería, metalurgia y manufacturas especializadas) y o transformación social (Calcolítico, Eneolítico, Edad del Cobre). 15
  • 16. Prehistoria II Minerva El comienzo de la metalurgia y el contexto cultural que la acompaña en la Península tendrá una duración de aproximadamente unos cinco o seis siglos, desde mediados del III milenio a C, fechas no calibradas. En la Península se empieza a usar el cobre unos siglos antes de la llegada del campaniforme,. Recursos mineros y tecnología La Península Ibérica es rica en yacimientos cupríferos, se encuentra en la naturaleza en piritas, pero también en estado nativo y en óxidos en el Sur de Portugal y en el Sureste peninsular. También encontramos cobre en Galicia, la Cordillera Cantábrica, en los Pirineos, en el Sistema Ibérico y en la Meseta central, en sierras cercanas a Madrid. En Portugal encontramos cobre en los distritos de Evora, Beja, Setúbal y Algarve. Cerca del poblado calcolítico de Zambujal se han descubierto las minas de cobre de Mataçaes. Los yacimientos del Alentejo se prolongan hacia España (Huelva) por el “cinturón pirítico Ibérico”. En Huelva, el cobre nativo se encontraría en las superficie de la montera ferruginosa (chapeaux de fer), que debieron explotarse intensamente para fabricar útiles de cobre y es posible que siguiendo estos afloramientos de superficie comenzara muy pronto la explotación subterránea del oro, plata y cobre. En el norte, el cobre se da menos en estado nativo, pero podría haber concentraciones de carbonatos (malaquita y azurita) que podían fundirse para obtener cobre. En Vilanova de San Pedro (Portugal) se encontraron objetos de metal que indicaron que se trataba de cobre nativo impuro. El “cobre arsenical” no se trataba de un tipo de aleación sino el resultado de un proceso natural en una metalurgia primitiva. Almizaraque es un pequeño poblado con casas circulares, contemporáneo de Los Millares, muy próximo a yacimientos con minerales de cobre pero también en una buena zona agrícola. Cultivaban trigo, cebada y legumbres y tenían animales domésticos (buey, cerdo, cabra y oveja) además de pesca del río y la costa próxima. La actividad minero-metalúrgica está bien documentada desde la segunda mitad del III milenio a C. Se encontraron fragmentos de mineral de cobre en estado natural y manipulado por calentamiento, gotas de metal, nódulos e instrumentos, que permiten reconstruir el proceso de la primera metalurgia en el Sureste peninsular. 16
  • 17. Prehistoria II Minerva Los minerales eran de cobre carbonatado (malaquita, azurita y calcantita) con inclusiones de cuprita y otros minerales. Algunos minerales parcialmente reducidos formando pepitas de cobre con núcleo de malaquita. Todo el conjunto muy homogéneo que evidencia el uso del mismo tipo de minerales, filones y tecnología a lo largo de todas las fases culturales del Calcolítico de Almizaraque. Se documentó el tipo de “horno” que se utilizó para obtener el metal. En todas las fases de ocupación se encontraron fragmentos de cerámica tosca, de gruesas paredes, con adherencias de escorias en su interior. No eran crisoles para fundir metal en lingotes sino para extraer directamente el metal del mineral, machacándolo, calentándolo y posteriormente mezclándolo con carbón vegetal, dentro de una vasija de cerámica hasta fundirlo, finalmente para extraerlo rompían la vasija y separaban el mineral fundido. Era un sistema muy simple, de carácter doméstico que sólo servía para obtener cada vez pequeñas cantidades. Los objetos de cobre de este yacimiento es trataba de un cobre arsenical, que era consecuencia de una aleación deliberada, sino del polimetalismo del mineral de partida y del proceso de obtención. Cerca de Almizaraque hay dos posibles áreas mineras, Sierra de Almagrera y Las Herrerías. Al norte está el Cerro Minado, con cobre arsenicado. Al sur, en Mojácar y Turre, en los minerales de la Sierra Cabrera no aparece el arsénico, por lo que no pudo ser la fuente de abastecimiento de Almizaraque. La metalurgia representa un proceso de producción que exige una especialización: extracción de la materia prima, reducción del mineral, preparación del metal, transformación y acabado. Esto supondría la experimentación y aprendizaje de un número de personas y un utillaje adecuado a las distintas fases del trabajo, además de instalaciones (talleres). Toda una organización para hacer llegar a los artesanos, desde lugares más o menos lejanos, la materia prima necesaria. Evidencias arqueológicas y cronología En las excavaciones de Siret en Parazuelos (Murcia) se encontraron fragmentos de cerámica con adherencias metales en su interior, como en Almizaraque, además de escorias, algunos objetos de cobre y un gran bloque mineral. Es posible que la fuente de abastecimiento pudieran ser los filones de cobre perteneciente al Lomo de San Blas. Parece ser que la técnica de la vasija-horno seguía usándose hasta el final del Calcolítico en la Península. 17
  • 18. Prehistoria II Minerva En la zona del Alto Tajo, los primeros vestigios de actividad metalúrgica corresponden a poblados con vaso campaniforme. Antes sólo hay algún punzón de cobre simple, obtenido por calentamiento y batido. En la cuenca baja del Manzanares, en El Ventorro, se encontraron crisoles, vasijas-hornos y algunos goterones de fundición. También se encontraron indicios de la técnica vasija-horno en un área de época de vaso campaniforme cerca de Perales del Río (Getafe, Madrid), pero en este caso se vio que la temperatura interior de la vasija era superior a la exterior, lo cual indica que la vasija debió de estar enterrada hasta el nivel del suelo, desde donde se le suministraría el calor. Este sería el primer paso hacia el verdadero horno de fundición. En el poblado calcolítico de Zambujal (Torres Vedras, Portugal) aparece en una casa un posible horno con restos de fundición de cobre, piezas metálicas de desecho y varillas interpretadas como lingotes. También hay que tener en cuenta otra metalurgia de este periodo, la del oro, que se tiene documentada desde antiguo en la diadema de oro de la Cueva de los Murciélagos de Albuñol (Granada) del 3450 a C. Esta fecha, llevaría el origen de la metalurgia del oro al Neolítico reciente de mediados del IV milenio a C en conexión con la moda del ornato de piedras verdes, documentadas también en la cueva de los murciélagos. Piedras como la turquesa, variscita e incluso malaquita de los sepulcros de fosa. Quizás la metalurgia del oro es anterior a la del cobre. El trabajo del oro podía hacerse a partir de láminas obtenidas de oro nativo (pepitas de oro aluvial) mediante batido y martelado. Con las láminas se hacía diademas, plaquitas, que se adherían a telas o cuero, como objetos de adorno. Otras veces se hacían hilos enrollados y laminas enrolladas para cuentas por las que se pasaba el hilo. Este tipo de adornos se generalizó sobre todo con el vaso campaniforme, pero pudo ser anterior en la Península, como parece documentarse en la Cueva de los Murciélagos. En el poblado del Cerro de la Virgen de Orce (Granada) aparecieron fragmentos de lámina de oro considerados precampaniforme y en el poblado de Zambujal, apareció una cuenta de collar de oro macizo en el nivel precampaniforme de una casa. También aparecen adornos de oro en alguno de los hipogeos de la necrópolis de San Pedro de Estéril, cerca del estuario del Tajo donde abunda el campaniforme pero también hay materiales de épocas anteriores. Además, en las necrópolis megalíticas de Carrascal y Cañada Honda de Gandul, en Almería. Esta primitiva metalurgia del oro, al igual que la primera de cobre nativo batido, no supondría la verdadera innovación tecnológica que es precisamente la metalurgia, cuando se funde un mineral hasta obtener metal fundido que 18
  • 19. Prehistoria II Minerva después, puede modelarse para obtener la pieza deseada. Actualmente se piensa que la metalurgia del oro estuvo estrechamente unida a la del cobre. La evolución de la metalurgia del cobre en la Península, pude seguirse a través de la evolución tipológica de los útiles, que al contrario de lo que se veía en el foco del Sureste de Europa, son eminentemente funcionales en los primeros tiempos: hachas planas, punzones, leznas, cuchillos con muescas para enmangue, sierras y anzuelos. Con el campaniforme, siguen hachas planas, punzones y leznas, pero aparecen las puntas de flecha de tipo Palmela y los puñalitos con lengüeta para el enmangue. Por tanto, hay una continuidad desde mediados del III milenio a C y también una evolución con la aparición de nuevos tipos a finales del mismo. CONTEXTO CULTURAL: POBLAMIENTO Y SU DIVERSIFICACIÓN EN LAS DISTINTAS ÁREAS CULTURALES. Al igual que la metalurgia no se plantea como un “invento” traído de fuera, tampoco el contexto cultural que lo acompaña puede considerarse foráneo, sino como el resultado de un largo proceso de evolución. Pero muchos de los aspectos de este proceso de transformación de la sociedad peninsular, desde mediados del IV milenio con el Neolítico reciente y final, no están suficientemente documentados en algunas zonas, hay que tener en cuenta que: o Cuando aparece la metalurgia, ya hay un predomino de hábitat en poblados y al parecer se ha extendido la costumbre de enterrar a los muertos en “necrópolis”, no en el propio lugar de habitación. o En algunos lugares, las cuevas cambia su antigua función de lugar de habitación por el exclusivamente sepulcral. o El ritual funerario de enterramiento colectivo parece ser anterior a la aparición del metal. o En el occidente de la Península se inicia el megalitismo antes de que aparezcan los primeros objetos de metal, y lo mismo parece ocurrir en el Ampurdán. Así que, se puede decir que la metalurgia no aparece en la Península como un técnica ya elaborada, sino que se puede seguir su proceso inicial y evolutivo, es decir, que es un elemento más de la transformación local de las poblaciones neolíticas más avanzadas, al igual que el comienzo del Neolítico también llegó más tarde. El poblamiento. Su diversificación en las distintas áreas. 19
  • 20. Prehistoria II Minerva Se diferencian dos zonas geográficas peninsulares más relevantes, en las que aparecen asentamientos calcolíticos, una es la zona del Sureste y otra la zona del Suroeste, estas zonas nos dan la visión más patente de lo que pudo ser la sociedad en que empezó la actividad metalúrgica. La zona del Sureste, se conoció a finales del siglo pasado, es un gran centro de explotación minera en la Prehistoria y de gran desarrollo cultural desde el Neolítico a la Edad del Hierro, en contacto con la colonización fenicia en occidente. El “contexto Millares” va siendo mejor conocido y se refiere al típico poblado fortificado calcolítico, situado en el valle del Andarax (Almería), con una gran necrópolis anexa y fortines-vigías en los cerros que rodeaban el conjunto. El conocimiento de este tipo de asentamientos se amplian gracias a los trabajos en la Cuenca de Almanzora (Almería), Almizaraque y Campos en Herrarías, Las Pilas en Mojácar; en el pasillo Chirivel/Cúllar Baza (Granada), poblados de El Malagón y Cerro de la Virgen (Orce) y El Cabezo del Plomo (Mazarrón, Muria). El poblado Los Millares tiene impresionantes fortificaciones, con cabañas circulares construidas con basamentos de piedra, parecen ser centro de actividades básicas agrícolas y campesinas, cerca de yacimientos mineros de cobre. Parece ser que a mediados del III milenio a C, en cuestiones ambientales y aridez del suelo, la situación era más favorable que la actual. En las cercanías del poblado, en las faldas de las serranías vecinas, hasta los 600-800 mtr de altura, al parecer habría un denso bosque de encinas y matorral mediterráneo. En las riberas del río Andarax había bosques galería propios de un curso de agua permanente. Estos datos y los hallazgos en el poblado del Cerro de la Virgen de Orce, indican el uso del regadío para una agricultura de tipo intensivo, capaz de mantener una población considerable. Aunque también es posible que estas zonas no se ocuparan hasta el Neolítico reciente, en la segunda mitad del IV milenio a C con las gentes de la llamada “cultura de Almería”. Las mismas que después construyeron poblados como los de Almizaraque, Campos, Tabernas o Las Pilas en las cuencas del Almanzora, empezando a manipular los minerales de cobre. El poblado de Los Millares debió de ser un gran centro económico que dependía de asentamientos menores en lo que se refiere a producción agrícola, ganadera y metalúrgica. Esto exigió una organización capaz de dirigir 20
  • 21. Prehistoria II Minerva adecuadamente la explotación, atender al mantenimiento de la ciudad y organizar las redes de intercambio. Su gran apogeo fue hacia el 2400-2000 a C, entonces se amplió el recinto fortificado con tres líneas de murallas, construyendo una puerta de tenazas con saeteras para defender la entrada. En el interior quedó una englobada una sepultura anterior. Se han localizado talleres metalúrgicos de estructura rectangular y unas estructuras circulares como las viviendas que posiblemente estaban destinadas a la reducción del mineral. El último momento corresponde a la etapa del vaso campaniforme y supuso una drástica reducción del recinto protegido, en una verdadera “ciudadela” interior, quedando las líneas exteriores de defensa casi en desuso. Hay vaso campaniforme de estilo marítimo y del llamado estilo del Sureste, seguramente de producción local hacia el 1885-1850 a C dataciones sin calibrar. Es posible que la organización social de Los Millares, derivada de las tradiciones neolíticas campesinas, a base de núcleos familiares, entrara en crisis. Finalmente, una posible dirección más individualista, a cargo del grupo con vaso campaniforme asentado en la acrópolis, tampoco debió de dar resultado, puesto que el gran complejo de Los Millares quedó abandonado. El pequeño poblado del Cabezo del Plomo en Mazarrón (Murcia), podría representar una fase intermedia. Se trata de un pequeño asentamiento con una cerca de piedra provista de bastiones, situado en un altozano junto al mar, lo que permitía completar la dieta alimenticia con pesca y mariscos. Aunque tiene recursos mineros no se han documentado objetos metálicos ni actividad metalúrgica. Con datación entre 3220-2980 a C. La zona del Suroeste; en Portugal, donde hay abundantes recursos de cobre, en el Calcolítico también se produjo una concentración del poblamiento en poblados con ciudadelas fortificadas con murallas y bastiones como en el caso de: o En el Bajo Tajo: Vilanova de Sâo Pedro, Zambujal y Leceia o En el Algarbe oriental: Monte da Tumba y Santa Justa. En todos ellos parece documentarse una fase precampaniforme (Vilanova) y otra campaniforme. El poblado de Leceia, junto a la desembocadura del Tajo, parece documentar una fase inicial neolítica tipo alentejano, hacia el 2600 a C, en una sepultura hipogéica de la misma época. El poblado está dotado de al menos tres líneas de fuertes murallas con bastiones y presenta cinco fases constructivas: o En la 1ª Fase solo se documentaron estructuras de habitación. o La construcción de fortificaciones corresponde a las dos fases siguientes del Calcolítico inicial y al apogeo del poblado. 21
  • 22. Prehistoria II Minerva o La última fase constructiva, del Calcolítico pleno, supone una reducción del recinto con técnicas constructivas más descuidadas. La cerámica indica una continuidad cultural, aunque también hay fragmentos de campaniforme de distintos tipos. La metalurgia del cobre se generalizó, como se demuestra por los restos de escorias y fundición hallados en varias habitaciones o talleres, así como piezas de cobre de pequeño tamaño. Este poblado, como otros portugueses del mismo tipo, demuestra: o un asentamiento previo a la construcción de murallas, o incluso una primera fase, considerada calcolítica por su cronología sin metal o la siguiente, normalmente de mayor apogeo, es la que presenta objetos metálicos y actividad metalúrgica en el propio poblado. Parece que entre el grupo del sureste y el portugués hay una cierta relación, tanto por la estructura y aparente organización de los poblados fortificados como por algunos aspectos de las construcciones y simbolismos funerarios. Posiblemente esta relación proviene quizás a través de una antigua ruta de trashumancia pastoril, que pudo convertirse en ruta de intercambio, por la alta Andalucía oriental y sierra Morena, al norte de la provincia de Huelva hasta el Guadiana y Portugal, al Alentejo y Algarbe oriental. Esta ruta va jalonada por ciertas representaciones simbólicas rupestres, que también aparecen en las paredes de los dólmenes occidentales y en los ajuares funerarios o hallazgos de poblados, los llamados ídolos. Aunque los poblados fortificados son los más típicos del Calcolítico peninsular, hay también poblados abiertos, continuadores de los neolíticos o de nueva construcción. Estos poblados se sitúan en tierras fértiles, cerca de cursos de agua, con una economía agrícola y ganadera cada vez más desarrollada. La ganadería tiene un carácter selectivo para nuevos fines, como el aprovechamiento de leche o fuerza para tracción, aunque no está demostrada la existencia del arado ni del carro. Hay poblados de este tipo en Cataluña y Valencia, en Andalucía sobre todo en la campiña del Guadalquivir donde se ha determinado un “horizonte de los silos! Del Neolítico final y Calcolítico. Se trata de concentraciones de población en tierras especialmente fértiles, que aunque tuvieran un carácter permanente de larga duración, estaban construidos con materiales ligeros, postes, ramas y barros, de los que no han quedado apenas restos, pero quedan restos de las estructuras subterráneas, silos, pozos basureros, cubetas y zanjas que servirían más como drenaje que como defensa. Estos poblados a veces están en cerros dominando la campiña y las necrópolis, como en el caso del asentamiento Cerro de la Cabeza en Valencina de la Concepción (Sevilla) con su necrópolis de grandes sepulcros de corredor con cámara circular cubierta de falsa cúpula. También el caso del poblado de La 22
  • 23. Prehistoria II Minerva Pijotilla (Badajoz) con sus sepulturas semihipogeas de cámara circular y corredor, con centenares de enterramientos. La expansión occidental de la metalurgia hacia el norte, hacia la Meseta, fue muy rápida, en la segunda mitad del III milenio a C, como demuestran las numerosas prospecciones de Toledo, Ávila, Salamanca y Zamora, donde aparecieron objetos metálicos, hachas planas y punzones do cobre, pero también una metalurgia muy antigua en algunos poblados, donde aparecen crisoles. En el poblado de Las Pozas (Zamora) se han encontrado crisoles y morillos corniformes de cerámica, frecuentes en el Calcolítico portugués o ídolos oculados, que muestran relaciones muy estrechas y la existencia de una fase metalúrgica precampaniforme en la Meseta. Las relaciones con el sureste quedan bien reflejadas en el importante lote de ídolos de hueso en Juan Barbero (Madrid). 23