Pachatantra

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Son muy entretenidas estas fábulas

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Pachatantra

  1. 1. PanchatamtraFábulas y apólogosLa imaginación oriental ha creado tan numerosas obras de géneros diferentes, haproducido una increíble cantidad de cuentos y de apólogos. Esos poemas, en prosa o enverso, han llegado hasta nosotros gracias a las traducciones de Wilkins y William Jones,las cuales aparecieron a fines del siglo XVIII.La colección más extendida en la India, y la más notable de todas las colecciones defábulas y apólogos indos, es ciertamente el Hitopadeza, cuyo presunto autor era unsabio teólogo llamado Narayana, que vivió en época difícil de precisar.El Hitopadeza no es más que una selección de los mejores apólogos contenidos en otracolección mucho más vasta , el Panchatantra, que data del siglo V de la era cristiana.La invención del apólogo es de tiempos muy remotos. Pero hay que buscar su origen enOriente.En efecto, es natural que en el país donde se supone a los animales, y aun a las plantas,un alma semejante a la del hombre, también se les atribuyan las ideas, las pasiones y ellenguaje de la especie humana.Entre los indos, el apólogo es un tratado completo de moral y política. La ficciónprincipal comprende otra, que se interrumpe y no vuelve a aparecer hasta que unatercera se termina, la cual implica en sí misma una cuarta, que a veces comprende otrasvarias, que se enlazan unas a otras. Este método no es una especialidad de la literaturainda; es un sistema que se vuelve a encontrar aplicado en la escultura; se vefrecuentemente, en efecto, un Siva de piedra que en una mano tiene un loto que soportaun pequeño Vichnú, mientras que en la otra lleva otro emblema u otro dios, que por sísolo es un símbolo.Esta extraña disposición no sólo preside a una serie de fábulas, sino que también seemplea en diferentes fases de un mismo apólogo: un hombre tiene a sus órdenes a undemonio, el cual le concede la satisfacción de tres aspiraciones. El hombre formula unprimer deseo cuya realización implica la de un segundo deseo contrario, cuyo efecto seconjura a su vez con el tercero. De modo que, después de satisfacer sus trespretensiones, el hombre se encuentra en la misma situación que antes.La Fontaine, en el prefacio de uno de sus libros de fábulas, escribe: "Sólo diré porgratitud que debo una parte de mis fábulas a Bidpai, sabio indo; las gentes del país locreen muy antiguo, y tan original como Esopo, si no es el mismo Esopo bajo el nombredel sabio Lokman".Bidpai, brahmán y filósofo, compuso sus fábulas para la instrucción del hijo de unpríncipe indo, en cuya corte vivía.Su obra fue traducida en lengua persa; después pasó a poder de los árabes; muy pronto,dicho libro se hizo célebre en todo el Oriente. En Turquía, estas fábulas se hicieron
  2. 2. populares gracias a la traducción de un médico llamado Alí-Chélebi: el emperadorSolimán, amigo de Francisco I, mandó copiar para el rey de Francia el libro de Alí-Chélebi; desde esa época fueron conocidas en Oriente las fábulas de Bidpai y deLokman. Pero es absolutamente cierto que el fabulista Esopo tomó no poco de losapólogos de Bidpai, del Hitopadeza y del Panchatantra.Damos a continuación algunas fábulas y apólogos escogidos del Hitopadeza.LAS ABEJASUn príncipe, después de haber cazado en pleno sol toda una mañana, fue a descansar aun bosque. Allí vio un enjambre de abejas dedicadas al trabajo.Quedó sorprendido de la industria maravillosa de aquellos insectos: sus movimientos yla aplicación con que trabajaban le produjeron una admiración tan grande, que leinspiraron el deseo de preguntar a su ministro cuál era el propósito que había movido aaquellos seres alados a reunirse alrededor de un árbol, y a quién pertenecía aquelejército numeroso.El ministro respondió: "Señor, esos animales, a pesar de su pequeñez, son muy útilespor el provecho que puede obtenerse de su trabajo admirable: son moscas de miel y nohacen daño a nadie. Su naturaleza es notable y parecen animados del espíritu de Dios ydedicados a cumplir su voluntad. Tienen un rey que se llama Jasub, más corpulento queellas: bajo las órdenes de éste, tiemblan como la hoja del sauce, y caen delante de élcomo las hojas secas en otoño al soplo impetuoso del aquilón."Ese rey tiene un consejero, varios ujieres, lugartenientes, porteros y guardias. Susfavoritos y sus súbditos están dotados de un espíritu maravilloso: ellos mismosconstruyen el palacio del rey, con tanto arte, que sorprendería a Sinmar, si éste viese unedificio tan admirable hecho por un pueblo de insectos."Cuando está terminado el palacio, el rey recibe de las moscas de miel un juramento,por el cual se comprometen a no posarse nunca en ninguna basura. De las rosas, de losjacintos, de la albahaca, extraen jugos delicados, de los cuales en su estómago se formauna sustancia admirable, que conocemos con el nombre de miel y que sirve paracomponer una bebida muy útil para la salud."Cuando las abejas regresan de hacer su recolección, los porteros las examinan paracomprobar con cuidado si vienen o no limpias. Si observan que están manchadas debasura, las matan en el acto con su aguijón. Cuando, por negligencia, dejan pasaralgunas impuras, el rey en persona lo averigua, y, después de ordenar que se lepresenten los culpables y los porteros, condena a muerte a estos últimos y en seguida alas abejas, por haber contravenido la disciplina del Estado."Las historias cuentan que, imitando a las abejas, el famoso emperador Gemschid fue elprimero que estableció porteros, ujieres y guardias en su cámara, y oficiales en supalacio, y que después de él, los demás reyes supieron llevar a la perfección el buenorden que actualmente se observa en sus respectivas cortes y en sus ejércitos."El príncipe preguntó a su ministro: "Me sorprende que las abejas, aunque salvajes, no
  3. 3. tengan animosidad las unas contra las otras, que no se sirvan de su aguijón más que paratomar su alimento, y que muestren tanta dulzura..."El ministro volvió a hacer uso de la palabra: "Esos animales, señor, no se gobiernan másque por un común instinto; pero no sucede así con los hombres, ya que cada uno deéstos tiene diferente condición natural. Como los hombres se componen de alma y decuerpo, que son cosas muy desemejantes, porque la una es sutil y la otra grosera, la unarepresenta la luz y la otra las tinieblas, constituye un ser elevado y al mismo tiempo unser vil y bajo, cada uno de estos seres quiere sobreponerse al otro: de ahí surgen lasdiferencias que entre ellos se observan. Por ese motivo se entregan a la codicia, a laenvidia, al odio, a las crueldades, a las imposturas y a todas las pasiones desordenadas".El ministro volvió a hacer uso de la palabra: "Esos animales, señor, no se gobiernan másque por un común instinto; pero no sucede así con los hombres, ya que cada uno deéstos tiene diferente condición natural. Como los hombres se componen de alma y decuerpo, que son cosas muy desemejantes, porque la una es sutil y la otra grosera, la unarepresenta la luz y la otra las tinieblas, constituye un ser elevado y al mismo tiempo unser vil y bajo, cada uno de estos seres quiere sobreponerse al otro: de ahí surgen lasdiferencias que entre ellos se observan. Por ese motivo se entregan a la codicia, a laenvidia, al odio, a las crueldades, a las imposturas y a todas las pasiones desordenadas".LAS PALOMAS, EL RATÓN, EL CUERVO, LA TORTUGA Y EL GAMOEn la orilla del Godavari había un árbol hermoso de la especie de los salmalis.Cierto día, en el momento en que las tinieblas se disipaban, un cuervo, llamadoLagupatanaka, que estaba en aquel árbol, vio a un pajarero que ponía granos de arroz enel suelo, y, después, cerca de ellos, tendía una red. Luego se escondió.En el mismo instante, el jefe de una bandada de palomas, llamado Chitragriva,atravesando los aires con su comitiva, divisó los granos de arroz. Como las palomasquisieran cogerlos, el jefe les dijo: "Os conjuro a que no lo intentéis. Este bosque estáinhabitado: ¿cómo puede suceder que haya arroz en un bosque deshabitado?Indudablemente aquí debe de haber alguna trampa".Al oír aquellas palabras, una palomita exclamó: "Si hubiésemos de escuchar siempre alos viejos y proceder con toda circunspección, nunca haríamos nada y jamás podríamosencontrar nuestro alimento".Se lanzaron a los granos de arroz y todas quedaron aprisionadas en la red.Entonces la mayor de las palomas levantó su voz: "Es necesario —dijo— alzar el vuelotodas al mismo tiempo: así arrastraremos con nosotras la red, porque de otra maneranuestros esfuerzos desordenados no servirán más que para ahogarnos en sus mallas".Todas las palomas volaron juntas y levantaron la red.El pajarero corrió tras ellas, pero al poco tiempo las perdió de vista. Las palomas,viendo al pajarero detenerse, preguntáronse qué deberían hacer. Chitragriva les dijo:"Tengo por amigo al rey de los ratones: se llama Hiranyaka, habita en un preciosobosque, en las márgenes del Gandaki. Él roerá nuestra red con sus dientes".
  4. 4. Al oír estas palabras, se dirigieron hacia el escondite de Hiranyaka.Éste, al ver a las palomas cogidas en la red, se preguntaba qué querría decir aquello.Chitragriva lo puso al corriente de lo sucedido y le dijo:"Roe las ligaduras de mis súbditos e inmediatamente cortarás las mías?. —Sacrificarsepor salvar a sus súbditos — dijo Hiranyaka— es cosa que no aprueban los hábiles enpolítica. Amigo mío, —respondió Chitragriva— ésas no son mis máximas. No te ocupesde mi cuerpo, que es perecedero, ocúpate mas bien en salvar mi reputación. Salva, pues,la vida de mis súbditos aun al precio de mis días."Al escuchar estas palabras, Hiranyaka cumplimentó a su amigo y comenzó a roer lasligaduras que sujetaban a las palomas. Después cumplió con su amigo las leyes de lahospitalidad y lo abrazó. La paloma se despidió en seguida de él y partió con suacompañamiento hacia el lado del cielo por donde sale el sol.Hiranyaka entró en su madriguera.El cuervo Lagupatanaka, testigo de lo que había pasado, sobrecogido de admiración,exclamó: "Hiranyaka, eres digno de elogio, y quiero tenerte por amigo". —¿Quéamistad puedo yo contraer contigo? —replicó Hiranyaka sonriendo: yo soy la presa, túeres el devorador. Además, el prudente no debe tener más relaciones que las que seconformen con la naturaleza.El cuervo replicó: "La unión de los insensatos está fundada en el temor y en la avaricia:pero la unión de las personas virtuosas, sean quienes fueren, tiene su origen en la virtud."La gente de bien se parece a la nuez del coco, que es fea, mientras que los malos tienenel aspecto de azufaifo, y seducen por su exterior."A aquellas razones, Hiranyaka salió de su madriguera y exclamó: "Estoy encantado dela dulzura de tus palabras. ¡Que tu deseo se cumpla!" Y entabló amistad con el cuervo.Un día, el cuervo dijo a Hiranyaka: "Encuentro aquí muy difícilmente medios desubsistencia. Ven conmigo, iremos en busca de mi amiga la tortuga Mantara, que vivecerca del estanque llamado Karpuragora".El cuervo partió con su amigo y llegaron cerca del estanque. Mantara los acogió conalegría.Los tres amigos pasaban el tiempo agradablemente, comían, se paseaban, vivíandichosos y contentos. Un día un gamo, llamado Chitranga, espantado por un cazador,llegó cerca de los tres amigos. Viendo de lejos correr hacia ellos a aquel gamo, secreyeron amenazados de algún peligro; Mantara entró en el agua y el ratón se introdujoen un agujero. El cuervo se encaramó a un árbol; después, mirando a lo lejos y noviendo ya nada que pudiese inspirar temor, los amigos se volvieron a reunir."Quedaos aquí —dijo el cuervo al gamo— y habitad en sociedad con nosotros." Al oíraquellas palabras, el gamo llegó al colmo de la alegría. Comió, bebió hasta la saciedad ydescansó a la sombra, junto al estanque.
  5. 5. Allí, Mantara se le reunió y le preguntó: "Amigo mío, ¿qué es lo que os ha asustado?¿Es que vienen algunas veces cazadores por este bosque?"Mañana por la mañana —respondió el gamo—" el rey Rukmangada estará aquí con suséquito. He aquí lo que dicen los cazadores. Es preciso pensar en el peligro que nosamenaza, y discurrir qué es lo que debemos hacer."A estas palabras, la tortuga quedó sobrecogida de miedo. "Voy —dijo— a dejar elestanque.""¿Por qué? —le dijo el cuervo—. Una vez dentro del agua, estarás en seguridad. ¿Quérecurso podrás encontrar en tierra firme?"Mantara no tuvo en cuenta aquellos prudentes consejos y abandonó el estanque.Hiranyaka y sus dos amigos la siguieron. Un cazador que recorría el bosque apareció deimproviso. Cogió a la tortuga y la ató a su arco.Como tenía hambre y sueño, tomó el camino de su casa. El gamo, el cuervo y el ratón losiguieron de lejos. De pronto el ratón Hiranyaka dijo a sus compañeros: "Antes de queel cazador salga del bosque, procuremos libertar a Mantara. Para conseguirlo, tú, gamo,ve al borde del agua y hazte el muerto. Tú, cuervo, ponte encima de él y dale picotazos.El cazador querrá comer carne de gamo; dejará a la tortuga y correrá hacia vosotros."Mientras tanto, yo roeré las ligaduras que retienen a la pobre Mantara."Chitranga y Lagupatanaka se apresuraron a poner en ejecución los consejos del ratón.En cierto momento, el cazador se sentó al borde de un estanque, vio al gamo, queparecía estar tendido sin vida. Cogió su cuchillo y corrió con alegría hacia el animalpara despedazarlo.En este tiempo, el ratón fue a cortar las ligaduras de Mantara: la tortuga se metió enseguida en el agua.El gamo, en cuanto vio al cazador aproximarse, se levantó y huyó. El cazador volviósobre sus pasos, y, al llegar, al pie del árbol, no vio a la tortuga. Entonces se dijo a símismo: "He aquí lo que me he merecido por obrar sin reflexión"."El que abandona lo cierto por correr tras lo dudoso pierde lo uno y lo otro."Después entró en su casa, todo confuso.Mantara y sus compañeros, salvados del infortunio, volvieron a su morada y vivieronfelices.Es conveniente procurarse amigos y unirse a los débiles como a los fuertes.¡Que los hombres de bien encuentren un amigo! Dándoles amigos, Laksmi favorece alos hombres. ¡Que los reyes puedan proteger al mundo y no apartarse jamás de su deber!
  6. 6. ¡Que Siva, que lleva una media luna en forma de diadema, pueda esparcir la dicha entrelos individuos del género humano!EL LEÓN Y LA LIEBREEn una montaña llamada Mandara, había un león nombrado Durdanta. Dicho león seentretenía en hacer una continua matanza de animales. Éstos se unieron y le enviaronrepresentaciones."Señor —le dijeron— ¿por qué destruir así a todos los animales? Todos los días osenviaremos a uno de nosotros para que os alimentéis."Y así fue. El león, a partir de entonces, devoró todos los días a uno de aquellosanimales.Cierto día, una liebre vieja, a la que le llegó el turno de servir de pasto, se dijo para susadentros: "No se obedece más que a aquel a quien se teme. Y eso para conservar la vida.Si debo morir, ¿de qué me va a servir el demostrar sumisión al león? Voy, pues, atomarme tiempo excesivo para llegar hasta él. No me puede costar más que la vida ¡yésa la he de perder! Así habré pasado mis últimos momentos completamente desligadade las cosas de aquí."Se puso en camino, deteniéndose aquí y allá para masticar algunas sabrosas raíces.Por fin llegó adonde estaba el león. Éste, que tenía hambre, le dijo colérico, en cuanto lavio:—¿Por qué vienes tan tarde?—No es mía la culpa —respondió la liebre—. He sido detenida en el camino y retenidaa la fuerza por otro león, al que he jurado volver a su lado, y vengo a decirlo a vuestramajestad.—Llévame pronto —dijo furioso el león— cerca de ese bribón que desconoce que soytodopoderoso.La liebre condujo a Durdanta junto a un pozo profundo. Allí le dijo:"Mirad, señor; el temerario está en el fondo de su antro". Y mostró al león su propiaimagen, reflejada en el agua del pozo.El león, hinchado de orgullo, no pudo dominar su cólera, y, queriendo aplastar a surival, se precipitó dentro del pozo en donde encontró la muerte.Lo cual prueba que la inteligencia aventaja a la fuerza. La fuerza desprovista deinteligencia no sirve de nada.EL CAZADOR, EL GAMO, EL JABALÍ, LA SERPIENTE Y EL CHACALBueno es economizar; pero no es bueno economizar demasiado.En la ciudad de Kalyanakatala vivía un cazador llamado Bairava. Ese hombre tomó en
  7. 7. cierto día su arco y fue a cazar gamos en el bosque próximo. Cuando iba caminando conla carga de un gamo que había matado, vio a un jabalí de temible aspecto. Depositó entierra al gamo y disparó una flecha al jabalí. Éste dejó escapar un gruñido terrible yatacó a su agresor, a quien abrió el vientre de una dentellada. Después cayó espirantesobre su víctima, a la que ahogó con su peso.Sus pies aplastaron una serpiente. Poco tiempo después, un chacal que erraba poraquellos lugares buscando su alimento vio al gamo, al cazador, al jabalí y a la serpiente,muertos."¡Ah!, se dijo contemplándolos con ávida mirada, hoy he encontrado comida abundante."Con su carne podré mantenerme bien durante el espacio de tres meses: el hombre meservirá para comer un mes; el gamo y el jabalí dos meses, y la serpiente un día. Hoy porhoy me contentaré con mascullar la cuerda del arco."Guardemos esas carnes deliciosas, y masquemos esa cuerda: eso será suficiente."Pensando así, se puso a morder la cuerda; pero a la primera dentellada la cortó derepente: el arco se distendió, y el chacal, herido en el corazón, murió.En lo que concierne a las riquezas, el hombre rico no posee realmente más que lo que day lo que consume. El resto es para el primer advenedizo.EL MONO Y EL CARPINTEROUn carpintero se había sentado en un tablón que estaba aserrando, y para manejar lasierra con facilidad empleaba dos cuñas que colocaba en la abertura, alternativamente, amedida que avanzaba su obra.Un mono observaba atentamente el trabajo del carpintero. Éste, por un motivoaccidental, tuvo que abandonar su obra: el mono inmediatamente se subió al tablón, enel cual se sentó, pero con tan mala fortuna que la cola se le introdujo en la abertura:después quitó la cuña que mantenía abierta aquella raja, y las dos partes se juntaron tanfuertemente que aplastaron y magullaron la cola del pobre simio.Éste lanzó dolorosos gritos. El carpintero acudió y vio al infeliz animal en aquel estadolamentable. "He ahí —le dijo— lo que sucede al que se mete en un oficio del que no hahecho el aprendizaje. Considérate feliz, a pesar de todo, porque si en vez de ser la colala que ha sufrido en la aventura hubiera sido el cuello, estarías a estas horas en elimperio de Yama."LA SERPIENTE Y LAS RANASEn un jardín abandonado, habitaba una serpiente vieja que no tenía ya fuerzassuficientes ni siquiera para buscar su alimento. Se dejó caer a la orilla de un estanque yallí permaneció inmóvil.Una rana la vio, se le acercó y le dijo:"¿Por qué permanecéis quieta, sin buscar vuestro alimento?" —Amiga mía —le
  8. 8. respondió la serpiente—: seguid vuestro camino, porque la historia de un serdesgraciado como yo, no es interesante para nadie.Aquella respuesta picó la curiosidad de la rana, y ésta suplicó a la serpiente que lerefiriese sus infortunios."En Bramapura —dijo la serpiente— vivía un sabio brahmán. Impulsada por lamalignidad, mordí en cierto día al hijo de aquel brahmán, joven de veinte años,poseedor de todas las virtudes."Viendo muerto a su hijo, el anciano brahmán se desmayó de dolor y cayó al suelo.Todos sus parientes fueron a asistirlo y uno de sus amigos le dijo:"Es preciso que hayáis perdido la razón para lamentaros así, hermano mío; porque lamuerte no es más que la continuación de la vida; y la misma vida y todo lo que nossucede en el curso de los años no es más que vanidad perecedera."¿Adónde están ahora aquellos señores del mundo, con sus ejércitos yacompañamientos? Solamente la tierra queda hoy como testigo que acredita su ausencia."¿No vemos nosotros mismos que nuestro cuerpo se desvanece por instantes? Diríaseque se disuelve como una vasija de barro mal cocido en la que se hubiera puesto agua."Lo mismo que en el océano dos trozos de madera se encuentran, y al instante seapartan después que se han juntado, así en el mundo los seres vivos no se reúnen másque para separarse."Buscar solidez en las relaciones de esta vida es lo mismo que pretender hallarconsistencia en una burbuja de agua."Desde la primera noche de su estancia en el seno de su madre, el ser nacido de raza dehombres va derecho hacia la muerte."Así como los ríos siguen su curso y no retroceden a su punto de origen, las noches ylos días transcurren sin cesar y se llevan la vida de los mortales."Calmad, pues, vuestro dolor y alejad de vuestro espíritu cualquier pensamientoaflictivo"."Al oír aquellas palabras, el brahmán se levantó como un hombre que despierta de unsueño penoso, y exclamó:"Mi casa es ahora un infierno para mí. No quiero habitarla por más tiempo y voy aretirarme a un bosque."La dicha es para quien se va del mundo."Lo que se llama dicha no lo es."La palabra dicha nos ha sido dada sólo como remedio para aliviar al afligido, lo mismo
  9. 9. que se da a respirar el perfume del loto a un niño que llora"."El brahmán entonces me maldijo y exclamó: A partir de hoy, llevarás las ranas a tuespalda"Ésa es la causa de que yo me halle bajo el peso de la maldición de un brahmán y por loque permanezco aquí para llevar ranas, de una parte a otra".La rana fue seguidamente a contar aquella aventura a la reina de las ranas, la cual seacercó y se subió encima de la serpiente. Entonces la serpiente empezó a arrastrarsepenosamente.La reina le dijo: "¿Por qué no vas más de prisa?"—Princesa —respondió la serpiente—, la falta de alimento me ha hecho perder misfuerzas. ¡Pues bien! -respondió la reina-, come ranas; te lo ordeno. -Es un gran favor elque me concedéis —dijo la serpiente—. Y se comió una tras otra todas las ranas.Cuando vio que ya no quedaba ninguna en el estanque, se comió a la reina.El sabio, cuando tiene motivos para obrar, debe, si es preciso, llevar a la espalda aun asus enemigos.EL BRAHMÁN Y SU MANGOSTALa mujer de cierto brahmán, teniendo precisión de ir a comprar cebada al pueblovecino, dejó a su hijito al cuidado de su marido, y se fue.En esta ocasión, el rey hizo llamar al brahmán para proceder a un sacrificio.Cuando recibió aquella invitación el brahmán, que era pobre, se dijo: "Cuando se tratade realizar una buena acción debe uno darse prisa, pues, de lo contrario, el tiempo selleva el fruto de la obra. Pero aquí no tengo a nadie que cuide del niño. ¿Qué voy ahacer?... Voy a confiárselo a esta mangosta, a la que doy de comer hace mucho tiempo ya la que quiero como si fuera hija mía". Así lo hizo y se fue al sacrificio.La mangosta vio de pronto a una negra serpiente que se dirigía a la cuna del niño. Selanzó valientemente al reptil y aplicándole sus puntiagudos dientes a la garganta lomató.Cuando vio regresar al brahmán, corrió a su encuentro, con la boca y las patasensangrentadas y se arrastró a sus pies.El brahmán, viéndola en aquel estado, creyó que había matado a su hijo y mató a lamangosta.Entró rápidamente en su casa, y allí vio a su hijo sano y salvo y a la serpiente muerta.Comprendió entonces que la mangosta había salvado a su hijo; y viendo que habíacastigado con la muerte al gracioso animal que le había conservado lo que él tenía de
  10. 10. más querido en el mundo, cayó en profundo abatimiento.Nunca debemos dejarnos llevar de la cólera antes de conocer la verdad, porque laverdad, a veces, tiene engañosas apariencias.EL TIRANOUn rey gobernaba sus Estados tan bárbaramente que sus vasallos no podían yasoportarlo, y no tenían más recurso que el de Dios, a quien pedían que lo quitara prontodel mundo.Al volver de una cacería, el rey, por un cambio sorprendente, envió heraldos quepublicasen este bando en las plazas de la ciudad: "Pueblo: mi insensibilidad ha sidohasta ahora un velo que me ha impedido ver el camino que debía seguir durante mireinado, y mi crueldad me ha hecho hundir el puñal en el pecho de los inocentes.Alegraos; desde hoy me dedicaré a proporcionaros toda clase de felicidades y a hacerosjusticia fielmente, como debo".Aquella proclama proporcionó a todo el pueblo una alegría insuperable. Los súbditosgozaron de un reposo que hasta entonces no habían conocido, y la justicia fue tanexactamente observada, mientras duró el gobierno de aquel rey, que llegaron a versecorderos alimentándose de la leche de las leonas, el halcón y la perdiz en el mismo nidoy el ganso volando en compañía del águila.Ese cambio pareció más admirable porque se ignoraba la causa que lo había producido.Un favorito del rey en cierto día le suplicó que le permitiese preguntarle el motivo deaquella mudanza tan sorprendente. "He aquí la razón —le dijo—. En la última cacería aque asistí, estando persiguiendo a una liebre, vi un perro que se equivocó y siguió lapista de una zorra. Cogió a la zorra por una pata y se la rompió: la zorra pudo escaparsey se escondió en un agujero. El perro la dejó entonces y corrió a buscar la liebre; peroun transeúnte que vio el perro por el camino le arrojó una piedra que le rompió una pata."Poco tiempo después, un caballo marchó detrás del transeúnte y vengó al perro; pero elcaballo no hubo dado muchos pasos cuando metió un pié en un agujero y se lastimó tanpeligrosamente que se quedó cojo."Como fui testigo de aquellos hechos me dije: esos diferentes animales han recibido elcastigo de su punible acción. Si los dioses lo hubiesen querido, su cólera habría pasadodesde el caballo cojo a mí mismo, porque no hay razón para que un ser pueda escapar dela cadena que lo ata a los otros seres. Es necesario procurar no hacerse merecedor decastigo.EL ENGAÑADOR ENGAÑADOEn la ciudad de Makandita se estableció un brahmán que había hecho voto de silencioabsoluto. No vivía más que de limosna como otros brahmanes, y se había retirado a unconvento agregado a un templo. En cierto día, mendigando, entró en la casa de un ricocomerciante, cuya hija, muy bonita, le dio una limosna. Apenas la hubo visto, elbrahmán exclamó: "¡Oh desgracia, desgracia!" El comerciante lo oyó pero lo dejó
  11. 11. marchar. El brahmán volvió a su convento, pero el comerciante, inquieto, fue a buscarloy le dijo: "¿Por qué, rompiendo tu silencio, proferiste aquella exclamación?" Elbrahmán respondió: "Porque tu hija tiene un signo fatal. Si se casa, ella y su hijo teproporcionarán muchas penas. Porque estoy convencido de esa desgracia, lancé aquellaexclamación. Si quieres salvar a tu hija, enciérrala en una caja que dejarás bogar en elGanges; pero a fin de poderla reconocer, ponle encima una antorcha". -¡Muy bien! -dijoel comerciante. Y se fue a su casa y ejecutó lo que le había recomendado el brahmán.Éste dijo a sus discípulos: "Id al Ganges: en sus aguas veréis flotar una caja que llevaencima una antorcha: traedme esa caja, pero sin abrirla, aunque oigáis ruido en suinterior". Los discípulos fueron al río; pero antes de que llegasen, un hijo de príncipeque había visto la caja flotante la cogió, la abrió, encontró en ella a la jovenadorablemente hermosa y se casó con ella. Colocó en la caja un mono vivo, la volvió aclavetear y la hizo transportar al río, en cuyas aguas siguió flotando. Los discípulos delbrahmán la encontraron, la recogieron y la llevaron al brahmán que la esperaba conimpaciencia. Cuando la abrió, el mono dio un salto, se echó sobre él y a fuerza dearañazos le destrozó la cara, mientras los discípulos reían a carcajadas. Al siguiente día,se divulgó el suceso; el brahmán fue objeto de la burla de las gentes, y el comerciante sealegró al saber que su hija se había casado con un príncipe.EL RATÓN CAMBIADO EN NIÑAUn brahmán se paseaba en cierta ocasión por los alrededores de una fuente, y vio caer,inmediato a sus pies, un ratón desprendido del pico de un cuervo. Lo cogió y lo llevó asu casa; después suplicó a los dioses que lo transformaran en una niña, gracia que le fueconcedida. Algunos años después, viendo que la niña había llegado a la edad apropiadapara casarla, dijo a la joven: "Elige de toda la Naturaleza el ser que más te guste;prometo casarte con él." -Quiero —dijo la joven— un marido que sea tan fuerte quenunca pueda ser vencido. "Es el Sol, entonces, lo que quieres" -dijo el brahmán.Y al día siguiente, dijo al Sol: "Mi hija desea un esposo que sea invencible; ¿querríaiscasaros con ella?" Pero el Sol le respondió: "La nube destruye mi fuerza; dirigíos aella".El brahmán hizo la misma pregunta a la nube. "El viento —dijo ésta—, me hace iradonde mejor le parece."El anciano no se desanimó y rogó al viento que se casara con su hija; pero como elviento le hizo saber que su fuerza era detenida por la montaña; se dirigió a la montaña:"El ratón es más fuerte que yo, puesto que me agujerea por todas partes y penetra en misentrañas".El anciano fue, pues, en busca del ratón que consintió en casarse con su hija, diciendoque hacía tiempo buscaba mujer.El brahmán, cuando entró en su casa, preguntó a su hija si quería casarse con el ratón yella aceptó, puesto que el ratón vencía a la montaña, la cual detenía al viento, dueño dela nube que oculta al sol. El buen hombre se dijo entonces: "Para llegar a este fin, ¿quéfalta hacía haber cambiado al ratón en niña?" Y rogó al dios que la joven volviera a suprimitivo estado de ratón, gracia que obtuvo.
  12. 12. MahabharataEl Mahabharata y el Ramayana son como dos Iliadas de la literatura de los indos. ElMahabharata, obra gigantesca, atribuida a Viasa, no fue, en su origen, más que unpoema épico dedicado a relatar una guerra entre dos pueblos. Paulatinamente, en elcurso de los siglos, el poema primitivo fue aumentado por adiciones sucesivas;leyendas, relatos, simples episodios extensamente explicados, hicieron del Mahabharata,en el correr de los tiempos, la epopeya más vasta, no solamente de la literatura inda,sino de todas las literaturas.Y, en efecto, no consta de menos de 215 000 versos.No se puede señalar una fecha precisa a esta obra de muchos siglos: no obstante lo cualdebe afirmarse que probablemente comenzó hacia el siglo VIII antes de J. C., y que susúltimas partes no fueron escritas hasta los primeros siglos de la era cristiana.El Mahabharata contiene un conjunto de alabanzas dirigidas a los dioses, entre loscuales Vichnú se considera el primero, de narraciones de batallas, de episodios patéticosy de invenciones de fantástica grandeza, que solamente la poderosa imaginación de losindos podía crear.Es imposible ofrecer un análisis completo de esa vasta obra, en la que muchas purasbellezas se encuentran oscurecidas por largos y a veces fastidiosos desarrollos.El Mahabharata es, por último, una compilación de composiciones poéticas, sin unidadde metro ni de forma, y canta la gloria de la dinastía lunar.Asunto: Los cinco hijos del rey Pandú, casados todos con una sola esposa, Dropadi,disputan el imperio del Doab a los Koravas o Kauravas, hijos de Dhritaratshtra, ytriunfan después de una larga serie de batallas.El primer libro (Adi-Parva) da la genealogía de las familias rivales, los Koravas y losPandavas.El rey Pandú tiene dos mujeres, Kunti y Madri. Sin embargo, la maldición de unbrahmán lo ha condenado a no tener hijos. Sus dos mujeres se unen, pues, a diversosdioses, de los que tienen cinco hijos, que son, precisamente, los héroes delMahabharata. He aquí sus nombres: Yudhishtira (el animoso); Arjuna (el brillante);Bhimasena (el terrible), Nakula y Sahadeva.Al ocurrir la muerte de Pandú, sus cinco hijos son recibidos en la corte de su tío ciegoDhritaratshtra, quien tiene seis hijos propios. Pero los hijos de Pandú (los Panduidas)están dotados, los cinco, de una fuerza invencible y de bellas cualidades morales,además. Sirven de blanco a las vejaciones y aun al odio de sus primos, quienes, ciertodía, prenden fuego a la casa en que se encuentran los cinco hermanos.Éstos escaparon, conducidos por Bhimasena, el terrible, que... "dotado de una fuerzaprodigiosa, cogió a Kunti, su madre, en sus hombros, a dos de sus hermanos alrededorde la cintura, y a los otros en sus manos y huyó, derribando y aplastando árboles,
  13. 13. terrible y rápido como un huracán".Los Panduidas vivieron ocultos en la selva, usando trajes de brahmanes. Allí supieronque el rey Draupada había abierto un suayambara, especie de torneo, en el que ofrecíacomo premio la

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