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990007-DEFT-CEHE de fecha 18 de enero de...
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Historia militar quishpe jairo

  1. 1. Desde el inicio del siglo XX se originaron ya las inquietudes de historiar la participación histórica del Ejército en el convivir nacional: 1902 En efecto, durante el gobierno alfarista fue contratada la Misión Militar chilena, presidida por el mayor Luis Cabrera Negrete. En cuanto llegó a país, la mencionada misión militar inició su tarea docente, de asesoramiento, instrucción y de planificación de reformas importantes, reformas que fueron registradas y agrupadas en el Proyecto de la Ley Orgánica Militar, presentada en junio de 1902. En aquella ley se propuso la creación de una Dirección de Servicios Técnicos, integrada por cuatro secciones. La tercera sección se refería a Informaciones y en ésta constaba el conocimiento de la Historia Militar del país. Es decir, en el denominado Proyecto de la Ley Orgánica Militar se incluía oficialmente, y por primera vez, una sección de Historia Militar, haciendo constar además, el personal que la integraría: un jefe, y subjefe, jefe de taller de fotografía, jefe de tipografía y el “personal de obreros, asimilados a la clase de individuos de tropa, que exijan las necesidades del servicio, calificados por el Jefe del Estado Mayor General.” 1924 En 1924, mediante decreto Ejecutivo de fecha 16 de octubre se crea el reglamento a la Ley reformada en que se otorga tareas explícitas a la Sección de Historia, entre estas tareas constan: “Recolección, ordenamiento, estudio y conservación de los documentos militares, redacción y publicación de los trabajos de carácter histórico- militar. 1922 Sin embargo, antes de la firma y vigencia del decreto que da vida a un organismo de Historia, el coronel Isaac Chiriboga por iniciativa propia, fundaba en 1922 en la ciudad de Quito, la revista Ejército Nacional, que publicaba además de las actividades que se desarrollan en diferentes unidades del país, artículos de connotados personajes civiles relacionados con temas históricos nacionales, regionales, continentales e incluso del ámbito universal. Desgraciadamente la revista desapareció en 1932, creándose un vacío en el estudio y análisis de temas militares. Con el transcurrir del tiempo, las ramas de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas organizaban plautinamente, a pesar de las evidentes limitaciones económicas, a sus diferentes organismos creados con el propósito de escribir la historia en sus diferentes campos: llámanse historia militar, historia naval o historia aérea. 70's - 90's Desde la década del setenta hasta los años noventa del siglo pasado, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas mantenía al Departamento de Historia y Geografía,
  2. 2. encargado de editar los denominados Boletines Históricos, además de la revista de las Fuerzas Armadas. Presente Cuando el Departamento de Historia y Geografía evidenciaba notorio debilitamiento, decide el Comando del Ejército crear un organismo que se dedique al estudio y la difusión de la Historia Militar ecuatoriana. Antes de emitirse la Orden de Comando correspondiente, se analizó las tres posibles denominaciones que se había propuesto: Servicio Histórico del Ejército, Centro de Investigaciones Históricas del Ejército y Centro de Estudios Históricos del Ejército, habiéndose seleccionado esta última denominación. Con Orden de Comando Nº 9100013-SGE de junio de 1991, publicada en la Orden General Nº 131 del 11 de julio del mismo año se disponía en la creación del Centro de Estudios Históricos del Ejército, dependiente de la Dirección de Educación de la Fuerza Terrestre. La Orden de Comando fue firmado por el general José Gallardo Román, Comandante General del Ejército. De inmediato fueron definidos los objetivos y los orgánicos estructural, numérico y funcional que regularían el funcionamiento normal del Centro. Uno de los objetivos que podría resumir la filosofía y plan de acción del nuevo organismo creado, especifica textualmente: “Recuperar la Historia del Ejército, mediante la reimpresión de obras de mérito actualmente agotadas, y la elaboración y publicación de obras nuevas, que completen y amplían el panorama histórico en conjunto”. Al respecto del orgánico numérico, el director debía ser un general en servicio pasivo; el subdirector, un oficial superior en retiro; tres investigadores que cumplirían servicios ocasionales; una secretaria y un especialista en archivo y biblioteca; puntualizando que el director y subdirector debían ser historiadores o investigadores. No obstante, el orgánico fue con el transcurso del tiempo, modificándose de acuerdo con las necesidades que iban paulatinamente descubriéndose. Para la función de director fue designado el general Marcos Gándara Enríquez, pero antes, mediante Acuerdo Ministerial Nº 2936 de fecha 1 de noviembre de 1991 y firmado por el ministro de Defensa, general Jorge Félix Mena, fue nombrado Asesor de Planificación Militar 3.
  3. 3. Su sede inicial de labores estuvo ubicada en una de las instalaciones del Instituto Geográfico Militar, por cierto, poco funcional especialmente por lo reducido del espacio físico disponible. Con el propósito de superar aquella falencia, el director del Centro, general Marcos Gándara, inició en enero de 1999 las gestiones orientadas a conseguir de la superioridad militar instalaciones propias. Con este propósito, mediante carta 990007-DEFT-CEHE de fecha 18 de enero de 1999, solicita al Comando General del Ejército, general Telmo Sandoval, que “el Cuerpo de Ingenieros o el organismo que corresponda, determine el lugar más apropiado de los terrenos del antiguo Colegio Militar en el que puede edificarse el Centro”. Paralelamente, se disponía que el Centro de Estudios Históricos del Ejército dependa del Comando General de la Fuerza Terrestre, por lo que el director de Educación general Carlos Raúl López, con fecha 3 de agosto, envía al Comando del Ejército un proyecto de la Orden de Comando en el que ratifica dos importantes decisiones: el cambio de sede a la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro” y la dependencia orgánica y administrativa al Comando de la Fuerza Terrestre. Esta última disposición fue ratificada por el director de Educación al director del Centro, mediante telegrama de fecha 20 de agosto. Sin embargo, como tratando de evidenciar la alternabilidad de dependencia, el nuevo Comandante General del Ejército, general Norton Narváez, con fecha 13 de septiembre de 2001 comunica al Director del Centro la incorporación de este organismo a la Dirección de Doctrina de la Fuerza Terrestre, con el propósito de que sirva como ente de apoyo en la elaboración de reglamentos militares y en la revisión, estudio y análisis de la Doctrina que convendría adoptar, decisión que, según el director del Centro, “sería afectada la autonomía intelectual del Centro” por lo que amenazó inclusive dejar el cargo que le fue conferido. Con el propósito de coordinar actividades programadas con institutos compatibles con su idiosincrasia y filosofía de acción, el Centro de Estudios Históricos del Ejército planificó la realización del Primer Encuentro de Centro Culturales de las Fuerzas Armadas”, evento que se desarrolló el 21 de marzo de 2002, con la participación de delegados del Instituto Nacional de Historia marítima, del Instituto de Estudios Históricos de la Policía, representantes de la Fuerza Aérea, de la Subsecretaria de Desarrollo del Ministerio de Defensa y del Centro de Estudios Históricos del Ejército. Al término del evento que duró dos días, se suscribió una corta de compromiso en la que, entre otros aspectos importantes, se resaltó la
  4. 4. necesidad de realizar un fluido intercambio de publicaciones y experiencias, y recomendar al Comando de la Fuerza Aérea Ecuatoriana considere la creación de un Centro de Investigación Histórica, similar a los que disponen el Ejército, la Marina y la Policía Nacional. Conforme iba extendiendo su radio de acción, dentro del plan de actividades y sugerencias para el año siguiente, el Centro presentó al Comando del Ejército el orgánico que sugería se ponga en vigencia. En dicho orgánico se incrementaba el personal de investigadores, con la manifiesta intencionalidad de priorizar e impulsar la publicación y difusión de trabajos de temas correspondientes a la Historia Militar. En marzo del año 2003, los estamentos de la superioridad militar pretendieron se cambie el conocido nominativo de Centro de Estudios Históricos del Ejército por el de Centro de Estudios Históricos de la Fuerza Terrestre, intención que fue refutado por el general Marcos Gándara con el argumento de que al Ejército “más fácilmente le identifica la mayoría de los ecuatorianos, considerando que las palabras “Fuerza Terrestre” están bien traídas para homologar la designación de los componentes de las FF.AA. y no para su señalamiento dentro del medio civil y más aún dentro del campo cultural.” En el Reglamento Orgánico para el quinquenio 2003-2007, elaborado por el Comando del Ejército, nuevamente el Centro aparece dependiendo del Comando General de la Fuerza Terrestre, con una organización reducida en la que consta como miembros integrantes: El director, dos investigadores de historia, asesor de Planificación Militar (investigador), supervisor administrativo, secretaria, auxiliar de servicios generales, contador, bibliotecario, dibujante y digitador. Conocedor de la nueva subordinación y del orgánico que dispone el Centro, sus personeros sugirieron el director que se incluya como una de la tareas afines el control de los museos militares para que no se rijan únicamente con documentos de inventario de activos, sino se acojan a la Ley de Patrimonio Cultural en vigencia, publicado en el Registro oficial Nº 865-2 de julio de 1979, para que no se desestime a las reliquias y otros vestigios de valor histórico allí existentes. A partir del año 2002 el Centro de Estudios Históricos del Ejército intenta y logra mantener relaciones de trabajo, intercambiar ideas y experiencias y reforzar el apoyo correspondiente entre los diferentes institutos afines de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
  5. 5. En efecto, para cumplir el objetivo propuesto, lideró la organización de los llamados “Encuentro de los Institutos Culturales” de las mencionadas fuerzas, hasta conseguir que a partir del 2004 sean organizados estos eventos de forma alternativa por las instituciones incursas en este quehacer histórico-cultural. Igualmente, organizó bajo su responsabilidad y conducción seminarios sobre manejo y conservación de archivos históricos, bibliotecas, museos militares y conocimiento de temas de historia militar, con la participación no solo de los institutos de estudios Históricos de las fuerzas sino también de delegados de institutos de formación y perfeccionamiento de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. La alternativa de dependencia que tuvo el Centro durante su corta existencia, se hizo evidente otra vez cuando en la Orden de Comando Nº 012 –SGFT-IX-2005, publicada en la Orden general Nº 172 del 14 de septiembre del año 2005, la superioridad militar con el propósito de impulsar la modernización institucional, considera que el sistema educativo deberá estar conformado por los siguientes ámbitos: “Docencia, Instrucción, Entrenamiento, Capacitación, Doctrina y el Centro de Estudios Históricos del Ejército”. El mencionado sistema Educativo pasó a ser parte del Comando de Educación y Doctrina de la Fuerza Terrestre, que ocupó una parte de las instalaciones de la Escuela de Perfeccionamiento del Ejército en Salgolquí. No obstante, los continuos cambios estructurales y de organización que afrontó el Centro, no constituyeron limitante alguno para que su tarea de producción y difusión investigativa continuase dinámica y fecunda: ha preparado ya la colección de ocho tomos sobre la Historia General del Ejército Ecuatoriano, como exteriorización de su filosofía de hacer conocer al elemento civil y militar la presencia paradigmática de nuestra institución, convertida en columna vertebral de la defensa y el desarrollo del país. CREACIÓN Y PRESENCIA DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL EJÉRCITO Antes de emitirse la Orden de Comando correspondiente, se analizó las tres posibles denominaciones que se había propuesto: Servicio Histórico del Ejército, Centro de Investigaciones Históricas del Ejército y Centro de Estudios Históricos del Ejército, habiéndose seleccionado esta última denominación.
  6. 6. Con Orden de Comando Nº 9100013-SGE de junio de 1991, publicada en la Orden General Nº 131 del 11 de julio del mismo año se disponía en la creación del Centro de Estudios Históricos del Ejército, dependiente de la Dirección de Educación de la Fuerza Terrestre. La Orden de Comando fue firmado por el general José Gallardo Román, Comandante General del Ejército. De inmediato fueron definidos los objetivos y los orgánicos estructural, numérico y funcional que regularían el funcionamiento normal del Centro. Uno de los objetivos que podría resumir la filosofía y plan de acción del nuevo organismo creado, especifica textualmente: “Recuperar la Historia del Ejército, mediante la reimpresión de obras de mérito actualmente agotadas, y la elaboración y publicación de obras nuevas, que completen y amplían el panorama histórico en conjunto”. Al respecto del orgánico numérico, el director debía ser un general en servicio pasivo; el subdirector, un oficial superior en retiro; tres investigadores que cumplirían servicios ocasionales; una secretaria y un especialista en archivo y biblioteca; puntualizando que el director y subdirector debían ser historiadores o investigadores. No obstante, el orgánico fue con el transcurso del tiempo, modificándose de acuerdo con las necesidades que iban paulatinamente descubriéndose. Para la función de director fue designado el general Marcos Gándara Enríquez, pero antes, mediante Acuerdo Ministerial Nº 2936 de fecha 1 de noviembre de 1991 y firmado por el ministro de Defensa, general Jorge Félix Mena, fue nombrado Asesor de Planificación Militar 3. Su sede inicial de labores estuvo ubicada en una de las instalaciones del Instituto Geográfico Militar, por cierto, poco funcional especialmente por lo reducido del espacio físico disponible. Con el propósito de superar aquella falencia, el director del Centro, general Marcos Gándara, inició en enero de 1999 las gestiones orientadas a conseguir de
  7. 7. la superioridad militar instalaciones propias. Con este propósito, mediante carta 990007-DEFT-CEHE de fecha 18 de enero de 1999, solicita al Comando General del Ejército, general Telmo Sandoval, que “el Cuerpo de Ingenieros o el organismo que corresponda, determine el lugar más apropiado de los terrenos del antiguo Colegio Militar en el que puede edificarse el Centro”. Paralelamente, se disponía que el Centro de Estudios Históricos del Ejército dependa del Comando General de la Fuerza Terrestre, por lo que el director de Educación general Carlos Raúl López, con fecha 3 de agosto, envía al Comando del Ejército un proyecto de la Orden de Comando en el que ratifica dos importantes decisiones: el cambio de sede a la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro” y la dependencia orgánica y administrativa al Comando de la Fuerza Terrestre. Esta última disposición fue ratificada por el director de Educación al director del Centro, mediante telegrama de fecha 20 de agosto. Sin embargo, como tratando de evidenciar la alternabilidad de dependencia, el nuevo Comandante General del Ejército, general Norton Narváez, con fecha 13 de septiembre de 2001 comunica al Director del Centro la incorporación de este organismo a la Dirección de Doctrina de la Fuerza Terrestre, con el propósito de que sirva como ente de apoyo en la elaboración de reglamentos militares y en la revisión, estudio y análisis de la Doctrina que convendría adoptar, decisión que, según el director del Centro, “sería afectada la autonomía intelectual del Centro” por lo que amenazó inclusive dejar el cargo que le fue conferido. Con el propósito de coordinar actividades programadas con institutos compatibles con su idiosincrasia y filosofía de acción, el Centro de Estudios Históricos del Ejército planificó la realización del Primer Encuentro de Centro Culturales de las Fuerzas Armadas”, evento que se desarrolló el 21 de marzo de 2002, con la participación de delegados del Instituto Nacional de Historia marítima, del Instituto de Estudios Históricos de la Policía, representantes de la Fuerza Aérea, de la Subsecretaria de Desarrollo del Ministerio de Defensa y del Centro de Estudios Históricos del Ejército.
  8. 8. Al término del evento que duró dos días, se suscribió una corta de compromiso en la que, entre otros aspectos importantes, se resaltó la necesidad de realizar un fluido intercambio de publicaciones y experiencias, y recomendar al Comando de la Fuerza Aérea Ecuatoriana considere la creación de un Centro de Investigación Histórica, similar a los que disponen el Ejército, la Marina y la Policía Nacional. Conforme iba extendiendo su radio de acción, dentro del plan de actividades y sugerencias para el año siguiente, el Centro presentó al Comando del Ejército el orgánico que sugería se ponga en vigencia. En dicho orgánico se incrementaba el personal de investigadores, con la manifiesta intencionalidad de priorizar e impulsar la publicación y difusión de trabajos de temas correspondientes a la Historia Militar. En marzo del año 2003, los estamentos de la superioridad militar pretendieron se cambie el conocido nominativo de Centro de Estudios Históricos del Ejército por el de Centro de Estudios Históricos de la Fuerza Terrestre, intención que fue refutado por el general Marcos Gándara con el argumento de que al Ejército “más fácilmente le identifica la mayoría de los ecuatorianos, considerando que las palabras “Fuerza Terrestre” están bien traídas para homologar la designación de los componentes de las FF.AA. y no para su señalamiento dentro del medio civil y más aún dentro del campo cultural.” En el Reglamento Orgánico para el quinquenio 2003-2007, elaborado por el Comando del Ejército, nuevamente el Centro aparece dependiendo del Comando General de la Fuerza Terrestre, con una organización reducida en la que consta como miembros integrantes: El director, dos investigadores de historia, asesor de Planificación Militar (investigador), supervisor administrativo, secretaria, auxiliar de servicios generales, contador, bibliotecario, dibujante y digitador. Conocedor de la nueva subordinación y del orgánico que dispone el Centro, sus personeros sugirieron el director que se incluya como una de la tareas afines el control de los museos militares para que no se rijan únicamente con documentos de inventario de activos, sino se acojan a la Ley de Patrimonio Cultural en
  9. 9. vigencia, publicado en el Registro oficial Nº 865-2 de julio de 1979, para que no se desestime a las reliquias y otros vestigios de valor histórico allí existentes. A partir del año 2002 el Centro de Estudios Históricos del Ejército intenta y logra mantener relaciones de trabajo, intercambiar ideas y experiencias y reforzar el apoyo correspondiente entre los diferentes institutos afines de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En efecto, para cumplir el objetivo propuesto, lideró la organización de los llamados “Encuentro de los Institutos Culturales” de las mencionadas fuerzas, hasta conseguir que a partir del 2004 sean organizados estos eventos de forma alternativa por las instituciones incursas en este quehacer histórico-cultural. Igualmente, organizó bajo su responsabilidad y conducción seminarios sobre manejo y conservación de archivos históricos, bibliotecas, museos militares y conocimiento de temas de historia militar, con la participación no solo de los institutos de estudios Históricos de las fuerzas sino también de delegados de institutos de formación y perfeccionamiento de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. La alternativa de dependencia que tuvo el Centro durante su corta existencia, se hizo evidente otra vez cuando en la Orden de Comando Nº 012 –SGFT-IX-2005, publicada en la Orden general Nº 172 del 14 de septiembre del año 2005, la superioridad militar con el propósito de impulsar la modernización institucional, considera que el sistema educativo deberá estar conformado por los siguientes ámbitos: “Docencia, Instrucción, Entrenamiento, Capacitación, Doctrina y el Centro de Estudios Históricos del Ejército”. El mencionado sistema Educativo pasó a ser parte del Comando de Educación y Doctrina de la Fuerza Terrestre, que ocupó una parte de las instalaciones de la Escuela de Perfeccionamiento del Ejército en Salgolquí. No obstante, los continuos cambios estructurales y de organización que afrontó el Centro, no constituyeron limitante alguno para que su tarea de producción y difusión investigativa continuase dinámica y fecunda: ha preparado ya la colección
  10. 10. de ocho tomos sobre la Historia General del Ejército Ecuatoriano, como exteriorización de su filosofía de hacer conocer al elemento civil y militar la presencia paradigmática de nuestra institución, convertida en columna vertebral de la defensa y el desarrollo del país. En aquella ley se propuso la creación de una Dirección de Servicios Técnicos, integrada por cuatro secciones. La tercera sección se refería a Informaciones y en ésta constaba el conocimiento de la Historia Militar del país. Es decir, en el denominado Proyecto de la Ley Orgánica Militar se incluía oficialmente, y por primera vez, una sección de Historia Militar, haciendo constar además, el personal que la integraría: un jefe, y subjefe, jefe de taller de fotografía, jefe de tipografía y el “personal de obreros, asimilados a la clase de individuos de tropa, que exijan las necesidades del servicio, calificados por el Jefe del Estado Mayor General.”

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