EL BESO AL LEPROSO
Al celebrar su octavo centenario, quisiera poner de
relieve algunos aspectos de su figura, que nos diga...
sobrevivir en la miseria, de los impedidos de participar
en las decisiones de la comunidad y de los despojados de
sus dere...
identificarse con el leproso, sintiéndolo como un igual.
Este es otro punto del mensaje: 'en el encuentro con el
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El beso al leproso

  1. 1. EL BESO AL LEPROSO Al celebrar su octavo centenario, quisiera poner de relieve algunos aspectos de su figura, que nos digan algo vivo a los uruguayos de hoy. Son tantos, que no resulta fácil elegir. De todos modos, empiezo por evocar su gesto de aproximación a los leprosos, tal como lo cuenta él mismo en su testamento, escrito poco antes de morir: "El Señor me concedió a mí, el hermano Francisco, que así comenzase a hacer penitencia: cuando estaba envuelto en pecados, me era amargo ver a los leprosos; pero desde que el Señor me condujo en medio de ellos y los traté con misericordia, lo que antes me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo". El beso que estampa en el rostro desfigurado del leproso no sólo produce el viraje decisivo de su vida, sino que marca definitivamente la historia posterior de su Movimiento espiritual. Aquel acontecimiento será el nudo del mensaje que hoy quisiera dar. Para entender toda la dimensión de aquella experiencia de Francisco hay que tener en cuenta que en la Edad Media el leproso era un muerto en vida; era el gran rechazado en aquella sociedad feudal y guerrera. Hoy toda. vía este adjetivo espantoso significa el rechazo de todos los que sufren endémicamente el dolor y la miseria material y moral. También ahora, en el umbral de una nueva época, el leproso sigue siendo el símbolo de las masas empujadas a
  2. 2. sobrevivir en la miseria, de los impedidos de participar en las decisiones de la comunidad y de los despojados de sus derechos elementales. El leproso es el que ha perdido hasta la conciencia de su ser humano; el obligado a refugiarse en sí mismo y en su pequeño grupo de excluidos de la sociedad. Por eso el encuentro de Francisco con el leproso, más que un recuerdo anecdótico es para nosotros la propuesta de un programa actualizado de vida y de acción. Acercarse al leproso es convertir en dulce lo que era amargo, y amargo lo que era dulce. Significa una conversión radical, un cambio rotundo de los puntos de referencia para medir los valores del hombre, de la sociedad, del mundo, del presente y del futuro. Es despojarse de sí mismo y de todo lo que halaga el egoísmo para volverse al otro. Es dejarle un lugar al amor que pone el tú en lugar del yo. Para descubrir el sentido actual del beso al leproso debemos fijarnos en sus rasgos específicos que son: considerar persona a quien la sociedad considera no - persona; no cerrar los ojos ante la realidad dolorosa que se desea desconocer, manteniéndola aislada; mirar cara a cara a quienes consciente o inconscientemente segregamos. Mirarlos de frente con amor y sin temor, en fraterno gesto de dignificación mutua. En aquél beso se dio la paradoja de que el enfermo cura al sano: el leproso sanó a Francisco, haciéndolo nacer de nuevo. Francisco encuentra sentido a su vida al
  3. 3. identificarse con el leproso, sintiéndolo como un igual. Este es otro punto del mensaje: 'en el encuentro con el Leproso, no es él, sino nosotros los que encontramos la salud. El Documento de Puebla nos pinta con tinte dramático el rostro de los leprosos de hoy, hermanos latinoamericanos y hermanos del Uruguay (Puebla 31 ...) Frente a estos rostros dolientes Francisco de Asís, vivo aún entre nosotros, alegre, pobre y libre, nos interroga con aquella mirada suya que sabía penetrar el misterio de las cosas. Desde su gesto histórico nos convoca a asumir ahora y aquí, nuestra tarea histórica. ¿Qué significa para nosotros hoy, Iglesia uruguaya, el encuentro con el leproso? ¿Qué dice aquel gesto de Francisco al hombre uruguayo común? ¿Cuál es su mensaje para la actual coyuntura histórica del país? El beso al leproso nos da la clave para entender la Opción Preferencial por los pobres, hecha en Puebla. Si la Iglesia opta hoy por los excluidos de siempre, los de todas partes y los de aquí cerca, lo hace conducida por la mano del Señor que le exige conversión. La Iglesia quiere volver a recorrer el camino de Cristo, quiere caminar junto al pueblo pobre y oprimido, como una presencia salvadora porque solidaria, es consciente de que el pueblo mismo ha de ser el artífice de su propio destino; que los pobres están llamados a tomar conciencia de su dignidad y sus derechos, a exigir el lugar que como hermanos de Jesucristo les corresponde en este mundo.

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